Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
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martes, 20 de diciembre de 2016
Hay médicos antivacunas y están entre nosotros
Lo hemos podido leer en la prensa. "Hasta 4 médicos expedientados en Cataluña por desaconsejar las vacunas".
Vivimos en una extraña época en la que cualquier disparate, por absurdo que parezca, tiene su público. Dentro de la medicina y fuera de ella. Como si todas las opiniones tuvieran el mismo valor, y no es así. "La Tierra es plana", "El sol gira alrededor de la Tierra", son eso: opiniones absurdas que - sí, creedlo - tienen aún seguidores en pleno siglo XXI (clicad en los enlaces). Sostener lo contrario a esas afirmaciones sería "nuestra opinión", y no sería de un valor superior que afirmar los disparates antes consignados.
Negar la eficacia de las vacunas, negar los millones de vidas salvadas y de secuelas evitadas gracias a las mismas es tan absurdo como sostener que la Tierra es una inmensa llanura y que si corremos demasiado nos caeremos por uno de los lados. Negar la eficacia de las vacunas es, además, más peligroso que sostener cualquiera de las frases estúpidas (que para mucha gente son ciertas, ojo) que he entrecomillado más arriba. Confundir a la población sobre el que es quizá el acto preventivo más eficaz que actualmente puede recomendar un médico debería ser considerado, para el que esto escribe, como un acto criminal y perseguible por la Justicia.
Aún no hemos llegado a esto desgraciadamente, pero parece que algunos Colegios de Médicos han visto - por fin - la luz. El Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña, al parecer, ha expedientado a cuatro "colegas" de profesión por su activismo antivacunal. Más vale tarde que jamás. Os dejo la nota, en un catalán muy fácil de entender, que ha emitido la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona sobre este desgraciado tema.
Queda mucho por hacer. El "antivacunismo", la homeopatía, las pseudociencias en suma, campan a sus anchas de forma inexplicable por nuestro país. Sorprende que, en nuestra muy interconectada y teóricamente bien informada sociedad, estos movimientos disfruten de tan buena salud. Sorprende y alarma. Desde este blog no podemos hacer nada más que hacernos eco de esta noticia y, por supuesto, y aunque sea una perogrullada, recordar a nuestros padres, pequeños pacientes y - ay... - a algunos "colegas" que las vacunas son eficaces, eficientes, seguras y efectivas.
viernes, 10 de octubre de 2014
El Ébola: las "curas milagrosas" ya están aquí...
"A río revuelto, ganancia de pescadores". Refrán popular.
En estos días convulsos, consecuencia de la aparición del primer caso mundial de Ébola contraido fuera de África, hay un enorme ruido mediático. Basta leer la prensa o darse un paseo por las redes sociales para comprobar cómo el Ébola lo domina todo... ahora que nos ha tocado a nosotros el primer caso.En África ya se cuentan por millares los muertos, desde hace ya demasiado tiempo.
Ruido mediático de todo tipo. Desde la información sobre el estado de salud de la auxiliar de clínica infectada hasta las desgraciadas declaraciones de consejeros autonómicos, pasando también por la instrumentalización política no menos desgraciada que también está teniendo lugar.
Y dentro de este ruido mediático, no podían faltar los sinvergüenzas, los vendehumos, los fabricantes de curas médicas milagrosas para el Ébola. Para el Ébola y para lo que se tercie. Lo podíamos leer ayer en "El País". Los charlatanes del Ébola. Charlatanes también de otros temas de salud, los que sean: gripe A, SIDA... Nada les es ajeno a su falta de escrúpulos ni a sus bolsillos.
Ayer tarde me di una vuelta por los foros de noticias de la prensa generalista en Internet. Y ahí están ellos, intentando sacar tajada del miedo que todo ese ruido mediático del que hablaba está generando. Alimentando el miedo alimentan su negocio. Desde los foros, desde las redes sociales (recordad: #comparteconcuidado), desde youtube. No voy a poner ni un solo enlace hacia ellos para no hacerles la propaganda que no merecen. Pero no estaría de más que las autoridades sanitarias competentes no perdieran de vista a estos sujetos que juegan con el miedo y la sensación de desamparo de gran parte de la población. Son de sobra conocidos, están en la noticia de "El País" con sus nombres y apellidos. Y sus acciones pueden llegar a ser tan graves como la propia enfermedad.
miércoles, 13 de agosto de 2014
La "casta homeopática" sigue su exitosa expansión
Antes de comenzar a leer esta entrada, una advertencia importante: no voy a hablar de política. Esta entrada no va de eso. Lo digo y lo anticipo para que ningún lector se sienta ofendido ni nada por el estilo.
¿De qué va esta entrada? Como algunas previas, de la homeopatía y otras pseudociencias y de su imparable penetración en programas de nuevos partidos políticos y de nuevos movimientos ciudadanos de marcado cariz político, aunque - de momento - no constituyan partidos.
Vámonos un momento a Cataluña. Existe allí un movimiento, la Assemblea Nacional Catalana, que encajaría en esa segunda categoría de "movimiento ciudadano" sin ser un partido. Pero su influencia en Cataluña no es precisamente poca. Y elaboran textos programáticos sobre cómo ha de funcionar una hipotética Cataluña independiente. Y uno de esos textos programáticos está dedicado, por supuesto, a la salud, a cómo sería y qué características tendría un sistema sanitario catalán independiente.
El texto íntegro podéis consultarlo al final de la entrada.Vayamos a la página 9 y traduzco del catalán:
"Esta constitución debería definir los conceptos de MEDICINA, TERAPIA Y CIENCIAS DE LA SALUD como herramientas para que la población pueda disfrutar de una asistencia eficaz. Sin embargo, debería desarrollar las leyes que permitieran
definir claramente los conceptos de NACIMIENTO DIGNO, VIDA DIGNA y MUERTE DIGNA. Finalmente, se debería considerar la medicina como una realidad INTEGRADORA que incluyera la Homeopatía, la Acupuntura, la Medicina natural y otros aspectos que tengan una efectividad contrastada, como un derecho de los ciudadanos".
El subrayado es mío.
En la misma página 9, hacia el final de la misma, pone lo siguiente:
"Las medicinas complementarias (Homeopatía, Acupuntura, Medicina Natural,Osteopatía y otros, con una efectividad probada) deberían formar parte de las prestaciones básicas que se ofrecen a la población".
Subrayado mío nuevamente.
Para terminar, nos vamos a la página 18.
"La oficina de farmacia o botica es el despacho profesional del farmacéutico, en propiedad exclusiva o asociado con otros farmacéuticos para una sola farmacia, por lo que el farmacéutico es el titular, o responsable cotitular con los farmacéuticos asociados, encargados de custodiar, elaborar y dispensar medicamentos y productos sanitarios, así como de dispensar productos de ortopedia, fitoterapia, naturopatía, dermofarmacia y homeopatía, que afectan a la salud humana y de animales".
¿Qué podemos decir de todo esto? Resulta sorprendente la capacidad de penetración que la homeopatía y otras medicinas alternativas (de..."¿efectividad probada-contrastada?" ¿¿¿???) para introducirse en propuestas programáticas que pretenden ser serias. Porque se supone que lo pretenden. Pero ya más que sorprendente resulta preocupante. Uno puede reír leyendo estas propuestas pero también sentir una preocupación cada vez más fundada.
Esperemos que la cordura y que la medicina basada en - efectivamente - intervenciones de efectividad probada y contrastada sea la que finalmente impere en los programas de partidos nuevos o antiguos. . Desde este blog seguiremos atentos a los acontecimientos y, por supuesto, seguiremos diciendo #NoSinEvidencia
martes, 15 de julio de 2014
Megasuicido homeopático fallido el pasado 12 de julio...
... por falta de muertos, entiéndase bien.
Posiblemente sea predicar en el desierto debido al poder e influencia de la "casta homeopática" que ya incluye en su composición desde prestigiosas (o ya no tanto) agencias de medicamentos y productos sanitarios hasta pintorescas propuestas de nuevos partidos políticos. El poder de la homeopatía no es, por supuesto, su eficacia sino su capacidad de "metastatizar", cuan neoplasia de alta malignidad, en diferentes entidades que poco o nada tienen que ver entre sí. Mucho dinero se mueve tras todo esto. Es la nueva "casta" homeopática, palabra de moda de la que me quedo con su primera acepción en el diccionario de la RAE:
Casta:
- "Ascendencia o linaje. Se usa también referido a los irracionales". El subrayado en negrita es mío. Fuente: Real Academia Española.
Todo este preámbulo para informaros, para los que no lo sepáis, de que el pasado día 12 de julio se celebró en muchas ciudades españolas un megasuicidio homeopático. Decenas de personas que se reunieron para consumir cantidades ingentes de "fármacos" ¿¿?? homeopáticos.
