miércoles, 9 de febrero de 2011

Menos impactolatría y más racionalidad en la evaluación científica


El factor de impacto (FI) es un indicador bibliométrico basado en el recuento de citas del Science Citation Index-Journal Citation Reports (SCI-JCR) que se calcula, para cada revista, estableciendo la relación entre las citas que en un año determinado han recibido los trabajos publicados durante los 2 años anteriores (numerador), y el total de artículos publicados en ella durante esos dos años (denominador).
El problema es que sólo se computa en el numerador las citas generadas desde el conjunto de revista incluidas en SCI-JCR, mientras que las citas generadas en el resto de revistas “no cuentan”. Asimismo, en el denominador sólo se tienen en cuenta los artículos “citables” (substantive, citables o source ítems) que no siempre son fáciles de determinar cuáles se escogieron, aunque en principio no incluyen ni “editoriales” ni “cartas al editor”. El motivo de coger 2 años es que es el tiempo promedio a partir del que se calcula que un trabajo circula plenamente en la comunidad científica y puede ser utilizado y citado.

En relación con el análisis de citas, aunque para la mayoría de los autores no tienen duda de su utilidad como un indicador bibliométrico, su aplicación práctica no está libre de deficiencias. Apuntamos 10 limitaciones que cabe considerar en el análisis del FI:
- Punto crucial: el FI se hizo para revistas, no para autores
- A través de datos obtenidos del SCI-JCR, aproximadamente el 25% de los artículos publicados no son citados nunca; el 55% se cita sólo una vez, y sólo el 1% recibe 50 o más citas. Además, del 10 al 20% aproximadamente de todas las citas son autocitas. Se conoce que como promedio un 15% de los artículos acapara el 50% de todas las citas
- No existe una definición operativa de lo que SCI-JCR considera como documento citable o fuente.
- SCI-JCR no realiza una vaciado documental de las revistas con un criterio estable a lo largo del tiempo
- SCI-JCR tiene un claro sesgo a favor de las publicaciones en lengua inglesa y, concretamente, está dominada por las norteamericanas
- Los hábitos de citaciones son distintos, según disciplinas y tipo de investigación (clínica frente a básica), lo que influye de forma muy importante en el FI. Las áreas poco desarrolladas y/o con un reducido número de investigadores y/o con escaso apoyo institucional obtienen menos FI (porque publican menos trabajos “citables”)
-Los FI de una revista no son estadísticamente representativos de sus artículos individuales. La tasa de citación de un artículo determina el FI de la revista, pero no viceversa
- Las citas en la misma lengua de la revista son preferidas por los autores que publican en dicha revista
- Los artículos de revisión son muy citados, “inflando” el FI de la revista
- No hay corrección para la autocitación

Debido a la necesidad de disponer de instrumentos cuantitativos de la productividad científica, el manejo del FI de las revistas biomédicas se ha extendido de tal manera que algunos colegas profesan una verdadera “impactolatría”, es decir, culto o adoración incontinente al FI como si se tratara de la panacea de la evaluación en ciencia. La “impactolatría” conlleva una práctica simplista en la que se presupone que el FI de la revista es indicativo de la calidad o importancia de la investigación científica concreta y, por extensión, de los autores de ésta. Es necesario que todos (pero, principalmente las instituciones que evalúan a los médicos y/o científicos) conozcamos las debilidades y fortalezas del FI, así como las amenazas que implica un mal uso y/o abuso del mismo y la oportunidad que surge de utilizarlo con coherencia como un indicador más (nunca el único) dentro de la multidimensionalidad de la cienciometría.

El “impacto” tiene que ir precedido de la “calidad” (rigor científico) e “importancia” (interés en modificar y/o mejorar la práctica clínica) de la investigación. Y, sobre todo, de la coherencia y racionalidad de la evaluación. En esto todos somos responsables: las instituciones que evalúan por aplicar esta “ley” y los médicos evaluados por aplicar la “trampa”.
Algunos autores ya han tratado este tema, pero derivamos la atención a uno de los primeros artículos sobre la “impactolatría” de Jordi Camí. Aún así, se espera con expectación los nuevos FI cada año: en breve aparecerán los de 2010. Y ya sabéis que el que una revista tenga FI o aumente año a año es motivo de orgullo y se publicita. Algo tendrá, cuando el rio suena…

martes, 8 de febrero de 2011

Impacto del tabaquismo pasivo en los niños

Merece la pena leer un artículo recientemente publicado en Lancet el pasado 8 de enero. La referencia en PubMed es la siguiente:

Oberg M, Jaakkola MS, Woodward A, Peruga A, Prüss-Ustün A. Worldwide burden of
disease from exposure to second-hand smoke: a retrospective analysis of data from
192 countries. Lancet. 2011;377(9760):139-46
.

