En el año 2025 la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado el “Documento de consenso sobre la alimentación saludable y sostenible en el primer ciclo de Educación Infantil”.
Esta documentación técnica establece las directrices oficiales para la alimentación en centros de Educación Infantil, abarcando desde el nacimiento hasta los tres años. El contenido regula la gestión de la lactancia materna diferida y la preparación segura de fórmulas, garantizando la continuidad de la leche materna en el ámbito escolar. Se detallan protocolos estrictos sobre la introducción de alimentación complementaria a partir de los seis meses, priorizando una nutrición equilibrada y sostenible. Asimismo, se definen medidas de seguridad para la prevención de atragantamientos y la gestión de alergias, intolerancias o enfermedad celíaca. Todo el marco normativo busca fomentar una alimentación responsiva y saludable supervisada por profesionales cualificados en nutrición. Finalmente, se integran disposiciones legales nacionales y autonómicas para asegurar la equidad y calidad del servicio de comedor escolar.
Un texto de 74 páginas y fácil lectura que se puede revisar en este enlace. Como ejemplo de su contenido, damos respuesta a cinco preguntas.
1) ¿Cómo implementar la alimentación responsiva en la escuela infantil?
La implementación de la alimentación responsiva en la escuela infantil se basa en un modelo de reciprocidad entre el niño o niña y la persona cuidadora, donde se reconoce y responde adecuadamente a las señales de hambre y saciedad de la criatura. Para llevarla a cabo de manera efectiva en el entorno escolar, los centros deben seguir estas pautas fundamentales.
El personal educativo debe basar el momento de la comida en tres acciones consecutivas:
- Observación de señales: el niño o niña expresa hambre o saciedad mediante acciones motoras, expresiones faciales o vocalizaciones.
- Reconocimiento y respuesta rápida: el educador identifica estas señales y responde con rapidez y de manera adecuada a la necesidad expresada.
- Experiencia previsible: la criatura percibe una respuesta constante a sus señales, lo que genera seguridad y confianza.
En la escuela infantil, la responsabilidad se divide de la siguiente forma:
- El adulto decide qué alimentos (saludables) se ofrecen, en qué lugar y en qué momento.
- La criatura decide cuánto comer, regulando su propia ingesta energética según su apetito.
- No forzar: munca se debe obligar a comer más de lo que desean ni a probar alimentos rechazados, ya que esto puede generar aversiones permanentes.
- Evitar premios y castigos: la comida no debe utilizarse como una herramienta de control emocional o conductual.
Entorno y ambiente educativo:
- Clima relajado: se debe crear un ambiente cómodo y tranquilo, evitando distracciones como las pantallas durante las horas de comida.
- Paciencia y amor: el momento de comer debe entenderse como un periodo de aprendizaje, afecto e interacción social.
- Continuidad del cuidador: se recomienda que, siempre que sea posible, la alimentación sea realizada por la misma persona cuidadora para fortalecer el vínculo y la comprensión de las señales del menor.
Fomento de la autonomía:
- Respetar habilidades motoras: la consistencia y variedad de los alimentos deben adaptarse a la madurez de cada niño, permitiéndoles progresivamente comer de forma autónoma (usando las manos o cubiertos).
- Exploración sensorial: métodos como el Baby Led Weaning (BLW) o su versión modificada BLISS pueden integrarse para permitir que la criatura manipule los alimentos, fomentando su independencia y curiosidad natural.
Coordinación con las familias:
Es esencial que el centro informe a las familias sobre su política de alimentación y mantenga una comunicación fluida sobre los ritmos y preferencias individuales de cada menor. Además, se debe facilitar que las madres que deseen continuar con la lactancia materna (presencial o diferida) puedan hacerlo con el máximo respeto a sus ritmos.
Implementar este enfoque no solo previene problemas de sobrealimentación o subalimentación, sino que también favorece un crecimiento sano y el desarrollo cognitivo y social del alumnado.
2) ¿Qué pautas seguir para la lactancia materna diferida?
Para implementar la lactancia materna diferida de manera segura y eficaz en el entorno de la escuela infantil, las fuentes establecen una serie de pautas estrictas sobre la higiene, el transporte, la conservación y la manipulación de la leche.
Extracción e higiene inicial:
- Higiene de manos: la madre debe lavarse siempre las manos y las uñas con agua caliente y jabón antes de la extracción.
- Método: la extracción puede realizarse de forma manual o con un sacaleches (de uso personal), idealmente en un ambiente cómodo, tranquilo y privado.
- Limpieza de utensilios: todas las piezas del extractor y los recipientes deben lavarse con agua caliente y jabón después de cada uso y dejarse secar al aire; no es estrictamente necesario esterilizarlos.
Envases y etiquetado:
- Tipo de recipiente: se recomiendan recipientes de cristal, ya que conservan mejor las propiedades de la leche. También pueden usarse envases de plástico duro o bolsas especiales, siempre que sean para uso alimentario y estén libres de Bisfenol A (BPA).
