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miércoles, 17 de junio de 2026

Más Facultades de Medicina a la vista: tarde, mal y nunca

 

Este es un titular reciente de El País: “España contará con seis nuevas facultades de Medicina, pero peligra el trabajo de los futuros doctores”,  

La noticia encaja en un problema estructural: España está ampliando facultades y plazas de Medicina sin que el sistema de especialización, prácticas clínicas y empleo haya absorbido bien el crecimiento previo. El resultado es una política tarde, mal y nunca: tarde, porque corrige ahora desajustes previsibles; mal, porque suma estudiantes sin asegurar tutores, rotaciones y plazas MIR suficientes; y nunca, porque falta una planificación sostenida a largo plazo. 

El titular de El País apunta a una contradicción básica: se autorizan seis nuevas facultades mientras se advierte de que, cuando esos alumnos terminen, puede haber exceso de especialistas y problemas de inserción laboral. Y más teniendo en cuenta que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades resolvieron en el año 2025 más de 30.000 homologaciones de títulos de Medicina de extracomunitarios, lo que supone la tremenda cifra de 4,4 homologaciones por cada médico egresado de una facultad española en el mismo periodo. 

Esto no significa que sobren médicos hoy, sino que la oferta se está expandiendo con una lógica universitaria de crecimiento que no siempre coincide con las necesidades reales del sistema sanitario. Porque crear un especialista implica, como poco, 10-12 años (y eso, yendo todo bien): 6 de carrera universitaria, 0-1 de MIR y 4-5 años de especialización. 

Porque, además, la clave no es solo cuántos estudiantes entran en Medicina, sino cuántos pueden completar una formación clínica de calidad y cuántos acceden luego a una plaza de especialidad. Sanidad ha elevado la oferta MIR a 9.276 plazas en 2026, un récord, pero el propio diseño del sistema sigue dependiendo de un cuello de botella: si el aumento de graduados va por delante del aumento de plazas especializadas, el problema se desplaza, no desaparece. Dicho de otro modo: abrir más facultades sin asegurar hospitales docentes, profesorado clínico y salida MIR es como ampliar la puerta de entrada sin ensanchar el pasillo de salida. 

Un ejemplo más de la crónica mala gestión universitaria y política universitaria que nos ha acompañado desde hace décadas. Siempre tarde, mal y nunca… Y ello porque la universidad y a las administraciones han tolerado durante años una expansión de grados de Medicina guiada más por prestigio, presión territorial o interés político que por una planificación sanitaria seria. Esa fragmentación genera duplicidades, dispersa recursos y debilita la capacidad formativa real de las facultades y de los hospitales asociados. 

Además, la universidad suele reaccionar tarde: primero autoriza, luego improvisa convenios, después busca docentes y prácticas, y solo al final se pregunta por el mercado laboral. Eso es gestión reactiva, no estratégica. 

¿Cuáles son las consecuencias previsibles? 

El primer efecto es formativo: más alumnos compiten por los mismos recursos clínicos, con riesgo de menos prácticas, más saturación asistencial y peor acompañamiento docente. 

El segundo efecto es laboral: si la oferta de graduados crece más rápido que la de especialidades, aparecen médicos sin plaza MIR, emigración forzada o subempleo, un escenario que ya han advertido organizaciones profesionales y estudiantiles. 

El tercer efecto es sistémico: la universidad pierde credibilidad cuando promete movilidad social y luego entrega incertidumbre profesional. 

Por ello la expresión “tarde, mal y nunca” retrata un modelo institucional que ha confundido expansión con planificación. Tarde, porque el desajuste entre facultades y especialidades lleva años denunciándose; mal, porque se ha fragmentado la formación clínica sin reforzarla proporcionalmente; y nunca, porque no se ha construido una política estable de numerus clausus, plazas MIR, hospitales docentes y necesidades territoriales. 

La solución no pasa solo por abrir o cerrar facultades, sino por coordinar universidad, Sanidad y comunidades autónomas con un horizonte de 10 a 12 años, que es el tiempo real de formación de un médico hasta consolidarse como especialista. 

