miércoles, 11 de marzo de 2020

Las revistas pediátricas españolas: pasado, presente y futuro


Ahora se cumplen tres décadas que inicié el apasionante camino de la publicación científica, esa aventura de aprender investigando. Como todo clínico, para alcanzar la excelencia de los primeros deciles, cuartiles y terciles (según las convocatorias de ayuda a la investigación o universitarias nos exigen unas u otras) y de entrar en ese misterioso mundo de la impactofilia, impactofobia y el impacto¿qué?, y del publicar o perecer, todos comenzamos publicando en revistas pediátricas en español. Como debe ser y por varios motivos: por el respeto a la ciencia elaborada en nuestro país y porque hay vida inteligente más allá del inglés. 

No seré tan torpe de establecer una discusión sobre cuál es la idioma de la ciencia en la segunda mitad del siglo XX y este siglo XXI, pero permitirme que ponga una estaca por la calidad, la importancia y el impacto (en último lugar, como debe ser, porque todo impacto debe ir precedido de calidad en la investigación y e importancia aplicable a la práctica clínica) de la investigación en español, esa que desprecia la universidad española, con ANECA como ejemplo de cómo tener a los profesores universitarios clínicos enfadados, en estado catatónico y con la docencia patas arriba. 

Pues bien, ya hace muchos años que venimos hablando de los nuevos formatos de edición para las revistas científicas y su supervivencia en este mundo de macroeditoriales. Y poníamos el centro de atención en dar respuesta a las 5 preguntas clave: ¿publicación en papel o electrónica?, ¿publicación en inglés o en español?, ¿publicación primaria o secundaria?, ¿publicación tradicional u Open Acess? y ¿publicación de revistas 1.0 ó 2.0?. Y con este complejo mundo de la edición de revistas, las pequeñas editoriales sobreviven con dificultad. 

Partimos de un hecho comprobado hace tiempo, y es que tres áreas de la ciencia en español estaban hipertrofiadas de revistas biomédicas: estas eran la Odontología, la Psiquiatría y la Pediatría. En este tiempo, por ejemplo, de mis casi 700 publicaciones científicas, en el área de revistas pediátricas españoles pude publicar los siguientes artículos en muy diversos foros, allí donde iniciamos campos de investigación como la bibliometría y cienciometría, la medicina basada en la evidencia, o volcamos artículos de lineas de trabajo como la dismorfología, asfixia perinatal o bronquiolitis: 
- Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.): 92 artículos 
- Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.) y luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc).): 132 artículos 
- Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.): 2 artículos 
- Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.): 11 artículos 
- Boletines sociedades regionales: 11 artículos 
- Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.): 117 artículos 
- Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.): 1 artículo 
- Pediatría Integral (Pediatr Integral.): 22 artículos 
- Pediatría Rural y Extrahospitalaria: 1 artículos 
- Pediatrika: 24 artículos 
- Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), ahora Revista Española de Pediatría Clínica e Investigación: 48 artículos 
- Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.): 41 artículos 

Pues bien, muchas de esas revistas ya no están con nosotros. Y la última noticia la hemos tenido hace poco con la apreciada revista Acta Pediátrica Española y lo leemos en su web: "Tras 77 años ininterrumpidos de cita con sus lectores, la revista Acta Pediátrica Española va a suspender su publicación a partir de abril de 2020. Mayo, empresa editora de la histórica cabecera, se ha visto obligada a tomar esta medida por razones estrictamente económicas derivadas de la caída de los ingresos publicitarios". De hecho, muchas editoriales sobreviven con iniciativas asociadas a los congresos o formación on line, y con ello logran soportar con más dificultad que alegrías la publicación bimensual o trimestral de la revista (la publicación mensual es casi una excepción). 

