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lunes, 2 de enero de 2017

Revista Educación Médica: era justo y necesario


La revista Educación Médica es una revista científica de periodicidad trimestral, que publica artículos en español y en inglés, y que considerará para su publicación aquellos trabajos relacionados con la educación en las Ciencias de la Salud en todos sus aspectos: la planificación docente y el desarrollo de la docencia; los recursos educativos; la metodología docente; las técnicas educativas; la acreditación docente; los estilos de aprendizaje; los resultados; la evaluación; etc. 

Es una revista única en su género en el panorama de publicaciones biomédicas en España. Es de acceso libre y gratuito y, desde el año 2015, podemos revisar los distintos número publicados. 

En el último número trimestral se recogen buena parte de las ponencias correspondientes a la X Jornada MEDES 2015. Y creo que ha valido la pena esperar, pues a partir de estos momentos esta revista publicará los contenidos de la Jornada MEDES como suplementos de esta revista. Y con ello, la revista Educación Médica se convierte en un nuevo valor añadido vinculado a MEDES (MEDicina en ESpañol), un proyecto que tanto apreciamos y valoramos. 

La editorial del año 2015 marcaba una nueva etapa de esta revista, y allí los Dres. Jesús Millán Núñez-Cortés, José A. Gutiérrez Fuentes y José A. Sacristán del Castillo marcaban los pasos de esta nueva etapa: 

"En los últimos años, atendiendo a los conceptos de mejora continua y estrategias de calidad total, los esfuerzos para mejorar la calidad de la atención sanitaria se vienen acrecentando. Atendiendo a estas premisas, la enseñanza de todas las profesiones implicadas y de la medicina a todos sus niveles y con todos sus componentes se transforma en un objetivo obligado. Se entienden en este sentido las reorganizaciones, adaptaciones y diseños de los planes de estudio del grado atendiendo a las directrices del Espacio Europeo de Enseñanza Superior o los obligados cambios en los programas de formación especializada, incluido el futuro de la certificación de las competencias y/o validación periódica de la colegiación o licencia para el ejercicio de la profesión. 

La necesidad de lograr el máximo nivel académico y la excelencia en la formación y capacitación de los médicos deben conllevar las reformas y mejoras de la educación médica que, conservando el núcleo de contenidos docentes y valores característicos de la Medicina, incorporen los nuevos conocimientos, evidencias y mejores prácticas clínicas. En un planteamiento de estas características, las facultades de medicina son los instrumentos responsables de la formación de los nuevos médicos, siendo esta su competencia exclusiva. Ahora bien, tratándose de una profesión experimental que requiere del alumno (grado y posgrado) un creciente protagonismo y la obtención de un extenso número de competencias prácticas a la cabecera del paciente, se hace necesaria para este fin la colaboración de las instituciones sanitarias: centros sanitarios educativos. 

Las profundas transformaciones sociales, económicas y políticas del mundo actual obligan a una redefinición e innovación permanente de los modelos educativos en los que se armonizan las necesidades de los discentes con las responsabilidades de los docentes, en un proceso en el que ambos ámbitos, académico y sanitario, se encuentren implicados y comprometidos. Hoy, el modelo tradicional de influencia facultad-grado y centros sanitarios-posgrado resulta artificial y poco eficiente. Por el contrario, se trata de que las instituciones académicas y las sanitarias se impliquen de forma coordinada, indistinta y conjuntamente en todas y cada una de las fases formativas del profesional. En este punto, debemos resaltar que la labor del profesor (habitualmente otro compañero) se desarrolla en una situación muy particular donde con frecuencia la actividad docente debe compaginarse con la asistencia a los pacientes y la investigación. 

Así, resulta sencillo entender que los valores del médico en relación con su desarrollo profesional deben ser identificados y resaltados. Y que estos valores, característicos e irrenunciables, deben ser transmitidos, desarrollados y fomentados convenientemente a lo largo de toda la vida, desde la formación de grado en las facultades de medicina hasta el final de su desarrollo profesional. 

