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miércoles, 10 de junio de 2026

Uso y cuidado de la lengua española en la ciencia

 

El libro “Uso y cuidado de la lengua española en la ciencia” es una obra colectiva, coordinada por Federico J. C-Soriguer y Antonio Diéguez, analiza la situación actual y el futuro del español como lengua de comunicación científica. Aunque el inglés predomina hoy como la lingua franca del conocimiento, los autores defienden que el español es vital para integrar la ciencia en la cultura de las sociedades hispanohablantes. El texto recopila dieciocho capítulos donde especialistas en medicina, humanidades y tecnociencia reflexionan sobre la necesidad de cuidar el léxico y fomentar la divulgación científica en nuestro idioma. Se destaca la importancia de iniciativas como el Diccionario Panhispánico de Términos Médicos para mantener la precisión y unidad del lenguaje especializado. En definitiva, el libro propone que una lengua fuerte no puede renunciar a expresar los avances que transforman el mundo moderno. La publicación subraya que fortalecer la ciencia en español es un requisito indispensable para garantizar la soberanía cultural y el pensamiento crítico en el futuro. El libro de 203 páginas se puede descargar desde este enlace. Y es una nueva obra de Fundación Lilly, gran defensor de la ciencia en español y de las humanidades.

Un libro del que se pueden extraer estas preguntas y respuestas: 

a) ¿Cuál es la relación entre el lenguaje médico y la dimensión humana? 

Es una relación profunda e indisoluble, ya que la medicina surge en el momento en que el ser humano adquiere la capacidad de «decir» y manifestar que algo le ocurre a su cuerpo. Una relación que se manifiesta en los siguientes puntos clave: 

- El origen evolutivo y comunicativo. La medicina comenzó cuando los homínidos solo podían comunicarse mediante expresiones no verbales (gestos, miradas, sonidos) para indicar su padecimiento. Con la evolución, el ser humano se convirtió en un animal locuente, desarrollando un lenguaje articulado que permitió un salto cualitativo en la intercomunicación entre el ser humano doliente y el ser humano acompañante que buscaba su curación. 

- El «acto médico» como eje estructural. El lenguaje médico es el instrumento fundamental que hace posible el acto médico, definido como el proceso de comunicación que vincula al médico y al enfermo. Este encuentro se basa en una triple comunicación: Comunicación no verbal (niradas, gestos, silencios y tacto), Comunicación instrumental (vinculada a la actividad médica específica del momento) y Comunicación verbal (un vector primordial que combina el habla común con el lenguaje médico especializado). 

- Componentes de la dimensión humana. Siguiendo a Pedro Laín, el lenguaje médico nutre tres componentes esenciales de la relación humana en la medicina: Cognoscitivo (relacionado con el diagnóstico y el saber médico), Operativo (vinculado a la exploración y el tratamiento) y Afectivo (fundamental para construir la confianza mutua entre el médico y el paciente). 

- Identidad, dolor y esperanza. El lenguaje médico no es solo un conjunto de tecnicismos; es un componente del lenguaje humano que nos vincula con nuestra identidad como seres que sienten y piensan. Permite expresar tanto el dolor humano que implica la enfermedad como la esperanza que suponen la investigación y la tecnología. En este sentido, la dimensión científica y la humana no son cosas distintas, sino «dos lados de la misma cosa». 

- El papel protagónico del paciente. A diferencia de otros momentos históricos, hoy se reconoce que el paciente no es un sujeto pasivo. El conocimiento y uso del lenguaje médico es un derecho legal que permite a las personas ser protagonistas de su propia enfermedad y estar «a la altura de su tiempo» en la toma de decisiones sobre su salud. 

En conclusión, el lenguaje médico en español debe aspirar a la claridad y el rigor, no solo por precisión científica, sino para que el acto médico sea plenamente humano y efectivo en el mundo hispanohablante. 

b) ¿Qué desafíos enfrentan los científicos al publicar en un mundo monolingüe? 

En un mundo donde el inglés se ha consolidado como la lingua franca de la ciencia, los investigadores que no son hablantes nativos de este idioma enfrentan desafíos multidimensionales que van desde barreras lingüísticas hasta presiones económicas y profesionales. Y estos son los principales retos: 

- Barreras lingüísticas y pérdida de matices:  
• Pobreza expresiva: publicar en una lengua no nativa a menudo resulta en un «inglés neutro» que carece de los recursos expresivos y matices necesarios para las disciplinas más técnicas, y especialmente para las ciencias sociales y humanidades. 
• Exigencia de nivel nativo: muchos editores de revistas científicas rechazan artículos de oficio si el texto no alcanza el nivel de expresión de un hablante nativo, lo que obliga a los científicos a contratar traductores profesionales que no siempre captan la complejidad del tema. 

- Desventajas académicas y de prestigio: 
• Sesgo en las citas: los trabajos escritos en inglés se citan significativamente más que los escritos en otras lenguas. Esto crea una «servidumbre del impacto», donde los científicos se ven obligados a publicar en inglés para mejorar su currículum, prestigio y obtener mejoras laborales o salariales. 
• Invisibilidad del trabajo no anglófono: los académicos anglosajones rara vez consultan investigaciones realizadas en otros idiomas, lo que genera relaciones asimétricas de poder y conocimiento. 

- Presiones económicas y el modelo de negocio editorial: 
• Red clientelar: el modelo actual obliga a los científicos a pagar por publicar (muchas veces con fondos públicos) y luego las universidades deben pagar costosas suscripciones para leer esos mismos artículos. 
• Monopolio del impacto: los algoritmos que miden la relevancia científica están controlados por unas pocas empresas que priorizan la literatura en inglés, condenando a la «irrelevancia» a las publicaciones en otros idiomas. 4. Erosión cultural e intelectual 
• Dificultad para pensar creativamente: escribir en el propio idioma permite explorar mejor el mundo de las ideas complejas; por el contrario, el monolingüismo científico puede «secuestrar el espíritu» y la identidad cultural del investigador. 
• Colonización semántica: la avalancha de descubrimientos nominados originalmente en inglés provoca una entrada masiva de anglicismos, traducciones erróneas y neologismos que deterioran el idioma nativo. 

- Desconexión con la sociedad: 
• Brecha con la ciudadanía: la presión por publicar exclusivamente en inglés para pares internacionales distancia a los científicos de su entorno local, dificultando que los avances lleguen a la población que financia la investigación y que no domina la lengua inglesa. 
• Riesgo de «Saganización»: los científicos que dedican tiempo a la divulgación en su lengua materna a menudo ven esta labor denostada o poco valorada en los sistemas de evaluación académica. 

En definitiva, el desafío no es solo comunicarse, sino evitar que la ciencia se convierta en una actividad «distante, elitista e indolente» que ignore las necesidades y el conocimiento experiencial de las comunidades locales. 

c) ¿Cómo puede el español impulsar la cultura científica en Iberoamérica? 

El español puede impulsar la cultura científica en Iberoamérica actuando como un puente esencial entre el conocimiento especializado y la sociedad, partiendo de la premisa de que la ciencia es cultura y se integra mejor a través de las lenguas autóctonas. Para lograr este impulso, cabe considerar diversas estrategias clave: 

- Consolidación de espacios comunes de conocimiento. La creación y fortalecimiento del Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC) es fundamental para generar una cultura científica cohesionada en su diversidad, utilizando el español y el portugués como vehículos de unión. Este espacio permite la colaboración transnacional entre universidades y equipos de investigación, lo que ayuda a que el conocimiento generado revierta en un crecimiento sostenible para la región. 

- Democratización de la ciencia a través de la lengua. El uso del español es una herramienta indispensable para la democratización de la ciencia, ya que elimina las barreras lingüísticas que distancian a la ciudadanía de los avances tecnológicos. Al comunicar los hallazgos en la lengua materna de los hablantes, se facilita la participación ciudadana, se mejora la educación científica en todas las etapas y se fomenta el pensamiento crítico frente a la desinformación y las pseudociencias. 