Quiero desde esta entrada dejaros referencias de otros blogs que se hicieron eco de esta iniciativa e incluso participaron en ella. Blogueros que - gracias a Dios - sobrevivieron a la iniciativa y no acabaron en urgencias ni en el camposanto:
- Vicente Baos (El Supositorio): "Un pseudosuicidio con un pseudomedicamento #NoSinEvidencia12J".
- Microsiervos: #NoSinEvidencia: "suicidio homeopático contra la regulación de estos productos por el Ministerio de Sanidad".
- Rafa Bravo (Primum Non Nocere): "Sobredosis homeopática 12/07/2014".
- Destejiendo el mundo: "Convocatoria contra la regulación homeopática del Ministerio de Sanidad #NoSinEvidencia".
Desde el blog "No Sin Evidencia" podemos consultar las personas y entidades que apoyaron esta convocatoria.
Y para finalizar, un par de repercusiones de esta iniciativa en la prensa generalista:
Público: "El 'suicidio' homeopático no mata".
El Confidencias: "Suicidio homeopático en Madrid".
Poco más que añadir a lo ya expuesto. Bueno, sí: seguiremos diciendo #NoSinEvidencia.
miércoles, 9 de julio de 2014
Aventuras y desventuras de la "casta homeopática"
Resulta curioso contemplar a gente y organismos tan dispares, en estructura y pensamiento político, unidos en esta causa tan peregrina como inútil e incluso peligrosa para los pacientes con enfermedades serias y que se decanten por las "medicinas alternativas" en vez de por la medicina convencional. ¿Qué nexo común tienen, qué intereses comparten?
Un famoso laboratorio de productos homeopáticos ha tenido que pagar la friolera de 12 millones de dólares para librarse de ir a juicio debido a la inefectividad de sus productos en Estados Unidos. Pero al parecer es solo eso, dinero. Porque el laboratorio sigue con su producción de productos milagrosos. Pagamos y seguimos. Y todos satisfechos.
También es curioso, para el que esto escribe, ver que las críticas hacia los que defienden la homeopatía y otras pseudociencias, o al menos quieren "regularizarlas", no son uniformes. Quienes critican a la AEMPS, por ejemplo, apenas han dicho nada sobre las intenciones del círculo de terapias naturales de "Podemos". Incluso se acusa a quienes critican a estos últimos de cosas tan peregrinas como "fachas", "reaccionarios"... ¿Es progresista ser homeópata? ¿La superstición es progresista? No les faltan defensores a los nuevos profetas de la homeopatía, defensores que califican, a los que piensan que todo esto de la homeopatía es una inmensa tomadura de pelo, de "fundamentalistas cientifistas". Ahí queda eso.
A mi me da igual quién defienda - o al menos contemporice con - la homeopatía. Desde este blog seguiremos diciendo #NoSinEvidencia , y defendiendo la práctica clínica basada en las mejores pruebas científicas disponibles. Y no vamos a hacer distinciones entre los defensores de las pseudociencias, sean de derechas o de izquierdas. Lo diga el PP, lo diga el PSOE, lo diga Podemos o lo diga Rappel.
jueves, 16 de enero de 2014
"¿Qué mal puede hacer?"
Desde este blog combatimos activamente el pensamiento mágico y cualquier tipo de pseudociencia que pueda tener un efecto pernicioso sobre la vida y la salud de las personas. Así que damos una calurosa bienvenida a la iniciativa "¿Qué mal puede hacer?".
Basada en la web británica "What's the harm?", desde "¿Qué mal puede hacer?" tiene varios y muy loables propósitos:
- Ante todo, sacar a la luz y plasmar aquellos casos en los que, por error, falta de información, desesperación, engaño, etc., algunas personas recurren a las pseudociencias, mancias, supersticiones, creencias, sectas y otros, relacionados con la decepción (en ingles “deception”), el ENGAÑO. Aunque este engaño no sea voluntario, tiene consecuencias, ya sean económicas, de salud, sociales, etc. Finalmente, tal como sucedió con Steve Jobs, Peter Sellers o Bob Marley, ese error puede llevar a la muerte. Desgraciadamente, aquí tocará contar más de un caso así.
- Facilitar una información, que actualmente está disgregada a la comunidades como la científica, o la escéptica, para que la puedan transmitir al resto de personas, pudiendo evitar esos daños o perjuicios.
- Crear una base de datos ágil y ordenada, para su consulta de forma sencilla por cualquiera interesado. La confianza está en que los buscadores de internet puedan también dar esta información antes que la “pseudo-información” que pueda conducir a cualquiera al daño que intentamos evitar.
- Con solo información veraz y real será posible concienciar al público de que la ciencia es lo que nos hace avanzar (solo hay que mirar los últimos 150 años, p.ej.), y tiene que estar a su disposición de una forma que le llegue.
Los temas que esta web aborda son muchos y variados. Y muchos de ellos tienen relación directa con la salud: homeopatía, energías (reiki), antivacunas...
"¿Qué mal puede hacer?" dispone de un blog, de una cuenta en Twitter y de una página en Facebook. Os animamos a seguirlos. Estamos seguros de que sus actualizaciones van a ser del máximo interés y van a provocar más de una ampolla en ciertos colectivos...
jueves, 19 de diciembre de 2013
Más sobre #NoSinEvidencia: cacerolada homeopática
La iniciativa #NoSinEvidencia, de la que ya hemos hablado en este blog y nacida para combatir, a la luz de la razón y del método científico, las intenciones de nuestra pintoresca AEMPS para dar "patente de corso" a la homeopatía en nuestro país, ha añadido recientemente dos vídeos. Los podéis ver en el blog de la iniciativa pero también os los voy a insertar en esta entrada.
El primero de los dos vídeos explica el Manifiesto de la iniciativa:
...Y el segundo de ellos es la manifestación activa de nuestra protesta en forma de cacerolada. Cacerolada homeopática, por supuesto. Cuelgo este vídeo hoy aunque la cacerolada en cuestión tuvo lugar en las redes sociales el pasado martes a las 21 horas. Pero en fin, uno no llega a todo. Y la cacerolada sigue vigente, hoy igual que hace 48 horas.
Desde este blog os seguiremos informando sobre las actividades de esta iniciativa con el fin de que la irracionalidad no sea la norma en la toma de decisiones a la hora de aprobar o no determinados productos de uso sanitario.
viernes, 3 de febrero de 2012
La leche no produce mocos, segunda parte
Los medios de comunicación generalistas tienen una responsabilidad muy grande. Su poder de influencia sobre la población es tal que deben tomarse todas las molestias posibles para emitir información veraz y sostenida en las mejores pruebas científicas disponibles sobre temas relacionados con la salud de la población.
Esto no siempre sucede así. Hace dos días, un lector del blog (gracias, Manuel) me puso sobre aviso sobre una cuña informativa radiofónica que os inserto a continuación. Dura dos minutos. Escuchadla:
¿Lo habéis escuchado? Bien. Pues insistimos de nuevo desde este blog que ni la leche, ni la caseína que contiene la leche de vaca, producen mocos. Ya lo dijimos en su día y lo repetimos hoy. Por hacer un chiste malo: decir que "la leche produce mocos" es algo tan absurdo como, por ejemplo, la afirmación contraria ("los mocos producen leche"). En cuanto a la "mala asimilación del calcio" de los norteamericanos, ¿qué significa exactamente eso? Los norteamericanos tienen, efectivamente, problemas alimentarios: los derivados de la comida basura, los que los conducen a tener una de las tasas de obesidad mórbida más elevadas del planeta.
Los medios de comunicación generalistas (como el que traemos hoy aquí a este blog) deberían cuidar muy mucho qué es lo que dicen porque sus palabras llegan a la gente y sus mensajes, para bien o para mal, son escuchados. Luego somos los médicos, en nuestras consultas, los encargados de intentar deshacer y desmontar todas estas informaciones erróneas.
¡Ah! Y recordamos que la lactosa, contenida tanto en la leche materna como en la de vaca, favorece la absorción del calcio en el intestino. Esto es de una importancia crucial sobre todo en los lactantes y niños pequeños, en fase de crecimiento rápido. Someter a los niños a una eliminación de las leches que contienen lactosa de la dieta sin una razón médica que lo justifique es una decisión que perjudica al niño.
Otro día lo dedicaremos a otro tipo de cuñas radiofónicas, esta vez publicitarias: las que recomiendan "productos milagro". Lamentablemente nuestras principales cadenas radiofónicas están repletas de estos pseudomensajes de salud.
viernes, 27 de enero de 2012
Australia: los antivacunas pagarán más a hacienda
Así es. Lo podemos leer en muchos sitios estos días. Yo lo he leido en la web del Comité Asesor de Vacunas (CAV). Y la noticia se puede ampliar a través de diversos medios de comunicación nacionales e internacionales.
