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lunes, 4 de marzo de 2019

50 años de Anales de Pediatría: análisis histórico y cienciométrico


Anales de Pediatría es la publicación oficial de la Asociación Española de Pediatría (AEP), su órgano de expresión científica. Y se publica de forma ininterrumpida desde octubre de 1968, por lo que acabamos de celebrar sus bodas de oro. 

Y con motivo de esta efeméride, Anales de Pediatría ha publicado dos artículos como homenaje, uno con un matiz historicista y otro con un matiz cienciométrico. Es decir, una visión complementaria de su historia y de su ciencia. 

- El primer artículo, publicado por el Comité de Historia de la AEP pretende colaborar en una mayor comprensión del desarrollo de la pediatría española, así como acercar la historia de Anales a sus autores y lectores. 
Y aconsejamos su lectura en este enlace. 

- El segundo artículo, publicado por nuestro grupo de trabajo con la Unidad de Información e Investigación Social y Sanitaria (UISYS) del CSIS, pretende analizar la cobertura y principales indicadores bibliométricos de Anales de Pediatría en las bases de datos Scopus y Science Citation Index Expanded de la Web of Science (SCIE) durante este periodo de tiempo. 
Y aconsejamos su lectura en este enlace. 

En este artículo se identificó la evolución de la producción de la revista según tipos documentales, los índices de colaboración entre autores e instituciones y los indicadores de citación e impacto (número de citas, factor de impacto, factor de impacto de 5 años y sin autocitas, Scimago Journal Rank, cuartil, índice h y trabajos más citados. 

Resultados. Se han incluido 10.128 trabajos en Scopus (225 anuales de media) y 1.861 en SCIE (207 anuales de media). El índice de colaboración de los autores ha sido de 4,4 y el de las instituciones de 2. La colaboración internacional se ha producido en el 4,2% de los trabajos. El nº de citas recibidas en Scopus (619) supera en 234 las citas recibidas en SCIE (385). El promedio citas por trabajo ha sido inferior en SCIE (2,27 en Scopus frente a 1,5 en SCIE). El índice h ha sido de 18 en Scopus y 14 en SCIE. 

Y cabe reflexionar sobre estas conclusiones: 
- Se observaron discrepancias en los indicadores obtenidos en ambas base de datos debidas a las diferentes políticas de indexación, cobertura y métodos de clasificación de los trabajos. 
- El número de citas, el promedio de citas por trabajo y el índice h ha sido más alto en Scopus debido a la mayor pervivencia de la revista en esa base de datos. Se observa una evolución positiva del factor de impacto en SCIE, del factor de impacto excluyendo las autocitas y del factor de impacto de 5 años. 
- La combinación de indicadores bibliométricos y almétricos incrementa las posibilidades de dar una visión más amplia y precisa del impacto de nuestra investigación. Las almétricas recogen tanto el impacto a nivel de artículo, como a nivel de investigador y el valor que adquieran las almétricas en el futuro dependerá de la implicación y el uso por parte de las agencias evaluadoras de la actividad científica.  Y es que en un futuro inmediato, a los clásicos indicadores bibliométricos (con el factor de impacto a la cabeza) habrá que sumarle las altmétricas, camino que ya se ha iniciado.

¡ Feliz 50 aniversario, Anales de Pediatría ! Y a por otros 50 años más...

lunes, 18 de julio de 2016

Presencia y relevancia de las revistas científicas editadas en lengua española incluidas en el repertorio Journal Citation Reports


PANACEA, en la mitología griega, fue una diosa de la salud, la que todo lo cura gracias a una cataplasma o poción. De ahí devino el concepto de panacea en medicina, una sustancia para curar todas las enfermedades, y en sentido figurado como algo destinado a resolver por completo un gran y multifacético problema. Pero con ese nombre también se conoce a una revista profesional especializada de reconocido prestigio y destinada a ayudar a resolver la mayoría de los problemas de traducción médica: Panace@, Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción. 
Una revista que es una “panacea” para los profesionales de la traducción, redacción, edición, corrección de estilo, terminología, lexicografía y demás actividades conexas en el campo de la medicina y de sus ciencias afines. Y también para el común de los lectores que creemos que es importante cuidar nuestro idioma español. 

Acaba de aparecer el último número de Panace@, libre y en formato electrónico (http://www.tremedica.org/panacea/PanaceaActual.htm), una revista de imprescindible lectura y consulta para los amantes del lenguaje médico. Si no hubiera, habría que inventarla. Pero eso ocurrió hace ya 16 años, de la mano de Fernando A. Navarro y con la actual dirección de Bertha Gutiérrez, dos amigos de tertulias. 

