Mostrando entradas con la etiqueta salud pública. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salud pública. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de octubre de 2017

"Chemsex", un problema de salud pública escalofriante


"Chemsex" es un neologismo formado por las palabras inglesas "Chemical" y "Sex", algo así como Sexo químico. Una práctica sexual de alto riesgo. Se trata de un fenómeno social reconocible y que está siendo analizado ya por las autoridades sanitarias y revistas biomédicas. Existe el temor de que conlleve un repunte del contagio de virus del sida, sobre todo entre los jóvenes y este ya es un asunto mayor de salud pública. 

Parece que la alarma por el "Chemsex" surgió donde nacen casi todas las tendencias, en Estados Unidos, y entró en Europa por Gran Bretaña, pero se ha extendido a otros países. Y, cómo no, también ha llegado a España y las asociaciones que viven cada día los nuevos diagnósticos de VIH constatan también su presencia en Barcelona o Madrid, en el Gayxample y en Chueca. La alerta, dice la prensa, se ha activado. No es ni de lejos la opción de ocio nocturno más común entre la comunidad gay: por ahora es minoritaria. 

"Chemsex" se asocia a la noche y a una voluntad de socialización a través del uso recreativo de psicoactivos. El objetivo final es tener sexo lo más placentero y durante tanto tiempo como sea posible, sin control, sin límite. De hecho, por definición no tendría por qué ser un fenómeno circunscrito a la comunidad homosexual, podría implicar también a los heterosexuales. No obstante, sólo se conoce que de momento incida sobre ese colectivo. 

¿Cómo son quienes lo practican? Normalmente es gente que sale mucho o vive la noche de forma muy intensa. Los hay de todas las edades, pero podría hablarse sobre todo de homosexuales de 20 a 45 años. Todas las organizaciones que trabajan en este ámbito del sida y las enfermedades venéreas advierten que fenómenos sociales como el "Chemsex" pueden estar calando más ahora que antes, ya que los jóvenes han bajado la guardia ante el contagio del sida. En España no se dispone de datos estadísticos sobre la incidencia del "Chemsex" entre la población general o la homosexual, pero ya es noticia en prensa, radio y televisión. Y ya ha sonado la alarma. 

Los participantes en este tipo de sesiones privadas no suelen acudir a la red de atención de drogodependencias, precisamente porque no responden al perfil clásico del toxicómano adicto a la cocaína o la heroína. El hecho de que la práctica del "Chemsex" se haga en el ámbito privado dificulta llegar a más precisiones. Sucede fuera de la vista (y el control) del resto, pero no de forma clandestina, ya que es un asunto que se trata de forma habitual en las redes sociales y se habla del mismo como un gancho en el mundo 2.0. 

La fiesta suele empezar bien entrada la noche y después de algunas copas en un bar o en la discoteca. En los pisos o apartamentos donde se celebra no falta ni la música electrónica, a todo trapo, ni por supuesto el alcohol. La herramienta más común para dar publicidad a estos encuentros es Grindr, una aplicación móvil dirigida a la comunidad gay masculina con más de 7 millones de usuarios. El interesado debe tener activada la opción de geolocalización, concretar la cita y recibir el visto bueno del organizador. Sólo se entra por invitación. La madrugada, las ganas de fiesta y la celebración de chill outs hacen el resto. La mefedrona es la droga que reina en el baile. Siendo la anfitriona, no es la única que entra por la puerta: también corre metanfetamina de cristal y GHB (hidroxibutirato)/GBL (butirolactona), conocidas como tina y G. Combinadas de cualquier forma, actúan como potentes desinhibidores y estimuladores sexuales. Facilitan, en definitiva, la práctica de un sexo más extremo, durante más tiempo y con más de una persona. 

La prestigiosa revista British Medical Journal (y otras) llevan tiempo haciéndose eco de esta situación y analizan los efectos inmediatos del cóctel del trío de drogas: euforia, incremento de la energía, estimulación, estado de alerta, urgencia de hablar, mejora de la función mental, aumento de la percepción de la música, disminución de los sentimientos hostiles, etc. Si se quiere que el subidón sea todavía mayor, entonces hay quien recurre al "slam" o "slaming", donde la mefedrona no se esnifa o se consume por vía oral, sino que se inyecta. Ahí se entra pues en otra liga. Es tal el caos que se produce intercambio de jeringuillas y se buscan incluso parejas infectadas por sida, lo que motiva el asombro y la preocupación que esta práctica ha motivado. 

