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sábado, 9 de mayo de 2020

Cine y Pediatría (539). “Heli” sobrevive al infierno del narcotráfico


Justo en esta semana hubiera regresado de México, un año más y con motivo de actividades congresuales y académicas relacionadas con este país tan querido. Pero un virus con corona nos destronó a todos y paró el mundo. Y ese viaje ya programado a los estados de Guanajuato y Veracruz tendrá que esperar para otra ocasión. Pero eso no obvia que nuestra relación se mantenga, así como la conexión profesional. Y como motivo de ella, la Dra. Maricruz Ruiz Jaramillo me remitió hace unos días un enlace sobre 18 películas grabadas en el estado de Guanajuato. Y sobre una de ellas versa este post de hoy. 

Porque hoy hablamos de Amat Escalante, barcelonés de nacimiento y mexicano de elección, quien ha tomado a Guanajuato como estandarte en distintas películas. Y hoy hablamos de su película Heli con la que obtuvo el premio al Mejor director en Festival de Cannes 2013, el mismo año que la Palma de Oro fue a recaer en una película tan contundente como La vida de Adèle y usurpando ese galardón al director de ésta, Abdellatif Kechiche. Y es que si dura es La vida de Adèle, por la carnalidad del amor homosexual de sus protagonistas, dura es Heli, por la extraordinaria falta de épica con la que nos muestra el tema del narcotráfico en México. 

El problema de la droga y el narcotráfico está muy extendido en el mundo, y en algunos países, como México, es una lacra. El origen del narcotráfico en México viene desde principios del siglo XX en el estado de Sinaloa; sin embargo, el detonante que contribuyó a su expansión y a la escalada de violencia que vive el país se atribuye a un arreglo implícito que existía, desde inicios de los años 80, entre traficantes de drogas y los gobiernos locales y estatales, así como a la posterior terminación de este arreglo con la guerra que el estado mexicano le declaró a los carteles desde mediados de los años 2000. Este arreglo del Gobierno con el narcotráfico consistía en permitir el libre paso de cargamentos de droga desde Sudamérica a Estados Unidos por rutas fronterizas definidas en una parte del territorio mexicano transportando estos cargamentos a cambio de grandes cantidades de dinero como soborno para las autoridades y gobernantes mexicanos. También se tenían repartidos entre los carteles, a nivel local, territorios o plazas ya definidos, los cuales se respetaron entre sí en un comienzo. Además, se toleraba la producción de cultivos ilegales en México de marihuana y amapola, cultivadas principalmente en los estados de Sinaloa, Durango, Chihuahua, Guerrero, Chiapas y Veracruz, a cambio de sobornos que variaban según el cargo de la autoridad a sobornar.

Antes de la llegada de López Obrador a la presidencia de México, los servicios de inteligencia comunicaron que operan en el país seis carteles de la droga y alrededor de 80 células criminales. Tras la captura, extradición y condena en 2018 a Joaquín “El Chapo” Guzmán, fundador del Cartel de Sinaloa, el mapa del narcotráfico en México dio un vuelco violento por la disputa de territorios: en el año 2019 se contabilizaron hasta 27.000 homicidios dolosos por este tema. Actualmente el Cartel de Jalisco Nueva Generación, dirigido por Nemesio Oseguera, “El Mencho”, es el grupo criminal con mayor presencia en territorio nacional. El Cartel del Pacífico de Sinaloa es la segunda organización criminal con más poder en México, que quedó bajo el mando de Ismael Zambada, “El Mayo” y de Aureliano Guzmán, “El Guano”, entre otros.

Y esta contextualización de un tema tan doloroso para México nos sirve para entender mejor la dura cotidianidad de la película Heli. Porque si El Bosco o Dante definieron el infierno como un rincón de padecimientos en la pintura o en la literatura, allí donde los pecadores expían su culpa, Escalante utiliza el cine para hablarnos de otro infierno mucho más terrible, por cotidiano y por su falta de ética y estética. El argumento es así de sencillo y terrible: una adolescente de 13 años, enamorada de un joven aspirante a policía, cae sin querer en un juego de traficantes y con ello se introduce en una guerra que no es la suya, y que arrastra como si lo fuera a toda su familia. Y vemos que sí, que la violencia es el infierno. Una violencia ciega y sin sentido que impresionó al jurado de Canes y que nos sigue impresionando a los espectadores. Y ello porque, además, la realidad es peor que la ficción.

