Cine y Pediatría 8

sábado, 30 de marzo de 2019

Cine y Pediatría (481): “Techo y comida” visibiliza la exclusión social


Hay películas que se quedan en el recuerdo durante mucho tiempo y que te encogen el corazón. Películas con la sencillez y honestidad de la realidad reflejada como un espejo, una realidad que tenemos a nuestro lado y quizás no queremos ver. Algo así ocurre con la ópera prima de Juan Miguel del Castillo, estrenada en el año 2015 gracias al micromecenazgo (más conocido bajo el anglicismo de “croudfunding”) y que nos pone delante de los problemas del paro, pobreza y desahucio que asoló (y asola) la España de la última década. Una película que tiene un título tan significativo como Techo y comida, y que no cabe duda de que debiera prescribirse en todos los institutos y en las propias familias. 

No es de extrañar que esta película recibiera un buen número de premios en diferentes festivales, especialmente el Premio del público del Festival de Málaga y, sobre todo, el Goya a Mejor actriz para Natalia Molina, esta joven jienense que ya se puso en el punto de mira del séptimo arte con su papel de adolescente rebelde en Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013), por la que ya recibiera el Goya a Mejor actriz revelación. 

Nos encontramos en el año 2012, en Jerez de la Frontera. Una primera escena nos presenta a una joven, Rocío (inconmensurable Natalia de Molina), que se despierta angustiada en la cama a medianoche. En la siguiente escena se encuentra frente a una asistente social que le ofrece un salario social y enseguida descubrimos que es madre soltera, su hijo Adrián (Jaime López) tiene 8 años, y vive en un piso cuyo alquiler no puede pagar hace meses por falta de ingresos. Y ella reparte su curriculum para trabajar de lo que sea, pero lo que sea no llega. 

Entre la vergüenza y el temor de perder la tutela de su hijo, sufre en soledad una situación de precariedad que lejos de mejorar, empeora cada día. Y comprendemos el insomnio, al que se suma la constante preocupación, el hambre, el miedo… Y poco a poco la casa se queda sin calefacción para ahorrar, luego sin agua por impago, sin luz,… y todo ello bajo las amenazas constantes del arrendador. Solo una vecina mayor aparece en su vida como un resquicio de luz, reflejando esa solidaridad tan hispana. 

Porque Techo y comida es el retrato de la España de hoy, de esa España con millones de personas en riesgo de exclusión social y que permanecen escondidas tras las cifras macroeconómicas. Pero Rocío solo tiene dinero para que su hijo coma pan y salchichas, lo más barato del hipermercado, pero ella apenas nada… y por ello Adrián le dice: “Tú no comes. Pues te vas a quedar como un esqueleto”. Y llega el momento límite en que tiene que rebuscar por la noche en los cubos de basura en busca de alimentos y también acudir a recoger la comida a los centros sociales vinculados a centros religiosos (más digno que lo anterior). 

Pero un día llega una carta debajo de la puerta, que no quiere leer. Pero no puede evitar lo inevitable: el desahucio y, con ello, todo lo que supone para una madre soltera. Y cuando intenta defenderse se le han pasado los plazos de alegación al no contestar a la demanda inicial, con una escena de su primer plano ante un abogado que corta la respiración. Todo tan real como la vida misma y en este desliz hacia el infierno de la exclusión social, Rocío se aferra a la fe, a sus Vírgenes y Cristos, a su rosario, a sus oraciones… 

La única alegría que puede dar a su hijo Adrián (quien le pregunta, “¿Qué significa bastado?”, lo que le dicen los niños del colegio) es comprarle unas zapatillas de deporte y la camiseta de la selección española que le regala la vecina. Y ahí nos llega una escena simbólica: 1 de julio de 2012, se retransmite el partido de la final de la Eurocopa de Kiev, donde España se proclama campeona. Todos celebran la efeméride, mientras madre e hijo se abrazan porque al día siguiente deben abandonar su casa. Y mientras ondean las banderas al fondo, ellos permanecen como invisibles para la sociedad. 

Y llega esa escena final donde Rocío y Adrián empujan sus maletas en una carretera y se alejan rumbo a ninguna parte. Y a continuación el fundido final en negro nos deja este mensaje: “En España 526 personas pierden su vivienda cada día en 2012. La tasa de paro alcanza el 26%, la más alta de su historia. 13 millones de personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Se rescata a la banca con 100.000 millones de euros. ¿Y a ti quién te rescata?”. Y este mensaje sobreimpresionado en pantalla lo leemos mientras suena el taladro que abre la puerta de la casa desahuciada a Rocío. 

Y es así que Techo y comida no oculta lo que es en ningún momento: cine social de denuncia nada disimulada, una oda a todos aquellos oprimidos que se parten el espinazo por un mendrugo de pan y una feroz crítica a la injusticia de la sociedad. Porque en España y en la última década, se han producido 70.000 desahucios como los de Rocío y el 70% de los mismos lo son por los bancos o por los fondos buitres. Y con una paradoja mucho más llamativa: un tercio de la vivienda vacía de toda Europa está en nuestro país. 

Y para ello, Juan Miguel del Castillo nos regala esta obra de cine social hasta la médula, quizás mezclando la estética y la dinámica de dos obras del calado de Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998) y El Bola (Achero Mañas, 2000).   No es la primera vez que los desahucios se acercan al cine, pues lo hicieron hace años con obras en blanco y negro como El inquilino (José Antonio Nieves Conde, 1957) y El pisito (Marco Ferreri, 1959) o en color y actuales como 99 Homes (Ramin Bahrani, 2015) y Cerca de tu casa (Eduard Cortés, 2016). Pero esta película de hoy, Techo y comida, además nos deja una cosa bien clara: que en la exclusión social los niños son los más invisibles a la sociedad. 

Imperdible no verla, no sentirla, no concienciarse. Porque en el año 2019 siguen habiendo muchas Rocíos y muchos Adrianes. 

miércoles, 27 de marzo de 2019

Bibliometría e indicadores de actividad científica (XII): Grupos españoles y extranjeros de investigación bibliométrica


Los grupos de investigación son unidades organizativas que reúnen a profesionales de diversa procedencia y que tienen como fin contribuir al avance de la ciencia. El auge de la Bibliometría como disciplina científica debido a la actual cultura evaluativa, ha propiciado la creación de grupos de investigación centrados en esta área. A nivel internacional, diversos grupos han focalizado su atención en la Bibliometría en los últimos años. En el contexto español, este movimiento se ha generado sobre todo en el ámbito de las universidades, debido al ambiente cada vez más competitivo, fomentado por causas como la limitación de la financiación o la tendencia a evaluar cada aspecto de la ciencia, donde los indicadores juegan un papel fundamental. 

En este estudio se presentan 5 ejemplos de grupos de investigación en el ámbito bibliométrico, explicando de forma sintetizada a qué institución pertenecen y cuáles son sus principales objetivos y líneas de investigación. 

Los grupos descritos son los siguientes: 
- Evaluación de la Ciencia y de la Comunicación Científica, EC3 (Granada, España) 
- Instituto de Políticas y Bienes Públicos (CSIC, España) 
- Laboratorio de Estudios Métricos de Información, LEMI (Universidad Carlos III de Madrid, España) 
- Unidad de Información e Investigación Social y Sanitaria, UISYS (Universitat de València - CSIC, España) 
- Centre for Science and Technology Studies, CWTS (Leiden University, Países Bajos). 

