martes, 14 de agosto de 2018

Liderar no es jefear (y 2). Sobre el mal ejemplo de “Cojoncillos” Rubiales


En nuestro post previo, hablamos del buen ejemplo de LIDERAR CON CORAZÓN y repasamos sus cinco claves para un liderazgo ético. Por contraste, hoy comentaremos lo que no se debe hacer, dedicado a esos personajes que les ponen una gorra de jefes y se creen ya capitanes de todos los barcos (y que se pasan por el forro cualquier atisbo de aprender lo que es el liderazgo positivo y lo que es tratar con personas que al menos son iguales, sino mejores a ellos). 

Pero para hablar de JEFEAR lo mejor es ejemplificarlo con un ejemplo. Uno cercano, bochornoso, y que todos pudimos revisar a dos días previos del inicio del Mundial de Fútbol: Luis Rubiales, en el cargo de presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) desde hace un mes, destituye a Julen Lopetegui, seleccionador español, el día 13 de junio (a dos días del comienzo del Mundial de Fútbol de Rusia) con esta sentencia: “Nos hemos visto obligados a prescindir del seleccionador nacional”. Ojo a la frasecita 

Causa de tamaño dislate: el Real Madrid anuncia el día 12 de junio que Julen Lopetegui será el nuevo entrenador de este club al que se incorporará una vez termine el Mundial. La prensa se hace eco de ello, sin más (sin dobleces, incluida la prensa deportiva no afín al club blanco). El motivo de esta renovación es de todos conocidos: la marcha inesperada de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid, anunciada el 31 de mayo.

Por tanto, en el espacio de 12 días el Real Madrid tuvo que barajar muchos nombres: Pochettino (en el Tottenham), Low (el seleccionador de Alemania), Sarri (en el Nápoles), Conte (en el Chelsea), Allegri (en la Juventus), Wenger (en el Ársenal) e incluso antiguos de la casa como Guti, Hierro o Michel. Se puede repasar la prensa, pero en ningún momento rastro del nombre de Lopetegui. Luego, en 12 días las frenéticas conversaciones debieron ser de aúpa… y la sorpresa para todos fue de órdago al aparecer el nombre de Lopetegui.

Y la decisión debió ser precipitada para el Real Madrid, pues venía luego un mes de Mundial, un verano, y resulta que el reciente Campeón de Champions (y mejor equipo del mundo según la FIFA) no tenía entrenador. Decisión precipitada por los hechos, pero, según los anteriores hechos, nunca con premeditación y alevosía. Al parecer a Luis Rubiales lo que le tocó la moral (y otras partes pudendas) fue que ”me enteré cinco minutos antes del comunicado”. Vale, luego hablaremos de los minutos necesarios para tomar decisiones con los hemisferios cerebrales o con otras partes del cuerpo: sin duda, cuantos más minutos mejor… pero es curioso que también declare “No me siento traicionado por Lopetegui” y eso pese tanto.

¿Pero quién es Luis Rubiales? Un exjugador de fútbol de equipos como el Motril, Amorós, Guadix, Mallorca, Xerez, Alicante… equipos de 2ª o 3ª división; solo jugó en un equipo de 1ª división en la temporada 1994-95 en el Valencia CF y con el Levante durante algunas temporadas tras el 2003, aunque las lesiones de su rodilla izquierda hicieron que jugara poco. Su etapa como jugador en el puesto de defensa fue, en el mejor de los casos, discreta. Y es en 2010 cuando comienza su trayectoria institucional, primero como Presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles y en mayo de 2018 sustituye a Ángel Villar de la presidencia de la RFEF (tras 30 años en el cargo – que se dice bien – y dejar a la institución como unos zorros, con su paso por la cárcel, por lo que tuvo que ser destituido).

¿Pero quién es Julen Lopetegui? Un exjugador de fútbol formado como portero en la cantera de la Real Sociedad, y que jugó en el Castilla, U.D. Las Palmas, Real Madrid, pero sus mejores años deportivos los tuvo con el Logroñés, como uno de los equipos más modestos de Primera División; también jugaría posteriormente en el F.C. Barcelona y Rallo Vallecano. Y es en el año 2003 cuando comienza su trayectoria como entrenador y ha estado en los banquillos del Rayo Vallecano, Castilla y Oporto. También ha ocupado los cargos de seleccionador nacional de categorías inferiores (sub-19 y sub-20) entre 2010 y 2014, para pasar a sustituir a Vicente del Bosque como entrenador de la Selección Nacional de Fútbol desde julio 2016 y lograr calificar a España como invicta para la Copa del Mundo. Su cesión fulminante a dos días de comenzar esta competición, hizo que ocupara su cargo Fernando Hierro.

No era la primera vez que un técnico nacional afrontaba un campeonato sabiendo que su futuro cambiaría semanas después. Sin embargo, si ha sido el único cesado en la historia. Algo parecido le ocurrió al seleccionador de Italia, Antonio Conte, fichado por el Chelsea en medio de la Eurocopa 2016; algo parecido le ocurrió al seleccionador de Holanda, Louis Van Gaal, fichado por el Manchester United antes de que diera comienzo la Copa del Mundo 2014; algo parecido le ocurrió al seleccionar de España, Luis Aragonés, presentado como nuevo entrenador del Fenerbahce en plena Eurocopa 2008; algo parecido le ocurrió al seleccionar de Francia, Jacques Santini, cuyo fichaje por el Tottenham ocurrió tan solo un par de semanas antes de la Eurocopa 2004; lo mismo le ocurrió al seleccionador de España, Ladislao Kubala, que anunció tres días antes de la Eurocopa 1980 que iba a fichar como entrenador del F.C. Barcelona. Varios ejemplos, el último con un alarmante parecido con el de Julen Lopetegui... pero de una resolución tan diferente.

