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lunes, 28 de agosto de 2017

¿Qué son los medicamentos esenciales?


La semana pasada publicamos un post que resultó todo un trending topic, hasta el punto de convertirse en unos días en el segundo post más visitado en los casi 10 años de vida del blog Pediatría Basada en Pruebas (casi 150.000 visitas en 4 días): "La OMS retira el oseltamivir: un triunfo para la ciencia". Porque desde junio del año 2017 la OMS resolvió retirar el oseltamivir (Tamiflu o Zanamivir) de su lista de medicamentos esenciales. 

Y algún lector preguntó por el significado de MEDICAMENTOS ESENCIALES. Y vale la pena indagar sobre ello. Según la propia web de la OMS, "Se consideran esenciales los medicamentos que cubren las necesidades de atención de salud prioritarias de la población. Su selección se hace atendiendo a la prevalencia de las enfermedades y a su seguridad, eficacia y costo-eficacia comparativa. Se pretende que, en el contexto de los sistemas de salud existentes, los medicamentos esenciales estén disponibles en todo momento, en cantidades suficientes, en las formas farmacéuticas apropiadas, con una calidad garantizada, y a un precio asequible para las personas y para la comunidad". 

La lista de medicamentos esenciales es un inventario de medicamentos utilizados en el tratamiento de acuciantes problemas mundiales de salud. Los medicamentos se identifican mediante un proceso basado en pruebas científicas, en cuyo contexto la calidad, seguridad, eficacia y costo-eficacia son criterios de selección fundamentales. 

Una lista modelo, preparada inicialmente por un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y revisada cada dos años para que refleje los desafíos sanitarios actuales, proporciona a los Estados Miembros un ejemplo adaptable a sus necesidades nacionales. 

La primera lista, confeccionada en 1977, incluía 208 medicamentos esenciales para luchar contra la carga mundial de morbilidad de esa época. En la actualidad, la lista incluye 433 medicamentos para tratar enfermedades prioritarias tales como el paludismo, el VIH/SIDA, la tuberculosis, los trastornos de la salud reproductiva y las cada vez más frecuentes enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer y la diabetes. 

Para conocer esta lista de medicamentos esenciales, se puede consultar esta lista en el enlace adjunto. Y en este otro enlace se puede revisar la actualización que la OMS ha realizado en este año 2017.

miércoles, 23 de agosto de 2017

La OMS retira el oseltamivir: un triunfo para la ciencia


Hace 8 años, con motivo de la gripe pandémica (de cuyo nombre no quiero acordarme) el Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia (GT-PBE), a petición de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pediatría, elaboró un informe titulado: "Evidencias de la pandemia por virus influenzae A (H1N1)" y que se puede revisar en su totalidad en el enlace adjunto. 
En ese documento realizábamos una puesta al día basada en pruebas de los siguientes puntos: 
- Magnitud de la enfermedad y grupos de riesgo 
- Diagnóstico clínico y de laboratorio 
- Medidas físicas de prevención 
- Inmunización contra la gripe pandémica 
- Tratamiento con medicamentos antivirales.

Ya en el último apartado y en el año 2009 comentamos lo siguiente sobre el oseltamivir: 
"Los inhibidores de la neuraminidasa (IN) son fármacos cuyo efecto ha sido ensayado en pacientes con gripe estacional. No se ha desarrollado hasta la fecha ningún estudio experimental sobre su efecto en la gripe pandémica, por lo que sólo podemos realizar extrapolaciones de la eficacia de estos medicamentos y presumir que su comportamiento será similar contra la nueva gripe. En niños, los IN producen una discreta disminución del número de días con síntomas: entre 0,5 y 1,5 días menos. Su efecto en la quimioprofilaxis tras la exposición también es muy modesto, pues produce una reducción del riesgo de gripe sintomática confirmada del 8%. Ello quiere decir que sería necesario tratar a 13 personas asintomáticas que han tenido contacto con un caso de gripe confirmada para evitar el contagio en uno sólo. 
El modesto beneficio de los IN, unido a que no están exentos de efectos adversos gastrointestinales (principalmente vómitos) y particularmente neuropsiquiátricos en población pediátrica, recomienda limitar su uso terapéutico a pacientes pertenecientes a grupos en riesgo y, de éstos, particularizando cada caso en función de la gravedad del cuadro gripal y la enfermedad de base del paciente. El mismo criterio debería tomarse en consideración en el caso de la quimioprofilaxis tras exposición, y se podría considerar la eventualidad de que algún contacto de un caso pertenezca a un grupo en riesgo de sufrir enfermedad grave". 