Y eso me retrotrae a dos post que publiqué hace años en este mismo blog: ¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?  y Facultades de Medicina en España o la crónica de una sinrazón anunciada. Por tanto, nada nuevo…

lunes, 9 de marzo de 2026

Pasado, presente y futuro de la publicación biomédica: de las revistas en papel a las revistas electrónicas

 

La evolución de la información médica (y sus publicaciones biomédicas) ha pasado por hitos tecnológicos fundamentales que han transformado radicalmente la forma en que se produce, distribuye y consume el conocimiento científico. Cabe diferenciar algunas etapas clave: 

1. La era de la imprenta y el papel (El pasado) 

Durante siglos, la publicación tradicional en papel fue el estándar. Era un sistema con limitaciones críticas para las necesidades modernas: logística deficiente (es un proceso caro, lento y con una distribución limitada), dificultad de acceso (los materiales resultan difíciles de archivar y recuperar de manera ágil), impacto ambiental (se considera un sistema poco ecológico) y proceso editorial cerrado (se caracterizaba por la gestión privada de la información y la apropiación del copyright). 

La llegada del ordenador y, posteriormente, de los discos ópticos o CD-ROM, marcó el inicio de la transición hacia formatos digitales, permitiendo el almacenamiento masivo de datos antes de la conectividad total. 

2. La revolución de Internet y la World Wide Web (El presente) 

La integración de la medicina con Internet ha dado lugar a la publicación electrónica, la cual ofrece ventajas que superan las barreras del papel: inmediatez y ubicuidad (la información está disponible en cualquier lugar de forma instantánea), interactividad y multimedia (permite el uso de hiperenlaces, que conectan directamente con referencias bibliográficas, elementos multimedia y la posibilidad de añadir comentarios de los lectores o modificar artículos en tiempo real), mejor acceso a la MBE, medicina basada en la evidencia (internet ha facilitado la aparición de fuentes secundarias y bases de datos especializadas como Cochrane, guías de práctica clínica y alertas bibliográficas) y nuevos retos (esta explosión informativa ha traído consigo el fenómeno de la "infoxicación" o sobrecarga de información). 

3. Hacia un modelo híbrido o solo electrónico (El futuro) 

A principios de este siglo se pensaba que la evolución no implicaría la desaparición total del formato físico, pero a día de hoy casi es la tendencia. En aquellos primeros pasos el futuro de la información médica no se definía como "papel o electrónico", sino como "papel y electrónico". El siglo XXI se proyecta como una "odisea en el ciberespacio" donde tendrán que convivir ambos mundos para mejorar la práctica clínica y la investigación. 

Las revistas biomédicas electrónicas presentan diversas ventajas significativas en comparación con el formato tradicional de papel, principalmente en lo que respecta a sus procesos de distribución y editorial. 

- Ventajas en el proceso de impresión y distribución: ubicuidad e instantaneidad (permite el acceso a la información desde cualquier lugar de forma inmediata), capacidades multimedia (ofrece la posibilidad de incluir elementos multimedia e hiperenlaces, enriqueciendo el contenido del artículo), eficiencia de costos (presenta un bajo coste de producción en comparación con el sistema de papel, el cual es descrito como caro y lento), conveniencia (facilita el manejo y la consulta de la información para el usuario). 

- Ventajas en el proceso editorial: interactividad (permite añadir comentarios de los lectores y ofrece la posibilidad de que los autores modifiquen el artículo), mejoras en la revisión (facilita la revisión prepublicación), navegación bibliográfica (las referencias bibliográficas en hipertexto permiten saltar directamente a las fuentes citadas), métricas precisas (permite obtener una medida exacta del factor de impacto, lo que proporciona datos más fiables sobre la relevancia de las publicaciones, con datos webmétricos también). 

En el año 2020 realizamos en este blog un análisis del pasado, presente y futuro de las revistas pediátricas españolas. El panorama era desolador, y poco han mejorado en estos seis años. En aquel momento ya constatábamos que desde que comencé mi andadura en la Pediatría hace cuatro décadas han desaparecido las siguientes revistas pediátricas en España: Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.), Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.), Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.), Pediatría Rural y Extrahospitalaria, Pediatrika, Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), así como algunos Boletines regionales.  

Permanecen activas las siguientes: Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.), luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc), Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.), Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.), Pediatría Integral (Pediatr Integral.) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.), más algún Boletín regional como el de la SCCALP. Y ya todas han derivado a formato electrónico exclusivo, el último Rev Pediatr Aten Primaria a comienzos de este año 2026. Decir que este año se cumplen los 20 años del primer número de Evid Pediatr, y que fue en su momento la única revista que nació (y siempre ha sido) electrónica. 