Por tanto, en la libertad de elección - y responsabilidad - sobre el futuro profesionales, son varios y significativos los ejemplos ocurridos similares al de Julen Lopetegui. En todos los casos, los seleccionadores siguieron con su selección como entrenadores y, cuando finalizaron sus campeonatos, modificaron su trayectoria profesional. Las distintas federaciones de fútbol (de Italia, Holanda, Francia y España) no utilizaron la frase de nuestro advenedizo Luis Rubiales: “Nos hemos visto obligados a prescindir del seleccionador nacional”. Y al parecer fue una decisión que nuestro personaje si tomó con nocturnidad y alevosía, de forma precipitada - como hacen los débiles e inseguros - y, según dice la prensa, previa llamada a los dirigentes del Barcelona y del Atlético de Madrid (alucina vecina…).

De nada valió que los jugadores de la selección española le dijeran a Rubiales que no destituyeran a "su entrenador”. Pero de nada valió, pues cuando se “jefea” pasa esto, que se toman decisiones no con los hemisferios cerebrales y el corazón, sino con las víscera y otras partes pudendas. Y valió más su orgullo (un orgullo medido en minutos, según él mismo declara), que el bien de todos. Por eso el apelativo de “Cojoncillos” Rubiales.

El resultado del Mundial mejor no hablar de ello. Todos supimos lo que ocurrió, con un Fernando Hierro al que todo le vino grande, hasta haber desaparecido de la faz de la Tierra desde hace ya un mes que finalizó el campeonato. Y gracias a esa clase de liderazgo de “Cojoncillos” hoy aún todos recordamos la frase de Lopetegui al presentarse como nuevo entrenador del Real Madrid: “Ayer fue el día más triste desde la muerte de mi madre…, pero hoy es el más feliz”. Uauuu, aviso a navegantes: si alguna vez, en el cargo de responsabilidad de alguno de los que leemos estos, oímos que un compañero pronuncia esto por tu actitud, amigo, háztelo ver...

Pero lo de este personaje, cuya fisonomía cada vez que le veo me recuerda a uno de los personajes de la Hora de José Mota, es un no parar. Algunos ejemplos en un solo mes:

- Elige a Luis Enrique, lo que se dice la alegría de la huerta y un hombre de consenso relativo (sobre todo con la prensa), como nuevo entrenador de la Selección Española bajo este criterio: “Un entrenador debe ser una persona de carácter, que imponga su criterio dentro del vestuario, al que se le respete al 100%. Buscamos un líder incontestable dentro del vestuario, que marque una pauta y que de esa pauta no se salga nadie”. Eso no es liderazgo, buen hombre, eso es dictadura…

- Se mete en un berenjenal con la final de la Supercopa de España, que se jugó por primera en la historia en otro país, en concreto en Tánger, con una polémica de no te menees con José Castro, presidente del Sevilla C.F. y donde Rubiales en un nuevo acto de liderazgo y ética sacó a pasear los tweets privados de una conversación. No sé quién podría tener la razón (ni me importa), pero las formas barriobajeras hablan del personaje en cuestión.

- Un patrocinador de la Selección Española estudia dejar su patrocinio, porque la verborrea agresiva de nuestro personaje no tiene límites… Porque no solo es importante tener razón (el fondo), sino como exponerla (la forma). Y quien no pudo aprender educación de joven, difícilmente lo hará de mayor… Es un debe crucial en la vida, y nuestro Rubiales parece que tiene "debes" para dar y regalar.

- No es de extrañar que las renuncias se sucedan con tal actitud. Y Albert Celades se ha ido después de 6 años al frente de la Sub 21 y formar parte de la Expediciones en los Mundiales 2014 y 2018 y Eurocopa 2016, y lo ha hecho por coherencia con su amigo y colega, Julen Lopetegui, y por coherencia por desvincularse del proyecto de Rubiales. Cabe decir que previamente a todo esto ya había destituido a Sánchez Arminio como presidente del Comité Técnico de Árbitros. Realmente ha convertido la RFEF en su Tombstone particular en el que él es el “p.. sheriff”, el Wyatt Earp de la RFEF (como la foto que da encabezamiento a este post).

- No contento con esto se nos habla de una inquietante historia sobre un chalet de Luis Rubiales que, presuntamente,  su reforma la quiso pagar con dinero de la Asociación de Futbolistas Españoles y luego tapar sus huellas con amenazas y agresiones. Tiempo al tiempo, pero también lo del Máster de Cifuentes parecía una bobada: y es que cuando el río suena, agua lleva...

- Y ya, para poner la guinda, no tiene problema en hacer comentarios machistas. Así son los que van de sheriff… no hay vuelta atrás.