No sé si es la mejor medida, pero yo estoy totalmente de acuerdo con ella. Hemos tratado en este blog hasta la saciedad el problema de los niños no vacunados por "libre" decisión de sus padres, niños que, de este modo, son sometidos gratuita e irresponsablemente por sus progenitores a padecer una larga serie de enfermedades potencialmente graves e incluso mortales.
La epidemia de Sarampión que se ha padecido recientemente en España y en toda Europa es una vergüenza. Esta enfermedad, de morbimortalidad nada desdeñable, ha generado 30.000 casos en Europa. Se registraron 26 encefalitis y ocho pacientes murieron de una enfermedad que debería estar ya erradicada de nuestro planeta como en su día lo fue la Viruela.
Los padres que rechazan la vacunación para sus hijos están poniendo en riesgo además la salud de los hijos de los demás. Y de muchos adultos. La irresponsabilidad, así, se extiende mucho más allá de su propio ámbito familiar.
En la web del CAV podemos leer:
"El gobierno federal australiano anuncia que los padres que no tengan bien vacunados a sus hijos no tendrán derecho al benefico fiscal que se aplica a las familias con descendencia (Family Tax Benefit) y que puede alcanzar los 2.100 dólares australianos (1.500 euros) por hijo.
La medida está previsto que entre en vigor en julio de 2012, realizándose el control al año, a los dos y a los cinco años de edad.
La Ministra de Salud, Nicola Roxon, ha afirmado: “Sabemos que las vacunaciones son fundamentales para la salud y es por eso por lo que queremos asegurarnos de que los niños se vacunan en el momento adecuado”.
En Australia, el 11% de los niños de 5 años no están vacunados".
Quizá sea el momento de que aquí en España los padres que libre e irresponsablemente no vacunan a sus niños contribuyan económicamente al Estado para compensar el daño que, también libre e irresponsablemente, están produciendo a sus hijos y a los de los demás. ¿Quién le pone el cascabel a este gato en nuestro país?
miércoles, 2 de noviembre de 2011
"El fraude en la salud: sea inteligente, sea consciente, sea precavido"
Este es el título de un excelente anuncio de la FDA dirigido a proteger a la población general y a millones de enfermos en partiicular sobre los cientos de productos-milagro que se publicitan en prensa, radio y televisión y que - ay... - incluso se venden en algunas farmacias.
Una imagen - en este caso un video - vale más que mil palabras. No os lo perdais.
Una imagen - en este caso un video - vale más que mil palabras. No os lo perdais.
jueves, 21 de julio de 2011
Que no. Que la leche no produce mocos
Twitter, Facebook, ahora Google Plus... Todas son herramientas excelentes para difundir información.
Hay, por ejemplo, diversas cuentas de Twitter dirigidas a padres y ciudadanos en general preocupados por la salud infantil. Muchas de ellas transmiten buena información, están bien asesoradas. Pero de vez en cuando se leen ciertas afirmaciones - varias en los últimos días, en cuentas de Twitter que sigo - que deben ser refutadas por ser falsas. Afirmaciones, además, que "calan" en muchos padres y madres, Y luego, en la consulta, uno se encuentra con que el niño ya es "víctima" de las acciones de algunos bienintencionados pero despistados progenitores.
A ver: la leche no produce mocos. Seamos serios. Lo único que tienen en común la leche (alimento esencial donde los haya) y un niño menor de dos años es la coincidencia en el tiempo entre los frecuentes catarros de repetición propios de esa edad y la ingesta de leche, que es un alimento esencial de la dieta precisamente en esa edad. Es coincidencia temporal de ambas situaciones pero una no es consecuencia de la otra.
La retirada de la leche de la dieta a esa edad es una importante transgresión dietética que puede tener consecuencias negativas para el niño al ser la lactosa un elemento fundamental para la adecuado absorción de calcio (entre otros nutrientes).
No vale sustituir la leche de vaca entera por otros sucedáneos (leche de soja, leche sin lactosa...) porque la lactosa es esencial. Por supuesto, más disparatado aún sería sustituir la leche materna (que tiene lactosa además de otros nutrientes imprescindibles para la correcta nutrición y desarrollo del lactante).
No sé realmente de donde salió esta crencia tan absurda como difundida. No somos los primeros en denunciarla. Ya lo hizo, por ejemplo, Amalia Arce en su blog "Diario de una Mamá Pediatra", en su entrada "Leyenda urbana: la leche de vaca produce mocos". Entrada de obligada lectura.
Sé que la mayoría de padres son sensatos. También sé - lamentablemente - que hay colegas que fomentan estas prácticas nutricionales perjudiciales. Así que si esta entrada sirve para aclarar conceptos sobre este tema, habrá cumplido con su función. Combatamos la "mocofobia" con sentido común y no con manipulaciones dietéticas absurdas.
viernes, 21 de enero de 2011
Un poco de humor: ¿Y si no vacunáramos?
De cara al fin de semana vamos a introducir una nota de humor... aunque sea en un tema que nos preocupa y mucho: las vacunaciones y la negativa de algunos padres - amparada en estudios pseudocientíficos fraudulentos y engañosos, como ya hemos repetido varias veces en este blog, como el del tristemente famoso Dr. Wakefield - a administrárselas a sus hijos.
Si los pediatras tuviéramos que escoger tan sólo una actividad de prevención primaria, escogeríamos la vacunación. ¿Qué pasaría si dejáramos de vacunar?
El vídeo lo he capturado desde Facebook, vía Carmen García Rebollar. Gracias, Carmen.
Si los pediatras tuviéramos que escoger tan sólo una actividad de prevención primaria, escogeríamos la vacunación. ¿Qué pasaría si dejáramos de vacunar?
El vídeo lo he capturado desde Facebook, vía Carmen García Rebollar. Gracias, Carmen.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Los peligros de la "medicina complementaria y alternativa" en los niños
Muchos partidarios de las llamadas "medicinas alternativas" alegan su presunta falta de efectos adversos, su inocuidad. Sin embargo, un reciente estudio nos da una perspectiva mucho más preocupante del problema.
Se ha publicado en la revista Archives of Diseases in Childhood un estudio emplazado en Australia. En él se han recogido, durante tres años, todos los efectos adversos asociados a la utilización de remedios pertenecientes a la "medicina complementaria y alternativa", tal y como es definida por los autores del trabajo.
Los resultados son preocupantes: se registraron 39 efectos adversos y 4 fallecimientos.
Los autores identifican varios hechos especialmente preocupantes: además de la consabida "no utilización" de la medicina convencional, se constataron cambios en la medicación realizados por personas dedicadas a este tipo de medicina alternativa (por ejemplo, retirada de medicamentos para el tratamiento de crisis convulsivas) así como restricciones dietéticas injustificadas por dermopatías que produjeron como consecuencia una desnurición de los niños afectados. Tanto los cambios de medicación (de convencionales a "alternativos") como la desnutrición fueron la causa directa de estas muertes.
Los autores del trabajo se muestran lógicamente preocupados por sus hallazgos así como por la posibilidad real de que exista un infrarregistro de los efectos adversos asociados a medicinas complementarias o alternativas.
La noticia ha sido comentada en medios de comunicación anglosajones. Y es curioso comprobar cómo, desde los partidarios de estas medicinas alternativas, a veces se emiten mensajes con sentido común. Edzard Ernst, profesor de Medicina Complementaria en la Universidad de Exeter, declara por ejemplo que "recursos inertes como la homeopatía, a pesar de que en sí mismos son inofensivos, pueden ser potencialmente mortales cuando reemplazan tratamientos eficaces".
No tenemos estudios sobre efectos adversos en nuestro medio como consecuencia de la utilización de la medicina alternativa en niños. Y sería bueno disponer de ellos dado el progresivo éxito de público que esta medicina está alcanzando en nuestro país. Seguramente nos llevaríamos alguna lamentable sorpresa como la de nuestros colegas de Australia.
martes, 30 de noviembre de 2010
Ideas erróneas sobre vacunas (y VI): "La administración simultánea de varias vacunas puede sobrecargar el sistema inmunitario"
Con la entrada de hoy finalizamos nuestro particular repaso sobre las creencias erróneas sobre las vacunas.
La sexta creencia errónea se formula en la web de la OMS, de forma completa, de la siguiente manera:
"La administración simultánea a un niño de varias vacunas para enfermedades diferentes aumenta el riesgo de efectos secundarios perjudiciales y puede sobrecargar el sistema inmunitario"
De nuevo nos enfrentamos a una creencia extendidísima, y a uno de los "argumentos" más frecuentemente esgrimidos por los grupos antivacuna. Veamos que nos dicen al respecto los CDC, a través de la web de la OMS. Nuevamente me limito a resaltar en negrita algunos aspectos que me parecen importantes.
