miércoles, 28 de noviembre de 2018

Cine y trastornos del neurodesarrollo en la infancia


Los TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO son un conjunto de trastornos que se caracterizan por un retraso o alteración en la adquisición de habilidades en una variedad de dominios del desarrollo (incluidos el motor, el social, el lenguaje y la cognición). Tienen su origen en la primera infancia o durante el proceso de desarrollo y engloba a heterogéneos procesos englobados bajo esta etiqueta. 

Trastornos del neurodesarrollo que en el DSM-V se clasifican en distintos grupos: Discapacidades intelectuales, Trastornos de la comunicación, Trastorno del espectro autista (TEA), Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), Trastorno específico del aprendizaje, Trastornos motores y Otros. 

La gran estrella es, sin duda, los TEA, una entidad compleja de la que se conoce mucho y se desconoce mucho más. Y hasta en las propias clasificaciones del DSM vemos las diferencias en la propia clasificación: 
• DSM-IV (1994), definía el autismo como TGD, con 5 subtipos: el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil, el TGD no especificado y el síndrome de Rett 
• DSM-V (2013) ha sustituido cuatro de estos subtipos (trastorno autista, síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo infantil y TGD no especificado) por la categoría general TEA. El síndrome de Rett ya no forma parte de este sistema de clasificación. Y especifica tres niveles de gravedad en los síntomas, así como el nivel de apoyo necesario.  

Así pues, los Trastornos del neurodesarrollo en la infancia son entidades con muchos “guiones” por describir. Y esta ponencia presentada en el XIV Curso de Trastornos del Neurodesarrollo en la infancia “prescribimos” un ramillete de películas para entender mejor estas entidades llenas de ciencia y conciencia, de emociones y de reflexiones. 
a) 12 películas sobre TEA, por orden cronológico: 
- Mater amatísima (José Antonio Salgot, 1980) España 
- Rain Man (Barry Levinson, 1988) Estados Unidos 
- Un viaje inesperado (Gregg Champion, 2004) Estados Unidos 
- Mozart y la ballena (Petter Naess, 2005) Estados Unidos 
- Ben X (Nic Balthazar, 2007) Bélgica 
- El niño de marte (Menno Meyjes, 2007) Estados Unidos 
- Mary and Max (Adam Elliot, 2009) Australia 
- Adam (Max Mayer, 2009) Estados Unidos 
- María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010) España 
- Mi nombre es Khan (Karan Johar, 2010) Estados Unidos 
- Paraíso oceánico (Xue Xiaolu, 2010) China 
- Tan fuerte, tan cerca (Stephen Daldry, 2011) Estados Unidos 

b) 9 películas sobre otros Trastornos del neurodesarrollo, por orden cronológico: 
- El milagro de Anna Sullivan (Arthur Penn, 1962) Estados Unidos 
- Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) Estados Unidos 
- Estrellas en la Tierra (Aamir Khan, 2007) India 
- Al frente de la clase (Peter Werner, 2008) Estados Unidos 
- Gabrielle (Louise Archambault, 2013) Canadá 
- Cromosoma 5 (María Ripoll, 2013) España 
- La historia de Marie Heurtin (Jean-Pierre Améries, 2014) Francia 
- Línea de meta (Paola García Costas, 2014) España 
- Dora y la revolución sexual (Stina Werenfels, 2015) Suiza 

Todas estas películas – junto con cientos de otras más – se pueden disfrutar en la colección de libros de Cine y Pediatría (con 7 libros publicados, el 8º en marcha y el 9º a punto de finalizarse). Y en este enlace te invito a ver el contenido de la ponencia. 

Y nos quedamos en este tema con una de las muchas frases emotivas y motivadoras de una película sin fecha de caducidad como es Forrest Gump: “Cada uno crea su propio destino: aprovecha lo que Dios te ha dado. Haz todo, lo mejor posible. Si Dios hubiera querido que fuéramos iguales, nos habría puesto a todos aparatos en las piernas”. Y los Trastornos del neurodesarrollo en la infancia nos recuerda que no todos somos iguales. Y por ello tenemos capacidades diferentes…

lunes, 26 de noviembre de 2018

El neolenguaje de las TIC: una reflexión desde la palabra


Lo explica maravillosamente Fernando Navarro, con su don de la palabra y las palabras y lo hace (semanalmente) en El Laboratorio del Lenguaje (tanto en Diario Médico como en su blog).  

Porque nos cuenta como en 1980 nos hallábamos a las puertas de una triple revolución informática, internética y telecomunicativa que daría un giro copernicano a nuestra forma de vivir, de trabajar y de relacionarnos. Llegaban a nuestra vida las TIC o tecnologías de la información y la comunicación; tan novedosas y revolucionarias, que todavía hoy muchos siguen llamándolas «nuevas tecnologías», pese a llevar ya mucho tiempo con nosotros. Con esas nuevas tecnologías llegaron también nuevos conceptos, nuevos cachivaches y nuevas palabras para designarlos; nuevas palabras, generalmente en inglés, que era preciso adaptar, traducir o incorporar a nuestra lengua para poder seguir expresando el nuevo mundo que nos rodea. 