Toda la información en el artículo anexo y que también se puede recuperar de la revista Acta Pediátrica Española.

lunes, 25 de marzo de 2019

CIBER, investigación de excelencia... que hay que cuidar


Los CIBER (Centro de Investigación Biomédica en Red) fueron creados hace 13 años como estructuras estables de investigación cooperativa que, bajo la forma de consorcios públicos de investigación dotados de personalidad jurídica, fueron creados por iniciativa del Instituto de Salud Carlos III con el propósito de impulsar la investigación de excelencia en áreas prioritarias de Biomedicina y Ciencias de la Salud, que se realiza en el Sistema Nacional de Salud y en el Sistema de Ciencia y Tecnología. 

Actualmente, en los consorcios CIBER participan más de 400 grupos de investigación de hospitales, universidades y organismos públicos de investigación con una amplia distribución geográfica, que realizan investigación colaborativa de excelencia en las siguientes 12 áreas temáticas
1. Bioingeniería, biomateriales y nanomedicina (Ciberbbn). Director: Ramón Martínez 
Grupos de investigación: 43 más 2 asociados. 
Líneas de investigación: ingeniería tisular, herramientas diagnósticas de imagen, software, e-salud, terapias avanzadas, biosensores, etc. 

2. Enfermedades hepáticas y digestivas (Ciberehd). Director: Jordi Bruix 
Grupos de investigación: 42 más 9 vinculados. 
Líneas de investigación: desde la investigación básica a la clínica, cáncer hepático, enfermedad inflamatoria intestinal, hepatitis víricas, toxicidad hepática, trasplantes, etc. 

3. Enfermedades neurodegenerativas (Ciberned). Director: Jesús Ávila 
Grupos de investigación: 56. 
Líneas de investigación: Alzheimer y otras demencias, Parkinson y problemas del movimiento, esclerosis lateral amiotrófica y otros problemas de motoneuronas, etc. 

4. Enfermedades raras (Ciberer). Director: Pablo Lanpunzina 
Grupos de investigación: 57. 
Líneas de investigación: genética traslacional, medicina metabólica hereditaria y mitocondrial, enfermedades neurológicas, patología neurosensorial, cáncer hereditario, etc. 

5. Enfermedades respiratorias (Ciberes). Director: Ferrán Barbé 
Grupos de investigación: 34. 
Líneas de investigación: cáncer de pulmón, EPOC, asma, apnea del sueño, neumonía, tuberculosis, fibrosis, hipertensión pulmonar, etc. 

6. Epidemiología y salud pública (Ciberesp). Directora: Marina Pollán 
Grupos de investigación: 51. 
Líneas de investigación: control de enfermedades crónicas, vigilancia de patologías transmisibles, estudio de determinantes sociales de la salud, medicina ambiental y laboral, evaluación de servicios de salud, epidemiología clínica, etc. 

7. Obesidad y la nutrición (Ciberobn). Director: Carlos Diéguez 
Grupos de investigación: 33. 
Líneas de investigación: prevención, mecanismos fisiopatológicos, estudios de biomarcadores, estratificación de pacientes, análisis de comorbilidades, factores de neurocognición, etc. 

8. Salud mental (Cibersam). Director: Eduard Vieta 
Grupos de investigación: 23. 
Líneas de investigación: esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, prevención del suicidio, problemas de ansiedad, etc. 

9. Diabetes y enfermedades metabólicas (Ciberdem). Director: Eduard Montanya 
Grupos de investigación: 31. 
Líneas de investigación: epidemiología y genética de la diabetes, medicina regenerativa, terapias avanzadas, vías moleculares, etc. 

10. Oncología (Ciberonc). Director: Joaquín Arribas 
Grupos de investigación: 50. 
Líneas de investigación: tumores de baja prevalencia, mecanismos de progresión tumoral, biopsia líquida, biomarcadores, bioinformática, ómicas, etc. 

11. Enfermedades Cardiovasculares (Cibercv). Director: Francisco Fernández-Avilés 
Grupos de investigación: 40. 
Líneas de investigación: insuficiencia cardíaca, patologías de base genética, remodelado miocárdico, epidemología cardiovascular, etc. 

12. Fragilidad y Envejecimiento saludable (Ciberfes). Director: Leocadio Rodríguez 
Grupos de investigación: 20. 
Líneas de investigación: mecanismos de producción de fragilidad, prevención de enfermedad, desarrollo de una cohorte clínica de fragilidad, etc. 

En un reciente estudio de Diario Médico se pone en evidencia que los CIBER, junto con los Institutos de Investigación Sanitaria (IIS) de los hospitales del Sistema Nacional de Salud, son la gran apuesta del Instituto de Salud Carlos III. Y que estas instituciones de excelencia investigadora precisan de inversiones, pues faltan fondos y recursos humanos para seguir siendo competitivos

Y los CIBER, como los jardines, no basta con inaugurarlos... sino que hay que regarlos con frecuencia y cuidarlos.

sábado, 23 de marzo de 2019

Cine y Pediatría (480): “El octavo día” creó a Georges… y vio que era bueno


"Al principio, no había nada. Sólo había música. 
El primer día, creó el Sol. Hace arder los ojos. Y luego, creó la Tierra. 
El segundo día, creó el mar. Moja los pies. El viento hace cosquillas. 
El tercer día, creó los discos. Los que nacen en Estados Unidos hablan inglés. Yo no sé donde nací. Creo que fue en Mongolia. 
El cuarto día, creó la televisión. 
El quinto día, creó el pasto. Cuando lo cortas, grita. Tienes que consolarlo, hablarle amablemente. Si tocas un árbol, te conviertes en árbol. Si cierras los ojos, te conviertes en una hormiga. 
El sexto día, creó a los hombres. Hay de todos los colores. Nathalie es una mujer. Yo prefiero a las mujeres porque no pinchan cuando las besas. Más adelante voy a casarme con Nathalie. 
El domingo, descansó. Era el séptimo día” 

Con esta voz en off y durante más de diez minutos, comienza de forma espectacular esta sorprendente película: El octavo día, una película belga de casi dos horas de metraje del año 1996 del director Jaco Van Dormael, un director especial que ya conocemos en Cine y Pediatría. Un director, guionista y dramaturgo que dirige complejas películas, aclamadas por la crítica, películas que se destacan por tres características: examinar el mundo desde una inocente perspectiva, a través de personajes llenos de imaginación (el niño Thomas de Toto el héroe -1991-, Georges, el protagonista con síndrome de Down de El octavo día  o el niño no nacido de Mr. Nobody -2009-); personajes marcados por el signo de la orfandad; y, especialmente, por su representación respetuosa y comprensiva de las personas con discapacidad, tanto mental como física.

Y hoy comenzamos con esa voz en off de Georges (Pascal Duquenne), nuestro protagonista que poco a poco reconocemos su fenotipo peculiar, y que se nos presenta con imágenes y escenas inolvidables para esos siete días especiales de su “creación”. Y a continuación, en otra escena, aterriza un avión con Harry (Daniel Auteuil), un ejecutivo que se dedica a ejercer de profesor y coaching sobre el éxito en las ventas, que se nutre única y exclusivamente de la artificialidad del pensamiento positivo. Pero enseña lo que no tiene ni atesora, pues en su vida no tiene el mismo éxito, recién separado de su mujer y de sus dos pequeñas hijas. Absorto en su rutinario trabajo se olvida de su familia y hasta sus hijas desean no verle, y ahora vive crispado por ello.

