miércoles, 20 de octubre de 2021

Cine y Pediatría en tiempos de la COVID-19 o cómo sacar todo el color al cine en blanco y negro

Tras haber llegado a los dobles dígitos con Cine y Pediatría 10, se consolida el calor y color de las películas sobre infancia y adolescencia de todo el mundo. Y con todo el color del número 10, parece un momento propicio para recordar el cine en blanco y negro desde Cine y Pediatría. Un cine que llega depurado por el paso del tiempo, las crónicas de los críticos, el amor del público y la fuerza expresiva de un tiempo que quizás no fue mejor... tampoco para la infancia. Un cine con bouquet que reposa en las mejores bodegas de la memoria del séptimo arte. 

Porque el cine en blanco y negro presenta algunas características que cabe destacar: 1) la fotografía en blanco y negro fue la primera y original técnica de registro de imágenes y que perduró durante décadas (hasta la llegada del color, primero en televisión, luego en el cine); 2) varias corrientes estético-artísticas se canalizaron en el blanco y negro y tuvieron un extraordinario reflejo en este tipo de cine, en especial las técnicas de iluminación para conseguir efectos psicológicos y emocionales de gran fuerza: recordamos el Expresionismo alemán, el Neorrealismo italiano, la Nouvelle Vague francesa, o el propio Cine noir ; 3) de hecho, aún hoy se ruedan algunas películas en blanco y negro con finalidades expresivas subjetivas, estando bastante alejadas del hiperrealismo del color; y así, lo que se llegó a considerar como una limitación técnica para la imagen, paradójicamente se ha convertido hoy en una opción artística y estética para el cine. 

Y en la ponencia realizado el pasado mes de septiembre en el XVIII Congreso Internacional de Pediatría (Mérida, Yucatán), bajo el título “Cine y Pediatría en tiempos de la COVID-19 o cómo sacar todo el color al cine en blanco y negro”, planteamos tres apartados: 
I. Tiempos COVID-19 para la CREATIVIDAD, CONOCIMIENTO y SABIDURÍA 
II. El cine en BLANCO y NEGRO y sus icónicas películas 
III. El color (y calor) del BLANCO y NEGRO de Cine y Pediatría 

Y tras revisar la belleza y la magia de las 32 películas en blanco y negro publicadas hasta la fecha en el proyecto Cine y Pediatría, se puede afirmar que cuando la pandemia COVID-19 lo puso todo negro, la ciencia y el arte nos salva. Y también nos salva con el color del blanco y negro. Sirvan algunos ejemplos: El chico (Charles Chaplin, 1921), El doctor Arrowsmith (John Ford, 1931), Cero en conducta (Jean Vigo, 1933), Alemania, año cero (Roberto Rossellini, 1948), Ladrón de bicicletas (Vittorio De Sica, 1948), Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), Juegos prohibidos (René Clément, 1952), La noche del cazador (Charles Laughton, 1959), Los cuatrocientos golpes (François Truffaut, 1959), Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962), Del rosa… al amarillo (Manuel Summers, 1963), Mouchette (Robert Bresson, 1967), entre otras muchas. 

Una ponencia que lleva nuestro agradecimiento a todos los profesionales sanitarios y a toda la ciudadanía, por ser un ejemplo de lucha contra la pandemia COVID-19. Con el deseo que la creatividad, el conocimiento y la sabiduría nos acompañen para luchar contra esta enfermedad. Y con ello saber encontrar el color cuando todo se pone negro.

Os dejamos la presentación completa.


lunes, 18 de octubre de 2021

Día Nacional de la Pediatría 2021: manteniendo la llama del 8 de octubre

 

En el Congreso Extraordinario de la Asociación Española de Pediatría (Centenario del Primer Congreso Español de Pediatría y II Congreso Extraordinario Latinoamericano de Pediatría), celebrado en Madrid, 5-7 Junio 2.014, la Junta Directa de la Asociación Española de Pediatría (AEP) acordó que el día 8 de octubre sea considerado como el DÍA NACIONAL DE LA PEDIATRÍA, conmemoración que no existía en nuestro país. 

Y desde ese momento, desde nuestro Servicio de Pediatría promulgamos una celebración especial que uniera a toda la pediatría alicante, de atención hospitalaria y atención primaria, de hospitales públicos hospitales privados: y así lo realizamos en los años 2014, 2015, 2017, 2018 y 2019. El año 2020 no fue posible con la pandemia, pues las medidas preventivas lo impidieron.  

