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miércoles, 18 de marzo de 2026

Medios de comunicación y nutrición infantil: mitos e influencias

 

La influencia de los medios de comunicación en los hábitos alimenticios y la salud de la población infantil es un debate bien conocido, pero quizás cada vez más relevantes ante un mayor porcentaje de población dependiente de las diferentes pantallas (móvil, tabletas, televisión, etc.). Porque cabe distinguier entre los procesos biológicos de la nutrición y el acto voluntario de la alimentación, advirtiendo sobre un círculo vicioso impulsado por la publicidad consumista. Y cabe denunciar (los pediatras en primer lugar, si cabe) los múltiples bulos nutricionales, como las falsas bondades de los "superalimentos", las dietas milagro y el uso innecesario de bebidas energéticas en niños. Y nada es banal, porque la relación pantallas y platos vincula el consumo de medios con patologías graves como la obesidad, la anorexia y la ortorexia. Y es que, sin duda, es preciso insistir en la autorregulación publicitaria más estricta para proteger a los niños de mensajes comerciales engañosos e irresponsables. 

Analicemos algunas preguntas en detalle. 

a) ¿Cómo influyen las pantallas y la publicidad en la obesidad infantil? 

Las pantallas y la publicidad ejercen una influencia significativa y multifacética en el desarrollo de la obesidad infantil, actuando principalmente a través del fomento del sedentarismo y la promoción de hábitos alimentarios poco saludables. 

- Impacto de las pantallas (televisión e internet) 
Sedentarismo. El uso de pantallas se asocia directamente con la falta de ejercicio físico y el tiempo dedicado a actividades sedentarias. En España, por ejemplo, los niños pasan una media de 200 minutos al día frente al televisor, una cifra que se aproxima al tiempo que pasan en el colegio (300 minutos). 
Desequilibrio en los hábitos. El consumo de medios desplaza otras actividades saludables y se vincula con la adquisición de malos hábitos de nutrición. Existe una conexión establecida en los estudios entre el consumo de televisión y la obesidad. 

- Influencia de la publicidad 
• Promoción de alimentos no saludables. La publicidad actúa como un elemento desestabilizador que deforma la realidad. En las cadenas de televisión, el la gran mayoría de los anuncios dirigidos a niños animan al consumo de alimentos no saludables, mientras que solo un pequeño porcentaje promociona productos idóneos como frutas, verduras o pescado. 
• Contenidos específicos. Aproximadamente la mitad de la publicidad infantil se centra en productos de bajo valor nutricional, como chocolates, golosinas, postres lácteos azucarados, bollería industrial, galletas hipercalóricas y aperitivos salados. 
• El fenómeno del "filiarcado". Los niños no solo son receptores de publicidad, sino que influyen decisivamente en el gasto familiar (estimado en 6.000 millones de euros al año en España) y compran individualmente chucherías y golosinas, lo que refuerza el ciclo de consumo de productos obesogénicos. 

Esta combinación de factores ha dado lugar a lo que se denomina la epidemia de la "globesity" (obesidad global), caracterizada por la estigmatización de la obesidad y cambios drásticos en la dieta, donde la comida rápida y los refrescos sustituyen progresivamente a dietas más equilibradas como la mediterránea. 

b) ¿Cuáles son los mitos nutricionales más comunes difundidos por los medios? 

Los medios de comunicación y la publicidad suelen difundir diversos bulos o mitos nutricionales que pueden confundir a la población, especialmente en lo que respecta a la nutrición infantil. 

- Mitos sobre bebidas y suplementos 
Bebidas isotónicas para deportistas. Existe el mito de que los niños que realizan cualquier tipo de deporte deben consumir obligatoriamente bebidas "isotónicas". 
Refrescos para la rehidratación. Se difunde falsamente que ciertos refrescos sirven para hidratar a niños que sufren de vómitos o diarrea. 
Bebidas "energéticas" y suplementos. Se promociona el uso de bebidas energéticas y suplementos de vitaminas como si fueran necesarios o beneficiosos de forma generalizada para adolescentes y jóvenes. 
Omega-3 y aceite de pescado. A menudo se presentan como una "nueva panacea" para la salud sin matices científicos claros. 

- Mitos sobre la naturaleza y las propiedades de los alimentos 
Lo "natural" es siempre mejor. Se propaga el bulo de que todo lo que se etiqueta como "natural" es automáticamente saludable, seguro, beneficioso o inocuo. 
"Superalimentos" y antioxidantes. Se ha creado una mitología alrededor de los llamados "superalimentos" y el poder absoluto de los antioxidantes. 
Bebidas "dietéticas" para adelgazar. Existe la creencia errónea de que el consumo de bebidas dietéticas ayuda por sí solo a la pérdida de peso. 
Alimentos funcionales. Se critica el "estruendo" o la excesiva publicidad en torno a los alimentos funcionales (prebióticos, pro y simbióticos), señalando que esta publicidad "positiva" puede incluso conducir a la ortorexia (obsesión por la comida sana). 

- Mitos sobre dietas y regulación 
Dietas milagro. Los medios suelen ser plataformas para la difusión de "dietas milagro" que prometen resultados rápidos sin base científica. Y hay tantas dietas como “influencers” de la nutrición, lo que se convierte en una casi pandemia. 
Declaraciones de salud. Muchas veces se confunden las "declaraciones nutricionales" (alegaciones sobre nutrientes) con "declaraciones saludables" (beneficios específicos para la salud), lo cual es aprovechado por la mercadotecnia para aumentar ventas. 