Y con ello nos adentramos a una hilarante y conmovedora película, una historia de amistad, de generosidad y de aprendizaje entre Georges/ Pascal Duquenne y Harry/Daniel Auteuil, dos actores en estado de gracia (uno nobel y otro consagrado) que ganaron ex-aequo el reconocimiento a mejor actor en el Festival de Cannes. Una película de aprendizaje y amistad al mejor estilo de la famosa Intocable (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2011), crónica del encuentro entre dos mundos antagónicos y que nos enfrenta al choque entre el orden y la anarquía, la razón y la locura, la aparente capacidad y la aparente discapacidad. 

Es también El octavo día el encuentro de dos almas solitarias: Georges vive en una institución especializada en personas con discapacidad psíquica, pero no tiene ningún familiar que lo recoja, y continuamente añora a su madre fallecida; y Harry no puede soportar vivir sin su esposa e hijas. Y se encuentran en medio de la noche, de la lluvia, de la carretera, tras atropellar un perro: todo muy kafkiano…

Y a partir de aquí nos subimos a una especial “road movie”, un tobogán de escenas difíciles de olvidar muchas de ellas acompañadas del amor de Georges por la música, especialmente por la música de Luis Mariano y sus escenas oníricas que le recuerdan a su querida madre: “Mamá. Quiero ir con mamá. No soy como los demás… Quiero irme contigo. Aquí no funciona”, llora a los hombros de Harry. Y su madre en sueños le dice: “Yo estoy lejos, estoy en el cielo. Eres lo mejor que he tenido en mi vida. Eres el regalo más bonito que me ha hecho el cielo”.

Y nos surge una sonrisa con la escena de la zapatería, la del concesionario de coches, el sueño con los guerreros mongoles cabalgando por la estepa en busca de la dama (que es el amor de Georges) o ese minuto de oro de los dos amigos bajo el árbol mirando al cielo. También nos entristece el encuentro con su hermana, porque no es bienvenido por ella y su marido (aunque sus dos sobrinos le adoran): “Mamá dijo que fueras buena con Georges” le dice, pero no parece que pueda cumplir su palabra.

Y todas estas vivencias hacen que Harry ya no piense igual sobre el sonsonete que dice a sus alumnos: “Todo el mundo se vende a sí mismo un día u otro. Respetad las cuatro reglas básicas: 1) Sonreíd; 2) Mirad a vuestro cliente a los ojos; 3) Dad una impresión de éxito. A la gente le gusta. Prefiere tratar con alguien exitoso que con un perdedor; 4) Sed entusiastas. El entusiasmo es contagioso”. Y por eso lanza fuegos artificiales en la playa.

Y todo ello nos conduce a un final inesperado bajo la canción “Maman, la plus belle du monde” de Luis Mariano. Y finaliza con una reflexión similar al comienzo, en esta ocasión narrada en off por Harry y sus circunstancias:
“Al principio, no había nada en absoluto. Solo se escuchaba música. 
El primer día, creó el sol. Pica los ojos. 
El segundo día, creó el agua. Es húmeda. Moja los pies si caminas en ella. Luego, creó el viento. Hace cosquillas… 
El tercer día, creó el pasto. Cuando lo cortas, grita. Le duele. Tienes que consolarlo. Hablarle gentilmente. Si tocas un árbol… te conviertes en árbol. 
El cuarto día, creó las vacas. Cuando soplan, dan calor. 
El quinto día, creó los aviones. Si no los tomas, puedes verlos pasar. 
El sexto día, creó a las personas. Hombres, mujeres y niños. Prefiero a las mujeres y a los niños, porque no pinchan cuando los besas. 
El séptimo día, para descansar, creó las nubes. Si las miras mucho tiempo, ves en ellas dibujadas todas las historias. 
Entonces se preguntó si no faltaba nada. El octavo día, creó a Georges. Y vio que era bueno".

Y con ello queda claro que El octavo día no es sólo una película sobre personas con síndrome de Down, va más allá, pues nos habla del amor, y nuestra necesidad de él. Georges es más que un símbolo, es el mundo que nos falta en esta civilización ciega que impide ver el gran misterio de la universal realidad, necesita vivir en el octavo día, con los Georges.

Y en la semana que acabamos de celebrar el Día Mundial del síndrome de Down, el pasado 21 de marzo, recordamos esta película como un regalo para entender la importancia de estas personas. Este 2019 la celebración de este día se centrará en el lema "No dejar nadie atrás", porque todas las personas con síndrome de Down deben tener la oportunidad de disfrutar de vidas plenas, tanto en igualdad de condiciones con las demás, como en el resto de aspectos de la sociedad.

Porque la vida no va de cromosomas, va de amor, de comprensión, de felicidad, de integración,... Va de calidad (de vida y de humanidad), no de cantidad (de cromosomas). Va de no dejar a nadie atrás... pero en ningún momento de sus vidas, lo que también incluye su vida dentro de la madre. Seamos coherentes y dejemos los postureos: respetemos su vida y dejémoslos nacer y vivir.

Y lo recordamos cada año, mejor cada día... Porque Dios, El octavo día, creó a Georges… y vio que era bueno.

jueves, 21 de marzo de 2019

Día Mundial del Síndrome de Down... la suerte de tenerte


El 21 de marzo se celebra el DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN, una fecha instaurada este día por la característica congénita de la trisomía 21, que determina el Síndrome de Down, en un juego con el 21 (por el día del mes y número del cromosoma implicado) y el 3 (número del mes y alusión a trisomía). 

Actualmente, en España hay alrededor de 35.000 personas con Síndrome de Down (SD), con un ratio de una persona con SD por cada 1.600 nacimientos, el país de todo el mundo que presenta el dato más bajo debido a que no llegan a nacer. La incidencia estimada del SD a nivel mundial se sitúa entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada 1.100 recién nacidos. Curioso que no nazcan niños con SD, porque el otro día oía algo que puedo afirmar que es así, en boca de una madre: "No cambiaría a mi hijo con síndrome de Down por nada del mundo, pero cambiaría el mundo por él". Curioso que no se lleguen a dejar nacer niños y niñas con capacidades diferentes y extraordinarias. Porque la humanización y la integración es ético (y coherente) mantenerla en todos los momentos de la vida. 

Este 2019 la celebración del Día Mundial del Síndrome de Down se centrará en el lema "No dejar nadie atrás". Todas las personas con síndrome de Down deben tener la oportunidad de disfrutar de vidas plenas, tanto en igualdad de condiciones con las demás, como en el resto de aspectos de la sociedad; como se recoge en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU —el plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad— que promete que "nadie se quedará atrás". 

Porque la vida no va de cromosomas, va de amor, de comprensión, de felicidad, de integración,... Va de calidad (de vida y de humanidad), no de cantidad (de cromosomas). Y lo recordamos cada año, mejor cada día... 

Y Down España ha lanzado la campaña 'La suerte de tenerte', que pretende ser un homenaje a lo que aportan las personas con síndrome de Down a los que les rodean. No te lo pierdas…

 

lunes, 18 de marzo de 2019

Recomendaciones de la AEP sobre alimentación complementaria


La alimentación complementaria se considera un proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de esta. En los últimos años las recomendaciones han cambiado numerosas veces, siendo notablemente diferentes de los consejos recibidos por la generación anterior. 