Lo cierto es que en este poco tiempo no ha dejado títere sin cabeza. ¿Pero que ha hecho la RFEF para merecer esto... ? Después de las más de tres décadas de Villar, con el descrédito a la entidad, viene ahora el advenedizo y lo quiere solucionar todo, rápido a ser posible (la reflexión vendrá luego) y si tenemos que matar al mensajero, pues se mata: y Lopetegui pasaba por allí.

Es pues este un ejemplo de lo que no se debe hacer. Los sheriff para las películas de vaqueros. Pero no para las organizaciones, aunque sea algo tan tonto y vulgar como el fútbol. Da lo mismo, pues en todos los entornos nos merecemos líderes (que ayuden a caminar con el esfuerzo de todos) y debemos despreciar a los jefecillos (que liman sus debilidades en formación y como persona con la tiranía).

¿Cuántos personajes como el reseñado conocemos...? Personajes tóxicos con una gorra de mando y un revolver en la cintura dispuestos al "hágase mi voluntad". Personajes que solo con abrir la boca la lían parda y hacen subir el pan y la mantequilla.

Tras este ejemplo (cuya historia no termina aquí, y si la RFEF no se lo quita de encima, este personaje acaba con el poco crédito de la institución... al tiempo), queda claro que para avanzar en la vida es necesario dos cosas al menos: saber lo que debemos hacer y, sobre todo, saber lo que no debemos hacer. Y en LIDERAZGO quisiera dejar muy claro que es bueno y posible liderar con corazón. Y que no hay que permitir el modelo de "JEFEAR" y si ocurre, denunciarlo.

Y hoy el ejemplo ha sido el fútbol y la RFEF. Lo más lamentable es que puedan estar en la política, al frente de organizaciones industriales o sanitarias, en la presidencia de sociedades científicas, en tu puesto de trabajo,... 

lunes, 13 de agosto de 2018

Liderar no es jefear (1). Sobre el buen ejemplo de “Liderar con corazón”


Que liderar no es jefear es algo superado en teoría, menos en la práctica. Sobre liderazgo positivo hay mucho escrito y hablado. Hace algo más de tres años tuvo la ocasión de que en un congreso de gestión sanitaria, y que en ese encuentro Joan Carles March me regalara su libro “LIDERAR CON CORAZÓN”.

Un libro que emana sentido y sensibilidad, ciencia y conciencia, color y calor, emoción y reflexión. Un libro que se lee y se bebe y que, con permiso del autor, realicé hace tiempo dos entradas (1,2) en este blog en el que destacaba sus 5 claves para un liderazgo ético, para liderar con corazón.

En resumen, nos indica estos 5 pasos:

CLAVE 1. "Actuar con H-alma". Y repasa 6 "haches" fundamentales (a la que me atrevo a añadir una más, de ahí el 6 + 1):
- H de Honestidad:
- H de Hechos
- H de Humildad
- H de Humor
- H de Habilidad
- H de Heroísmo
- Y a ellos añado mi H particular, la H de Humanización:

CLAVE 2: Formarse en "self counseling" (Yo conmigo + Yo contigo).
- Gestión de las propias emociones.
- Comunicación motivadora.
- Facilitación de cambios individuales.
- Se reconoce que hay que evitar 3 "virus" (Acusaciones, Amenazas y Exigencias) y 5 "bacterias" (Juicios, Menosprecios, Ironías, Generalizar y Etiquetar). Y para combatirlo se proponen algunos "antivirus" (Declarar deseos, Pedir opinión y Empatizar) y "antibióticos" (Preguntar, Hablar en positivo, Concretar, Decir el por qué y para qué de las cosas).

CLAVE 3: Formarse en intervención grupal.
- Donde liderar se escribe con "C": Colaboración, Continuidad, Compromiso, Cooperación, Complementariedad, Claridad, Comunicación, Confianza, Creatividad, Complicidad, Conexión, Compresión.
- Donde la mejor herramienta es la comunicación, con tres buenos consejos: Si quieres comunicar, habla; Si quieres convencer, oye; Si quieres que te sigan, acércate.
- Donde hay que evitar algunos errores: Negativismo, Etiquetado, Generalización, Dramatización, Catastrofismo. Y conviene evitar ser emocionalmente sordos y socialmente torpes.

CLAVE 4: Actuar con discreción.
- Con un liderazgo distributivo (mejor que un liderazgo carismático) que implique: Mejor preguntar que suponer, Mejor proponer que imponer, Mejor escuchar activamente que oír pasivamente, Mejor usar la conjunción copulativa (y) que la disyuntiva (o), Mejor usar la conjunción copulativa (y) que la adversativa (pero), Mejor facilitar que impedir.

CLAVE 5: Igualar a la alta
 - En busca del efecto Rosenthal que implica que actuar con alguien tratándole mejor de lo que es, le ayuda a ser mejor.

Casi nada la del ojo y lo llevaba en la mano… lo que nos enseña este libro y este gran gestor y amigo que Joan Carles March. Alma, corazón y vida al liderar (que no "jefear") personas, equipos y organizaciones.

Y para conocer (y reconocer) esa diferencia entre liderar y jefear hoy hablo de este excelente ejemplo. Y mañana hablaré de lo que no se debe hacer…(porque es tan importante saber lo que se debe hacer como lo que no). Pero no me gustaría mezclar el nombre de Joan Carles March con el de un impresentable. Y por eso lo separo, con conciencia de ello.

