miércoles, 6 de junio de 2018

Libro "Cine y Pediatría 7", la adolescencia de un proyecto


Un año más, un Festival de Cine de Alicante más, un Congreso de Pediatría más... y un nuevo libro del proyecto "Cine y Pediatría" llega a las librerías (y a Amazon). La presentación oficial de Cine y Pediatría 7 tuvo lugar el pasado 30 de mayo en el 15 Festival Internacional de Cine de Alicante y también estará presente a partir de mañana en el 66 Congreso Nacional de la Asociación Española de Pediatría que se va a celebrar entre el 7-9 de junio en Zaragoza.

Y es así como se desgranan las celebraciones: 
- En el año 2012, publicamos Un sueño hecho realidad: el libro "Cine y Pediatría 1"
- Y en este año 2018, "Libro "Cine y Pediatría 7", la adolescencia de un proyecto".

Y con Cine y Pediatría 7 llegamos a la adolescencia de un proyecto que lleva en movimiento desde enero del año 2010 y que tantas satisfacciones profesionales y personales me ha deparado. Un proyecto que ha sido invitado en estos años a festivales de cine y congresos científicos – tanto nacionales como internacionales -, que se ha hecho presente en universidades, hospitales, congresos científicos, asociaciones de enfermos y entre docentes.
Es Cine y Pediatría, por tanto, un proyecto que se ha puesto de moda y que es invitado a inaugurar jornadas o a clausurar cursos y congresos. Porque C&P es un proyecto que une ciencia y arte, docencia y humanización, que transforma el cine en conciencia a través de las emociones y reflexiones que nos devuelve el color y calor de las más de 500 películas de los cinco continentes analizadas hasta la fecha.

Y con ello Cine y Pediatría ha llegado a la madurez del número perfecto, a la adolescencia de un proyecto que está haciendo realidad su principal objetivo: que nos atrevamos a PRESCRIBIR PELÍCULAS. Y con Cine y Pediatría 7 llegamos a la ADOLESCENCIA de un proyecto. Porque ya el gran François Truffaut dijo “La adolescencia es como un segundo parto. En el primero nace un niño y en el segundo, un hombre o una mujer. Y siempre es doloroso”. Y hoy, como veréis en el vídeo posterior, queremos homenajear la adolescencia de Cine y Pediatría con una reivindicación. Reivindicar la adolescencia como un género cinematográfico y que el cine sea una oportunidad para ayudar a entender esta época de la vida de una persona que en muchos casos es "una tierra de nadie", donde se es demasiado mayor para ser un niño y demasiado joven para ser un adulto. 

Centenares de películas con la adolescencia y adolescentes como protagonistas, para ver con otros ojos a través de la observación narrativa, y poder “prescribir” estas historias a pediatras y demás sanitarios, a educadores, a padres y a los propios adolescentes. Por todo ello, pensamos que es bueno "prescribir" películas sobre adolescentes. Y enumeraremos algunos ejemplos.

a) Adolescentes en las "consultas sagradas", identifi-cadas como aquel encuentro médico-paciente que es digno del mayor respeto, atención y tiempo. Por tanto, que no puede ser una consulta apresurada condicionada por los 10 minutos por paciente y donde el tema que convoca es de suficiente importancia para el adolescente y su familia como para atenderle en calidad y cantidad de tiempo. Una consulta que merece una comunicación amable, cálida, digna, empática, respetuosa y serena con el paciente, donde se cuida el tiempo y el lugar, y conllevan un estilo de práctica que hace fluidas las relaciones médico-paciente presentes y futuras.

Y en Cine y Pediatría queremos destacar al menos dos "consultas sagradas": el embarazo en adolescentes y el cáncer en adolescentes. Y el ejemplo de algunas películas nos pueden ayudar.