Precisamente Fernando y Bertha fueron los directores de la pasada XI Jornada MEDES en El Escorial y ellos son parte de los muchos defensores del idioma español, también en la ciencia. Y en el último número de Panace@ hemos tenido el honor de publicar el artículo "Presencia y relevancia de las revistas científicas editadas en lengua española incluidas en el repertorio Journal Citation Reports", que podéis encontrar en formato abierto tanto en la revista como en el PDF anexo. 

Os invitamos a su lectura, pero algunos datos son relevantes: 

- De las 154 revistas editadas en países de habla hispana recogidas por el JCR de 2015, y que suponen el 1,8% del total de revistas indexadas aquel año, el 46 % se editan en español —todos los artículos publicados en su versión impresa están es este idioma—, 31 % son multilingües —aparecen artículos en más de un idioma, en general español e inglés— y 23 % se editan en inglés. 

- Un total de 152 de estas 154 revistas cuentan con factor de impacto (FI), lo cual permite su clasificación en cuartiles. Así, 3 se encontraban en el Q1 (2%), 19 en el Q2 (12,5%), 23 en el Q3 (15,1%) y 107 el en Q4 (70,4%). Las tres revistas situadas en el Q1 se editan en España, y son: Emergencias, Revista Matemática Iberoamericana y European Journal for Philosophy of Science. Estas revistas se editan, respectivamente, en español, de manera multilingüe e inglés. 

- Las revistas se distribuyen en los siguientes países: 74 de España, 25 de México, 22 de Chile, 14 de Argentina, 10 de Colombia, 8 de Venezuela y 1 de Costa Rica. 

- Todos los actores de la publicación científica —autores, lectores y editores— somos responsable a la hora de crear y diseminar ciencia en español. Sabedores de que queda mucho por recorrer y que no es ciencia del más alto nivel, pero también debemos saber reconocer que es posible hacerlo mejor y sin menoscabo de la calidad.

Mucho queda por hacer, pero sería un buen camino de inicio el que la Universidad española (u otras organizaciones de España) no penalice el español en las publicaciones científicas (todo un oximorón, claro está) a la hora de optar a puestos docentes e investigadores. Lo fácil para una evaluación como ANECA es coger al "peso" el factor de impacto y cuartiles de las publicaciones, valorar la cantidad sin considerar la calidad o su aplicabilidad en la práctica clínica. Esto, al menos, para los investigadores y docentes clínicos (que nada tenemos que ver con los investigadores y docentes de ciencias básicas, ni en forma, ni en modo, ni en tiempo, ni en recursos).

Y no conviene repetir la comorbilidad asociada al factor de impacto (para el interesado dejo dos enlaces al respecto: 1 y 2) o a los cuartiles. Sea como sea, para potenciar el español en las revistas científicas sería deseable implantar menos la impactolatría y más la racionalidad en la evaluación científica. Si nada de eso ocurre, la fuga de artículos de calidad a revistas con factor de impacto de otros países seguirá ocurriendo. Pero, claro, los sexenios son los sexenios... aunque no creo que quepa recordar que este camino solo ha llevado a un fracaso estrepitoso de España en el "mundial" de universidades.  No es fácil el camino si las instituciones no dan pasos en ese sentido... y que no es otra cosa que compaginar la publicación de calidad en inglés y también en español.

   

viernes, 21 de octubre de 2011

Formación e información en Pediatría. Fuentes de información (IV). Bases de datos multidisciplinares

Desde antes del verano no hemos publicado esta sección en el blog. Ello ha sido por dos motivos: el primero es que este artículo, centrado en el análisis de Science Citation Index / Journal Citation Reports, se ha publicado en dos partes; el segundo es que el oportuno descanso estival de Acta Pediátrica Española hace que la primera parte fuera publicada en junio y la segunda en septiembre.

De nuevo estamos aquí. Hoy nos adentramos en el portal Web of Knowledge (WOK), que permite la consulta de la Web of Science (WOS), Current Contents Connect, Proceedings y Journal Citations Reports. A su vez, WOS incluye las siguientes bases de datos que pueden consultarse conjuntamente o de manera independiente: Science Citation Index Expanded, Social Science Citation Index, Arts and Humanities Citation Index, Conference Proceedings Citation Index, Index Chemicus y Current Chemical Reactions.

