Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
En breve comenzará en Continuum el curso on line sobre "Trastornos del sueño y cronobiología en Pediatría", organizado y coordinado por el Grupo de Sueño y Cronobiología de la AEP.
Al finalizar la actividad, el alumno habrá conseguido una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que se recogen a continuación como objetivos del curso:
- Conocer la ontología y evolución del sueño durante la infancia y adolescencia.
- Ser capaz de hacer un diagnóstico diferencial adecuado, de los problemas / trastornos relacionados con el sueño.
- Identificar los niños en situación de riesgo de padecer trastornos del sueño.
- Ser capaz de realizar una educación sanitaria sobre el sueño y sus comorbilidades.
Y estos serán los capítulos que se van a tratar:
- Organización del sueño
- Ontogenia del sueño. Clasificación internacional de los trastornos del sueño
- Dificultades de inicio de sueño: insomnio infantil - S. de retraso de fase - S. de piernas inquietas.
- Dificultades de mantenimiento del sueño: trastornos respiratorios del sueño (TRS) - Parasomnias - Ritmias del sueño
- Déficit crónico de sueño. Narcolepsia
- Patología pediátrica y sueño Sueño y escolaridad.
El curso comienza el día 20 de mayo y estará en activo hasta el 15 de julio de 2021. Un curso con 72 hs lectivas tutorizado en cada una de las seis unidades didácticas.
Toda la información e inscripciones en la página web de Continuum.
El sábado 9 de noviembre tuvo lugar la Reunión de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la Provincia de Alicante (APEPA) alrededor del tema del SUEÑO EN LA INFANCIA. Y se llevó a cabo con un triple visión: desde el punto de vista de la Pediatría (con el Dr. Gonzalo Pin, uno de los mayores expertos nacionales en el tema), de la Enfermería Pediátrica (con Mª Pilar Rasero Bellmunt, especialista en sueño infantil) y de la Neurofisiología (con la Dra. Teresa Canet, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital General Universitario Dr. Balmis en Alicante).
Muchos fueron los aspectos tratados, pero vale la pena revisar algunos tips de interés.
- El sueño sufre cambios madurativos en las primeras dos décadas de la vida en el que influyen cuatro sistemas (ritmo circadiano, homeostasis, sistema motor y vínculo) alrededor de cuatro neuroreceptores principales (serotonina, melatonina, dopamina, histamina) y tres reguladores externos: microsistema (características del niño: prematuridad, temperamento, reflujo gastroesofágico, alergia,…), mesosistema (familia, hogar, centro educativo,…) y macrosistema (cultura, horarios sociales,…). Y todo ello para intentar cimentar un ritmo vigilia-sueño adecuado y maduro.
- En el sueño influyen una serie de procesos exógenos y endógenos. Entre los procesos exógenos consideraos tres aspectos: tiempo ambiental (luz/oscuridad, exterior/interior), tiempo social (escolaridad, cuidados, tiempo lúdico, actividad física) y tiempo metabólico (crononutrición y horario de comidas). Entre los procesos internos está el tiempo interno (cortisol, temperatur, sistema nervioso autónomo).
- Es importante preguntar en las consultas por el sueño, y no siempre lo hacemos con el mismo énfasis que la alimentación, vacunación, etc. en los controles de salud. Es cierto que el tiempo de consulta marca las prioridades, pero cabe conocer que preguntar y mejorar el sueño en la infancia y adolescencia es invertir en salud, tanto en los hijos como en el resto de la familia. Por ello hay que incorporar el sueño como un elemento a no olvidar en los controles de salud.
- Queremos destacar el uso de algoritmos para acercarse al insomnio infantojuvenil, y en este aspecto vale la pena destacar la utilidad del algoritmo de la AEPap que os dejamos en este enlace.
- Es importante conocer el abordaje integral del insomino infantojuvenil con tres fases: 1) Hábito de vida saludables las 24 hs del día: incluye valorar el vínculo-apego y los estilos de crianza parental (democrático, autoritario, permisivo y negligente), homeostasis melatonina, , reguladores circadianos externos y crononutrición; 2) Terapia personalizada, con cuestionarios de sueño (BISQ para menores de 2,5 años y BEARS para mayores de esa edad); 3) Terapia farmacológica: principalmente con melatonina (pero conociendo bien a quién, cuándo, cómo y cuánto tiempo) y con escasa evidencia en otros productos valorados (triptófano, hierro, antihistamínicos,…).
- La Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño de la ICSD-3 define los tipos de patología: insomnio, alteraciones respiratorias, parasomnias, somnolencia excesiva diurna, alteraciones del ritmo circadiano, alteraciones del movimiento relacionadas con el sueño y otras.
- El estudio del sueño se puede realizar por distintos medios (diarios de sueño, polisomnografía, poligrafía, actigrafía,...) y cada uno tiene sus indicaciones y sus características que cabe conocer para definir bien a quién y cómo, y cuáles son las ventajas de cada prueba complementaria. Y muy interesante fue conocer las dificultades intrínsecas para realizar la polisomnografía en los más pequeños, donde el papel de la enfermería es crucial y se definió con ese útil acrónimo PATIENCE (Passionate-apasionada, Approachable-accesible, Trustworthy-confiable, Imaginative-imaginativa, Equiped-preparada, Non-judgemente-no juzga, Caring-cariñosa y Effective-efectiva), sin duda, útil para cualquier acto sanitario.
Formarse bien en sueño es importante, y por ello esa mañana estuvimos en la reunión pediatras de todas las generaciones, con la importancia que los residentes en formación lo conozcan bien desde el inicio.
Desde el año 2014 celebramos en nuestro Departamento de Salud Alicante-Hospital General las Reuniones Departamentales de Pediatría entre pediatras Atención Primaria y Atención Hospitalaria, y cuyo objetivo es claro: sumar es la clave.
Las reuniones se han realizado periódicamente (salvo el periodo de esa pandemia de cuyo nombre no quiero acordarme y de la que ya nadie se acuerda) y en este enlace os dejamos las 63 sesiones departamentales realizadas hasta la fecha, en la que se ha intentado un recorrido por todas las áreas temáticas de la Pediatría, temas que hemos considerado que puedan tener utilidad en la práctica clínica habitual.
Y hoy, por su interés queremos compartir una de las últimas realizadas, en colaboración con el Servicio de Neurofisiología y que versa sobre los problemas de sueño en la infancia y adolescencia y el valor de las pruebas diagnósticas (incluidos las agendas de sueño, los cuestionarios y los estudios neurofisiológicos).
Los problemas de sueño en la infancia y la adolescencia son más comunes de lo que se piensa y cabe prestar atención a estos problemas, ya que pueden llevar a consecuencias a corto y largo plazo. La importancia del sueño en la infancia y adolescencia se manifiestan en el desarrollo físico (pues durante el sueño se libera la hormona del crecimiento y fortalece el sistema inmunológico), cognitivo (el sueño es fundamental para la consolidación de la memoria y el aprendizaje), emocional (el sueño reparador favorece la regulación emocional y el bienestar psicológico) y comportamental (el sueño adecuado contribuye a un comportamiento más equilibrado y socialmente adaptado). Y algunas de las consecuencias de la falta de sueño son bajo rendimiento escolar, problemas de conducta, mayor riesgo de accidentes, desarrollo de trastornos de salud mental, o mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares, entre otras.
En este enlace os dejamos la presentación de esta sesión, en la que se abordan estos cuatro apartados:
- Cribado de los trastornos del sueño en las revisiones de salud.
- Orientación diagnóstica de los trastornos del sueño.
- Valor de la polisomnografía.
- Algoritmo de derivación.
Ya lo dijo Miguel de Cervantes, "El sueño es el mejor remedio", y William Shakespeare, "El sueño es el bálsamo de las mentes heridas". Y muchos otros, incluido ese proverbio irlandés que nos recuerda que "una buena risa y un largo sueño son los mejores remedios en el libro del doctor". Por todo ello, resulta una buena oportunidad incorporar la higiene del sueño en las revisiones de salud en pediatría de Atención Primaria.
Las investigadoras
MaríaBerrozpe Martínez y
Gemma Herranz Sánchez-Cosgall
han elaborado una revisión extensa de la bibliografía relacionada con el sueño
infantil y la han publicado en formato blog, con el título de “El debate científico sobre la
realidad del sueño infantil”.
