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jueves, 16 de febrero de 2017

Desde América: "Europa nos está enviando el sarampión"



Podemos leer en la web de la Organización Panamericana de Salud (OPS), con fecha 27 de septiembre de 2016, que:
  •  "La región de las Américas es la primera del mundo en ser declarada libre de sarampión, una enfermedad viral que puede causar severos problemas de salud, incluyendo neumonía, inflamación del cerebro e inclusive la muerte. Este logro culmina un esfuerzo de 22 años, que involucró una amplia administración de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola en el continente".
  • "El sarampión se convierte así en la quinta enfermedad prevenible por vacunación en ser eliminada en las Américas, tras la erradicación regional de la viruela en 1971, la poliomielitis en 1994, y en 2015 de la rubéola y del síndrome de rubéola congénita".
Cuando leí esta noticia el año pasado sentí una sana envidia. Ojalá pudiéramos decir lo mismo en Europa y más concretamente en España. Los grupos antivacunas siguen influyendo en la opinión pública y basta con que sus argumentos convenzan a un pequeño porcentaje de personas para que las tasas de vacunación caigan por debajo del nivel crítico bajo el cual pueden aparecer nuevos brotes de la enfermedad.

Acaba de pasar en Barcelona. Podemos leer en La Vanguardia: "La Agencia de la Salud Pública de Barcelona (ASPB), que gestiona los centros y los servicios de salud pública de Barcelona, ha alertado hoy de un nuevo brote de sarampión en la Ciudad Condal, con trece casos confirmados.
La ASPB señala que desde el 20 de diciembre del 2016 se han detectado 22 casos sospechosos de sarampión, 13 de los cuales han sido confirmados y 3 están a la espera de ser verificados."

Podemos leer también: "Todos los casos -que se corresponden con personas no vacunadas o vacunadas de manera incorrecta- son adultos de entre 24 y 47 años, excepto dos niños de 8 años y 14 meses.".  Y lo que es aún peor e incomprensible: entre los afectados hay personal sanitario.

Al parecer, el caso índice proviene de China pero no culpemos a los chinos:  si todas esas personas que han enfermado estuvieran correctamente vacunadas frente al sarampión nada de esto hubiera ocurrido. La irresponsabilidad no viene de China sino que reside aquí en España donde periódicamente suceden brotes de sarampión entre personas que no están vacunadas.

La vacuna del sarampión reúne todos los requisitos para que esta enfermedad estuviera ya erradicada de nuestro planeta. Pero estamos muy lejos de alcanzar este objetivo. Desde América ya han dado la voz de alarma. Después del comunicado de la OPS anunciando que la región de las Américas ha sido declarada libre de sarampión podemos leer, con fecha 9 de febrero de este año, que "Europa nos está mandando el sarampión”, afirma el doctor Eduardo Suárez, director del programa de inmunizaciones del Ministerio de Salud de El Salvador".

Poco más hay que decir sobre este tema, ya tratado en este blog en múltiples entradas desde que se inauguró allá por 2009. No hemos aprendido nada y mientras los grupos antivacunas y otros charlatanes promotores de cualquier medicina pseudocientífica campen a sus anchas tendremos nuevos brotes de sarampión y de otras enfermedades. Aún tenemos reciente el caso del niño que falleción de difteria el año pasado en España.

No, no son los chinos: somos nosotros los que estamos permitiendo que el sarampión goce aún de buena salud en el ¿Primer? Mundo.

martes, 31 de enero de 2017

Sarampión, antivacunas, "posverdad" y muertes criminales

Vivimos tiempos duros en muchos ámbitos sociales. Se habla mucho en los medios de comunicación de un nuevo término: posverdad. Si acudimos a la wikipedia y leemos la definición de este neologismo, alude  a situaciones en las cuales, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. Se viene aplicando a la política pero para mi es extendible a otros ámbitos de la vida.

Asistimos asombrados al nombramiento en EEUU de Robert F. Kennedy Jr. para dirigir una comisión federal con el objetivo de revisar la seguridad de las vacunas. Además, parece que, según un portavoz del equipo del presidente electo, uno de los objetivos de esta comisión es revisar la relación entre las vacunas con el autismo. Da igual que se hayan realizado numerosos estudios ya que descartan, más alá de toda duda razonable, dicha asociación. Sa igual que la Academia Americana de Pediatría haya puesto el grito en el cielo ante tamaño desatino. El negacionismo sobre la eficacia de las vacunas, las exageraciones de sus efectos adversos, la invención descarada de muchos de ellos, parecen tener en estos tiempos mayor predicamento.

Los grupos antivacunas pueden estar de enhorabuena. Sus "argumentos" encuentran adeptos. Y los niños sufren las consecuencias. Veamos, por ejemplo, la situación de Rumanía en estos momentos. En diciembre el Comité Asesor de Vacunas nos informaba de que, hasta el pasado 16 de diciembre de 2016, se habían registrado en aquel país nada menos que 1725 casos de sarampión, con 7 fallecimientos. Actualizados estos datos el 27 de enero, los casos son 2165 y son ya 13 los muertos. Detrás de este drama están las campañas antivacunas que tanto éxito están teniendo en Rumanía. Los detractores de las vacunas, por supuesto, niegan cualquier relación entre esta tragedia y la caída brutal de las tasas de vacunación en ese país. Podemos leer los delirios de estos detractores en este artículo publicado en "El confidencial".

Parece increíble que esto esté sucediendo en nuestras muy desarrolladas sociedades europeas, presuntamente bien informadas. Pero la verdad ha dejado de importar. Da igual refutar las teorías conspiranoicas de estos grupos antivacunas con estudios sólidos. Eloos no atienden a razones, se sitúan en otro nivel donde apelan más a las emociones que a la razón.Eso es la posverdad: "circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

Mientras esto sucede, los niños están muriendo de sarampión en Europa. Recordemos que se trata de una enfermedad que reúne todos los requisitos para ser erradicada a nivel mundial. Pero ahí está la posverdad. Y sus dramáticas consecuencias. Consecuencias criminales que debería ser perseguidas por la Ley.