El objetivo de este documento, elaborado por el Comité de Lactancia Materna y el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, es resumir de forma general la evidencia científica disponible en la actualidad sobre la alimentación complementaria

Un documento donde se contesta, en base a las pruebas científicas y a la experiencia a diversas preguntas: 
- ¿Cuándo comenzar? 
- ¿Por qué? 
- ¿Qué alimentos utilizar y con qué secuencia? 
- ¿Cuánta cantidad hay que dar? 
- ¿Cómo ofrecer los alimentos? 
- Y con un apartado especial al Baby-Lec Weaning 

Un documento de 22 páginas que podéis descargar desde este enlace.

sábado, 16 de marzo de 2019

Cine y Pediatría (479). “Siete mesas de billar francés” y las carambolas de la vida


Una reciente generación del cine español nos ha dejado ya algunas obras en Cine y Pediatría: Fernando León de Aranoa nos regaló Familia (1996) y Barrio (1999), Achero Mañas debutó con El bola (2000), Alejandro Amenábar nos sorprendió con Los Otros (2001) y Juan Antonio Bayona nos emocionó con Un monstruo vino a verme (2016). 

Y entre estos directores, una directora, hija del gran productor Elías Querejeta: Gracia Querejeta, cuya no prolija filmografía– diez largometrajes en 25 años – tiene un epicentro común: las relaciones paterno-filiales y la evolución y tensiones de la familia como espacio vital del ser humano con todas sus contradicciones y conflictos. Y las familias de sus películas no responden al estándar tradicional, porque en la mayor parte de los casos falta la figura del padre y ello conlleva una reestructuración de la familia y una revisión en profundidad de las relaciones. La figura del padre ausente - fallecido, huido, ocupado en otras cosas o desconocido - es recurrente en todos estos filmes y marca sobremanera a los personajes, principalmente porque esa ausencia se vive como herida sin cerrar o déficit en la educación de los hijos o en las orientaciones para la vida que necesitan los personajes. 

Y este germen dramático sobre la pérdida es lo que propicia un viaje transformador de los personajes, y lo vemos en Una estación de paso (1992), El último viaje de Robert Rylands (1997) o Cuando vuelvas a mi lado (1999). Y en al menos tres películas es un adolescente la figura privilegiada en esta filmografía, unas veces porque centraliza el conflicto y todo el relato gira alrededor de él como en 15 años y un día (2013) o porque también se convierte en catalizador de otros conflictos, como en Héctor (2004) y Siete mesas de billar francés (2007). Lo cierto es que no hay ninguna película de Gracia Querejeta sin personajes de niños, bien como elementos nucleares (las tres citadas) o en los márgenes del relato. Un cine donde predomina la infancia y adolescencia, y las mujeres protagonistas. 

Adolescentes confundidos o cabreados por sus problemas de integración en familias desestructuradas son habituales en el cine de Gracia Querejeta: lo fue Héctor (Nilo Mur) en la película homónima, Guille (Victor Valdivia) en Siete mesas de billar francés y Jon (Arón Piper) en 15 años y un día. En su momento ya comentamos en Cine y Pediatría esta última película, donde una madre (Maribel Verdú) tiene que sacar adelante a su hijo sin la figura paterna, elemento muy similar al que ya hiciera la realizadora en su anterior largometraje, la película que hoy nos convoca, Siete mesas de billar francés, el primer encuentro entre Gracia Querejeta y Maribel Verdú, y que le valió a esta el Goya a Mejor actriz. 

Ángela (Maribel Verdú) viaja desde La Coruña a Madrid con su hijo de 8 años, Guille (Víctor Valdivia), para visitar a su padre enfermo. Nada más bajar del autobús reciben la noticia de su muerte por Charo (una inmensa Blanca Portillo), su compañera sentimental. Una vez enterrado (aunque Charo lo dudaba: “¿Incinerar es más barato que enterrar?”), Ángela se ve obligada a quedarse, huyendo de su marido, y allí decide volver a abrir un local de billares perteneciente a su padre y juntar de nuevo el viejo grupo para una competición: el Tuerto (Enrique Villén), Manolo (Jesús Castejón), Jacinto (Ramón Barea) y, sustituyendo a Leo, un joven llamado Fede (Raúl Arévalo). Y para lograr tal fin, Ángela contará con el apoyo de Charo y de Evelyn (Lorena Vindel), una joven hondureña que trabajaba con ellos de camarera. Aunque en el fondo todos piensan que “El billar es para golfos”

Siete personajes (tres mujeres y cuatro hombres) para estas Siete mesas de billar francés en la que Guille (un espontáneo y genial Jesús Valdivia) es espectador privilegiado y analista de todo lo que pasa a su alrededor. Y por ello le confiesa a su amiga Evelyn: “Los adultos es siempre lo mismo. No hay que mentir y os pasáis la vida mintiendo”. Y siempre realiza la pregunta recurrente: “¿Tú sabes para qué sirve un viejo?”

Una pequeña gran película, la combinación de un gran guión (de Gracia Querejeta y David Planell) que nos cuenta tantas historias como personajes hay en ella, o quizá alguna historia más, personajes interesantes bien interpretados y vibrantes diálogos, buena música y fotografía.  Con el salón de billares como excusa y la muerte del padre como constante en su cine, Gracia Querejeta nos cuenta una historia de dos mujeres que tienen que recomenzar su vida a edades avanzadas y a las que los acontecimientos les obligarán a sacar a flote, por fin, los sentimientos que llevan escondiendo durante demasiados años. 

Como si ya desde niña estuviera su destino cinematográfico marcado, Gracia Querejeta ha dejado discurrir casi toda su trayectoria como cineasta bajo la sombra del conflicto paterno-filial. Hijos con problemática situación con respecto a sus progenitores, sean masculinos o femeninos, pueblan sus películas, hasta el punto de hacer de ese tema el monocultivo de nuestra cineasta. Y en el haber del film hay que cargar lo habitual en el cine de Querejeta: un cuidado exquisito en la creación de los personajes, una capacidad de sacar de los actores (y en especial de las actrices, y en primer lugar, de Maribel Verdú) registros interpretativos de primer orden. 

Y todo ello para narrarnos, bajo la atenta mirada de Guille, las carambolas de la vida en Siete mesas de billar francés.

 

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?


La pregunta de este post es un dilema abierto hace mucho tiempo en España. Y ante este dilema, surge el presente documento, elaborado por el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) y la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) bajo el amparo del Foro de la Profesión Médica (FPME) y que pretende plasmar los argumentos que justifican su oposición a la apertura de nuevas Facultades de Medicina, por suponer un problema educativo, asistencial, económico, social y laboral. 

Os dejamos íntegro el resumen de este documento de 15 páginas, pero abajo os dejamos íntegro el documento para su lectura y análisis. En cualquier caso hace un mes ya comentamos algunos aspectos de este documento, en la presentación que titulamos como "La "burbuja" universitaria y el fracaso de ANECA"

España es el segundo país del mundo en número de facultades de medicina (0,95 facultades por millón de habitantes, solo superado por Corea), duplicando la tasa recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 0,5. 

En los últimos 10 años hemos pasado de 28 facultades de medicina a 42. El numerus clausus para acceder a los estudios de grado ha superado ya las 7.000 plazas anuales y el número de facultades sigue creciendo por el apoyo de los gobiernos autonómicos, responsables últimos de su creación, al ser una de las titulaciones con más demanda. 