Y el valor de Heli es que no es una película más sobre el régimen del terror de los narcos y su guerra contra la policía y el ejército mexicano, no cuenta historias de mafiosos, cocaína esnifada, mujeres guapas que rodean a los jefes de los carteles, coches lujosos o guerra de mafias. Heli solo es una historia de niños y jóvenes que sufren el error y el horror de que las mafias que les rodean, de sobrevivir más que vivir, de huidas hacia delante o hacia ninguna parte, de chabolas, de terror y silencio. Y el mérito de Escalante es lograr desde el primer momento hacernos prisioneros, intencionadamente, de las impactantes imágenes de su film. Y en la primera escena vemos como a primera hora de la mañana, por una carretera poco transitada, una camioneta trasporta dos cuerpos inertes y heridos escoltados por siniestros matones. El vehículo se detiene debajo de una pasarela de peatones que cruza la carretera. Los sicarios descienden rápidamente con uno de los cuerpos y lo cuelgan del puente para escarmiento y advertencia pública. Y luego entenderemos qué historia nos cuentan.

Porque tras ese prolegómeno sin medias tintas,  conocemos a Heli Alberto Silva Menéndez (Armando Espitia) a través de una entrevista del catastro en la puerta de su chabola, un joven recién casado que trabaja en la cadena de una fábrica de automoción y que tiene un hijo lactante, que vive también con su padre jubilado y su hermana menor, Estela (Andrea Vergara). Estela se enamora de Beto (Eduardo Palacios), un cadete de la policía que le propone escapar para poder casarse y para ello se le ocurre sustraer dos paquetes de cocaína decomisada.

A partir de ahí, aparece una espiral de violencia que no es fácil ver: “Para que veas y cuentes lo que se hace a los ratones”, le dicen los torturadores. Y por algo así, Beto y el padre de Heli pierden la vida, Heli regresa maltrecho tras las torturas y Estela es encontrada tiempo después del secuestro con un embarazo no deseado (que el estado le prohíbe abortar) y sin emitir ningún sonido, en un estado de mutismo emocional por lo vivido y sufrido. Porque Heli era un chico noble que comenzaba a labrarse una vida, hasta que la violencia y el horror del narcotráfico golpeó su vida y la de los suyos.

Con ésta, su tercera película, Amat Escalante se ha ganado a pulso un lugar de honor en el nuevo y estimulante cine mexicano, un retrato lapidario desde un pequeño pueblo de Guanajuato (cuya población depende de la industria automovilística o de los carteles de la droga de la región), lleno de desiertos naturales y humanos en la historia, una película de vocación social que no debe pasar solo por una concatenación de planos desagradables (que los hay), sino por lo que supone una desgraciada e inevitable espiral de infelicidad y violencia.

Todo lo que contiene Heli resulta duro y de no fácil digestión, desde las insoportables torturas contempladas por niños que juegan a la videoconsola al lapidario plano final, pasando por las cabezas cortadas del telediario y que abre la película a un precipicio cíclico, donde la desdicha crea más desgracia. Y Escalante, gracias a la rotundidad de su historia y al notable estilo con el que filma la suciedad de sus fotogramas, ha conseguido sin duda una nueva victoria para el cine mexicano, pero de una realidad que la sociedad repudia y cuesta tanto solucionar. Una película, obviamente, basada en hechos reales…porque la realidad supera la ficción en este entorno. Una película que bebe de Carlos Reygadas, uno de los productores de la película.

La corrupción, la pobreza, el tráfico de drogas y especialmente la violencia que impera - no solo en México, sino en otros lugares del continente sudamericano - tiene antecedentes y culpables. Escalante no entra en ello sino que de forma aséptica nos enseña con crudeza una muestra y lo hace con una cotidianidad espantosa. La película pretende ser un reflejo del problema actual del pueblo mexicano ante los traficantes, verdadera autoridad del país. Por ello, sin ningún tipo de artificio o emoción, la película transcurre de forma extremadamente realista rechazando cualquier tipo de identificación con los personajes por parte del público que simplemente observa lo que pasa.