Y es así que la publicidad actúa como un espejo deformado de la realidad, simplificando y estereotipando la información nutricional para favorecer objetivos comerciales (vender más) por encima de los objetivos de salud (promover buenos hábitos). Por ello, se recomienda no creer todas las afirmaciones de los supuestos especialistas en medios ni de la publicidad. 

c) ¿Cómo se define el concepto de filiarcado en nutrición? 

En el contexto de la nutrición y la comunicación, el filiarcado se define como el poder y la influencia decisiva que ejercen los niños sobre el gasto familiar y sus propios hábitos de consumo. Se describe como un "pequeño gran lobby" que convierte a la infancia en la pieza clave para la publicidad. Este concepto se sustenta en dos realidades fundamentales: 
Capacidad de compra individual. Los niños realizan compras de forma autónoma, destinando grandes sumas de dinero (aproximadamente 900 millones de euros al año en España) a productos como golosinas y chucherías. 
Influencia en el presupuesto del hogar. Tienen un peso determinante en las decisiones de compra de la familia, lo que representa un gasto estimado de 6.000 millones de euros anuales. 

La publicidad aprovecha y fomenta este fenómeno mediante lo que el autor llama "maduración artificial", concediendo a los niños una supuesta capacidad de decisión e independencia de criterios que en realidad busca imponerles gustos y actitudes orientados al consumo. De este modo, se les trata como "jóvenes adolescentes" prematuros para maximizar las ventas de la industria alimentaria. 

d) ¿Qué acciones se pueden considerar para pediatras y familias responsables? 

- Acciones para pediatras y sociedades científicas 
Educar y conocer la realidad. Es fundamental que el pediatra comprenda conceptos actuales como los screenagers (jóvenes que viven a través de pantallas), el filiarcado (la influencia decisiva de los niños en el gasto familiar), la globesity y la ortorexia. 
Prescribir salud digital. Se recomienda "prescribir" enlaces a sitios web saludables y educar a las familias en el buen uso de las pantallas, con buenos enlaces sobre nutrición y estilos de vida (incluido la prescripción de naturaleza). 
Integración y defensa ética. Los profesionales deben integrar la nutrición infantil con una visión de los mass media y defender la ética de su profesión por encima de intereses comerciales, incluso ante sus propias sociedades científicas si fuera necesario. 
Promover la regulación. Apoyar y defender el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia, así como promover objetivos saludables en los medios de comunicación. 
Evitar la pasividad contra el "pecado por omisión" (pensar que estos temas no les corresponden) y el "pecado por acción" (permitir que conflictos de interés antepongan objetivos comerciales a los de salud). 

- Recomendaciones para familias responsables 
Mantener un espíritu crítico. No se deben creer todas las afirmaciones, ya provengan de supuestos especialistas o de la publicidad. 
Analizar los intereses económicos. Es importante meditar sobre los intereses de las industrias de alimentación, que en ocasiones están asociadas con empresas farmacéuticas. 
Asumir la responsabilidad. Las familias tienen una gran responsabilidad en la supervisión de los contenidos que consumen sus hijos, especialmente ante la "falacia" del horario infantil y la prevalencia de la telebasura. 

e) ¿Qué importancia tiene el Código de Autorregulación en la protección infantil? 

El Código de Autorregulación es una herramienta fundamental, aunque actualmente insuficiente, diseñada para proteger a los menores de los efectos negativos de la publicidad y los contenidos mediáticos inadecuados. Se identifican dos marcos principales: el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia (2004) y el Código PAOS, centrado específicamente en la publicidad de alimentos dirigida a menores. La importancia y situación de estos códigos se resumen en los siguientes puntos: 

- Marco de protección frente a la "Telebasura".  El Código busca establecer límites para evitar la publicidad irresponsable, partiendo de la premisa de que los niños son grandes consumidores de anuncios y estos, a su vez, "consumen a los niños". Se intenta combatir el paso de la "telebasura" a la "comida basura", regulando qué mensajes llegan a la infancia en los momentos de mayor consumo. 

- Limitaciones de la Autorregulación. A pesar de su existencia, las fuentes señalan que la autorregulación por parte de las empresas de alimentación no es suficiente para reducir el impacto negativo de la publicidad. Como prueba de ello, se indica que el 90% de los anuncios dirigidos a niños siguen promocionando alimentos no saludables, mientras que el horario infantil se califica como una "falacia" e "irresponsabilidad" de los programadores. 

- Recomendaciones para su efectividad. Para que estos códigos tengan una verdadera importancia en la protección infantil, cabe evolucionar hacia los siguientes estándares: 
• Regulación legislativa: no depender solo de la voluntad de las empresas, sino establecer estándares basados en criterios científicos y regulados por ley. 
• Ampliación de soportes: las restricciones no deben limitarse a la televisión, sino extenderse a todos los soportes publicitarios (internet, móviles, etc.). 
• Fomento de lo saludable: el código no solo debe restringir, sino promocionar activamente los anuncios de alimentos y bebidas saludables. 

- Papel de las sociedades científicas y el Gobierno 
Es deber de las sociedades de pediatría defender y apoyar estos códigos para asegurar que los medios de comunicación cumplan con objetivos saludables en lugar de meramente comerciales. Asimismo, se recalca que es una obligación del gobierno regular estos contenidos para garantizar una televisión y unas tecnologías de la información responsables 

En estos videos (en español e inglés) difundimos algunos de estos mensajes alrededor de las pantallas, los screenagers y los platos de nuestra infancia y juventud.

 

lunes, 7 de noviembre de 2022

Cómo detectar, evitar y combatir los bulos en redes sociales y otros medios de comunicación

 

Vivimos en un entorno internético, en donde cualquiera puede publicar lo que desee. Y no siempre se publica para formar e informar, sino que los motivos pueden ser, intencionadamente, los opuestos: deformar y desinformar. En este contexto los bulos digitales (también conocidos con el anglicismo fake news) son cada vez más comunes y, ante esta peligrosa invasión, cabe saber detectar, evitar y combatir los bulos en todos los medios de comunicación, con las redes sociales en el primer foco (pues en este entorno se viralizan como una pandemia). 