Una de las peculiaridades de las bases de datos de la WOS (que permite realizar búsquedas en más de 9.200 revistas) es que incluyen las referencias bibliográficas de los artículos citados en las bibliografías de los artículos fuente, por lo que es posible recuperar tanto los trabajos citadores (y conocer a quien citan sus autores en la bibliografía), los trabajos citados (e identificar quién es citado y cuántas citas ha recibido) y también los trabajos relacionados (aquellos que coinciden en citar los mismos trabajos en sus bibliografías). El principio en el que se sustentan es que la bibliografía de un trabajo es una parte clave de cualquier documento científico, ya que muestra las fuentes en las que se ha basado la investigación.

En este trabajo se presentan el proceso y las etapas que deben seguirse en la búsqueda de trabajos en el Science Citation Index a través de la WOS según las diferentes opciones (búsqueda simple, avanzada), referencias citadas, citas recibidas por un determinado autor o trabajo (Cited Reference Search) y el factor de impacto y otros indicadores bibliométricos (número de citas recibidas por cada revista, factor de impacto de 5 años o índice de inmediatez, entre otros) de las revistas que forman parte de la cobertura del Science Citation Index y el Social Science Citation Index en Journal Citation Reports.

Abajo os dejamos ambos documentos, por si os interesa profundizar en estas bases de datos multidisciplinares esenciales.

jueves, 17 de febrero de 2011

Aproximación al “impacto” de las revistas pediátricas


Al revisar la estructura del Journal Citation Reports-Science Citation Index (JCR-SCI) ya comentamos que existe una dinámica de citación distinta entre las distintas especialidades, especialmente al comparar el subámbito de la Medicina Clínica y de las Ciencias de la Vida.

El área de Pediatrics es una de las 44 categorías del entorno de la Medicina Clínica, que en el JCR-SCI del año 2009 presenta las siguientes características:
- Engloba 94 revistas biomédicas, 12.648 artículos, 297.188 citas y un Factor de impacto (FI) medio de 1,406.
- Clasificación de las 94 revistas en Pediatrics por FI: 29 revistas con FI entre 0-0,999, 37 con FI entre 1-1,999, 24 con FI entre 2-3,999 y 4 con FI ≥4.
- El mayor FI corresponde a J Am Acad Child Psy (4,983), Arch Pediatr Adol Med (4,726), Pediatrics (4,687) y J Pediatr (4,092).
- El mayor número de artículos publicados corresponde a Pediatrics (752), J Pediatr Surg (512) y Pediatr Blood Cancer (398).
- La distribución de las revistas pediátricas por países se puede clasificar en cuatro grupos: 1) el liderazgo procede de Estados Unidos, con 53 revistas; 2) dos países destacados son Gran Bretaña (14 revistas) y Alemania (10); 3) con dos revistas se encuentra cuatro países: Australia, Holanda, India y Suiza; 4) con una revista se encuentran nueve países: Brasil, Canadá, China, Croacia, España, Francia, Irán, Japón y Turquía. Analizando las 23 revistas situadas en el primer cuartil la distribución por países es: 16 de Estados Unidos, 5 de Gran Bretaña, 1 de Alemania y 1 de Australia.
- La distribución de las revistas pediátricas por idiomas confirma el predominio absoluto del inglés (89 revistas), frente a tan sólo 5 en otros idiomas: dos en alemán (Klin Padiatr, puesto 31 por orden de FI; y Monatsschr Kinderh, puesto 91), una en croata (Paediatr Croat, puesto 92), una en francés (Arch Pediatrie, puesto 86) y una en español (An Pediatr, puesto 89).

Este es el entorno en el que se mueve “impactolatría” en Pediatría. El FI tiene sus debilidades y fortalezas, también sus amenazas y oportunidades. Pero para abordarlas lo primero es conocer el campo que tratamos. Para profundizar algo más sobre todo lo anterior os remitimos al siguiente artículo.
Cualquiera de las puntualizaciones sobre el FI realizadas a lo largo de la última semana en este blog tiene un punto en común: reflexionar sobre la publicación científica pediátrica en España, su internacionalización y su repercusión más allá de nuestra fronteras.

lunes, 14 de febrero de 2011

Adentrarse en la estructura y dinámica del Journal Citation Report - Science Citation Index


En 1965, Eugene Garfield fué el primero en sugerir un indicador para contabilizar las citas que recibían las publicaciones individuales e introdujo el conocido factor de impacto (FI), publicando en el Institute for Scientific Information de Filadelfia el primer volumen del Science Citation Index (SCI). Un producto derivado del SCI, el Journal Citation Reports (JCR), proporciona anualmente indicadores bibliométricos sobre el consumo de información de un amplio (pero selecto) número de revistas, entre ellos el número de citas que han recibido, la vida media, el índice de inmediatez y el FI, así como otros indicadores de reciente incorporación en JCR (factor de impacto de 5 años, Eigenfactor score y Article influence score).

