Cine y Pediatría 8

sábado, 21 de septiembre de 2019

Cine y Pediatría (506) “Niña errante” hacia su adolescencia a flor de piel


Ángela, Carolina, Paula y Gabriela. El universo femenino de cuatro hermanas colombianas a flor de piel. Porque a sus 12 años, Ángela (Sofía Paz Jara) no conoció a su madre y acaba de perder a su padre en un accidente. El día del entierro conoce a tres medio hermanas (del mismo padre y diferentes madres) que rondan la treintena de edad y que estuvieron alejadas de su padre. Porque es precisamente la muerte de éste en un accidente automovilístico lo que hace que las cuatro se conozcan y a partir de ahí inician el recorrido por el país para que Ángela pueda vivir con una tía y evitar que quede a cargo del Estado. Es en este viaje de duelo en el que Ángela, en pleno despertar de su cuerpo adolescente, reconoce con cada una de sus hermanas la feminidad, la sensualidad, los misterios del placer y del dolor, el cuerpo, la desgracia y el reto de ser mujer en estos caminos y en esos momentos. Un viaje a una nueva vida en un lugar desconocido para ella que lo inicia como niña y lo culminará como mujer, y lo hace junto a Carolina (Carolina Ramírez), la hermana mayor, casada y enfadada con su matrimonio… y ahora embarazada de nuevo, junto a Paula (Lina Marcela Calderón), quien conserva en su piel los tatuajes que le ha dejado la vida, y junto a la bella, sencilla y prudente Gabriela (María Camila Mejía). 

La película lleva por título Niña errante, dirigida en 2019 por el colombiano Rubén Mendoza, uno de los realizadores cinematográficos más interesantes de su país. Un viaje fascinante y fraternal que mezcla esencias de dos películas ya vistas en Cine y Pediatría, dos películas de hermanas, sentimientos, sensualidad y crecimiento personal: la cinta japonesa Nuestra hermana pequeña (Hirokazu Koreeda, 2015), con un enfoque más sociológico y familiar, y la francesa Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015), con un enfoque más de denuncia. 

No llega Niña errante a conseguir un guión a la altura de sus predecesoras, pero tiene algunos detalles a destacar, como el juego de sus primeros planos, sus escenas oníricas (las grúas realizando una especie de danza al son del piano, el traspaso de los túneles de tren, la navegación entre manglares) o su especial regalo de esos árboles simbólicos de un país con una naturaleza desbordante como Colombia, hasta el punto que Ángela nos susurra: “Arbolito, convertirte en casa”. 

Porque comienza la película con una de esas imágenes oníricas y un pensamiento en off de nuestra protagonista: “No puede ser verdad. No me quiero despertar...”. Y a partir de ahí vamos descubriendo poco a poco la trama. Y tras el entierro inician esta especial road movie de las cuatro hermanas, donde llegan a conocer a Ángela - como espectadora y oyente al principio, luego ya más presente – y mientras viajan van desgranando a su padre desde sus varios puntos de vista, un escurridizo padre tan fascinante como infiel. Y todo ello en una película en la que más que hablar, se musita, y donde poco a poco las hermanas se desnudan (en todos los sentidos, el alma y el cuerpo) y el director utiliza nos muestra con reiteración los cuerpos abrazados de las hermanas, las piernas entrelazadas, su epidermis y sus cicatrices. 

Y en ese viaje desde el interior del país a la costa – desde el Valle del Cauca hasta la Costa Caribe ¬-, Ángela puede convivir con sus hermanas (con su cuerpo, su piel, su ropa, su ausencia de ropa) y las primeras experiencias de riesgo de esa edad (el contacto con el tabaco, el alcohol, el despertar sexual o la maldita violencia machista), y las dudas que le surgen en el camino: “¿Con el periodo salen las tetas…?”.  Y es al final, cuando ya queda al cuidado de una tía, un largo plano fijo que, por fin, nos muestra que Ángela rompe a llorar… 

Es Niña errante una película declinada en femenino, desde sus actrices protagonistas a la mayoría del equipo técnico de la misma. Y para mostrarnos a una Ángela a la que la ausencia de la madre ha hecho que no haya tenido fermento femenino en su crecimiento, fermento que va apareciendo al conocer la más profunda de la intimidad de sus tres hermanas. Y la película nos invita a embarcarnos en un viaje onírico y sofocante, con un destino final incierto que nos espera en algún lugar del horizonte. 

Es Niña errante une película que no ha dejado indiferente a la crítica de su país, debatida entre la ética y la estética, pero lo cierto es que la temática es mucho más amable que aquellas otras películas de Colombia que ya forman parte de Cine y Pediatría y que reflejan aquellas circunstancias alrededor de la infancia y adolescencia de la que el propio país no puede sentirse orgulloso: Rodrigo "D" No futuro (Victor Gabiria, 1990), La vendedora de rosas (Víctor Gabiria, 1998), La virgen de los sicarios (Barbet Schoeder, 2000), María llena eres de gracia (Joshua Marston, 2004), Rosario Tijeras (Emilio Maillé, 2005) o Los colores de la montaña (Carlos César Arbélaez, 2010). 

Delincuencia juvenil, drogadición, prostitución infantil o marginación social en películas de gran calado que han trascendido las fronteras de Colombia, puro cine social y valiente cine denuncia, como el que nos dejaron directores como Victor Gabiria, Emilio Maillé, Barbet Schoeder, Joshua Marston, Carlos César Arbeláez… Aunque otros directores nos hayan dejado una cara más amable, como Lisandro Duque Naranjo y Los niños invisibles (2001), Patricia Cardoso y Las mujeres de verdad tienen curvas (2002) o Rubén Mendoza y su Niña errante que hoy nos convoca. Una niña errante al encuentro de su adolescencia a flor de piel.

 

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Declaración en apoyo de la máxima protección de los menores extranjeros no acompañados


Según datos de UNICEF, España registró en el año 2018 un total de 65.300 llegadas de extranjeros irregulares, de las cuales un importante número corresponden a niños y niñas y jóvenes no acompañados. A ellos se les conoce con el acrónimo de MENA (menores extranjeros no acompañados)

Los conocidos técnicamente como MENA son aquellos niños/as y adolescentes, menores de 18 años, de origen extranjero, que se encuentran separados de sus padres y que tampoco están bajo el cuidado de ningún otro adulto. Esta circunstancia –ser menores y no estar acompañados de una persona adulta– sitúa a los MENA automáticamente en una situación de desamparo y de riesgo

En España el fenómeno de los MENA está mayoritariamente asociado a niños y adolescentes procedentes de los países del Magreb y, fundamentalmente, de Marruecos y Argelia. Sin embargo, se observan asimismo menores no acompañados procedentes de países de Europa del Este, del África Subsahariana, de Siria, etc. Aunque no es un fenómeno fácil de cuantificar, se calcula que en España podría haber al menos 12.500 niños y niñas migrantes no acompañados/as, que están acogidos/as o tutelados/as por las comunidades autónomas (dato finales de 2018 del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social). Y este es un tema muy sensible... ante el que podemos mirar a otro lado o mirar de frente. 

Y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha mirado de frente a este problema y ha publicado una Declaración en apoyo de la máxima protección de los menores extranjeros no acompañados, declaración que compartimos en este enlace para su conocimiento. 

Un ejemplo más del compromiso y solidaridad de la sociedad española y del milagro de la sanidad en España.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Meningitis en la infancia... y la cuadratura del círculo


En momentos de tanta postverdad, es bueno apoyar la verdad. Pero la verdad vale de poco sino se transmite bien. Y todos los esfuerzos son pocos... Y si hablamos de vacunas, con más razón. 

Así lo ha entendido durante este año 2019 la Asociación Española de Pediatría (AEP) al poner en marcha la campaña "Meningitis, cerrando el círculo. Una película que merece ser contada" con el objetivo, en primer lugar, de determinar el grado de conocimiento que existe en torno a esta infección y, en segundo lugar, para dar a conocer todo lo que se ha ido avanzando en estos dos siglos combatiendo la meningitis y el modo en que la ciencia médica ha ido cercando la infección. 

Y durante los pasados meses se han ido difundiendo una serie de vídeos, protagonizados por investigadores, pediatras, padres, y otros protagonistas que nos hablan del pasado, presente y futuro de la meningitis. Toda la información en este enlace. 