- Fortalecimiento de la divulgación científica. La divulgación y el periodismo científico en español tienen una audiencia potencial enorme que depende de estos medios para estar informada sobre el estado de la investigación. Iniciativas que acerquen la ciencia al público general, como conferencias, museos y redes sociales, son vitales para que la sociedad no vea la ciencia como algo ajeno, sino como parte de su realidad cotidiana. 

- Políticas públicas y apoyo institucional. Para elevar el prestigio del español en la ciencia, es necesario mejorar el apoyo público a la investigación en los países de habla hispana, incrementando la inversión en I+D. Algunas propuestas concretas incluyen: 
• Correlato en español: exigir que la investigación financiada con fondos públicos tenga un resumen o versión en español, incluso si se publica originalmente en inglés. 
• Incentivos en eventos: no desincentivar el uso del español en congresos nacionales e iberoamericanos, fomentando su uso entre los investigadores más jóvenes. 
• Calidad editorial: incrementar la calidad y el prestigio de las publicaciones científicas en español para que sean referentes de excelencia. 

- Integración con las nuevas tecnologías. En la era digital, es un desafío crítico que el español genere sus propios tecnolenguajes y se integre plenamente en la inteligencia artificial y el big data. Lograr que los algoritmos "piensen" y se nutran del español es esencial para preservar nuestra identidad cultural y evitar que el conocimiento científico se convierta en un ámbito exclusivo de otras lenguas. 

En conclusión, empoderar el español como lengua científica no busca competir con el inglés como lingua franca, sino asegurar que la comunidad hispanohablante pueda pensar, generar e innovar desde su propia realidad, garantizando un futuro donde la ciencia sea accesible y beneficiosa para todos sus ciudadanos. 

d) ¿Qué papel juega el español frente al inglés en ciencia? 

En la actualidad, la relación entre el español y el inglés en el ámbito científico está marcada por una clara asimetría: mientras el inglés se ha consolidado como la lingua franca de la comunicación científica internacional, el español desempeña un papel fundamental en la integración cultural, la educación y la democratización del conocimiento. 

- El inglés como la lengua de la "vanguardia" y el impacto 
• Hegemonía absoluta: tras la Segunda Guerra Mundial, el inglés sustituyó a lenguas como el latín, el francés y el alemán como vehículo universal de la ciencia. Hoy, aproximadamente el 94 % de los artículos en bases de datos como Web of Science están en inglés, frente a un escaso 1,3 % en español.
• Servidumbre del impacto: existe una presión constante sobre los científicos para publicar en inglés, ya que estos trabajos reciben significativamente más citas, lo que es determinante para el prestigio profesional, la obtención de proyectos y las mejoras salariales. 
• Modelo de negocio: esta hegemonía alimenta un modelo editorial donde los científicos pagan por publicar y las instituciones pagan costosas suscripciones para leer, beneficiando principalmente a grandes grupos editoriales anglosajones. 

- El español como lengua de cultura, educación y sociedad 
• Ciencia como cultura: la ciencia se integra mejor en la sociedad cuando se comunica en la lengua materna de los ciudadanos. El español es el vehículo idóneo para que la ciencia no sea vista como algo ajeno o de élite, sino como parte de la realidad cotidiana. 
• Formación y divulgación: la formación de científicos en países hispanohablantes se realiza mayoritariamente en español. Además, el español tiene un campo inmenso en la divulgación y el periodismo científico, donde existe una audiencia de cientos de millones de personas que dependen de su lengua para entender los avances tecnológicos. 
• Democratización: el uso del español es clave para reducir la brecha de conocimiento entre los investigadores y la ciudadanía, fomentando el pensamiento crítico frente a la desinformación. 3. La dimensión humana y profesional 
• El acto médico: en disciplinas como la medicina, el español es insustituible para el encuentro entre médico y paciente. Permite expresar con precisión el dolor y la esperanza humana, algo que un "inglés neutro" o técnico no siempre logra captar. 
• Resistencia en el derecho: curiosamente, en el ámbito jurídico, el español mantiene una fuerte resistencia a la "anglobalización", conservando su propia terminología y cultura profesional. 

- Desafíos y horizontes futuros 
• Terminología y rigor: para que el español sea una lengua de ciencia competitiva, es vital cuidar el lenguaje y evitar la entrada masiva de anglicismos crudos. Iniciativas como el Diccionario panhispánico de términos médicos buscan garantizar esta unidad y claridad. 
• Tecnociencia e IA: el gran reto del siglo XXI es lograr que el español no solo sirva para "decir" la ciencia ya hecha, sino para generar innovación e inteligencia artificial en nuestro propio idioma. 
• Esperanza tecnológica: algunos expertos pronostican un futuro donde el desarrollo de la traducción automática y la IA permita a cada científico escribir en su propia lengua, eliminando la barrera lingüística y restando peso a la posición privilegiada del inglés. 

En conclusión, el español no pretende competir con el inglés como herramienta de intercambio global, sino reafirmarse como el instrumento imprescindible para construir una cultura científica sólida en la comunidad hispana. 

e) ¿Cómo se aplica la triple comunicación en el acto médico?

La triple comunicación se aplica en el acto médico —el proceso de comunicación que vincula técnicamente el encuentro entre el médico y el enfermo— como un eje estructural de interacción que ha permanecido constante a lo largo de la historia. Esta interacción se manifiesta a través de tres modalidades distintas: 
1. Comunicación no verbal: se produce en ambas direcciones e incluye elementos como la mirada, los sonidos, los gestos, los silencios y la tactación (el tacto). 
2. Comunicación instrumental: está directamente vinculada a la actividad médica específica que se desarrolla en cada momento del encuentro. 
3. Comunicación verbal: es considerada el vector primordial que recorre todo el proceso. Combina el habla común con el lenguaje médico de la época. 

Esta triple comunicación nutre los tres componentes fundamentales que Pedro Laín distingue en la relación médico-paciente: los componentes cognoscitivo, operativo y afectivo. El acto médico se define como el proceso de comunicación técnica que vincula el encuentro entre el médico y el enfermo, basado en la voluntad del paciente de curarse y la del profesional de prestar ayuda. 
• Componente cognoscitivo: está vinculado al diagnóstico y al saber médico. Es la parte del encuentro donde se busca el conocimiento sobre lo que le ocurre al cuerpo del paciente, permitiendo identificar la enfermedad a través del estudio y la interpretación de los signos y síntomas. 
• Componente operativo: se refiere a la actividad práctica y técnica del quehacer médico, específicamente a la exploración física y la aplicación del tratamiento. Es la dimensión donde el saber médico se traduce en acciones concretas para buscar la curación o el alivio del doliente. 
• Componente afectivo: es el elemento que acompaña y sostiene la confianza mutua entre el médico y el paciente. Este componente es esencial para la relación humana en la medicina, ya que permite que la interacción no sea solo técnica, sino que considere la identidad del paciente como un ser «pensante y sintiente». 

El lenguaje médico desempeña un papel crucial en estos tres ámbitos, ya que nutre los fundamentos conceptuales e instrumentales de cada uno. A través de una triple comunicación (no verbal, instrumental y verbal), el lenguaje permite que el médico y el paciente se entiendan y colaboren eficazmente en el proceso de salud y enfermedad. En la actualidad, se destaca que el paciente debe conocer este lenguaje para dejar de ser un sujeto pasivo y convertirse en protagonista de su propia enfermedad. 

f) ¿Qué papel juegan las redes sociales en la divulgación científica? 

