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viernes, 1 de julio de 2016

PayaSOSpital, la sonrisa necesaria: volver pronto


Hunter "Patch" Adams es un médico estadounidense, pero también un activista social, actor y payaso profesional. Considerado uno de los máximos difusores de la risoterapia con fines médicos y terapéuticos, y el responsable de la inclusión de ésta en la medicina moderna. 
Fundó en el estado de Virginia el Instituto Gesundheit! (“Salud” en alemán) en 1972 con el propósito de revolucionar la atención de salud mediante la visión que plantea: la sustitución de la competencia y la avaricia por la generosidad y la compasión. Uno de los proyectos del Instituto Gesundheit! corresponde con el concepto de payasos humanitarios. Entre las diversas actividades de este Instituto, cada año organiza un grupo de voluntarios para viajar a distintas partes del mundo (Rusia, Bosnia-Herzegovina, Sudamérica, etc,) como payasos, con el proyecto de ofrecer esperanza y diversión a niños, huérfanos y pacientes en general. 

Su vida (y el libro "Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter" de Patch Adams y Maureen Mylander") fueron la base en la cual se inspiró la película Patch Adams, dirigida en 1998 por Tom Shadyac e interpretada por el actor Robin Williams en el papel del Dr. Hunter. Y nos dejó algunas frases de cine: 
“Ve lo que los demás no ven. Lo que los demás deciden no ver, por temor, conformismo o pereza. Ver el mundo de forma nueva cada día” 
“Todos moriremos, nuestro trabajo consiste en aumentar la salud, ¿sabes lo que significa? significa mejorar la calidad de vida, no sólo retrasar la muerte.” 
“La muerte no es enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: La indiferencia.” 

La risoterapia, poco a poco, cunde con el ejemplo y se aproxima a la práctica médica. El valor terapéutico de una sonrisa nos adentra en el tema de la humanización en sanidad y a conceptos como la felicidad, ilusión y esperanza, conceptos tan importantes cuando se plantean alrededor de momentos difíciles en la vida: la pérdida de la salud es una de ellas. El Instituto Gesundheit! del Dr Hunter “Patch” Adams abrió el camino a otras organizaciones, todas ellas vinculas a hospitales pediátricos. 
En España podemos destacar la inmensa labor, entre otras, de los siguientes grupos: PayaSOSpital en la Comunidad Valenciana, Pallapupas en Cataluña, Pupaclown en Murcia, La sonrisa médica en Baleares, Titiritas de Andalucía, Fundación Teodora, etc. 

Lo queramos o no, los hospitales son “casas de dolor”, en donde convivimos (con responsabilidad y sufrimiento) alrededor de la enfermedad, la discapacidad y/o la muerte. Convivencia que se hace más dura cuando lo anterior acaece en niños y adolescentes. Y aquí nuestra atención se nos deriva, sin querer, a los niños hospitalizados en las Unidades de Oncología Pediátrica, así como a aquellos niños con enfermedades crónicas, invalidantes y/o degenerativas. 

Por eso agradecemos a PayaSOSpital la enorme labor llevada semana a semana en el Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante y de otros hospitales de la Comunidad Valenciana. Ellos nos apoyan con su risoterapia y nosotros les apoyamos y apoyaremos siempre. Gracias a Paqui Noguera (alias Pilidora Comprimida), a Susana Giner (alias Paquitirita), a Pantxi Coves, a Vicky Licky y a tantos otros. Gracias a la organización de Sergio Claramunt desde Valencia. Feliz verano... y os esperamos de nuevo en el nuevo curso. 

Porque la vida se ve diferente con una nariz roja...

lunes, 25 de abril de 2011

El valor terapéutico de una risa y una sonrisa en Medicina (y en la vida)


La risa, el afecto, el humor, la alegría y la felicidad son buenos compañeros de viaje en la vida, tanto para el que lo da como para el que lo recibe. Y en la profesión médica, además, se ha considerado a la “Medicina de la risa” como una forma de medicina complementaria y alternativa que se define como el “estudio y la aplicación científica de la risa para lograr objetivos terapéuticos”. Un artículo especial publicado este año en Medicina Clínica, bajo el título de “La risa como tratamiento médico: una opción complementaria/alternativa en educación y atención sanitaria”, profundiza sobre este tema.

