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lunes, 7 de noviembre de 2022

Cómo detectar, evitar y combatir los bulos en redes sociales y otros medios de comunicación

 

Vivimos en un entorno internético, en donde cualquiera puede publicar lo que desee. Y no siempre se publica para formar e informar, sino que los motivos pueden ser, intencionadamente, los opuestos: deformar y desinformar. En este contexto los bulos digitales (también conocidos con el anglicismo fake news) son cada vez más comunes y, ante esta peligrosa invasión, cabe saber detectar, evitar y combatir los bulos en todos los medios de comunicación, con las redes sociales en el primer foco (pues en este entorno se viralizan como una pandemia). 

Los bulos son noticias falsas con aspecto seudoperiodistíco a través de formatos informativos como son periódicos, agencias de noticias, radios, redes sociales o televisión. Y esta información falsa se divulga en forma de artículos, imágenes, vídeos o simplemente como tweets, que se presentan como reales y cuyo objetivo es manipular la opinión pública. 

¿Cómo detectar los bulos o fake news? 

Muchas organizaciones se han hecho eco para responder a esta pregunta, por lo que no es nada nuevo. Os dejamos estos siete puntos referidos por Cibervoluntarios.org y abajo os dejamos el vídeo publicado por Maldita.es, muy similares en lo aconsejado. 

1. Analiza el origen. Es imprescindible fijarse en la agencia, medio de comunicación, perfil, empresa o entidad que difunde la información y la web. Y, a partir de ahí, plantearse su fiabilidad e información sobre esa web donde se ha publicado. 
2. Lee la noticia entera. No te quedes solo con la información del primer párrafo, no te limites a leer el titular o las primeras líneas, continúa hasta el final. Completa la lectura para verificar que realmente se trata de lo que dice. 
3. Busca el título en el buscador. Si es una noticia verdadera, se habrán hecho eco varios medios fiables. No te quedes solo con una única versión, amplía la búsqueda y observa si más medios han publicado contenido similar. Si no hay nada más, comienza a sospechar. 
4. Verifica la fuente. Investiga la autoría, busca el nombre del medio o del autor en el buscador. Al igual que debes investigar qué medio lo publica también quién es la persona concreta que lo firma y a quien se le atribuye la autoría. Si no aparece ningún nombre concreto puede ser sospechoso. 
5. Fíjate en la fecha de publicación. La actualización es esencial en estos tiempos. Es una práctica muy común hacer pasar por actuales noticias antiguas descontextualizadas o reutilizar recursos audiovisuales como desinformación. 
6. Comprueba los recursos audiovisuales. Si la noticia incluye una fotografía, video o recurso de algún tipo, búscalo aparte en el buscador para comprobar si se ha usado en otros contextos. Muchas veces la procedencia puede ser sospechosa o haberse retocado. 
7. Analiza la calidad del contenido. Comprueba si ese texto está bien redactado, si contiene faltas de ortografía, cómo es el diseño, si se incluye a algún experto o fuente y si los datos que aparecen están referenciados. 

¿Cómo combatir los bulos y fake news? 

Hay ya herramientas, plataformas y medios de comunicación que trabajan en ello. Dos ejemplos en España son Newtral y Maldita.es.  De esta última hemos hablado recientemente de forma extensa, al comenzar a colaborar con ellos desde la universidad.  

Pero también es posible verificar una imagen con Google Images o con TinyEye.   Y podemos verificar un video con Invid Video o con Web Archive,  

Detectar y combatir los bulos es prioritario, así como evitar difundirlos por redes sociales (WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram,…) para hacer del inevitable mundo internético un lugar mejor.

miércoles, 6 de julio de 2022

Los superpoderes de Maldita.es ante la desinformación y los bulos

 

El problema de la desinformación y los bulos no es un tema nuevo, pero ante las nuevas tecnologías de información y comunicación y el auge de las redes sociales, es un tema más en auge y con poca capacidad de control por la viralización. A las tradicionales redes sociales (con Twitter o Facebook a la cabeza), se ha sumado hace tiempo el agujero negro de Whatsapp, donde hasta un tercio de los españoles lo usan para informarse (siendo España el país europeo que más lo hace). 