"Los niños se exponen cada día a numerosos antígenos extraños. La ingestión de alimentos introduce bacterias nuevas en el organismo y hay numerosas bacterias que proliferan en la boca y la nariz, lo que ocasiona la exposición del sistema inmunitario a antígenos adicionales. Una rinofaringitis vírica expone al niño a entre cuatro y diez antígenos y una amigdalitis estreptocócica a entre 25 y 50. Según el informe Adverse Events Associated with Childhood Vaccines (incidentes adversos asociados con las vacunas infantiles), publicado en 1994 por el Institute of Medicine de los Estados Unidos: «Teniendo en cuenta estos incidentes normales, parece improbable que el número de antígenos independientes que contienen las vacunas infantiles […] pudiera constituir una carga adicional apreciable sobre el sistema inmunitario que pudiera tener un efecto inmunodepresor».
En efecto, los datos científicos disponibles indican que la vacunación simultánea con vacunas múltiples no ocasiona ningún efecto perjudicial para el sistema inmunitario normal del niño.
Se ha realizado cierto número de estudios y exámenes para analizar los efectos de la administración simultánea de diversas combinaciones de vacunas. Estos estudios han mostrado que las vacunas recomendadas son tan eficaces en combinación como de forma individual y que las combinaciones no aumentan el riesgo de incidentes secundarios adversos.
Se están investigando actualmente formas de combinar más antígenos en una inyección de vacunación única (por ejemplo, combinar la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola [SPR] con la de la varicela), para proporcionar todas las ventajas de las vacunas individuales reduciendo el número de inyecciones. Dos factores de orden práctico hacen deseable la administración de varias vacunas a un niño en una sola visita. El primero es que es preferible vacunar a los niños lo antes posible para protegerlos durante los primeros meses de vida en que son muy vulnerables. Para ello, generalmente se administran vacunas inactivadas a partir de los dos meses y vacunas atenuadas a los 12 meses, por lo que tienden a coincidir las fechas de administración previstas de las diversas dosis de vacunas. El segundo es que la administración simultánea de varias vacunas reduce el número de visitas al consultorio médico para la vacunación, lo que ahorra a los progenitores tiempo y dinero y puede ser menos traumático para el niño. En países en los que el contacto con el sistema sanitario es frecuentemente escaso, existe la ventaja adicional de asegurar que no se dejan pasar oportunidades de completar el programa de vacunación infantil recomendado.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)".
Nosotros también lo agradecemos.
La sexta creencia errónea se formula en la web de la OMS, de forma completa, de la siguiente manera:
"La administración simultánea a un niño de varias vacunas para enfermedades diferentes aumenta el riesgo de efectos secundarios perjudiciales y puede sobrecargar el sistema inmunitario"
De nuevo nos enfrentamos a una creencia extendidísima, y a uno de los "argumentos" más frecuentemente esgrimidos por los grupos antivacuna. Veamos que nos dicen al respecto los CDC, a través de la web de la OMS. Nuevamente me limito a resaltar en negrita algunos aspectos que me parecen importantes.
"Los niños se exponen cada día a numerosos antígenos extraños. La ingestión de alimentos introduce bacterias nuevas en el organismo y hay numerosas bacterias que proliferan en la boca y la nariz, lo que ocasiona la exposición del sistema inmunitario a antígenos adicionales. Una rinofaringitis vírica expone al niño a entre cuatro y diez antígenos y una amigdalitis estreptocócica a entre 25 y 50. Según el informe Adverse Events Associated with Childhood Vaccines (incidentes adversos asociados con las vacunas infantiles), publicado en 1994 por el Institute of Medicine de los Estados Unidos: «Teniendo en cuenta estos incidentes normales, parece improbable que el número de antígenos independientes que contienen las vacunas infantiles […] pudiera constituir una carga adicional apreciable sobre el sistema inmunitario que pudiera tener un efecto inmunodepresor».
En efecto, los datos científicos disponibles indican que la vacunación simultánea con vacunas múltiples no ocasiona ningún efecto perjudicial para el sistema inmunitario normal del niño.
Se ha realizado cierto número de estudios y exámenes para analizar los efectos de la administración simultánea de diversas combinaciones de vacunas. Estos estudios han mostrado que las vacunas recomendadas son tan eficaces en combinación como de forma individual y que las combinaciones no aumentan el riesgo de incidentes secundarios adversos.
Se están investigando actualmente formas de combinar más antígenos en una inyección de vacunación única (por ejemplo, combinar la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola [SPR] con la de la varicela), para proporcionar todas las ventajas de las vacunas individuales reduciendo el número de inyecciones. Dos factores de orden práctico hacen deseable la administración de varias vacunas a un niño en una sola visita. El primero es que es preferible vacunar a los niños lo antes posible para protegerlos durante los primeros meses de vida en que son muy vulnerables. Para ello, generalmente se administran vacunas inactivadas a partir de los dos meses y vacunas atenuadas a los 12 meses, por lo que tienden a coincidir las fechas de administración previstas de las diversas dosis de vacunas. El segundo es que la administración simultánea de varias vacunas reduce el número de visitas al consultorio médico para la vacunación, lo que ahorra a los progenitores tiempo y dinero y puede ser menos traumático para el niño. En países en los que el contacto con el sistema sanitario es frecuentemente escaso, existe la ventaja adicional de asegurar que no se dejan pasar oportunidades de completar el programa de vacunación infantil recomendado.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)".
Nosotros también lo agradecemos.
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viernes, 26 de noviembre de 2010
Ideas falsas sobre vacunas (V): "En mi país, las enfermedades evitables por vacunación se han eliminado virtualmente, luego no es necesario que vacune a mi hijo"
Seguimos nuestro recorrido por las falsas creencias e ideas erróneas acerca de las vacunas, creencias e ideas que, promovidas por los grupos antivacunas, tan flaco favor están haciendo a muchos padres y niños.
La idea falsa de hoy es de las que más éxito disfruta:
"En mi país, las enfermedades evitables por vacunación se han eliminado virtualmente, luego no es necesario que vacune a mi hijo"
Veamos la respuesta de los CDC a través de la web de la OMS (los subrayados en negrita, remarcando aquellos aspectos más importantes, son míos):
"Es cierto que la vacunación ha permitido reducir la incidencia de la mayoría de las enfermedades evitables por vacunación a niveles muy bajos en la mayoría de los países. No obstante, algunas de estas enfermedades aún son frecuentes —incluso epidémicas— en otras partes del mundo. Los viajeros pueden llevar estas enfermedades a cualquier país sin saberlo, y si la comunidad de dicho país no estuviera protegida por las vacunaciones, estas enfermedades se extenderían rápidamente por toda la población, ocasionando epidemias en dicho país.
Además, los relativamente pocos casos que pudieran existir actualmente en un país podrían incrementarse hasta decenas o cientos de miles de casos si no fuera por la protección que ofrecen las vacunas. Por consiguiente, debemos seguir vacunándonos, por dos motivos.
El primero es para protegernos nosotros mismos. Aunque creamos que la probabilidad de sufrir alguna de estas enfermedades es pequeña, las enfermedades siguen presentes y pueden infectar a cualquiera que no esté protegido.
El segundo motivo es que debemos proteger a las personas de nuestro entorno. Cierto número reducido de personas no pueden ser vacunadas (debido, por ejemplo, a alergias graves a los componentes de las vacunas) y una pequeña proporción no responde a las vacunas. Estas personas están expuestas a la enfermedad y su única posibilidad de estar protegidas es que las personas de su entorno sean inmunes y no puedan transmitirles la enfermedad. Un programa de vacunación eficaz, como una sociedad eficaz, depende de la colaboración de todas las personas para asegurar el bien de todos. Consideraríamos irresponsable que un conductor de automóvil hiciera caso omiso de todas las normas de tráfico confiando en que los demás conductores tuvieran cuidado de no chocar con él o ella. Por el mismo motivo, no deberíamos apoyarnos en las personas de nuestro entorno para frenar la difusión de una enfermedad; también nosotros debemos contribuir en lo posible.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."
Nada que añadir, salvo insistir en la idea de responsabilidad y de solidaridad colectiva. La no vacunación de un niño por causas no justificadas perjudica a ese niño y a muchos otros de su entorno cercano que por edad u otros motivos no pueden recibir alguna de las vacunas del calendario oficial.
La idea falsa de hoy es de las que más éxito disfruta:
"En mi país, las enfermedades evitables por vacunación se han eliminado virtualmente, luego no es necesario que vacune a mi hijo"
Veamos la respuesta de los CDC a través de la web de la OMS (los subrayados en negrita, remarcando aquellos aspectos más importantes, son míos):
"Es cierto que la vacunación ha permitido reducir la incidencia de la mayoría de las enfermedades evitables por vacunación a niveles muy bajos en la mayoría de los países. No obstante, algunas de estas enfermedades aún son frecuentes —incluso epidémicas— en otras partes del mundo. Los viajeros pueden llevar estas enfermedades a cualquier país sin saberlo, y si la comunidad de dicho país no estuviera protegida por las vacunaciones, estas enfermedades se extenderían rápidamente por toda la población, ocasionando epidemias en dicho país.
