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lunes, 7 de abril de 2014

Pediatría y Nutrición infantil... para padres


Una alimentación saludable es la base de una correcta educación nutricional, pues es donde empiezan a asentarse los hábitos alimentarios, que se harán resistentes a cambios en la edad adulta. 
Para educar en buenos hábitos de alimentación infantil se debe trabajar desde varios ámbitos tanto en la escuela como en la familia, tanto desde la sociedad como desde la medicina (con el pediatra como elemento clave). Y para conseguir tal objetivo, es necesario que los padres dispongan de unos conocimientos básicos sobre alimentación saludable que le permitan elaborar menús variados y equilibrados para sus hijos. 

El ritmo de vida, la falta de tiempo debido a obligaciones laborales, el abandono de la dieta mediterránea a favor de otra más calórica, pero menos saludable, el sedentarismo, son algunas de las causas por las que los padres se sienten preocupados por la alimentación de sus hijos y buscan soluciones. Soluciones para evitar cualquier nutrición desequilibrada o evitar el problema nutricional básico de nuestra sociedad: la obesidad infanto-juvenil. 

Hay diferentes recursos, pero uno fácil y asequible, es el blog Pediatría y Nutrición Infantil, un blog que es hace un tiempo viene publicado el Dr. Isidro Vitoria, pediatra amigo, gran profesional en el campo de la gastroenterología y nutrición infantil. 

Información y respuestas adaptadas para padres sobre temas de interés general en el campo de la nutrición. Algunos ejemplos pueden ser: 
- Y un largo etcétera. 

La información en internet siempre es de agradecer por su fácil disponibilidad. Pero un criterio esencial es la garantía de calidad y ausencia de conflictos de interés de dicha información. Este es un buen recurso para padres que, a buen seguro, irá creciendo con el tiempo.

miércoles, 3 de julio de 2013

Decálogo de alimentación para aprender a comer desde la infancia


La información para padres y familias de las sociedades científicas son fundamentales en el entorno actual de Internet, donde los usuarios buscan información. Y es fundamental que esa información sea rigurosa, fácil de entender y exenta de conflictos de interés, con códigos de calidad y de comportamiento en la red. 

Las sociedades pediátricas, con la Asociación Española de Pediatría al frente, lo saben y así lo hacen sus Sociedades Científicas, Comités y Grupos de Trabajo. Hace unas semanas comentamos el Decálogo para padres sobre la actividad física de niños y adolescentes y hoy compartimos este Decálogo de alimentación para aprender a comer desde la infancia. Decálogo que nos regala la web Familia y Salud de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). 

1. Una alimentación completa y equilibrada mantiene la salud y previene enfermedades. Se consigue con una dieta variada que incluya todos los grupos de alimentos. Si los niños empiezan desde el principio a comer de todo, se acostumbran para siempre. 
2. La dieta mediterránea es muy sana. Consiste en comer muchos vegetales (frutas, verduras, hortalizas, legumbres), cereales (pan, pasta, arroz) y más aves y pescado que carne roja. Cocinar con aceite de oliva y poca sal, mejor yodada. 
3. Es bueno repartir lo que se come en 5 comidas. Desayuno, comida y una cena ligera. Además, a media mañana y merienda, es mejor una fruta fresca o un bocadillo que un zumo envasado o bollería industrial. No hace falta “picar” nada más. 
4. Los niños aprenden a comer imitando a los mayores. Mejor comer despacio, masticando bien, sentados en la mesa, disfrutando en familia. Sin tele, porque el niño mal comedor se distrae y no come; y el que come mucho, lo hace sin darse cuenta de la cantidad que toma. 
5. Siempre un buen desayuno antes de ir a clase: lácteo,cereales (pan) y fruta (una pieza entera o zumo natural o ¡tomate!). Mejora el rendimiento físico e intelectual y evita la obesidad. 
6. Todos los días frutas, verduras y hortalizas. Se recomiendan 5 raciones al día. Dos o tres deben ser frutas enteras y a mordiscos. Es mejor postre que un lácteo. No más de un vaso de zumo natural, recién hecho, al día. 
7. El agua es la única bebida necesaria y más sana que cualquier refresco, zumo o batido. 
8. Evite la comida precocinada (con más grasas y sal) y los alimentos con grasas saturadas, trans o hidrogenadas y aceites de coco y palma (lea las etiquetas). Si toma dulces y aperitivos salados que sea con moderación. Cocine más veces a la plancha, en el horno, por cocción o al vapor y menos fritos, empanados y rebozados. 
9. Deje que su hijo decida cuánto quiere comer. Tenga confianza: mejor ofrecer, no obligar. Los niños comen la cantidad que necesita su cuerpo, no la que nosotros queremos. La comida no es un castigo; ni tampoco debería ser un premio. 
10. Conseguir una hora de ejercicio todos los días: correr en el patio, pasear, subir las escaleras, sacar al perro o ir andando o en bici al colegio. Además, 5 veces a la semana al menos, un poco más de deporte; más divertido en compañía. 

