Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
Se denomina TECHO DE CRISTAL a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan una limitación explícita en la carrera laboral a las mujeres.
Sobre este tema hablamos en el blog hace más de una década e, incluso, dedicamos el libro Cine y Pediatría 12 a este tema, con el propósito de romper el techo de cristal a través de las directoras en el séptimo arte. Pues este es un tema recurrente y no resuelto.
Y vale la pena revisar el artículo publicado en el mes de marzo en Diario Médico, bajo un título muy significativo: Mujer y medicina: el síndrome de “ya llegaréis”.
Porque en 2017 se produjo un vuelco significativo en España: por primer vez en la historia, las mujeres médico colegiadas superaron en número a los varones, y la diferencia no ha dejado de crecer desde entonces. Pero si lo enfocamos a algunas especialidades (con Pediatría y Obstetricia-Ginecología como paradigmáticas) esta diferencia a favor de las mujeres es abrumadora. De hecho, siempre digo que hay muchas pediatras, pero ya pocos pediatros…
Aún así, los datos del Observatorio Womeds (una iniciativa de FACME- Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas) evidencian que la presencia masculina es abrumadoramente mayoritaria en las jefaturas de servicio y sección del Sistema Nacional de Salud (SNS), así como en las presidencias científicas y colegios de médicos, los decanatos y los puestos de liderazgo en investigación.
Sirvan algunos datos actuales:
- De los egresados en las Facultades de Medicina de España el 70% son mujeres.
- De los 302.000 médicos colegiados en España, ya el 54% son mujeres.
- De los especialistas que trabajan en los centros sanitarios públicos, el 58% son mujeres.
- Del porcentaje de jefes de servicio en el SNS en España, solo el 33% son mujeres (con un intervalo que va del 21% en la Región de Murcia y al 52% en Navarra).
- De las 46 sociedades científicas que forman parte de FACME, solo 12 tienen un mujer como presidenta (y solo 8 tienen más de la mitad de mujeres en sus juntas directivas).
- De los 52 Colegios de Médicos provinciales en España, en 21 de ellos las mujeres ocupan menos del 40% de los sillones de sus directivas.
- De las 46 Facultades de Medicina, el 24% tienen una decana, el 10% cátedras de Medicina ocupadas por mujeres y el 22% plazas de profesor titular vinculado ocupadas por mujeres.
Así que quizás sí, ante tanto que queda por caminar, el cambio de denominación del techo de cristal en Medicina por el de Síndrome de “ya llegaréis”, quizás no sea una mala propuesta…
Un año más, y un nuevo libro del proyecto "Cine y Pediatría" llega a las librerías (y a Amazon). Y ya hemos llegado a la docena con Cine y Pediatría 12. Y en la numerología el número 12 simboliza la armonía, la pureza, la perfección y la unión del cuerpo y mente. Porque el 12 siempre ha estado muy relacionado con el tiempo y el cielo. Tiempo horario en el reloj (12 horas, cada hora dividida en 12 bloques de cinco minutos) y también en los 12 meses del año. Así como un número muy celestial pues 12 son los signos del zodiaco, 12 son los apóstoles, 12 son los frutos del Espíritu Santo y 12 las veces que Jesús apareció una vez resucitado. Y este resucitar para un año que no solo nos ha regalado un nuevo “hijo” de papel, sino también un nuevo nieto, el pequeño Javier (me suena ese nombre...).
Y para celebrar todo ello, este libro Cine y Pediatría 12 quiere contribuir a romper “el techo de cristal”. Porque se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando, y que afecta a todos los ámbitos profesionales, en un amplio espectro desde la ciencia al arte. Y este techo de cristal también abarca al séptimo arte. Claro está, no en el papel de actrices (faltaría más), pero sí en la dirección cinematográfica, que viene a ser el rol más importante en la creación de una película.