Las autoras
concluyen que los resultados les confirman en su idea de que los
problemas del sueño en la infancia no son tales, sino más bien son
un problema de desajuste entre lo que el niño necesita dormir y en
qué condiciones necesita dormir, y las expectativas de sus padres; por lo
tanto, añaden, al final no es que los niños desarrollen una
"capacidad natural" para "dormir toda la noche", sino
que lo acaban haciendo porque no les queda más remedio, forzados por el
comportamiento de sus padres.
Nos hablan del
debate sobre qué es lo “normal” en el sueño infantil, nombrando a otros autores
como Carlos González que en “bésame mucho” dice "..... la definición de
sueño normal es arbitraria y absurda, contraria a los conocimientos científicos
y tan estricta que sólo la cumplen un 15% de los niños normales."
Rosa Jové, también
hizo una exhaustiva revisión bibliográfica en su libro Dormir sin
lágrimas (Jové, 2006), en la que llama la atención sobre la falta de
evidencias científicas que apoyaran ese considerado "sueño normal" y,
por extensión, la existencia del BIC (Behavioral Insomnia of Childhood).
Las
autoras de esta revisión no encuentranpruebas científicas que apoyen tanto el concepto de sueño saludable que
tienen muchos profesionales de la pediatría del sueño como, por extensión, la
existencia de esta patología llamada insomnio infantil por hábitos
incorrectos (o BIC por sus siglas en inglés).
Una vez
establecida la patología de insomnio infantil por hábitos incorrectos (BIC), el
siguiente paso consistió en encontrar un tratamiento efectivo.
Mayoritariamente, las aproximaciones fueron dos: medicación y métodos
conductistas de modificación de la conducta o técnicas
cognitivo-conductuales [Cognitive behavioral therapy (CBT)].
Describen los diferentes tipos de técnicas conductistas:
1- Crying
it out (dejar llorar), unmodified extinction (extinción
no modificada) o extinction
Dicen
las autoras que en la literatura científica revisada, han visto que los más
entusiastas en la defensa del BIC y su necesidad de
tratamiento presentan una clara tendencia en el tiempo hacia la
utilización de los métodos menos agresivos, a pesar de lo cual, en la
actualidad, el método controlled comforming o controlled
crying (considerado agresivo) es el más utilizado en la población
general bajo la dirección de los bestsellers de los doctores Ferber
y Estivill (este último en España y Latino américa) (Estivill et al, 2010).
¿Cuál es el origen
de estos conceptos tan arbitrarios de cómo debe ser el sueño del niño y de cuándo
sufre insomnio infantil, compartidos por un número tan importante de
profesionales de la pediatría del sueño, y que obliga a la aplicación de un
"tratamiento" para "curar" de esta "enfermedad"
hasta a un 30% de la población infantil?
Es un texto que toma
un claro partido en el debate sobre la relación de los distintos modelos de
crianza, la lactancia materna y el colecho, y su relación con los llamados
trastornos del sueño, pero que vale la pena considerar por su exhaustiva
revisión y la bibliografía tan amplia que aportan.
Reiteramos también
la existencia de una Guía de Práctica Clínica reciente sobre los trastornos del
sueño, ya comentada en otra entrada de este blog.
Y es que el sueño
infantil se ha convertido en un negocio suculento al que es
muy difícil renunciar.
Si sois pediatras y trabajáis en atención primaria, seguramente habréis tenido la experiencia de que muchas consultas (en mi experiencia cada vez más) los trastornos relacionados con el sueño son un motivo de visita cada vez más frecuente.
Los motivos son muchos y variados y suelen afectar a todas las edades (sigo hablando de mi experiencia personal): desde los tradicionales terrores nocturnos y pesadillas de toda la vida hasta problemas para conciliar el sueño o bien para mantenerlo; las apneas nocturnas durante el sueño constituyen también un motivo de consulta cada vez más frecuente.
Por si fuera poco, algunos ámbitos de la industria farmacéutica se han dado cuenta de la alta prevalencia de estos trastornos (30% en menores de 5 años, 13%-27% de los niños de entra 4 a 12 años). Un "nicho de mercado" enorme. En el último número de "Evidencias en Pediatría" tratábamos de este fenómeno y de la intención de "generalizar" el uso de la melatonina para el tratamiento de los trastornos del sueño en niños... Nuevo intento de medicalizar injustificadamente a los niños.
Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria. Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. unidad de Evaluación de tecnologías Sanitarias de la agencia laín Entralgo; 2011. Guías de Práctica Clínica en el SNS: uEtS N.º 2009/8
Una guía que los pediatras de atención primaria debemos conocer y que nos ayudará a tomar decisiones más acertadas sobre estos trastornos.
La guía se presenta en varios formatos como es habitual. Quiero destacar aquí el formato dirigido para padres y pacientes. "Prescribir enlaces" es un hecho cada vez más frecuente y es nuestra responsabilidad facilitar a nuestros pacientes información sanitaria de calidad.
Desde la cuenta Twitter de Guiasalud, además de la publicación de esta importante guía, informan también de paso de que el portal de este organismo ha sido rediseñado. Así que os invitamos a visitarlo. Y a leer o descargar la guía aquí comentada y tantas otras guías, cada vez más, de interés pediátrico.
Se conoce como narcolepsia a la presencia de episodios de sueño profundo de manera súbita durante el día. Una entidad en la que no conoce el motivo real de por qué se producen estos episodios de sueño súbito y que es una entidad rara y, más rara aún, en la edad pediátrica (en este caso afecta más a adolescentes que a niños).
Lo más llamativo de la narcolepsia son los episodios de sueño brusco e intenso que suelen durar muy poco y que pueden aparecer con más frecuencia en los momentos de relajación. Los episodios son tan breves que si el niño no pierde el tono muscular puede que nadie se dé cuenta del episodio. Si se le estimula se despierta sin problema y, al despertar, el adolescente es consciente de la sensación de sueño. A veces se asocian otros síntomas, como la llamada cataplejía, donde pierde la fuerza muscular y provoca caídas. A veces se sufre también las denominadas parálisis del sueño, en las que tiene imposibilidad para mover los músculos durante unos instantes, incluso estando despierto. Estas parálisis pueden asociarse a cuadros de alucinaciones en los que el niño ve, oye y siente cosas que sabe que no existen.
El tratamiento no es fácil y se suele recurrir a fármacos estimulantes para el día y otros que evitan la fase REM del sueño, entre ellos el metilfenidato o los antidepresivos tricíclicos. También se suele recomendar realizar una buena higiene del sueño y, claro está, evitar realizar actividades de riesgo sin compañía. Lo cierto es que suele estar presente durante toda la vida, y puede afectar a la calidad de vida de la persona, interfiriendo en los estudios, trabajo o relaciones sociales.
Con esta introducción a esta entidad tan poco habitual y desconocida, comienzo este post de hoy en Cine y Pediatría, pues narcolepsia es lo que padece nuestra joven protagonista, aunque esta enfermedad aparece casi como un "macguffin", pues en realidad la película habla de la convivencia en situaciones familiares extremas, aquellas en que, para salir adelante, podemos estar de cualquier manera, menos dormidos. La película procede de Irlanda, un país que ya nos ha dejado alguna obra memorable en esta colección:Las hermanas de la Magdalena (Peter Mullan, 2002),En América (Jim Sheridan, 2002), Los niños de San Judas (Aisling Walsh, 2003) o Sing Street (John Carney, 2016)
Y a estas se suma hoy Entre los dos (Mark Noonan, 2015), película que sorprendió a todos en el Festival de Berlín, donde se hizo con el premio a la mejor opera prima y pone de manifiesto las virtudes de un cineasta recién llegado y su ópera prima. Un melodrama que cuenta la historia de un hombre, Will (Aidan Gillen, visto en la serie Juego de Tronos), que recibe la libertad condicional para cuidar de su sobrina Stacey (el brillante debut de Lauren Kinsella), una inteligente niña de 11 años ahora huérfana, tras la reciente muerte de su madre. Una peculiar relación familiar que, a lo largo de la historia, iremos descubriendo el por qué y cómo han llegado a esa situación.
Mientras buscan un hogar y se establecen en un parking de autocaravanas en las Midlands irlandesas, una serie de obstáculos les aleja de formar una familia normal y una vida juntos. Stacey es rechazada en la escuela local debido a la narcolepsia que padece (apreciamos su tendencia espontánea al sueño profundo durante el día y la tomas de pastillas para intentar combatirlo) y Will desobedece varias veces las obligaciones de la libertad condicional en sus intentos desastrosos por ser una figura paterna responsable. Ambos corren un gran riesgo: que a Will le retiren la oportunidad de salir definitivamente de la cárcel y que Stacey tenga que ir a una casa de acogida.
