lunes, 23 de octubre de 2017

Protocolo de seguimiento para el recién nacido menor de 1500 g o menor de 32 semanas de gestación


La Sociedad Española de Neonatología (SENeo), con la colaboración de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Red de Salud Materno Infantil y Desarrollo (red SAMID) acaba de publicar el Protocolo de seguimiento para el recién nacido menor de 1500 g o menor de 32 semanas de gestación. El documento no es nuevo, pues desde hace muchos años disponíamos de su versión en el grupo PrevInfad, pero ahora llega esta versión ampliada de 98 páginas y colaborativa. 

Un documento necesario, por su metodología y por su utilidad, y donde las claves las podemos recoger en el resumen de su prólogo y objetivos. 

Los avances de la Neonatología en las últimas décadas han conseguido disminuir significativamente la mortalidad de los niños nacidos con peso menor de 1500 g o con una edad gestacional menor de 32 semanas. Dado el mayor riesgo de discapacidad en estos recién nacidos, el seguimiento tras el alta se considera una actividad crucial de los cuidados neonatales. 

A pesar de todo ello, se reconoce que en general faltan guías clínicas o protocolos consensuados a nivel nacional para estandarizar el seguimiento de estos niños. Solo hay un estudio con diseño de ensayo clínico que compara el resultado en salud de niños prematuros que acuden a una consulta de seguimiento con un acceso limitado para las familias con otro grupo que puede acudir a la consulta de seguimiento siempre que los padres lo requieran y que además está coordinado con los pediatras de Atención Primaria para la atención de los procesos agudos. Los niños de este último grupo, que recibieron un mayor apoyo tanto para la atención de los procesos crónicos como agudos, precisaron menos días de ingreso en Cuidados Intensivos durante el primer año de vida y tuvieron menos episodios de procesos potencialmente letales. 

Se considera que la edad mínima de seguimiento son los 2 años de edad corregida. Aunque también se asume que de esta forma se detecta principalmente la discapacidad moderada/grave y que queda sin identificar y en muchos casos sin orientar, mucha de la patología que se muestra de forma más tardía en estos niños y que tiene que ver fundamentalmente con los aspectos emocionales, del comportamiento y del aprendizaje. Además, los hallazgos que se encuentran a los 2 años se van modificando a lo largo del tiempo, como demostró Ment en relación con el desarrollo verbal. Por tanto, sería deseable que los programas de seguimiento se desarrollen para prestar atención hasta los 5-7 años de edad o incluso hasta el final de la edad pediátrica.  

Por todos los motivos anteriormente expuestos y dado que, como ya se ha referido, no hay protocolos nacionales disponibles sobre seguimiento de estos recién nacidos más vulnerables, es importante disponer de una guía de acciones comunes que busca estandarizar las actividades según los criterios de buena práctica.

Los objetivos de este protocolo son:
• Determinar y estandarizar las evaluaciones que se deberían realizar a los niños menores de 1500 gramos y/o menores de 32 semanas de gestación incluyendo, en los posible, prácticas basadas en pruebas.
• Favorecer la coordinación entre Atención Primaria y las consultas de seguimiento de los hospitales.
• Proporcionar un instrumento de guía útil para los profesionales.
• Definir una serie de indicadores sencillos, que permitan conocer el grado de implantación del protocolo en distintos centros y comunidades autónomas con el objetivo final que todos los niños puedan disponer de los mismos recursos.

El protocolo completo se puede revisar en este enlace.
Un protocolo que existe el compromiso de ser revisado periódicamente por sus autores. 

sábado, 21 de octubre de 2017

Cine y Pediatría (406). La parte más fría de "La adopción"


La adopción ya ha sido tratada en Cine y Pediatría desde diversas perspectivas y desde diferentes países: las estadounidenses El niño de Marte (Menno Meyjes, 2007, Madres e hijas (Rodrigo García, 2009) y Lion (Garth Davis, 2015; las francesas La pequeña Lola (Bertrand Tavernier, 2004) y Vete y vive (Radu Mihaileanu, 2005; la argentina Nordeste (Juan Diego Solanas, 2005, la española La vergüenza (David Planell, 2009), la belga Color de piel: miel (Laurent Boileau, Jung Henin, 2012)o la británica Philomena (Stephen Frears, 2013. Por citar algunas. 

Porque la adopción es un tema con gran interés jurídico, médico y social. Un tema que rezuma mucha humanidad o mucha deshumanización, depende de la experiencia. Porque uno de los temas más indignantes de la sociedad actual, que además parece tabú al no interesar a ningún gobierno encontrar solución, es la pregunta que surge alrededor de la adopción: ¿cómo es posible que existan tantísimos niños en el mundo sin hogar cuando hay el mismo número de familias dispuestas a ofrecérselo? Así de cruda es una realidad que, lejos de solucionarse, parece agravarse con el paso de los años a través de listas de espera, trámites burocráticos y pruebas psicológicas infinitas donde ya no sólo cuenta el tesón - de años - a la hora de llegar a buen puerto, sino el capital económico disponible, que en los últimos años parece haber pasado de 10.000 a 40.000 euros. Un requisito económico elevadísimo que deja a muchas parejas sin posibilidades y a muchos niños sin padres. Y en el largo y sinuoso camino, en ocasiones, una extraña sensación... , pues para evitar el inevitable comercio de estos niños, aparece una burocracia casi imposible de superar. Y aún así muchas veces sigue pareciendo un puro comercio. Y esto no es nada nuevo que no hayamos pensado alguna vez. 

Y hoy llega a Cine y Pediatría una nueva película española sobre la adopción, una película basada en la experiencia de la directora, la argentina Daniela Fejerman, y su tormentoso proceso de adopción en Ucrania. Un viaje al frío... Su título no deja lugar a engaño: La adopción (2015). 

Una pareja española viaja a un país de Europa del Este para adoptar a un niño, pero las cosas no resultan ser como esperaban. Porque La adopción nos muestra todos los obstáculos que vive una pareja a la hora de conseguir hacer su sueño realidad: ser padres. Tras muchos años de trámites, dinero y pruebas de todo tipo, por fin parece haber llegado el ansiado momento de viajar al país de origen de su futuro hijo y terminar con tan arduo proceso, pero las cosas no serán tan sencillas una vez aterricen allí. Trabas y problemas infinitos convierten su estancia en el país en un verdadero infierno, y el sueño de volver a casa con un niño en un objetivo prácticamente inalcanzable. 

La hostilidad del ambiente saca a flote los conflictos latentes entre ellos y, de esta manera, el sueño con el que llegaron amenaza con convertirse en una pesadilla. Y la directora se vale para ello de un metraje en tono frío, reflejado en el gélido ambiente del paisaje lituano, allí donde intentan sobrevivir Natalia (Nora Navas) y Daniel (Francesc Garrido'), especialmente cuando les ofrecen niños con todo tipo de enfermedades: el que no tenía hidrocefalia, tenía tuberculosis, o cataratas, o parálisis cerebral, o artrogriposis, o retraso psicomotor, o ceguera,.... Ante tal patética situación en la que intentan explicar que ellos pidieron un niño sano o con problemas menores acuden a un médico a través del abuelo materno, también médico, pues no se fían del orfanato. Porque no hay forma de que les muestren un niño sano o con una enfermedad recuperable. Y vuelven a la carga, y también les ofrecen un niño afecto de un síndrome de alcohol fetal, algo tan común en la adopción desde países del Este. 

Y Natalia y Daniel se sienten encerrados y engañados en otro país. En ocasiones sin salida, desesperados hasta insultar y perjurar. "Todo el país es corrupto" les dice la mediadora. Y, por fin, cuando reciben a un niño aparentemente sano, solo con un angioma tuberoso en mejilla derecha, y se sienten felices con él... aparece el abuelo del niño. Y todo aparece como un nuevo chantaje programado más, como nos dice Daniel: "Ha aparecido el abuelo del niño. Y se ha sumado a la larga de lista de gente que nos quiere sacar la pasta..." 

Aunque la trama no refleja un lugar concreto -el rodaje se realizó en Lituania pero en la cinta sólo se habla de Europa del Este para no herir sensibilidades-, sí podremos sentir la frialdad que transmite un país sumergido en la nieve, con pocos recursos y con aún menos ganas de simpatizar con los extranjeros. Un idioma desconocido -donde unos a otros se toman el pelo con intención -, corrupción política, intereses económicos, engaños, sobornos, estafas… formarán parte de un sin fin de "pequeños inconvenientes” que esta pareja deberá superar, siempre poniendo buena cara, con el fin último de poder adoptar. Puro comercio de niños y niñas con el consentimiento del gobierno. Algo huele a podrido... y mucho. 

Una película donde es clave la incomunicación por la falta de entendimiento en el lenguaje y los diferentes idiomas en los que intentan informarse o engañarse los personajes reflejan esa complejidad (los propios, como el catalán, el castellano, el lituano o el ruso, o el ajeno, el inglés…). Y esta película es un claro ejemplo de que toda obra debe ser visualizada en su versión original, pues si se han atrevido a doblarla le habrán cortado uno de sus mayores fundamentos y atractivos: el reflejo de una incomunicación que desemboca en soledad, desesperación y amargura. 