Y donde podréis encontrar estos siete vídeos de siete capítulos de esta "película" que merece ser contada: 
- Capítulo 1: La presentación: inicio de la película 
- Capítulo 2: Calendarios vacunales 
- Capítulo 3: Hablemos de meningitis 
- Capítulo 4: Después de la meningitis 
- Capítulo 5: La información de una vacuna eficaz 
- Capítulo 6: Pasado, presente y futuro 
- Capítulo 7: La formación. Estar al día 

Y todo ello por un uso racional y científico de las vacunas, sin conflictos de interés... de nada ni de nadie. Eso es clave, pues nuestros pacientes, sus padres y familiares así lo esperan de nosotros. Porque hay que cerrar el círculo... pero nunca debemos dejar de buscar la cuadratura del círculo.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Cine y Pediatría (505): “Cafarnaúm”, la negación de la niñez


Es Nadine Labaki una directora y actriz libanesa que se forma en Beirut, lugar que transforma en epicentro de su escasa filmografía. Porque comenzó dirigiendo anuncios de televisión y videoclips para importantes intérpretes de Oriente Medio, pero es en el año 2007 cuando da el salto a la gran pantalla con Caramel, que a la postre se convirtió en la película libanesa más aclamada internacionalmente hasta la fecha: la historia de cinco mujeres libanesas que afrontan temas como el amor prohibido, las ataduras de las tradiciones, la represión sexual, la lucha por aceptar el proceso natural de envejecimiento con la edad y el enfrentamiento entre el deber y el deseo. Y es en el año 2018 cuando da un giro radical a su carrera y estrena una fábula contemporánea que es el resultado de más de tres años de investigación por los barrios marginales, un largo casting de actores no profesionales, seis meses de rodaje y 500 horas de material. La película lleva por título Cafarnaum (con el subtítulo de La ciudad olvidada) y nos relata el viaje vital de Zain, un inteligente y valiente niño de 12 años que sobrevive a los peligros de las calles de Beirut y sobrevive a sus padres, a los que demanda a través de la justicia por el crimen de haberle dado la vida. 

Y mientras en Caramel nos muestra un Beirut cálido y acogedor en el que las personas se enfrentan a problemas universales, en Cafarnaum nos presenta una ciudad arrasada por la guerra donde las duras imágenes nos enfrentan a una ciudad tan muerta como la propia mirada de Zain, una ciudad con tan poca ilusión como nuestro protagonista. Y con esta película ha conseguido el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, para la que sin duda es una de las películas más emocionantes del año 2018 que, además, fue nominada al Oscar a Mejor película de habla no inglesa, premio que fue a parar a Roma (Alfonso Cuarón, 2018).

Cafarnaúm (en hebreo, "pueblo de Nahum") era un antiguo poblado pesquero ubicado en la antigua Galilea, en lo que hoy sería Israel, a orillas del mar de Galilea. Es conocida por los cristianos como "la ciudad de Jesús", nombrada en el Nuevo Testamento y que fuera uno de los lugares elegidos por Jesús de Nazareth para transmitir su mensaje y realizar algunos de sus milagros. Pero “cafarnaúm” es también una palabra francesa que significa leonera, desorden… y algo así es la vida y circunstancias de nuestro protagonista. Porque Nadine Labaki cree firmemente en el poder del cine como agitador de conciencias y despertador de morales dormidas, insensibles ya ante tantas miserias y tragedias que nos asaltan en los noticiarios. Y por ello nos abofetea con este horror, con este “cafarnaúm”, con este desorden y leonera que es la vida que rodea a Zain (Zain Al Rafeea, un milagro de actor no profesional).

“Quiero denunciar a mis padres… por haberme traído al mundo”. Es lo que dice Zain en el juicio que inicia la película. Porque este film utiliza una premisa a priori inverosímil como punto de partida: Zain, encarcelado por apuñalar a “un hijo de puta”, decide denunciar a sus padres por darle la vida, por traerle a un mundo sin poder ofrecerle ni siquiera una identidad (son tan pobres que no pudieron pagar su registro, por lo que Zain no existe). Su ira se equilibra con la elocuencia de su abogada (la propia Labaki en la película) y la historia es un largo flashback que narra la realidad que ha padecido Zain hasta llegar ahí.

Y somos espectadores de cómo ocho hermanos que viven y sobreviven en las calles de una ciudad que también es un esqueleto. Niños que sus padres no envían al colegio y sí a las calles a vender y a someterse a todos los peligros de una gran urbe. Zain trabaja como repartidor en las barriadas de Beirut, pero huye del hogar con ira cuando no puede evitar que sus padres vendan en matrimonio a su hermana adolescente, Sahar. Muy dura las escenas de la salida de casa de Sahar, y la agresión física de los padres hacia ella y su hermano que la defiende para que no lo hagan, y con un padre que les dice: “Me cago en vosotros. ¡Basta con este infierno! ¡Una palabra más y te arranco la lengua!”.

Y a partir de ahí, la hégira de nuestro protagonista, con diversos personajes en el camino. Entre ellos el antológico Hombre Cucaracha (el “primo” de Spiderman, según le explica) y, sobre todo, su encuentro con Tigest, la etíope ilegal que esconde a su bebé de un año, Yonas. Y cuando la madre es detenida, Zain se queda al cargo del lactante, allí donde comienza un conjunto de escenas terribles sobre lo que es la infancia robada. Y cuándo le preguntan a Zain “¿Lo has robado o lo usas para pedir?“, él contesta, para decir que es su hermano: “Todos nacimos negros como él y después clareamos con el tiempo”. Y también el encuentro con la niña refugiada iraní, que sueña con viajar a Suecia, porque “nadie se mete contigo, tendré mi propia habitación,…y allí los niños solo mueren por causas naturales”. Y en este periplo ya no podremos olvidar la imagen icónica de Zain arrastrando el monopatín con las ollas y Yonas dentro.

Y cuando Zain regresa al hogar en busca de papeles que le identifiquen para salir del país, el padre le dice: “Somos insectos, amigo mío, ¿no lo entiendes? Somos parásitos. O aceptas la vida sin papeles o bien podrías tirarte por la ventana…¡Lárgate de aquí antes de que te mate!...¡Vuelve al sitio del que hayas venido, animal! Malditos seáis tú, tu madre y quien te haya traído a este mundo”. Y es en esos momentos cuando Zain se entera de que a su hermana Sahar le ha pasado algo,… y se precipita el final…

Y cuando regresamos al juicio, la madre se defiende así: “¿Cómo se atreven a juzgarme? ¿Han estado alguna vez en mi lugar? ¿Han vivido mi vida? Nunca lo han hecho ni lo harán. Ni en su peor pesadilla. Si lo hicieran, se ahorcarían. Imaginen tener que alimentar a sus hijos con agua y azúcar porque no tienen nada que darles. Estoy dispuesta a cometer cien crímenes por mantener a mis hijos con vida. Son míos, el tesoro de mi vida. Nadie tiene derecho a juzgarme, soy mi propia juez. Son carne de mi carne, ¿lo entienden?”. Pero ello no es òbice para que Zain repudie a su madre, sobre todo cuando ésta le dice que está embarazada por enésima vez y que si es una niña la volverá a poner Sahar.

Y desde la cárcel, Zain logra colar una llamada de SOS en un programa de televisión: “Quiero denunciar a mis padres. Quiero que los adultos oigan lo que tengo que decir. Estoy harto de los que no saben cuidar de sus hijos. De todos los insultos, todos los golpes, todas las palizas. La cadena, la manguera o el cinturón. Lo más bonito que oigo es “¡Qué te den, hijo de puta!”, “¡Lárgate, cabrón!”. La vida es una mierda de perro. Más asquerosa que mis zapatos. Vivo en el infierno. Me están asando como al pollo que me encantaría comer. La vida es muy cabrona. Esperaba ser un buen hombre, respetado y querido por todos. Pero Dios no lo quiere. Quiere que seamos felpudos y que nos pisen”.

Y en el juicio Zaín pide una cosa a sus padres: que dejen de tener hijos. Aunque al final quizás todo vale la pena si se reencuentra el abrazo de una madre con el pequeño Yonas, o si Zain consigue sonreír… Y todo en un tramo final acompañado por los rasgados de violín que acompañan a todos los sentimientos que se nos acumulan.

Es cierto que desde hace unos años se habla de una corriente de cine deshumanizado que se ha denominado "cine de la crueldad". Y en este entorno recordamos desde Cine y Pediatría películas de Michael Haneke (Funny Games, 1997 y su propio remake americano diez años después), de los hermanos Dardenne (Rosetta, 1999), de Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, 2002), de Ken Loach (Felices dieciséis, 2002), de Shane Meadows (This is England, 2006), de Andrea Arnold (Fish Tank, 2009), de Yorgos Lanthimos (Canino, 2009), de Peter Mullan (Neds, 2010), de Kim Chapiron (Dog Pound/La perrera, 2010), de Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin, 2011) o de Emmanuelle Bercot (La cabeza alta, 2015). Puro cine social y sociológico en los que destaca la extrema deshumanización y brutalidad de sus personajes y situaciones. Y ahora llega Cafarnaum, una desoladora historia de infancia ultrajada, apelando a veces a un exceso de sentimentalismo, pero capturando en toda su crudeza las vivencias mostradas. Y en la que será difícil olvidar la mirada y expresividad de Zain, una mirada que nos araña el alma – y más en las escenas que comparte con el pequeño Yonas -.

Cierto es que esta dura película es motivo de controversia entre crítica y público: a la mayoría es posible que la crudeza de la historia y sus imágenes le provoque emoción y conmoción, empatía y sensibilidad; pero también hay quien la señala como pornomiseria, esa cínica palabra que nos llena superioridad moral para protegernos en la idea de que, en realidad, ninguno podríamos hacer nada por Zain, este niño con mirada de adulto que ha vivido demasiado y nada al mismo tiempo.