Algunos momentos clave sobre el desarrollo de la “Medicina de la risa” son: 1) el año 1971 con la fundación en el estado de Virginia del Instituto Gesundheit por Hunter “Patch” Adams; 2) el año 1976 con la publicación en NEJM del artículo de Norma Cousins “Anatomy of an illness (as perceived by the patient)”; 3) el año 1993 con la definición del concepto “medicina de la risa” por Robert Holden y su libro "La risa, la mejor medicina: el poder curativo del buen humor y la felicidad"; 4) el año 1998 con la proyección de la película Patch Adams, verdadero espaldarazo de popularidad a este movimiento; 5) la última década, en el que la educación sanitaria para la risa se ha constituido como una disciplina con fundamento científico, internacionalidad, organización y regularidad. Distintas organizaciones la promueven, tanto en el ámbito internacional (Association for Applied and Therapeutic Humor) como nacional (Organización Mundial de la Risa).

El valor terapéutico de la risa se extiende tanto a nivel fisiológico (disminuye el estrés, eleva la tolerancia y umbral al dolor, ejercita y relaja la musculatura, etc) como psicológico (eleva el estado de ánimo y autoestima, aumenta la memoria y el pensamiento creativo, mejora las relaciones sociales y la colaboración, mejora la relación médico-paciente y la calidad de vida, etc). Existe toda una metodología asociada: sesiones individuales de 20 minutos (hasta un máximo de 2 horas) -un mínimo de 2 sesiones por semana y durante al menos 8 semanas-, en la que se consideran tres etapas por sesión (apertura, desarrollo y recuperación).
Es cierto que, al igual que para otros métodos en los que aplicamos el método científico, quedan algunas preguntas por responder: ¿cuánta risa se necesitaría para obtener beneficios?, ¿qué dosis de risa es terapéutica? o ¿qué tipo de risa se debe considerar?. Lo que es evidente es que la risa es claramente coste-efectiva en sanidad (y en la vida). Reírse “con” uno mismo y “con” los demás (nunca “de” los demás) se aprende y se ejercita, tal como nos lo recuerda Ramón Mora en el artículo de Medicina Clínica (de recomendable lectura). Y nos da algunas claves: incorporar la risa en el tiempo de ocio, identificar los momentos risibles del día, ser “donante” de risa, etc.

Mejorar la comunicación (verbal y no verbal) es fundamental para una buena, elegante y positiva relación médico-paciente. Incorporar el humor, la risa y la sonrisa a esa comunicación es muy apreciado por todos los usuarios, tanto los externos (pacientes y familiares) como los internos (profesionales sanitarios que se relacionan en un trabajo no fácil, rodeados en frecuentes ocasiones con la enfermedad, el dolor y el exceso de responsabilidad).

En conclusión: en Medicina hay que reírse más…. Y más nos vale… con la que está cayendo. La risa y la sonrisa no son requisitos indispensables para ser un buen profesional de la salud, pero si necesarios y muy bien valorados.
Podemos intentarlo hoy mismo, aunque hayamos finalizado las vacaciones de Semana Santa y empecemos con una guardia médica :-)

sábado, 28 de agosto de 2010

Cine y Pediatría (33): Patch Adams" o el valor de la risoterapia


Hunter "Patch" Adams es un médico estadounidense, pero también un activista social, actor y payaso profesional. Considerado uno de los máximos difusores de la risoterapia con fines médicos y terapéuticos, y el responsable de la inclusión de ésta en la medicina moderna. Fundó en el estado de Virginia el Instituto Gesundheit! (“Salud” en alemán) en 1972 con el propósito de revolucionar la atención de salud mediante la visión que plantea: la sustitución de la competencia y la avaricia por la generosidad y la compasión. Uno de los proyectos del Instituto Gesundheit! corresponde con el concepto de payasos humanitarios. Entre las diversas actividades de este Instituto, cada año organiza un grupo de voluntarios para viajar a distintas partes del mundo (Rusia, Bosnia-Herzegovina, Sudamérica, etc.) como payasos, con el proyecto de ofrecer esperanza y diversión a niños, huérfanos y pacientes en general.