Y con un colofón: Antes de empezar, las manos te has de lavar y al acabar, también los dientes limpiar. 

Es decir, que con una decálogo así se pueden decir las cosas más altas, pero no más claras. Gracias por esta síntesis de información, una herramienta más que pone a nuestra disposición la AEPap para ayudar al cuidado de la infancia y la adolescencia. Y que podéis descargar desde su web.

martes, 13 de marzo de 2012

El chocolate es y está bueno


En el número de Evidencias en Pediatría del mes de marzo, se ha publicado la valoración crítica de una revisión sistemática que concluye que la ingesta de chocolate disminuye el riesgo cardiometabólico en adultos.

En la RS se incluyen estudios que miden el nivel de consumo de chocolate y su influencia sobre cualquier tipo de enfermedad cardiovascular, sobre infarto, ictus, enfermedad isquémica, fallo cardíaco, diabetes y síndrome metabólico. Incluyen 6 estudios de cohortes y un estudio transversal (no hay estudios experimentales). Para el análisis utilizan solo las categorías extremas de consumo (poco o mucho). Siguen a los pacientes entre 8 y 16 años y encuentran disminución de riesgo enfermedad cardiovascular de cualquier tipo y de ictus.

Tal como concluyen los autores de la valoración crítica, si los resultados se confirmasen con ensayos clínicos sería un modo barato de prevenir enfermedad cardiovascular, y sería entonces conveniente que se comercializasen productos alimenticios con chocolate que no aportaran tantas calorías como los que ahora hay en el mercado.

¿Creéis que se ha difundido ya a diestro y siniestro lo bueno que es el chocolate para disminuir todo tipo de enfermedad cardiovascular? Pues por supuesto. En Google hay ya 119 mil resultados con las palabras “chocolate riesgo cardiovascular” y ya la primera es de un diario de información general donde el resultado viene expresado como reducción relativa del riesgo, que es mucho más bonito y magnifica los resultados.

A partir de ya nos podemos encontrar con una locura de moda de hiperingesta de chocolate que aumente paradójicamente la enfermedad cardiovascular por aumento de la obesidad y del síndrome metabólico.


Me recuerda mucho esta situación a lo que ha pasado con o puede haber pasado con el alcohol, que disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular pero puede aumentar la mortalidad por accidentes de tráfico, o las nueces (un puñado de nueces al día puede aumentar el peso 5 Kg en un año, lo cual puede hacer aumentar el riesgo cardiovascular).

La secuencia correcta sería, primero comprobar o no causalidad haciendo estudios experimentales, y si hay relación causal, luego, comercializar productos de chocolate hipocalóricos.

Mientras tanto, recomendemos un consumo moderado de chocolate, porque está muy rico.

martes, 6 de marzo de 2012

¿Tienen los zumos superpoderes?


El fin de semana pasado, en el suplemento de moda de un diario de gran alcance en España, apareció un artículo con este título “¿Tienen los zumos superpoderes?”
Con mi sesgo anti-dietas-raras, me atrajo el título y leí el susodicho artículo con el prejuicio de “voy a indignarme un poco”.

No quedé desilusionada, es fantástico la cantidad de tonterías que puede llegar a hacer la gente para perder peso, lo cual lleva a otra gente a ganar un montón de dinero.