Además, los relativamente pocos casos que pudieran existir actualmente en un país podrían incrementarse hasta decenas o cientos de miles de casos si no fuera por la protección que ofrecen las vacunas. Por consiguiente, debemos seguir vacunándonos, por dos motivos.
El primero es para protegernos nosotros mismos. Aunque creamos que la probabilidad de sufrir alguna de estas enfermedades es pequeña, las enfermedades siguen presentes y pueden infectar a cualquiera que no esté protegido.
El segundo motivo es que debemos proteger a las personas de nuestro entorno. Cierto número reducido de personas no pueden ser vacunadas (debido, por ejemplo, a alergias graves a los componentes de las vacunas) y una pequeña proporción no responde a las vacunas. Estas personas están expuestas a la enfermedad y su única posibilidad de estar protegidas es que las personas de su entorno sean inmunes y no puedan transmitirles la enfermedad. Un programa de vacunación eficaz, como una sociedad eficaz, depende de la colaboración de todas las personas para asegurar el bien de todos. Consideraríamos irresponsable que un conductor de automóvil hiciera caso omiso de todas las normas de tráfico confiando en que los demás conductores tuvieran cuidado de no chocar con él o ella. Por el mismo motivo, no deberíamos apoyarnos en las personas de nuestro entorno para frenar la difusión de una enfermedad; también nosotros debemos contribuir en lo posible.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."
Nada que añadir, salvo insistir en la idea de responsabilidad y de solidaridad colectiva. La no vacunación de un niño por causas no justificadas perjudica a ese niño y a muchos otros de su entorno cercano que por edad u otros motivos no pueden recibir alguna de las vacunas del calendario oficial.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Creecias erróneas sobre vacunas (IV): "Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún"
Sigamos nuestro repaso sobre las creencias erróneas más frecuentes sobre las vacunas, de la mano de los CDC y de la OMS.
La cuarta creencia, tan errónea como extendida, puede formularse de la siguiente forma:
"Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún".
Veamos qué nos dicen las pruebas científicas (texto copiado tal cual de la web de la OMS. Los subrayados en negrita son míos):
«Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún»
Lo cierto es que es mucho más probable que la salud de un niño se vea gravemente afectada por una de estas enfermedades que por cualquier vacuna. Cualquier caso de afección grave o muerte ocasionado por las vacunas es lamentable, pero es evidente que las ventajas de la vacunación superan con creces a sus escasos riesgos y que sin las vacunas se producirían muchas más afecciones y defunciones. Ciertamente, disponer de una intervención médica tan eficaz como la vacunación para la prevención de enfermedades y no utilizarla sería desaprensivo.
La cuarta creencia, tan errónea como extendida, puede formularse de la siguiente forma:
"Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún".
Veamos qué nos dicen las pruebas científicas (texto copiado tal cual de la web de la OMS. Los subrayados en negrita son míos):
«Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún»
A pesar de lo que sugieren muchas publicaciones contrarias a las vacunas, éstas son en realidad muy seguras. La mayoría de los acontecimientos adversos asociados con las vacunas son menores y temporales, como dolor en el brazo o fiebre leve. A menudo, pueden contrarrestarse tomando paracetamol tras la vacunación. Los acontecimientos más graves son muy poco frecuentes (del orden de uno por cada mil a uno por cada millón de dosis), y algunos son tan poco frecuentes que no es posible evaluar el riesgo de forma exacta. En cuanto a las defunciones que se pueden atribuir de forma plausible a las vacunas son, asimismo, tan escasas que es difícil evaluar estadísticamente el riesgo. Cada fallecimiento notificado a los ministerios de salud se examina generalmente de forma concienzuda para evaluar si está realmente relacionado con la administración de una vacuna y, en tal caso, cuál es la causa concreta. Cuando, tras una investigación cuidadosa de un incidente, se considera que está realmente relacionado con una vacuna, en la mayoría de los casos se comprueba que se debe a un error en el programa, no relacionado con la elaboración de la vacuna.
La vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTT) y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
Un mito que parece que no termina de desaparecer es el de que la vacuna DTT (DTP en inglés) ocasiona el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Esta idea surgió porque una proporción apreciable de fallecimientos de niños víctimas de este síndrome han sido vacunados poco antes con la vacuna DTT. Un análisis superficial de este dato parece sugerir la existencia de una relación causal; sin embargo, este razonamiento es erróneo: siguiendo un razonamiento similar, se podría afirmar que la ingesta de pan ocasiona accidentes de automóvil, dado que probablemente se podría comprobar que la mayoría de los conductores que sufren accidentes han consumido pan en las 24 horas anteriores al accidente.
Si se tiene en cuenta que la mayoría de los niños que son víctimas del síndrome de muerte súbita del lactante están en el período de la infancia en el que se administran las tres inyecciones de DTT, cabe esperar que, simplemente por efecto del azar, una inyección de DTT preceda a un número considerable de muertes por el SMSL. De hecho, cuando se realizaron varios estudios bien controlados durante la década de 1980, los investigadores determinaron, casi de forma unánime, que el número de fallecimientos por el SMSL asociados en el tiempo con la administración de vacunas DTT estaba en el margen que cabría esperar por efecto del azar. En otras palabras, los casos de SMSL se hubieran producido igualmente aunque no se hubieran administrado las vacunas.
De hecho, en varios de los estudios se registró una menor frecuencia de muertes por el SMSL entre los niños que habían recibido poco antes una inyección de vacuna DTT. El Institute of Medicine de los Estados Unidos declaró que «todos los estudios controlados que han estudiado a niños vacunados y no vacunados han determinado la inexistencia de una asociación […] o bien una disminución del riesgo […] de SMSL en los niños vacunados» y concluyó que «las pruebas no indican la existencia de una relación causal entre la vacuna [DTT] y el SMSL».
No obstante, no basta con analizar únicamente los riesgos, sino que hay que sopesar siempre los riesgos y las ventajas. Incluso si sólo se produce un caso de incidente adverso grave por cada millón de dosis de vacunas, la vacunación no se puede justificar si no produce ventajas. Si no se utilizaran las vacunas, habría muchos más casos de enfermedad, más efectos secundarios graves y más defunciones. Por ejemplo, según un análisis de las ventajas y los riesgos de las vacunas DTT, si en los Estados Unidos no hubiera un programa de vacunación el número de casos de tos ferina podría multiplicarse por un factor de 71 y el número de defunciones ocasionadas por la tos ferina podría cuadruplicarse. La comparación de los riesgos de las enfermedades con los de las vacunas nos puede servir de orientación sobre las ventajas de vacunar a nuestros niños.
Los riesgos de las enfermedades y los de las vacunas
| ENFERMEDAD | VACUNA |
| Sarampión | SPR (MMR en inglés) |
| Neumonía: 1 de cada 20 | Encefalitis o reacción alérgica grave: 1 por millón |
| Encefalitis: 1 entre 2.000 | |
| Muerte: 1 de cada 3.000 en países industrializados; hasta 1 de cada 5 en epidemias en países en desarrollo. | |
| Parotiditis | |
| Encefalitis: 1 de cada 300 | |
| Rubéola | |
| Síndrome de rubéola congénita; 1 de cada 4 (si la madre se infecta al comienzo de la gestacíon) | |
| Difteria | DTT (DTP en inglés) |
| Muerte: 1 de cada 20 | Llanto continuo, con posterior recuperación total: 1 de cada 100 |
| Tétanos | Convulsiones o choque, con posterior recuperación total: 1 de cada 1.750 |
| Muerte: 25 a 70 de cada 100en condiciones generales; 10 a 20 de cada 100 con cuidados intensivos adecuados. | Encefalopatía aguda: 0 a 10,5 de cada 1.000.000 |
| Tos ferina | Muerte: ningún caso comprobado |
| Neumonía: 1 de cada 8 | |
| Encefalitis: 1 de cada 20 | |
| Muerte: 1 de cada 200 |
Lo cierto es que es mucho más probable que la salud de un niño se vea gravemente afectada por una de estas enfermedades que por cualquier vacuna. Cualquier caso de afección grave o muerte ocasionado por las vacunas es lamentable, pero es evidente que las ventajas de la vacunación superan con creces a sus escasos riesgos y que sin las vacunas se producirían muchas más afecciones y defunciones. Ciertamente, disponer de una intervención médica tan eficaz como la vacunación para la prevención de enfermedades y no utilizarla sería desaprensivo.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización).
