Cine y Pediatría 8

sábado, 26 de septiembre de 2020

Cine y Pediatría (559). “Skin”, tatuajes de odio a flor de piel

 


“Estamos aquí para decir que no odiamos a nadie. No odiamos ni a los amarillos, ni a los negracos, ni a las tortilleras. No los odio, tienen derecho a vivir. Pero nosotros decimos: “No en nuestra tierra americana”. Y tan solo deberíamos hacer que se larguen”. Y con esta arenga inicial se marcan las señas de identidad de una película inspirada en el caso real de Bryon Widner, un 'skinhead' que intentó abandonar la senda del supremacismo blanco y que para ello tuvo que borrar las decenas de tatuajes que le decoraban su cara. La película lleva por título Skin (Guy Nattiv, 2019) y se suma a todas estas películas que ya en Cine y Pediatría se han asomado al problema alrededor de los grupos neonazis y supremacistas: Semillas de Rencor (John Singleton, 1995),  American History X (Tony Kaye, 1998), This is England (Shane Meadows, 2007),  La Ola (Dennis Gansel, 2008), Neds (Peter Mullan, 2010),  o Skin (Hanro Smitsman, 2008).  Cabe no confundir esta última película holandesa del año 2008 con la actual película estadounidense del año 2019, ambas con el mismo título original y ambas basadas en hechos reales. En la primera el protagonista es el actor neerlandés Robert de Hoog y en la que nos convoca hoy es el actor británico Jamie Bill, el que fuera el niño protagonista de Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000), actualmente irreconocible entre sus tatuajes. 

La película se estructura en cuatro localizaciones a partir del año 2009 (Columbus, Ohio; Fort Wayne, Indiana; Richmond, Virginia; y Nashville, Tennessee) y en cuatro momentos a lo largo de dos años, momentos marcados por las fases de eliminación de los tatuajes de su cara y cuerpo: Día 1, eliminación 1, barbilla; Día 60, eliminación 4, nudillos; Día 145, eliminación 19, frente; día 612, última eliminación. Y entre medias viaja hacia adelante y hacia atrás para reconocer que Bryon "Pitbull" Widner vive en una familia especial, donde sus padres no son sus padres, sino que son dos descendientes de origen vikingo y dirigentes del Club Raza y Razón, dedicados a reclutar niños y adolescentes de la calle con problemas familiares a los que implantar sus ideas y cuyo bautismo comienza con el rito del rapado de pelo. Ellos constituyen el grupo de los Vinlander y expresan claro su objetivo: “Para mantener el país blanco y puro se formó esta familia vikinga”. La orfandad suplida por el clan, el amor suplido por el odio. 

En una vida llena de violencia ha crecido Bryon, hasta convertirse en el joven violento supremacista blanco que es, educado en el odio racial, y quien ve trastocado su universo al enamorarse de Julie (Danielle Macdonald), quien cuida sola de sus tres hijas (Desi, Sierra e Iggy Pop). Bryon trabaja de tatuador y el dinero que gana va al clan, y a medida que intenta consolidar su relación (“Me gusta que seas parte de nosotras”, le expresa Julie) se da cuenta de que su familia vikinga no se lo va a permitir. Y para ello tienen que trasladarse de localidad y allí se casan (Bryon, Julie y las tres hijas, todas de negro, hasta el perro que les acompaña), pero el negro destino les acompaña. Porque esa familia irreal, ideológica (bajo la ideología del mal), somete al individuo y con el sometimiento intenta no dejarle escapar. Porque el negro lo domina todo en esta violenta película: escenas oscuras, trajes oscuros, tatuajes negros, noches oscuras, actos oscuros,… Y en el camino de cambio y redención debe recibir la ayuda de Daryle, una activista afroamericano, y de una agente del FBI, quienes conocen este mundo: “Estos jóvenes tan solo tienen tres opciones: morir jóvenes, pudrirse en la cárcel o empezar a hablar”. 

Y continúan huyendo para intentar huir de su pasado, con el miedo como compañero de viaje. Pero por mucho que huya no puede librarse de su pasado y los tatuajes le delatan. Es por ello que para regresar a una vida normal debe retirar sus tatuajes, especialmente los de la cara. Y en las escenas que se mezclan con la narración de la historia cada disparo de láser refleja el dolor de retirar cada tatuaje, como un impacto a los remordimientos. 

Y resuenan la pregunta de Julie a Bryon: “¿Cuál fue el primero?...¿te arrepientes de alguno?” Porque cada tatuaje conlleva una historia, generalmente una historia que deja su cicatriz. Porque la piel sirve al director de metáfora, pero también nos indica que la piel no deja de ser superficie y por más tatuajes y cicatrices que se lleve un cuerpo, el cambio de vida es posible (aunque el odio que subyace a veces tarde más en desaparecer). Y de ahí las lágrimas finales… 

Y de ahí el colofón de la película: “Daryle Lamont Jenkins aún lleva el proyecto One People, un grupo anti-odio que ayuda a los supremacistas blancos que intentan dejar el movimiento y expone a los que siguen activos. Con las ayuda de Daryle y el SPLG, Bryon Wynder abandonó el movimiento y soportó casi dos años de cirugías para eliminar sus tatuajes. Con la colaboración de Bryon, el FBI detuvo a criminales clave del movimiento del poder blanco. Bryon cursa actualmente la carrera de psicología criminal y da charlas por todo el mundo sobre la inclusión mediante la historia. Daryle y él siguen siendo buenos amigos”. 

Posiblemente no sea la mejor película sobre el tema, pero dado el auge que la xenofobia está experimentando en todo el mundo, una película como esta resulta del todo pertinente. Allí donde la violencia tiene en el arrepentimiento su redención. Y que nos enseña que sí es posible eliminar el odio tatuado a flor de piel.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

¡¡Cumplimos 7 años!! Y CONTINUUMamos… tras el número perfecto

 


El 23 de septiembre de 2013 iniciaba su andadura Continuum, el portal de formación de la Asociación Española de Pediatría, un programa de formación continuada, que utilizando Internet como canal de comunicación, y teniendo como señas de identidad el rigor, la independencia y la responsabilidad de la AEP, está orientado a mejorar la competencia de los pediatras españoles, proporcionar herramientas que hagan más fácil su trabajo y promover el aprendizaje colaborativo entre profesionales que tienen un interés común, salvando los límites de tiempo y espacio mediante el empleo de los recursos tecnológicos. Un proyecto de todos y para todos. 


Un año después, un 23 de septiembre de 2014, celebramos nuestro primer aniversario
, con la ilusión de que el aprendizaje basado en competencias era una realidad, y sabiendo que España era el primer país de la Unión Europea en donde se ponía en práctica la “Matriz de competencias”, la hoja de ruta de Continuum, una adaptación del Curriculum Global, una iniciativa impulsada por el Global Education Pediatric Consortium (GPEC), integrado por distintas sociedades de pediatría a nivel internacional, que persigue disponer de unas normas comunes para la formación y la evaluación de todos los pediatras.  

En aquel momento las estadísticas por medio de Google Analytics daban estos datos: 
- Número de páginas vistas: 2.741.883 
- Usuarios: 71.919 
- Sesiones: 183.890 
- Visitas por países: 80% de España y resto de Latinoamérica principalmente (por orden: México, Perú, Argentina, Colombia, Ecuador, Venezuela, Estados Unidos, Chile y Uruguay en los 10 primeros lugares). 

Seguimos cumpliendo años y hoy, 23 de septiembre de 2020, cumplimos 7 años. Y para algunos el 7 es el número perfecto, un número sagrado y mágico, un número que enlaza lo divino y lo humano, formado por la suma del tres (la divina Trinidad) y el cuatro (los cuatro elementos terrestres y los cuatro puntos cardinales). Y con ello establece un puente entre el cielo y la tierra; y por ello es un número que representa la totalidad del universo en movimiento. 

En nuestro caso, el universo de Continuum se ha movido mucho y desde ese primer aniversario, muchas novedades se han creado y han salido adelante: 
- Actualización en Pediatría (por áreas temáticas) 

Y a día de hoy, las estadísticas por medio de Google Analytics son: 
- Número de páginas vistas: 21.047.977 
- Usuarios: 1.537.896 
- Sesiones: 2.919.189 
- Visitas por países: 34% de España y resto de Latinoamérica principalmente (por orden: México, Argentina, Colombia, Perú, Chile, Estados Unidos, Ecuador, Bolivia y Venezuela en los 10 primeros lugares). 

Y en sus inicios comentábamos que "a partir de estos momentos el éxito de Continuum es que sea una plataforma usada y que sea útil". Y así ha sido, y durante estos 7 años de trayectoria hemos realizado una intensa labor que hace que la marca Continuum sea una herramienta apreciada y valorada en el contexto de la Asociación Española de Pediatría. 


Dedicado a todos, pero especialmente al Dr. Francisco Hijano, alma y compañero de viaje en esta aventura y a los coordinadores y amigos que nos acompañan en esta maravillosa aventura docente, a los actuales (Dres. Manuel Praena, , Alberto García Salido, José María Garrido, Carlos Ochoa, Carmen Villaizán, Rafael Martín, Rosa Mª Pavo y Esteban Peiró) y a los que viajaron con nosotros en algún momento (Dres. Manuel Molina, Javier Pérez-Lescure, Nuria García). Y a todo el equipo de Lúa Ediciones 3.0 (Isabel Rodrigo, Enrique Castejón, Paqui Hernández). Y a la AEP, por seguir confiando en nosotros. 