Es Cafarnaum una película políticamente incorrecta, aunque nos muestre lo que aún es una realidad en muchos países y circunstancias, por los maltratos físicos, psicológicos e insultos que los padres propinan a sus hijos, sin amparo de la sociedad que les rodea. Porque hay lugares donde la infancia no tiene casi valor, donde se niega la niñez - ese maravilloso tiempo que se antoja de inocencia y felicidad -. Y Cafarnaum es un paradigma de la negación de le niñez.

 

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La importancia de las sesiones MIR en un Servicio de Pediatría


El Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante realiza un programa anual de Sesiones Clínicas MIR de extrema importancia en la formación del residente y en la actualización científica del propio equipo de adjuntos. 

Existe una normativa explícita que se puede revisar en este enlace, y en donde se especifican los tipos de sesiones: 
- Sesiones tipo Caso Clínico
- Sesiones tipo Revisión Bibliográfica/Caso Problema 
- Sesiones tipo Caso Cerrado
- Sesiones de Ética 
- Actualización de Protocolos 
- Actualización diagnóstico-terapéutica 
- Sesiones sobre Congresos y Cursos ç
- Sesiones mensuales de Cirugía Pediátrica 
- Sesiones trimestrales de Radiología Pediátrica. 

Estas sesiones se comparten semanalmente a través de nuestra página web con todos los pediatras del Departamento de Salud, tanto de atención primaria como hospitalaria. Y, a punto de comenzar un nuevo curso académico, compartimos la ingente actividad científica de los pasados cinco cursos académicos (de los años 2014 al 2019): más de 300 sesiones clínicos divididas en 16 secciones. 

Os invitamos a revisar este trabajo que tiene el valor añadido de sumar y compartir: 
Escolares 

Creo que estas sesiones son solo una parte de la importancia de los residentes en la vitalidad de un Servicio de Pediatría. Gracias a todos los MIR de Pediatría que en distintas generaciones habéis aportado vuestro tiempo en la formación médica continuada. Por mi parte solo cabe decir que la calidad en forma y fondo de estas sesiones es excepcional, y es un placer ver que en su bagaje formativo se llevan este gran poder de saber comunicar la ciencia.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Los nuevos monstruos que amenazan a nuestra infancia desde internet


En la infancia nuestros hijos e hijas son pequeños seres humanos que están conociendo el mundo y todo lo que habita en él, es decir, animales, objetos, personas… y también monstruos. Su pensamiento es concreto, es decir, construyen su mundo interno a partir de lo que ven y tocan. Todo lo que sienten también se queda registrado en su mente, aunque en un principio no puedan ponerlo en palabras. Durante los primeros años de la infancia ese mundo interno está poblado solamente de seres buenos o de seres malos, es decir, de objetos parciales. 

Además, los niños y niñas se encuentran centrados en sí mismos, lo que implica que sienten que todo lo que ocurre con ellos y a su alrededor es por algo que ellos hicieron o dejaron de hacer. Su pensamiento es además animista, lo que significa que puedan conseguir algo con tan solo pensarlo. 

Y en esa infancia siempre han existido monstruos. Los clásicos, como el “coco el que te va a comer”, Frankenstein, el lobo, el dragón, la bruja… y en los Países Bajos hasta el Duque de Alba, que para todos los gustos hubo y hay. Todos estos seres malvados fueron en algún momento monstruos a quienes se les temía, que habitaban los armarios de los cuartos infantiles y amenazaban nuestro tranquilo sueño pues podían salir en la noche mientras dormíamos. Nos acechaban y en cualquier momento se aparecían convirtiéndose en nuestra peor pesadilla. 

Pero los monstruos de la infancia han ido cambiando con las costumbres. Luego llegaron los aliens, los zombis, Chucky, o seres extraterrestres que les amenazaban, por obra y gracia de las pantallas de cine y televisión. Pero actualmente hay unos monstruos mucho más peligrosos que acechan a nuestra infancia desde internet y las redes sociales (YouTube, Twitter, Facebook, Whastapp,…). Y son más peligrosos por su capacidad de trasgresión, tanto la transgresión activa (porque los más pequeños de la casa acceden a contenidos indebidos) como la transgresión pasiva (porque el menor recibe información que no debería ver, ya sea mediante un "pop-up" o en forma de contenido reenviado por otras personas). Y, además, por la gran capacidad de “viralización” o difusión de estos memes que intentan aterrorizar a nuestra infancia (y a sus padres, que se sienten sobrecogidos por ello). 

Tres memes monstruosos han sido los más comentados en los últimos tiempos: 
- It, el payaso maligno que hacen escalofriantes proposiciones desde una alcantarilla. Se trata de Pennywise, el payaso de la novela “It”, de Stephen King, pero en la versión de la miniserie de 1990 protagonizada por Tim Curry. El terrorífico monstruo aparece en la alcantarilla por donde a Georgie, uno de protagonistas, se le acaba de caer un barco de papel y le ofrece un globo. 
- Luego llegó Momo, el espeluznante protagonista de un peligro reto virtual conocido como el Reto de Momo: este siniestro personaje incita a niños y adolescentes a realizar una serie de tareas peligrosas, incluidos ataques violentos, daño autoinfligido y suicidio. Lo cierto es que la preocupación y la angustia registradas por niños y adultos se debieron principalmente a los informes de los medios de comunicación más que a Momo, lo que ha llevado a organizaciones relacionadas con el cuidado y educación infantil a advertir contra el presunto fenómeno de crear una profecía autocumplida que puede alentar a los niños a buscar material violento en internet. 
- Y tras Momo, llega el Ayuwoki, el espeluznante meme sucesor, un personaje que según cuenta la leyenda puede aparecer en tu cuarto a las 3 de la madrugada, que es conocida como “la hora del diablo”, si es que no estás dormido a estas altas horas de la noche. También se dice que al aparecer el Ayuwoki grita ¡Hee Hee!, una exclamación que el Rey del Pop utilizaba en alguno de sus temas míticos. 
Lo cierto es que el nombre Ayuwoki procede de la frase “Annie, are you okay?” de la famosa canción “Smooth Criminal” de Michael Jackson o mejor dicho, viene de este video que se subió a YouTube en 2009, pero que se ha empezado a hacer viral 10 años después, para crear este nuevo y terrorífico bulo que corre por las redes. 

Sea It, Momo o Ayuwoki, el caso es que este es un fenómeno más que habla de los peligros de internet y las redes sociales para nuestra infancia y adolescencia. Porque siempre ha habido monstruos en la infancia, pero estos de ahora son más difíciles de controlar… y están detrás de la pantalla. Para aquellos que los crean y difunden, más les valdría recordar el Evangelio según San Lucas 17,1-6: «Después dijo a sus discípulos: Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños». 
Mientras se cumple la profecía frente a los que escandalizan a la infancia, no queda más remedio que seguir protegiendo y educando a nuestros hijos frente a internet y las redes sociales.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Cine y Pediatría (504). “Growing Up Smith”, creciendo entre Oriente y Occidente


Son ya varias las películas que hemos revisado en Cine y Pediatría que nos hablan de la crianza de los hijos entre Oriente y Occidente, habitualmente niños y adolescentes que viven en países occidentales, pero forman parte de familias orientales. Películas que reflejan distintas visiones de cómo combinar el conflicto de ambas culturas, la tradición de los padres y la integración de los hijos. De alguna manera de ello nos habla Quiero ser como Beckhan (Gurinder Chada, 2002), Amerrika (Cherien Dabis, 2009), Mi nombre es Khan (Karan Johar, 2010), Lion (Garth Davis, 2016) o El viaje de Nisha (Iram Haq, 2017). 

Y hoy recordamos una más, la película Growing Up Smith (Frank Lotito, 2015), la pequeña historia de Smith Bhatnaga (Roni Akurati), un niño indio de diez años y sus avatares en la América de 1979 donde sus padres se encuentran en esa fina línea entre abrazar el modo de vida americano o conservar su tradición de su India natal, lo cual intentan inculcarle a él y a su hermana mayor. Y por ello Smith nos presenta con voz en off estas circunstancias: “Sí, ahora estábamos en América. Pero como podéis ver, mi padre se aferraba a algunas de sus costumbres indias”. Y también nos cuenta, “Yo solo quería ser un buen chico americano”, y es por ello que sus padres le llamaron Smith y que su película favorita fuera Saturday Nigth Fever, por lo que en algún momento el chico aparece parodiando a aquel John Travolta en estilo indio bailando al ritmo de los Bee Gees. 

Pero aunque la familia intentaba integrarse a la sociedad norteamericana, celebrando barbacoas con los vecinos o el mismo Halloween, y aunque son vegetarianos e intente probar el pollo frito de Kentuchy Chicked Friend, lo cierto es que mantenían sus tradiciones. Y así ya sus padres habían decidido a esta tierna edad que se casaría con una prima de la India, y que sería médico. Pero eso era una gran contradicción para él porque se siente enamorado de su vecina Amy (Brighton Sharbino) y, además, cuando conoce al padre de ésta, Butch (Jason Lee), inicia una especial amistad con este personaje cazador de ciervos, bebedor de cerveza, mecánico que no puede pagar la hipoteca y que disfruta de montar en su motocicleta, el cowboy que le enseña a cazar y que le gustaría que fuera su padre. Y por ello, al inicio de la película nos recuerda Smith los “dos grandes amores que cambiaron mi vida”. 

