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miércoles, 20 de septiembre de 2023

La prevención cuaternaria: herramienta clave para el pediatra del siglo XXI

 

Según la visión del médico (enfermedad presente o ausente) y la visión del paciente (capacidad de enfermar presente o ausente) se distinguen las tres clásicas modalidades de prevención (primaria, secundaria y terciaria) y una más, que apareció hace más de una década y ha cogido fuerza: la cuaternaria. 

La prevención cuaternaria es el conjunto de actividades sanitarias que atenúan o evitan las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas del sistema sanitario, ese exceso de celo diagnóstico, terapéutico y preventivo de nuestra medicalizada sociedad. Son varios los profesionales sanitarios los que han defendido esta prevención cuaternaria, pero quiero destacar al Dr. Juan Gervás, médico general de mente prodigiosa y sin miedo al debate, quien, junto a su equipo, nos ha dejado los siguientes heurísticos que conducen a una práctica sanitaria menos dañina: 
- «Toda intervención sanitaria conlleva beneficios y daños. Solo algunas ofrecen más beneficios que daños.» 
- «La prevención es mejor que la curación cuando la intervención preventiva hace menos daño que la intervención curativa.» 
- «Las cascadas son inevitables, salvo en su origen.» 
- «Hace menos daño un “no” razonable que un “sí” complaciente.» 
- «Hay muchos problemas para los que no tenemos respuesta.» 
- «Todo paciente tiene alguna conducta sana.» 

Conceptos todos ellos que nos deben ayudar a reflexionar sobre la "arrogancia de la medicina preventiva". De ello tuvimos oportunidad de reflexionar en el campo de la pediatría en un trabajo que escribimos hace unos años en conjunto y que os adjunto en este enlace. Una arrogancia preventiva que todos debemos tener presente en nuestra práctica clínica (los cribados y a todas las edades, como paradigma) y que en, algún caso, se ha llegado a jugar con la expresión de "este programa de cribado puede dañar gravemente su salud".  Y también hemos dado nuestro punto de vista junto al Comité de Bioética de la Asociación Española de Pediatría en el artículo “Prevención cuaternaria. La contención como imperativo ético”

Y, siendo como es un tema muy tratado en este blog (hasta 29 post hasta la fecha sobre alrededor de la prevención cuaternaria, el último en relación con la inmunización universal con nirsevimab frente al virus respiratorio sincitial). Con toda experiencia adquirida, os compartimos la conferencia extraordinaria en el XX Congreso Internacional de Pediatría que se ha celebrado hace dos semanas en Mérida (Yucatán, México) y con el título de “La prevención cuaternaria: herramienta clave para el pediatra del siglo XXI”. Y que se ha desarrollado en estos apartados: 

I. Aproximación a la CALIDAD EN SALUD 

II. GESTIONAR en busca de la (H)EXCELENCIA 

III. De la MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA a la MEDICINA APROPIADA 

IV. Profundizando en la PREVENCIÓN CUATERNARIA: 
• Prevención cuaternaria y factores de riesgo 
• Prevención cuaternaria y pruebas de diagnóstico/cribado 
• Prevención cuaternaria y tratamiento 

V. REFLEXIONES FINALES, que se pueden resumir así: 
- Respecto a los factores de riesgo. Evitar el EFECTO CASCADA de intervenciones médicas excesivas e innecesarias ante la actual “cultura del riesgo”: la simple asociación estadística entre un factor y una enfermedad (ej. dilatación piélica y anomalías nefrourológicas) se convierte en casi una enfermedad, o en causa necesaria y suficiente de la misma. 
- Respecto a las pruebas diagnósticas/cribado. Considerar en los cribados universales el PUNTO CRÍTICO DE IRREVERSIBILIDAD, el TIEMPO DE ADELANTO DIAGNÓSTICO y el valor de los FALSOS POSITIVOS y el FENÓMENO DE ETIQUETADO Porque no siempre más es mejor. Y hay que evitar la “arrogancia” de la medicina preventiva. 
- Respecto al tratamiento. La EVIDENCE-BIASED MEDICINE limita los resultados de la Evidence-Based Medicine. La “evidencia” es mucho más evidente cuando favorece a los intereses comerciales que a los intereses de los pacientes (ej. anticuerpos monoclonales frente al virus  respiratorio sincitial).

lunes, 11 de junio de 2018

Hacia una Medicina Apropiada en el siglo XXI


El futuro de la medicina actual debe caminar hacia una sanidad más segura, eficiente y sostenible. Una práctica clínica que intenta resolver de la mejor forma posible la ecuación entre “lo deseable, lo posible y lo apropiado”, teniendo presente que la medicina es una ciencia sembrada de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos. Un modelo de medicina cercana, científica y humana, una medicina que intente ofrecer la máxima calidad con la mínima cantidad (de intervenciones) y en el lugar más cercano al paciente. 