Todos como un equipo que ha hecho posible transformar un sueño compartido en una realidad al alcance de todos los pediatras de lengua hispana: la plataforma Continuum AEP.



lunes, 21 de septiembre de 2020

COVID-19 en España: Manifiesto a favor de una respuesta coordinada, equitativa y basada en la evidencia

 


Entre el 13 y el 19 de septiembre 2020 se ha celebrado de forma telemática el I Congreso Nacional COVID-19, en el que han participado 55 sociedades Científicas españolas que representan a 171.656 profesionales sanitarios. Con el objetivo de mejorar la gestión de la pandemia en nuestro país, las 55 sociedades científicas participantes en este encuentro desean trasladar a la opinión pública y a las autoridades sanitarias el siguiente manifiesto (se comparte íntegro abajo). Nunca antes había ocurrido un hecho así, con lo que podemos dimensionar la importancia de este hecho y de lo que nos jugamos. 

Hace un mes y medio, a principio de agosto, una carta firmada por una veintena de especialistas en Salud Pública y Epidemiología y otros expertos sanitarios publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet, solicitaban una auditoría externa a la gestión del Gobierno y de las Comunidades Autónomas, dado los malos resultados sanitarios (y económicos secundarios), que nos sitúan a la cola de Europa y ya a mucha distancia del resto. Nada ha cambiando en este punto, pero algo si ha cambiado en la crisis del coronavirus en nuestro país en este mes y medio: ha ido a peor. Y sin haber comenzado el otoño-invierno, hay zonas de España ya al borde del colapso y donde se han iniciado ya medidas de confinamiento (Madrid a la cabeza), donde la mala gestión y la falta de medios parecen ser la clave (ya parece que el mantra de que los ciudadanos somos la causa ya no les vale y la responsabilidad regresa al mismo punto de la primera oleada, como nunca debió dejar de ser). Y si en la primera oleada la información era continua con muchos miembros del Gobierno (incluida las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que chocaba), ahora han desaparecido y han dejado aún más solo a Fernando Simón, como cabeza de turco. 

Pues como se ha hecho oídos sordos a aquella petición, este importante congreso virtual, que durante siete días ha puesto sobre la mesa más de 400 trabajos de investigación publicados, ha desarrollado este MANIFIESTO en el que, en seis páginas, se desarrollan estas 12 medidas para una respuesta a la COVID-19 “coordinada, equitativa y basada en la evidencia científica”. 

1. Respuesta sanitaria basada en la evidencia científica y en el interés general. 

2. Lealtad política e institucional y aprendizaje continuo. 

3. Respuesta rápida. 

4. Protocolización nacional de mínimos. 

5. Principio de equidad y reserva estratégica nacional de material. 

6. Coordinación territorial. 

7. Minimización del impacto de la pandemia en la atención a otros procesos. 

8. Rechazo a cualquier discriminación. 

9. Responsabilidad individual. 

10. Frente a la desinformación, sensibilización y educación para la salud. 

11. Apuesta por el trabajo multidisciplinar. 

12. Planes estratégicos para el desarrollo de la ciencia y la investigación. 

Destacar que la voz de la Pediatría también fue oída a través de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) y Asociación Española de Enfermería Pediátrica (AEEP). 

La situación es grave. Y se va a poner mucho peor, pudiendo alcanzar dimensiones ni imaginables. La voz de los científicos y técnicos se siguen levantando. Esto ya es mucho más que la crónica de una muerte anunciada… Y por ello surge este Manifiesto a favor de una respuesta coordinada, equitativa y basada en la evidencia para la gestión de la COVID-19 en España: coordinada significa que no se puede decir una cosa por un Ministerio y la contrario una hora después por otro, equitativa significa que cada Comunidad Autónoma no puede hacer de su capa un sayo (una cosa son los matices y otra el desajuste imperante) y basada en la evidencia científica significa poner a los científicos y sanitarios como cabeza visible de cualquier decisión en una crisis sanitaria de este calibre. ¿Oído cocina…?
 

sábado, 19 de septiembre de 2020

Cine y Pediatría (558). “Pirañas: los niños de la Camorra”, devorados por la vida

 


Un enorme árbol de Navidad ocupa el centro de la Galería Umberto de Nápoles. Y ese centro comercial se convierte en el lugar de encuentro donde dos pandillas de adolescentes intentan derrumbar el árbol: unos son del “quartieri Spagnoli” y otros del “quartieri Sanità”, provistos de bates de béisbol y otros objetos cuyo objetivo está claro que no es desearse felices fiestas. El objetivo cinematográfico se consigue perfectamente con estas breves escenas: Nápoles es una ciudad cuyos barrios son territorios enfrentados en los que cada clan mantiene su primacía acosando a los extraños y pugna por crecer a costa de los otros. Son las nuevas generaciones de la leva mafiosa, los niños de la Camorra, aquellos que envidian de sus modelos adultos aquellas ropas de marca, coches de lujos, relojes de oro, chándales llamativos, y mujeres siliconadas. Así comienza la película Pirañas: los niños de la Camorra (Claudio Giovannesi, 2019), adaptación de la novela “La paranza dei bambini” publicado cinco años antes por el periodista y ensayista italiano Roberto Saviano. El propio Saviano interviene como coguionista de la película junto a Maurizio Braucci y el propio director, un Giovannesi que también fuera responsable de dos capítulos de la afamada serie Gomorra, también fundamentada en la novela homónima de Saviano. 

El joven Nicola (Francesco di Napoli) vive en el barrio de Sanità con su madre, que regenta una lavandería, y su hermano pequeño. Tiene 15 años, al igual que sus amigos (Biscottino, Briato, O´Russ, Lollilop,…), y comienzan a trabajar para el clan dominante de su barrio, aquel que extorsiona negocios y hogares cobrándoles “impuestos” a cambio de seguridad, que gana dinero fácil con el comercio de cocaína entre estudiantes. Eso les permite conseguir un status impropio de su edad y conocer chicas: y es en una discoteca donde Nico conoce a Letizia (Viviana Aprea). 

Finalmente Nicola se alía con Agostino, hijo de un capo venido a menos, y forman su propio clan para hacerse con el control de su barrio, algo que ya no es discutible cuando consiguen armas con el apoyo de otro capo anciano, Don Vittorio. Porque para escalar en esta peculiar jerarquía hay que ir haciendo méritos, pero de vez en cuando algún alumno surge precoz y pretende saltar las etapas para controlar cuanto antes su barrio. Es lo que le ocurre a Nicola y su guardia pretoriana. Y los clanes contrarios les pronostican: “Media hora duraréis en el sistema”. Y tras ello llega su primer asesinato, su bautismo de sangre. Y un proceso acelerado de brutalidad y violencia que transforma a niños amorosamente cercanos a sus madres en auténticos canallas con los días contados. Y sigue llegando el dinero fácil, lo que les hace brindar con Moet Chandon como si fuera agua. Pero a su favor cuenta que tratan bien al mercado ambulante y a sus vecinos, por lo que se hacen querer, algo bien diferente al clan que acababan de derrocar. 

Y entre medias la pequeña historia de amor entre Nico y Letizia, dos jóvenes de dos barrios enfrentados, pues ella vive en el famoso barrio napolitano conocido como “quartieri Spagnoli”, donde Nico no es bienvenido. Y deviene la esperada tragedia, pues las armas las carga el diablo. Y el final nos deja todas las respuestas llenas de interrogantes, porque una vida así les obliga a sacrificar algo tan importante como la amistad y el amor, cuando no la vida. 

Y para contar esta historia, Giovannesi utiliza un estilo semidocumental para tenernos dentro del grupo de manera permanente. Y formamos parte como espectadores de esa prisa por llegar cuanto antes y donde no hay tiempo para reflexionar ni para cuestionarse moralmente los acontecimientos. Es cierto que la película goza en su exposición de los mismos defectos y aciertos que Calabria, mafia del sur (Francesco Munzi, 2014), Suburra (Stefano Sollima, 2015) o Il sindaco del rione Sanità (Mario Martone, 2019), pero que no alcanza las cotas cinematográficas de El traidor (Marco Bellocchio, 2019), Selfie (Agostino Ferrante, 2019) o La mafia ya no es lo que era (Franco Maresco, 2019) verdaderos referentes del último cine italiano alrededor de la temática local-criminal y en las que tan importante es mostrar lo que sucede como quiénes son sus amparadores, su base sociológica y sus difíciles, por no decir imposibles, soluciones. 