En los días previos hemos comentado algunos aspectos de la impactolatría y de la comorbilidad asociada al FI. Nada mejor que adentrarnos en el JCR-SCI último (el que corresponde al año 2009; en breve aparecerá el 2010) para conocer alguna de sus características y peculiaridades:

-JCR-SCI engloba en el año 2009 un total de 7.347 revistas (con un incremento de un 20% en los últimos tres años) distribuidas en 171 categorías de estudio.
-De estas 171 categorías de estudio, 63 corresponden a Biomedicina y Ciencias de la Salud: 44 categorías de enfoque médico-clínico, que se incluyen en el subámbito de la medicina clínica (MC) y 19 de enfoque más básico, que se incluyen en el subámbito de ciencias de la vida (CV).
- En el subámbito de MC las categorías con mayor número de revistas son Clinical Neurology (167), Surgery (166), Oncology (165), Medicine General & Internal (132) y Public, Environmental & Occupational Health (122). En el subámbito de CV las categorías con mayor número de revistas son Biochemistry & Molecular Biology (283), Pharmacology & Pharmacy (236), Neurosciences (230), Cell Biology (161) y Genetics & Heredity (144).
- El número total de artículos publicados en las 44 categorías de MC en el año 2009 fueron 332.465, con un FI medio global de 1,714. El número total de artículos publicados en las 19 categorías de CV en el año 2009 fueron 264.047, con un FI medio global de 2,375.
- En cada categoría se percibe una dinámica de citación distinta, especialmente al comparar el subámbito de la MC y de la CV. Es por ello que el FI de un pediatra se debe comparar y ponderar con el de otro pediatra, no con el de un cardiólogo (también en el subámbito de la MC) y menos con el de un genetista (ya en el subámbito de CV).
- El mayor número de artículos (y también de citas) publicados en 2009 corresponde a las revistas Science (897), Nature (866), Cell (359), New Engl J Med (352) y Lancet (280), lo que sin duda habla de su mayor visibilidad y uso por la comunidad científica.
- La importancia de valorar distintos indicadores bibliométricos se refleja al comparar las tres revistas con mayor FI de todo el repertorio: en primer lugar, Ca-Cancer J Clin, cuyo FI es 87,925, pero sólo ha publicado 23 artículos y recibido un total de 8.528 citas; en segundo lugar Acta Crystallogr A cuyo FI es 49,926, pero que ha publicado 48 artículos y ha recibido un total de 14.394; en tercer lugar New Engl J Med, cuyo FI es 47,050, pero ha publicado 352 artículos y ha recibido un total de 216.752 citas.
- ¿Cuántas revistas españolas hay en JCR-SCI?: 59, de las cuales 32 corresponden a Biomedicina y Ciencias de la salud (encabezado por Aids con FI 3,786, Rev Esp Cardiol con FI 2,746 e Histol Histopathol con FI 2,404) y 27 a otras áreas. De las 10 revistas españolas en Biomedicina y Ciencias de la salud con mayor FI, seis se publican en inglés, dos en bilingüe español e inglés (Rev Esp Cardiol y Arch Bronconeumol) y dos en español (Enferm Infec Micr Cl y Rev Neurol).

La sola enumeración de estos datos nos acerca a la pura “infoxicación”. Y esta sensación la conseguimos sólo con enumerar algunos someros datos de las revistas volcadas en JCR-SCI… no en otras bases de datos. Porque hay vida más allá de JCR-SCI (no sé si tan intelingente, pero hay vida).

jueves, 10 de febrero de 2011

Factor de impacto y su comorbilidad: "impactofilia", "impactofobia" e "impacto¿qué?"


Ya hemos comentado ayer en el blog que si hemos de evaluar a los médicos e investigadores, conviene realizarlo en base a criterios multidimensionales, evitando la “impactolatría”.

Porque el factor de impacto (FI) arrastra mucha comorbilidad consigo, con dos variantes extremas bien conocidas (la “impactofilia” y la “impactofobia”, ambas no deseables) y una de nueva aparición (el “impacto¿qué?”).

