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lunes, 1 de diciembre de 2014

La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario


En el Colegio Mayor de Santiago,el Zebedeo de Salamanca, más conocido como Colegio Mayor de Fonseca o Colegio de los Irlandeses (debido a que, durante un tiempo, este centro acogió a los estudiantes de ese país que venían a Salamanca por la persecución inglesa a los católicos de Irlanda), un magnífico edificio plateresco con piedra de Villamayor donde dejaron su impronta Diego de Siloé, Rodrigo Gil de Hontañón y Juan de Álava, tuvo lugar en mayo de 2014 un encuentro muy especial sobre “MEDICINA Y LENGUAJE. La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario” que reunió a profesionales sanitarios, clínicos, investigadores básicos, lingüistas, traductores, periodistas. 

Un total de 9 ponentes y 19 invitados a una jornada muy especial con una excepcional organización y la belleza de vivirlo en la Sala de Pinturas del Colegio Mayor de Fonseca. Y que confirman las palabras de Paulo Coelho: “Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree”.

Y esta voluntad y entusiasmo vivida entonces, pervive ahora gracias a la monografía que la Fundación Dr. Antonio Esteve recoge de aquella reunión bajo el título de “La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario”, coordinado por el prestigioso traductor médico Fernando A. Navarro, autor del Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico, y por la profesora de lenguaje médico de la Universidad de Salamanca Bertha M. Gutiérrez Rodilla. 
El libro se divide en cuatro apartados, y sirvan las palabras de la propia web de Fundación Dr. Antoni Esteve para explicarlo. 
1) El lenguaje en la labor asistencial 
Abre el apartado sobre el lenguaje en el ámbito asistencial el pediatra José Ignacio de Arana, que pide a sus colegas de profesión una mayor claridad y exactitud en el uso de la palabra con sus pacientes, sobre todo en el pronóstico. “Nuestro lenguaje debe descender desde el olimpo de la ciencia a la lengua coloquial”, reclama. Por su parte, Bárbara Navaza, de la International Medical Interpreters Association, ilustra sobre dos disciplinas, la interpretación sanitaria y la mediación cultural, que son de vital importancia para garantizar la comunicación médico-paciente en un país con más de seis millones de extranjeros empadronados.

2) El lenguaje en la investigación biosanitaria
Abordando el lenguaje en el ámbito de la investigación, Juan Aréchaga, catedrático de Biología celular de la Universidad del País Vasco, defiende que el castellano sólo logrará convertirse en idioma internacional de la ciencia si lo hace desde revistas de alcance global. Jesús Porta Etessam, director del área de cultura de la Sociedad Española de Neurología, recomienda a las revistas en español que utilicen todos los recursos y la tecnología para promocionar a sus autores. 

3) El lenguaje en la docencia 
El lenguaje en la docencia, tercer bloque del libro, lo examinan Josep-Eladi Baños y Elena Guardiola, ambos del Departamento de Ciencias experimentales y de la salud de la Universitat Pompeu Fabra. “Hablar y escribir correctamente no debería constituir un objetivo secundario de los profesores universitarios”, concluyen. Otras dos expertas en el manejo del lenguaje médico en las aulas, Bertha Gutiérrez (Universidad de Salamanca) y Carmen Quijada (Casa de las Lenguas de la Universidad de Oviedo), han luchado por diseñar dos competencias terminológicas que deberían asumir los alumnos al terminar la carrera y por una futura asignatura sobre lenguaje biosanitario. 

4) El lenguaje como puente entre los profesionales biosanitarios y la sociedad 
El último bloque se centra en los medios de comunicación. El periodista Gonzalo Casino propone para frenar el declive de la información científica una mayor especialización de los profesionales y la elaboración de un libro de estilo del periodismo médico con un glosario de los términos más problemáticos. Javier González de Dios, co-responsable del blog Pediatría basada en pruebas, de la revista Evidencias en Pediatría y de la plataforma de formación Continuum, advierte a los científicos que no les queda otro remedio que unirse a las tecnologías de la información y la comunicación, siempre que lo hagan con el mismo lenguaje preciso que utilizarían por otros medios. 

En este enlace se puede solicitar o descargar gratuitamente en PDF la Monografía Dr. Antonio Esteve La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario.

jueves, 15 de agosto de 2013

¿Realizamos correctamente la punción lumbar en pediatría?