Porque la adopción internacional es un caldo de cultivo para la corrupción. Y los estados de la ex-Unión Soviética atesora una burocracia proclive a la corrupción, pura mafia de países pobres sobre países más ricos. Y, por ello, La adopción es una vivencia y una catarsis para su directora, pero para los espectadores también es casi un thriller psicológico (en que ya ni el espectador se fía de nadie, ni de la mediadora, ni del taxista, ni del médico, ni del supuesto abuelo,...), porque esta película nos adentra en la parte más fría de la adopción

miércoles, 18 de octubre de 2017

Claves para sobrevivir a la publicación biomédica


Durante los años 2013 y 2016 la revista Acta Pediátrica Española publicó en su sección "Formación e información en Pediatría" una serie de 39 capítulos sobre COMUNICACIÓN CIENTÍFICA. Pues bien, los primeros 14 capítulos de esa serie se han recogido en un libro del que Editorial Mayo (y con el apoyo de Nutribén Nutrición) ha publicado más de 8000 ejemplares para difundir entre los pediatras y residentes de pediatría en formación de España. 

Nuestro agradecimiento, como autores, por esta labor de difusión del libro que hemos titulado "Claves para sobrevivir a la publicación biomédica. Cómo elaborar una comunicación a un congreso y publicar un artículo científico". Estos son los títulos de los capítulos: 
- Tema 1: La comunicación científica en la práctica clínica, docencia e investigación 
- Tema 2: Congresos científicos (1): Elaboración de resúmenes 
- Tema 3. Congresos científicos (2): Claves para elaborar un buen póster científico 
- Tema 4. Congresos científicos (3): Claves para elaborar una buena comunicación científica 
- Tema 5. Congresos científicos (4):Claves para confeccionar buenas diapositivas 
- Tema 6. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (1):diez pasos a seguir 
- Tema 7. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (2):el fondo (lo que se dice) 
- Tema 8. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (3):la forma (cómo se dice) 
- Tema 9. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (4): los aspectos gráficos (tablas y figuras) 
- Tema 10. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (5): Los aspectos estadísticos (más que números) 
- Tema 11. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (6): La ética de la publicación biomédica 
- Tema 12. Conocimientos básico para elaborar un artículo científico (7): El sistema de revisión por pares («peer review») a debate:fortalezas y debilidades 
- Tema 13. Conocimientos básicos para elaborar un artículo científico (8): ¿Dónde publicar? La calidad, la importancia y el impacto en las publicaciones biomédicas. 

Un libro que guarda una pequeña joya en el Prólogo que nos regaló un amigo sabio de la palabra y traductor médico, el Dr. Fernando Navarro. Os hago partícipe de sus palabras para encuadrar el objetivo de nuestro libro. 

"Durante los seis años de carrera y los cuatro o cinco de residencia, el aprendiz de médico especialista —primero alumno de Medicina, luego MIR— dedica la mayor parte de su tiempo activo a estudiar las diversas disciplinas básicas y clínicas que conforman el plan universitario de estudios y a adquirir las destrezas clínicas que le permitan prevenir, diagnosticar y tratar o curar todo tipo de dolencias, síndromes y trastornos. Muchos se sorprenden, pues, cuando comprueban más adelante, siendo ya especialistas en ejercicio, que su utensilio fundamental de trabajo no es ninguno de los que con tanto ahínco cultivó en sus años de formación. No es la exploración física ni el fonendo, el electrocardiograma, las radiografías, los análisis clínicos, ni otras pruebas complementarias; ni siquiera la tableta o el telefonillo con sus mil y una aplicaciones. Su recurso fundamental de trabajo, el más valioso, el que hará posible toda actividad asistencial y que más usará a diario, es el lenguaje. El médico especialista, en efecto, pasa casi toda su jornada escuchando, hablando, leyendo o escribiendo, en un flujo constante de información y conocimiento siempre vehiculado a través del lenguaje. Si a toda la actividad asistencial que gira en torno a la historia clínica —hoy electrónica— añadimos la obligación de redactar informes médicos, presentar sesiones clínicas, estudiar en libros y revistas los casos más complejos, responder a las interconsultas de otros servicios, informar a pacientes, familiares y acompañantes, y todo tipo de comunicación informal o profesional con los colegas de especialidad y con otros profesionales biosanitarios, podemos hacernos una idea aproximada de la importancia que para el médico clínico tienen las palabras. 

Y si esto es así en el ejercicio cotidiano de la medicina, no digamos ya cuando el médico especialista —pediatra, pongamos por caso— aspira a compaginar la faceta asistencial con el desempeño de la docencia y la investigación. Lo cual, por cierto,es cada vez más frecuente; entre otras cosas, porque está demostrado que la actividad docente e investigadora se asocia a mayor calidad de la asistencia médica prestada. Si el lenguaje resulta crucial para la actividad asistencial, no lo es menos en el ámbito de la docencia, ya sea en forma de clases magistrales, apuntes, exposiciones orales, trabajos individuales o en grupo, exámenes orales, escritos o de tipo test para evaluar los conocimientos de los alumnos, trabajos de fin de grado o tesis doctorales. En cuanto a la investigación médica, creo no exagerar un ápice si afirmo que esta únicamente puede considerarse completa cuando el médico investigador logra comunicar eficazmente los resultados de su estudio ya sea de viva voz ante un congreso de la especialidad o, más a menudo, por escrito en forma de artículo original. 

No es raro, pues, que más pronto o más tarde el pediatra con afán investigador sea dolorosamente consciente de que la formación acumulada durante tantos años puede rayar tal vez a gran altura en lo puramente médico y científico, pero está coja en lo tocante al lenguaje y las habilidades de comunicación verbal o por escrito. En una encuesta efectuada a profesionales sanitarios españoles sobre sus necesidades en cuanto a formación para el desempeño de la investigación biosanitaria , los propios encuestados señalaban, por delante de cualquier otra demanda formativa, las tres siguientes: potenciar la enseñanza del inglés (que falla, sigue fallando estrepitosamente en nuestro país ), aprender a escribir y publicar artículos científicos, y aprender a hablar en público. 

Escribir y hablar correctamente, sí, incluso en la lengua materna (¿cómo puede pensar siquiera en comunicar algo regularmente en inglés quien no sea capaz de hacerlo bien en su propio idioma?), son dos de las principales carencias que perciben los profesionales españoles de la sanidad. Como puedes comprobar, colega lector, no eres el único ni estás solo: las mismas lagunas que notas, las percibimos igualmente otros en su momento; también —estoy seguro— los cuatro autores de este libro que ahora sostienes en las manos. 

Por tratarse de una técnica y un arte, no estoy seguro de que la comunicación científica pueda enseñarse; pero de lo que sí estoy convencido es de que puede aprenderse. Y la lectura atenta de Claves para sobrevivir a la publicación biomédica puede ser un buen modo de iniciarse en este campo.¿De iniciarse tan solo? Así es; un libro de esta extensión no basta para abordar con detalle todo lo que un pediatra debe saber para comunicar cabalmente de palabra y por escrito. De hecho, el único modo realmente eficaz de llegar a medio dominar la escritura científica es leer mucho, escribir mucho también y corregir, retocar y reescribir más aún; y de llegar a medio dominar la comunicación oral, asistir como oyente a muchas ponencias —buenas, malas, excelentes, pésimas y regulares— y salir mucho a la palestra o al atril micrófono en mano. En el ámbito de la comunicación científica, como en medicina, la práctica es esencial, ineludible; pero esta cunde más y se aprovecha mejor cuando uno parte de una sólida base teórica, que está en los libros. 

No quiero extenderme en este prólogo, pero al mismo tiempo me gustaría dotarlo de un mínimo contenido de utilidad práctica, que trascienda la mera palabrería. Creo que puede ser buena idea, pues, cerrarlo con tres consejos de aplicación inmediata que son oro puro; consejos, me apresuro a aclarar, que no son de mi cosecha, sino de tres sapientes predecesores nuestros con amplia experiencia en la técnica y el arte de la comunicación científica. 

El primero es del estadounidense Robert A. Day (1924- ), redactor científico profesional durante toda una vida, profesor de redacción científica en la Universidad de Delaware, una de las personas que más saben sobre publicación científica y autor de uno de los libros más influyentes sobre el particular. Considera Day que «good scientific writing is not a matter of life and death; it is much more serious than that» (escribir bien un trabajo científico no es una cuestión de vida o muerte: es algo mucho más serio), y estoy de acuerdo con él. El pediatra con inquietudes docentes o investigadoras hará bien en situar el lenguaje y la comunicación en el centro mismo de su empeño formativo: todo el tiempo que pueda dedicar a ellos será poco. 

El segundo, del médico humanista Gregorio Marañón (1887-1960): «en el lenguaje científico, la claridad es la única estética permitida». A lo que yo me permitiría añadir tan soloque escribir de forma clara y sencilla es una de las cosas más difíciles y complicadas que existen en esta vida; escribir complicado, en cambio, es sencillísimo. 