-Se entiende por “impactofilia” la extrema obsesión por orientar las publicaciones a revistas con FI, en busca de la mayor visibilidad internacional, criterio lícito y deseable, pero que en ese contexto lleva a no valorar en su justa medida la publicación de calidad e importancia realizada en revistas no incluidas en SCI-JCR y que presenta valor añadido en la formación e información del profesional. Dado que el SCI-JCR está dominado por las revistas de habla inglesa, se penaliza la publicación de calidad en español y a los investigadores que publican en nuestro idioma. Porque son pocas las revistas españolas en SCI-JCR (59 en el año 2009, sobre un total de 7.347 revistas volcadas en ese año en el repertorio) y con factores de impacto generalmente bajos (oscilan en 2009 entre 3,786 de Aids-Rev y 0,000 de Ginecol Obstet Clin).

-Se entiende por “impactofobia” la posición opuesta, que consiste en descalificar este consagrado indicador bibliométrico, dar más peso a las limitaciones (bien reconocidas) que a las bondades del FI y no tener en cuenta su contribución (que la tiene y mucha) a la búsqueda de la calidad de la publicación. La “impactofobia” puede ser un mecanismo defensivo y la excusa de un bajo perfil científico e investigador. Mal asunto…

-¿Y qué llamamos el “impacto¿qué?” ?. Pues al desconocimiento marcado de este indicador bibliométrico en el entorno de la formación de los clínicos, algo así como que “ni sé lo que es y no sé si me importa saberlo”. En una encuesta realizada a 140 residentes de Pediatría de 4º año (con representación de todo el país) distribuidos en dos años (promoción del año 2009 y del año 2010) se les preguntó 8 preguntas básicas sobre el FI (concepto y aplicabilidad en su especialidad) con un resultado desalentador: sobre 5 ítems posibles ninguna de las respuestas fue correcta en un porcentaje superior al 25% (es decir, no se mejoró prácticamente ni las respuestas posibles por el azar). Este misma encuesta se aplicó hace unos meses a 44 neuropediatras (36 adjuntos y 8 residentes en formación) y el resultado fue similar (datos pendientes de publicación).

De esta forma se establecen dos mundos en Medicina alrededor del FI:

1) El mundo de los investigadores “básicos”, muy ligados a la “impactofilia”, algo impuesta por todo lo relacionado con los sexenios y carrera profesional y ligado a la máxima conocida de “publish or perish”.
2) El mundo de los médicos “clínicos”, más ligados a la “impactofobia” y al “impacto¿qué?”, pues a la postre uno no tiene la sensación de que se enseñe bien en el pre y postgrado el valor de la investigación bien hecha (la investigación que nos hace mejores médicos y que se traduce en mejora en la atención de nuestros pacientes y la salud poblacional) o que se tenga muy en cuenta en los méritos profesionales (las “publicaciones” se tienden a minusvalorar en las oposiciones para una plaza en propiedad, con menor peso, en ocasiones, que el conocer el idioma autonómico en cuestión). En esta antítesis (no deseable) no existe un responsable, sino muchos (y que lance la primera piedra el que esté libre de culpa, incluído el que esto escribe). Porque son muchas voces y durante muchos años las que reclaman un cambio que dignifique la investigación y acabe con esta morbilidad asociada al FI.

Está claro que resulta absurdo pensar que toda la calidad, importancia e impacto científico de una publicación pueda resumirse en una simple cifra (sea el FI, el factor H… o el que sea). Remarcamos la importancia de evaluar la ciencia (y a los científicos) en base a indicadores cienciométricos multidimensionales utilizados con rigurosidad por especialistas de esta materia, y conocedores de sus ventajas y limitaciones. Ya incluso, el alcance del análisis de citas –incluido el concepto de FI- puede cambiar en los próximos años debido a la aparición de competidores del hasta ahora monopolio de Thompson-ISI: tal sería el caso de Google Scholar o de Scopus de Elsevier, iniciativas que ofrecen recuentos alternativos de citas que, lógicamente, no coinciden con los de la particular estrategia de Thompson-ISI. Y más allá aún, en el mundo hipertextual de la Word Wide Web, ya se empieza a utilizar el factor de impacto Web y otros indicadores cibermétricos. Asimismo, en la actualidad se están imponiendo diversos estimadores alternativos como el estudio del “impacto social”, que analiza la influencia directa de las publicaciones en la mejora de la salud de la población.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Menos impactolatría y más racionalidad en la evaluación científica