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jueves, 18 de noviembre de 2010
Ideas falsas sobre vacunación (III): "Existen "lotes defectuosos" de vacunas asociados con un número mayor de incidentes adversos y defunciones que otros"
Confieso que yo nunca había oído este argumento pero, siguiendo con el repaso que hacen los CDC sobre creencias erróneas acerca de las vacunas, vamos ver qué nos dicen exactamente sobre el mismo.
La idea falsa se formula así: "Existen "lotes defectuosos" de vacunas asociados con un número mayor de incidentes adversos y defunciones que otros. Los progenitores deben averiguar los números de estos lotes e impedir que sus hijos reciban vacunas pertenecientes a los mismos". Y leamos la respuesta en la web de la OMS:
"Esta idea falsa recibe, con frecuencia, una considerable difusión. En primer lugar, el concepto de «lote defectuoso» de vacuna, tal como se utiliza en este contexto, es erróneo. Se basa en la premisa de que las vacunas de un lote son más peligrosas cuanto mayor sea el número de informes de incidentes adversos asociados con dicho lote, y de que la consulta en una lista del número de informes correspondientes a cada lote permite a los progenitores determinar qué lotes de vacunas deben evitar.
Esta idea es equivocada, por los dos motivos siguientes.
La idea falsa se formula así: "Existen "lotes defectuosos" de vacunas asociados con un número mayor de incidentes adversos y defunciones que otros. Los progenitores deben averiguar los números de estos lotes e impedir que sus hijos reciban vacunas pertenecientes a los mismos". Y leamos la respuesta en la web de la OMS:
"Esta idea falsa recibe, con frecuencia, una considerable difusión. En primer lugar, el concepto de «lote defectuoso» de vacuna, tal como se utiliza en este contexto, es erróneo. Se basa en la premisa de que las vacunas de un lote son más peligrosas cuanto mayor sea el número de informes de incidentes adversos asociados con dicho lote, y de que la consulta en una lista del número de informes correspondientes a cada lote permite a los progenitores determinar qué lotes de vacunas deben evitar.
Esta idea es equivocada, por los dos motivos siguientes.
- La mayoría de los sistemas de vigilancia informan de los incidentes asociados en el tiempo con la recepción de vacunas, pero no debe interpretarse que estos informes implican causalidad. En otras palabras, la existencia de un informe de un incidente adverso tras la vacunación no implica que el acontecimiento haya sido causado por la vacuna. Es previsible, en términos estadísticos, que, meramente por azar, cierto número de niños vacunados recientemente sufran enfermedades graves, incluso fallezcan. Aunque es sabido que las vacunas pueden ocasionar efectos secundarios menores y temporales, como dolor o fiebre, existen muy pocas pruebas que vinculen la vacunación con problemas de salud permanentes o con fallecimientos. Lo cierto es que el hecho de que un sistema de vigilancia informe de un incidente adverso no implica que éste haya sido ocasionado por una vacuna.
- Los lotes de vacunas no son de igual tamaño. El tamaño de los lotes de vacunas puede oscilar desde varios cientos de miles a varios millones de dosis y algunos lotes de vacunas se distribuyen durante períodos mucho más largos que otros. Naturalmente, un lote de mayor tamaño o uno que se distribuye durante un período más largo estará asociado, simplemente por efecto del azar, con un número mayor de incidentes adversos. Además, dado que las tasas de mortalidad del conjunto de la población infantil son máximas durante el primer año de vida, se asocia un mayor número de fallecimientos producidos de forma coincidente con las vacunas administradas a lactantes que con las vacunas proporcionadas en momentos posteriores de la infancia. De modo que el conocimiento de que el lote A se ha asociado con x casos de incidentes adversos y el lote B con y casos no proporcionaría necesariamente información alguna acerca de la seguridad relativa de los dos lotes, incluso en el supuesto de que la vacuna fuera la causa de los incidentes. El examen de las listas publicadas de «lotes defectuosos» no ayudará a los progenitores a determinar qué vacunas son mejores o peores para sus hijos. La mayoría de los países disponen de un sistema que permite la retirada de los lotes de vacunas en los que el número y tipo de informes de incidentes adversos asociados con ese lote lleve a considerar que está asociado con un número mayor de incidentes adversos graves o defunciones que el que se produciría por efecto del azar. Todas las vacunas compradas a través del sistema de adquisición de vacunas del UNICEF cumplen las normas de seguridad y de calidad de la elaboración de la Organización Mundial de la Salud.
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miércoles, 17 de noviembre de 2010
Ideas falsas sobre vacunas (II): "La mayoría de las personas que enferman han sido vacunadas"
Proseguimos nuestro recorrido sobre las creencias erróneas sobre las vacunas.
Una frase que también podemos escuchar con frecuencia es que "La mayoría de las personas que enferman han sido vacunadas". Como ayer, copio y pego la respuesta a este argumento de los CDC y publicada en la web de la OMS (los subrayados en negrita son míos, porque me parecen puntos importantes sobre los que es necesario incidir):
"Este es otro argumento que se encuentra con frecuencia en las publicaciones contrarias a las vacunas; se pretende sugerir que esto demuestra que las vacunas no son eficaces. De hecho, es cierto que en una epidemia el número de enfermos vacunados es con frecuencia mayor que el de no vacunados, incluso en el caso de vacunas como la del sarampión, que sabemos que tiene una eficacia, cuando se utiliza de la forma recomendada, de alrededor del 98%.
La explicación de esta paradoja aparente se basa en dos factores. En primer lugar, ninguna vacuna tiene una eficacia del 100%. Para que las vacunas sean más seguras que la enfermedad, la bacteria o virus se destruye o debilita (se atenúa). Por razones relacionadas con las características propias de cada individuo, no todas las personas vacunadas desarrollan inmunidad. La mayoría de las vacunas administradas de forma sistemática en la infancia son eficaces en entre el 85% y el 95% de los receptores. En segundo lugar, en un país como los Estados Unidos las personas vacunadas son muchas más que las que no han sido vacunadas.
El siguiente ejemplo hipotético permitirá comprender mejor cómo la combinación de estos dos factores hace que puedan producirse epidemias en las que la mayoría de los enfermos han sido vacunados.
«En un colegio hay 1.000 estudiantes y ninguno ha tenido sarampión anteriormente. Todos los estudiantes menos cinco han recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión, de manera que están plenamente inmunizados. La totalidad de los estudiantes se expone al virus del sarampión y todos los estudiantes sensibles resultan infectados. Por supuesto, los cinco estudiantes no vacunados serán infectados. Pero es previsible que algunos de los 995 que han sido vacunados no respondan a la vacuna. La eficacia de dos dosis de la vacuna contra el sarampión puede ser superior al 99%. Siete estudiantes del colegio no responden a la vacuna y resultan también infectados. Por consiguiente, siete de los 12 casos, alrededor del 58%, son estudiantes plenamente vacunados.»
Como puede verse, esto no demuestra que la vacuna no haya funcionado, sólo que al haber sido vacunados la mayoría de los estudiantes del colegio, aquellos que fueron vacunados pero no respondieron a la vacuna son más que los que no fueron vacunados. El ejemplo puede analizarse desde otro punto de vista: el 100% de los estudiantes que no fueron vacunados enfermaron de sarampión, frente a menos del 1% de los que habían sido vacunados. La vacuna contra el sarampión protegió a la mayoría de los estudiantes; si ninguno hubiera sido vacunado se hubieran producido probablemente 1.000 casos de sarampión.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."
Una frase que también podemos escuchar con frecuencia es que "La mayoría de las personas que enferman han sido vacunadas". Como ayer, copio y pego la respuesta a este argumento de los CDC y publicada en la web de la OMS (los subrayados en negrita son míos, porque me parecen puntos importantes sobre los que es necesario incidir):
"Este es otro argumento que se encuentra con frecuencia en las publicaciones contrarias a las vacunas; se pretende sugerir que esto demuestra que las vacunas no son eficaces. De hecho, es cierto que en una epidemia el número de enfermos vacunados es con frecuencia mayor que el de no vacunados, incluso en el caso de vacunas como la del sarampión, que sabemos que tiene una eficacia, cuando se utiliza de la forma recomendada, de alrededor del 98%.
La explicación de esta paradoja aparente se basa en dos factores. En primer lugar, ninguna vacuna tiene una eficacia del 100%. Para que las vacunas sean más seguras que la enfermedad, la bacteria o virus se destruye o debilita (se atenúa). Por razones relacionadas con las características propias de cada individuo, no todas las personas vacunadas desarrollan inmunidad. La mayoría de las vacunas administradas de forma sistemática en la infancia son eficaces en entre el 85% y el 95% de los receptores. En segundo lugar, en un país como los Estados Unidos las personas vacunadas son muchas más que las que no han sido vacunadas.