En el año 2018 se presentaron a la realización del examen MIR 14.466 personas para un total de 6.513 plazas adjudicadas, esto supone una ratio de 2.22 aspirantes por cada plaza. Teniendo en cuenta que cada año salen egresadas de las Facultades de Medicina unas 7000 personas, en ese año 2018, 487 personas recién graduadas no pudieron acceder a la residencia, una proporción que crece cada año. Además, si a ese número le sumamos las personas que no obtienen plaza y que tienen que volver a presentarse, así como la precariedad laboral que lleva a la reespecialización, la conclusión final es que este sistema es insostenible: en la última convocatoria del examen MIR (2018) 4006 médicos, entre egresados y recirculantes formados en las facultades españolas, no pudieron obtener plaza MIR y, con ello, no iniciar su formación especializada que les facultará para poder trabajar.

Además, para la convocatoria del 2 de febrero de 2019, el número de inscritos ha vuelto a aumentar, siendo de 15.475 personas admitidas (realizaron la solicitud al mismo 16.259 entre admitidas y no admitidas), por lo que será aún mayor el número de egresados que no puedan acceder a la formación especializada. 

Es necesario entender el MIR como lo que realmente es: forma parte del continuo formativo indispensable para ejercer plenamente en el Sistema Sanitario Español, especialmente en el ámbito público, aunque cada vez más también en el privado. Así, el MIR no es una salida más, es prácticamente la única salida. 

Otro problema a tener en cuenta es la posible disminución de la calidad formativa en la carrera. Por un lado, aumentar el número de Facultades de Medicina en cada provincia, especialmente en aquellas que ya cuentan con alguna, supone tener que compartir infraestructuras entre varias Facultades como son los Hospitales Universitarios y los Centros de Salud, necesarios para la realización de prácticas clínicas. Esto conlleva más estudiantes por médico-tutor de prácticas, saturación de consultas y más trabajo para el profesional, en detrimento tanto de la formación de los estudiantes como de la calidad asistencial. 

También denunciamos la falta de profesorado. Durante los últimos años se ha producido una reducción muy sustancial; en el caso de los profesores permanentes (catedráticos, profesores titulares y profesores contratado doctor), sobre los que pivota la docencia, se ha reducido más de un 20 %. Pero no sólo eso, las estimaciones son muy negativas. De 2017 a 2026 se prevé que el profesorado se reduzca a la mitad: habrá un 43 por ciento de profesorado permanente menos, correspondiendo el mayor porcentaje al profesorado vinculado de áreas clínicas (55%), un 34% al profesorado no vinculado de áreas clínicas y un 32% al profesorado de áreas básicas. 

Por supuesto, el SNS tiene carencias, y como agentes de representación de la Profesión Médica en la etapa formativa, nos sumamos a la demanda de la sociedad y de los profesionales para mejorar los recursos e incrementar los presupuestos dedicados a Sanidad, optimizando así el número de trabajadores, mejorando sus derechos laborales, renovando infraestructuras obsoletas y recursos materiales para el diagnóstico, los tratamientos y la investigación. De esta forma la calidad del SNS se ajustaría a las necesidades reales de nuestra población, mucho más que incrementando el número de estudiantes sin justificación alguna y aumentando el paro en la profesión. 

En definitiva, son múltiples las razones para justificar que no son necesarias más Facultades de Medicina en España, pero queremos subrayar las más importantes agrupadas en los siguientes puntos: 
- En nuestro país no hacen falta más estudiantes de Medicina 
- El número de facultades de Medicina debe responder a necesidades demográficas reales y fundadas. Las universidades y autoridades políticas deben actuar con responsabilidad. 
- Saturación de estudiantes en hospitales y centros de salud 
- Déficit existente de profesorado 
- Cumplimiento de la normativa legal 
- Es un despilfarro económico 
- No es una prioridad educativa ni sanitaria.

Más claro el agua: y lo dice la CEEM, CNDFME y FPME. Respecto a las Facultades de Medicina, como todo en la vida, más vale calidad que cantidad, o dicho en término sanitarios actuales, "menos es más". 

 

lunes, 11 de marzo de 2019

Profesionalismo médico: calidad y calidez


La ética y el profesionalismo constituyen el fundamento de la actividad de la medicina, que es una empresa intensamente moral. El profesionalismo no es sólo la base del contrato social de la medicina, sino, principalmente, una fuerza estructuralmente estabilizadora y moralmente protectora de la sociedad. El concepto de profesionalismo médico no es nada nuevo, pues hace décadas que se habla de él, pero reaparecen los artículos para concienciar y cimentar este fundamento esencial en nuestro quehacer. 

El profesionalismo incluye cuatro componentes fundamentales: 
1. Conocimiento especializado, o sea erudición y sabiduría en la medicina como ciencia. 
2. Autonomía en la toma de decisiones, que, en el caso específico de la medicina constituye la esencia del acto médico. 
3. Compromiso de servicio a la sociedad, en el contexto ético, moral y deontológico de la medicina. 
4. Autorregulación, que diferencia a las profesiones de los oficios. 

El Medical Professionalism Project plantea una hoja de ruta para el nuevo milenio: el fortalecimiento del profesionalismo médico, con base en tres principios y 10 compromisos. 

Los tres principios fundamentales son: 
1. Principio de primacía del bienestar del paciente. Se refiere a la obligación de servir los intereses del paciente, con altruismo en la construcción de la relación médico-paciente. Ni las fuerzas del mercado, ni las presiones sociales, ni las exigencias administrativas pueden interferir con la aplicación de este principio. 
2. Principio de la autonomía del paciente. Los médicos deben tener respeto por la autonomía del paciente, deben ser honestos y darle el poder para la toma de decisiones informadas sobre su tratamiento. Pero las decisiones del paciente no deben ir en contra de las prácticas éticas ni dar lugar a demandas por atención inadecuada. 
3. Principio de justicia social. La profesión médica debe propender por la justicia en los sistemas de salud, incluyendo la adecuada distribución de los recursos. Los médicos deben esforzarse en eliminar la discriminación en los servicios de salud, sea por raza, género, estatus socioeconómico, etnia, religión o cualquiera otra categoría social. 