Pues bien, y por fin, en junio de este año la OMS resolvió retirar el oseltamivir (Tamiflu o Zanamivir) de su lista de medicamentos esenciales. Fue el resultado de una larga lucha de los científicos, que inició en 2009 a raíz de la pandemia de influenza A/ H1N1. En esta lucha el British Medical Journal ha desempeñado un papel sobresaliente junto con investigadores especialistas de Cochrane sobre el tema. 

Su gran contrincante en este combate es la farmacéutica La Roche. La historia empieza en 1999 a raíz de los primeros casos humanos de influenza aviar elaborado junto con un grupo (ESWI) financiado por Roche y otros productores de medicamentos contra la gripe. Durante los años siguientes oseltamivir es autorizado en Estados Unidos –con ciertas reservas– y en Europa. En 2002 la OMS recomienda a los países mantener grandes reservas de este medicamento: se basa para ello en una investigación que supuestamente mostraba que oseltamivir disminuía las complicaciones de la enfermedad. 
El siguiente capítulo empieza con la pandemia de influenza A/ H1N1 en 2009, cuando Cochrane volvió a revisar los artículos sobre oseltamivir y descubrió que Roche tenía más resultados no publicados. Solicitó a Roche las bases de datos completos, pero al recibirlas encontró que todas estaban incompletas. Finalmente Cochrane consigue los informes de investigación completos de Roche y los hallazgos finales del estudio hecho con estos datos (Ebell, 2017 10.1136/bmj.j3266) fueron una pequeña reducción del tiempo de duración de los síntomas, ninguna evidencia de que se reducía la probabilidad de neumonía, hospitalización o complicaciones que requerían tratamiento con antibióticos. 

Estos resultados llevaron a la OMS a retirar oseltamivir de su lista de medicamentos escenciales, donde había estado desde 2010. Más vale tarde que nunca... Ahora resta limitar su uso, pues si no tiene utilidad en las gripes graves, está claro que menos utilidad tendrá en las gripes no graves. A tenerlo en cuenta para el otoño-invierno que pronto llegará...

viernes, 18 de abril de 2014

Organismos internacionales (OMS, CDC...) y Tamiflú. ¿Ha cambiado algo?


Pues de momento... no.

Y es difícil comprender cómo, después de la publicación en el British Medical Journal (BMJ), de la nueva revisión sistemática liderada por Tom Jefferson sobre la eficacia de los inhibidores de la neuraminidasa (IN) para el tratamiento de la gripe, organizaciones internacionales líderes como la OMS, los CDC de Atlanta... siguen recomendando estos productos.

Si nos damos  una vuelta por la web de la OMS comprobamos que la última actualización de su documento de tratamiento farmacológico de la gripe pandémica data de 2010.  Puede entenderse que desde la publicación de la última revisión sistemática del BMJ ha transcurrido muy poco tiempo... pero ¿tanto cuesta poner una alerta, algo que indique que el documento está en proceso de revisión a la vista de las nuevas pruebas obtenidas?

A fecha de hoy, el oseltamivir sigue formando parte de la lista de medicamentos esenciales de la OMS para su uso en niños. Hace ya cuatro años en este mismo blog hablamos de este hecho tan llamativo como sospechoso. Y recordamos la definición de medicamento esencial: "son medicamentos que satisfacen las necesidades prioritarias de salud en la población. La selección viene dada por: pertinencia para la salud pública, prueba de su eficacia y seguridad, y su eficacia comparativa en relación a su costo. La OMS recomienda que los ME estén disponibles en los sistemas de salud en todo momento, en cantidades suficientes, en la presentación farmacéutica adecuada, con las garantías de calidad e información y a un precio que los pacientes y la comunidad puedan pagar". ¿Los IN cumplen estos criterios? No los cumplían en 2009, menos aún en 2014 a la vista de las nuevas pruebas obtenidas.

