Cine y Pediatría 8

miércoles, 17 de julio de 2019

Investigar en Pediatría: organizar una necesidad sumando esfuerzos


Asistencia, docencia e investigación son un trípode complementario en todo servicio sanitario, elementos que, junto con la gestión y la calidad, conforman un pentagrama perfecto en busca de la excelencia en su misión principal: la atención más eficaz, segura y humana a los pacientes. 

En el ámbito de la Pediatría, la investigación clínica supone un reto adicional debido a las peculiaridades que diferencian a los niños de los adultos. Pero la investigación en Pediatría es una necesidad, al menos, por los siguiente motivos: 
- Porque la infancia y adolescencia no son un grupo homogéneo de pacientes. 
- Por las diferencias en la farmacocinética y la farmacodinamia con respecto a los adultos. 
- Por la escasez de fármacos autorizados para su uso en estas etapas de la vida. 
- Por las grandes implicaciones para fases posteriores de la vida: periodo en el que las intervenciones preventivas pueden tener mayor beneficio a corto y largo plazo. 

 Y la situación de la investigación en Pediatría se encuentra en una situación francamente mejorable: 
- Porque muy pocos pediatras sitúan la investigación pediátrica entre sus prioridades. 
- Porque en Europa, solo el 30% de los medicamentos comercializados incluyen una autorización pediátrica, y menos del 50% de los medicamentos autorizados en niños han sido estudiados en la población infantil. 
- Porque, por ello, no es infrecuente que los niños reciban medicamentos no validados para esta edad, lo que no está exento de riesgos. 
- Porque el uso de fármacos no aprobados en niños puede tener consecuencias éticas y repercusiones legales por mala práctica. Sin embargo, si no se utilizan dichos medicamentos aprobados para adultos, se está negando a los niños una intervención potencialmente beneficiosa. 
- Porque la situación es aún más urgente en determinados grupos de pacientes, como los neonatos, los pacientes críticos o los pacientes con enfermedades raras o poco frecuentes. 

Y para mejorar esta situación, todo esfuerzo cuenta. Dos ejemplos: uno nacional y otro local. 

- A nivel nacional, destacar la Plataforma INVEST de la Asociación Española de Pediatría, que tiene por misión fomentar la investigación en pediatría desarrollada fundamentalmente por pediatras, a nivel hospitalario y en Atención Primaria, a través de la incentivación, la formación, la promoción activa, la facilitación, la orientación, el reconocimiento y la provisión de los recursos necesarios para que nuestros pediatras puedan realizar investigación competitiva y de calidad. 

Y en este enlace podéis revisar sus líneas estratégicas, así como las principales redes de investigación. En este artículo se puede profundizar en los retos y prioridades de INVEST-AEP. 


- A nivel local, podemos referir nuestra propia experiencia en el Departamento de Salud Alicante-Hospital General. Pues hace un año y medio iniciamos la andadura de nuestro Grupo de Investigación de Pediatría y Farmacología Clínica, grupo número 38 de ISABIAL (Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante) y en este enlace podéis revisar el por qué, para qué, cómo y quién de nuestro grupo de investigación, así como nuestras principales líneas de investigación

Y, aunque con Julio Verne, podemos afirmar que “La ciencia se compone de errores, que a su vez son los pasos hacia la verdad”, es obligación de todos dar pasos y mejor hacerlo de forma conjunta.

lunes, 15 de julio de 2019

La termita demográfica: ¡España, S.O.S!


Se dice que en los países las crisis económicas actúan como dinamita, mientras que las crisis demográficas actúan como las termitas. Las dos, dicen los entendidos en macroeconomía, pueden derribar un edificio y, en ocasiones, puede ser irreparable. 

Esta termita demográfica se ha situado en Europa y asola España. Basta algunos datos para refrendar lo que ya todos conocemos: 
- Según el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), la cifra de nacimientos en España es la más baja en 20 años. En 2018, nacieron 369.302 españoles, 23.879 menos que en 2017, 56.413 menos que hace cinco años y 150.447 menos que hace 10, cuando el número de nacimientos era un 40% mayor. 
- Sólo durante el primer semestre del año pasado nacieron en España 179.794 niños y murieron 226.384 personas. Hagan la resta: son 46.590 ciudadanos menos en sólo seis meses. Nunca desde que comenzaron los registros históricos del INE en 1941 se había contabilizado un número tan bajo de nacimientos y un número tan alto de defunciones. 
- Los últimos datos del INE dieron la señal de alarma: si el número de fallecimientos en España supera al de nacimientos, se traduce en un crecimiento vegetativo negativo, una situación que no se producía desde hace 74 años, en plena Segunda Guerra Mundial. 
- Nuestra tasa de natalidad es de las más bajas de Europa. El año pasado se situó en 7,9 nacimientos por cada 1.000 habitantes, cinco décimas menos que la registrada en 2017. Y las causas no son nuevas: las mujeres tienen cada vez menos hijos y cada vez hay menos mujeres en edad de ser madres. Actualmente el número medio de hijos por mujer se sitúa en 1,25, lo que supone el valor más bajo desde el año 2002. 
- Expertos han vaticinado que la población española será en 2100 la mitad de la actual y el país habrá perdido casi dos tercios de su población activa: entonces la termita demográfica se habrá convertido en una bomba socioeconómica. Y esto es extensivo a Europa, continente que en 1900 acogía el 25% de la población mundial, pero que en el año 2050 podría no llegar al 7%. 

«Juicios y explicaciones, dudas no permitidas del rechazo a la maternidad, deseos cumplidos y deseos frustrados, embarazos interrumpidos, injusticias domésticas y miedo a carreras truncadas, presiones infinitas, manipulación política, demográfica y médica, la nueva mística de la maternidad, hombres, y hombres ausentes, la trampa cada día más repetida del vosotras podéis escoger cuando, en realidad, la maternidad sigue siendo el principal factor de discriminación social y laboral para las mujeres; la imposible conciliación y la brecha salarial que se convierte en abismo tras el primer hijo». Esta enumeración la realiza la periodista y guionista gallega Diana López Varela en su último libro, “Maternofobia, retrato de una generación enfrentada a la maternidad” (ediciones Península), donde, a caballo entre el relato autobiográfico y el ensayo plagado de datos, desgrana una realidad a la que cuesta atender, pues supone hurgar en las esencias del ser humano: que muchas personas, mujeres, sí, pero también hombres, no quieren tener hijos. Por hache o por be, la realidad es que en España nacen menos niños y, para la escritora Nuria Labar en su novela “La mejor madre del mundo” (Penguin Random House), dice claramente que «la responsabilidad del descenso no es de las mujeres». Lo que muestran los estudios es que el tejido social y productivo ha retrasado la edad de reproducción de las mujeres a un momento que guarda más relación con nuestro ciclo profesional que biológico; esto sumado a salarios precarios, precariedad de viviendas y escasez de servicios y ayudas a la crianza tiene como consecuencia una natalidad que tiende a cero. Y de todo esto, la generación de los “millennials” sabe bastante y sobre el compromiso que supone criar un hijo en el siglo XXI. 

Y esto hace que ya no dispongamos de una “pirámide” poblacional en España, sino de un “diamante” poblacional, con mayor población mayor de 65 años que menor de 18 años: por tanto, un diamante con muy poco valor. Así que esta termita demográfica que corroe nuestro país es debida a múltiples causas, pero en gran parte la tendencia a no tener hijos en España depende de su economía y de su mercado de trabajo, así como de la falta de políticas familiares sólidas. 

El cóctel termita demográfica, maternofobia, paternofobia, millennials, economía y políticas familiares conviene mezclarlo bien para buscar soluciones… antes de que nos explote (más) y no haya tiempo de activar el S.O.S.

sábado, 13 de julio de 2019

Cine y Pediatría (496). “Girl”, cuando la cárcel es tu cuerpo y brotan heridas


Nora Monsecour tenía un sueño: quería ser bailarina. Un sueño que apareció desde que dio sus primeras lecciones de ballet, con apenas cuatro años. Tenía el talento, el deseo, la elegancia y la determinación necesarias para llegar a conseguirlo. Sólo había un problema: había nacido en un cuerpo masculino. Esta historia real fue la fuente de inspiración de uno de las consideradas mejores películas del año 2018, aquella que consiguió múltiples premios en Cannes y San Sebastián, y que fue elegida para representar a su país, Bélgica, en los Oscar. Lleva por título Girl y es la ópera prima del realizador belga Lukas Dhont, quien tardó nueve años en gestar esta película desde que leyó en un periódico el caso de la bailarina Nora Monsecour hasta que pudo hacer su propio largometraje. Fue un tiempo fértil, pero de tierra movedizas para él: un tiempo en el que salió de su propio armario para aceptar su homosexualidad, tiempo para esculpir su talento en tres cortometrajes que lo prepararon para su bautismo de fuego a la temprana edad de 26 años. 