Con estas premisas, la Cátedra de Educación Mëdica Fundación Lilly-Universidad Complutense de Madrid (CEM FL-UCM) se propuso contribuir a la mejora de la calidad de la enseñanza de la Medicina a través del cumplimiento de sus objetivos fundacionales: la introducción de metodologías educativas innovadoras, la creación de entornos de aprendizaje adecuado, y la evaluación objetiva de los resultados educativos. Estos objetivos se traducen en las actividades de la CEM FL-UCM, cuyas líneas básicas de actuación son: 
1. Formación de docentes, encuentros de expertos, identificación de evidencias en educación médica y la publicación de diferentes documentos. 
2. Investigación a través del reconocimiento de los mejores proyectos, en el ámbito nacional, en la enseñanza de grado y posgrado y el desarrollo y publicación de estudios de investigación operativa en el campo de la educación médica. 
3. Aplicación de los conocimientos, a través del apoyo a la implantación de buenas prácticas docentes y la búsqueda de la optimización del espacio y clima educativos. 
4. Comunicación y difusión de sus actividades"

Por tanto, era justo y necesario que apareciera una revista como Educación Médica.  Revista que se suma a otra que también Elsevier publica en México bajo el título de Investigación en Educación Médica, realmente interesante. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Las 4 ruedas del carro de la excelencia en la educación médica


En el último número de la revista Educación Médica aparece un artículo que reflexiona sobre la excelencia en la educación médica, y lo hace con un buen ejemplo: el de un carro tirado por 4 ruedas. Según su autor, el carro de la educación médica se sustenta en cuatro ruedas o circunstancias que condicionan su excelencia y que actúan estrechamente asociadas entre sí. 

Las ruedas son las siguientes: 

1) Un paradigma médico actualizado, que integre el conocimiento cada vez más disperso y diversificado y que es necesario delimitar con las mejores pruebas científicas que genera la investigación científica. 

2) Una docencia equilibrada, que permita conocer qué debe enseñarse, por un lado, y permita identificar qué papel debe desempeñar el profesor en el proceso educativo. 

3) Un aprendizaje autorregulado, por la necesidad de que el educando, en las distintas etapas pregraduada, posgraduada y de formación continuada, sea cada vez más autónomo en relación con su propio aprendizaje. 

4) Unos entornos y escenarios necesarios para que una educación de excelencia pueda darse. 

En el presente artículo se identifican algunos de los componentes que en el momento actual inciden en cada una de esas circunstancias. El objetivo es reflexionar sobre cómo hacer rodar mejor el carro de la educación médica y lograr para la misma los altos niveles de excelencia que nuestra sociedad demanda para la hora presente. 

Concluye el autor, con el ejemplo de que D. Santiago Ramón y Cajal escribió que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. Aunque sea como metáfora, la educación médica es también un carro que se sustenta en las cuatro ruedas o circunstancias anteriormente comentadas. Ninguna de ellas por sí sola asegura la circulación estable y si, además, sus radios no se articulan bien la rueda pierde su funcionalidad y su sentido. Es la interacción de las cuatro ruedas lo que da la estabilidad al conjunto: la excelencia de la educación médica el paradigma actualizado, la docencia equilibrada, el aprendizaje autorregulado y los entornos adecuados son los que configuran y garantizan que la excelencia médica circule con estabilidad y fluidez al servicio de la sociedad que tan justamente la demanda. 

Una buena reflexión, un buen ejemplo, un buen artículo encuadrado en un número especial de Eduación Médica sobre la excelencia en la docencia.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

William Osler y "Un estilo de vida"



Con los mismos protagonistas que la entrada previa (Fundación Lilly como editora y el Dr Manuel Fuster Siebert como traductor) os presentamos otra obra esencial de William Osler. "Un estilo de vida" y otros discursos, con comentarios y notas es la compilación de 20 discursos pronunciados por Osler con motivo de aperturas y clausuras de cursos, inaguraciones, etc. Pero a través de ellos transmite su ideario con mensajes imperecederos para estudiantes de medicina y médicos.