Los bulos son noticias falsas con aspecto seudoperiodistíco a través de formatos informativos como son periódicos, agencias de noticias, radios, redes sociales o televisión. Y esta información falsa se divulga en forma de artículos, imágenes, vídeos o simplemente como tweets, que se presentan como reales y cuyo objetivo es manipular la opinión pública. 

¿Cómo detectar los bulos o fake news? 

Muchas organizaciones se han hecho eco para responder a esta pregunta, por lo que no es nada nuevo. Os dejamos estos siete puntos referidos por Cibervoluntarios.org y abajo os dejamos el vídeo publicado por Maldita.es, muy similares en lo aconsejado. 

1. Analiza el origen. Es imprescindible fijarse en la agencia, medio de comunicación, perfil, empresa o entidad que difunde la información y la web. Y, a partir de ahí, plantearse su fiabilidad e información sobre esa web donde se ha publicado. 
2. Lee la noticia entera. No te quedes solo con la información del primer párrafo, no te limites a leer el titular o las primeras líneas, continúa hasta el final. Completa la lectura para verificar que realmente se trata de lo que dice. 
3. Busca el título en el buscador. Si es una noticia verdadera, se habrán hecho eco varios medios fiables. No te quedes solo con una única versión, amplía la búsqueda y observa si más medios han publicado contenido similar. Si no hay nada más, comienza a sospechar. 
4. Verifica la fuente. Investiga la autoría, busca el nombre del medio o del autor en el buscador. Al igual que debes investigar qué medio lo publica también quién es la persona concreta que lo firma y a quien se le atribuye la autoría. Si no aparece ningún nombre concreto puede ser sospechoso. 
5. Fíjate en la fecha de publicación. La actualización es esencial en estos tiempos. Es una práctica muy común hacer pasar por actuales noticias antiguas descontextualizadas o reutilizar recursos audiovisuales como desinformación. 
6. Comprueba los recursos audiovisuales. Si la noticia incluye una fotografía, video o recurso de algún tipo, búscalo aparte en el buscador para comprobar si se ha usado en otros contextos. Muchas veces la procedencia puede ser sospechosa o haberse retocado. 
7. Analiza la calidad del contenido. Comprueba si ese texto está bien redactado, si contiene faltas de ortografía, cómo es el diseño, si se incluye a algún experto o fuente y si los datos que aparecen están referenciados. 

¿Cómo combatir los bulos y fake news? 

Hay ya herramientas, plataformas y medios de comunicación que trabajan en ello. Dos ejemplos en España son Newtral y Maldita.es.  De esta última hemos hablado recientemente de forma extensa, al comenzar a colaborar con ellos desde la universidad.  

Pero también es posible verificar una imagen con Google Images o con TinyEye.   Y podemos verificar un video con Invid Video o con Web Archive,  

Detectar y combatir los bulos es prioritario, así como evitar difundirlos por redes sociales (WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram,…) para hacer del inevitable mundo internético un lugar mejor.

lunes, 25 de noviembre de 2019

DOCUMENTO DE COMPROMISO para mejorar el control del TABAQUISMO en medios audiovisuales


Ahora que ya se cumple un mes y medio de la realización del II Curso Nacional de Tabaquismo en Pediatría en Alicante, continúa su repercusión y oportunidad. 

Porque así como en el I Curso Nacional de Tabaquismo en Pediatría en el año 2017, todos los ponentes firmaron el Documento de compromiso frente al Tabaquismo en Pediatría, este año 2019 se ha firmado el DOCUMENTO DE COMPROMISO para mejorar el control del TABAQUISMO en medios audiovisuales

Pediatras, especialistas en tabaquismo, salubristas, psicólogos, médicos de familia y un buen número de profesionales han consensuado este documento que tiene toda la oportunidad, tal como podemos ver en recientes noticias internacionales de los Centers for Disease Control and Prevention. Porque a nadie se nos escapa la inmensa capacidad de influencia de los medios de comunicación (televisión, cine, videojuegos, redes sociales y otros medios) y es deber de todos hacer buen uso de ellos y cuidar su contenido para difundir valores y salud, y no al contrario. 

Os dejamos abajo documento, pero también os lo transcribimos aquí, con la intención de divulgar esta información y que, entre todos, hagamos el esfuerzo posible para que sea así 

1.- Las imágenes contenidas en las películas siguen transmitiendo imágenes engañosamente positivas del tabaco. Tales imágenes se han identificado como causa de empezar a fumar en la adolescencia. Fumar en una película no se percibe como publicidad ni, por tanto, suscita el escepticismo que comporta toda la publicidad. 

2.- Los datos científicos concluyen que hay una relación causal entre aumento del consumo de tabaco en películas, visualización por parte de los adolescentes e inicio del consumo. 

3.- La Asociación Médica Británica, el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU., los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), así como otras organizaciones, consideran que este problema debe abordarse como un problema de salud pública. 

4.- El Convenio Marco para el Control del Tabaquismo de la OMS, ratificado por 180 países, incluye claramente el tabaquismo cinematográfico y en otros medios audiovisuales como una forma de mercadotecnia indirecta del tabaco que requiere medidas normativas. 

5.- Los estudios de tendencias revelan que la prevalencia del consumo de tabaco (tanto en población general como en adolescentes) tiende a ser paralela a la prevalencia del tabaquismo en las películas. 