Y este año 2021 ha llegado fiel a su cita el Día Nacional de la Pediatría, para recordar a la población que la Pediatría es la medicina integral del periodo evolutivo desde la concepción hasta el final de la adolescencia, así como que el “especialista pediátrico” se refiere a un amplio rango de especialistas médicos y quirúrgicos responsables de la salud integral de los niños y adolescentes. La Pediatría es hoy una disciplina científica, muy tecnificada y especializada, con gran potencial docente e investigador, que ha tenido como resultado un enorme beneficio para la población infantil española, que se cuenta actualmente entre las que tienen mejores datos de salud y supervivencia del mundo. 

Y con motivo de la conmemoración del Día de la Pediatría 2021, las 24 sociedades de especialidades pediátricas y las 14 sociedades regionales de Pediatría que integran la AEP, quieren hacer público el siguiente manifiesto que se adjunta debajo y que incluye seis puntos: 
1. Antes, durante y después de la COVID-19, los pediatras han estado atendiendo a los niños y adolescentes. 
2. La COVID-19 ha hecho reinventarse a los pediatras que trabajan en los centros de atención primaria y en los hospitales para poder mantener una atención pediátrica de calidad. 
3. Ahora más que nunca urgimos el reconocimiento oficial de las Áreas de Capacitación Específica (ACE) en Pediatría como vía para la mejora continuada en la calidad asistencial pediátrica y en la salud de la población infanto-juvenil. 
4. Los especialistas pediátricos mantenemos un compromiso con el manejo y la investigación de las enfermedades que afectan a la población infanto-juvenil. 
5. Los especialistas pediátricos mantenemos un compromiso con la formación continuada para preservar la excelencia de un modelo de atención pediátrica de referencia. 
6. Garantizar la salud integral del niño y del adolescente exige potenciar la colaboración entre la pediatría de atención primaria y la pediatría de atención hospitalaria. 

Y en la última semana las 24 sociedades de especialidades pediátricas y las 14 sociedades regionales de Pediatría que conforman la AEP han llenado las redes sociales de sus particulares mensajes para conmemorar este día. Y todo ello para mantener viva la llama del 8 de octubre, un día muy especial también para mi.

sábado, 16 de octubre de 2021

Cine y Pediatría (614). Carlos Saura y sus aves de la infancia


Acaba de celebrarse el primer Día del Cine Español para reconocer el "peso, la importancia y el motor" que representa la industria cinematográfica para el país. Y se ha elegido el 6 de octubre para esta efeméride, fecha escogida porque coincide con la del final del rodaje de Esa pareja feliz (1953), película dirigida y guionizada por Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, y protagonizada por Fernando Fernán Gómez. Por tanto, 2021 es el primer año que se celebra, sabiendo que este año se conmemoran, además, los centenarios del nacimiento de Luis García Berlanga y Fernando Fernán Gómez, y el 150 aniversario del nacimiento del turolense Segundo de Chomón. 

Y desde Cine y Pediatría son ya más de 80 las películas revisadas de nuestra cinematografía, y basta algunos ejemplos (dos por década) para constatar que nuestra filmografía tiene pasado, presente y futuro: Marcelino, pan y vino (Ladislao Vajda, 1955),  Los chicos (Marco Ferreri, 1959),  La gran familia (Fernando Palacios, 1962),  Del rosa al amarillo (Manuel Summers, 1963),  El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973),  La guerra de papá (Antonio Mercero, 1977),  Mater amatísima (José Antonio Salgot, 1980),  Maravillas (Manuel Gutiérrez Aragón, 1980),  Secretos del corazón (Montxo Armendáriz, 1997),  Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998),  El Bola (Achero Mañas 2000), Los otros (Alejandro Amenábar, 2001),  Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013),  Verano 1993 (Carla Simón, 2017), Las niñas (Pilar Palomero, 2020) o  Adú (Salvador Calvo, 2020).  Una selección en las que son todas las que están, pero no están todas las que son películas de interés. 

Y en este contexto hoy recordamos a uno de los directores más prolijos en España, el maño Carlos Saura con más de una cincuentena de películas en su haber y una gran diversidad de géneros. Algunas ya hemos revisado, como fueron su opera prima en el largo, Los golfos (1959)  y su incursión al cine quinqui con Deprisa, deprisa (1981).  Pero hoy queremos recordar al Saura más intimista, aquel que rememora la infancia a través de los ojos de sus niñas y niños protagonistas. Y curiosamente ambas obras tienen en su título referencia a aves: Cría cuervos (1976) y Pajarico (1997). 

Cría Cuervos es la primera película con guión en solitario y dirección de Saura, que se estrena apenas unos meses después de la muerte de Franco, y que es una alegoría y radiografía de un régimen en crisis a través de los recuerdos de infancia de nuestra protagonista. La película comienza con fotos de infancia y música nostálgica, lo que marca la importancia de los dos protagonistas de esta obra: Ana y la música. 