Es Pirañas: los niños de la Camorra una película que nos permite adentrarnos a una triste realidad: la de esa organización criminal mafiosa de la región de Campania, cuyos grupos más influyentes se encuentran en las ciudad de Nápoles, y que se centra en la contratación pública y blanqueo de capitales, en el tráfico de drogas y donde no es inusual que los clanes de la Camorra se infiltren también en la política de sus respectivas áreas. La etimología del término Camorra es incierta y se presta a bastantes interpretaciones, pero la más aceptada es la tesis de que viene del término dialectal napolitano “c'a morra” (literalmente “con el grupo”, en referencia a los grupos callejeros), nombre con el que se individualizaba también a bandas de malhechores que controlaban los juegos de azar y la prostitución en el Reino de Nápoles, desde el 1300 hasta el 1800. A diferencia de otros clanes como la Mafia siciliana, la estructura de la Camorra es más horizontal que vertical, dado que no hay un líder comúnmente reconocido, sino que se divide en grupos individuales llamados clanes. Cada capo es el jefe de un clan, en el que puede haber decenas o cientos de afiliados, dependiendo del poder y la estructura del clan. Por lo tanto, esto da lugar a numerosos enfrentamientos armados entre clanes rivales para el control de tráficos y barrios. 

Y ello lo conocemos con Nico y sus amigos, con su ascenso y su descenso a los infiernos. Porque ellos son un ejemplo de un fenómeno que en Italia es conocido como La paranza dei bambini, título también de la novela de Roberto Saviano. Y ese fenómeno resume el ascenso de jóvenes que dejaron de respetar a los jefes de la Camorra y se abrieron su propio paso hacia el olimpo criminal. Fue a partir de los noventa cuando los “bambini” se levantaron con puño de hierro y reivindicaron la Camorra de antaño. Porque a los capos de aquel entonces se les echaba en cara que solo pensaran en sus intereses, dejando de proteger a sus barrios y a los débiles. Ellos, en cambio, se creían un Robin Hood a la napolitana, y en este Nápoles es donde muchos niños y jóvenes tienen en la cárcel y la muerte su único camino de salida. De ello ya hablamos en Cine y Pediatría con la película Robinù (Michele Santoro, 2016).  

La infancia y la delincuencia organizada no es nueva en el cine. Y puede tener muy diversos emplazamientos: lo vimos en la ciudad de Tulsa (Oklahoma, Estados Unidos) con Rebeldes (Francis Ford Coppola, 1983), lo vimos en las favelas de Río de Janeiro en Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, Kátia Lund, 2002). Y ahora lo vemos en Nápoles, epicentro de la Camorra, donde resuena la voz en off de estos jóvenes con moto, convertidos simbólicamente en pirañas y que tienen prisa en devorarlo todo con avidez: “Por respeto y por honor, amigos he perdido. Compañeros, hermanos míos, cuando llevo esta pistola, vuestros nombres van conmigo”. Pero es la vida la que les devora en estos malos ambientes para la infancia y adolescencia. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Sobre cisnes negros, rinocerontes grises y virus con corona

 


Muchos teóricos han catalogado la crisis del coronavirus como un «cisne negro». El término, muy utilizado en economía, fue acuñado por el investigador libanés Nassim Nicholas Taleb en 2007 y se refiere a un suceso raro, extremadamente improbable que, cuando sucede, produce un impacto descomunal. Ese impacto provoca que a posteriori se fabriquen miles de explicaciones al respecto, racionalizando el suceso y transformándolo en algo que sí se podía predecir. Ejemplos de cisnes negros son los atentados de las Torres Gemelas, la caída del Muro de Berlín o, más recientemente, el Brexit. 

Sin embargo, en las últimas semanas, otras voces han afirmado que este virus es, en realidad, un «rinoceronte gris». Michele Wucker en su libro de 2016 'El rinoceronte gris: cómo reconocer y actuar sobre los peligros evidentes que ignoramos' se refiere a él como una amenaza altamente probable (ya que en el pasado han habido sucesos de la misma índole) y de alto impacto pero que es sistemáticamente ignorada. Si el cisne negro se enmarca dentro de lo inesperado o con baja probabilidad de ocurrencia, el rinoceronte gris se muestra en cambio como un suceso inminente y conocido al que, por la razón que sea, no se hace ni caso. 

Cisnes negros y rinocerontes grises aparte, creo que con el COVID-19 todos tenemos la misma sensación: estamos ante una crisis de evolución incierta. No sabemos lo que va a ocurrir ni desde el punto de vista sanitario, ni económico, ni político, ni ambiental, ni tan siquiera estructural. No lo saben los científicos, los sanitarios, ni los virólogos, tampoco los analistas ni los economistas, ni mucho menos los políticos. Surge una teoría con respecto a la posible evolución de la pandemia y a los dos minutos surge justo la contraria. Todos nuestros intentos de predecir y controlar el futuro o las posibles repercusiones que se avecinan son fruto del miedo y son fallidos. Esta crisis necesita menos sensacionalismo, menos predicciones, más sentido común y más investigación. Menos “infoxicación” amarillistas y más información científica. Más acción proactiva, y menos reactiva… porque si no es así, siempre llegaremos tarde, mal y nunca. 

Volvamos a la COVID-19 y a estos símiles de zoológico. Los diferentes gobiernos, desde China a Estados Unidos pasando por España y los otros países europeos (así como la OMS en un primer momento), se han querido justificar ante el terrible impacto sanitario, pero también económico y social, de la COVID-19. La excusa ha sido prácticamente unánime: nadie había previsto un efecto tan severo ni una propagación tan rápida y que, en consecuencia, los estados no estaban preparados para hacerles frente. Dejando de lado si esto es creíble, tras la expansión de la enfermedad en China, Irán e Italia y, por tanto, de los avisos que llegaban a Europa del desastre que se iba acercando en un mundo globalizado, en el que las distancias ya no importan, quizás conviene reflexionar sobre aquellos fenómenos arrolladores que se lanzan sobre nosotros sin que, supuestamente, nadie haya previsto su aparición, sus consecuencias y los posibles remedios. 

Toda esta digresión nos llevan a una conclusión ineluctable: los eventos catastróficos se pueden prever (en mayor o menor medida); no estamos preparados para tratarlos por desidia (gubernamental o por parte de los expertos académicos, que prefieren elucubrar sobre cosas seguras) o por tacañería; cuando finalmente nos asaltan abocamos en ellos los mecanismos, las armas, los protocolos, etc. usuales que, mira por donde, no funcionan porque estaban preparados para toda otra clase de acontecimientos. Y, por supuesto, nos cubrimos las espaldas diciendo que este o aquel acontecimiento es un “cisne negro”, cuando la realidad es que se trata de un “rinoceronte gris”, que hace tiempo que existía y nos amenazaba, pero al que no le habíamos hecho caso. 

Se ha escrito mucho sobre esta combinación de animales para explicar los resultados de una pandemia que, tras dos oleadas, ha dejado una estela de muerte y dolor que continúa, pero que se va a continuar de muchas resacas y un tsunami social y económico sin precedentes (especialmente en algunos países como España). Para conocer algo más os dejo un artículo adjunto.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Vacunación antigripal 2020-21: tiempo de coherencia… en la infancia, adolescencia y a todas las edades

 


El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) publica a principios de enero su propuesta de calendario para el nuevo año en curso, unas recomendaciones basadas en las mejores pruebas científicas. Y así lo destacamos en nuestro blog respecto a las recomendaciones vacunales para el año 2020.  

Pero también el CAV-AEP emite anualmente sus recomendaciones sobre la vacunación antigripal en niños y adolescentes, basándose en la revisión de la bibliografía existente y el análisis de la experiencia de las temporadas anteriores y, en particular, lo relativo a la efectividad y seguridad de las vacunas disponibles. Además este año, con la pandemia de COVID-19, se hacen más importantes estas recomendaciones, para evitar la coinfección por ambos virus. 

La campaña de vacunación comenzará este año en la primera quincena de octubre, probablemente antes para personas mayores institucionalizadas y profesionales sanitarios y sociosanitarios y después para el resto de grupos de riesgo, según ha anunciado el Ministerio de Sanidad. Los objetivos planteados son: 
- Mayores de 64 años y profesionales de los centros sanitarios y sociosanitarios: coberturas vacunales >75 %. 
- Personas con factores de riesgo y embarazadas: coberturas vacunales >60 %. 

Respecto a los profesionales sanitarios cabe recordar, un año más, que la vacunación antigripal es un acto de responsabilidad y coherencia. Porque si el objetivo planteado es conseguir coberturas vacunales > 75%, estamos a años luz. Porque tal como comentamos el año pasado, entre el personal sanitario (considerado como grupo de riesgo) se recogen unas tasas globales del vacunación del 33,9%, con grandes oscilaciones entre Comunidades Autónomas: entre el 20,7% de Ceuta, el 21% de Aragón y el 22,3% de Melilla por debajo y el 36,6% de Cantabria, el 46% de Galicia y el 58,7% de la Comunidad Valenciana. Y esto ni habla de responsabilidad ni habla de coherencia. Además, las tasas de vacunación son diferentes entre estamentos sanitarios (mayores en médicos y enfermeras, inferiores en auxiliares) y entre especialidades (siendo Pediatría una especialidad con razonable grado de compromiso frente a la vacunación antigripal... y ante todas las vacunas).  