Y un bautismo que podemos considerar un milagro de sentido y sensibilidad, un filme dedicado a contar la historia de Nora, pero ahora bajo el nombre ficticio de Lara, y para ello contó con un sorprendente actor de 16 años, Victor Polster, omnipresente en esta película especial y que no dejará indiferente. Porque aunque se trata la transexualidad con tacto y arte, la comunidad trans ha reprochado la condición cisgénero (no transgénero) del actor principal (si bien fuera elegido entre un cásting de más de 500 jóvenes que incluían chicos, chicas y transexuales y también por su condición bailarín del Ballet Vlaanderen) y también ha reprobado “la perturbadora fascinación del director con el cuerpo trans” de la protagonista y la descripción de su tratamiento hormonal. Sin embargo, a estas alturas la mejor aliada de Girl es la propia bailarina belga Nora Monsecour, quien ha afirmado que esta historia no es la fantasía de un realizador cisgénero, sino que la historia de Lara es su verdadera historia. 

Y es que ya llevamos tiempo expresando el valor del cine en francés en Cine y Pediatría. Y, en concreto, podemos recordar el cine desde Bélgica como esta película - aunque atesora idioma francés y flamenco -, pues tras el éxito de la película Alabama Monroe/The Broken Circle Breakdown (Felix Van Groeningen, 2012) el mismo equipo de producción se lanzó, sin temor alguno, a una historia nada fácil y en las manos de este joven realizador y este joven protagonista.

Lara (Victor Polster) es una adolescente transgénero de 15 años que vive con su padre, un taxista que apoya a su hija en todas sus decisiones, y con su hermano Milo, de 6 años. No encontramos figura materna a su alrededor y apreciamos que se acaban de cambiar de domicilio. Lukas Dhont nos sitúa a la altura de los ojos de su protagonista, quien se encuentra embarcada en el proceso de tránsito: el tratamiento hormonal preciso antes de la operación que le significará cambiar de sexo masculino a femenino. En una de las primeras entrevistas con el equipo de profesionales, el médico le dice: “Vive el presente. Disfruta del momento. Sé una chica. Eres una chica. Eso es bueno, ¿no? Yo veo a una chica guapa y simpática. ¿Qué crees que cambiará el tratamiento hormonal?". Y Lara contesta: “Mi aspecto. Me saldrá pecho y esas cosas”. Y el psicólogo la apoya: “¿Te hace ilusión tener pecho? Eres una mujer y tienes cuerpo de mujer. Lo único que podemos hacer es constatarlo y apoyarte. Pero ya eres todo lo que serás”.

Porque Lara siente que su cuerpo se ha convertido en su cárcel e intenta canalizar toda su esperanza y frustración a través de la disciplina que le implica el ballet. Y vivimos el camino de sacrificio de su tortura física y emocional, de esas múltiples heridas a flor de piel provocadas por los esparadrapos (heridas en los pies por el ballet, heridas en los genitales por ocultar su sexo) y también heridas en su alma y su corazón (por cómo la ven los demás – “¿Te tratamos como una chica o como un chico?”, por cómo se ve ella misma, por sentir que su hermano pequeño le llama Víctor cuando se enfada). Y sentimos su (maravillosa) sonrisa o intento por sonreír y su (íntimo) dolor, su esperanza y su rabia, también su fuerza para seguir adelante. Soporta la información médica con entereza: “Vaciamos el pene y retiramos los cuerpos cavernosos. Luego lo cerramos y volvemos del revés, y esa será tu nueva vagina. Usaremos una parte del glande para hacer el clítoris. Como tomas inhibidores hormonales, puede que el pene no te haya crecido mucho, así que quizás tengamos que usar algo de tejido intestinal para que la vagina sea bastante profunda… Las complicaciones más frecuentes son el sangrado y la cicatrización lenta de las heridas. Una posible complicación grave es la fístula rectovaginal…”.

Es Girl una película llena de asertividad. No solo en el equipo de profesionales que atienden a Lara, sino en su propia familia, que la acompaña a través de la figura paterna. Y por ello su padre le regala estas palabras el día de su 16 cumpleaños, mayoría de edad sanitaria en la que poder decidir: “Gracias a todos por venir. Hoy es un día importante para nosotros. Es un gran momento para la familia, para los tres. Es una nueva vida. Para Lara es un gran momento. Hemos peleado mucho hasta llegar aquí y es estupendo poder compartirlo hoy con todos vosotros”. Y tras el tratamiento hormonal, la tensa espera de la llegada de los caracteres sexuales secundarios, y los consejos de su padre: “Estás en la adolescencia. La adolescencia tienes que vivirla. Pasa muy rápido”. Y llegan las dudas y la preocupación lo llena todo, y se refleja en sus clases de ballet (cada vez más duras como más duras son cada vez las heridas de sus pies) y la propia relación con su padre, y llega a maltratar su cuerpo. Por lo que ante su debilidad, los doctores echan atrás su operación de reasignación de sexo.  Y todo ello ocurre con movimientos de cámara fluidos y etéreos que nos anclan a la belleza y al intento de sonrisa de Lara, tan duro como bello, de las bellezas cinematográficas que cortan el aliento. Y sí, una vez que has visto a Victor Polster en el papel de Lara es inimaginable pensar en otro reparto.

Sorprende que esta obra sea el primer largometraje del director y coguionista Lukas Dhont porque está realizada con una seguridad, sabiduría y sensibilidad que no ejecuta ningún paso en falso, y el objetivo no era banal por su afán de contarnos el sufrimiento de una adolescente no sólo en su aspiración de ser una bailarina de ballet clásico, sino, sobre todo, en luchar por encontrar la forma de salir del dilema de dejar atrás su cuerpo masculino para alcanzar una feminidad intrínseca y esencial con la que se identifica y que necesita para verse completa y genuina. Belleza, contención, delicadeza, sutileza y autenticidad… incluso en su final, que cabe no desvelar. 

Es Girl una película muy recomendable. Mucho más que la fusión de Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000), Cisne negro (Darren Aronfosky, 2010) y Transamérica (Duncan Tucker, 2005).  Una película que nos acerca a una realidad cada vez más visible en la sociedad, y aún resuenan ecos de la reciente Fiesta del Orgullo que acaba de celebrarse en Madrid. Pero Girl, y esto lo ha remarcado su director, no pretende ser un filme de tesis ni un alegato colectivo por la normalización. Estudia, explora y muestra un caso particular que, evidentemente, no se aísla de la realidad actual de los derechos de los transexuales, pero no hace caballo de batalla de ello. Muestra y no demuestra, refleja y no reivindica. Algunos la aman y otros no. Pero es lo que tienen los colores, también los del arco iris.

 

miércoles, 10 de julio de 2019

El orgullo de un buen uso del lenguaje


Las Fiestas del Orgullo de Madrid, conocidas popularmente por su acrónimo MADO, son las fiestas celebradas por el barrio de Chueca (pero por toda la ciudad de Madrid) desde el 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBT, hasta el pasado día 7 de julio. El que sea el 28 de junio conmemora los disturbios de Stonewall (Nueva York) de 1969), que marcaron el inicio del movimiento de liberación homosexual… y luego extendido a toda la diversidad sexual. Por tanto, este año se han celebrado los 50 años. 

Y así es como el Orgullo de Madrid ha pasado de ser una pequeña concentración a finales de los años 80 a ser considerada la mayor fiesta de ambiente gay de Europa y una de las más importantes del mundo, solo superada por la ciudad de San Francisco (California). 

Y este momento ha servido a la sección de El Laboratorio del Lenguaje de Diario Médico, liderada por mi amigo Fernando A. Navarro, para reflexionar, como curioso del lenguaje, por qué lo que empezó llamándose Orgullo Gay, pasó luego a Orgullo LGBT y finalmente parece haberse quedado en Orgullo a secas. 