Y eso es lo que intenta en estas seis entradas que bien vale revisar con sus respectivos enlaces al blog: 

Porque no debemos olvidar que las palabras son importantes. Las PALABRAS son la HERRAMIENTA del escritor. Y también del científico, de los periodistas, de los profesionales de la formación, de los profesionales de la información. De todos. Y cabe utilizarlas bien…

sábado, 24 de noviembre de 2018

Cine y Pediatría (463). “Mi familia gay” y el ejercicio de la tolerancia


En el siglo XXI ya es patente que vivimos una verdadera de transición de paradigmas en la estructura de las familias. La familia tradicional (padre y madre con hijos, habitualmente con los abuelos cercanos) está dando lugar a otros nuevos modelos de familias, con todas las variantes posibles. Un hijo puede crecer en un entorno habitual como el descrito (que sigue siendo el más frecuente), pero las posibilidades son múltiples (y con todas las combinaciones): puede crecer en una familia con separación matrimonial (cada vez más frecuente), uniparental (con una madre o un padre sólo) u homoparental (con dos padres o con dos madres). 

La fuerza y declaración de principios de las parejas de gays y lesbianas en este último sentido es contundente y el cine no ha sido ajeno a mostrarlo, retratando esta realidad bajo una postura mayoritariamente reivindicativa. Y estos son algunos ejemplos: 
- Shelter (Jonah Markowitz, 2007), film independiente estadounidense que reivindica el derecho de los homosexuales para poder adoptar y formar una familia, a través de la historia de amor entre Shaun y Zach, quien tiene que ejercer de padre adoptivo de su sobrino Cody de 5 años. 
- Como los demás (Vincent Garenq, 2008), comedia francesa que nos muestra a una pareja perfecta, Emmanuel y Philippe, hasta el momento en que uno siente la necesidad de ser padre y el otro no. 
- Familias por igual (Rodolfo Moro, 2010), película documental argentina que nos relata la realidad de varias familias homoparentales con el objetivo de que reflexionemos sobre el matrimonio igualitario y la adopción. 
- Los chicos están bien (Lisa Cholodenko, 2010), melodrama estadounidense que nos cuenta la historia de una familia homoparental de lesbianas en la que los hijos adolescentes en un momento dado de su vida sienten la curiosidad de conocer a su padre biológico, el donante anónimo que hizo posible que ellos dos nacieran. 
- La otra familia (Gustavo Loza, 2011), la historia de Jean Paul y Chema, quienes acogen a Hendrix, un niño de 7 años abandonado por una madre adicta al crack. Una película que aborda la homosexualidad y las familias homoparentales, un tema que aún es tabú en México, y que nos muestra el valor de la familia, el amor, la bondad y lo que sucede en la vida cuando tu vida se transforma. 
- Azul y no tan rosa (Miguel Ferrari, 2012), película venezolana que nos cuenta la historia de Diego y Fabrizio, una pareja consolidada pese al rechazo de sus familias, y en los que todo se complica cuando Diego tiene que hacerse cargo de Armando, el hijo al que abandonó hace cinco años. 
- Rara (Pepa San Martín, 2016), película chilena sobre una pareja de lesbianas vista a través de la hija Sara, una adolescente que se siente rara en su turbadora adolescencia y su peculiar familia, y que navega entre lo que es normal y lo que no es normal. Pero finalmente nada de lo que le ocurre es tan raro, porque lo raro que ocurra a una persona o a una sociedad nunca puede proceder de lo que se hace por amor. 

Películas y familias de todos los países, familias que crean división de opiniones. Y hoy presentamos una más, la película australiana Mi familia gay (Maya Newell, 2015), sobre cuatro familias homoparentales del siglo XXI vistas con los ojos de los principales protagonistas: sus hijos. Porque nadie dijo que sería fácil para ellos, pero tampoco imposible. Porque la tolerancia es capaz de plantear ese espacio para el amor y el respeto hacia todos, motivo por el que bien pudiera ser una película recomendable para visionar por todas las familias, incluso las que no comulgan con estas ideas. Porque hace pocos días, el pasado 16 de noviembre, celebrábamos el Día Internacional de la Tolerancia, y algo de ello no nos iría mal. 