Entre los grupos de riesgo contemplados en el documento del Ministerio de Sanidad solo se incluyen dos cambios relevantes respecto a la pasada temporada: 
- Se incluye a las mujeres en el periodo puerperal (en los 6 meses tras el parto) si no fueron vacunadas durante el embarazo. 
- También se ha eliminado la exclusión de la hipertensión arterial aislada del grupo de enfermedades cardiovasculares crónicas, quedando estos pacientes, entonces, incluidos como grupos de riesgo a vacunar. 

Cabe destacar que este año tampoco estará disponible en España la vacuna intranasal atenuada, por lo que solo se podrán utilizar vacunas inyectables inactivadas, aunque puede haber problemas de suministro a las farmacias comunitarias por la mayor reserva de dosis que han realizado el Ministerio y las CC. AA. para incrementar la cobertura de los grupos de riesgo, dada la pandemia COVID-19. Las Comunidades Autónomas emplearán en sus campañas financiadas los preparados trivalentes y tetravalentes (estas últimas en grupos de riesgo diferentes según las comunidades). 

El resumen de las recomendaciones del CAV-AEP para la vacunación antigripal en la infancia y la adolescencia en esta campaña 2020-21 se exponen en el documento adjunto al final del texto. 

Porque en estos momentos en que casi dos centenares de vacunas realizan una carrera por conseguir la vacuna frente al SARS-CoV-2 y la esperamos como agua de mayo, cabe no olvidar algunos puntos clave: 
- Que en el desarrollo de una vacuna precisa de muchos meses (y años) para cubrir cada una de las fases de su desarrollo y llegar sin prisas (aunque sin pausa) a esa fase 3 entre un número suficiente de enfermos para demostrar su eficacia y su seguridad (ojo, la seguridad es primordial). Por lo tanto, las prisas nunca han sido buenas, y para un tema tan delicado y clave como la vacuna frente a la enfermedad COVID-19 más, pues ya se han cometido demasiados errores, para que este pudiera llegar a ser uno más. 
- Que desde hace muchas décadas la vacuna antigripal sigue rigurosamente los pasos de investigación científica y que los Sistemas de Vigilancia de la Gripe (nacionales e internacionales) y el Centro Nacional de Gripe intentan buscar las cepas adecuadas cada año (con mayor o menor éxito, pero siempre con la mejor calidad). Y que pese a ello y pese a las campañas multitudinarias para que la población se vacune, nunca se consigue llegar a las coberturas objetivos… y este fracaso es especialmente doloroso entre los profesionales sanitarios. 
- Que este otoño puede ser un buen momento para la coherencia en la vacunación. Y mientras esperamos con prudencia la vacuna frente al SARS-CoV-2, no olvidemos de aplicar la vacuna antigripal (al menos según la recomendaciones, aunque hace ya 8 años que revisaba la posibilidad de una vacunación universal en la infancia… y de hecho ya se expresa en este documento como “niños cuyos padres desean la protección vacunal”) y el resto de vacunas del calendario vacunal. 

Por tanto, esta campaña de vacunación antigripal 2020-21 será un buen tiempo para la coherencia… en la infancia, adolescencia y a todas las edades. Estaremos atentos a los hechos (porque los hechos son amores y no buenas razones). 



sábado, 12 de septiembre de 2020

Cine y Pediatría (557). “La inocencia” que se perdió en aquel verano…

 


Ya hay tres óperas primas del cine español en Cine y Pediatría que nos sorprendieron tan gratamente que son difíciles de olvidar: Familia, debut del madrileño Fernando León de Aranoa en el año 1996El Bola, debut del madrileño Achero Mañas en el año 2000 y Carmen y Lola, debut de la bilbaína Arantxa Echevarría en el año 2018.  Y hoy llega una más, el debut en la directora castellonense Lucía Alemany con su película del año 2019, La inocencia. Una película que emana tanta sencillez como frescura y honestidad, y que nos muestra en parte lo que fue su propio viaje personal que la llevó a dejar su pueblo para acabar creciendo fuera. 

La inocencia es una película grabada en un pueblo de Castellón (Traiguera, el mismo pueblo en el que nació la directora) y que nos presenta a la adolescente Alicia/Lis (Carmen Arrufat), quien a sus 15 años disfruta de sus días de verano, su fiesta mayor, sus procesiones y tradiciones, su familia y la pandilla de amigos, su primeros escarceos con el amor y las drogas,… Y llega el fin del verano y el inicio del nuevo curso, con una noticia inesperada. Porque la vida y las ilusiones de Lis (sueña con convertirse en artista de circo) estallan en un contexto claramente opresor que siente en sus padres (Sergi López interpreta a un padre machista y violento y Laia Marull a una madre sometida) y en un pueblo demasiado pequeño. Y su vida fluye entre amigas, un novio que aún no lo es, una familia obsesiva y ausente, el qué dirán de los vecinos y donde aquel verano deslumbrante hizo que la calle fuera el lugar idóneo donde el tiempo se desvanece y donde se gestan sus sueños y pesadillas. 

Y su padre le reprocha en el desayuno, tras su noche de verbena veraniega: “Escucha, tú no tienes edad ni para salir, ni para ir con chicos, ni para fumar ni para todo eso. O sea que frena o se te acaba el chollo. Todo el día hacienda el gilipollas. Y de fumar, de fumar nada. Aquí solo fumo yo. Y punto, ¿está claro?, ¿si o no?”. Y su madre se justifica ante el esposo: “Yo no digo, Paco, que ella tenga que seguir la religión. Pero que si va, que yo tampoco la he obligado a ir, si va, que tenga respeto por la procesión”

Y es al finalizar el verano cuando una prueba de embarazo lo cambia todo. Hasta la inocencia, ese don que tiene la infancia y perdemos con la adolescencia. Y es cuando Lis le dice a la madre de Paula, su mejor amiga, a quien conocen como Remedios Naturales por dedicarse a las medicinas complementarias y alternativas: “Necesito que me ayudes a abortar”. Y ella le contesta, con toda una lección de comprension, asertividad y amor: “Alicia, esto es algo que tienes que afrontar…Las cosas no son porque sí, las cosas son para que tú aprendas algo. Esto ha pasado para que tú aprendas algo y tienes que responsabilizarte. No puedes huir…Aunque tú decidas abortar, que estás en todo tu derecho, debes ser consciente de que llevas a un ser que está creciendo dentro de ti y que tú voluntariamente has decidido quitarle la vida. Eso tienes que saberlo. Para poder sanar, tienes que afrontarlo, responsabilizarte de ello. Esto te acompañará toda la vida. Es así, te puede acompañar mal si lo hacemos mal, o te acompañará bien y te ayudará a crecer”

Pero Alicia sigue obcecada en abortar. Y cuando se lo cuenta al padre, Nestor, un chico chapero y de regular pelaje, resulta que le contesta: “Bueno, venga, vamos paso por paso. ¿Estás bien?...¿Estás segura de que quieres abortar? Porque no lo pensamos, hablamos…” Y la abraza con cariño. Porque lo cierto es que mientras oculta por miedo la noticia a sus padres, solo tiene el apoyo real de Remedios, con sus consejos tan naturales como las terapias que aplica: “La culpa y el perdón nos sirven para nada. La culpa y el perdón se las ha inventado la Iglesia… Saber la culpa o la no culpa no tiene sentido”

Y así avanza la historia, tan natural y real como la vida misma… que asusta. Alicia se va acercando a su madre, a la que intenta que sea cómplice para convencer al padre de que pueda viajar a Barcelona para poder visitar la escuela de circo a la que quiere acudir. Una madre vejada continuamente por la violencia sexista del hogar, una buena mujer que intenta retirar las malas vibraciones de su hogar con las terapias de Remedios, y la que su hija pregunta con razón: “¿No sé por qué no te has divorciado de él?”. Una madre a la que también reprocha, “Siempre qué pensaran los del pueblo”. Y cuando finalmente Alicia se atreve a contar lo de su embarazo a su madre, se desencadena la tormenta: “Dime que no es verdad. Mentirosa. Yo educándote y tú que haces… Eres la deshorna de la familia. No te he educado así y no hay perdón que valga. Es que no te conozco. Lárgate de aquí, no quiero verte más”

Y ese final especial con la madre y la hija en la estación esperando el tren que las lleve a Barcelona…, posiblemente a llevar a cabo lo que los padres desean para evitar el qué dirán en el pueblo. Pero dejando un interrogante entre la caricia de la madre y la pregunta de Alicia: “Mamá, que estaba pensando que como que vamos a Barcelona, pues podríamos ir a ver a la escuela de circo, ¿no?, ¿ya que estamos?”. Y la música de las fiestas de verano para los créditos finales. Y con ello todas las interrogantes que se deseen como espectadores…, y sin juzgar si habrá final feliz o no. Porque un aborto puede ser una decisión, pero no un final feliz. 

