lunes, 30 de noviembre de 2020

Línea maestra para la estrategia de vacunación COVID-19 en España

 

La pandemia de COVID-19 está causando enormes costes humanos y económicos en España y en el mundo. Disponer de una vacuna eficaz y segura a corto plazo, que pueda utilizarse en una estrategia poblacional, contribuirá a reducir el número de casos, las hospitalizaciones y los fallecimientos relacionados con la infección por COVID-19 y ayudará a restablecer de manera gradual la normalidad del país.  
 
El esfuerzo que la comunidad científica mundial está haciendo por conseguir una vacuna segura y eficaz es incomparable con ninguno otro anterior y la ciudadanía debe saber que las vacunas que finalmente se emplearán en la UE para inmunizar frente a la COVID-19 dispondrán de los mismos niveles de seguridad que cualquiera de las que se emplean habitualmente. Y la seguridad es clave, por delante de las otras variables a tener en cuenta como son la eficacia, efectividad, eficiencia e inumnogenicidad. 
 
El 15 de octubre de 2020, la Comisión Europea publicó una Comunicación sobre la preparación de las estrategias de vacunación contra la COVID-19 y el despliegue de las vacunas , en la que se señalan los elementos clave que deben tenerse en cuenta para las estrategias nacionales de vacunación. En la elaboración de la Estrategia de Vacunación para España se han tenido en cuenta este documento de la Comisión Europea y las recomendaciones de otros organismos internacionales. Y de ahí este documento del Ministerio de Sanidad publicado el 23 de noviembre de 2020 bajo el título de “Estrategias de vacunación COVID-19 en España. Líneas maestras” y que conviene revisar en su totalidad en el enlace adjunto.  
 
Aún así, aunque solo marcan la línea maestra (y son recomendaciones básicas y razonables) reproducimos las principales claves del documento: 
 
- El objetivo general de la Estrategia de Vacunación COVID-19 en España es reducir la morbilidad y la mortalidad causada por esta enfermedad mediante la vacunación frente a COVID-19, en un contexto de disponibilidad progresiva de dosis, y protegiendo a los grupos más vulnerables. 
 
- La Estrategia de Vacunación COVID-19 en España está basada en las recomendaciones del Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19 y la Ponencia de Vacunas, y será coordinada por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS). 
 
- Las vacunas se administrarán de manera gratuita a través del Sistema Nacional de Salud. 
 
- Países, instituciones, investigadores y compañías de todo el mundo están haciendo un esfuerzo sin precedentes para desarrollar una vacuna segura y eficaz en un plazo breve. 
 
- Si se completan los acuerdos, la Unión Europea habrá asegurado 1.400 M de dosis u 800 M de inmunizaciones y todos los Estados miembros tendrán acceso al mismo tiempo de manera proporcional a su población. 
 
- La ciudadanía debe saber que las vacunas que finalmente se emplearán para inmunizar frente a la COVID-19 dispondrán de los mismos niveles de seguridad que cualquiera de las que se emplean habitualmente. 
 
- Debido a la disponibilidad gradual de dosis de vacunas es necesario establecer el orden de prioridad de los grupos de población a vacunar en base a un marco ético establecido y criterios de riesgo. 
 
- El Pleno del CISNS acordará la priorización final de la vacunación a los grupos de población. 
 
- Los procesos logísticos, de distribución y administración de las vacunas frente al COVID-19 son complejos y asocian varios puntos críticos que se están preparando técnicamente de forma anticipada a la llegada de las primeras vacunas. 
 
- La distribución de las vacunas requerirá de una plena colaboración y coordinación entre instituciones públicas y las compañías farmacéuticas para que la logística de la cadena de suministros se lleve a cabo de manera eficaz y ordenada en un proceso validado en todo momento por el Ministerio de Sanidad. 
 
- La Estrategia prevé distintas herramientas y estudios que permitirán realizar seguimiento y evaluación de la cobertura, la seguridad y la efectividad de las vacunas. 
 
- El Sistema español de Farmacovigilancia, coordinado por la AEMPS, ha desarrollado un Plan específico de la vigilancia de seguridad de las vacunas COVID-19 que analizará de forma continua las notificaciones de sospecha de reacciones adversas realizadas tanto por los profesionales sanitarios como por los propios ciudadanos vacunados, compartiendo información con el resto de agencias europeas y con la OMS. 
 
- El desarrollo de una estrategia de comunicación debe contribuir a que el acceso a la vacunación sea efectivo, equitativo, cumpla con los principios éticos y se desarrolle con pleno respeto a la transparencia. 
 
- El objetivo general de la estrategia es generar un alto nivel de confianza que se traduzca en las mejores coberturas y para ello el personal sanitario juega un papel fundamental. 
 
De momento, solo una línea maestra pendiente de concretar en los siguientes meses...

sábado, 28 de noviembre de 2020

Cine y Pediatría (568). “La naranja mecánica” exprime la polémica de la ultraviolencia y el libre albedrío

 

Cinco nombres son responsables de una de las películas más polémicas de la historia del séptimo arte. O, al menos, de las que más ríos de tinta han provocado. Esos nombres son los del novelista inglés Anthony Burgess, el director estadounidense Stanley Kubrick, el actor británico Malcolm McDowell y su personaje cinematográfico épico, el del adolescente de 15 años, Alex DeLarge; y también la compositora estadounidense Wendy Carlos, responsable de este tercer personaje invisible y puro “leitmotiv”, su banda sonora original. Y todos tenemos en mente de qué título hablamos. 

Porque en el año 1962, Anthony Burgess publicó “A Clockwork Orange”, en lo que se consideraba parte de la tradición de las novelas distópicas británicas, sucesora de obras como “1984”, de George Orwell, y “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley. Novela que adaptara como película Stanley Kubrick en el año 1971, la famosa y polémica La naranja mecánica. Y todo comenzó porque el propio novelista repudió la versión cinematográfica y se pasó muchos años dando explicaciones sobre el sentido original de su obra y sus diferencias con la versión cinematográfica. Estaba claro que Burgess no era un predicador, ni un moralista; y no disimuló su intención de escandalizar a los lectores. Para los espectadores que “videaron” la adaptación de Kubrick sin haber leído el libro, la historia de Alex terminaba con un tono que quizás no recogía esas últimas páginas que entonaban una oda al libre albedrío. Por otro lado, para el personaje principal Kubrick puso la condición que fuera el actor Malcom MacDowell después de verle en la película If (Lindsay Anderson, 1968) y éste creó un personaje tan inolvidable que el público tardó mucho en separar al actor de ese Alex DeLarge. Finalmente esa reconocida compositora de música electrónica, Walter Carlos (conocida ahora como Wendy Carlos, tras su cambio de sexo), creó una música inolvidable, con epicentro en la versión original y modificada de la “Novena Sinfonía” de Beethoven o ese “Singin' in the Rain” de Gene Kelly.   
 
Entre las películas polémicas que han dado mucho que hablar - y lo han hecho, principalmente por sus escenas de violencia y/o sexo, o su relación con la religión - podemos encontrar títulos como La edad de oro (Luis Buñuel, 1930), La parada de los monstruos (Tod Browning, 1932), Lolita (Stanley Kubrick, 1962), También los enanos empezaron pequeños (Wernez Herzog, 1970), Los demonios (Ken Russell, 1971), El último tango en París (Bernardo Bertolucci , 1972), La última casa a la izquierda (Wes Craven, 1972), El exorcista (William Friedkin, 1973), La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), Saló, o los 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975), El imperio de los sentidos (Nagisha Oshima, 1976), La violencia del sexo (Meir Zarchi, 1978), Henry: retrato de un asesino (John McNaughton, 1986), Calígula (Tinto Brass, 1999), Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980), Nekromantik (Jorg Buttgereit , 1987), La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988), Reservoir Dogs (Quentin Tarantino, 1992), Asesinos natos (Oliver Stone, 1994), Kids (Larry Clark, 1995), Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000), Fóllame (Virginie Despentes, 2000), Ichi The Killer (Takashi Miike, 2001), Irreversible (Gaspar Noé, 2002), La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004), El ciempiés humano (Tom Six, 2009), A Serbian Film (Srdjan Spasojevic, 2010), Anticristo (Lars von Trier, 2009), entre otras.      

Y entre ellas, siempre ocupa una posición destacada La naranja mecánica. Hasta el propio título es provocador, pues procede de una expresión popular cockney (jerga de la parte este de Londres) que dice “as queer as clockwork orange”, o sea, “tan raro como una naranja mecánica”. Porque esta película desde su comienzo es inquietante. Distintos fundidos en rojo y azul para presentarnos la productora (Warner Bros), el director y el título de la película, y en su primera escena una imagen fija de la particular cara de nuestro protagonista con bombín y tirantes mirándonos con sus ojos azules y largas pestañas artificiales: él es Alex DeLage (Malcon McDowell). Alex se bebe su vaso de leche y se abre el campo para presentarnos a sus otros tres colegas, Pete, George y Dim, sentados en el Milk Bar Korova… y preparándose para una noche más de ultraviolencia en “la bella ciudad de Dublín”. Y todo ello bajo los acordes electrónicos de “La marcha fúnebre” de Henry Purcell según versión de Wendy Carlo. 