Y tras el desgarrador y poético final, esta película se convierte en una denuncia a esta catástrofe social y política que es la lacra del narcotráfico, y que afecta a todos, también a la infancia y la adolescencia. Y esas etapas son edades sagradas que hay que cuidar, como lo hacen cada día los miles de pediatras de México a quienes va dedicada esta película, en la figura de la Dra. Ruiz Jaramillo, quien me abrió el camino a su visionado. Vosotros, colegas, sois partes de un mundo mejor…

lunes, 22 de abril de 2019

Congresos de Pediatría en México: las alas que acercan fronteras en español


México y España están muy lejos y muy cerca. También en Pediatría. Al menos, para el que esto suscribe. Son cinco años seguidos acudiendo por invitación a citas académicas con los colegas de ese país-continente, tan extenso como variado. No es de extrañar que también su Pediatría sea extensa y variada. 

a) En el año 2015: XIII CONGRESO INTERNACIONAL DE PEDIATRÍA DEL COLEGIO DE NUEVO LEÓN, celebrado en Monterrey con la presentación de las siguientes conferencias: 
- "La Pediatría desde el punto de vista del cine” 
- "Pediatría 2.0: cinco preguntas clave para usar bien y sobrevivir a las redes sociales" 

b) En el año 2016: VIII CURSO INTERNACIONAL DE PEDIATRÍA, celebrado en Puebla, con la presentación de las siguientes conferencias: 
- "Influencia de los medios de comunicación en las tendencias de nutrición infantil" 
- "El cine en Pediatría. El séptimo arte como vehículo diagnóstico, terapéutico y educativo" 
- "Continuum, formación pediátrica en línea basada en pruebas" 

c) En el año 2017: XIV CURSO INTERNACIONAL DE PEDIATRÍA, celebrado en Mérida-Yucatán, con la presentación de las siguientes conferencias: 
- "El poder del aprendizaje virtual (web-based learning) en la formación médica en Pediatría. La experiencia de Continuum" 
- "Películas que todo pediatra debiera conocer para mejorar su formación humanística" 
- "Presentaciones eficaces en Pediatría. Cómo triunfar en tres pasos". 

d) En el año 2018: XV CONGRESO INTERNACIONAL DE PEDIATRÍA, celebrado en Mérida-Yucatán, con la presentación de las siguientes conferencias: 
- "Divulgar ciencia desde un Servicio de Pediatría: sumar en rigor y ética, compartir en ciencia y conciencia” 
- "Enfermedades raras y Pediatría: una amistad “de cine” a través de las películas” 
- "Sobre el buen uso del lenguaje médico en la información (científica y no científica)” 

e) Y este año 2019: 51 CONGRESO NACIONAL DE PEDIATRÍA-CONAPEME, que se celebrará en Guadalajara-Jalisco, con la presentación de las siguientes conferencias: 
- "Transexualidad en Pediatría, ciencia y conciencia". 
- "Vacunación en Pediatría: dilemas entre las vivencias y las evidencias. ¿Es tiempo de vacunas 2.0?". 
- "Los trastornos del neurodesarrollo en el séptimo arte: de Hipócrates a Hollywood". 
- Y la coordinación del Taller de Lectura, Cine y Pediatría. 

Porque he tenido la fortuna de disfrutar de "todos lo que hablan la lengua maya" (Yucatán), de "el lugar de la Chía" (Chiapas), de "en la nariz de los guajes" (Oaxaca), de "Angelópolis" (Puebla), de "el lugar que tiene dueño" (Tabasco), también de Nuevo León, Quintana Ro y de Ciudad de México. Y ahora lo haremos de "en la superficie de la arena" (Jalisco). 

Pero lo más importante es que cada lugar y cada congreso guarda una maravillosa historia de amigos y humanidades. Por muchas y verdaderas razones, México es un país "de cine"... Y su gente, además de amigos, estrellas que guían. Gracias a Manuel Ochoa, Juan Manuel Flores, Sergio Assia, Diana Assia, Carlos Anzures, Jesús Pulido, Gerardo Sagols, Mike Flores, Martin Moo, Jorge Rafael Castellanos, Carlos Pacheco, Marisol Millán,... y nuestra hada madrina y amiga del alma, Maitte de la Osa. 

A punto de hacer de nuevo las maletas para otro viaje trasatlántico a otros destinos se entiende bien el lema Vivir, Viajar y Escribir. Porque ya preparamos las alas, las alas de México... que acercan fronteras de nuestra profesión en español. Las alas del agradecimiento por tanto respeto y cariño recibido.

sábado, 23 de febrero de 2019

Cine y Pediatría (476). “Los olvidados”… no se pueden olvidar


Los tambores de Calanda vieron nacer en los comienzos del siglo XX a una de las tres B del cine español (los otros dos fueron Berlanga y Barden): Luis Buñuel, y allí fue allí donde su educación jesuítica le marcaría en su devenir personal y artístico. Se trasladó a Madrid en 1917 para iniciar la carrera de Ingeniería Agrónomo (aunque finalmente se licenciaría en Filosofía y Letras), instalándose en la Residencia de Estudiantes en donde entabló amistad con Salvador Dalí y Federico García Lorca. Allí fue la visión de la película Las Tres Luces (Fritz Lang, 1921) el detonante para que comenzara a dedicarse al séptimo arte. 

