Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2026

Más Facultades de Medicina a la vista: tarde, mal y nunca

 

Este es un titular reciente de El País: “España contará con seis nuevas facultades de Medicina, pero peligra el trabajo de los futuros doctores”,  

La noticia encaja en un problema estructural: España está ampliando facultades y plazas de Medicina sin que el sistema de especialización, prácticas clínicas y empleo haya absorbido bien el crecimiento previo. El resultado es una política tarde, mal y nunca: tarde, porque corrige ahora desajustes previsibles; mal, porque suma estudiantes sin asegurar tutores, rotaciones y plazas MIR suficientes; y nunca, porque falta una planificación sostenida a largo plazo. 

El titular de El País apunta a una contradicción básica: se autorizan seis nuevas facultades mientras se advierte de que, cuando esos alumnos terminen, puede haber exceso de especialistas y problemas de inserción laboral. Y más teniendo en cuenta que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades resolvieron en el año 2025 más de 30.000 homologaciones de títulos de Medicina de extracomunitarios, lo que supone la tremenda cifra de 4,4 homologaciones por cada médico egresado de una facultad española en el mismo periodo. 

Esto no significa que sobren médicos hoy, sino que la oferta se está expandiendo con una lógica universitaria de crecimiento que no siempre coincide con las necesidades reales del sistema sanitario. Porque crear un especialista implica, como poco, 10-12 años (y eso, yendo todo bien): 6 de carrera universitaria, 0-1 de MIR y 4-5 años de especialización. 

Porque, además, la clave no es solo cuántos estudiantes entran en Medicina, sino cuántos pueden completar una formación clínica de calidad y cuántos acceden luego a una plaza de especialidad. Sanidad ha elevado la oferta MIR a 9.276 plazas en 2026, un récord, pero el propio diseño del sistema sigue dependiendo de un cuello de botella: si el aumento de graduados va por delante del aumento de plazas especializadas, el problema se desplaza, no desaparece. Dicho de otro modo: abrir más facultades sin asegurar hospitales docentes, profesorado clínico y salida MIR es como ampliar la puerta de entrada sin ensanchar el pasillo de salida. 

Un ejemplo más de la crónica mala gestión universitaria y política universitaria que nos ha acompañado desde hace décadas. Siempre tarde, mal y nunca… Y ello porque la universidad y a las administraciones han tolerado durante años una expansión de grados de Medicina guiada más por prestigio, presión territorial o interés político que por una planificación sanitaria seria. Esa fragmentación genera duplicidades, dispersa recursos y debilita la capacidad formativa real de las facultades y de los hospitales asociados. 

Además, la universidad suele reaccionar tarde: primero autoriza, luego improvisa convenios, después busca docentes y prácticas, y solo al final se pregunta por el mercado laboral. Eso es gestión reactiva, no estratégica. 

¿Cuáles son las consecuencias previsibles? 

El primer efecto es formativo: más alumnos compiten por los mismos recursos clínicos, con riesgo de menos prácticas, más saturación asistencial y peor acompañamiento docente. 

El segundo efecto es laboral: si la oferta de graduados crece más rápido que la de especialidades, aparecen médicos sin plaza MIR, emigración forzada o subempleo, un escenario que ya han advertido organizaciones profesionales y estudiantiles. 

El tercer efecto es sistémico: la universidad pierde credibilidad cuando promete movilidad social y luego entrega incertidumbre profesional. 

Por ello la expresión “tarde, mal y nunca” retrata un modelo institucional que ha confundido expansión con planificación. Tarde, porque el desajuste entre facultades y especialidades lleva años denunciándose; mal, porque se ha fragmentado la formación clínica sin reforzarla proporcionalmente; y nunca, porque no se ha construido una política estable de numerus clausus, plazas MIR, hospitales docentes y necesidades territoriales. 

La solución no pasa solo por abrir o cerrar facultades, sino por coordinar universidad, Sanidad y comunidades autónomas con un horizonte de 10 a 12 años, que es el tiempo real de formación de un médico hasta consolidarse como especialista. 

Y eso me retrotrae a dos post que publiqué hace años en este mismo blog: ¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?  y Facultades de Medicina en España o la crónica de una sinrazón anunciada. Por tanto, nada nuevo…

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Radiografía de la atención temprana en España

 

La Atención Temprana es un conjunto de acciones destinadas a niños y niñas de 0 a 6 años, y que combinan de forma planificada y coordinada disciplinas como fisioterapia, logopedia, estimulación, psicomotricidad, psicoterapia, etc. Estas acciones, preventivas y/o de apoyo, están encaminadas a dar respuesta, lo más pronto posible, a las necesidades transitorias o permanentes que presentan estos niños y niñas. Con ello, se facilita su evolución en todas las facetas, se promueve su inclusión plena y se mejora su calidad de vida y la de sus familiares. 

La legislación de España establece que debe darse atención en la infancia hasta los seis años aunque cada región tiene servicios dispares como consecuencia del modelo autonómico. Pues la gestión territorial de las competencias provoca que unas comunidades estén más avanzadas que otras y que los servicios que reciben los menores sean diferentes en función del lugar de nacimiento. 

Sobre este tema acaba de publicar un artículo desde Maldita.es, este proyecto que nació para luchar frente a la desinformación y los bulos  Os dejamos el artículo completo en este enlace, y en el que como colaborador de Maldita.es, se pidió mi colaboración. Pero cuyas preguntas y respuestas vienen mejor expuestas a continuación, realizadas con la colaboración de especialistas en la materia.  

• ¿Cuál es la ventaja de este servicio en la sanidad pediátrica? 
La atención temprana es fundamental para poder articular mecanismos de actuación y coordinación que permitan conseguir los objetivos propuestos en cada caso en función de las necesidades que presenten, pues en la población infantil requiere la implicación y responsabilidad de todos los sistemas públicos: educativos, sanitarios y sociales. De este modo todos los sistemas se benefician, ya que tienen un objetivo común, mejorar la calidad de vida de los niños, niñas y sus familias. 

• ¿Qué debe cubrir? 
Debe de ser un conjunto de acciones destinadas a niños de 0 a 6 años, que combinan de forma planificada y coordinada disciplinas como fisioterapia pediátrica, logopedia, estimulación, terapia ocupacional, etc. Estas acciones, preventivas y/o de apoyo, están encaminadas a dar respuesta, lo más pronto posible, a las necesidades transitorias o permanentes que presentan estos niños. Con ello, se facilita su evolución en todas las áreas y facetas, se promueve su inclusión plena y se mejora su calidad de vida y la de sus familias. De igual forma las acciones se dirigen a todos los entornos que rodean al niño, haciendo una intervención global (familia, entornos sanitarios, educativos y sociales). 

• ¿Cuánto afecta a un niño este tipo de diagnósticos tempranos? 
La detección precoz y la atención temprana son muy importantes, porque una buena detección a tiempo puede ser decisiva para mejorar la calidad de vida posterior de la persona. De esta forma, impulsar la atención temprana es de lo más beneficioso. Un diagnóstico a tiempo es decisivo para el niño o niña para evitar complicaciones a posteriori. 

• Desde que se solicita, hasta que llega el momento de ser atendido y someterse a las pruebas… ¿Cuánto tiempo termina por pasar? 
No hay un periodo de tiempo concreto, ya que depende principalmente de las listas de espera, y estas varían tanto por provincias como por comunidades autónomas. Pero teniendo en cuenta que la intervención durante el primer año de vida, y más concretamente en el tramo de 0-6 meses de edad, es clave para optimizar la evolución de esta población, se considera de vital importancia comenzar el trabajo lo antes posible, ya que cuanto antes empecemos a intervenir en niños con alteraciones en su neurodesarrollo o riesgo de presentarlos, nos aseguraremos mejor pronóstico para ese niño y sus familias. 

• ¿En qué momento unos padres han de ponerse en contacto con el pediatra de su hijo para iniciar este procedimiento? 
En el momento que sospechen que hay alguna posible alteración en el desarrollo de su hijo o hija, como no alcanzar los hitos evolutivos en la edad que corresponde, observar conductas desajustadas, …, en definitiva, cuando observen cualquier signo de alarma que les pueda preocupar. 