El factor de impacto (FI) es un indicador bibliométrico basado en el recuento de citas del Science Citation Index-Journal Citation Reports (SCI-JCR) que se calcula, para cada revista, estableciendo la relación entre las citas que en un año determinado han recibido los trabajos publicados durante los 2 años anteriores (numerador), y el total de artículos publicados en ella durante esos dos años (denominador).
El problema es que sólo se computa en el numerador las citas generadas desde el conjunto de revista incluidas en SCI-JCR, mientras que las citas generadas en el resto de revistas “no cuentan”. Asimismo, en el denominador sólo se tienen en cuenta los artículos “citables” (substantive, citables o source ítems) que no siempre son fáciles de determinar cuáles se escogieron, aunque en principio no incluyen ni “editoriales” ni “cartas al editor”. El motivo de coger 2 años es que es el tiempo promedio a partir del que se calcula que un trabajo circula plenamente en la comunidad científica y puede ser utilizado y citado.

En relación con el análisis de citas, aunque para la mayoría de los autores no tienen duda de su utilidad como un indicador bibliométrico, su aplicación práctica no está libre de deficiencias. Apuntamos 10 limitaciones que cabe considerar en el análisis del FI:
- Punto crucial: el FI se hizo para revistas, no para autores
- A través de datos obtenidos del SCI-JCR, aproximadamente el 25% de los artículos publicados no son citados nunca; el 55% se cita sólo una vez, y sólo el 1% recibe 50 o más citas. Además, del 10 al 20% aproximadamente de todas las citas son autocitas. Se conoce que como promedio un 15% de los artículos acapara el 50% de todas las citas
- No existe una definición operativa de lo que SCI-JCR considera como documento citable o fuente.
- SCI-JCR no realiza una vaciado documental de las revistas con un criterio estable a lo largo del tiempo
- SCI-JCR tiene un claro sesgo a favor de las publicaciones en lengua inglesa y, concretamente, está dominada por las norteamericanas
- Los hábitos de citaciones son distintos, según disciplinas y tipo de investigación (clínica frente a básica), lo que influye de forma muy importante en el FI. Las áreas poco desarrolladas y/o con un reducido número de investigadores y/o con escaso apoyo institucional obtienen menos FI (porque publican menos trabajos “citables”)
-Los FI de una revista no son estadísticamente representativos de sus artículos individuales. La tasa de citación de un artículo determina el FI de la revista, pero no viceversa
- Las citas en la misma lengua de la revista son preferidas por los autores que publican en dicha revista
- Los artículos de revisión son muy citados, “inflando” el FI de la revista
- No hay corrección para la autocitación

Debido a la necesidad de disponer de instrumentos cuantitativos de la productividad científica, el manejo del FI de las revistas biomédicas se ha extendido de tal manera que algunos colegas profesan una verdadera “impactolatría”, es decir, culto o adoración incontinente al FI como si se tratara de la panacea de la evaluación en ciencia. La “impactolatría” conlleva una práctica simplista en la que se presupone que el FI de la revista es indicativo de la calidad o importancia de la investigación científica concreta y, por extensión, de los autores de ésta. Es necesario que todos (pero, principalmente las instituciones que evalúan a los médicos y/o científicos) conozcamos las debilidades y fortalezas del FI, así como las amenazas que implica un mal uso y/o abuso del mismo y la oportunidad que surge de utilizarlo con coherencia como un indicador más (nunca el único) dentro de la multidimensionalidad de la cienciometría.

El “impacto” tiene que ir precedido de la “calidad” (rigor científico) e “importancia” (interés en modificar y/o mejorar la práctica clínica) de la investigación. Y, sobre todo, de la coherencia y racionalidad de la evaluación. En esto todos somos responsables: las instituciones que evalúan por aplicar esta “ley” y los médicos evaluados por aplicar la “trampa”.
Algunos autores ya han tratado este tema, pero derivamos la atención a uno de los primeros artículos sobre la “impactolatría” de Jordi Camí. Aún así, se espera con expectación los nuevos FI cada año: en breve aparecerán los de 2010. Y ya sabéis que el que una revista tenga FI o aumente año a año es motivo de orgullo y se publicita. Algo tendrá, cuando el rio suena…

miércoles, 23 de junio de 2010

Una buena noticia: Anales de Pediatría ya tiene factor de impacto


Leemos en la web de la Asociación Española de Pediatría la noticia de que el Journal Citation Reports (JCR) acaba de publicar su informe del año 2009, en el que por primera vez se calcula el Factor de Impacto (FI) de Anales de Pediatría, que ha sido de 0.363. Anales de Pediatría es indexada por el Science Citation Index (SCI) desde el 1 de enero 2009 y su primer FI oficial estaba previsto para junio de 2012. Por tanto, el anuncio se ha adelantado 2 años.