Destacamos algunos capítulos:

-En el capítulo 6 (El profesor y el estudiante) aconseja a los estudiantes de medicina que cultiven tres hábitos (la autodisciplina en el trabajo, el método en el estudio y la minuciosidad) y dos principios (la humildad y la reverencia por la verdad).

-En el capítulo 17 (La vida de un estudiante) pone el dedo en la llaga en la formación tras la licenciatura, y propone tres consejos para el éxito y para la serenidad a lo largo de la profesión: trabajar en el conocimiento listo para ser usado, leer también sobre temas no relacionados con la medicina y cambiar de lugar de trabajo (al menos cada 5 años, para "sacudirse el polvo del cerebro").

-En el capítulo 13 (El chovinismo en Medicina) platica sobre las 4 grandes características que debería tener el gremio médico: noble linaje, extraordinaria solidaridad, carácter progresista y beneficiencia singular. Asímismo, subraya que hay poco sitio en la medicina para el chovinismo, en alguna de sus tres variantes: nacionalismo, provincianismo o aldeanismo.

-En el capítulo 18 (Unidad, paz y concordia) conversa sobre estas tres características ideales para las naciones, pero también para la clase médica y su profesión.

En un apéndice final del libro aconseja una lista de diez libros de cabecera para estudiantes de Medicina, entre los que incluye al Viejo y Nuevo Testamento, pero también Don Quijote.

William Osler nos deja con sus obras la estela de un médico humanista con gran amor a su profesión en todas sus facetas: clínico, investigador y, muy especialmente, educador.

lunes, 12 de septiembre de 2011

William Osler y su "estudiante de Alabama"


William Osler (1849-1919) es uno de los grandes iconos de la medicina, para algunos considerado como el "padre" de la medicina moderna. Canadiense de origen, su vida académica estuvo unida a la Universidad McGill en Montreal (donde se licenció en Medicina), a la Universidad de Pennsylvania y a la Universidad Johns Hopkins (en ambas fue profesor y Jefe de Departamento de Medicina) y también a la Universidad de Oxford (en donde fue Catedrático Regio hasta su muerte). Fue nombrado Sir en 1911 por sus grandes contribuciones en el campo de la medicina .
Osler fue un gran colecccionista de libros de Historia de la medicina (cuya colección forma parte principal de la Biblioteca de Historia de la Medicina de la Universidad McGill), autor prolijo de obras de medicina y ética médica y maestro de muchas generaciones de médicos. Gran educador y líder carismático, su biografía merece una detenida lectura.

Fundación Lilly, a través de su Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM, publicó hace poco más de un año el libro de Osler "Un estudiante de Alabama y otros ensayos biográficos", cuya traducción es del Dr Manuel Fuster Siebert, compañero cardiólogo pediatra del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, quien falleció un poco antes de ver el libro editado.

Libro de aconsejable lectura que nos facilita el conocimiento de la obra de William Osler, médico pionero, brillante e innovador profesor, erudito que supo combinar el arte de ejercer la ciencia médica a la cabecera del enfermo. "Un estudiante de Alabama" (1908) reúne discursos y ensayos en los que nos transmite altos ideales de la profesión médica.

Como expone en el prólogo el Dr. José Antonio Gutiérrez, director de Fundación Lilly: "la coherencia de sus actuaciones y el amor por la Medicina y los enfermos han hecho de Wiliam Osler y del espíritu que impregna su obra, merecedores del reconocimiento y la inmortalidad y hacen de su figura una de las más respetadas de la medicina moderna... Nadie como él ha expresado mejor lo que significa ser un buen médico".

El verano es un buen momento para el descanso y la lectura. Y nos permite descubrir libros como éste, del que os aconsejamos su revisión. Osler se inspira en la vida y la obra de distintos personajes (John Locke, William Harvey, Girolamo Fracastoro, Alfred Stillé, William Pepper, Elisha Bartlett, etc) para adentrarnos en el humanismo médico a través de sus vidas, vidas en las que se cumplen los ideales de Hipócrates.