sábado, 8 de octubre de 2016

Cine y Pediatría (352): Ciertos asuntos de capital importancia... “Del rosa al amarillo”


Hay películas imposibles de etiquetar, por mucho que los cinéfilos y críticos cinematográficos se empeñen en catalogarlas dentro de un género o corriente cinematográfica en concreto. Existen igualmente historias que traspasan la pantalla para impregnarse en el alma y en el corazón del espectador de manera indeleble, aquellas marcadas a fuego en nuestro imaginario por más que pase el tiempo y pese a que en nuestra memoria se almacenen más películas de las que nuestro cerebro pueda asumir. Es lo que me pasó a mí cuando era un chaval y vi esta película por primera vez. Y en blanco y negro se grabaron estas dos historias en una, para muchos una obra maestra del cine español, quizás la película más intimista y personal que ha generado el cine español en toda su historia y que tiene prácticamente mi misma edad. 

Una obra que brota del imaginario de una personalidad única del arte español: el a menudo infravalorado humorista y director sevillano Manuel Summers (que, desgraciadamente, algunos recordarán solo por ser el padre de David Summers del grupo Hombres G), un autor maldito que ejerció su maestría tanto en el universo cinematográfico como en el del humor gráfico. Descendiente de una familia irlandesa afincada en España, onubense de corazón y madrileño de adopción, Summers fue quizás el cineasta con menor apoyo por parte de la crítica más sesuda de esa generación de autores españoles que en los años sesenta revolucionaron la forma de hacer cine en este país dentro de ese movimiento que se denominó El Nuevo Cine Español, autores marcadamente antifranquistas y que estaba compuesto, entre otros, por nombres como Carlos Saura (La caza, 1965; Peppermint frappé, 1967) Mario Camus (Los farsantes, 1963; Young Sánchez, 1964), Basilio Martín Patino (Nueve cartas a Berta, 1966; Del amor y otras soledades, 1968), Francisco Regueiro (El buen amor, 1963; Amador, 1966) o Miguel Picazo (La tía Tula, 1964; Oscuros sueños de agosto, 1967). 

Y esta obra es Del rosa al amarillo (1963) preciosa película de Manuel Summers con dos historias paralelas que rebosan amor: la primera protagonizadas por dos niños, la segunda por dos ancianos, ambas repletas de ternura que nace de una manera especial en estas dos etapas de la vida, tan lejanas y (quizás) tan parecidas. Y con ese eterno oxímoron de la vida: el deseo de ser mayores cuando somos niños y el deseo de ser niños cuando somos mayores. 

La cinta consta de dos partes y dos historias, cuyo único nexo es que son historias de amor en los dos extremos de la vida: la infancia y la senectud. Y la canción de los créditos iniciales ya nos pone en la pista... 

En la primera historia, que se presenta bajo el epígrafe de «Del rosa...», nos cuenta la pequeñas gran historia de amor de Guillermo (Pedro Díez del Corral), de 12 años, y de Margarita (Cristina Galbó), de 13, dos chicos de la misma pandilla de un barrio acomodado de Madrid, que confirmamos cuando los niños juegan (qué maravilla, niños jugando en la calle como antes y no adocenados con móviles y videoconsolas como ahora) entre las calles de ese barrio de Salamanca reconocible de los años sesenta. Entrañable voz en off sobre los pensamientos del pequeño Guillermo, con un pensamiento recurrente y que no se atreve a expresarle: "Hola Margarita. Tengo que hablarte de ciertos asuntos de capital importancia para mí... No puedo ocultarlo por más tiempo: te amo, te adoro, no sé vivir sin ti". Guillermo está preocupado por ser pequeño y reza para crecer deprisa y convertirse en un hombre fornido y velludo digno de ser el novio de Margarita. Al llegar el verano se tienen que separar porque Margarita se va con sus padres a la playa (a Alicante, cómo no...) y a él lo mandan a un campamento (de la OJE, cómo no...). Guillermo no olvida a Margarita durante este periodo, continúa pasándose el día pesando en ella y le escribe cartas de amor; pero en cambio Margarita conoce a un chico de 18 años y se hace su novia. Margarita le rompe el corazón a Guillermo cuando se lo dice y le devuelve la pulsera que éste le había regalado. Desconsolado Guillermo borra el nombre de Margarita del corazón que había dibujado en su libro de matemáticas, pero inmediatamente lo vuelve a poner, porque a pesar de todo sigue queriéndola. 