Y vamos descubriendo como Alex DeLarge, un adolescente de 15 años (18 al finalizar la película) vive con sus pusilánimes padres como hijo único y es un gran aficionado a la música, especialmente a Beethoven, cuya imagen está presentes en varios carteles de su habitación. Pero en los ratos libres nocturnos se une a sus tres colegas - que se hacen llamar “los drugos” – para cometer todo tipo de actos violentos: brutales agresiones a vagabundos, asaltos a domicilios ajenos, violaciones,… Y cada escena es acompañada por la inquietante banda sonora. 

Y recordamos la proclama del viejo borracho antes de ser apaleado: “¡Es un cochino mundo porque ya no hay ley ni orden! ¡Porque los jóvenes como vosotros se meten con los viejos como yo! No, ya no hay sitio para los viejos. ¿A qué clase de mundo hemos llegado? Los hombres pisan la Luna. Dan vueltas alrededor de la Tierra. Y aquí abajo nadie se preocupa de respetar la ley y el orden. Nadie se preocupa. Ay, patria querida, yo muero por ti”. Y no se nos olvida el ataque físico y sexual a esa matrimonio entrado en años de esa casa ultramoderna, ultrajados sin motivo y sin compasión al ritmo del “Singin' in the Rain”, y que tuvo algo de autobiográfico para el propio Burgess. Y al acabar esa noche regresa a su habitación con la imagen y la música de su admirado Beethoven, mientras duerme con una serpiente sobre la colcha y sus padres no se enteran de nada. 

Y al provocar la muerte de una rica mujer que vive con decenas de gatos, es cuando es detenido en una institución, entre reformatorio y cárcel, allí donde ahora pasa a ser el 655321, rodeado de personajes peculiares posiblemente no mejor que él, desde sus compañeros hasta el cura de la institución, pasando por los propios policías. Y éstos comentan aquello de “la violencia engendra violencia”. Y de nuevo los pensamientos en off de nuestro protagonista: “No fue edificante, ni mucho menos, pasar 2 años en esa ratonera de fieras. Recibiendo puntapiés y tortas de guardines desnaturalizados y rodeado de criminales y de corruptos que babeaban por un joven tan apuesto como vuestro narrador”. 

Y es entonces cuando decide formar parte de un experimento, el tratamiento Ludovio Brodsky, esa terapia de aversión que mata el reflejo criminal a través de una técnica conductista de muy dudosa ética y estética, mientras usan con él largas horas de metraje de películas de violencia (de ficción e históricas de guerras, especialmente con escenas del nazismo), de violaciones y provocaciones eróticas, todo ello edulcorado con la “Novena Sinfonía” de su adorado Ludwing y sin poder cerrar los ojos. Pero él le expresa al cura: “Yo sólo sé que quiero ser bueno”. Y las náuseas de nuestro protagonista tras el tratamiento son las nuestras por lo que vemos y sentimos. Mientras el Primer Ministro proclama: “Los motivos éticos no nos atañen. Nuestra meta es suprimir la criminalidad. Y aliviar la tremenda congestión que hay en nuestras cárceles. Nuestro joven será un buen cristiano dispuesto a poner la otra mejilla. A ser crucificado antes que a crucificar. Lleno de angustia ante la sola idea de matar una mosca. Completamente regenerado para la mayor gloria de Dios. ¡Y lo que importa es que el experimento ha funcionado!”. 

Y unos años después Alex DeLarge consigue comenzar su nueva vida como hombre libre, pero la sociedad no lo ha olvidado y cobra su venganza: rechazado por sus padres, quienes tiene ahora un inquilino adoptado como nuevo hijo, los amigos se han hecho policías y se cobran venganza, al igual que lo hacen los mendigos y la familia que atacó. Y que nos aboca a esa escena final proclive a todo tipo de interpretaciones y su frase final: “Sin lugar a dudas, me había curado”. Y que termina con los mismos fundidos en colores vivos (rojo, azul, verde, rosa) y nuevamente la canción “Singin' in the Rain” ahora en los créditos finales del film. 

Y es así como La naranja mecánica provocó en su estreno una polémica como pocas veces se ha vivido en la historia del celuloide (como lo hizo en su momento la novela). En Estados Unidos se estrenó en 1971 y fue calificada como película X; posteriormente, Kubrick cortó 30 segundos y se reestrenó en 1973, con calificación R. Cabe decir que es una de las dos únicas películas calificadas como X en su estreno original nominada al Oscar a mejor película: la otra fue Cowboy de medianoche (John Schlesinger, 1969). La repercusión en los espectadores fue tal que algunos delincuentes cometieron delitos, incluso algún asesinato, recreando escenas, cantando "Singin' in the Rain" y vistiendo indumentaria parecida a la de los protagonistas. 

Una particular película que reflexiona sobre tema como la delincuencia juvenil, el libre albedrío (donde el bien o el mal se deben elegir, pero no forzar), el valor de la psiquiatría y la corrupción moral de las autoridades. Esa distopía de Anthony Burgess que sigue dando lugar a múltiples interpretaciones y cuyo autor pasó años explicando los porqués de su novela después de que Kubrick le hiciese “un flaco favor” llevándola al cine. Porque Alex DeLarge (nombre que intenta asemejarse al de Alexander The Great, aquel que conquistó el mundo, pero con el tiempo fue vencido, quedó impotente y sin palabras) reúne tres atributos que Burgess consideraba esenciales en el hombre: emplea un lenguaje elocuente y a menudo inventa palabras (donde una chica es una “débochca”, la leche era “moloco”, la cabera una “golova”, la mano era “ruca” o la boca era “rot”), ama la belleza (y la encuentra en la música de Beethoven por encima de todo) y es agresivo. Un antihéroe (un ladrón, un violador y un eventual asesino) para el que el camino correcto siempre estuvo abierto, pero decidió obviarlo hasta la edad adulta. 

La naranja mecánica fue nominada a cuatro premios Oscar (película, director, guión y montaje), pero no ganó ninguno, en el año que triunfó The French Connection, contra el imperio de la droga (William Friedkin, 1971). Ni que decir tiene que Kubrick si se ganó con creces su fama de perfeccionista también en esta película: la escena final en la que Alex recibe a los periodistas en la habitación del hospital se repitió 74 veces y la escena de la violación que comete la pandilla rival de BillyBoy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje. 

Porque con La naranja mecánica y los cinco responsables de esta película (Burgess, Kubrick, McDowell, DeLarge y Carlo), la polémica está servida. La estética es incuestionable, la ética sigue cuestionándose: esa manera de exprimir la polémica de la ultraviolencia y el libre albedrío. Calificar el film de Kubrick como rompedor, transgresor y controvertido es quedarse cortos. La obra se erige como una de las más grandes películas jamás realizadas y, a día de hoy, su visionado sigue provocando escalofríos. Una cinta admirada y denostada a partes iguales.

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Siete fallos evidentes del gobierno de España en la pandemia


Unidad Editorial es uno de los principales grupos españoles de prensa escrita, tanto en distribución como en lectores, y que cuenta en su haber con publicaciones líderes en su campo como El Mundo, Marca o Expansión, pero que también gestiona otras publicaciones especializadas como Diario Médico y Correo Farmacéutico. 

Diario Médico es un reconocido periódico sanitario en nuestro país, decano en su especialidad y con rigor y transparencia demostrada. Y que el pasado 26 de octubre publicó una editorial bajo el título de “Siete fallos evidentes del gobierno de Pedro Sánchez en la pandemia”. Una editorial que merece ser reproducida, porque se puede decir más alto pero no más claro. Y que solo recoge lo que es un clamor desde muchos puntos de vista (dejando aparte las ideologías que todo lo distorsionan), pero principalmente una petición que desde hace meses se vienen reclamando desde las sociedades científicas de España, y con punto de inflexión en el manifiesto que surgió en el mes de septiembre del I Congreso Nacional COVID-19, en el que participaron 55 sociedades Científicas españolas: “COVID-19 en España: Manifiesto a favor de una respuesta coordinada, equitativa y basada en la evidencia”. 

Previamente, una carta en el mes de agosto firmada por una veintena de especialistas en Salud Pública y Epidemiología en la revista Lancet reclamaba una auditoría externa a la gestión de Gobierno y Comunidades Autónomas a la gestión de la crisis de la COVID-19. Y que se continuó con una carta de similar contenido y otros firmantes en el mes de octubre. 