6.- Países como Canadá (2007), Kenia (2007), EE.UU. (2009), Sudáfrica (2009), Malasia (2011), Nigeria (2011), India (2012), Reino Unido (2019), entre otros, han adoptado una actitud proactiva para el control del tabaquismo en los medios de comunicación. 

7.- Se constata que el número de escenas de tabaco esta aumentando en las películas y en concreto se ha incrementado un 80% más entre el 2015 y 2016 (CDC, EE.UU.). Igualmente la percepción del consumo de tabaco en el cine y series de televisión en España va en aumento, y esto es importante teniendo en cuenta que un 86 % de españoles ve series y el 71% de ellos tienen entre 14 y 24 años. 

8.- Es necesario adoptar medida para controlar las escenas de tabaquismo en los medios, siendo las más recomendadas: 
- Motivar un cambio de actitud en la industria cinematográfica. 
- Garantizar la ausencia de pagos. 
- Dejar de mostrar marcas de tabaco en las películas. 
- Exigir anuncios antitabaco en películas donde hayan escenas de tabaquismo. 
- Exigencia de clasificar para adultos las películas con escenas de tabaquismo. 
- Las películas donde se fume no deben recibir subvenciones. 
- Las películas antiguas deben recibir el mismo tratamiento. 

9.- En España ha aumentado el consumo de tabaco y se percibe un aumento de escenas de tabaquismo en series de TV y películas, siendo difícil determinar la influencia de este hecho en dicho aumento, entendiendo que no es un problema unidimensional. 

10.- La sociedad necesita de una regularización inmediata en este sentido para disminuir el consumo de nicotina: tanto el inicio por adolescentes como el mantenimiento en adultos. Porque las normativas salvan vidas.

Si te parecen adecuadas, comparte el documento para entre todos conseguir evitar la publicidad encubierta en los medios audiovisuales.
 

lunes, 15 de febrero de 2016

Medios de comunicación y nutrición infantil


En el reciente VIII Curso Internacional de Pediatría que ha tenido lugar en Puebla (México) me fue encargado presentar la ponencia con el título de este post. Este reto se convirtió en una oportunidad, la oportunidad de reflexionar en un auditorio con compañeros pediatras sobre un tema conocido, pero quizás no tan reconocido en algunos aspectos. 

El objetivo general de esta ponencia es reflexionar sobre la importancia de los mass media en las tendencias en nutrición en la infancia y adolescencia. Y con varios objetivos específicos: 
- Conocer (y respetar) a los “screenagers” 
- Defender la seguridad de la publicidad 
- Reflexionar sobre la importancia del filiarcado 
 - Diferenciar publicidad, bulos y regulación 
- Combatir la telebasura y publicidad irresponsable 

Una presentación con seis apartados: 
1. La vida en una pantalla: los "screenagers" 
2. Vida segura en niños y adolescentes, pero ¿pantallas seguras? 
3. Medios de comunicación y Mercadotencia: la publicidad 
4. Medios de comunicación y Nutrición 
5. Medios de comunicación y Nutrición Infantil 
6. Preguntas para llevarse a casa... 

Porque probablemente surgen más preguntas que respuestas en un tema tan complejo y multidimensional como este. Pero básicamente surgen cuatro preguntas: 

a) ¿Qué SI hacer como Sociedad científica? 
- Educar en el buen uso de la “pantallas”, tanto a pacientes como a sus familias 
- Promover objetivos saludables en los Medios de comunicación 
- Defender el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia y similares 
- Mantener una relación ética y estética con la industria de alimentación (igual que ha de hacerse con la industria farmacéutica) 

b) ¿Qué NO hacer como Sociedad científica? 
- El pecado por omisión: pensar que eso no nos corresponde hacer 
- El pecado por acción: que conflictos de interés nos haga adoptar más objetivos comerciales que objetivos saludables 

c) ¿Qué SI hacer como pediatras? 
- Conocer la realidad: screenagers, filiarcado, globesity, ortorexia, etc. 
- Prescribir enlaces saludables 
- Integrar la nutrición infantil con una visión mass media 
- Defender la ética de la profesión, incluso ante las Sociedades científicas si fuera el caso 

d) ¿Qué NO hacer como pediatras? 
- El pecado por omisión: pensar que eso no nos corresponde hacer 
- El pecado por acción: que conflictos de interés nos haga adoptar más objetivos comerciales que objetivos saludables.

La influencia de los medios de comunicación en las tendencias en nutrición infantil son patentes. Y todos somos responsables de que las cosas sean mejor de lo que son. Es una cuestión de responsabilidad. Nos jugamos mucho...

 

lunes, 1 de diciembre de 2014

La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario


En el Colegio Mayor de Santiago,el Zebedeo de Salamanca, más conocido como Colegio Mayor de Fonseca o Colegio de los Irlandeses (debido a que, durante un tiempo, este centro acogió a los estudiantes de ese país que venían a Salamanca por la persecución inglesa a los católicos de Irlanda), un magnífico edificio plateresco con piedra de Villamayor donde dejaron su impronta Diego de Siloé, Rodrigo Gil de Hontañón y Juan de Álava, tuvo lugar en mayo de 2014 un encuentro muy especial sobre “MEDICINA Y LENGUAJE. La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario” que reunió a profesionales sanitarios, clínicos, investigadores básicos, lingüistas, traductores, periodistas. 

Un total de 9 ponentes y 19 invitados a una jornada muy especial con una excepcional organización y la belleza de vivirlo en la Sala de Pinturas del Colegio Mayor de Fonseca. Y que confirman las palabras de Paulo Coelho: “Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree”.