Las redes sociales desempeñan un papel fundamental y transformador en la divulgación científica actual, actuando como uno de los principales canales para conectar el conocimiento especializado con la ciudadanía. Y su impacto se manifiesta en los siguientes aspectos: 

- Canal preferente para las nuevas generaciones. El uso de Internet y las redes sociales se ha consolidado como la vía principal de información científica. Para los jóvenes de entre 15 y 34 años, las redes sociales y los vídeos son los canales favoritos para informarse sobre ciencia y tecnología. Esta tendencia es parte de una realidad donde más de la mitad de la humanidad es usuaria de estas plataformas. 

- Democratización y alcance global. La proliferación de las redes sociales ha dado un impulso notable a la comunicación de la ciencia, permitiendo: 
• Romper barreras geográficas y sociales: personas de todo el mundo pueden acceder a contenidos científicos de calidad independientemente de su formación académica. 
• Diversificación de formatos: la divulgación se realiza ahora a través de comentarios en redes, pódcast (en plataformas como Spotify o iVoox) y vídeos en YouTube. 
• Posición del español: el español es el segundo idioma más utilizado en las principales redes sociales del mundo, como Facebook, Instagram, LinkedIn y X. 

- Transformación del lenguaje científico. Las redes sociales y las tecnologías digitales han forzado una evolución hacia lo que las fuentes denominan tecnolenguajes. Esto incluye: 
• Brevedad y síntesis: plataformas como WhatsApp imponen un lenguaje reducido a la esencia. 
• Hibridación: el uso de emoticonos y la combinación de palabras, gestos y ritmos en vídeos o publicaciones facilitan la transmisión de significados complejos. 

- Desafíos y riesgos: la "posverdad". A pesar de sus ventajas, las redes sociales presentan desafíos críticos para la cultura científica: 
• Propagación de pseudociencias: facilitan la difusión de teorías conspirativas, movimientos antivacunas y noticias falsas. 
• Clickbait y superficialidad: existe una saturación de contenido sensacionalista o inventado que busca el impacto por encima de la veracidad. 
• Necesidad de mediadores: ante este panorama, surge la figura del fact-checker o revisor de veracidad, aunque su labor sigue siendo insuficiente. Por ello, las fuentes subrayan que las universidades y academias científicas deben ser los referentes de contenido veraz en estos entornos. 

En conclusión, las redes sociales han pasado de ser un medio secundario a ser el escenario principal donde se construye la cultura científica de la sociedad, exigiendo a los científicos no solo presencia, sino también una mayor alfabetización mediática para combatir la desinformación. 

g) ¿Cómo impacta la IA en el lenguaje médico actual? 

La inteligencia artificial (IA) está transformando el lenguaje médico actual de diversas maneras, desde la gestión terminológica hasta la superación de barreras lingüísticas en la investigación. Su impacto se manifiesta principalmente en los siguientes puntos: 

- Vigilancia y actualización terminológica. Uno de los impactos más directos es la propuesta de crear unidades de terminovigilancia. Estas utilizarían algoritmos de inteligencia artificial para detectar en tiempo real nuevos conceptos y términos en revistas científicas (mayoritariamente en inglés). El objetivo es facilitar la traducción inmediata y la creación de neologismos pertinentes en español, evitando que el inglés «rompa el valladar» de nuestra lengua sin control. 

- Superación de la barrera del inglés. La IA está ayudando a paliar la desventaja de los investigadores hispanohablantes: 
• Traducción automática: herramientas como el traductor de Google permiten una lectura rápida de artículos científicos. 
• Mejora de textos: nodelos de lenguaje como ChatGPT son utilizados por científicos para mejorar la redacción de sus trabajos en inglés, permitiéndoles centrar sus esfuerzos intelectuales en la investigación y no solo en el dominio del idioma. 
• Fiabilidad técnica: en textos de carácter médico o técnico, donde la sintaxis es más sencilla y hay pocas figuras retóricas, las traducciones de la IA son cada vez más difíciles de distinguir de un original. 

- Surgimiento de «tecnolenguajes». La IA es parte de una revolución que ha transformado los idiomas comunes en tecnolenguajes. En medicina, esto implica que la práctica lingüística ya no solo se da entre personas, sino que está mediatizada por programas informáticos y el procesamiento de grandes volúmenes de datos (Big Data). Esto modifica la forma de generar innovaciones y de comunicar el conocimiento médico. 

- Riesgos para la identidad del idioma. A pesar de sus ventajas, se advierten sobre desafíos críticos: 
• Riesgo de «marasmo»: existe la preocupación de que el español científico se «adelgace» o caiga en la desnutrición por falta de generación de contenido propio, ya que el desarrollo de la IA en inglés y chino crece a un ritmo casi inalcanzable para el español. 
• Pérdida de matices: al basarse en el análisis estadístico de datos, la IA puede consolidar términos estándar y desechar versiones válidas que un traductor humano usaría por razones estilísticas, reduciendo la espontaneidad del lenguaje. 
• Necesidad de un corpus en español: se argumenta que los algoritmos de la IA (que son la «gramática» de esta tecnología) deben hacerse y pensarse en español. Si la IA solo se nutre de otros idiomas y luego se traduce, se pierde la aproximación particular a la realidad y la idealidad intrínseca de la lengua española. 

En conclusión, mientras que la IA ofrece herramientas potentes para la traducción y la actualización del léxico médico, también exige un esfuerzo activo de la comunidad científica para asegurar que el español no sea solo un idioma receptor, sino una lengua en la que la tecnología también «piense» e innove.

miércoles, 23 de julio de 2025

XIX Jornada MEDES: El español de la ciencia multilingüe

 

El pasado 7 de julio de 2025 tuvo lugar en El Escorial y en el contexto de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense-, la XIX Jornada MEDES de Fundación Lilly, bajo un título tan significativo como “EL ESPAÑOL DE LA CIENCIA MULTILINGÜE”. 

Porque defender el multilingüismo en la ciencia es sinónimo de compromiso para acercar la ciencia al entorno más próximo, a quien la necesita, a quien la quiere o a quien le interesa o le podría interesar. Si nadie cumpliera con esta misión, la cultura científica no se incrementaría y la percepción social de la ciencia no mejoraría. Si bien el inglés es la lengua hegemónica que se utiliza en la comunicación de la ciencia en el ámbito internacional, es crucial atender al resto de lenguas que local y regionalmente contribuyen a ello. 

Fortalecer una lengua en la ciencia es fruto de un engranaje complejo; no se produce espontáneamente. Implica trabajar desde muchos ámbitos y, a ser posible, de manera coordinada. Desde las instituciones, los medios de comunicación o la divulgación, pero también desde la investigación, la política a todos los niveles y la diplomacia científica; en definitiva, haciendo que confluyan ciencia y política. 

Por otra parte, que los contenidos científicos producidos en un idioma estén en el entorno digital, sean visibles y recuperables es una cuestión crucial en la fortaleza de este idioma en la ciencia. Hacer que las publicaciones, conjuntos de datos u otros resultados de investigación en nuestras lenguas sean “descubribles”, es decir, puedan saltar a la vista de un usuario que busca información, es otro pilar en el que trabajar a nivel científico y técnico. También lo es incrementar los corpus de literatura científica en español para que nutran las aplicaciones de inteligencia artificial generativa más diversas. Si nuestros contenidos científicos no alimentan tales sistemas, los resultados que producen o el conocimiento que trasladan resultarán incompletos y sesgados. 

Finalmente, no hay duda de que el multilingüismo y la traducción son pilares fundamentales para la comunicación global de la ciencia y la preservación de la diversidad cultural. En este sentido, la investigación en terminología es indispensable para que el uso de nuestras palabras en la ciencia prevenga del uso de barbarismos, pero también para mejorar la calidad de las traducciones tanto humanas como automáticas, cada vez más precisas y contextuales gracias a los avances en inteligencia artificial y procesamiento del lenguaje natural. 

