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viernes, 19 de julio de 2013

Lactancia materna: encuesta nacional sobre hábitos de lactancia

Según una encuesta reciente el 69% de las madres encuestadas han amamantado a sus hijos hasta los 3 meses, 38% hasta los 4-6 meses y 33% hasta 7-12 meses. El 11% no han dado pecho debido principalmente por problemas con la lactancia en el hijo anterior, no subió la leche, incorporación laboral y preferencia por darle biberón.
Son los resultados de la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia que ha desarrollado el grupo español de la Global Breastfeeding Initiative. Los datos se recogieron de los cuestionarios online enviados a 569 madres de niños menores de 2 años en España.

Los resultados de este trabajo se presentaron en el Ministerio de Sanidad el 2 de julio. Este evento se refleja en la prensa en Amamantar no es tan facil aunque la madre quiera hacerlo. En el mismo quedan reflejadas opiniones de mucho peso, que describen la realidad. "Muchas lactancias se inician con problemas, y si a esto añades que los profesionales no saben resolverlos, ya tienes el campo abonado para el abandono" comenta Mª Teresa Hernández coordinadora de la Iniciativa para la Humanización al Nacimiento y la Lactancia (IHAN)

Sin embargo las madres son conscientes de la importancia de la lactancia para sus hijos. Consideran que le protege de enfermedades infecciosas (81%), y para ellas, como madres, que es el método más natural (78%) y una satisfacción personal (50%). Otro dato de interés es que los niños con menos peso al nacer y los que viven en familias con menores ingresos económicos, toman pecho menos tiempo. Justo los que más se podrían beneficiar.
Estas cifras de lactancia materna están lejos de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud: la mejor alimentación para el bebé es la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida y complementada con otros alimentos hasta los dos años.

En este blog se han abordado las dificultades que tienen las familias y la necesidad de que se produzcan cambios para que el dar el pecho sea lo normal, y los niños amamantados sean la mayoría.
Con los resultados de la encuesta comprobamos una vez más que queda un largo camino por recorrer para que las familias recuperen el derecho a decidir acerca de lo que es mejor para sus hijos.

viernes, 11 de enero de 2013

¿Existen los trastornos del sueño infantil?



Las investigadoras María Berrozpe Martínez y Gemma Herranz Sánchez-Cosgall han elaborado una revisión extensa de la bibliografía relacionada con el sueño infantil y la han publicado en formato blog, con el título de “El debate científico sobre la realidad del sueño infantil”.

Las autoras concluyen que los resultados les confirman en su idea de que los problemas del sueño en la infancia no son tales, sino más bien son un problema de desajuste entre lo que el niño necesita dormir y en qué condiciones necesita dormir, y las expectativas de sus padres; por lo tanto, añaden, al final no es que los niños desarrollen una  "capacidad natural" para "dormir toda la noche", sino que lo acaban haciendo porque no les queda más remedio, forzados por el comportamiento de sus padres. 

Nos hablan del debate sobre qué es lo “normal” en el sueño infantil, nombrando a otros autores como Carlos González que en “bésame mucho” dice "..... la definición de sueño normal es arbitraria y absurda, contraria a los conocimientos científicos y tan estricta que sólo la cumplen un 15% de los niños normales."

Rosa Jové, también hizo una exhaustiva revisión bibliográfica en su libro Dormir sin lágrimas (Jové, 2006), en la que llama la atención sobre la falta de evidencias científicas que apoyaran ese considerado "sueño normal" y, por extensión, la existencia del BIC (Behavioral Insomnia of Childhood).

Las autoras de esta revisión no encuentran pruebas científicas que apoyen tanto el concepto de sueño saludable que tienen muchos profesionales de la pediatría del sueño como, por extensión, la existencia de esta patología llamada insomnio infantil por hábitos incorrectos (o BIC por sus siglas en inglés). 

Una vez establecida la patología de insomnio infantil por hábitos incorrectos (BIC), el siguiente paso consistió en encontrar un tratamiento efectivo. Mayoritariamente, las aproximaciones fueron dos: medicación y métodos conductistas de modificación de la conducta o técnicas cognitivo-conductuales [Cognitive behavioral therapy (CBT)].

Describen los diferentes tipos de técnicas conductistas:

1- Crying it out (dejar llorar), unmodified extinction (extinción no modificada) o extinction  

2- Controlled comforting (consuelo controlado), controlled crying (llanto controlado) o graduated extinction (extinción gradual) 
3- Scheduled waking (despertares programados)
4- Camping out (retirada) o Parental presence (presencia parental) 
5- Bed time fading (retraso de la hora de acostarse)
6- Positive routines (rutinas positivas)
7- Parent education/prevention (educación de los padres/prevención)
8- Huggy-Puppy intervention (Intervención Cachorro-cariñoso)

Dicen las autoras que en la literatura científica revisada, han visto que los más entusiastas en la defensa del BIC y su necesidad de tratamiento presentan una clara tendencia  en el tiempo hacia la utilización de los métodos menos agresivos, a pesar de lo cual, en la actualidad, el  método  controlled comforming o controlled crying (considerado agresivo) es el más utilizado en la población general bajo la dirección de los bestsellers de los doctores Ferber y Estivill (este último en España y Latino américa) (Estivill et al, 2010).

¿Cuál es el origen de estos conceptos tan arbitrarios de cómo debe ser el sueño del niño y de cuándo sufre insomnio infantil, compartidos por un número tan importante de profesionales de la pediatría del sueño, y que obliga a la aplicación de un "tratamiento" para "curar" de esta "enfermedad" hasta a un 30% de la población infantil?

Es un texto que toma un claro partido en el debate sobre la relación de los distintos modelos de crianza, la lactancia materna y el colecho, y su relación con los llamados trastornos del sueño, pero que vale la pena considerar por su exhaustiva revisión y la bibliografía tan amplia que aportan.

Reiteramos también la existencia de una Guía de Práctica Clínica reciente sobre los trastornos del sueño, ya comentada en otra entrada de este blog.

Y es que el sueño infantil se ha convertido en un negocio suculento al que es muy difícil renunciar.