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miércoles, 17 de junio de 2026

Más Facultades de Medicina a la vista: tarde, mal y nunca

 

Este es un titular reciente de El País: “España contará con seis nuevas facultades de Medicina, pero peligra el trabajo de los futuros doctores”,  

La noticia encaja en un problema estructural: España está ampliando facultades y plazas de Medicina sin que el sistema de especialización, prácticas clínicas y empleo haya absorbido bien el crecimiento previo. El resultado es una política tarde, mal y nunca: tarde, porque corrige ahora desajustes previsibles; mal, porque suma estudiantes sin asegurar tutores, rotaciones y plazas MIR suficientes; y nunca, porque falta una planificación sostenida a largo plazo. 

El titular de El País apunta a una contradicción básica: se autorizan seis nuevas facultades mientras se advierte de que, cuando esos alumnos terminen, puede haber exceso de especialistas y problemas de inserción laboral. Y más teniendo en cuenta que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades resolvieron en el año 2025 más de 30.000 homologaciones de títulos de Medicina de extracomunitarios, lo que supone la tremenda cifra de 4,4 homologaciones por cada médico egresado de una facultad española en el mismo periodo. 

Esto no significa que sobren médicos hoy, sino que la oferta se está expandiendo con una lógica universitaria de crecimiento que no siempre coincide con las necesidades reales del sistema sanitario. Porque crear un especialista implica, como poco, 10-12 años (y eso, yendo todo bien): 6 de carrera universitaria, 0-1 de MIR y 4-5 años de especialización. 

Porque, además, la clave no es solo cuántos estudiantes entran en Medicina, sino cuántos pueden completar una formación clínica de calidad y cuántos acceden luego a una plaza de especialidad. Sanidad ha elevado la oferta MIR a 9.276 plazas en 2026, un récord, pero el propio diseño del sistema sigue dependiendo de un cuello de botella: si el aumento de graduados va por delante del aumento de plazas especializadas, el problema se desplaza, no desaparece. Dicho de otro modo: abrir más facultades sin asegurar hospitales docentes, profesorado clínico y salida MIR es como ampliar la puerta de entrada sin ensanchar el pasillo de salida. 

Un ejemplo más de la crónica mala gestión universitaria y política universitaria que nos ha acompañado desde hace décadas. Siempre tarde, mal y nunca… Y ello porque la universidad y a las administraciones han tolerado durante años una expansión de grados de Medicina guiada más por prestigio, presión territorial o interés político que por una planificación sanitaria seria. Esa fragmentación genera duplicidades, dispersa recursos y debilita la capacidad formativa real de las facultades y de los hospitales asociados. 

Además, la universidad suele reaccionar tarde: primero autoriza, luego improvisa convenios, después busca docentes y prácticas, y solo al final se pregunta por el mercado laboral. Eso es gestión reactiva, no estratégica. 

¿Cuáles son las consecuencias previsibles? 

El primer efecto es formativo: más alumnos compiten por los mismos recursos clínicos, con riesgo de menos prácticas, más saturación asistencial y peor acompañamiento docente. 

El segundo efecto es laboral: si la oferta de graduados crece más rápido que la de especialidades, aparecen médicos sin plaza MIR, emigración forzada o subempleo, un escenario que ya han advertido organizaciones profesionales y estudiantiles. 

El tercer efecto es sistémico: la universidad pierde credibilidad cuando promete movilidad social y luego entrega incertidumbre profesional. 

Por ello la expresión “tarde, mal y nunca” retrata un modelo institucional que ha confundido expansión con planificación. Tarde, porque el desajuste entre facultades y especialidades lleva años denunciándose; mal, porque se ha fragmentado la formación clínica sin reforzarla proporcionalmente; y nunca, porque no se ha construido una política estable de numerus clausus, plazas MIR, hospitales docentes y necesidades territoriales. 

La solución no pasa solo por abrir o cerrar facultades, sino por coordinar universidad, Sanidad y comunidades autónomas con un horizonte de 10 a 12 años, que es el tiempo real de formación de un médico hasta consolidarse como especialista. 

Y eso me retrotrae a dos post que publiqué hace años en este mismo blog: ¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?  y Facultades de Medicina en España o la crónica de una sinrazón anunciada. Por tanto, nada nuevo…

sábado, 26 de abril de 2025

Cine y Pediatría (798) “El aspirante”, cuando menos es más para criticar las novatadas

 

Las novatadas son un conjunto de rituales, bromas y actividades que tradicionalmente realizan los estudiantes veteranos a los estudiantes de nuevo ingreso (novatos) en diversos ámbitos, principalmente educativos (universidades, colegios mayores) pero también en otros contextos como el militar o deportivo. Estas prácticas suelen tener como objetivo declarado la integración de los nuevos miembros al grupo, la creación de lazos y la transmisión de ciertas tradiciones o códigos del colectivo. 

En su concepción inicial y en algunos contextos más benignos, las novatadas podrían argumentarse como una forma de romper el hielo, superar la timidez inicial y fomentar la camaradería entre estudiantes de diferentes cursos. Se podría alegar que ayudan a los recién llegados a conocer a sus compañeros veteranos, a familiarizarse con el entorno y a sentirse parte de una comunidad, quizás buscando aliviar la tensión del inicio de una nueva etapa. Sin embargo, esta visión idealizada a menudo contrasta fuertemente con la realidad de muchas novatadas, especialmente en el ámbito universitario, donde con frecuencia degeneran en prácticas humillantes, vejatorias, peligrosas e incluso ilegales, con actos de abuso de poder y coerción que pueden suponer riesgos para la integridad física y psicológica de los novatos. A menudo, las novatadas se llevan a cabo en un clima de permisividad o incluso complicidad por parte de algunos miembros de la comunidad universitaria, lo que contribuye a la perpetuación de estas prácticas y normaliza la violencia y el abuso. 

Siendo como es un tema relevante, su presencia argumental en el cine es excepcional. Si bien, desde Cine y Pediatría ya hemos tratado tres películas nucleares: desde España, Novatos (Pablo Aragües, 2015), se fundamenta en la experiencia real del director en su llegada a un colegio mayor universitario en Madrid; desde Estados Unidos, La furia de una madre (Vibeke Muasya, 2021), que saca a la luz este problema en el contexto de las reconocidas fraternidades universitarias yanquis; y desde México, Heroico (David Zonaza, 2023), sobre el abuso en la instrucción militar dentro del duro y violento proceso de formación de los cadetes en el ejército, algo que ya nos dejara en el recuerdo la icónica película La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987) o la película alemana Napola, escuela de élite nazi (Dennis Gansel, 2004).   

Ya en ese análisis previo comentamos que en, el año 2015, Juan Gautier realizó un corto español sobre este tema bajo el título de El aspirante, alrededor de Carlos, un estudiante universitario recién llegado a un colegio mayor y que en los primeros días tendrá que enfrentarse a las novatadas de los veteranos. Un corto de 18 minutos que comienza con esta frase de Erich Fromm: “El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer”. Y con esa frase final: “Yo prefiero integrarme a ser un marginado”. Pues bien, como le ocurre a algunos cortos de éxito, ahora se ha convertido en un largometraje de 94 minutos: El aspirante (Juan Gautier, 2024). En ambas obras solo coinciden algunos autores, no los principales. Carlos, el protagonista principal motivo de las novatadas, está interpretado por Patrick Criado en el corto y por Lucas Nabor en el largometraje. Si coincide la canción grunge que suena al final de la película, durante los títulos de crédito, y que corresponde al "Heart-Shaped Box" de Nirvana. El director, Juan Guatier, sabe de lo que habla, pues su padre fue director del madrileño colegio mayor Chaminade, que prohibió estas prácticas hace años (y, de hecho, la película se ha rodado en las instalaciones de este colegio mayor). Y revisados ambos productos quizás se vuelve a confirmar lo ya conocido para la vida (y el cine): que muchas veces, menos es más. 