- Etiquetado obligatorio: cada envase debe llegar a la escuela claramente identificado con tinta permanente, indicando: nombre y apellidos de la criatura, cantidad (en cc o ml), y la fecha y hora de extracción.
- Dosis: se debe entregar la leche en dosis de una sola toma, preferiblemente en el mismo biberón o recipiente en el que se administrará.
Transporte y conservación:
- Transporte: la leche debe transportarse siempre en una nevera portátil o bolsa isotérmica con acumuladores de frío o hielo.
- Tiempos de conservación:
◦ Temperatura ambiente (19-26 ºC): hasta 2 horas.
◦ Refrigerada (4 ºC): hasta 4 días. No debe colocarse en la puerta de la nevera para evitar oscilaciones térmicas.
◦ Congelada: desde 2 semanas (en congelador dentro de la nevera) hasta 6-12 meses (en arcón a -20 ºC).
- Leche descongelada: una vez descongelada, debe consumirse en 24 horas y nunca debe volver a congelarse.
Recepción y administración en la escuela:
- Almacenamiento: el personal del centro debe guardar la leche en el frigorífico (entre 0 y 4 ºC) inmediatamente tras su recepción.
- Prioridad: si la madre aporta tanto leche materna como de fórmula, la escuela debe administrar siempre primero la leche materna.
- Calentamiento. Métodos permitidos: baño maría diferido (introducir el envase tras retirar el agua del fuego), calientabiberones o bajo el chorro de agua caliente del grifo. Prohibiciones: no usar el microondas (destruye nutrientes y hay riesgo de quemaduras) ni calentar directamente al fuego, ya que la leche no debe llegar a ebullición.
- Gestión de sobras: si sobra leche de una toma, debe desecharse para evitar riesgos de contaminación; no se puede guardar para más tarde.
Es vital que la escuela mantenga una coordinación fluida con las familias y que el personal reciba formación específica para garantizar que estas condiciones higiénico-sanitarias se cumplan rigurosamente.
3) ¿Cómo prevenir atragantamientos y riesgos en el comedor escolar?
Para prevenir atragantamientos y otros riesgos en el comedor escolar, especialmente en el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años), las fuentes establecen pautas estrictas que abarcan desde la selección de alimentos hasta protocolos de seguridad e higiene.
Prevención de atragantamientos y asfixia:
Para evitar accidentes por atragantamiento, se debe prestar especial atención al tamaño, forma y consistencia de los alimentos:
- Frutos secos: se prohíbe el consumo de frutos secos enteros en menores de 6 años. Estos deben ofrecerse siempre molidos, en polvo o en crema.
- Alimentos sólidos de riesgo: jasta los 5 años, se deben evitar alimentos que por su tamaño o consistencia supongan riesgo de asfixia, tales como: trozos grandes de manzana o zanahoria cruda, uvas enteras, tomates cherri, cerezas, aceitunas con hueso, palomitas de maíz, caramelos y salchichas.
- Texturas adecuadas: la consistencia de los platos debe adaptarse a la madurez de cada niño, evitando prolongar el uso de triturados innecesariamente, pero asegurando que los trozos ofrecidos sean seguros y fáciles de gestionar.
Prevención de riesgos toxicológicos y químicos:
Ciertos alimentos contienen sustancias que pueden ser peligrosas para el desarrollo infantil:
- Nitratos: se deben evitar las espinacas, acelgas y remolacha antes del primer año de vida. Entre el año y los 3 años, el consumo de espinacas y acelgas no debe superar los 45 gramos al día. La borraja debe evitarse por completo hasta los 3 años.
- Mercurio: se debe evitar el consumo de especies de pescado con alto contenido en mercurio, como el pez espada (emperador), atún rojo, lucio y tiburón (cazón, tintorera, etc.).
- Arsénico: para minimizar el riesgo por arsénico inorgánico, se recomienda usar arroz blanco en lugar de integral hasta los 3 años. También se deben evitar las bebidas de arroz y el consumo diario de tortitas de arroz.
- Plomo: se debe evitar el consumo de carne de caza silvestre o limitarlo a piezas no abatidas con munición de plomo.
Prevención de riesgos biológicos y seguridad alimentaria:
El personal del comedor debe seguir prácticas de higiene rigurosas debido a la vulnerabilidad del sistema inmunitario de los niños,
- Higiene de manos y heridas: es obligatorio el lavado frecuente de manos y cubrir cualquier herida con apósitos impermeables.
- Cocinado seguro: los alimentos deben alcanzar una temperatura mínima de 75 ºC durante el cocinado para destruir microorganismos patógenos.
- Consumo inmediato: la comida debe consumirse en las 2 horas posteriores a su preparación; de lo contrario, debe refrigerarse o congelarse rápidamente.
- Evitar alimentos crudos de riesgo: no se debe ofrecer carne o pescado poco hecho, huevos crudos, leche cruda ni quesos no curados elaborados con leche cruda.