• ¿En qué casos dice un pediatra que este procedimiento de diagnóstico se activa? 
En el momento que detecten factores de riesgo o haya alguna alteración en el desarrollo. 
Se consideran factores de riesgo para el desarrollo, desde el punto de vista sanitario, el riesgo neurológico prenatal o perinatal y los síndromes que llevan asociadas alteraciones del neurodesarrollo.Se considera alteración del desarrollo cuando no se haya alcanzado los hitos establecidos para la edad. 
- Riesgo neurológico prenatal o perinatal (riesgo de parálisis cerebral): prematuridad extrema (< 32 semanas); bajo peso (< 1.500 gr); pérdida del bienestar fetal; infección, lesión o malformación del sistema nervioso central; uso de tóxicos o déficit de cuidados durante el embarazo que pongan en riesgo el desarrollo. 
- Síndromes con alteraciones del neurodesarrollo: síndrome de Down, síndrome de Rett, etc.; encefalopatías genéticas (epilépticas o del neurodesarrollo); otros síndromes con alteraciones del neurodesarrollo. 
- Alteraciones en el desarrollo psicomotor. 
- Sospecha de trastorno del espectro autista. 
- Alteraciones en el desarrollo del lenguaje. 
- Retraso en la adquisición del lenguaje. 
- Alteraciones o déficits sensoriales (visuales o auditivos). 

• ¿Qué nivel de diferencia existe entre las diferentes Comunidades Autónomas?
Nacer en una u otra Comunidad Autónoma española condiciona la calidad, intensidad y periodicidad de los servicios de atención temprana a los que puede acceder un niño o niña que presente una alteración en su desarrollo o en riesgo de presentarlo. La normativa en materia de Atención Temprana existente en las diferentes comunidades autónomas españolas es diferente, ya que se carece de normativa estatal que la regule. Hay un amplio margen de mejora en la Atención Temprana en España, y es una demanda de profesionales sanitarios y familias. Porque por esta deficiente organización en demasiadas ocasiones la Atención Temprana no es temprana…

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Facultades de Medicina en España o la crónica de una sinrazón anunciada


Desde este blog llevamos años exponiendo una cruda realidad en la universidad española: el fracaso de su modelo para incentivar un modelo docente e investigador que pueda competir en la primera liga de las universidades del mundo o que convenza a los propios estudiantes y profesores. 

En los diversos rankings de las universidades en el mundo (con el Academic Ranking of World Universities, conocido como ranking de Shanghai, como santo y seña de referencia internacional, a pesar del alboroto y críticas a su debilidad metodológica), año a año se repite que ninguna universidad española se encuentra entre las primeras 150 del mundo, y que entre las 500 mejores analizadas aparecen poco más de una decena. Lo comentamos ya en el año 2010, y lo hemos repetido casi de forma anual hasta el año 2019, donde cansados por este día de la marmota, vemos que todo sigue igual (sino peor, como veremos).   Pero más importante que estos rankings sea la poco favorable opinión de nuestros estudiantes universitarios, donde los diferentes informes de los Observatorios del Estudiante encuentran amplio margen de mejora en la calidad docente, las instalaciones e infraestructuras y, especialmente, en las prácticas y empleabilidad. 

Pues si esta es la poco halagüeña situación de la universidad, las cosas empeoran en el caso de las Facultades de Medicina. Y que ahora se reactiva con la publicación, difusión y revuelo del documento “Consideraciones de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) sobre la propuesta de los Ministerios de Universidades y de Sanidad de incrementar las plazas de nuevo ingreso de estudiantes del Grado en Medicina en un 15%” emitido el 22 de octubre de 2022. Y que han pretendido darle un amplio eco en prensa y radio. Pero, ¡a buenas horas, mangas verdes!...

Compartimos el documento debajo, y que incluye los siguientes puntos argumentales: 
- Porqué en España no faltan médicos sino especialistas. 
- Porqué no es una decisión acertada aumentar las plazas de acceso al Grado de Medicina. 
- Propuestas de mejora. 

En el documento se matiza que en España no faltan médicos, sino especialistas (que se concretan en especialidades como Medicina Familiar y Comunitaria, Anestesiología y Reanimación, Geriatría, Psiquiatría, Pediatría y Radiodiagnóstico) y recuerda que España es el sexto país del mundo en número de médicos (datos de la OCDE) y el segundo con más facultades por población (solo superado por Corea del Norte). 

También se revisa que, respecto a la oferta formativa, en España se ha incrementado el número de estudiantes egresados con el título de Graduado en Medicina en un 167% desde el año 2005-2006, cuando salieron de las aulas 4.343 estudiantes en comparación con los 7.264 del año 2020-2021. Del mismo modo, se ha incrementado un 164% el número de facultades que ofertan el Grado en Medicina en la última década, desde 28 hasta las 46 facultades actuales. Esto equivale a unos 14,5 graduados por 100.000 habitantes, cifra que se encuentra por encima del promedio de la OCDE (13,1) y de países del entorno como Italia (13,3), Reino Unido (12,9), Alemania (12,0) y Francia (9,5). 

Sin embargo, este incremento de facultades se ha llevado a cabo sin el consecuente aumento del profesorado. Y peor que eso, sin acreditación para que las facultades y los hospitales universitarios puedan tener un adecuado número de catedráticos y titulares, así como de asociados. Y también a juicio de los decanos y estudiantes, la principal causa se debe a que, según los criterios de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) 2008-2016, la rama de Ciencias de la Salud presenta la tasa más baja de informes favorables de acreditación, lo que no va a permitir la renovación con garantía. ANECA es un fracaso en Medicina y sus criterios docentes no funcionan, y no llegan los prometidos perfiles más clínicos para intentar solventar este problema… grave problema. Pues ahora no es solo que en Medicina no estén satisfechos los alumnos por la falta de profesorado (y, especialmente, buenas prácticas), sino que ANECA no estimula y apoya a este profesorado, profesorado muy desestimulado ante tanta incoherencia y mediocridad. 

En el año 2019, en la era prepandémica, ya lo dijimos en este blog que eran múltiples las razones para justificar que no son necesarias más Facultades de Medicina en España, subrayábamos las más importantes en los siguientes puntos: 
- En nuestro país no hacen falta más estudiantes de Medicina.
- El número de facultades de Medicina debe responder a necesidades demográficas reales y fundadas. Las universidades y autoridades políticas deben actuar con responsabilidad. 
- Saturación de estudiantes en hospitales y centros de salud.  
- Déficit existente de profesorado.  
- Es un despilfarro económico y no es una prioridad educativa ni sanitaria. 

Y ahora, en el año 2022 todo sigue igual (o peor). Por ejemplo, en Alicante hay una Facultad de Medicina en la Universidad Miguel Hernández (UMH), facultad con deficiencias que deben mejorar y con departamentos desestructurados (y conozco bien el de Pediatría para dar esta afirmación con hechos y datos). En lugar de apoyar a esta universidad, se piensa que la solución es crear otra Facultad de Medicina en la vecina Universidad de Alicante (UA). Pero ojo, no olvidar que hasta finales de 1996 no existía la UMH y la Facultad de Medicina estaba en la UA. 

No sé si todo lo anterior justifica el titular de este post, porque la crónica de una sinrazón anunciada puede aún empeorar. Combinemos exceso de facultades, exceso de alumnos, falta de profesores y de futuro para éstos con ANECA... y tendremos lo que se llama un pan como unas tortas. Señores responsables de la organización de las Facultades de Medicina y de ANECA, sepan que los clínicos ya hace mucho tiempo que nos hemos acostumbrado a vivir sin el afecto y respeto de la universidad, pero lo que no tengo tan claro es que la universidad pueda continuar ejecutando el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) sin los clínicos.

Y una cosa más (y no soy adivino): gracias a todo esta (des)organización, en el próximo Academic Ranking of World Universities la universidad seguirá igual de mal... o peor. Sigan desestimulando a alumnos y profesores y todo es susceptible de empeorar. Y esto lo escribe un profesor universitario que, pese a la continua sinrazón de la universidad sigue con tesón al pie del cañón docente como hace varias décadas en favor de los alumnos, de los que acabo de recibir la calificación de excelencia en el último cuatrimestre. Y como yo, centenares de profesores que no se merecen un caos así. 

lunes, 14 de febrero de 2022

Situación en España del transporte neonatal y pediátrico

 

Nadie duda de la importancia de una buena organización del transporte neonatal y pediátrico en una región, comunidad autónoma, estado o país. Pero cuando trasladamos estas premisas a la realidad de España vemos que sigue siendo una asignatura pendiente con un evidente problema: la falta de uniformidad y homogeneidad en todas las provincias (lo que viene a ser casi lo habitual en muchos temas sanitarios). Pero no por ser reiterativo, podemos de dejar de reivindicar una solución. 