El aspirante es un thriller que se desarrolla durante la "Jornada Cero" de novatadas en una residencia universitaria y se nos muestra, con marcas horarias, el transcurso de esas 24 horas. Y todo comienza con el sermón que reciben estos universitarios en la iglesia del colegio al inicio del día. “Estar en el San Nicolás de Tolentino es un privilegio, pero también es una responsabilidad. Porque aquí cultivamos valores de respeto y de fraternidad, y desde ahí nos relacionamos. Y vuestra obligación, vuestro deber, vuestra responsabilidad, por tanto, es inundar el mundo viviendo estos valores orgullosos de lo que somos y de dónde venimos. Vivid el espíritu de la fraternidad y el espíritu de la fraternidad estará en vosotros”. Y a partir de ahí se desgranan las horas y lo hechos que acaecen sobre Carlos (Lucas Nabor), al que llaman “Principito”, y Dani (Jorge Motos), dos estudiantes de primer año de Ingeniería, a los que se les introduce así en la Jornada Cero: “Ustedes eligen, ¿están con los que mandan o con los que eligen? Bienvenidos al puto infierno”. Y ahí comienza el enfrentamiento con los dos líderes del grupo, Pepe (Eduardo Rosa) y Olmo (Pedro Rubio), dos personajes manipuladores y con una personalidad tóxica que dirigen los rituales con crueldad. 

La película explora cómo la presión del grupo, el miedo al rechazo y el deseo de pertenecer pueden llevar a los jóvenes a participar en actos humillantes y potencialmente peligrosos. Lo que empieza como un juego divertido, pronto se convierte en una espiral perversa. Y a medida que avanza la noche, aumenta el alcohol, la droga, el sexo,… y la tensión aumenta progresivamente hasta que la violencia amenaza con estallar fuera de control: “No sé que me da más asco, si los amos que guían o los siervos que obedecen”, dice un Carlos que se revela frente a ello. Y con un final que nos devuelve a la iglesia. Ahora todos de luto… 

Porque El aspirante (tanto en su versión de corto como de largo) ofrece una dura crítica a las tradiciones de novatadas en los entornos universitarios, mostrando cómo estos rituales de iniciación pueden degenerar fácilmente en abuso de poder, humillación y violencia (física y psicológica). Y utiliza el formato de thriller psicológico para explorar temas oscuros sobre la naturaleza humana, la dinámica de grupo y los peligros de la conformidad ciega que se esconden detrás de esas novatadas aparentemente inofensivas. 

Un buen mensaje, pero que se diluye en el largometraje cuando ya estaba presente en el corto. No es la primera vez que se quiere explorar el éxito de un corto premiado alargando la historia para convertirlo en largometraje. Lo hizo Rodrigo Sorogoyen con el corto Madre (2017) que lo transformó en la película Madre (2019), y también Carlota Pereda con el corto Cerdita (2018) que acabó en el largometraje Cerdita (2022). Ahora ha sido el caso de Juan Gautier. Y en los tres casos se confirma que, también en el séptimo arte, casi siempre menos es más… 

 

miércoles, 28 de febrero de 2024

Cuando el cine entra en la Universidad. Experiencias con Cine y Pediatría

 

Desde que iniciamos el proyecto Cine y Pediatría en el año 2010, el principal objetivo ha sido que nos atrevamos a prescribir películas al igual que prescribimos medicamentos, pruebas complementarias o, incluso, direcciones electrónicas de páginas de interés para nuestros pacientes y sus familias, pero también para los profesionales sanitarios y residentes en formación y, claro está, para los estudiantes. Y para ello nos fundamentamos en estos cinco puntos: 1) que la Pediatría es una especialidad “de cine”; 2) que la infancia y adolescencia son los actores de nuestra vida y profesión; 3) que el arte de “prescribir” películas implica arte, ciencia y conciencia; 4) que es preciso aprender a mirar las películas bajo la observación narrativa (prefiguración, configuración y refiguración); y 5) que abogamos por prescribir películas relevantes en su relación con la Pediatría, tanto en su ámbito médico como social. 

Y ya mi discurso de ingreso en la Asociación Española de Médicos y Escritos y Artistas (ASEMEYA) en el año 2014 fue bajo el título “¿Te atreves a prescribir películas en Pediatría?" y así lo hemos implementado en congresos, reuniones y cursos. Pero hoy quiero relatar dos experiencias recientes en las clases de la universidad junto a Cine y Pediatría. 

1) En la Universidad Miguel Hernández (UMH) y dentro de las clases de Pediatría en la Facultad de Medicina desarrollamos una actividad complementaria a la clase teórica sobre “Oncología Pediátrica” durante el mes de noviembre y diciembre de 2023. La evaluación continua sobre este tema se realizó en base al visionado de una de esta cinco películas: 1) Amar la vida (Wit, Mike Nichols, 2001), 2) Cartas a Dios (Letters to God, David Nixon y Patrick Doughtie, 2010); 3) Surviving Amina (Bárbara Celis, 2010), 4) Declaración de guerra (La guerre est déclarée, Valérie Donzelli, 2011), y 5) Yo soy uno entre cien mil (Penélope Cruz, 2016). Para ello se dejó el enlace o plataforma donde poder visionar la película. 

Tras su visionado hubo que entregar una ficha con una descripción de la ficha técnica del film, así como un análisis de las tres partes de la conocida como observación narrativa: 

- FICHA DE LA PELÍCULA: Título de la película y título original, Director, año y país, Duración del metraje, Actores. 

- PREFIGURACIÓN (el ANTES de ver la película). 
Con la sinopsis que encuentra en internet de la película, se debe intentar expresar lo que conoces de la enfermedad o tema que va a versar el film elegido. 

- CONFIGURACIÓN (el DURANTE el visionado de la película, a ser posible en versión original) 
Y cabe responder a estos tres puntos que se marcan a continuación. 1) Análisis de los personajes; 2) Análisis de la enfermedad oncológica; y 3) Análisis del abordaje argumental. 

- REFIGURACIÓN (el DESPUÉS del visionado de la película) 
Es ese espacio de cine fórum donde cabe volcar las emociones y reflexiones que nos devuelve la historia, así como los valores y aspectos de humanización para nuestra práctica clínica. 

Se marcó un plazo de entrega y hubo una participación muy alta, con entrega de 84 fichas de la película "prescita" y con un sorprendente análisis en forma y fondo, muy trabajados y en bastante de ellos, excelente. Y el haber dedicado este tiempo a un tema que no entra en el MIR, pero si en la reflexión de los valores de humanización y empatía en la formación como médicos de nuestros estudiantes, es algo que nos congratula como profesorado. 

2) En la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) y dentro de las clases de Derecho Sanitario en la Facultad de Farmacia desarrollamos un cine fórum sobre “Nuevas terapias y enfermedades raras” en la Mediateca durante 5 hs el pasado 21 de febrero de 2024. Y el tema se trabajó en base al visionado de la película El aceite de la vida (Lorenzo´s Oil, George Miller, 1992). Una película paradigmática sobre las enfermedades raras (o de baja prevalencia) y que ya fue motivo de un exhaustivo análisis en el Curso Avanzado del Comité de Bioética de la AEP que tuvo lugar en Avilés en el mes de octubre de 2012. 