Y los 10 compromisos profesionales son: 
1. Compromiso con las competencias profesionales. Los médicos deben estar comprometidos con el aprendizaje de por vida para mantener actualizados su conocimiento y habilidades en tal forma que siempre puedan prestar servicios de calidad, y la profesión médica establecer mecanismos para garantizar este objetivo. 
2. Compromiso de honestidad con los pacientes. Este compromiso implica que el médico provea información completa y honesta al paciente antes de su consentimiento para iniciar tratamiento. Si un paciente resulta lesionado como consecuencia del tratamiento, él o ella deben ser prontamente informados. El reporte en el análisis de los errores médicos sirve para la prevención y la implementación de estrategias de compensación. 
3. Compromiso con la confidencialidad. La confianza del paciente depende en grado extremo de la confidencialidad. Este principio es hoy de capital importancia, dada la amplia utilización de los medios electrónicos y la creciente accesibilidad a información genética. Sin embargo, el médico debe considerar el sacrificio de la confidencialidad si se pone en peligro el bien público, por ejemplo el daño que puede ocurrir a otros. 
4. Compromiso de mantener buenas relaciones con los pacientes. Dada la vulnerabilidad y dependencia de los pacientes, se deben evitar determinadas relaciones entre los médicos y sus pacientes, especialmente en cuanto a asuntos sexuales, explotación financiera u otro propósito similar. 
5. Compromiso de mejorar la calidad de la atención. Los médicos deben estar continuamente empeñados en la superación de la calidad de la atención. Esto se refiere no sólo a mantener sus competencias, sino también a la colaboración con otros profesionales para reducir el error médico, elevar los niveles de seguridad del paciente, minimizar la excesiva utilización de los recursos y optimizar el resultado final de la atención. Este propósito debe ser tanto una acción individual, como una acción colectiva a través de las asociaciones y sociedades profesionales y científicas. 
6. Compromiso de mejorar el acceso a los servicios de salud. Los médicos, en forma individual y colectiva, deben preocuparse por reducir las barreras al acceso a servicios de salud equitativos y de calidad. 
7. Compromiso con una distribución justa de los recursos finitos. El médico, al tiempo que brinda una atención adecuada para las necesidades del paciente, debe tener en cuenta el uso juicioso y costo-efectivo de los limitados recursos. La provisión de servicios innecesarios puede resultar en daño al paciente y desperdicia los recursos que deben estar disponibles para otros. 
8. Compromiso con el conocimiento científico. Mucho del contrato social de la medicina con la sociedad se basa en la integridad y el uso apropiado del conocimiento científico y de la tecnología. Los médicos deben ser baluartes de los estándares científicos, promover la investigación y crear nuevos conocimientos. 
9. Compromiso de mantener la confianza manejando los conflictos de interés. Los médicos y sus organizaciones se enfrentan a oportunidades que pueden poner en peligro sus responsabilidades profesionales cuando aceptan ganancias económicas o ventajas personales. Esto puede ocurrir en la relación con las industrias con ánimo de lucro, incluyendo las de los equipos médicos, las compañías aseguradoras y las casas farmacéuticas. 
10.Compromiso con las responsabilidades profesionales. Como miembros de una profesión, los médicos deben trabajar en colaboración a fin de maximizar la calidad de la atención, respetarse los unos con los otros y participar en el proceso de autorregulación, el cual incluye aplicar medidas disciplinarias a quienes fallen en la observación de los estándares profesionales. 

Recordamos estos tres principios y 10 compromisos, y recordamos el último artículo sobre la materia de mi buen amigo Pablo González, "Enseñando profesionalismo médico: una reflexión humanística", quien cita una frase del profesor Nuccio Ordine: "Si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espiritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad".

Porque el profesionalismo da calidad y calidez a nuestra profesión...

sábado, 9 de marzo de 2019

Cine y Pediatría (478). “Manny y Lo”, una road movie con luz escarlata


Hace tiempo comentamos en Cine y Pediatría dos entradas sobre pequeños grandes actores en Hollywood o niños prodigio en el séptimo arte, tanto en blanco y negro (Jackie Coogan, Jackie Cooper, Shirley Temple, Freddie Bartholomew, Margaret O´Brien, Mickey Rooney, Johnny Sheffield, Bobby Driscoll, Dean Stockwell, Natalie Wood, Roddy McDowall, Elizabeth Taylor,…) como en color (Ron Howard, Jodie Foster, Tatum O´Neal, Rick Schroeder, Jennyfer Connelly, Christian Bale, Leonardo di Caprio,-Lukas Haas, Elijah Wood, Natalie Portman, Anna Paquin, Kirsten Dunst, Ben Affleck, Michael J. Fox, Ethan Hawke, Shia LaBeouff, Diane Lane, Juliette Lewis, Tobey Macguire, Joaquin Phoenix, Emmy Rossum, Wynona Ryder, Brooke Shields, Scarlett Johanson,…).

Y hoy vamos a hablar de esta última, Scarlett Johanson, una actriz que antes de convertirse en una de las actrices más cotizadas, amén de una sex symbol, en películas como La chica de la perla (Peter Webber, 2003), Match Point (Woody Allen, 2004) o Lucy (Luc Besson, 2014), presentó una infancia y adolescencia como actriz. Debutó a los debutó con 9 años en Un muchacho llamado Norte (Rob Reiner, 1994), pero fue dando pasos de gigante con El hombre que susurraba a los caballos (Robert Redford, 1998), que la catapultó al éxito, éxito que cimentó en la adolescencia con películas como Ghost World (Terry Zwigoff, 2001) y Lost in translation (Sofia Coppola, 2003).

Pero entre estas obras de infancia hay una que he descubierto por casualidad y en la que Scarlett Johanson realiza a sus 11 años de edad un papel que enamora, tanto por su belleza y candor infantil como por el propio papel que interpreta. Hablamos de la película Manny y Lo (Lisa Krueger, 1996), una obra menor nada despreciable.

Manny es el apodo de Amanda (Scarlett Johansson) y Lo el apodo de Laurel (Aleksa Palladino), dos hermanas de 11 y 16 años, huérfanas de madre, y que huyen de sus respectivas familias adoptivas. De ahí la voz en off de Manny al inicio de la película: “Lo solía decir que hay gente que nace para estar en familia y otra que no. Y no tenías que sentirte mal si eras de las que no…”.

El sueño de Manny es el de tener una familia estable, mientras que el de Lo es el de ser azafata. La aventura en la que se embarcan les obliga a robar alimentos en tiendas, dormir en casas deshabitadas o en el automóvil, y a enfrentarse al inesperado embarazo de Lo, donde Manny le apoya de una manera precozmente razonable. Y así se nos aparecen como una fórmula infanto-juvenil de Thelma y Louise (Ridely Scott, 1991), una road movie con mensaje: “Nos aferrábamos a la regla número 1 de Lo: no te pares y así no te pillan”.

Ante el embarazo que progresa y la próxima llegada del hijo, las dos buscan la manera de salir de esa crisis, así que deciden secuestrar a Elaine (Mary Kay Place), dependienta de una tienda de ropa premamá que asegura saber todo acerca de maternidad. Y las tres conviven en una cabaña que ocupan en medio del bosque, y desde allí comienza una relación triangular muy especial, donde Elaine acaba sintiendo simpatía por sus secuestradoras a las que transmite sus consejos: “La mamá tiene que retener en su vientre al bebé tanto como pueda”, “¿Qué haces fumando si estás embarazada?”, “Nos vamos a quedar y vamos a dar a luz a este bebé”.

Un triángulo muy especial entre dos hermanas y una rehén, donde Manny le pregunta “¿No tienes familia, verdad Elaine”. Y ahí reconoce que no puedo consumar la maternidad, lo que nos hace entender algo más el devenir de esa relación. Y al final una nueva reflexión de Manny, nuestra angelical Scarlett Johanson niña: “¿Alguna vez has soñado con alguien antes de conocerlo en la vida real? Esas cosas pasan de verdad, cosas extrañas e increíbles. Te aseguro que ocurren todo el tiempo”.

Una Scarlett Johanson que no es ajena a Cine y Pediatría, pues además de la película que hoy destacamos, ya estuvo presente en Ghost World (Terry Zwigoff, 2001), reflejo de esas dos adolescentes en busca de un lugar en el mundo fantasma de los adultos, La Isla (Michael Bay, 2005) y su debate sobre la clonación, o en Un lugar para soñar (Cameron Crowe, 2011), una historia de superación. 