La punción lumbar (PL) es una de las técnicas habituales del pediatra. Y las recomendaciones para realizar la técnica están bien descritas por la Academia Americana de Neurología, y que, de forma esquemática, se resume en este decálogo:

1) Preparación-control de la ansiedad 
1.a. Sedación no farmacológica: Ambiente tranquilo. Padre o madre presente. Si el niño tiene edad para comprender, se le debe explicar el objetivo y el desarrollo de la prueba. 
1.b. Sedación farmacológica: Pacientes colaboradores (mayores de 4-6 años): óxido nitroso al 50% con oxígeno inhalado. Pacientes no colaboradores: midazolam (oral, intranasal o IV) o ketamina (IM o IV). 
2) Control del dolor (anestesia local): Crema de lidocaína al 2,5% asociada a prilocaína al 2,5% o cloruro de etilo. 
3) Posición: En decúbito lateral o sedestación. 
4) Asepsia Se aplica un antiséptico en la parte inferior de la espalda, con un movimiento circular desde el centro hacia la periferia, incluyendo ambos flancos, el inicio de los glúteos y ambas crestas ilíacas. Se debe establecer un campo estéril 
5) Tipo de aguja: 
5.1. Agujas de tipo Quincke (traumáticas): el orificio es distal con un bisel afilado; son las más utilizadas en nuestro medio. 
5.2. Agujas de tipo Whitacre y tipo Sprotte (atraumáticas): el orificio está en un lateral de la aguja; la punta es roma, sin filo; asocian menor incidencia de cefalea postpunción. 
6) Tamaño de la aguja: se ha de utilizar la aguja de menor tamaño que permita extraer la muestra de LCR de forma adecuada (22 G). 
7) Punto de entrada: se ha de buscar el punto de entrada palpando el espacio interespinoso que queda por debajo de la línea que une las dos crestas ilíacas, que se correspondería con el cuerpo vertebral L4 o el espacio intervertebral L4-L5. Se debe puncionar en el primer o segundo espacio intervertebral inmediatamente inferior a esta línea, que correspondería con los espacios L4-L5 o L5-S1, ambos inferiores a la terminación de la médula espinal en el niño (en el nivel L3 aproximadamente). 
8) Introducción de la aguja: Orientación del bisel de la aguja con las agujas tipo Quincke: paralelo a las fibras longitudinales de la duramadre, para evitar el desarrollo de cefalea postpunción. 
8.1. En paciente sentado: bisel hacia un lado.
8.2. En paciente en decúbito lateral: bisel hacia arriba o hacia abajo. 
Se ha de insertar la aguja con una inclinación aproximada de 15◦ en dirección al ombligo. Ruidos o sensaciones percibidas con el avance de la aguja: se corresponden con la perforación de distintas estructuras. La más constante aparece al atravesar el ligamento amarillo (que une las láminas vertebrales). Coincide con una disminución de la resistencia al avance de la aguja. En ese momento se retira el fiador para comprobar si hay flujo de LCR a su través. 
9) Recogida de muestras: la muestra debe ser recogida directamente en un tubo estéril. Nunca se debe aspirar. 
10) Retirada de la aguja: al terminar, se debe reinsertar el fiador siempre antes de retirar la aguja. 

Pues algo tan habitual, tiene amplio margen de mejora, como demuestra un reciente estudio por la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas sobre 206 cuestionarios (70% pediatras y 30% residentes). 
Dos conclusiones para la reflexión: 
- La mayoría de los pediatras colocan mal el trocar cuando hacen una PL (85% pediatras frente a 64% residentes; p= 0,001) y muchos utilizan en el recién nacido una aguja sin fiador (tipo “palomilla”) cuando está desaconsejado (46% pediatras frente a 30% residentes; p= 0,035). Otro punto de mejora es que, si bien, si se utiliza analgesia local, el uso de sedación farmacológica no se realiza en casi la mitad de los pacientes. 
- Los residentes de pediatría y los pediatras con menor experiencia siguen las recomendaciones con mayor frecuencia. 

Un ejemplo más de que la actualización en medicina es una norma.

jueves, 19 de mayo de 2011

Empatía en medicina: más allá de la cordialidad y del sentimiento



La empatía en medicina puede definirse como la capacidad y esfuerzo por comprender los sentimientos y la posición del paciente durante una relación asistencial y hacerlo evidente a nivel verbal y no verbal. La empatía empieza cuando escuchamos a alguien, sin presuponer nada y con ánimo de ayudarle. La empatía es diferente a la simpatía (pues no produce contagio emocional y el clínico sabe en todo momento cuáles son las emociones suyas y cuáles las del paciente) y a la cordialidad (que es un hábito, pero la empatía nunca debiera ser automática).