La película se centra en Ana (Ana Torrent), una niña de 9 años que es criada junto a sus dos hermanas con suma austeridad por su tía (Mónica Randall) con la ayuda de una sirvienta (Florinda Chico), mientras recuerda a su también fallecida madre (Geraldine Chaplin) y se siente responsable de la muerte de su padre, militar de oficio (Héctor Alterio). En la narración, que se aprovecha de una cuidada fotografía de Teo Escamilla, aparecen paralelismos y simbolismos de carácter político en una época muy convulsa para el cine y la vida en España. Allí donde las niñas oyen los consejos de esa particular criada: “Todos los hombres son iguales. Todos. Ya te darás cuenta. Tu padre sin ir más lejos. Le gustaban las faldas un horror… Ya lo creo, tenía las manos muy largas. Menudo era tu padre, si yo te contara”. Allí donde Ana y sus hermanas juegan a muchas cosas, también a imitar las disputas de sus padres, mientras bailan al son de la canción de Jeanette (escrita por José Luis Perales) “Porque te vas”, verdadero leitmotiv, pues suena en tres escenas y al final del film. Y junto a esta icónica canción, también otras dos sobresalen: “Canción y Danzas N. 6” de Frederic Mompou al inicio, y “¡Ay, Maricruz!” de Imperio Argentina, en esa escena en que a la abuela se le iluminan los ojos y la sonrisa al ver sus fotos de juventud y familia, y a la que Ana le pregunta: “¿Tú también quieres morir?”. 

Saura realiza un interesante y a ratos hipnótico análisis de la muerte desde la perspectiva infantil, beneficiándose de la sobrecogedora mirada de Ana Torrent, como años antes lo hiciera Víctor Erice en El espíritu de la colmena (1973) y años después fuera Jaime de Armiñán en El Nido (1980) Y al final, Ana adulta, quien ha rememorado esos momentos de su infancia dos décadas antes, nos dice: “No entiendo cómo hay personas que dicen que la infancia es la etapa más feliz de sus vidas. En todo caso, la mía no lo fue. Y por eso no creo en el paraíso infantil, ni en la inocencia, ni en la bondad natural de los niños. Yo recuerdo mi infancia como un periodo largo, interminable, triste, donde el miedo lo llenaba todo. Miedo a lo desconocido. Hay cosas que no puedo olvidar. Parece mentira que haya recuerdos que tengan tanta, tanta fuerza. Tanta fuerza”. 

Pajarico es un homenaje a la infancia murciana de Saura. No es autobiográfica, pero se basa en sus recuerdos y en esa sensualidad que rodea el Mediterráneo. Aquí el epicentro es Manu (Alejandro Martínez), un niño de 10 años cuyos padres se encuentran en proceso de divorcio en Madrid, y al que mandan tres semanas con su familia paterna a Murcia. Allí vivirá cada semana con uno de sus tíos, pues todos ellos viven el mismo edificio de la Plaza Cardenal Belluga, al pie de la catedral: la primera semana con sus tíos Juan y Marisa, y sus tres primas, Sofía, Amalia y Fuensanta (Dafne Fernández), con la que vive un romance de verano; la segunda semana con sus tíos Fernando y Beatriz, dueños de una confitería y sin hijos; y la tercera con sus tíos Emilio y Margarita, quienes viven con sus dos hijos y la tía soltera Margarita (Eulalia Ramón, esposa del propio Carlos Saura). Y cada uno de sus tíos tiene una historia especial. 

Tío Juan (Manuel Banderas) es modisto y aficionado a la pintura y al cante, lisonjero, vivaz y alegre: “Ni al sol ni a la muerte se puede mirar de frente”. Su hija Fuensanta, nombre murciano por demás, tiene visiones y premoniciones, y en la escena de la terraza con las sábanas colgadas y las horas tañendo en la torre de la catedral le dice a Manu: “Este es mi lugar preferido. Vengo aquí a pensar”. 

Tío Fernando (Eusebio Lázaro) es pastelero de profesión y violoncelista en tiempo libre, homosexual oculto entre sacos de harina, un ser excéntrico en busca del éxtasis, romántico con tendencia suicida. Y así le ofrece a Manu algunos consejos: “Los genios no existen. Se hacen a base de horas de trabajo y sumisión… Porque a mí lo que más me gusta es divagar”, “La carne es débil, amado sobrino. Ten cuidado con las mujeres, ellas tienen la sabiduría y la fuerza”

Tío Emilio (Juan Luis Galiardo) es médico oftalmólogo con aficiones a la iridología, de temperamento irascible y con una mujer religiosa que tiene visiones con la Virgen, aunque le aseguran que sus ausencias son epilépticas. Y aficionado a las reflexiones: “La curiosidad es la madre de la ciencia” o “Vivimos de la apariencia, de reflejos y de ilusiones”. 