Vale la pena leer todo el post en este enlace, que lleva por título “Siglas que se alaaargan: LGBTI”Pero, en esencia, estas son la evolución de estas siglas...

Porque es tal la diversidad, que estas son las siglas utilizadas desde la década de los 80, en que comenzó a usarse las siglas LGB (lesbianas, gais y bisexuales). Y luego siguieron todas las que se enuncian a continuación, según nos comenta el autor: 
- LGTT: pues se pidió desdoblar la T para distinguir transexuales de transgéneros. E incluso triplicarla para visibilizar también a los travestis (LGBTTT), pero finalmente se aceptó una sola T en representación de ‘trans’ (que funciona bien para los transvestites de habla inglesa, pero mal para los travestis o travestidos de habla hispana). 
- Hubo también enconados debates sobre el orden en que debían escribirse las cuatro letras: LGBT, LGTB, GLBT, GLTB, LTGB… 
- LGBTI (o LGTBI): cuando la comunidad intersexual pidió ampliarla. 
- LGBTIA: cuando la comunidad asexual pidió ampliarlo a —que, recordemos, otros, pedían escribir LGBTTTIA—, y empezó a hacerse evidente que un alfabeto iba a ser poco si queríamos que la sigla representara de forma exhaustiva también a trisexuales, polisexuales, pansexuales, omnisexuales, asexuales, demisexuales, antrosexuales y cualquier otra forma de expresión de la sexualidad que de un modo u otro se aparte de la norma o modelo de sexualidad considerado «normal» por la sociedad (travestismo, poliamor, BDSM, fetichismo, subculturas de osos y cuero dentro de la homosexualidad masculina, etc.) 
- LGBTQ: momento en el que se propuso entonces echar mano del inglés queer para acuñar una sigla que fuera auténticamente englobadora (aunque el autor nos comenta si no hubiera sido más sencillo acuñar un término como «colectivo Q», puesto que el inglés queer engloba ya también a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales). 
- LGBT+: es como otros prefieren, con la idea de que ese plus o ‘más’ final englobe toda forma de desviación sexual con respecto a la heterosexualidad binaria tradicional. Pero hay quien prefiere LGBTQIA+. Y se ha propuesto también echar mano del signo de interrogación (?) para incluir a las personas que no tienen clara su identidad sexual o se la están cuestionando: GLBTQ?, por ejemplo. 
- LGBTTTQQIAAPP: es la forma más larga que tengo el autor tiene archivada, supuestamente con el sentido de lesbian, gay, bisexual, transexual, transgender, transvestite, queer, questioning, intersex, asexual, ally, pansexual, and polyamorous. 

Y es posible que sea necesario un consenso, y quizás sea necesario “besarse” más en este contexto, y usar otra sigla al respecto: las sigla KISS (Keep It Simple and Short). Pues el autor de este post que hoy comentamos – y lo refrendo – está seguro de que todavía habrá quien proteste porque no ve recogida en ella su genuina, peculiar, privativa e intrínseca identidad sexual. 

Porque el buen uso del lenguaje y la palabra también es algo de lo que sentirse orgulloso… Lenguaje inclusivo sí, pero no exhaustivo y prolijo hasta la extenuación. Respeto a todo y a todos, pero también al lenguaje. Porque es cierto que esta evolución de estas siglas que se alargan reflejan la complejidad del tema, pero siempre es posible mejorar y entenderse. Gracias, Fernando, por el regalo de esta reflexión... Y que se suma a la entrada de nuestro blog hace dos días, en relación con la última Jornada MEDES, peculiar simbiosis entre el mundo médico y el filológico, con una pronunciada vertiente humanista y comunicadora, caleidoscopio profesional con colores complementarios y geometrías diversas que permiten ver los problemas sanitarios desde ángulos insólitos. Y hasta las siglas...

lunes, 8 de julio de 2019

Jornada "El lenguaje médico centrado en el paciente" en vídeo: una joya entre la medicina y la filología


El pasado 1 de julio tuvo lugar en El Escorial y en el contexto de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense-, la XIV Jornada MEDES de Fundación Lilly, bajo un título tan significativo como “LENGUAJE MÉDICO CENTRADO EN EL PACIENTE”

Un reunión muy especial - diría que única en España - fusión de ciencia y letras, de medicina y filología. Allí donde más de 200 asistentes de todos los ámbitos (clínicos y científicos, editores y revisores de revistas biomédicas, profesionales de la bibliotecas y de la cienciometría, periodistas y escritores, traductores médicos y documentalistas médicos, filólogos y antropólogos, gestores y presidentes de asociaciones de pacientes, etc.) se dieron cita alrededor de la ciencia médica y del lenguaje en español. 

Un programa que resultó especialmente atractivo, con ponentes de primera línea. Y hoy podemos compartir toda la Jornada en este vídeo de casi 8 hs de duración, y divido en estos cuatro tramos. Es mucha información, pero os aseguro que vale la pena, dosificarlo en distintos momentos y días para disfrutar del lenguaje y la palabra. 

- CONFERENCIA invitada, a cargo de Fernando A. Navarro, médico y traductor médico: “Lenguaje médico, lenguaje de pacientes” y que puso ya el listón tan alto, que nos transportó por un vaivén de sentimientos y sensaciones, del humor a la reflexión. 
Con él aprenderemos el significado de "No te pongas a las nueve, que no te vale el santolio...Como te dé una miaja de apechusque, la roscas"

- MESA REDONDA 1: “El lenguaje médico: el poder de la palabra”, moderada por Bertha M. Gutiérrez, Catedrática de Historia de la Ciencia de la Universidad de Salamanca. 

- MESA REDONDA 2: “El lenguaje médico desde la perspectiva del paciente“, moderada por José Antonio Sacristán, Director de Fundación Lilly. 

- MESA REDONDA 3: “Estrategias para mejorar la comunicación”, moderada por Rafael Aleixandre, Doctor en Documentación Médica e investigador del CSIC.

Mensajes muy claros en relación con el lenguaje médico, la comunicación y el valor la palabra para construir una relación médico-paciente que genere confianza, complicidad, respeto, seguridad y esperanza. Y por ello, solo cabe un colofón al estilo de Pablo Neruda: “Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.

sábado, 6 de julio de 2019

Cine y Pediatría (495). “Los días que vendrán”… tras nueve meses de embarazo


Carlos Marques-Marcet es un joven director barcelonés que con sus tres primeras películas establece un círculo alrededor las complejidades en las relaciones de pareja y cómo influye en ellas el deseo de tener un hijo. Todo comenzó en 2014 con la película 10.000 Km, continuó en 2017 con Tierra firme y este año 2019 acaba de estrenar Los días que vendrán. Por la primera recibió la Biznaga de Oro del Festival de Málaga y el Goya al mejor director novel y por la última ha vuelto a recoger dicha Biznaga de Oro a mejor película así como la Biznaga de Plata a mejor actriz. Y con ello firma una trilogía accidental (no planificada) en tres contextos sociales diferentes y donde nos hace partícipe de esa implicación emocional con los personajes que nos demanda entender sus actitudes y decisiones. Y para ello es fiel a sus actores, omnipresente David Verdaguer en las tres películas, Natalia Tena en las dos primeras y María Rodríguez Soto en la última y que hoy nos convoca. 

De todas ellas la crítica sitúa a Los días que vendrán como su trabajo más redondo, quizás porque va un paso más allá en cuanto al realismo y la naturalidad de una historia que traspasa la pantalla e impacta en el lado más emocional del espectador. Porque los actores David Verdaguer (en el papel de Lluis) y María Rodríguez Soto (en el papel de Vir) llevan a la gran pantalla una situación real (como es su relación de pareja y el embarazo) para logran dar vida unos pareja de treintañeros y a unas situación ficticias interpretadas con una naturalidad abrumadora. Porque en realidad ellos están viviendo en su vida la situación que se cuenta en la película, y es tan íntimo lo que se cuenta (y se ve) que en diversas escenas nos sentimos incómodos como espectadores, con la sensación de estar invadiendo la intimidad de una pareja. 