Y ha pasado el tiempo y nada ha cambiado a mejor. Y solo se confirma que España sigue encabezando el ránking de peores indicadores en la gestión sanitaria de esta pandemia, tanto en términos sanitarios (porcentaje de contagios, porcentaje de mortalidad, porcentaje de sanitarios infectados, porcentaje de infectados y muertes en la tercera edad) como económicos (caída del PIB, tasa de desempleo global, tasa de paro juvenil, tasa de destrucción de negocios). Y estos datos son incontestables. Y la conclusión es clara, por mucho que se utilicen las estrategias ya definidas por Noam Chomsky para desenfocar el problema y sus responsables: unos malos datos en la crisis del coronavirus es responsabilidad de una mala gestión de su gobierno. 

Ya se ha dicho de todo sobre este tema, pero para este Gobierno es como predicar en el desierto. Los periodistas Iñaki Ellakuría y Planos Planas han publicado recientemente su libro “Manual de incompetencia”, en clara alusión y guiño al previo “Manual de resistencia” de Pedro Sánchez. Y ahora esta editorial de Diario Médico va dirigida a él y su Gobierno, con esos siete fallos que conviene tener en cuenta y aprender de ellos, para mejorar. Porque en la mejora va la salud de los españoles, pero también la crisis económica y social de dimensiones no vividas hasta la fecha en el futuro cercano. Espero que dejemos las ideologías aparcadas por un momento y sirva de algo este clamor y esta petición. 

Expongo literalmente la editorial: 

“Desde que se registró el primer caso positivo de SARS-CoV-2 en España, el 31 de enero, en una persona de origen alemán llegada a la isla de La Gomera en calidad de turista y que había estado en contacto con un paciente diagnosticado en Alemania, hasta hoy, 26 de octubre, sumamos más de un millón de infectados (la cifra se superó el pasado día 21/10, pero con fecha actual el número de casos ha superado 1,5 millones y el de fallecidos se acerca a los 43.000 oficiales ), lo que nos confirma como el sexto país del mundo que acumula esa cifra de contagios confirmados. 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? El Gobierno de Pedro Sánchez, que había asumido el poder justo dos meses antes del citado primer caso, cometió su primer error al desoír las alertas internacionales y las nacionales y no poner en marcha hasta el 14 de marzo el estado de alarma que luego duró nada menos que 98 días. Posiblemente Sánchez y su Comité Ejecutivo se consideraron muy hábiles dejando, a partir de ahí, en manos de los gobiernos autonómicos la gestión de la pandemia en sus respectivos territorios, pero de esa forma cometió su segundo error: la covid-19 es un problema de Estado y requería, en todo momento, control de Estado; con la participación en las decisiones de las regiones, sí, pero control de Estado. 

El tercer error: Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, tendría que haber sido sustituido al frente de la estrategia contra la covid-19 por un académico de la Medicina Preventiva y Salud Pública muy respetado dentro y fuera de España por sus aportaciones a la especialidad en la bibliografía médica mundial y tendría que haberse nombrado un comité formal y oficial de expertos de todas las disciplinas requeridas, del que saliesen todas las propuestas de medidas y criterios técnicos a aprobar por parte del Gobierno central con participación de los autonómicos. Cuarto error: en la compra de material (EPI, respiradores artificiales, PCR…) el ministerio hizo bien en pretender centralizar las adquisiciones, para intentar lograr mejores precios con la economía de escala, pero fracasó por no apoyarse desde un primer momento en la industria nacional con conocimientos y contactos en el mercado asiático, lo que generó falta de productos vitales para los sanitarios y un dispendio, por ahora, incalculable. 

Quinto error: no dictar las normas necesarias para asumir el control (que no la gestión directa) de los recursos asistenciales, con la participación legalmente obligada de las autonomías, de tal manera que fuese posible mover enfermos con covid-19 entre unas y otras en función de recursos y necesidades, lo que hubiese paliado el abandono de enfermos en las residencias de ancianos. Es evidente que la solidaridad entre ellas ni funcionó ni cabía esperar que lo hiciera sin más. 

Sexto error: no intentar poner en marcha un sistema de recogida de datos centralizado, automatizado y anonimizado de las historias clínicas electrónicas de todo el SNS para tener datos fiables y on line de la evolución de la pandemia. La credibilidad de los datos aportados por Gobierno central y las autonomías ha sido baja por la inexplicada discrepancia entre ellos. 

El partidismo, en un contexto de gobiernos débiles (en minoría y de coalición en el caso del central y de autonómicos, entre ellos los de Madrid y Cataluña; en este caso también más pendiente del procés que de la pandemia), ha resultado un palo en las ruedas de la maquinaria para hacer frente con éxito a la covid-19, pero Sánchez no debió renunciar, bajo ningún concepto ni por ningún tipo de presión, a ejercer su rol en un problema nacional de tanta gravedad. Pero lo hizo, y perdió el verano, séptimo error, en no se sabe qué. ¿Por qué somete a aprobación del Consejo Interterritorial justo cuando ya cabalgamos sobre la segunda ola de la pandemia el documento Actuaciones de respuesta coordinada para el control de la transmisión de Covid-19? Pedir sacrificios a la ciudadanía es necesario, pero la pandemia requiere sobre todo un Gobierno eficaz.” 

Siete errores y siete pecados capitales que dejaran pequeñas a la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. Porque obras son amores y no buenas razones. Y porque este análisis de la editorial de Diario Médico soporta el método deliberativo de hechos, valores y deberes.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Epidemias y pandemias: cuando la historia supera la ficción

 

Durante el mes de octubre y noviembre el proyecto Cine y Pediatría saltó sus fronteras. Y no solo físicas, pues viajamos virtualmente a otros países, sino temáticas. Pues abordamos un tema a petición de la organización de ciertos congresos para hablar del tema de la representación de las epidemias y pandemias en el cine. 

Y así lo hicimos junto con la Sociedad Dominicana de Pediatría y con la Sociedad Chilena de Pediatría. Y realizamos la ponencia que os adjuntamos en este post, y que desarrollamos bajo al visión de la historia y la visión del cine. 

En el primer apartado, abordamos la HISTORIA e historias alrededor de epidemias y pandemias. Y aquí analizamos el Top 10 de las principales pandemias en la Historia: peste negra o peste bubónica (1347-1351), nueva peste negra (1885-1920), gripe española (1918-1920), gripe asiática (1957 - 1958), gripe de Hong Kong (1968), VIH (desde 1986), Ébola (desde 1976), SARS (2002-2003), gripe A,H1N1 o gripe porcina(2009) y MERS (desde 2012). Sin contar claro está con la actual pandemia por el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, causante de la enfermedad conocida como COVID-19. 

Y estas son las claves que nos devuelve la HISTORIA: 
- Las pandemias se han repetido en la historia, con tres claros protagonistas: al principio Yersinia pestis, y luego dos virus (el de la gripe y el coronavirus, el nuevo, el anterior y los que vengan). 
- La Historia y las historias deben servir para aprender algo y no cometer los mismos errores. 
- Dejemos que sea la Ciencia, la Medicina y la Historia las que guíen los pasos a seguir, y que sean los científicos, médicos e historiadores los que marquen las pautas a realizar para la gestión de las epidemias y pandemias, pautas basadas en los datos y en los hechos, no en las ideologías, basadas en la prudencia pero no el miedo. 

Y en el segundo apartado, ya planteamos EL CINE y películas alrededor de las epidemias y pandemias. Y aquí analizamos 20 películas alrededor de este tema, de distintas épocas, países y géneros documentales. Por orden cronológico: El doctor Arrowsmith (John Ford, 1931), Pánico en las calles (Elia Kazan, 1950), La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), La amenaza de Andrómeda (Robert Wise, 1971), El puente de Cassandra (George Pan Cosmatos, 1976), La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978), Philadelphia (Jonathan Demme, 1993), Estallido (Wolfgang Petersen, 1995), Doce monos (Terry Gilliam, 1996), El último patriota (Dean Semler, 1998), 28 días después (Danny Boyle, 2002), Hijos de los hombres (Alfonso Cuaron, 2006), Soy leyenda (Francis Lawrence, 2007), Doomsday: El día del juicio (Neil Marshall, 2008), A ciegas (Fernando Meirelles, 2008), Infectados (Àlex Pastor, David Pastor, 2009), Contagio (Steven Soderbergh, 2011), Virus (Kim Sung-su, 2013), Guerra Mundial Z (Marc Foster, 2013), Tren a Busan (Yeon Sang-ho, 2016). 