El tema del transporte neonatal interhospitalario ha sido ya expuesto en este blog.  Pero hoy, aprovechando el reciente artículo de Anales de Pediatría, con el título de “Importancia del transporte pediátrico y neonatal especializado. Situación actual en España: Hacia un futuro más equitativo y universal” y cuyo enlace os dejamos para una profunda lectura del mismo.  Un documento que surge de una necesidad y que ha motivado que cuatro sociedades científicas (Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos –SECIP–, Sociedad Española de Neonatología –SENeo–, Sociedad Española de Urgencias Pediátricas –SEUP– y Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias –SEMES) se hayan puesto a trabajar conjuntamente por un objetivo en común: la optimización del transporte neonatal y pediátrico (TNP) en España, abarcando todos los rangos de edad. 

El documento expone la existencia de múltiples modelos por Comunidades autónomas y también por provincias, situación que se mantiene aunque se conoce cuáles son los modelos más eficaces, seguros y eficientes y cuáles no. Pero donde no se invierte para implementar aquellos sistemas de TNP que funcionan. Porque en España este modelo de TNP no está estandarizado y por lo tanto no es homogéneo: existen diferentes modelos que no siempre aportan una adecuada calidad, siendo necesaria la implantación de unidades especializadas en todo el país para garantizar un transporte sanitario de calidad a cualquier niño o neonato crítico. El modelo de la Comunidad Valenciana, que conozco bien, es un ejemplo paradigmático: tres provincias dependientes de la misma Consellería de Salut y tres modelos diferentes de TNP en donde Castellón cumple con los requisitos mínimos, pero no Valencia y Alicante. 

Este documento revisa los recursos humanos y materiales necesarios para asegurar la calidad del TNP. Porque como refleja el texto: “En el momento actual no hay una subespecialidad o itinerario obligado que cubra todas esas necesidades para el TNP. Sin embargo, queda en evidencia que el tratamiento de calidad del niño crítico no puede depender del azar de la voluntad y posibilidad de la dotación cubriendo sus carencias competenciales, sino que debe haber estructuras específicas, como el TNP especializado, que lo garanticen de forma estable en el marco adecuado”. Y sus conclusiones no dejan lugar a la duda: “Los niños críticos de cualquier edad tienen derecho a un transporte sanitario de calidad. Para cumplir con este objetivo es fundamental la implantación del TNP en toda España, que admite variantes en su diseño pero debe cumplir con unos requisitos básicos en la dotación humana y material. La implantación e integración de los TNP en los Sistemas de Emergencia redundará además en su funcionamiento óptimo”.

Confiamos que este artículo ayude a que todo lo dicho, en lo que no se puede no estar de acuerdo, no quede en la teoría y se refleje en una mejor organización del TNP en España, estableciendo algo muy conocido que se denomina "benchmarging", anglicismo que significa "copiar a los mejores". Y hay sistemas de TNP muy buenos para copiar. 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Asma en pediatría: consenso REGAP

 

El asma es una de las principales enfermedades crónicas de la infancia, por su elevada prevalencia y por su coste sociosanitario. De ahí la importancia de actualizar las guías y consensos. Es así como en enero de 2021 ya comentamos en este blog el Consenso REGAP (red español de grupos de Asma en pediatría). Y en Anales de Pediatría se acaba de publicar la síntesis de este consenso en un artículo especial, y que os adjuntamos debajo para su lectura.

Este artículo es un resumen de la guía de consenso alcanzada por 6 sociedades pediátricas relacionadas con el asma y avalada por la Asociación Española de Pediatría, en donde cabe destacar los siguientes puntos:
- El asma es fácilmente identificable por criterios clínicos en la mayoría de los pacientes. La espirometría y otras pruebas son de gran ayuda, especialmente en los casos atípicos. 
- La crisis de asma es una manifestación frecuente de la enfermedad y debe ser identificada y tratada con prontitud. 
-Cuando los síntomas de asma son frecuentes y afectan a la calidad de vida es preciso instaurar un tratamiento de mantenimiento para conseguir el control de la enfermedad. Los glucocorticoides inhalados a dosis bajas son eficaces y seguros para su uso prolongado. 
- La educación del paciente con asma es esencial para obtener un buen control. 
- El principal motivo de mal control del asma es el incumplimiento del tratamiento, ya sea por su administración errática e insuficiente, o por la mala técnica de administración de los fármacos inhalados. 
- Si no se obtiene el control pese a un tratamiento adecuado es preciso reconsiderar el diagnóstico, así como los factores o comorbilidades que dificultan el control. Se pueden añadir otros fármacos para evitar las dosis altas de los glucocorticoides inhalados, principalmente el montelukast o los agonistas β2 adrenérgicos de acción prolongada. 
- El asma grave o de difícil control, que no responde a las medidas habituales, debe ser atendida en unidades especializadas.

miércoles, 13 de enero de 2021

Consenso español sobre Asma en Pediatría

 

El asma es una de las enfermedades crónicas más prevalentes en la infancia, y provoca una merma importante en la calidad de vida de los enfermos y sus familias, y un elevado coste económico para los individuos y para la sociedad. El asma suele originarse en la infancia y su prevalencia en la edad pediátrica en España se estima en torno al 10 %, si bien varía de unas zonas a otras y en diferentes edades. 

Pese a la importancia del asma, diversos aspectos relacionados con el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad son controvertidos. Aunque existen guías nacionales e internacionales sobre el asma, es difícil que la mayoría de los pediatras puedan mantener sus conocimientos actualizados. Por este motivo, los representantes de las principales sociedades pediátricas relacionadas con el cuidado de los niños con asma han acordado elaborar un documento que actualice lo que todo pediatra de nuestro país debería conocer sobre esta enfermedad. De hecho, el documento se conoce como Consenso regAp (red español de grupos de Asma en pediatría) y se acaba de publicar en los inicios del año 2021. 

Este documento pretende tener una orientación práctica, evitando la información innecesaria para la práctica clínica, priorizando la elaboración de tablas, figuras y algoritmos, todos ellos lo más sencillos y esquemáticos posibles. Esperamos que este documento sirva de orientación a los pediatras, pero también a otros profesionales (médicos y enfermeras) que atienden a niños y adolescentes, así como a los estudiantes universitarios y a los especialistas en formación. 

El consenso se estructura en seis capítulos: 
- Concepto y diagnóstico de asma 
- Exacerbación del asma 
- Tratamiento de mantenimiento para el control del asma 
- Educación terapéutica en el asma 
- Asma grave en la infancia y la adolescencia 
- Asma y COVID-19. 

Para mí, este documento tiene tres aspectos relevantes para su conocimiento, difusión y uso: 
- El que verse sobre una enfermedad tan prevalente en Pediatría. 
- El que sea un documento multidisciplinar avalado por seis sociedades científicas de España: SEICAP (Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica), AEPap (Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria), SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria), SENP (Sociedad Española de Neumología Pediátrica), SEUP (Sociedad Española de Urgencias de Pediatría) y AEEP (Asociación Española de Enfermería Pediátrica). 
- El que el documento haya sido liderado por un compañero de nuestro Servicio de Pediatría, el Dr. Luis Moral, neumoalergólogo de nuestro Hospital General Universitario de Alicante. 

Os dejamos el documento en este enlace y en el archivo adjunto.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Línea maestra para la estrategia de vacunación COVID-19 en España

 

La pandemia de COVID-19 está causando enormes costes humanos y económicos en España y en el mundo. Disponer de una vacuna eficaz y segura a corto plazo, que pueda utilizarse en una estrategia poblacional, contribuirá a reducir el número de casos, las hospitalizaciones y los fallecimientos relacionados con la infección por COVID-19 y ayudará a restablecer de manera gradual la normalidad del país.  
 
El esfuerzo que la comunidad científica mundial está haciendo por conseguir una vacuna segura y eficaz es incomparable con ninguno otro anterior y la ciudadanía debe saber que las vacunas que finalmente se emplearán en la UE para inmunizar frente a la COVID-19 dispondrán de los mismos niveles de seguridad que cualquiera de las que se emplean habitualmente. Y la seguridad es clave, por delante de las otras variables a tener en cuenta como son la eficacia, efectividad, eficiencia e inumnogenicidad. 
 