Una relación sobrina y tío muy especial, donde Stacey tiene reflexiones muy superiores a su edad, en parte producto de su insolencia: "Seguro que no te sabes mi cumpleaños", "Las relaciones se basan en la sinceridad", "También sé que te tomas mis pastillas, así que también eres un drogadicto", "¿Qué cosa tan horrible hiciste?".
El conflicto principal de Entre los dos estriba en el tiempo limitado del que Will dispone para encontrar un trabajo y demostrar que puede proporcionar una vida estable para Stacey antes de que los servicios sociales decidan si vuelven a hacerse cargo de la niña, lo que implicaría el regreso de él a prisión para acabar de cumplir su condena. Un hombre sensible que, poco a poco, se enamora de su vecina Emilie (Erika Sainte) y se encariña de Stacey: "¿Quieres un abrazo de buenas noches?". Un hombre que sale de la cárcel y que finalmente descubrimos por qué: un error por defender a la madre de Stacey, su hermana, frente a su marido maltratador.
Es Entre los dos un melodrama sustentado en las segundas oportunidades que hace descansar su engranaje en esa falta de comunicación que contamina las interrelaciones familiares, y que lograr naufragar en los pantanos de la sensiblería. Y esta pequeña obra reluce como una epopeya de historias mínimas protagonizada por dos personajes de cada día con los que resulta muy fácil empatizar.
Cine de autor cocinado a fuego lento que intenta empapar el alma desde el entretenimiento sin impartir ningún tipo de lección moral. Una película en la que destaca la entrañable química que desprende la pareja protagonista, elemento esencial para sazonar un plato que para nada aparece insípido. Una obra que nos dice que todos contamos para vencer la narcolepsia de la vida y que nos hace reflexionar sobre este mensaje del psicólogo y escritor Guillermo Ballenato: "Del pasado eliminar la culpa; del presente eliminar la queja; del futuro eliminar el miedo".
Acaba de terminar el Campeonato Mundial de Fútbol 2026, uno de los fenómenos deportivos más virales en el mundo (con permiso de los Juegos Olímpicos). Un mes en el que se han enfrentado 48 equipos de todos los continentes y que nos abocaron a una final “en español” entre España y Argentina. Ni que decir que los ecos de este deporte, aunque solo sea fútbol, tiene una gran repercusión. Y el cine no ha sido ajeno, como ha hemos visto en alguna ocasión más en Cine y Pediatría.
Hagamos un breve recorrido en el tiempo y por países de películas alrededor del fútbol: desde Hungría, Match en el infierno (Zoltán Fábri, 1961); desde Irán, El viajero (Abbas Kiarostami, 1974) y Offside (Fuera de juego) (Jafar Panahi, 2006); desde Estados Unidos, Evasión o victoria (John Houston, 1981); desde Chile, Historias de fútbol (Andrés Wood, 1997); desde Bután, La copa (Khyentse Norbu, 1999); desde Colombia, La pena máxima (Jorge Echeverri, 2001); desde Alemania, Guys and Balls (Sherry Hormann, 2004) y Las fieras fútbol club (Joachim Masannek, 2005); desde Serbia, Montevideo, God Bless You! (Dragan Bjelogrlic, 2010); desde Venezuela, Hermano (Marcel Rasquin, 2010); desde Brasil, El año que mis padres se fueron de vacaciones (Cao Hamburger, 2006) y Heleno, o príncipe maldito (José Henrique Fonseca, 2011); desde Cuba, La partida (Antonio Hens, 2013); desde Uruguay, Mi mundial (Carlos Andrés Morelli, 2017); dese Suiza, Mario (Marcel Gisler, 2018); desde Francia, ¡Va por nosotras! (Mohamed Hamidi, 2019); desde Suecia, Tigers (Ronnie Sandahl, 2020); desde Italia, Fue la mano de Dios (Paolo Sorrentino, 2021); desde Georgia, Hoja seca (Alexandre Koberidze, 2025); desde Ecuador, Despelote (Julián Cordero, 2025); etc.
Un recorrido en el que predominan tres países: curiosamente el Reino Unido, donde se originó este deporte, y nuestros dos países finalistas: Argentina y España.
• Desde el Reino Unido, The Firm (Alan Clarke, 1989), Quiero ser como Beckham (Gurinder Chadha, 2002); Football Factory(Diario de un hooligan) (Nick Love, 2004), Hooligans (Lexi Alexander, 2005), The Damned United (Tom Hooper, 2009), Buscando a Eric (Ken Loach, 2009),…
• Desde Argentina,Pelota de trapo (Leopoldo Torres Ríos, 1948), Escuela de campeones (Ralph Pappier, 1950), El crack (José A. Martínez Suárez, 1960), El centroforward murió al amanecer (René Mugica, 1961), Luna de Avellaneda (Juan José Campanella, 2004), El camino de San Diego (Carlos Sorin, 2006), Un santo para San Telmo (Gabriel Stagnaro, 2007), Metegol (Juan José Campanella, 2013),…
• Desde España, Días de fútbol (David Serrano, 2003), La gran final (Gerardo Olivares, 2006), El equipo de mi barrio (Rafa de los Arcos, 2017), Llenos de gracia (Roberto Bueso, 2022), Pioneras. Solo querían jugar (Marta Díaz de Lope Díaz, 2026),…
Pero hoy queremos recordar dos películas españolas más y que, desde el punto argumental, son dos polos opuestos:El sueño de Iván (Roberto Santiago, 2013), una comedia alrededor de una selección mundial de niños, y donde nuestro pequeño protagonista cumple su sueño; y Diamantes negros (Miguel Alcantud, 2013), un drama que cuesta olvidar alrededor de dos adolescentes malinenses cuyo sueño alrededor del fútbol en Europa se convierte en pesadilla.
- El sueño de Iván (Roberto Santiago, 2011), basada en la novela homónima del propio director, sigue a Iván (Óscar Casas, de la saga de los hermanos Casas), un niño de 11 años apasionado por el fútbol, seleccionado para una Selección Mundial Infantil que juega un partido benéfico contra estrellas profesionales en el Estadio Azteca de México. Iván viaja con su equipo multicultural de niños a este evento impulsado por UNICEF y FIFA, que busca recaudar fondos para víctimas de un terremoto en África, mientras Iván rivaliza con Morenilla (Fergus Riordan), vive su primer amor con Paula (Carla Campra), combinando épica futbolera con comedia romántica y lecciones de madurez, que intenta aplicar el abuelo de Paula (Antonio Resines).
Una película para un público infantil que promueve valores deportivos como compañerismo, superación personal, trabajo en equipo y respeto; y que enfatiza la amistad por encima de rivalidades, el coraje ante fracasos y la solidaridad global, recordando que ayudar a otros (como en causas benéficas) enriquece experiencias personales. Una película llena de buenas intenciones, pero que visionada por un adulto deja ver demasiadas costuras sobre su calidad cinematográfica.
Una película que engrana con el cine habitual de Roberto Santiago, donde prioriza tramas de amistad, superación y valores positivos, a menudo dirigidas a audiencias familiares. Y como una de sus grandes pasiones desde la infancia es el fútbol, recordamos tambiénEl penalti más largo del mundo (Roberto Santiago, 2005) y su prolífica saga literaria “Los Futbolísimos” (con 29 títulos hasta la fecha), que fueron adaptadas al cine como Los Futbolísimos (2019) y Los futbolísimos 2. El misterio del tesoro pirata (2025), ambas dirigidas por Miguel Ángel Lamata.
- Diamantes negros (Miguel Alcantud, 2013) narra la aventura de dos adolescentes de 15 años que viven en Bamako, capital de Mali, y que, tras ser captados por un ojeador de fútbol español, abandonan sus familias con la promesa de convertirse en estrellas del fútbol europeo. Ellos son Amadou (Setigui Diallo) y Moussa (Hamidou Samaké) y representan a tantos jóvenes africanos que ven en el fútbol una vía de escape para salir de la vida difícil que tienen en sus países y con ello también ayudar a sus familias (quienes ya se han empeñado en parte para comprarles los pasajes de avión y sufragar gastos).
