miércoles, 22 de septiembre de 2021

Neo-Dividencias. Probióticos y NEC: donde la prisa mata, pero la pachorra remata

 

Este es un tema clásico y recurrente en Neonatología y también en nuestro blog. Tema sobre el que se publica bastante, pero en el que seguimos casi en el mismo punto de partida de cara a su aplicabilidad. 

En el año 2008 publicamos en el libro “Infectología Pediátrica. Guía de actuación diagnóstico-terapéutica” el capítulo “Enterocolitis necrotizante (NEC)”. En el apartado clave de la prevención de la NEC concluíamos entonces: “Los probióticos enterales aparecen en los últimos años como una medida prometedora. A pesar de que los resultados de la mayor parte de ensayos clínicos han sido positivos, todavía no está clara la mejor combinación y modo de administración de sus componentes. Por otro lado, el uso de microorganismos en prematuros causa un cierto recelo y, aunque hasta el momento no se han descrito efectos indeseables importantes, el número de pacientes tratados es relativamente pequeño para establecer su total seguridad”

A partir de ahí se han prodigado los ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metanálisis. Y ello conllevó que en el año 2010 publicáramos el post “Probióticos en la prevención de enterocolitis necrotizante en prematuros: ¿la hora del cambio?”. 

Y en el año 2013 publiqué, incluido en la sección Neo-Dividencias, el post “Probióticos y enterocolitis necrotizante del prematuro: to NEC or not to NEC?”, donde extraíamos estas conclusiones tras una profunda revisión de la literatura y que fue motivo de una ponencia en el IV WORKSHOP Probióticos, Prebióticos y Salud: Evidencia científica y de una publicación en la revista Nutrición Hospitalaria. Nuestras conclusiones hace ocho años eran así de explícitas.

a) Recomendaciones para la práctica clínica: 
- El uso de probióticos debería considerarse fuertemente en el cuidado del prematuro ≤ 32 semanas de gestación y/o < 1500 gramos. 
- Aunque el balance beneficios-riesgos-costes es claramente favorable con los datos actuales, el uso rutinario de probióticos implicaría una estrecha monitorización. 
- En base a los ECA realizados hasta la fecha, es posible dar las siguientes recomendaciones en cuanto a tipo de cepa, dosis, inicio y duración. Incluso con datos más concretos: 
¿Qué cepa?: preferible una combinación de Bifidobacterium y Lactobacillus 
¿Cuándo comenzar?: cuando pueda iniciar alimentación enteral, preferible en los primeros 7 días de vida 
¿Qué dosis?: 3x10/9 UFC/día, preferible en dosis única; en < 1000 gramos comenzar con 1,5x10/8 UFC/día hasta alcanzar enteral de 50 ml/Kg/día 
¿Hasta cuándo continuar?: hasta las 35 semanas de edad postconcepcional o hasta el alta 
¿Alguna precaución?: no ofrecer el suplemento con probióticos si enfermedad aguda tipo sepsis, NEC activa o asfixia perinatal 

b) Recomendaciones para la investigación: 
- Preciso realizar un ECA multicéntrico con suficiente poder estadístico: para una incidencia de NEC de un 5%, en un ensayo doble ciego controlado (α= 5%, β= 20%), se requerirían 317 prematuros en cada rama para demostrar que los probióticos disminuyen incidencia de NEC al menos un 50% 
- Seleccionar una cepa de probiótico, dosis, comienzo y duración de ECA previamente realizados y con buen resultado en prematuros < 1500 gramos 
- En estos momentos en que todos los MA son consistentes en la buena relación beneficios-riesgos de los probióticos en prematuros, es necesario un ECA independiente y de calidad que confirme los resultados y evite los potenciales sesgos de los MA actuales. 

Pues bien, pasa el tiempo y todo parece en el mismo punto. Y ello pese a que en esta década han aparecido más ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metanálisis, todos consistentes en demostrar la favorable relación beneficios-riesgos-costes. Tal como se demuestra en el último número de Evidencias en Pediatría, volvemos al punto de partida
- El Archivo valorado críticamente (AVC) titulado “La combinación de simbióticos Lactobacillus spp. y Bifidobacterium parece la más eficaz en el tratamiento de recién nacidos prematuros” vuelve a confirmar los datos ya conocidos a través de esta revisión sistemática con metanálisis en red publicado en Pediatrics. 
- Y el Comentario asociado a este AVC “Probióticos y enterocolitis necrotizante: ¿dónde estamos en 2021?” plantea las mismas cuestiones, con un dato relevante: “En España solo se utilizan los probióticos en el 20% de las UCIN y este dato sirve para confirmar que en 2021 los neonatólogos españoles todavía no tienen claro el papel de estos en la profilaxis de la ECN. Después de más de 10 años de ensayos clínicos y metanálisis, continuamos con las mismas dudas: si usarlos o no y, de usarlos, cuales, cuándo y cómo hacerlo”

Y es que estas preguntas las respondimos en 2013, como hemos visto antes. Y no porque yo lo diga, sino porque lo dicen los ensayos clínicos realizados, las revisiones sistemáticas planteadas y los metanálisis (incluso en red) ejecutados. Por tanto, úsese el o los probióticos más utilizados, en el momento en que se plantean en los ensayos clínicos con buenos resultados y de la forma que se especifica en los estudios. Ni más ni menos que como hemos hecho con otros tratamiento en Neonatología. Pongo el ejemplo del palivizumab, cuya relación beneficio-riesgos-costes mucho peores que el de los probióticos (y quien tenga interés, puedo compartir ingente literatura al respecto) con un solo ensayo clínico (no decenas como en probióticos), con la dosis y momento que marcó el ensayo clínico (y nadie ha propuesto por qué no más o menos dosis, por qué no más o menos dosis, por qué no mejor en unos momentos o en otros). 

Creo que el rasero que se está realizando sobre un producto bueno, bonito y barato como los probióticos en Neonatología no es comparable al que se realizan con otros (como el del palivizumab; o también el de la hipotermia terapéutica, pues hay varios sobre los que comparar). Y es que, aunque parezca una paradoja, lo peor que le puede pasar a un producto, en ocasiones, es que sea barato. Posiblemente si en lugar de un probiótico estuviéramos hablando de “probioticozumab”, de otra reflexión hablaríamos pues ya estaría implantado, pues es conocido el aforismo de que “la evidencia es más evidente cuando interesa a la industria farmacéutica que al paciente”. 

La historia de la Neonatología está llena de errores por acción (precipitada), pero también por errores por omisión (y retraso en aplicación de intervenciones beneficiosas). Y todos recordamos el retraso en la utilización del surfactante en la prematuridad. Y es por ello que el título de este post en relación con el uso de probióticos en la prevención de la NEC es claro: las prisas matan, la pachorra remata. Y detrás de esta expresión hay mucho respeto, ciencia y conciencia.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Comienza el curso de Continuum "Endocrinología Pediátrica 2021"


En el año 2017 realizamos la primera edición del curso de Continuum "Endocrinología Pediátrica". En el año 2018 se realizó la segunda edición, y este año 2021 comienza su tercera edición. Un curso organizado y coordinado por la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica. 

Con este curso pretendemos proporcionar al alumno conocimientos y habilidades necesarios para mantener y mejorar su competencia en los trastornos endocrinológicos más frecuentes, propios de la edad pediátrica. 

Al finalizar la actividad, el alumno habrá conseguido una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que se recogen a continuación como objetivos del curso: 
- Identificación, diagnóstico y manejo clínico de las enfermedades tiroideas más frecuentes en la infancia y adolescencia, así como de su prevención. 
- Identificación de la pubertad anómala (ya sea precoz o retrasada), las indicaciones de estudios complementarios y de tratamiento. 
- Identificar un crecimiento anómalo en el niño (ya sea por defecto - “talla baja” - o por exceso - “talla alta”), así como para sentar las indicaciones de su derivación al especialista, de realizar estudios complementarios y de su enfoque terapéutico. 
- Identificar el hipercortisolismo, conocer los estudios complementarios para diferenciar el origen del mismo y plantear un diagnóstico diferencial. 
- Conocer la hiperplasia suprarrenal congénita, especialmente el déficit de 21-hidroxilasa (21-OH), para poder diagnosticar precozmente las formas graves, tratarlas en el debut y saber cómo actuar en las posibles descompensaciones que puedan presentar estos niños durante su vida. 
- Proporcionar al alumno conocimientos y las habilidades necesarios para identificar una insuficiencia suprarrenal, plantear un diagnóstico diferencial y una orientación terapéutica. 