Se trata de valorar la carga de enfermedad debida a la exposición al humo de tabaco de otros ("second-hand smoke") en 192 países. Con resultados de 2004, un 40% de los niños de los países estudiados estaban expuestos a este "humo de segunda mano". Con datos globales de toda la población (niños y adultos) se estimó que esta exposición produjo 379.000 muertes por cardiopatía isquémica, 165.000 por infección del tracto respiratorio inferior (ITRI), 36.900 por asma y 21.4000 por cáncer de pulmón. El 28% del total de fallecimientos se produjo en niños.

Evaluando los resultados de una forma más técnica mediante el cálculo de los años de vida ajustados por discapacidad, el tabaquismo pasivo produjo en 2004 una pérdida de 10'9 millones de años. La mayoría (más de cinco millones) en niños menores de cinco años de edad, y debido a ITRI.

Esta es la realidad. El peligro del tabaquismo pasivo es real. Así que, si no fumas, ahora conoces un poco más de qué forma puede afectarte el humo de tabaco si estás expuesto a él. Si fumas, ya conoces un poco más sobre el efecto que produce el tabaco en las personas que te rodean.

Y en cualquier caso, dejar de fumar siempre es posible. Busca ayuda.



Y recuerda: puedes vivir sin tabaco y el tabaco podrá vivir sin ti.

lunes, 7 de febrero de 2011

Revisión sistemática sobre inmunoterapia sublingual en rinitis alérgica


El uso de la inmunoterapia sublingual (IS) se propuso hace más de 20 años, al ser una ruta de administración potencialmente más segura que la clásica inmunoterapia subcutánea. No se conoce el mecanismo inmunológico exacto por el que la IS ejerce su efecto, pero se postula un mecanismo similar al de la subcutánea. Hasta el momento, se había obtenido evidencia suficiente para la utilización de la IS en rinitis alérgica y, en menor medida, en asma. Pero se mantiene la polémica en la literatura, tal como hemos analizado en Evidencias en Pediatría, en donde hemos podido revisar algún trabajo con resultados de poca relevancia clínica en rinitis alérgica o algo más favorables en asma.

Acaba de publicarse en Colaboración Cochrane la revisión sistemática (RS) "Inmunoterapia sublingual para rinitis alérgica", que es una actualización de la revisión original de 2003. En la RS se incluyeron un total de 60 ensayos clínicos aleatorizados, de los que 49 fueron adecuados para el agrupamiento en los metanálisis (2.333 participantes recibieron IS con alérgenos y 2.256 recibieron placebo). En general, se encontró una reducción significativa en los síntomas (diferencia de media estandarizada (DME) -0,49, IC95% -0,64 a -0,34; p<0,00001) y la necesidad de medicación (DME -0,32, IC95% -0,43 a -0,21; p< 0,00001) en los participantes que recibieron IS en comparación con placebo. Ninguno de los ensayos incluidos en esta revisión informó reacciones sistémicas o anafilaxia grave, y ninguna de las reacciones sistémicas informadas requirió el uso de adrenalina.

Interesantes las implicaciones para la práctica (esta RS tiene mayor poder estadístico que la revisión original de 2003, con un número de pacientes 4 veces mayor, apoyando firmemente el uso de la IS también en los niños y en la rinitis alérgica debida a todos los aeroalérgenos) y para la investigación (la dosis y duración óptimas del tratamiento con IS sigue siendo una pregunta sin respuesta, así como conocer si el mecanismo de acción de la IS permitirá generar cambios a largo palzo en la respuesta inmunitaria al alergeno, al igual que se ha confirmado con la inmunoterapia subcutánea y que puede persistir durante años después de la interrupción) .