El 15 de octubre de 2020, la Comisión Europea publicó una Comunicación sobre la preparación de las estrategias de vacunación contra la COVID-19 y el despliegue de las vacunas , en la que se señalan los elementos clave que deben tenerse en cuenta para las estrategias nacionales de vacunación. En la elaboración de la Estrategia de Vacunación para España se han tenido en cuenta este documento de la Comisión Europea y las recomendaciones de otros organismos internacionales. Y de ahí este documento del Ministerio de Sanidad publicado el 23 de noviembre de 2020 bajo el título de “Estrategias de vacunación COVID-19 en España. Líneas maestras” y que conviene revisar en su totalidad en el enlace adjunto.  
 
Aún así, aunque solo marcan la línea maestra (y son recomendaciones básicas y razonables) reproducimos las principales claves del documento: 
 
- El objetivo general de la Estrategia de Vacunación COVID-19 en España es reducir la morbilidad y la mortalidad causada por esta enfermedad mediante la vacunación frente a COVID-19, en un contexto de disponibilidad progresiva de dosis, y protegiendo a los grupos más vulnerables. 
 
- La Estrategia de Vacunación COVID-19 en España está basada en las recomendaciones del Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19 y la Ponencia de Vacunas, y será coordinada por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS). 
 
- Las vacunas se administrarán de manera gratuita a través del Sistema Nacional de Salud. 
 
- Países, instituciones, investigadores y compañías de todo el mundo están haciendo un esfuerzo sin precedentes para desarrollar una vacuna segura y eficaz en un plazo breve. 
 
- Si se completan los acuerdos, la Unión Europea habrá asegurado 1.400 M de dosis u 800 M de inmunizaciones y todos los Estados miembros tendrán acceso al mismo tiempo de manera proporcional a su población. 
 
- La ciudadanía debe saber que las vacunas que finalmente se emplearán para inmunizar frente a la COVID-19 dispondrán de los mismos niveles de seguridad que cualquiera de las que se emplean habitualmente. 
 
- Debido a la disponibilidad gradual de dosis de vacunas es necesario establecer el orden de prioridad de los grupos de población a vacunar en base a un marco ético establecido y criterios de riesgo. 
 
- El Pleno del CISNS acordará la priorización final de la vacunación a los grupos de población. 
 
- Los procesos logísticos, de distribución y administración de las vacunas frente al COVID-19 son complejos y asocian varios puntos críticos que se están preparando técnicamente de forma anticipada a la llegada de las primeras vacunas. 
 
- La distribución de las vacunas requerirá de una plena colaboración y coordinación entre instituciones públicas y las compañías farmacéuticas para que la logística de la cadena de suministros se lleve a cabo de manera eficaz y ordenada en un proceso validado en todo momento por el Ministerio de Sanidad. 
 
- La Estrategia prevé distintas herramientas y estudios que permitirán realizar seguimiento y evaluación de la cobertura, la seguridad y la efectividad de las vacunas. 
 
- El Sistema español de Farmacovigilancia, coordinado por la AEMPS, ha desarrollado un Plan específico de la vigilancia de seguridad de las vacunas COVID-19 que analizará de forma continua las notificaciones de sospecha de reacciones adversas realizadas tanto por los profesionales sanitarios como por los propios ciudadanos vacunados, compartiendo información con el resto de agencias europeas y con la OMS. 
 
- El desarrollo de una estrategia de comunicación debe contribuir a que el acceso a la vacunación sea efectivo, equitativo, cumpla con los principios éticos y se desarrolle con pleno respeto a la transparencia. 
 
- El objetivo general de la estrategia es generar un alto nivel de confianza que se traduzca en las mejores coberturas y para ello el personal sanitario juega un papel fundamental. 
 
De momento, solo una línea maestra pendiente de concretar en los siguientes meses...

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Siete fallos evidentes del gobierno de España en la pandemia


Unidad Editorial es uno de los principales grupos españoles de prensa escrita, tanto en distribución como en lectores, y que cuenta en su haber con publicaciones líderes en su campo como El Mundo, Marca o Expansión, pero que también gestiona otras publicaciones especializadas como Diario Médico y Correo Farmacéutico. 

Diario Médico es un reconocido periódico sanitario en nuestro país, decano en su especialidad y con rigor y transparencia demostrada. Y que el pasado 26 de octubre publicó una editorial bajo el título de “Siete fallos evidentes del gobierno de Pedro Sánchez en la pandemia”. Una editorial que merece ser reproducida, porque se puede decir más alto pero no más claro. Y que solo recoge lo que es un clamor desde muchos puntos de vista (dejando aparte las ideologías que todo lo distorsionan), pero principalmente una petición que desde hace meses se vienen reclamando desde las sociedades científicas de España, y con punto de inflexión en el manifiesto que surgió en el mes de septiembre del I Congreso Nacional COVID-19, en el que participaron 55 sociedades Científicas españolas: “COVID-19 en España: Manifiesto a favor de una respuesta coordinada, equitativa y basada en la evidencia”. 

Previamente, una carta en el mes de agosto firmada por una veintena de especialistas en Salud Pública y Epidemiología en la revista Lancet reclamaba una auditoría externa a la gestión de Gobierno y Comunidades Autónomas a la gestión de la crisis de la COVID-19. Y que se continuó con una carta de similar contenido y otros firmantes en el mes de octubre. 

Y ha pasado el tiempo y nada ha cambiado a mejor. Y solo se confirma que España sigue encabezando el ránking de peores indicadores en la gestión sanitaria de esta pandemia, tanto en términos sanitarios (porcentaje de contagios, porcentaje de mortalidad, porcentaje de sanitarios infectados, porcentaje de infectados y muertes en la tercera edad) como económicos (caída del PIB, tasa de desempleo global, tasa de paro juvenil, tasa de destrucción de negocios). Y estos datos son incontestables. Y la conclusión es clara, por mucho que se utilicen las estrategias ya definidas por Noam Chomsky para desenfocar el problema y sus responsables: unos malos datos en la crisis del coronavirus es responsabilidad de una mala gestión de su gobierno. 

Ya se ha dicho de todo sobre este tema, pero para este Gobierno es como predicar en el desierto. Los periodistas Iñaki Ellakuría y Planos Planas han publicado recientemente su libro “Manual de incompetencia”, en clara alusión y guiño al previo “Manual de resistencia” de Pedro Sánchez. Y ahora esta editorial de Diario Médico va dirigida a él y su Gobierno, con esos siete fallos que conviene tener en cuenta y aprender de ellos, para mejorar. Porque en la mejora va la salud de los españoles, pero también la crisis económica y social de dimensiones no vividas hasta la fecha en el futuro cercano. Espero que dejemos las ideologías aparcadas por un momento y sirva de algo este clamor y esta petición. 

Expongo literalmente la editorial: 

“Desde que se registró el primer caso positivo de SARS-CoV-2 en España, el 31 de enero, en una persona de origen alemán llegada a la isla de La Gomera en calidad de turista y que había estado en contacto con un paciente diagnosticado en Alemania, hasta hoy, 26 de octubre, sumamos más de un millón de infectados (la cifra se superó el pasado día 21/10, pero con fecha actual el número de casos ha superado 1,5 millones y el de fallecidos se acerca a los 43.000 oficiales ), lo que nos confirma como el sexto país del mundo que acumula esa cifra de contagios confirmados. 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? El Gobierno de Pedro Sánchez, que había asumido el poder justo dos meses antes del citado primer caso, cometió su primer error al desoír las alertas internacionales y las nacionales y no poner en marcha hasta el 14 de marzo el estado de alarma que luego duró nada menos que 98 días. Posiblemente Sánchez y su Comité Ejecutivo se consideraron muy hábiles dejando, a partir de ahí, en manos de los gobiernos autonómicos la gestión de la pandemia en sus respectivos territorios, pero de esa forma cometió su segundo error: la covid-19 es un problema de Estado y requería, en todo momento, control de Estado; con la participación en las decisiones de las regiones, sí, pero control de Estado. 