Porque se conoce bien que hay personas y grupos que crean desinformación y muchas de ellas utilizan espacios anónimos en internet para publicar sus bulos y contenido fabricado, pasan a redes cerradas o semicerradas, que se retroalimentan en grupos organizados conspiranoicos y esperan que lleguen a redes sociales y medios de comunicación. Y así es como se amplifica la desinformación que consumimos. 

Ante este panorama preocupante, en el año 2018 nació Maldita.es (aunque ya tenía desde 2014 su germen en redes sociales). Y la semana pasada pude asistir a un taller organizado por la Universidad Miguel Hernández y que liderado por Beatriz Lara, responsable de la Comunidad Maldita. Fue una jornada para darnos a conocer mejor este recurso y pedirnos nuestros la colaboración con nuestros “superpoderes”, que luego analizaré. 

Pero, ¿qué es Maldita.es? Maldita.es una fundación y medio de comunicación español sin ánimo de lucro que lucha contra la desinformación y promueve la transparencia a partir del fact checking (o comprobación de hechos) y periodismo de datos. Su misión principal es dotar a los ciudadanos de herramientas, tecnologías e información para que puedan tomar decisiones informadas y “que no te la cuelen”. Cuenta con diferentes ramas dedicadas a la monitorización del discurso político y toda aquella información que circula por la red. El impacto de Maldita.es es muy grande en tan poco tiempo con más de 6 millones de páginas vistas al mes y cientos de miles de seguidores en todas las redes sociales. 

¿Cómo se organiza Maldita.es? Lo hace en diferentes secciones dirigidas a actos o audiencias específicas. Son las siguientes. 

- Maldita Hemeroteca (MH). Fue el germen inicial, que nació alrededor del programa “El Objetivo” de La Sexta y cuyo objetivo era poner a los políticos frente a sus contradicciones, y a través de los publicado en la hemeroteca con sus declaraciones dejar claro aquello de “donde dijo digo, digo Diego”. 

- Maldito Bulo (MB). Para combatir y verificar los bulos y las mentiras, y donde se selecciona lo qué verificar en base a la viralidad y peligrosidad de los contenidos. 

- Maldita Ciencia (MC). Para desmentir bulos sobre salud y luchar contra las pseudociencias y desinformación científica, así como intentar resolver dudas científicas de la comunidad. 

- Maldito Dato (MD). Para verificar el discurso de los políticos, luchar por la transparencia de la Administración y hacer análisis de los datos para explicar la actualidad. 

- Maldita Tecnología (MT). Para ayudar a tomar conciencia de cómo nos afecta la tecnología, buscar ser un traductor entre vida on line y vida real, así como enseñarnos a cómo cuidar nuestros datos online y cómo protegerlos. 

- Otros proyectos como: a) Maldita Migración (MM), frente a los bulos contra emigrantes, refugiados y minorías religiosas; b) Maldito Feminismo (MF), frente a los falsos datos que buscan desacreditar la igualdad entre hombres y mujeres; c) Maldita Alimentación (MA), en relación con la seguridad alimentaria y frente a las dietas y datos milagros en alimentación; d) Maldito Clima (MC), para combatir la desinformación climática y medioambiental; e) Maldito Timo (MT), para detectar y alertar frente a fraudes, estafas y engaños en internet; f) Maldita Educación (ME), para promover la educación y alfabetización digital. 

Además de estas secciones, en Maldita.es se desarrollan herramientas tecnológicas propias como chatbosts de Whatsapp, buscadores de bulos, sistemas de alerta que ayudan a los ciudadanos a identificar la desinformación, etc. 