Su vida (y el libro "Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter" escrito por Patch Adams y Maureen Mylander) fueron la base en la cual se inspiró la película Patch Adams, dirigida en 1998 por Tom Shadyac e interpretada por el actor Robin Williams en el papel del Dr. Hunter. Película de irregular formato, simbiosis de drama y comedia, como no podía ser menos por el tándem director-actor: un Tom Shadyac con una trayectoria en la dirección de comedias de fácil olvido (Ace Ventura, 1993; El profesor chiflado, 1996; Mentiroso compulsivo, 1997; Como Dios, 2003; Os declaro marido y marido, 2007; y en la que sólo Dragonfly. La sombra de la libélula, 2002 se escapa a esa tendencia al cine de diversión sin complejos) y Robin Williams, un prolífico actor con tendencia al histrionismo en sus interpretaciones (principalmente comedias, muchas también de fácil olvido). Pero, por otra parte, Robin Williams le ha cogido el gustillo al papel de médico. Antes de interpretar al Dr Hunter en Patch Adams fue un tímido neurólogo en Despertares (Penny Marshall, 1990) que trata a un Robert De Niro afecto de encefalitis letárgica; fue un competente psiquiatra en El indomable Will Hunting (Gus van Sant, 1997), quien ayuda al joven prodigio Matt Damon (aquí con Oscar como mejor actor de reparto incluido para Robin Williams); fue un disparatado ginecólogo ruso en Nueve meses (Chris Columbus, 1995); y un doctor enfrentándose a la muerte en Más allá de los sueños (Vicent War, 1998).

En la película se nos presenta a un Patch Adams estudiante de medicina nada convencional y que estuvo a punto de suicidarse (sumido en una depresión), por lo que fue recluido en un manicomio. Allí, como reacción al trato algo deshumanizado de parte del personal, aprendió a descubrir seres humanos en sus compañeros dementes. Esta experiencia, una vez curado, le impulsa a acudir a la facultad para prepararse como médico (aunque ya es todo un cuarentón) y plantearse el reto de tratar a los pacientes como personas: y lo hará con una singular terapia del humor. Quien desee profundizar en temas cinéfilos sobre esta película, le recomiendo la reciente entrada de MEDYCINE.

La risoterapia, poco a poco, cunde con el ejemplo y se aproxima a la práctica médica. El valor terapéutico de una sonrisa nos adentra en el tema de la humanización en medicina y a conceptos como la felicidad, ilusión y esperanza, conceptos tan importantes cuando se plantean alrededor de momentos difíciles en la vida: la pérdida de la salud es una de ellas.

El Instituto Gesundheit! del Dr Hunter “Patch” Adams abrió el camino a otras organizaciones, todas ellas vinculas a hospitales pediátricos. En España podemos destacar la inmensa labor, entre otras, de los siguientes grupos: PayaSOSpital en la Comunidad Valenciana, Pallapupas en Cataluña, Pupaclown en Murcia, La sonrisa médica en Baleares, Titiritas de Andalucía, Fundación Teodora, etc

Lo queramos o no, los hospitales son “casas de dolor”, en donde convivimos (con responsabilidad y sufrimiento) alrededor de la enfermedad, la discapacidad y/o la muerte. Convivencia que se hace más dura cuando lo anterior acaece en niños. Y aquí nuestra atención se nos deriva, sin querer, a los niños hospitalizados en las Unidades de Oncología Pediátrica, así como a aquellos niños con enfermedades crónicas y/o degenerativas. No es fácil… y esta misma semana una compañera lo ha manifestado por escrito en su blog

Si fuéramos mecánicos nos mancharíamos de grasa. Como somos pediatras nos toca convivir con todo lo anterior. Pero no lo veamos como una amenaza, sino como una oportunidad: la que supone que cada uno de nuestros actos médicos sean una oportunidad de hacer el bien a un niño y su familia. Sin embargo, se nos olvida con demasiada frecuencia. Es por ello que la película Patch Adams nos recuerda la importancia de la risoterapia (y de la humanización) en la atención médica y nos da pie a la reflexión. Nuestro agradecimiento diario a todos los grupos citados (y muchos más) que dibujan, cada día, una sonrisa a los niños en nuestros hospitales.

Os dejamos con un video del verdadero Patch Adams. Que lo disfrutéis…