El siguiente ejemplo hipotético permitirá comprender mejor cómo la combinación de estos dos factores hace que puedan producirse epidemias en las que la mayoría de los enfermos han sido vacunados.
«En un colegio hay 1.000 estudiantes y ninguno ha tenido sarampión anteriormente. Todos los estudiantes menos cinco han recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión, de manera que están plenamente inmunizados. La totalidad de los estudiantes se expone al virus del sarampión y todos los estudiantes sensibles resultan infectados. Por supuesto, los cinco estudiantes no vacunados serán infectados. Pero es previsible que algunos de los 995 que han sido vacunados no respondan a la vacuna. La eficacia de dos dosis de la vacuna contra el sarampión puede ser superior al 99%. Siete estudiantes del colegio no responden a la vacuna y resultan también infectados. Por consiguiente, siete de los 12 casos, alrededor del 58%, son estudiantes plenamente vacunados.»
Como puede verse, esto no demuestra que la vacuna no haya funcionado, sólo que al haber sido vacunados la mayoría de los estudiantes del colegio, aquellos que fueron vacunados pero no respondieron a la vacuna son más que los que no fueron vacunados. El ejemplo puede analizarse desde otro punto de vista: el 100% de los estudiantes que no fueron vacunados enfermaron de sarampión, frente a menos del 1% de los que habían sido vacunados. La vacuna contra el sarampión protegió a la mayoría de los estudiantes; si ninguno hubiera sido vacunado se hubieran producido probablemente 1.000 casos de sarampión.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."
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martes, 16 de noviembre de 2010
Ideas falsas sobre vacunas (I): "Las enfermedades ya habían comenzado a desaparecer antes de la introducción de las vacunas debido a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias"
La semana pasada casi fue monográfica en este blog. Todas las entradas trataron sobre diversos aspectos de las vacunas y de las enfermedades que previenen.
El tema es importante. Los CDC de Atlanta elaboraron un documento sobre ideas falsas o creencias erróneas y muy extendidas sobre las vacunas y su seguridad. Dicho documento, traducido al español, puede consultarse en la web de la OMS. Es extenso y, como recoge seis ideas falsas, dedicaremos a cada una entrada.
La primera idea falsa es la siguiente: "Las enfermedades ya habían comenzado a desaparecer antes de la introducción de las vacunas debido a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias". A continuación copio y pego la respuesta que ofrecen los CDC, respuesta que puede consultarse en la web de la OMS. Los subrayados en negrita son míos:
"En las publicaciones contrarias a la vacunación son muy frecuentes afirmaciones como esta que, al parecer, pretenden insinuar que las vacunas no son necesarias. La mejora de las condiciones socioeconómicas ha influido, sin duda, de forma indirecta, en la incidencia de las enfermedades. Una mejor alimentación y, desde luego, el desarrollo de los antibióticos y de otros tratamientos han incrementado las tasas de supervivencia de los enfermos; las condiciones de vida con menor grado de hacinamiento han reducido la transmisión de las enfermedades, y la disminución de las tasas de natalidad ha hecho descender el número de contactos de riesgo en el hogar. Pero un análisis de los datos reales de evolución histórica de la incidencia de enfermedades prácticamente no deja dudas acerca del significativo efecto directo de las vacunas, incluso en los tiempos modernos.
Por ejemplo, la incidencia de sarampión ha presentado máximos y mínimos periódicos a lo largo de los años, pero la reducción efectiva y permanente coincide con la homologación y uso generalizado de la vacuna contra el sarampión a partir de 1963. La incidencia de otras enfermedades evitables por vacunación muestra una evolución similar en términos generales y en todos los casos, excepto en el de la hepatitis B, se produce una disminución significativa del número de casos coincidiendo con el comienzo de la utilización de la vacuna correspondiente. (La incidencia de la hepatitis B no ha disminuido tanto, porque los lactantes vacunados en los programas sistemáticos no están expuestos a un riesgo alto de enfermar hasta que alcanzan al menos la adolescencia. En consecuencia, cabe esperar un retraso de 15 años desde el comienzo de la vacunación sistemática de los lactantes y la disminución significativa de la incidencia de la enfermedad.) La vacuna contra la Haemophilus influenzae tipo b (Hib) constituye otro buen ejemplo, dado que esta enfermedad estaba muy extendida de principios a mediados de la década de 1990, fecha en que se desarrollaron por fin vacunas conjugadas que pueden administrarse a lactantes. (La vacuna de polisacáridos disponible anteriormente no podía administrarse a los lactantes, el grupo en el que se producían la mayoría de los casos de la enfermedad.)
¿Acaso debemos creer que la mejora de las condiciones de salubridad ocasionó la reducción de la incidencia de cada una de las enfermedades justo cuando se introdujeron las correspondientes vacunas? Dado que las condiciones de salubridad no son mejores ahora que en 1990, resulta difícil atribuir a ningún factor diferente de la vacuna la virtual desaparición de la Hib en la población infantil en los últimos años en los países que cuentan con programas de vacunación sistemática contra esta enfermedad (en los Estados Unidos de América, se pasó de un número aproximado de 20.000 casos al año en años anteriores a 1.419 casos en 1993 y una tendencia decreciente).
Por último, podemos analizar las experiencias de varios países desarrollados tras dejar que disminuyeran las tasas de vacunación. Tres países —Gran Bretaña, Suecia y el Japón— dejaron de utilizar la vacuna contra la tos ferina por miedo a la vacuna. Las consecuencias fueron drásticas e inmediatas. En Gran Bretaña, tras la disminución de la tasa de vacunación contra la tos ferina en 1974 se produjo una epidemia que para el año 1978 había ocasionado más de 100.000 casos de tos ferina y 36 defunciones. En el Japón, por las mismas fechas, una disminución de las tasas de vacunación (del 70% a entre el 20% y el 40%) ocasionó un incremento brusco del número de casos de tos ferina: de 393 casos y ninguna defunción en 1974 a 13.000 casos y 41 defunciones en 1979. En Suecia, la tasa de incidencia anual de tos ferina por 100.000 niños de 0 a 6 años aumentó de 700 casos en 1981 a 3.200 en 1985.
Parece evidente, a tenor de estas experiencias, no sólo que si no fuera por las vacunas las enfermedades no desaparecerían, sino que si se interrumpiera la vacunación reaparecerían. Un caso más reciente es el de las grandes epidemias de difteria que se produjeron en la ex Unión Soviética en la década de 1990; las bajas tasas de vacunación primaria en niños y la falta de vacunas de refuerzo para adultos dieron lugar a un aumento del número de casos, de 839 casos en 1989 a casi 50.000 casos y 1.700 defunciones en 1994. Se produjeron al menos 20 casos importados en Europa y dos casos en ciudadanos de los EE.UU. que habían trabajado en la ex Unión Soviética.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)".
El tema es importante. Los CDC de Atlanta elaboraron un documento sobre ideas falsas o creencias erróneas y muy extendidas sobre las vacunas y su seguridad. Dicho documento, traducido al español, puede consultarse en la web de la OMS. Es extenso y, como recoge seis ideas falsas, dedicaremos a cada una entrada.
La primera idea falsa es la siguiente: "Las enfermedades ya habían comenzado a desaparecer antes de la introducción de las vacunas debido a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias". A continuación copio y pego la respuesta que ofrecen los CDC, respuesta que puede consultarse en la web de la OMS. Los subrayados en negrita son míos:
"En las publicaciones contrarias a la vacunación son muy frecuentes afirmaciones como esta que, al parecer, pretenden insinuar que las vacunas no son necesarias. La mejora de las condiciones socioeconómicas ha influido, sin duda, de forma indirecta, en la incidencia de las enfermedades. Una mejor alimentación y, desde luego, el desarrollo de los antibióticos y de otros tratamientos han incrementado las tasas de supervivencia de los enfermos; las condiciones de vida con menor grado de hacinamiento han reducido la transmisión de las enfermedades, y la disminución de las tasas de natalidad ha hecho descender el número de contactos de riesgo en el hogar. Pero un análisis de los datos reales de evolución histórica de la incidencia de enfermedades prácticamente no deja dudas acerca del significativo efecto directo de las vacunas, incluso en los tiempos modernos.