Y para comprobar este contraste entre Occidente y Oriente, nos sirve la escena de la fiesta de Halloween que quiere celebrar Smith con sus amigos y el deseo de su familia de celebrar el Diwali, ese festival de las luces propio de varias religiones en India (como el hinduismo, el sijismo y el jainismo). Y es así como Smith acaba disfrazado de elefante de cuatro brazos, el dios Ganesh - uno de los dioses más conocidos y adorados del panteón hinduista -, pero le confunden con Dumbo. Diwali frente a Halloween, Oriente frente a Occidente en la educación de nuestro protagonista. Porque aunque Smith solo quiere ser un buen chico estadounidense, ese objetivo parece inalcanzable, ya que sus padres sobreprotectores y tradicionales deciden mantener las tradiciones de la India en la educación de sus hijos. 

Y es así que, cuando los padres se percatan de que sus hijos aman demasiado a América y sus libertades, toman medidas. A la hermana mayor le cortan las alas, al conocer que está enamorada de un chico estadounidense y su madre le dice: "¿Qué chico indio apropiado se casaría contigo ahora? ¡Te han disfrutado!". Y con su hijo Smith sienten que está perdiendo rápidamente el interés por convertirse en un joven indio respetable, por lo que le manda de nuevo a India para ser educado por sus abuelos. Y de ahí esa dura frase de los padres a sus hijos: “Nuestro sueños para vosotros han quedado destrozados”

Y Smith permaneció 19 años en India y él nos recuerda “Mi familia nunca volvió a India para reunirse conmigo” y solo su madre, con el paso de los años, le mandó cartas con un cassette. Acabó siendo médico neurólogo y se casó con su prima, como le dijeron, y se confirmaron las palabras de su padre: “Viviremos el sueño americano en India”. La película no nos muestra nada de ese tiempo, solo un gran lapsus y el regreso a América, al lugar que un día llamó hogar. Y al final, el reencuentro con su familia, con su vieja bici, con sus recuerdos, con su vecino Butch, y con el deseo de volver a ver a Amy, quien le dijera al partir: “Prométeme que no me dejarás hasta que te a vayas a casar con otra chica”

Y Growing Up Smith nos muestra que el dicho “allí donde fueres haz lo que vieres” no siempre es posible, pues en algunas familias pesan mucho las tradiciones, la religión, la lengua, el pasado no modelado por el presente. Porque los padres de Smith decidieron que creciera identificándose con los valores y las tradiciones de la India y la religión hindú, mientras que Smith amaba la cultura estadounidense en la que crecía feliz. 

Y algo así nos muestra nuestro Smith, quien desde su posición de adulto al inicio nos cuenta su historia y al final no juzga, solo muestra. Y nosotros tampoco juzgamos, peo esta película – aunque sea un "coming of age" en tono de comedia – nos debe hacer reflexionar en ello... más en un mundo sometido a continuos movimientos migratorios. 

Porque la educación de los hijos nadie dijo que fuera fácil y menos si tenemos que combinar Oriente con Occidente. Y quizás sea aquí donde dos palabras adquieren especial sentido: amor y tolerancia.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Algoritmos AEPap: Tratamiento dolor agudo en Pediatría de Atención Primaria


La Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria es un proyecto de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) que se viene realizando desde hace varios años. Se trata de una publicación en formato web, con actualización continua y acceso libre, que consiste en un compendio de algoritmos o árboles de decisión referidos a los principales motivos de consulta en pediatría de atención primaria, ordenados por especialidades. 

La guía está concebida como un instrumento de ayuda al pediatra en la consulta de atención primaria, con el objetivo de orientarle en su toma de decisiones. Se ha procurado que todos los contenidos estén basados en la mejor y más actualizada evidencia científica, mediante una revisión sistemática y crítica, pero su aplicación nunca debe sustituir al juicio clínico del facultativo y la valoración individual de cada paciente. 

Y desde este blog habitualmente compartimos las últimas novedades. Os dejamos en nuevo "Algoritmo AEPap", el último publicado y en este caso sobre el tratamiento dolor agudo en Pediatría de Atención Primaria. 

Como es habitual puede accederse al algoritmo en formato html desde este enlace

Para acceder a la versión extensa del mismo en formato pdf, podéis acceder desde este otro enlace.

Bajo estas líneas os insertamos en SlideShare para quien desee consultarlo de esta forma.

 

lunes, 2 de septiembre de 2019

Te esperamos en el II Curso Nacional de Tabaquismo en Pediatría: "¡No lo enciendas, déjalo!"


Dentro de un mes se llevará a cabo el II CURSO NACIONAL DE TABAQUISMO EN PEDIATRÍA, un curso que celebraremos en el Hospital General Universitario de Alicante (HGUA) el día 4 de octubre de 2019 bajo el lema "¡No lo enciendas, déjalo!"

Tras el éxito del I Curso Nacional de Tabaquimos en Pediatría realizado en el año 2017, seguimos teniendo la satisfacción de  seguir contando con los siguientes avales, dado su interés sociosanitario: 
• Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad 
• Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET) 
• Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) 
• Grupo de estudio para la Evidencia Cannabis-Tabaco (EVICT) 
• Asociación Española de Pediatría (AEP) 
• Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) 
• Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP) 
• Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) 
• Asociación de Pediatría Extrahospitalaria Provincia de Alicante (APEPA)
• Comite de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría
• Colegio Oficial de Médicos de Alicante (COMA) 

Un curso organizado por nuestro Servicio de Pediatría y cuyos objetivos son: 

a) Objetivos generales: 
- Entender la magnitud del problema y conocer la evolución de las políticas sanitarias de protección. 
- Adquirir conocimientos actualizados de los riesgos del tabaquismo en la edad pediátrica. 
- Conocer las dificultades reales para el control del tabaquismo y también del cannabis. 
- Poner de manifiesto los problemas cardiovasculares, oncológicos y respiratorios del tabaquismo en la infancia. 
b) Objetivos específicos: 
- Análisis de las diversas acciones derivadas de la Ley antitabaco y aproximación al incremento del consumo. 
- Estrategias de disminución del consumo de drogas en otros países. El modelo Islandés. 
- Nuevas formas de administración de nicotina: reducción de daños o facilitar el inicio del consumo y dificultar el abandono de la nicotina. 
- Marketing encubierto de tabaco y cannabis como desencadenante del inicio y mantenimiento del consumo. 
- Nudo cannabis y tabaco: patología, epidemiologia y controversias de la legalización 
- La gran industria paralela: el crimen organizado y el tráfico de tabaco. 
- Evidencias científicas de la patología del tabaquismo en la edad pediátrica. 

Un curso intensivo de 10 hs desarrollado por especialistas en el tema, tanto desde el punto de vista del Tabaquismo como de la Pediatría y Sanidad en el que contaremos con el apoyo de FISABIO-ISABIAL (Instituto de Investigación Sanitaria de Alicante). Y se ha solicitado la acreditación de la EVES (Escuela Valenciana de Estudios de la Salud). 

Las inscripciones se realizarán desde este ENLACE: 
https://goo.gl/forms/gegMjrv0OSIxWMSp1 

Un curso dirigido a pediatras de atención primaria, hospitalaria y residentes en formación, además de todos aquellos actores sanitarios (médicos de familia, enfermeras, matronas, ginecólogos, psicólogos, especialistas en drogodependencias, farmacéuticos, etc.), que estén al cuidado de la salud y la educación de los niños, incluyendo también a estudiantes de ciencias de la salud. 

Las cuotas de inscripción son de 40 euros para Residentes/Estudiantes y 65 euros para el resto.

Un curso que combinará la teoría con la práctica y en donde los alumnos recibirán material de utilidad para llevarse a casa, para consolidar su formación en un área de gran interés en la práctica clínica y donde la formación como profesionales y educadores no siempre es tan completa como desearíamos. 

Una buena oportunidad para mejorar la formación en este importante campo sanitario y social. Y en el que trabajaremos para realizar en Alicante una reunión excelente... y con buenos humos. Os esperamos en Alicante, "la ciudad de la luz" y "la ciudad de la eterna primavera". 

Más información en los archivos adjuntos: 
- En este enlace el PROGRAMA definitivo.
- En este enlace el TRÍPTICO resumen. 