La situación es que de las revistas pediátricas españolas vigentes, dos son de formación continuada (FAPap, Pediatr Integral), una es una revista secundaria (Evid Ped) y solo dos de ellas aceptan originales (An Pediatr y Rev Pediatr Aten Primaria, más algún Boletín regional).Y de ellas solo An Pediatr tiene factor de impacto, con una evolución positiva del 2011 (FI 0,8, Q4) a 2021 (FI 2,4, Q2), pero desde entonces ha vuelto a estancarse: 2022 con FI 2,1, 2023 con FI 1,5 y 2024 con FI 2,1. Todo esto nos da un panorama electrónico, pero algo preocupante en nuestro país. 

La información de este vídeo ejemplifica lo que fue nuestro análisis de las publicaciones biomédicas a principio del siglo XXI. La esencia del cambio ya estaba definida.

  

miércoles, 30 de enero de 2019

¿Sigue vigente hoy día la medicina basada en la evidencia?


Con este título tan provocador, mi buen amigo Eduardo Ortega, actual codirector de la revista Evidencias en Pediatría, nos regala este editorial en Revista de Pediatría de Atención Primaria. Un artículo que recomiendo su lectura completa en este enlace, pero del que quiero rescatar algunas perlas. 

La Medicina basada en la evidencia (MBE) no es una religión ni una secta, es una forma de trabajar que garantiza una revisión de la evidencia disponible e intenta resolver de la mejor manera posible la ecuación entre lo “deseable, lo posible y lo apropiado” en un entorno sembrado de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos. Y de ello estamos seguros quienes llevamos ya un par de décadas en este camino... Y ya hace un quinquenio realizamos un análisis DAFO de la MBE, porque las luces provocan sombras, y no hay ventajas sin inconvenientes. 

1) Ventajas de la MBE: 
- Disminución de la amplia variabilidad (injustificada) en la atención médica 
- Reducción de la brecha entre la generación del conocimiento y su aplicación 
- Superación de modas, propagandas, inducciones y otras formas de imposición 
- Estimulación de la evaluación crítica del conocimiento establecido 
 Estimulación para la práctica reflexiva 
- Facilitación del aprendizaje de las estrategias de búsqueda y recuperación de la información 
- Promoción de la capacidad de discernir entre información científica y no científica 
- Promoción del establecimiento de un sistema propio de educación continuada 
- Promoción de la interconexión entre la atención médica, la educación y la investigación 
- Favorece la apreciación del valor de la verdad 
- Favorece la apreciación del valor de la mejor alternativa 
- liminación de las alternativas que no representan las mejores opciones para los pacientes de acuerdo con el avance científico y tecnológico 

2) Debilidades de la MBE: 
- Limitaciones de la evidencia científica: ausencia de evidencia en muchas áreas de la práctica, evidencias sesgadas, inconclusas, contradictorias, etc., que dificulta la aplicación del conocimiento científico a pacientes individuales 
- Ausencia de evidencia sobre la propia MBE: ausencia de ensayos clínicos que demuestren la eficacia de la MBE para mejorar los resultados clínicos de los pacientes 
- Reduccionismo: limitación del conocimiento clínico a un aspecto parcial de este, el derivado de los ensayos clínicos, con menosprecio de otras formas de conocimiento y otros diseños de investigación 
- Limitaciones para la política y gestión sanitaria: conflictos entre la toma de decisiones a nivel individual y a nivel colectivo o poblacional; ambigüedad inferencial de la evidencia científica 
- Minusvalorar la experiencia, el instinto, lo que la medicina tiene de “arte y oficio”, si bien el uso racional de la MBE solo pretende aportar un poco más de ciencia al arte de la Medicina 
- Creer que el uso de Internet, como herramienta de búsqueda de información clínica relevante, garantiza la aplicación de una MBE 
- Existe aún insuficiente información específicamente relacionada con los resultados clínicos o sanitarios finales de interés, sino solo con indicadores intermedios del proceso 
- La toma de decisiones en la práctica clínica es aún difícil, bien por falta de información, por exceso de información o por incorrecta información 
- Barreras al desarrollo de la MBE: problemas y limitaciones reales o percibidos por los clínicos para practicar la MBE. Las barreras clásicas serían la necesidad de desarrollar nuevas habilidades (búsqueda bibliográfica y lectura crítica, entre otras), y la escasez de tiempo y recursos para desarrollar esas habilidades 
- Falta de una clara definición de lo que significa efectividad y qué efectividad debe ser considerada 