Y el tercero, del neurohistólogo y nobel Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), para quien la comunicación científica debe ajustarse siempre a las siguientes reglas: «primera, tener algo nuevo que decir; segunda, decirlo, y tercera, callarse en cuanto queda dicho». Me aplico el cuento para este prólogo mío, que inicié con la idea de deciralgoy dicho queda. Callo, pues". 

 Y nosotros también callamos, con la confianza de que el libro sea de utilidad.

lunes, 16 de octubre de 2017

DNP en Alicante, juntos somos MÁS y somos MEJORES


Desde el año 2014, la Asociación Española de Pediatría marcó el 8 de octubre como DÍA NACIONAL DE LA PEDIATRÍA (DNP). Y lo celebramos un año más en Alicante y en la presentación dimos respuesta a tres preguntas: 

1) ¿Por qué el 8 de octubre…? Pues porque ese día marca las 40 semanas de gestación de un niño o niña que haya sido gestado a primero de año. 

2) ¿Por qué lo celebramos…? Porque la AEP consideró oportuno mantener anualmente esta jornada con el objetivo de hacer presente la importante figura de la Pediatría y de los pediatras en nuestra sociedad, como valedores de la salud física, mental y social de la infancia y adolescencia, reivindicando un modelo de asistencia pediátrica modélico y que no pocas veces se cuestiona. 

3) ¿Cómo se celebra ese día…? Pues este año, al coincidir el día 8 en domingo, se adelantó el acto oficial a ayer, miércoles 4 de octubre en Madrid, un acto protocolario con un cóctel y una mención como Maestro de la Pediatría al Prof. Serafín Málaga, nuestro último presidente de la AEP. 
También hay actos individualizados en alguna provincia, pero creo que en ningún caso algo como lo que nos convocó el pasado 5 de octubre en la provincia de Alicante, de esta dimensión y conjunto. Ya en el mismo año 2014 intuimos que podía ser una oportunidad para establecer un encuentro científico y personal anual de todos los pediatras de Alicante (de atención primaria y atención especializada, adjuntos y residentes, en instituciones públicas y privadas), así como de todos los profesionales sanitarios vinculados con la atención infanto-juvenil (enfermería, auxiliares, y especialidades médicas relacionadas con Pediatría). Pensar que es el día de la PEDIATRÍA, no del pediatra. Y lo realizamos con un doble acto: 

- El acto científico, de 12 a 14,30 hs, en el que realizamos 12 ponencias (de todos los centros sanitarios de la provincia que han podido colaborar este año), y en el que se les ha pedido que nos relaten proyectos o actividades relevantes en sus Centros de Salud y Departamentos de Salud. Y este año también contamos con la colaboración del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital General Universitario de Alicante. 

En este enlace podéis acceder a todas las presentaciones, con temas de gran interés como: 
- Unidades de cardiopatías familiares 
- Tuberculina frente a IGRA en el diagnóstico de la tuberculosis 
- Epilepsia y autismo 
- Docencia en Pediatría de Atención Primaria 
- EsPorTuSalud, programa multidisciplinar para el tratamiento de la obesidad infantil 
- Baby-Led Weaning 
- Hipotermia terapéutica neoanatal. 

- El acto social correspondió a la comida homenaje en el Colegio de Médicos al Dr. Bartolomé Jiménez Cobo, a quien dedicamos el Premio Pediatra Destacado de Alicante 2017. El premio, en realidad, es nuestro cariño, consideración y abrazo. Pero no hay premio como ese. 

Una reunión donde recordamos cuál fue el eslogan del DNP 2017: “Quien mejor te cuida es tu pediatra”. Y donde recordamos que debemos ser coherentes con nuestra profesión y el eslogan: garantes de la salud física, mental y social de la infancia y adolescencia. Y recordamos como al abrir nuestros ordenadores de la Consellería de Sanitat Universal i Salut Pública vemos una reseña que nos indica “Espacio seguro y libre de violencia de género”, así hemos de crear una “sociedad y una educación segura y libre de maltrato a la infancia”. Porque recordando al escritor y pensador uruguayo, Eduardo Galeano: “Mucha magia y suerte tienen los niños que consiguen ser niños”

Gracias a todos. Y recordar, JUNTOS somos MÁS y somos MEJORES. Hasta el próximo año, en la conmemoración del DNP 2018.

sábado, 14 de octubre de 2017

Cine y Pediatría (405). "Quinceañera", no siempre es una fiesta...


Tras regresar de mi viaje de México, han sido muchas coincidencias alrededor de la Fiesta de 15 años (también conocida como Fiesta de Quinceañera, Fiesta de Quince o simplemente Quince) y que viene a ser una fiesta en la cual se celebra el momento en una chic ha alcanzado la madurez (que no la mayoría de edad) y es presentada a la sociedad. Y la palabra quinceañera hace referencia a la propia niña que cumple 15 años de vida (también se da con los varones, pero es quizás menos significativo).

Pero esta fiesta no solo ocurre en México, sino que es común en América Latina, en países tales como Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay o Venezuela. Y la celebración se hizo popular también en Estados Unidos primero durante la década de 1930 y en ocasiones combinada con la costumbre estadounidense de "sweet sixteen", que celebra el decimosexto aniversario de la muchacha, también con el sentido de presentación en sociedad de la joven. 

La celebración de los 15 años de una mujer tiene varios orígenes. La más probable es la costumbre proveniente de las grandes culturas precolombinas de México, aztecas y mayas, que realizaban los ritos de pubertad para indicar la entrada a la vida adulta y la aceptación de responsabilidades de las mujeres. En estas culturas, al llegar a la fecha de 15 años, las jóvenes salían de la familia a la escuela telpochcalli donde aprendían la historia y tradiciones de su cultura y se preparaban para el matrimonio. Luego, regresaban a la comunidad para celebrarles la fiesta de quinceañera. Con la conquista de los españoles se incluyó en la tradición indígena la inserción de la misa, y en el siglo XIX, el emperador de México, Maximiliano, y su esposa Carlota introdujeron el vals y los vestidos. 

Actualmente, las fiestas de 15 años constituyen un gran evento religioso y social, y que bien pudiera estar al nivel de otros momentos tradicionales en nuestro país como el bautizo, la comunión o la boda. Y así, en el día grande, la quinceañera luce un vestido muy elegante, generalmente de colores pasteles (rosa, azul claro, blanco), una corona en su peinado elegante y zapatos de tacones. La celebración empieza en la iglesia, continúa a ritmo de vals en una gran fiesta, donde tras bailar con el papá la quinceañera, también baila con los quince muchachos invitados a su cumpleaños (miembros de familia, amigos, compañeros del colegio) y cada uno de ellos le regala una rosa roja. En México el punto culminante de esta celebración es una orquesta de mariachis vestidos en los llamados trajes de charro, y la canción tradicional cantada a la hora del pastel, “Mi niña bonita”. Y es así como cuando una niña llega a los 15 años, los padres le dan nuevos privilegios y responsabilidades tanto en su vida personal como social. 

Y con una fiesta así comienza la película Quinceañera, película indie dirigida al alimón por Richard Glatzer y Wash Westmoreland en el año 2006. Toda la trama gira en torno a tres personajes, los adolescentes Magdalena y Carlos, que son primos, y el tío abuelo de ambos, Tomás. 
Magdalena (Emily Rios) es la hija de una familia mexicana afincado en Estados Unidos, cuyo padre dirige una iglesia en una zona comercial en el barrio de Echo Park en Los Ángeles. Se acerca su decimoquinto cumpleaños y solo piensa en su novio, su vestido para la fiesta de Quinceañera y la limusina Hummer que su padre alquilará para ese día tan especial. Pero su inesperado embarazo, del que su novio se desentiende, va a suponer un trauma para toda la familia, hasta el punto de que se marcha de casa para vivir con su anciano tío Tomás. Mientras avanza el embarazo ("Ya no quepo en la ropa", nos dice) continúa con sus estudios y en el tiempo libre pasea perros, pero alejada de su familia, pues como le dijo su padre: "Cuando esté lista para confesar su pecado, hablaremos"
Carlos (Jesse García) es un joven problemático y poco expresivo, trabaja en un lavadero de coches (aunque pierde el trabajo), es aficionado a fumar droga y se va reconociendo como homosexual, hasta tener sus primeras experiencias homosexuales con una pareja de gays, vecinos del tío Tomás, con quien también vive. Inicialmente Carlos no ayuda demasiado a Magdalena y sus afirmaciones son hirientes: "Embarazada a los 14. Reconócelo, tu vida está acabada". Pero, poco a poco, Magdalena y Carlos se sienten más unidos, hasta llegar a un final casi inesperado. 
Tomás (Chalo González), es el tío abuelo de Magdalena y Carlos, un buen hombre, religioso (con su altar y su Vírgen de Guadalupe), natural de Jalisco y que vive de preparar el champurrado (una comida mexicana) para vender en la calle. Fue el hijo 13, su número de la suerte, de una madre que tuvo 22 hijos, y ahora le toca vivir en una pequeña casa alquilada, pero que le obligan a abandonar.

