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sábado, 1 de abril de 2023

Cine y Pediatría (690) "Siempre contigo", el padre y "el chico" israelíes

 

En el año 2007 comenzó a celebrarse el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación del Autismo, según resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y es así como la World Autism Organization (WAO) emite todos los años un manifiesto conmemorativo que se leerá en multitud de asociaciones y lugares públicos. Y ello porque el trastorno del espectro autista (TEA) es parte de este mundo, no un mundo aparte... y engloba un conjunto de síndromes del desarrollo y el comportamiento con un amplio espectro, que van desde el autismo de bajo funcionamiento (o autismo de Kanner) al autismo de alto funcionamiento y síndrome de Asperger. 

Y en este año 2023 este día (que es mañana) llevará como lema “Llamémoslo por su nombre” y pone el foco en tres aspectos esenciales: 1) la variabilidad dentro del espectro del autismo (iguales, pero diferentes), 2) la singularidad y especificidad (derribar estigmas y falsas creencias, comprender y valorar a las personas autistas), y 3) el sentido de pertenencia (orgullo y apoyo frente al rechazo). Y por ello son necesarios los Programas de Atención Médica Integral para el TEA, porque son un buen modelo para abordar los tres hechos de esta compleja y multidimensional entidad en el siglo XXI: atender a la demanda, abordar la complejidad y gestionar con calidad. Programas de calidad fundamentados en cuatro pasos: 1) gestión del conocimiento por medio de la Medicina basada en la Evidencia; 2) procesos asistenciales con STEEEP (Seguridad, A Tiempo, Efectiva, Eficiente, Equitativa y donde Paciente es lo primero); 3) participación multidisciplinar con equipos y 4) intervención paciente-familia con empoderamiento. 

Son varias ya las películas que Cine y Pediatría ha tenido como protagonista el autismo, quizás la joya de la corona entre los trastornos del neurodesarrollo en la infancia y adolescencia. Porque cabe “prescribir” películas sobre el TEA para mejorar en ciencia y conciencia. Justo en el año 2016 lo hicimos con la película china Paraíso oceánico (Xue Xiaolu, 2010), verdadero poema fílmico (con el simbólico azul de fondo) que nos sumergía en la especial relación entre un padre y su hijo autista que ha superado la adolescencia, una historia de amor fundamentada en la búsqueda del lugar donde pueda ser acogido en el futuro este hijo con capacidades diferentes. Pues de igual forma, este año lo hacemos con la película israelí Siempre contigo (Nir Bergman, 2020), con muchas coincidencias, pues se centra en esa especial relación padre-hijo y la misma búsqueda (o la huida, según se vea).

Siempre contigo comienza con imágenes de la película El chico (Charles Chaplin, 1921), esa película mítica muda en blanco y negro de Charlot que nos habla del abandono de un niño y que está repleta de recuerdos de la propia infancia de su director. En un tren viajan un padre y un joven con un comportamiento peculiar; éste mira con gran atención y alegría la película (que se convertirá en un elemento nuclear). A continuación, emulando aquel cine de antaño, un rótulo en blanco y negro con el título de este film. Iremos conociendo a ese padre mayor y protector, Aharon (espectacular Shai Avivi, premio al mejor actor en la SEMINCI de Valladolid) y a su hijo Uri (Noam Imber, más que loable caracterización). Viven juntos y solos y se aprecia una gran comunión entre ellos, y la dependencia de Uri es tal que precisa que sus actos sean corroborados por su progenitor: “¿Me gusta la camiseta?, ¿Me gusta lavarme los dientes?...” 

A medida que avanza el metraje conoceremos mejor a los dos protagonistas, a ese padre y a ese hijo. Aharon es un diseñador gráfico que está en búsqueda de trabajo desde hace tiempo. Uri presenta rasgos de una discapacidad característicamente asociada a la rutina de sus costumbres y estereotipias: ver los vídeos de Chaplin, comer ptitim (el cuscús israelí), dar de comer a sus tres peces, montar en bici con su padre y no pisar los (imaginarios) caracoles por la calle, afeitarse con frecuencia (porque “los malos de las películas tienen barba porque no se afeitan”), tocar los botones de las fotos de su pared antes de dormir o al abrir las puertas automáticas,… La madre se separó hace tiempo del padre y ahora buscan una solución para Uri, pero no están de acuerdo: la madre (al igual que los trabajadores sociales) creen que debe estar en una institución, pero el padre no piensa igual: “Es feliz aquí. Tiene todo lo que necesita. Podemos esperar un poco más”.  