Y esta voluntad y entusiasmo vivida entonces, pervive ahora gracias a la monografía que la Fundación Dr. Antonio Esteve recoge de aquella reunión bajo el título de “La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario”, coordinado por el prestigioso traductor médico Fernando A. Navarro, autor del Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico, y por la profesora de lenguaje médico de la Universidad de Salamanca Bertha M. Gutiérrez Rodilla. 
El libro se divide en cuatro apartados, y sirvan las palabras de la propia web de Fundación Dr. Antoni Esteve para explicarlo. 
1) El lenguaje en la labor asistencial 
Abre el apartado sobre el lenguaje en el ámbito asistencial el pediatra José Ignacio de Arana, que pide a sus colegas de profesión una mayor claridad y exactitud en el uso de la palabra con sus pacientes, sobre todo en el pronóstico. “Nuestro lenguaje debe descender desde el olimpo de la ciencia a la lengua coloquial”, reclama. Por su parte, Bárbara Navaza, de la International Medical Interpreters Association, ilustra sobre dos disciplinas, la interpretación sanitaria y la mediación cultural, que son de vital importancia para garantizar la comunicación médico-paciente en un país con más de seis millones de extranjeros empadronados.

2) El lenguaje en la investigación biosanitaria
Abordando el lenguaje en el ámbito de la investigación, Juan Aréchaga, catedrático de Biología celular de la Universidad del País Vasco, defiende que el castellano sólo logrará convertirse en idioma internacional de la ciencia si lo hace desde revistas de alcance global. Jesús Porta Etessam, director del área de cultura de la Sociedad Española de Neurología, recomienda a las revistas en español que utilicen todos los recursos y la tecnología para promocionar a sus autores. 

3) El lenguaje en la docencia 
El lenguaje en la docencia, tercer bloque del libro, lo examinan Josep-Eladi Baños y Elena Guardiola, ambos del Departamento de Ciencias experimentales y de la salud de la Universitat Pompeu Fabra. “Hablar y escribir correctamente no debería constituir un objetivo secundario de los profesores universitarios”, concluyen. Otras dos expertas en el manejo del lenguaje médico en las aulas, Bertha Gutiérrez (Universidad de Salamanca) y Carmen Quijada (Casa de las Lenguas de la Universidad de Oviedo), han luchado por diseñar dos competencias terminológicas que deberían asumir los alumnos al terminar la carrera y por una futura asignatura sobre lenguaje biosanitario. 

4) El lenguaje como puente entre los profesionales biosanitarios y la sociedad 
El último bloque se centra en los medios de comunicación. El periodista Gonzalo Casino propone para frenar el declive de la información científica una mayor especialización de los profesionales y la elaboración de un libro de estilo del periodismo médico con un glosario de los términos más problemáticos. Javier González de Dios, co-responsable del blog Pediatría basada en pruebas, de la revista Evidencias en Pediatría y de la plataforma de formación Continuum, advierte a los científicos que no les queda otro remedio que unirse a las tecnologías de la información y la comunicación, siempre que lo hagan con el mismo lenguaje preciso que utilizarían por otros medios. 

En este enlace se puede solicitar o descargar gratuitamente en PDF la Monografía Dr. Antonio Esteve La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario.

martes, 22 de octubre de 2013

El futuro de la Red: ¿escapar de ella?


Vivimos rodeados de nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). Su buen uso, ayuda y nos puede hacer la vida más fácil. Su mal uso y abuso no ayuda y nos puede complicar la vida (a nosotros y a los que nos rodean). La adicción a Internet y al teléfono móvil es, para algunos, la enfermedad del siglo XXI. 

Las TIC y la Red nos rodea y nos envuelve, con algunos fenómenos bien conocidos en toda la población. Pero es en los adolescentes donde más impacto tiene. Por ejemplo: 
- La "nomofobia" (procedente del acrónimo no-mobile-phone phobia), que es el miedo (o fobia) a no estar en contacto por el móvil, un miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. 
- Los "early adopters", que son las personas que son los primeros en adoptar un nuevo dispositivo, una nueva web o cualquier tipo de tecno-moda. 
- El "postureo" social, donde es casi tan importante (o más) anunciarlo que hacerlo y exhibir el ego on line. 
- La epidemia de hiperconectividad y sobresocialización, con ejemplos tan sorprendentes como que ya es posible estar conectados a miles de pies de altura (las empresas United Airlines y Jet Blue han instalados wifi gratis en sus vuelos) o que ha nacido el llamado automóvil conectado (el iBeetle es una variante del famoso coche Escarabajo que integra el iPhone en el sistema electrónico del coche). 

Ante esta epidemia de hiperconectividad, la revista de Humanidades Dendra Médica nos regala un artículo provocador de Adrián Ruiz Mediavilla, y que bien merece una reflexión. En la vida es ya casi una máxima los vaivenes antes las novedades. Y es por ello que si bien será improbable una desconexión permanente de una parte significativa de la población, si es más que posible que vaya surgiendo una nueva tendencia de desconexión electiva. Incluso ya van surgiendo algunas ideas comerciales que ofrecerán como servicio la falta de cobertura. Igual que ahora, al entrar en un bar, restaurante u hotel lo "in" es que haya WiFi, dentro de poco lo "in" será la falta de cobertura. 

Tiempo al tiempo... Porque quizás el futuro de la Red pueda ser escapar de ella... Porque ya se prodigan carteles como los que inician este post. 