Y estos son las claves que nos devuelve el CINE: 
- La infectología, las epidemias y pandemias son un tema recurrente en el séptimo arte. Y a la mayoría de las películas les precede una novela de éxito. 
- La mayoría de las pandemias son víricas (virus de la rabia, de la gripe y no filiado) y se sitúan en el primer cuarto del siglo XXI, casi como una premonición de nuestra situación actual. 
- Las pandemias asolan las ciudades, transformando a las personas en zombis, vampiros o con funciones sensoriales y mentales alteradas. Todas plantean un futuro desolador, caótico y con escasos motivos para la esperanza. 
- De las 20 películas analizadas, considero argumentales 5: El doctor Arrowsmith (1931), Philadelphia (1993), Estallido (1995), Virus (2013)… y especialmente CONTAGIO (2011)  
- La película CONTAGIO debe prescribirse a estudiantes, sanitarios y también a la población, porque plantea los siguientes debates: el proceso científico para caracterizar y contener un nuevo patógeno; los mecanismos de transmisión de una pandemia; la ética personal y profesional ante una amenaza existencial; las fortalezas y limitaciones de las respuesta de la salud pública; los factores que llevan al pánico de masas y al colapso de orden social. 

Por tanto, dos conclusiones más allá de la realidad y más acá de la ficción: 
1. La HISTORIA nos demuestra dos realidades PASADAS de las pandemias: su gravedad y su recurrencia. Por lo tanto, las pandemias no son “cisnes negros”, sino “rinocerontes grises”.  
2. El CINE nos muestra dos supuestos FUTUROS de las pandemias: su visión apocalíptica y su limitada positividad. Aunque la realidad supera en ocasiones la ficción. Y el momento distópico que vivimos por la COVID-19 es un ejemplo. 

Porque en estos difíciles momentos en el mundo, cabe recordar que en temas de epidemias y pandemias la historia puede superar a la ficción. Y debemos estar preparados para ello. Porque en realidad esta es una historia de cine...

 

sábado, 21 de noviembre de 2020

Cine y Pediatría (567). “El dilema de las redes sociales”, entre la utopía y la distopía

 

Internet y las redes sociales han sido ya eje nuclear de algunas películas vistas en Cine y Pediatría. Desde las luces y sombras de La red social (David Fincher, 2010), hablando del proceso de creación de Facebook, la red social por antonomasia y ya el país más grande del mundo, hasta la aparición de esa nueva generación de “screenagers” en Hombres, Mujeres y Niños (Jason Reitman, 2014), donde no hay límites para las nuevas tecnologías, tal como nos demuestra Searching (Aneesh Chaganty, 2017). Pero quizás la mayor atención del cine en este tema está puesta en los efectos adversos de su mal uso, desde la adicción a esta triada del lobo feroz en la infancia y adolescencia de las redes sociales (ciberbullying, sexting y grooming), tal como nos dejaron ver películas como Hard Candy (David Slade, 2005), Puedes confiar en mí (David Schwimmer, 2010), Después de Lucía (Michel Franco, 2012) o Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016).  

Y ahora llega una película documental estadounidense de 93 minutos de duración y distribuida por la todopoderosa Netflix, bajo el título de El dilema de las redes sociales (Jeff Orlowski, 2020), una película muy especial y muy recomendable, para ver solo o en familia, para proyectar en las escuelas o en cine fórum. En ella aparecen trabajadores de Google, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, Whatsapp, Snapchat, Tik Tok, Linkedin, Pinterest, Gmail, Firefox, Mozilla,… para alertarnos que los maestros de la tecnología han ideado una nueva forma de capitalismo, y la humanidad es ahora la materia prima de la que se alimentan las máquinas. Porque nadie (y menos nuestros protagonistas encuestados) dudan de que estas redes y plataformas han supuesto grandes cambios en el mundo y en nuestras vidas, pero – nos advierten – “fuimos ingenuos con la otra cara de la moneda”. Porque, oculta, la poderosa inteligencia artificial, que tiene como tarea captar nuestra atención, está destruyendo las normas sociales impuestas, poniendo en riesgo la verdad y la democracia, y poniendo la civilización en un sendero programado que va directo a nuestra propia destrucción. ¿Y cuál es el problema?, se pregunta el documental. Y está claro que son muchos, desde la adicción a los ciberataques, desde los bulos y teorías conspiranoicas hasta esta triada del lobo feroz para la infancia y adolescencia, así como otras nuevas enfermedades como la “nomofobia”, la “dismorfia de Snapchat”, la “cibercondría”, el “síndrome de la llamada imaginaria”, la “depresión de Facebook” o el “efecto Google”, siendo esta última capaz de hacernos perder la virtud de la memoria. 

Y para hablarnos de todo ello contamos con una mayoría de personajes que han sido (y son) claves en el desarrollo de esas redes sociales, generalmente jóvenes entre 20 y 35 años que ya han influido sobre miles de millones de personas en el mundo. Entre ellos Tristan Harris, Tim Kendall, Jaron Lamier, Roger McNamee, Aza Raskin, Shosana Zuboff, Jeff Seibert, Sandy Parakilas, Jec Toscano, Clamath Palihapitiya, Sean Parker, Dra. Anna Lembke, Dr. Jonathan Haidt, Randima (Randy) Fernando, Justin Rosenstein, Cathy O´Neil, Bailey Richardson, Rashida Richardson, Guillaume Chaslot, Renne DiResta, Cynthia M. Wang, Maria A. Rossa, Alex Roettes, Catalina Garayoa, Barbara Gehring, Skyler Gisondo, entre otros. Especial importancia tiene Tristan Harris, quien pidiera un diseño ético a Gooble y que es el creador del Center for Human Technology, quien nos deja mensajes del estilo de “Si no pagas por el producto, eres el producto, porque en realidad se vende nuestra atención y se usan nuestros datos, con lo que viene a ser algo así de ¿cuánto de tu vida nos puedes dar?". Y por ello las compañías de internet son las más ricas en la historia de la humanidad. 

La película se estructura en cuatro partes que en realidad es una, y lo que logra esa separación son cuatro pensamientos de cuatro personajes históricos: 

“Nada grande acontece en la vida de los mortales sin una maldición”, de Sófocles, poeta griego del siglo V a. de C. 
“Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se distingue de la magia”, de Arthur C. Clarke, escritor y científico británico del siglo XX, autor entre otras de la novela “2001: una odisea en el espacio”. 
“Solo hay dos industrias que llamen a sus clientes “consumidores”: las de las drogas y la de software”, de Edward Tufte, estadístico americano del siglo XX, y profesor emérito de la universidad de Yale. 
“Ya sea utopía u olvido, será una carrera de relevos hasta el último momento”, de Buckminster Fuller, arquitecto e inventor estadounidense del siglo XX. 

Y la película avanza con intervenciones recurrentes, donde se nos deja claro que la manipulación y el engaño se ha convertido (sin saber) en el centro de todo lo que hacemos. De forma que con nuestros datos se construyen modelos que predicen nuestras acciones. 

Se profundiza en el concepto de la tecnología persuasiva, que es un diseño intencionalmente extremo para modificar el comportamiento: lo que en psicología se conoce como refuerzo positivo intermitente. Y para ello, todo un equipo de ingenieros, cuyo trabajo es piratear la psicología de la gente intentan captar más, con más usuarios, más interacciones y que invites a más gente. Nos convertimos en zombies digitales para que ellos ganen más dinero y nos advierten: “Hemos pasado de un entorno tecnológico basado en herramientas a uno basado en la adicción y la manipulación. Ese el cambio. Las redes sociales no son una herramienta que espere ser utilizada. Tienen sus propios objetivos y sus propios medios para perseguirlos usando tu psicología contra ti”. 

Y siguen las advertencias de los expertos: “Las redes sociales son una droga. Tenemos un imperativo biológico básico para conectar con otras personas y todo ello está fisiológicamente conectado por nuestro sistema dopaminérgico”. Y también nos recuerdan: “No hemos evolucionado para recibir aprobación social cada cinco minutos. No estamos diseñados para eso”. Y vale la pena revisar los comentarios de Clamath Palihapitiya, una de las cabezas pensantes de Facebook: “Organizamos nuestras vidas en torno a ese sentido de perfección percibida, porque recibimos recompensas a corto plazo: corazones, me gusta, pulgares. Y lo confundimos con valores y con verdad. Y realmente es una popularidad falsa y frágil, a corto plazo y eso te deja aún más vacío que antes de hacerlo. Porque entras en un círculo vicioso en el que piensas: ¿qué hago ahora? Porque lo necesito. Apliquemos eso a 2.000 millones de personas y pensemos en cómo reaccionamos ante las percepciones de los demás. Es…es horrible. Es muy malo”. 

Porque la inteligencia artificial creada a través de los “big data” de las redes sociales lo sabe todo de ti. Porque hay que imaginar que son 2.700 millones de “shows de Truman”, pues cada persona tiene sus propia realidad con sus hechos. Y lo peor, sus efectos adversos. Por ejemplo, los ingresos por intento de suicidio se incrementaron llamativamente entre adolescentes y, especialmente, entre preadolescentes. La tasa de suicidio se ha incrementado en la década del 2010 en el 70% entre chicas adolescentes de 15 a 19 años en USA y un 151% entre chicas de10 a 14 años. Y ese patrón apunta a las redes sociales. Son la generación Z, nacida a partir de 1996, pues son la primera generación de la historia que han llegado a las redes sociales en el instituto. Una generación más ansiosa, más frágil, más deprimida. 