¿Y qué son los Superpoderes de Maldita.es? 
Son conocimientos expertos de profesionales desde distintos campos de conocimiento. Y ello porque los responsables de Maldita.es son periodistas y precisan el apoyo de otros miembros de la comunidad, y con ello se amplía la diversidad de colaboradores desde otras profesiones, también desde la universidad, entorno en el que se vino a pedir nuestra colaboración. Porque usar los conocimientos expertos suma para combatir la desinformación y los bulos entre todos. 

Porque actualmente son ya más de 2.900 “malditos” que han realizado más de 1.000 colaboraciones con esta plataforma. Y todos podemos ser uno más. Porque es responsabilidad de todos combatir la desinformación y los bulos. También las universidades, un lugar lleno de conocimiento. Y en ello estamos…

lunes, 21 de marzo de 2022

Infoxicación e infodemia en tiempos COVID


La Real Academia Española (RAE) se ha visto abocada a aceptar un buen número de neologismos. Y un ejemplo son los dos que sirven de título a este post. Así el término infoxicación viene a ser el acrónimo de intoxicación por información, es decir, una sobrecarga de información difícil de procesar. Y el término infodemia para referirse a la sobreabundancia de información, alguna rigurosa y otra falsa, que ha acompañado a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2. Una pandemia que se ha cobrado ya más de 100.000 vidas en España y más de 6 millones en el mundo. 

Y es que la avalancha de información y los errores de comunicación han protagonizado los dos años que acabamos de celebrar en España desde que se decretó el primer estado de alarma en marzo de 2020, con mensajes a veces contradictorios entre la ciencia y la política, tal como nos recuerda un reciente artículo de Diario Médico y cuyos eventos, titulares y tweets más significativos vienen recogidos cronológicamente en dicha publicación. Sirva esta anotación como incompleto recuerdo de estos largos dos años: 

- 29 de enero de 2020: “No es un virus excesivamente letal” 
- 31 de enero de 2020: “España no va a tener como mucho, más allá de algún caso” 
- 26 de febrero de 2020: “No es necesario que la población utilice mascarillas” 
-27 de febrero de 2020: “Es posible que algún caso fallezca en nuestro país” 
- 28 de febrero de 2020: La OMS eleva el riesgo mundial a muy alto 
- 7 de marzo: España prohíbe los eventos de más de 1000 personas 
- 15 de marzo: Comienzo del primer estado de alarma 
- 17 de marzo de 2020: “Da la sensación de que se ralentiza un poco” 
- 25 de marzo de 2020: España supera a China en número de fallecidos 
- 22 de abril de 2020: “Las mascarillas son una recomendación” 
- 22 de mayo de 2020: La mascarilla pasar a ser obligatoria si no se puede garantizar 2 metros de distancia 
- 25 de mayo de 2020: “Claramente el 8M, si ha tenido alguna influencia en la evolución de la pandemia ha sido muy marginal” 
- 10 de junio de 2020: “Hemos vencido al virus” (Pedro Sánchez) 
- 21 de junio de 2020: Fin del primer estado de alarma 
- 13 de agosto de 2020: “Llamarlo segunda ola o no es una cuestión semántica” 
- 21 de septiembre de 2020: “Creo que la segunda ola no tendrá un impacto grande” 
- 1 de octubre de 2020: “No tenemos evidencia de que haya habido transmisión probada por aerosoles en medios sociales normales” 
- 8 de noviembre de 2020: Comienzo del segundo estado de alarma 
- 23 de noviembre de 2020: El Ministerio de Sanidad reconoce en sus documentos oficiales la transmisión por aerosoles 
- 28 de diciembre de 2020: “Podríamos estar en una fase de estabilización de la tendencia” 
- 15 de marzo de 2021: España paraliza la vacunación de AstraZeneca a menores de 60 años 
- 24 de marzo de 2021: Se reanuda la vacunación con AstraZeneca 
- 8 de mayo de 2021: Fin del segundo estado de alarma 
- 10 de mayo de 2021: “Estamos a solo 100 días de lograr la inmunidad de grupo” (Pedro Sánchez) 
- 27 de octubre de 2021: El Tribunal Constitucional declara inconstitucional el segundo estado de alarma 
- 2 de noviembre de 2021: “Desde el punto de vista de la salud individual, hay dudas en la vacunación de niños menores de 12 años; les afecta muy poco la enfermedad” 
- 7 de diciembre de 2021: Sanidad aprueba la vacunación en niños 
- 22 de diciembre de 2021: La mascarilla pasa a ser obligatoria también en exteriores 
- 1 de febrero de 2022: España supera los 10 millones de contagios 
- 10 de febrero de 2022: La mascarilla deja de ser obligatoria en exteriores. 