España, Hollywood y, sobre todo, Francia y México fueron sus grandes platós de cine. Fue en 1928 cuando realizó junto a Dalí el famoso corto experimental Un Perro Andaluz, título que se convirtió inmediatamente en pieza clave en la historia del cine por su inmersión en el estilo surrealista, de extraordinaria fuerza visual que sirvió para provocar ansiedad en el espectador, la autocapacidad creativa y para subvertir la realidad cotidiana. Dos años después grabaría otra obra tan significativa como La Edad de Oro. Con Viridiana (1961) ganó La Palma de Oro de Cannes, con polémica vaticana incluida. Con Belle de jour (1967) ganó el León de Oro de Berlín. Con Tristana (1970) fue candidata al Oscar de Hollywood, que ganaría dos años después con El discreto encanto de la burguesía (1972). Cuando le fue concedido este Oscar, George Cukor organizó una cena homenaje a Buñuel a la que asistieron personajes tan importantes del mundo del cine como Alfred Hitchcock, George Stevens, John Ford, William Wyler, Robert Mulligan, Robert Wise, Billy Wilder o Rouben Mamoulian. 

Y hoy recordamos a este icono español del cine. Y rememoramos especialmente su etapa mexicana, quizás la más fructífera: 20 películas en 16 años, tanto que Buñuel murió en Ciudad de México con nacionalidad mexicana (aunque sus cenizas fueron esparcidas en el monte Tolocha, situado en su pueblo natal, Calanda… donde todo empezó). Todo comenzó en 1947 con la película Gran Casino, que resultó un fracaso (pese a contar con el conocido cantante mexicano Jorge Negrete y la primera figura argentina Libertad Lamarque), y se prolongó hasta 1962, con El ángel exterminador. En este intervalo otras 18 películas más: Los olvidados (1950), Susana (Carne y demonio) (1951), La hija del engaño (1951), Una mujer sin amor / Cuando los hijos nos juzgan (1952), Subida al cielo (1952), El bruto (1953), Él (1953), La ilusión viaja en tranvía (1954), Abismos de pasión (1954), Robinson Crusoe (1954), Ensayo de un crimen / La vida criminal de Archibaldo de la Cruz (1955), El río y la muerte (1955), Así es la aurora (1956), La muerte en el jardín (1956), Nazarín (1958-1959), Los ambiciosos (1959), La joven (1960) y Viridiana (1961). 

Y hoy hablamos concretamente de Los olvidados, película con fuertes vínculos con Las Hurdes, tierra sin pan (1932), y que en un primer momento no gustó a los mexicanos ultranacionalistas (Jorge Negrete el primero), ya que retrataba la realidad de pobreza y miseria suburbana que la cultura dominante no quería reconocer. No obstante, el premio al mejor director que le otorgó el Festival de Cannes supuso el reconocimiento internacional de la película, y el redescubrimiento de Luis Buñuel, y la rehabilitación del cineasta por parte de la sociedad mexicana. Actualmente, Los olvidados es una de las tres únicas películas reconocidas por la Unesco como Memoria del Mundo (las otras son Metrópolis – Firtz Lang, 1927 – y El mago de Oz – Víctor Fleming, 1939 -). 

La historia, coescrita con el extremeño Luis Alcoriza, uno de los mejores guionistas con los que contó, es una descarnada denuncia sobre la desigualdad, sobre esos “olvidados” cada vez más numerosos que da a luz el desarrollismo de la opulencia. Los olvidados es puro realismo con toques surrealistas, con la omnipresencia de su particular bestiario "buñueliano". Y comienza así: “Esta película está basada íntegramente en hechos de la vida real y todos sus personajes son auténticos”. Porque su mirada se dirige hacia la juventud, hacia ese futuro aplazado que sobrevive en un mundo cruel (donde la delincuencia es la única respuesta) sin más respuestas por parte del Estado que las represoras. 