Un abrazo desde el liderazgo positivo…porque si considerásemos a nuestros compañeros como “cerebros de obra” y no como “manos de obra”, otro gallo nos cantaría.

sábado, 11 de agosto de 2018

Cine y Pediatría (448). “Adiós, cigüeña, adiós”, el milagro de la vida contado desde la infancia


“Si lo que escribo sobre la generación de los hombres escandaliza a las personas impuras, que se acusen de su impureza y no de mis palabras” San Agustín 

Con esta cita de San Agustín comienza esta película. Y a continuación la canción de Antonio Machín, “Madrecita”, sirve de acompañamiento para los créditos junto a imágenes de recién nacidos llorando y dibujos de cigüeñas, así como otros esquemas sobre la anatomía de la mujer y de la gestación. La película, claro está, es Adiós, cigüeña, adiós, un film iniciático y trasgresor de Manuel Summers para aquel año 1971 en España, el especial romance de dos adolescentes que tienen que afrontar la llegada de un hijo sin haber sido educados para ello y tienen que experimentar la (auto)educación sexual. 

Una película que acumula las señas de identidad de un director tan peculiar como Summers (temas incómodos, humor tierno, crítica social,…), con un guión suyo al alimón con el humorista Antonio de Lara, “Tono”, en lo que fue un éxito inaudito, con un año en cartelera en España y que también triunfó en otros países. Una película que marcó a muchos adolescentes de la época, sobre todo por el hecho de que tocaba temas tabú para la sociedad española del momento. 

Estamos en el Madrid de los principios de la década de los setenta, y Madrid aparece retratado como un personaje más, pues allí nos aparece el Museo del Prado, la Cuesta Moyano, el Paseo del Prado, el Retiro y su estanque, la Puerta del Sol, el Rastro, Navacerrada, y hasta los niños jugando al fútbol con las camisetas del Real Madrid y del Atlético de Madrid. Y allí y esa época (“Dos rombos, niños a la cama…” nos decían también los padres) se establece ese noviazgo adolescente de la época entre Arturo (Francisco Villa), de 15 años, y Paloma (María Isabel Álvarez), de 13 años: “Está enamorado de ti como un becerro” le dice una niña pequeña a la angelical Paloma, cuando Arturo le regala una fotografía, en aquellos inicios del flirteo; “Te amo con todas las fuerzas de mi ser, te amo, te quiero” son pensamientos en off de nuestro galán.

Tras salir juntos en varias ocasiones, se comprometen como novios: “Gracias Dios mío, ya somos novios… Padrenuestro que estás en los cielos…”, es lo que piensa Arturo cuando bailan juntos por primera vez y a él le caen lágrimas de la emoción. El adolescente tan ensimismado en su primer amor que escribe el nombre de ella hasta en la sopa de letras. Y en una excursión con el colegio entre la nieve de Navacerrada hacen el amor y, tiempo después, Paloma descubre que está embarazada. Ante el temor de comunicar esta noticia en sus respectivas familias, y dado su escaso conocimiento en educación sexual, la joven Mamen (Beatriz Galbó) y su grupo de amigos integrado por niños y adolescentes, los ayudarán a preparar el parto: “Entre todos cuidaremos a Paloma y el niño será de todos”.

Y el tercio final de la película resulta bien peculiar. Porque puedo asegurar que el control y cuidados que hacen los niños de la gestación de Paloma, sin saber, llega en su inocencia a no ser peor a algunos que yo conozco. Y en la ingenuidad de dos jóvenes puramente enamorados, ella nos dice: “Qué bien se está cuando ya se es mayor…”. Y así avanzamos hasta el final con el llanto de la nueva vida, todos los niños adorando al bebé de Paloma (y de todos) y el “Aleluya” del Mesías de Haendel llena el espacio y eleva la cámara al cielo. Como no puede ser de otra manera ante una nueva vida….

Y así es como Manuel Summers, que debutó con el gran éxito comercial y cinematográfico que fue Del rosa al amarillo (1963), con la que consiguió la Concha de Plata del Festival de Cine de San Sebastián por esa dos historias paralelas que rebosan amor (la primera protagonizadas por dos niños, la segunda por dos ancianos), prosiguió con una experiencia tan singular como la de Juguetes rotos (1966), sobre la vejez, y se ganó al público con Adiós, cigüeña, adiós, un nuevo buceo en el mundo de la infancia que colisiona con el de la adolescencia, y que descubre el amor y el sexo. Una filmografía ante ese eterno oxímoron de la vida: el deseo de ser mayores cuando somos niños y el deseo de ser niños cuando somos mayores.

El éxito enorme de Adiós, cigüeña, adiós, con ese final lleno de interrogantes, propició una continuación inmediata y con los mismos jóvenes protagonistas: El niño es nuestro (1973), en donde el niño de Paloma es enviado a un orfanato de monjas, dado que ésta no puede mantener a su hijo, pero los chicos se organizan para recuperarlo y criarle juntos. Esta segunda parte no tuvo tanto éxito como la primera, pero con estas tres películas (Del rosa al amarillo, Adios, cigüeña, adiós y El niño es nuestro) Manuel Summers ha sabido como nadie en España dirigir historias de gran sensibilidad contadas por la infancia. Películas con niños para adultos, como nuestra película de hoy (y su continuación) donde nos regala el milagro de la vida contada por la propia infancia.