Y entre todos ellos, el abuelo (interpretado por un murciano de pura cepa como Paco Rabal), quien, por su progresiva demencia, habla con un lenguaje especial que solo Fuensanta entiende. Él llama Pajarico solitario a Manu y le regala suculentos pensamientos: “Este siglo va a acabar muy mal”, “Todos guardamos un secreto del que nos avergonzamos”, “Si respiras bien y no sientes dolor, es que ya estás en el cielo”, o sus últimas frases sentado frente al Mar Menor: “Qué hermosa es la vida. Qué hermoso es el mar. Qué bien se está cuando se está bien”. 

Y al final, las lágrimas de Manu y Fuensanta cuando acuden los padres de Manu al entierro y llega el momento de separarse. Y todo ello bajo la nostálgica banda sonora de Alejandro Massó. 

Porque hoy, con el recuerdo de Carlos Saura y estas dos entrañables películas que son sus aves de infancia, nos unimos al homenaje al cine español.

 

miércoles, 13 de octubre de 2021

Contribuciones del grupo EPICO-AEP a la investigación en la pandemia COVID-19 en la edad pediátrica

 

En julio de 2020 se constituyó el proyecto EPICO-AEP: “Estudio de las infecciones por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) e influencia de los factores genéticos del huésped en población pediátrica”, un registro nacional multihospitalario de pacientes pediátricos afectados por COVID-19 durante la epidemia en España. Un claro ejemplo de que sumar y compartir es la esencia para avanzar frente a todo y, de forma muy especial, frente a la pandemia por la infección por SARS-CoV-2 que nos asola. Y de ello ya informamos en este blog, pues nuestro hospital pertenece a esta red de trabajo. Pues bien, los resultados se mantienen en diversos ámbitos. 

El primero es de las publicaciones científicas que han visto la luz ya en este poco más de un año de trabajo conjunto. He aquí alguno de estos trabajos: 
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34250967/ A Bayesian Model to Predict COVID-19 Severity in Children 

Además, desde EPICO-AEP se nos informa que se ha desarrollado un estudio cuyos resultados han dado la posibilidad de que la saliva se incorpore como alternativa en la estrategia de diagnóstico del Ministerio de Sanidad y de la Comunidad Autónoma de Madrid. Así, en el documento ESTRATEGIA DE DETECCIÓN PRECOZ, VIGILANCIA Y CONTROL DE COVID-19 publicado en agosto por el Ministerio de Sanidad, en su página 26 viene este texto: 
 
“Detección de ARN viral mediante RT-PCR en muestra de saliva 

La utilización de saliva tiene como principal ventaja frente al exudado nasofaríngeo la facilidad de obtención de la muestra, que puede incluir la auto-toma por el paciente, y la posibilidad de evitar roturas de stock de las torundas con medio necesarias para la toma del exudado. Esta facilidad de la toma de muestra puede posicionar la técnica para casos de muestreo agrupado (pool testing). El resto del proceso sería el mismo que el de una PCR convencional. 

La detección del SARS-CoV-2 mediante PCR en muestras de saliva muestra una sensibilidad variable dependiendo de factores como la carga viral o la técnica utilizada para la toma de muestra. Así, aunque en la mayoría de los estudios muestra una sensibilidad inferior a la PCR en exudado nasofaríngeo, en otros la sensibilidad es comparable o incluso superior. En pacientes sintomáticos, la sensibilidad decae tras los primeros 5 días de síntomas. En personas asintomáticas la pérdida de sensibilidad respecto al exudado nasofaríngeo podría verse compensada en ámbitos concretos en los que se plantee hacer cribados repetitivos ya que la repetición aumentará la posibilidad de detectar a individuos positivos. Es en estos ámbitos, además, donde la facilidad de la obtención de la muestra y el menor coste suponen una mayor ventaja. 

Por otra parte, los resultados obtenidos por el estudio EPICO-AEP (Estudio epidemiológico de las infecciones pediátricas por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. EPICO-AEP”) demuestran que la PCR en muestra de frotis oral podría ser una alternativa a tener en cuenta en población pediátrica ya que, aunque se observa una disminución de la sensibilidad (71%, IC 95%: 58,7-81) esta se debe principalmente a casos no contagiosos. 

En conclusión, la utilización de este tipo de muestra podría resultar aceptable en dos tipos de situaciones: 
- En pacientes sintomáticos en los primeros 5 días de síntomas cuando no es posible obtener una muestra de exudado nasofaríngeo, ya sea por las características del paciente o por falta de material adecuado para la toma de muestras siempre y cuando la muestra de saliva sea un espécimen admitido como válido por el fabricante de la prueba diagnóstica. 
-En cribados repetidos en determinados ámbitos. 
- En pacientes pediátricos (0 a 16 años) en centros con experiencia en la utilización de este tipo de muestras”. 