Lo dicho, te esperamos en Alicante. Resérvate un hueco y no dejes de venir al curso para decir con nosotros: "¡No lo enciendas, déjalo!" 


sábado, 31 de agosto de 2019

Cine y Pediatría (503). “La flor del mal”, como el mal del amor de madre mal entendido


La flor de la adelfa puede llegar a ser venenosa... como el amor de una madre. Con una expresión así podríamos expresar y exprimir el contenido de esta película de hoy y de la novela de la que emana. Todo comenzó con el aclamado best-seller de Janet Fitch del año 1999, “White Oleander”, que narra la inolvidable historia de la adolescente Astrid, cuyo paso por innumerables casas de acogida - cada una un universo con sus propias leyes, peligros y lecciones que aprender - acaba convirtiéndose en un viaje iniciático que llevarán a la protagonista a perder su inocencia, pero también a descubrir la esencia de la vida y la verdadera independencia. Una madre biológica que acaba en la cárcel y tres familias de acogida con tres madres muy diferentes parecía un guión apetecible para que en el año 2003 se realizara una película de título original homónimo, pero traducida en España como La flor del mal

Su director, Peter Kosminsky, más avezado en películas de televisión que de gran formato, salió muy airoso del reto y nos devuelve una película que se sigue con agrado, probablemente por contar con un guión bien trabado y un buen elenco de actrices para dar vida a esas cuatro madres y a nuestra Astrid. Flores blancas metidas en leche, actrices rubias y pálidas, decorados claros…adelfas blancas que nos introducen en este drama que pivota alrededor de tres madres de acogida y cuyo nexo de unión es la peculiar relación madre-hija. Cinco mujeres que conviene conocer para aprender de esta historia. 

- Ingrid Magnussen (Michelle Pfeiffer), es una madre bella, orgullosa y peligrosa, artista de la fotografía reconduce su vida y la de su hija, que no conoció a su padre. Ama con la misma pasión que no perdona y eso le lleva a asesinar a su nuevo novio cuando éste la intenta abandonar. Desde la cárcel hace todo lo posible para no romper el vínculo entre madre e hija, a pesar, de que llega a perjudicar a la menor. Su constante presencia en la mente de su hija y sus consejos, le dificultarán bastante la existencia: “No llores. Nosotras no hacemos eso. Somos vikingas, ¿recuerdas?”. Una madre no fácil de entender, cuya opinión de las personas es duro, pero no se aleja de la realidad, y la convierte en un enigma algo inmune a las debilidades humanas. Y por ello le sigue recordando a Astrid, cuando esta parece enamorada de un compañero del centro de acogida: “No lo hagas otra vez. Atarte a alguien que te hace caso porque te sientes sola. La soledad es lo natural. Nadie llenará ese hueco. Lo mejor que puedes hacer es conocerte, saber lo que quieres y no dejar que la gente se interponga”. A lo que Astrid le responde: “Es como si no quisieras ser feliz”

- Astrid Magnussen (Alison Lohman, sorprendente en su papel), es la bella y frágil adolescente que, estando muy unida a su madre, tiene que pasar a Protección de Menores y de allí se siente vulnerable pero dócil a aclimatarse a cada nueva familia de acogida, tres en tres años. Y realmente se transforma en lo que cada madre adoptiva espera de ella, como hizo con su madre verdadera, mientras intenta no disolver su personalidad completamente. Sorprende su resistencia a la autocompasión y su fuerza para salir adelante. Y ello pese a resistir los mensajes por carta que su madre le escribe desde la cárcel: “Las dos estamos presas, tú y yo. Castigadas para ser fuertes e independientes. No olvides quién eres. Lo mejor de ti está oculto. Debes hacer lo mismo. Recuérdalo todo, cada insulto, cada lágrima”. 

- Starr Tomas (Robin Wright), es la primera madre adoptiva de Astrid, una exbailarina de striptease, amante del alcohol y la mala vida, reconvertida en fanática cristiana. Sus dos motivaciones para convertirse en madre adoptiva (de Astrid y de otros dos hijos adoptivos) son las ventajas económicas (su única fuente de ingresos) y también el que pueda lograr el camino a su redención. Desde su perspectiva religiosa, cree que su filantrópico estilo de vida compensará su pasado y por ello le dice a Astrid: “El pecado es un virus, dice el reverendo. Es como la gonorrea. Ahora hay una que no se cura… ¿Has aceptado a Jesús como salvador?”. Y por ello es bautizada en la nueva familia, pero cuando Ingrid aprecia el cambio en su hija le recrimina: “No quiero redimirme. No me arrepiento de nada. Está bien que intentes identificar el mal. Pero el mal es astuto. Cuando crees saber qué es, cambia de forma. Aprender eso lleva toda una vida. No pienso perderte. No por ellos. Esa gente es el enemigo, Astrid... Soy la única que puede mantenerte honesta”. Y no se equivoca mucho, pues Starr no soporta hacerse mayor y que su novio se pueda fijar en Astrid, por lo que regresa a la bebida y en un ataque de celos la ataca con una pistola. 

- Claire Richards (Renée Zellweger), el único ángel que pasa por la vida de Astrid, una actriz fracasada que sobrevive a la depresión en la soledad de su hogar, pues su marido está siempre de viaje y ante las quejas de ella se defiende si piedad: “Qué mala artista eres. Casi lo había olvidado”. Pero Claire y Astrid se quieren y se necesitan, pues ambas encuentran en la otra el cariño que les falta. Y por ello a la pregunta de Claire, “¿Cuál ha sido el mejor día de tu vida?”, Astrid no tiene duda en responder “Hoy”. Pero el hoy es muy corto tras el suicidio de Claire. 

- Rena Gruchenko (Svletana Efremova), la esporádica tercera madre de acogía, apodada “la rusa” y que acoge a chicas adolescentes para trabajar con ella en un rastrillo de ropa. Y con ella se mimetiza en la moda grunge, y en la visita a la cárcel Astrid le dice a su madre: “Me miras y no te gusta lo que ves. Este es el precio madre, el precio de pertenecerte”

Y en cada fracaso con una nueva familia, Astrid regresa a la residencia de acogida, donde tiene que defenderse del acoso de otras internas, y solo el dibujo y un compañero con dotes de ilustrador son su única tabla de salvación. Y desde allí continúan las cartas de su madre: “Parece que te sorprenda que aquí siga siendo guapa. Nuestra belleza es nuestro poder, nuestra fuerza. No permitiremos que nos cambien o nos debiliten. Yo nunca les daré esa satisfacción. No se los des tú”. Y ante tales consejos a Astrid le cuesta admitir la amistar o el amor: “Se vive más fácil sin amigos”

Y Astrid intenta entender lo que ha ocurrido con su padre y con su vida, por lo que le hace un trato: “Tú me dices la verdad y yo miento por ti”. Y cuando le cuenta la verdad, no puede por menos que decirle: “Siempre has pensado en ti, no en mi”. Y así es como durante el lapso de tres años que marca la transición entre niña y adulta, Astrid debe aprender el valor de la independencia y la determinación, la furia y el perdón, el amor y la supervivencia, para librarse de su oscuro pasado. Porque algo así es el mal que provoca el amor de madre mal entendido… 

Y al final Astrid cierra cuatro maletas con recuerdos de sus cuatro familias. Con esas maletas ha viajado (y viajamos cada uno de nosotros) y resta su reflexión final en off. “Por mucho daño que me hayas hecho, por muchos defectos que tenga, sé que mi madre me quiere”

Y un drama así se acompaña de lentas melodías de Thomas Newman, el mismo que pusiera música a otro drama con una flor como leitmotiv, American Beauty (Sam Mendes, 1999). Un drama que nos recuerda el sufrimiento de otros adolescentes que intentan sobrevivir a su familia entre centros de menores y familias de acogida, y nos viene a la memoria Precious (Lee Daniels, 2009) o La cabeza alta (Emmanuelle Bercot, 2015). Solo un detalle, no confundir esta película con la francesa La flor del mal (Claude Chabrol, 2003), lo cual nunca ocurriría si respetáramos los títulos originales de las películas y su versión original.

 

miércoles, 28 de agosto de 2019

Bibliometría e indicadores de actividad científica (XV):Cibermetría y Pediatría, un relación manifiestamente saludable


Desde la creación de Internet hacia 1969, pasando por la puesta en marcha del servicio de la World Wide Web (WWW) en 1989 y su evolución hacia la llamada Web social durante la primera década del siglo XXI, hasta llegar al momento actual (Web móvil y servicios cloud) y apenas vislumbrar el futuro que comienza a llegar (Internet de las Cosas), el llamado Ciberespacio (o espacio red) no ha hecho más que crecer. En la identificación y categorización de estos elementos y en el establecimiento de métodos de cuantificación apropiados para cada uno de ellos se centra la Cibermetría.

El principal objetivo de este trabajo es mostrar cómo la correcta aplicación de técnicas cibermétricas a la Pediatría puede proporcionar una ingente cantidad de información que, correctamente analizada y contextualizada, puede permitir y facilitar la toma de decisiones estratégicas a los distintos agentes involucrados de forma directa o indirecta con la Pediatría. Para ello, se proponen dos análisis complementarios. 

El objetivo del primer análisis es determinar la presencia online de las sociedades españolas de Pediatría. Para ello se recopilaron diversas métricas online relacionadas con la presencia, visibilidad, impacto y conectividad de 39 sociedades. Los resultados indican que las sociedades españolas de Pediatría no disponen de sitios web de gran impacto y que utilizan principalmente Facebook y Twitter, aunque el uso de estas plataformas difiere ampliamente entre Sociedades reflejando la existencia de distintas estrategias de comunicación web.