¿Cuál es el panorama actual de la publicación de revistas pediátricas españolas?, ¿cuáles perviven por selección natural o sobrenatural? 
- Anales de Pediatría, sin duda, como líder. Es importante tener al menos una revista importante en cada especialidad y cada país y ese papel lo cubre la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría, actualmente con un factor de impacto de 1,166 y ya en tercer cuartil. Su publicación en bilingüe (español e inglés) y su edición on line han contribuido a ello, pero con la importante base de una progresiva mayor calidad en el proceso editorial y de revisión de artículos. 
- Con la desaparición de Acta Pediátrica Española, solo resta un par de revistas que pueden aceptar artículos originales, esencia de nuestra publicación biomédica, y allí donde podemos redirigir el cada vez mayor número de artículos rechazados en Anales de Pediatría. Y ello no indica que sean malos artículos, simplemente que no han sido seleccionados en una revista con criterios cada vez más estrictos: esencia para seguir creciendo en visibilidad, difusión, citación y, por tanto, en factor de impacto. Estas revistas son Revista Española de Pediatría (con baja difusión porque su edición on line es bastante precaria, pues realmente es la revista en PDF) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (enfocada principalmente a la investigación en Atención Primaria). 
- Dos revistas siguen adelante en relación con la formación médica continuada, dos revistas vinculadas a las dos sociedades de pediatría de Atención Primaria: Pediatría Integral asociada a SEPEAP y FAPap asociada a AEPap. 
- Y una revista que creamos hace 15 años de forma exclusivamente on line vinculada con el Comité de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia: la revista secundaria Evidencias en Pediatría, dedicado a realizar principalmente artículos valorados críticamente. 
- Y se mantienen algunos Boletines asociados a algunas Sociedades regionales de Pediatría, algunas con cierta vitalidad (como el Boletín de Pediatría de la SCCALP), pero otras prácticamente vinculadas a las reuniones anuales. 

Por tanto, no creo que haya cambiado la premisa de que hay que comenzar a publicar en español para aprender ese camino y acabar publicando en revistas de impacto científico. En España la única revista pediátrica que cumple ese perfil de estar situado en Science Citation Index es Anales de Pediatría. A partir de ahí hay que comenzar a pensar en el proceloso mundo de publicar en inglés en revistas internacionales, esfuerzo que vale la pena... pero que puede ser osado intentarlo sin entrenamiento en esta lides y sin aprender antes en foros más sencillos. Y las revistas pediátricas españolas que aceptan originales son importantes para este fin... y cada vez son menos. 

Porque en España hay alrededor de 1700 Residentes de Pediatría en formación (en sus cuatro años) y la realidad es que cada vez tendrán menos revistas pediátricas en España donde forjarse y formarse en la publicación de artículos originales, esencia del formato escrito de toda investigación. Es cierto que el menos es más también es válido en la publicación biomédica: necesitamos menos revistas y de más calidad, pero al menos un número mínimo de revistas será necesario. Y el futuro apunta a que no será fácil mantener estas revistas y el futuro de la publicación biomédica pediátrica en español está por escribir (y todo apunta a que se escribirá en inglés, pero no en español). 

Termino con el pensamiento de Albert Einstein: “Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor, después todo el amor pertenece a los pensamientos”. Así debe ser el camino de la investigación y la publicación biomédica, un camino de aprendizaje que solo nos hace mejores clínicos y mejores personas. Gracias a todas las revistas pediátricas españolas que nos ayudaron en ese camino...

lunes, 9 de marzo de 2020

Sesiones MIR de Pediatría: la vitalidad docente de un Servicio de Pediatría


El Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante realiza un programa anual de Sesiones Clínicas de gran importancia para la formación de estudiantes de Medicina, MIR de Pediatría y para la formación continuada. Un total de más de 250 sesiones clínicas anuales, entre las realizadas en sesión general y por áreas de especialidad. Sesiones programadas de forma semanal y compartidas cada semana a los 120 pediatras de nuestro Departamento de Salud, tanto hospitalarios como de atención primaria. 