El tercer error: Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, tendría que haber sido sustituido al frente de la estrategia contra la covid-19 por un académico de la Medicina Preventiva y Salud Pública muy respetado dentro y fuera de España por sus aportaciones a la especialidad en la bibliografía médica mundial y tendría que haberse nombrado un comité formal y oficial de expertos de todas las disciplinas requeridas, del que saliesen todas las propuestas de medidas y criterios técnicos a aprobar por parte del Gobierno central con participación de los autonómicos. Cuarto error: en la compra de material (EPI, respiradores artificiales, PCR…) el ministerio hizo bien en pretender centralizar las adquisiciones, para intentar lograr mejores precios con la economía de escala, pero fracasó por no apoyarse desde un primer momento en la industria nacional con conocimientos y contactos en el mercado asiático, lo que generó falta de productos vitales para los sanitarios y un dispendio, por ahora, incalculable. 

Quinto error: no dictar las normas necesarias para asumir el control (que no la gestión directa) de los recursos asistenciales, con la participación legalmente obligada de las autonomías, de tal manera que fuese posible mover enfermos con covid-19 entre unas y otras en función de recursos y necesidades, lo que hubiese paliado el abandono de enfermos en las residencias de ancianos. Es evidente que la solidaridad entre ellas ni funcionó ni cabía esperar que lo hiciera sin más. 

Sexto error: no intentar poner en marcha un sistema de recogida de datos centralizado, automatizado y anonimizado de las historias clínicas electrónicas de todo el SNS para tener datos fiables y on line de la evolución de la pandemia. La credibilidad de los datos aportados por Gobierno central y las autonomías ha sido baja por la inexplicada discrepancia entre ellos. 

El partidismo, en un contexto de gobiernos débiles (en minoría y de coalición en el caso del central y de autonómicos, entre ellos los de Madrid y Cataluña; en este caso también más pendiente del procés que de la pandemia), ha resultado un palo en las ruedas de la maquinaria para hacer frente con éxito a la covid-19, pero Sánchez no debió renunciar, bajo ningún concepto ni por ningún tipo de presión, a ejercer su rol en un problema nacional de tanta gravedad. Pero lo hizo, y perdió el verano, séptimo error, en no se sabe qué. ¿Por qué somete a aprobación del Consejo Interterritorial justo cuando ya cabalgamos sobre la segunda ola de la pandemia el documento Actuaciones de respuesta coordinada para el control de la transmisión de Covid-19? Pedir sacrificios a la ciudadanía es necesario, pero la pandemia requiere sobre todo un Gobierno eficaz.” 

Siete errores y siete pecados capitales que dejaran pequeñas a la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. Porque obras son amores y no buenas razones. Y porque este análisis de la editorial de Diario Médico soporta el método deliberativo de hechos, valores y deberes.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Infección por coronavirus y escuelas en España: una buena lección

 

En los prolegómenos de este curso escolar en España (posiblemente como en el resto de los países) hubo una importante preocupación por el devenir de los acontecimientos alrededor de la pandemia COVID-19 tras la vuelta de la infancia y adolescencia a las aulas. Preocupación en las familias, en los centros escolares, en los centros sanitarios y en la propia sociedad, tal como se hizo eco la prensa en los inicios del mes de septiembre. 

Se realizó un esfuerzo importante en los protocolos (y en sus varias actualizaciones posteriores) de actuación desde el Ministerio de Educación (y sus consejerías) y desde el Ministerio de Salud (y sus consejerías), bajo dos premisas esenciales: 
1) Reconocer la importancia de la escolarización en la infancia, con repercusiones positivas en las esferas educativas, emocionales y sociales. Y estos efectos beneficiosos de la escolarización son especialmente apreciables en la población infantojuvenil más vulnerable (con patología crónica y compleja) y en aquellos con necesidades de educación especial. 
2) Aplicar lo aprendido de la transmisión del virus SARS-CoV-2 en la infancia durante estos meses previos. Y vamos conociendo algunos hechos: a) los niños, y especialmente los menores de 10 años, no contribuyen significativamente a la dinámica de la epidemia de SARS-CoV-2; b) la tasa de ataque secundario de los niños es muy baja y la agrupación de casos iniciados por un caso pediátrico son raros; c) los datos epidemiológicos sugieren que un niño expuesto a un caso infeccioso tiene menos probabilidades de infectarse que un adulto; d) los niños infectados tienen más probabilidades de estar asintomáticos o con sintomatología leve y la hospitalización de formas graves es rara. 

En base a ello se ha promovido una vuelta a las escuelas segura, saludable y sostenible. El conocimiento de los principios básicos de prevención y la puesta en práctica de medidas coherentes en los centros educativos contribuirá a que la comunidad escolar (alumnado, profesorado, personal de administración y servicios, madres, padres y tutores y tutoras legales) desarrollen su actividad contribuyendo a frenar la transmisión del virus SARS-CoV-2. Y se han publicado 7 principios básicos a conocer y desarrollar: 
1. Información sobre el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19 
2. Control contacto interpersonal: distancia interpersonal 1,5 m., mascarillas higiénicas o quirúrgicas (personas que trabajan en el centro educativo y en el alumnado ≥6 años) y conformando grupos de convivencia estable (GCE) 
3. Medidas de prevención personal: higiene de manos e higiene respiratoria
4. Limpieza, desinfección y ventilación de los centros 
5. Gestión de casos COVID-19. Fundamental y con tres figuras clave: el responsable COVID-19 en el centro educativo, generalmente un educador, aunque lo ideal hubiera sido un sanitario (enfermera escolar), el responsable COVID-19 en cada centro de salud para la escuelas y el coordinador COVID-19 desde Salud Pública. 
6. Prevención del estigma en relación a la COVID-19 y atención a salud emocional en aulas 
7. Medidas específicas para Educación Especial y Educación Infantil 1er Ciclo. 

Cabe decir que la adecuada gestión de la vuelta a la escuela pretendía además estos objetivos añadidos: 
- Controlar la pandemia COVID-19 con medidas que tengan en cuenta las peculiaridades de la infancia y adolescencia en esta enfermedad 
- Preservar la educación con escuelas seguras, saludables y sostenibles 
- Evitar el previsible caos sanitario, educativo y social con una adecuada coherencia clínica homogeneidad de actuación y coordinación entre todas las partes 
- Preservar los derechos de la infancia en cualquier situación, también en ésta. 

En este periodo de dos meses se me ha invitado a reflexionar sobre este tema en tres reuniones/congresos internacionales en México (en el XVII Congreso Internacional de Pediatría, celebrado en Mérida, Yucatán), en el Encuentro de Pediatras del Estado de Guanajuato, celebrado en León y en el Encuentro de Pediatras de México, Estados Unidos y España, celebrado en Puebla), además de la Jornada de Inauguración del Curso 2020-21 de la Sociedad Valenciana de Pediatría. Y proponía dos enfoques para lograr aquellos objetivos: 

- Potenciar la COHERENCIA clínica basada en la evidencia (y en la experiencia), la HOMOGENEIDAD para disminuir la variabilidad en la práctica clínica y la COORDINACIÓN entre escuelas y centros sanitarios. 
- Evitar la COVIDofobia y la Infodemia. 

Sobre ello versa esta presentación que se adjunta. 

Y que tras estos dos meses y medio de escolarización en España y visto los resultados, solo cabe dar la enhorabuena y las GRACIAS a todos los que han evitado el caos potencial: a todo el profesorado por su implicación, a los responsables COVID por su buen hacer, al alumnado y sus familias por su responsabilidad, y al sistema sanitario por seguir haciendo bien su tarea contra viento y marea. 

Y en este agradecimiento solo cabe recordar la importancia de las escuelas, y lo hacía con esta frase de una película que debiera prescribirse en todas las aulas: “Un aula es un lugar para la amistad, el trabajo y la cortesía. Un lugar lleno de vida al que le dedicas tu vida y en el que te dan su vida“ Profesor Lazhar (Philippe Falardeau, 2011). Porque, como en esta película, en el tema de la infección por coronavirus y escuelas en España, alumnos y profesores nos han dado una buena lección. 

miércoles, 26 de agosto de 2020

España y COVID-19: es tiempo de ciencia y buen gobierno. ¡No enfrenten a la ciudadanía!

 

El mundo tiene un serio problema con la pandemia COVID-19. Pero este problema no es igual en todos los países. Hay países que van mal (Estados Unidos, Brasil, México, Gran Bretaña) y países que van bien (Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur), y también países que no sabemos cómo van, ni lo sabremos (China), aspecto el de este último país que parece increíble que se permita y no tenga una crítica como se merece. 