Pero aparte de los efectos adversos sobre el individuo, también preocupa los efectos adversos sobre nuestra sociedad. Y nos lo recuerda Tristan Harris: “Un estudio del MIT dice que los bulos en Twitter se difunden seis veces más rápido que la verdad”, porque “hemos creado una situación que se inclina hacia la información falsa… y la desinformación”. Y la pandemia COVID-19 ha sido paradigmática, una versión extrema del ecosistema de información y desinformación en el que estamos sumidos, donde es difícil diferenciar la verdad de la mentira. Un caldo de cultivo para las teorías conspiranoicas y las “fake news”. Porque este fundador del Center for Human Technology nos advierte que existe el riesgo de destruir la civilización por la ignorancia deliberada de las redes sociales: “No se trata de que la tecnología sea la amenaza existencial. Es la capacidad de la tecnología para sacar lo peor de la sociedad y lo peor de la sociedad es la amenaza existencial. Si la tecnología crea el caos masivo, indignación, incivismo, desconfianza, soledad, alienación, más polarización, más pirateo electoral, más populismo, distracción e incapacidad para centrarse en los problemas reales… es solo sociedad. Y ahora la sociedad es incapaz de curarse y se convierte en un caos”. 

Y ante ello, esta especial película documental nos invita con optimismo a cambiar los objetivos de las redes sociales, aunque parezca una locura. Es nuestra responsabilidad, la de cada usuario, poner un poco de orden a este confuso mundo de las redes sociales que es, a la vez, utopía y distopía. Y por ello El dilema de las redes sociales ya es una película que también debe formar parte de la familia Cine y Pediatría: porque sus mensajes son importantes para todos, pero son claves para la infancia y adolescencia, nuestras futuras generaciones.

 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Encuesta a adolescentes sobre hábitos de vida


La adolescencia es una etapa intrínsecamente vinculada a la Pediatría. Por mucho que esta etapa de tránsito de la infancia a la vida adulta sea reivindicada por otras especialidades, lo cierto es que la Sociedad Española de Medicina del Adolescente (conocida bajo el acrónimo de SEMA) es una de las 24 sociedades científicas de la Asociación Española de Pediatría.  Sociedad que acaba de publicar la tercera edición del libro Medicina de la Adolescencia, atención integral, en el que he tenido el honor de participar con dos capítulos.

Desde este blog, hemos dedicado un buen número de entradas a esta etapa de la vida. Pero una tiene un sabor especial, pues llevamos tiempo reivindicando la adolescencia como género cinematográficoPues bien, un nuevo proyecto ha surgido alrededor de esta etapa tan importante y emocionante de la vida. 

El proyecto, impulsado por la Asociación Española de Pediatría a través de su Comité de Promoción de la Salud, en el marco del ‘Proyecto PROMESA’ (Plataforma de Reestructuración y Organización Multidisciplinar de Estrategias en Salud del Adolescente), se titula “¿Te cuidas tanto como crees?” y tiene el objetivo de conocer los hábitos de salud de los jóvenes con edades comprendidas entre 12 y 18 años. En esta encuesta, cuyos datos se recogieron entre marzo a mayo de 2019, han participado más de 2.300 jóvenes de esas edades. Los principales resultados de esta encuesta se pueden revisar en la infografía adjunta. 

Y algunos datos deben servir para la reflexión, pues según esta encuesta, únicamente el 21% de los adolescentes alcanza las recomendaciones de la OMS de realizar, al menos, una hora de ejercicio diaria y solo el 50% alcanza las recomendaciones diarias de fruta y verdura. Además, el 40% emplea tres o más horas al día en chatear, mientras que el 11% las dedica a jugar con videojuegos. Además de alimentación, ejercicio y ocio, la encuesta incluye otros hábitos de vida que influyen en la salud como el consumo de drogas, las relaciones sexuales, el acoso o la percepción física personal de los adolescentes. 

Según los expertos, algunos de los datos reflejado en esta encuesta realizada a adolescentes antes del estallido de la pandemia por SARS-CoV-2 pueden haber empeorado por el impacto de la COVID-19. 

Así pues, todos tenemos un amplio campo de mejora en los hábitos de vida de nuestros adolescentes. También los pediatras.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Infección por coronavirus y escuelas en España: una buena lección

 

En los prolegómenos de este curso escolar en España (posiblemente como en el resto de los países) hubo una importante preocupación por el devenir de los acontecimientos alrededor de la pandemia COVID-19 tras la vuelta de la infancia y adolescencia a las aulas. Preocupación en las familias, en los centros escolares, en los centros sanitarios y en la propia sociedad, tal como se hizo eco la prensa en los inicios del mes de septiembre. 

Se realizó un esfuerzo importante en los protocolos (y en sus varias actualizaciones posteriores) de actuación desde el Ministerio de Educación (y sus consejerías) y desde el Ministerio de Salud (y sus consejerías), bajo dos premisas esenciales: 
1) Reconocer la importancia de la escolarización en la infancia, con repercusiones positivas en las esferas educativas, emocionales y sociales. Y estos efectos beneficiosos de la escolarización son especialmente apreciables en la población infantojuvenil más vulnerable (con patología crónica y compleja) y en aquellos con necesidades de educación especial. 
2) Aplicar lo aprendido de la transmisión del virus SARS-CoV-2 en la infancia durante estos meses previos. Y vamos conociendo algunos hechos: a) los niños, y especialmente los menores de 10 años, no contribuyen significativamente a la dinámica de la epidemia de SARS-CoV-2; b) la tasa de ataque secundario de los niños es muy baja y la agrupación de casos iniciados por un caso pediátrico son raros; c) los datos epidemiológicos sugieren que un niño expuesto a un caso infeccioso tiene menos probabilidades de infectarse que un adulto; d) los niños infectados tienen más probabilidades de estar asintomáticos o con sintomatología leve y la hospitalización de formas graves es rara. 

En base a ello se ha promovido una vuelta a las escuelas segura, saludable y sostenible. El conocimiento de los principios básicos de prevención y la puesta en práctica de medidas coherentes en los centros educativos contribuirá a que la comunidad escolar (alumnado, profesorado, personal de administración y servicios, madres, padres y tutores y tutoras legales) desarrollen su actividad contribuyendo a frenar la transmisión del virus SARS-CoV-2. Y se han publicado 7 principios básicos a conocer y desarrollar: 
1. Información sobre el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19 
2. Control contacto interpersonal: distancia interpersonal 1,5 m., mascarillas higiénicas o quirúrgicas (personas que trabajan en el centro educativo y en el alumnado ≥6 años) y conformando grupos de convivencia estable (GCE) 
3. Medidas de prevención personal: higiene de manos e higiene respiratoria
4. Limpieza, desinfección y ventilación de los centros 
5. Gestión de casos COVID-19. Fundamental y con tres figuras clave: el responsable COVID-19 en el centro educativo, generalmente un educador, aunque lo ideal hubiera sido un sanitario (enfermera escolar), el responsable COVID-19 en cada centro de salud para la escuelas y el coordinador COVID-19 desde Salud Pública. 
6. Prevención del estigma en relación a la COVID-19 y atención a salud emocional en aulas 
7. Medidas específicas para Educación Especial y Educación Infantil 1er Ciclo. 

Cabe decir que la adecuada gestión de la vuelta a la escuela pretendía además estos objetivos añadidos: 
- Controlar la pandemia COVID-19 con medidas que tengan en cuenta las peculiaridades de la infancia y adolescencia en esta enfermedad 
- Preservar la educación con escuelas seguras, saludables y sostenibles 
- Evitar el previsible caos sanitario, educativo y social con una adecuada coherencia clínica homogeneidad de actuación y coordinación entre todas las partes 
- Preservar los derechos de la infancia en cualquier situación, también en ésta. 

En este periodo de dos meses se me ha invitado a reflexionar sobre este tema en tres reuniones/congresos internacionales en México (en el XVII Congreso Internacional de Pediatría, celebrado en Mérida, Yucatán), en el Encuentro de Pediatras del Estado de Guanajuato, celebrado en León y en el Encuentro de Pediatras de México, Estados Unidos y España, celebrado en Puebla), además de la Jornada de Inauguración del Curso 2020-21 de la Sociedad Valenciana de Pediatría. Y proponía dos enfoques para lograr aquellos objetivos: 

- Potenciar la COHERENCIA clínica basada en la evidencia (y en la experiencia), la HOMOGENEIDAD para disminuir la variabilidad en la práctica clínica y la COORDINACIÓN entre escuelas y centros sanitarios. 
- Evitar la COVIDofobia y la Infodemia. 

Sobre ello versa esta presentación que se adjunta. 