Por ejemplo, la incidencia de sarampión ha presentado máximos y mínimos periódicos a lo largo de los años, pero la reducción efectiva y permanente coincide con la homologación y uso generalizado de la vacuna contra el sarampión a partir de 1963. La incidencia de otras enfermedades evitables por vacunación muestra una evolución similar en términos generales y en todos los casos, excepto en el de la hepatitis B, se produce una disminución significativa del número de casos coincidiendo con el comienzo de la utilización de la vacuna correspondiente. (La incidencia de la hepatitis B no ha disminuido tanto, porque los lactantes vacunados en los programas sistemáticos no están expuestos a un riesgo alto de enfermar hasta que alcanzan al menos la adolescencia. En consecuencia, cabe esperar un retraso de 15 años desde el comienzo de la vacunación sistemática de los lactantes y la disminución significativa de la incidencia de la enfermedad.) La vacuna contra la Haemophilus influenzae tipo b (Hib) constituye otro buen ejemplo, dado que esta enfermedad estaba muy extendida de principios a mediados de la década de 1990, fecha en que se desarrollaron por fin vacunas conjugadas que pueden administrarse a lactantes. (La vacuna de polisacáridos disponible anteriormente no podía administrarse a los lactantes, el grupo en el que se producían la mayoría de los casos de la enfermedad.)
¿Acaso debemos creer que la mejora de las condiciones de salubridad ocasionó la reducción de la incidencia de cada una de las enfermedades justo cuando se introdujeron las correspondientes vacunas? Dado que las condiciones de salubridad no son mejores ahora que en 1990, resulta difícil atribuir a ningún factor diferente de la vacuna la virtual desaparición de la Hib en la población infantil en los últimos años en los países que cuentan con programas de vacunación sistemática contra esta enfermedad (en los Estados Unidos de América, se pasó de un número aproximado de 20.000 casos al año en años anteriores a 1.419 casos en 1993 y una tendencia decreciente).
Por último, podemos analizar las experiencias de varios países desarrollados tras dejar que disminuyeran las tasas de vacunación. Tres países —Gran Bretaña, Suecia y el Japón— dejaron de utilizar la vacuna contra la tos ferina por miedo a la vacuna. Las consecuencias fueron drásticas e inmediatas. En Gran Bretaña, tras la disminución de la tasa de vacunación contra la tos ferina en 1974 se produjo una epidemia que para el año 1978 había ocasionado más de 100.000 casos de tos ferina y 36 defunciones. En el Japón, por las mismas fechas, una disminución de las tasas de vacunación (del 70% a entre el 20% y el 40%) ocasionó un incremento brusco del número de casos de tos ferina: de 393 casos y ninguna defunción en 1974 a 13.000 casos y 41 defunciones en 1979. En Suecia, la tasa de incidencia anual de tos ferina por 100.000 niños de 0 a 6 años aumentó de 700 casos en 1981 a 3.200 en 1985.
Parece evidente, a tenor de estas experiencias, no sólo que si no fuera por las vacunas las enfermedades no desaparecerían, sino que si se interrumpiera la vacunación reaparecerían. Un caso más reciente es el de las grandes epidemias de difteria que se produjeron en la ex Unión Soviética en la década de 1990; las bajas tasas de vacunación primaria en niños y la falta de vacunas de refuerzo para adultos dieron lugar a un aumento del número de casos, de 839 casos en 1989 a casi 50.000 casos y 1.700 defunciones en 1994. Se produjeron al menos 20 casos importados en Europa y dos casos en ciudadanos de los EE.UU. que habían trabajado en la ex Unión Soviética.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)".
viernes, 12 de noviembre de 2010
¿Estamos a salvo del sarampión? Brote epidémico en Granada
Coincidiendo con la entrada de hace dos días, resulta que en España, en un colegio de Granada, está teniendo lugar un brote epidémico de sarampión. En niños no vacunados, por supuesto. Cabe recordar que el sarampión, junto con la poliomielitis, son dos de las enfermedades para las que se cuenta en la actualidad con los recursos técnicos necesarios (vacunas) para su erradicación del planeta, como sucedió en su día con la viruela. Si los niños se vacunan, claro está.
Ayer eran ya 20 los casos declarados. Algunos han precisado ingreso hospitalario. En la noticia de prensa podemos leer: "El primero de los casos se detectó en el Colegio de Infantil y Primaria Gómez Moreno, situado en el barrio del Albaicín, en un grupo de niños que no habían sido vacunados por sus padres, situación que dio lugar a la extensión del brote al resto de personas, cinco de ellas del centro educativo y sólo dos adultos". El subrayado en negrita es mío.
Ignoro las causas de la negativa de los padres a vacunar del sarampión (de hecho, a vacunar de la triple vírica, sarampión-parotiditis-rubeola). Puede ser por dejadez, por ignorancia, o por "creencias" (ya nos hemos referido en varias ocasiones en este blog a los grupos antivacunas). Pero las consecuencias están a la vista: la dejadez o irresponsabilidad de unos pocos padres la pagan sus propios hijos... y los hijos de los demás que, por edad, aún no habían podido recibir la correspondiente vacuna.
Es un hecho bien conocido en epidemiología que, cuando la cobertura vacunal global baja de determinado umbral, acaba por alcanzarse un número crítico de personas susceptibles en los que puede aparecer un brote epidémico. Lamentablemente, es lo que está sucediendo.
Sobre la vacuna del sarampión corrieron ríos de tinta cuando se le achacó una inexistente relación con el autismo. El 28 de enero de este año informábamos del fallo del Consejo General Médico británico en contra del Dr Andrew Wakefield, que en 1997 estableció esa falsa asociación. La revista Lancet, que publicó el artículo del Dr. Wakefield, ha procedido a retirarlo. Pero...
... Pero mucha gente, de forma incomprensible, sigue creyendo que todo se trata de una conspiración. Es triste contemplar cómo en pleno siglo XXI las pulseras holográficas, la homeopatía o las torías conspiranoicas antivacunas gozan de tan buena salud.
En cuanto a la vacuna del sarampión y su inexistente relación con el autismo, escribí en su día, a raíz de la investigación sobre el Dr. Wakefield, que "Cuando se siembra la sombra de la sospecha es muy difícil recuperar la confianza. El Dr. Wakefield ha optado por la huida hacia delante reafirmándose en sus teorías. Lamentablemente, muchos lo respaldarán. Vivimos tiempos en los que la conspiranoia y la pseudociencia gozan de muy buena salud".
Lamentablemente lo escrito entonces sigue - y seguirá...- siendo cierto. De la misma forma que hay personas que creen que la tierra es plana (y no es broma), el fenómeno antivacunas va creciendo y se va extendiendo. Las consecuencias las pagaremos todos.
Ayer eran ya 20 los casos declarados. Algunos han precisado ingreso hospitalario. En la noticia de prensa podemos leer: "El primero de los casos se detectó en el Colegio de Infantil y Primaria Gómez Moreno, situado en el barrio del Albaicín, en un grupo de niños que no habían sido vacunados por sus padres, situación que dio lugar a la extensión del brote al resto de personas, cinco de ellas del centro educativo y sólo dos adultos". El subrayado en negrita es mío.
Ignoro las causas de la negativa de los padres a vacunar del sarampión (de hecho, a vacunar de la triple vírica, sarampión-parotiditis-rubeola). Puede ser por dejadez, por ignorancia, o por "creencias" (ya nos hemos referido en varias ocasiones en este blog a los grupos antivacunas). Pero las consecuencias están a la vista: la dejadez o irresponsabilidad de unos pocos padres la pagan sus propios hijos... y los hijos de los demás que, por edad, aún no habían podido recibir la correspondiente vacuna.
Es un hecho bien conocido en epidemiología que, cuando la cobertura vacunal global baja de determinado umbral, acaba por alcanzarse un número crítico de personas susceptibles en los que puede aparecer un brote epidémico. Lamentablemente, es lo que está sucediendo.
Sobre la vacuna del sarampión corrieron ríos de tinta cuando se le achacó una inexistente relación con el autismo. El 28 de enero de este año informábamos del fallo del Consejo General Médico británico en contra del Dr Andrew Wakefield, que en 1997 estableció esa falsa asociación. La revista Lancet, que publicó el artículo del Dr. Wakefield, ha procedido a retirarlo. Pero...
... Pero mucha gente, de forma incomprensible, sigue creyendo que todo se trata de una conspiración. Es triste contemplar cómo en pleno siglo XXI las pulseras holográficas, la homeopatía o las torías conspiranoicas antivacunas gozan de tan buena salud.
En cuanto a la vacuna del sarampión y su inexistente relación con el autismo, escribí en su día, a raíz de la investigación sobre el Dr. Wakefield, que "Cuando se siembra la sombra de la sospecha es muy difícil recuperar la confianza. El Dr. Wakefield ha optado por la huida hacia delante reafirmándose en sus teorías. Lamentablemente, muchos lo respaldarán. Vivimos tiempos en los que la conspiranoia y la pseudociencia gozan de muy buena salud".
Lamentablemente lo escrito entonces sigue - y seguirá...- siendo cierto. De la misma forma que hay personas que creen que la tierra es plana (y no es broma), el fenómeno antivacunas va creciendo y se va extendiendo. Las consecuencias las pagaremos todos.
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