La dura escena de pánico de Uri en la estación de tren y su grito “Quiero estar contigo”, a mitad de metraje, hace que Aharon tome una decisión: no llevarle a la institución. Y así es como la historia se transforma en una peculiar road movie de huida, la de un padre que ha dedicado toda su vida al cuidado de su hijo en una amable rutina y que no está preparado para separarse de él. Un viaje en tren o en autobús por distintas localidades y con diferentes experiencias, pero donde las cosas se complican. En el camino, vivimos escenas conmovedoras y muy identificativas de las personas con TEA. 

Pero la huida no podía salir bien. Y finalmente ocurre el ingreso de Uri y, aunque éste inicialmente adquiere una conducta violenta (llega a romper el cristal de una ventana como el niño de su película preferida de Chaplin, para que regrese la figura del padre), finalmente llega a procesar las nuevas conductas en su nueva vida. Y nos regala un gran final, donde ese interruptor pintado en la pared nos abre el corazón. Y el The End final, de nuevo en blanco y negro, al estilo de la película El chico

Porque Siempre contigo es un drama entre el padre y “el chico” israelíes, todo un homenaje al Día Mundial de Concienciación del Autismo, para que lo llamemos por su nombre. Os dejamos el tráiler subtitulado, porque, como siempre, cabe ver el cine en su versión original, en este caso en hebreo.

 

sábado, 15 de abril de 2017

Cine y Pediatría (379). “Paraíso oceánico”, poema dramático en azul dedicado al autismo


Hace dos semanas hablamos de la una película peculiar, no por su temática (la importancia de la música en la educación), sino por estar dirigida por Wes Craven, quien junto a David Cronenberg y John Carpenter forman la tríada esencial para entender el cine de terror actual. Y nos regala una película directa al corazón basada en un una historia real y aconsejable para ver junto a toda la familia: Música del corazón, una película estadounidense del año 1999. Y hoy repetimos fórmula con otra película muy peculiar, de nuevo no por su temática (el autismo), sino por estar protagonizada por Jet Li, quien junto a Bruce Lee y Jackie Chan forman la triada esencial para entender a los actores de artes marciales más importantes de la historia. Y él nos regala una actuación contenida y ejemplar en una película que, una vez vista, tardaremos mucho en olvidar: Paraíso oceánico, una película china del año 2010 dirigida por Xiao Lu Xue, en lo que es su debut en el cine gracias al apoyo del famoso director Chen Kaige. 

Porque Jet Li, el menor de 20 hermanos (no me he equivocado, 10 hermanos y 10 hermanas), despuntó de niño en el wushu, una disciplina marcial con la ganó 15 medallas de oro y se retiró invicto a la temprana edad de 17 años. Y pronto comenzó una carrera fulgurante por la cinematografía china e internacional sobre artes marciales, como la serie Érase una vez en China, Arma Letal 4 (Richard Donner, 1998), Romeo debe morir (Andrzej Bartkowiak, 2000), El beso del dragón (Luc Besson, 2001) o La momia: la tumba del emperador Dragón (Rob Cohen, 2008). Y la sorpresa es ver a Jet Li en su primera película de no-acción, y en la que se convierte en la mejor actuación de su carrera como Sam, un padre soltero con enfermedad terminal en una historia real como la vida misma en la que somos testigos de la relación entre él y su hijo Dafú, un chico con autismo que ahora tiene 21 años (Zhang Wen). 

Paraíso oceánico comienza casi como el título, en medio del océano y en lo que podría parecer un paraíso... y continúa por esos senderos con el azul como color, como no podría ser de otra forma en una película tan simbólica que versa sobre el autismo (porque el azul es el color del autismo, pues va tomando más fuerza y se extiende a lo largo de diferentes rincones del planeta el movimiento denominado como "Light It Up Blue" en apoyo de esta entidad). Y así, la película nos adentra en su primera escena: una barca en la que vemos a dos varones de distinta edad en medio de un mar azul y tranquilo, acompañado de una música casi celestial. Y una frase: "Vamos hijo, es hora". Y entonces se lanzan al mar con sus piernas atadas por cuerdas y con un peso, en lo que intuimos que es un intento de suicidio. Y a partir de ahí vamos reconociendo la historia, porque el padre le dice a ese hijo, con claros rasgos del conocido como trastorno del espectro autista (TEA): "Si no quieres irte conmigo y papá se va solo, ¿quién cuidará de ti?, ¿quién lo hará?".

