lunes, 30 de agosto de 2021

La vacunación frente a la COVID en el mundo, preguntas y respuestas

 

El camino hacia la inmunidad global frente al coronavirus continúa: cerca de 2.600 millones de personas -el 33 % de la población- ya están vacunadas con al menos una dosis a finales de agosto de 2021. Pero con una gran desigualdad por continentes y países. 

El cómputo mundial de dosis administradas supera los 5.100 millones de inyecciones, con una media de dosis diarias administradas que ahora se sitúa en torno a los 36 millones. La cifra de personas con pauta completa, que en España -como en otros muchos países- sufrió una ralentización debido a los problemas con el suministro en el primer trimestre del año, se refiere a las personas que han recibido las dosis necesarias para completar el ciclo de vacunación: en las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, ese ciclo es de dos dosis; en la vacuna de Janssen de 1 dosis, por citar las más habituales. 

La vacunación está especialmente extendida en la Unión Europea, donde el 64 % población ya cuenta con al menos una dosis. Le sigue América del Norte, donde la primera dosis alcanzó a la mitad de la población a comienzos de agosto. Latinoamérica cuenta ya con esa cifra, y Asia tiene a un tercio de su población con al menos una dosis desde finales de agosto. Mientras tanto, África todavía no ha podido vacunar ni siquiera al 5 % de su población (según las cifras de los países que aportan datos). 

La geografía y la renta dividen el mundo, de forma que solo dos países dentro del grupo de renta media-baja, Mongolia y Bután, han conseguido vacunar a más de la mitad de su población. Pero hoy, ocho meses de campaña de vacunación después, en muchos países de renta baja la proporción de población vacunada es cercana a 0. La brecha continúa, y ni el coronavirus – que le ha dado la vuelta al planeta y ha convertido en distópica nuestra vida – ha conseguido vencer esa continua y permanente brecha de injusto desequilibrio mundial. Los expertos lo repiten: para terminar con esta pandemia es necesario que la inmunidad frente al virus se extienda ampliamente por todo el mundo. El desafío ahora es que las distintas inyecciones que se han conseguido desarrollar en menos de un año se administren de manera global. 

La situación en España actualmente es que la vacunación completa la han recibido el 68,41% (32.459.380 personas) de la población, y han recibido al menos una dosis el 76,37% (36.237.517 personas). Pero esta situación en España no es equiparable a otros países. 

Con este panorama, os dejamos un nuevo documento acerca preguntas frecuentes sobre las vacunas contra la COVID-19. Porque en este tema no debe quedar ninguna duda y todo debe ser claro y transparente para vencer las leyendas negras sobre las vacunas que puedan extender negacionistas y antivacunas. Ahora bien, queda una pregunta sin respuesta: ¿para cuándo la equidad de vacunación en países? La respuesta es tan difícil y complicada como intentar responder a ¿cuándo la equidad en el mundo?

sábado, 28 de agosto de 2021

Cine y Pediatría (607). “Nunca, casi nunca, a veces, siempre”, crónica del aborto de una adolescente

 

El aborto ha sido ya un tema que, inevitablemente, ha tenido cabida en Cine y Pediatría. Y ello con dos entradas monográficas en los albores de nuestro proyecto: 4 meses, 3 semanas, 2 días, la cuenta atrás para un problema de todos: el aborto  y Si las paredes hablaran, cuando el aborto se plantea como una solución ante la adolescente embarazada.  Más un buen número de películas donde el aborto es un tema presente, pero quizás no protagonista. Por ello, nuestra película de hoy tiene un valor esencial. 

Hoy hablamos de la película estadounidense con un título tan original como Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Eliza Hittman, 2020), donde se nos narra – de forma tan aparentemente simple como contundente - el proceso emocional (y, por supuesto, también físico) que debe sufrir una chica de 17 años desde que sospecha que está embarazada hasta que decide tomar una decisión en solitario de incalculable impacto. El cometido no era fácil, Y esta película independiente multipremiada (entre ellos el Gran Premio del Jurado en Berlín y el Premio Especial del Jurado en Sundance) a buen seguro que lo consigue. 

Autumn (Sidney Flanigan), una apática y taciturna adolescente, vive en un pequeño pueblo de Pensilvania, en una familia con una madre más comprensiva con ella que el padrastro (papel esporádico para Ryan Eggold, el Dr. Max Goodwin, el director médico de la serie New Amsterdam) y con dos hermanas pequeñas. Trabaja como cajera en un supermercado rural junto con su prima Skylar (Talia Ryder), su única cómplice para sobrellevar un embarazo accidental y las posibilidades que busca para poder realizar un aborto en Nueva York, embarcándose en una aventura con más interrogantes que respuestas. 