La XIX edición de la Jornada MEDES se estructurará en tres conversaciones dinámicas dedicadas a analizar las políticas públicas para promover la comunicación de la ciencia en diferentes idiomas; los retos que ofrece el multilingüismo digital en el ámbito científico; así como las oportunidades que ofrece la tecnología para mejorar la precisión de la traducción e interpretación, poniendo especial énfasis en el campo de la medicina. 

- MESA REDONDA 1: “Políticas lingüísticas de la ciencia”, moderada por Elea Giménez, investigadora científica del CSIC, y Guillermo Escribano, Director General del Español en el Mundo. 

- MESA REDONDA 2: “De la Torre de Babel a la tecnología del lenguaje“, moderada por Manuel González Bedia. Vicerrector de Innovación, Transferencia y Formación Permanente (Universidad de Zaragoza). 

- MESA REDONDA 3: “Terminología multilingüe en el ámbito institucional: un momento clave”, moderada por Luis González Jiménez, Terminólogo en la Dirección General de Traducción (Comisión Europea). 

En este enlace está disponible la grabación de la Jornada, a través de nuestro canal de YouTube de Fundación Lilly.  

Y dentro de estas Jornadas también se entregaron los Premios MEDES 2025. El podcast "Miel y Limón. Pediatras al micro" ha sido galardonado con el premio a la Mejor Iniciativa por su labor en la divulgación del conocimiento biomédico en español, y la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) ha recibido el premio a la Mejor Institución por su destacada contribución a la promoción del español en la comunicación científica biomédica. 



lunes, 26 de agosto de 2024

Medicina en español VII: pasen, lean y aprendan

 

Fue en el año 2015 cuando realicé en este blog la primera reseña al proyecto de Fernando A. Navarro, médico y traductor, maestro del lenguaje y amigo, y que en formato de libro se titula Medicina en español. Realmente el inicio de este proyecto alrededor del placer del lenguaje médico comienza en el año 2006 en la sección “Laboratorio del lenguaje” de Diario Médico. Y es a partir del año 2015 cuando otros dos buenos amigos, José Antonio Sacristán, como director de Fundación Lilly, y Manuel Guzmán, como coordinador de la iniciativa MEDES (MEDicina en Español) consideran recopilar estas contribuciones periódicos en un libro. El primero fue ese, publicado en 2105, luego vinieron otros, y hace unos meses pudimos recibir su último tomo: Medicina en español VII. De hecho, la serie de libros de Medicina en español de Fernando A. Navarro van parejos a la serie de libros de Cine y Pediatría, otro proyecto que también tiene el apoyo de Fundación Lilly.  

Y sí, la saga continúa y como bien expresan en el prefacio otros dos amigos (José Ramón Zárate, periodista especializado en salud vinculado a Diario médico, y Elea Giménez Toledo, coordinadora de la Plataforma ES-Ciencia del CSIC) este libro permite leer y navegar sobre las palabras, sobre las palabras de un idioma tan rico como el español (y los distintos españoles) y su aplicación a la ciencia, tarea colectiva en el que todos (lectores, escritores, docentes, científicos, instituciones,…) podemos contribuir a cuidar y mejorar. Y aunque cada libro se divide en distintos apartados, cada libro tiene la vida de su tiempo. De las palabras de su tiempo. Por ello, en los dos libros previos (V y VI) tuvo gran impacto el lenguaje alrededor de la covid-19 y en este tomo VII eclosiona la importancia de la inteligencia artificial (IA) y herramientas como el ChatGPT (cuyas siglas el autor denomina como GePeTo, para facilitar la pronunciación de las siglas y hacer un guiño al cuento de Carlo Collodi y que, como Pinocho, parece ser un diablillo que, desde el momento de cobrar vida, se ríe de su creador , miente tanto como habla). 

Os invito a conocer Medicina en español VII, a sumergirse en sus 331 páginas divididas en 10 apartados temáticos, a cada cual más interesantes, curiosos y divertidos, una fuente continua de aprendizaje. Estos son sus 10 apartados, lo que por sí mismo habla de su interés: 

I. ¿De dónde viene? 
II. Lengua viva 
III. Del hombre al nombre 
IV. Dudas razonables 
V. Inteligencia artificial 
VI. Medicina y literatura 
VII. Bien decir 
VIII. ¡Qué difícil es el inglés! 
IX. Humor y lenguaje 
X. Varia et curiosa 

Como nos recuerda su autor, ese “Laboratorio del lenguaje” de donde todo procede, es un florilegio de recomendaciones, dudas, etimologías, errores, anglicismos y curiosidades varias del lenguaje médico.



miércoles, 15 de marzo de 2023

Epónimos en Medicina: argumentos a favor y en contra


Los epónimos son muy frecuentes en ciencias de la salud y una parte fundamental del lenguaje y de la cultura histórica de los médicos, ya que numerosas personas han dado nombre a enfermedades, síndromes y signos, partes anatómicas, procesos fisiológicos y patológicos. A pesar de ser términos etimológicamente vacíos, están ampliamente arraigados en la educación médica y en historia de la medicina, de manera que sería muy difícil prescindir de ellos, o incluso, como proponen algunos, erradicarlos. En la actualidad, no es frecuente que surjan nuevos epónimos médicos, ya que todos los desarrollos importantes de la medicina son fruto del trabajo en equipo y, por ello, es difícil bautizarlos con nombres que incluyan a todas las personas involucradas. 

Continúa el debate científico en la literatura médica con argumentos a favor y en contra de su uso, tal como revisamos en este artículo de la serie Comunicación científica y que os aconsejamos revisar en toda su extensión. 

El mayor número de epónimos proceden de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los idiomas científicos predominantes eran el inglés y el alemán. Desde el siglo pasado, el nombramiento de nuevos hallazgos con epónimos se empezó a dejar de lado y los términos pasaron a ser más descriptivos, denominando a los nuevos hallazgos con nombres de objetos naturales que permitieran hacer una asociación directa con la enfermedad, técnica, estructura anatómica, etc. 

A) Argumentos a favor del uso de epónimos 

1. Uno de los argumentos más fuertes tiene que ver con que el uso de epónimos supone un respeto a la tradición y a la historia, ya que reconocen el descubrimiento y al descubridor. 

2. Los epónimos son parte integrante del lenguaje médico aprendido, pues fuimos educados, tanto en la etapa de grado como en la de postgrado, con el aprendizaje de los epónimos. 

3. Una vez aceptados universalmente, son signos lingüísticos unívocos que facilitan la comprensión de muchos términos sin necesidad de explicar su concepto, facilitando la comunicación. Aportan precisión al lenguaje pues evitan, en algunos casos, las largas letanías de síntomas encadenados con los que se denominan algunas enfermedades y que resultan poco prácticas por ser excesivamente prolijas. Un ejemplo es la “tetralogía de Fallot”, que es mucho más fácil de decir que “enfermedad cardiaca congénita cianótica por defecto septal ventricular, estenosis pulmonar, hipertrofia ventricular derecha y dextroposición aórtica”. 

B) Argumentos en contra del uso de epónimos 

1. Los epónimos son denominaciones etimológicamente vacías. Las denominaciones de las enfermedades deberían ser descriptivas, indicando los principales síntomas y signos con los que se manifiestan. Por ejemplo, "herniación de las amígdalas del cerebelo" se entiende mejor que su epónimo "malformación de Arnold-Chiari". 

2. Los epónimos son a menudo criticados por su falta de exactitud histórica, prestando por ello un tributo inmerecido a quienes no fueron los verdaderos descubridores. La historia de la medicina está llena de ejemplos de personas que describieron una enfermedad mucho antes de la persona a la que finalmente se le adjudicó el descubrimiento. 