Una experiencia muy enriquecedora junto a 90 alumnos de forma presencial y varios profesores. Y en ese análisis (y en su visionado) fueron apareciendo temas de debate en relación con muy diversos aspectos: el papel del “intruso benefactor” y del “empoderamiento” de los pacientes y familias; la ética del “primum no nocere”, de las “pruebas anecdóticas” y otros aspectos relacionados con la investigación en enfermedades raras; la ética de la toma de decisiones por sustitución; la limitación del esfuerzo terapéutico y de los límites de los cuidados paliativos en pacientes con pérdida de sus capacidades; el valor de cuidar a los cuidadores la dificultad de investigación en enfermedades raras y la dificultad de legislar ensayos clínicos sobre “medicamentos huérfanos”; etc.  Y con esta película también nos adelantamos un día a la celebración de mañana, 29 de febrero, Día Internacional de las Enfermedades Raras. 

Dos experiencias que se suma a otras muchas conocidas donde el séptimo arte entra en las aulas universitarias, como ya es tradición en algunas universidades españoles y de otros países.

sábado, 24 de junio de 2023

Cine y Pediatría (702) “La furia de una madre” contra las fraternidades

 

Son escasas las películas que se centran en las novatadas. Y no es un problema menor. Porque una novatada es un acto sistemático de humillación, acoso y abuso sobre el novato y que se desarrolla principalmente entre adolescentes y jóvenes en universidades, en el servicio militar o en fraternidades. Hace ocho años pude asistir al estreno en Alicante de la película española Novatos (Pablo Aragües, 2015), un film denuncia frente a las novatadas en las universidades españolas y que se fundamentaba en una experiencia personal de su director, quien sacó adelante este proyecto gracias al micromecenazgo (o crowdfunding). Y hoy comentaremos la película estadounidense La furia de una madre (Vibeke Muasya, 2021), que ha visto la luz gracias a Siobhan Fallon, quien actúa de productora, guionista y actriz principal (y quien lleva todo el peso de la trama) y que se centra más en estas prácticas en el entorno de las fraternidades estadounidenses. No son grandes películas desde el punto de vista cinematográfico, pero sí vale la pena destacarlas por las reflexiones y denuncias que conllevan y por su escasa presencia en la gran pantalla. 

La furia de una madre (particular traducción al español del título original Rushed) comienza en mitad de la noche en un bosque, allí donde un grupo de universitarios están siendo ultrajados con novatadas para que puedan formar parte de la fraternidad Psi Xi. Y tras el título de la película se nos presenta a la familia O´Brien, una familia trabajadora de origen irlandés que gira alrededor de Bárbara (Siobhan Fallon), una madre de amplias convicciones religiosas que reza el Rosario por la mañana y agobia con sus preocupaciones a su marido (un irreconocible Robert Patrick, nada que ver con sus papel de T-1000 en la segunda película de la saga Terminator). Tienen cuatro hijos en distintas etapas de la adolescencia, Kelly, Ciara, Sean y Jimmy, este último al que hemos conocido en la primera escena y que ahora sufre esas novatadas de esa fraternidad de la Universidad estatal de Nueva York. Bárbara llama todos los días a Jimmy (Jay Jay Warren), como madre protectora y preocupada que es, y al que le hace repetir una oración al comenzar el día: “Creo en la importancia de la amistad, lealtad y virtud para toda la vida. Y vivir siempre con honor, virtud, amor y amistad de mis compañeros y los que vengan tras de mí”. 

Y siguen las vejaciones a los novatos (les arrastran entre cristales, les orinan encima, etc.) Pasan los días y continúan los abusos en la universidad y nadie los para. Finalmente llega la fiesta de admisión de los novatos a la fraternidad, donde corre el alcohol y las drogas. Y el cabecilla del grupo somete a Jimmy a una intoxicación por mezcla de benzodiacepinas y alcohol, sin prestarle la ayuda necesaria a tiempo. Por lo que el final no se hace esperar…Y cuando llegan las ayudas médicas ya se encuentra en un coma que ni la ciencia médica ni las oraciones de toda la familia a su alrededor pueden revertir, por lo que se tienen que enfrentar a la adecuación del esfuerzo terapéutico en la unidad de cuidados intensivos. Y llega la carta de la universidad a los padres: “Estimados señor y señora O´Brien. Sentimos enormemente comunicarles que, tras una exhaustiva investigación por parte de la policía estatal de la trágica muerte de su hijo, Jim Junior, y mediante la evaluación de un consejo externo, todas las partes concluyen que la universidad no es responsable de la muerte de Jim. Continuaremos a su disposición, pero por la presente, queda este asunto zanjado”. Un escrito que despierta todo lo contrario en la madre, quien tras intentar superar el duelo, decide tomar riendas en el asunto, antes de consumirse en el dolor como hace con los numerosos cigarrillos que se consumen en su boca…Y mientras recita sus Avemarías, dice a su familia: “¿Cuánto tiempo más puedo seguir compadeciéndome y fumando?... Tengo que irme y hacer algo importante por vuestro hermano”

Y surge una más de tantas madres (y padres) corajes que conocemos y que quieren luchar contra la injusticia, incoherencia y mediocridad reinante en las instituciones que le rodean. Y con su coche inicia un viaje para contactar con madres de diferentes estados del país y que pasaron por lo mismo que ella: que perdieron algún hijo por estas crueles novatadas de las fraternidades. Su objetivo es intentar cambiar la ley que rige las novatadas de estas fraternidades extendidas por los campus universitarios y auspiciadas por las propias universidades, bajo el encubrimiento y la corrupción de ciertos lobbies. Y es así como en el último tercio de la película, el drama se convierte en thriller… que cabe no descubrir. 

Porque más allá de esos finales tan “made in USA” de algunas películas como ésta, quizás el mayor interés es sacar a la luz la situación de las fraternidades en Estados Unidos, pues son una parte importante de la vida estudiantil. Las fraternidades o hermandades estudiantiles son organizaciones sociales para estudiantes que asisten a la universidad y pueden ser tanto masculinas, femeninas o mixtas (las hermandades masculinas son denominadas fraternidades y las femeninas son llamadas sororidades) con el requisito que todos los miembros de una fraternidad deben ser estudiantes de la misma universidad. La mayoría de las fraternidades tienen un conjunto de valores fundamentales que se espera que los miembros cumplan, como la excelencia académica, el liderazgo, el servicio y la hermandad; pero además, estas organizaciones persiguen otros valores humanos, contribuyen con causas altruistas y filantrópicas, y sus miembros buscan beneficios mutuos. Lo cierto es que para ellos es una honorable institución, pero desde fuera se intuye como una institución clasista y un verdadero loby de poder, pues los potenciales beneficios son claros (las oportunidades de establecer contactos, el apoyo académico, y oportunidades de desarrollo del liderazgo). 

Cada fraternidad tiene su propio nombre, que suele denominarse «casa» y los miembros de las fraternidades universitarias viven juntos en una casa grande cerca del campus y suelen compartir una sala común y la cocina. Si bien no existe una cantidad mínima o máxima de miembros que una fraternidad pueda tener, suelen estar compuestas por un mínimo de diez miembros. Los nuevos aspirantes a miembros (llamados novatos) pasan por un periodo de iniciaciones antes de ser integrados formalmente a la fraternidad, que suele durar aproximadamente dos semanas. Esta instancia puede incluir desde bromas inofensivas hasta actividades peligrosas (ideadas por los cabecillas de la fraternidad) que han provocado lesiones e incluso, en algunos casos, la muerte (y de ello versa – y denuncia – nuestra película de hoy). 