Todo empieza con una prueba rápida de embarazo y su pregunta: “Si es positivo, ¿hay manera de que sea negativo?”. Pero la respuesta es clara: “No. Un positivo siempre es positivo”, para una prueba que está claro que ahora no es nada positiva en la vida de nuestra protagonista. Y por ello consulta a los Servicios de Adopción y Maternidad, a la vez que realiza su primera revisión ginecológica, con esas palabras de ánimo de la ecografista al referirse a los latidos cardiacos de su bebé: “Y esto es el sonido más mágico que jamás escucharás”. La inesperada maternidad en su adolescencia le hace buscar alternativas. Alternativas donde el aborto aparece en primer término, pese a que le ofrecen la alternativa de la adopción y ese vídeo que le muestra con crudeza de cómo todo aborto es un acto de violencia frente al feto. Pero Autumn busca en internet las posibilidades del aborto autoinducido, como la ingestión de elevadas cantidades de vitamina C, aplicándose luego violentos golpes en su abdomen hasta provocarse hematomas. 

Y así se desarrolla esta película de cine independiente, un cine sencillo, honesto, reflexivo, que muestra una realidad sin la poesía de su título. Una historia en que nada se cuenta de cómo ocurrió (se intuye en un diálogo clave), solo lo que va a acontecer en un breve espacio de días. Porque Autumn y su prima Skylar reúnen algo de dinero y se embarcan en un autobús rumbo a Nueva York. Con la dirección de una clínica apuntada en un papel y sin un lugar en el que pasar la noche, las dos chicas se adentran en una ciudad que desconocen, merodeando por esa urbe que no duerme. Por la mañana llegan a la clínica, donde un grupo de antiabortistas se manifiestan con diferentes eslóganes y también con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Al entrar, lo primero a solucionar es la parte financiera, cómo no, estamos en Estados Unidos. A continuación, llega la consejera, quien le aconseja que, al estar de 18 semanas de gestación, el proceso debe durar dos días. Y en ese momento se desarrolla una de las escenas clave de este film, esa peculiar y detallada anamnesis: “Quiero pasar unos minutos hablando contigo. Te haré algunas preguntas. Pueden ser muy personales. Y todo lo que tienes que responder es nunca, casi nunca, a veces, siempre. Es algo así como unas preguntas de selección múltiple, pero no es un examen”. Realmente una escena muy intensa cada vez que la consejera repite las opciones en cada delicada pregunta sobre sus relaciones personales y sexuales, con esa imagen fija de Autumn que nos refleja sus distintas emociones. Este es el diálogo clave donde intuimos algo de lo que ocurrió para llegar a esta situación y que nunca se mostró ni mostrará. Y continúa la voz conciliadora en segundo plano de la consejera, ahora explicándole todo el procedimiento a seguir para practicar el aborto. 

Y mientras pasan el proceso y esos dos días, Autumn y Skylar, sin dinero para pagarse un hotel – porque todo se ha invertido en el pago al a clínica -, transitan en las salas de los metros y autobuses de Nueva York, en la bolera, en los baños públicos, en el karaoke,… Y tras la larga segunda noche, con el segundo día de la intervención médica finaliza el proceso. Y a la pregunta de su prima de cómo fue todo, su escueta respuesta: “Ha sido una especia de lo que sea… Solo fue incómodo”

Impresiona la austeridad interpretativa de Sidney Flanigan para entender el estado de la mente, el alma y el cuerpo de una adolescente que toma esta decisión sola, aquí con la única compañía de una prima de su misma edad. Y un final tan simple (y contundente) como toda la película: Autumn apoya la cabeza en el cristal del autobús de regreso y cierra los ojos. Y con los créditos finales suena la canción “Staring in a Mountain” de Sharon Van Etten (que no es otra que la actriz que protagoniza a la madre). 

Nunca, casi nunca, a veces, siempre es una película tan inolvidable como su título. Porque nunca o casi nunca el embarazo no deseado de una adolescente y la decisión de abortar ha sido descrito con tal sencilla crudeza; porque a veces (o más bien siempre) se aprecia este cine que describe sin tomar partido, que deja en el aire tantas preguntas y dudas como queramos hacernos sobre esta crónica del aborto de una adolescente.