Y hoy apreciamos la luz escarlata que nos deja Scarlett Johanson en un filme atractivo visualmente y verdaderamente comprometido con sus personajes como Manny y Lo, una película inteligente, dulce y divertida, lleno de originalidad y de situaciones imprevisibles. Una película que no juzga, sino que nos lanza a la carretera con ellas y nos hace partícipes de su experiencia sin posicionamientos ni juicios. 

miércoles, 6 de marzo de 2019

Crossref, DOI y revistas científicas: su interés y un ejemplo


CrossRef es la agencia más grande de registros de DOI (Digital Object Identifier), siendo el DOI una forma de identificar un objeto digital (por ejemplo un artículo electrónico de una revista, un capítulo de un libro electrónico...) sin importar su URL, de forma que si ésta cambia, el objeto sigue teniendo la misma identificación. 

CrossRef es una asociación de editoras científicas que promueve el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la comunicación y la investigación científica; trabaja en la mejora de la identificación de las publicaciones y otras funcionalidades como modificar automáticamente el formato de una referencia bibliográfica a la que le quieras cambiar el formato, encontrar enlaces permanentes, etc. 

No es algo novedoso, pero resulta de interés que se sumen nuevas revistas. Y recientemente he recibido la buena noticia de que Revista de Neurología (conocida en sus inicios como "la amarilla", por el color de su portada) lo ha incorporado, siendo esta revista una de las más apreciadas por mí y, sin duda, la principal revista no exclusivamente pediátrica en la que he podido publicar. 

En el reciente estudio cienciométrico de mi curriculum realizado por la Unidad de Información e Investigación Social y Sanitaria del CSIC la principales revistas nacionales en las que he volcado mis contribuciones científicas en España son Anales de Pediatría (130 publicaciones), Evidencias en Pediatría (117), Acta Pediátrica Española (91), Revista Española de Pediatría (48) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (40). Y a continuación, Revista de Neurología con 35 artículos. 

Pues bien, ahora gracias al CrossRef y a través de su DOI, se puede acceder al artículo en PDF (es posible que os pida registro previo, sin más). Por si es de vuestro interés, aquí os los dejamos:
- Incremento en la incidencia de plagiocefalia occipital 

- La neuropediatría en el contexto de las subespecialidades pediátricas: análisis a través de la bibliometría 

- "Floppy infant" en gemelos por uso de benzodiacepinas durante la gestación 

- Réplica: "La neuropediatría en el contexto de las subespecialidades pediátricas: análisis a través de la bibliometría" 

- Evolución neurológica de los recién nacidos a término asfícticos con acidosis umbilical grave (pHAU <7 nbsp="" p="">

- Factores de riesgo predictivos de secuelas neurológicas en recién nacidos a término con asfixia perinatal 

- Miopatía nemalínica letal y ¿artrogriposis congénita o secuencia de hipoquinesia fetal? 

- Definición de asfixia peritanal en la bibliografía médica: necesidad de un consenso 

- Alteración de las transaminasas en el recién nacido a término asfíctico: ¿es un buen marcador neurológico? 

- Midazolam intranasal frente a diacepam rectal en las convulsiones agudas en la infancia: el soporte de la lectura crítica de documentos científicos 

- Toma de decisiones en Neurología neonatal a través de las revisiones sistemáticas de la Colaboración Cochrane 

- Fármacos genéricos en el tratamiento de la epilepsia 

- Variabilidad en la práctica clínica en la cefalea en la infancia: necesidad de estudios de adecuación de la práctica clínica a la evidencia científica 

- Diagnóstico diferencial entre osteogénesis imperfecta y maltrato infantil: un dilema con repercusiones legales en Neuropediatría 

- Adecuación de la práctica clínica a la evidencia científica en el tratamiento de las convulsiones febriles 

- ¿Qué podemos esperar de los Grupos Colaboradores de Revisión de la Colaboración Cochrane en neuropediatría? 

- Metilfenidato en el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad: ¿realizamos una práctica clínica adecuada? 

- Las publicaciones biomédicas en España a debate (I): estado de las revistas neurológicas 

- Las publicaciones biomédicas en España a debate (II): las ‘revoluciones’ pendientes y su aplicación a las revistas neurológicas 

- Análisis de género de los artículos publicados en Revista de Neurología durante el quinquenio 2002-2006 

- Redes de coautoría y colaboración institucional en Revista de Neurología 

- Hallazgos radiológicos en la acidemia metilmalónica 

- El neuropediatra y la medicina basada en la evidencia 

- Aproximación al ‘impacto’ de las revistas biomédicas en ciencias neurológicas: estudio de los indicadores bibliométricos en el Journal Citation Reports-Science Citation Index 2006 

- Uso de recursos de información bibliográfica y Web 2.0 por neuropediatras 

- Productividad e impacto de la investigación española sobre esclerosis múltiple (1996-2010) 

- Coautoría y redes de colaboración en la investigación española sobre esclerosis múltiple (1996-2010) 

- Influencia del mes de nacimiento en la demanda asistencial por trastorno por déficit de atención/hiperactividad. Resultados de un estudio retrospectivo realizado en una consulta de neuropediatría 

lunes, 4 de marzo de 2019

50 años de Anales de Pediatría: análisis histórico y cienciométrico


Anales de Pediatría es la publicación oficial de la Asociación Española de Pediatría (AEP), su órgano de expresión científica. Y se publica de forma ininterrumpida desde octubre de 1968, por lo que acabamos de celebrar sus bodas de oro

Y con motivo de esta efeméride, Anales de Pediatría ha publicado dos artículos como homenaje, uno con un matiz historicista y otro con un matiz cienciométrico. Es decir, una visión complementaria de su historia y de su ciencia. 

- El primer artículo, publicado por el Comité de Historia de la AEP pretende colaborar en una mayor comprensión del desarrollo de la pediatría española, así como acercar la historia de Anales a sus autores y lectores. 
Y aconsejamos su lectura en este enlace

- El segundo artículo, publicado por nuestro grupo de trabajo con la Unidad de Información e Investigación Social y Sanitaria (UISYS) del CSIS, pretende analizar la cobertura y principales indicadores bibliométricos de Anales de Pediatría en las bases de datos Scopus y Science Citation Index Expanded de la Web of Science (SCIE) durante este periodo de tiempo. 
Y aconsejamos su lectura en este enlace

En este artículo se identificó la evolución de la producción de la revista según tipos documentales, los índices de colaboración entre autores e instituciones y los indicadores de citación e impacto (número de citas, factor de impacto, factor de impacto de 5 años y sin autocitas, Scimago Journal Rank, cuartil, índice h y trabajos más citados. 

Resultados. Se han incluido 10.128 trabajos en Scopus (225 anuales de media) y 1.861 en SCIE (207 anuales de media). El índice de colaboración de los autores ha sido de 4,4 y el de las instituciones de 2. La colaboración internacional se ha producido en el 4,2% de los trabajos. El nº de citas recibidas en Scopus (619) supera en 234 las citas recibidas en SCIE (385). El promedio citas por trabajo ha sido inferior en SCIE (2,27 en Scopus frente a 1,5 en SCIE). El índice h ha sido de 18 en Scopus y 14 en SCIE. 