Y bajo el son de la canción “Kar Kar” del cantante malinense Boubacar Traoré, nuestros jóvenes llegan a Madrid con una sonrisa en la boca. Allí comienza su aventura y la ilusión de triunfar en el deporte, apoyándose como amigos. Y comienzan entrenando en equipos de categorías inferiores, en busca de mejor oportunidad, mientras sus mentores negocian la mejor salida, con una sensación de menores usados como “mercancías” (les cambian el nombre y la edad). Pero las trayectorias de cada uno son divergentes: Moussa es expulsado del equipo por su excesiva individualidad en el juego, es abandonado por su mentor y expulsado del piso que les dejaba, por lo que tiene que dormir en la calle y acaba traficando con drogas, imbuido por el ejemplo de otros inmigrantes, ingresando en un correccional; Amadou acaba teniendo una oportunidad en un equipo portugués, pero una inoportuna lesión del ligamento cruzado de la rodilla, hace que su mentor también le abandone en Lisboa y sin dinero, teniendo que realizar pequeños hurtos para conseguir el dinero que le devuelva primero a Madrid, donde no encuentra a su amigo, y luego a Bamako, donde su familia y amigos le reciben como un fracasado: “Eres una decepción”, le dice su madre. Finalmente el mentor de Moussa le busca en correccional y le encuentra un equipo en Estonia, donde parece que le va a ir bien. Trayectorias donde la exclusión, la delincuencia y el desarraigo hacen mella, mostrando cómo el sueño deportivo se convierte en demasiadas ocasiones en una pesadilla de explotación y abandono.
El final es contundente: “En las calles de Europa sobreviven unos 20.000 jóvenes africanos traídos por agentes persiguiendo su sueño de jugar al fútbol”. Y todo ello mientras suena la canción “Lundandi” de Tchi Denw, otro autor malinense, interpretada por Amaia Salamanca. Esta película fue ganadora del Premio del Público en Festival de Málaga y, a buen seguro, que ganará el corazón de muchos espectadores.
Y ello porque la película funciona como cine de denuncia social sobre la trata encubierta de jóvenes talentos africanos en el fútbol europeo, con algunas reflexiones que no nos son ajenas: ese “sueño” como mecanismo de vulnerabilidad, donde la pobreza y la falta de oportunidades convierten el fútbol en una vía de escape, facilitando que redes de intermediarios manipulen expectativas y separen a los menores de sus familias, dando origen a demasiadas “pesadillas”.
En clave pedagógica, ambas películas, El sueño de Iván y, sobre todo, Diamantes negros, se convierten en dos historias útiles para debatir en aulas o foros sobre la ética del deporte, y concretamente los valores del fútbol para los más jóvenes. Porque todos tenemos una gran responsabilidad en este deporte, desde los jugadores a los espectadores y aficionados, porque somos el espejo en el que miran los más jóvenes. Por ello, la verdadera Copa del Mundo es el juego limpio que enseña a respetar las normas y al rival, que disfruta de la victoria con humildad y acepta la derrota con dignidad. Los adultos (y sus algoritmos en redes sociales) deben dar ejemplo mostrando autocontrol y respeto, destacando siempre valores como el trabajo en equipo y la superación personal, y enseñando a sus hijos o nietos que hay que priorizar la diversión.
Porque si no lo hacemos así, convertiremos el sueño del fútbol en una pesadilla…
Se han filmado muchas películas sobre drogas y adicciones, pero hay algunas que destacan. Este podría ser un intento de top 15, donde no están todas las que son, pero seguro que sí son las que están (por orden cronológico): Locura de la marihuana (Louis J. Gasnier, 1936), Yo, Cristina F (Uli Edel, 1981), El precio del poder (Brian de Palma, 1983), Drugstore Cowboy (Gus Van Sant, 1989), Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), Trainspotting (Danny Boyle, 1996), Miedo y asco en Las Vegas (Terry Gilliam, 1998), Traffic (Steven Soderbergh, 2000), Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000), Blow (Ted Demme, 2001), Training Day (Antoine Fuqua, 2001), Spun (Jonas Åkerlund, 2002), María llena eres de gracia(Joshua Marston, 2004), Candy (Neil Armfield, 2006), Half Nelson (Ryan Fleck, 2006).
De todas ellas, es Réquiem por un sueño la elegida por muchos como la mejor, basada en la novela homónima de Hubert Selby Jr, y que se transforma en pantalla en lo que fuera todo un experimento visual con un leitmotiv musical digno de recordar y cuya combinación (visual y sonora) aún nos deja cicatrices mentales. Una película que alguien ha asimilado al Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962) en versión moderna del siglo XXI, y que sustituye el alcohol por las drogas. Su director, Darren Aronofsky desata tantas pasiones como odios enconados, pues consigue que sus imágenes sean un prodigio visual, pero también nos regala paranoicos argumentos, tan extravagantes como crípticos. Su especialidad es retratar personajes en caída libre, cuya vida se derrumba ya sea por culpa de la fórmula que explique el caos (Pi, fe en el caos, 1998, su elogiada ópera prima), por la obsesión por investigar la grave enfermedad que padece su esposa (La fuente de la vida, 2006, su proyecto más ambicioso y no siempre entendido), por su incapacidad para librarse de los efectos negativos de la fama del pasado (El luchador, 2008, que le valió el León de Oro de Venecia y el resurgir de su protagonista, Mickey Rourke), por la obsesión por la perfección y el triunfo (Cisne negro, 2010, que encumbró a Natalie Portman con el Oscar a Mejor actriz) o, como en Réquiem por un sueño, por causa de la adicción a las drogas.
Para mostrar el descenso progresivo de los personajes por el pozo oscuro y profundo de las adicciones, Aronofsky dividió el filme Réquiem por un sueño de acuerdo a tres estaciones del año.
- La historia comienza en la época de verano, tiempo en el que los sueños de Harry Goldfarb (Jared Leto), su madre Sarah (inconmensurable Ellen Burstyn, nominada al Oscar por este papel), su novia Marion (Jennifer Connelly) y su amigo Tyrone (Marlon Wayans), parecen empezar a hacerse realidad.
Sara es una viuda que vive en un apartamento en Brooklyn y que pasa la mayor parte del tiempo sentada frente al televisor viendo anuncios y un programa de concursos. Su otro entretenimiento es la comida, la cual la ha dejado (según ella) con sobrepeso. Su hijo Harry sólo va a su apartamento para empeñar el televisor, y de esta manera financiar su adicción a la heroína. y ella se refugia agobiada detrás de una puerta: "Esto no puede ser verdad. Pero si lo fuera, si lo fuera, no pasaría nada. Así que no te preocupes. Todo se arreglará. Ya lo verás. Al final todo se arreglará". Y luego cae como una trapa metálica el título de la película, mientras suena la música de esta película, verdadero leitmotiv.
Harry y Tyrone inician su negocio de venta de estupefacientes y con ese dinero Harry le promete a Marion abrir una tienda de ropa en la que pueda vender sus diseños. Sarah, mientras tanto, recibe un formulario para concursar en su show de televisión favorito, Malin & Block; e ilusionada con la posibilidad de cumplir este sueño, inicia una dieta para adelgazar rápidamente, tomando pastillas que resultan ser anfetaminas. "Oye mamá, ¿tomas anfetas para adelgazar...?", le dice su hijo. Y ella le dice: "Me gusta mucho estar pensando en el vestido rojo y en la televisión, en ti y en tu padre. Ahora siento el sol y sonrío".
- Con la llegada del otoño, los sueños de los personajes empiezan a alejarse poco a poco. El negocio de Harry y Tyrone fracasa, Marion se hunde en su adicción a las drogas y Sarah se convierte en una adicta a las anfetaminas, cada vez más incapaz de distinguir entre lo real y las alucinaciones, entre los programas de televisión y su solitaria vida. Tyrone es arrestado y Harry y Marion utilizan el dinero ahorrado para sacar a Tyrone de la cárcel. Y todo se complica, y el sueño comienza su réquiem hacia la pesadilla.
- Finalmente, en invierno, todos los personajes caen en un espiral de autodestrucción, atormentados por los recuerdos de una vida mejor y por los sueños que nunca se hicieron realidad. Harry tiene que acudir de urgencia con una gangrena del brazo como complicación de las drogas intravenosas, brazo que le deben amputar. Sara es hospitalizada en un psiquiátrico y recibe una terapia de electroshock que termina alejándola de la realidad. Marion vende su cuerpo a cambio de drogas, sometida a juegos vejatorios que no hubiera imaginado. Tyrone permanece en la cárcel, donde debe trabajar y recibir los insultos de los guardias: "Puede verme, puedo oirme. Apto para trabajar".
Y mientras suena el leitmotiv musical de la música de Clint Mansell, cada uno de nuestros cuatro personajes, perdido en la miseria, se pone en posición fetal derecha, como si buscaran el útero materno protector tras el descenso a los infiernos de los protagonistas bajo los acordes de Lux Aeterna. Y el abrazo final onírico de madre e hijo, en la televisión, donde ella le dice "Te quiro mucho Harry", y él responde "Yo también te quiero mamá".