3. Los epónimos están sometidos a procesos de homonimia, polisemia y sinonimia La polisemia es el significado múltiple de una palabra, como el “signo de Babinski”, que designa, al menos, cinco fenómenos distintos de la exploración neurológica. La homonimia consiste en la identidad fónica (homofonía) y gráfica (homografía) de dos palabras con significados diferentes producida por la evolución coincidente de dos palabras que tienen significados distintos; por ejemplo el epónimo “Pick”, que puede referirse a la enfermedad de Pick (en honor al psiquiatra checo Arnold Pick), la pericarditis de Pick (cuyo nombre se debe al médico checo-austríaco Friedel Pick) y la célula de Pick (en honor al patólogo alemán Ludwig Pick). 

4. Su utilización constituye un abuso del culto a la personalidad y, en determinados casos, perpetúan nombres de individuos vanidosos que accidentalmente y con poco merecimiento intervinieron en la descripción de una enfermedad o proceso. Un caso especial son las atrocidades cometidas por los médicos nazis. 

5. No siempre existe unanimidad sobre el descubridor de la enfermedad, como lo demuestra el hecho de que existan epónimos compuestos por varios nombres o enfermedades para las que se emplean varios epónimos diferentes, lo que puede apreciarse fácilmente consultando alguno de los diccionarios de epónimos publicados. Un buen ejemplo de esto es la enfermedad de Jakob-Creutzfeldt, que también puede llamarse enfermedad de Creutzfeldt-Jakob19. 

6. El nombre propio también puede ser engañoso o confuso. Por ejemplo, "quiste de Baker" no tiene nada que ver con el quiste de los panaderos (baker en inglés), sino que es un quiste lleno de líquido que se produce detrás de la rodilla en las personas con artritis, nombrado por el cirujano inglés William Morrant Baker. 

7. Existen epónimos que se definen con otros epónimos. Por ejemplo, el síndrome de Dandy-Walker se define como “atresia del agujero de Magendie”; a su vez, “agujero de Magendie” se define como “orificio central ubicado entre los dos agujeros de Luschka”, que están situados en los ángulos laterales del ventrículo y dan paso a vasos sanguíneos de la piamadre que, entrando en la cavidad ventricular, se arborizan, constituyendo los plexos coroides. 

Así pues, los epónimos están ampliamente arraigados en la historia de la medicina, la educación y el lenguaje médico. A pesar del debate científico existente en la literatura médica a favor o en contra de su uso, su erradicación, aunque fuera deseable, requeriría un esfuerzo extraordinario y supondría realizar una purga de proporciones colosales. Existe una propuesta para que las enfermedades, las estructuras y los fenómenos fisiológicos o patológicos se denominen de acuerdo con sus características descriptivas como el color (por ejemplo, “el núcleo rojo” y “la sustancia negra” del mesencéfalo), su similitud morfológica con un objeto natural (“hipocampo”, estructura cerebral descrita por el anatomista del siglo XVI Giulio Cesare Aranzio, que advirtió una gran semejanza con la forma del caballito de mar o hipocampo), localización (“corteza cerebral”), etc., que utilizar epónimos; sin embargo, los epónimos pueden ser útiles para nombrar condiciones médicas multisintomáticas o procedimientos quirúrgicos complejos que no pueden condensarse de forma conveniente y razonable en uno o varios términos. 

Algunos epónimos tienden a ser reemplazados en la literatura, como enfermedad de Hirschsprung, que está siendo sustituida por megacolon agangliónico o aganglionosis; enfermedad de Pompe, sustituida por glucogenosis II; enfermedad de Christmas, sustituida por hemofilia B; enfermedad o mal de Pott, sustituida por espondilitis tuberculosa o tuberculosis vertebral; síndrome de Edwars, al que se prefiere trisomía 18; tumor de Wilms, para el que se propone nefroblastoma. 

Lo razonable parece ser mantener los epónimos clásicos que han perdurado en el tiempo, sea porque tienen mayor importancia clínica, mayor sensibilidad, especificidad y significación diagnóstica, o por su mayor importancia histórica.

lunes, 26 de julio de 2021

Libros "Medicina en español V", la saga continúa

 

Fue en el año 2015 cuando anunciamos desde este blog la presentación de “Medicina en español”, el libro del doctor Fernando A. Navarro que bajo el apoyo de Fundación Lilly recopilaba sus interesantes aportaciones en la sección “Laboratorio del lenguaje” de Diario Médico. Pues bien, han pasado unos cuantos años y se han ido editando diferentes libros. De forma que hace dos meses fue presentado ya el tomo quinto, “Medicina en español V”. 

El propósito de este proyecto es contribuir a la aclaración de dudas, etimologías, errores y curiosidades del lenguaje médico escrito en castellano. A lo largo de 325 páginas, la obra incluye un centenar de artículos, distribuidos en diez secciones, desde la titulada «De dónde viene» hasta la denominada «Varia et Curiosa», pero también secciones del interés como “Dudas razonables” , “Lenguaje jergal” o “Medicina y literatura”. 

El libro nos ilustra sobre el origen de algunos términos; nos confirma el desuso de algunas palabras y la pujanza de otras; nos muestra términos técnicos con apellidos ilustres; nos aclara dudas y vacilaciones frecuentes en relación con el uso del lenguaje; nos desbroza la jerga médica, el lenguaje informal de los profesionales sanitarios; nos cultiva acerca de la relación entre medicina y literatura, la historia, y hasta el cine, que despierta el apetito intelectual. Con este libro Medicina en español V se pretende – como en los libros previos - contribuir a mejorar el conocimiento y uso del lenguaje médico en español y a concienciar a la comunidad científica sobre la importancia de utilizarlo de forma apropiada y precisa.

Quien tenga interés dentro del territorio de España en este libro, puede solicitarlo de forma gratuita tras rellenar un formulario que se puede encontrar en este enlace y enviarlo a la dirección de correo electrónico: fl@fundacionlilly.com. 

Un libro y una colección que vale tener para leer y disfrutar del lenguaje y la cultura. Porque Fernando A. Navarro es médico y traductor, maestro del lenguaje. Comparto con él muchas cosas, principalmente amistad, pero también un pasado común como compañeros de Facultad de Medicina y un presente de más de dos décadas de trabajo conjunto como miembros de Fundación Lilly y del Comité Técnico de MEDES – MEDicina en ESpañol. 

Porque no es la primera vez que hablamos de este autor en nuestro blog. Ya lo hicimos en el año 2011 con el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina y en el año 2014 con el Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico. Hoy cabe hablar de este nuevo libro de Fernando, y lo hago con conocimiento de causa y el conflicto que marca la amistad. Además, de forma paralela, la colección “Medicina en español” y “Cine y Pediatría” avanzan año a año; él con su quinto volumen alrededor del lenguaje, nosotros con nuestro décimo volumen alrededor del séptimo arte en la infancia y adolescencia.



lunes, 8 de julio de 2019

Jornada "El lenguaje médico centrado en el paciente" en vídeo: una joya entre la medicina y la filología


El pasado 1 de julio tuvo lugar en El Escorial y en el contexto de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense-, la XIV Jornada MEDES de Fundación Lilly, bajo un título tan significativo como “LENGUAJE MÉDICO CENTRADO EN EL PACIENTE”. 

Un reunión muy especial - diría que única en España - fusión de ciencia y letras, de medicina y filología. Allí donde más de 200 asistentes de todos los ámbitos (clínicos y científicos, editores y revisores de revistas biomédicas, profesionales de la bibliotecas y de la cienciometría, periodistas y escritores, traductores médicos y documentalistas médicos, filólogos y antropólogos, gestores y presidentes de asociaciones de pacientes, etc.) se dieron cita alrededor de la ciencia médica y del lenguaje en español. 