Expertos en gestión sanitaria y de probado liderazgo científico aprecian dos fases en la comunicación de esta información: 
- En una primera fase inicial se intentó una voz única nacional en la figura de Fernando Simón, quien se convirtió en una figura pública sometida a un importante desgaste. Nadie duda su entrega como portavoz del Ministerio de Sanidad, pero se solicitó muchas veces la presencia de coordinadores científicos transparentes y un portavoz con un papel diferencial al de la política. 
- En una segunda fase, los mensajes de la pandemia se disgregaron entre las comunidades autónomas, y quizás los mensajes contradictorios empeoraron. 

Sirva como ejemplo las polémicas alrededor de la necesidad de mascarilla o de los eventos adversos en la vacunación frente al SARS-CoV-2, donde la falta de concordancia entre la evidencia científica, el discurso político y las medidas adoptadas quizás no ha ayudado a la ciudadanía. 

Sobre infodemia en estos tiempos de COVID ya hablamos al inicio de la pandemia en este blog, y señalaba que su presencia (junto a la COVIDofobia) era una mala combinación para salir delante de esta crisis sanitaria, económica y social.  

Curiosamente esta sexta ola ha sido terrible en el número de infecciones, donde la vacunación frente al SARS-CoV-2 no ha podido controlar a la variante Ómicron, si bien ha mitigado su gravedad traducida en hospitalizaciones y fallecimientos (pero que han ocurrido en gran número también y siguen ocurriendo). Sin embargo, ahora la infoxicación e infodemia ha decaído en la pandemia, por dos motivos al menos: el principal, es que la actual guerra en Ucrania le ha suplantado en la mayoría de titulares; el secundario, por propio agotamiento. 

Afortunadamente es posible que en algún momento logremos controlar la pandemia frente al SARS-CoV-2, aunque se acantone como una infección más en nuestro entorno. Lo que tengo menos claro es que seamos capaces de controlar la infoxicación e infodemia (en este tema o en cualquier otro). Y esto es un problema.

lunes, 20 de diciembre de 2021

Vacunación frente a la COVID-19 en la población de 5 a 11 años: hechos científicos y no bulos mediáticos

 

La semana pasada, justo en el momento en que en España comenzó la vacunación frente a la COVID en la franja de edad de 5 a 11 años, se difundió un vídeo del virólogo Robert Malone con una información apocalíptica en el que afirmaba - sin pruebas - que las vacunas con tecnología de ARNm son “tóxicas” para la infancia. 

Las sociedades científicas han desmentido cada una de sus afirmaciones con rapidez, y cabe destacar esta nota desde el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) en donde se da a conocer el perfil de Robert Malone, su trayectoria y motivos, así como la historia de las vacunas ARNm.  Las afirmaciones falsas o sin evidencias de Robert Malone sobre la vacunación frente a la COVID-19 en niños son expuestas ya en los medios de comunicación.  

Animamos a las familias a recurrir a fuentes de información contrastadas y fiables, para no contribuir a la desinformación y a sus efectos. Y en este sentido, hace una semana publicamos algunos de estos documentos en el post titulado “Vacunación frente a la COVID-19 en la población de 5 a 11 años: preguntas y respuestas” .

Y siguen apareciendo documentos de interés, tanto de sociedades científicas (con la AEP a la cabeza), consejerías de sanidad o el propio Ministerio de Sanidad. Y ello porque la infección por SARS-CoV-2 ha supuesto un problema de salud a nivel global de dimensiones extraordinarias. Y vale la pena destacar los argumentos que se derivan del documento previamente referido por la AEP con la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP).  