Los médicos y los investigadores saben muy poco todavía sobre los riesgos y consecuencias a largo plazo de la práctica del "Chemsex", aunque sí es evidente que las complicaciones cardiovasculares y la adicción estarían asociadas al consumo habitual. Los efectos secundarios de la mefedrona se clasifican en tres grandes grupos: poco graves, moderadamente graves y muy graves. En el primero (pocos graves) estarían la supresión del apetito, boca seca, dilatación de las pupilas, sensaciones corporales extrañas, cambios en la regulación de la temperatura corporal, visión distorsionada y sudoración intensa con mucho olor. En el segundo grupo (moderadamente graves) se encontrarían el insomnio, náuseas, trismo, bruxismo, erupciones en la piel, dolor e hinchazón de la nariz y la garganta, hemorragias nasales, sinusitis o jaquecas... En el tercer grupo (muy graves) estaría el "craving" (fuerte deseo de seguir consumiendo), cambios intensos en la temperatura corporal, aumento de la presión arterial, aumento del ritmo cardiaco, palpitaciones, vasoconstricción grave en las extremidades, reacciones autoinmunes (como vasculitis), deterioro de la memoria a corto plazo, depresión, pánico, psicosis... 

Las principales razones para acercarse a la práctica del "Chemsex" son múltiples pero, en cualquier caso, similares a las del uso de otras drogas. Hace tiempo publicamos un post que titulamos "Nuevas formas de consumo de alcohol: estamos tontos o qué...". Leyendo lo anterior, si tuviéramos que ponerle un calificativo a todo lo narrado, seguro que el la expresión no sería tan blanda, pues todo lo anterior parece que sobrepasa el castaño oscuro.

jueves, 24 de julio de 2014

Nuevos tratamientos de la Hepatitis C: no consintamos que predominen los criterios economicistas


Desde hace unos meses asistimos a la publicación, incluso en prensa generalista, de las novedades que se han producido recientemente en el tratamiento de la hepatitis C. Nuevos antivirales están consiguiendo, según los estudios publicados sobre el tema, tasas de curación de hasta el 95%. Hacía mucho tiempo que en medicina no se había visto un cambio tan radical en cuanto a las esperanzas de curación de una enfermedad.

La prevalencia de hepatitis C en la edad pediátrica a nivel mundial no es despreciable, ni mucho menos. Depende en gran medida del nivel de desarrollo socioeconómico de un país. En un artículo publicado en noviembre de 2013 en World J Gastroenterol se informa de prevalencias máximas que oscilan entre 0,36%, en Estados Unidos y Europa, hasta 5,8% en países en vías de desarrollo.

Así que el problema no es banal ni mucho menos. El problema de los nuevos tratamientos es su elevadísimo precio. En la web de la plataforma "No, gracias" podemos consultar algunos datos que son escandalosos:

"Producir una pastilla de Sofosbuvir cuesta 2.5 euros y se vende por 650 euros. Un tratamiento de 3 meses cuesta 55.000 euros. Existen 800 mil españoles infectados".

Tal cual.Nos encontramos ante el lamentable hecho de que un tratamiento completo cuesta unos 80.000 euros al precio actual de estos medicamentos. Un precio a todas luces abusivo y que ha provocado que el Gobierno - al menos de momento - no haya incluido estos antivirales en el catálago de medicamentos del SNS.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un nuevo ejemplo de primacía de criterios economicistas sobre criterios de salud de la población. Una primacía a todas luces inmoral, se está jugando con la salud de centenares de miles de personas en España y de millones en todo el mundo. Los niños no son una excepción.