Y estos serán los capítulos que se van a tratar: 
- Enfermedades tiroideas en la infancia y adolescencia 
- Pubertad precoz y retrasada 
- Diagnóstico y manejo de las alteraciones del crecimiento en la infancia; talla baja y talla alta 
- Hiperactividad suprarrenal: enfermedad o sindrome de Cushing 
- Hiperplasia suprarrenal congénita 
- Insuficiencia adrenal en Pediatría 

El curso comienza el día 7 de octubre de 2021 y estará en activo hasta el 2 de diciembre. Un curso con 72 hs lectivas tutorizado en cada una de las seis unidades didácticas. 

Toda la información e inscripciones en la página web de Continuum. Os esperamos....

sábado, 18 de septiembre de 2021

Cine y Pediatría (610) “Ser padre”, una dramedia sobre la paternidad a solas

 

En el año 2014 un director tan especial como el estadounidense Richard Linklater nos regaló la película Boyhood, un canto al poder de la infancia y al poder de lo cotidiano, y que fue todo un experimento cinematográfico grabado durante 12 años (la producción más larga en la historia del cine).  Ese mismo año 2014 una directora tan especial como la francesa Céline Sciamma nos regaló Girlhood, la obra que cierra la trilogía de películas que hablan de la identidad sexual, de la importancia del género en la construcción de uno mismo, de los sentimientos de ambigüedad entre adolescentes y del trastorno que conlleva el hecho de sentirse diferente. Y este 2021, siguiendo la estela de estos títulos, con el apoyo y sello de Netflix (con lo bueno y menos bueno que eso entraña), llega Fatherhood, que en nuestro país se ha traducido como Ser padre. En este caso bajo la dirección de Paul Weitz, un director más particular que especial, y que comenzó su trayectoria como director y guionista junto con su hermano Chris Weitz, con películas como American Pie (1999), De vuelta a la Tierra (2001) o Un niño grande (2002). Precisamente en esta última ya trata el tema de la paternidad, como nuestra película de hoy. 

Ser padre se basa en el libro “Two Kisses for Maddy: A Memoir of Loss and Love”, escrito en el año 2011 por Matthew Logelin, y que cuenta su propia historia de criar solo a su hija Maddy tras la muerte su esposa Liz, fallecida al día siguiente de la realización de la cesárea como consecuencia de un tromboembolismo pulmonar, una de las complicaciones más graves asociadas con el embarazo y el parto, y una de las principales causas de muerte materna en los países desarrollados. Esta devastadora tragedia de la vida real es la trama de la nueva película de Paul Weitz, que se implica como director, guionista y productor. 

La película sigue a Matthew (Kevin Hart, un actor negro más vinculado con la comedia que con el drama, pero que se vinculó también como productor), quien lidia con el dolor mientras intenta criar a su hija recién nacida y honrar el legado de la mujer que perdió demasiado pronto. Aunque es un padre viudo, se da cuenta de que tiene una comunidad de amigos y familiares para ayudar a moldear la vida de su hija Maddy, y debe aprender a apoyarse en ellos, especialmente a medida que ella crece. Ser padre describe el viaje de Matt como padre joven en términos conmovedores y desgarradores. Porque su historia real se capturó por primera vez en su blog, donde compartió actualizaciones sobre cómo navegar por la pérdida de su esposa en medio del caos de cuidar a un recién nacido. Un blog que se convirtió en un salvavidas para muchos padres que experimentaban luchas similares, y de ahí surgió la novela. 

La película comienza mezclando escenas de un entierro y los preparativos, días antes, de la cesárea para el nacimiento del primer hijo de la pareja. Y los momentos de felicidad por la buena nueva se truncan a las 24 hs, con una repentina disnea y posterior pérdida de conocimiento al intentar Liz levantarse de la cama. Y las palabras de dolor de Matt al equipo médico: “No me digan que mi mujer ha muerto”. Y la salida del hospital con su hija en brazos y con el dolor de hacerlo sin su esposa, como un viudo que tiene que enfrentarse a la crianza. 

Una crianza en la que ni él ni los que le rodean confían en que sea posible, por los comentarios que surgen en los familiares: “No sé cómo se las va a apañar”, “La crianza es un no parar. Todo el día y toda la noche”. Pero no acepta la alternativa de que Maddy sea cuidada por las abuelas y que eso suponga trasladarse a otra ciudad a vivir. Por lo que Matt da el paso de salir adelante solo, mientras escucha palabras de apoyo llenas de buena intención, pero claramente equivocadas e innecesarias. Y se enfrenta a la pregunta más habitual: “¿Y la madre?”

Un argumento así, otras veces visto, corre el riego de enfrentarse a tópicos, pero son los tópicos de toda crianza. Como el acudir a un grupo de apoyos de madre (aunque él es un padre) donde le orientan sobre el significado del cólico del lactante y el valor de aplicar para ello el “ruido blanco” (que le funciona) y el piel con piel. Como la visita a la pediatra y esas positivas palabras de ánimo que recibe. Como el apoyo de canguros. Como su bautizo, su entrada al colegio, sus primeros accidentes. Porque Maddy va creciendo y Matt mantiene vivo el recuerdo de su madre con esa frase tan habitual en sus vidas: “Dos besos. Uno por mamá y otro por mi”

Matt finalmente tendrá que ir tomando decisiones por el bien de su hija, dejando el lastre de culpa y responsabilidad por la muerte de su esposa. E, incluso, superar que su posible nueva pareja se llame Liz también. Porque es la propia Maddy la que cuestiona a su padre: "¿Por qué cuando pasa algo bueno nos lo quitan?”. Y esta tragedia real (como la vida misma) finaliza de forma simpática y esperanzadora. Por ello la tragedia se transforma en dramedia. Y se agradece. 

Por ello, Ser padre es una dramedia sobre la paternidad a solas, una historia de amor y superación. Y que se suma a otras películas que nos han aproximado al reto de la crianza de los hijos por parte de un padre solo, separado o viudo. Ya lo vimos en la mítica Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962) y la especial figura de Atticus Finch, un honesto abogado viudo con dos hijos pequeños (Scout y Jem) que vive en una pequeña ciudad del estado de Alabama en la década de 1930 en una película llena de valores. Y a partir de ahí se han ido sumando películas, todas ellas ya presentes en Cine y Pediatría, y desde distintas nacionalidades: desde Estados Unidos, Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001),  En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006), o  El niño de Marte (Menno Meyjes, 2007);  desde Italia, Líbero (Kim Rossi Stuart, 2006);  desde Australia, Rómulo, mi padre (Richard Roxburgh, 2007);  desde España, Ismael (Marcelo Pyñeiro, 2013);  desde Francia, Mañana empieza todo (Hugo Célin, 2016);  o desde Turquía, Milagro en la celda 7 (Mehmet Ada Öztekin, 2019). Todas ellas nos recuerdan que una madre es muy importante para los hijos en su crianza. Pero esa importancia es especialmente patente cuando el padre tiene que conseguir solo esa función.

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

El tamaño (muestral) sí importa

 

Todo estudio epidemiológico lleva implícito en la fase de diseño la determinación del tamaño muestral necesario para la ejecución del mismo. El no realizar dicho proceso, puede llevarnos a dos situaciones diferentes: a) la primera situación es que realicemos el estudio sin el número adecuado de pacientes, con lo cual no podremos ser precisos al estimar los parámetros y además no encontraremos diferencias significativas cuando en la realidad sí existen; b) la segunda situación es que podríamos estudiar un número innecesario de pacientes, lo cual lleva implícito no solo la pérdida de tiempo e incremento de recursos innecesarios, sino que además la calidad del estudio, dado dicho incremento, puede verse afectada en sentido negativo. 

La importancia de estimar el tamaño muestral no es una decisión trivial, si no que su cálculo adecuado nos permitirá obtener resultados concluyentes y reproducibles o por el contrario los resultados no serán informativos ni robustos. Y, además, no es ético utilizar más o menos tamaño muestral del necesario. 

Y para su cálculo conviene responder a estas preguntas: 

- ¿Qué sería un resultado relevante en mi experimento? ¿Qué estoy buscando? Con ello queremos decidir a priori el TAMAÑO DE EFECTO que consideramos sería relevante en el experimento (y no en pocas ocasiones es una cifra estimada). Lo primero que debemos determinar en la estimación de la muestra es la variable de interés o variable respuesta o primary outcome. Esta es una decisión muy importante, porque el tipo de variable influirá de manera considerable en el tamaño de la muestra: una variable continua siempre tendrá más sensibilidad que una variable categórica, por lo que siempre que sea posible, se recomienda medir en continuo la respuesta, así el tamaño muestral requerido será menor. 

- ¿Qué tipo de fluctuaciones espero alrededor de la media de mi parámetro de interés? Esto se refiere a la VARIABILIDAD de los datos. Lo mejor es que seamos conservadores si no podemos cuantificar exactamente la varianza y para ello podemos aumentar un 10 o 20% la desviación y así aseguramos que los datos que se puedan obtener estén contenidos en el rango esperado. 