Descubrimos que el padre, Sam, es trabajador de un parque marino y le ha diagnosticado recientemente un cáncer de hígado terminal; y por ello, comienza la búsqueda de un hogar para Dafú, a quien intenta preparar para que pueda sobrevivir por su cuenta cuando él no esté. Porque Sam y Dafú viven solos, pues la madre murió cuando su hijo acababa de cumplir los 7 años. La importante discapacidad de Dafú, hace que Sam cuide de todos y cada uno de los detalles de la vida diaria, desde vestirle a cocinar un huevo, y también tiene que acudir al trabajo con él. En el acuario vemos que Dafú es un gran nadador y disfruta en el agua y entre los peces. Por ello, el encargado del acuario dice: "¡Oh cielos! Dafú es como un pez", a lo que el padre le responde: "Sí, un pez que nació en un cuerpo equivocado. Por eso es autista"

La búsqueda por lograr conseguir una institución para su hijo no es tarea fácil y el padre llegar a perder la esperanza: "No lo aceptan en ninguna institución. He preguntado en todas partes. No puedo creerlo. En los orfanatos dicen que es demasiado mayor y en los asilos de ancianos dicen que es muy joven". Y cuando logra ser admitido en uno, el chico sufre un gran desequilibrio emocional y aparece una de las imágenes más impactantes: cuando la mano de Dafú, esa mano izquierda con su característica estereotipia de agitar los dedos con la mano abierta, busca la mano de su padre... y se tocan en un primer plano. Ahí se condensa, de una forma dura y poética, todo el amor de un padre a un hijo. 

Son muchas las películas que han tratado, de frente o de soslayo, el tema del TEA (bien en su forma más liviana, conocido como Síndrome de Asperger o en cualquiera de sus otras variantes), pero no he conocido ninguna que lo trate con este sentido y sensibilidad en un "tour de force" memorable entre padre e hijo, donde ambos realizan un papel creíble... y en donde nos resulta toda una agradable paradoja ver a un actor como Jet Li en la piel de un padre con ese amor incondicional hacia su hijo. 

Una película repleta de escenas para el recuerdo (bajo el matiz de una banda sonora directa al corazón), como la emotiva escena de Dafú junto a Ronald McDonald o junto a la cabina de teléfono, pues ambos le recuerdan a su amiga malabarista, o cuando el perro de peluche aparece sobre el televisor - el valor de la costumbre -, o las múltiples escenas en el acuario con el azul de fondo, Pero también su tramo final, camino a la despedida: "Dafú, recuerda que papá es una tortuga marina". Pero sobre todo, ese primer plano cuando el hijo, intentando dormir, busca con su mano la palma de la mano del padre. 

Esta película es un gran ejemplo del amor que un padre puede llegar a sentir por su hijo con capacidades diferentes, en este caso a un hijo autista. Y la recordamos hoy, cuando se acaban de cumplir los primeros 10 años desde que se viene celebrando el día 2 de abril el Día Mundial de Concienciación del Autismo, un día teñido de azul (como nuestra película). Porque el autismo es parte de este mundo, no un mundo aparte... y porque Paraíso oceánico debe convertirse en una película para prescribir si queremos entender bien ese mundo. Como ya dijimos que Mary and Max (Adam Elliot, 2009) lo debiera ser para entender el Síndrome de Asperger. 
Y pervive en nuestra memoria la dedicatoria final: "Esta película está dedicada a todos los héroes anónimos entre nuestros padres". Y una música celestial en los créditos finales... 

lunes, 3 de abril de 2017

Trastorno del espectro autista: un día azul, una entidad de cine


Se cumplen los primeros 10 años desde que se viene celebrando el día 2 de abril el DÍA MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN DEL AUTISMO, según resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La World Autism Organization (WAO) emite todos los años un manifiesto conmemorativo que se leerá en multitud de asociaciones y lugares públicos. 