Porque para dar la mayor naturalidad a la narración, David Verdaguer y María Rodríguez Soto se tuvieron que mudar durante el embarazo de su hija a un piso contiguo, pues el suyo se convirtió en el escenario de una película durante 50 semanas, las que dedicó Carlos Marques-Marcet a grabar y seguir la gestación. Y para mostrarnos las tribulaciones de Lluís y Vir cuando se enfrentan al vértigo de la paternidad y la maternidad, sobre todo en este tiempo de jóvenes millenial, entendiendo como tal a esa generación Y - cohorte demográfica que sigue a la generación X y precede a la generación Z – que nacieron entre la década de 1980 y principios del año 2000, generación que ha estado generalmente marcada por un mayor uso y familiaridad con las comunicaciones, los medios de comunicación y las tecnologías digitales. 

Y todo comienza con esta pareja esperando algo y una pregunta: “¿Crees que ya está?”. Risas al mirar el resultado positivo del test, luego un abrazo y caras de preocupación, luego el llanto de ella y la pregunta de él: “¿Qué quieres hacer…?. Y la respuesta: “No lo sé… No podemos tener un hijo ahora”. Y la sentencia: “Pues nada, vamos a una clínica y abortamos”. Algo tan habitual y natural como la vida misma, que puede llegar a parecernos normal…y que esta pareja llega a definir como nosotros estamos bien y el hijo cuando nos vaya bien. 

Y es por ello que, a partir de ahí, Marques-Marcet hace uso de su cámara en mano, su imagen granulada, sus primeros planos y sus planos psicológicos para adentrarse en la decisión de seguir adelante con el embarazo y la relación de pareja. Y para contarnos durante esos nueve meses las dudas de una pareja en construcción, sus miedos, sus expectativas, su tránsito hacia algo desconocido que les cambiará la vida. Y un acto tan maravilloso como gestar una nueva vida se convierte en dudas, dudas y más dudas sobre lo bueno y lo malo, y por ello dice Vir: “¿Sabes lo que no es mejor para el niño? Abortar. Es que es muy raro pensar lo que es bueno y no es bueno cuando has decidido abortar”. Y la joven pareja afronta con una mezcla de ilusión, humor, preocupación y miedo, su destino como padres. En ese camino se encuentran diversos obstáculos, reflejando la incertidumbre en la que vivimos actualmente, aunque para los abuelos – otra generación – perciban la noticia como el día más bonito de su vida. Es lo que tiene la generación millennial y esas relaciones más o menos “líquidas” en la que los cambios de pareja son muy habituales en contraste con lo que sucedía en generaciones anteriores y la maternidad tiene otra dimensión. No sé si es mejor o peor, pero sí conocemos que es bastante diferente. 

Los días que vendrán es la crónica de un embarazo que lo cambia todo: en el trabajo, en la vida sexual, en la relación de pareja, en la perspectiva de vida. Y Vir piensa: “Es muy fuerte. Te preñas y de pronto eres la heroína nacional”. Y durante el film caminamos por los distintos meses de la gestación y momentos como la búsqueda del nombre a la niña (se lo juegan a los chinos y el nombre elegido es Zoe), la decisión de si casarse o no (“No nos casaremos, pero arreglaremos los papeles”, llena de pragmatismo, pero con un romanticismo que ya no se lleva), la discusión de si el parto ha de ser hospitalario o domiciliario (“Siempre me has recordado que es cosa tuya y que no voy a entenderlo” le replica Lluís), los conflictos de pareja que llevan a plantearse la separación (“Es que yo quiero estar ahí cuando nazca”, reclama el padre). Y es que según el director, el tema central de la trilogía que acaba de completar es "la dificultad de entender al otro". Y en Los días que vendrán, Lluís no entiende cuál es su lugar y Vir se siente incomprendida durante todo el proceso de embarazo, dando lugar a un sutil y jugoso conflicto de género. 

Y esta historia atesora un curioso tesoro: una vieja grabación en VHS con escenas del auténtico embarazo de la madre de la protagonista y el parto de Vir. Y es así como nos encontramos no ya con una historia basada en hechos reales, sino que los propios hechos reales son los que van marcando los pasos de la propia historia. Y la historia llega a la rotura de aguas, a las contracturas de parto, al periodo de dilatación, a la monitorización hospitalaria, a la decisión de realizar una cesárea por primípara y no progresión del parto,… La cámara lo filma todo, también la cesárea con anestesia locoregional y los espectadores vemos nacer a Zoe, como los padres, y con ellos lloramos de alegría… Y un mensaje que surge de esa cinta VHS: “Que tu vida sea tan preciosa como fue para nosotros tu primer día de vida”

Los días que vendrán es una película compleja, pero valiente, no fácil de ver, pero necesaria para sentir los cambios físicos, emocionales y morales de esos días que vendrán con los meses de gestación. También es cierto que no parece la película más adecuada para aquellos que decidan tener un hijo, pues aunque siempre es un periodo clave, por fortuna en la mayoría de las ocasiones se vive con más luminosidad y sencillez que lo hacen nuestros protagonistas. Y por ello nos quedamos con el largo plano secuencia final de Vir y Zoe, madre e hija, fundidas en una sola persona durante el acto de lactancia materna. En esta escena es cuando podemos entender de manera visual el verdadero significado de la maternidad, del amor y de la propia vida

Y mientras salen los títulos de crédito finales, seguimos viendo a Zoe tomando el pecho y oímos los sonidos de succión y con ello. Y con ello recordamos el famoso pensamiento del escritor cubano, José Martí: “Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene".

 

miércoles, 3 de julio de 2019

INMUNOMEDIA: docencia multimedia de un docente “de cine”


Hay veces que se cierran círculos de forma inesperada. Y todo concuerda felizmente. 

Algo así ocurrió en la XIV Jornada MEDES, “Lenguaje médico centrado en el paciente”. En la tercera mesa redonda, bajo el epígrafe “Estrategias para mejorar la comunicación”, tuvo lugar la ponencia “El lenguaje médico y las nuevas tecnologías y tendencias”, que fue realizado por el Prof. Alfredo Corell, profesor titular en Inmunología en la Universidad de Valladolid. Entre sus mensajes parece claro que hay que ponderar el valor del buen uso de internet y las redes sociales para difundir ciencia de calidad y para vencer la “infoxicación”, donde los usuarios aprecian cada vez más la imagen sobre la palabra, donde la blogosfera está cayendo en desuso respecto a la multimedia, y estas herramientas multimedia deben ser parte de la innovación en docencia y en comunicación. 

La primera sorpresa fue saber que Alfredo Corell es también el coordinador del proyecto INMUNOMEDIA, quien recibiera hace meses el Premio MEDES 2018 al mejor proyecto en la difusión del español médico. Un premio que concedimos por unanimidad por hacer de la innovación un empeño de larga trayectoria, y cuyo objetivo principal era suplir la falta de contenidos de calidad en español en Inmunología, además de combatir los efectos del exceso de información o “infoxicación” en la materia. Con ese fin, se recopilaron los apuntes de los estudiantes, muchos de ellos enriquecidos con dibujos muy precisos, y todo ello entró de lleno también en las redes sociales. Como razón del éxito internacional de INMUNOMEDIA, cabe citar las "inmunopíldoras", pequeños vídeos explicativos que, con concisión, ritmo y códigos actuales difunden a nivel mundial conceptos esenciales de inmunología. De forma que se trata, actualmente, del portal mas reproducido del mundo en inmunología, con casi 2,5 millones de visitas, especialmente desde México y España. 

Más allá o de forma simultánea se desarrolla Inmunomedia 4.0, que quien quiera conocer mejor os aconsejo revisar este artículo, pero en cuyo resumen nos explican “El nuevo profesor-tutor desempeña competencias que incluyen el uso de las nuevas tecnologías, el diseño de Objetos de Aprendizaje Multimedia (OAM) y la supervisión del aprendizaje del alumnado. En este contexto, Inmunomedia 4.0 –proyecto en el que participan las Universidades de Valladolid, Alicante, Complutense y Toulouse III- pretende responder a necesidades y carencias en la docencia de la Inmunología en titulaciones Biomédicas: en primer lugar “Elaborando y difundiendo OAMs" de Inmunología de calidad, como la colección de “Inmunopíldoras” de gran impacto entre universitarios hispanoparlantes; en segundo lugar "Coleccionando OAMs en tablones" (“Content Curation”) que proporcionan a estudiantes y profesores información útil, etiquetada, contrastada y organizada por Módulos. De las diferentes herramientas de “Content Curation” utilizadas, las de mayor repercusión han sido las colecciones realizadas con “Scoop.it” y “Pinterest”; en tercer lugar "Implicando activamente a los estudiantes" de diferentes universidades en la elaboración de un “Periódico Universitario de Inmunología” tras emitir en twitter noticias de interés inmunológico usando hashtags, que se rastrean y generan un diario en “Paper.li”; y finalmente "Impulsando la tercera misión universitaria" elaborando materiales divulgativos multimedia de inmunología y difundiéndolos en redes sociales, a los pacientes e incluso en lugares públicos (colección de videos “Canal Defensas”)." 

