sábado, 7 de febrero de 2026

Cine y Pediatría (839) “¡Sí, Dios mío, sí!”: adolescencia, sexualidad y religión

 

“Pero los incrédulos y los sexualmente impuros tendrán su porción en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” Revelación 21: 8. Y tras esta bíblica frase, luego se no devuelve la descripción del diccionario de dos términos: "ensalada aliñada" y "aliñar la ensalada", el primero un término culinario, el segundo un término sexual. Así comienza la película ¡Sí, Dios mío, sí! (Karen Maine, 2019), un coming‑of‑age estadounidense sobre sexualidad femenina y culpa católica más complejo de lo que aparenta su envoltorio de teen‑movie de tono ligero y punzante. 

Y a continuación un cura explica la sexualidad masculina y femenina a una clase mixta de adolescentes estadounidenses con este ejemplo: “Los chicos son más del tipo horno microondas y las chicas más del tipo horno convencional”. Y luego llega la explicación del plan de Dios en el sexo a través del matrimonio y el objetivo de tener hijos. Y un mensaje rotundo: “Estamos obligados a vivir en castidad hasta el matrimonio, lo que significa no practicar el sexo ni a solas ni con nadie más hasta haber pasado por el altar y haber dado el sí quiero. Porque lo contrario crearía una condenación eterna. No olvidéis que Dios nos observa siempre”. Y ello ante la mirada entre preocupada y estupefacta de una de las alumnas por esta clase de moralidad. 

A partir de ese momento la película sigue a Alice (Natalia Dyer), la adolescente de este instituto católico a inicios de los años 2000, cuya primera experiencia con un chat subido de tono (que nos devuelve una sonrisa como espectadores) desencadena un despertar masturbatorio atravesado por vergüenza, miedo al infierno y hostilidad del entorno. Todo ello en el contexto de una familia católica practicante y ella bastante ingenua sobre todos estos temas. 

Y siguen los mensajes desde la clase de moralidad: “Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje…”, según los Gálatas. El momento de la confesión de Alice en que oculta lo que no hizo es significativo. Ante tanta estupefacción y buscando “purificarse” de sus pensamientos y tentaciones, acude a un retiro religioso (llamado Kirkos) durante cuatro semanas con la intención de sanarse. Y es así que la mitad del metraje ocurre en ese retiro, donde cada uno de esos días se nos introduce con un lema: “Pregunta el primero”, “Llora el segundo”, “Acepta el tercero” y “Vive el cuarto”. Allí es donde Alice descubre el contraste entre el discurso oficial sobre pecado y la práctica real (hipocresías adultas, dobles vidas, rumores, silencios). Un análisis de ese sentimiento de culpa cuando se le infunde que está cometiendo graves pecados al descubrir su cuerpo, algo que cuesta mucho a una gran mayoría de adolescentes con las hormonas alborotadas. Y en Alice resuenan las palabras de esa monitora: “Tu cuerpo es un regalo de Dios. Necesitas honrarlo”. 

Realmente resulta una película peculiar, algo así como un cóctel entre la estadounidense La (des)educación de Cameron Post (Desiree Akhavan, 2018), la chilena Joven y alocada (Marialy Rivas, 2012) y la estadounidense Lady Bird (Greta Gerwing, 2017). Una película sobre la sexualidad femenina de una adolescente y la culpa como constructo institucional, allí donde el catolicismo fundamentalista convierte el deseo en amenaza existencial: no solo el acto sexual, sino el pensamiento, la masturbación o incluso la curiosidad lingüística (“tossing salad” o aliñar la ensalada) son tratados como potencial condena eterna. Porque en esta película no se pretende discutir en abstracto la moral del “pecado”, sino los efectos psicológicos del discurso del miedo en una adolescente sin educación sexual, abocada a aprender por internet y rumores.    

Pero donde quizás el mayor aprendizaje sea la hipocresía y doble moral, allí donde la directora nos subraya que el problema no es solo la norma, sino la brecha entre predicación y práctica: líderes religiosos que hablan de pureza pero consumen pornografía o mantienen conductas privadas contradictorias, y jóvenes que fingen obediencia mientras experimentan a escondidas. Algo que sugiere que esa hipocresía estructural erosiona la credibilidad de la institución y deja al individuo sin referentes honestos para gestionar su deseo. De hecho, varios críticos señalan que la película no es tanto un alegato anticatólico como la crónica de cómo una joven descubre que sus deseos no la convierten en un monstruo y que la perfección moral absoluta es una ficción dañina. 

No era un tema fácil, y para ello Karen Maine realiza una mezcla de comedia incómoda y drama suave. Está claro que parte de la crítica cristiana ha podido reprochar el caricaturizar a figuras católicas, simplificar sermones y quedarse en la superficie de la teología, lo que resta matices al retrato institucional. Pero cabe indicar que al focalizarse en la subjetividad de Alice (mirada, silencios, pequeños gestos de culpa y curiosidad) construyen un relato íntimo, reconocible para quienes han vivido entornos moralistas rígidos. 