En los últimos años el mundo de las publicaciones médicas ha experimentado también la llamada del control de calidad. y con esta función se aplican los indicadores métricos de la información, de lo cual ya hemos hablado en este blog. El proceso científico es susceptible, por tanto, de ser cuantificado.

Para describir la contribución científica de una investigación cabe distinguir entre la calidad (o rigor científico), la importancia (o relevancia sobre el avance del conocimiento científico y/o práctica clínica) y el impacto, aspectos interrelacionados, pero no equivalentes. El impacto es indicativo de la supuesta difusión o visibilidad a corto plazo de una investigación entre la comunidad científica. En 1965, Garfield fue el primero en sugerir este concepto mediante la contabilización de las citas que recibían las publicaciones individuales e introdujo el conocido FI, el indicador bibliométrico más conocido y utilizado, publicado anualmente en el JCR a través de las revistas que forman parte de la cobertura del SCI. El FI es un indicador bibliométrico basado en el recuento de citas del SCI que se calcula, para cada revista, estableciendo la relación entre las citas que en un año determinado han recibido los trabajos publicados durante los dos años anteriores, y el total de artículos publicados en ella durante esos dos años. El motivo de coger dos años es que es el tiempo promedio a partir del que se calcula que un trabajo circula plenamente en la comunidad científica y puede ser utilizado y citado. El número de citas se divide por el número de artículos publicados para corregir la ventaja potencial de las revistas que publican muchos trabajos, ya que éstas tienen mayor probabilidad de ser citadas. En la actualidad, obtener el FI se ha convertido en una especie de garantía de calidad editorial, pues para ello los editores se ven obligados a cumplir y a mantener unos estándares cualitativos y, además, supone un excelente atractivo para lograr que los autores envíen sus mejores manuscritos a la revista, lo que a su vez redunda en incrementar su calidad e impacto.
Debido a la necesidad de disponer de instrumentos cuantitativos de la productividad científica, el manejo del FI de las revistas biomédicas se ha extendido de tal manera que algunos colegas profesan una verdadera “impactolatría”, es decir, culto o adoración incontinente al FI como si se tratara de la panacea de la evaluación en ciencia. La “impactolatría” conlleva una práctica simplista en la que se presupone que el FI de la revista es indicativo de la calidad o importancia de la investigación científica concreta y, por extensión, de los autores de ésta. Dos variantes extremas de esta “impactolatría” son la “impactofilia” y la “impactofobia”, ambas no deseables.

Aunque hay alternativas al FI, JCR-SCI es, hoy por hoy, la “meca” a la que toda revista biomédica quiere llegar y en la que se incluyen casi 7.000 revistas de distintas ramas de la ciencia. En el área de Pediatrics encontramos 94 revista de Pediatría: la única en español es Anales de Pediatría, que con el actual FI se sitúa en el 4º cuartil de las revistas pediátricas indexadas. Pero el caso es empezar, estar y crecer…

Enhorabuena a todos por esta buena noticia, muy esperada y justa. Pero, especialmente, gratitud a los directores de la revista (por su política editorial) y a los autores (por sus artículos), pues entre todos han llevado a Anales de Pediatría a ser la revista pediátrica de mayor calida en español.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Cómo favorecer al éxito de las revistas biomédicas españolas en el ámbito internacional?


Es difícil conocer el número de revista científicas en España. No existe un repertorio completo, pero las cifras que se barajan oscilan entre 400 y 500 revistas relacionadas con la medicina (sobre un millar de revistas científicas totales). Un ejemplo evidente de “infoxicación” , especialmente en algunas especialidades, con psiquiatría, odontología y pediatría a la cabeza (con más de 15 revistas cada una).
En el reciente repertorio de 2008 del Science Citation Index-Journal Citation Reports (SCI-JCR), sancta sanctorum al que toda revista científica desea acceder, sólo aparecen 37 revistas españolas sobre un total de 6.598revistas volcadas (un famélico 0,56%). El primer lugar en factor de impacto (FI) lo ocupan Aids-Rev (3,268 y 21 artículos publicados), Rev Esp Cardiol (2,880 y 116 artículos publicados) y Int J Dev Biol (2,359 y 121 artículos publicados). El FI medio de las revistas españolas no pasa de la unidad (0,863), escaso bagaje.
Es cierto que en la mayoría de las especialidades médicas, revistas biomédicas de España lideran su posición en el mundo hispanoparlante (Rev Esp Cardiol en Cardiología, Arch Bronconeumol en Neumología, Rev Esp Enferm Dig en Gastroenterología, Med Clin en Medicina Interna, Rev Neurol en Neurología, Nefrología en Nefrología, An Pediatr en Pediatría, etc), pero no ocurre lo mismo a nivel internacional, en donde nuestras revistas (las pocas situadas en SCI-JCR) se encuentran en posiciones muy interiores (último cuartil generalmente).