El objetivo del segundo análisis es evaluar el impacto de los hashtags relacionados con la vacunación en Twitter, para ello se analizaron hashtags en español relacionados con las vacunas sistemáticas recomendadas por Asociación Española de Pediatría (un total de 18). Los resultados muestran un bajo volumen de contenidos (pocos Tweets), que despiertan escaso interés (pocos comentarios) y que obtienen una difusión (ReTweets) e impacto (Likes) moderados.

Toda la información en el artículo anexo y que también se puede recuperar de la revista Acta Pediátrica Española.

lunes, 26 de agosto de 2019

¿Por qué ninguna universidad española figura entre las 150 mejores del mundo?


Esta pregunta parece que nos retraemos al día de la marmota de la película Atrapados en el tiempo. Y ya no estoy para hacer de Bill Murray... Y, sin embargo, esta pregunta se repite año a año. Y en este blog lo hicimos en el año 2016 y en el año 2017. Supongo que por no ser cansinos, no la hicimos el año pasado, pero aquí estamos en el año 2019 con el mismo sonsonete... 

Porque parece existir un antes y un después para las universidades (que Dios nos pille consfesados) con el Academic Ranking of World Universities (ARWU). Este sistema de clasificación se publicó por primera vez en junio de 2003 por el Center for World-Class Universities and the Institute of Higher Education of Shanghai Jiao Tong University (China) y se actualiza anualmente. Se ha convertido en un sistema de referencia internacional, a pesar del alboroto y críticas a su debilidad metodológica. 

Acaba de publicar el ranking ARWU de este año - como cada año desde 2003 -, que nos permite conocer las universidades mejor valoradas a nivel global o por especialidades (Medicina, Física, Químicas, Matemáticas, Económicas, Ingeniería, Ciencias Sociales, etc). ARWU utiliza seis criterios para clasificar las universidades del mundo: número de alumnos (peso=10%), ganadores de Premios Nobel o medallas de reconocido prestigio en su campo (peso= 20%), número de investigadores altamente citados en Thomson Scientific (peso= 20%), número de artículos publicados en revistas de Nature y Science (peso= 20%), número de artículos indexados en Science Citation Index-Expanded y Social Sciences Citation Index (peso= 20%), y el rendimiento per cápita con respecto al tamaño de la institución (peso= 10%). Está claro que es un ranking que premia la labor científica de élite, menos la docente, poco o nada la satisfacción de los alumnos o el profesorado, no sé si esto se corresponde con la transferencia social de los ámbitos universitarios... En fin, que no me extrañan las críticas, pero dado que caímos en la "impactolatría" (con el dicho factor de impacto que se hizo para revistas y no para autores), por qué no caer en la "shanghailatría"... 

Más de 1.000 universidades se estudian por ARWU cada año y las 500 mejores se publican en la web. Este el ranking de este año 2019. Y este año algún titular periodístico se ha puesto positivo, aunque yo no sé si están las cosas para tirar cohetes... Cabe valorar que las 20 universidades situadas en primer lugar, hay 16 de Estados Unidos, 3 de Gran Bretaña y 1 de Suiza. En el podio se situán Harvard Universitiy, Stanford University, Cambridge, Massachusetts Institute of Technology (MIT) y California, Berkeley. Y esto, salvo mínimos cambios, se repite año a a año. 
Sólo aparecen 13 universidades españoles en este listado de 500: la primera aparece entre los puestos 150 a 200 (Barcelona), entre los puestos 201 a 300 hay cuatro (Universidad Complutense de Madrid, Universidad de Granada, Universidad de Valencia y Universidad Autónoma de Barcelona), entre los puestos 301 a 400 hay dos (Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Pompeu Fabra) y entre el puesto 401 a 500 hay seis (Universidad Politécnica de Valencia, Universidad de Oviedo, Universidad de Sevilla, Universidad País Vasco y Universidad de Zaragoza). Sin rastro del resto y son muchas las universidades españolas... y cada vez más: en estos momentos se contabilizan 85 en España (y seguro que me dejo alguna), y sí... sobran universidades españolas y lo dicen muchas personas e instituciones. 

El debate sobre la universidad española y la enseñanza universitaria es constante en el tiempo. En los últimos años, en el campo de la Medicina, el debate se ha focalizado sobre la necesitad o no de abrir nuevas Facultades de Medicina. El problema ronda siempre alrededor de dos conceptos: cantidad frente a calidad. Sea como sea y mire como se mire, a nivel internacional, los criterios de calidad de la universidad española son deficientes. Por algo será,... y algo habrá que cambiar. Y no hablo sólo de adaptarnos al "Plan Bolonia" y al Espacio Europeo de Educación Superior (que eso se sobreentiende, como el valor en el ejército). Y sobre todo, mejor no hablar de nuevo de ANECA, de cuyo fracaso ya hemos hablado y que alguien tendrá que solucionar antes que la enseñanza universitaria se venga a pique y los que pierdan sean nuestros queridos estudiantes (que ellos no tiene culpa de la estulticia de los adultos). 

Porque una universidad española endogámica, que no cuida a sus alumnos ni cuida a sus profesores, que desprecia el español y se enarbola de impactolatría y cuartiles, sin tener en cuanta la calidad e importancia del trabajo docente (compartido con el asistencial en la mayoría de los profesores clínicos de hospitales y centros de atención primaria en el caso de las Ciencias de la Salud) nunca llegará a nada, y perderá todo. Y no hablo del ranking elitista de Shanghai, sino en cualquier ranking, aunque cree uno en Barruelo de Santullán, mi pueblo, o en cualquiera de los bellos pueblos de España. Aviso a navegantes, menos rankings... y más coherencia.

sábado, 24 de agosto de 2019

Cine y Pediatría (502). “Donde viven los monstruos”, donde maduran los sentimientos de un niño


Era el año 1963 cuando un autor tan controvertido como Maurice Sendak escribe e ilustra un libro que tras su publicación recibe críticas enconadas con términos como “inapropiado”, “demasiado oscuro”, “inquietante” y “aterrador” para la infancia. Un libro que cuenta la historia del niño Max, quien ataviado con su disfraz de lobo hace una travesura tras otra hasta que su madre, y una noche, al grito de “¡eres un monstruo!”, le castiga sin cena. Encerrado en su cuarto, triste y rabioso, viajará hasta el mundo de las cosas salvajes, donde no sólo domará a los monstruos, sino que se coronará su rey y organizará desenfrenados juegos con ellos. Al final, como en toda epopeya, se produce el regreso del héroe al hogar y el pequeño Max emprende el viaje de vuelta a su casa, donde un tazón de sopa bien caliente le está esperando. Un argumento sencillo, crudo y sin moraleja que provocó no poco revuelo. Su título “Where the Wild Things Are” y al propio Sendak le costó cuatro años de peleas con sus editores conseguir publicar esta lucha interna de Max para manejar sentimientos tan complejos como la soledad, la rabia, la frustración o el miedo. En un tiempo en el que en la literatura infantil predominaban las buenas intenciones y las lecciones morales, romper con la imagen inocente y feliz de la niñez o mostrar a una madre perdiendo los papeles con su hijo era una tarea tan subversiva y descabellada que sólo un autor como Sendak, tan salvaje como sus criaturas, se atrevería a llevar a cabo. 

Pero Sendak no se limitó a ilustrar y escribir libros. También se encargó del diseño de montajes de ballets y óperas de Tchaikovsky o Prokofiev, y colaboró incluso en la adaptación cinematográfica de su obra más famosa. Y en esta labor se atrevió un director también controvertido (y que no deja indiferente) como Spike Jonze, un personaje multifacético (productor, guionista, director de vídeos musicales y también actor) autor de películas especiales como son Cómo ser John Malkovich (1999), Adaptation/El ladrón de orquídeas (2002) y Her (2013). Y quizás su peculiar forma de entender el arte es lo que le hizo atreverse a adaptar esta peculiar novela e historia... Y Jonze y Sendak se unen para la estupenda adaptación de Donde viven los monstruos (2009), donde nos hablan de la soledad del hermano pequeño, del hogar roto, de celos y frustraciones infantiles, y consigue recrear esa atmósfera, onírica y tenebrosa, que subyace en el relato de Sendak. Y la pantalla se llena de nuevo de monstruos taciturnos, confusos, y violentos, trasunto del niño que busca de forma desesperada el amor y la aceptación, y para ello se combina acción en vivo, actores disfrazados, animatrónica e imágenes generadas por ordenador. 