Y cabe reflexionar sobre estas conclusiones: 
- Se observaron discrepancias en los indicadores obtenidos en ambas base de datos debidas a las diferentes políticas de indexación, cobertura y métodos de clasificación de los trabajos. 
- El número de citas, el promedio de citas por trabajo y el índice h ha sido más alto en Scopus debido a la mayor pervivencia de la revista en esa base de datos. Se observa una evolución positiva del factor de impacto en SCIE, del factor de impacto excluyendo las autocitas y del factor de impacto de 5 años. 
- La combinación de indicadores bibliométricos y almétricos incrementa las posibilidades de dar una visión más amplia y precisa del impacto de nuestra investigación. Las almétricas recogen tanto el impacto a nivel de artículo, como a nivel de investigador y el valor que adquieran las almétricas en el futuro dependerá de la implicación y el uso por parte de las agencias evaluadoras de la actividad científica.  Y es que en un futuro inmediato, a los clásicos indicadores bibliométricos (con el factor de impacto a la cabeza) habrá que sumarle las altmétricas, camino que ya se ha iniciado.

¡ Feliz 50 aniversario, Anales de Pediatría ! Y a por otros 50 años más...

sábado, 2 de marzo de 2019

Cine y Pediatría (477). “Un asunto de familia”,… un asunto de Koreeda


Aún resuenan los ecos de la última gala de los Oscar. Y aún resuenan las cinco películas candidatas para optar al premio a Mejor película de habla no inglesa: desde Polonia, Cold Ward de Pawel Pawlikowski; desde Líbano, Cafarnaúm de Nadine Labaki; desde Alemania, La sombra del pasado de Florian Henckel von Donnersmarck; desde Japón, Un asunto de familia de Hirozaku Koreeda; y desde México, Roma de Alfonso Cuarón. 

Un premio que parecía cantado para Roma, no sé si por sus virtudes cinematográficas (diferencias de opinión entre crítica y público) o por otras circunstancias (la plataforma Netflix ha invertido más en su difusión y apoyo que en su propia realización), pero estaba claro que si la entrañable historia de Green Book (Peter Farelly, 2018) le arrebataba el Oscar a Mejor película, no podía otra película arrebatarle este otro premio (y dos Oscar más, el de Mejor director y Mejor fotografía). El caso es que las demás candidatas merecen ser vistas y revisadas. Y hoy tengo que hablar de la que fuera Palma de Oro en Canes, la japonesa Un asunto de familia. Y por una razón clara: porque su director, Hirozaku Koreeda es el director por antonomasia de Cine y Pediatría

Hasta este momento dos directores se atribuían ese mérito, el español Montxo Armendáriz y el japonés Hirozaku Koreeda, ambos con cinco películas. Pero con este “asunto de familia” ya Koreeda acumula seis películas en Cine y Pediatría, pues este director tiene dos epicentros en su filmografía: la familia y la infancia, y el cómo los hijos viven y se adaptan a las diversas circunstancias de sus padres y entorno familiar. Cronológicamente vivimos la desaparición de los padres en Nadie sabe (2004), el milagro del reencuentro familiar de Kiseki/Milagro (2011), el intercambio de hijos en Tal padre, tal hijo (2013), el poema familiar de cuatro hermanas que crecen sin padres en Nuestra hermana pequeña (2015) y ese infinito y delicado ecosistema producto de relaciones entre abuelos, padres e hijos en Después de la tormenta (2017). Y llega ahora Un asunto de familia (2018), quizás donde mejor ha sabido condensar todas las dudas y todos los dilemas acerca de las relaciones humanas y familiares al mismo tiempo que lanza una crítica valiente al Estado. 

Y Koreeda nos presenta una familia marginal y disfuncional que vive en una de esas casas increíblemente pequeñas de Japón. Una familia aparentemente formada por una abuela, un matrimonio con un hijo, y una nieta de la abuela, una familia donde la mayoría de las escenas giran alrededor de la comida. Hatsue, la abuela, es la verdadera matriarca, genio y figura, y de cuya pensión viven los demás. Osamu, es el marido, jornalero poco trabajador, quien tras un accidente de tobillo le sirve de excusa para dejar de trabajar. Nobuyo es la esposa, quien se gana la vida en una lavandería industrial. Shota es un joven adolescente con estereotipias que no llama padre a su padre (“Un día te enseñaré cómo se hace”), que no va al colegio (“Solo van al colegio los niños que no saben estudiar en casa”, le dice la abuela) y a quien le enseñan a cometer hurtos en las tiendas. Aki, la nieta, es la bella jovencita que deja el pueblo para ganarse la vida en un local de alterne de chicas. 

Y la película comienza con Soamu y Shota realizando un hurto en un supermercado. Y de regreso ven sola a una niña pequeña que se encuentra abandonada en su casa, porque sus padres biológicos la maltratan y no se preocupan por ella. Y deciden llevarla consigo: la niña se llama Yuri, pero deciden cortarle el pelo y cambiarle el nombre por Lin. La niña refleja la tristeza de una infancia infeliz, y en la que aprecian quemaduras en la piel y signos de malos tratos, y también presenta enuresis nocturna: que le curan con un remedio de la abuela (chupando sal). Porque descubrimos que Yuri/Lin era maltratada por un padre alcohólico y una madre que pensaba más en su belleza que en su hija, y por eso llega a decir en un momento en que se nos cae el alma a los pies: “¿No me pegarás luego en casa…?” Y Aki le responde, “Si tus padres te pegaban no era porque te portaras mal… Y si te decían que te pegaban porque te querían, no era verdad”

Y así es como Yuri/Lin pasa a vivir con otra familia, en un acto de generosidad donde la niña se encuentra bien y querida, pero quién duda que en un acto irresponsable, pese a que Nobuyo diga “A veces es mejor escoger la familia que nacer en ella… Normalmente nadie escoge a sus padres”, a lo que Osamu responde “Pero nosotros no somos normales”

Finalmente muere la abuela mientras duerme y como no tienen dinero para incinerarla, la entierran en casa y se confabulan diciendo “La abuela nunca existió. Siempre hemos sido cinco”. Y a partir de ahí descubrimos que todo es más complicado… de lo que ya parecía. Pues descubirmos que la vivienda donde viven no es su casa, que Osamu y Shota no son padre e hijo, y que el resto de convivientes distan de ser familia. Porque otros abandonaron a la abuela mucho antes y ellos la encontraron, y luego encontraron a niños maltratados (a Yuri/Lin, pero antes también a Shota), porque su forma de vida se fundamentaba en robar cosas y en rescatar niños

Y con ello Koreeda abre la película a un sinfín de reflexiones y lecturas: el desamparo de la infancia, los especiales vínculos afectivos y efectivos cuando se necesita techo, comida y cariño, el apego y el desapego que proporciona el saberse parte de un árbol genealógico diferente. En esencia, Un asunto de familia contrapone lo socialmente aceptable con lo legalmente punible, una mirada de las relaciones familiares que pueden parecer una locura - cuando el robo es el mayor vínculo -, pero que bajo la dirección de Koreeda aparece como una mirada serena y siempre pertinente. Y nos roba el corazón. 

Y es así como las películas de Koreeda conviven en un mismo imaginario, dialogan entre ellas, se suman y se complementan. Porque él es un director y escritor de personajes, y aunque sus personajes (y familias) están lejos de ser perfectos, y por ello son bien humanos. Y por ello, cuando Yuri regresa a su antigua familia resuena la frase “¿Basta con dar a luz para ser madre…?”