Y quien se escandalice, que tenga en cuenta las palabras de San Agustín...

 

miércoles, 8 de agosto de 2018

Medicina Centrada en el Paciente (MCP). Reflexiones a la carta


Desde hace tiempo, Fundación Lilly tiene un nuevo área de actuación: la Medicina Centrada en el Paciente (MCP). Y desde Fundación Lilly, y con el liderazgo de su Director, el Dr. José Antonio Sacristán, se definen los principios de esta iniciativa, MCP, como una medicina que completa la visión científica y experimental con una `personalización´ que, más allá de los genes, considera los valores, objetivos y preferencias de los pacientes. Esta trata de mejorar los resultados sanitarios de cada paciente individual. Porque más allá (y más acá) de la genómica, de la metabolómica y de la proteómica está la "personómica".

Por ello, considera que: 
- La personalización va mucho más allá de los genes. Precisamente ahora, cuando más se habla de personalización, debido al desarrollo de disciplinas como la genética o la genómica, es cuando más despersonalizada está la medicina. 
- La medicina personalizada y la de precisión, dirigidas a tratar la enfermedad, no deben olvidarse de la persona que la padece y de sus circunstancias. 
- Las decisiones deben ser compartidas entre médico-paciente. No puede practicarse una medicina en la que se tomen decisiones para los pacientes, pero sin los pacientes, porque ellos tienen mucho que decir en las decisiones que les afectan. Sin negociación y compromiso por parte del paciente, difícilmente se puede mantener en el tiempo una decisión tomada unilateralmente. 
- Las nuevas tecnologías no deben contribuir a la deshumanización de la medicina. Por el contrario, estas deben usarse correctamente para favorecer el objetivo final de la medicina. Mirar a los ojos al paciente es compatible con la historia clínica electrónica. 
- Ciencia y arte médico deben “reencontrarse” en el ejercicio de la Medicina. La investigación obtiene respuestas para pacientes promedio, sin embargo, todos los pacientes a los que asiste el médico son diferentes. 
- La humanización debe integrarse en la educación médica. La medicina no puede practicarse con mentalidad de “lista-guía” y la educación médica no puede reducirse a enseñar a responder a preguntas tipo test, ignorando las circunstancias individuales del paciente. 

Dos acciones fundamentales se han desarrollado desde Fundación Lilly en el último año: en septiembre de 2017 se organizó la I Jornada MCP y en junio de 2018 se presentó el libro "MEDICINA CENTRADA EN EL PACIENTE. Reflexiones a la carta"

Este libro se presentó en olor de multitudes en la Real Academia Nacional de Medicina en Madrid. Un libro de 310 páginas y que condensa la reflexiones de 40 autores en otros tantos capítulos divididos en cuatro apartados: 
- MCP: hacia la humanización de la medicina 
- MCP: la ciencia médica 
- Pacientes, sociedad y sistemas sanitarios 
- Implicaciones de la MCP. 
Y con un Prólogo del Prof. Ciril Rozman y un Epílogo del Prof. Antonio López Vega. 

Un libro de lectura y reflexión muy recomendable. Y un placer haber sido uno de los 40 autores elegidos para este proyecto editorial. 

Y nada mejor que terminar con las palabras de Sir William Osler, uno de los grandes médicos y educadores de nuestra profesión: "El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que padece la enfermedad".

lunes, 6 de agosto de 2018

Declaración de Ginebra, el Juramento Hipocrático moderno


El JURAMENTO HIPOCRÁTICO es un juramento público que pueden pronunciar los que se gradúan en medicina ante los otros médicos y ante la comunidad. Su contenido es de carácter ético, para orientar la práctica de su oficio. 

Durante casi dos milenios la medicina occidental y árabe estuvo dominada teóricamente por una tradición que, remontándose al médico griego Hipócrates (s. V a.d.C.), adoptó su forma definitiva de la mano de Galeno, un griego que ejerció la medicina en la Roma imperial en el siglo II. Según la tradición, fue redactado por Hipócrates o un discípulo suyo. Lo cierto es que forma parte del corpus hipocraticum, y se piensa que pudo ser obra de los pitagóricos. Los escritos de Galeno han sido el fundamento de la instrucción médica y de la práctica del oficio hasta casi el siglo XX. 

A partir del Renacimiento, época caracterizada por la veneración de la cultura grecolatina, el juramento empezó a usarse en algunas escuelas médicas, y esa costumbre se ha ido ampliando, desde el siglo XIX, en algunos países, y desde la Segunda Guerra Mundial en otros, aunque es completamente ignorada en muchos. Aun cuando sólo tenga en la actualidad un valor histórico y tradicional, allí donde se pronuncia, el tomarlo es considerado como un rito de pasaje o iniciación después de la graduación, y previo al ingreso a la práctica profesional de la medicina.

Pero el Juramento Hipocrático al leerlo llama poderosamente hoy la atención tal como podemos revisar en este enlace, por lo que fue actualizado por la DECLARACIÓN DE GINEBRA de 1948, tal como se nos recordó por la madrina de la última promoción de Medicina de nuestra Universidad Miguel Hernández, en un acto que tuvo lugar el pasado 16 de junio. La Dra. Colom dio lectura al clásico Juramento Hipocrático, y también a su versión moderna, mediante la Declaración de Ginebra. Un árbol hipocrático con tres ramas clave: 1) Transmisión del conocimiento, 2) Buena praxis, y 3) Secreto profesional.