Porque Réquiem por un sueño es una película sobre la adicción y que provoca adicción con su hora y media de lenguaje fílmico nervioso, con un gran número de efectos visuales reiterativos (la doble pantalla, la secuencia de imágenes sobre los efectos de la heroína, etc.), que pueden no contentar a todos por el exceso visual (que el director llamó como “montaje hip-hop” y que hace que mientras una cinta normal tiene entre 600 y 700 cortes, esta cinta tiene más de 2000), pero que no deja indiferente: para unos es arte, para otros postureo, pero que es un recurso para entrar en la mente de los personajes.
Pero también es una trágica historia de amor entre dos jóvenes, Marion y Harry, amor entre sí y amor con las drogas, donde vemos las distintas fases del amor: enamoramiento, luna de miel, traición, ruina y aprisionamiento. Una historia trágica de amor con verano, otoño, invierno... pero sin primavera. Y es que el director quería mostrar la adicción a todo, no sólo a drogas ilegales; también a las legales, como la televisión, al amor e incluso la esperanza.
Dos detalles finales para esta película tan especial y poliédrica: los cameos y la música.
- Hay tres cameos que son realmente importantes para el director: su padre en el tren, su madre como una de las compañeras de edificio de Sara que se apostan en la calle con sus sillas, y Hybert Selby Jr., escritor de la novela, como un policía de la cárcel.
- Hay muchas uniones paradigmáticas de música y cine, pero ese principio de buena amistad tiene su máxima en dos nombres propios: el británico Clint Mansell y el estadounidense Darren Aronofsky. Todo empezó entre estos dos amigos cuando Clint aceptó poner la B.S.O. de la ópera prima de este director tan peculiar que es Aronofsky y, a partir de ahí, ha puesto la música de sus cinco películas posteriores, incluida la última, Noé (2014). En Réquiem por un sueño la música es interpretada por el cuarteto de cuerdas Kronos de San Francisco, y desde el principio se convirtió en una especie de música de culto debido a la enorme carga dramática que le otorga a la película. Mediante el empleo de instrumentos de cuerda sin el vibrato que produce el músico que los ejecuta, Clint Mansell y el cuarteto Kronos crearon sonidos fríos y disonantes con instrumentos normalmente conocidos por su calidez y suavidad en cuanto al sonido que producen. Este efecto ya había sido utilizado anteriormente por Bernard Hermann, compositor de bandas sonoras famoso por su colaboración en la musicalización de las películas de Alfred Hitchcock. El tema principal es Lux Aeterna, pero la melodia se repite a lo largo de la historia y aparecen otros temas como Summer Overture, Hope Overture o Winter Overture.
Por tanto, la película es un réquiem no solamente por el sueño americano, sino también por cualquier ideal que muere cuando el individuo se enfrenta a la crudeza de la realidad y prefiere evadirla antes que enfrentarla. Y es aquí donde resuena más esta frase de la película: "Convierte el mañana en algo positivo".
Y nos queda ese final con las palabras del propio Hurbert Selby Jr.: "Se abrazaron y se besaron. Y el uno arrinconó la oscuridad del otro, creyendo en la luz del otro, creyendo en el sueño del otro". Y nos queda este final de la película con su Lux Aeterna.
La Cañada Real de Madrid es un antiguo camino pecuario —una vía reservada históricamente al paso del ganado— que hoy se conoce sobre todo por el gran asentamiento irregular que se formó sobre parte de su trazado. Atraviesa el sureste de Madrid y municipios como Coslada, Madrid y Rivas-Vaciamadrid, y se extiende a lo largo de unos 14-15 kilómetros.
En origen, esta Cañada Real de Madrid formaba parte de la Cañada Real Galiana (o Riojana), una de las diez principales cañadas que formaron la red de cañadas reales utilizadas para la trashumancia en España. Eran vías protegidas por ley, con un ancho determinado, y no estaban pensadas para edificación. Desde la segunda mitad del siglo XX, y especialmente a partir de los años 60 y 70, fueron apareciendo construcciones irregulares, primero pequeñas viviendas y huertas, y después chabolas, naves, talleres e incluso edificaciones más consolidadas. Con el tiempo se convirtió en un gran asentamiento informal dividido en sectores. Hoy la Cañada Real de Madrid es conocida por las graves condiciones de vida de sus habitantes: falta de servicios básicos en algunas zonas, problemas de acceso a la electricidad y una fuerte vulnerabilidad social. También es un espacio de gran complejidad urbanística y administrativa, porque intervienen varias instituciones con competencias distintas.
La Cañada Real es importante porque resume varias realidades a la vez: historia de la trashumancia, crecimiento urbano desordenado, pobreza, exclusión social y conflicto sobre el derecho a una vivienda digna. Por eso aparece tanto en debates urbanísticos como en obras culturales y periodísticas. Y también es el epicentro de nuestra película de hoy: Ciudad sin sueño (Guillermo Galoe, 2025), un drama híbrido entre ficción y mirada documental que retrata la Cañada Real de Madrid a través de Toni (Antonio Fernández Gabarre), un adolescente gitano de 15 años, que vive con su familia de chatarreros en este entorno, el asentamiento irregular más grande de Europa, donde las noches sin electricidad y la amenaza de desalojo forman parte de la vida cotidiana. Y cuya comunidad vive entre el arraigo, la incertidumbre del derribo y la pérdida de un mundo que se desmorona. Esta obra es la ópera prima de su director en el largometraje, tras varios cortos y algún documental.
La película destaca por su tono elegíaco, su sensibilidad etnográfica y una puesta en escena cuidada que evita la pornomiseria y apuesta por la dignidad de sus personajes. La trama se articula alrededor de Toniy su relación con el abuelo (Jesús Fernández Silva), su amistad con Bilal (Bilal Sedraoui), de origen marroquí, y la elección dolorosa entre quedarse en un territorio amado o aceptar un futuro incierto fuera de la Cañada. Porque el conflicto no es solo urbanístico, sino también emocional y generacional: Toni ve cómo se deshace el mundo que conoce mientras la comunidad se enfrenta a la dispersión, al fin de una infancia compartida y a la presión de abandonar el lugar.
Ese proceso convierte a la película Ciudad sin sueño en una historia de formación, pérdida y despedida. "En todos los sitios estorbamos los gitanos" es una sentencia pronunciada por un hombre mayor en un bar. Y cuando a la familia de Toni les enseña el nuevo piso público, este ni se atreve a subir en el ascensor. “Ya tienes una habitación para ti”, le dice el funcionario que les enseña el piso, pero él lo observa sin ilusión alguna. Al decir su madre que ya ha firmado y que se va con la familia de la Cañada Real, su argumento es claro: “No tengo agua, no tengo luz, no puedo más…”; pero el abuelo se enfada y dice que los niños se quedan.
Y al final este pensamiento: "Toni debe elegir: enfrentarse a un futuro incierto o aferrarse a un mundo que está a punto de desaparecer". Y finaliza cuando Toni sale de la Cañada Real en su furgoneta con la familia en busca de una nueva vivienda, una nueva vida… mientras suena la canción de Enrique Morente y Lagartija Nick, “Ciudad sin sueño”, canción que da título a la propia película. Y resuena su letra: “No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas…”.
Es Ciudad sin sueño una película que atesora diversos premios, incluido cinco nominaciones a los Goya, del que consiguió el premio a mejor actor revelación para Antonio Fernández Gabarre, muy valorada por su naturalidad y su fuerza contenida (destacar aquí el resto del reparto no profesional, lo que contribuye al tono de verdad que sostiene la película). Uno de los rasgos más llamativos del film es la mezcla de registro social, mirada lírica y cierta deriva de western moderno, donde la Cañada Real aparece como un territorio fronterizo, casi mítico, sometido a tensiones de ocupación, vigilancia y expulsión. La película usa la oscuridad, los cortes de luz y la materialidad del espacio para construir una atmósfera muy reconocible.
También sobresale el uso de imágenes muy trabajadas desde el punto de vista visual, con travellings laterales, planos nocturnos y una fotografía que transforma la precariedad en un paisaje casi épico. Es llamativo el uso del color en algunas escenas, con rosas de Barbie, azules de Avatar, colores kitch que pintan la realidad de la pobreza y marginación, allí donde conviven personas de raza gitana e inmigrantes árabes. Varias críticas subrayan que la obra conversa con el cine social contemporáneo, pero con una personalidad formal propia, más cercana a una observación poética que a una denuncia explícita.