Porque la inocencia de Alicia se perdió de repente en aquel verano. Y la jovencísima actriz Carmen Arrufat transmite con verdad y emoción una historia tan habitual que la hacemos nuestra, y la acompañamos en la responsabilidad de sus decisiones y el deseo de alzar el vuelo alejada de su propia prisión natal, su familia y su pueblo. Y la historia es más nuestra gracias a un cuidado guión, planos acertados e introspectivos, diálogos de una naturalidad extrema y un trabajo interpretativo donde destacan Sergi López, Laia Marull y, especialmente, Carmen Arrufat (nominada a su joven edad al Oscar a Mejor actriz revelación, aunque al final lo consiguiera Benedicta Sánchez, a los 84 años de edad, por la película Lo que arde de Oliver Laxe). Padre, madre e hija que se debaten alrededor de la inocencia perdida. 

Es La inocencia una historia que hemos visto muchas veces, pero quizás nunca narrada con esta naturalidad, con ese fuerte contraste entre la primera mitad de la película y la segunda, entre lo que Alicia disfrutó en el verano y lo que dudó en el otoño, entre cómo se vive una experiencia así en la ciudad o en un pueblo. Y con un desenlace tan sencillo como abierto, mostrando sin juzgar. Y es La inocencia un ejemplo más de que el cine español se nutre de excelentes realizadoras y actrices. Y que el cine en España tiene cada vez más nombre de mujer. 

Y nos quedamos con el sueño (y la inocencia) de Alicia/Lis, quien quizá hubiera querido ser la Gelsomina de Fellini. Pero una noche de verano todo cambió para ella… La inocencia es una notable ópera prima que nos habla con autenticidad y realismo de una de las etapas más complejas del ser humano. Porque la travesía de la adolescencia se cura con el tiempo, pero algunas heridas tardan en cicatrizar muchos años más.
 
 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Recomendaciones acerca de la reincorporación a la escuela de los niños con enfermedades crónicas

 


La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha editado un documento que conviene compartir para darlo a conocer: las RECOMENDACIONES acerca de la reincorporación a la ESCUELA de los niños con ENFERMEDADES CRÓNICAS.  Un documento útil para profesionales sanitarios, pero también para aquellos padres y familiares que tengas dudas sobre la implicación de la infección por el nuevo coronavirus en la enfermedad crónica de su hijo o hija. 

Agradecemos a la AEP y las 14 sociedades científicas de las distintas especialidades pediátricas de la AEP que representan a todos los pacientes en edad pediátrica en situaciones especiales de cronicidad (Cardiología, Gastroenterología, hepatología y nutrición, Endocrinología, Errores innatos del metabolismo, Genética y dismorfología, Hematología/Oncología, Infectología, Inmunología y Alergia, Nefrología, Neumología, Neuropediatría, Paliativos, y Reumatología Pediátrica) por la implicación en este documento. 

Como bien se comenta en la introducción de este documento de 37 páginas, ante la eminente apertura escolar es importante tener unas recomendaciones al inicio del curso para los niños con enfermedades crónicas en el contexto de la pandemia COVID-19. Un documento realizado bajo cuatro premisas: 

- Que estas recomendaciones se realizan a pesar de que en el momento actual no hay evidencia científica que los niños con enfermedades crónicas tengan un mayor riesgo de infección por SARS-CoV-2. 

- Que aún así, este documento puede ser un trabajo de partida como herramienta importante y de gran ayuda para todos los pediatras y profesionales con dedicación a los niños con cronicidad y también tranquilizadora para los pacientes, padres y familiares, para estos tiempos tan difíciles del COVID-19.

- Que se desglosan un conjunto de medidas que se consideran importantes y específicas en cada grupo de pacientes, bajo dos aspectos: las recomendaciones para aquellos pacientes que pueden escolarizarse y las situaciones especiales de los niños que no deben incorporarse a la escuela hasta que mejore el estado de pandemia o su situación clínica lo permita. Y, en todo caso, siempre teniendo en cuenta que para tomar estas decisiones y ante cualquier duda se debe de consultar con el especialista responsable de cada paciente. 

- Que estas recomendaciones se irán revisando por los expertos y podrán ser modificadas en función de la evolución de la situación epidemiológica, las recomendaciones generales del Ministerio de Sanidad y de la publicación de nuevos documentos científicos que modifiquen la evidencia de la que se dispone hasta el momento actual. 

Os dejamos el documento para su consulta, en el que existe una información que puede ser relevante para aquellos pacientes pediátricos con patología oncológica, cardiopatías congénitas, diabetes mellitus, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, hepatopatías crónicas, inmunodeficiencias, asma, fibrosis quística, patología renal crónica, enfermedades neuromusculares, artritis idiopática juvenil y otras conectivopatías, pacientes en tratamiento paliativo, y muchos otros. 
 

martes, 8 de septiembre de 2020

Pandemia COVID 19 y vuelta al colegio

La vuelta a clase en medio de una pandemia es una experiencia que nadie había tenido hasta ahora, ya que en marzo al decretar el estado de alarma los niños se quedaron en casa, sin guardería, colegio ni universidad. Así que no es de extrañar la gran incertidumbre que se esta generando con la vuelta a clase en este estado de "nueva normalidad".

Los documentos se multiplican, y muchas vecees falta tiempo para leerlos y asimilarlos. A continuación se describen los más recientes.

La Propuesta de actuación ante la detección de un síntoma sospechoso de COVID-19 en un centro escolar de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) describe los pasos para prevenir y detectar y la actuación ante un niño con síntomas, especialmente con fiebre.

En la Propuesta de la Asociación Española de Pediatría-AEP en relación a la apertura gradual de las áreas de educación infanto juvenil se describen las recomendaciones en la escolarización, partiendo de la base de que la reincorporación presencial a los centros escolares "se hace en cumplimiento del derecho que tienen los niños y los adolescentes al aprendizaje y a la socializacion, comonecesidades básicas para su desarrollo, contempladas por la Convención de los Derechos del NIño (CDN)"

En cuanto a las preguntas que se hacen las familias y los educadores acerca de la conveniencia de que los niños con distintas enfermedades acudan a la escuela, la Asociación Española de Pediatría ha publicado las Recomendaciones de las distintas especialidades pediátricas de la Asociación Española de Pediatría acerca de la reincorporación a la escuela de los niños con enfermedades crónicas. 

Preguntas como ¿Puede escolarizarse un niño diabético? ¿Y si ha necesitado un transplante? ¿Pueden ir al colegio los niños y adolescentes asmáticos o con otros problemas pulmonares?. Como es de esperar se producen escenarios diferentes con muchas preguntas para las que las diferentes sociedades tratan de orientar a las familias.  Una de las sociedades que elaboran el documento es la Sociedad Española de Paliativos Pediátricos. Establecen recomendaciones y además realizan la siguiente reflexión: 

"Los efectos de la escolarización son especialmente apreciables en la población infantiojuvenil más vulnerable  y en aquéllos con necesidades de educación especial, a los que se debiera dar prioridad en la reapertura gradual. Los pacientes con patología crónica y complejidad, y sus familias, tienen unas peculiaridades que hacen que los beneficios de mantener una escolarización sean aún mayores que en la población sana. Además de las repercusiones positivas sobre su desarrollo psicomotor y proceso de socialización (algunos de ellos con necesidades de Atención Temprana), tiene unos evidentes beneficios emocionales y sociales".

El documento del Centro Europeo para la Prevención y Control de enfermedades (ECDC), COVID-19 in children and the role of school settings in COVID-19 transmission, revisa el estado de la escolarización y su impacto en la pandemia en los diferentes paises europeos. Concluye que si se realiza distancia física adecuada y se aplican medidas de higiene, es poco probable que las escuelas sean mas propagadoras del virus que otros lugares ocupacionales o de ocio con similar densidad de población. 

En mayo de este año, ante la apertura parcial de los centros educativos en la fase dos, desde el Ministerio de Sanidad y de Educación se publicaron las Medidas de prevención e higiene frente a Covid 19 para la reapertura parcial de los centros educativos en el curso 2019-2020. En el mismo se desarrollan aspectos en cuanto a los centros educativos: la actuación ante la aparición de sintomas, la higiene y limpieza, la distancia de seguridad, las medidas de prevención personal.  Posteriormente el Ministerio de Sanidad publicó la Guía de actuación ante la aparición de casos de Covid-19 en los centros educativos (27 agosto 2020) y el más reciente Guía de actuación ante la aparición de casos de COVID-19 en centros educativos (7 septiembre 2020) describen las líneas de actuación para el manejos de casos, contactos y brotes de COVID-19 en un centro educativo.

En resumen, todo es nuevo y se vive como amenazante. Desde las sociedades científicas y los organismos nacionales e internacionales se elabora información basada en los conocimientos actuales para que las personas estén informadas. De lo que no hay ninguna duda es de que el cierre de las escuelas tiene un impacto negativo muy importante en los niños, especialmente en aquellos más vulnerables. Y que aunque con todas las precauciones y cuidados, los niños deben volver al colegio.




lunes, 7 de septiembre de 2020

Enfermería escolar: figura clave en la vuelta al colegio en tiempos de COVID-19

 


La vuelta al colegio del alumnado en España (y en el mundo) está en el centro de atención y preocupación de madres, padres, profesores, familias, profesionales sanitarios, gestores y de toda la sociedad. Y ello porque la gestión de los “criterios de sospecha COVID-19” aplicados a la infancia van a provocar continuas dudas en las familias y en las escuelas, un maremágnum de pruebas PCR, continuas ausencias a las clases, habituales cuarentenas y aislamientos, y muchas dudas de carácter epidemiológicos, salubrista y sanitario. 