- ¿Qué porcentaje de falsos positivos estoy dispuesto a asumir? Sabemos que cuando contrastamos una hipótesis, existe la posibilidad de que el test determine que existe una diferencia entre el grupo tratamiento y control cuando en realidad, no existe tal diferencia. Esto es lo que se conoce como un falso positivo o la probabilidad de error de tipo I. Si elegimos el estándar 0,05, entonces el NIVEL DE CONFIANZA será del 95%. Es decir, asumimos que el 5% de las veces concluiremos erróneamente que los grupos son distintos. 

- ¿Qué potencia quiero tener? Que viene a ser la SENSIBILIDAD que espero que tenga mi muestra para detectar diferencias cuando realmente existen. La potencia se calcula como 1 – β (también conocido como error de tipo II). La probabilidad de error de tipo II determina el porcentaje de veces que asumimos que, habiendo una diferencia entre los grupos, no seremos capaces de detectarla y por tanto estaremos cometiendo un falso negativo. Normalmente asumimos un error de tipo II de 10 o 20%, pero si nosotros queremos realmente ser más sensibles, deberemos fijar una mayor potencia. Esto se traducirá en un mayor tamaño muestral. 

Existe al respecto ingente información, y también la Universidad Miguel Hernández, a través de su Oficina de Investigación Responsable (OIR) nos deja este enlace de interés, donde nos ofrece el acceso al programa GPower, que es una calculadora online gratuita desarrollada en la Universidad de Düsseldorf, con su manual de uso. Y se nos presenta una breve demostración del cálculo muestral para una diferencia de medias y para una diferencia de proporciones. 

Aquí podéis obtener información más detallada al respecto. Porque es importante conocer bien este tema por su importancia científica y ética, porque el tamaño (muestral) si importa… y mucho.

lunes, 13 de septiembre de 2021

Comienza el curso de Continuum "Patología renal del recién nacido y del equilibrio hídrico 2021"

 

La plataforma Continuum anuncia un nuevo curso tras finalizar el periodo estival y para empezar con fuerza el nuevo curso. En breve comienza del curso "Patología renal del recién nacido y del equilibrio hídrico 2021", liderado por la Asociación Española de Nefrología Pediátrica (AENP). 

Un curso que proporcionará al alumno conocimientos actualizados y habilidades necesarias para mantener y mejorar su competencia en enfermedades prevalentes en esta disciplina, teniendo en cuenta la evidencia científica disponible. 

Al finalizar la actividad, el alumno habrá conseguido una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que se recogen a continuación como objetivos del curso: 
- Conocer las principales malformaciones del riñón y de las vías urinarias. 
- Reconocer el manejo del reflujo vésico-ureteral según las últimas evidencias científicas disponibles. 
- Comprender cómo se mantiene el equilibrio hídrico entre los distintos espacios del organismo. 
- Conocer las causas comunes de poliuria. 
- Distinguir los elementos que integran la exploración nefrourológica del recién nacido y reconocer sus alteraciones. 

El curso está dividido en cinco módulos, que son: 
- Anomalías congénitas del riñón y la vía urinaria (CAKUT) 
- Reflujo vesicoureteral 
- Fluidoterapia paciente hospitalizado y prevención de la hiponatremia hospitalaria 
- Poliuria y polidipsia 
- Función renal y patología nefrológica del recién nacido 

En cada unidad didáctica se ofrece también información complementaria para los alumnos que quieran profundizar en un determinado aspecto. El curso está tutorizado, lo que implica que, a lo largo del curso, estaremos a su disposición para ayudarles a resolver las dudas que se les planteen. 

Todo esto en un curso de casi 2 meses de duración (comienzo el 23 septiembre 2021 y finalización el 11 noviembre 2021), acreditado con por la Comisión de Formación Médica Continuada y avalado por un equipo de pediatras con amplia experiencia docente en esta materia. 

Además, todos los socios de la Asociación Española de Pediatría, y en particular, los residentes de pediatría, se beneficiarán de un precio especial, fijado por el Comité Ejecutivo de la AEP, con objeto de que su coste no suponga un obstáculo para su realización en quienes deseen formarse en esta materia. 

 Comenzamos con ánimo en Continuum un año más... Toda la información y la manera de inscribirse al curso, la podéis encontrar en este enlace de Continuum.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Cine y Pediatría (609) “La profesora de parvulario” supera los límites entre docente y dicente

 

El techo de cristal de la mujer en la dirección cinematográfica también ha sido difícil de romper. He aquí una selección de películas dirigidas por mujeres que cabe tener presente, algunas ya presentes en Cine y Pediatría: El autoestopista (Ida Lupino, 1953), Cleo de 5 a 7 (Agnès Varda, 1962), Pasqualino: Siete bellezas (Lina Wertmuller, 1975), Daughters of the Dust (Julie Dash, 1991), El pequeño Tate (Jodie Foster, 1991),  El piano (Jane Campion, 1993), Boys Don´t Cry (Kimberly Peirce, 1999),  Buen trabajo (Claire Denis, 1999), Las vírgenes suicidas (Sofía Coppola, 1999),  Thirteen (Catherine Hardwicke, 2003),  Lost in traslation (Sofía Coppola, 2003), Buda explotó por vergüenza (Hana Makhmalbaf, 2007),  Lirios de agua (Céline Sciamma, 2007),  Siete mesas de billar francés (Gracia Querejeta, 2007), XXY (Lucía Puenzo, 2007),  Madre (Mabel Lozano, 2007),  LOL (Lisa Azuelos,2008), En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008), Home, ¿dulce hogar? (Ursula Meier, 2008),  Fish Tank (Andre Arnold, 2009),  El último verano de la boyita (Julia Solomonoff, 2009),  Winter’s Bone (Debra Granik, 2010),  Tenemos que hablar de Kevin (Lynne Ramsay, 2011),  Joven y alocada (Marialy Rivas, 2012),  La bicicleta verde (Haifaa Al Mansour, 2012),  Inch’Allah (Anaïs Barbeau-Lavalette, 2013),  Selma (Ava DuVernay, 2014), Un monstruo en mi puerta (July Jung, 2014),  Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015),  Línea de meta (Paola García Costas, 2015),  Diario de una chica adolescente (Marielle Heller, 2015), Toni Erdmann (Maren Ade, 2016), Rara (Pepa San Martín, 2016),  Lady Bird (Greta Gerwig, 2017), El viaje de Nisha (Iram Haq, 2017),  Verano 1993 (Carla Simón, 2017),  Cafarnaúm (Nadine Labaki, 2018),  Carmen y Lola (Arantxa Etxebarría, 2018),  Conociendo a Astrid (Pernille Fischer Christensen, 2018),  Atlantique (Mati Diop, 2019), La inocencia (Lucía Alemany, 2019),  The Farewell (Lulu Wang, 2019), Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019), Las niñas (Pilar Palomero, 2020),  Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Eliza Hittman, 2020).

Pues bien, a ese listado (a buen seguro incompleto), se suma hoy la directora estadounidense Sara Colangelo y su atrevida película del año 2018, La profesora de parvulario, en realidad una adaptación de la película homónima israelí del año 2014 dirigida por Nadav Lapid. Curiosamente es un “remake” con pocos años de diferencia, pero lo cierto es que ambas obras están a la altura de este estudio psicológico de una maestra que llega demasiado lejos para proteger la rara sensibilidad poética de uno de sus pequeños alumnos, una obra que resulta perturbadora por la ambigüedad de la que envuelve a su protagonista, y por las preguntas que deja sin responder sobre los límites de la docencia y el potencial nocivo de superarlo. 

Lisa Spinelli (descomunal Maggie Gyllenhaal) es una maestra de parvulario de Staten Island, quien combina su pasión por la educación infantil con su alma de poeta, de forma que asiste a unas clases nocturnas de poesía con el profesor Simon (Gael García Bernal). Un día escucha a uno de sus alumnos de 5 años recitar un poema que llama su atención y comienza a interesarse por el inusual talento del pequeño prodigio. Este niño de origen indio se llama Jimmy Roy y conoce que sus padres están peleados por su custodia. Es así como Lisa se obsesiona por el poder creativo de Jimmy y arriesga su vida familiar, su libertad y hasta su profesión para intentar que el niño desarrolle su talento. Incluso le da al niño su teléfono para que le recite los poemas que surgen de su mente, poemas con los que Lisa triunfa en sus clases de poesía nocturna. 