Varias enseñanzas emergen de esta película aparentemente menor: que la educación sexual basada en el miedo y el silencio genera desinformación, vergüenza y riesgo, no virtud; y que ninguna comunidad es homogénea, e incluso en espacios fundamentalistas hay fisuras, disidencias y adultos capaces de ofrecer una ética más compasiva. Porque el camino de Alice apunta a una maduración en la que fe, deseo y autonomía pueden coexistir, siempre que se cuestionen los discursos que absolutizan el control sobre el cuerpo y la mente de los jóvenes.

miércoles, 4 de febrero de 2026

El proyecto Cine y Pediatría (2): su difusión en la colección de libros Cine y Pediatría

 

Cine y Pediatría es un proyecto que nace en 2010 como sección fija de los sábados en el blog Pediatría basada en pruebas, con la idea de “prescribir películas” sobre infancia y adolescencia como herramienta de docencia, humanización y reflexión bioética en la práctica clínica. 

Y lo que empezó como una bitácora personal sobre una afición (la de unir mi profesión, la Pediatría, con el hobby por el cine), gracias al apoyo de los lectores en internet y redes sociales y al aval de la Asociación Española de Pediatría (AEP), dio la posibilidad de que la editorial Exlibris (actualmente editorial Lúa) confeccionara el primer libro recogiendo los 51 post semanales de un año. Y así se presentó Cine y Pediatría (que no tenía el número 1, pues nunca imaginé el recorrido posterior) en el Congreso Nacional de Pediatría de la AEP 2012 en Granada y también en el Congreso Latinoamericano de Pediatría 2012 en Cartagena de Indias. 

A partir de esas entradas semanales se ha ido construyendo una colección de libros que hoy constituye una de las experiencias más singulares de encuentro entre cine, pediatría y educación. Cada año, el nuevo libro que va apareciendo desde entonces va de la mano del Festival Internacional de Cine de Alicante, donde se realizan las presentaciones oficiales de cada nuevo “hijo”… y vamos camino del 15 (en mayo 2026 tendrá lugar su presentación). 

Y estos son los libros (y su vídeo de presentación): 















Además de esta colección, también hemos podido publicar el libro Trilogías del séptimo arte para pediatras de cine. “Prescribir” películas para mejorar en ciencia y en conciencia en nuestra práctica clínica. Lua Ediciones S.L., Madrid, 2.023. 

Y colaborar prolongando el libro “Lo que no volverá- La infancia en el cine”. Editorial Appelehead Team Creaciones, España, 2022, un proyecto colaborativo de críticos de cine. 

Os esperamos en breve con Cine y Pediatría 15.



lunes, 2 de febrero de 2026

Evolución de Internet: del código militar de ARPANET a la Inteligencia Artificial

 

Internet ha pasado de ser una red militar experimental en 1969 a un ecosistema global impulsado por la inteligencia artificial (IA) en 2026, con unos 5.500 millones de usuarios (2/3 de la población mundial). Quizás es bueno reflexionar sobre ello y otear su evolución y aquellos hitos clave que transformaron la comunicación, la economía y la sociedad. 

a) Orígenes militares (1960s-1980s) 
La semilla de internet surge en plena Guerra Fría para crear una red descentralizada resistente a ataques nucleares. 

- 1961. Idea de conmutación de paquetes de Leonard Kleinrock (MIT, Massachusetts Institute of Technology). Fundamento técnico: datos fragmentados viajan por rutas múltiples, base de todas las redes modernas. 

- 1969. Primer enlace ARPANET (UCLA-Stanford), creado por Michael Elie y el equipo ARPA Advanced Research Projects Agency Network), del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Primer mensaje de internet fue “LO” (aunque fallido po el crash al intentar “LOGIN” pleno). Nace la primera red de 4 nodos (universidades), con 1000 hosts en 1984. 

- 1971. Correo electrónico, ideado por Ray Tomlinson (con @ como separador). Primera app práctica: en 1978 ya había 1000 usuarios; democratiza la comunicación asincrónica. 

- 1973. Protocolos TCP/IP de Vinton Cerf y Robert Kahn. Recordar que TCP (Protocolo de Control de Transmisión) garantiza la entrega fiable de datos, mientras que IP (Protocolo de Internet) se encarga del direccionamiento y enrutamiento de paquetes. Estándar universal: permite interconexión de redes; ARPANET adopta TCP/IP en 1983. 

- 1983. Cierre formal de ARPANET por el equipo ARPA (hoy DARPA). Transición a NSFNET (académica); internet se expande a 100.000 hosts en 1989. Fue un hito clave en la evolución de Internet, marcando el paso de una red militar experimental (ARPANET) a una infraestructura científica y académica de mayor escala. 

b) Nacimiento de la World Wide Web (1989-1990s) 
Tim Berners-Lee inventa la WWW en CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), convirtiendo internet en una plataforma accesible. 