Y que tras estos dos meses y medio de escolarización en España y visto los resultados, solo cabe dar la enhorabuena y las GRACIAS a todos los que han evitado el caos potencial: a todo el profesorado por su implicación, a los responsables COVID por su buen hacer, al alumnado y sus familias por su responsabilidad, y al sistema sanitario por seguir haciendo bien su tarea contra viento y marea. 

Y en este agradecimiento solo cabe recordar la importancia de las escuelas, y lo hacía con esta frase de una película que debiera prescribirse en todas las aulas: “Un aula es un lugar para la amistad, el trabajo y la cortesía. Un lugar lleno de vida al que le dedicas tu vida y en el que te dan su vida“ Profesor Lazhar (Philippe Falardeau, 2011). Porque, como en esta película, en el tema de la infección por coronavirus y escuelas en España, alumnos y profesores nos han dado una buena lección. 

sábado, 14 de noviembre de 2020

Cine y Pediatría (566): “Bruno” y las vestimentas sagradas

   


Algunos actores y actrices, tras dejar detrás de sí películas taquilleras y papeles inolvidables, deciden coger el control de sus propias productoras. Hoy, con motivo de la película que nos convoca, revisamos cómo algunas actrices cruzaron al otro lado de la cámara y pasaron de actrices a directoras o productoras. He aquí algunos ejemplos por orden alfabético: Jennifer Aniston, Kathryn Bigelow, Drew Barrymore, Angela Bassett, Valeria Bruni Tedeschi, Julie Delpy, Leticia Dolera, Tina Fey, Agnès Jaoui, Angelina Jolie, Brie Larson, Ida Lupino, Jada Pinkett Smith, Sarah Polley, Natalie Portman, Margo Robbie, Kristen Stewart, Barbra Streisand, Agnès Varda, Olivia Wilde, Reese Witherspoon, entre otras. 

Y, entre ellas, algunas ya forman parte de Cine y Pediatría: como Jodie Foster con El pequeño Tate (1991),   Diane Keaton con Héroes a la fuerza (1995)  Sofía Coppola con Las vírgenes suicidas (1999) y The Bling Ring (2013),    Valerie Donzelli con Declaración de guerra (2011),  Iciar Bollaín con El olivo (2016) y  Greta Gerwing con Mujercitas (2019).  Y hoy, a esta lista se suma Shirley Maclaine, una artística en mayúsculas cuya labor profesional en el teatro, el cine y la televisión se ha extendido durante más de 60 años y le ha premiado con los reconocimientos más importantes de la industria cinematográfica. Ella ha sido actriz, cantante, bailarina, escritora y activista estadounidense… y ocasionalmente directora. Papeles inolvidables con nominación a Oscar a mejor actriz en Como un torrente (Vincente Minnelli, 1958), El apartamento (Billy Wilder, 1960), Irma la dulce (Billy Wilder, 1963), Paso decisivo (Herbert Ross, 1977), premio que finalmente consiguió con La fuerza del cariño (James L. Brooks, 1983). Y que nos dejó una pequeña película como directora, su primera (y única) obra detrás de las cámaras en el año 2000: Bruno. 

Bruno Battaglia (Alex D. Linz) es un pequeño genio de 9 años al que la vida no le da muchas facilidades para ser como es, ni en casa ni en el colegio. En casa porque se ha criado solo con su madre Ángela (Stacey Halprin), muy acomplejada por su obesidad mórbida, con pocos amigos y con un marido que la abandonó. Su padre Dino (Gary Sinise), un policía de Nueva York, se fue de casa y vive con otra mujer, haciendo su vida independientemente de Bruno y de su madre. Y en el colegio de monjas, regentado por una madre superiora (Kathy Bates), por culpa de su afición a vestirse con ropas de chica, siendo el centro de las burlas de sus compañeros. Aún así, Bruno no está dispuesto a cambiar y nos regala sus reflexiones: “Me enseñaron que todos nacemos con el pecado original y es posible que nunca alcancemos el perdón. Me preguntaba cuál era mi pecado” o “A veces, en la Tierra, se pueden encontrar algo parecido a un pedazo de cielo. Y, a veces, en la Tierra, un poco de cielo te puede encontrar a ti”

Salvo su madre, pocos entienden a Bruno. De hecho su padre se siente muy molesto con él y y comenta: “¿Qué tipo de niño va a la cama con un camisón?”. Y en el colegio cantan al unísono los alumnos como un himno: “La escuela católica hará de mi un hombre”. Menos mal que allí conoce a una compañera tan peculiar como él, su amiga Shawniqua (Kiami Deavel), a quien le gusta llevar pistolas de vaquero, y vive con un hermano, pues le cuenta que su madre murió de cáncer de mama y su padre vive en Afganistán. Dos niños diferentes, a ella le gusta Diana Ros y a él María Callas, a ella le gusta ponerse pantalones y a él sus faldas. Porque estos dos amigos nos permite diferenciar el significado de sexo y género, la orientación sexual y la identidad de género. Porque Shawniqua se siente más como un chico, porque Bruno se siente más como una chica. Y él es acusado y acosado por homosexual en el colegio. 

La vida de Bruno cambia cuando su madre sufre un infarto (tenía papeletas) y tiene que ir a vivir con su padre y la abuela paterna (papel reservado para la propia Shirley MacLaine). Y allí descubrimos que su padre fue similar a Bruno, pero no le dejaron expresarse: “Es un mariquita como yo, ¿recuerdas?”, le dice a su madre, pero ella no lo acepta tampoco. Y así, cuando la abuela le pregunta a Bruno, “¿por qué quieres ser una niña?”, y él le explica que son sus vestimentas sagradas y que le dan poder. Y también se defiende cuando es recriminado por la madre superiora en el colegio por su forma de vestir: “Todos los grandes maestros usan vestidos”

Y un concurso de deletreo, tan habitual en Estados Unidos, le da ese toque hollywoodiano a la historia con final feliz. Porque como nos recuerda Bruno: “A veces, cuando menos te lo esperas, ocurre un milagro. Y la gente se vuelve más lúcida. Comprende”. Y gana el concurso estatal de deletreo y le permite viajar a Washington al Catholic Spelling Competition y, al ganarlo, el premio era ser recibido en Roma por Juan Pablo II. Y así termina, siendo recibido por el Papa en los Jardines del Vaticano, con esta reflexión final de nuestro pequeño protagonista: “A veces, cuando creemos que en nuestros sueños nos persiguen, descubrimos que realmente nos perseguimos a nosotros mismos”. 

Y este fue el debut como directora de la actriz Shirley MacLaine, con esta pequeña película de corte independiente que mezcla la comedia con el drama y que, sin duda, plantea más preguntas de las que responde. Pero que son preguntas necesarias. Y para ello mezcla aspectos de otras películas previas, pues vemos guiños a Mi vida en rosa (Alain Berliner, 1997) por la identidad sexual de nuestro protagonista, pero también ¿A quién ama Gilbert Grape? (Lasse Hallström, 1993) por esa madre con obesidad mórbida tan peculiar y a Spellbound (Al pie de la letra) (Jeffrey Blitz, 2002), por ese concurso de deletreo que todo lo cambia.    

Una película sencilla para ver en familia y mostrar el respeto que merecen las personas, todas las personas y desde la más tierna edad, aunque sean diferentes a nosotros o a nuestro pensamiento. Una película para reflexionar sobre la diferencia entre sexo (hombre o mujer, y que es su condición biológica que se determina al nacer y está asociado principalmente por atributos físicos como cromosomas, hormonas y anatomía interna y externa) y género (se refiere a roles construidos socialmente, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera apropiados para niños y hombres, o niñas y mujeres). Y también para diferenciar entre orientación sexual (se refiere al sexo hacia el que una persona se siente atraída en el plano emotivo, romántico, sexual y afectivo, de forma que si a una persona le atrae un miembro del sexo opuesto, entonces es heterosexual y si se siente atraída por una persona del mismo sexo, entonces es homosexual; pero donde también cabe la bisexualidad si a una persona le atraen miembros de ambos sexos) e identidad de género (se refiere a la conciencia de una persona de sentir pertenencia al sexo masculino o femenino, pues se puede sentir una identidad de género distinta de sus características fisiológicas innatas: por lo tanto, una persona puede sentirse mujer aunque haya nacido con el sexo masculino, o puede sentirse hombre, aunque haya nacido con el sexo femenino). 

Y quizás las preguntas que nos deja la película Bruno ronden alrededor de una respuesta llena de de amor, de ese sexto sentido o de ese "sexo sentido”: que sea cual sea nuestro sexo, género, orientación sexual e identidad de género, lo más importante es que todos somos principalmente personas, y como tal, merecedoras de respeto y de libertad para elegir cómo queremos vivir nuestra vida. Y lo cual no lleva implícito que todos los caminos que se eligen sean fáciles. Y esas emociones y reflexiones nos plantea una película tan aparentemente sencilla como Bruno.

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

¿Qué profesional médico es el más adecuado para impartir cuidados en salud a niños en Atención Primaria en países desarrollados?