Una película que habla, ante todo, de la dignidad de quienes viven al margen y del derecho a permanecer en un lugar que forma parte de su identidad. Y también nos plantea que el desalojo no solo expulsa cuerpos, sino memorias, vínculos y modos de vida que no siempre encajan en la lógica urbana dominante. Otro mensaje central es el de la identidad adolescente: Toni está obligado a madurar demasiado pronto porque el desarraigo le impone decisiones para las que nadie le ha preparado. En ese sentido, la película convierte la pérdida de la casa en una metáfora de la pérdida de la infancia y de la fragilidad de cualquier pertenencia.
Sea como sea, Ciudad sin sueño evita el tono victimista y también el paternalismo; por eso funciona mejor como experiencia humana que como simple alegato. Su mayor virtud es mostrar que la Cañada Real no es solo un problema social, sino una comunidad con lazos, códigos, afectos y una memoria propia. La relación entre Toni, Bilal y el abuelo abre además una reflexión sobre el relevo generacional y sobre la posibilidad de conservar la identidad cuando el entorno desaparece. Esa tensión entre permanencia y desplazamiento da a la película una dimensión política muy clara, pero también íntima y universal.
Como obra cinematográfica, Ciudad sin sueño interesa porque integra observación social, sensibilidad poética y una fuerte conciencia del espacio. Eso la convierte en una película muy útil para pensar el cine como mirada política sin renunciar a la emoción ni a la belleza. Una ciudad sin sueño en la Cañada Real de Madrid, un lugar donde conviven algunas zonas de mayor estabilidad con otras de pobreza extrema y fuerte exclusión.
Hay películas norteamericanas hasta la médula ósea, pero no de la Norteamérica de Canadá (una de las filmografías más inteligentes y llena de valores, como su sociedad) o de México (una filmografía no prolija, pero interesante), sino de la Norteamérica de Estados Unidos, de esa que es capaz de lo mejor y de lo peor.
Y muy de barras y estrellas es The Blind Side (Un sueño posible), película que pasó sin pena ni gloria por los cines del viejo continente después de reventar las taquillas de Estados Unidos en el año de su estreno (2009), acuñando una fórmula “bigger than life” muy apreciada. Y esto lo consiguió John Lee Hancock, notable guionista y mediocre director, antes director de El novato (2002), El Álamo: la leyenda (2004) y actualmente en cartel con Al encuentro de Mr. Banks (2013), al adaptar en esta película el libro de Michael Lewis titulado “The Blind Side: The Evolution of a Game”, libro inspirado en la historia real del jugador de fútbol americano Michael Oher.
El chico afroamericano Michael Oher (Quinton Aaron, un enorme muchacho que fue elegido tras un proceloso casting) ha sido criado prácticamente solo en la zona más azotada por la pobreza de Memphis (que no sin razón se llama Hurt Village -Villa Dolor-), una infancia con muy pocas opciones y casi ninguna posibilidad, en gran parte debido a la adicción de drogas de su madre y la ausencia de figura paterna. Durante la mayor parte de su infancia, ha estado bajo cuidado de crianza con diferentes familias: pero cada vez que se le asigna un nuevo hogar, él se escapa por dificultades de adaptación.
Y es así como este adolescente de 17 años sobrevive solo en la calle como un sin techo, hasta que un buen día Leigh Anne Tuohy (Sandra Bullock), una diseñadora de interiores que viven con marido y dos hijos en el entorno de una familia adinerada, se cruza en su destino y le acoge en su hogar. Michael iniciará su nueva vida en el seno de una familia blanca impecablemente americana y cristiana, con un entorno muy diferente al suyo y donde él no será el único que tenga que afrontar los cambios, ya que los Tuohy deberán aprender a darle al chico el apoyo que necesita para desarrollar su potencial humano y profesional. El talento y aspecto gigantesco de Michael le abrirán el camino para el fútbol americano, y llegará a ser toda una estrella que se rifan las universidades.
Porque la familia y el fútbol americano eran dos cosas totalmente desconocidas para Michael Oher. Pero, al final, se terminaron convirtiendo en dos cosas que cambiaron su vida para siempre, en una historia real inspiradora cuyo final todavía no está cerrado.
Y con este guión es como The Blind Side (Un sueño imposible) se convierte en la enésima reivindicación de la vigencia del sueño americano, un recordatorio de que no hay sueño imposible, de que no hay nada mejor que la familia unida y de que el tesón puede con casi todo. Y así es como el resultado es un drama que va más allá del deporte, apostando por la familia, la solidaridad y la esperanza en un futuro mejor.
Sandra Bullock tiene mucho que agradecerle a este papel de madre de familia adinerada (sobre todo, sabiendo que fue rechazado en primera instancia por Julia Roberts y que ella no lo tuvo claro tampoco en un principio). Su fama de actriz superficial de comedia romántica (Miss Agente Especial, La proposición) quedó olvidada tras ganar el Oscar, el prestigioso Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores a la mejor actriz, unos premios que algunos consideraron desmedidos, en una película donde todos ejercen de estadounidenses de manual, amando al prójimo, dando sin esperar nada a cambio sin una mala cara.
No es el fútbol americano, ni mucho menos, el núcleo de esta película. Se trata de la historia de la evolución de su excepcional familia con una relación madre-hijo poco convencional como elemento central: la evolución de Michael y la familia Tuohy es lo que constituye el núcleo de la película. Y esto se concentra en la declaración que realizan a Leigh Anne (“Estás cambiando la vida de ese chico”) y su respuesta (“No, él está cambiando la mía”).
Se trata de una historia inspiradora en una sociedad materialista dividida, en gran medida, entre el tener y el no tener. Una historia muy moderna, especialmente en el siglo XXI, donde ya no existe un único modelo de familia, sino muchos tipos de familias diferentes, donde las únicas cosas que realmente importan son el amor y la ayuda mutua. Por ello el mensaje de esta película es muy pertinente en los tiempos que corren y demuestra que se puede ser un buen samaritano y que eso te puede servir a ti tanto como a la persona que reciba tu ayuda.
Una de las cosas que diferencia a The Blind Side (Un sueño posible) es que cuando se publicó el libro, e incluso mientras se estaba rodando la película, gran parte de la historia de Michael Oher todavía no estaba escrita. Hasta tal punto, uno de los mayores problemas que se planteó al equipo de producción fue el invitar a los entrenadores universitarios reales de la Southeastern Conference que habían hecho ofertas a Michael Oher para que se interpretaran a ellos mismos.
Una película "made in america", pero con valores, también para nuestro entorno. El valor de la solidaridad y el agradecimiento. Porque, como nos recordó John Lee Hancock en unas declaraciones: "Creo que es muy pertinente que esta película se haya estrenado en la festividad de Acción de Gracias porque tiene mucho que ver con el agradecimiento, con hacer balance y dar las gracias por todo lo que tenemos. Y también con ser conscientes de que hay quien no tiene tanta suerte". Los créditos incluyen una dedicación al padre del director, un jugador de fútbol americano y entrenador, que murió el mismo año del estreno de la película.
Porque para algunas infancias, el valor de la solidaridad sí es un sueño posible...
La melatonina es una hormona que se sintetiza a partir del neurotrasmisor serotonina, principalmente en la glándula pineal y participa en una gran variedad de procesos celulares, neurofisológicos y neuroendocrinos, en particular en la regulación del ciclo sueño-vigilia, pues posee efecto hipnótico y cronorregulador.
La primera autorización para su uso como auxiliar para mejorar el sueño se otorgó en el año 1995. Desde ese momento las publicaciones científicas sobre melatonina han sido enorme y no lo ha sido menos la polémica en cuanto a sus indicaciones y usos clínicos.Por ello, es de agradecer a Revista Española de Pediatría de Atención Primaria que en su último número haya dedicado tres artículos a este debate: y ello con un artículo original (una revisión bibliográfica sobre los distintos productos con melatonina de venta libre en España), una editorial (“A vueltas con la melatonina”, firmada por el Dr. Ignacio J. Cruz, actual coordinador del Grupo de Trabajo de Sueño de la AEPap) y una carta al editor (“Hablemos de la melatonina, aunque sea para mal”, firmada por el Dr. Ramón Ugarte, anterior coordinador de este grupo). Los títulos de estos artículos ya orientan sobre el debate que plantean y que quiero subrayar por importante y coherente.