En esta historia no tiene desperdicio las escenas del colegio, que algunos recordaremos (más o menos) como esa particular declinación del verbo amar por el maestro, o la forma de dirigirse a los alumnos por parte del cura director del colegio, o esa figura del profesor fumando en clase...(no hace tanto se fumaba en todos los sitios, también en la tele, en hospitales, etc.). Y otro aspecto a destacar es la canción "Mirando al mar" del inmortal bolerista español Jorge Sepúlveda, verdadero leitmotiv de esta maravillosa historia de amor entre los niños Guillermo y Margarita. 

La segunda historia, bajo el epígrafe «... al amarillo», trata de una pareja de ancianos, Valentín (José Vicente Cerrudo) y Josefa (Lina Onesti), que viven en un asilo ubicado en Toledo. Se quieren en secreto, y se envían cartas de amor a escondidas para que no se enteren las monjas que regentan el asilo, y con ello juegan a rememorar su adolescencia ya lejana. Un día Valentín decide escaparse del asilo y vivir una nueva vida y le pide a Josefa que lo acompañe, pero a ella le da miedo, le dice que es una locura y que no irá con él. Valentín dice que él no puede vivir así y que la esperará hasta la una de la madrugada por si cambia de opinión. La anciana se siente incapaz de acompañarlo y llora la pérdida de su amor, pero a la mañana siguiente comprueba con alegría que Valentín no la ha abandonado y que se ha quedado por ella, al verlo sentado en el banco de siempre en el patio. Y aquí resuena el "Toda una vida" de Antonio Machín, cómo no. 

Y hoy ocupa esta película un lugar privilegiado en Cine y Pediatría, porque Manuel Summers es uno de los pocos directores españoles que ha centrado su filmografía en la infancia, la adolescencia y la juventud. Un equivalente a otros directores de otras latitudes, con más renombre que él (hablamos de François Truffaut en Francia o de Robert Mulligan en Estados Unidos), y por ello le reivindicamos. Quizás Del rosa al amarillo no alcance la plenitud de Los cuatrocientos golpes (1959) o de Matar a un ruiseñor (1962), pero también es una película mágica. Y al igual que recordamos el nombre de Antoine Doinel o de Atticus Finch, no deberíamos olvidar el de estas dos parejas de enamorados, Guillermo y Margarita, Valentín y Josefa.

Pero además de la película Del rosa al amarillo, cabe reivindicar dos obras más de Manuel Summers alrededor de la pediatría. Una de ellas es Adiós, cigüeña, adiós (1971) que parece concebida como una ampliación de la primera historia de Del rosa al amarillo (1963) centrada nuevamente en los amoríos adolescentes, con embarazo de por medio. La otra es Me hace falta un bigote (1986), sobre una historia de recuerdos de amores de la infancia, mezclada con un rodaje de cine dentro de la propia película.

Porque Del rosa al amarillo trata de ciertos asuntos de vital importancia..., al ser una de las más bellas poesías fílmicas que se hayan escrito sobre el amor como acto demoledor de la inocencia que habita en nuestros corazones. Y lo hace emparentando las dos épocas vitales en las que la inocencia gana la partida a la madurez, que no son otras que la infancia preadolescente y la solitaria vejez, dos universos paralelos (tan lejanos y tan similares) separados por los años de experiencia que llamamos ser adultos.