Y el vídeo de presentación de este Cine y Pediatría 12 es un homenaje a todas aquellas directoras que han contribuido a romper el techo de cristal en el séptimo arte desde Cine y Pediatría.
a) Directoras internacionales más allá de nuestras fronteras:El pequeño Tate (Little Man Tate, Jodie Foster, 1991), El jardín secreto (The Secret Garden, Agnieszka Holland, 1993), Héroes a la fuerza (Unstrung Heroes, Diane Keaton, 1995), Boys Don´t Cry (Kimberly Peirce, 1999), Las vírgenes suicidas (The Virgin Suicides, Sofía Coppola, 1999), Quiero ser como Beckham (Bend It Like Beckham, Gurinder Chadha, 2002), Thirteen (Catherine Hardwicke, 2003), La niña santa (Lucrecia Martel, 2004), Buda explotó por vergüenza (Buda az sharm foru rikht, Hana Makhmalbaf, 2007), Lirios de agua (Naissance des pieuvres, Céline Sciamma, 2007), XXY (Lucía Puenzo, 2007), Persépolis (Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud, 2007), LOL (Lisa Azuelos, 2008), Home, ¿dulce hogar? (Home, Ursula Meier, 2008), Fish Tank (Andrea Arnold, 2009), An Education (Lone Scherfig, 2009), El último verano de la boyita (Julia Solomonoff, 2009), Los chicos están bien (The Kids Are All Right, Lisa Chodolenko, 2010), Tenemos que hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, Lynne Ramsay, 2011), Declaración de guerra (La guerre est déclarée, Valérie Donzelli, 2011), Polisse (Maïwenn, 2011), Joven y alocada (Marialy Rivas, 2012), La bicicleta verde (Wadjda, Haifaa Al Mansour, 2012), Inch’Allah (Anaïs Barbeau-Lavalette, 2013), Los insólitos peces gato (Claudia Sainte-Luce, 2013), Dos madres perfectas (Adore (Perfect Mothers), Anne Fontaine, 2013), Un monstruo en mi puerta (Doheeya, July Jung, 2014), Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015), Bang Gang: una historia de amormoderna (Bang Gang (une histoire d'amour moderne), Eva Husson, 2015), Rara (Pepa San Martín, 2016), El viaje de Nisha (Hva vil folk si, Iram Haq, 2017), Cafarnaúm (Capharnaüm, Nadine Labaki, 2018), La (des)educación de Cameron Post (The Miseducation of Cameron Post, Desiree Akhavan, 2018), Conociendo a Astrid (Unga Astrid, Pernille Fischer Christensen, 2018), La profesora de parvulario (The Kindergarten Teacher, Sara Colangelo, 2018), Desaparecida (Angel of Mine, Kim Farrant, 2019), Reina de corazones (Dronningen, May el-Toukhy, 2019), Mujercitas (Little Women, Greta Gerwig, 2019), Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Never Rarely Sometimes Always, Eliza Hittman, 2020), Listen (Ana Rocha, 20, 2020), Madres verdaderas (Asa ga kuru, Naomi Kawase, 2020), Asia (Ruthy Pribar, 2020), El acontecimiento (L'événement, Audrey Diwan), Sweetheart (Marley Morrison, 2021), Un pequeño mundo (Un monde, Laura Wandel, 2021), CODA: Los sonidos del silencio (CODA, Siân Heder, 2021), etc.
b) Directoras españolas:El camino (Ana Mariscal, 1963), Lejos de África (Cecilia Bartolomé, 1996), Siete mesas de billar francés (Gracia Querejeta, 2007), Madre (Mabel Lozano, 2007), Surviving Amina (Bárbara Cellis, 2010), Los niños salvajes (Patricia Ferreira, 2012), Cromosoma Cinco (María Ripoll, 2013), Marsella (Belén Funes, 2014), Línea de meta (Paola García Costas, 2015), La adopción (Daniela Fejerman, 2015), Verano 1993 (Carla Simón, 2017), El silencio roto (Piluca Baquero, 2017), Carmen y Lola (Arantxa Echevarría, 2018), Jóvenes invisibles (Isabel Gemio, 2018), La inocencia (Lucía Alemany, 2019), Las niñas (Pilar Palomero, 2020), Chavalas (Carol Rodríguez Colás, 2021), Libertad (Clara Roquet, 2021), Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, 2022), etc.
Y con el recuerdo de estas más de siete decenas de películas alrededor de las directoras que ya nos han acompañado en el proyecto Cine y Pediatría, presentamos Cine y Pediatría 12. Y, como todos los anteriores libros, viene acompañado de tres prólogos, dedicados al Cine, a la Pediatría y a la Docencia.