 

miércoles, 25 de agosto de 2021

Las vacunas cumplen y cabe evitar bulos

 

"Las vacunas cumplen" es una campaña divulgativa impulsada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) con el fin de aportar información fiable sobre la necesidad de mantener las coberturas vacunales en la población infantil como primera línea de defensa frente a las enfermedades infecciosas.

Desde abril de 2021 son varias las estrategias y canales que ha llevado a cabo la AEP para el objetivo de demostrar la bondad de las vacunas, el producto sanitario más importante creado nunca, destacando los siguientes aspectos: 
- Protección. Las vacunas nos protegen de enfermedades peligrosas. Muchas de ellas son ahora poco frecuentes gracias al mantenimiento de las vacunaciones en toda la población. 
- Seguridad. Son medicamentos muy seguros, sometidos a estudios estrictos antes de comercializarse y siendo vigilados después de su comercialización para detectar posibles efectos adversos. Se administran por profesionales sanitarios y los efectos secundarios son leves. 
- Solidaridad. Cuando nos vacunamos nos protegemos a nosotros mismos y a aquellos que no pueden y están más expuestos. De esta manera, creamos una barrera de personas inmunes que impide la circulación de los agentes infecciosos. 
- Responsabilidad. Preservar la salud pública es una tarea colectiva. Evitar la emergencia de brotes o epidemias de patologías hasta ahora controladas es labor de todos. 

Para combatir los bulos se ha colaborado con la entidad Maldita Ciencia, de la que hemos hablado recientemente en el blog, y se ha creado un decálogo para ello, destacando lo siguiente: 
- Infórmate bien. En caso de que tengas dudas, busca información, pero asegúrate de acudir a fuentes fiables. 
- Corre la voz. Mantener la salud pública significa mantener los niveles de vacunación. Corre la voz recomendando información fiable sobre las vacunas. 
- Frena los bulos. La desinformación se comporta como un virus y podemos colaborar en su extensión difundiendo mensajes falsos: si detectas uno, no lo compartas y, en caso de duda, envíalo a una organización de verificación maldita.es o al Comité Asesor de Vacunas de la AEP. ¡Te vamos a responder! 
- Sé responsable. Si dejamos de vacunarnos, estaremos indefensos frente a enfermedades graves, pudiendo aparecer brotes o epidemias de patologías hasta ahora controladas. 

Os dejamos abajo la infografía de este decálogo de 10 claves para que no te la cuelen con bulos sobre las vacunas. 

Y en las últimas semanas la AEP ha difundido los grandes "hits" de bulos sobre las vacunas: 
- En el número 1. Las vacunas causan autismo. Por supuesto, es falso, ninguna vacuna puede provocar esta entidad. Se demostró que el autor que provocó esta situación falseó datos y recibió dinero por difundirlo. 
- En el número 2. Las vacunas provocan efectos adversos muy graves, algo que solo ocurre en ocasiones extremadamente raras. Los efectos secundarios más frecuentes de las vacunas son dolor local, hinchazón, enrojecimiento de la piel y, ocasionalmente, fiebre. 
- En el número 3. Las vacunas causan otras enfermedades, ¡algo que nunca se ha demostrado! Tras múltiples estudios no se ha demostrado ninguna relación entre vacunas y otras enfermedades. 
- En el número 4. Las vacunas son innecesarias para enfermedades ya erradicadas. Es verdad que muchas están casi desaparecidas gracias a la vacunación, ¡pero no podemos bajar la guardia! 
- En el número 5. Las vacunas son demasiadas para los niños tan pequeños. Lo cierto es que se les ponen con esas edades porque su sistema inmunitario aún está inmaduro y el riesgo de enfermar es mayor. 
- En el número 6. Las vacunas llevan ingredientes perjudiciales para la salud, algo que nunca se ha demostrado ni con el timerosal, formaldehído o aluminio. 
- En el número 7. Mensaje final para recelosos: el pero "efecto adverso" de las vacunas es no recibirlas. Salvan 3 millones de vidas cada año.

Lo cierto es que los bulos no ayudan a nadie, ni en este campo ni en cualquier otro. Sin embargo los bulos sobre vacunas se han difundido durante años por redes sociales y por el boca a boca, y se reactivan cada vez que aparece una nueva vacuna. Siempre es así. Por ello es momento que las sociedades científicas bajen del atril y hagan campañas con ciencia, conciencia y responsabilidad también en redes sociales, allí donde más se informa la población general. Y por ello esta campaña de la AEP me parece apropiada.