Y ante toda esta difícil situación, que comienza esta misma semana, se han publicado muchas normas, recomendaciones y protocolos adaptados a cada centro escolar. Y en donde aparece la figura del “coordinador Covid”, figura que tal como pinta el panorama sería recomendable que recayera en un sanitario, pero en la mayoría de las ocasiones recaerá en un docente. Y es aquí donde vuelve a aparecer la figura de un profesional sanitario que se viene reclamando hace décadas en nuestro país: la enfermera escolar. 

La enfermera escolar se define como el profesional de enfermería que realiza su desempeño en el ámbito escolar, prestando atención y cuidados de salud a la comunidad educativa. Su objetivo es contribuir al pleno desarrollo y máximo bienestar físico, mental y social de dicha comunidad, debiendo estar integrada en la misma, y en consecuencia, presente en el centro educativo durante todo el horario escolar. La enfermera escolar no es una figura novedosa, pues ya está institucionalizada y consolidada en otros países, en colegios privados y colegios públicos específicos de educación especial. 

El debate de la necesidad de la enfermera escolar, surge en Londres, en el año 1891 en el Congreso de Higiene y Demografía cuando se plantean los beneficios de las visitas regulares de enfermería a los colegios para revisar la salud de los escolares. Esto conduce a que en 1897 se funde The London School Nurses‘ Society y se creen puestos de enfermeras escolares en colegios ingleses de enseñanza primaria . La sociedad londinense, tras una profunda reflexión, ve que la salud de los escolares está mejorando y se decide dotar a los centros de una enfermera a tiempo completo. Finalmente, en la primera reunión anual de The London School Nurses‘ Society se establecen las principales funciones de la enfermería escolar. 

Pocos años después, en 1907, la figura de la enfermera escolar se extiende a Suecia y Escocia. En 1909 llega a Boston (EE.UU.), donde se lleva a cabo un estudio en el que introducen a dos enfermeras en varios colegios para controlar el absentismo escolar debido a las enfermedades físicas y contagiosas. Es tal el éxito, que en 1926 la Organización Nacional de Enfermería en Salud Pública (ONESP) señala la eficacia en la educación sanitaria cuando interacciona el cuerpo docente con la enfermería, alcanzando un abordaje completo en la salud infantil y en la educación sanitaria a los padres. En 1999 en Estados Unidos surge el término de School Nursing, que es designado por primera vez por la National Association of School Nurses (NASN) fruto de la especialización del profesional de enfermería en el ámbito escolar. 

Hoy en día, la enfermería escolar se encuentra consolidada en países como EE.UU (más del 75% de las escuelas americanas cuentan con una enfermera escolar a tiempo completo), Inglaterra (tal vez sea el país donde más importancia se dé a esta figura y es una línea de especialización en la enfermería), Francia (cuenta de forma reglada con la figura de L’Infirmier de l’Éducation Nationale), Escocia (tiene al menos una enfermera en cada colegio y dan preferencia a las que poseen una formación adicional en salud pública) y Suecia (cada enfermera se encarga entre 2-5 colegios diferentes). 

En España, hay un gran debate entre enfermería escolar-enfermería comunitaria, ya que dicha figura en la enseñanza pública aún no se encuentra implantada y la ausencia se cubre por las enfermeras comunitarias y los programas de salud escolar. En toda esta controversia, hay posturas que defienden la integración de una enfermera dentro del escenario escolar, mientras que otras creen que la necesidad que viene a cubrir la enfermera escolar ya está cubierta por la enfermera comunitaria, si bien ésta ya asume una elevada carga de trabajo en su centro de salud. Este debate político, social y sanitario nos muestra la necesidad de establecer una enfermera dentro del colegio para atender adecuadamente a la comunidad escolar, de manera continuada, programada y guiada. 

Contar con este tipo de profesional en un colegio no es un capricho, sino una necesidad. Y en España, muy pocos centros escolares tienen una enfermera en su plantilla. Y ahora es cuando vamos a acordarnos de Santa Bárbara, cuando truena: y es tarde. Porque las ventajas de contar con un servicio de enfermería escolar son evidentes y están bien descritas en sus cuatro niveles: funciones asistenciales, funciones docentes, funciones de gestión y funciones de investigación. Aprovecho el artículo de Amanda Encinar Casado para revisar estas funciones. 

Funciones asistenciales: 
- Promocionar, proteger, mantener y rehabilitar la salud de la comunidad educativa. 
- Identificar y valorar las necesidades de salud y los cuidados que requieren los individuos, considerando los aspectos biopsicosociales. 
- Realizar la actividad asistencial en función de las necesidades de cuidados detectadas y actuar según protocolos validados científicamente. 
- Realizar los pertinentes planes de atención de enfermería a los alumnos que lo requieran basados en los diagnósticos enfermeros. 
- Actuar ante emergencias o incidencias que surjan durante el horario escolar. 
- Administrar los tratamientos y medicaciones prescritos por profesionales médicos, a los escolares que lo requieran, previa autorización por escrito. 
- Control y seguimiento del alumnado con enfermedades crónicas en colaboración con las familias, facultativos y demás miembros del equipo de salud. 
- Prevenir y detectar de forma precoz los principales problemas de salud más prevalentes en la edad escolar. Dentro de este ámbito la enfermera colaborará estrechamente con la dirección y gabinete psicopedagógico del centro en los casos en los que se detecten problemas de salud emocionales y/o psicológicos. 
- Supervisar el equilibrio de la alimentación ofrecida por el comedor escolar participando en la Comisión de Comedor, para la evaluación mensual de los menús y adecuación de éstos a los alumnos/as con necesidades alimentarias especiales. 
- Asesorar como especialista en el marco sanitario a toda la comunidad escolar en la Consulta de Enfermería. 
- Crear una historia individualizada de los escolares y un diario de consultas. 
- Derivar al alumno/a al centro sanitario cuando se considere necesario con previo aviso a los padres o tutores del alumno/a. 
- Diseñar, implementar y evaluar los protocolos específicos y guías de acción para la práctica de la enfermería en el ámbito escolar. 
- Participar activamente en el equipo interdisciplinar que conforma la comunidad educativa, aportando la visión de experto en el área que le compete. 


Funciones docentes: 
- Promover la salud y la adquisición de hábitos saludables y habilidades que favorezcan las conductas saludables a través de los programas de EpS (Educación para la salud) dirigidos a toda la comunidad escolar. Entre ellos: a) Formar a madres, padres y asociaciones de APAS sobre los problemas frecuentes en el centro educativo (enfermedades transmisibles, prevención de accidentes...), cómo prevenirlos y en general, fomentar unos hábitos saludables desde el ámbito familiar participando en la Escuela de Padres; b) Colaborar en la formación de profesionales y trabajadores de la comunidad educativa (personal de comedor, educador, maestro, equipo directivo, etc.) desarrollando seminarios y talleres sobre hábitos de vida saludables; c) Trabajar colaborativamente con el equipo docente y el claustro de profesores para integrar la salud en todas las materias de manera transversal. 
- Educar a alumnos que padecen enfermedades crónica, y al resto de la comunidad educativa, sobre el autocuidado. 
- Realizar recomendaciones dirigidas a madres-padres, y personal docente y no docente sobre los procesos patológicos más comunes en la infancia y cómo prevenirlos. 
- Explicar el proceso de la enfermedad, beneficios y ventajas de algunas pruebas diagnósticas, buen uso del sistema sanitario, etc. 
- Aportar a la comunidad educativa una visión de la salud como un bien positivo que hay que cuidar cuando la persona está sana. 

Función investigadora: 
- Desarrollar estudios científicos diversos con el fin de conocer los conocimientos, actitudes y hábitos de salud de los escolares, para así mismo, conocer la situación de partida y poder evaluar la actuación enfermera haciendo estudios comparativos posteriormente. 
- Colaborar con grupos de investigación desarrollando el trabajo de campo en el ámbito escolar. 
- Evaluar los resultados y el cumplimiento de los objetivos propuestos en la promoción de hábitos saludables. 
- Medir la satisfacción de los usuarios (alumnado, madres, padres y docentes) con el servicio de enfermería escolar. 
- Evaluar la calidad de vida relacionada con la salud de los escolares. 
- Mejorar los recursos didácticos de EpS a través de métodos como el de la investigación acción en el aula. 
- Potenciar la formación en investigación. 
- Fomentar la auto-evaluación de las enfermeras escolares a través de reuniones y dinámicas individuales y grupales. 
- Difundir los resultados de los estudios a través de revistas científicas y participación en congresos. 