Un programa que resultó especialmente atractivo, con ponentes de primera línea. Y hoy podemos compartir toda la Jornada en este vídeo de casi 8 hs de duración, y divido en estos cuatro tramos. Es mucha información, pero os aseguro que vale la pena, dosificarlo en distintos momentos y días para disfrutar del lenguaje y la palabra. 

- CONFERENCIA invitada, a cargo de Fernando A. Navarro, médico y traductor médico: “Lenguaje médico, lenguaje de pacientes” y que puso ya el listón tan alto, que nos transportó por un vaivén de sentimientos y sensaciones, del humor a la reflexión. 
Con él aprenderemos el significado de "No te pongas a las nueve, que no te vale el santolio...Como te dé una miaja de apechusque, la roscas". 

- MESA REDONDA 1: “El lenguaje médico: el poder de la palabra”, moderada por Bertha M. Gutiérrez, Catedrática de Historia de la Ciencia de la Universidad de Salamanca. 

- MESA REDONDA 2: “El lenguaje médico desde la perspectiva del paciente“, moderada por José Antonio Sacristán, Director de Fundación Lilly. 

- MESA REDONDA 3: “Estrategias para mejorar la comunicación”, moderada por Rafael Aleixandre, Doctor en Documentación Médica e investigador del CSIC.

Mensajes muy claros en relación con el lenguaje médico, la comunicación y el valor la palabra para construir una relación médico-paciente que genere confianza, complicidad, respeto, seguridad y esperanza. Y por ello, solo cabe un colofón al estilo de Pablo Neruda: “Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.

miércoles, 3 de julio de 2019

INMUNOMEDIA: docencia multimedia de un docente “de cine”


Hay veces que se cierran círculos de forma inesperada. Y todo concuerda felizmente. 

Algo así ocurrió en la XIV Jornada MEDES, “Lenguaje médico centrado en el paciente”. En la tercera mesa redonda, bajo el epígrafe “Estrategias para mejorar la comunicación”, tuvo lugar la ponencia “El lenguaje médico y las nuevas tecnologías y tendencias”, que fue realizado por el Prof. Alfredo Corell, profesor titular en Inmunología en la Universidad de Valladolid. Entre sus mensajes parece claro que hay que ponderar el valor del buen uso de internet y las redes sociales para difundir ciencia de calidad y para vencer la “infoxicación”, donde los usuarios aprecian cada vez más la imagen sobre la palabra, donde la blogosfera está cayendo en desuso respecto a la multimedia, y estas herramientas multimedia deben ser parte de la innovación en docencia y en comunicación. 

La primera sorpresa fue saber que Alfredo Corell es también el coordinador del proyecto INMUNOMEDIA, quien recibiera hace meses el Premio MEDES 2018 al mejor proyecto en la difusión del español médico. Un premio que concedimos por unanimidad por hacer de la innovación un empeño de larga trayectoria, y cuyo objetivo principal era suplir la falta de contenidos de calidad en español en Inmunología, además de combatir los efectos del exceso de información o “infoxicación” en la materia. Con ese fin, se recopilaron los apuntes de los estudiantes, muchos de ellos enriquecidos con dibujos muy precisos, y todo ello entró de lleno también en las redes sociales. Como razón del éxito internacional de INMUNOMEDIA, cabe citar las "inmunopíldoras", pequeños vídeos explicativos que, con concisión, ritmo y códigos actuales difunden a nivel mundial conceptos esenciales de inmunología. De forma que se trata, actualmente, del portal mas reproducido del mundo en inmunología, con casi 2,5 millones de visitas, especialmente desde México y España. 

Más allá o de forma simultánea se desarrolla Inmunomedia 4.0, que quien quiera conocer mejor os aconsejo revisar este artículo, pero en cuyo resumen nos explican “El nuevo profesor-tutor desempeña competencias que incluyen el uso de las nuevas tecnologías, el diseño de Objetos de Aprendizaje Multimedia (OAM) y la supervisión del aprendizaje del alumnado. En este contexto, Inmunomedia 4.0 –proyecto en el que participan las Universidades de Valladolid, Alicante, Complutense y Toulouse III- pretende responder a necesidades y carencias en la docencia de la Inmunología en titulaciones Biomédicas: en primer lugar “Elaborando y difundiendo OAMs" de Inmunología de calidad, como la colección de “Inmunopíldoras” de gran impacto entre universitarios hispanoparlantes; en segundo lugar "Coleccionando OAMs en tablones" (“Content Curation”) que proporcionan a estudiantes y profesores información útil, etiquetada, contrastada y organizada por Módulos. De las diferentes herramientas de “Content Curation” utilizadas, las de mayor repercusión han sido las colecciones realizadas con “Scoop.it” y “Pinterest”; en tercer lugar "Implicando activamente a los estudiantes" de diferentes universidades en la elaboración de un “Periódico Universitario de Inmunología” tras emitir en twitter noticias de interés inmunológico usando hashtags, que se rastrean y generan un diario en “Paper.li”; y finalmente "Impulsando la tercera misión universitaria" elaborando materiales divulgativos multimedia de inmunología y difundiéndolos en redes sociales, a los pacientes e incluso en lugares públicos (colección de videos “Canal Defensas”)." 

La segunda sorpresa, o quizás ya no, después de lo anterior, es conocer que Alfredo Corell ha sido elegido este año como el mejor profesor universitario de España según la II convocatoria de los premios Educa Abanca. Estos premios conocidos como los "Goya de la Educación" realzan la figura del buen docente y tienen como característica principal que ningún profesor se puede presentar individualmente, deben ser sus alumnos quienes lo propongan. Y no es de extrañar, pues su método docente utiliza clases en los bares, obras de teatro en el aula, una página web o las lecciones por YouTube, además de cualquier método tradicional conocido. 

Y es así como hace un par de días en El Escorial tuve, entre otras muchas experiencias, la oportunidad de aprender que hay una universidad viva más allá de ANECA, que hay docentes que aman su profesión pese a las dificultades, que los alumnos se merecen que los docentes salgamos de nuestra zona de confort. Por ello, tuve el placer de regalar “Cine y Pediatría 8” a Alfredo, pues a un docente “de cine” le resultará amable un libro que lleva por título “una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica”. Porque un libro vale lo que valen sus lectores… y por ello esta foto que hoy sirve de presentación a este post. 

Y por ello el círculo se cerró felizmente. Y así es el azar, aunque quizás nada ocurra por casualidad.

Os dejo una “inmunopíldora” de INMUNOMEDIA, pues una imagen vale más que mil palabras, porque este vídeo vale más que este post.

miércoles, 12 de junio de 2019

XIV Jornada MEDES: Lenguaje médico centrado en el paciente


En medicina, la comunicación, como parte esencial del acto médico, contribuye a generar confianza, complicidad, respeto, seguridad y esperanza; una comunicación inadecuada, por consiguiente, puede incidir de modo negativo en todos estos aspectos. 

Aunque la cuestión del lenguaje centrado en el paciente, desde luego, es compleja y de solución nada fácil, esta XIV Jornada MEDES pretende identificar algunos de los principales problemas que hacen ineficiente la comunicación entre el médico y el paciente, así como abordar algunas de las posibles soluciones que favorezcan que en medicina, las palabras no sean solo palabras; sino que sean una parte fundamental del arsenal terapéutico y contribuyan, por un lado, a mejorar la asistencia médica prestada; por otro, a humanizarla. 

La Jornada MEDES tendrá lugar el próximo 1 de julio en El Escorial, como es habitual, y dentro de los Cursos de Verano. 

Un programa atractivo que podéis revisar en este enlace, pero que atesora este esquema: 

- CONFERENCIA invitada: Lenguaje médico, lenguaje de pacientes. 