Esta historia de tres personajes con raíces mexicanas en Los Ángeles que intentan encontrar salida a su vida es hacia donde nos adentra el film de Glatzer y Westmoreland, película que nació de una experiencia personal, cuando recibieron el encargo de un reportaje fotográfico de la fiesta de una quinceañera. Los cineastas, una pareja homosexual que vive en el mismo barrio de Echo Park, quedaron fascinados por la vitalidad de los hispanos y sus fiestas, por su spanglish, esa mezcla espontánea sin normas del español y el inglés, hasta el punto de que hacen aparecer un cartel en la película que pone "Se enseña con acento americano". Y, de hecho, es obvio que la pareja de vecinos homosexuales en la película es un evidente reflejo de los propios directores. Lo cierto es que la película ganó los premios del Público y del Jurado en el prestigioso festival de cine independiente de Sundance, y desde entonces se sigue viendo como agrado, no como la mejor película que trate el embarazo en adolescentes, pero sí como una película para la reflexión. 

Cabe no confundir esta película estadounidense, con otra mexicana del año 1960, con el mismo título y dirigida por Alfredo B. Crevenna.  Pero nuestra Quinceañera respira México por los cuatro costados. Como esa escena de la celebración del 5 de mayo con fuegos artificiales, y en donde Tomás, Magdalena y Carlos brindan: "5 de mayo y abajo los franceses" (en referencia el triunfo del ejército mexicano sobre el invasor francés tras la Batalla de Puebla un 5 de mayo de 1862).

Finalmente el tío abuelo Tomás fallece y en el entierro Carlos le dedica estas palabras: "Todos le conocían. En la calle se paraba cada momento para saludar. Todos se alegraban de verle. Tenía mucho amor dentro. Le salía por los ojos como una luz dorada. Todos lo veían porque amaba a todo el mundo y no juzgaba a nadie, Al final de mi vida, será un privilegio saber que conocí a un santo. Porque Tomás Álvarez era un santo. No nos dejará. Su espíritu sigue presente. Estará con nosotros hasta el final". 

Y el final de esta película termina con una gran sonrisa que se cruza entre padre e hija, señal de perdón. Porque ser quinceañera no siempre es una fiesta, porque el embarazo en una adolescente suele implicar un riesgo en la trayectoria vital de las jóvenes, un serio y prevalente problema médico-social. Según la organización Save the Children, cada año nacen 13 millones de niños de mujeres menores de 20 años de edad en todo el mundo, más del 90% en los países denominados en desarrollo. Muchos de estos embarazos son considerados como no deseados y provocados por la práctica de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos. En los países desarrollados estos embarazos ocurren en población con niveles educativos más bajos, con mayores tasas de pobreza, así como otras situaciones de inestabilidad familiar y social.

 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Todo listo para el I Curso Nacional de Tabaquismo en Pediatría: ¿te apuntas...?


Dentro de pocos días, el viernes 20 de octubre de 2017 se celebrará en el Hospital General de Alicante (HGUA) el I CURSO NACIONAL DE TABAQUISMO EN PEDIATRÍA, un curso avalado por prestigiosas sociedades científicas y organizaciones sanitarias muy vinculadas con la Sanidad, el Tabaquismo y la Pediatría, un curso intensivo de 10 hs acreditado con 1,4 créditos de FMC. 

Un curso dirigido a pediatras de atención primaria, hospitalaria y residentes en formación, además de todos aquellos actores sanitarios (médicos de familia, enfermeras, matronas, ginecólogos, psicólogos, especialistas en drogodependencias, farmacéuticos, etc.), que estén al cuidado de la salud y la educación de los niños, incluyendo también a estudiantes de ciencias de la salud. 

Las cuotas de inscripción son de 25 euros para Residentes / Estudiantes y 50 euros para el resto. 

Las inscripciones se realizarán desde este enlace: 
 https://goo.gl/forms/gegMjrv0OSIxWMSp1 

En este enlace podéis acceder al programa, en el tríptico adjunto. 

Un curso para reforzar la importancia del pediatra (pero también de otros profesionales)  como pieza clave en la prevención y control del tabaquismo, tal como intentamos hacer llegar en el mensaje de la entrevista que nos realizó el Colegio de Médicos de Alicante y que os adjuntamos abajo. 

Para al que le interese, algunas preguntas que vienen a continuación - y muchas más - serán contestadas con la mejor evidencia científica y con profesionales con experiencia de primer grado en esta materia

- ¿Qué efectos causa el tabaco sobre la población infantil? Los cientos de componentes nocivos del tabaco pueden afectar de distinta y múltiples maneras al organismo del niño. 

- ¿Cuáles son los riesgos del tabaquismo en la edad pediátrica? Al igual que en el adulto puede causar problemas respiratorio, vasculares y oncológicos, si bien los mas inmediatos son los respiratorios. También pueden producir alteraciones neurosensoriales, se describe síndrome de hiperactividad, leves alteraciones cognitivas y otras. 

- ¿Qué características reúne un niño fumador pasivo? (Muchos piensan que con no fumar delante suya basta) Cualquier niño que viva con un fumador tiene un riesgo potencial de de tabaquismo pasivo. El humo de tercera mano el que se deposita en los muebles, alfombras, camas, sofás y queda suspendido en el aire es nocivo. Igualmente el que se queda en las manos, ropa, pelo y cara del fumador. En algunos países los pediatras aconsejan no besar ni abrazar al niño hasta 8 horas después o de haberse fumado el ultimo cigarro. El coche es uno de los lugares de máxima concentración y daño para el niño. 

- ¿Qué consecuencias puede tener para el niño fumar durante el embarazo? En el embarazo puede tener disminución de aporte nutricional y reducción de las medidas corporales sobretodo el peso, alteraciones endocrinológicas inicio de la carcinogénesis, alteración de la función pulmonar,complicaciones obstétricas (abortos espontáneos, placenta previa, etc.), incremento del riesgo de malformaciones congénitas y también se describe mayor riesgo de muerte súbita del lactante. El hecho de fumar en el embarazo tambien predispone a que con mas facilidad el adolescente se inicie en el consumo. 

- ¿Qué proporción de niños con asma y alergia respiratoria se puede deber al tabaco? Un alto porcentaje de recurrencias y mal control des asma se da en niños fumadores pasivos. 

- ¿Cómo puede perjudicar a un niño asmático ser fumador pasivo? Mayor facilidad para sensibilizarse por neumoalergenos debido a los procesos inflamatorios frecuentes, disminución de la movilidad ciliar por la acroleína, aumento de la discrinia (densidad del moco) y también como desencadenante inespecífico de crisis asmáticas. No hay que olvidar que la rinitis, sinusitis y sobretodo las otitis son mas frecuentes en niños fumadores pasivos. 

- ¿Qué medidas se deben llevar a cabo desde pediatría para prevenir el tabaquismo? Se pueden resumir en las 5 ies: 
Interesarse y ser consciente de la gravedad del problema 
Interrogar sobre el ambiente de tabaco 
Informar de los riesgos potenciales que pueden afectar a su hijo 
Inculcar y motivar a los padres para no consumir en casa cuando esta y cuando no esta el hijo o en su defecto acotar zonas muy aireada, siendo lo mejor alentar al abandono del consumo como mejor medida
Insistir sin crear rechazo, el fumador es algo "olvidadizo". 

- ¿Cuál es la situación del tabaquismo infantil en España y en la Comunidad Valenciana? La cifras reales son difíciles de obtener ya que en ocasiones, al ser un problema que en parte produce cierto grado de vergüenza se tiende al ocultamiento o se considera que el hecho de no fumar delante del niño es suficiente. De todas formas los últimos datos dan un rango entre 35-45%, algunos estudios hablan del 50% de los niños puede estar en riesgo de tabaquismo pasivo, en la C. Valenciana es similar al resto de España.
 

lunes, 9 de octubre de 2017

El primer pediatra y el primer hospital pediátrico en España


La anterior es la imagen de mi consulta de Pediatría. Y desde ese mismo afecto, hace un tiempo un compañero pediatra me regaló su libro titulado "¿Es la Pediatría un cuento o tiene su historia? 12 relatos, una poesía y un anexo documental". Su autor es el Dr. Miguel Ángel Zafra Anta, cuya amistad se inició en nuestra faceta de residentes de Pediatría en el Hospital La Paz de Madrid... hace ya unas décadas. Y el libro me lo regaló hace meses, en una Jornada Formativa en Salud Infantil en Alcalá de Henares y en homenaje a la pediatra Montse Manzana. 

Hace tiempo que tenía el "debe" de leer este libro editado con su ISBN por el propio Miguel. Y lo he podido hacer en un viaje transatlántico, por lo que ha valido la pena la espera: la lectura ha sido de "altura". Un libro peculiar, como lo es Miguel, quien atesora muchas facetas, y entre ellas el amor a escribir y a la historia (él que es miembro activo del Grupo de Historia de la Asociación Española de Pediatría). El libro guardaba una sorpresa en su dedicatoria: "A mis amigos humanísticos y y humanizadores, no he podido dejar de pensar en ellos al juntas estas páginas: Ignacio de Arana, Iván Carabaño, Javier González de Dios, Ángela Ruiz, Esther Ruiz Chércoles, Rafael Vargas y... ¡tantos otros!" 