• El Prólogo desde el punto de vista de la Pediatría tiene la firma del Dr. Ángel Hernández Merino, pediatra de atención primaria de Madrid y director de Revista Pediatría de Atención Primaria, en la cual siempre se ha acogido con gran cariño los artículos que he escrito sobre este proyecto que vincula la ciencia pediátrica y el séptimo arte. Y su prólogo, bajo el título de “Esto es cine, pasen y vean. Esto es Pediatría, pasen y aprendan” incorpora reflexiones como ésta, de gran valor procediendo de un pediatra con su bagaje y experiencia: “Se puede decir, sin que pueda nadie acusarme de exagerado, que Javier González de Dios y su Cine y Pediatría ha ensanchado la Pediatría, ha hecho crecer a la Pediatría dotándola de nuevos campos que cultivar, nuevas herramientas a utilizar y nuevos objetivos a abordar. Los libros de Javier nos muestran infinidad de ejemplos de cómo con cine podemos conocer nuevos aspectos de las enfermedades y de las formas de vivir estas enfermedades por quienes las padecen y quienes les acompañan en la familia y otros ámbitos de la vida cotidiana. Es sorprendente comprobar cuánto conocimiento no cabe en los libros científicos, pero sí en el cine. Y no me negarán que, además, el cine resulta un medio mucho más amigable que los duros y extensos manuales médicos”.
• El Prólogo desde el punto de vista del Cine corre a cargo de Isabel Sánchez, crítica de cine, especializada en cine clásico y creadora de El blog de Hildy Johnson. En su prólogo, titulado “La batalla merece la pena…” demuestra su gran conocimiento en la materia, y en su profundo análisis tiene más valor el que me regale un párrafo así: “Vocación también es la que siente Javier González de Dios que además de ejercer su profesión como pediatra, difunde sus conocimientos desde el proyecto Cine y Pediatría. Este proyecto comenzó su andadura en 2010 y no tiene freno. Cine, ciencia y docencia. Con cada entrada en el blog, con cada volumen publicado, con cada conferencia impartida... aporta ese beneficio a la humanidad por lo que tiene que sentirse muy orgulloso. Y agradecido porque su pasión al cine acerca y humaniza la práctica clínica a todo aquel que lea uno de sus libros”.
• El Prólogo desde el punto de vista de la Docencia es un regalo en verso de una docente de almas y mentes con su manera tan vivida de escribir y recitar, la poetisa Magdalena Sánchez Blesa. Y en su prólogo, titulado como “Cordura en tiempos revueltos”, ella, que es un alma en carne viva, me dedica palabras así en este texto: “Javier es sensibilidad, cultura, cordura en tiempos revueltos. Es poesía, cine, ciencia, educación, sentimiento, ternura, bondad, inteligencia, generosidad... Podría llenar de adjetivos preciosos este prólogo y todos y cada uno de ellos definirían a Javier, que es un ser humano de verdad. No hay otra palabra más hermosa para él. Ser de verdad lo define absolutamente”. Que no me emociona y conmociona porque sea verdad, sino por el hecho de que una persona en el mundo piense así de otra significa que quizás el tiempo vivido sí lo he aprovechado y ha valido la pena. Y respecto al proyecto Cine y Pediatría concluye con este colofón: “La ciencia cura, pero tú haces también que el cine alivie todas las enfermedades del alma. Eres ciencia y conciencia. Sigue recetando cine, sigue acariciando al mundo”. Poco más que decir…
Y es así que en el vídeo de presentación de Cine y Pediatría 12 que veremos a continuación, se enumeran todas estas películas ya publicadas en Cine y Pediatría con directoras. Y destaco dos pensamientos para cerrar este homenaje y reivindicación frente al techo de cristal:
- Uno procede de Nora Ephron, famoso guionista y dramaturga estadounidense, y nos dice: "Por encima de todo, sé la heroína de tu vida, no la víctima".
- Así como paradigmática frase de Marie Curie: "Sé una mujer que apoya a otras mujeres. Dense palabras de aliento, empoderen a las demás".
Se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan una limitación explícita en la carrera laboral a las mujeres, pero es una realidad objetiva y mantenida en el tiempo. A pesar de ocupar las mujeres hoy día mejores puestos y mayores oportunidades laborales, la condición de la mujer aún continúa limitada bajo la existencia de ciertos parámetros.
El techo de cristal impide a las mujeres pasar a un nivel mayor y tiene que ver con fenómenos de las mismas empresas y con la repartición del poder. Las mujeres ascienden hasta cierto nivel, pero los directivos generales, jefes, catedráticos y otros puestos de alta responsabilidad suelen ser hombres y esto tiene varias causas. El famoso techo de cristal afecta a todos los ámbitos profesionales, en un amplio espectro que abarca desde la ciencia al arte. Y que también abarca al séptimo arte.