La primera fraternidad fue creada en el año 1776 por estudiantes del estado de Virginia. La nombraron Phi Beta Kappa, y se caracterizaba por ser secreta y por los rituales de iniciación que llevaba a cabo, cuyo objetivo era impulsar la excelencia en la ciencia y la humanidad. En cuanto a los nombres que llevan las distintas fraternidades, suelen generarse a partir de las letras del alfabeto griego, y estas son las más conocidas de los Estados Unidos: Phi Delta Theta (creada en 1848 en la Universidad de Miami en el estado de Ohio), Sigma Alpha Epsilon (fundada en 1856 en la Universidad de Alabama), Pi Kappa Alpha (creada en 1868 en la Universidad de Virginia), Sigma Chi (fundada en 1855, también en el campus de la Universidad de Miami en Ohio), Sigma Phi Epsilon (creada en el año 1901 en la Universidad de Richmond). Y sí es cierto que las hermandades juveniles son más frecuentes en Estados Unidos, también se pueden dar en otros países europeos y de otras partes del mundo, y por ello se reconocen el Consejo Nacional Griego Americano, el Consejo Nacional Griego Multicultural o el Consejo Nacional Panhelénico, cada uno compuesto por diferentes fraternidades y sororidades de diferentes universidades. 

Y en cada una de ellas las novatadas (hazing en inglés) son rituales de iniciación que se aplican a los nuevos alumnos universitarios que quieren ingresar en la hermandad, y en los Estados Unidos tienden a ser más extremas de lo habitual, con resultados fatales en ocasiones, tal como nos denuncia con furia esta madre de nuestra película de hoy. Y, por fortuna, actitudes coraje como las de Bárbara en este thriller dramático de la directora Vibeke Muasya, han conseguido que ya un buen número de estados tengan leyes contra la práctica de las novatadas. 

Y cabe recordar que en el año 2015, Juan Gautier realizó un corto español sobre este tema bajo el título de El aspirante, alrededor de un estudiante universitario recién llegado a un colegio mayor y que en las primeras semanas tendrá que enfrentarse a los veteranos. Pues bien, como le ocurre a algunos cortos, este año 2023 estamos esperando el estreno de esta historia ahora en formato de largometraje, bajo el mismo título y director. Porque la denuncia a través del cine no debe cejar. 


   

miércoles, 1 de febrero de 2023

El arte de presentar en público en la universidad


Nos recuerda un proverbio chino que “hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida”. Con este pensamiento comienza el libro “El arte de presentar en público en la universidad. La competencia comunicativa oral en la docencia universitaria y su impacto en el alumnado”, una de cuyas autoras, Carme Hernández-Escolano, me regaló el libro hace unas semanas. 

Un libro de 190 páginas estructurado en tres bloques: 
- Bloque I. Marco teórico en tres aspectos: 1) competencia comunicativa oral como herramienta de intervención para la mejora del aprendizaje en la universidad; 2) competencia didáctica y desarrollo competencial comunicativo oral en la educación superior; 3) competencia comunicativa oral desde la perspectiva de la innovación y calidad educativa.
- Bloque II. Marco práctico con las experiencias desde tres universidades. 
- Bloque III. Otros contextos desde la perspectiva de la evaluación: en el grado y el máster, en la innovación social e inclusión universitarias y en los nuevos formatos pedagógicos (como el storytelling). 

La Declaración de Bolonia (1999) puso de manifiesto la voluntad común de construir un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), un sistema universitario europeo comparable, orientado al desarrollo competencial y a la calidad. Y en este EEES se realzan las competencias genérico-transversales, donde la competencia comunicativa se ubica y vuelve a considerarse clave y requerida a cualquier titulado. 

El libro profundiza en todos esos aspectos, y donde queremos destacar los nueve criterios de evaluación en tres marcos: 

a) Lenguaje verbal: 
- Orden y estructura: existencia de introducción, cuerpo y conclusión en la presentación oral. 
- Vocabulario: utilización de un léxico adecuado al tema y a la audiencia. 
- Claridad y concisión: se entiende perfectamente todo lo que se explica y el mensaje es conciso. 

b) Lenguaje no verbal
- Gestualidad: utilización de gestos que interactúen con la audiencia y faciliten la comprensión del discurso. 
- Mirada: adaptación del discurso a las reacciones observadas en la audiencia. 
- Volumen y entonación: volumen adecuado, entonación variada y no monótona. 

c) Interés y eficacia: 
- Conclusión: existencia de unas conclusiones que respondan a los objetivos planteados. 
- Dominio del tema: responder con rigor y conocimiento a las preguntas que formule la audiencia. 
- Tiempo: ajustarse a lo establecido. 

Y concluyo con dos pensamientos de dos clásicos con los que comienzan algunos de los capítulos del libro: “Una cosa es saber y otra saber enseñar” (Cicerón) y “Quien saber pensar pero no sabe expresar lo que piensa está en el mismo nivel que quien no sabe pensar” (Pericles). 

La comunicación oral es una de las mejores herramientas en la práctica sanitaria (traducida como una buena entrevista clínica), pero no hay duda de que también lo debe ser en nuestra labor docente universitaria.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Facultades de Medicina en España o la crónica de una sinrazón anunciada


Desde este blog llevamos años exponiendo una cruda realidad en la universidad española: el fracaso de su modelo para incentivar un modelo docente e investigador que pueda competir en la primera liga de las universidades del mundo o que convenza a los propios estudiantes y profesores. 

En los diversos rankings de las universidades en el mundo (con el Academic Ranking of World Universities, conocido como ranking de Shanghai, como santo y seña de referencia internacional, a pesar del alboroto y críticas a su debilidad metodológica), año a año se repite que ninguna universidad española se encuentra entre las primeras 150 del mundo, y que entre las 500 mejores analizadas aparecen poco más de una decena. Lo comentamos ya en el año 2010, y lo hemos repetido casi de forma anual hasta el año 2019, donde cansados por este día de la marmota, vemos que todo sigue igual (sino peor, como veremos).   Pero más importante que estos rankings sea la poco favorable opinión de nuestros estudiantes universitarios, donde los diferentes informes de los Observatorios del Estudiante encuentran amplio margen de mejora en la calidad docente, las instalaciones e infraestructuras y, especialmente, en las prácticas y empleabilidad. 

Pues si esta es la poco halagüeña situación de la universidad, las cosas empeoran en el caso de las Facultades de Medicina. Y que ahora se reactiva con la publicación, difusión y revuelo del documento “Consideraciones de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) sobre la propuesta de los Ministerios de Universidades y de Sanidad de incrementar las plazas de nuevo ingreso de estudiantes del Grado en Medicina en un 15%” emitido el 22 de octubre de 2022. Y que han pretendido darle un amplio eco en prensa y radio. Pero, ¡a buenas horas, mangas verdes!...

Compartimos el documento debajo, y que incluye los siguientes puntos argumentales: 
- Porqué en España no faltan médicos sino especialistas. 
- Porqué no es una decisión acertada aumentar las plazas de acceso al Grado de Medicina. 
- Propuestas de mejora. 

En el documento se matiza que en España no faltan médicos, sino especialistas (que se concretan en especialidades como Medicina Familiar y Comunitaria, Anestesiología y Reanimación, Geriatría, Psiquiatría, Pediatría y Radiodiagnóstico) y recuerda que España es el sexto país del mundo en número de médicos (datos de la OCDE) y el segundo con más facultades por población (solo superado por Corea del Norte). 