Porque el autismo es parte de este mundo, no un mundo aparte... Y eso nos lo recordaba ayer el Secretario General de la ONU, António Guterres: «En este Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, ayudemos todos a cambiar las actitudes hacia las personas con autismo y a reconocer sus derechos como ciudadanos, que, igual que todos los demás, tienen derecho a reivindicar esos derechos y a tomar decisiones sobre su vida de acuerdo con sus propios deseos y preferencias». Porque el lema de este año 2017 es «Hacia la autonomía y la autodeterminación». 

Porque el trastorno del espectro autista (TEA) engloba un conjunto de síndromes del desarrollo y el comportamiento con un amplio espectro, que van desde el autismo de bajo funcionamiento (o autismo de Kanner) al autismo de alto funcionamiento y síndrome de Asperger. Y por ello son necesarios los Programas de Atención Médica Integral para el TEA, porque son un buen modelo para abordar los 3 hechos de esta compleja y multidimensional entidad en el siglo XXI: 1) Atender a la demanda, 2) Abordar la complejidad y 3) Gestionar con calidad. 
Programas de calidad fundamentados en 4 pasos, como el que proponemos con el equipo TRASTEA de nuestro hospital: 
- Gestión del conocimiento con MBE (Medicina basada en la Evidencia) 
- Procesos asistenciales con STEEEP (Seguridad, A Tiempo, Efectiva, Eficiente, Equitativa y donde Paciente es lo primero) 
- Participación multidisciplinar con EQUIPOS 
- Intervención paciente-familia con EMPODERAMIENTO. 

Una de las iniciativas que con el paso de los años va tomando más fuerza y se extiende a lo largo de diferentes rincones del planeta es el Light It Up Blue, promovido por Autism Speaks, que propone el uso del color azul como identificativo del Día Mundial de Concienciación del Autismo, promoviendo su uso, tanto por asociaciones y personas implicadas, como en las redes sociales mediante el teñido de avatares, además de la actuación más representativa consistente en iluminar de azul el 2 de abril edificios y monumentos representativos en diferentes lugares del mundo. 

Y otra de las iniciativas que proponemos desde aquí es la posibilidad de prescribir películas sobre el TEA, para poder entender, comprender y avanzar mejor. Porque el autismo es de "cine" y en Cine y Pediatría tenemos ya buenos ejemplos, con una mirada poliédrica, como es y debe ser: 
- Mater amatísima (José Antonio Salgot, 1980) 
- Rain Man (Barry Levinson, 1988) 
- Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001). 
- Locos de Amor (Petter Naess, 2005) 
- Mary and Max (Adam Elliot, 2009) 
- Adam (Max Mayer, 2009) 
- Mi nombres es Khan (Karan Johar, 2010) 
- María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010) 
- Tan fuerte, tan cerca (Stephen Daldry, 2011) 

Sirva como ejemplo de cómo "prescribir" una película esencial para entender el TEA (en concreto, el síndrome de Asperger) a través de una película en plastelina (claymotion) mágica que nadie que quiera conocer esta entidad debiera dejar de ver. Hablamos de la película MARY AND MAX, Una relación epistolar de amistad durante 20 años entre un hombre afecto de Síndrome de Asperger que vive en Nueva York y una niña con similar entidad que vive en Melbourne. Y estas son los entrañables los consejos que se profesan, como cuando Max le dice a Mary: “Eres imperfecta, y yo también. Todos los humanos son imperfectos…Cuando era joven, quería ser cualquiera, menos yo mismo. Tendremos que aceptarnos, con defectos y todo, y nosotros no podemos elegir nuestros defectos; son parte de nosotros y tenemos que vivir con ellos. Sin embargo, podemos elegir a nuestros amigos. Las vidas de todos son como una larga acera; algunas están bien pavimentadas; otras, como la mía, tienen grietas”.

Según esto, creemos puentes de adaptabilidad en el TEA...para mejorar las grietas..., puentes azules (pero valen los de todos los colores).

jueves, 2 de abril de 2015

Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo 2015


El 2 de abril se conmemora el Día Mundial sobre Concienciación del Autismo. Un conjunto de trastornos - no una sola enfermedad - que constituyen un espectro. Que requieren abordajes específicos para cada caso y situación.