Y este es el viaje a que se nos invita en una película en blanco y negro: a viajar "del rosa" (los sueños del primer amor de infancia) "al amarillo" (el crepúsculo de la vida y de los sueños). Una película que ganó la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián de 1963 y que al verla de nuevo, sigue manteniendo vivo sus colores. Y que en un día tan especial para mí, hoy llega como un regalo. Porque hoy, que cumplo una cifra mágica de 55 años, sigo transitando del rosa al amarillo (como todos), y en el camino me he podido encontrar decenas de otros colores (como todos).

viernes, 7 de octubre de 2016

TRANSEXUALIDAD, un abordaje entre la ciencia y la conciencia


"Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños". Con estas bellas palabras del poeta libanés Khalil Gibran comenzó la Jornada sobre Enfoques actuales de la TRANSEXUALIDAD en la infancia y adolescencia de la Universidad Española a Distancia (UNED), que tuvo lugar el 5 de junio en un lugar emblemático, el Ateneo de Madrid. 
Y fue un curso con emociones y reflexiones, que atesoró con ciencia y conciencia un buen número de creencias, ocurrencias y evidencias sobre una realidad social poco conocida. Tuve la oportunidad de compartir como ponente la jornada con tres amigos con el color del arco iris: Dña. Carla Antonelli (Diputada de la Asamblea de Madrid por el PSOE. Responsable de familias, menores y temas LGTBI en la Comisión de Políticas Sociales y Familia), Dña. África Pastor (Presidenta de Fundación Daniela) y el Dr. José Luis Pedreira (Psiquiatra Infanto-Juvenil y Profesor UNED). 

Pues bien, estos tres expertos y líderes en el tema de la transexualidad y movimiento LGTBI estarán en Alicante en dos próximos eventos: 
- El 21 de octubre por la tarde en el XXXIV Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina (CNEM), orientado solo a los 500 estudiantes de Medicina de España y otros países que se darán cita en el Colegio de Médicos de Alicante. 
- El 22 de octubre por la mañana en el Salón de Actos del Hospital General Universitario de Alicante, dirigido a todos los profesionales interesados y cuya actividad se desarrolla en el campo de las diferencias de género alrededor de la infancia y adolescencia (tales como médicos, pediatras, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, maestros, pedagogos y disciplinas afines) y a las familias y a toda persona de la sociedad interesadas en la transexualidad. 

Los objetivos de ambas Mesas redondas son: 
- Presentar las mejores pruebas científicas sobre los factores sanitarios, psicológicos, psicosociales y jurídicos relacionados con la transexualidad en niños y adolescentes. 
- Una mesa redonda para poner ciencia y conciencia a un tema real y necesario, donde hace falta más razón y menos pasión y donde, sin duda, hace falta formación e información. 

Os invitamos a acudir al evento libre y gratuito (hasta completar aforo) que celebraremos el día 22 de octubre 2016 (sábado) en horario de 10 a 12,30 hs en el Salón de Actos del Hospital General Universitario de Alicante. 

Los pormenores se pueden revisar en el archivo adjunto, pero el PROGRAMA bien vale la pena: 
- "La transexualidad con las 5C y las 4H" 
- "Transexualidad desde el punto de vista social y jurídico" 
- "Transexualidad en la Infancia y Adolescencia. Acompañamiento familiar" 
- "Transexualidades desde el punto de vista de los profesionales sanitarios" 

¡¡ Os esperamos para informarnos y formarnos juntos !! Se ruega confirmar asistencia a este correo, indicando nombre y profesión: javier.gonzalezdedios@gmail.com 

Una oportunidad para aprender a ser receptivos y dar la bienvenida a todos los jóvenes, independientemente de su orientación sexual; para descartar la información errónea acerca de ser lesbiana, gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero o intersexual; para que nos familiaricemos con las organizaciones locales y nacionales que sirven a los jóvenes de minorías sexuales y sus familias. 

Como profesionales y como padres necesitamos formación, información y tolerancia en el campo de atención de las personas LGTBI, algo de lo que aún estamos lejos. Porque un adulto LGTBI ha sido antes un niño o una niña, un adolescente LGTBI, con familias preocupadas y, a veces, desorientadas. Ya hay movimientos favorables para mejorar estos aspectos en la atención de la infancia LGTBI y sus familias, pero queda mucho por hacer... y este tipo de encuentros puede ayudarnos. 

Porque quizás el verdadero problema del transexual hoy no es que esté atrapado en un cuerpo equivocado, el verdadero problema del transexual hoy es que está atrapado en una mentalidad social equivocada. "Sexo es lo que se ve, género es lo que se siente. La armonía entre ambos es esencial para la felicidad del ser humano" (Harry Benjamin).