Y el camino para conseguir esto en la medicina del siglo XXI se basa en varios pilares, como los programas de calidad y seguridad del paciente, la participación de los ciudadanos en el debate sanitario, la humanización de la práctica clínica, así como el profesionalismo y la Medicina Apropiada (Right Care). 

Y aquí surge un concepto aparentemente nuevo, la Medicina Apropiada, pero que no es tal, pues en realidad consiste en revisar lo que hacemos en sanidad por el bien del paciente y de la sociedad, en cuestionar nuestras prácticas rodeadas de exceso de pruebas diagnósticas, intervenciones terapéuticas y programas de prevención. Porque en la Medicina Apropiada se intenta que el paciente sea el verdadero centro de la asistencia y que su seguridad guíe la práctica sanitaria, siempre en un entorno de las mejores pruebas científicas que nos lleven a adoptar la mejor toma de decisiones clínicas. 

Y para abordar el concepto ampliado de la Medicina Apropiada cabe establecer la conexión de diversos campos, incluso paradigmas ya. Alrededor del paciente como centro de la asistencia nos adentramos en el campo de la Medicina centrada en el paciente y de la Evidencia basada en la medicina (como contrapunto de la tan repetida Medicina basada en la evidencia). Y alrededor de la seguridad en la práctica clínica conviene revisar los conceptos de Prevención cuaternaria y diversas campañas (Choosing Wisely, Do Not Do, etc.). 

Y en este recién celebrado 66 Congreso Nacional de la Asociación Española de Pediatría tuve la oportunidad de moderar la Mesa redonda “Sobre la medicina apropiada, esa que todos llevamos dentro” y con dos amigos conocedores del tema: el Dr. Carlos Ochoa (Hospital Virgen de la Concha, Zamora) con la ponencia "Cuando el "siempre lo hemos hecho así" no vale" y el Dr. Roi Piñeiro (Hospital de Villalba, Madrid) con la exposición de su estudio "Comprobando lo que hacemos. Proyecto Apropiado". Y todos estaremos con ello en busca de la Medicina Apropiada: porque se lo merecen los pacientes y la sociedad, porque es lo correcto para la sanidad y los sanitarios, porque es bueno ponerlo en práctica en el siglo XXI. 

Y para ello, mézclese a dosis justas y con prudencia la Medicina basada en la evidencia, la Evidencia basada en la medicina, la Medicina centrada en el paciente, la prevención cuaternaria y cualquiera de los movimientos para mitigar la sobreutilización en sanidad, y estaremos en el camino de la Medicina Apropiada. De hecho, todos estamos en ese camino. Pues como dice el titulo de esta mesa redonda, es la Medicina Apropiada que todos llevamos dentro. Unos de forma más consciente que otros. Y el objetivo de esta Mesa redonda ha sido intentar crear un poco de más conciencia sobre ello. 

En esta presentación podéis revisar mi ponencia sobre ¿Qué es la Medicina Apropiada? Espero que tengáis un apropiado día, una apropiada vida y, a ser posible, una Medicina apropiada.

 

lunes, 28 de mayo de 2018

Evidencias y recomendaciones de vacunación


En las Jornadas de Vacunas de la AEP que tuvieron lugar hace más de un mes en Alicante tuve que defender una ponencia bajo el título de este post. Tarea nada fácil, pues no hay nada menos evidente que la mal llamada Medicina basada en la evidencia. Y menos en un tema no ajeno a la polémica como la vacunación. 

Una presentación con un objetivo general: Analizar la relación entre vacunas, recomendaciones de vacunación y “evidencias”. Pero con, al menos, cuatro objetivos específicos: 1) Visualizar el estado actual de las evidencias en vacunas frente a las vivencias en vacunación, de la teoría a la realidad; 2) Plantear la complementariedad de la MBE (Medicina basada en la evidencia) con la EBM (Evidencia basada en la medicina); 3) Conocer el modelo de toma de decisiones basado en pruebas aplicado a la vacunología; y 4) Proponer un PROYECTO: “V3 en W3”. 

En este enlace os dejamos la presentación completa, pero destacamos algunos puntos de interés, para la reflexión y para el debate: 

- La primera impresión es que hay grandes evidencias a favor de la vacunación, pero que no coinciden con el estado actual de las vivencias. 
EVIDENCIAS: muchas y buenas. Las RECOMENDACIONES de vacunación basadas en las mejores pruebas (ej. CDC, AEP). Mucha información de calidad. 
VIVENCIAS: contradictorias: pro y antivacunas. Las noticias negativas se viralizan más que las positivas y el mundo virtual ya casi es el más “real”. La información de calidad no llega correctamente a la población. 