Y especialmente destacable es el abuso de la marca "basado en la evidencia", con una mala interpretación y mal uso de sus principios y metodología. Y estas son algunas enfermedades que la acosan: 
- La marca de calidad “basada en la evidencia” ha sido mal utilizada y distorsionada por intereses creados, como la industria farmacéutica que, haciendo uso de la marca, han tenido la coartada para hacer que algunas situaciones fisiológicas pasen a ser enfermedades o financiando estudios con grandes tamaños muestrales, para asegurar así que las pequeñas diferencias sean significativas y publicar así solo los estudios que dan resultados positivos. Igualmente, los gestores y políticos han recurrido a la marca para realizar sus políticas restrictivas y de ahorro. Tratamiento: promover estudios por organismos independientes para asegurar que el conflicto de interés no estuviera presente; y formarse en lectura crítica y metodología MBE. 
- El volumen de evidencias, especialmente las guías clínicas, se ha vuelto inmanejable. Es cierto que existe una intoxicación por exceso de información, lo que se ha llamado con el término de “infoxicación”. Tratamiento: aplicar la metodología MBE para la una búsqueda selectiva y jerarquizada de la bibliografía en bases de datos. 
- Los beneficios estadísticamente significativos pueden ser marginales en la práctica clínica. Los ensayos clínicos cada vez obtienen menos beneficios, sobreestiman estos y subestiman los riesgos. Tratamiento: evaluar la importancia clínica de los resultados, sustituir la significación estadística por la importancia clínica, buscando o convirtiendo los resultados en medidas de impacto potencial. 
- Las reglas inflexibles y los avisos impulsados por la tecnología pueden generar una atención basada en la gestión en lugar de centrarse en el paciente. El seguimiento de reglas algorítmicas rígidas puede llevar a que nos centremos en la generalidad y nos olvidemos de las necesidades del paciente en particular. Tratamiento: asociar la MBE con la EBM (la evidencia basada en la medicina). 
- Las guías basadas en la evidencia a menudo se relacionan pobremente con la multimorbilidad compleja y esto no sería extrapolable a la realidad. Tratamiento: promover estudios con estos pacientes o intentar solucionarlo con la evidencia disponible, aceptando las limitaciones. 
- Se necesita ser un experto en metodología y estadística para practicar la MBE. Tratamiento: con unas normas sencillas y básicas se puede aprender a practicar la MBE, basta solo con querer. 

Y se concluye, con razón de que la solución no es denostar ni menospreciar ni sustituir la MBE, sino mejorarla. Quizás una solución sea la llamada “MBE real”, que considera la prioridad del paciente y necesidad de aplicar la evidencia disponible de forma individualizada, teniendo en cuenta las preferencias del paciente. Y esto precisamente es lo que hace un tiempo definíamos como el valor de asociar la MBE con la Evidencia basada en la medicina (EBM), y proyectarse a eso que hemos venido en llamar como Medicina apropiada.

miércoles, 2 de enero de 2019

Hablemos (con todos los argumentos) del Baby Led Weaning


El término Baby led weaning (BLW) es un término acuñado inicialmente en Reino Unido, que en español se ha traducido (sin demasiado éxito en el uso) por “destete o alimentación complementaria dirigida por el bebé”, pues mayormente se utiliza el anglicismo (uno más). El BLV propone la realización de la alimentación complementaria mediante el uso de alimentos enteros con un tamaño y una forma que permita al bebé cogerlos y llevárselos a la boca como alternativa a alimentos triturados y purés administrados con cuchara por los padres. 

No es nada novedoso, pues lleva más de una década entre nosotros. Pero sí es cierto que todo el mundo habla de ello, y como "de fútbol y de medicina, todo el mundo opina", pues nos encontramos con titulares como este de Tele 5 (que curiosamente destacó Planner Media para la Asociación Española de Pediatría y que nos envió a todos los pediatras en el mes de diciembre): "Adiós al potito y al puré: el método BLW revoluciona la alimentación infantil" y donde se contrastan opiniones sueltas de Lidia Folgar, Dietista-Nutricionista y autora del libro ‘Aprender a comer solo’, Conchi García, Dietista-Nutricionista y experta en el método de BLW, y el Dr. José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la AEP, quien intenta poner algo de lógica al artículo, pero realmente no sé si lo logra. 