La mejor o peor situación de cada país no es debido a que los ciudadanos de unos países sean mejor o peor que los de otros, sino a que la gestión de la crisis del coronavirus por los diferentes gobiernos y responsables de sanidad ha sido mejor o peor. De esto no creo que debiéramos tener la mínima duda, aunque quieran convencernos de lo contrario y enfrentarnos entre los ciudadanos por ello. De las maniobras de manipulación masiva nos ha hablado en el tiempo Noam Chomsky y deben ser bien conocidas.  

Y eso nos lleva al caso de España. España no va bien, nada bien. Y, aunque este es un problema en el que todos tenemos que contribuir a superarlo, la lógica es clara: no va bien porque nuestra gestión ha sido incorrecta. Y eso lo dicen los datos relativos (por número de habitantes) de la infección por SARS-CoV-2 en nuestro país: mayor porcentaje de infectados, mayor porcentaje de muertos, mayor porcentaje de ancianos infectados y fallecidos, mayor porcentaje de sanitarios infectados y fallecidos. Estos datos son contundentemente negativos en la evaluación que la Universidad de Cambridge para la primera oleada entre marzo y mayo, al considerar que España fue el país del mundo que peor gestionó la crisis del coronavirus: así lo pone de relevancia un Informe Anual sobre Desarrollo Sostenible que analiza el progreso de 33 países del OCDE y que incluye una clasificación con cinco indicadores que miden el comportamiento de los países al inicio de la pandemia y que está encabezado por Corea del Sur, con una calificación de 0,9 sobre 1. Por el contrario, España se encuentra en la cola de la lista con una nota de 0,39 puntos, junto con Bélgica (0,4), Reino Unido (0,43), Francia (0,46) e Italia (0,49). Ojo, y estos datos tan negativos en la primera oleada es cuando la ciudadanía fue ejemplar en el confinamiento, que no se nos olvide… Y a esta pésima situación sanitaria se suma la pésima situación económica, que nos sitúa como el sufre la mayor recesión de todo el mundo por la crisis del coronavirus.  

Con una crisis sanitaria y económica así, la crisis social está servida. Y con las “4D” que nos asolan (Desgobierno, Descontrol, Desconfianza y Desánimo), el camino al caos está servido. Con el inicio del curso escolar en breve, podremos definir el concepto caos con claridad a las pocas semanas de la misma. Porque no es tiempo de “influencers”, es tiempo de ciencia y buen gobierno. Qué lejos estamos de la coherencia y calma que solicitábamos desde este blog a principio de marzo frente al coronavirus. 

Buscando las causas por las que España encabezó el número de muertes e infecciones en la primera ola COVID-19 en Europa y ahora sigue el mismo camino en la segunda, se han sugerido algunas explicaciones, pero que el autor Alfonso Cuasi analiza como no convincentes: 

1.- España tiene una población más envejecida que otros países europeos. Italia, Grecia, Alemania, Portugal, Finlandia, Bulgaria, Suecia y Letonia tienen un porcentaje de población de más de 64 años mayor que España. Por lo tanto, no parece ser la causa.  
2.- En España hay más precariedad laboral y trabajo sumergido que en otros países europeos. Es una hipótesis muy interesante, pero entre las regiones más afectadas en la primera y segunda olas destacan Madrid, Cataluña y País Vasco, que no parecen compartir las mayores tasas de paro y precariedad. Más bien son las regiones con mayor riqueza, por lo que tampoco parece el motivo.  
3.- España realiza más test diagnósticos de COVID-19 que otros países europeos. Los datos del ECDC muestran que la tasa de test por cada 100.000 habitantes de España es superada por bastantes países europeos. Entre las gráficas de la situación de cada país europeo hay una denominada "weekly testing rate" que muestra el ratio semanal de test por cada 100.000 habitantes.  
4.- Los ciudadanos españoles son menos respetuosos con las normas para la prevención de la infección que los ciudadanos de otros países europeos. Siempre está la tentación de atribuir la responsabilidad de la situación a los ciudadanos, pero ¿hay algún dato que lo pueda apoyar? Seguro que no: somos ciudadanos ejemplares, pero tampoco esencialmente distintos, al menos, a los países del sur de Europa (y el ejemplo de Portugal o Grecia es llamativo, a ellos les ha ido bien). Si la observación del confinamiento fue "ejemplar" por la mayoría de los ciudadanos, no hay muchos motivos para pensar que los mismos ahora se han vuelto tan descuidados. 

No es de extrañar que broten propuestas para mejorar esta crisis desde la espontaneidad de científicos y técnicos preocupados por el problema, que intentan que se les oiga y se cuente con una gestión consensuada para el global del país (con las peculiaridades que pueda aportar la situación de cada Comunidad Autónoma). He aquí una de interés, matizada:  

1. Información uniforme, detallada y transparente. 
Es imprescindible publicar no solo el número de casos positivos de PCR, sino también el número de PCR que se realizan diariamente, el número diario de nuevos hospitalizados en planta y en UCI, e informar, además, de su distribución geográfica por municipios o comarcas, así como por clases de edad. Esa información daría confianza dentro y fuera de España y facilitaría su interpretación epidemiológica. 
Esto es clave. La atención de la prensa y, por tanto, de la opinión pública y de los responsables y políticos está centrada en el número de casos. Eso es incorrecto, porque el número de casos detectados no es solo en función del número real de infectados, sino también del esfuerzo de muestreo, es decir, del número de pruebas, así como de la selección de esas muestras. Ahora se hacen más pruebas que en marzo y se realiza (aunque con muchas variaciones) el trazado de casos que debería haberse hecho al principio de la epidemia. En consecuencia, se detectan más casos. Una forma de corregir ese sesgo es dividir el número de positivos diarios por el número de pruebas realizadas ese día, lo que nos daría una “prevalencia de PCR”. Pongamos el ejemplo de Castilla y León: en marzo, esa prevalencia de PCR era de en torno al 44%, en junio del 0,91% y desde julio viene subiendo alcanzando el 1,13%. Por tanto si con un 44% era la primera oleada, con un 1,13% (aunque ascendente) no sé si es prudente hablar de una segunda oleada en esta comunidad autónoma. Algo diferente ha sido en Aragón o el País Vasco, y de ahí la importancia de la información detallada. 
Además, nos fijamos más en los casos que en los hospitalizados, y puede incluso que los hospitalizados no lo sean por los mismos criterios ahora que antes. Porque en la actualidad, el número de hospitalizados es 10 veces menor que en abril, aunque este dato siempre llama a la prudencia. Similar evolución, por fortuna, ha seguido la gravedad e ingreso en las UCI. Por ello, todos los datos son importantes, muy importantes para conocer la situación con objetiva globalidad. 

2. Mantener las medidas preventivas. 
No queda ninguna duda, pues además es el único recurso que actualmente tenemos para luchar contra este virus: no olvidar las dudas que plantean las pruebas diagnósticas, los tratamientos con baja evidencia científica y la ausencia de vacunas, para dimensionar lo anterior. De ahí que las medidas de prevención continúen siendo las “3M”: metros de distancia física, higiene de manos y mascarilla (al menos a partir de una edad) y que los peligros están en espacios “3C": cerrados, concurridos y cercanos. 

3. Trazado, PCR y aislamiento. 
Es urgente aumentar el esfuerzo en el trazado de contactos y procurar su aislamiento. El esfuerzo actual no es igual en todas las Comunidades Autónomas y resulta francamente mejorable. Los servicios de Atención Primaria merecen apoyo, pues son los más adecuados para este esfuerzo de trazado, que debería integrar a todos los profesionales de la sanidad. Y no olvidar lo que va a suponer estos protocolos de aislamiento para las personas y los trabajos, y más teniendo presente que con el tiempo, casi todos formaremos parte de ese aislamiento, como positivos o como contactos. 

4. Más ciencia y menos ruido. 
Más información científica y técnica y menos “infoxicación” por redes sociales. Más científicos, técnicos, gestores y políticos rigurosos y menos “influencers” (sobre ello hablaremos en breve, pues este tema es delicado). 