Buen comienzo, sin duda. Pero aparte de la mención y la sorpresa, me tomó la libertad de reproducir parte de ese "anexo documental" y extraer datos de interés general que Miguel nos regala. Lo titula como "Monumentos a pediatras y la Pediatría en Madrid" y extraigo las notas de dos hechos significativos, no siempre conocidos. 

a) El primer pediatra en España: D. Mariano Benavente González 
Mariano Benavente (1818-1885) fue primer médico rural, titular de Villarejo de Salvanés, y después médico de la inclusa y Colegio de La Paz y director del Hospital Niño Jesús. Nombrado Académico de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM). El historiador de la medicina, Sánchez Granjel - a la postre profesor mío en la Universidad de Salamanca - y otros autores lo reconocen como el primer pediatra de España. 
El Dr. Benavente tuvo tres hijos. El menor se llamó Jacinto, quien llegaría a ser Premio Nobel de Literatura en 1922. Y ambos dos, padre e hijo, tienen su monumento en el Parque del Retiro de Madrid. El monumento de Jacinto es obra de Victorio Macho en 1962 y el monumento del padre, Mariano, es obra de Ramón Subirachs y Codorniú en 1886, y en ese monumento figuran una de las máximas favoritas del considerado primer pediatra, que señalan su espíritu y su obra: "Mediación sencilla, amor fraterno, devuelven la salud al niño enfermo". 

b) El primer hospital pediátrico en España: Hospital Niño Jesús de Madrid (HNJM) 
El HNJM fue, en cierto modo, la cuna de la especialidad pediátrica en España. Fue promovido por el Dr. Mariano Benavente y otros médicos, y patrocinado por María Hernández Espinosa, duquesa de Santoña. El hospital se inauguró en el año 1881 y allí permanece, en frente del Retiro, y es un edificio que ha sido premiado en diversas exposiciones internacionales. 
Tuvo su precedente en el conocido como "El Hospitalito", respaldado también por la propia duquesa de Santoña, inaugurado en 1877 y con 60 camas. Inicialmente el HNJM fue dirigido por el Dr. Manuel Arnús Fortuny, pero poco después por el Dr. Mariano Benavente. En sus comienzos tuvo una actuación primordial como hospital-asilo, pero en seguida se sumó para colaborar en la organización de los primeros congresos de Pediatría en España y en la formación de especialistas en Pediatría. 

Interesantes historias las que no refresca Miguel... porque la Pediatría no es cuento, porque la Pediatría tiene su propia historia.

sábado, 7 de octubre de 2017

Cine y Pediatría (404). "Evil", el demonio de la violencia


La violencia no es una buena compañera de viaje, y violencia es cualquier forma de maltrato (físico, psicológico o social), más en la infancia y adolescencia. La violencia es el demonio que nos acompaña como miembros de una sociedad en la que convivimos con otros, incluso con identidades e ideas diferentes. Y es bueno reflexionar sobre ello, y por ello la película de hoy. Una película basada en la novela autobiográfica de Jan Guillou, una película sueca del año 2003 dirigida por el también sueco Mikael Hafström y que fue seleccionada en su momento por su país para optar a los Oscar en su categoría de Mejor película de habla no inglesa: su título original Ondskan, pero conocida en nuestro país como Evil

Evil es un drama de principio a fin, lleno de todo tipo de escenas violentas. El comienzo marca la pauta: una escena del maltrato que un padrastro somete hacia su hijo en una familia que parece de bien, mientras la madre mira con dolor a otro lado y toca el piano; y, sin dilación, violencia de ese hijo hacia otros jóvenes en una reyerta callejera. Ese joven es Erik Ponti (Andreas Wilson), un adolescente de 16 años que reproduce en la calle casi lo que ve en casa, una existencia fundamentada en la violencia. "Solo una palabra le define: maldad" le dice el director del instituto antes de expulsarle por su comportamiento agresivo, aunque solo reproduzca patrones de su irascible padrastro sobre él. Debido a todo ello, Erik es internado en un centro educacional para adolescentes de familias aristocráticas y acaudaladas, Stjärnsberg como una última posibilidad para liberarse de su vida anterior y seguir sus estudios. 

Por tanto, nos adentramos en una película más sobre la interrelación de un internado escolar, sus profesores y alumnos. Hay ejemplos de diferentes tipo, desde la musicalidad de Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004) a la descripción de una realidad como en Adiós, muchachos (Louis Malle, 1987), pasando por la dureza de ciertos internados vinculados a la iglesia con prácticas inapropiadas, como fueron Las hermanas de la Magdalena (Peter Mullan, 2002), Los niños de San Judas (Aisling Walsh, 2003), Philomena (Stephen Frears, 2013) o El refugio (Marc Brummund, 2015). Y hoy en Evil viene a profundizar en las agresiones de los bachilleres a los alumnos de cursos inferiores, algo que está tolerado por la dirección, quienes miran para otra parte. Y no son las novatadas de Novatos (Pablo Aragüés, 2015), son algo más...

Erik comparte su habitación con el empollón Pierre, quien desde el principio intenta darle buenos consejos: "Procura no destacar. Lo mejor es ser del montón". Porque Erik llega al internado con la idea de retomar sus estudios, sacar buenas notas, evitarse problemas y que su madre se sienta orgullosa de él. Pero es esta escuela una jungla donde el más fuerte consigue lo que quiere presionando cruelmente al débil, donde hay unos códigos fundamentados en el acoso escolar continuo, impune a la dirección (como lo es el bullying en determinados centros escolares que ni se plantean este problema). Y donde los profesores, salvo honrosas excepciones, derraman su ponzoña, su hiel y sus ideología políticas sobre los alumnos: ¿nos suena...?.

Aprecien la disertación del maestro ante dos alumnos, para diferenciar las tribus germánicas de las tribus eslavas procedentes del este. Así describe a Erik delante de toda la clase: "Mirada fija, nariz recta, mentón fuerte, una mandíbula ancha. Observen el armónico desarrollo que ha tenido la musculatura de sus brazos y piernas. En definitiva, como pueden observar es el prototipo germánico. Muchos de los carolingios de Carlos XII debían tener el mismo aspecto. Los azules". Y luego describe, también delante de todos, a su compañero de habitación, Pierre: "Ojos incrustados, vista pobre, nariz carnosa, hombros caídos como en una botella, la cintura es como la base de un bolo. Observen además sus piernas delgadas. Seguramente tiene los pies planos. Como pueden observar, es un espléndido ejemplo de oriundo meridional". Cruel, ¿verdad? Pues esto está ocurriendo en realidad en ciertas escuelas catalanas con educadores fanáticos independentistas, los que han amasado el nacionalismo en las mentes de las nuevas generaciones desde los años 80.

Y también la película nos muestra la violencia entre los alumnos, con los matones impunes ante la mirada de los profesores y cuidadores, con un acoso escolar continuado contra los nuevos y débiles. La humillación de las matones, el seguimiento sin sentido de las masas, la locura colectiva, el mal lo puede todo: y esto que ocurre en un centro escolar es perfectamente extrapolable a nuestra sociedad... y más en estos días.

Pero en esta difícil situación, Erik intenta reconducir su vida y casi lo consigue: tiene un amigo de habitación que le ayuda a estudiar, su entrenador le apoya en la natación, su gran afición, y se enamora de Marja, una de las camareras. Pero no acepta la violencia y el chantaje, y le llaman "Rata", intentando aguanta ante las continuas humillaciones. Porque no puede revelarse, pues sería expulsado. Pero ¿hasta cuándo se puede aguantar la humillación?

Y solo la voz de un profesor surge, de los pocos con alma en ese centro: "Lo que distingue a los humanos de los animales no es solo la inteligencia, también es la moral. La capacidad de distinguir el bien del mal. Os habéis comportado como animales, como buitres. Es indecoroso. Esto tiene que acabar".

Mañana es mi cumpleaños, y en estas fechas siempre me regalo una película especial. Quizás esta no lo sea por su belleza, pero sí es necesaria por su mensaje. Y sobre todo es necesaria la frase final para que la tengan en cuenta todos aquellos que han provocado la profunda quiebra de la sociedad catalana y española a espaldas de la legalidad y el marco democrático y de libertades en que se mueven las sociedades del siglo XXI. 

 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Día Nacional de la Pediatría 2017


En el Congreso Extraordinario de la Asociación Española de Pediatría celebrado en Madrid en el año 2014, la Junta Directa de la Asociación Española de Pediatría (AEP) acordó que el día 8 de octubre sea considerado como el DÍA NACIONAL DE LA PEDIATRÍA. Ya estamos en la cuarta edición, que este año 2017 lleva el lema: "Quien mejor te cuida es tu pediatra". 