Hace unos días compartíamos el pensamiento de las cafeterías como reivindicación de las tertulias (literarias o de cualquier tipo), los cafés como enseñas de calidad de las ciudades, como puntos de encuentro de los amigos, Los cafés sin wifi, donde mirarse cara a cara y charlar... Algunos cafés del mundo para no olvidar... y en donde habrá que empezar a reivindicar la ausencia de conexión: Café Tortoni (Buenos Aires, Argentina), Café Pieroni (Melbourne, Australia), Café Central (Viena, Austria), Confitería Colombo (Río de Janeiro, Brasil), Café Gijón (Madrid, España), The River Café (Nueva York, Estados Unidos), Café de la Paix (París, Francia), Café Americain (Amsterdam, Holanda), Café de Nueva York (Budapest, Hungría), Café Gambrinus (Nápoles, Italia), Café Greco (Roma, Italia), Café Florian (Venecia, Italia), Café The Garden (Tokio, Japón), Café A Brasileira (Lisboa, Portugal), Café Majestic (Oporto, Portugal), The Blue Post (Londres, Reino Unido), Café Imperial (Praga, Republica Checa), etc.

Realizar un buen uso de Internet y no un abuso, tener nuestro "por qué" y "para qué" en las redes sociales... y saber escapar de ella con el aroma de un café y de amigos,  pueden ser buenos principios para convivir con las TIC. Un Internet que nos haga mejores y que no dañe nuestro cerebro.

sábado, 24 de agosto de 2013

Cine y Pediatría (189). “De mayor quiero ser soldado” o la apología a la violencia audiovisual


En Cine y Pediatría siempre una película nos lleva a otra, de forma consciente o inconsciente. La semana pasada en Voces inocentes reflexionamos sobre los niños soldados y hoy comentaremos la película De mayor quiero ser soldado (Christian Molina, 2010). 

Pocas películas de las que llevamos comentadas en Cine y Pediatría (y son cientos) han recibido tantos varapalos como esta película. Curiosamente, De mayor quiero ser soldado vino amparada por las recomendaciones del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid o por el Juez de Menores de Granada (el mediático Emilio Calatayud), y supongo que sus recomendaciones eran por las reflexiones que partían de la película, no por su calidad cinematográfica. No soy crítico cinematográfico, sólo un amante del cine, pero si quiero expresar de partida mi opinión: no estamos ante una obra maestra del séptimo arte, pero tampoco ante el bodrio que muchos han descrito en sus mordaces críticas. La película tiene la debilidad de que el discurso cinematográfico está demasiado subrayado (quizás se abusa de la voz en off o de las imágenes documentales, o la diatriba entre el bien y el mal con el amigo imaginario es un recurso demasiado fácil), pero tiene la valentía de plantearnos un tema candente en la actualidad: la influencia de la televisión (y de los videojuegos) en la creciente violencia infantil. Sea como sea, para bien o para mal, esta coproducción hispano-italiana no dejará indiferentes a casi nadie. Quizás algo sensacionalista, quizás algo errática o manipuladora, pero para nada olvidable. 

De mayor quiero ser soldado es una película con un director español (el catalán Christian Molina en su tercer largometraje, tras que en el año 2008 se atreviera con Diario de una ninfómana, basada en el aclamado best-seller de Valérie Tasso) y con actores extranjeros (especial relevancia en los papeles secundarios de tres figuras icónicas, como Danny Glover –el sempiterno compañero de Mel Gibson en la serie de Arma Letal-, Robert Englund –el Freddy Krueger de toda la vida- y Valeria Marinia –la Bámbola de Bigas Luna-). Con ello se repite la fórmula, más o menos acertadas, de otros directores españoles que han trabajado con actores extranjeros, como Isabel Coixet (Cosas que nunca te dije, 1996; A los que aman, 1998; Mi vida sin mí, 2003; La vida secreta de las palabras, 2005; Elegy, 2008; Mapa de los sonidos de Tokyo, 2009), Alejandro Amenábar (Los otros, 2001 o Ágora, 2009), Rodrigo Cortés (Enterrado, 2010; Luces rojas, 2012), Luis Berdejo (La otra hija, 2009), Juan Carlos Fresnadillo (Intruders, 2011) o Gustavo Ron (Vivir para siempre, 2010). 

La película nos narra la historia de Álex (Fergus Riordan) un niño normal de 8 años, con unos padres normales (Andrew Tarbet y Jo Kelly), que va a un colegio normal y en una familia de clase media-alta bien estructurada. Cuando su madre da a luz gemelos, Álex empieza a sentirse solo y desatendido, eclipsado por la llegada de sus nuevos hermanos. Traicionado y herido, consigue que su padre le recompense con algo que siempre había deseado: una televisión en su dormitorio. Álex empieza a desarrollar problemas de comunicación con sus padres y otros compañeros del colegio, por lo que se encierra en sí mismo, inventando dos amigos imaginarios: primero el astronauta capitán Harry (porque al principio quiere ser astronauta) y, posteriormente, también el sargento John Cluster (porque después quiere ser soldado). A través de la televisión, Álex descubrirá un nuevo mundo y se sentirá totalmente fascinado por todo lo que ve. El elemento catalizador de la historia será esta creciente obsesión por las imágenes de guerra y destrucción. En su mundo imaginario, Álex se convierte en soldado, un niño soldado de un ejército imaginario y de un mundo en donde acaba confundiéndose el sueño de la realidad. 

En la trama de la película ocupan un papel secundario el director del colegio (Danny Glover), el psiquiatra (Robert Englund) y la maestra (Valeria Marini), iconos en tiempos mejores del cine de acción, de terror y de sexo. Pero ocupan un papel principal dos personajes a los que saca un gran rendimiento, con buenas interpretaciones: el joven Fergus Riordan (llamado Alex en la ficción, un nombre ligado al personaje principal de La naranja mecánica de Stanley Kubrick) y Ben Temple (ese amigo imaginario dual, entre el “bien” del astronauta y el “mal” del militar). 