La web Autismo Diario se hace eco de este día con un manifiesto y un vídeo. Os recomendamos ambos. Para que tengamos a estas personas presentes no sólo en este día... sino en los 364 días restantes del año.


miércoles, 2 de abril de 2014

Días azules para el trastorno del espectro autista


Hace 7 años que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró por unanimidad el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo para poner de relieve la necesidad de ayudar a mejorar las condiciones de vida de los niños y adultos que sufren este trastorno. 
"El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo no tiene por único objeto generar comprensión; es una llamada a la acción. Insto a todas las partes interesadas a participar en la promoción de los avances prestando apoyo a programas de educación, oportunidades de empleo y otras medidas que ayuden a hacer realidad nuestro ideal común de un mundo más inclusivo". Es el mensaje del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon con motivo de este día, hoy 2 de abril de 2014. 
El autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de edad. La tasa del autismo en todas las regiones del mundo es alta y tiene un terrible impacto en los niños, sus familias, las comunidades y la sociedad. 

El principal objetivo del Día de Concienciación sobre el Autismo es la de sensibilizar a la población mundial sobre un trastorno que año tras año afecta a más personas. Es muy importante conseguir que las personas que sufren el autismo al igual que sus familias puedan vivir de una forma plena y les sean reconocidos y llevados a cabo todos aquellos derechos que les corresponden. En este día también se pone de relieve la necesidad de mejorar las condiciones de los niños y de los adultos que sufren este trastorno. 

En el Día de Concienciación sobre el Autismo se realizan multitud de actos y símbolos que contribuyen a aumentar la información de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) en el mundo. Como cada año, la World Autism Organization (WAO) emite un manifiesto sobre este día para que llegue a todos los lugares del planeta.
Una de las iniciativas que con el paso de los años va tomando más fuerza y se extiende a lo largo de diferentes rincones del planeta es el Light It Up Blue, promovido por Autism Speaks, que propone el uso del color azul como identificativo del Día Mundial de Concienciación del Autismo, promoviendo su uso, tanto por asociaciones y personas implicadas, como en las redes sociales mediante el teñido de avatares, además de la actuación más representativa consistente en iluminar de azul el 2 de abril edificios y monumentos representativos en diferentes lugares del mundo.

Y en un día como hoy, y en un blog tan "cinematográfico" como éste, nos atrevemos a prescribir una película: María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010), película documental sobre María, una niña autista de 14 años, y la convivencia con sus padres separados.
La película es un documento extraordinario sobre el autismo porque nos adentra en el mundo de María… y con ello en el mundo del TEA, muy diferente entre cada paciente, pero con algunos rasgos bastante comunes. Son niños y niñas que presentan conductas repetitivas para conseguir hacer el mundo más ordenado. La vida debe estar bien programada para ello, a ser posible siempre igual cada día y cada hora. La rutina es su defensa en su mundo y son normas que hay que respetar. Así lo explica Miguel: “Por ejemplo, un día cualquiera de María: 8.15 hs, levantarse; 8.30, vestirse; 8.45, desayunar; a la 9, ir al cole; 14 hs, volver a casa; 17, al parque; 18.30, una merendola; 19.30, jugar con sus papelitos; 20, ducharse; 20.30, cenar; 21, lavarse los dientes y a la cama hasta el día siguiente”.

Días azules y ordenados en la vida de los niños y niñas con autismo: hoy, 2 de abril, y todos...

 

viernes, 2 de abril de 2010

2 de abril: Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo

Hoy 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Fue instaurado por la ONU desde 2008 a iniciativa del estado de Qatar (por cierto, si queréis tener una relación exhaustiva de todos los "Días Mundiales", haced clic aquí).

De los trastornos del Espectro Autista hemos hablado en varias ocasiones en este blog. Os dejamos tres enlaces a todas las entradas etiquetadas con "trastornos del espectro autista", "autismo" y "TEA", donde encontraréis abundante información sobre este conjunto de enfermedades.

Y una noticia leída en Guiasalud: el 28 de abril tendrá lugar en Madrid una Jornada de Trastornos del Espectro Autista, con presentación de una guía de práctica clínica sobre los mismos. Desde aquí podéis acceder al tríptico y... daremos cumplida información de la publicación de dicha guía.