- MESA REDONDA. El lenguaje médico: el poder de la palabra 

- MESA REDONDA 2. El lenguaje médico desde la perspectiva del paciente 

- MESA REDONDA 3: Estrategias para mejorar la comunicación 

Te esperamos en El Escorial. Un año más y con MEDES, la MEDicina en Español y el español como lenguaje y seña de identidad que hay que cuidar. 

Os dejamos abajo el programa completo.
 

miércoles, 17 de octubre de 2018

Sobre el buen uso del lenguaje médico en la información (científica y no científica)


"Geográficamente, América Latina y el Caribe la conforman 41 países en los que vivimos 570 millones de personas, que hablan más de 600 idiomas, con la particularidad que en el único que una buena parte tenemos en común, el español, poco o nada nos entendemos..."  Estas palabras formaban parte de la conferencia inaugural del Congreso ALAPE que tuvo lugar en Cartagena de Indias (Colombia) en el año 2012, la fiesta académica más importante en pediatría de América Latina y el Caribe. Y tuvo un broche de oro con la lectura inaugural por parte de su presidente, el Dr. Hernando Villamizar, bajo el título "Los tesoros perdidos más buscados del mundo". 

Pues seis años después, el español y la pediatría nos une y bajo otra perspectiva. En este caso en el XV Congreso Internacional de Pediatría que se acaba de celebrar en Mérida (Yucatán, México). Y allí pude retomar un tema que no es la primera vez que defiendo: "Sobre el buen uso del lenguaje médico en la información (científica y no científica)". 

En este enlace os dejo la presentación completa, pero os incluyo los puntos esenciales en este post. 

Los objetivos de esta ponencia fueron: 
- Objetivo general: reconocer la importancia del lenguaje médico como instrumento que debemos cuidar en la formación y en la información 
- Objetivos específicos: 1) Revisar las cualidades, defectos y errores del lenguaje médico; 2) Reconocer la importancia del buen uso del lenguaje en formato clásico y en formato virtual (internet); y 3) Aproximar la realidad del lenguaje médico en los medios de información. 

Un buen entorno para hablar de la importancia de las PALABRAS (las palabras como herramientas del escritor... y también del científico, de los periodistas, de los profesionales de la formación, de los profesionales de la información) y del LENGUAJE (de su forma y fondo, de su continente y contenido). 

Una presentación con cuatro partes: 
- De la palabra al lenguaje... del cielo al purgatorio 
- Lenguaje científico y lenguaje médico 
- Comunicación por internet: ¿lenguaje o jeroglífico? 
- Los medios de información y el lenguaje médico 

Y con cinco puntos de interés: 
- Un RETO. MEJORAR el lenguaje médico, pues científicos, sanitarios, periodistas y otros profesionales de la información… deben aprender a ESCRIBIR mejor y a TRADUCIR mejor. 
- Un HÁNDICAP. Escribimos sobre PAPEL y también en soporte VIRTUAL. Internet es la RED que nos puede acompañar al cielo del lenguaje médico... o al purgatorio 
- Una DIFERENCIA. El LENGUAJE CIENTÍFICO (MÉDICO) no es equivalente al LENGUAJE LITERARIO, ni a otros lenguajes 
- Un DESEO. Que los ÉXITOS de nuestro lenguaje científico (médico) en español se llegue a equiparar a los éxitos del lenguaje literario en español 
- Una OPORTUNIDAD. Que el lenguaje ESPAÑOL sea el punto de encuentro para COMPARTIR y SUMAR en la información médica (científica y no científica).  

Porque lo cierto es que en América Latina y Caribe hay muchos idiomas, y también muchos españoles. Pero con el español nos entendemos, pese a los modismos de cada país o región... y eso nos permite sumar. En mi reciente viaje por Yucatán he podido enriquecerme con los modismos, y eso solo es bueno, pues habla de la riqueza y diversidad de nuestro idioma. Por ejemplo: 
"Camino angosto, no rebase" es nuestro "Camino estrecho, no adelante" 
"Si tomas, no manejes" equivale a nuestro "Si bebes, no conduzcas" 
"En el carro, no platicar con el celular" para nosotros sería "En el coche, no hablar con el móvil"
"Pase por la regadera antes de ir a la alberca" equivaldría a "Dúchese antes de ir a la piscina". 

Y por ello este colofón literario, el que nos regala Pablo Neruda, motivo de reflexión de una historia pasada, con luces y con sombras, pero una historia común (aprovechemos las oportunidades y fortalezas de ello): 
“Salimos perdiendo… Salimos ganando… 
Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… 
Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… 
Nos dejaron las palabra...”

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sobre el lenguaje médico en la información


En el XVI Congreso SEMED (Sociedad Española de Medicina del Deporte) se celebró el Simposio bajo el título: "Divulgación de contenidos de salud y deporte para la población general, ¿estamos preparados para ello?". Una mesa con tres ponencias, a cargo de la Dra. Raquel Blasco, responsable de la Unidad de Medicina Interna del CEREMEDE de la Junta de Castilla y León, D. Ricardo Aparicio, periodista deportivo y de temas de salud con más de tres décadas de experiencia, y yo mismo. 

Comparto mi presentación, bajo el título "Sobre el lenguaje médico en la información" y cuyos objetivos son: 
- Objetivo general: reconocer la importancia del lenguaje médico como instrumento que debemos cuidar en la formación y en la información 
- Objetivos específicos: 1) Revisar las cualidades, defectos y errores del lenguaje médico; 2) Reconocer la importancia del buen uso del lenguaje en formato clásico y en formato virtual (internet); y 3) Aproximar la realidad del lenguaje médico en los medios de información. 

Un buen entorno para hablar de la importancia de las PALABRAS (las palabras como herramientas del escritor... y también del científico, de los periodistas, de los profesionales de la formación, de los profesionales de la información) y del LENGUAJE (de su forma y fondo, de su continente y contenido). 

Una presentación con cuatro partes: 
- De la palabra al lenguaje... del cielo al purgatorio 
- Lenguaje científico y lenguaje médico 
- Comunicación por internet: ¿lenguaje o jeroglífico? 
- Los medios de información y el lenguaje médico 

Y con cuatro puntos de interés: 

- Un RETO. MEJORAR el lenguaje médico, pues científicos, sanitarios, periodistas y otros profesionales de la información… deben aprender a ESCRIBIR mejor y a TRADUCIR mejor. 

- Un HÁNDICAP. Escribimos sobre PAPEL y también en soporte VIRTUAL. Internet es la RED que nos puede acompañar al cielo del lenguaje médico... o al purgatorio 

- Una DIFERENCIA. El LENGUAJE CIENTÍFICO (MÉDICO) no es equivalente al LENGUAJE LITERARIO, ni a otros lenguajes 

- Un DESEO. Que los ÉXITOS de nuestro lenguaje científico (médico) en español se llegue a equiparar a los éxitos del lenguaje literario en español 

Un recorrido con afán de aprendizaje y con el agradecimiento expreso a las enseñanzas de maestros y amigos del lenguaje, como los Dres. Fernando Navarro, Berta Gutiérrez y Rafael Aleixandre (muchos de cuyos ejemplos utilizados son suyos). 

Y con un colofón literario, el que nos regala Pablo Neruda: 
“Salimos perdiendo… Salimos ganando… 
Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… 
Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… 
Nos dejaron las palabra...”


 

lunes, 25 de julio de 2016

Medicina en español II: la saga continúa


Hace ahora un año y en este blog, nos hacíamos eco de la presentación del libro Medicina en español, una obra de Fernando A. Navarro, editado por Fundación Lilly. Y hoy nos hacemos eco de la aparición, hace un mes, de Medicina en español II que es, como consta en su portada, un "florilegio de recomendaciones, dudas, etimologías, errores, anglicismos y curiosidades del lenguaje médico".