De todos es conocido el amor por los titulares amarillistas que animen a captar lectores, a lo cual no sé si podremos hacer mucho o no como profesionales sanitarios, pues no somos periodistas (y cada uno tiene bastante con hacer bien su trabajo). Pero este tipo de noticias si deberían filtrarse mejor por parte de la AEP, aunque aparezca un compañero de nuestra sociedad. Pues ante las novedades en temas de sanidad (y este lo es, pues versa sobre alimentación infantil), debe predominar las noticias fundamentadas en pruebas, en la reflexión, en la mesura y en la prudencia. Por no confundir, más que nada... 

Así que para evitar este excesivo triunfalismo (no fundamentado) de artículos así, recomiendo alguna literatura científica elaborada para ponderar esta moda, con más preguntas que certezas. No vaya a ser que los padres que alimentan a sus hijos con papillas, purés y cuchara puedan pensar que están haciendo algo mal. 

Y por no extenderme demasiado, quiero recomendar tres artículos recientes. Dos de ellos son dos revisiones sistemáticas de la literatura científica: el primero publicado en el año 2017 por equipo italiano de D´Auria E y cols titulado "Baby-led weaning: what a systematic review of the literature adds on" y el segundo publicado en el año 2018 por el equipo británico de Brown A y cols titulado "Baby-Led Weaning: The Evidence to Date". Ambos estudios coinciden en su reflexión final, que no es otra que todavía hay problemas importantes no resueltos sobre el BLW que requieren respuestas de futura investigación y que deben considerarse cuando los padres que desean acercarse a este método solicitan consejos a los profesionales de la salud. O sea, que para para algunos está tan claro, no lo es para la ciencia... siempre atenta ponderar aquellas modas en nutrición que prometen cambiar la faz de la tierra. 

Pero si interesante sería revisar esos dos artículos, más lo es este trabajo que fue presentado en el famoso Curso de Actualización de la AEPap en el año 2016, firmado por una pediatra especialista hospitalaria en Gastroenterología y Nutrición y una pediatra de AtenciónPrimaria del Grupo de Gastroenterología y Nutrición de la AEPap (nuestra añorada compañera, la Dra. Ana Martínez Rubio). El título ya habla de la importancia de su lectura completa, "El paso de la teta a la mesa sin guión escrito. Baby led weaning: ¿ventajas?, ¿riesgos?". 

En este artículo se hace un posicionamiento a favor y un posicionamiento en contra, con preguntas por resolver, que se desarrollan en el texto: 
- ¿Qué es el BLW? 
- ¿En qué se fundamenta el BLW? 
- ¿Qué ventajas tiene el BLW? 
- ¿Estamos los profesionales preparados para aconsejar y orientar adecuadamente este tipo de destete? 
- ¿Qué deberíamos vigilar?, ¿Hay algún riesgo? 
- ¿Se adapta el BLW a todos los niños y familias? 
- La alimentación de las familias españolas, ¿es saludable para el destete dirigido por el bebé? 
- ¿Pueden los niños autoalimentarse con éxito a partir de seis meses de edad y es seguro para ellos comer tan temprano alimentos de la familia no modificados? 

Y concluyen con estos consejos. Dadas las aparentes bondades del modelo BLW parece necesario proporcionar información clara a las familias sobre aspectos muy concretos como: 
- Ofrecer a diario alimentos que aporten energía suficiente. 
- Ofrecer a diario alimentos que aporten hierro. 
- Continuar con lactancia materna a demanda. 
- Vigilar de cerca al bebé. 
- Diferenciar una arcada de un atragantamiento. 
- Dar una lista clara de los alimentos que suponen riesgo de atragantamiento. 
- Manejo rápido y eficaz en caso de atragantamiento. 
- Necesidad de adecuarlo a los bebés con situaciones especiales. 

Así que señores de Tele5, mucho me temo que el BLW no van a decir adiós a los purés y los potitos. Porque a la hora de poner titulares amarillistas, si siguen empeñados en ello, yo podría poner uno basado en la experiencia con mi querida nieta: "Lo único que ha demostrado fehacientemente el BLW es que se ponen más lavadoras en casa...". Pero como no es la medicina que queremos, comencemos por leer estos tres artículos actuales y seamos sensatos con las modas (y los modos). 

Hace un año fue un tema que tratamos en Alicante en el Día Nacional de la Pediatría 2017, y os dejamos esta sencilla presentación para conocer mejor el BLW.