La profesora le dice al padre de Jimmy: “Creo que tenemos a un pequeño Mozart. Tiene un don, señor Roy. El nivel de poesía que escribe está muy por encima de los normal a su edad”. Y el padre le contesta: “Quiero ayudar a mi hijo y, sobre todo, si disfruta con esto. Quiero que a mi hijo le vaya bien en la escuela, que sea listo, pero también que tenga una vida normal. Que gane dinero y que sea práctico”. Y a medida que avanza el metraje esa relación profesora y pequeño alumno se hace un poco más incómoda a cada paso. Y llega a convencer al padre de que se pueda hacer cargo de su hijo en los ratos que él no puede, logrando expulsar a su cuidadora habitual. Y en esos momentos acude con Jimmy a museos de arte moderno, al teatro, a recitales de poesía. Y más adelante Lisa también logra que expulsen a su ayudante de clase, y ello porque Jimmy le expresa afecto en un poema y crea su celotipia. Tal es la obsesión que vuelva hacia él, que casi ignora a sus hijos mayores. Y cuando Simon, el profesor de poesía, descubre lo que está ocurriendo le expresa algo que sentimos los propios espectadores: “Deberías dejar la clase, Lisa. Me incomoda que presentes obras que no son tuyas. Todos los artistas toman cosas de otros, pero lo que tú haces…, no sé, es otra cosa. Estás explotando a un niño. Dañaste la confianza de toda la clase, toda la ética. No entiendo qué pretendes. No, no está claro lo que haces”. 

Y esa búsqueda de Lisa por proteger el talento de su joven alumno de parvulario le llega a cometer actos cada vez más difíciles de entender. Incluso intenta secuestrarle, aunque confirmamos que no era su intención, sino protegerle para cuidar de su don para la poesía y que no pase desapercibido. 

Es así que La profesora de parvulario explora temas como la frustración vital, la crisis creativa, las contradicciones del sistema educativo y los delicados límites entre profesores y alumnos, entre docentes y dicentes. En el original bajo la dirección de un hombre, Nadav Lapid, quien obtuvo el premio a Mejor director en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires; en la copia bajo la dirección de una mujer, Sara Colangelo, quien obtuvo el premio a Mejor directora en el Festival de Sundance. Y en ambos casos (original y copia) poesía y prosa, realidad y psicología se dan cabida en esta especial historia alrededor de los dones y la felicidad de los niños superdotados y la dificultad de ser respetados por las personas que les rodean.

Y con La profesora de parvulario seguimos rompiendo el techo de cristal y algunos tabúes. 

  

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Neo-Dividencias. El alta precoz postnatal a debate


En el último número de Evidencias en Pediatría dos artículos (un archivo valorado críticamente –-AVC -y un comentario asociado) reabren un debate que no ha sido inhabitual en foros científicos: el alta precoz del recién nacido, concepto que tiene una definición algo heterogénea y que ha cambiado con el tiempo, variando desde menos de 24 horas, a la más extendida, de alta antes de las primeras 48 horas tras un parto vaginal sin complicaciones o 96 horas tras una cesárea. 

Sobre este tema se emplean recomendaciones de expertos basadas en las escasas publicaciones que avalan estas prácticas. Por ello el AVC titulado “Alta precoz posnatal: necesita más estudios” fundamentado en el artículo de Pediatrics “Early postnatal discharge for infants: a meta-analysis” adquiere especial relevancia, pues describe que el alta precoz aumenta entre 1,3 y 2,5 veces el riesgo de reingresar durante los 28 primeros días de vida. Y el comentario asociado bajo el título de “Alta precoz posnatal; ¿dónde estamos hoy?” matiza aspectos de especial interés para centrar este tema que oscila entre la experiencia y la evidencia. 

Tal como se nos comenta, en España dos trabajos en la última década realizan recomendaciones al respecto: en 2014 la Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio, editada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; y en 2017 las Recomendaciones sobre el alta hospitalaria del recién nacido a término sano, de la Sociedad Española de Neonatología a través de su Comisión de Estándares.   

Estamos de acuerdo con ambos artículos en su análisis y reflexión, de forma que esta política de alta precoz no solo debiera primar la eficiencia (reducción de costes por menor estancia hospitalaria), sino el conjunto de indicadores de la gestión de calidad total y que incluye la calidad científico-técnica (eficacia, efectividad y seguridad), la calidad relacional-percibida (información, aceptabilidad y satisfacción) y la calidad organizativo-económica (eficiencia, equidad y accesibilidad). 

Por tanto, aunque prime el concepto de alta precoz, ante estos resultados, parecería razonable recomendar que, en espera de resultados más confiables, los días de estancia no sean establecidos por las administraciones sanitarias, sino por las características clínicas de las madres y de sus recién nacidos. Por tanto, en el alta precoz postantal debemos combinar lo mejor de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) y de la Evidencia Basada en la Medicina (EBM).

lunes, 6 de septiembre de 2021

Vacunación frente a la COVID en la adolescencia: preguntas y respuestas


Hace unas semanas que la vacunación en la adolescencia (12 a 19 años) está en marcha. Si ha sido correcto y razonable responder con claridad a todas las preguntas que han ido surgiendo con la vacuna frente al SARS-CoV-2 en la población general, más importante será responderlas a esta edad. Es por ello que en el archivo adjunto se incluye un documento elaborado por el Ministerio de Sanidad y la Asociación Española de Pediatría en el que se pueden consultar algunas de las dudas más usuales en relación con la vacunación de los adolescentes. 

Estas son las 25 dudas más usuales en relación con la vacunación de los adolescentes, por las que consultan las familias y los propios adolescentes, y también los profesionales que los atienden. 

1. ¿A partir de qué edad se pueden vacunar contra la COVID-19? 
2. ¿Qué vacunas se utilizan en España para vacunar a los adolescentes? 
3. ¿En qué estudios se basan las autorizaciones de las vacunas en adolescentes? 
4. Contraindicaciones de las vacunas de la COVID-19 usadas en adolescentes 
5. ¿Cuántas dosis y cómo se ponen? 
6. ¿Se puede adelantar o atrasar la segunda dosis? 
7. Si se retrasa muchos días, semanas o meses la segunda dosis, ¿hay que empezar de nuevo? 
8. Las dos dosis de vacuna: ¿tienen que ser de la misma marca? (intercambiabilidad) 
9. ¿Es importante la espera de observación después de la vacunación? 
10. ¿Deben ir los adolescentes acompañados por un adulto? 
11. ¿Qué síntomas se pueden notar después de la vacunación? 
12. ¿Hay algún otro efecto secundario más importante? 
13. ¿Vale la pena vacunarse a pesar del riesgo de miocarditis? 
14. El día de la vacunación: ¿se puede hacer vida normal? 
15. ¿La vacuna de la COVID-19 puede producir la enfermedad? 
16. ¿Se puede contraer la COVID-19 estando vacunado? 
17. La variante Delta del virus de la COVID es la que causa la mayoría de las nuevas infecciones. ¿Las vacunas siguen siendo eficaces en estos casos? 
18. ¿Qué hacer si la vacunación de la COVID-19 coincide en el tiempo con otras vacunas? (coadministración con otras vacunas) 
19. ¿Qué hacer si la vacunación de la COVID-19 coincide con tratamientos de inmunoterapia antialérgica? 
20. Vacunación de los adolescentes que ya han pasado la COVID-19 
21. Cómo completar la vacunación de adolescentes que han recibido alguna vacuna de la COVID19 en otros países 
22. ¿Dónde puedo encontrar información técnica oficial sobre estas vacunas? 
23. ¿Es obligatorio vacunarse contra la COVID-19? 
24. ¿Cómo proceder en caso de discrepancia entre los padres sobre la vacunación de un hijo o hija? 
 25. ¿Y los niños y niñas menores de 12 años? 

Veinticinco dudas respondidas en este documento de 13 páginas.

sábado, 4 de septiembre de 2021

Cine y Pediatría (608) “An Education”, enseñanza de la vida más allá de los libros


Audrey Hepburn fue un icono en el cine, de forma que la estilizada figura de esta actriz británica (aunque nacida en Bruselas) resulta inolvidable en sus papeles de Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), Sabrina (Billy Wilder, 1954), Historia de una monja (Fred Zinnemann, 1959), Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961) o My Fair Lady (George Cukor, 1964), por citar alguna de sus decenas de papeles. De forma que está considerada por el American Film Institute como la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense (por detrás de Katharine Hepburn y Bette Davis; decir que en las leyendas masculinas este ranking es liderado por Humphret Bogart, Cary Grant y James Stewart). Y como siempre ocurre con los iconos, se intentan buscar sucesores, casi siempre con menos éxito del esperado. 