Es De mayor quiero ser soldado una propuesta que pretende alertar sobre los peligros de la sobresaturación de violencia visual, es una drama de denuncia social, destinado a concienciar sobre la educación y los valores que reciben los niños de hoy en día en el marco de la globalidad mundial, dominado por las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Y en el que casi todos estaríamos de acuerdo en que con un guión más inteligente, menos manipulador, menos exagerado, podríamos estar hablando de una película importante. Una película que sería la versión española de American History X (Tony Kaye, 1998), nuestro "Spanish History X". 

Estos son algunos de los monólogos que nos regala la película, en la mayoría de los casos aderezados de imágenes de archivo de conflictos bélicos en el mundo, de violencia explícita que se cuelan en nuestras pantallas del televisor y que si nos hacen daño a los adultos, no es difícil imaginar las consecuencias en los niños. 
En uno de los monólogos, Alex nos expone, en clara referencia a lo que comentamos de los niños soldados la semana pasada: "Me gustaría ya ser un soldado. Como los niños soldados. Cuando los veo en las noticias siento tantos celos. Seguro que se lo pasan en grande. Sin colegio. Sin tener que aguantar profesores todo el día. Sin la mierda que tenemos que aprender. ¡Tienen armas de verdad!. ¡Incluso las chicas pueden ser soldados!. Hasta les dejan fumar. ¡Tío, que suerte tienen!. Como mola. Es una pena que no haya bebés soldados. Porque podría enviar a los gemelos a la otra punta del Mundo y no verlos nunca más…". O esta reflexión, casi final de la película y con carácter de denuncia: “Me gustaría acabar esta redacción diciéndoos que también quiero ser un soldado para hacer del mundo un lugar mejor. Los mayores han hecho daño a la Tierra y ahora yo debo arreglarlo. Vosotros os comportáis muy mal. Me pedisteis que no me pelee, pero vosotros no paráis de hacerlo. Me pedisteis mantener el Planeta limpio, ¿y vosotros qué?. Hacéis cosas por las que me castigaríais. Me decís que no deje nada en el plato, pero siempre tiráis la comida. Me decís que matar es malo, pero vosotros no dejáis de mataros entre vosotros. Por vuestra culpa el mundo se ha convertido en un lugar asqueroso. Por eso no sé de qué os quejáis. Todo lo que sé lo aprendí de vosotros. “.

Y el epílogo final, incluso tras los títulos de crédito, en que reaparece el maestro: “La sociedad está cambiando. Hoy en día, nos declaramos abiertamente pacifistas, hacemos campañas a favor de los derechos humanos y por el cese de la pena de muerte, apoyamos a las víctimas de la injusticia y la violencia, de la tortura en países desgarrados por la guerra e, incluso, la violencia y el abuso que hay en la intimidad de nuestros propios hogares. Pero no nos importa lo que nuestros hijos ven en la televisión. Crímenes de guerra, atrocidades, violencia gráfica espantosa…más gráfica de lo que nos podamos imaginar. Sí, nos sentamos a comer o a cenar mientras vemos este banquete en nuestras pantallas y pensamos… Pensamos que es muy normal, nada diferente. Pero algo está pasando…Nuestros hijos copian todo lo que ven…Y olvidamos eso”.

Está claro, y no es exagerado. Para mí, desde luego, no. Cuidado con la televisión, el ordenador o los videojuegos con función de “niñera” que pueden introducir a los niños en mundos mentales paralelos. Aprovechemos las fortalezas y oportunidades que dan las nuevas tecnologías de información y comunicación en la educación de nuestros hijos, pero conozcamos (y evitemos) las debilidades y amenazas que puedan entrañar, incluido la violencia explícita y valores nada negativos. De mayor quiero ser soldado no es una película redonda, pero no el bodrio que muchos quieren reflejar de ella. Al menos, para padres, educadores y pediatras puede ser un lugar de encuentro para emociones y reflexiones sobre la apología de la violencia audiovisual. Y todo ello grabado en aquél lugar donde yo jugué cuando era niño: en Esplugues de Llobregat, pues algunas localizaciones son de allí, incluyendo el centro escolar de Alex (el Colegio Alemán de Barcelona).

 

miércoles, 24 de julio de 2013

¿Tienes “nomofobia”?


En el año 2008 se acuñó en el Reino Unido un nuevo neologismo: “neofobia”, procedente del acrónimo no-mobile-phone phobia. Y se describió como el miedo (o fobia) a no estar en contacto por el móvil, un miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. Un sentimiento que, según estimaciones, podría ya tener la mitad de los usuarios de telefonía móvil en el Reino Unido. Y puede no ser muy diferente (o peor) en España y otros países del Primer Mundo. En España, se ha detectado que el 77% de la población de 18 a 24 años y un 68% de 25 a 34 años padece ”nomofobia”. 

Lo que está claro es que se ha creado una nueva necesidad por obra y gracia de los smartphones. Una nueva necesidad de estar conectados las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año (con vacaciones y fiestas de guardar incluidas). Con esa sensación de presión de vivir en un entorno social en el que para muchas personas “inmediatamente” significa literalmente “inmediatamente”. 
Se ha llegado a estudiar que quedarse sin móvil (estar “desenchufados” del mundo” es para muchos un suceso estresante de la vida, casi equiparable (para algunos, claro) a un divorcio o a un cambio de domicilio. Porque en nuestros smartphones llegamos a llevar una parte de nuestra vida, en forma de teléfono, agenda de contactos, correo electrónico, internet, redes sociales, twits, música, reloj y agenda, mapas y GPS, juegos y linterna, y un largo etcétera. Perder un móvil es casi como perder un amigo para muchos… 

Este fenómeno de la “nomofobia” comenzó hace años con el éxito de BalckBerry y se ha disparado con la democratización de los teléfonos inteligentes y las tabletas. Ojo: España es el segundo país del mundo con mayor penetración de smartphones (superado sólo por Reino Unido) y ya casi la mitad de la actividad social se realiza online desde los móviles. La “nomofobia” nos acerca a los que están lejos y nos separa de los que estamos cerca. La “nomofobia” nos hace dormir con el móvil en la mesilla de noche (cuando no debajo de la almohada como en los adolescentes y en modo vibrador), nos hace consultarlo en la madrugada si nos despertamos, incluso lo llevamos al baño y lo consultamos en cualquier momento (cuando esperamos el autobús, en la cola de correos, en el parque mientras juegan nuestros hijos, en medio de una conferencia…, en misa y en mis asuntos). 