También se revisa que, respecto a la oferta formativa, en España se ha incrementado el número de estudiantes egresados con el título de Graduado en Medicina en un 167% desde el año 2005-2006, cuando salieron de las aulas 4.343 estudiantes en comparación con los 7.264 del año 2020-2021. Del mismo modo, se ha incrementado un 164% el número de facultades que ofertan el Grado en Medicina en la última década, desde 28 hasta las 46 facultades actuales. Esto equivale a unos 14,5 graduados por 100.000 habitantes, cifra que se encuentra por encima del promedio de la OCDE (13,1) y de países del entorno como Italia (13,3), Reino Unido (12,9), Alemania (12,0) y Francia (9,5). 

Sin embargo, este incremento de facultades se ha llevado a cabo sin el consecuente aumento del profesorado. Y peor que eso, sin acreditación para que las facultades y los hospitales universitarios puedan tener un adecuado número de catedráticos y titulares, así como de asociados. Y también a juicio de los decanos y estudiantes, la principal causa se debe a que, según los criterios de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) 2008-2016, la rama de Ciencias de la Salud presenta la tasa más baja de informes favorables de acreditación, lo que no va a permitir la renovación con garantía. ANECA es un fracaso en Medicina y sus criterios docentes no funcionan, y no llegan los prometidos perfiles más clínicos para intentar solventar este problema… grave problema. Pues ahora no es solo que en Medicina no estén satisfechos los alumnos por la falta de profesorado (y, especialmente, buenas prácticas), sino que ANECA no estimula y apoya a este profesorado, profesorado muy desestimulado ante tanta incoherencia y mediocridad. 

En el año 2019, en la era prepandémica, ya lo dijimos en este blog que eran múltiples las razones para justificar que no son necesarias más Facultades de Medicina en España, subrayábamos las más importantes en los siguientes puntos: 
- En nuestro país no hacen falta más estudiantes de Medicina.
- El número de facultades de Medicina debe responder a necesidades demográficas reales y fundadas. Las universidades y autoridades políticas deben actuar con responsabilidad. 
- Saturación de estudiantes en hospitales y centros de salud.  
- Déficit existente de profesorado.  
- Es un despilfarro económico y no es una prioridad educativa ni sanitaria. 

Y ahora, en el año 2022 todo sigue igual (o peor). Por ejemplo, en Alicante hay una Facultad de Medicina en la Universidad Miguel Hernández (UMH), facultad con deficiencias que deben mejorar y con departamentos desestructurados (y conozco bien el de Pediatría para dar esta afirmación con hechos y datos). En lugar de apoyar a esta universidad, se piensa que la solución es crear otra Facultad de Medicina en la vecina Universidad de Alicante (UA). Pero ojo, no olvidar que hasta finales de 1996 no existía la UMH y la Facultad de Medicina estaba en la UA. 

No sé si todo lo anterior justifica el titular de este post, porque la crónica de una sinrazón anunciada puede aún empeorar. Combinemos exceso de facultades, exceso de alumnos, falta de profesores y de futuro para éstos con ANECA... y tendremos lo que se llama un pan como unas tortas. Señores responsables de la organización de las Facultades de Medicina y de ANECA, sepan que los clínicos ya hace mucho tiempo que nos hemos acostumbrado a vivir sin el afecto y respeto de la universidad, pero lo que no tengo tan claro es que la universidad pueda continuar ejecutando el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) sin los clínicos.

Y una cosa más (y no soy adivino): gracias a todo esta (des)organización, en el próximo Academic Ranking of World Universities la universidad seguirá igual de mal... o peor. Sigan desestimulando a alumnos y profesores y todo es susceptible de empeorar. Y esto lo escribe un profesor universitario que, pese a la continua sinrazón de la universidad sigue con tesón al pie del cañón docente como hace varias décadas en favor de los alumnos, de los que acabo de recibir la calificación de excelencia en el último cuatrimestre. Y como yo, centenares de profesores que no se merecen un caos así. 

lunes, 16 de mayo de 2022

En busca de la excelencia docente universitaria: el modelo PAF

 

El concepto de excelencia es la calidad que convierte a una persona u objeto en merecedor de una estima y aprecio elevados. Por tanto, es es disponer de esa capacidad o habilidad fuera de lo común, que en el tema profesional suele asociarse a una condición moral muy elevada. Y perseguir la excelencia en algún campo del conocimiento representa una serie de sacrificios que la mayoría de las personas no está dispuestas a realizar. 

Y esa excelencia también incluye al docente excelente, reconocido como aquel que va más allá de transmitir contenidos y consigue desarrollar en sus estudiantes la creatividad, el pensamiento crítico, la capacidad para colaborar con otros y la fortaleza de carácter de la que depende la convivencia productiva y civilizada. 

La enseñanza de calidad en el entorno universitario (y en cualquier otro) se puede resumir un decálogo de características a tener en cuenta: 1) Diseño y planificación docente; 2) Ambiente de trabajo; 3) Selección de contenidos interesantes; 4) Materiales de apoyo; 5) Metodología didáctica; 6) Buen uso de nuevas tecnologías; 7) Apoyo a estudiantes; 8) Trabajo docente en grupo; 9) Sistemas de evaluación apropiados; y 10) Propuestas de mejora. 

Y son cinco variables clave para encaminarnos a la excelencia docente:
- El talento docente
- El dominio de la materia
- El saber enseñar la materia
- La actitud, la pasión y el amor que le pongamos al acto docente
- Las expectativas y trato con los estudiantes.
De forma que algunas de estas variables se enmarcan en lo que se conoce como habilidades grupales. 

Según el grado de control del instructor docente (y estructuración del curso) y madurez y autonomía del alumno, podemos diferenciar tres enseñanzas:
- La Pedagogía es la enseñanza en niños y adolescentes. Implica una fuerte control por parte del docente y una buena estructuración del curso debido a la inmadurez del docente. 
- La Andragogía es el aprendizaje en adultos, pero mediado por un profesor.
- La Heutagogía es un concepto que describe el aprendizaje de los adultos determinado por ellos mismos (cercano al autoaprendizaje).

Por tanto, el buen docente reúne las siguientes características:
- Motiva a los estudiantes 
- Hace que comprendan el concepto, no que lo aprendan
- Da pautas para que aprendan el concepto
- Enseña a aplicar el concepto.

Estos son algunos conceptos, generalmente bien conocidos, que revisamos en el primer taller de Actividades Formativas del Master Universitario en Medicina Clínica, curso 2021-22. Y donde se profundizó en el modelo PAF para el diseño de presentaciones efectivas docentes.

El modelo PAF (presentación, aplicación y feedback) es una propuesta de estructura que recomienda reducir el tiempo dedicado a presentar a solo un tercio o menos del total de la sesión. Esto permite liberar el resto del tiempo para que los participantes puedan poner en práctica los contenidos presentados (aplicación) y recibir valoración (feedback).  El modelo PAF entiende que las personas realmente aprenden cuando hacen y por eso limita el tiempo dedicado a presentar los contenidos. 

a)  Presentación. 
En esta parte de la sesión tendrás que facilitar los contenidos a los participantes. Siempre tendemos a pensar en una presentación formal, pero tienes otras muchas opciones que puedes considerar. Algunos de estos métodos pueden ser: conferencias, audios y narraciones, imágenes y gráficos, textos (artículos, extractos de libros). vídeos explicativos, webinars. 

b) Aplicación
En esta parte debemos centrarnos en ofrecer oportunidades a los participantes para poner en práctica lo aprendido. Algunos métodos que puedes utilizar son: simulaciones, ejercicios prácticos, resolución de problemas, casos de estudio, juegos, elaboración de materiales (checklist, diagrama, mapa mental, esquema, resumen) 

c) Feedback. 
Es el momento para evaluar el ejercicio, ofrecer tu valoración a cada participante y resolver las posibles dudas. También es tu oportunidad para valorar como de efectiva está siendo la formación y si los participantes están aprendiendo. Puedes utilizar alguna de las siguientes herramientas: vídeos, grabación de los participantes y comentarlo, cuestionarios interactivos, imágenes y gráficos, comentarios, discusiones y debates. 