El desarrollo de la investigación para tener disponibles vacunas con el fin de proteger a la población ha tenido un curso acelerado en el que el desarrollo de compuestos adaptados a la población infantil no ha sido prioritario dado el impacto menor que la infección tiene en el niño a nivel general. La infección en el niño tiene unas características distintas a las del adulto y, si bien, en la mayoría de los casos se presenta en formas más leves, se dan casos graves en niños sin factores de riesgo, como es el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (SIMP) relacionado con COVID-19, y también cuadros poscovid, como es la covid persistente. Otro factor a tener también en cuenta es que la población infantil supone parte de la cadena epidemiológica de esta infección que tiene contagio respiratorio. 

Estas son algunas de las afirmaciones que se recogen en el documento Vacunación Pediátrica frente a la COVID-19 en España que acaban de publicar el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), una exhaustiva revisión basada en las mejores pruebas científicas. 

1. La vacunación es la medida más efectiva para combatir la pandemia actual.  Las medidas no farmacológicas (como son el distanciamiento físico y las medidas de higiene respiratoria y de contacto) contribuyen al control de la diseminación de la infección, pero algunas de ellas no se pueden mantener de forma indefinida sin que se afecte la normalidad deseada. 

2. Los ensayos clínicos de las vacunas frente a la COVID-19 en la edad pediátrica (5-11 años de edad) han demostrado que la vacunación es eficaz, lo que asegura la primera condición para que ésta pueda administrarse en la infancia. Tanto la amplia experiencia acumulada con la vacunación de adolescentes y adultos, como los ensayos clínicos disponibles muestran que la vacunación pediátrica cuenta con un perfil de seguridad favorable, lo que constituye, también, una condición imprescindible. 

3. Entre las razones que apoyarían la recomendación de la vacunación en los niños se encuentra la de disminuir la carga de enfermedad que supone la COVID-19 en este grupo de edad, actualmente muy superior a la de cualquier otra franja de edad. Aunque lo más frecuente es que la infección por SARS-CoV-2 curse de forma asintomática o con síntomas leves, existen formas graves como el SIMP asociado a SARS-CoV-2, la covid prolongada y las neumonías. Además, hay que considerar los efectos colaterales que la pandemia ha tenido en los niños y adolescentes, entre los que se encuentran la falta de normalidad en la escolarización, derecho fundamental de la infancia y base imprescindible para el bienestar y desarrollo personal de cada niño, y los trastornos de salud mental que se han evidenciado como consecuencia de la pandemia. 

4. Debe tenerse en cuenta también que la circulación del virus facilitada por las cohortes de población sin vacunar, como son los niños, podría facilitar la selección de variantes para las que las actuales vacunas pudieran ser menos eficaces. Y, además, no sería justo privar a la población infantil del beneficio que aporta la vacunación, del que ya gozan los mayores de 12 años (aunque los objetivos en términos de salud sean diferentes). 

5. La vacunación de la COVID-19 debe priorizarse siempre en los adultos y en las poblaciones de mayor riesgo. La vacunación de los niños debe balancearse en función de la situación epidemiológica y también buscando contribuir al control de la infección en la comunidad. La vacunación infantil puede servir como protección no solo individual, sino, también, de las personas vulnerables del entorno de los niños. 

6. La decisión de vacunar a los niños debería adaptarse a la situación epidemiológica, pudiendo llevarse a cabo vacunando a todas las cohortes o de forma secuencial priorizando a los grupos de niños de mayor riesgo y edad, decisión que deberán tomar el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, haciendo en cualquier caso un estrecho seguimiento del impacto que esta medida vaya teniendo tanto en los vacunados como en la comunidad en su conjunto. 