La segunda sorpresa, o quizás ya no, después de lo anterior, es conocer que Alfredo Corell ha sido elegido este año como el mejor profesor universitario de España según la II convocatoria de los premios Educa Abanca. Estos premios conocidos como los "Goya de la Educación" realzan la figura del buen docente y tienen como característica principal que ningún profesor se puede presentar individualmente, deben ser sus alumnos quienes lo propongan. Y no es de extrañar, pues su método docente utiliza clases en los bares, obras de teatro en el aula, una página web o las lecciones por YouTube, además de cualquier método tradicional conocido. 

Y es así como hace un par de días en El Escorial tuve, entre otras muchas experiencias, la oportunidad de aprender que hay una universidad viva más allá de ANECA, que hay docentes que aman su profesión pese a las dificultades, que los alumnos se merecen que los docentes salgamos de nuestra zona de confort. Por ello, tuve el placer de regalar “Cine y Pediatría 8” a Alfredo, pues a un docente “de cine” le resultará amable un libro que lleva por título “una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica”. Porque un libro vale lo que valen sus lectores… y por ello esta foto que hoy sirve de presentación a este post. 

Y por ello el círculo se cerró felizmente. Y así es el azar, aunque quizás nada ocurra por casualidad.

Os dejo una “inmunopíldora” de INMUNOMEDIA, pues una imagen vale más que mil palabras, porque este vídeo vale más que este post.

lunes, 1 de julio de 2019

Actualizaciones de EvidenceUpdates en Neonatología (XV): primer semestre 2019


Un semestre más - y llevamos 15 ediciones y más de 7 años - retornamos con las actualizaciones de EvidenceUpdates en Neonatología, en esta ocasión con el primer semestre del 2019, tanto para revistas biomédicas como en Colaboración Cochrane. 

Como es habitual, seleccionamos aquellas revisiones sistemáticas con una puntuación > 5 en las áreas de interés de EvidenceUpdates: 












sábado, 29 de junio de 2019

Cine y Pediatría (494) “Mañana empieza todo”… y no se aceptan devoluciones


Se denomina como remake - anglicismo de adaptación – a aquella película que reproduce más o menos la trama, los personajes, la ambientación y otros detalles de una obra anterior. En Cine y Pediatría hemos hablado ya de algunos remake: hace algún tiempo lo hicimos con Carrie (la original del año 1976 de la mano de Brian de Palma, así como de su remake del año 2013 a cargo de Kimberly Peirce), y recientemente con Déjame entrar (la original del año 2008 dirigida por Tomas Alfredsson y la copia del año 2010, dirigida por Matt Reeves).

Y hoy regresamos con otro remake. El original es una película mexicana, una de las de mayor éxito y taquilla en la historia cinematográfica de aquel país, dirigida en el año 2013 por el también actor Eugenio Derbez y bajo el título de No se aceptan devoluciones. Conocemos a este actor también desde Cine y Pediatría por su interpretación como doctor en la peculiar película Los milagros del cielo (Patricia Riggen, 2016) y que como ésta, estaba repleta de sentimientos, sentimentalismo y valores.
Se nos presenta a Valentín, un tipo mujeriego, soltero y egoísta, quien vive la buena vida en Acapulco hasta que de repente tiene que hacerse cargo de una hija pequeña, Maggie, a la que no conocía y fruto de una aventura ocasional. Decidido a devolverle la niña a su madre, emprende un viaje con ella a Los Ángeles, pero la convivencia con esa hija acaba transformando sus convicciones y forma de ver la vida.

Pero hoy centramos más la atención en la copia. Una película francesa dirigida en el año 2016 por Hugo Célin bajo el título de Mañana empieza todo y que como fórmula de éxito utilizó esta combinación: se unieron los productores de La familia Bélier (Eric Lartigeau, 2014) con el actor Omar Sy, con la estela de su interpretación de inmigrante en la película más taquillera en la historia de Francia, hablamos de Intocable (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011). Y a todo ello se une el añadido del propio cine en francés, cinematografía que consigue que hasta las películas más sencillas puedan llegar a ser buenas películas.  Y aquí la trama es similar, si bien nuestro protagonista ahora se llama Samuel, vive en el sur de Francia, tiene que cuidar de su hija Gloria y para buscar a la madre de la pequeña viaja hasta Londres.
Lo cierto es que ambas películas, pese al diferente título y diferentes nombres de los personajes, tienen un mensaje común esencial: que la familia está donde están los que te aman.

Y Mañana empieza todo se inicia con este recuerdo y esta reflexión. Un niño negro se encuentra con su padre en el borde de un acantilado, desde el que tenía que atreverse a saltar al mar: “De niño, mi padre quiso enseñarme que el que tiene miedo a algo, le da a ese miedo un gran poder. Decía que el miedo era un animal que lo puedes amaestrar o matar. Yo no entendía que quería decir. Pero sí entendí que quería que me hiciera un hombre”. Y este niño es Samuel de joven, nuestro protagonista, quien ahora es todo un gigoló, que flirtea con las chicas y con la vida. Y es cuando uno de esos flirteos aparece ante él con su hija de tres meses, Gloria, momento en el que ella huye y le deja a la niña en sus brazos. Y, aunque intenta que la niña regrese con su madre, no la encuentra en su viaje a Londres, allí donde acaba viviendo y donde comienza su profesión como doble en películas de acción.

La relación entre Samuel y Gloria crece a medida que pasa el tiempo y la niña cumple años. Y él, para mantener vivo el contacto con su madre, le escribe cartas en su nombre, bajo el nombre de Kristin Stewar, tal como aparece en su perfil de Facebook, haciéndole creer a la pequeña que su madre es agente secreto en misión por todos los países del mundo… desde hace 8 años, cuando cogió los 20 euros, un taxi y se fue. Porque prefiere contarle que tiene una madre espía, que su madre le abandonó. Pero una enfermedad con poco tiempo de vida… lo cambia todo (o nada).

Y la madre regresa a Londres cuando la niña está a punto de cumplir 9 años, y confirma como el padre la ha cuidado maravillosamente (basta ver la decoración de su casa). Y por ello le dice a Samuel: “Pero gracias a ti, existo para ella”. Entrañable la escena de las tres sombras al entrar en el colegio… Pero la madre tiene ahora otra pareja y surge la típica lucha por la custodia… Y finalmente se solicita la pruebas de paternidad y resulta no ser el padre, lo que convierte a Kristin en una dudosa persona, pese a su aparente fragilidad. En todo este proceso Samuel utiliza la asertividad con su hija: “Tienes tu papá el que te crió, que soy yo. Y tienes el papá que te engendró, que es otro”.

Y llegamos a un final inesperado y a este pensamiento de nuestro padre protagonista que nos hace sentir que ha valido la pena ver esta película: “Hay pruebas más difíciles en la vida que la de saltar de un acantilado a los 9 años. Con Gloria en mi vida, hallé el valor para lanzarme al vacío. Me enseño que el miedo a morir no es nada frente al de no vivir; que 20 euros para un taxi podían darte la felicidad absoluta. No existen la madre ni el padre perfectos. Hacemos lo que podemos, improvisamos. Hoy me basta con mirar a Gloria, con oír su risa, para olvidarme de lo demás. Solo importa el momento presente. Solo importa esa musiquita que no me abandonará. Eso valía le pena. Aunque la vida te reserve un revés, y que los médicos te digan que no hay explicación posible, que así son las cosas, así es la vida, y que un día, Gloria se dormirá para no despertar jamás. Los médicos no se equivocaron… Gloria se fue semanas después de pasar sus mejores momentos en familia. Mi padre me preparó para afrontar mis miedos y mi hija para afrontar la vida. A veces hay caídas que nunca se detienen. Pero yo quise que cada segundo de esta fuera una fiesta. Y hoy, atesoro en mí todos esos segundos con mi hija. Gloria está aquí, a mi lado, por siempre. Y mañana empieza todo…” 

Porque quizás algo así es la existencia, esa transición en la que viajamos desde nuestros padres (que nos ayudan a afrontar los miedos) hasta nuestros hijos (que nos enseñan a afrontar la vida). Y en donde en cada momento es posible que mañana empiece todo… y en donde conviene no errar demasiado, por si no se aceptan devoluciones.  De momento - y para empezar - os dejamos los trailers de las dos películas, el de la copia francesa y el del original mexicano.



viernes, 28 de junio de 2019

Nuevo número de Evidencias en Pediatría: junio 2019


Un nuevo trimestre y un nuevo número trimestral de la revista Evidencias en Pediatría ha llegado: ciencia con calidad y conciencia. Una nueva alegría para el intelecto y para mejorar con pruebas nuestra práctica clínica como pediatras. 