Cambiemos de organismo. Nos vamos a los CDC. Vía Twitter leí hace dos días el siguiente tuit de la cuenta @fiebreytos:
 ... Y es cierto. La posición de los CDC es más preocupante, porque se ha reafirmado en la recomendación del uso de los IN después de la publicación de la revisión sistemática del BMJ. La reafirmación de los CDC viene con fecha del 10 de abril de 2014. Hace apenas una semana.

¿Qué lecciones hemos de extraer de estos hechos los médicos de a pie que a diario visitamos pacientes? Que hemos de seguir luchando por desarrollar un criterio propio y personal, que es fundamental que adquiramos herramientas que nos permitan realizar una adecuada lectura crítica de un artículo para que no nos den gato por liebre... y, por supuesto, debemos asumir que las recomendaciones de los grandes organismos internacionales no son "palabra de Dios", hemos de ser muy críticos con las mismas... porque muchas veces no existe concordancia entre esas recomendaciones y las pruebas que pretenden sustentarlas. 

martes, 15 de abril de 2014

Inhibidores de la neuraminidasa y gripe: final de la historia...


... O eso espero y deseo fervientemente.

Este blog comenzó su vida casi con el inicio de la pandemia ("panicodemia") de la gripe A, allá por el tan no lejano año 2009. Desde el minuto 1 del partido algo olía muy mal cuando gobiernos de casi todo el mundo, prestigiosas agencias de salud (con la OMS a la cabeza, ojo) presagiaban una especie de fin del mundo, de "Armagedón". La prensa entró alegremente al trapo, con nula autocrítica y buscando titulares a cual más - perdonen ustedes - acojonador. Y - oh, milagro... - ¡había un tratamiento "eficaz" para parar los presuntamente devastadores efectos de la panicodemia!: los inihibidores de la neuraminidasa (IN).

Por aquel entonces, ya en 2009, existían algunos ensayos clínicos publicados que hablaban de la poca o nula efectividad de los IN para el tratamiento de la gripe estacional. Se publicaron las primeras revisiones sistemáticas (aquí y aquí) que llegaron a las mismas conclusiones... y sus autores casi fueron echados a las fieras por cometer el sacrilegio de decir lo que era evidente: el rey iba desnudo. Nadie se atrevía a decirlo pero iba en pelotas. Bueno, en este blog sí que le dedicamos bastantes entradas a ese "rey desnudo"... Y una editorial en Anales de Pediatría también destacaba el poco o nulo efecto de estos fármacos milagrosos.

¿Qué ha pasado ahora? Que se ha publicado una nueva revisión sistemática incluyendo las bases de datos de los ensayos clínicos que los laboratorios fabricantes de estos fármacos se negaron a proporcionar en su día y durante los años siguientes. La presión de la Colaboración Cochrane y del BMJ han tenido mucho que ver. Y... ¿cuales on los resultados de las nuevas revisiones sistemáticas incluyendo estos datos ocultos? En palabras de sus autores, tomadas traducidas de la web "No, gracias":

Dr. Tovey, editor jefe de la Colaboración Cochrane: “Ahora tenemos la revisión más robusta sobre los “inhibidores de la neuraminidasa”. Inicialmente pensado para reducir las hospitalizaciones y las complicaciones graves de la gripe, el informe pone de relieve que el Tamiflu no ha demostrado estos efectos y que tiene problemas que no fueron informados plenamente en las publicaciones originales. Esto demuestra la importancia de asegurar que los datos de los ensayos son transparentes y accesibles “.