Y por ello, tras los títulos de crédito sigue con esta voz en off: “Las grandes ciudades modernas, Nueva York, París, Londres, esconden, tras sus magnífico edificios, lugares de miseria que albergan niños malnutridos, sin higiene, sin escuela, semillero de futuros delincuentes. La sociedad trata de corregir este mal, pero el éxito de sus esfuerzos es muy limitado. Solo en un futuro próximo podrán ser reivindicados los Derechos del Niño y Adolescente para que sean útiles a la sociedad. México, la gran ciudad moderna, no es la excepción a esta regla universal. Por eso esta película, basada en hechos de la vida real, no es optimista y dejará la solución del problema a las fuerzas progresivas de la sociedad”. 

Los olvidados es una obra maestra en blanco y negro – en el que contribuye la fotografía de Gabriel Figueroa, quien da un estilo expresionista muy marcado durante toda la película – que gira en torno a dos muchachos principalmente. El primero es el cruel y violento Jaibo (Roberto Cobo), el líder sin escrúpulos del grupo de chicos del barrio, un delincuente juvenil que se ha escapado del correccional en el que permanecía ingresado y regresa a su barrio, ubicado en los suburbios. El segundo es más joven, Pedro (Alfonso Mejía), un buen chico falto de cariño materno, que se verá envuelto en problemas, un personaje difícil de olvidar pues se involucra en diferentes altercados que le mantendrán unido a un grupo de pertenencia que le sirva de referencia a modo de "hogar". Pedro vive sin padre y la madre no le quiere, incluso no le da de comer cuando regresa de sus correrías; y él llega a decirle: “Pero no se quede así, ¡ pégueme ! Me gustaría portarme bien, pero no puedo”. Finalmente lo internan en una granja escuela, donde el director le dice: “Según tu expediente no sabes leer ni escribir. Y te acusan de un robo”, pero gracias a sus dotes pedagógicas es capaz de manejar la rebeldía e ira inicial de Pedro, convenciéndole de que no es una cárcel.

Y en el grupo de niños “olvidados”, también encontramos a Ojitos (Mario Ramírez Herrera), un ser absolutamente inocente y bondadoso abandonado por sus progenitores y abocado a ser devorado por las hienas que le rodean, un niño casi salvaje que se alimenta directamente de la ubre de las cabras. Y entre ellos, un personaje peculiar, Don Carmelo (Miguel Inclán), al que atacan cruelmente, quien en el atroz final de la película llega a exclamar: “Uno menos, uno menos. Así irán cayendo todos. ¡ Ojalá los mataran a todos antes de nacer !”. Porque este personaje es como una metáfora, pues viene a representar las ideas gubernamentales, donde su irreversible ceguera es la misma que la del gobierno, las instituciones o la iglesia metafóricamente hablando. 

Buñuel nos presenta una visión sin esperanza en Los olvidados, donde la crueldad de los niños duele (crueldad contra los hombres, contra los animales,…), con hogares que son pequeños espacios donde las familias numerosas duermen hacinadas, y donde la falta de cultura es caldo de cultivo para la superstición (“Para la salud no hay como la leche de burras”, dice el ciego) y la delincuencia. Por ello la película sufrió muchas críticas en México. De ellas se defendió afirmando que lo que se presenta si existe (y para ello estuvo meses visitando esos barrios, consultando casos en los archivos del Tribunal de Menores y empapándose de los suburbios) y, para una visión más realista, utilizó actores profesionales y no profesionales (campesinos, niños de suburbios, personajes sacados de una granja-escuela, etc.). Y trató una importante problemática social (reclamando soluciones desde la base) mostrándola, según sus palabras, sin juzgar a los personajes. 

Es curioso compararla con otra película de la misma década que se acerca también a la juventud (en aquel momento un tema menor dentro del cine): Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). Pero mientras en ésta los conflictos que se desarrollan en el film están enraizados en el interior de los personajes y son conflictos emocionales, en Los olvidados, Buñuel nos muestra las causas estructurales de la violencia y somos partícipes de ellas, y hasta se dice que nos las hace compartir como espectadores (y siempre se recuerda el magnífico plano de Pedro, lanzando un huevo contra la cámara, pero que, en realidad, es un huevo lanzado al mundo, un mundo cegado y egoísta, el cual es capaz de observar y no actuar). Un Buñuel que no dejó de introducir sus toques "buñuelianos" a lo que casi fue un seudodocumental: la abundancia de gallos y gallinas (una obsesión irracional como el director reconocía), el fetichismo (las mujeres lavándose los pies y las piernas, la leche que cae entre las piernas), el ciego aficionado a las niñas, el fantasmagórico sueño, el perro como visión que trae la muerte,… y muchos otros que quisiera haber introducido. 