En el primer tercio de la película conocemos a nuestro protagonista, Max (Max Records), un niño de 8 años, y lo conocemos en sus dos ámbitos: el hogar y la escuela. En su casa vive con su madre (Catherine Keener) y su hermana mayor, sin figura paterna, cuyo mensaje encontramos debajo del globo terráqueo de su habitación: “Para Max. El dueño de este mundo te quiere. Papá”. Y vamos descubriendo el poder de su imaginación cuando la madre le dice: “Me vendría bien uno de tus cuentos”. Y en su colegio un profesor les envía este mensaje, ante la mirada atónita de la clase: “Y el Sistema Solar se apagará para siempre. Pero para entonces la raza humana ya se habrá extinguido, víctima de las guerras, la polución, el calentamiento global, los tsunamis, los terremotos o los meteoritos, ¿quién sabe?”. 

Max se desquicia cuando su madre está con una alguna pareja. Y una noche que pierde los estribos y la madre le castiga, ocurre lo ya referido. Y entonces los restantes dos tercios de la película transcurren con ese viaje de Max disfrazado de lobo y que a través de una tormenta en el mar llega a una isla con monstruos de aspecto muy peculiar, y que simulan diferentes animales (un toro, una cabra, un rinoceronte, una gallina, un perro,…). Siete monstruos y cada uno representa las emociones más latentes: Carol, el monstruo de estar solo y el temor a ser abandonado; Alexander, el monstruo de ser invisible; Judith, el monstruo de ser cruel y dar miedo; KW, el monstruo del cariño y el afecto; Ira, el monstruo de ser bueno y colaborador; Douglas, el monstruo de la razón; y Judy, el monstruo del ser ignorado. Y Max logra convencerles de que es un rey y le coronan como su rey. Y Max intenta comprenderlos: “Cuidaremos unos de los otros y dormiremos juntos como una piña”. Y juega con ellos a hacer el bestia – nunca mejor dicho -, por lo que se gana el afecto y ellos le dicen: “Eres el mejor rey del mundo. Todo va mucho mejor que antes” o “Te voy a comer. Te quiero tanto”. Y allí también conoce a Bob y Terry, los dos búhos que dan consejos cuando las preguntas tienen siete palabras. 

Pero finalmente, tras diversas aventuras en bosques, desiertos y mares, acaban descubriendo que no es un rey. Y KW le dice: “¡Qué difícil es ser una familia!”. Y Max acaba sintiendo que solo es un niño mandando como único rey en sus propias emociones-monstruos y eso nunca puede salir bien sin el apoyo, el cariño y el amor de una madre/padre. Y por eso Max decide volver y les dice: “Ojalá tuvierais una madre. Voy a volver a casa”. Y al final todos los monstruos aúllan en la playa mientras Max se aleja en el mar y le alagan con “Eres el único rey que no nos comemos”. Y cuando Max regresa a casa su madre le está esperando y la cena aún está caliente. Y fin… 

Es fácil entender que Donde viven los monstruos no es una película para niños, ni exclusivamente para adultos. Es una película principalmente para adultos con el fin de entender cómo vive, siente y piensa un niño con un formato difícil de clasificar. Porque un niño de 8 años piensa, vive y actúa en búsqueda de cariño y de atención, que precisa entender – y que le entiendan - sus miedos, su egoísmo, su impulsividad, sus fracasos, su diversión, su imaginación, su creatividad, y también sus limitaciones y errores. Porque la familia y la escuela es el lugar habitual donde maduran los sentimientos de un niño… y también donde viven los monstruos de sus emociones.

La película, como la novela, recibió críticas contrapuestas. Queda en tu mano, espectador - y lector – atreverte a entender y revivir ese lugar donde viven los monstruos de la infancia.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Recursos docentes de la Asociación Española de Pediatría


La Asociación Española de Pediatría (AEP) es la sociedad de todos los pediatras en España, la confederación de todas las Sociedades de Pediatría, tanto regionales como de especialidad. La AEP es una de las sociedades científicas españolas con mayor impacto social y mediático y es el interlocutor de referencia con las autoridades sanitarias del Estado. 

Como sociedad científica, sus recursos docentes son clave. Y he aquí algunos de los más relevantes: 

- Anales de Pediatría es el órgano de expresión científica de la AEP y constituye el vehículo a través del cual se comunican los asociados. La revista, referente de la pediatría de habla española, está indexada en las más importantes bases de datos internacionales: SCI-JCR, Index Medicus/Medline, EMBASE/Excerpta Medica y bases de datos nacionales. Su acceso es libre para socios de la AEP. 

- Evidencias en Pediatría, es una revista electrónica de acceso abierto. Sus contenidos se elaboran aplicando los postulados de la Medicina Basada en la Evidencia a la especialidad de Pediatría. De periodicidad trimestral, se realiza una revisión de 80 revistas pediátricas y generalistas que publican artículos de contenido pediátrico. Mediante un sistema de puntuación se escogen aquellos artículos que, por su calidad metodológica y/o su importancia clínica, pueden resultar de interés para la práctica clínica del pediatra asistencial, independiente del ámbito en el que trabaje (atención primaria u hospitalaria). Su acceso es libre desde su creación en el año 2005 para todos los lectores, lo que fue una premisa desde su creación, junto con el rigor y la independencia. 

- Protocolos diagnóstico-terapúeticos en Pediatría, elaborados por las distintas sociedades de especialidades y revisados periódicamente. 

- Cuadernos de Historia de la Pediatría, elaborados por el Comité de Historia de la AEP, con una periodidicidad de dos documentos anuales y que se divulgan alrededor del congreso anual de nuestra socidad. 

- Pediamécum, es una base de datos documental de los principios activos de uso común en pediatría creada por el Comité de Medicamentos de AEP en 2012 que cuenta con fichas de casi 700 fármacos. El Comité y sus colaboradores amplían y revisan constantemente las fichas por iniciativa propia o por sugerencias de los usuarios. 

 - Continuum, plataforma de formación virtual de la AEP, verdadero modelo de éxito de web-based learning desde su inauguración en septiembre de 2013, una plataforma de información y formación, con modalidades formativas basadas en competencias (con GPEC como joya de la corona), tanto de carácter individual como tutorizado. 

Mi vinculación muy especial con Continuum, Evidencias en Pediatría y Anales de Pediatría, especialmente, hace que la divulgación de este post implique una carga añadida de emoción, pues nada de lo anterior sería posible sin el trabajo desinteresado de calidad de tantos pediatras (y amigos)

Recursos de todos y para todos. Y para la gran familia de pediatras en español. Y ya es habitual que en los Congresos anuales de la AEP se suelen actualizar todas las novedades en estos recursos docentes.

lunes, 19 de agosto de 2019

Cannabis, embarazo y lactancia: una pésima combinación


Después del alcohol y tabaco, el cannabis es la droga más consumida por las parejas embarazadas y madres lactantes en España. Estudios previos, señalan que el 13 % de las mujeres embarazadas en el primer trimestre y el 7 % de las madres lactantes refieren estar expuestas al humo ambiental de cannabis de una forma habitual. 

Por lo tanto, el cannabis también es un problema de salud pública. Y ante esto, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (CSM-AEP) publicó hace meses una toma de posición y un tríptico que hoy compartimos, pues es una información de calidad que no puede pasar desapercibida. 

Los pediatras diagnosticamos, cada vez, más pacientes con trastornos del aprendizaje, conducta y desarrollo. A diferencia de los adultos, la exposición a sustancias químicas neurotóxicas durante las ventanas de vulnerabilidad en periodos críticos de la organogénesis e histogénesis del sistema nervioso puede hacer que tenga una alteración de la función cerebral de por vida o bien que aparezca durante su etapa adulta. Y una de estas sustancias es el cannabis. 

Es por esto que el CSM-AEP ha elaborado un documento de toma de posición, además de un tríptico informativo para profesionales y padres. 

En resumen, CSM-AEP considera necesario: 
- Alertar a la población sobre los riesgos de la exposición a cannabis durante el embarazo y lactancia. 
- Mejorar las competencias de los pediatras y desarrollar módulos de capacitación en pediatría y cannabis (desde el embarazo, lactancia y periodo de crianza hasta el final de la adolescencia). 
- Facilitar información útil considerando las exposiciones en embarazo/lactancia. 
- Incluir la Hoja verde – cribado ambiental al inicio del embarazo y/o periodo de lactancia – en los programas de Pediatría de Atención Primaria, ya disponible en la CCAA de la Región de Murcia. 
- Realiza un llamamiento para colaborar en los programas de detección, prevención e intervención precoz para reducir este daño en el neurodesarrollo. 
- Se debe desaconsejar firmemente el consumo de cannabis durante la lactancia. El énfasis debe ponerse en la deshabituación-cesación, no en la retirada de la lactancia. La lactancia incluso podría ser útil para reforzar y afianzar la deshabituación. Se puede dar lactancia materna durante la deshabituación, pero puede requerir una intervención y monitorización del proceso por personal entrenado en el manejo y control de las adicciones en pediatría en las Unidades de Salud Medioambiental Pediátrica de Murcia y Cataluña. 
- Atendiendo a las cifras de exposición y banalización del consumo en la sociedad, queremos dejar claro que las embarazadas y niños de España necesitan que se les garantice un aire libre de humo de cannabis y otras drogas. Y apostamos por un marco regulador general de protección del cerebro en desarrollo a estos tóxicos, y las excepciones y particularidades de haberlas en todo caso sean dirigidas a los adultos. 