- Las RECOMENDACIONES de vacunación deben basarse en la fórmula MBE + EBM = Medicina Apropiada. 
MBE: fundamentada en ensayos clínicos aleatorizados, revisiones sistemáticas y metanálisis en busca de la generalización de resultados. Mejor resultado para paciente promedio en las condiciones "ideales" de la experimentación. Fundamentado en la investigación. 
EBM: fundamentada en macrodatos ("big data") en un entorno de práctica clínica “habitual”. Es el camino de la Medicina centrada en el paciente, que complementa la MBE, pues reivindica el humanismo médico a través de la toma de decisiones compartidas y el mpoderamiento de pacientes. Fundamentado en la clínica. 

- Para saber combinar evidencias y vivencias, MBE y EBM conviene bajar del atril: dada la ingente información basada en evidencias, lo que conviene mejorar es la divulgación de esta información y realizar una formación adaptada al usuario, que es la población general. 
Quizás no es tanto tiempo de generar más evidencias, sino de divulgar y difundir bien las muchas y buenas pruebas científicas ya existentes. 
Quizás es tiempo de vacunas 2.0, de combinar rigor (científico) y visibilidad (informativa). Por ello apostamos (y espero que pronto sea realidad): por V3 en W3.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Evidencias y preferencias, de la MBE a la EBM


Se cumplen las bodas de plata este año desde que un artículo del año 1992 del el Evidence-Based Medicine Working Group de la Universidad de McMaster abrió la caja de Pandora de un nuevo paradigma conocido como Medicina basada en la evidencia (MBE), un incómodo anglicismo que se ha intentado modificar - sin mucho éxito - por otros (como Medicina basada en pruebas), pues no hay nada menos "evidente" que la MBE, donde todo se cuestiona y pone a juicio, desde la validez científica a la aplicabilidad en la práctica médica, pasando por la importancia clínica. Porque la práctica basada en evidencias intenta resolver de la mejor forma posible la ecuación entre “lo deseable, lo posible y lo apropiado” en medicina, una ciencia sembrada de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos. 

Es posible que conceptualmente las características de la MBE se centraron, erróneamente, en el ensayo clínico, la revisión sistemática y metanálisis, modelos conceptuales de investigación que buscaban la generalización de los resultados, o el mejor resultado para el paciente promedio en las condiciones "ideales" de la experimentación. Pero lo cierto es que, aunque hay muchos pacientes parecidos, todos son diferentes y esa diferencia es la base de la práctica clínica y constituye la esencia del arte de la medicina. Y esta es la base de la convivencia de la investigación y la clínica, o lo que es lo mismo la convivencia y complementariedad de la MBE y de la evidencia basada en la medicina (EBM). Porque esta última, como complementaria de la MBE, subraya el beneficio de considerar la "evidencia de la vida real" y a través del análisis del gran acúmulo de datos obtenidos (macrodatos o "big data") se puedan generar evidencias que complementen a las procedentes de experimentos y ya en un entorno de práctica clínica “habitual”. 

Por ello, después de la MBE surgió el concepto de la Medicina centrada en el paciente (MCP), en la que se reivindicaba la necesidad de volver la mirada hacia el paciente individual, en base a conceptos como la toma de decisiones compartidas ("shared decision making") o la capacitación de los pacientes ("patient´s empowerment"). Porque lo cierto es que la MBE y la MCP, al igual que la investigación y la práctica clínica, son las dos caras de la misma moneda, que debieran ser complementarias y nutrirse mutuamente. Porque no debiera practicarse una MCP que no estuviese basada en la mejor evidencia disponible, ni es posible imaginar una MBE cuyos objetivo final esté alejado del paciente individual. 

De esa reflexión nos habla el artículo que compartimos y cuya lectura recomiendo. Tengo el permiso de su autor, mi amigo el Dr. José Antonio Sacristán - autor que ha trabajado desde hace mucho tiempo en este campo, y de ello ya hablamos en otro post - y de la propia editorial de la Revista de Occidente, para compartirlo por este medio. Pues creo que vale la pena conocer esta reflexión de un experto como el autor que lleva dos décadas defendiendo esa sintonía entre la MBE y la EBM, con un enfoque en la MCP. Tanto que en pocos meses nos deleitará con un libro sobre el tema que a buen seguro será la delicia de muchos y la necesidad de todos.