Función gestora: 
- Coordinar con el equipo profesional y directivo del centro escolar, la planificación de la actuación enfermera, especialmente la relacionada con su función docente, incluyendo ésta en el Proyecto Educativo de Centro (P.E.C.) y en la Programación General Anual (P.G.A.) 
- Ser el referente de salud y el nexo de unión entre los diferentes organismos involucrados en la salud de los escolares (Centro de Atención Primaria, Servicio de Odontopediatría, Salud Pública, Unidad de Prevención Comunitaria, etc.) facilitando la puesta en marcha de los distintos programas de promoción de la salud que ofertan las Administraciones Públicas y Privadas. 
- Coordinar la actuación enfermera con los diferentes profesionales de los niveles asistenciales de salud, que atienden a los alumnos/as (pediatra, y enfermera del centro de Atención Primaria, médico especialista, fisioterapeutas, psicólogos, etc.) e incluso a través de los padres o tutores legales si fuera necesario. 
- Gestionar el proceso de atención, recopilación y almacenamiento de la información referente a los alumnos. Registro y actualización de las historias de salud de cada alumno/a, garantizando la confidencialidad en base a la Ley de protección de datos vigente. 
 - Supervisar la adecuada dotación del Servicio de Enfermería de los recursos materiales necesarios y su reposición. 
- Controlar y registrar todas las acciones desarrolladas a todos los niveles. 

Pues bien, si se hubiera hecho bien el trabajo o bien se hubiera trabajado estos últimos meses con ímpetu, la figura de la enfermera escolar estaría presente. Porque a estas cuatro funciones de la enfermería escolar hoy sumaríamos una fundamental, como es el poder constituirse en el “coordinador Covid” de las escuelas. De hecho, AMECE (Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar) viene realizando su gran trabajo y también en esta materia, entre ellos el Plan estratégico de Enfermería Escolar para la prevención COVID-19 en los centros educativos, un documento de más de 50 páginas que su presidenta (y amiga), Natividad López Langa me hizo llegar hace unas semanas y que hoy quiero compartir con vosotros. Un documento lleno de información práctica y de anexos útiles, así como de elementos gráficos como los que acompañan este post. 


Hace unos días, en mi post titulado “Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro, versión COVID-19”  planteaba dos preguntas a los responsables de la gestión de la crisis del coronavirus:
¿quién ocupará el cargo de “coordinador Covid” en los colegios, un profesor o un sanitario – en este caso, sin duda, en la figura de la tan demanda enfermera escolar -? y ¿para hacer una realidad los “grupos burbuja” de convivencia estable y reducidos, cómo se va a duplicar la plantilla de profesores necesarios para ello? 

Tengo la triste sensación que en la mayoría de los colegios, la respuesta no se va a poder responder de forma afirmativa o positiva en ninguna de las dos. Es decir, no existirá suficiente plantilla de profesores para disminuir el tamaño de las clases y de los “grupos burbuja” y la figura del “coordinador Covid” no recaerá en una enfermera escolar en la mayoría de las ocasiones. Y está claro que la enfermera escolar no va a solucionar todos los problemas que van a surgir de aplicar el protocolo COVID a la infancia en las escuelas (en esta época de otoño-invierno que iniciamos), pero ayudaría mucho a dar respuesta a difíciles decisiones de carácter sanitario, salubrista y epidemiológico. Y así se demanda desde el ámbito de la Educación y desde el ámbito de la Sanidad.

Ojalá la amenaza que supone la COVID-19 para mantener la normalidad en la educación de los centros docentes (no universitarios) sea la oportunidad para consolidad la figura de la enfermera escolar.
 

sábado, 5 de septiembre de 2020

Cine y Pediatría (556). “Los niños de Windermere”, luz para la supervivencia

 

Hoy hablamos de una película que de nuevo es memoria histórica. Una memoria que no debemos olvidar sobre como los errores de los adultos (en formato de guerras) afectan a la infancia. Este es un tema habitual en Cine y Pediatría y lo ha sido en el contexto español principalmente en relación con la Guerra Civil Española y lo ha sido en el contexto europeo principalmente en relación con la Segunda Guerra Mundial. Y lo ha sido en muchos otros contextos bélicos con la infancia de testigo. 

Una película que comienza con las declaraciones de los personajes reales que vivieron esta historia, la historia de una infancia ultrajada: “Me arrancaron de los brazos de mi padre y me llevaron con ellos. Nunca olvidaré este momento…”, “Nos bajaron del tren, ponían a los chicos y a los hombres en una cola, a las mujeres y a los niños en otra cola…”, “Tenía 10 meses cuando llegué a Theresienstadt…”, “Por las noches veíamos el resplandor de los hornos….”, “Había cadáveres esparcidos…”, “Espero que mañana no me toque a mí…”, “Siempre muertos de hambre. Solo pensábamos en comer…”, “En teoría tenían que eliminarnos…”, “Cogieron a los 10.000 niños, los llevaron a Chelmo, los metieron en las cámaras de gas y los enterraron en fosas comunes…”, “No me creí que la guerra había terminado hasta que no vi a los rusos capturar a los soldados alemanes…”, “Nos dijeron que íbamos a Inglaterra. Yo no sabía nada de Inglaterra, ni tampoco de inglés. Solo sabía unas pocas palabras como OK…”, “No llevaba nada conmigo, porque no tenía ropa…”, “No sabíamos a dónde íbamos ni qué íbamos a hacer…”. Y tras ello, una aclaración histórica: “En agosto de 1945, el gobierno británico aceptó acoger a mil niños supervivientes de los campos de concentración nazis. Llevaron 300 al complejo Calgarth, junto al lago Windermere. Allí habían reunido a un grupo de psicólogos y voluntarios con la esperanza de rehabilitarlos. Este largometraje está basado en hechos y personas reales”. 

Y así comienza la película Los niños de Windermere (Michael Samuels, 2020), una coproducción entre el Reino Unido y Alemania que narra los hechos reales ocurridos al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando Oscar Friedmann, un psicólogo judío, buscó la forma de ayudar a los niños supervivientes de los campos de exterminio nazis. 

Y es tanto el dolor que estos chicos y niños han sufrido en los campos de concentración y en sus vivencias previas, que no se fían de nada. Ni incluso de la buena voluntad de los que les acogen en otro país. Es tal el trauma que cualquier cola les resulta premonitoria de un nuevo fin, que el cambio de ropa les lleva a pensar en lo peor, o que cuando les preguntan por el nombre solo se les ocurre enseñar su número identificativo tatuado en la piel. Porque algunos de estos jóvenes vienen de vivir las traumáticas experiencias de hasta cuatro campos de concentración. Chicos y chicas que llegan con problemas de salud, de malnutrición, de mala higiene dental, de problemas psicológicos y mentales graves. Por fortuna, no tardan en darse cuenta que el lugar donde se encuentran no tiene focos de vigilancia, ni vallas electrificadas, ni crematorios,… 

Es Los niños de Windermere una película donde la crítica proporciona una puntuación regular por sus cualidades cinematográficas. Yo le doy una calificación muy alta por su valor histórico y emocional. Vale la pena entender lo que digo con varias escenas: 
- Cuando tienen que poner a los niños pequeños a dormir en habitaciones separadas de niños y niñas, y la cuidadora inglesa dice “Me pregunto cómo les habrá afectado todo eso” y la cuidadora alemana le responde, “Vuélvase”… Y ve lo que ve. Porque son supervivientes a cualquier precio, el precio con el que les ha castigado la guerra de los adultos. 
- Cuando uno de los jóvenes huye del centro de acogida y al verse libre entre el bosque y el río, sonríe y ríe de alegría por sentir algo así como la libertad. 
- Cuando en el primer desayuno salen corriendo del comedor a esconder el pan que estaba en las cesta, porque mantienen ese instinto puro de supervivencia que le ha llevado a seguir vivos. 
- Cuando el rabino les enseña inglés o cuando en la escuela dibujan en un papel en blanco sus experiencias. Dibujos que asustan a la profesora, pues son incapaces de retener recuerdos felices de su vida. 

Porque como olvidar las vivencias de una realidad rodeada de crueldad en la que crecieron estos chicos y chicas polacos judíos, llena de hambre, palizas, tiros, la horca, la cámara de gas, el abandono, la muerte de sus familias,… Difícil educarles en el “olvídalo y céntrate en el futuro”, difícil hacer desaparecer las pesadillas de sus sueños. Y aún así lo que más les preocupaba era saber si podrían recuperar a sus familias. 

Y en el final de la película, como es habitual en este tipo de obras, aparecen los protagonistas reales, ya ancianos, explicando qué significó Windermere para ellos. Y allí se nos muestran las declaraciones de Arek Hersh, Chaim “Harry” Olmes, Sir Ben Helfgott, Schumel “Sam” Laskier, Ice “Ike” Alterman, Sala Feiermann y Salek Falinower, alguno de aquellos centenares de niños. Y el colofón final: “En total fueron acogidos 732 niños supervivientes del holocausto en Windermere y otras localidades del Reino Unido. Cada años, ellos y sus familias se reúnen para celebrar su supervivencia”. 

Y esta es la película de hoy, la sencilla (y cruel) historia de un grupo de niños judíos supervivientes de los campos de exterminio que son acogidos en otro pasión, en una mansión cerca del lago Windermere, con el fin de ayudarlos a superar su traumática experiencia y a reinsertarlos en la sociedad. Una película en la que los propios supervivientes se involucraron en su realización, para hacernos partícipes de esta historia tan poco conocida y sin caer en el sentimentalismo fácil, dejarnos el mensaje de que siempre hay luz para la supervivencia. 