Por todo ello, y más, Los olvidados se consagra como una obra eterna, en la que violencia y miseria se constituyen en sus principales ingredientes. Y su final cruel, despiadado, brusco y seco, es una puñalada en el corazón de los espectadores (aunque Buñuel llegó a filmar un final alternativo, previendo la censura). Y todo ello para decirnos que la infancia olvidada no se puede olvidar. Y por muy surrealista que sean las historias de maltrato a la infancia, la realidad siempre supera a la ficción. 

Los olvidados se convierte en una película inolvidable… 

miércoles, 5 de agosto de 2015

Diego Rivera y la salud


Fernando Comas, bloguero en Pharmacoserias, alma inquieta y generosa, amigo... y muchas cosas más, me regaló el libro "Diego Rivera y la salud", atento y sensible a mi reciente viaje a México. Fernando, que es una persona predispuesta a disfutar con avidez todo lo que se asocia a nuestra profesión alrededor de la sanidad, entenderá que comparta el disfrute de conocimientos que este libro me ha aportado. 

El tema de la salud preocupó a Diego Rivera toda su vida. Hizo estudios de anatomía humana, para ser mejor dibuajnte; eran grandes sus conocimientos en herbolaria, especialmente la de los antiguos méxicas; los años que pasó junto a Frida Kahlo, enferma, lo hicieron también acercarse a muchos médicos. Fue amigo de Ignacio Chávez, considerado el padre de la cardiología en México, quien fundó el Instituto Nacional de Cardiología y fue Rector de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), así como de Benjamín Trillo, eminente cirujano y director del Hospital de Jesús. 

Este libro nos presenta a Diego Rivera, al hombre, tal como fue, polémico y contradictorio, pero también al artista a través de su obra y del tema de la salud. Cinco capítulos para el disfrute:  
- Diego pintado por sí mismo. 
- La Secretaría de Salud (1929). 
- Instituto Nacional de Cardiología (1943-1944). 
- El Cárcamo (1951). 
- Hospital de la Raz (1953), con su mural "El pueblo en demanda de salud" y que corona este post.

Algunos pasajes del primer capítulo hablan por sí solo de este artista:  
"Mi nodriza india, a quien adoré, era curandera y me enseñó a mirar a las estrellas y a conocerlas por su nombre en lengua purépecha. Desde entonces mi libro favorito es el cielo" 

"Mi deseo era reproducir las imágenes puras, básicas, de mi tierra. Quería que mis pinturas reflejaran la vida social de México tal como yo lo veía, y mediante mi visión de la verdad mostrar a las masas un esquema del futuro" 

"La pintura mural está hecha para vivir con la arquitectura. Su principal cualidad es llegar a ser parte integrante e integral de la arquitectura sobre la que se hace" 

"En vez del arte puro, del arte por el arte, Diego Rivera, igual que sus compañeros en el movimiento, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, han hecho un arte social y de combate, buscando siempre que la forma sea belleza y que el contenido sea verdad. Por escogió el fresco, en vez del lienzo, como se escoge un arma para la lucha. El arte se vuelve así, en vez de tema de placer para unos cuantos, mensaje de belleza para los demás" 

Quiero destacar, como homenaje a todos los cardiólogos (y en especial a los compañeros cardiólogos pediatras), los dos murales que realizó para el Instituto Nacional de Cardiología: 
- En el primer mural agrupó a los anatomistas, fisiólogos y clínicos, así como los hombres de la anatomía patológica en este campo, con un orden ascendente en la composición: Galeno, Vesallius, Malpighi, Vieussens, Morgagni, Servet, Cesalpini, Harvey, Auenbrugger, Corvisart, Laënnec, Bouillard, Skoda, Keith, Flack, Aschoff, Tawara, His y Purkynje. 
- En el segundo mural están agrupados los hombres que "no contentos con explorar mediante las manos, los ojos y los oídos, empezaron a recurrir a los instrumentos", buscando inscribir los fenómenos biológicos: Whithering, Fraenkel, Hales, Von Basch, Pachon, Ludvig, Marey, Mackenzie, Wenckebach, Galvani, Roentgen, Moritz, Castellanos, Waller, Einthoven, Lewis, Wilson, Sénac, Heberden, Sokes, Traube, Potain, Vaquez, Huchard, Laubry, Herick, White, Rokitansky y Abbot. 