El artículo especial de F. Borrell, publicado en Medicina Clínica bajo el título "Empatía, un valor troncal en la práctica clínica" habla de este tema en profundidad y analiza aspectos como los factores favorecedores y precursores de la empatía, equivalentes empáticos, conclusión empática, contraindicaciones y yatrogenia de la empatía, etc. De especial interés es el análisis que realiza sobre algunas funciones de la empatía:
- Acomodación: la empatía se dirige a que el paciente acepte su situación o sus emociones
- Apoyo: la empatía se dirige a que el paciente perciba que estamos de su lado y procuramos su mejor bien
- Conexión: la empatía se dirige a que el paciente no deje de confiar en nosotros y continúe percibiéndonos como agentes de salud que procuran su mejor bien
- Catártica: la empatía se dirige a subrayar una conducta o una emoción para que el paciente se sienta capaz de expresarla en toda su intensidad
- De cambio: el paciente no se espera nuestra conducta empática y al recibirla se produce un cambio notable en la relación
- Exculpatoria: al manifestar nuestra empatía demostramos que no sentimos ningún tipo de vergüenza por las inculpaciones que el paciente o el familiar nos han hecho

La empatía no es un sentimiento, sino una actitud de la que se derivan diversos sentimientos. La empatía es una actitud útil y necesaria en la práctica clínica. No dejéis de leer el artículo con detenimiento.


Os dejamos también al enlace de un documento promovido por la Sociedad Española de Oncología Medica: la Guía de la Empatía. Aunque enfocada para la comunicación con la mujer con cáncer de mama, su contenido es útil para muchas situaciones médicas. De gran interés el decálogo final de conclusiones y que incluye vídeos con situaciones concretas.

lunes, 5 de octubre de 2009

Crónicas de la gripe desde una consulta de pediatría

Tengo un amigo pediatra que trabaja en un centro de salud. A su cuidado tiene unos 1.350 niños, con lo que desde luego no tiene tiempo de aburrirse.

Anda mi amigo algo mosqueado con todo lo que se lee, se oye y se ve en periódicos, radios y televisiones. Mi amigo procura informarse y ve que esta "gripe nueva" no parece tan fiera como la pintan. Ya ha pasado por todo el hemisferio sur y ha comprobado, leyendo las estadísticas de aquellos lejanos países, que esta "gripe nueva" parece incluso más leve que la que cada año está acostumabrado a lidiar. De hecho, mi amigo ve con algo de desasosiego cómo estas estadísticas oficiales, en cierto modo, van por un lado, y las recomendaciones de organismos oficiales (OMS, CDC, ECDC...) parecen ir por otro. Parece que todas estas respetables organizaciones se han puesto de acuerdo en considerar como "grupo de riesgo" a los niños pequeños. La OMS, a todos los menores de 5 años. Los otros dos organismos, a los menores de 2 años.

Mi amigo ya tiene una edad (tampoco mucha, pero digamos que ya ha cubierto el ecuador de su vida laboral, si es que le dejan jubilarse). Tiene ya, por tanto, una experiencia. Mucha o poca, pero la tiene. Cada otoño-invierno (y el resto de los meses del año también) sabe que son precisamente los niños y niñas de esos grupos de edad los que más consultan. Bueno, no ellos: sus padres y madres. Por eso ya sabe que, aunque estos niños son los que más vienen a consulta, la inmensa mayoría de las ocasiones lo hacen por enfermedades víricas, respiratorias y digestivas, en su mayoría banales.

A fecha 5 de octubre, ve que su consulta es como otros años por estas fechas: niños pequeños con fiebre, tos y mucosidad, y un excelente estado general. Pero este año tiene una particularidad: desde que la "gripe nueva" apareció en escena, ve que todos esos niños que ve (pero todos-todos) cumplen los criterios de caso clínico de sospecha de gripe. Tampoco es que esos criterios pidan mucho: fiebre de 38º o más y síntomas catarrales. Es decir, síntomas y signos poco o nada específicos.

Sin embargo, y leyendo las recomendaciones de esos sesudos organismos antes mencionados, mi amigo ve con extrañeza (y hasta con cierto susto) cómo algunos de sus protocolos instan a prescribir antivirales a esos niños que ve siempre y que sabe de sobras que se curan solos.

"Tampoco hay manera de saber si el niño que tengo delante tiene gripe o no, ya que no tengo pruebas de diagnóstico rápido", me dice mi amigo. Y tiene razón. "No sólo para saber si tiene la gripe, sino para saber si es la A H1N1 2009", y le vuelvo a dar la razón. "¿Se nos va a pedir que a todos estos niños con infecciones respiratorias agudas a los que nunca les hemos dado fármacos - excepto paracetamol o ibuprofeno - les demos ahora medicación antiviral?". A mi preocupado amigo le respondo que no lo creo...

Mi amigo me comenta que, ante la cantidad de información en cierto modo contradictoria que tiene en la cabeza, va a seguir aplicando su sentido común y ojo clínico. Yo le digo que es lo mejor que puede hacer. Le recomiendo además que busque información independiente y basada en pruebas (que la hay) y sin conflictos de intereses.

Mi amigo me dice que, por jugar, va a contar hoy cuantos niños de los que verá durante la tarde cumplen los criterios de caso de sospecha de gripe. Si me lo cuenta os lo escribiré en este blog.