En un artículo previo ya planteábamos algunas estrategias editoriales para mejorar el FI de las revistas científicas:
- Selección cuidadosa de manuscritos, con una revisión sistematizada (por pares y por expertos en metodología-estadística) que ayude a mejorar la calidad del artículo final. El “impacto” de una revista es avalado, principalmente, por la calidad e importancia de los artículos en ella publicados.
- Optimización de los tiempos de valoración de los manuscritos y desarrollo de un sistema de gestión exclusivamente electrónico, con alarmas sobre límites de plazos. La calidad del “peer-review” depende del rigor y puntualidad de los revisores, quienes deben sentir el máximo respeto por parte del equipo editorial de la revista, consideración mínima a una esfuerzo tan importante que es realizado de forma gratuita.
- Publicación de artículos rigurosos, relevantes y útiles para la práctica clínica, con especial interés por estudios originales con diseños potentes, revisiones de calidad (mejor valoradas las revisiones sistemáticas que las de autor), guías de práctica clínica, conferencias de consenso y/o informes técnicos de sociedades científicas, así como otros documentos fundamentados en la medicina basada en pruebas.
- Ampliación de contenidos para abarcar todos los aspectos de la atención sanitaria (según la especialidad), así como también aspectos de formación, información e investigación aplicada.
- Promoción especial de los artículos originales más relevantes (editoriales, notas de prensa, fast-track y publicación electrónica preimpresión), así como la idea de implementar premios de las sociedades científicas a los mejores artículos publicados.
- Realizar el máximo esfuerzo en adecuar a los estándares de calidad de las revistas científicas. Un requisito indispensable es la adopción (y actualización) de las recomendaciones técnicas y éticas del Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas.
- Desarrollo y actualización de la página web propia de la revista. La convivencia de la edición impresa y de la edición electrónica es un requisito casi imprescindible para conseguir la máxima visibilidad de los contenidos, que se incrementa de forma exponencial por medio de la edición electrónica. Hoy las revistas médicas son mucho más que una revista, con recursos múltiples relacionados con el mundo de la Web 2.0 (véase las páginas electrónicas de inicio de NEJM, BMJ, Lancet, Pediatrics, etc)
- Aumento de la difusión, posible con varias estrategias: plantear distintas ediciones de la revista (impresa y electrónica, español e inglés); inclusión en las más prestigiosas bases de datos internacionales (PubMed, Embase, SCI-JCR, etc) y nacionales (IME, IBECS, MEDES, etc); y acceso libre, completo y gratuito a todos los artículos de la versión electrónica (formatos HTML y PDF, en español y en inglés)
- Promover la convivencia de la suscripción tradicional con el modelo de acceso abierto (Open Acces), pues parece una solución factible y necesaria en los inicios del siglo XXI, en donde no tenemos nada que perder y mucho que ganar.
- Uno de los aspectos más controvertidos es si publicar en español o en inglés las revistas científicas españolas. Seguir apostando por revistas biomédicas en español de calidad, no debe considerarse contrario a la posibilidad de publicar revistas españolas en inglés o la idea de optar por intentar realizar una edición on-line bilingüe en inglés de todos o la mayor parte de los contenidos. Invertir en traductores médicos puede ser una de las estrategias más rentables.
De hecho, el idioma de publicación de las 10 primeras revistas españolas por FI en SCI-JCR es: Aids Rev (inglés), Rev Esp Cardiol (bilingüe), Int J Dev Biol (inglés), Geol Acta (inglés), Int Microbiol (inglés), Histol Histopathol (inglés), Drugs New Perspect (inglés), Arch Bronconeumol (bilingüe), Enferm Infec Micr Cl (español) y Rev Esp Enferm Dig (español). Lo cierto es que el aspecto de en qué idioma publicar es un tema en continuo debate y que podremos valorar en otra ocasión.

La presencia de España en el SCI-JCR es cada año un poco mejor; pero con una mejoría que se antoja muy lenta.