5. Cambiar el mensaje. 
Al poner continuamente el acento en los nuevos casos y los rebrotes, proyectamos una imagen negativa de esta enfermedad y somos responsables de la COVIDofobia. La infodemia y la COVIDofobia es una mala combinación, como ya hemos publicado.  Conviene cambiar el mensaje: debería hablarse mucho más de los casos hospitalizados que de los diagnósticos. Si cada vez hay menos hospitalizados, las cosas van mejor. Y si los hospitalizados son menos graves e ingresan menos en las UCIs, las cosas van mejor. En ninguna enfermedad – ni circunstancia de la vida – existe el riesgo cero. Ha habido momentos en el mes de junio el que la mortalidad en carretera ha superado la mortalidad por la COVID-19, y no hemos ido contando cada fallecimiento en carretera ni hemos cerrado las mismas. Y estos datos son importantes: porque actualmente España es de los países que más casos notifican por 100.000 habitantes, pero no está entre los cuatro que reportan más mortalidad en los últimos 14 días (Rumanía, Bulgaria, Luxemburgo y Bélgica). ¿Por qué mirar solo al dato malo? 
Repito: datos globales y no sesgados. El miedo no es un buen método de gestión y para superar la crisis, y menos el amarillismo periodístico. 

En España (y en el mundo) es tiempo de ciencia y buen gobierno. No es tiempo de enfrentar a la ciudadanía por un aspecto de distracción que no se merece, cuando su comportamiento fue (en la primera oleada) y es (en la segunda oleada, con las lógicas excepciones ante las “4D” reinantes) de un cumplimiento a las normas modélico. 

La crisis por la pandemia COVID-19 es responsabilidad de todos. Pero la responsabilidad no es igual para todos. Algunos han sido elegidos para el gobierno y buen gobierno nacional y autonómico. Y cobran por ello. Y ese sueldo no es para que pongan el foco del problema en la ciudadanía, la misma que les paga con sus impuestos. 

La conclusión es clara, por mucho que se utilicen las estrategias ya definidas por Chomsky para desenforcar el problema y sus responsables: unos malos datos en la crisis del coronavirus es responsabilidad de una mala gestión de su gobierno.

lunes, 26 de agosto de 2019

¿Por qué ninguna universidad española figura entre las 150 mejores del mundo?


Esta pregunta parece que nos retraemos al día de la marmota de la película Atrapados en el tiempo. Y ya no estoy para hacer de Bill Murray... Y, sin embargo, esta pregunta se repite año a año. Y en este blog lo hicimos en el año 2016 y en el año 2017. Supongo que por no ser cansinos, no la hicimos el año pasado, pero aquí estamos en el año 2019 con el mismo sonsonete... 

Porque parece existir un antes y un después para las universidades (que Dios nos pille consfesados) con el Academic Ranking of World Universities (ARWU). Este sistema de clasificación se publicó por primera vez en junio de 2003 por el Center for World-Class Universities and the Institute of Higher Education of Shanghai Jiao Tong University (China) y se actualiza anualmente. Se ha convertido en un sistema de referencia internacional, a pesar del alboroto y críticas a su debilidad metodológica. 

Acaba de publicar el ranking ARWU de este año - como cada año desde 2003 -, que nos permite conocer las universidades mejor valoradas a nivel global o por especialidades (Medicina, Física, Químicas, Matemáticas, Económicas, Ingeniería, Ciencias Sociales, etc). ARWU utiliza seis criterios para clasificar las universidades del mundo: número de alumnos (peso=10%), ganadores de Premios Nobel o medallas de reconocido prestigio en su campo (peso= 20%), número de investigadores altamente citados en Thomson Scientific (peso= 20%), número de artículos publicados en revistas de Nature y Science (peso= 20%), número de artículos indexados en Science Citation Index-Expanded y Social Sciences Citation Index (peso= 20%), y el rendimiento per cápita con respecto al tamaño de la institución (peso= 10%). Está claro que es un ranking que premia la labor científica de élite, menos la docente, poco o nada la satisfacción de los alumnos o el profesorado, no sé si esto se corresponde con la transferencia social de los ámbitos universitarios... En fin, que no me extrañan las críticas, pero dado que caímos en la "impactolatría" (con el dicho factor de impacto que se hizo para revistas y no para autores), por qué no caer en la "shanghailatría"... 

Más de 1.000 universidades se estudian por ARWU cada año y las 500 mejores se publican en la web. Este el ranking de este año 2019. Y este año algún titular periodístico se ha puesto positivo, aunque yo no sé si están las cosas para tirar cohetes... Cabe valorar que las 20 universidades situadas en primer lugar, hay 16 de Estados Unidos, 3 de Gran Bretaña y 1 de Suiza. En el podio se situán Harvard Universitiy, Stanford University, Cambridge, Massachusetts Institute of Technology (MIT) y California, Berkeley. Y esto, salvo mínimos cambios, se repite año a a año. 
Sólo aparecen 13 universidades españoles en este listado de 500: la primera aparece entre los puestos 150 a 200 (Barcelona), entre los puestos 201 a 300 hay cuatro (Universidad Complutense de Madrid, Universidad de Granada, Universidad de Valencia y Universidad Autónoma de Barcelona), entre los puestos 301 a 400 hay dos (Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Pompeu Fabra) y entre el puesto 401 a 500 hay seis (Universidad Politécnica de Valencia, Universidad de Oviedo, Universidad de Sevilla, Universidad País Vasco y Universidad de Zaragoza). Sin rastro del resto y son muchas las universidades españolas... y cada vez más: en estos momentos se contabilizan 85 en España (y seguro que me dejo alguna), y sí... sobran universidades españolas y lo dicen muchas personas e instituciones. 

El debate sobre la universidad española y la enseñanza universitaria es constante en el tiempo. En los últimos años, en el campo de la Medicina, el debate se ha focalizado sobre la necesitad o no de abrir nuevas Facultades de Medicina. El problema ronda siempre alrededor de dos conceptos: cantidad frente a calidad. Sea como sea y mire como se mire, a nivel internacional, los criterios de calidad de la universidad española son deficientes. Por algo será,... y algo habrá que cambiar. Y no hablo sólo de adaptarnos al "Plan Bolonia" y al Espacio Europeo de Educación Superior (que eso se sobreentiende, como el valor en el ejército). Y sobre todo, mejor no hablar de nuevo de ANECA, de cuyo fracaso ya hemos hablado y que alguien tendrá que solucionar antes que la enseñanza universitaria se venga a pique y los que pierdan sean nuestros queridos estudiantes (que ellos no tiene culpa de la estulticia de los adultos). 

Porque una universidad española endogámica, que no cuida a sus alumnos ni cuida a sus profesores, que desprecia el español y se enarbola de impactolatría y cuartiles, sin tener en cuanta la calidad e importancia del trabajo docente (compartido con el asistencial en la mayoría de los profesores clínicos de hospitales y centros de atención primaria en el caso de las Ciencias de la Salud) nunca llegará a nada, y perderá todo. Y no hablo del ranking elitista de Shanghai, sino en cualquier ranking, aunque cree uno en Barruelo de Santullán, mi pueblo, o en cualquiera de los bellos pueblos de España. Aviso a navegantes, menos rankings... y más coherencia.

lunes, 15 de julio de 2019

La termita demográfica: ¡España, S.O.S!


Se dice que en los países las crisis económicas actúan como dinamita, mientras que las crisis demográficas actúan como las termitas. Las dos, dicen los entendidos en macroeconomía, pueden derribar un edificio y, en ocasiones, puede ser irreparable. 

Esta termita demográfica se ha situado en Europa y asola España. Basta algunos datos para refrendar lo que ya todos conocemos: 
- Según el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), la cifra de nacimientos en España es la más baja en 20 años. En 2018, nacieron 369.302 españoles, 23.879 menos que en 2017, 56.413 menos que hace cinco años y 150.447 menos que hace 10, cuando el número de nacimientos era un 40% mayor. 
- Sólo durante el primer semestre del año pasado nacieron en España 179.794 niños y murieron 226.384 personas. Hagan la resta: son 46.590 ciudadanos menos en sólo seis meses. Nunca desde que comenzaron los registros históricos del INE en 1941 se había contabilizado un número tan bajo de nacimientos y un número tan alto de defunciones. 
- Los últimos datos del INE dieron la señal de alarma: si el número de fallecimientos en España supera al de nacimientos, se traduce en un crecimiento vegetativo negativo, una situación que no se producía desde hace 74 años, en plena Segunda Guerra Mundial. 
- Nuestra tasa de natalidad es de las más bajas de Europa. El año pasado se situó en 7,9 nacimientos por cada 1.000 habitantes, cinco décimas menos que la registrada en 2017. Y las causas no son nuevas: las mujeres tienen cada vez menos hijos y cada vez hay menos mujeres en edad de ser madres. Actualmente el número medio de hijos por mujer se sitúa en 1,25, lo que supone el valor más bajo desde el año 2002. 
- Expertos han vaticinado que la población española será en 2100 la mitad de la actual y el país habrá perdido casi dos tercios de su población activa: entonces la termita demográfica se habrá convertido en una bomba socioeconómica. Y esto es extensivo a Europa, continente que en 1900 acogía el 25% de la población mundial, pero que en el año 2050 podría no llegar al 7%. 