Este artículo, publicado en Revista Pediatría de Atención Primaria, es un homenaje todas aquellas directoras de cine que han contribuido a romper este techo de cristal. Y lo hacemos destacando las 74 películas que desde Cine y Pediatría tienen a mujeres en la dirección, número que contextualiza este techo de cristal, pues son más de 700 películas las analizadas en los trece años de recorrido del proyecto. Hemos dividido el análisis en directoras internacionales (en un recorrido de 51 películas desde El pequeño Tate de Jodie Foster en el año 1991 hasta CODA: Los sonidos del silencio de Siân Heder del año 2021) y en directoras españolas (en un recorrido de 23 películas desde El camino de Ana Mariscal del año 1963 hasta Cinco lobitos de Alauda Ruiz de Azúa del año 2022).
Y así, cuando consigamos un mundo más justo, equitativo y sin brechas de género, podremos decir que vivimos en una sociedad “de cine”. Y compartir este tema y artículo (que se puede revisar completo en este enlace) en un 1 de mayo, Día del Trabajo, es todo un símbolo también. Y así lo hacemos desde este blog y desde Cine y Pediatría.
Se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales y es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan una limitación explícita en la carrera laboral a las mujeres.
El concepto del techo de cristal es que la mujer ve el cielo y casi lo alcanza, pero no lo puede tocar, porque hay un techo que se lo impide; se está a un paso, pero no se llega. Y este techo impide a las mujeres pasar a un nivel mayor y tiene que ver con fenómenos de las mismas empresas y con la repartición del poder. También ocurre en medicina y sanidad, de forma que, aunque se ha avanzado mucho, las mujeres ascienden hasta cierto nivel, pero los directivos, jefes de servicio o catedráticos de universidad suelen ser mayoritariamente hombres y esto tiene varias causas: 1) que la propia empresa no les da responsabilidades mayores con el pretexto de ser más emocionales, o porque tienen hijos y anteponen la familia o el matrimonio o el hogar al trabajo; 2) que la propia mujer vive con culpa porque descuida áreas como la carga de no contribuir a la estabilidad emocional de los hijos, o descuidar la pareja o, incluso, que pueda tener mayor sueldo que el marido, preocupaciones que nunca pasan por los hombres.
Y el techo de cristal también afecta a la ciencia, como se constata en los Premios Nacionales de Investigación de España, en los Premios Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología o en la propia Universidad española, tal como comentamos en este mismo blog hace años.
Y aunque la especialidad de Pediatría es un área con predominio de mujeres (posiblemente a la cabeza de las especialidades médicas, con una proporción que puede superar el 75% de los equipos), el techo de cristal se mantiene. Y desde nuestro equipo de estudios cienciométricos, hemos analizado las desigualdades de género en los consejos editoriales de las revistas pediátricas indexadas en Journal Citation Report, donde se confirma todo lo anterior.
Os dejamos abajo el artículo, publicado recientemente en Pediatric Research, y aquí el resumen estructurado.
BACKGROUND: The presence of women in decision-making positions, such as on editorial committees of biomedical journals, is not the same as that of men. This paper analyzes the gender composition of editorial committees (EBMs) and editors-in-chief (ECs) positions of pediatric journals.
METHODS: The gender of EBMs and ECs of 125 journals classified in the pediatrics area of the Journal Citation Report (JCR) was analyzed. The following indicators were calculated: gender distribution of ECs and EBMs by journal, publisher, subject speciality, country, quartile of the journal in JCR and country of affiliation of the members.
RESULTS: The total number of EBMs was 4242. The distribution by sex of the ECs was 19.44% women and 80.56% men, while that of the EBMs were 33.05% women and 66.95% men. Twenty journals exhibited a greater representation of women than of men, and in four there was parity. Journals with greater participation of women specialized in nursing and physical therapy and were related to nutrition (lactation and breastfeeding).
CONCLUSIONS: Only one-fifth of ECs and one-third of EBMs are females. Women’s participation is higher in journals related to nursing, physical and occupational therapy, and nutrition. The United States has the highest number of EBMs, followed by the European Union.