Pero, ¿quiénes son los más vulnerables? Parece que los adolescentes, sobre todo de los 12 a los 17 años, son los más expuestos a sufrir “nomofobia”. Y está claro que los padres tienen una importante labor para evitar esto, principalmente predicando con el ejemplo. Para evitar la “nomofobia”, hay que comenzar por unos sencillos consejos para un uso adecuado del móvil por parte de los jóvenes y evitar el uso del móvil en abuso: 
- Es importante que no dispongan de acceso a Internet desde su habitación. 
- Hay que hacerles conscientes del valor y coste de su móvil. 
- Deben dormir siempre con el teléfono apagado. 
- No permitir su uso en comidas, cenas u otras situaciones en que utilizarlo es síntoma claro de mala educación. 

Está claro: vivimos rodeados de nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). Y el teléfono inteligente (smartphone) es la TIC más usada. Su buen uso, ayuda y nos puede hacer la vida más fácil. Su mal uso y abuso no ayuda y nos puede complicar la vida (a nosotros y a los que nos rodean). La adicción al teléfono móvil es, para algunos, la enfermedad del siglo XXI. Tanto que, según los expertos, el miedo a estar sin el teléfono se puede diagnosticar ya como un trastorno para una gran parte de la población, sin que los afectados sean conscientes de ello. 
Por ello, será bueno reflexionar y preguntarnos: ¿tengo “nomofobia”?. Si es que NO, pon toda la prevención para que no ocurra. Si es que SÍ, háztelo ver…

viernes, 15 de octubre de 2010

Detrás de los titulares. ¿El adenovirus causa obesidad?

En las últimas semanas hemos podido leer en la prensa titulares como los que siguen:
Titulares sorprendentes unos y alarmantes otros.

¿Qué es lo que ha dado pie a los mismos? La publicación en la revista "Pediatrics" del siguiente artículo:

Gabbert C, Donohue M, Arnold J, Schwimmer JB. Adenovirus 36 and Obesity in Children and Adolescents. Pediatrics. 2010;126:721-6.

Desde el equipo editorial de "Evidencias en Pediatría" estimamos oportuno, dada la repercusión suscitada por este trabajo, realizar un análisis crítico del mismo que puede encontrarse aquí:

García Vera C, Buñuel Álvarez JC. ¿Existe asociación entre la obesidad infantojuvenil y la infección por adenovirus 36? Se necesitan más estudios y mejores. Evid Pediatr. 2010;6:79.

Aunque os recomendamos la lectura de dicha valoración, conviene destacar aquí una serie de limitaciones muy importantes del artículo valorado. A saber:

- Ausencia de una descripción detallada de la procedencia de la muestra. Sí se sabe que, desde luego, no era comunitaria sino procedente de centros sanitarios. No se describe por qué los niños eran controlados en dichos centros.

- Ausencia de una descripción detallada de la recogida de los participantes. Si, como los autores refieren, el muestreo era consecutivo conforme los sujetos que cumplían los criterios de selección llegaban a la consulta, cuesta mucho creer que la prevalencia de obesidad fuera tan elevada en la muestra de estudio: un 54%.

- Los autores describen su diseño como transversal lo que ya de entrada descartaría cualquier posibilidad de establecer una relación causal. Tras la lectura del estudio, y dada la elevadísima prevalencia de obesidad en el mismo, preferimos considerarlo como un estudio de casos y controles (al fin y al cabo, en los participantes se midieron anticuerpos anti adenovirus 36, signo de infección ya pasada en el momento de que los participantes fueron reclutados). Sea como fuere, los autores no han tenido en cuenta, en el análisis de sus datos, otros muchos factores que influyen en el desarrollo de obesidad y que son bien conocidos: edad, hábitos alimentarios, ingesta calórica, ejercico físico, etnia... No se efectuó un análisis multivariante que tuviera en cuenta estas y otras variables relacionadas con el desarrollo de obesidad.

Por todo ello, si realmente la infección por adenovirus 36 juega algún papel en el desarrollo de la obesidad, no es posible deducir tal cosa de los resultados de este estudio publicado en Pediatrics.

Llama mucho la atención que un estudio con tales limitaciones haya tenido tan grande repercusión mediática. Mientras se llevan a cabo (o no se llevan...) estudios correctamente diseñados que evalúen si el adenovirus 36 juega realmente algún papel, conviene recordar que en nuestro medio existe una guía de práctica clínica correctamente diseñada sobre la prevención y tratamiento del sobrepeso y la obesidad infantojuvenil, a cuyas recomendaciones nos remitimos.

En el Reino Unido el National Health Service tiene un servicio de comentarios de noticias de salud aparecidas en los medios de comunicación llamado "Behind the Headlines". En este post hemos querido jugar a realizar una función similar. Lo seguiremos intentando hacer con otras noticias que puedan parecer sorprendentes o alarmantes.