Dr. Tom Jefferson, el Dr. Carl Heneghan y el Dr. Peter Doshi, los autores de la revisión Cochrane: “La aprobación de medicamentos y su uso no se puede basar por más tiempo en información sesgada o ausente. Arriesgamos demasiado en la salud de nuestra población y en nuestra economía. Esta revisión actualizada de Cochrane es la primera que se ha basado únicamente en informes de los estudios clínicos y los comentarios del regulador. Es el primer ejemplo de lo que supone la ciencia abierta en la medicina, utilizando los informes de los estudios clínicos completos disponibles sin condiciones Instamos a no confiar solo en los ensayos publicados o en comentarios de los expertos con conflictos de interés hasta no tener acceso a toda la infomación." 

No es necesario recordar - o quizá sí, dados los tiempos de penuria económica que vivimos - que el gobierno entonces en el poder gastó la cantidad de 333 millones de euros entre IN y vacunas.

Las ventas de los IN tamiflú y relenza subieron como la espuma (ver el gráfico que encabeza esta entrada). El negocio fue redondo para sus fabricantes mientras las voces que pedían serenidad y calma ante tanta histeria cuidadosamente promovida se perdían en el desierto.

Afortunadamente en España somos como somos, y por una vez nuestra desconfianza natural nos libró en parte - solo en parte - del impacto emocional que la panicodemia de gripe tuvo en otros países a los que yo creía más civilizados y ecuánimes (véase el ejemplo del Reino Unido). No solo fue la desconfianza, también grupos de profesionales, pensando con serenidad, desapasionadamente, y por supuesto sin tener ningún conflicto de intereses con la industria, ayudaron a minimizar los efectos emocionales de la gripe A... que, por otra parte, se mostró menos letal que la estacional de toda la vida. Recordemos, porque es de justicia, la iniciativa "Gripe y Calma", iniciativa colaborativa de varios blogs y webs sanitarias. En el campo pediátrico creo que es de justicia también recordar el  editorial que se publicó en su día en Anales de Pediatría así como el informe técnico en pdiatría sobre la gripe pandémica (H1N1) que el Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia realizó por mandato de la Asociación Española de Pediatría, y que creemos contribuyó a serenar los ánimos y a introducir un poco de racionalidad en aquellos meses tan convulsos.

¿Qué podemos aprender de todo esto? Como lectores de revisiones sistemáticas y meta-análisis, debemos tener siempre presente y buscar en el "material y métodos" si la revisión incluyó o no material no publicado realizado por la industria farmacéutica. Si vemos que estos datos no están, deberemos tener este hecho muy en cuenta si los resultados son positivos a favor del fármaco de estudio... por la posibilidad de un sesgo de publicación. Y... de una vez por todas y por el bien de la salud de la población mundial, se debe obligar por ley a los laboratorios farmacéuticos a mostrar públicamente las bases de datos de todos los ensayos clínicos que han realizado para probar la eficacia de un determinado fármaco. ¿Será esto una realidad algún día? 

martes, 20 de octubre de 2009

Oseltamivir y efectos adversos en pediatría

Se ha publicado en Lancet una carta al director. Carta importante. Por quien la firma (investigadores de la Colaboración Cochrane) y por lo que dice: es urgente investigar los efectos adversos del oseltamivir en niños y adolescentes.

Jefferson T, Jones M, Doshi P, Del Mar C. Possible harms of oseltamivir—a call for urgent action. The Lancet. 2009; 374(9698):1312-3.

Hasta la fecha las informaciones provienen de series de casos. Los firmantes, a resultas de los datos de estas series y de los datos de registros de efectos adversos de medicamentos, instan a la realización de estudios centrados en determinar la seguridad de este fármaco. Se propone (es lo más rápido) la realización de estudios de casos-control, aunque sin despreciar en modo alguno la realización de ensayos clínicos.

Se adjunta la tabla de resultados que figura en la carta. Resultados que invitan a la reflexión.

jueves, 8 de octubre de 2009

Intervenciones basadas en pruebas para la gripe pandémica

Encadenar tres entradas de blog sin hablar de la gripe parece estos días casi imposible. Pero cuando hay que decir algo - y por quien lo dice merece ser reseñado - hemos de volver, nuevamente, a este tema.