Y sirva esta introducción para presentar a la que algunos consideran como la nueva Audrey Hepburn del siglo XXI: la también británica (y nacida en Londres), Carey Mulligan. Y no solo porque hace más de una década se hablara de ella para interpretar el papel de Eliza Doolitle en una nueva versión cinematográfica del musical My Fair Lady (que nunca tuvo lugar), sino por su parecido físico (misma estatura y similar estilizada figura), su filantropía (ambas muy concienciadas por causas sociales) y, especialmente, por sus dotes interpretativas. Porque Carey Mulligan es una buena actriz y baste recordar sus papeles en Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), Shame (Steve McQuee, 2011) o El gran Gatsby (Baz Luhrmann, 2013); o también en dos películas que ya forman parte de Cine y Pediatría, como han sido El mejor (Shana Feste, 2009) o Lo que arde con el fuego (Paul Dano, 2018).  Y esta joven actriz (que aún representa más joven por su físico y facciones) ya ha sido nominada en dos ocasiones para el Oscar a mejor actriz, recientemente por Una joven prometedora (Emerald Fennell, 2020) y en sus inicios por An Education (Lone Scherfig, 2009). 

Y precisamente hoy nos centraremos en An Education, película traducida en Hispanoamérica como Enseñanza de vida, pues nuestra joven adolescente aprende una importante lección tras su elección de vida, donde los libros y las clases quedan relegados a un segundo plano. En su estreno esta película resultó una agradable sorpresa, pero Carey Mulligan no logró la preciada estatuilla, que fue a parar para Sandra Bullock por The Blind Side/Un sueño posible (John Lee Hancock, 2009), pero donde también competía Gabourey Sidibe por su impactante papel en Precious (Lee Daniels, 2009).   

El guión de An Education es del exitoso Nick Hornby (guionista en Alta fidelidad o Un niño grande), que se basó en un artículo de la periodista Lynn Barber, quien relataba experiencias personales y que es objeto luego ya de un libro entero, “An Education”. Y la dirección corre a cargo de la directora danesa Lone Scherfig, antaño adscrita al movimiento Dogma 95 al filmar Italiano para principiantes (2000) y que tras regalarnos obras tan especiales y trasgresoras como Wilbur se quiere suicidar (2002) y Como en casa (2007), regresa a un cine convencional que es en su simplicidad donde reside su hermosura y su solidez. 

El libro, la historia y la película giran en torno a Jenny (Carey Mulligan), adolescente londinense de 16 años a principios de los 60, estudiante que toca el violonchelo en una orquesta, a la que le gusta la cultura francesa y hablar en francés. Sus padres quieren que vaya a Oxford para que pueda tener una buena carrera y solucionar su futuro. Y en ese momento aparece David (Peter Sarsgaard), un tipo seductor de 35 años, que la corteja con cenas elegantes, clubs y viajes con sus amigos Danny (Dominic Cooper) y Helen (Rosamund Pike), tan divertidos como superficiales, tan ricos como faltos de cultura. Así las cosas, las convicciones de Jenny se tambalean y se verá obligada a elegir entre seguir con David y su ajetreada vida (un mundo más allá de los libros de latín y clases de violonchelo) o bien ir a la universidad: de hecho, quería estudiar Literatura en Oxford, ciudad en cuyos pubs aún firmaban en esa época sus libros C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien. Pero finalmente, Jenny no descubrirá la Tierra de Narnia ni la Tierra Media, sino una tierra quizá insospechadamente más peligrosa, la que David llama como “la universidad de la vida”

Porque David la seduce con la palabra (“No es extraordinario ver a una joven con ganas de aprender. Presiento que tengo muchas cosas que enseñarte”), con algunos lujos impensables para una adolescente (como ese viaje a Paris, que es motivo de eco en su instituto, pues aunque sea con vistas a Montmartre, perder la virginidad a los 17 años no es demasiado romántico), y también seduce a sus padres (quienes incluso llegan a decir a su hija que es mejor que se case y la mantengan, a que sea independiente y labre su propio futuro). Y es aquí donde aparece su profesora Miss Stubbs (Olivia Williams), quien la intentar redirigir sin éxito, pues Jenny no la entiende y por ello le dice “Siento que pienses que esté muerta”; y también la propia directora del instituto (Emma Thompson): “Sepa que nadie hace nada que valga la pena sin un título”. Pero Jenny sigue convencida de ese nuevo camino hacia la vida lujosa y divertida que David le agasaja (que procede de extraños negocios de compra-venta), y llega a decir a sus educadoras: “Ya no basta con que nos cultiven, tiene que decirnos por qué lo hacen… Tal vez alguna persona le pregunte para qué sirve todo esto algún día”

Pero las apariencias engañan. Y más cuando descubre que David está casado y con un hijo, y que lo que ha hecho con ella no es la primera vez que lo hace, según le confiesa su propia mujer. Y entonces se convierte en esa joven embaucada por alguien que no era quien parecía ser, y por ello dice: “Me siento vieja, pero no muy sabia”. El arrepentimiento no le sirve para ser readmitida en su instituto, pero consigue por libre su plaza en Oxford. Y renace como su frase final: “Me muero por conocer París. Como si nunca hubiera estado allí”. Y todo ello mientras suena “Smoke Without Fire” de la también británica Duffy en los títulos de créditos y recordamos los muchos cigarrillos ya consumidos de nuestra protagonista. 

Y es así como An Education nos muestra la enseñanza de la vida de una joven enamorada de Francia y lo que representa, una joven lolita estudiante en la flor de la vida que aprende una difícil lección fuera de los libros. Y ello con una espléndida Carey Mulligan, a la que le vale ser una gran actriz, independientemente de que se la compare o no como la nueva Audrey Hepburn.

 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Los cuatro estilos de aprendizaje

 

Un reciente artículo de El País titulado “Los cuatro estilos de aprendizaje o el por qué algunos leen los manuales y otros no” nos viene a indicar que aprendemos en función de cómo percibimos la realidad y cómo la procesamos, según el profesor David Kolb ya describiera hace casi cuatro décadas.  

Es un artículo curioso que nos da la pista sobre los cuatro tipos de aprendizaje que existen y sus características. Y que posiblemente sea una buena forma de explicar nuestra forma de aprender y de las personas que nos rodean. Porque en esencia hay personas que captan la realidad fundamentalmente a través de la experiencia y otros, creando teorías. Los primeros son más empáticos y tienden a hacer varias tareas al mismo tiempo (multiplicidad); es más, si no lo hacen se pueden aburrir soberanamente. Los segundos prefieren centrarse en una sola tarea, se manejan muy bien en la teoría y se perderían con varias cosas al mismo tiempo (unicidad). Y con respecto a la manera de captar la información, algunos la procesarán si se ponen manos a la obra (acción) y otros si reflexionan sobre lo que observan (pensamiento). Pues bien, las anteriores características definen los ejes de las maneras de aprender y de los cuatro estilos. 

1. Adaptadores o los “hacedores” 
Difícilmente leerán un manual. Son el resultado de la multiplicidad y la acción. Prefieren trabajar rodeados de personas y se buscan la vida para conseguir recursos y alcanzar resultados. Les gusta asumir riesgos y saben adaptarse a las circunstancias. En una empresa abundan en los departamentos de ventas. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿cuándo? 

2. Asimiladores o expertos en la conceptualización 
Su estilo es opuesto a los adaptadores. Son extraordinarios creando modelos teóricos y definiendo claramente los problemas. Les interesan más las ideas abstractas que las personas, por lo que no es de extrañar que destaquen en el campo de las matemáticas o de las ciencias. En una empresa pueden estar en posiciones de investigación o de planificación estratégica. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿por qué? 

3. Divergentes o los reyes de las mil y una ideas creativas 
Disfrutan analizando los problemas en su conjunto y trabajando con personas. Son empáticos, emocionales y ocurrentes. No es de extrañar que lancen un sinfín de propuestas diferentes en una reunión. En este estilo se encuentran artistas, músicos y todos los creativos en el mundo de la empresa. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿y si…? o ¿por qué no? 

4. Convergentes o el poder de la aplicación en una sola cosa 
Son los opuestos a los divergentes. Necesitan la aplicación práctica a las ideas para testar teorías o resolver problemas. Se pierden con muchas alternativas. Sin embargo, son excepcionales en situaciones donde haya un único camino para ser resueltas. Muchos ingenieros se enmarcan en este estilo de aprendizaje. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿para qué? 

Como es de imaginar, esta es un división teórica (y es posible que conozcamos personas que se adapten a cada uno de estos cuatro estilos), pues lo normal es que todos tengamos un poco de los cuatro, aunque nos solamos sentir más cómodos con uno. 

