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miércoles, 13 de enero de 2010

Aumenta el número de partos mediante cesarea... ¿Justificadamente?

"La cesárea sólo debe realizarse si hay indicación médica", podemos leer hoy en la prensa generalista. Parece una obviedad, pero la noticia es de calado profundo. En Lancet se acaba de publicar un artículo cuya referencia dejamos aquí (se puede acceder a su texto íntegro mediante registro gratuito):

Method of delivery and pregnancy outcomes in Asia: the WHO global survey on maternal and perinatal health 2007—08. The Lancet, Early Online Publication, 12 January 2010doi:10.1016/S0140-6736(09)61870-5.

Los autores determinaron el porcentaje de partos mediante cesárea registrados en nueve países (Camboya, china, India , Japón, Nepal, Filipinas, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam). y las consecuencia de esta intervención sobre la madre y su hijo.

La prevalencia de cesárea fue inusitadamente elevada: 27,3% de todos los partos. A esta elevada prevalencia se ha de añadir el riesgo que para las madres tiene la realización de una cesárea sin indicación (ver tabla extraída del artículo).


 Puede comprobarse que la realización de cesárea sin indicación clínica, tanto anteparto como intraparto, se asocia con un incremento del riesgo de ingreso en UCI, de recibir una transfusión sanguínea, de sufrir una histerectomía. También se asoció con un aumento del índice ajustado de mortalidad y morbilidad maternas. Este índice incluye aspectos tales como muerte o ingreso en UCI, necesidad de recibir una transfusión, histerectomía o ligadura de la arteria iliaca interna.

¿Y los niños? Fijémonos en este otro estudio:

MacDorman MF, Declercq E, Menacker F, Malloy MH. Infant and neonatal mortality for primary cesarean and vaginal births to women with "no indicated risk," United States, 1998-2001 birth cohorts. Birth. 2006 Sep;33(3):175-82. PubMed PMID: 16948717.

En este este estudio, emplazado en Estados Unidos, MacDorman y cols. constataron que, en niños nacidos a término nacidos por una primera cesárea (cuyas madres no padecían ninguna enfermedad o condición de riesgo que la justificara) la tasa de mortalidad neonatal fue superior en comparación con los niños nacidos mediante parto vaginal: 1,77 fallecimientos/ 1.000 recién nacidos vivos frente a 0,62 fallecimientos /1.000 recién nacidos vivos).

Por tanto, parece que la obviedad del titular periodístico está justificada: se hacen cesáreas médicamente no justificadas y las mismas tienen repercusiones negativas para la madre y el niño.

¿Qué subyace detrás de una cesarea realizada sin una indicación médica concreta? Es difícil de determinar, pero se adivinan factores como una falsa percepción de más seguridad en este tipo de intervención respecto al parto vaginal (así lo  sugieren MacDorman y cols en la introducción) y también otros factores de tipo económico: parece ser que esta intervención es más frecuente en el ámbito de la medicina privada. En nuestro país se ha informado de prevalencias de hasta el 34,9% en el ámbito privado (frente a un 21,1% en los hospitales públicos, prevalencia también muy elevada en comparación con los estándares de la OMS que limitan este tipo de intervención a un 15-16% de todos los partos).

Sea como fuere, está claro, según los estudios comentados, que la cesárea no es una intervención "inocente". No está exenta, ni mucho menos, de riesgos. Estos deben ser conocidos por la madre y por el médico. Y la intervención, evidentemente, debe ser sólo reservada a casos en los que exista un motivo médico que la justifique, por motivos de salud de la madre y/o del niño.