Y en todo este proceso PAF el tiempo sí importa. Todos conocemos que las famosas charlas TED duran unos 18 minutos porque este es el tiempo máximo, según los estudios, durante el que la mayoría de la gente es capaz de prestar atención al 100 %.  Sea como sea, y según el dibujo de cabecera, para una presentación de una hora, se plantea que la P sea de 20 minutos, la A de 25 minutos y la F de 15 minutos. Sea como sea, la conclusión es que siempre "menos es más" y que lo más importante del modelo PAF es tengamos en cuenta la parte de aplicación y feedback como algo esencial (porque los alumnos aprenden cuando hacen y tienen oportunidad de resolver problemas o desarrollar soluciones practicando). Nada novedoso, pero que quizás convenga recordarlo y este esquema puede ser una buena herramienta para comenzar...

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?


La pregunta de este post es un dilema abierto hace mucho tiempo en España. Y ante este dilema, surge el presente documento, elaborado por el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) y la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) bajo el amparo del Foro de la Profesión Médica (FPME) y que pretende plasmar los argumentos que justifican su oposición a la apertura de nuevas Facultades de Medicina, por suponer un problema educativo, asistencial, económico, social y laboral. 

Os dejamos íntegro el resumen de este documento de 15 páginas, pero abajo os dejamos íntegro el documento para su lectura y análisis. En cualquier caso hace un mes ya comentamos algunos aspectos de este documento, en la presentación que titulamos como "La "burbuja" universitaria y el fracaso de ANECA"

España es el segundo país del mundo en número de facultades de medicina (0,95 facultades por millón de habitantes, solo superado por Corea), duplicando la tasa recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 0,5. 

En los últimos 10 años hemos pasado de 28 facultades de medicina a 42. El numerus clausus para acceder a los estudios de grado ha superado ya las 7.000 plazas anuales y el número de facultades sigue creciendo por el apoyo de los gobiernos autonómicos, responsables últimos de su creación, al ser una de las titulaciones con más demanda. 

En el año 2018 se presentaron a la realización del examen MIR 14.466 personas para un total de 6.513 plazas adjudicadas, esto supone una ratio de 2.22 aspirantes por cada plaza. Teniendo en cuenta que cada año salen egresadas de las Facultades de Medicina unas 7000 personas, en ese año 2018, 487 personas recién graduadas no pudieron acceder a la residencia, una proporción que crece cada año. Además, si a ese número le sumamos las personas que no obtienen plaza y que tienen que volver a presentarse, así como la precariedad laboral que lleva a la reespecialización, la conclusión final es que este sistema es insostenible: en la última convocatoria del examen MIR (2018) 4006 médicos, entre egresados y recirculantes formados en las facultades españolas, no pudieron obtener plaza MIR y, con ello, no iniciar su formación especializada que les facultará para poder trabajar.

Además, para la convocatoria del 2 de febrero de 2019, el número de inscritos ha vuelto a aumentar, siendo de 15.475 personas admitidas (realizaron la solicitud al mismo 16.259 entre admitidas y no admitidas), por lo que será aún mayor el número de egresados que no puedan acceder a la formación especializada. 

Es necesario entender el MIR como lo que realmente es: forma parte del continuo formativo indispensable para ejercer plenamente en el Sistema Sanitario Español, especialmente en el ámbito público, aunque cada vez más también en el privado. Así, el MIR no es una salida más, es prácticamente la única salida. 

Otro problema a tener en cuenta es la posible disminución de la calidad formativa en la carrera. Por un lado, aumentar el número de Facultades de Medicina en cada provincia, especialmente en aquellas que ya cuentan con alguna, supone tener que compartir infraestructuras entre varias Facultades como son los Hospitales Universitarios y los Centros de Salud, necesarios para la realización de prácticas clínicas. Esto conlleva más estudiantes por médico-tutor de prácticas, saturación de consultas y más trabajo para el profesional, en detrimento tanto de la formación de los estudiantes como de la calidad asistencial. 

También denunciamos la falta de profesorado. Durante los últimos años se ha producido una reducción muy sustancial; en el caso de los profesores permanentes (catedráticos, profesores titulares y profesores contratado doctor), sobre los que pivota la docencia, se ha reducido más de un 20 %. Pero no sólo eso, las estimaciones son muy negativas. De 2017 a 2026 se prevé que el profesorado se reduzca a la mitad: habrá un 43 por ciento de profesorado permanente menos, correspondiendo el mayor porcentaje al profesorado vinculado de áreas clínicas (55%), un 34% al profesorado no vinculado de áreas clínicas y un 32% al profesorado de áreas básicas. 

Por supuesto, el SNS tiene carencias, y como agentes de representación de la Profesión Médica en la etapa formativa, nos sumamos a la demanda de la sociedad y de los profesionales para mejorar los recursos e incrementar los presupuestos dedicados a Sanidad, optimizando así el número de trabajadores, mejorando sus derechos laborales, renovando infraestructuras obsoletas y recursos materiales para el diagnóstico, los tratamientos y la investigación. De esta forma la calidad del SNS se ajustaría a las necesidades reales de nuestra población, mucho más que incrementando el número de estudiantes sin justificación alguna y aumentando el paro en la profesión. 

En definitiva, son múltiples las razones para justificar que no son necesarias más Facultades de Medicina en España, pero queremos subrayar las más importantes agrupadas en los siguientes puntos: 
- En nuestro país no hacen falta más estudiantes de Medicina 
- El número de facultades de Medicina debe responder a necesidades demográficas reales y fundadas. Las universidades y autoridades políticas deben actuar con responsabilidad. 
- Saturación de estudiantes en hospitales y centros de salud 
- Déficit existente de profesorado 
- Cumplimiento de la normativa legal 
- Es un despilfarro económico 
- No es una prioridad educativa ni sanitaria.

Más claro el agua: y lo dice la CEEM, CNDFME y FPME. Respecto a las Facultades de Medicina, como todo en la vida, más vale calidad que cantidad, o dicho en término sanitarios actuales, "menos es más". 

 

lunes, 11 de febrero de 2019

La "burbuja" universitaria y el fracaso de ANECA


La "burbuja" universitaria sigue poniendo en jaque a un sistema sanitario que no es capaz de absorber el número de médicos que salen de nuestras Facultades de Medicina. 

Actualmente hay en España 42 Facultades de Medicina (32 públicas y 10 privadas) con esta distribución por Comunidades Autónomas: Madrid con 8 (4 públicas y 4 privadas), Cataluña con 8 (6 públicas y 2 privadas). Comunidad Valenciana con 5 (3 públicas y 2 privadas), Andalucía con 5 (todas públicas), Murcia 2 (una pública y una privada), Castilla y León 2, Castilla y la Mancha 2, Canarias 2, Navarra 1 (privada), Baleares 1, Extremadura 1, Galicia 1, Asturias 1, Cantabria 1, País Vasco 1 y Aragón 1. 