En Mi familia gay todo comienza con decenas de sentencias sobre lo que es mejor para los hijos al crecer en familias con padre y madre, respecto a hacerlo en familias homoparentales u otro tipo de familias. Y todo ello mientras la cámara recorre fotos de sobremesa de familias tradicionales en blanco y negro… y cuando llegan las primeras fotos en color comienza nuestra película documental. Y en ese momento nos adentramos en la vida, las emociones y reflexiones de cuatro hijos en cuatro familias homoparentales australianas. Ellos son Ebony, Gus, Matthew y Graham, una chica y tres chicos, todos ellos con 12 años de edad. Porque mientras el mundo debate políticamente un nuevo concepto de familia, cuatro niños se acercan a la pubertad bajo la tutela de sus padres homosexuales. 
- Ebony, una preciosa jovencita de ojos claros, media melena y voz privilegiada que se esfuerza para triunfar como cantante, así como por encontrar el colegio donde su familia formada por dos madres sea aceptada: “Cuando me enteré de que mi madre era lesbiana y que estaban juntas y esas cosas, yo me sentí… no lo sé. Al principio no lo aceptaba”. Y vemos como tiene que convivir con la enfermedad de su hermano menor, una epilepsia no filiada, y con sus dudas: “Cuando conozco a alguien, le digo que mis madres son lesbianas y se asombran”. 
- Gus, un chico rubio y delgado, amante de la lucha libre, quien está obsesionado con los programas televisivos de esta parodia de práctica deportiva, la cual ejerce con su hermana pequeña. Sus dos madres intentan explicarle, con poco éxito, los valores poco constructivos de tal práctica: “Vale, te prohíbo que luches con tu hermana y te prohíbo que luches con ella como luchas con tus amigos… Así que se acabó la lucha libre”. 
- Matthew, amante del fútbol americano, quien tiene un gran dilema al vivir con dos madres, siendo su madre biológica – ahora separada de su padre – muy religiosa: “Tengo dos madres y estoy orgulloso de ellas. Mi colegio me enseña que no debes juzgar a alguien solo porque no se parezca a ti. Lo digo porque dicen que mis madres son un pecado contra Dios”. Y vemos como va, junto a sus madres y su hermano, a visitar a la Primera Ministra del país para pedirla que no prohíba los matrimonios homosexuales: “Yo creo que Dios nos hizo para ser quiénes somos”. 
- Graham, vive con dos padres y fue adoptado de una casa de acogida y es la tercera vez que se muda de casa, ahora a las islas Fiji, donde la homosexualidad es mal vista. Aún tiene un marcado problema con la lectura y la compresión lectora, lo que explican sus padres: “Tenemos que explicarle que él nos sabía hablar cuando empezó a vivir con nosotros… a los cinco años”. Y por ello le apoyan: “Creemos que eres un chico listo, inteligente, y que cuando te esfuerzas obtienes grandes resultados”. Unos padres que curiosamente prefieren mantener en secreto su situación familiar: “Creo que en esta cultura tenemos que tener cuidado al decir que tenéis dos padres. Tenemos que mantener nuestra relación en privado”. Y Graham piensa: “Mentir a veces está bien y a veces está mal. Creo que está bien mentir sobre tener dos padres”. 
Y así es como se presenta Graham en una redacción ante su clase: “Me llamo Graham y tengo 12 años. Soy divertido, alegre, nervioso, feliz y amigable. Y a veces un poco malvado. Mi deporte favorito es el fútbol, la primera vez que jugué fue hace seis años. Mi equipo estaba en Sidney, los Red Devils. Ya os dije que era malvado. Me gustaría tener un perro en Suva, porque me protegería. Lo cuidaría, lo alimentaría, lo lavaría y jugaría con él. Se llamaría Destructor. Lo que más me gusta en la vida es jugar al ordenador, a la Wii, Xbox y iPad. Mis juegos favoritos son Minecraft y Terraria. Gracias por escucharme, compañeros y profesora. Me gusta mucho vivir en Fiyi”. 

Y la película nos muestra retazos de la vida de nuestros cuatro jóvenes adolescentes elegidos para la película por vivir en familias homoparentales australianas. Y la película finaliza con las imágenes de estos niños y familias en El Sydney Gay and Lesbian Mardi Gras (Carnaval gay y lésbico de Sídney), una marcha del orgullo LGBT y una fiesta que celebra anualmente en Sídney, siendo una de los eventos más importantes del mundo de este tipo. Y la reflexión final de uno de ellos mientras viaja en la cabalgata: “No creo que tener dos madres me haga tan especial. Cada persona crece de forma diferente. Las personas que te crían y que te hacen ser lo que eres son tu familia”. 

Y en el colofón de la película un lema final, que nos orienta claramente que este film no es neutro al respecto, por lo que muestra y se posiciona: “Defiende las familias diversas: thegaybyproject.com”. Porque como nos dice uno de estos chicos, “no todas las cosas en la vida son fáciles”. Ya lo creo que no, aún con tolerancia...