En la blogosfera tenemos un blog británico que merece consultarse periódicamente: "Trust The Evidence". Sus responsables son Carl Henegan y Ami Banerjee, del Centre for Evidence Based Medicine de Oxford.

La entrada del 7 de octubre merece la pena ser leída con atención: "Five sensible evidence-based policies for swine flu", y está firmada por Carl Henegan.

La información es clara y aquí simplemente resumiremos parte de los cuatro aspectos que tienen base bibliográfica en la que apoyarse:

1.- Lavado de manos (revisión sistemática reciente del BMJ). En esta revisión, Tom Jefferson y sus colegas estudiaron el efecto de diversas intervenciones físicas para interrumpir o reducir la propagación de virus respiratorios. Muchas son intervenciones simples y de bajo costo. Entre ellas, el lavado de manos 10 veces al día reduce a la mitad la propagación de las infecciones respiratorias.

2.- Vacunación: ¿En masa? la política frente a las pruebas. Jefferson, del Cochrane Vaccines Field, refiere que las vacunas inactivadas tienen poco o ningún efecto, siendo la mayoría de estudios realizados sobre el tema de pobre calidad metodológica.

3.- No deben administrarse antivirales a todo el mundo. Los beneficios de estas drogas son limitados. En los niños, los inhibidores de la neuraminidasa sólo proporcionan un beneficio pequeño acortando la duración de la enfermedad y tienen poco efecto sobre las exacerbaciones del asma o el uso de antibióticos.

4.- No cerrar las escuelas. Las pruebas sobre la efectividad de estas medidas son débiles y basadas en modelizaciones teóricas. A ello hay que sumar el coste económico por semana de cierre, que oscilaría entre 0,2 y 1,2 millones de libras.

En "Trust The Evidence" se anima a los lectores a proponer más medidas basadas en pruebas para afrontar la gripe, a añdir a las mencionadas. Si alguien se anima, desde la entrada del blog, al final, se puede contribuir con nuevas ideas que estén fundamentadas en pruebas científicas sólidas.

sábado, 15 de agosto de 2009

Más rigor informativo, por favor

Pretender diferenciar por la clínica la gripe estacional de la gripe A(H1N1)v es una quimera. Todas las series de casos publicadas en revistas científicas confirman reiteradamente que la clínica es similar a la gripe estacional.

Por ello, informaciones publicadas en medios de comunicación y dirigidas a la población general que pretendan que los médicos "diferenciemos" ambas gripes por la clínica es simplemente errónea (véase el gráfico).

En el gráfico adjunto, en el pie, consta la siguiente frase: "En ambos tipos de gripe el diagnóstico se hace a través del laboratorio y el tratamiento se basa en el uso de antivirales, pero no se recurre a los antibióticos". Una vez más hay que decir que los antivirales no curan la gripe estacional ni la A(H1N1)v. Su efecto consiste en producir un acortamiento de la duración de la enfermedad en aproximadamente un día. Pero no curan. La gripe (la nueva y la de siempre) se cura sola.

Más cosas: no hay ninguna prueba rápida sensible y específica comercializada para el diagnóstico de la gripe A(H1N1)v. Y esto viene a cuento de esta otra noticia, sobre la muerte de un ciudadano español durante un crucero por el Báltico: "Dos pruebas negativas un día antes de morir".