 

jueves, 6 de octubre de 2016

Aprender a DELIBERAR... en un Servicio de Pediatría


El conocido y (re)conocido MÉTODO DELIBERATIVO desarrollado por el profesor Diego Gracia es muy útil cuando se aplica de forma sistemática en decisiones difíciles, pues pretende respetar valores considerados fundamentales pero enfrentados entre sí. Requiere siempre una secuencia de actuación que incorpora tres ámbitos y unas pruebas de consistencia, tal como siempre nos enseñan los compañeros del Comité de Bioética de la AEP. 

1. Deliberación sobre los hechos 
- Presentación del caso. Se hace de forma semejante a una sesión clínica. 
- Deliberación sobre los hechos clínicos. Se aclaran dudas sobre el diagnóstico, pronóstico y tratamiento. 

2. Deliberación sobre los valores 
- Lista de problemas éticos. Se formulan las situaciones que uno percibe en conflicto, sin hacer uso de los llamados principios. 
- Elección del problema a analizar. Se selecciona un problema concreto sin emplear palabras confusas. 
- Identificación de los valores en conflicto. Aquí sí hay que emplear los principios bioéticos o cualquier otro valor para determinar por que existe un problema ético. Y siempre lo habrá cuando un valor se enfrenta a otro. 

3. Deliberación sobre los deberes 
- Identificar los cursos de acción extremos. Por lo menos existen dos cursos de acción extremos. Optar por un valor extremo es apostar al máximo por justificarlo y salvarlo, pero violando del todo el otro, y viceversa. Esto es reducir los problemas a meros dilemas. 
- Identificar los cursos intermedios de acción. Se deben analizar todas las opciones, y tratar de encontrar cursos intermedios de acción. En general los cursos posibles son siempre cinco o más, y que cuando se han identificado menos es por un defecto en el proceso. 
- Curso óptimo. Puede ser uno o varios, y en este último caso habrá que seleccionar el que parezca mejor. 

4. Pruebas de consistencia 
El objetivo es someter los cursos de acción elegidos a diversas pruebas para ver si, de verdad, son óptimos. 
- Prueba de legalidad. ¿Qué dicen las normas jurídicas? Es prudente tener en cuenta la legislación existente. 
- Prueba de temporalidad. ¿El paso del tiempo modificaría nuestra elección? Persigue controlar las emociones y huir de decisiones apresuradas si no hay criterios de urgencia. 
- Prueba de publicidad. ¿Se podría hacer pública la decisión? Pretende validar una argumentación que sea razonable y pueda hacerse pública. 

Creo firmemente en que la Bioética debe formar parte esencial de la formación de cualquier estudiante y residente y de la práctica habitual de cualquier servicio médico. Así lo pensamos desde nuestro Servicio de Pediatría e intentamos que se impregne en nuestra asistencia, docencia e investigación. Pero jugamos con cartas ganadoras, pues contamos en nuestro equipo con el liderazgo de la Dra. María Tasso, Magister en Bióetica y miembro del Comité de Bioética de la AEP de nuestro propio Hospital General Universitario de Alicante. 

Y para conocer la utilidad de este Método deliberativo, compartimos una reciente publicación de la Dra. María Tasso basada en un caso real y que lleva por título "¿Cuál es el mejor sitio para morir? Ponderando “calidad de cuidados” versus “calidad de vida”". Y que os recomendamos leer desde este enlace en la web de nuestro Servicio de Pediatría. 

Este es un ejemplo, pero no una excepción. Porque en la práctica pediátrica (y en muchas otras en sanidad) surge con frecuencia la dificultad de cómo tomar la mejor decisión cuando existe una elevada incertidumbre ética. La medicina, al igual que la ética clínica, son disciplinas prácticas que se basan en la lógica de la probabilidad y no en la de la certeza. Esto significa que en la toma de decisiones se debe intentar disminuir la incertidumbre al mínimo posible, pero no podrá ser eliminada del todo. Es decir, el objetivo no es alcanzar la certeza, que no existe, sino conseguir que la decisión sea razonable y prudente. Aceptado este hecho, el objetivo será entonces la toma de decisiones que sean prudentes y razonables, y el procedimiento para conseguirlo es la deliberación.

Abogamos por aprender a deliberar... en un Servicio de Pediatría.