Y así es como EPICO-AEP es un grupo que sigue sumando.

sábado, 9 de octubre de 2021

Cine y Pediatría (613). “Lola” y su unicornio por estrella

 

La transexualidad y las personas transgénero han tenido su espacio en Cine y Pediatría, en algunas películas abordando historias reales llevadas a la ficción, en otras planteando una ficción tan real como la vida misma. Desde la filmografía de Estados Unidos hemos podido comentar Boys Don´t Cry (Kimberly Peirce, 1999),  Transamérica (Duncan Tucker, 2005),  3 generaciones (Gaby Dellal, 2015) y  Jake (Silas Howard, 2018). Desde la filmografía española la icónica película El viaje de Carla (Fernando Olmeda, 2014) y  Me llamo Violeta (David Fernández de Castro y Marc Parramon, 2019).  Y desde Bélgica tuvimos la oportunidad de disfrutar de Girl (Lukas Dhont, 2018)  y hoy llega Lola (Laurent Micheli, 2019), dos películas que nos vuelven a reafirmar sobre la altura del cine en francés. 

Porque si Transamérica fue una simpática “road movie” entre una madre trans y su hijo en un viaje por la América profunda, Lola se nos presenta como una impactante “road movie” entre un padre y su hija trans por los caminos belgas (entre franceses y flamencos) que llevan hacia el Mar del Norte. Un tour de forcé interpretativo de altura entre Lola (Mya Bollaers, en su debut como actriz trans) y su padre Philip (Benoît Magimel). 

Lola es una chica trans que nos presenta con su ambigua belleza, su pelo a dos colores, su mochila y su monopatín con un unicornio pintado. Ahora vive en un hogar de acogida con Samir, su único amigo, pues su padre no aceptó que su hijo Lionel ahora quisiera ser una chica; y por ello nos confiesa: “Con las hormonas y estando en el refugio me siento mejor. Conmigo, me refiero”. Sigue los controles médicos y escucha atenta la explicación de su doctora: “Desde ahora, tan solo seguiremos el protocolo. Habrá dos fases, como planeamos. Una en cinco semanas y la otra en diez. Primero aumento de pecho y castración y, después, reasignación”. 

Pero Lola, impulsiva y solitaria, no pasa por un buen momento, pues cuando le confirman que por fin puede someterse a la soñada operación de reasignación de género, su madre Catherine, que era su único apoyo a nivel emocional y económico en su disfuncional familia, fallece. Y cuando Lola acude al entierro, el padre le espeta: “No tienes decencia. Tu madre se avergonzaría de ti. ¿Cómo nos has hecho esto?...Mírate, ¿no te avergüenzas de aparecer así delante de tu familia y de tus amigos? Con pintas de travelo”. Una escena muy tensa tras dos años sin haberse visto padre e hija, una relación complicada seguida de momento convulsos hasta que deciden llegar a un acuerdo para cumplir el último deseo de Catherine: esparcir sus cenizas en la casa de su infancia situada en la costa belga del Mar del Norte.

Cumpliendo con este deseo, Philip y Lola, padre e hija (aunque su padre se resiste a no llamarle Lionel), emprenden ese viaje en coche junto al jarrón que porta las cenizas de la esposa y madre (que ambos echan mucho de menos). Un viaje más emocional que físico y que tendrá consecuencias imprevisibles. Un viaje donde la música de una seleccionada BSO amplifica la emoción de algunas escenas. Y baste recordar es e viaje en coche de noche mientras suena el “Vissi d´arte, vissi d´armore” de la ópera Tosca de Puccini, interpretada por la gran María Callas, y que nos regala un tempo especial a este viaje de despedida, de desencuentros y reencuentros tan creíble. 

Y es patognomónico el desencuentro que  tiene lugar en el club de alterne, donde el padre le dice: “¿Dónde estabas cuando cuidaba de mamá? Ni sabes que fue culpa tuya que cayera enferma. Murió por tu culpa”. Una declaración tan dura como errónea, pues la madre siempre cuidó de Lionel cuando era niño y de Lola cuando decidió ser mujer, porque la aceptó en todo momento, aunque al final fuera a escondidas para no enfadar al esposo. Y en esa noche, el padre confiesa a la madame del club lo que para él ha sido un infierno: “Empezó con pesadillas casi cada noche. Más tarde, un día empezó a romper su ropa, autolesionarse, a sufrir ataques pánico y crisis. Empezaba a llorar y a gritar por nada. Al final te vuelve loco. Un día llamaron de la escuela. Se había cortado los brazos con unas tijeras. Vimos psiquiatras. Lo intentamos todo para ayudarle. Pensábamos que todo pasaría. Pero no, tan solo empeoró. Empezó a escaparse y desaparecía durante días. Su madre y yo estábamos muy asustados. Y después, empezó a ponerse ropa de chica, a travestirse. Y yo solo perdí el control. No podía soportarlo… Tenía un hijo, no una hija”. 