- Botulismo: para prevenir el botulismo infantil, no se debe administrar miel ni infusiones de especies vegetales a menores de un año.
Gestión de alergias e intolerancias:
Para prevenir reacciones graves, el centro debe tener identificados a los niños con alergias y disponer de sus informes médicos. Es fundamental evitar la contaminación cruzada en la cocina (usando utensilios exclusivos) y conocer el protocolo de actuación de urgencia, que puede incluir la administración de adrenalina autoinyectable si la familia la proporciona.
4) ¿Qué beneficios tiene el Baby Led Weaning en la escuela?
El método Baby Led Weaning (BLW), o alimentación dirigida por el propio niño o niña, ofrece diversos beneficios dentro del entorno de la escuela infantil, centrados principalmente en el desarrollo integral y la autonomía del alumnado.
Los beneficios de implementar este enfoque son:
- Fomento de la autonomía e independencia: al permitir que las criaturas se alimenten por sí mismas utilizando sus manos, se promueve su independencia desde edades muy tempranas.
- Exploración sensorial intensa: este método facilita que el niño o niña descubra y disfrute de los diferentes sabores, texturas, olores y colores de los alimentos de forma directa.
- Desarrollo físico y bucodental: el hecho de ofrecer alimentos enteros o en trozos (adecuados a su capacidad) contribuye a un buen desarrollo oral y de la dentición.
- Educación alimentaria y formación del gusto: ayuda a la criatura a madurar su paladar y a formar su gusto personal al responder a su curiosidad natural por la comida que consume el resto de la familia o grupo.
- Coordinación y habilidades motoras: favorece la coordinación óculo-manual al tener que mirar el alimento, cogerlo y llevarlo a la boca por sí mismos.
- Mejor transición a la dieta sólida: evita que la fase de alimentación exclusiva a base de triturados se prolongue innecesariamente, facilitando una transición más natural hacia la alimentación familiar.
También se destaca que el BLW es totalmente compatible con la alimentación responsiva, ya que permite que sea la propia criatura quien regule su ingesta según sus señales de hambre y saciedad, siempre bajo la supervisión de la persona cuidadora para garantizar la seguridad y evitar riesgos de asfixia.
5) ¿Cómo manejar una reacción alérgica grave en la escuela infantil?
Para manejar una reacción alérgica grave (anafilaxia) en la escuela infantil, es vital actuar con rapidez y seguir un protocolo estricto, ya que la prevención y el tratamiento precoz son las mejores herramientas para garantizar la seguridad del menor.
A continuación se detallan las pautas de actuación.
Preparación y prevención:
- Identificación: todo el personal del centro (docente, comedor, transporte, etc.) debe tener identificados a los niños y niñas con alergias y conocer el alimento desencadenante.
- Documentación obligatoria: la familia debe proporcionar un informe médico que especifique el tipo de alergia, el alimento a evitar y el tratamiento de urgencia que debe administrarse.
- Disponibilidad del fármaco: los medicamentos deben estar en un lugar seguro, accesible y conocido por todo el personal.
Reconocimiento de síntomas graves;
Es fundamental identificar rápidamente las señales de una reacción grave que afecta a órganos vitales:
- Garganta: sensación de garganta cerrada, ronquera, tos repetitiva o hinchazón de lengua, labios o párpados.
- Respiración: dificultad para respirar (respiración entrecortada) o tos seca persistente.
- Circulación y estado general: pulso débil, palidez, labios o piel azulada, desvanecimiento o agotamiento extremo.
Protocolo de actuación de urgencia:
Ante una reacción grave, se debe seguir este orden de prioridades.
- Nunca dejar solo al niño o niña: se debe permanecer con la criatura en todo momento.
- Administrar el tratamiento inmediatamente: siga las indicaciones del protocolo médico facilitado por la familia. El fármaco de elección para reacciones graves es la adrenalina autoinyectable.
- Avisar a emergencias (112): una vez administrado el tratamiento, se debe llamar al 112 y, posteriormente, a la familia.
-Traslado médico: tras el uso de la adrenalina, es obligatorio el traslado a un centro médico para supervisión.
Cómo administrar la adrenalina autoinyectable:
Si el menor dispone de un autoinyector (dosis de 0,15 o 0,30 mg según prescripción), se debe aplicar siguiendo estos pasos: 1. Sujetar el dispositivo con firmeza con la mano dominante; 2. Retirar el tapón de seguridad con la otra mano; 3. Apoyar el dispositivo en la cara lateral del muslo (ángulo de 90º); 4. Presionar con fuerza hasta escuchar un "clic" y mantenerlo presionado durante 10 segundos.
Recordar que, ante la duda sobre la gravedad de la reacción, es preferible administrar la adrenalina. La responsabilidad de evitar la exposición al alérgeno y saber actuar es colectiva de todo el centro educativo.
Cinco ejemplos de preguntas que se pueden responder con este documento.