El número libre en todos sus contenidos pueden ser consultados en este enlace, pero os dejamos los temas tratados. A través del enlace previo podéis acceder a todos los artículos de forma libre, como siempre en Evidencias en Pediatría. 

Editoriales: 
Transfusión de plaquetas en el recién nacido. Nuevas pruebas. Nuevas incertidumbres 

¿Estamos preparados para usar bromuro de ipratropio con pMDI y cámara espaciadora en la crisis grave de asma? 

Artículos Valorados Críticamente: 
Trombopenia en prematuros: buscando el umbral ideal para transfundir 

¿La introducción temprana de alimentación sólida mejora el sueño de los lactantes? 

Síndrome de apneas-hipopneas del sueño en niños, ¿podría diagnosticarse con un smartphone? 

Índice de shock: sencillo predictor de mortalidad en sepsis grave 

¿Cámara de inhalación también para las crisis asmáticas graves? 

La vacuna frente a la parotiditis es menos inmunógena que la de sarampión, sin relación clara con el tiempo desde la vacunación 

Tabaquismo gestacional y trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Más razones para no fumar Calidad de vida del pretérmino extremo. Nuevos retos de la Neonatología

La melatonina mejora algunos aspectos del sueño en niños con trastornos del neurodesarrollo

Fundamentos de Medicina Basada en la Evidencia: 
Inferencia estadística: probabilidad, variables aleatorias y distribuciones de probabilidad

Artículos traducidos: 
Se confirma la utilidad del lorazepam como tratamiento de primera línea para frenar convulsiones prolongadas en niños

miércoles, 26 de junio de 2019

Reuniones Departamentales de Pediatría: sumar es la clave

La reforma sanitaria emprendida en España en la década de los 80 da como resultado la creación de dos niveles de atención sanitaria: la Atención Primaria y la Atención Especializada, cada una con unas funciones específicas, que convierten al médico general y al pediatra del Centro de Salud en puerta de entrada (“gatekeeper”) al sistema sanitario y principal responsable del paciente, y al especialista le otorga el papel de consultor y la realización de procedimientos diagnósticos y terapéuticos que requieren un alto grado de especialización. 

La coordinación entre niveles asistenciales en Pediatría (Atención Primaria y Atención Especializada) es una necesidad cada vez más evidente y prioritaria en gestión sanitaria y también se constituye en una necesidad sentida por la propia sociedad que demanda una continuidad en la asistencia, una asistencia de calidad y una atención integral dirigida a mejorar su calidad de vida. Y es así como en el siglo XXI es obligado llegar a un entendimiento entre ambos niveles asistenciales que debería redundar en una mejor organización y gestión sanitaria, mayor beneficio para el paciente y satisfacción para los profesionales sanitarios. 

La coordinación entre Atención Primaria y Atención Especializada de un Departamento de Salud se debe establecer en las facetas principales del quehacer pediátrico: asistencia, docencia, investigación y gestión. Este es el camino que iniciamos hace 5 años en el Departamento de Salud Alicante-Hospital General y celebramos este primer quinquenio con este post.

- Coordinación ASISTENCIAL. El mayor interés de la colaboración entre pediatras y la coordinación entre niveles se centra en el ámbito asistencial, que debe tratar de acercarse al cumplimiento de algunos objetivos concretos:  mayor calidad del proceso asistencial, mejorar la comunicación de datos de un mismo paciente, utilizar más correctamente los servicios de urgencias, mayor racionalización del gasto sanitario e incremento de la satisfacción del usuario 

- Coordinación DOCENTE. El pediatra de Atención Primaria tiene una necesidad imperiosa de formación continuada pediátrica, escasa a veces en el programa de los equipos en su Centro de Salud. Se hace necesario organizar reuniones periódicas con los pediatras de su Área, en jornada laboral (aunque falta tiempo, por distancia y por carga asistencial) y mucho mejor si en ellas participa el Servicio de Pediatría de su hospital de referencia, con una un trabajo en equipo bajo el concepto del Departamento de Salud. Revisiones de casos clínicos, sesiones bibliográficas o temas de actualización, que tengan un contenido útil y de aplicación práctica y cuenten con la participación de los profesionales de ambos niveles. Es una buena oportunidad para el conocimiento personal y de las posibilidades y limitaciones de cada uno; y esta organización zonal pediátrica podría aportar también soluciones a la creación de guías de actuación conjuntas, protocolos de derivación, algoritmos de actuación, planes de atención continuada, etc. 
Y también la necesidad de compartir la formación de los MIR de pediatría con rotaciones obligatorias por Centros de Salud y estas deberán ser, en base a los principales programas de formación, de al menos 3 meses durante su periodo de formación. 

- Coordinación INVESTIGACIÓN. En el terreno de la investigación hay mucha dependencia hospitalaria, no sólo por el aislamiento, la presión asistencial y la falta de tiempo, sino también por la ausencia de formación y la dependencia de medios tecnológicos. Aunque cada vez más, el pediatra de Atención primaria, perfectamente cualificado, va saltando estas barreras, la realización de ensayos clínicos y trabajos conjuntos con la pediatría hospitalaria son deseables y deberían ser habituales. 

- Coordinación en GESTIÓN. Es importante reseñar la corresponsabilidad con la gestión de los recursos sanitarios, con el buen uso de los mismos y de la contención del gasto farmacéutico. Es por ello que se debe definir (y se debe conocer por todos) la Cartera de Servicios de Departamento de Salud, es decir, el mapa de recursos (humanos y estructurales) con listado de nombres de especialistas y servicios ofertados, listado de pediatras en cada una de las secciones del Hospital y en cada uno de los Centros de Salud.

Hoy, dentro de este programa global de colaboración, compartimos el producto docente de 5 años de Reuniones Departamentales de Pediatría entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria, sesiones mensuales cuya organización se puede consultar en este enlace
Esta reuniones se consideran prioritarias para una gran cohesión del equipo de Pediatría del Departamento de Salud Alicante-Hospital General que engloba 113 pediatras (43 facultativos y 20 residentes en el hospital y 50 pediatras en los diferentes Centros de Salud), favoreciendo la homogeneidad en el trabajo, la mejora continua y las relaciones humanas.

En este enlace os dejamos las 48 sesiones departamentales realizadas hasta la fecha, en la que se ha intentado un recorrido por todas las áreas temáticas de la Pediatría, temas que hemos considerado que puedan tener utilidad en la práctica clínica habitual. 

Esperamos que sea de vuestro interés, porque SUMAR es la clave. Y COMPARTIR también... Y esto es importante en el trabajo en equipo en un Departamento de Salud en Pediatría.

sábado, 22 de junio de 2019

Cine y Pediatría (493). “Familia al instante”, bienvenidos a la adopción en tono “feel good movie”


Se conoce con el anglicismo de “feel good movies” (o películas con sentimiento o buen rollo) a un estilo de películas para ver con toda la familia, películas que excluyen todo tipo de violencia, sangre y escenas de contenido sexual explicito, e incluso que añaden ser películas con valores o enseñanzas. Son películas pensadas para hacer sentir bien al espectador, pero se han convertido en una especie en extinción. Pues al atesorar tanta bondad no suelen tener muy buena prensa (y más si llevan niños incorporados entre los protagonistas), aún cuando por lo general, consiguen llevar a su terreno a numerosos espectadores. Se les critica su tendencia calculado manejo de emociones, algo que ya un grande como Frank Capra dominaba a la perfección. 