Aconsejamos la lectura de estos tres artículos (en los enlaces adjuntos), pero vale la pena destacar algunas ideas clave:
- La melatonina es una hormona natural, por lo que no puede ser patentada. Así, resulta en principio poco atractiva para ser investigada y comercializada como medicamento por la industria farmacéutica, dejando la actual legislación la puerta abierta a su producción y comercialización como complemento alimenticio siempre que la cantidad de melatonina por dosis diaria no supere los 2 mg. Los laboratorios farmacéuticos parecen estar más interesados en desarrollar análogos de la melatonina no más potentes, pero sí muchísimo más caros y por supuesto patentables que en la comercialización de la melatonina como fármaco.
- Los consensos y guías clínicas sobre el insomnio infantil coinciden en que el primer paso de tratamiento, tras una adecuada valoración diagnóstica, debe ser el tratamiento no farmacológico, basado en terapia cognitivo conductual asociada a normas de higiene de sueño. Respecto al uso de melatonina se marcaron dos recomendaciones claras: no usar melatonina en lactantes de menos de 6 meses y falta de evidencia para recomendar el uso de melatonina en menores de 6 años.
- Pero es llamativo el número de personas que toman melatonina y el incremento que se ha producido (en adultos y en la infancia) en los últimos años. Porque su dispensación y venta se realiza sin control médico. Y es que el insomnio infantil se ha convertido en un negocio. Pero la buena tolerancia de la melatonina, en tratamientos cortos y bajo supervisión médica, no deber ser una justificación para un uso sin evidencia científica en población pediátrica sana.
- En base a todo lo comentado previamente, el Grupo de Trabajo Pediatría de la Sociedad Española de Sueño (SES), junto a la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) propusieron en una carta enviada en septiembre de 2022 a la Dirección General de Salud Pública y a la Dirección General de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia lo siguiente: 1) limitar la libre dispensación de melatonina en formato adaptado para la población infantil, exigiendo receta médica para su adquisición; 2) financiación de los fármacos de melatonina de liberación prolongada para pacientes con trastornos neurológicos, no solo trastorno del espectro autista (TEA) y síndrome de Smith Magenis, sino también en otros trastornos del neurodesarrollo como la discapacidad intelectual, el TDAH y trastornos específicos del aprendizaje; y 3) un aumento del control de la calidad y composición de los productos con melatonina para la población infantil, garantizando tanto su composición como su biodisponibilidad.
Una Medicina Apropiada en el uso de melatonina en la edad pediátrica es responsabilidad de todos,… pero especialmente de los pediatras.
Un año más la prestigiosa revista Actualidad Económica ha reconocido el mérito de ciertas empresas españolas a la hora de innovar, recopilando las propuestas más novedosas en su ya tradicional lista de las "100 mejores ideas" del año. Divididas en diversas categorías que van desde la Moda, Viajes y Energía hasta la Responsabilidad Social Corporativa o la Salud, este centenar de proyectos han sido reunidos en un dossier que la publicación regalará junto a la propia revista durante este mes de abril.
Actualidad Económica premia desde hace 35 años la creatividad y la imaginación de las compañías. Son productos y servicios que han conseguido marcar tendencia y han sido capaces de mejorar la cuenta de resultados en un momento clave para competir en un mercado difícil. Este exclusivo compendio pone de manifiesto el afán de las empresas españolas por innovar, demostrando que solamente con esfuerzo, trabajo y, sobre todo, buenas ideas se puede salir de la aguda crisis en la que se encuentra inmerso nuestro país.
Este año, uno de los Premios 100 MEJORES IDEAS 2013 en España ha correspondido a CONTINUUM, la plataforma de formación de la Asociación Española de Pediatría, y con ello comparte este honor con pesos pesados de la economía como Acciona, BBVA, Endesa, Erickson, Iberdrola, Iberia, Indra, Maphre, Mercedes Benz, Microsoft, Nubico, Santander, Siemens, Telefónica, Vodafone, y un largo etcétera de compañías que podéis revisar en el enlace.
Concretamente, en el apartado SALUD se han concedido 7 premios, que podéis revisar en profundidad en el archivo anexo debajo los premiados y el motivo. Esto hace que la Asociación Española de Pediatría haya sido la única sociedad científica en recibir esta consideración en el año 2013.
Cuando comenzamos, justamente hace 6 meses, la aventura de Continuum, un 23 de septiembre de 2013, lo hicimos con un poema de Raul Seixas: "Un sueño que se sueña solo, es tan solo un sueño. Pero un sueño que se sueña juntos es realidad".
Continuum es un sueño hecho realidad, pues lo hemos hecho juntos y, por ello, este premio es un premio de TODOS los pediatras.
Los 37.000 visitantes únicos, las 88.000 visitas y las casi 1.100.000 páginas vistas en el inicio de nuestro recorrido nos indican que el sueño es una realidad que continuará durante mucho tiempo.
¡¡ GRACIAS a TODOS !!... porque es un estímulo para reconocer que el camino tomado es el correcto.
Hoy es un gran día. Porque este fin de semana estamos disfrutando del 23 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría de Atención Primaria (SEPEAP). Y ayer pude desarrollar la Conferencia extraordinaria del congreso bajo el título de “El cine y la pediatría”, bajo un auditorio que se volcó con el corazón para unir el arte y la ciencia, la humanización y la tecnología. Y hoy moderaré una Mesa redonda muy, muy especial… Y todo ello gracias al Dr. Juan Manuel González (Juanma), presidente del Comité Organizador de este congreso, gran amigo y gran amante del proyecto Cine y Pediatría, a quien dedico este película de hoy que, qué casualidad, se titula El gran día.
En la conferencia de ayer pude prescribir muchas películas, para distintas patologías y en distintos enfoques docentes. Pero las más importantes fueron “las tres joyas para entender la infancia”, de las que ya hemos hablado en ocasiones. Tres películas que tienen varios puntos en común: las tres son de nacionalidad francesas (el cine en francés siempre recordamos que un plus hoy en día de calidad, proceda de Francia, Bélgica o Canadá), las tres son películas con carácter documental y las tres son muy hermosas para comprender la infancia, desde tres puntos de vista. Estas son: Bebés (Thomas Balme, 2010) para entender la normalidad de un recién nacido y lactante; Solo es el principio (Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi, 2010) para reconocer a los niños como nuestros pequeños filósofos; y Camino a la escuela (Pascal Plisson, 2013) para reflexionar sobre los distintos caminos que nos llevan a la escuela.
Pues bien, El gran día fue la siguiente película documental del director Pascal Plisson, responsable de Camino a la escuela, y funciona como complementaria de la anterior, como una conmovedora y maravillosa historia sobre el esfuerzo humano, un himno a la educación, la dedicación, esperanza y coraje. Y si en Camino a la escuela los personajes fueron cuatro niños y adolescentes (Jackson en Kenia, Zahira en Marruecos, Carlos en Argentina y Samuel en India) que deben enfrentarse diariamente con una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela, en El gran día también se nos narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños y adolescentes de distintos países y que se enfrentan a una prueba que podrá cambiar y mejorar sus vidas para siempre.
Ellos son Albert, 11 años, vive en La Habana (Cuba) y se entrena duro cada día para poder vencer en un combate de boxeo y llegar a ser seleccionado como figura prometedora, algo que no pudo conseguir su padre; Tom, 19 años, vive en el Parque Nacional Queen Elizabeth (Uganda) e intenta conseguir un puesto de trabajo de guarda forestal; Deegii, 11 años, vive en Oulan Batur (Mongolia) y se esfuerza para poder seleccionada como contorsionista en un prestigioso circo; y Nidhi, 15 años, vive en Benarés (India), quien estudia con ahínco preparándose para el “Súper 30” (una exigente prueba selectiva que superan únicamente 30 de 5000 aspirantes) y poder acceder así a la Escuela Politécnica de Benarés.
Porque Pascual Plisson se vio tentado a repetir el éxito de su anterior película y copió el mismo esquema y el mismo propósito de fondo: poner de relieve los valores relacionados con el esfuerzo de superación por parte de un grupo de cuatro niños y adolescentes de clase social baja en distintos lugares del orbe, de distintos países y continentes. Y por eso se comenta en la película: “Sois chicos brillantes. La educación constituye el arma más poderosa para librarnos de la pobreza y progresar en la vida… ¿Queréis escribir el futuro…?”. Y por ello de nuevo nos traslada el director su impronta humanista centrada en la infancia y adolescencia: una propuesta que de nuevo se sustenta sobre la elocuencia de la sencillez para entender que solo la lucha y el esfuerzo puede salvar a estos chicos de una condición de clase que les condena a la pobreza, cuando no a la marginación. Y para ello la cámara de Pascal Plisson se introduce en los núcleos familiares de estas humildes familias, en donde destaca la fortaleza del núcleo familiar, la comprensión y el aliento que esta brinda para conseguir el sueño que cada uno de ellos persiguen.