Todas estas noticias y la forma de comunicarlas (la anterior noticia es enlazable desde la portada on line de El Mundo bajo el horripilante titular "Embarcó sano hacia el Báltico y lo bajaron cadáver") no hacen sino introducir alarma innecesaria, confusión y unas expectativas desmesuradas e irreales sobre el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad, cuyo curso a nivel mundial sigue siendo leve, incluso en los países donde ahora es invierno.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Oseltamivir: dos estudios recientes


En "Journal Watch" se comentaba - demasiado escuetamente y sin profundizar en la metodología - un artículo publicado en Pediatrics, patrocinado por el fabricante de oseltamivir, sobre la efectividad del mismo para prevenir complicaciones de la gripe estacional en niños con factores de riesgo. El trabajo es retrospectivo (podría considerarse como de cohortes históricas). El revisor de Journal Watch va más allá que los autores del artículo de Pediatrics concluyendo que:

"Usando datos observacionales, estos investigadores encontraron que oseltamivir previene las complicaciones de la gripe en niños de alto riesgo. Estos niños no fueron infectados con el nuevo virus (H1N1). Sin embargo, los lectores deberían saber que la FDA ha garantizado la aprobación de uso de emergencia de oseltamivir para el tratamiento o prevención del la influenza (H1N1) de 2009 en adultos y niños - incluyendo los menores de un año."

Lo cierto es que el comentario parece más bien un anuncio del oseltamivir de cara a la temporada otoño-invierno que se avecina en el hemisferio norte.

Fijándonos en los datos, conviene recordar que significación estadística no es equivalente a importancia clínica. La escasa diferencia entre los riesgos de ambos grupos de comparación - y el bajísimo porcentaje de algunas de las complicaciones estudiadas, junto a las limitaciones propias de todo estudio retrospectivo - no parecen indicar que de este estudio deba aconsejarse un uso de oseltamivir, ni siquiera en los grupos de riesgo estudiados. Los niños de ambos grupos, oseltamivir y no-oseltamivir, tuvieron un porcentaje de ingresos hospitalarios por todas las causas muy bajo: 1,3% en el grupo no tratado frente a 0,6% del grupo que recibió el fármaco. Otras complicaciones estudiadas fueron otitis media, de nuevo con porcentajes muy bajos en ambos grupos (2,8% frente a 4,9%) y "otras enfermedades respiratorias distintas de neumonía"- un auténtico cajón de sastre donde se mezclan procesos muy diversos - (19,8% frente a 23,8%).

No se hace mención alguna de posibles efectos adversos en los 1.634 niños que tomaron oseltamivir.

Casi simultáneamente se ha publicado en BMJ una revisión sistemática con meta-análisis de ensayos clínicos aleatorizados para evaluar el efecto de los inhibidores de la neuraminidasa para el tratamiento de la gripe estacional en niños y para prevenir los contagios domiciliarios. Este estudio no estaba esponsorizado por laboratorio alguno. Los autores concluyeron que los antivirales produjeron una discreta disminución de la duración de la enfermedad (0,5 a 1,5 días); los antivirales no fueron eficaces para reducir las reagudizaciones asmáticas ni para disminuir el consumo de antibióticos; el uso de oseltamivir se asoció a mayor incidencia de vómitos (NNT = 20).

Y, por último los autores concluyen que "los efectos de los antivirales para reducir el curso de la enfermedad o prevenir complicaciones en niños con la gripe pandémica actual no son conocidos pero, basándonos en las pruebas actuales, podrían ser limitados".

Quedémonos con esta prudente conclusión y estemos todos avisados ante futuros estudios como el publicado en Pediatrics. No será el último.

sábado, 1 de agosto de 2009

Prudencia en el uso de oseltamivir en niños

Eurosurveillance ha publicados una serie de casos sobre posibles efectos adversos asociados al uno de oseltamivir en niños.

El estudio consistió en una encuesta vía internet realizada a niños sin síntomas de gripe A, que habían tomado el fármaco como profilaxis al haber estado en contacto con algún caso. De 256 niños, respondieron 103 (40%). De los respondedores que cumplieron el tratamiento (85), 45 (53%) presentaron algún efecto adverso.

Los efectos adversos gastrointestinales (uno o más de los siguientes: náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal) se presentaron en el 40% de los niños. El 18% presentaron al menos un efecto neuropsiquiátrico (definido como uno o más de los siguientes: dificultad para concentrarse o pensar con claridad, trastornos del sueño, confusión, pesadillas o comportamiento extraño).