Son de ese tipo de películas con las que el espectador sale del cine con una sensación agradable. Y con ello no queremos decir que tenga que ser una comedia, sino más bien una película que transmite y deja buena sensación. Y al exponer algunos ejemplos ya tratados en Cine y Pediatría, seguro que la definición queda clara: ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946), Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), Mejor… imposible (James L. Brooks, 1997), Patch Adams (Tom Shadyac, 1998), Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000), Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004), En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006), Juno (Jason Reitman, 2007), El triunfo de un sueño (Kirsten Sheridan, 2007), The Blind Side (Un sueño posible) (John Lee Hancock, 2009), Un lugar para soñar (Cameron Crowe, 2011), Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky, 2012), El camino de vuelta (Nat Faxon, Jim Rash, 2013), St Vincent (Theodore Melfi, 2014), La familia Bélier (Eric Lartigau, 2014), Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton, Guy Jenkin, 2014), Del revés (Pete Docter, Ronaldo Del Carmen, 2015), Yo, él y Raquel (Alfonso Gomez-Rejon, 2015), La vida de Calabacín (Claude Barras, 2016), Sing Street (John Carney, 2016), Wonder (Stephen Chbosky, 2017), El buen maestro (Olivier Ayache-Vidal, 2017),... 

Son muchas más, pero os dejamos estos ejemplos previos. Ejemplos al que se suma la película de hoy, Familia al instante (Sean Anders, 2018), una auténtica “feel good movie” en relación con la paternidad y la adopción, obra del incorregible director que nos tenía acostumbrado a comedias del tipo Desmadre de padre (2012), Padres por desigual (2015) o Dos padres por desigual (2107). Así pues, un director al que la palabra padre no es ajena – también en sus películas – y en esta ocasión tiñe esta paternidad de tintes autobiográficos, pues en realidad la historia contada no es muy diferente al que él y su familia vivieron. Y de hecho el padre de la película es su alter ego, interpretado por un actor habitual en sus películas como es Mark Wahlberg. 

Y sí, Familia al instante es una curiosa película que mezcla sentimientos, con una historia que para muchos no será ajena, como es mostrarnos las dudas de una pareja a la hora de adoptar hijos y las situaciones que a partir de ese momento comienzan. Y sin embargo, el guión, interpretaciones y escenas nos generan una extraña felicidad. Porque Pete (Mark Walger) y Ellie (Rose Byrne) son una pareja que vive en la aparente comodidad que proporciona el no tener hijos, pero todo cambia cuando por distintos motivos la madre piensa en la posibilidad de adoptar. Y como ya no son jóvenes incluso se plantean comenzar acogiendo a un niño de cierta edad y para ello viajan de las páginas web a asociaciones, e incluso visitan lo que se conoce como feria de adopción (que es algo que realmente pasa) allí donde los adolescentes, como en esta película, están segregados a un lado porque todo el mundo tiene miedo de ellos. Y cuando les sugieren que pudieran intentar acoger un adolescente, Ellie comenta sobre ellos, poco convencida: “Usan drogas, ven gente jugar videojuegos en YouTube…”

Finalmente conocen a la adolescente Lizzie (Isabela Moner), tan encantadora como inconformista, pero ella convive en el centro de acogida con sus dos hermanos pequeños: Juan (Gustavo Quiroz), el buen niño gafe que siempre pide perdón, y Lita (Julianna Gamiz), la pequeña rebelde. Y a para estos pequeños, Lizzie es más que una hermana, pues asume el papel de madre que no tienen a su lado, pues la madre real sale y entra de la cárcel y de su adicción a las drogas. Y aunque para Pete y Ellie tres hijos no estaba en su supuesto, la asistente social logra convencerles. 

Y llega el momento de que los cinco convivan en una misma casa. Y aunque sin dramatizar, sentimos las dificultades propias de un proceso de adopción, también las alegrías, y las dudas y los temores. El desaliento, incluso. Porque quizás, cada adopción, empieza con algún nivel de tragedia, pues cada niño – sobre todo a mayor edad – viene con su mochila, con un pasado no fácil, con un presente confuso y con una interrogación en el futuro. Por ello, la asistente social Karen (Octavia Spencer), les avisa: “Tengan en cuenta que esto no va a ser fácil”

Pero el tiempo y el amor puesto en el empeño vencen cualquier duda o dificultad. Y la acogida y adopción, tantas veces descrita como un drama – recordamos La pequeña Lola (Bertrand Tavernier, 2004), Vete y vive (Radu Mihaileanu, 2005) o La adopción (Daniela Fejerman, 2015) - es relajante verla reflejada con películas con este “feel good movie”, entre risas y lágrimas. Y sí, vuelve a marcarnos el camino el personaje de Karen: “Con un poco de estructura y amor, estos niños podrían florecer”.

 

miércoles, 19 de junio de 2019

Decálogo de seguridad del niño en el entorno sanitario


El Comité de Calidad Asistencial y Seguridad en el Paciente de la AEP ha elaborado un decálogo de seguridad del niño en el entorno sanitario. El decálogo está disponible en formato póster y se adjunta debajo. El decálogo ya se lanzó en el año 2014, pero lo recordamos porque en el último Congreso de la AEP fue recordado en una Mesa redonda y cabe tenerlo bien presente.

Los presentes consejos tienen la finalidad de invitarle a participar activamente en la seguridad de su hijo en todas las fases de la atención sanitaria, asumiendo su corresponsabilidad en dichos procesos. Le proponemos que contribuya procurando el cumplimiento del siguiente decálogo: 

1.Procure que su hijo lleve siempre puesta la pulsera de identificación, si hubiera que retirarla para alguna técnica, insista en que la coloquen en el otro brazo.

2. El niño debe estar siempre acompañado de un familiar o cuidador, tanto en la habitación como en otras áreas de diagnóstico o tratamiento, salvo excepciones como puede ser quirófano.

3. Asegúrese de que la información relevante del niño figura en su historia clínica y de que las alertas, especialmente alergias a medicamentos, alimentos, látex, etc. están convenientemente indicadas en carteles visibles en la cabecera de la cama y en la historia clínica.

4. Es importante que usted conozca el nombre de el/los médicos responsables de su hijo, así como de la enfermera asignada para su cuidado.

5. Pregunte sin restricciones todas las dudas que tenga acerca del estado de salud de su hijo, así como de los procedimientos diagnósticos y los tratamientos.

6. Hay que insistir en el cumplimiento de las normas de higiene, fundamentalmente el lavado de manos, por parte de los acompañantes, visitas y personal sanitario.

7. Indique de forma clara la medicación que está tomando su hijo.

8. Pida información sobre la medicación que le han prescrito a su hijo: nombre, dosis, frecuencia y vía.

9. No se marche del hospital sin un informe claro de su atención y las recomendaciones terapéuticas al alta.

10. Debe conocer y comprender la enfermedad y las opciones de tratamiento existentes así como las posibles complicaciones y sus tratamientos. El médico y la enfermera se lo explicarán con lenguaje adecuado y comprensible.

Y nunca olvidar el pensamiento; “Hay algunos pacientes que no podemos ayudar, pero no hay ninguno que no podamos dañar” de Arthur Bloomfield".


lunes, 17 de junio de 2019

Cuadernos de Historia de la Pediatría Española: un año más con nosotros...


En cada Congreso de Pediatría recibimos cada año los interesantes Cuadernos de Historia de la Pediatría Española que se aglutinan alrededor de la labor del Comité de Historia de la AEP (Asociación Española de Pediatría), cuya labor conviene conocer. 

En el reciente congreso celebrado en Burgos hemos recibido (pero ya solo on-line, no en papel, para cuidar el ecosistema) los Cuadernos número 16 y 17, y que se pueden consultar a través de esta página web del Comité de Historia. 