Muy pocas veces Lola logra estar feliz y liberada. Si acaso cuando la animan a bailar al son de la canción “Karma Chameleon” del grupo Culture Club, muy apropiada al rememorar la estética glam y sexualmente ambigua de su líder, Boy George. O también la conversación con su padre en el coche mientras suena “What-s Up?” del grupo 4 Non Blondes, una canción que habla sobre la desesperación y pérdida, cuando Lola le pregunta a su padre: “¿La echas de menos?”. Y en algún momento suena la canción “Bird Guhl” del grupo Antony and the Johnsons, muy significativa, pues su líder, Antony Hegarty, es conocida desde 2015 por su identidad transgénero bajo el nombre de Anohni; y su desgarradora voz y letra sirve de clímax en ese túnel de lavado, donde no solo se limpia el coche sino algo del alma del padre. Tres canciones que marcan momentos muy especiales del viaje. 

Finalmente llegan al mar a cumplir el último deseo de la madre. Pero algo inesperado (y casi inexplicable) ocurre al incendiarse el coche con el jarrón de las cenizas dentro. Y cuando Philip encuentra un sobre que la madre tenía escondido con mucho dinero con la palabra CPRE, no sabe lo que es. Hasta que Lola le descubre que significa “cirugía plástica reparadora y estética”, y que su madre la estaba ayudando en los últimos meses en la reasignación de sexo, algo que el padre sigue sin comprender. Y por ello le pregunta: “¿Por qué quieres hacerlo? Aún eres un adolescente. Tan solo tienes 18 años. Es normal sentirse incómodo sobre tu cuerpo, tener complejos, no sé… Puede que cuando tengas 25 años lo veas todo diferente. Cambiarás de opinión”. Y Lola contesta sin vacilar: “No cambiaré de opinión. De todos modos, con operación o no, ya soy una mujer. Tan solo tienes que aceptarlo”. Y aún es más contundente la respuesta a si no tiene miedo al dolor de la operación: “El dolor físico no es nada comparado con todo lo que he sufrido en la vida”. 

Y la película llega a un final tan abierto como maravilloso, con esas palabras que escribió a su madre, toda una declaración de amor y de principios: “Mamá, contigo siempre pensé que todo era posible. ¿Te acuerdas del telescopio que me comprasteis por mi cumpleaños? Fue mi primer regalo. No solo por ver las estrellas, sino porque significaba que pasaríamos tiempo los tres. Noches enteras diciéndome el nombre de estrellas y constelaciones. Descubrimos mi favorita: Monoceros, el unicornio. Me dijiste que si quería creer en él, podía. Que lo importante en la vida era lo que creía, no lo que otros pensaran. Cuando miramos el cielo, solo vemos las estrellas. Pero también podemos ver formas mágicas: centauros, águilas, dragones, unicornios… Ahora sé que hay otras cosas detrás de las apariencias. Y eso es gracias a ti. Espero que estés mejor, estés donde estés. Siempre pensaré en ti y sé que volveremos a estar juntas. Te quiero”. 

Porque esta historia de Lionel/Lola es la de muchos. Y aunque la sociedad avanza en la integración y respeto a las personas transgénero, queda mucho camino aún por recorrer. Esperemos que menos que de aquí a las estrellas.

 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Humanización y arteterapia en Hemato-Oncología Pediátrica

 

En el XVIII Congreso Internacional de Pediatría celebrado el pasado mes de septiembre en Mérida/Yucatán desarrollé la conferencia inaugural bajo el título de “Humanización y arteterapia en Hemato-Oncología Pediátrica. Experiencia en el Hospital General Universitario de Alicante (HGUA)". Una ponencia que se fundamenta en el trabajo conjunto del equipo de nuestro Servicio de Pediatría durante los últimos 7 años y, especialmente, de los profesionales (sanitarios y no sanitarios) que trabajan a favor de la Hemato-Oncología Pediátrica 

Una conferencia que se desarrolló en tres apartados. 