Indudablemente, algunos de estos síntomas - como mencionan los autores del artículo - puede tener un origen psicógeno, producto del miedo y de la ansiedad ambiental que rodea a todo lo concerniente a la gripe A(H1N1)v.

Al tratarse de una serie de casos, sin grupo control, no es posible determinar si los efectos comunicados eran o no más frecuentes que los que pudieron presentar los niños que no tomaron oseltamivir. Es de esperar que las autoridades británicas realicen en las próximas semanas estudios epidemiológicos (casos-control) para determinar si realmente existe asociación entre oseltamivir y los efectos referidos.

Y, mientras tanto, prudencia. Prudencia en la información, prudencia en la administración de fármacos antivirales y... paciencia para la obtención de una vacuna segura, inmunógena y eficaz.

domingo, 12 de julio de 2009

Sobre la gripe A y su tratamiento farmacológico: sentido común y serenidad

Ayer saltó la noticia de que España está en tratos para hacerse con "otros tres millones de tratamientos antivirales que se sumen a los 10 que ya están en España". Quizá sea este un buen momento para hacer una llamada al sentido común y a la prudencia.

El tratamiento farmacológico que se está utilizando para el tratamiento de los casos graves de gripe A es principalmente el oseltamivir. ¿Todos los pacientes con gripe A precisan del mismo? La respuesta es no.

Como ya declaró en su día la directora general de la OMS, la mayoría de casos de gripe A son leves y curan sin tratamiento farmacológico en el plazo de una semana. Sin embargo, más peligroso que el miedo a la gripe A es el "miedo al miedo". En muchos países del mundo, especialmente los del hemisferio sur en los que es ahora invierno, es posible que esté causando más estragos ese miedo al miedo que el miedo a la gripe A en sí misma.

España dispondrá, si las noticias aparecidas en la prensa son ciertas, de hasta 13 millones de medicación antiviral: una por cada 3-4 españoles. Parece una cifra a todas luces exagerada.

¿Cuales son las indicaciones de tratamiento farmacológico entonces? Los CDC ofrecen información, en español, sobre este tema:

El tratamiento se recomienda para:

  1. Todos los pacientes hospitalizados con casos confirmados, probables o presuntos de la nueva influenza (H1N1).
  2. Pacientes que tengan un riesgo más elevado de sufrir complicaciones por la influenza estacional:
  • Niños menores de 5 años de edad. El riesgo de sufrir complicaciones graves debido a la influenza estacional es más alto en los niños menores de 2 años de edad.
  • Adultos de 65 años de edad o más.
  • Personas con las siguientes afecciones:
    • Enfermedad pulmonar crónica (incluida el asma), enfermedades cardiovasculares (excepto la hipertensión), trastornos renales, hepáticos, hematológicos (incluida la anemia de células falciformes o anemia drepanocítica), neurológicos, neuromusculares o metabólicos (incluida la diabetes mellitus);
    • Inmunodepresión, incluidas las afecciones causadas por medicamentos o por el VIH;
    • Mujeres embarazadas;
    • Personas menores de 19 años que reciben tratamiento prolongado con aspirina;
    • Residentes de instituciones para ancianos y otros centros de cuidados de enfermedades crónicas.
Estas son las indicaciones de tratamiento antiviral en la actualidad. Es importante también tener en mente, según el mismo documento de los CDC, que los beneficios del tratamiento son mayores cuando se comienza a administrar en las 48 horas que siguen a la manifestación de la enfermedad, de acuerdo con las evidencias de los estudios sobre influenza estacional. A nadie se le escapa la dificultad de realizar un "diagnóstico precoz de gripe A" en las primeras 48 horas de su debut. Por ello es aconsejable y recomendable la disponibilidad de pruebas de detección rápida del virus H1N1. Existen pruebas de detección rápida para la gripe estacional, pero éstas no detectan el H1N1. Es importante disponer de vacuna contra este tipo de virus gripal, pero desde el punto de vista práctico, la disponibilidad de test rápidos de identificación del H1N1 en época epidémica y en pacientes con un cuadro clínico compatible sería de una gran utilidad.