Si la tasa idónea de Facultades de Medicina por millón de habitantes es de 0,5 según los estándares de la OMS y la tasa idónea de estudiantes de Medicina es de 1 por cada 10.000 habitantes, significaría alrededor de 23 Facultades de Medicina y 4.650 estudiantes en teoría. Pero la realidad nos dice que tenemos el doble, tanto de Facultades de Medicina (téngase en cuenta que tenemos más que Alemania, este país con el doble de población) como de estudiantes, pues para el curso 2018-19 han sido admitidos 7.042. Y está claro que no faltan médicos (aunque algunos hagan esta proclama como si fuera un mantra y que ha medida que se diga se crea que es verdad), lo que ocurre es que muchos médicos huyen de nuestro país ante las malas condiciones. 

En el último examen MIR se presentaron 14.446 personas para un total de 6.513 plazas: con una ratio de 2,22 aspirantes por cada plaza. Y teniendo en cuenta que el MIR no es una salida más, sino prácticamente la única salida, implica que España continúa estrechando el embudo de médicos sin especialidad (y con escaso futuro). Y por ello, ya hace tiempo que la OCDE aconseja disminuir el número de Facultades de Medicina en España, mensaje bien distinto a los ecos sobre la posible aparición de nuevas Facultades de Medicina en nuestro lamentable sistema universitario. Téngase en cuenta que España continúa siendo líder en Facultades de Medicina por habitante, solo superada en el mundo por Corea. 

Pero mientras el número de Facultades de Medicina y estudiantes crece, el número de profesores disminuye. Desde la Conferencia Nacional de Decanos y el Consejo Estatal de Estudiantes aseguran que el número de catedráticos, profesores titulares y profesores contratado-doctor sigue bajando. Y también a juicio de los decanos y estudiantes, la principal causa se debe a que, según los criterios de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) 2008-2016, la rama de Ciencias de la Salud presenta la tasa más baja de informes favorables de acreditación, lo que no va a permitir la renovación con garantía. 

Está claro que ANECA ha fracasado y que los nuevos criterios docentes no funcionan: solo basta leer la prensa, a los sindicatos y, especialmente, a los que sufrimos día a día la incoherencia, la injusticia y la mediocridad a la que los clínicos nos vemos sometidos (respecto a los básicos). Cierto es que en el año 2015 se aprobaron unos nuevos (y polémicos) criterios que se decía que favorecía el perfil de los clínicos, pero no ha sido así. Y basta con revisar los resultados del programa Academia, comparando las cifras de la primera fase del programa (entre 2007 y 2015) y la segunda, tras la reforma de Academia (mediante el Real Decreto 415/2015): un 68% menos de peticiones en el segundo periodo, porque solo lo hacen quienes piensan que tienen alguna opción real de acceder a ella, pero es que además de los presentados los informes favorables son inferiores al 50%. 

Y, según esto, en 2017 el número de titulares de Ciencias de la Salud era el más bajo de todas las ramas del sistema universitario (2.949, frente a los 8.385 de Ciencias Sociales y Jurídicas) y lo mismo para el número de catedráticos (1.256 frente a los 2.984 de Ciencias). Además, en las áreas clínicas se van jubilar en 2025 el 55% de los profesores, y esto en las tres comisiones de Ciencias de la Salud que ha realizado ANECA, con 30 áreas de conocimiento: Ciencias Biomédicas (9 áreas), Medicina Clínica y Especialidades Clínicas (13 áreas) y Especialidades Sanitarias (8 áreas). 

Combinemos exceso de facultades, exceso de alumnos, falta de profesores y de futuro para estos con ANECA... y tendremos lo que se llama un pan como unas tortas. Un ejemplo paradigmático de mala gestión: lo que le faltaba a la Universidad y a sus estudiantes y profesores para acabar de estropear un ambiente ya nada favorable. Señores responsables de la organización de las Facultades de Medicina y de ANECA: los clínicos ya hace mucho tiempo que nos hemos acostumbrado a vivir sin el afecto de la universidad, pero lo que no tengo tan claro es que la universidad pueda continuar ejecutando el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) sin los clínicos.

Pongan orden... porque sino no habrá concierto. Aviso a navegantes...

miércoles, 21 de noviembre de 2018

El método Lean y la gestión de la sanidad


La traducción de “lean” sería algo así como esbelto, limpio, ajustado y sin desperdicios. Y es un término inglés que se ha utilizado para designar una metodología de trabajo ideada por la marca Toyota tras la II Guerra Mundial para mejorar su producción y que se basa en dos principios: optimizar los flujos de trabajo y dar participación en las mejoras a aquéllos que realmente saben cómo mejorar cada apartado. Y en resumen, el MÉTODO LEAN predica eliminar lo superfluo, esto es, lo que no aporta valor; y se fundamenta en utilizar la mínima cantidad de recursos para entregar el máximo valor a los clientes. Casi nada la del ojo, y lo llevaba en la mano… 

Pues bien, un reciente artículo de Diario Médico titulado “El Lean ha entrado de puntillas en el Sistema Nacional de Salud para mejorarlo” reflexiona sobre lo positivo de su implementación en la gestión de un hospital público, las fortalezas y oportunidades que tendría, pero las debilidades y amenazas que implica en el formato actual. Porque basta pensar en la metodología de trabajo de un hospital público para darnos cuenta del contraste. O de la universidad española. Dos ejemplos que los médicos tenemos muy a mano y cada día. Pues bien, parece claro que necesitamos el “lean” para mejorarlo… y ganar eficiencia. Ojalá…

Se ha estudiado que en las empresas (también las sanitarias), el 55% del trabajo no tiene valor añadido, el 35% son actividades necesarias pero sin valor – en el caso sanitario, tareas burocráticas principalmente – y solo el 10% presentan valor añadido. En el caso de la sanidad el “valor añadido” viene del cliente, por lo que se trata de mejorar para el paciente. Y en este caso tenemos el “valor” con mayúsculas que supone mejorar la calidad de vida del paciente pero también el “valor” con minúsculas – lo que no quiere decir que sea menos importante – que es el trato, la empatía, la hostelería, las esperas, etc.

Los principios clave del Lean Manufacturing son: 
-Calidad perfecta a la primera: búsqueda de cero defectos, detección y solución de los problemas en su origen.
- Minimización del despilfarro: eliminación de todas las actividades que no son de valor añadido y redes de seguridad, optimización del uso de los recursos escasos (capital, gente y espacio).
- Mejora continua: reducción de costes, mejora de la calidad, aumento de la productividad y compartir la información.
- Procesos "pull": los productos son tirados (en el sentido de solicitados) por el cliente final, no empujados por el final de la producción.
- Flexibilidad: producir rápidamente diferentes mezclas de gran variedad de productos, sin sacrificar la eficiencia debido a volúmenes menores de producción.
- Construcción y mantenimiento de una relación a largo plazo con los proveedores tomando acuerdos para compartir el riesgo, los costes y la información.

Una de las bases de la metodología LEAN son las “5S”: subordinar, sistematizar, sanear, simplificar y sostener. Y este método detecta tres problemas base en un proceso mal gestionado, con su terminología en japonés: Muda (desperdicios, acciones sin valor), Mura (variabilidad) y Muri (sobrecargas, cuellos de botella).