Dentro de esta sesiones, son las sesiones MIR las de mayor importancia cuantitativa y, posiblemente, cualitativa, por la gran calidad de forma y fondo de las distintas generaciones de residentes que hemos tenido la fortuna de formar. Sesiones de extrema importancia en la formación del residente y en la actualización científica del propio equipo de adjuntos, y que tenemos la fortuna de disfrutar tres días a la semana. 

Existe una normativa explícita que se puede revisar en este enlace, y en donde se especifican los tipos de sesiones:  
- Sesiones tipo Caso Clínico 
- Sesiones tipo Revisión Bibliográfica/Caso Problema 
- Sesiones tipo Caso Cerrado 
- Sesiones de Ética 
- Actualización de Protocolos 
- Actualización diagnóstico-terapéutica 
- Sesiones sobre Congresos y Cursos 
- Sesiones mensuales de Cirugía Pediátrica 
- Sesiones trimestrales de Radiología Pediátrica. 

Tras la reciente renovación de nuestra web del Servicio de Pediatría, compartimos la ingente actividad científica de los últimos 5 años (de marzo 2015 a marzo 2020): más de 300 sesiones clínicos divididas en 16 secciones. 

Os invitamos a revisar este trabajo que tiene el valor añadido de sumar y compartir: 
- Atención Primaria: 13 sesiones 
- Cardiología Pediátrica: 6 sesiones 
- Cirugía Pediátrica: 7 sesiones 
- Endocrinología Pediátrica: 10 sesiones 
- Escolares-Lactantes: 52 sesiones 
- Infectología Pediátrica: 32 sesiones 
- Nefrología Pediátrica: 3 sesiones 
- Neonatología: 50 sesiones 
- Neurología Pediátrica: 36 sesiones 
- Urgencias Pediátricas: 26 sesiones 
- Otras/miscelánea: 19 sesiones 

Creo que estas sesiones son solo una parte de la importancia de los residentes en la vitalidad de un Servicio de Pediatría. Gracias a todos los MIR de Pediatría que en distintas generaciones habéis aportado vuestro tiempo en la formación médica continuada. Por mi parte solo cabe decir que la calidad en forma y fondo de estas sesiones es excepcional, y es un placer ver que en su bagaje formativo se llevan este gran poder de saber comunicar la ciencia.

sábado, 7 de marzo de 2020

Cine y Pediatría (530). “Bella” película pro vida


“Mi abuela solía decir: si quieres hacer a Dios reír, cuéntale todos tus planes”. Con este pensamiento, una imagen de un niña jugando en una playa y luego un salto temporal a ritmo de cha cha cha callejero donde un joven jugador de fútbol acude con su representante en su despampanante coche a firmar un posible contrato por el Real Madrid. Así comienza la ópera prima del mexicano Alejandro Gómez Monteverde, debut como director y guionista del largometraje Bella, un melodrama urbano y psicológico protagonizado por Tammy Blanchard, actriz y cantante estadounidense, y por Eduardo Verástegui, actor y cantante mexicano, que, tras su estreno en el año 2006, obtuvo diferentes premios internacionales y una buena acogida de los espectadores estadounidenses y mexicanos. Sin faltarle detractores… 

Una película que transcurre en un día en la ciudad de Nueva York. Una canción de Alejandro Sanz nos adentra en un restaurante de esta Gran Manzana donde trabajan nuestros protagonistas: Nina (Tammy Blanchard) como camarera y José (Edurdo Verástegui) como chef del local y hermano del dueño. Inspirada en una historia real, nos cuenta como Nina se queda embarazada sin pretenderlo; y al desequilibrio físico y emocional que eso le supone, se suma el que es despedida de su trabajo por sus repetidas ausencias. En su ayuda sale José, como un Jesucristo salvador (incluso con un parecido físico). Al principio, Nina está segura de que abortará: no se siente preparada para ser madre, ni siquiera está enamorada del hombre que la ha dejado embarazada (y que le anima a deshacerse del niño). Pero José intenta convencerla para que no lo haga y opte por la opción de la adopción (algo que la futura madre siente aún como más cruel). En el transcurso de la película descubrimos que los dos protagonistas son víctimas del lastre de sus traumas del pasado: José aún no ha logrado superar que años atrás atropelló y mató a una niña con su coche y se siente en deuda con el universo, le debe una vida; y Nina sabe bien lo que es vivir sin padres, por lo que no desea que su hijo viva algo similar, porque aún arrastra el dolor del abandono paterno. Un dilema a dos bandas, con el aborto y la adopción en el núcleo argumental. 