El Gobierno debe encontrar el camino para que estos fármacos eficaces para resolver una infección grave sean financiados, y la tiene que encontrar ya. Desde este blog nos adherimos a las propuestas de la plataforma "No gracias" para resolver esta cuestión, propuestas que podéis consultar en su web y que también ponemos aquí:

"Si el Gobierno realmente quiere defender la salud pública tiene distintas herramientas en su poder, la mayoría complementarias entre si, para debilitar la posición dominante de la empresa farmacéutica y bajar significativamente el precio del fármaco.
  • Una licencia obligatoria. El Gobierno podría iniciar los trámites para la emisión de una licencia obligatoria para fabricar Sofosbuvir como un producto genérico, como establece el Acuerdo de Doha de Salud Pública de la Organización Mundial del Comercio para limitar los derechos de propiedad intelectual en caso de necesidad de salud pública. Mediante estas flexibilidades en el derecho internacional, el Gobierno Español podría promover la producción de Sofosbuvir por una empresa de productos genéricos a un precio mucho menor o importarlo de otro país en su versión genérica. Concretamente, el artículo 31 del acuerdo de TRIPS de la OMC afirma que cualquier país puede emitir licencias obligatorias para “permitir la producción de un producto patentado por otros o utilizar el proceso patentado sin el consentimiento del titular de la patente”. 
  • Oponerse a la patente. Puede desafiar judicialmente la legalidad de la patente sobre Sofosbuvir, como está haciendo el Gobierno de India. Al parecer, no ha existido verdadera innovación que justifique una nueva patente ya que la misma molécula fue patentada previamente como un medicamento contra el cáncer. 
  • Formar un bloque con otros países europeos para unas compras públicas coligadas. Hacer compras conjuntas con otros estados europeos para mejorar la capacidad de negociación. Pero, incluso, el establecimiento de un precio europeo máximo para Sofosbuvir, propuesto por Francia, ha sido rechazado tanto por la Comisión Europea como por el Gobierno Español, en una muestra de extrema pasividad ante las farmacéuticas. 
  • Negociar conjuntamente con otros países la compra (buy-out) o pagar la cesión de la patente a un fabricante de genéricos. De esta manera podría fabricar y vender el fármaco como genérico. De hecho, Egipto ha llegado a un acuerdo para importar de India Sofosbuvir como genérico, a un precio 100 veces menor que el precio exigido por Gilead en Europa."

viernes, 25 de abril de 2014

Una Semana Mundial para que recordemos la importancia de las vacunas



Puede parecer ilógico que una intervención sanitaria como es la vacunación, que tantos millones de vidas ha salvado, salva y seguirá salvando en el futuro, necesite de una Semana Mundial, promovida por la OMS, para que todos recordemos su importancia. Pero es ahora, cuando tanto proliferan los grupos antivacunas, cuando tantos padres deciden no vacunar a sus hijos basándose en las más peregrinas ideas pseudocientíficas, que esta Semana Mundial es más necesaria que nunca.

Comenzó ayer, día 24 y concluirá el 30 de este mismo mes de abril. El lema de este año es "¿Está usted al día?".

La OMS nos ofrece abundantes datos y cifras sobre la situación actual de la cobertura vacunal en todo el mundo:
  • "La inmunización previene enfermedades, discapacidades y defunciones por enfermedades prevenibles mediante vacunación, tales como la difteria, el sarampión, la tos ferina, la neumonía, la poliomielitis, las enfermedades diarreicas por rotavirus, la rubéola y el tétanos. 
  • La cobertura vacunal mundial se mantiene con firmeza. 
  • En la actualidad, la inmunización evita anualmente entre 2 y 3 millones de defunciones. 
  • No obstante, se estima que 22,6 millones de lactantes de todo el mundo aún no reciben las vacunas básicas".
En la web de la Semana Mundial podemos disponer de material abundante para concienciar a nuestros padres de la importancia de las vacunas. Además de este vídeo...




...podemos acceder a una carpeta de materiales para crear carteles para la Semana Mundial de la Inmunización. Carteles destinados a los centros sanitarios. 

Aprovechando este evento mundial, podéis visitar también la web lasvacunassalvanvidas.es donde se nos propone un entretenido juego, "la gan batalla de las vacunas", que consiste en ir "matando virus y bacterias" con el objetivo de, entre todos, llegar a 250.000 "defunciones".

Y por último, os dejo un enlace directo a un interesantísimo artículo de "El Huffington Post": "Queridos padres, os están mintiendo con las vacunas". El título no es lo que parece... De obligada lectura para todos aquellos padres que os paseéis por esta entrada del blog.