Y este año, el 8 de octubre de 2017, se celebra el IV Día Nacional de la Pediatría, ya conocido como Día P. Al caer ese día en fin de semana, se celebra en la AEP hoy día 4 y en este acto protocolario se otorga el Premio Pediatra del año al Prof. Serafín Málaga, con el objetivo de reconocer su labor en la defensa de nuestro modelo de atención pediátrica, que garantiza que todos los niños y adolescentes españoles sean atendidos por pediatras en cualquier nivel asistencial desde el nacimiento hasta la adolescencia. 

El propósito es que se convierta en una fecha clave para toda la Pediatría española, una oportunidad de hacer presente la importante figura de la Pediatría y de los pediatras en nuestra sociedad, como valedores de la salud infanto-juvenil de nuestra población, reivindicando un modelo de asistencia pediátrica modélico y que no pocas veces se cuestiona. 

La AEP, un año más, invita a que este día se conocido, sea celebrado y sea divulgado. Y como una manifestación de apoyo más, ha sido el interés de celebrar este acto en la provincia de Alicante, la cuarta en número de población en España, y contar para ello con la colaboración de toda la pediatría de la provincia de Alicante, tanto a nivel de atención hospitalaria (hospitales públicos y privados) como de atención primaria, así como todos los profesionales sanitarios vinculados con la atención infanto-juvenil en nuestra provincia: enfermería, auxiliares, psicólogos, educadores, trabajadores sociales y especialidades médicas relacionadas con Pediatría: (Medicina Familiar y Comunitaria, Obstetricia, Matrona, Cirugía Pediátrica, Psicología Pediátrica, etc.) y, cómo no, a pacientes y familiares y sociedad en general. 

En Alicante celebraremos este día, mañana, jueves 5 de octubre. Y como siempre, hemos aprovechado este evento para conceder un premio a un pediatra que haya ejercido su labor en la provincia de Alicante y cuya labor se considere como sobresaliente y apreciada, ya sea a nivel asistencial, docente, investigador, gestor o humano. El premio recibe la denominación de Premio Pediatra Destacado de Alicante y en este año se ha decidido que recaiga sobre el Dr. Bartolomé Jiménez Cobo, compañero neonatólogo en el Hospital General Universitario de Alicante durante décadas, Jefe de Sección de Neonatología y verdadero impulsor de esta especialidad en la provincia.

El Día P tendrá en Alicante un marcado carácter científico, con un programa muy ágil (12 presentaciones de 8 minutos) y temas de especial relevancia e interés clínico, bien por su actualidad o la polémica suscitada en nuestra especialidad. 

Os invitamos a revisar el programa. 

En palabras del escritor Antoine de Saint “Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos”. Y, quizás por ello, hace falta muchos Día P…



lunes, 2 de octubre de 2017

"Chemsex", un problema de salud pública escalofriante


"Chemsex" es un neologismo formado por las palabras inglesas "Chemical" y "Sex", algo así como Sexo químico. Una práctica sexual de alto riesgo. Se trata de un fenómeno social reconocible y que está siendo analizado ya por las autoridades sanitarias y revistas biomédicas. Existe el temor de que conlleve un repunte del contagio de virus del sida, sobre todo entre los jóvenes y este ya es un asunto mayor de salud pública. 

Parece que la alarma por el "Chemsex" surgió donde nacen casi todas las tendencias, en Estados Unidos, y entró en Europa por Gran Bretaña, pero se ha extendido a otros países. Y, cómo no, también ha llegado a España y las asociaciones que viven cada día los nuevos diagnósticos de VIH constatan también su presencia en Barcelona o Madrid, en el Gayxample y en Chueca. La alerta, dice la prensa, se ha activado. No es ni de lejos la opción de ocio nocturno más común entre la comunidad gay: por ahora es minoritaria

"Chemsex" se asocia a la noche y a una voluntad de socialización a través del uso recreativo de psicoactivos. El objetivo final es tener sexo lo más placentero y durante tanto tiempo como sea posible, sin control, sin límite. De hecho, por definición no tendría por qué ser un fenómeno circunscrito a la comunidad homosexual, podría implicar también a los heterosexuales. No obstante, sólo se conoce que de momento incida sobre ese colectivo. 

¿Cómo son quienes lo practican? Normalmente es gente que sale mucho o vive la noche de forma muy intensa. Los hay de todas las edades, pero podría hablarse sobre todo de homosexuales de 20 a 45 años. Todas las organizaciones que trabajan en este ámbito del sida y las enfermedades venéreas advierten que fenómenos sociales como el "Chemsex" pueden estar calando más ahora que antes, ya que los jóvenes han bajado la guardia ante el contagio del sida. En España no se dispone de datos estadísticos sobre la incidencia del "Chemsex" entre la población general o la homosexual, pero ya es noticia en prensa, radio y televisión. Y ya ha sonado la alarma. 

Los participantes en este tipo de sesiones privadas no suelen acudir a la red de atención de drogodependencias, precisamente porque no responden al perfil clásico del toxicómano adicto a la cocaína o la heroína. El hecho de que la práctica del "Chemsex" se haga en el ámbito privado dificulta llegar a más precisiones. Sucede fuera de la vista (y el control) del resto, pero no de forma clandestina, ya que es un asunto que se trata de forma habitual en las redes sociales y se habla del mismo como un gancho en el mundo 2.0. 

La fiesta suele empezar bien entrada la noche y después de algunas copas en un bar o en la discoteca. En los pisos o apartamentos donde se celebra no falta ni la música electrónica, a todo trapo, ni por supuesto el alcohol. La herramienta más común para dar publicidad a estos encuentros es Grindr, una aplicación móvil dirigida a la comunidad gay masculina con más de 7 millones de usuarios. El interesado debe tener activada la opción de geolocalización, concretar la cita y recibir el visto bueno del organizador. Sólo se entra por invitación. La madrugada, las ganas de fiesta y la celebración de chill outs hacen el resto. La mefedrona es la droga que reina en el baile. Siendo la anfitriona, no es la única que entra por la puerta: también corre metanfetamina de cristal y GHB (hidroxibutirato)/GBL (butirolactona), conocidas como tina y G. Combinadas de cualquier forma, actúan como potentes desinhibidores y estimuladores sexuales. Facilitan, en definitiva, la práctica de un sexo más extremo, durante más tiempo y con más de una persona

La prestigiosa revista British Medical Journal (y otras) llevan tiempo haciéndose eco de esta situación y analizan los efectos inmediatos del cóctel del trío de drogas: euforia, incremento de la energía, estimulación, estado de alerta, urgencia de hablar, mejora de la función mental, aumento de la percepción de la música, disminución de los sentimientos hostiles, etc. Si se quiere que el subidón sea todavía mayor, entonces hay quien recurre al "slam" o "slaming", donde la mefedrona no se esnifa o se consume por vía oral, sino que se inyecta. Ahí se entra pues en otra liga. Es tal el caos que se produce intercambio de jeringuillas y se buscan incluso parejas infectadas por sida, lo que motiva el asombro y la preocupación que esta práctica ha motivado. 

Los médicos y los investigadores saben muy poco todavía sobre los riesgos y consecuencias a largo plazo de la práctica del "Chemsex", aunque sí es evidente que las complicaciones cardiovasculares y la adicción estarían asociadas al consumo habitual. Los efectos secundarios de la mefedrona se clasifican en tres grandes grupos: poco graves, moderadamente graves y muy graves. En el primero (pocos graves) estarían la supresión del apetito, boca seca, dilatación de las pupilas, sensaciones corporales extrañas, cambios en la regulación de la temperatura corporal, visión distorsionada y sudoración intensa con mucho olor. En el segundo grupo (moderadamente graves) se encontrarían el insomnio, náuseas, trismo, bruxismo, erupciones en la piel, dolor e hinchazón de la nariz y la garganta, hemorragias nasales, sinusitis o jaquecas... En el tercer grupo (muy graves) estaría el "craving" (fuerte deseo de seguir consumiendo), cambios intensos en la temperatura corporal, aumento de la presión arterial, aumento del ritmo cardiaco, palpitaciones, vasoconstricción grave en las extremidades, reacciones autoinmunes (como vasculitis), deterioro de la memoria a corto plazo, depresión, pánico, psicosis... 

Las principales razones para acercarse a la práctica del "Chemsex" son múltiples pero, en cualquier caso, similares a las del uso de otras drogas. Hace tiempo publicamos un post que titulamos "Nuevas formas de consumo de alcohol: estamos tontos o qué...". Leyendo lo anterior, si tuviéramos que ponerle un calificativo a todo lo narrado, seguro que el la expresión no sería tan blanda, pues todo lo anterior parece que sobrepasa el castaño oscuro.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Cine y Pediatría (403). "La teta y la luna", Edipo y el príncipe destronado


Existe en la filmografía de España una Trilogía Ibérica producto de un mano a mano entre el director erotómano Bigas Luna y la guionista Cuca Cannals. Estas películas son Jamón, jamón (1992), localizada en los Monegros (Comunidad de Aragón), Huevos de oro (1993), ambientada en Benidorm (Comunidad Valenciana) y La teta y la luna (1994), localizada en distintas localidades de Cataluña (Barcelona, Reus, Torredembarra, Creixell,..). 

