martes, 15 de abril de 2014

Inhibidores de la neuraminidasa y gripe: final de la historia...


... O eso espero y deseo fervientemente.

Este blog comenzó su vida casi con el inicio de la pandemia ("panicodemia") de la gripe A, allá por el tan no lejano año 2009. Desde el minuto 1 del partido algo olía muy mal cuando gobiernos de casi todo el mundo, prestigiosas agencias de salud (con la OMS a la cabeza, ojo) presagiaban una especie de fin del mundo, de "Armagedón". La prensa entró alegremente al trapo, con nula autocrítica y buscando titulares a cual más - perdonen ustedes - acojonador. Y - oh, milagro... - ¡había un tratamiento "eficaz" para parar los presuntamente devastadores efectos de la panicodemia!: los inihibidores de la neuraminidasa (IN).

Por aquel entonces, ya en 2009, existían algunos ensayos clínicos publicados que hablaban de la poca o nula efectividad de los IN para el tratamiento de la gripe estacional. Se publicaron las primeras revisiones sistemáticas (aquí y aquí) que llegaron a las mismas conclusiones... y sus autores casi fueron echados a las fieras por cometer el sacrilegio de decir lo que era evidente: el rey iba desnudo. Nadie se atrevía a decirlo pero iba en pelotas. Bueno, en este blog sí que le dedicamos bastantes entradas a ese "rey desnudo"... Y una editorial en Anales de Pediatría también destacaba el poco o nulo efecto de estos fármacos milagrosos.

¿Qué ha pasado ahora? Que se ha publicado una nueva revisión sistemática incluyendo las bases de datos de los ensayos clínicos que los laboratorios fabricantes de estos fármacos se negaron a proporcionar en su día y durante los años siguientes. La presión de la Colaboración Cochrane y del BMJ han tenido mucho que ver. Y... ¿cuales on los resultados de las nuevas revisiones sistemáticas incluyendo estos datos ocultos? En palabras de sus autores, tomadas traducidas de la web "No, gracias":

Dr. Tovey, editor jefe de la Colaboración Cochrane: “Ahora tenemos la revisión más robusta sobre los “inhibidores de la neuraminidasa”. Inicialmente pensado para reducir las hospitalizaciones y las complicaciones graves de la gripe, el informe pone de relieve que el Tamiflu no ha demostrado estos efectos y que tiene problemas que no fueron informados plenamente en las publicaciones originales. Esto demuestra la importancia de asegurar que los datos de los ensayos son transparentes y accesibles “.

Dr. Tom Jefferson, el Dr. Carl Heneghan y el Dr. Peter Doshi, los autores de la revisión Cochrane: “La aprobación de medicamentos y su uso no se puede basar por más tiempo en información sesgada o ausente. Arriesgamos demasiado en la salud de nuestra población y en nuestra economía. Esta revisión actualizada de Cochrane es la primera que se ha basado únicamente en informes de los estudios clínicos y los comentarios del regulador. Es el primer ejemplo de lo que supone la ciencia abierta en la medicina, utilizando los informes de los estudios clínicos completos disponibles sin condiciones Instamos a no confiar solo en los ensayos publicados o en comentarios de los expertos con conflictos de interés hasta no tener acceso a toda la infomación.

No es necesario recordar - o quizá sí, dados los tiempos de penuria económica que vivimos - que el gobierno entonces en el poder gastó la cantidad de 333 millones de euros entre IN y vacunas.

Las ventas de los IN tamiflú y relenza subieron como la espuma (ver el gráfico que encabeza esta entrada). El negocio fue redondo para sus fabricantes mientras las voces que pedían serenidad y calma ante tanta histeria cuidadosamente promovida se perdían en el desierto.

Afortunadamente en España somos como somos, y por una vez nuestra desconfianza natural nos libró en parte - solo en parte - del impacto emocional que la panicodemia de gripe tuvo en otros países a los que yo creía más civilizados y ecuánimes (véase el ejemplo del Reino Unido). No solo fue la desconfianza, también grupos de profesionales, pensando con serenidad, desapasionadamente, y por supuesto sin tener ningún conflicto de intereses con la industria, ayudaron a minimizar los efectos emocionales de la gripe A... que, por otra parte, se mostró menos letal que la estacional de toda la vida. Recordemos, porque es de justicia, la iniciativa "Gripe y Calma", iniciativa colaborativa de varios blogs y webs sanitarias. En el campo pediátrico creo que es de justicia también recordar el  editorial que se publicó en su día en Anales de Pediatría así como el informe técnico en pdiatría sobre la gripe pandémica (H1N1) que el Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia realizó por mandato de la Asociación Española de Pediatría, y que creemos contribuyó a serenar los ánimos y a introducir un poco de racionalidad en aquellos meses tan convulsos.

¿Qué podemos aprender de todo esto? Como lectores de revisiones sistemáticas y meta-análisis, debemos tener siempre presente y buscar en el "material y métodos" si la revisión incluyó o no material no publicado realizado por la industria farmacéutica. Si vemos que estos datos no están, deberemos tener este hecho muy en cuenta si los resultados son positivos a favor del fármaco de estudio... por la posibilidad de un sesgo de publicación. Y... de una vez por todas y por el bien de la salud de la población mundial, se debe obligar por ley a los laboratorios farmacéuticos a mostrar públicamente las bases de datos de todos los ensayos clínicos que han realizado para probar la eficacia de un determinado fármaco. ¿Será esto una realidad algún día? 

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