 

En el año 2010 publicamos en este blog un post titulado “La Atención Primaria en Pediatría de Europa a debate”,  donde ya se intentaba responder a una pregunta que planteaba un debate mantenido: ¿qué profesional médico es el más adecuado para impartir cuidados de salud a niños en Atención Primaria en países desarrollados?. Adecuación medida como mayor calidad en términos de salud de la población infantil, entendiendo la calidad en sus tres dimensiones: científico-técnica, relacional-percibida y organizativo-económica. 

No es fácil definir qué indicadores de calidad en salud infantil debemos tener en cuenta, pero desde el Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia se ha intentado responder a esa pregunta bajo el formato de una revisión sistemática. Y se ha hecho en dos momentos: en aquel año 2010 con la publicación “¿Qué profesional médico es el más adecuado para impartir cuidados en salud a niños en Atención Primaria en países desarrollados? Revisión sistemática”, publicada en español en la revista de Pediatría de Atención Primaria y este mismo año 2020 con la publicación “Paediatricians provide higher quality care to children and adolescents in primary care: A systematic review” publicado en inglés en la revista Acta Paediatrica, y que se adjunta debajo par su revisión. 

Sus conclusiones tienden a reforzar la postura de la Asociación Española de Pediatría, en general, y de sus dos sociedades de Primaria (AEPap y SEPEAP), en particular, de defensa de la Atención Primaria de niños y adolescentes por pediatras en España. Porque en vista de los resultados expuestos, parece recomendable mantener la figura del pediatra en los equipos de Atención Primaria y reforzar su función específica como primer punto de contacto del niño con el sistema sanitario.

Artículos como los indicados permitirán hacer una valoración interna (con sus debilidades y fortalezas) y externas (con sus amenazas y oportunidades) del actual modelo de Atención Primaria de Pediatría en España y el futuro próximo. Un debate que, en ocasiones, necesita más razón y menos pasión, buscando la colaboración de médicos generales/médicos de familia y pediatras y nunca el enfrentamiento.

lunes, 9 de noviembre de 2020

FARMAVIZOR, medicación infantil segura: precisamos tu colaboración

 


El proyecto “Uso más seguro de la medicación en pacientes pediátricos en el hogar. Estudio pre-post intervención” se ha iniciado con el liderazgo de tres instituciones en la provincia de Alicante: la Universidad Miguel Hernández, FISABIO (Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana) y el Departamento de Pediatría de Alicante-Hospital General (con la participación de pediatras hospitalarios y de atención primaria). 

El objetivo de este proyecto es desarrollar y evaluar una intervención online dirigida a padres-madres para incrementar la seguridad en el uso de los medicamentos pediátricos en el hogar. Esta intervención incluye un programa de educación sanitaria para fomentar un uso seguro del medicamento en el hogar, junto con la puesta en marcha de un sistema de notificación de incidentes en el hogar para padres-madres donde compartir experiencias con otros progenitores, aprender y mejorar a aplicar adecuadamente los tratamientos pediátricos en casa. Y como parte de este proyecto se ha creado la web “Mi cuaderno pediátrico seguro seguro”. 

Y para empezar a caminar en este proyecto precisamos la colaboración de padres-madres, y que puedan participar en el “Cuestionario sobre uso más seguro de la medicación en pacientes pediátricos en el hogar”. Un cuestionario abierto a población general que tenga algún niño/a en edad pediátrica y que se cumplimenta en 5-10 minutos.  El objetivo del mismo es explorar cuáles son los errores más frecuentes en la administración de la medicación de sus hijos/as e invitarles a participar en un futuro programa que promoverá la notificación de errores relacionados con la medicación por parte de madres y padres. Os agradeceríamos vuestra participación.

También os dejamos el siguiente código QR en el que se puede escanear el enlace que te llevará a participar en el cuestionario referido. Gracias por formar parte del proyecto FARMAVIZOR, medicación infantil segura.



sábado, 7 de noviembre de 2020

Cine y Pediatría (565). “Un monstruo en mi puerta”, demasiados monstruos a desterrar

 

En los últimos premios Oscar la película surcoreana Parásitos (Bong Joon-Ho, 2019) marcó un hito porque se trata de la primera producción de habla no inglesa ganadora del Oscar a la Mejor película, además de la estatuilla a Mejor director, Mejor guión original y Mejor película extranjera. El que la cinematografía coreana pueda lucir con orgullo este flamante hito no es casualidad, sino la consecuencia de un proceso que lleva cocinándose en Corea del Sur desde hace veinte años. La nueva ola de cine coreano, conocida también como Hallyuwood (un juego de palabras alrededor del Hollywood estadounidense y el Bollywood indio), inició a mediados de los noventas pero ganó notoriedad después del año 2000. Esta nueva etapa coincidió con la llegada del gobierno democrático a Corea del Sur en 1987, cuando el país comenzó a florecer cultural y artísticamente. La nueva ola del cine coreano es representada principalmente por Kim Ki-duk (Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera, 2013; Hierro 3, 2004; El arco, 2005), Chan-Wook Park (Oldboy, 2003; Lady Vengeance, 2005; Stoker, 2012) y Bong Joon-ho (Memories of Murder, 2003; Mother, 2009; Okja, 2017). 

En un principio, el cine coreano replicaba las fórmulas de los géneros cinematográficos, sin embargo, con la incursión de cineastas jóvenes en su industria, comenzaron a experimentar con historias más arriesgadas, destacando principalmente en el cine de terror. Y donde encontramos películas del estilo de Salvar el planeta Tierra (Jang Joon-hwan, 2003), Los poseídos (Kim Jee-woon, 2003), Poetry (Lee Chang-Dong, 2010) o Nobody’s Daughter Haewon (Hong Sang-soo, 2013), entre otros muchos. 

Y hoy presentamos la ópera prima de la debutante July Jung, una película surcoreana del año 2014: Un monstruo en mi puerta. Pero que pese a ese título no es una película de terror, aunque lo que nos cuenta puede llegar a ser terrorífico. En ella se narra la historia de Young-nam (Doona Bae), una joven sargento de policía atormentada por un pasado oculto y que es trasladada a una pequeña localidad costera y allí se encuentra con Do-hee (Kim Sae-ron), una adolescente de extraña personalidad a la que tendrá que cuidar cuando su abuela muere en un accidente y queda a cargo de su abusivo y alcoholizado padre, y en cuyo apoyo encuentra una posibilidad de redención cuidando de esa niña es víctima de malos tratos. Pero en el transcurso de la película los hechos y las personas no son lo que parece. Y que nos aboca a un desenlace tan auténtico como sorprendente

Y ello en un ejercicio de suspense, tenso y perturbador, que también es un perfecto retrato de dos personajes fascinantes y misteriosos, ambiguos y llenos de matices, magníficamente interpretado por esas actrices, una ya consolidada y otra en efervescencia. Pero lo más importante de esta película es que es una continua denuncia de problemas sociales, tan diversos como los malos tratos infantiles, el abandono, el alcoholismo, la pedofilia y el rechazo a los homosexuales, temas en los que hemos avanzado en el siglo XXI, pero que siguen demasiado presentes en nuestras vida y que tanta disfunción provocan. 

Porque cuando nuestra joven policía Young-nam llega a ese pequeño pueblo costero se siente perdida y la vemos acumular en botellas de agua una bebida alcohólica que le ayudan a conciliar el sueño. Su encuentro con Do-hee, esa niña solitaria y maltratada (tanto en el colegio como en el hogar) le da sentido a su profesión, aunque sus superiores le aconsejan que no se entrometa. “¿Es que no puedo castigar a mi hija?” le llega a decir su padre no biológico, un hombre alcoholizado dedicado a contratar ilegales y abusar laboralmente de ellos. Pero también la abuela es alcohólica y también la maltrata física y psicológicamente. “Cuando no bebe no me pega” se sincera la niña, quien le llega a decir a Young-nam: “¿Puedo irme con usted?”. Hecho que se hace realidad cuando la abuela aparece muerta por un supuesto accidente y comprueba que Do-hee está llena de hematomas y heridas, y le sobrecogen sus explicaciones: “Ni siquiera mi madre me quería”

Pero cuando la acoge, descubre que no es la angelical y frágil niña que creía. Y el ebrio padre da alguna pista: “Puede que no lo sepa, pero esta niña tiene problemas… igual que su madre”. Y es entonces cuando descubrimos también el secreto de Young-nam, porque reconocemos que esconde su lesbianismo y la que fuera su novia le recrimina: “Si te hacen un poco de daño, desapareces. Siempre haces lo mismo”. Y todo se complica en el pueblo cuando el padre la acusa de acoso sexual a una menor, cuando no solo quiso salvarla de una ambiente tóxico de maltrato. Y es juzgada por abrazar a una niña llena de hematomas porque “Se convierte en un problema cuando lo hace un homosexual”. Y de nada sirven sus declaraciones en el juicio: “Yo la quería, por eso la besaba y la abrazaba… Lo único que hice yo era proteger a una niña sometida a malos tratos”

Y al final todo se vuelve del revés. Y la sargento acaba en la cárcel y libre el padre. Y Do-hee regresa con el maltratador… y consuma su venganza hacia ese padre que solo sabe pegar a las mujeres. Y se hace realidad el pensamiento del padrastro: “No parece una niña. A veces parece que esconde un monstruo dentro”. Sí, ese monstruo en mi puerta que aparece cuando no se cuida. 