Y como concluye el propio artículo, todos tenemos un estilo de aprendizaje que nos define más que otros y para desarrollarnos mejor en lo personal y profesional sería recomendable estar con personas que nos complementaran y cuyo estilo estuviera en el extremo del nuestro. Por ello, si eres de los que no lees los manuales, estáte cerca de quienes disfrutan haciéndolo (o viceversa). Porque más allá de este hábito, existe una manera interna distinta de percibir y de procesar la realidad que te puede ayudar a mejorar y a superarte a ti mismo en muchos otros ámbitos de la vida. Y si esto es así de bueno en lo personal, la complementariedad de los estilos de aprendizaje en los equipos de trabajo también resulta muy importante

Y ahora vale la pena que cada uno se pregunte dónde se encuentra más a gusto, si como adaptador, como asimilador, como divergente o como convergente. Personalmente me siento más cómodo en el estilo divergente con cierta dosis de asimilador.

lunes, 30 de agosto de 2021

La vacunación frente a la COVID en el mundo, preguntas y respuestas

 

El camino hacia la inmunidad global frente al coronavirus continúa: cerca de 2.600 millones de personas -el 33 % de la población- ya están vacunadas con al menos una dosis a finales de agosto de 2021. Pero con una gran desigualdad por continentes y países. 

El cómputo mundial de dosis administradas supera los 5.100 millones de inyecciones, con una media de dosis diarias administradas que ahora se sitúa en torno a los 36 millones. La cifra de personas con pauta completa, que en España -como en otros muchos países- sufrió una ralentización debido a los problemas con el suministro en el primer trimestre del año, se refiere a las personas que han recibido las dosis necesarias para completar el ciclo de vacunación: en las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, ese ciclo es de dos dosis; en la vacuna de Janssen de 1 dosis, por citar las más habituales. 

La vacunación está especialmente extendida en la Unión Europea, donde el 64 % población ya cuenta con al menos una dosis. Le sigue América del Norte, donde la primera dosis alcanzó a la mitad de la población a comienzos de agosto. Latinoamérica cuenta ya con esa cifra, y Asia tiene a un tercio de su población con al menos una dosis desde finales de agosto. Mientras tanto, África todavía no ha podido vacunar ni siquiera al 5 % de su población (según las cifras de los países que aportan datos). 

La geografía y la renta dividen el mundo, de forma que solo dos países dentro del grupo de renta media-baja, Mongolia y Bután, han conseguido vacunar a más de la mitad de su población. Pero hoy, ocho meses de campaña de vacunación después, en muchos países de renta baja la proporción de población vacunada es cercana a 0. La brecha continúa, y ni el coronavirus – que le ha dado la vuelta al planeta y ha convertido en distópica nuestra vida – ha conseguido vencer esa continua y permanente brecha de injusto desequilibrio mundial. Los expertos lo repiten: para terminar con esta pandemia es necesario que la inmunidad frente al virus se extienda ampliamente por todo el mundo. El desafío ahora es que las distintas inyecciones que se han conseguido desarrollar en menos de un año se administren de manera global. 

La situación en España actualmente es que la vacunación completa la han recibido el 68,41% (32.459.380 personas) de la población, y han recibido al menos una dosis el 76,37% (36.237.517 personas). Pero esta situación en España no es equiparable a otros países. 

Con este panorama, os dejamos un nuevo documento acerca preguntas frecuentes sobre las vacunas contra la COVID-19. Porque en este tema no debe quedar ninguna duda y todo debe ser claro y transparente para vencer las leyendas negras sobre las vacunas que puedan extender negacionistas y antivacunas. Ahora bien, queda una pregunta sin respuesta: ¿para cuándo la equidad de vacunación en países? La respuesta es tan difícil y complicada como intentar responder a ¿cuándo la equidad en el mundo?

sábado, 28 de agosto de 2021

Cine y Pediatría (607). “Nunca, casi nunca, a veces, siempre”, crónica del aborto de una adolescente

 

El aborto ha sido ya un tema que, inevitablemente, ha tenido cabida en Cine y Pediatría. Y ello con dos entradas monográficas en los albores de nuestro proyecto: “4 meses, 3 semanas, 2 días”… la cuenta atrás para un problema de todos: el aborto”  y “Si las paredes hablaran”… cuando el aborto se plantea como una solución ante la adolescente embarazada”.  Más un buen número de películas donde el aborto es un tema presente, pero quizás no protagonista. Por ello, nuestra película de hoy tiene un valor esencial. 

Hoy hablamos de la película estadounidense con un título tan original como Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Eliza Hittman, 2020), donde se nos narra – de forma tan aparentemente simple como contundente - el proceso emocional (y, por supuesto, también físico) que debe sufrir una chica de 17 años desde que sospecha que está embarazada hasta que decide tomar una decisión en solitario de incalculable impacto. El cometido no era fácil, Y esta película independiente multipremiada (entre ellos el Gran Premio del Jurado en Berlín y el Premio Especial del Jurado en Sundance) a buen seguro que lo consigue. 

Autumn (Sidney Flanigan), una apática y taciturna adolescente, vive en un pequeño pueblo de Pensilvania, en una familia con una madre más comprensiva con ella que el padrastro (papel esporádico para Ryan Eggold, el Dr. Max Goodwin, el director médico de la serie New Amsterdam) y con dos hermanas pequeñas. Trabaja como cajera en un supermercado rural junto con su prima Skylar (Talia Ryder), su única cómplice para sobrellevar un embarazo accidental y las posibilidades que busca para poder realizar un aborto en Nueva York, embarcándose en una aventura con más interrogantes que respuestas. 

Todo empieza con una prueba rápida de embarazo y su pregunta: “Si es positivo, ¿hay manera de que sea negativo?”. Pero la respuesta es clara: “No. Un positivo siempre es positivo”, para una prueba que está claro que ahora no es positivo en la vida de nuestra protagonista. Y por ello consulta a los Servicios de Adopción y Maternidad, a la vez que realiza su primera revisión ginecológica, con esas palabras de ánimo de la ecografista al referirse a los latidos cardiacos de su bebé: “Y esto es el sonido más mágico que jamás escucharás”. La inesperada maternidad en su adolescencia le hace buscar alternativas, alternativas, donde el aborto aparece en primer término, pese a que le ofrecen la alternativa de la adopción y ese vídeo que le muestra con crudeza de cómo todo aborto es un acto de violencia frente al feto. Pero Autumn busca en internet las posibilidades del aborto autoinducido, como la ingestión de elevadas cantidades de vitamina C, aplicándose luego violentos golpes en su abdomen hasta provocarse hematomas. 

Y así se desarrolla esta película de cine independiente, un cine sencillo, honesto, reflexivo, que muestra una realidad sin la poesía de su título. Una historia en que nada se cuenta de cómo ocurrió (se intuye en un diálogo clave), solo lo que va a acontecer en un breve espacio de días. Porque Autumn y su prima Skylar reúnen algo de dinero y se embarcan en un autobús rumbo a Nueva York. Con la dirección de una clínica apuntada en un papel y sin un lugar en el que pasar la noche, las dos chicas se adentran en una ciudad que desconocen, merodeando por esa ciudad que no duerme. Por la mañana llegan a la clínica, donde un grupo de antiabortistas se manifiestan con diferentes eslóganes y también con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Al entrar, lo primero a solucionar es la parte financiera, cómo no, estamos en Estados Unidos. A continuación, llega la consejera, quien le aconseja que al estar de 18 semanas de gestación, el proceso debe durar dos días. Y en ese momento se desarrolla una de las escenas clave de este film, esa peculiar y detallada anamnesis: “Quiero pasar unos minutos hablando contigo. Te haré algunas preguntas. Pueden ser muy personales. Y todo lo que tienes que responder es nunca, casi nunca, a veces, siempre. Es algo así como unas preguntas de selección múltiple, pero no es un examen”. Realmente una escena muy intensa cada vez que la consejera repite las opciones en cada delicada pregunta sobre sus relaciones personales y sexuales, con esa imagen fija de Autumn que nos refleja sus distintas emociones. Este es el diálogo clave donde intuimos algo de lo que ocurrió para llegar a esta situación y que nunca se mostró ni mostrará. Y continúa la voz conciliadora en segundo plano de la consejera, ahora explicándole todo el procedimiento a seguir para practicar el aborto. 

Y mientras pasan el proceso y esos dos días, Autumn y Skylar, sin dinero para pagarse un hotel – porque todo se ha invertido en el pago al a clínica -, transitan en las salas de los metros y autobuses de Nueva York, en la bolera, en los baños públicos, en el karaoke,… Y tras la larga segunda noche, con el segundo día de la intervención médica finaliza el proceso. Y a la pregunta de su prima de cómo fue todo, su escueta respuesta: “Ha sido una especia de lo que sea… Solo fue incómodo”

Impresiona la austeridad interpretativa de Sidney Flanigan para entender el estado de la mente, el alma y el cuerpo de una adolescente que toma esta decisión sola, aquí con la única compañía de una prima de su misma edad. Y un final tan simple (y contundente) como toda la película: Autumn apoya la cabeza en el cristal del autobús de regreso y cierra los ojos. Y con los créditos finales suena la canción “Staring in a Mountain” de Sharon Van Etten (que no es otra que la actriz que protagoniza a la madre). 