Y la información veraz y transparente debe ser continua, para que los padres conozcan que la organización de este proceso es algo muy riguroso. Y baste revisar dos documentos más en estos días, redactados por la Comisión de Salud Pública: 


Porque los bulos no deben combatirse con la descalificación, sino con la constatación de hechos de forma transparente y educada. Y los padres y la sociedad deben conocer que no es un enfrentamiento proporcionado, pues los bulos en contra de las vacunas son escasos (pero ruidosos) y los hechos a favor de las vacunas son muchos. Y solo debemos aprender a que los hechos lleguen a la sociedad de forma mejor y mayor, y probablemente tengamos que aprender a traducir en lenguaje entendible estos hechos a los medios de comunicación y también en las redes sociales.

miércoles, 11 de agosto de 2021

The Conversation y Maldita Ciencia


Entre las instituciones presentes en la pasada XV Jornada MEDES (MEDicina en ESpañol), bajo el título de “La circulación del conocimiento en español”, se encontraban representantes de dos instituciones relativamente nuevas y de interés en el panorama actual de la información científica: The Conversation y Maldita Ciencia. Y vale la pena conocer su función. 

The Conversation 

The Conversation es una plataforma de divulgación del conocimiento académico y científico creada en Australia en 2011, y que cuenta ya con ediciones en Reino Unido, EE.UU., África, Francia, Canadá e Indonesia y, desde hace dos años, también en España. Su misión es promover una conversación permanente entre los que saben y los que quieren saber, entre expertos que solo escriben sobre temas relacionados con su especialidad y una comunidad de lectores que reclama contenidos de calidad en muy diversos temas, principalmente científicos. Un proyecto para mejorar la conversación ciudadana en España y el mundo, una exigencia moral para los periodistas, un tanto descuidada en los últimos años, tal vez por contagio del ruido ensordecedor de las redes sociales y con una ciencia maltratada por las fake news y el amarillismo periodístico, dos cánceres que asolan la formación, la información y la convivencia. 

Porque el objetivo de The Conversation es promover un diálogo entre quienes saben y quienes quieren saber, alejados de las falsas noticias y del ruido generado por las redes sociales, y que pretende adaptar el lenguaje académico al estilo divulgativo de la publicación. Su misión es ayudar a entender la actualidad nacional y global a través de artículos firmados por los mejores divulgadores, que se incorporarán a una red de autores que cuenta ya con 68.000 expertos pertenecientes a 2.100 instituciones académicas y científicas de todo el mundo como las universidades de Oxford, Cambridge, California, Boston, Michigan, Sorbona. Y en el caso de España, de las mejores instituciones científicas y académicas españolas. 

En las ediciones ya disponibles más de 10 millones de personas se informan habitualmente a través de theconversation.com y otros 35 millones leen sus contenidos en medios como Le Monde, The Washington Post, The Guardian, Newsweek, Slate, Time o El País, que publican habitualmente sus artículos, cuyo acceso es libre y gratuito. Para difundirlos sólo es preciso, además de respetar la integridad del contenido y citar a la plataforma, al autor y a la institución a la que está vinculado, un modelo abierto, transparente y responsable. 

Maldita Ciencia

Maldita Ciencia es un proyecto que habla de un sinfín más de temas desde una perspectiva científica e informada, evitando que nos cuelen bulos y errores, contando el origen y la profundidad de los temas que tratan con un enfoque sencillo y diferente. Y con argumentos científicos intentan convencer de que la homeopatía, las terapias alternativas o el reiki (tres ejemplos de una larga lista) no tienen una base científica, y lo realiza desde el rigor, basándonos en la evidencia científica. Desde Maldita ciencia creen que hay muchas cosas opinables, pero la ciencia sólo es discutible con argumentos científicamente probados.  

Por tanto, el objetivo de Maldita Ciencia, nacido en el año 2019, es intentar verificar y desmontar cualquier tipo de desinformación y propone una tipología de análisis para los bulos. 

Dos recursos informativos de interés para intentar preservar a la ciencia de la desinformación y peligros que provoca el periodismo científico, el amarillismo periodístico, los bulos y las falsa noticias (fake news). Muy importantes recursos, junto con muchos otros.