En Estados Unidos por lo visto hace furor esta corriente popularizada por las estrellas de Hollywood: con la terminología ya conocida de “depurativas”, “desintoxicación”, “equilibrio interior”, “reajuste”,…promueven una dieta consistente únicamente en zumos de frutas y licuados de verduras.
Esta dieta se comercializa por Internet (ya hay varias casa comerciales que lo hacen) y te la llevan a casa, alguna marca al módico precio de 100 a 150 dólares al día.

Las propias estrellas de Hollywood han entrado en el negocio como musas y difundidoras de determinas marcas de estos productos, a los cuales atribuyen propiedades extras tales como: producir ojos brillantes, claridad mental, piel tersa, pensamientos positivos, sentimientos de amor, resistencia,…toda una panacea del bienestar.

La tendencia parece que es imparable en Estados Unidos, pero en España ya van apareciendo propuestas y anuncios en esta línea.

El artículo es crítico con esta moda y cita que los nutricionistas estadounidenses no lo ven claro y que tampoco en España le ven razón de ser.

En el artículo entrevistan a un endocrinólogo que muy sensatamente afirma: “En endocrinología no nos sirve la palabra depuración, porque nosotros no nos limpiamos como si fuésemos una tubería. Es cierto que cuando comemos mal, acumulamos sustancias nocivas, pero para eliminarlas no hay que pensar en tomar zumos o un alimento concreto, sino en comer poco y bien”.
Pero a continuación una nutricionista española, reanuda el consabido discurso de: “la típica moda tonta de los americanos, capaces de pasar del atracón con comida basura a la depuración con solo zumos” y que “es una buena forma de aportar vitaminas muy concentradas y utilizar las virtudes de las plantas para mejorar y desintoxicar algunos órganos”.

¿Por qué no dejamos el lenguaje mágico y sin correlación con la fisiología de una vez?
Insistimos, siguiendo a la Universidad de Harvard y al sentido común: no a las dietas milagro, come menos y muévete mas.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Qué es lo que comemos? Reivindicando la dieta mediterránea

No nos engañemos: no nos alimentamos bien. Sea por el ritmo de vida que llevamos, sea por el mimetismo que padecemos respecto a hábitos alimentarios importados, sea por lo que fuere, desde hace varios años la nutrición deficiente (en cantidad - por exceso generalmente - y/o en calidad) está en el origen de la epidemia de sobrepeso-obesidad y del aumento de la prevalencia de muchas de sus enfermedades asociadas (diabetes tipo 2, hipertensión, dislipemias, algunos tipos de cáncer...).

La preocupación por estos hábitos alimentarios deficientes genera noticias con mucha frecuencia en la prensa. Así, nos enteramos de que, en Estados Unidos, la FDA va a exigir que en los establecimientos de hostelería el cumplimiento de unos requisitos de etiquetado nutricional. Así, será obligatorio mostrar en sus menús las calorías de cada plato. Y en España el Ministerio de Sanidad lanza una web para conocer la composición nutricional de los alimentos. Su dirección es http://www.bedca.net/ .

Bienvenidas sean estas iniciativas y otras que persigan el mismo fin. Tenemos que "reaprender a comer". Y el caso es que la dieta mediterránea ha sido, es y - seguro - seguirá siendo objeto de estudios que evalúen su impacto sobre la salud. Por lo general, todos apuntan en una misma dirección: hacia su efecto beneficioso.

Podemos poner dos ejemplos de artículos que han sido objeto de valoración crítica en "Evidencias en Pediatría":
  • El cumplimiento de una dieta mediterránea disminuye el riesgo de desarrollar una diabetes mellitus tipo 2. Evid Pediatr. 2007;4:48.
  • Algunos alimentos relacionados con la dieta mediterránea pueden tener un efecto protector para sibilancias y asma en niños. Evid Pediatr. 2010;6:62.
Está bien que las autoridades sanitarias pertinentes nos informen de lo que comemos. Pero en un país como España quizá tenemos la solución más al alcance de la mano: simplemente tenemos que "recordar" nuestra propia forma de comer. Esa forma que estamos olvidando en beneficio de comidas rápidas... y en perjuicio de nuestra salud ya la de nuestros hijos.