En el tríptico que compartimos debajo se responden a las siguientes preguntas: 
- ¿Qué es el cannabis? 
- ¿Cuántos niños están expuestos a esta droga en el embarazo o lactancia? 
- ¿Cómo afecta el que yo o mi pareja fumemos cannabis si estamos buscando el embarazo?
- ¿El que yo esté expuesta o fume marihuana cómo afecta al desarrollo cerebral de mi bebé? 
- ¿Cómo afecta el cannabis a los niños en el hogar? 
- ¿Provoca el cannabis malformaciones en el recién nacido? 
- ¿La exposición a cannabis durante el embarazo incrementa el riesgo de cáncer? 
- ¿Puede dar síndrome de abstinencia si se consume cannabis durante el último trimestre de gestación? 
- ¿Qué pasa si fumo cannabis durante la lactancia?

Está claro que combinar cannabis con embarazo y lactancia es una pésima decisión... con graves consecuencias para los padres y, sobre todo, para sus hijos.

 

sábado, 17 de agosto de 2019

Cine y Pediatría (501). La mejor cura es la amistad… en tiempos del sida


El cine y el sida han tenido distintos puntos de encuentro. Los encuentros entre el cine y el sida en la infancia son más excepcionales. En Cine y Pediatría hemos podido encontrarlo alrededor de dos películas, una estadounidense, Kids (Larry Clark, 1995) y otra española, Verano 1993 (Carla Simón, 2017). Y también en nuestro primer post, la película coral En el mundo, a cada rato, concretamente en la historia El secreto mejor guardado (Patricia Ferreira, 2004), filmada en la India.

Y hoy recuperamos aquí una película poco conocida, una bonita historia de amistad en tiempos del sida. Su título original es The Cure (Peter Horton, 1995) y cuyas traducciones para España (Que nada nos separe) o para Latinoamérica (El poder de la amistad) nos pone en la pista de por dónde deriva la trama. Un agradable film, que salva con delicadeza una resbaladiza trama sobre lo que implica el sida en un hijo: la lucha, la angustia, el rechazo, el dolor y la muerte. Y que incluso nos permite soportar con dignidad un mensaje de sobras conocido: que la amistad puede ser la mejor medicina.

Dos niños que inician el camino de la adolescencia por diferentes caminos: Erik y Dexter. Son vecinos en una localidad de Minesota y ambos viven solo con sus madres y con sus distintas circunstancias.
Erik (Brad Renfro) tiene 13 años, y acaba de trasladarse a esta localidad tras la separación de sus padres. El chico está desubicado en el nuevo colegio y en un hogar donde la madre se ocupa más de su trabajo que de él. Conoce a su vecino a través de la valla que separa sus casas, un chico más joven que él llamado Dexter (Joseph Mazzello), quien también vive solo con su madre y con su enfermedad, pues está en tratamiento por sida, enfermedad que contrajo a causa de una transfusión de sangre. Todo en Dexter gira alrededor de su amorosa madre Linda (Annabella Sciorra), pues como ya sabemos nadie quiere acercarse a un enfermo de sida por el temor al contagio.

Cuando Erik salta la valla y conoce a Dexter surge poco a poco una historia de amistad, pues ambos encuentran algo que no tienen: Dexter el amigo que le niega la enfermedad, Erik esa madre que le niega la vida, pues Linda se comporta como tal con ambos, y se conmueve de que le quieran, pues quizá es lo que no tiene en su hogar, con una madre separada (no solo del padre, sino de él). Y cuando la madre de Erik conoce que tiene amistad con Dexter, le abofetea diciéndole. “Qué estabas pensando, dime. No es viruela, no es tosferina, es sida. ¿Qué estabas tratando de hacer, matarnos a ambos?”. Y les prohíbe que vuelvan a verse.

Pero Erik se interesa en la enfermedad de su nuevo amigo, sobre todo cuando Dexter le cuenta la preocupación de su madre: “Teme que no encuentren la cura a tiempo”. E inspirado en una película, decide emprender la búsqueda de una cura para el sida. Y para ello, Erik realiza experimentos “científicos” con distintos tipos de dulces y plantas, siendo Dexter el grupo de intervención y Erik el grupo control, y todo lo anota minuciosamente en su cuaderno de trabajo. Y cada infusión que prueba sabe peor que la otra, y Eik le anima: “Mi abuela dice que cuanto pero sabe, mejor es la cura”.

Cuando leen en la prensa que un doctor de Nueva Orleans ha encontrado la cura frente al sida, deciden escaparse y encontrar a este doctor. Y más que una “road movie” se transforma en una “boat movie” a través del río Misisipi. Y el viaje y las circunstancias del mismo hacen cimentar la amistad, mientras esquivan las adversidades del camino: “Mi sangre es como veneno. Es peor que el veneno de una cobra” resulta una amenaza válida para ahuyentar a los adversarios. Pero Dexter comienza empeorar y una pesadilla recurrente que lo atemoriza: perderse en la inmensidad negra del universo y hallarse solo (tal como se sentía antes de encontrar a Erik). A causa del estado de salud de su amigo, Erik se asusta y abandona el plan.

Y de regreso, Dexter es inmediatamente hospitalizado y allí permanece en compañía de su madre y de Erik. Y en la planta de hospitalización de Pediatría juegan a diferentes juegos, incluso la de hacerse el muerto… hasta que ocurrió de verdad. “Nunca debí dejar de intentar buscar la cura”, se reprocha Erik, y Linda le responde: “Lo hiciste. Toda la soledad y tristeza que había en su vida la olvidó. Y la olvidó por ti. Dexter fue muy feliz al tenerte como amigo”.

Y el final se precipita como los sentimientos. Cuando Linda, con lágrimas en los ojos y una rabia incontenible, le dice dos cosas a la madre de Erik: la primera, que el mejor amigo de su hijo había muerto y que Erik iba a ir al funeral (le gustase o no), la segunda, que si volvía a ponerle una mano encima, ella misma se encargaría de matarla. Y luego la escena del funeral y el intercambio de zapatos entre los amigos. Y como Dexter deja el zapato de Erik en el río, para que la corriente lo lleve, simbolizando el nuevo viaje para su mejor amigo. Y todo ello bajo la bucólica banda sonora de Dave Grusin, despidiendo esta sensible película de amistad… en tiempos del sida.

Una amistad entre Erik y Dexter, intepretados con solvencia por los jóvenes Brad Renfro y Joseph Mazzello. Un Brad Renfro que debutó a los 12 años con El Cliente (Joel Schumacher, 1994) y participó en películas como Sleepers (Barry Levinson, 1996) y Ghost World (Terry Zwigoff, 2001), pero una sobredosis de heroína finalizó a los 25 años lo que pudo ser una prometedora carrera de actor y músico. Y un Joseph Mazzello que debutó en Presunto inocente (Alan J. Pakula, 1990), continuó en un par de películas de la serie Parque Jurásico, y también en El inolvidable Simon Birch (Mark Steven Johnson, 1998) - una película con la que guarda un gran parecido nuestra obra de hoy, por unir amistad y enfermedad en la infancia -, La red social (David Fincher, 2010) y donde su última aparición ha sido como bajista de la banda Queen, John Deacon, en el biopic Bohemian Rhapsody (Bryan Singer, 2018).

Es Que nada nos separe (The Cure) una pequeña gran película que puede haber desapercibida y que reivindica que la mejor cura es la amistad… en tiempos del sida y en cualquier momento. Y que nos recuerda que vale la pena no olvidar esta película, pero sobre todo debemos tener en cuenta que el sida pediátrico no puede ser una enfermedad olvidada. Pues es cierto que desde su aparición en la década de los 90 el sida pediátrico ha llegado a ser muy poco frecuente en los países del Primer Mundo, gracias a los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento, pero cabe no olvidar que en los países de baja renta (principalmente en África y Asia) se producen el mayor número de muertes por esta enfermedad: se contabiliza que alrededor de 500 niños mueren cada día en el mundo por sida infantil, unos 200.000 al año. Tal vez la existencia de más de 30 millones de adultos que viven con el VIH/sida en todo el mundo ha eclipsado la epidemia de sida pediátrico, lo que se ha traducido en una menor investigación a estas edades, unos servicios pediátricos insuficientes y unos regímenes de tratamiento antirretroviral inadecuados para ellos. Y en las sociedades de renta baja el sida pediátrico ha pasado a considerarse una enfermedad desatendida u olvidada. Porque sin tratamiento antirretroviral, hasta el 80% de los niños infectados por VIH mueren antes de cumplir los 5 años, con un progresivo deterioro del sistema inmune que les ocasiona infecciones bacterianas de repetición, fallo de medro y afectación neurológica, con una alta carga de morbilidad asociada y mala calidad de vida.

Y, aunque poéticamente en esta película decimos que la mejor cura es la amistad, está claro que la mejor cura en el sida pediátrico es la inversión en investigación y que el tratamiento antirretroviral llegué a todos los niños del mundo. Asimetría que hoy por hoy – y como muchas otras – es una dolorosa realidad.