Aparte del mérito artístico, la obra de Diego Rivera para esta institución tiene un gran valor histórico, al agrupar, armonizar y fundir en un solo impulso las escuelas más variadas y al reunir por primer vez a los hombres más representativos de la Cardiología.

sábado, 18 de julio de 2015

Cine y Pediatría (288). “Guten Tag, Ramón”…¿vivir o sobrevivir?


Las cosas ocurren por algo más que la casualidad. Posiblemente por la confabulación de energías positivas que se conjugan para cerrar círculos. Algo así es lo que entiendo que ocurrió cuando, tras dos semanas intensas y extensas en México (entre D.F. y Monterrey, entre una semana de descanso y aventura y otra de ciencia y congreso pediátrico), en el viaje trasoceánico de regreso, Aeroméxico nos regaló la película Guten Tag, Ramón (Jorge Ramírez Suárez, 2013), una película mexicana con coproducción alemana. Y es que cuando viajo a países de la Unión Europea suelo regresar contento, pero cuando viajo a países de Latinoamérica, a la alegría se suma un sentimiento de mayor emoción, posiblemente por la sintonía ancestral (incluso precolombina) que nos une a estos países y que, sin querer, hace que todo lo viva y recuerde con mayor intensidad. Por ello, tras la reciente experiencia humana y cultural en México, visionar la película Guten Tag, Ramón a miles de pies de altura, ha sido una experiencia muy especial. 

Posiblemente sea la emigración hacia los Estados Unidos uno de los temas más tratados en el cine mexicano, emigración desde cualquiera de los estados limítrofes de México (Baja Califormia, Sonora, Chihuahua, Cohauila, Nuevo León o Tamaulipas), pero con Ciudad Juárez como bandera y con la pobreza, la delincuencia y el narcotráfico como pasaporte y salvoconducto. Pero con Guten Tag, Ramón se nos proyecta una perspectiva muy singular sobre los emigrantes mexicanos que habitan diferentes partes de Europa. De hecho, Jorge Ramírez Suárez, director de la película, lleva algunos años viviendo en Alemania y, basándose en algunas vivencias personales, ha podido llegar a crear una película diferente sobre jóvenes mexicanos emigrantes bajo otra perspectiva, una obra conmovedora, entrañable y refrescante que nos hace sonreir y también llorar, pero, sobre todo, que nos hace pensar. La película fue filmada en Durango (México) y en Weisbaden y Fráncfort (Alemania), lo que le ha dado pasaporte europeo e impacto internacional. 

La historia se centra en Ramón (Krystian Ferrer, un joven que debuta con solvencia en la gran pantalla), un adolescente de 19 años que vive en una ínfima ranchería en Coahuila con su madre (Arcelia Ramírez) y su abuela (Adriana Barraza). Las condiciones de vida son difíciles y para ganarse la vida Ramón sólo tiene un par de opciones: participar en el narcotráfico local (lo que no quiere) o emigrar a los Estados Unidos (lo que ha intentado dos veces sin éxito, y baste la impactante escena inicial para darse cuenta de ello, con la miseria y la muerte como compañeras de viaje). Y es así como el dueño de la tienda local le cuenta de lo bien que le va a su tía como emigrante en Alemania, por lo que emprende toda una aventura: una aventura que vivimos en primera persona al enfrentarse a un idioma que no entiende y a una sociedad aparentemente fría como el frío invierno de centroeuropa. 
Nada le será fácil en Weisbaden hasta que conoce a Ruth (Ingeborg Schöner), una anciana que lo ayudará a salir adelante y se volverá su gran amiga, aunque se comunican a través de símbolos, dibujos y mímicas, ya que ninguno habla el idioma del otro. Y en su difícil adaptación sentimos con Ramón el olor del chile que encuentra en una tienda de alimentación, o el primer sorbo de tequila, o llegar a cocinar sus tacos… o la felicidad de poder escuchar la música latina de su México querido y lindo (pese a todo). 
El encuentro de estas dos personas solitarias culmina en la conversación que sostienen sin entender una palabra del otro, porque Ramón y Ruth comulgan no en el lenguaje de la palabra, sino de la emoción y del cariño: ”Hoy mi espalda está peor que nunca. Si no me doliera... no te pediría ayuda otra vez. Aunque esto no es un contrato. Tú me ayudas... y yo te ayudo”. Y esa comunión puede surgir entre los seres humanos a pesar de un idioma, una cultura y una generación diferente, siempre que estemos dispuestos a abrirnos al otro, a dejar atrás el miedo y los prejuicios ante quienes son diferentes a nosotros. Esa es la diferencia entre abrir fronteras y crear fronteras, entre una visión amplia de la vida y el mundo y el rancio nacionalismo, un nacionalismo que perdura como una pesadilla en la mente de Ruht: ”La guerra les quitó el habla a los que la recuerdan”. Porque en el fondo nadie somos mejores a nadie, sino que resta dar gracias si uno ha nacido en esa quinta parte del mundo que no tiene grandes penurias para vivir y no tiene que sobrevivir cada día como esas cuatro quintas parte de ciudadanos del mundo. 