Fernando A. Navarro es médico y traductor, maestro del lenguaje, y un referente nacional e internacional en este campo. Por ello, este nuevo libro lo celebramos con alegría los que intentamos aprender y cuidar nuestro idioma. En realidad el libro Medicina en español II (que sigue la estela de su predecesor) recoge algunos de los artículos que, durante los 10 últimos años, Fernando publica en Diario Médico, concretamente en la sección "Laboratorio del lenguaje", un espacio dedicado al lenguaje especializado de la medicina-

El propósito de Medicina en español II es, a lo largo de sus 300 páginas, invitarnos a la lectura de un gran número de artículos alrededor del lenguaje en medicina, distribuidos en diez secciones, desde la titulada «Al pan, pan» hasta la denominada «Varia et curiosa», pasando por «Del hombre al nombre», «Dudas razonables» o «Las apariencias engañan». 

Porque en este libro (ya serie) de Medicina en español coinciden dos ámbitos que pudieran parecer antagónicos: la precisión de la investigación y la medicina y el arte de la lengua, ciencia y humanización. Y, con ello, coincide en muchos aspecto con el libro (ya serie) de Cine y Pediatría, donde también combinamos ciencia y humanización. 
Y, por ello, la foto que inicia este post tiene mucho sentido, pues en la XI Jornada MEDES de título "El español médico y la biomedicina en español: pasado, presente y futuro" recibimos una alegría mayor cuando todos los compañeros del Consejo Asesor y Técnico de MEDES recibieron como regalo nuestros libros. 

Una foto con pasado, presente y futuro... y mucho sentido y sensibilidad junto a Fernando Navarro, maestro del lenguaje y compañero de viaje. Larga vida a la saga Medicina en español.

lunes, 6 de junio de 2016

El español médico y la biomedicina en español: pasado, presente y futuro.


La Iniciativa MEDES es un proyecto singular que tiene como objetivo promover el uso del idioma español como vehículo de transmisión del conocimiento biomédico, así como favorecer su difusión nacional e internacional mediante diversas actividades de investigación, formación y divulgación. 
Entre estas actividades destaca la organización anual de la JORNADA MEDES, que este año estará dedicada a un aspecto de notable interés y permanente actualidad: EL ESPAÑOL MÉDICO Y LA BIOMEDICINA EN ESPAÑOL. 

Es evidente que no hay una correlación entre el español como lengua de la cultura, la literatura, la política o la diplomacia con el español de la ciencia y la tecnología. Aquel español goza de fortaleza y reputación; éste, en cambio, carece del prestigio suficiente para estar a la altura de la dimensión que a nuestro idioma le confieren tanto el número de personas que lo hablan (unos 500 millones) como el número de países en los que se utiliza, además, como primera lengua. Aunque también conviene apuntar que en un momento en el que tan claro es el liderazgo del inglés como idioma de la ciencia médica, sin embargo el español de la biomedicina parece no sucumbir gracias precisamente a la necesidad de comunicación entre sí de los profesionales de los países de habla hispana. 

Se conmemora este año 2016 el IV Centenario de la muerte de Cervantes y, para recordarlo, serán muchas las actividades que se llevarán a cabo en todo el mundo y especialmente en el ámbito hispanohablante. Como lo es en la vida misma, también es muy notable la importancia de la medicina y los médicos en la obra cervantina. Tal vez esto se deba, o no, a la cercanía familiar que Cervantes tuvo con la ciencia médica a través de la profesión de su padre, barbero sangrador, un puesto en la atención más primaria de la sanidad de la época. Pero probablemente obedezca más al valor que en sí misma tuvo la medicina en aquellos momentos en España, una ciencia que en el conjunto de la actividad científica del siglo XVI tuvo un peso mucho mayor que el que actualmente tiene. 

La Fundación Lilly quiere hacer un guiño a esta conmemoración dedicando la XI Jornada MEDES a debatir sobre la salud de nuestro idioma como vehículo de transmisión de la ciencia: a echar una mirada a sus momentos más saludables, que los tuvo en el pasado, y a diagnosticar sus achaques más o menos crónicos, que los tiene en el presente. Pero, sobre todo, este encuentro anual ha de servir para reflexionar sobre el porvenir de nuestro idioma e identificar los mejores remedios y prácticas que en el futuro incrementen el vigor del español como lengua de intercambio científico y comunicación del conocimiento biomédico. 

Pues bien, cuando llega el verano, llegan las Jornadas MEDES de Fundación Lilly. Y ya estamos en la número XI, que se celebrará el jueves 7 de julio de 2016, en el marco de los Cursos de Verano Complutense de El Escorial. Como en ediciones anteriores, el objetivo de este encuentro es el establecimiento de un foro de debate abierto en torno a la actualidad de la publicación y de la información en español en el contexto de las ciencias de la salud. Y que este año tiene un programa especialmente atractivo con el siguiente formato: tres mesas redondas (sobre el pasado, presente y futuro del español en biomedicina) y dos conferencias (una inaugural y otra de clausura). 

- Conferencia inaugural: El valor del idioma español. Carmen Caffarel Serra (Exdirectora general de RTVE. Exdirectora del Instituto Cervantes) 
- Primera mesa: Luces y sombras del español biomédico a lo largo de la historia, moderada por Fernando A. Navarro (Traductor y médico especialista en Farmacología Clínica. Autor del Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico). 
- Segunda mesa: Situación actual del español como vehículo de transmisión del conocimiento biomédico, moderada por Javier González de Dios (Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante, Codirector de CONTINUUM, plataforma de formación de la AEP). 
- Tercera mesa: El futuro del español como lengua del conocimiento, moderada por Bertha Gutiérrez (Doctora en Medicina y en Filología Hispánica. Profesora Titular de Historia de la Ciencia en Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca. Directora de la revista Panacea) 
- Conferencia de clausura: Paleontología de la mente: el origen del lenguaje. Juan Luis Arsuaga Ferreras (Catedrático de Paleontología en Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense. Director del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos).

Lo dijo el propio Cervantes: "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Así que yo creo que, con un programa así, no queda más remedio que viajar a El Escorial para aprender mucho... Os esperamos...no en un lugar de la Mancha en este caso, sino en un lugar llamado El Escorial. 

Todo lo anterior y con más detalle en el programa adjunto.

 .

lunes, 17 de agosto de 2015

Comunicación científica (XXV) Lenguaje médico (3). Defectos en el título de los artículos publicados en las revistas pediátricas españolas


El título es la frase más importante del artículo científico y necesita estar redactado con corrección para captar la atención del lector e inducirle a leer todo el artículo. De la acertada elección de las palabras que lo forman depende también que el artículo sea recuperado en las bases de datos bibliográficas. El objetivo de este trabajo es determinar la corrección de los títulos en una muestra de artículos publicados en revistas pediátricas españolas. 

En este artículo se han revisado 3.043 artículos publicados en revistas pediátricas españolas durante el periodo 2008-2013. Para determinar su corrección se siguieron las recomendaciones de los manuales de estilo y de redacción científica, artículos previos y las recomendaciones de la Real Academia Española. 

Como resultados cabe destacar que numerosos títulos presentaron algún defecto o eran mejorables. El defecto más frecuente ha sido la falta de concisión por el uso de palabras o expresiones que no aportan información. Menos frecuentes han sido las faltas de claridad y el uso de siglas. 

Este artículo demuestra que muchos de los títulos escritos por los pediatras españoles son mejorables. Deben elegirse y redactarse con la máxima corrección, pues la presencia en el título de palabras superfluas, los errores de sintaxis y cualquier otro defecto refleja descuido del autor y puede ser determinante en la decisión de leer todo el artículo o de rechazarlo. 

Toda la información en el artículo adjunto y en el enlace propio de Acta Pediátrica Española.