Como el sucesor contemporáneo del juramento hipocrático de 2.500 años, la Declaración de Ginebra, que fue adoptada por la Asociación Médica Mundial (AMM) en su segunda Asamblea General en 1948, describe en términos concisos los deberes profesionales de los médicos. La versión actual de la Declaración, que hasta este momento se enmendó solo mínimamente en los casi 70 años desde su adopción, aborda una serie de parámetros éticos clave relacionados con la relación médico-paciente, la confidencialidad médica, el respeto por los maestros y colegas y otros asuntos. Una versión revisada recientemente adoptada por la Asamblea General de la AMM el 14 de octubre de 2017, incluye varios cambios y adiciones importantes.

Os dejamos la versión que actualmente se lee (o bien se combina la lectura del Juramento Hipocrático original con esta versión):

COMO MIEMBRO DE LA PROFESIÓN MÉDICA: 
• Me comprometo solemnemente a dedicar mi vida al servicio de la humanidad.
• La salud y el bienestar de mi paciente serán mi primera consideración.
• Respetaré la autonomía y la dignidad de mi paciente.
• Mantendré el máximo respeto por la vida humana.
• No permitiré que consideraciones de edad, enfermedad o discapacidad, credo, origen étnico, género, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, posición social o cualquier otro factor puedan intervenir entre mi deber y mi paciente.
• Respetaré los secretos que se me confían, incluso después de que el paciente haya muerto.
• Practicaré mi profesión con conciencia y dignidad y de acuerdo con una buena práctica médica.
• Fomentaré el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica.
• Brindaré a mis maestros, colegas y estudiantes el respeto y la gratitud que les corresponde.
• Compartiré mi conocimiento médico para el beneficio del paciente y el avance de la atención médica.
• Atenderé a mi propia salud, bienestar y habilidades para brindar el cuidado del más alto nivel.
• No utilizaré mis conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades civiles, incluso bajo amenaza.
• Hago estas promesas solemnemente, libremente y por mi honor.

 Aunque seguro que la mayoría conocen este particular, conviene recordarlo a menudo… y quizás no solo cuando acabamos nuestra formación (quizás porque la formación médica no acaba nunca).

sábado, 4 de agosto de 2018

Cine y Pediatría (447). “Sparrows”, esos gorriones entre el fuego y el hielo


Después de nuestro viaje iniciático por Islandia, estaba claro que la siguiente película de Cine y Pediatría debía proceder de ese país. Una cinematografía, la islandesa, que se desconoce y que no llega a las salas de cine de España y muchos otros países. Y de la tierra del fuego y del hielo compartimos hoy la vivencia de una película que es fuego y hielo, una “coming of age” auténtica y transgresora que se hizo con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián del año 2015, año de su estreno: hablamos de Sparrows (Gorriones) del guionista y director de Reikiavic, Rúna Rúnarsson. 

Se entiende por “coming of age” a un género literario y cinematográfico que se centra en el crecimiento psicológico y moral del protagonista, a menudo desde la juventud hasta la vida adulta. Y hay muchas películas alrededor de esa reivindicación que desde Cine y Pediatría hacemos de la adolescencia como género cinematográfico, pero en concreto Sparrows se le ha llegado a definir como el Submarine rural e islandés. Ya tuvimos oportunidad de definir a la británica Submarine (Richard Ayoade, 2010) como la metamorfosis de todo adolescente, el cual se despierta un día convertido en un “bicho raro” en esa tierra de nadie que nos lleva de la tierna irresponsabilidad de la infancia a la dura responsabilidad de ser adulto: y como un submarino los adolescentes navegan entre la ingenuidad infantil, la efervescencia hormonal de la adolescencia y la supuesta sensatez de la madurez. 

Pues bien, hoy Sparrows (Gorriones) nos sitúa en una tierra de nadie que ya es de todos (o al menos un poco mía): Islandia. Y es un placer sentir como todo en esta película me es próximo y cercano: el idioma (porque toda película debería verse en su versión original subtitulada), el perfil de Reikiavic y sus poco habitados pueblos, las montañas y costas (con ese inmenso y bello paisaje, casi lunar en ocasiones), los cielos, las iglesias luteranas, las piscinas de agua termal, los eternos días de verano… 

Y todo comienza con un mensaje subliminal en Sparrows. Porque el film se inicia con los arcos de una bóveda de una iglesia luterana para ir descendiendo hasta situarse en la cabeza de nuestro protagonista, Ari (Atli Oskar Fjalarsson), un adolescente de 16 años, que canta en el coro de la iglesia con su aún voz angelical. Con ese principio, en apariencia tan sencillo, se condensa gran parte de la carga simbólica que estructura el relato: la convivencia de cierta idea de lo espiritual con lo humano. Techos blancos, Ari vestido de un blanco inmaculado junto con el resto de niños cantores del coro: todos blancos, todo blanco, como la nieve y el hielo de Islandia. Una secuencia onírica para los títulos de crédito… que tras 100 minutos de metraje nos transportarán a un final tan duro como poético. 