Y a partir de ahí, José con su chaqueta blanca de chef y su poblada barba y Nina con su floreado vestido mexicano de camarera pasearán por la ciudad compartiendo diferentes experiencias e intentando ambos buscar significado para sus vidas… y salida a su soledad. Y ya al inicio, tras el encuentro con un invidente callejero podemos leer el escrito tras él en la pared con un significativo mensaje: ”Dios me cerró los ojos. Ahora puedo ver”. Porque la soledad de nuestros protagonistas es diferente. Pues Nina está sola en la ciudad, ahora con un futuro de madre soltera y sin trabajo, por lo que nos expresa sus sentimientos: “No estoy preparada. Con un hijo pierdes la libertad. Es mi decisión, ¿vale?”, "¿Por qué los niños son solo problema de las madres… Ni siquiera sé cuidar de mí, cómo voy a cuidar un niño”. Mientras que José tiene con él a su familia latina, de padre portorriqueño y madre mexicana, una familia que intenta hacerle superar la desgracia que cambió su vida. Pues descubrimos que José era el famoso jugador de fútbol, y finalmente confiesa a Nina que la muerte de aquella niña sigue atormentando su vida y su futuro, pues a él le robaron cuatro años por la condena por homicidio involuntario, pero a aquella madre la robó todo lo que tenía, su hija. Pero Nina si le dice, al conocer a su familia: “Tú eres realmente afortunado. Tienes una buena familia”.

Porque Bella es posible que no sea un gran film - pues en ocasiones más parece una telenovela (con esos dos protagonistas de gran belleza) -, pero su interés cabe encontrarlo en ese encuentro, conocimiento y apoyo emocional de dos personas en crisis que transitan en una gran ciudad. Y en el valor de su mensaje subyacente: el valor de la vida de un niño. En este caso de dos niñas, la que falleció y la que pudiera no nacer. Porque Nina le pide a José que la acompañe a la clínica donde se realizará el aborto, pero finalmente la niña fue adoptada por José, y ella descubre años después que su nombre es Bella, el nombre de esa hija que finalmente vive gracias al amor. 

Por ello, desconfíen de opiniones que puedan escuchar sobre esta película sin haberla visto, porque estarán teñidas de este tipo de convicciones al ser claramente una película antiabortista y a su mensaje pro-vida y pro-familia, sin ocultar el valor de una familia religiosa (que reza antes de comer y que tienen a la Virgen de Guadalupe en su hogar). Una película sobre la que ya hablamos hace tiempo al referir otras películas que han tratado un tema tan sensible como el aborto y bajo varios enfoques. Y Bella realiza este enfoque como un bello poema de amistad y amor a una mujer y un canto a la vida y a la generosidad como forma de encontrar la paz con uno mismo.

Cabe no olvidar que toda película debiera verse en su versión original, pero en aquellas como Bella donde se mezclan los idiomas de los personajes, aún más. Y con ello podemos disfrutar también de su banda sonora, donde no faltan los ritmos rancheros – con el clásico “Currucucú Paloma…”–, de salsa o de cha cha cha. 

Y si la semana pasada hablamos de la película La Bella y la Bestia , hoy hablamos de otra Bella. Y en esta película de hoy cualquier atisbo de bestia es sustituido por su mensaje pro-vida.