Una película que es un tour de forcé entre sus dos protagonistas. Pero donde el ambiente rural, con sus gentes sencillas pero poco tolerantes antes los sucesos y personas nuevas, es otro de los personajes que sobrevuela la historia. Y otro es el silencio, que aporta tensión en largos planos que nos atrapan de principio a fin. Una película con gran acogida en el Festival de Cannes y con diversos premios, premios que demuestran el mensaje universal de esta película. Porque Un monstruo en mi puerta consigue hacernos sentir incómodos al tratar ciertos temas, y no se anda por las ramas a la hora de desterrar los muchos monstruos que acechan nuestra puerta.

 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Recomendaciones para la escolarización de los pacientes pediátricos con patología hemato-oncológica en tiempos COVID-19

 

Hace dos meses publicamos en este blog el documentado editado por la Asociación Española de Pediatría (AEP) sobre las recomendaciones acerca de la reincorporación a la escuela de los niños con enfermedades crónicas. Un documento útil para profesionales sanitarios, pero también para aquellos padres y familiares, y que venía avalado por 14 sociedades científicas de distintas especialidades pediátricas de la AEP y que representan a todos los pacientes en edad pediátrica en situaciones especiales de cronicidad. Entre ellos, y de forma resumida también se incluían las recomendaciones para los pacientes pediátricos con patología onco-hematológica. 

Pero hoy compartimos dos documentos más profundos de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP): uno enfocado a los pacientes con patología oncológica y otro para aquéllos con patología hematológica no oncológica. 

Como marco, la SEHOP indica los siguientes puntos de interés sobre la evidencia que tenemos hasta el momento en la COVID-19 en la infancia: 
• Los pacientes pediátricos cursan de manera menos sintomática y más leve. 
• El contagio entre niños es menor que de un adulto a un niño, por lo que el mayor riesgo de contagio proviene de adultos convivientes, siendo el centro escolar un lugar de baja transmisión de la infección. 
• El uso de mascarilla en espacios cerrados se ha demostrado como eficaz para disminuir la transmisión. 
• La infección en pacientes oncológicos pediátricos no se está comportando de manera más severa. 
• El uso generalizado de mascarillas y la mejor higiene de manos, nos solo hace menos posible la infección por COVID-19, sino también por otros virus circulantes. 

Con todo ello no parece indicado realizar grandes cambios en la práctica habitual respecto a la escolarización de pacientes en o tras el tratamiento oncológico o con enfermedad hematológica. Sin embargo, la decisión de escolarizar o no un paciente es siempre difícil de estandarizar y corresponde al oncólogo o hematólogo de referencia ponderar beneficios y riesgos en cada caso, aportar información actualizada y veraz a los pacientes y familias, y recomendar así si es adecuado o no acudir al centro educativo, 

En estos dos documentos se detallan las recomendaciones en algunas situaciones específicas y posibles en estos pacientes. Teniendo en cuenta que estas recomendaciones están basadas en la opinión de expertos y en la revisión de la evidencia disponible hasta el momento en que se realiza, información que es limitada. Las recomendaciones podrían cambiar en el futuro y se irán actualizando según se disponga de más datos.

Vale la pena revisar con detalle ambos documentos. 


lunes, 2 de noviembre de 2020

Cómo sobrevivir a la Pediatría basada en la evidencia… y no morir en el intento

 

En la década de los ochenta, los miembros de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de McMaster (Ontario, Canadá) aportaron un nuevo marco conceptual acerca de cómo analizar de manera correcta la bibliografía médica para aplicarla al mejor cuidado del paciente individual. En 1.991 esta corriente fue bautizada como Medicina basada en la evidencia (MBE) en un artículo en ACP J Club. En 1.992 se publicó en la revista JAMA un artículo firmado por el Evidence-Based Medicine Working Group (EBMWG) en el que se llamaba la atención sobre la necesidades de un “nuevo paradigma” para la práctica de la medicina frente al “viejo” paradigma fisiopatológico. En este nuevo paradigma se hace mayor hincapié en el análisis de las pruebas aportadas por la investigación que en la intuición, en la experiencia clínica no sistemática y/o en el razonamiento fisiopatológico. 

Posteriormente los miembros del EBMWG (principalmente miembros de los Departamentos de Medicina, Epidemiología Clínica y Bioestadística de la universidad de McMaster en Canadá) y, en especial, David Sackett, continuaron desarrollando esta idea, que aparece más madura en su libro “Evidence Based Medicine. How to Practice and Teach EBM”, publicado en 1997. Otro hito muy relacionado con el surgir de la MBE está vinculado con el nombre de un epidemiólogo inglés, Archie Cochrane quien, de algún modo, inspiró la idea de la Colaboración Cochrane, a pesar de que no la llegó a ver realizada. En 1972 publicó “Effectiveness and Efficiency” y planteó con agudeza la necesidad de recopilar y revisar críticamente los ensayos clínicos para que las decisiones médicas se fundamentaran en pruebas empíricas fiables. El desarrollo y expansión de la Colaboración Cochrane coincidió en el tiempo con el avance y explosión de Internet, de tal manera que sus bases de datos, inicialmente publicadas en CD, empezaron a estar disponibles a través de Internet a partir de 1998. 

Más tarde, la posibilidad de acceso gratuito a diferentes países tras acuerdos institucionales ha facilitado aún más la expansión de esta información, concretamente en España en el año 2003. Para dinamizar y extender las actividades de la Colaboración Cochrane se han constituido una serie de centros que cubren diferentes áreas geográficas y culturales: el Centro Cochrane Iberoamericano se constituyó en 2000 como ampliación de las funciones del Spanish Cochrane Centre que había nacido en 1997. 

Además del Centro Cochrane Iberoamericano, numerosas instituciones y personas han contribuido al desarrollo de la MBE en nuestro entorno, entre las que cabe citar el grupo CASP español, las Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, la Escuela Nacional de Sanidad, el Instituto de Salud Carlos III, la Red Nacional de Unidades de Investigación-REUNI, etc. En el entorno de la Pediatría cabe destacar la constitución del Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia (GT-PBE) de la AEP y su producto final más relevante, la revista secundaria “Evidencias en Pediatría”, actualmente ya con 15 años de andadura. 

Pues bien, después de muchos años desarrollando la docencia en el paradigma de la Medicina basada en pruebas (mal llamada “en la evidencia”, pues no hay nada menos evidente que la MBE) junto a los amigos y compañeros del GT-PBE, seguimos intentando poner un poco más de “ciencia” al “arte” de la medicina. Y nos gusta esta definición y misión: "La MBE intenta resolver de la mejor forma posible la ecuación entre lo “deseable, lo posible y lo apropiado” en un entorno sembrado de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos".

Y una vez más, ahora en la XIII Jornada Nacional de Pediatría Dominicana, desarrollada entre los días 29 y 31 de octubre, he podido desarrollar un tema que ha sido un clásico desde hace años: “Cómo sobrevivir a la Pediatría basada en pruebas… y no morir en el intento”. Y con estos objetivos: 
- Hacer buenas PREGUNTAS clínicas 
- Saber BUSCAR eficientemente literatura científica 
- Mejorar nuestra capacidad de leer y de VALORAR artículos científicos 
- APLICAR estos conocimientos a nuestro paciente 
- Saber ADECUAR la “evidencia” científica a la “práctica” clínica 
- Evitar MALOS USOS y ABUSOS de la “evidencia” 

En la presentación que adjuntamos podéis ver el esquema propuesto, en el que difundimos 10 puntos de interés: 

a) 5 claves que conviene recordar: 
- La "grandeza" de la letra "pequeña" 
- Coge el PICO... y la pala 
- Inicia el viaje en TRIP... y piensa en verde 
- Usa la VARA metodológica 
- Pon un poco de "ciencia" en el "arte" de la medicina 

b) 5 malos usos (o abusos) que conviene evitar: 
- No usar el nombre de la "evidencia" en vano 
- No caer en el fundamentalismo metodológico 
- Hay vida más allá de PubMed... y de Google 
- Estar alerta a la "evidence-biased medicine" 
- No minusvalorar la experiencia, lo que la medicina tiene de "arte y oficio" 

Y recordar que hoy en día conviene combinar lo mejor de la MBE (Medicina basada en la evidencia) con lo mejor de la EBM (Evidencia basada en la medicina) para llegar a la Medicina apropiada, un paradigma más adapatado al siglo XXI.