Nunca, casi nunca, a veces, siempre es una película tan inolvidable como su título. Porque nunca o casi nunca el embarazo no deseado de una adolescente y la decisión de abortar ha sido descrito con tal sencilla crudeza; porque a veces (o más bien siempre) se aprecia este cine que describe sin tomar partido, que deja en el aire tantas preguntas y dudas queramos hacernos sobre esta crónica del aborto de una adolescente.

 

miércoles, 25 de agosto de 2021

Las vacunas cumplen y cabe evitar bulos

 

"Las vacunas cumplen" es una campaña divulgativa impulsada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) con el fin de aportar información fiable sobre la necesidad de mantener las coberturas vacunales en la población infantil como primera línea de defensa frente a las enfermedades infecciosas.

Desde abril de 2021 son varias las estrategias y canales que ha llevado a cabo la AEP para el objetivo de demostrar la bondad de las vacunas, el producto sanitario más importante creado nunca, destacando los siguientes aspectos: 
- Protección. Las vacunas nos protegen de enfermedades peligrosas. Muchas de ellas son ahora poco frecuentes gracias al mantenimiento de las vacunaciones en toda la población. 
- Seguridad. Son medicamentos muy seguros, sometidos a estudios estrictos antes de comercializarse y siendo vigilados después de su comercialización para detectar posibles efectos adversos. Se administran por profesionales sanitarios y los efectos secundarios son leves. 
- Solidaridad. Cuando nos vacunamos nos protegemos a nosotros mismos y a aquellos que no pueden y están más expuestos. De esta manera, creamos una barrera de personas inmunes que impide la circulación de los agentes infecciosos. 
- Responsabilidad. Preservar la salud pública es una tarea colectiva. Evitar la emergencia de brotes o epidemias de patologías hasta ahora controladas es labor de todos. 

Para combatir los bulos se ha colaborado con la entidad Maldita Ciencia, de la que hemos hablado recientemente en el blog, y se ha creado un decálogo para ello, destacando lo siguiente: 
- Infórmate bien. En caso de que tengas dudas, busca información, pero asegúrate de acudir a fuentes fiables. 
- Corre la voz. Mantener la salud pública significa mantener los niveles de vacunación. Corre la voz recomendando información fiable sobre las vacunas. 
- Frena los bulos. La desinformación se comporta como un virus y podemos colaborar en su extensión difundiendo mensajes falsos: si detectas uno, no lo compartas y, en caso de duda, envíalo a una organización de verificación maldita.es o al Comité Asesor de Vacunas de la AEP. ¡Te vamos a responder! 
- Sé responsable. Si dejamos de vacunarnos, estaremos indefensos frente a enfermedades graves, pudiendo aparecer brotes o epidemias de patologías hasta ahora controladas. 

Os dejamos abajo la infografía de este decálogo de 10 claves para que no te la cuelen con bulos sobre las vacunas. 

Y en las últimas semanas la AEP ha difundido los grandes "hits" de bulos sobre las vacunas: 
- En el número 1. Las vacunas causan autismo. Por supuesto, es falso, ninguna vacuna puede provocar esta entidad. Se demostró que el autor que provocó esta situación falseó datos y recibió dinero por difundirlo. 
- En el número 2. Las vacunas provocan efectos adversos muy graves, algo que solo ocurre en ocasiones extremadamente raras. Los efectos secundarios más frecuentes de las vacunas son dolor local, hinchazón, enrojecimiento de la piel y, ocasionalmente, fiebre. 
- En el número 3. Las vacunas causan otras enfermedades, ¡algo que nunca se ha demostrado! Tras múltiples estudios no se ha demostrado ninguna relación entre vacunas y otras enfermedades. 
- En el número 4. Las vacunas son innecesarias para enfermedades ya erradicadas. Es verdad que muchas están casi desaparecidas gracias a la vacunación, ¡pero no podemos bajar la guardia! 
- En el número 5. Las vacunas son demasiadas para los niños tan pequeños. Lo cierto es que se les ponen con esas edades porque su sistema inmunitario aún está inmaduro y el riesgo de enfermar es mayor. 
- En el número 6. Las vacunas llevan ingredientes perjudiciales para la salud, algo que nunca se ha demostrado ni con el timerosal, formaldehído o aluminio. 
- En el número 7. Mensaje final para recelosos: el pero "efecto adverso" de las vacunas es no recibirlas. Salvan 3 millones de vidas cada año.

Lo cierto es que los bulos no ayudan a nadie, ni en este campo ni en cualquier otro. Sin embargo los bulos sobre vacunas se han difundido durante años por redes sociales y por el boca a boca, y se reactivan cada vez que aparece una nueva vacuna. Siempre es así. Por ello es momento que las sociedades científicas bajen del atril y hagan campañas con ciencia, conciencia y responsabilidad también en redes sociales, allí donde más se informa la población general. Y por ello esta campaña de la AEP me parece apropiada.

lunes, 23 de agosto de 2021

Tabaco, adolescencia y cine: una visión y revisión desde Cine y Pediatría

 

Hace 4 meses publicamos en Revista de Pediatría de Atención Primaria el artículo "Cine y tabaco, el comienzo de una polémica amistad en el adolescente". En dicho artículo planteábamos la denuncia de que el triángulo formado por tabaquismo, adolescencia y cine desarrolla una peligrosa amistad, una “violencia tabáquica” sobre la que no podemos desviar nuestra atención como pediatras. Las relaciones económicas entre la industria tabaquera y la industria cinematográfica permiten un marketing encubierto, complejo, omnipresente, difícil de evidenciar y más de denunciar, con modalidades como la publicidad por emplazamiento y el posicionamiento de marca. 

Y en el pasado XLVI Congreso Nacional de Pediatría Dominicana, celebrado en Santo Domingo del 21 al 24 de julio, pude desarrollar la ponencia con un título similar, y que constaba de seis partes: 

I.     APRENDER A FUMAR con las películas 
II.   Un MAKING OF con tres protagonistas y unas amistades peligrosas 
III.  La HISTORIA (de amor y odio) del CIGARRILLO en la gran pantalla 
IV.  PELÍCULAS SIN TABACO, de la evidencia a la acción 
V.   Más allá y acá del cine: las SERIES de televisión 
VI. En busca del DOCUMENTO DE COMPROMISO 

 Abajo os dejamos la ponencia. Ponencia que finaliza con el Documento de compromiso para mejorar el control del tabaquismo en medios audiovisuales que desarrollamos tras la celebración en 2019 del II Congreso Nacional de Tabaquismo en Pediatría. 

Creo que es misión de todos que la triada cine, adolescencia y tabaco no sea el principio de una buena amistad.

sábado, 21 de agosto de 2021

Cine y Pediatría (606). Cine quinqui (y III): Otros directores, otras películas

 

En las dos semanas anteriores hemos revisado las películas clave de los dos directores más icónicos del cine quinqui, ese subgénero tan típicamente español: José Antonio de la Loma, quien lo inició, y Eloy de la Iglesia, quien lo consolidó. Pero cabe considerar otros directores y otras filmografías, que podemos clasificar en dos momentos: a) películas de la época típica del cine quinqui (década de los 70 y 80); b) películas de la época neoquinqui (a partir de la década de los 90). Son muchas las películas que podrían tener esta consideración, pero recordaremos las más relevantes. 

a) Películas en la década de los 70 y 80 
- ¿Y ahora qué, señor fiscal? (León Klimovsky, 1977). Este director argentino emigrado a España nos dejó esta complicada relación de José (Valentín Trujillo), un joven que vive en un barrio obrero, y Paloma (Leticia Perdigón), una chica de buena familia, complicada por un embarazo no deseado y un robo complicado. 

- Juventud drogada (José Truchado, 1977). Un actor devenido en director nos deja la historia de una banda de delincuentes que se dedican al robo y al tráfico de heroína y cocaína. 

- Los violadores del amanecer (Ignacio F. Iquino, 1978). Este prolífico e irregular director de la Transición también incurrió en este género, con la provocadora filmación de esta banda de delincuentes formada por cuatro chicos y una embarazada que se dedican a secuestrar jovencitas para después violarlas. 

- Chocolate (Gil Carretero, 1980). Destacada película del cine quinqui en esta historia de “bajarse al moro” que tantas veces fue retratada en el cine español de los ochenta, con la historia de "El Muertes" (Ángel Alcázar), "El Jato" (Manuel de Benito) y su novia, Magda (Paloma Gil). 

- La patria del Rata (Francisco Lara Polop, 1980). José Moya Merino. alias “El Rata” (Danilo Mattei) , condenado a veinte años de cárcel por un atentado terrorista en el que murieron dos policías, sale de Carabanchel gracias a una amnistía. El desempleo y la falta de apoyos arrastran de nuevo al mundo de los atracos y del crimen a “El Rata”. 