El Cuaderno nº 16 se titula "En torno a la Puericultura", con estos capítulos y autores. 
Este Cuaderno, continuador de una larga trayectoria de actividades de un ilustre Grupo de historia de la pediatría española en la AEP, ofrece información dominante acerca del niño lactante y de su entorno, aceptado en pediatría y puericultura como una etapa fundamental en el cuidado de la salud infantil. 
- Prólogo. Manuel Cruz Hernández 
- Iconografía y lactancia materna. José María Paricio Talayero 
- Literatura y lactancia materna. Elena Alonso Lebrero y Miguel Zafra Anta 
- Aquellas nodrizas y aquellas pasiegas. Juan José Fernández Teijeiro 
- La Escuela Nacional de Puericultura. José Ignacio de Arana Amurrio y José Manuel Fernández Menéndez 

El Cuaderno nº 17 se titula "Una imagen y unos personajes de la medicina burgalesa", con estos capítulos y autores. 
La muy noble e histórica ciudad de Burgos, ha sido siempre un referente clave en el devenir de Castilla. Ese carácter puede aplicarse también a la historia de los múltiples pediatras que han tenido un papel importante en nuestra sociedad científica, y a su influencia en la pediatría nacional. 
- Prólogo. José Manuel Marugán de Miguelsanz 
- La uroscopia en España. A propósito de una imagen custodiada en el Monasterio de Santa María de la Vid de Burgos. Víctor García Nieto, José Ignacio de Arana 
- Recordando a Francisco Valles, el Divino. Justo Hernández 
- Charles Dent y Burgos. Gregorio de la Mata Franco, Víctor García Nieto 
- Dr. José Díez Rumayor, “Pediatra de los niños burgaleses”. Jesús Rodrigo Palacios.  

Gracias a los amigos y colegas del Comité de Historia de la AEP. Gracias a todos aquellos que trabajáis para recordarnos que no podemos obviar las palabras de Aldous Huxley: "Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia".

sábado, 15 de junio de 2019

Cine y Pediatría (492). “Déjame entrar”... en tu vida


Las películas de vampiros son todo un subgénero dentro del terror. Algunas son muy reconocibles, como Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992), Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994), Vampiros de John Carpenter (John Carpenter, 1998), Van Helsing (Stephen Sommers, 2004) o Soy leyenda (Francis Lawrence, 2007).

Una fama que se vio reactivada por tres sagas, una trilogía y dos pentalogías. La saga Blade, que comenzó con Blade (Stephen Norrington, 1998), y continuó con Blade II (Guillermo del Toro, 2002) y Blade Trinity (David S. Goyer, 2004). La saga Crepúsculo, que comenzó con Crepúsculo (Catherine Hardwicke, 2008) y continuó con Luna Nueva (Chris Weitz, 2009), Eclipse (David Slade, 2010) y Amanecer, parte I y parte II (Bill Condon, 2011 y 2012). Y la saga Underworld, que comenzó con Underworld (Len Wiseman, 2003), y continuó con Underworld: Evolution (Len Wiseman, 2006), Underworld: La rebelión de los licántropos (Patrick Tatopoulos, 2009), Underworld: El despertar (Måns Mårlind, Björn Stein, 2012) y Underworld: Guerras de Sangre (Anna Foerster, 2016).

Pero una de estas películas sobre vampiros que hoy nos reúne tiene algo especial, pues es mucho más que una historia de vampiros, pues a través de la amistad de un niño y una niña adolescentes aborda el lado oscuro de la humanidad, tratando temas como el acoso escolar, alcoholismo, pedofilia, pederastia, prostitución, suicidio y asesinatos junto con temas sobrenaturales y también con la amistad y el amor como salvación. Todo comenzó en el año 2007 cuando el escritor sueco John Ajvide Lindqvist escribe “Déjame entrar”, una novela que se centra en la relación entre Oskar, un niño de 12 años y Eli, una criatura con apariencia de niña de la misma edad que Oskar, pero que en realidad es una criatura de más de 200 años con hábitos de vampiro: se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activa. Son varios los personajes de la novela, y por medio de ellos el autor describe la vida en los suburbios de Estocolmo a principios de la década de 1980 gran parte de la miseria humana. El título hace referencia a la canción "Let the Right One Slip In" de Morrissey, pero también al mito folklórico que afirma que los vampiros no pueden entrar en una casa sin ser invitados.

Y de esa novel surgieron dos películas, la original y la copia. En 2008 se estrenó la película sueca Déjame entrar (Låt den rätte komma in), dirigida por Tomas Alfredsson y protagonizada, donde Oskar (Kåre Hedebrant) es un adolescente tímido sometió a acosos escolar que vive en Blackeberg, un suburbio de la ciudad de Estocolmo, quien conoce a su nueva vecina Eli (Lina Leandersson). En 2010 se estrenó el remake, la película estadounidense Déjame entrar (Let Me In), dirigida por Matt Reeves, situada en Los Álamos/Nuevo México y en donde los niños protagonistas adoptan los nombres de Owen (Kodi Smit-McPhee) y Abby (Chloë Moretz). Nos referiremos a esta última versión en donde reconocemos a los dos jóvenes protagonistas, pues ambos forman parte de emblemáticas películas de Cine y Pediatría: Kodi Smit-McPhee era el hijo de Rómulo, mi padre (Richard Roxburgh, 2007), y Chloë Moretz la hemos disfrutado y sufrido, respectivamente, en dos películas como La invención de Hugo (Martin Scorsese, 2011) y Carrie (Kimberly Peirce, 2013). Y curiosamente esta última era también un remake y también centraba el acoso escolar en el contexto de una película de terror, como la cinta que hoy nos convoca.

Y todo remake no está exento de polémica. Porque, salvo excepciones, el original suele siempre superar a la copia (como la novela suele superar a la película) y aunque esta copia de Déjame entrar es aceptable, parece que una nueva versión a los dos años de su estreno, resultaba, al menos, paradójico. Y algunos refieren que no aporta nada nuevo quizás esta versión de Matt Reeves, más bien le restaría en relación a la contención de la versión sueca y a la compleja descripción de sus personajes. Pero entremos en materia....

Todo comienza con una primera escena en una nevada noche en la que dos coches policía escoltan a gran velocidad a una ambulancia, en la que tratan de salvar la vida a una persona que se ha quemado la cara con ácido. Un policía le pregunta, “Queremos saber quién eres”, pero a continuación éste desfigurado personaje se tira por la ventana del hospital. Y, a continuación, retrocedemos a la historia acaecida dos semanas antes.

Y se nos presenta a nuestros dos jóvenes personajes. Owen es un joven adolescente que vive con una madre en proceso de separación, un niño algo bizarro que vigila a sus vecinos con un telescopio mientras realiza extraños juegos. Y que es considerado un friqui aniñado, por lo que sufre acoso escolar por los matones de su clase, y por ello su compañeros son el temor y deseo de venganza. De pronto, una niña de su edad se establece como vecina junto al que parece ser su padre. Su nombre es Abby y siempre anda descalza y solo sale de noche al parque, y le dice: “Sabes, no puedo ser tu amiga”. Una joven con un comportamiento extraño, que no recuerdo el día de su cumpleaños y que no reconoce lo que es el famoso cubo de Rubik.

Un niño ahora sin padre, una niña sin madre, dos jóvenes bizarros en su comportamiento que están llamados a iniciar a una amistad entre la glacial nieve externa y la helada temperatura emocional que los rodea para adentrarse juntos en un universo cálido, sólo para ellos, un pacto sellado con amor, dolor, miedo y entrega… y sangre. Abby le quiere ayudar a superar el bullying: “Dales con fuerza y dejarán de pegarte”.

Una atípica pareja de preadolescentes al margen de lo corriente, jóvenes que caminan de puntillas entre su propia forma de ser, su familia, el centro escolar y la sociedad. Allí donde Owen soporta los golpes y humillaciones de la vida parapetándose en su interior, pues su religiosa madre intenta superar las heridas de la separación con su marido y no percibe las heridas en su hijo. Y en su círculo que parecía no tener salida, aparece Abby, y la amistad se transforma en amor y por eso ella le dice: “¿Me querrás aunque no fuera una chica?”. Y él la dejará entrar… 

Una de las historias de amor adolescente más inquietantes que se han trasladado a la pantalla, una historia de aceptación incondicional, que ella intenta evitar por su secreto: “He de partir y conservar la vida, o quedarme y perecer”. Es una historia de comprensión sin palabras, pero con dudas, las dudas que Owen pregunta: “¿Crees que existe el mal?”. Y cuando Abby le declara: “Necesito sangre para vivir. Tengo 12 años, pero hace mucho tiempo que tengo 12 años”. Y pese a ello, seguir amando, amar en un infierno que para ellos es un paraíso encriptado, secreto, obviando el horror, la tragedia y la condena.

Porque todos necesitamos que nos dejen entrar en la vida de las personas que queremos, que necesitamos. Y como Abby, también “sangramos” si sentimos que no podemos formar parte de esas vidas. Algo así es esta especial película de vampiros, porque Déjame entrar nos hablar de amistad y amor en dos mundos imposibles que se necesitan.

Os dejamos los dos trailers. Que cada uno elija la versión que más le guste…