I. HUMANIZACIÓN en hospitales pediátricos 
Una introducción al tema para recordar que si la ciencia y la técnica es lo que transformó la medicina y sanidad en el siglo XX, la verdadera revolución en el siglo XXI debe venir de la humanización. Porque la humanización se construye día a día cuando proveemos los cuidados y la atención expresando “tú eres persona y te trato en tu totalidad como ser humano”. Y en Pediatría esto es válido en nuestros tres ámbitos de trabajo: la Pediatría clínica, la Pediatría preventiva y la Pediatría social. En busca de una atención personalizada centrada en la familia. 

II. En busca de la (H)EXCELENCIA en el Servicio de Pediatría 
Una excelencia con “h” de hospital y humanización. Y en ella presentamos los 12 (+1) proyectos de humanización y arteterapia realizados en este periodo en el Servicio de Pediatría e indicando específicamente aquellos que tienen una repercusión directa en la sección de Hemato-Oncología Pediátrica. Y con ello avanzar hacia el concepto de hospital “líquido” con profesionales “sólidos”. 

III. Humanización y arteterapia en HEMATO-ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA. 
Es la parte nuclear de la exposición, en tres subapartados: 

1) Sección Hemato-Oncología Pediátrica del HGUA: con un análisis de la Cartera de servicio, Recursos humanos, Recursos estructurales, Recursos materiales, Actividad asistencial y Organización de las sesiones. 

2) Alternativas a la hospitalización convencional: porque evitar la hospitalización es un buen principio para humanizar la asistencia. Las propuestas llevadas a cabo son la Consulta única (o de alta resolución), los Hospitales de Día (tanto el de Pediatría como el de Oncología Pediátrica), la Hospitalización domiciliaria (a través de nuestra UHD Pediátrica-Cuidados Paliativos Pediátricos) y el desarrollo del Hospital líquido (H2.0). 

3) Gestión y Humanización: en el que se abordan los aspectos de conocer las Herramientas de gestión, la importancia de Liderar con corazón, la Alianza entre las evidencias y los valores, la Colaboración con asociaciones de pacientes, los Proyectos de hospital solidario, los Programa de acogida y encuestas de satisfacción, los proyectos de Arteterapia y la consideración de algunos Premios conseguidos en esta materia. 

Sin duda, aunque queda mucho camino por andar. Pero en el horizonte la diferencia entre el “debería” (lo ideal) y el “debe” (la realidad) es más cercana.


lunes, 4 de octubre de 2021

Nuevo número de Evidencias en Pediatría: septiembre 2021

 

Un nuevo trimestre y un nuevo número trimestral de la revista Evidencias en Pediatría ha llegado: ciencia con calidad y conciencia. 

El número libre en todos sus contenidos pueden ser consultados en este enlace, pero os dejamos los temas tratados. A través del enlace previo podéis acceder a todos los artículos de forma libre, como siempre en Evidencias en Pediatría. 

Editorial: 
Probióticos y enterocolitis necrotizante: ¿dónde estamos en 2021? 

Artículos Valorados Críticamente: 
La combinación de simbióticos Lactobacillus spp. y Bifidobacterium parece la más eficaz en el tratamiento de recién nacidos prematuros 

Alta precoz posnatal: necesita más estudios 

El cribado secundario reduce la edad y la gravedad al diagnóstico de la displasia de caderas de presentación tardía 

La antibioterapia diferida en infecciones respiratorias en niños reduce el uso de antibióticos 

La metformina podría ser un apoyo en el tratamiento de la obesidad 

Los suplementos de zinc en prematuros: sin evidencias claras sobre su utilidad 

La mortalidad de los niños sépticos se triplica al elegir inicialmente antibióticos empíricos inadecuados 

Comentario asociado: 
Alta precoz posnatal; ¿dónde estamos hoy? 

Fundamentos de Medicina Basada en la Evidencia: 
Pruebas no paramétricas

sábado, 2 de octubre de 2021

Cine y Pediatría (612): “Sweat”, el sudor de la influente


La Fundación del Español Urgente (en su acrónimo Fundéu) es una fundación creada en 2005 fruto del acuerdo y participación equitativa en su constitución de la Agencia EFE y del banco BBVA cuyo objetivo es velar por el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, en especial los informativos, y cuenta con el asesoramiento de la Real Academia Española (RAE). De hecho, en 2020, la RAE y la Agencia EFE firmaron un acuerdo para relanzar la fundación con el nombre oficial FundéuRAE. 

Y desde el año 2013 la FundéuRAE elige su palabra del año. La primera de ellas fue “escrache”, y la siguieron “selfi” (2014), “refugiado” (2015), “populismo” (2016), “aporofobia” (2017), “microplástico” (2018), “emojis“ (2019) y “confinamiento” (2020). Y muchas otras han quedado como finalistas, como “influencer”, anglicismo que en español equivale a influente (mejor que influyente) y que ronda ya en nuestras vidas y forma de hablar (y actuar). Y de la cara y la cruz de un “influencer” o influente versa nuestra película de hoy, una película polaca incómoda dirigida por un sueco: Sweat (Magnus von Horn, 2020). 