En esta Trilogía Ibérica, con una película por año, Bigas Luna dio rienda suelta a las asociaciones simbólicas entre lo espiritual y lo escatológico, lo mental y lo gástrico, que ya eran práctica común de su estilo en obras previas como Bilbao (1978), Caniche (1979) o Las edades de Lulú (1990), entre otras. Tras haber abordado las relaciones focalizadas en las pasiones de tipo shakesperiano en Jamón, jamón y el enriquecimiento ilícito de un trepador en Huevos de oro, Bigas Luna propone en La teta y la luna una vuelta a sus orígenes, a su infancia. Es el filme más candoroso y probablemente el más personal de toda su obra, pleno de alusiones, recuerdos, colores e imaginación que encarna el pequeño protagonista, Tete, como un alter ego de esta obra surrealista y autobiográfica dedicada a su Cataluña natal, con continuas referencias a la misma en un guión original y poético. Por tanto, un film que tiene la particularidad de conciliar –como Federico Fellini en Amarcord (Amarcord, 1973)– las marcas afectivas con las señas de identidad. Y todo con un reparto de lo más internacional.

El común denominador de las películas de Bigas Luna lo conforman las enrevesadas relaciones entre los personajes, las cuales han sido diseñadas en distintas figuras, según algunos analistas: en Jamón. jamón les asigna la forma de una estrella de seis puntas con dos triángulos generacionales que se entrecruzan; en Huevos de oro, un falo con una cruz en aspa, como corresponde al chulo protagonista con las cuatro mujeres que atraviesan su vida; y en La teta y la luna, un triángulo, los tres vértices masculinos, cuyo interior contiene el óvalo de la mujer, la esposa, la amante, la madre.

Es La teta y la luna un retrato surrealista, onírico, mágico, escatológico y no desagradable. Es un cuento - lo contrario a una pesadilla - puramente mediterráneo, donde se entrecruzan vida, tierra e infancia. Una historia contada a través de los ojos de un niño destronado, de su complejo de Edipo: por tanto, con referencias tanto freudianas como fellinianas, donde dar el pecho es amor puro y donde Tete le pide a la luna encontrar ese amor. Hasta el mismo nombre del niño, Tete, es un juego de palabras, pues ese niña está obsesionado por la teta. 

"Me llamo Tete y soy anxaneta... Estaba a punto de tener un hermanito. No me hacía ninguna gracia". Con esta voz en off se nos presenta Tete, un niño de nueve años (Biel Duran, quien se daría a conocer principalmente años después en Más pena que gloria - Víctor García León, 2001-), que está triste y deprimido por dos motivos: como enxaneta, no logra nunca llegar a coronar el castillo, y como hermano mayor, se ve desplazado por su hermanito. Sus continuas reflexiones en off así lo expresan: "Todo eran feos, pero mi hermano era el peor. Y encima le habían puesto una barretina, y no una boina como el abuelo", "Estaba claro que solo le querían a él. Era un monstruo... No entendía como yo tenía que tomar leche de vaca y el monstruo tomaba leche de la teta... Estaba decidido me buscaría una teta para mí solo"

"Necesito una teta, solo para mí", le dice Tete a la luna, como un deseo. Y aparece el complejo de Edipo y todo su afán es volver a conseguir una teta para él solo, por lo que emprende una misión personal para encontrar el par de tetas perfecto donde poder mamar. Y su obsesión se concreta cuando llega al pueblo una bailarina francesa, Estrellita (Mathilda May), a quien Tete regala una rana. Conmovida por el cariño que le demuestra el niño, la chica se decide a amamantarlo, satisfaciendo así su deseo. Desgraciadamente para Tete, Estrellita recibe las atenciones de otros dos hombres, su pareja artística y esposo, Maurice (Gérard Darmon), que actúa en el circo bajo el apodo de "Pedo Man", y su amante, un adolescente electricista y cantante flamenco, Miguel (Miguel Poveda, quien con solo 16 años es un casi desconocido en esta película, antes de convertirse en un mito del cante flamenco).

"Papá, me he enamorado de una teta", llega a confesar. Y entre la resolución de su síndrome de príncipe destronado, el complejo de Edipo y su imaginario de Cataluña transcurre esta peculiar película, con imágenes al respecto: la barretina del bebé, los calçots y porrones, el pa amb tomaquet, la bandera de Cataluña clavada en la luna, los charnegos, la sardana, los castellets y la anxaneta, la maestra obesa que llamaban la Caballé, el Vichi Catalán,... Y tres escenas significativas: al inicio, los reiterativos intentos de los castellers por conseguir mantener la torre en pie; en el nudo, la escena onírica de Tete bebiendo el chorro de leche que sale de la teta perfecta de la bailarina, una bailarina que bailaba al son de las canciones de Edith Piaff y que le gustaban las lágrimas de sus amantes; y el final como empezó, con los castellets, pero ahora sí consigue Tete el enxeneta llegar arriba. 

Y Tete logra vencer los celos y el complejo de Edipo, cuando su madre le vuelve a dar el pecho... Y termina como un cuento feliz, donde el triángulo amoroso de la bailarina, el Pedo Man y Miguel se van juntos de gira. Y colorín colorado, el síndrome del príncipe destronado y el complejo de Edipo se ha terminado. 

Porque nadie debería tener celos ni complejos, ni el de Edipo ni ninguno. Porque esta película homenaje a Cataluña, y en un día como hoy, prolegómeno de un día complicado como mañana (el referendum anticonstitucional del 1 de Octubre), es un buen momento para reflexionar que esta gran Comunidad Autónoma de España, libre y con el mayor número de transferencias de nuestro país y de Europa, no debería tener celos, complejos ni creerse los victimismos, producto de los intereses políticos que unos pocos usan para desviar la mirada de los problemas reales. Porque algunos secesionistas piensan que ese camino les va a traer la teta y la luna... y no es así.

 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El gasto en Salud de Europa y de España


Se cifra en 1.057.816 billones de euros la inversión realizada en salud por los 28 países de la Unión Europea (UE) en 2015, lo que significa un incremento del 4,3% con respecto al año anterior. Esta cifra supone un 7,2% del Producto Interior Bruto (PIB), una cifra que se ha venido manteniendo en los últimos 4 años. Este porcentaje se desgrana como un 3,4% del PIB en servicios hospitalarios, 2,2% en primaria y alrededor del 1% para adquisición de medicamentos y tecnologías. 

La situación de España nos sitúa un punto por debajo de la media, con un gasto de España en salud del 6,2% del PIB. En este ránking, Dinamarca lo encabeza con una inversión en salud del 8,6% del PIB, seguido de Francias (8,2%), Holanda y Austria (8,0%), Bélgica (7,75), República Checa y Reino Unido (7,6%). Con un 6,2%, España se sitúa casi en la mitad de la tabla, en la posición 15 de los 28 países de la UE, posición compartida con Portugal. 

Y en relación con el gasto por habitantes, Luxemburgo lidera esta clasificación, con 4.112 euros destinados a salud por persona, seguidos de Dinamarca (4.094), Países Bajos (3.194), Suecia (3.170), Austria (3.149), Irlanda (3.138) y Reino Unido (3.020). En España el gasto público en sanidad se situó en 1.464 euros por habitante. Por debajo de la media también se sitúan los siguientes países: Italia (1.839 euros), Malta (1.275), Eslovenia (1.128), Portugal (1.011), Eslovaquia (811), Grecia (805), Estonia (742) y Chipre (676). 

Este el panorama. Un panorama francamente mejorable y la ecuación es fácil: más entradas (con una mejor economía y más PIB aplicado a sanidad) y menos salidas (mejor control del gasto, pura gestión y un principio bioético claro: "el coste oportunidad"). Muchas cosas a mejorar en sanidad y, por ende, en nuestra economía. Tiempos de esfuerzo colectivo, no momentos de experimentos que pongan en peligro nuestro sistema económico. Porque en las decisiones políticas y económicas nos jugamos mucho: también la salud.

lunes, 25 de septiembre de 2017

¡¡ Cumplimos cuatro años !! y CONTINUUMamos...


Cuando llega el otoño siempre regresa una buena noticia y sumamos un año más... y van tres. Un 23 de septiembre de 2013 inauguramos CONTINUUM, la plataforma de formación virtual de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Y hoy cumplimos cuatro maravillosos años... 

Y en este tiempo se repiten las buenas noticias (al menos 88 posts ya en este blog al respecto). Y estas son nuestras credenciales: 

• Actividades didácticas publicadas: 
1) En el apartado de Formación: 473, distribuidas de la siguiente forma: 
- Imagen de la semana: 175 
- Casos clínicos interactivos: 88 
- Novedades bibliográficas: 88 
- Artículos destacados: 87 
- Cursos de formación: 27 
- Píldoras formativas: 8 
2) En el apartado de Información: 
- Biblioteca: 1185 documentos 
- Herramientas para la consulta: 102 

• Créditos de formación médica continuada: 117.313 (en diplomas emitidos) 
- Casos clínicos interactivos: 2.756 
- Novedades bibliográficas: 340 
- Artículos destacados: 948 
- Cursos de formación: 113.267 

• Autores que han participados en las diferentes secciones: 936, una clara muestra de que Continuum es un proyecto de todos y para todos.