Y todo arranca cuando la madre de Ari se marcha con su novio a África y como no puede llevarse a su hijo consigo le pide que vaya a vivir con su padre, Gunnar (Ingvar E. Sigurdsson), con el que no tiene relación desde hace seis años y que vive en la zona rural de Westfords. La evidente distancia que siente respecto a su padre la compensa con su abuela, que le da el único apoyo emocional que ninguno de sus progenitores le da en ese trance que tiene que vivir, ya sea desde la ausencia (la madre) o desde la incapacidad (el padre). Una compleja adolescencia en la que tiene que lidiar con la difícil relación con su padre (“No creo que él me entienda más que yo a él” dice el padre a la pregunta de la abuela de qué tal se entienden) y el reencuentro con sus viejos amigos de la infancia en lo que es un retorno forzado a su pueblo natal, en ese momento en que se celebra la Fiesta de Solsticio de Verano y siempre es de día. Un verano en Islandia en el que tendrá que combinar el alcoholismo y descontrol de vida de su padre y la aparición del primer amor y el primer contacto con el sexo, todo lo cual le llevará a un inevitable vértigo emocional. 

“Supera ya esa autocompasión que te atormenta desde el divorcio. Afronta el hecho de que apenas has visto a tu hijo en años. Deberías ser un ejemplo para él. Tienes una segunda oportunidad” le dice la abuela a su hijo Gunnar, claramente un mal ejemplo para Ari, su nieto. Y vamos intuyendo que el alcoholismo debió ser uno de los problemas de la separación de su mujer, separación que no ha superado, y que le hace regresar al alcohol y a las fiestas descontroladas con los amigos. Y todo esto acaba por hacer explotar a Ari: “Nunca te acordaste de mi cumpleaños. Siento vergüenza de ser tu hijo, ¿me oyes? ¡ Eres un puto perdedor !”

Al problema familiar se suma el hecho de que el alcohol, la marihuana, la ketamina y otras drogas ronden a los jóvenes, en lo que sin duda parece que fue un gran problema en Islandia (y que se ha logrado combatir). Y todo ello nos lleva a un final demoledor que viven Ari y su amiga Lára (y conviene no realizar spoiler), pero basta decir que es una de las secuencias en silencio más sorprendentes que haya visto. Y con la frase final de ella:”¿Lo he hecho bien? Me alegro de que haya sido contigo”… 

Todo lo anterior se entiende cuando se ve la película… Al igual que ese abrazo final que el hijo busca del padre dormido… Porque todos somos gorriones y necesitamos ese abrazo protector de los padres (y también de los amigos). 

Y este argumento es el que nos regala Sparrows (Gorriones) en donde, como es habitual en la cinematografía de Islandia, la naturaleza resulta omnipresente y hegemónica en el diseño de los espacios físicos que se filman, como un personaje más. Abundan los planos generales en amplia panorámica, como en los westerns con ampulosa épica, donde hay una focalización absoluta de las montañas, filmadas como entes superiores, magnánimos e imponentes, un paisaje superior en la isla que es tierra de fuego y de hielo, como la propia película. 

Tierra y fuego en  Sparrows (Gorriones) gracias a su sentido dominio del tempo en busca del clímax al que nos lleva desde ese inicio angelical a un dudoso purgatorio. Y por ello, no es otra típica película adolescente: ni estúpida, ni comedia ni made in USA, sino realizada en Islandia. Y, por tanto, como no podía ser de otra forma, es un retrato íntimo de esta volcánica etapa de tránsito, un viaje iniciático filmado con implacable, austero y en ocasiones helado temple. La arrebatada fotografía de Sophia Olsson y la celestial banda sonora de Kjartan Sveinsson (miembro de la banda Sigur Rós), son los sustentos del discurso de Rúnarsson, atonal en apariencia hasta que rompe, con mínimo artificio y máxima efectividad, en un tercer acto que nos llena de sentido y sensibilidad. Un momento en el que Ari, nuestro hierático protagonista deja escapar una lágrima por la infancia que se va, y la incertidumbre que domina, como las brumas islandesas, la vida adulta. 

Y es así como Sparrows (Gorriones) se constituye en una película que siempre busca una melodía en medio del caos, un aliento de lo trascendente entre el desconcierto existencial. Una joya de cine hecha desde el corazón y realizada en el corazón de Islandia. Una película que dedico a Bergþóra y Stephan, nuestros nuevos amigos islandeses, nuestros cicerones entre volcanes, glaciares y cataratas.

 

jueves, 2 de agosto de 2018

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2018: Lactancia materna, pilar de vida

La Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM), instaurada oficialmente por OMS / UNICEF en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna. Se celebra en más de 120 países, del 1 al 7 de agosto, aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en agosto de 1990 sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna. 

En Europa, al ser agosto periodo típicamente vacacional, la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM) se celebra de común acuerdo la semana 41 del año. La fecha se escogió entendiendo que en un embarazo que empezase el 1 de enero, la semana más probable de parto y por tanto de inicio de la lactancia sería la semana 41, o sea, a principios de octubre

Sea cuando sea, siempre es una buena fecha para celebrar el apoyo a la lactancia materna. Que esto se diga desde un blog pediátrico es fácil de entender. Y así lo hemos hecho en otros años, con tremendo seguimiento por parte de nuestros lectores. 