«Juicios y explicaciones, dudas no permitidas del rechazo a la maternidad, deseos cumplidos y deseos frustrados, embarazos interrumpidos, injusticias domésticas y miedo a carreras truncadas, presiones infinitas, manipulación política, demográfica y médica, la nueva mística de la maternidad, hombres, y hombres ausentes, la trampa cada día más repetida del vosotras podéis escoger cuando, en realidad, la maternidad sigue siendo el principal factor de discriminación social y laboral para las mujeres; la imposible conciliación y la brecha salarial que se convierte en abismo tras el primer hijo». Esta enumeración la realiza la periodista y guionista gallega Diana López Varela en su último libro, “Maternofobia, retrato de una generación enfrentada a la maternidad” (ediciones Península), donde, a caballo entre el relato autobiográfico y el ensayo plagado de datos, desgrana una realidad a la que cuesta atender, pues supone hurgar en las esencias del ser humano: que muchas personas, mujeres, sí, pero también hombres, no quieren tener hijos. Por hache o por be, la realidad es que en España nacen menos niños y, para la escritora Nuria Labar en su novela “La mejor madre del mundo” (Penguin Random House), dice claramente que «la responsabilidad del descenso no es de las mujeres». Lo que muestran los estudios es que el tejido social y productivo ha retrasado la edad de reproducción de las mujeres a un momento que guarda más relación con nuestro ciclo profesional que biológico; esto sumado a salarios precarios, precariedad de viviendas y escasez de servicios y ayudas a la crianza tiene como consecuencia una natalidad que tiende a cero. Y de todo esto, la generación de los “millennials” sabe bastante y sobre el compromiso que supone criar un hijo en el siglo XXI. 

Y esto hace que ya no dispongamos de una “pirámide” poblacional en España, sino de un “diamante” poblacional, con mayor población mayor de 65 años que menor de 18 años: por tanto, un diamante con muy poco valor. Así que esta termita demográfica que corroe nuestro país es debida a múltiples causas, pero en gran parte la tendencia a no tener hijos en España depende de su economía y de su mercado de trabajo, así como de la falta de políticas familiares sólidas. 

El cóctel termita demográfica, maternofobia, paternofobia, millennials, economía y políticas familiares conviene mezclarlo bien para buscar soluciones… antes de que nos explote (más) y no haya tiempo de activar el S.O.S.

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?


La pregunta de este post es un dilema abierto hace mucho tiempo en España. Y ante este dilema, surge el presente documento, elaborado por el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) y la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) bajo el amparo del Foro de la Profesión Médica (FPME) y que pretende plasmar los argumentos que justifican su oposición a la apertura de nuevas Facultades de Medicina, por suponer un problema educativo, asistencial, económico, social y laboral. 

Os dejamos íntegro el resumen de este documento de 15 páginas, pero abajo os dejamos íntegro el documento para su lectura y análisis. En cualquier caso hace un mes ya comentamos algunos aspectos de este documento, en la presentación que titulamos como "La "burbuja" universitaria y el fracaso de ANECA"

España es el segundo país del mundo en número de facultades de medicina (0,95 facultades por millón de habitantes, solo superado por Corea), duplicando la tasa recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 0,5. 

En los últimos 10 años hemos pasado de 28 facultades de medicina a 42. El numerus clausus para acceder a los estudios de grado ha superado ya las 7.000 plazas anuales y el número de facultades sigue creciendo por el apoyo de los gobiernos autonómicos, responsables últimos de su creación, al ser una de las titulaciones con más demanda. 

En el año 2018 se presentaron a la realización del examen MIR 14.466 personas para un total de 6.513 plazas adjudicadas, esto supone una ratio de 2.22 aspirantes por cada plaza. Teniendo en cuenta que cada año salen egresadas de las Facultades de Medicina unas 7000 personas, en ese año 2018, 487 personas recién graduadas no pudieron acceder a la residencia, una proporción que crece cada año. Además, si a ese número le sumamos las personas que no obtienen plaza y que tienen que volver a presentarse, así como la precariedad laboral que lleva a la reespecialización, la conclusión final es que este sistema es insostenible: en la última convocatoria del examen MIR (2018) 4006 médicos, entre egresados y recirculantes formados en las facultades españolas, no pudieron obtener plaza MIR y, con ello, no iniciar su formación especializada que les facultará para poder trabajar.

Además, para la convocatoria del 2 de febrero de 2019, el número de inscritos ha vuelto a aumentar, siendo de 15.475 personas admitidas (realizaron la solicitud al mismo 16.259 entre admitidas y no admitidas), por lo que será aún mayor el número de egresados que no puedan acceder a la formación especializada. 

Es necesario entender el MIR como lo que realmente es: forma parte del continuo formativo indispensable para ejercer plenamente en el Sistema Sanitario Español, especialmente en el ámbito público, aunque cada vez más también en el privado. Así, el MIR no es una salida más, es prácticamente la única salida. 

Otro problema a tener en cuenta es la posible disminución de la calidad formativa en la carrera. Por un lado, aumentar el número de Facultades de Medicina en cada provincia, especialmente en aquellas que ya cuentan con alguna, supone tener que compartir infraestructuras entre varias Facultades como son los Hospitales Universitarios y los Centros de Salud, necesarios para la realización de prácticas clínicas. Esto conlleva más estudiantes por médico-tutor de prácticas, saturación de consultas y más trabajo para el profesional, en detrimento tanto de la formación de los estudiantes como de la calidad asistencial. 

También denunciamos la falta de profesorado. Durante los últimos años se ha producido una reducción muy sustancial; en el caso de los profesores permanentes (catedráticos, profesores titulares y profesores contratado doctor), sobre los que pivota la docencia, se ha reducido más de un 20 %. Pero no sólo eso, las estimaciones son muy negativas. De 2017 a 2026 se prevé que el profesorado se reduzca a la mitad: habrá un 43 por ciento de profesorado permanente menos, correspondiendo el mayor porcentaje al profesorado vinculado de áreas clínicas (55%), un 34% al profesorado no vinculado de áreas clínicas y un 32% al profesorado de áreas básicas. 

Por supuesto, el SNS tiene carencias, y como agentes de representación de la Profesión Médica en la etapa formativa, nos sumamos a la demanda de la sociedad y de los profesionales para mejorar los recursos e incrementar los presupuestos dedicados a Sanidad, optimizando así el número de trabajadores, mejorando sus derechos laborales, renovando infraestructuras obsoletas y recursos materiales para el diagnóstico, los tratamientos y la investigación. De esta forma la calidad del SNS se ajustaría a las necesidades reales de nuestra población, mucho más que incrementando el número de estudiantes sin justificación alguna y aumentando el paro en la profesión. 

En definitiva, son múltiples las razones para justificar que no son necesarias más Facultades de Medicina en España, pero queremos subrayar las más importantes agrupadas en los siguientes puntos: 
- En nuestro país no hacen falta más estudiantes de Medicina 
- El número de facultades de Medicina debe responder a necesidades demográficas reales y fundadas. Las universidades y autoridades políticas deben actuar con responsabilidad. 
- Saturación de estudiantes en hospitales y centros de salud 
- Déficit existente de profesorado 
- Cumplimiento de la normativa legal 
- Es un despilfarro económico 
- No es una prioridad educativa ni sanitaria.

Más claro el agua: y lo dice la CEEM, CNDFME y FPME. Respecto a las Facultades de Medicina, como todo en la vida, más vale calidad que cantidad, o dicho en término sanitarios actuales, "menos es más".