- Maravillas (Manuel Gutiérrez Aragón, 1980) se ha clasificado en este subgénero, pero esta historia de iniciación de nuestra protagonista es mucho más, aunque es cierto que dos de los personajes que se cruzan en la vida de la adolescente Maravillas (Cristina Marcos) vida son dos pequeños delincuentes interpretados por actores típicos del cine quinqui, como son Quique San Francisco y “El Pirri”.  

- Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981). Un viaje lisérgico al extrarradio de Madrid de los años 80 y a la delincuencia juvenil de aquella época de la Transición alrededor de una banda que buscan salida en el dinero fácil y en las drogas. La historia de dos novios, Ángela (Berta Socuéllamos) y Pablo (José Antonio Valdelomar), y dos amigos, “El Sebas” (José Antonio Hervás) y “El Meca” (Jesús Arias), cuatro actores para los cuales fue su primer y única película, y en el que el destino real no les deparó mejor final que el destino cinematográfico de esta historia. Una historia de robos de coches para realizar atracos (coches que son quemados ante la cara de éxtasis de “El Meca”), de una juventud enganchada a los porros y la heroína cuando los Seat campeaban por España y los billetes de 1000 pesetas nos mostraban la cara de Hernán Cortés y los de 5000 pesetas la cara de Cristóbal Colón. Esta película peculiar en la filmografía del gran Carlos Saura contó con una destacada B.S.O., con canciones muy propias de este género, como “Caramba, carambita” de Los Marismeños, “Un cuento para mi niño” de Lole y Manuel o “Ay que dolor” o “Me quedo contigo” de Los Chunguitos (la primera en los créditos iniciales, la segunda en el trágico final). 

- De tripas corazón (Julio Sánchez Valdés, 1984). La particular relación entre Jaime (Juan Diego), abogado de oficio, que consigue la libertad del joven delincuente "El Chirlo" (José Luis Fenández Eguía, “El Pirri”) y Rocío (Patricia Adriani), una modelo de 25 años. - La reina del mate (Fermin Cabal, 1985). La vida de Rafa (Antonio Resines), un joven cartero de barrio obrero, cambia radicalmente cuando conoce a la fascinante Cristina, La Reina del Mate (Amparo Muñoz) y ésta le sumerge en un mundo drogas y dinero fácil. 

- 27 horas (Montxo Armendáriz, 1986). Un director por antonomasia de Cine y Pediatría como es Montxo Armendáriz realizó también una incursión en la crónica más negra de la juventud de los años 80, con la heroína y la desesperación como temas centrales, en esta cuenta atrás en la capital donostiarra.  

- El Lute: camina o revienta (Vicente Aranda, 1987) y El Lute II: mañana seré libre (Vicente Aranda, 1988). La historia del salmantino Eleuterio Sánchez, “El Lute” (Imanol Arias), nacido en una familia merchera, se convirtió en un famoso delincuente de la época franquista y formó parte de nuestro manipulado temor social. Sus culpas fueron robar unas gallinas acuciado por el hambre (con seis meses de cárcel) y robar una joyería (condenado a pena de muerte y luego conmutada a cadena perpetua), por lo que sus fugas y persecuciones formaron parte de su leyenda. Hoy es un apreciado abogado y escritor español. 

- Matar al Nani (Roberto Bodegas, 1988). Película con carácter histórico, cuyo protagonista es Santiago Corella Ruiz, alias “El Nani”, conocido delincuente español de la década de los 80 que adquirió cierta fama a partir de su desaparición, en lo que todo parece indicar que fue una historia de corrupción policial con el interrogante de si sigue vivo o muerto. Porque al final del gobierno de la UCD, algunos policías al mando del comisario Manuel Soto y con la colaboración del joyero Molero, montan un grupo de atracadores de joyerías, entre los que se encuentra “El Nani”. Tras el triunfo del PSOE en 1982, el nuevo Ministro del Interior se opone a que se sigan cometiendo más robos y “El Nani” (interpretado por el francés Frédéric Deban,) y uno de sus compañeros cargan con las responsabilidades y al parecer mueren durante el interrogatorio en la Dirección General de Seguridad de Puerta del Sol, hecho nunca admitido por las autoridades. Lola, la mujer de “El Nani” y su hijo pequeño, nunca recibieron una explicación de su muerte o desaparición. Este caso en plena época quinqui sirvió para destapar una mafia policial que campaba a sus anchas en los primeros años de la democracia y que acabaría en el banquillo y condenada. 

b) Películas en la década de los 90 
- Historias del Kronen (Montxo Armendariz, 1995). Regresa el director vasco para adentrarse en esa generación X en el Madrid de la segunda mitad de los 90, con retazos de una juventud desobediente hacia cualquier figura de autoridad, y que asociaba consumo desaforado de drogas, promiscuidad sexual y afición a los actos delictivos. Allí donde Carlos (Juan Diego Botto), Roberto (Jordi Molla), Pedro (Aitor Merino), Manolo (Armando del Río) y Amalia (Nuria Prims) forman una pandilla que vive de noche y duerme de día.  

- Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998). Es difícil clasificar esta película como cine quinqui, pero es difícil olvidarse de ella y no recordar este prodigio de guion y dirección, en el peculiar verano en un barrio de Madrid de los quinceañeros Manu (Eloi Yebra) y Rai (Críspulo Cabezas) y Javi (Timy) son tres adolescentes quinceañeros. Según Fernando León de Aranoa, los tres protagonistas representan las tres almas de Platón: Manu la racional, Rai la instintiva y Javi la emocional. 

- Báilame el agua (Josecho San Mateo, 2000). Marginal película romántica entre David (Unax Ugalde), un joven sin hogar, y María (Pilar López de Ayala), y la caída en una espiral de drogas, prostitución, mafia y marginación. 

- 7 vírgenes (Alberto Rodríguez, 2005). Las vivencias de Tano (Juan José Ballesta) y Richi (Jesús Carroza), dos “perros callejeros” adolescentes en la periferia marginal de Sevilla, esa frágiles vidas rotas de las que hay a cientos en las ciudades y que no deberían pasarnos desapercibidas.  

- Volando voy (Miguel Albaladejo, 2006). Narra la historia de finales de los 70 donde Juan Carlos Delgado, alias "El Pera" (Borja Navas), es un niño de Getafe, localidad del sur de Madrid, quien con solo 7 años ya sabía conducir y robar coches y con 10 ya era todo un delincuente, quien con su banda de amigos son portada de todos los periódicos y conmocionan a la sociedad. Una de las pocas historias quinqui con final feliz, pues en la actualidad nuestro protagonista se ha convertido en periodista de motor, probador oficial de nuevos modelos de coches y monitor de conducción de riesgo de la Guardia Civil. 

- El idioma imposible (Rodrigo Rodero, 2010). Regreso a una Barcelona canalla y sombría que poco tiene que ver con la ciudad postolímpica soñada. La relación en el Barrio Chino de Barcelona entre Fernando (Andrés Gertrudix), quien se busca la vida traficando con anfetaminas, y la dulce adolescente Elsa (Irene Escolar), que se convertirá en su mayor adicción. 

- Ärtico (Gabriel Velázquez, 2014). La historia de cuatro jóvenes salmantinos, Simón (Juanlu Sevillano), Lucía (Lucía Martínez), Debi (Deborah Borges) y Jota (Victor García), veinteañeros sin futuro en la España profunda de la crisis que nos acerca a la adolescencia, la soledad y la familia. Una película que parte de la admiración de su director por el cine quinqui y que se traduce en un largometraje poderoso que no esquiva la actualidad (embarazos no deseados, el paro juvenil, la violencia contra las mujeres, las drogas). 

- Barcelona 92 (Ferrán Ureña, 2015). Una pelea en el barrio barcelonés de Gracia termina con diversos heridos por arma blanca. Tras una aparente normalidad, ese suceso hace que diversas vidas se entrecrucen en el verano e invierno de 1992, el año de las Olimpiadas. Retrato del movimiento contracultural que se vivió a finales de los 80 y principios de los 90 en Barcelona, donde se narran hechos históricos y las situaciones de violencia entre Boixos Nois y Brigadas Blanquiazules. 

- Criando ratas (Carlos Salado, 2016). La película neoquinqui más reciente se ha grabado gracias al micromecenazgo y cuenta con la música de El Coleta, rapero de Moratalaz. Narra las andanzas del delincuente juvenil “El Cristo” (Ramón Guerrero) y sus sucesivos errores, mientras se nos muestra de forma paralela el comienzo de la carrera delictiva de tres chavales. Todos ellos sufrirán las consecuencias del estilo de vida elegido y comprenderán cuál es el precio a pagar. 

Y con esta revisión del cine quinqui y neoquinqui más allá de sus dos directores fetiche (José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia) finalizamos estas tres entradas de Cine y Pediatría dedicadas a un género y un tiempo muy particular de aquella España de mi juventud… y de la de muchos.