Este año el lema de la SMLM 2018 es: "Lactancia materna, pilar de vida". Porque es clave recalcar que toda alianza debe priorizar el fortalecimiento de la acción conjunta con los gobiernos para que cumplan su misión de defender el derecho a amamantar de las mujeres, sus niños y niñas, con políticas y programas bien estructurados, eficientes y adecuadamente financiados y evaluados. Igualmente, toda alianza debe priorizar la acción conjunta con los movimientos sociales, instituciones, organizaciones y grupos, academia y otros que luchan por el interés público-bien común. Toda alianza debe tener claras salvaguardas para prevenir y evitar posibles conflictos de interés respetando los principios del Código Internacional de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche materna, así como de la estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y Niño Pequeño. 

Recordamos los objetivos de la SMLM 2018, cuya idea fundamental que este año se pretende destacar, tanto a través del logo como del eslogan de la campaña, es el vínculo entre la lactancia materna y la triada nutrición, seguridad alimentaria y reducción de la pobreza

- Prevenir la malnutrición en todas sus formas.
 La malnutrición se refiere tanto a la desnutrición, como al sobrepeso y a las enfermedades no transmisibles asociadas, y tanto una cosa como la otra tiene importantes riesgos para la salud a corto y largo plazo. Por eso, es fundamental apostar por la lactancia materna para preservar la salud de la madre y el niño, porque en el caso de la mujer, la lactancia materna exclusiva le ayudará a recuperar más rápidamente el peso previo al embarazo, y a reducir el riesgo de desarrollar diabetes. Además, contribuirá también a minimizar las probabilidades de padecer cáncer de mama y ovario, así como hipertensión. 
Por su parte, el niño alimentado con la leche de su madre minimiza el riesgo de padecer enfermedades infecciosas, respiratorias y diarreas graves, y en caso de aparecer las combate mejor. Además, la lactancia materna le ayuda a prevenir problemas dentales y de maloclusión. 

- Asegurar la seguridad alimentaria incluso en tiempo de crisis. 
El que todas las personas puedan acceder de forma segura a los alimentos, es algo que puede verse afectado en un momento dado por causas externas como desastres naturales, crisis humanitarias, conflictos, hambre o degradación ambiental. 
Fomentar la lactancia materna es crucial en estos casos, ya que garantiza al bebé o al niño el acceso a un alimento seguro y ecológico (se produce y se entrega al consumidor sin contaminación, envases ni desechos), contribuyendo a su bienestar y a preservar su salud. 

- Romper el ciclo de la pobreza.  
Los costos a corto y a largo plazo de no amamantar afectan a la sociedad en su totalidad de las siguientes maneras: 1) Los bebés que no son amamantados tienen más probabilidades de contraer enfermedades, lo que conlleva mayores gastos en atención médica y tratamientos; y 2) La producción, el envasado, el almacenamiento, la distribución y la preparación de las fórmulas infantiles contribuyen al daño medioambiental, por lo que optar por lactancia materna además de todos los beneficios mencionados, ayudaría a proteger nuestro ecosistema. 

Lo dicho, y todos a una: "Lactancia materna, pilar de vida". Y siempre con coherencia. Y nunca con posiciones extremas. Y en el apoyo a la lactancia materna los pediatras somos clave para unir posiciones y evitar los extremos.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Que las Evidencias (en Pediatría) os sigan acompañando...


Qué mejor manera de dar la bienvenida a este caluroso agosto en España que con el recordatorio de un nuevo número de Evidencias en Pediatría publicado hace un par de semanas. Más de 13 años juntos y esperemos que muchos más... 
Buena lectura para este mes, tanto si estás de vacaciones como si estás trabajando: ciencia con calidad y conciencia. 

El número libre en todos sus contenidos pueden ser consultados en este enlace, pero os dejamos los temas tratados. 

Editorial: 
Canalización vascular ecoguiada: opción u obligación 

Artículos Valorados Críticamente: 
La lipocalina urinaria es útil para el cribado de infección urinaria en lactantes 

El pinzamiento umbilical tardío en el prematuro no parece asociarse a riesgos a corto-medio plazo 

¿Son útiles los antidepresivos para el dolor abdominal funcional? 

La ACTH intramuscular no es superior a prednisolona oral en el tratamiento de los espasmos del síndrome de West 

Epilepsia rolándica y disfunción cognitiva, ¿es realmente una entidad benigna? 

Alteración del gradiente de temperatura central-periférica: un marcador diagnóstico temprano de sepsis neonatal de inicio tardío 

Signos clínicos diagnósticos de neumonía: mejor la hipoxemia y el trabajo respiratorio que la taquipnea 

La canalización de vías venosas centrales percutáneas, mejor guiada por ecografía 

La administración de nusinersen mejora la supervivencia y la clínica en los lactantes con atrofia muscular espinal 

¿Es eficaz la lidocaína liposomal tópica para prevenir el dolor asociado a la vacunación? 

Evidentia Praxis: 
¿Son eficaces los probióticos para tratar el cólico del lactante? 

Fundamentos de Medicina Basada en la Evidencia: 
Medidas de impacto potencial en epidemiología (2). Medidas de impacto relativas 

Artículos traducidos: 
La diabetes tipo 2 es cada vez más común en los niños 

La vacuna contra el rotavirus ha ocasionado una importante reducción de costes al NHS 

Que la "evidencia" os acompañe este verano... (y siempre).