Está claro que estos resultados refuerzan nuestros comentarios previos. Y al igual que la inteligencia no piensa en inglés (y deja de pensar en español), menos aún cabe pensar que estas capacidades tienen diferencias entre hombres y mujeres. Porque si solo una quinta parte de los/as directores/as editoriales de las revistas científicas pediátricas son mujeres y solo una tercera parte de los comités editoriales, esta desproporción se hace mucho mayor al ponderarlo con el número de mujeres y hombres que trabajan en la especialidad de Pediatría.
Y aunque se ha mejorado en estos aspectos, queda mucho trabajo por hacer. Y mucho techo de cristal por romper.
Nada debe ser casualidad, hasta las coincidencias repetidas. No tenía interiorizado el concepto TECHO DE CRISTAL en los estudios de género. Y en poco más de 24 hs lo he podido oir en dos conferencias de muy distinto corte (Universidad de Alicante y Ateneo de Alicante)... y ver cómo este pasado fin de semana El Mundo le dedicaba un especial a las 25 directivas españolas que han roto ese techo de cristal.
Se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan una limitación explícita en la carrera laboral a las mujeres.
A pesar de ocupar las mujeres hoy día mejores puestos y mayores oportunidades laborales, la condición de la mujer aún continúa limitada bajo la existencia de ciertos parámetros. El de techo de cristal impide a las mujeres pasar a un nivel mayor y tiene que ver con fenómenos de las mismas empresas y con la repartición del poder. Las mujeres ascienden hasta cierto nivel, pero los directivos generales, jefes de servicio, catedráticos de universidad suelen ser hombres y esto tiene varias causas:
1) Que la propia empresa no les da responsabilidades mayores con el pretexto de ser más emocionales, o porque tienen hijos y anteponen la familia o el matrimonio o el hogar al trabajo.
2) Que la propia mujer vive con culpa porque descuida áreas que al hombre no le significan problemas como si sus hijos se sienten abandonados (aunque tenga quien le resuelva el asunto como niñeras), como la carga de no contribuir a la estabilidad emocional de los hijos, o descuidar la pareja o, incluso, que pueda tener mayor sueldo que el marido, preocupaciones que nunca pasan por los hombres.
El famoso techo de cristal también afecta a la ciencia. Por ejemplo:
- Los Premios Nacionales de Investigaciónde España que, en realidad, son 10 (aunque cada año se otorgan sólo cinco de ellos, alternando con el año siguiente) son unos premios otorgados por el Ministerio de Educación y Ciencia de España. En la última década, de 50 premiados, sólo lo han recibido cuatro mujeres: María Antonia Blasco en Biología, María Vallet en Ingeniería, MªÁngeles Durán en Derecho, Ciencias Económicas y Sociales y Aurora Egido en Humanidades.
- Los Premios Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología se conceden desde el año 1981. En estos 32 años se han entregado también un total de 50 premios y sólo lo han recibido dos mujeres: Jane Goodall en el año 2003 y Linda Watkins en el año 2011 (en este caso compartido con David Julius y Baruch Minke como referentes mundiales de la Neurobiología sensorial).
- En la Universidad española sólo el 13,7% de las cátedras universitarias están ocupadas por mujeres y el 17% de las plazas de profesores de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
-¿Y qué decir de Ginecología y Obstetricia y Pediatría, dos de las especialidades con mayor tasas de femenización en sus plantillas (y cada vez más en la elección de los residentes, tal como hemos comentado)? Hasta hace 2 años los datos anunciaban de que no había una sola catedrática en estas dos especialidades.
Y también a otras facetas. Ayer fue concedido el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes a la mexicana Elena Poniatowska y con ello se convierte así en la cuarta mujer que entra en el palmarés (después de Dulce María Loynaz, María Zambrano y Ana María Matute), palmarés que ha sido concedido a 35 hombres en este intervalo (desde su inicio en 1976 hasta la actualidad).
El concepto del techo de cristal es que la mujer ve el cielo y casi lo alcanza, pero no lo puede tocar, porque hay un techo que se lo impide; se está a un paso, pero no se llega. Porque ese techo (de cristal para las mujeres, de cemento para muchas personas) se rompa y con ello se rompa la injusticia, la incoherencia y la mediocridad... sin género y sin pausa. Este es un deseo para todos.
Y este es un deseo especialmente sensible en Pediatría, una especialidad donde disfrutamos con orgullo de un alto grado de feminización, y en donde la feminización no es un problema.