Recomendable película para ver en familia con nuestros hijos, como un primer acercamiento a una de las grandes tragedias de la historia de la humanidad. Como siempre, pero en esta película más, ver en versión original: pues aquí cabe diferenciar bien los tres idiomas que se mezclan constantemente: inglés, alemán y jidis.

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro, versión COVID-19

 


En la comparecencia del día 27 de agosto del Ministro de Sanidad, Salvador Illa, se le vio perder su estudiada parsimonia y tono conciliador cuando hizo referencia a esos padres que llevan a su hijo enfermo al colegio, tal como se aprecia en el vídeo adjunto. Pero creo que le faltó definir lo que es “enfermedad” en ese hijo. 

Todos entendemos lo que es una enfermedad moderada-grave, también los padres (fiebre elevada, vómitos incoercibles, diarrea profusa, insuficiencia respiratoria con mal estado general, decaimiento general con mal aspecto y falta de apetito, convulsiones, etc.), quienes en esas ocasiones todos dejaran a sus hijos en casa y consultaran por ello. Pero me temo que la “enfermedad” a la que se pueda referir, según el protocolo de “sospecha de COVID” del documento Guía de actuación ante la aparición de casos de COVID-19 en centros educativos del 27/08/2020, es a un “cuadro clínico de infección respiratoria aguda de aparición súbita de cualquier gravedad que cursa, entre otros, con fiebre, tos o sensación de falta de aire”, pero también “odinofagia, anosmia, ageusia, dolores musculares, diarreas, dolor torácico o cefaleas, entre otros”, pues todos ellos pueden ser considerados también síntomas de sospecha de infección por SARS-CoV-2 (pág. 3 del documento). 

Según esto, cualquier presencia (y gravedad) de fiebre, tos, diarrea, dolor de garganta o dolor de cabeza (cinco motivos que suponen a buen seguro las tres cuartas partes de consultas en Atención Primaria y Urgencias de Pediatría) implicará la no asistencia a clase, la permanencia en casa de los padres (si trabajan, muchos deberán dejar de hacerlo para estar con sus hijos en casa, porque no lo van a dejar con los abuelos que son grupo de mayor riesgo) y entiendo que lo razonable será la consulta a un centro sanitario. El profesional sanitario, según el protocolo (y máxime si se conoce que los niños asintomáticos también pueden cursar con el coronavirus), le pedirá una PCR (salvo criterio clínico contrario, lo cual es lo razonable, pero ya no lo más habitual) y con ello se activará todo el protocolo de aislamiento de la familia hasta conocer resultado y todo el protocolo derivado y publicado. No dudo que la febrícula (entre 37 y 38ºC) vaya a ese cajón de sastre y con la misma dinámica, al menos en lo que se refiere a poder acudir a clase, pues dudo que pasen el control de temperatura. 

Así que cualquier niño que tenga fiebre (y febrícula), tos, diarrea, dolor de garganta, dolor de cabeza, según la guía de actuación (y como demuestra el enfado del ministro) mejor que no vaya a clase, aunque sea leve, aunque haya comenzado al levantarse, aunque pueda ser transitorio (como lo ha sido hasta ahora en su mayoría y los padres avisaban al colegio que lo vigilaran). Y cada mañana, cada familia tendrá que reprogramarse, porque cualquier niño o niña puede acostarse bien y se despierta tosiendo o con unas décimas, o con dolor de barriga y haya ido al baño un poco suelto, o parece que me duele la frente. Lo de toda la vida, vaya. Pero ahora, ojo, que con la dinámica de culpar a la ciudadanía de la mala cabeza (en este caso a esos padres irresponsables,… que lo debimos ser todos en algún momento) seremos condenados del desastre sanitario que asola España en esta crisis de la COVID-19. “¡Cómo no vamos a ir mal si los padres actúan así!”. Por si nos falla la memoria, durante el confinamiento - uno de los más severos del mundo - la ciudadanía española tuvo un exquisito cumplimiento de las normas y tuvimos las peores estadísticas de todo el mundo, se cuente por donde se cuente. Es decir, en abril, mayo y junio fuimos ejemplares y la gestión sanitaria de la crisis un desastre (no vale la pena recordar todos los aspectos en lo que se llegó tarde, mal y nunca). Y en julio y agosto parece que nos hemos desmadrado (la ciudadanía me refiero, porque la política sigue igual de mal y algunos de vacaciones). Será la “caló”… u otro virus, vaya usted a saber, lo que nos ha afectado el sentido, pero muchos no lo interpretamos así. El caso es que yo viajo y viajo y viajo, y no he visto ninguna actitud incorrecta nunca por parte de la ciudadanía y a cualquier edad. Esas actitudes incorrectas las conozco por los periodistas amarillistas que van a la mala anécdota, al escabroso detalle y crean la falsa sensación de que lo puntual es lo general: pero de ellos ya hemos hablado, y de las conclusiones precipitadas de que eso será el motivo de por qué seguimos igual de mal que al principio respecto a la gestión (cuando todos eramos muy cumplidores). Demos una vuelta a este punto y reflexionemos sobre eso sesgo de información.  

El Sr. Illa, con su intervención abajo adjunta, ve la paja en el ojo ajeno (los padres inconscientes) y no ver la viga en el suyo (una gestión muy mejorable). Reproduzco sus palabras a esos “padres irresponsables”, y hago suyas las frases para dedicarle este simulacro de lo que debiera ser el respeto a la Sanidad Pública, en todos los ámbitos, pero más en la mayor crisis sanitaria que recordamos.  Desde el respeto a su trabajo y desvelos, que no los dudo (como los del Dr. Fernando Simón, demasiado omnipresente, demasiado solo), sugiero revisar el texto en este contexto:

“Quiero decir, vamos a ver. Estamos como estamos. No concibo que un presidente o una presidenta nombren a un filósofo/político sabiendo que no está en condiciones para llevar el Ministerio de Sanidad, poniendo en riesgo la salud de su hijo y del resto de la ciudadanía que está trabajando. Francamente no lo concibo. De todo hay, pero no lo concibo. Por tanto, vamos a ver si somos todos un poco serios. Porque si no esto no tiene solución, vamos a ver… ¿A quién se le puede ocurrir nombrar a un filósofo/político sabiendo que no reúne condiciones para un Ministerio de Sanidad, cuando hay un conjunto de profesionales que permiten tomar otras decisiones más adecuadas? Siendo además el propio país. Vamos, si hay que sancionar esto… en fin”. 

Porque el Sr. Illa, filósofo de formación y político de profesión, padece el efecto Dunning-Kruger, pero de tanto actuar ya no lo recuerda.  Porque ya está bien de echar balones fuera e insinuar que la culpa viene de esa ciudadanía incívica (que los hay, como en todo, pero baste recordar que teniendo movimientos antivacuna en España, nuestro país lidera las tasas de vacunación en población infantil... luego los malos resultados no son por una causa única).

En otoño-invierno, los virus de siempre (virus respiratorio sincitial, virus de la gripe, rinovirus, muchos otros… y también, cómo no, el omnipresente coronavirus entre ellos, pero a muy menor escala) asolarán los domicilios y las escuelas de fiebre (febrícula), tos, diarrea, dolor de garganta, dolor de cabeza y otros supuestos considerados como “sospecha de COVID-19”. Por cierto, cada niño o niña menor de 5 años se conoce que tendrá entre 14 y 17 procesos al año de esos cinco procesos antes referidos, por lo que según protocolo, precisará entre 14 y 17 PCR al año y entre 14 y 17 periodos de de aislamiento con sus familias, bien hasta conocer el resultado de la prueba o de al menos dos semanas si la prueba es positiva. Y cabe conocer que ayer el Gobierno anunció que los padres solo podrán coger baja si su hijo da positivo en coronavirus, pero si el menor tiene que estar en su domicilio en aislamiento (pendiente del resultado de la PCR) o cuarentena de dos semanas por ser contacto estrecho de un positivo, o si se cierra el colegio, solo tendrán derecho a reducción de jornada y preferencia en el teletrabajo (siempre que sea posible, que será la menos de las veces). 

Que la situación es complicada, lo sabemos todos. Pero con lo que conocemos que ocurre todos los años en otoño-invierno con las enfermedades infantiles y con los protocolos actuales de actuación frente a la COVID-19, mantener la dinámica de las escuelas, de la vida familiar y de los trabajos será muy complicado. Y la culpa no será de los padres. Los padres bastante van a tener cada día para saber lo que pueden hacer con sus hijos, con su trabajo y con su vida. 

Y cabe dejar dos preguntas concretas, extensibles a la co-gobernabilidad de las Comunidades Autónomas, pues sería importante que fuera igual para todos: ¿quién ocupará el cargo de “coordinador Covid” en los colegios, un profesor o un sanitario – en este caso, sin duda, en la figura de la tan demanda enfermera escolar -? y ¿para hacer una realidad los “grupos burbuja” de convivencia estable y reducidos, cómo se va a duplicar la plantilla de profesores necesarios para ello? 

Porque todos somos responsables de vencer esta pandemia. Pero insisto, no todos somos responsables en la misma medida. No sigamos desviando el foco del problema y el foco de atención.