Guten tag, Ramón se convirtió en la gran ganadora de los premios Canacine (premios al mejor cine exhibido en México), al obtener las estatuillas a Mejor Película y Director. Y ello, quizás, porque aborda temas como la familia, la amistad verdadera o el amor, y nos confirma que en el planeta no todo está perdido. 

Viajamos a México, un país con una amplia filmografía, pero que hoy en día se encuentra representado principalmente por tres cineastas chicanos para el mundo, que iniciaron sus pasos en su país, pero que su éxito les trasladó a Gringolandia: Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu. Un cine mexicano que ya ha formado parte de la familia Cine y Pediatria, como Voces inocentes (Luis Mandoki, 2004), Abel (Diego Luna, 2010) y Después de Lucía (Michel Franco, 2012). 
Y hoy, este adolescente llamado Ramón viene a darnos los buenos días y recordarnos que en México (y en el mundo) algunas personas viven y la mayoría sobreviven. 

martes, 31 de agosto de 2010

"Expediente clínico y medicina basada en evidencias": presentación de Carlos Cuello

Carlos Cuello es pediatra y director del Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey. Tiene un blog, "Media Medicina", totalmente recomendable.

Mediante su cuenta de Twitter te enteras de cosas interesantes. Y es una forma de seguir su actividad docente. Os dejo una presentación de su autoría, colgada en Slideshare. Su título es "Expediente clínico y medicina basada en evidencias". Una presentación amena y útil para quien desee, partiendo de cero, adentrarse en esto de la MBE. Os la dejo bajo estas líneas, deseando que la encontreis tan interesante como para mi ha resultado su lectura.

miércoles, 28 de abril de 2010

Desde México: Gradación de la evidencia (presentación de Carlos Cuello)

Quizá sea México el país de Latinoamérica donde más está calando el concepto de MBE a nivel institucional. Iniciativas como el Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC) indican la existencia de esa implicación.

Carlos Cuello es pediatra y director del Centro de Medicina Basada en la Evidencia del Tecnológico de Monterrey. Suya es esta presentación que acaba de colgar en slideshare. Una presentación amena sobre un tema inagotable: la gradación de la evidencia en las guías de práctica clínica.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Guías de Práctica Clínica CENETEC (México)


Vía Guiasalud (boletín de marzo de 2010) nos enteramos de la existencia de CENETEC: Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (México).

Según se indica en el boletín:

"La creación del CENETEC en la Secretaría de Salud en 2004, obedece a la necesidad del Sistema Nacional de Salud de México de contar con información sistemática y objetiva de la evaluación, gestión y uso apropiado de las tecnologías para la salud, que brinde datos fiables sobre la efectividad, seguridad, aplicaciones y normatividad en materia de tecnologías para la salud que apoyen la toma de decisiones y el uso óptimo de los recursos".

CENETEC dispone de un Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica. Muchas de interés pediátrico, todas en español. Como muestra, aquí va el título de sólo algunas:
  • Atención inicial del traumatismo craneoencefálico en pacientes menores de 18 años
  • Diagnóstico y tratamiento del reflujo gastroesofágico en pediatría en el primer nivel de atención
  • Prevención y diagnóstico de la caries dental en pacientes de 6 a 16 años
  • Prevención, diagnóstico y tratamiento de la infección de vías urinarias no complicada en menores de 18 años en el primero y segundo nivel de atención
  • Control y seguimiento de la nutrición, crecimiento y desarrollo del niño menor de 5 años
  • Diagnóstico y tratamiento de la conjuntivitis
... Y muchas más.

Así que incluimos este recurso en nuestro buscador de Guías de Práctica Clínica, buscador que, por otra parte - como todos los que hemos elaborado - sois libres de insertarlos en otras webs o blogs si así lo deseais. Sólo pedimos citar su procedencia ("Buscador elaborado por el equipo del blog "Pediatría Basada en Pruebas" http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/ ").


Habrá más incorporaciones de nuevos recursos a este buscador en concreto. Seguiremos informando.