- 1989-1990. WWW y HTTP/HTML a través de Tim Berners-Lee (CERN). Primera web pública (1991); navegadores gráficos como Mosaic (1993) popularizan la navegación visual. 

- 1993. Mosaic (primer navegador gráfico) por Marc Andreessen (NCSA, National Center for Supercomputing Applications). Explosión de usuarios: de 10 millones de hosts en 1996 a 100 millones en 1998; nace el boom .com. 

- 1994. Netscape Navigator ideado por Marc Andreessen. Guerra de navegadores (vs. Explorer 1995); 1996, Nokia 9000 accede a web móvil. 

- 1998. Aparición de Google, ideado por Larry Page y Sergey Brin. Revolución en búsqueda: 2026 procesa 8.500 millones de consultas/día; organiza el caos web. 

c) Auge de redes sociales y Web 2.0 (2000s) 
Internet pasa de lectura a participación; redes sociales conectan 4.900 millones de usuarios en 2023. Es una eclosión sin precedentes y precursora de otra mayor inclusión posterior, la IA. 

- 2004. Aparición de Facebook, ideado por Mark Zuckerberg. Salta de la Universidad de Harvard a 3.000 millones de usuarios en la actualidad; redefine identidades digitales, pero genera burbuja de privacidad y polarización. 

- 2005. Aparición de YouTube, ideado por Jawed Karim y colaboradores. 2.500 millonarios de usuarios mensuales en la actualidad; democratiza video, influencers y economía creadora (500 horas subidas/minuto). 

- 2006. Aparición de Twitter (hoy X), ideado por Jack Dorsey . Conversaciones en tiempo real: 550 millones de usuarios; acelera noticias, pero amplifica desinformación y acoso (7/10 jóvenes afectados). 

- 2010. Aparición de Instagram, ideado por Kevin Systrom. 2.000 millones de usuarios; cultura visual/influencers, pero impacto en salud mental (adicción, FOMO: Fear Of Missing Out" o miedo a perderse algo). 

- 2012. Aparción de WhatsApp, ideado por Jan Koum. 2.000 millones de usuarios; mensajería global gratuita, acelera comercio y migración digital. 

d) Era móvil, nube y big data (2010s) 
Smartphones y datos masivos preparan el terreno para IA. 

- 2007. Se lanza iPhone por Steve Jobs (Apple). 6.800 millones de smartphones en la actualidad; 80% tráfico web móvil; apps como Uber transforman economía compartida. 

- 2008. Cloud computing masivo ideado por Amazon AWS (2006 inicio). Almacenaje ilimitado: 90% empresas usan nube; habilita IA y streaming (Netflix 270 millones de suscriptores). 

- 2011. Big data y 4G. Datos globales: 120 zettabytes en 2023; base para personalización y vigilancia algorítmica. 

e) Revolución IA (2020s-actualidad) 
IA integra internet en un sistema inteligente y generativo. 

- 2016. IA en redes (algoritmos recomendación), siendo los creadores clave Facebook/TikTok. 1.500 millones e usuarios TikTok ; adicción vía dopamina, burbuja informativa. 

- 2022. Lanzamiento de ChatGPT por OpenAI (Sam Altman). 100 millones de usuarios en los dos primeros meses; transforma búsqueda (Google responde con IA), creación (texto/imagen) y trabajo (90% tareas cognitivas). 

- 2023-2026. Multimodal IA (GPT-4o, Grok, Gemini) a través de varios creadores (OpenAI, xAI, Google). Internet “inteligente”: asistentes personales, generación código/video; en 2026 ya el 50% web generada por IA; retos éticos (desinformación, empleo). 

¿Cuál es el contexto y transformación en estas tres décadas y medio? 

- En 1990: internet era texto-based, vía módem (sonido chillón, tarifa/hora ~8€), para científicos/universitarios (100.000 hosts). Sin gráficos, móvil o multimedia; impacto nulo en sociedad general. 

- En 2026: ubicuo, móvil, multimodal (video/voz/IA); 96% españoles 16-74 años conectados diariamente, 60% compran online. Redes sociales polarizan (desinformación, adicción), pero habilitan economía digital ($20T PIB global atribuible). IA redefine: 90% web generada por máquinas, asistentes como Grok procesan consultas en milisegundos. 

La IA está trascendiendo internet hacia sistemas autónomos, multimodales y colaborativos que integrarán hardware, biología y entornos físicos, con proyecciones para 2026-2030 centradas en agentes IA, sostenibilidad y AGI temprana. Expertos como Peter Lee (Microsoft Research) y Sam Altman (OpenAI) anticipan un salto de chatbots a "socios" activos en ciencia y vida diaria.