• Unidades didácticas adquiridas: 31.481 

• Total de usuarios registrados en la plataforma: 13.208 (de los cuales, 75.70 son socios de la AEP y 7.503 no) 

• Estadísticas por medio de Google Analytics: 
- Número de páginas vistas: 12,1 millones 
- Usuarios: 550.000 
- Sesiones: 1.300.000 
- Páginas por sesión: 11 
- Visitas por países: 64% de España y resto de Latinoamérica principalmente (por orden: México, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador, Chile, Venezuela, Estados Unidos y Uruguay en los 10 primeros lugares). 

Porque justo hoy, un año más, le damos vida a los sueños...Y GRACIAS a un grupo de fantásticos pediatras y amigos, al pie del cañón cada día, hemos logrado crear un modelo y una plataforma de formación modélica, posiblemente el mejor portal de formación médica en español, con su fórmula de éxito: sus "5C" y sus "4H".  La excelencia y honestidad es nuestra credencial y los amigos de Continuum, como alumnos, habéis permitido que esto sea así y que cumplamos el verso de Raúl Seixas, con el que empezó todo: "Un sueño que se sueña solo, es tan solo un sueño que se sueña solo. Pero un sueño que se sueña juntos, es realidad". 

Y este recuerdo lo celebramos a tres días de presentar en el XIV CURSO INTERNACIONAL DE PEDIATRÍA, y ante prestigiosos colegas de México, Cuba y Estados Unidos, la ponencia "El poder del aprendizaje virtual (Web-Based Learning) en la formación médica del pediatra. La experiencia de Continuum", un paso más para caminar a la universidad de la pediatría en español (que es mucho más que España y que se llama Latinoamérica). 

sábado, 23 de septiembre de 2017

Cine y Pediatría (402). "Verano 1993", poema fílmico sobre la infancia de obligada prescripción


Qué mejor forma de despedir el verano de 2017 que hacerlo con una película que es puro cine indie con los sentimientos a flor de piel. Porque nunca un tema que afectó tanto a la sociedad, a las familias, a la infancia y, cómo no, a los pediatras... fue tratado con tanto sentido y tanta sensibilidad. Sin duda, una de las películas más impresionantes de lo que va de año, justa elegida para representar a España en los Oscar. Es más que posible que no lo consiga, pero Carla Simón, su directora, ya ha ganado el premio de conquistar nuestros corazones al relatarnos su propia historia con una dirección de actores espectacular, especialmente las dos niñas protagonistas, Frida (Laia Artigas), la niña de 6 años que al final consigue llorar, y Anna (Paula Robles), su angelical prima de 3 años. Y hasta aquí deberíamos contar de Verano 1993, porque el resto son las cosas del verano que cambió la vida de Carla Simón y su objetivo: "Hablar sobre los niños enfrentándose a la muerte"

No es la primera vez que hablamos de películas dedicadas al verano en Cine y Pediatría, con un recopilatorio en sus inicios, y luego también Mi amor de verano (Pawel Pawlikowski, 2004), El último verano de la boyita (Julia Solomonoff, 2009), The Kings of Summer (Jordan Vogt-Roberts, 2013) o Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2014). 

Pero para Carla Simón, quien ahora tiene 30 años, el verano de 1993 fue sumamente especial, pero no precisamente por una experiencia placentera. Por aquel entonces, era una chiquilla de seis años que acababa de perder a su madre a causa del sida (su padre ya había fallecido tres años antes por el mismo virus) y de pronto tuvo que abandonar su piso de Barcelona para vivir junto a sus tíos en el pequeño pueblo de Les Planes d’Hostoles (Gerona). Esa época tan trascendental la ha querido plasmar en su debut en el largometraje con Verano 1993, rodada en catalán y que ya ha convencido y emocionado en los distintos festivales en los que se ha presentado: mejor ópera prima en la Berlinale, Biznaga de Oro en Málaga, tres premios en el festival BAFICI de Buenos Aires o premio especial del jurado en Estambul son algunas de sus hazañas hasta la fecha. ¿Será capaz una pequeña gran obra como ésta de convencer a los miembros de los Oscar para darle el premio a Mejor película de habla no inglesa? 

Porque en el tiempo detenido de la masía se imponía un retrato sutil y también fascinante, donde Frida tiene que adaptarse al concepto de la muerte de sus padres y a una nueva vida con sus tíos. La grandeza de Verano 1993 es la de estar a la altura del reto, una historia dura y trágica, de esas que dejan marcado a quien las vive - y a quien las observa - contada con simplicidad, elegancia, capacidad de observación y respeto con la que pasa. Y por todo ello y por derecho propio, Verano 1993 es ya un nuevo referente sobre el subyugante cine sobre la infancia: es decir, un ejemplo paradigmático de Cine y Pediatría, una película para prescribir por derecho propio. 

Y desde luego, uno de los secretos de Verano 1993 son sus pequeñas protagonistas. Todo comienza con una mudanza, algo confusa en una noche de San Juan con fuegos artificiales, en donde algo importante pasa en la vida de la niña Frida y que vamos descubriendo poco a poco con ella y como espectadores. Y cuando la abuela la besa en la cama y le dice "Y recuerda: tienes que rezar un Padrenuestro cada noche". 

Y Frida nos lo dice todo con su cara, con sus palabras, con sus silencios, con sus disfraces, con su familia (los magníficos tíos adoptivos y su tía con acondroplasia, los abuelos protectores), con su prurito cutáneo de su dermatitis atópica (producto de lo que luego se descubre que es alergia al pelo del gato y tienen que desprenderse de Feldespatas). Con esa estigma que suponía ser hija de madre VIH+ (siglas que aplicábamos a todo niño que nacía de una madre con sida) y el miedo que las familias tenían al contagio de otros hijos ("Que te dije, que no la tocaras", es la amarga reprimenda de la madre de una amiguita), y sus controles médicos: "En el Hospital del Mar me dijeron que no me harían más análisis"

Y fue un verano muy especial con los juegos de las niñas, los gigantes y cabezudos, los guateques del pueblo, la "Festa Major", la matanza de las ovejas, y el inicio del curso escolar con el famoso proceso de encuadernar los libros. Y entre tanto, Freda intenta explicarse lo que ha pasado y pregunta a todos: "¿Sabes lo que le ha pasado a mi madre?, ¿mi padre también ha muerto?". 

Y donde elijo tres escenas que permanecen en la retina y en el corazón: 
- Cuando Freda y su primita Anna juegan a ser la madre y la hija, y en el juego Freda se maquila y viste para remedar lo que debió vivir. 
- Cuando Freda, por su lógico comportamiento rebelde, expresa: "Me voy a mi casa... Porque aquí nadie me quiere". Y se escapa una noche de la masía, pero solo consigue llegar a la carretera y regresa y le dice a sus tíos que la buscaban: "Mejor me voy mañana, que hoy está muy oscuro". 
- Y el final de la película, cuando Freda pregunta a su tía: "¿Cómo se murió mi mamá de antes...?". Y esa magnífica definición del sida de una tía a su sobrina, ahora hija. Y, por fin, el llanto desconsolado de Freda. Fundido en negro y la dedicatoria de la directora: "A mi mamá Neus"

Y es que esta película toca la fibra del respetable por la autenticidad que transmite, por la grandeza de su simplicidad, por esos 94 minutos de una honestidad brutal, donde el espectador se sumerge en la agridulce historia de Frida, álter ego de la cineasta, y el complicado proceso de adaptación a su nueva familia adoptiva. Nos confiesa Carla Simón que se inspiró en varias películas, la mayoría ya en la familia de Cine y Pediatría: por orden cronológico se inspiró en Ponette (Jacques Doillon, 1996), esa niña de 4 años que pierde a su madre, pero también en El Espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) y Cría cuervos (Carlos Saura, 1975), dos icónicas películas españolas con una misma protagonista como niña, Ana Torrent; y también reconoce influencias de El País de las maravillas (Alice Rohrwacher, 2014) y de La niña santa (Lucrecia Martel, 2004). 

Sea como sea, Verano 1993 entra ya como imprescindible en las películas sobre la niñez, importantísimo periodo en la vida de todo ser humano. Y conseguirlo con un cine honesto libre de artificios, donde las dos niñas nos regalan todo un recital interpretativo en el que abunda la naturalidad de los gestos y los diálogos improvisados, un escenario donde reina la espontaneidad y la complicidad infantil, pero también los celos y las preguntas por responder. 

Este es el Verano 1993 de Carla Simón. Un verano que los pediatras recordamos perfectamente, donde el sida campeaba a sus anchas y nosotros nos debatíamos cuidando a los hijos e hijas de madre VIH+. Han pasado casi 25 años, ha avanzado la medicina y, hoy, por fortuna todo lo anterior se antoja en nuestro primer mundo como una anécdota, no así en otros entornos. Hoy, para la infancia de España el Verano 1993 se antoja, afortunadamente, muy lejano.