Lean es básicamente todo lo concerniente a obtener las cosas correctas en el lugar correcto, en el momento correcto, en la cantidad correcta, minimizando el despilfarro, siendo flexible y estando abierto al cambio. Yo ahí lo dejo… por si los hospitales y la sanidad se ponen las pilas y le sirve como idea para su gestión. Mientras tanto Toyota sigue a la cabeza en la producción mundial de automóviles, mano a mano con Volkswagen.

sábado, 27 de febrero de 2016

Cine y Pediatría (320). "Novatos", tolerancia cero frente a las novatadas universitarias


Se definen las novatadas como la práctica de rituales que un grupo de personas lleva a cabo con el objetivo de humillar al novato mediante acoso o abuso para que éste pueda formar parte del grupo. Son comunes en diversos contextos, especialmente en instituciones educacionales como universidades, en el servicio militar o en fraternidades. En muchos casos, las novatadas caen en excesos generando situaciones de violencia y humillación a los recién ingresados, lo que ha generado fuertes críticas a la realización de estas y la prohibición en ciertos ocasiones. 

Ha sido un problema demasiado permitido, quizás tomado a broma cuando no lo es. Y es así como en el año 2011 nace la Asociación No Más Novatadas cuando una serie de personas, mayoritariamente vinculadas al mundo de la educación, entran en contacto tras haber tomado conciencia del enorme problema que se esconde detrás de las novatadas universitarias y deciden abordarlo desde un colectivo. Además, 125 de los 160 colegios mayores de España firmaron en 2013 un manifiesto con esta Asociación No más novatadas, pero aunque rechazan las prácticas dentro del colegio mayor, siguen dándose en los campus y en las fiestas del novato. 

Por fortuna, las novatadas están cercadas, pero no han desaparecido. Instituciones académicas, entidades sociales y padres han lanzado su campaña de «Tolerancia cero». Estas son algunas de las 20 novatadas más habituales, según un informe de esta asociación: 
1. De rodillas, les meten un embudo en la boca y les echan sangría o vodka a chorros hasta que caen mareados. 
2. Usan a los novatos de ceniceros en las habitaciones de los veteranos que fuman. Están toda la noche con la mano extendida para recoger la ceniza. A veces, la ceniza se les echa en la boca. 
3. Beber vinagre, vino mezclado con posos de café y/o gel de baño. 
4. Duchas de agua fría, juntos o separados (los novatos), desnudos o vestidos. En ocasiones, se les despierta varias veces por la noche para repetir esta broma. 
5. Tienen que lavarse los dientes con la escobilla del WC. 
6. Los desnudan y les depilan las piernas. También les rapan el pelo. 
7. Les ponen grapas de papelería en la piel. 
8. Les pintan un testículo de verde y el otro de rojo. Tienen que hacer de semáforo. 
9. Son llevados a la Puerta del Sol o a otros sitios céntricos para practicar el "tartazo al novato", a 1 euro el tiro. 
10. El pringue: les hacen pasar por un pasillo humano donde se les azuza y, entre gritos, se les arrojan huevos y harina, pero otras veces se arrojan sustancias altamente peligrosas, como disolventes o sosa caústica. 
11. Tumbados los novatos, les ponen una cereza o una manzana en la entrepierna o el ombligo. Los novatos del otro sexo, arrodillados y sin usar las manos, tienen que comer la fruta en cuestión. 
12. Desplazarse con las nalgas desnudas por el suelo. 
13. Servir comidas a los veteranos. Las novatas tienen que sentarse en el regazo de los veteranos y darles la sopa con la cuchara. 
14. Tirarse por un terraplén o encima de unos setos. Acaban heridos y ensangrentados. 
15. Los novatos son obligados a tragarse una cucharada de vómito de otra persona. 
16. Les hacen cantar el "Cara al sol" y gritar "Franco es mi Dios". 
17. Las novatas tienen que desnudarse, en mayor o menor medida, y seducir a los novatos. 
18. Se le coloca un plátano en la bragueta al novato . Una novata, de rodillas, tiene que similar una felación. 
19. Los veteranos les gritan : "¡Esclavos", "negros" ... 
20. Se echan monedas al WC para que los novatos las pesquen con la boca. 

Y es curioso como el cine ha dedicado al bullying o acoso escolar un buen número de películas, algunas ya en la familia de Cine y Pediatría (ver 1, 2, 3, 4, 5 y 6), pero muy pocas han tratado otra forma de acoso como son las novatadas en la universidad, una forma de acoso y humillación muchas veces desproporcionada y demasiadas veces aceptada o sobre la que se mira para otro lado. Hay personas que siguen considerando las novatadas un juego inocente, un rito de iniciación, una manera de integrarse para los nuevos estudiantes. Una tradición. La realidad es que las novatadas son prácticas vejatorias, humillantes y, en muchos casos, violentas, que en ningún caso pueden ser socialmente aceptadas. 

En esta semana se acaba de celebrar en Alicante, Madrid y Valencia la IV Muestra Internacional de Cine Educativo (MICE) y tuve la oportunidad de estar en el estreno de Novatos (2015) y con su director, el joven director maño Pablo Aragüés. Novatos es una película valiente por triplicado: primero, por denunciar las novatadas, esta lacra universitaria que ocurre cada año (y que tan poco se ha prodigado en el séptimo arte), por ser autobiográfica (de lo que él vivió hace 15 años en un Colegio Mayor de Madrid, como nos explicó) y, por último, por fundamentarse en una campaña de crowdfunding por Internet. 

Novatos es una película que aborda por primera vez en el séptimo arte el tema de las novatadas en los Colegios Mayores de las universidades españolas de una forma realista y seria, queriendo poner sobre la mesa el problema de la existencia de un secreto a voces y el total desconocimiento que existe en la sociedad española en torno a estas prácticas. Nada que ver con las conocidas películas de fraternidades made in USA. 

Alex (Javier Butler) deja su Zaragoza natal con 18 años para ser universitario en Madrid. Se instala en un Colegio Mayor y desde el primer día comenzará a vivir algo tan aparentemente normal como las clásicas novatadas. Las reglas quedaron claras desde el primer minuto con los estudiantes veteranos, con Estévez (Nicolás Coronado) a la cabeza: “Debe hablarnos de usted. Nunca nos mire a los ojos. No cierre jamás la puerta de su habitación”. Alex recibió el apodo de guerra de McCoy y su compañero de habitación el de Patera y ya el primer día son capaces de expresar: "Se piensan que estamos en la Chaqueta Metálica". Durante dos semanas (y hasta la tradicional Fiesta del Novato) son acosados y un armario tiene que servirles de parapeto en la habitación para evitar males mayores. Alex llama a sus padres quienes piensan que no es para tanto (aunque su madre acabará sensibilizándose) y no recibe mucho apoyo del director del centro, quien le exprese aquello de “Aguanta, es solo una tradición”
En un Colegio Mayor femenino algo parecido le ocurre a Carla (Lucía Ramos) y a sus compañeras que acaban de ingresar. Allí es Gladys (Alejandra Onieva) la que lidera las novatadas femeninas, pero no menos crueles. Y así es como Alex y Carla son estudiantes novatos y novatos en el nuevo amor que aparece entre ellos como tabla de salvación. Y aún resuenan las palabras del matón Estévez: "Las novatadas son una tradición. Algo por lo que tienes que pasar para ser hombres de provecho"

Está claro que ya no se piensa ni se debe pensar así. Desde hace años hay movimientos sociales para favorecer la denuncia y para expresar la tolerancia cero ante estos actos. Por ello esta película es aconsejable para hacer visible lo invisible y para que comience a crearse un ambiente social en el que esa denuncia tenga acogida. Porque la Universidad es algo muy importante, pero lo que no puede ser es una ciudad sin ley...