Y la película avanza hasta que cada uno de nuestros cuatro jóvenes protagonistas han de enfrentarse en próximas fechas a una prueba que no solo va cambiar su futuro, sino posiblemente el de su familia. Y como ocurría en Camino a la escuela, en los minutos finales aparecen breves fragmentos del devenir actual de cada uno de ellos. Albert lleva una vida dura entre el boxeo y los estudios, pero se aferra a su sueño: ser campeón olímpico; Tom, además de trabajar como guardabosques, escribe una tesis sobre simios; Deeghi ingresó, unos meses más tarde, en la prestigiosa Escuela de Circo de Singapur, y con ello persigue su sueño de ser artista, su sueño de niña; y Nidhi estudia en la actualidad ingeniería, tal como deseaba.
Y todo ello nos lo relata Plisson sin juzgar, sin adoptar una actitud condescendiente o paternalista con la realidad que retrata. Una realidad que recibe el consabido montaje paralelo de las cuatro historias a través de tres momentos que resultan clave: la presentación de los personajes los esfuerzos que deben realizar para preparar la prueba y, finalmente, el día de la prueba y su resultado. En realidad, películas como esta trascienden al propio hecho cinematográfico: no importa que sean joyas de arte por el cómo, pero son maravillosas por el por qué. Y es por ello que películas así cumplen también una importante labor social, de ahí que resulte esencial el patrocinio de la UNESCO y la circunstancia de que parte de los beneficios de la película vayan destinados a la ONG Save the Children.
Tanto Camino a casa en un principio como ahora El gran día abogan por la importancia de la educación, y por el reto de que cuando se alcance una educación universal y equitativa, se mitigarán muchas de las injusticias que siguen asolando nuestro mundo. No en vano nuestra película de hoy comienza con esta reflexión:“En este u otro lugar, con la esperanza de una vida mejor, niños y niñas luchan por conseguir su sueño, su pasión”.
Porque el gran día puede ser hoy, puede ser cada día. Solo que algunos lo tenemos más fáciles que otros… Y hoy, 27 de octubre de 2018, curiosamente ha sido un gran día para mí: y gracias a Juanma, al que dedico esta película por su implicación por la pediatría y por la vida.
No es la primera vez que el cine nos enfrenta, y da una bofetada, al “American Dream”, a ese sueño de las familias americanas que se convierte en pesadilla. Recordemos dos ejemplos de los que ya hemos hablado en Cine y Pediatría: en 1988, Todd Solondz, uno de los chicos malos del cine yanqui independiente, nos enfrente a la irónica e inmisericorde crítica de Happiness; y un año después, Sam Mendes nos regaló una película de varios Oscars, American Beauty. Pues bien, de la combinación de estas dos películas es posible que surja la esencia de este retrato de una sociedad hipócrita e inmadura, por título Juegos secretos (Todd Field, 2006), cuyo título original Little Children probablemente contextualice mejor la esencia de su guión. Allí donde dos almas insatisfechas en dos matrimonios del sueño americano se encuentran en un parque infantil, él con su hijo pequeño, ella con su hija pequeña.
Todd Field no es un director prolífico, más bien todo lo contrario. De hecho solo dos largometrajes constan en su haber, éste y uno anterior, En la habitación (2001), donde dejó buena esencia de su buen papel como guionista y director de actores. Ambas películas con sus nominaciones a los Oscar, y en concreto Juegos secretos con tres: Mejor actriz, Mejor actor de reparto y Mejor guión adaptado. Y toda la esencia parte precisamente de la novela de Tom Perrotta del año 2004, “Little Children”, la historia de siete personajes en un barrio suburbano de Boston.
Sarah (Kate Winslet), ama de casa y madre de Lucy, se siente poco satisfecha junto a su marido Richard (Gregg Edelman), un empresario exitoso al que descubre que está secretamente obsesionado por una estrella del cine porno. Brad (Patrick Wilson) es un ex jugador de fútbol americano que no logra sacar una oposición y está casado con la brillante Kathy (Jennifer Connelly), mientras ejerce de amo de caso y cuidado a su hijo Aaron. Y todo esto en un barrio residencial de clase media-alta donde el tema principal de ese verano es que un pederasta ha salido de prisión, Ronnie (Jackie Earle Haley), quien vuelve a su casa con su madre y los vecinos buscan aislar al pervertido.
Sarah y Brad se conocen en el parque infantil del barrio. Y comparten durante ese verano su amistad, su hastío, sus hijos y su amor con la piscina comunitaria como epicentro: “La piscina se convirtió en un ritual… Hacía años que Brad no se lo pasaba tan bien. Otro día feliz junto a la piscina”, nos dice la voz en off, una voz en off que no resta sino que aporta a lo largo de toda la inquietud de sus 130 minutos de metraje.
Una película sobre la historia de una atracción en la clase media-alta americana, un relato crudo y sin aditivos, con diversas perspectivas de la historia, donde todo encaja: el guión y las interpretaciones. Y que está plagada de escenas intensas, que no se olvidan: a destacar la escena en la que el pederasta se baña en la piscina y la cámara nos devuelve una imagen escalofriante de depredador humano, cual tiburón entre niños y niñas, y es expulsado mientras él replica “Solo quería refrescarme un poco”; pero también las escenas del parque - la inicial y la final -, el club de lectura, la cena de los dos matrimonios, o los diálogos de Ronnie con su madre. Y no podemos obviar las palabras de esa madre ante un hijo tan particular:“Hiciste algo malo. Pero eso no quiere decir que seas una mala persona”. Y su declaración de intenciones: “Eres un milagro, Ronnie. Todos somos un milagro, ¿sabes por qué? Porque somos humanos y vivimos día tras día ocupándonos de nuestros asuntos, todos sabemos todo el rato, todos sabemos que las cosas que amamos, las personas que amamos, pueden desaparecer en cualquier momento. Vivimos sabiéndolo, pero seguimos adelante a pesar de todo. Los animales no lo hacen…”
Se dice que Juegos secretos atesora un gran trailer, construido sobre las imágenes, los silencios, la banda sonora y el choque entre personas y prejuicios, que avecinan que no es un filme para masas. Y la voz en off que si suma en tensión, intenta poner un poco de orden en ese verano y ese barrio donde se encuentran maridos y mujeres perdidos en su vida acomodada, un pederasta suelto anclado a su anciana madre, un policía que asesinó sin querer a un niño, familias que no perdonan, maridos que engañan, esposas insatisfechas con su vida, niños y niñas que juegan en los parques y piscinas, amantes escondidas de una sociedad hipócrita y en medio de clubs de lectura, equipos de rugby americano y skaters, y también la presencia de enfermos psicotrópicos, enfermos de un sexo mal digerido y mentirosos compulsivos.
Y al mezclar todos esos elementos queda la esencia de estos Juegos secretos. Y nos deriva a un final tan duro como sorprendente, en el mismo parque donde todo empezó. Previamente Kathie le había escrito una nota a su marido, y también Ronnie había recibido una nota de su madre antes de morir: “Por favor, sé un buen chico”. Y por ello Ronnie declara entre lágrimas: “Ella me quería. Era la única. Mamá se ha muerto”.
Y tras el fundido en negro final, el mensaje final para la reflexión: “Nadie puede cambiar el pasado. Pero el futuro es otra historia. Y en algún punto tenía que empezar”.Y al finalizar sentimos que esta película llena de juegos secretos nos ha columpiado por el sueño americano, por esas familias y ese barrio donde los niños y niñas siguen columpiándose en los parques y nadando en las piscinas.
Y todo ello con tres actores que ya han paseado por Cine y Pediatría. Patrick Wilson curiosamente lo hizo con otra película sobre la pederastia y el peligro de grooming en redes sociales: Hard Candy (David Slade, 2005). Kate Winslet fue la viuda Silvia Llewellyn Davies de Descubriendo nunca jamás (Marc Foster, 2004), la madre cuyos hijos inspiraron a J.M. Barrie la historia de Peter Pan. Y Jennifer Connelly fue una de las protagonistas de la enigmática Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000), un viaje al mundo de las adicciones.
Y hoy estos tres protagonistas nos acercan a sus Juegos secretos…