Sweat acompaña durante tres días a Sylwia (Magdalena Kolésnick, omnipresente en la película, y una actriz a tener muy en cuenta), una bella joven de penetrantes ojos azules que se ha convertido en una celebridad en redes sociales por sus motivadoras clases de “fitness”, y es seguida por cientos de miles de “followers” en sus vídeos virales deportivos y de su vida privada. Por ello es toda una “influencer” de fama nacional. Y entre estos tres anglicismos (y muchos otros) nuestra protagonista intenta buscar una intimidad verdadera que no tiene en su vida. Porque el acoso de sus seguidores y fans, así como la presión de sus patrocinadores, minan poco a poco su vida y su felicidad. Aunque sigue con sus “selfies” y su promoción de productos: “Amores, ahora voy a compartir con vosotros mi recta de los viernes”. 

La primera escena dirigiendo una clase masiva de fitness en un gran centro comercial al ritmo de la música (con ese aprecio al grupo Roxette y sus éxitos “The Look” o “Spendig My Time”) nos pone en la pista de que su vida es tan visible como expuesta: “Hola amores, ¿habéis entrenado hoy?”. Y una confesión con una antigua compañera de colegio nos lo deja claro: “Algunas veces tengo ganas de dejar definitivamente mi trabajo. Si se me ocurriera borrar mi cuenta de Instagram, nadie me echaría de menos. Estoy segura. Bastaría con un clic y toda mi historia se acabaría. Así de sencillo”. Soltera y sin pareja, vive en un apartamento lujoso con su fiel perro Jackson, y un día llega a grabarse un vídeo expresando sus sentimientos y ya se sabe que toda debilidad emocional es carne de cañón para convertirse en un fenómeno viral. Pero Sylwia se ha convertido en sí un producto de marketing, y en ese mundo no caben las fisuras emocionales. 

La comida familiar en la fiesta de cumpleaños de su madre no mejora su estado de ánimo. Porque aunque todos disfrutan (o no tanto, porque no todos entienden su oficio) de su portada y reportaje en la revista Women´s Health y de sus vídeos de entrenamiento en la televisión, no resulta comprendida cuando intenta explicar el lado oscuro de su profesión y la amenaza actual de un acusador. De hecho, la experiencia en la noche previa a su deseada entrevista en la televisión resulta tan traumática como para que se derrumbe en directo: “Estoy cansada de fingir ser mejor de lo que puedo ser”. Pero logra finalizar con el ejercicio de fitness que tenía previsto y un primer plano del bello rostro que captura su angustia existencial en los momentos de mayor vulnerabilidad: “Amores, os doy las gracias y que tengáis un buen día”. 

Porque Sweat radiografía las secuelas de la sobrexposición mediática y los efectos del abuso tecnológico sobre la mente humana. Y su director se propone abordar sin prejuicios una temática ya tan universal como polémica: el de los influentes y esa difícil frontera entre realidad y postureo. Una vida enganchada al móvil donde muestra no solo sus ejercicios físicos, sino tareas más cotidianas como prepararse un zumo energético o abrir regalos de sus patrocinadores. Porque el mismo Mangus von Horn nos dice: “El fenómeno de los infuencers y su efecto en el resto del mundo es un tema socialmente muy provocador. Los amas o los odias, todo el mundo tiene su propia opinión y se les considera superficiales. No obstante, no dejan de ser personas con un trabajo”. Así lo quiere reflejar con la historia de Sylwia en Sweat, ese sudor de su profesión, tanto por el ejercicio físico del “fitness” como por los avatares psicológicos del “influencer”. Un peculiar acercamiento al mundo de internet y de las redes sociales. 

Como peculiar es cómo se llega a ser “influencer” e influenciar con tanta fuerza sobre sus numerosísimos seguidores. He aquí un top ten en España, principalmente mujeres jóvenes (lean e intenten entenderlo): Ester Expósito, Aida Domenech (más conocida como Dulceida), Paula Gonu, María Pombo, Alexandra Pereira (más conocida como Lovely Pepa), Georgina Rodríguez, Laura Escanes, Sara Escudero, Jessica Goicoechea o Patricia Jordán, entre muchos otras (y algún otro como el Rubius o Pelayo Díaz). 

Porque ya se sabe que las redes sociales nos acercan a los que están lejos, pero nos pueden separar de los que están cerca. Y hacer un correcto uso, evitando el mal uso y el abuso, no siempre es tarea fácil.