Historias de adolescentes embarazadas, entre el cine y la realidad: la historia de Jo en Un sabor a miel (Tony Richardson, 1961), de Aviva en Palíndromos (Todd Solondz, 2004), de Magdalena en Quinceañera (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2006), de Juno en Juno (Jason Retiman, 2007), de Claireece "Precious" en Precious (Lee Daniels, 2009), etc.
Cuando la oncología pediátrica es la protagonista: la historia de Miguel Ángel en 4ª Planta (Antonio Mercero, 2003), de Kate en La decisión de Anne (Nick Cassavetes, 2009), de Oscar en Cartas a Dios (Éric-Emmanuel Schmitt, 2009), de Sam en Vivir para siempre (Gustavo Ron, 2010), de Antonio en Maktub (Paco Arango, 2011), etc.

b) Adolescentes en la "tierra de nadie", porque los adolescentes son demasiado jóvenes para ser adultos, demasiado mayores para ser niños. Adolescentes algunas veces sin rumbo y que necesitan ser reorientados. Y quizás algunas películas se puedan "prescribir" para mejorar la comunicación y educación por parte de la familia y centros escolares. La referencia a estas películas podría ser enorme, pero vamos a elegir 15 películas a través de sus 15 adolescentes protagonistas, habiendo elegido para ello a 15 protagonistas extremos. Y que exponemos por orden cronológico de estreno de cada película.
• La historia de Telly en Kids (Larry Clark, 1995), de Howie en L.I.E. (Michel Cuesta, 2001), de Liam en Felices dieciséis (Ken Loach, 2002), de El Polaquito en El Polaquito (Juan Carlos Desanzo, 2003), de Tracy en Thirteen (Catherine Hardwicke, 2003), de Tano en 7 vírgenes (Alberto Rodríguez, 2005), de Shaun en This is England (Shane Meadows, 2006), de Lola en LOL (Lisa Azuelos, 2008 y 2012), de Mia en Fish Tank (Andrea Arnold, 2009), de Oliver en Submarine (Richard Ayoade, 2010), de Butch, David y Ángel en Dog Pound (Kim Chapiron, 2010), de Charlie en Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chobsky, 2012), de Alejandra en Después de Lucía (Michel Franco, 2012), de Jasna en Klip (Maja Milos, 2012), de Malony en La cabeza alta (Emmanuelle Bercot, 2015), entre otros muchos.

Os animamos a prescribir películas a vuestros hijos adolescentes, a vuestros alumnos adolescentes, a vuestros pacientes adolescentes. Y también para prescribirlas a nosotros mismos, porque es importante acercarnos a los adolescentes y comprender algunos aspectos de "ese segundo parto" del que nos hablaba Truffaut.

Y hoy inauguramos el número 7, nuestra adolescencia con este número mágico, que lleva en su portada la magia de una nueva vida, mi primera nieta, Paula, cuyo nombre significa "la más pequeña" y a quien dedico este nuevo libro. Y como ya es habitual, cada libro viene acompañado de tres prólogos, dedicados al Cine, a la Pediatría y a la Docencia. Tres prólogos cuyos autores hacen mejor y grande al proyecto de Cine y Pediatría:
El Prólogo desde el punto de vista de la Pediatría viene de la mano de un Maestro de la Pediatría, aquel del que todos los pediatras unidos al español hemos estudiado (porque dos manuales nos han acompañado siempre en nuestro escritorio, "el Nelson" en inglés y "el Cruz" en español) y quien sigue con una actividad e inquietud mental envidiable a sus más de 90 años: el querido Prof. Manuel Cruz Hernández.
Porque nos decía William A. Ward, uno de los escritores más mediáticos del siglo XX alrededor de la inspiración, aquello de "El maestro mediocre, cuenta. El maestro corriente, explica. El maestro bueno, demuestra. El maestro excelente, inspira". Y el Prof. Cruz inspira, y su magisterio y ejemplo nos hace mejor a todos, y él es un paradigma de que las personas no son grandes por lo que tienen, sino por lo que son.

El Prólogo desde el punto de vista del Cine es un regalo de una de aquellas personas que hace más de dos décadas me inspiraron a ver el cine con otros ojos, con los ojos del cine fórum en aquel programa mítico de televisión dirigido por José Luis Garci, de un nombre tan significativo como "¡Qué grande es el cine!". Y en este caso hablo del escritor y crítico cinematográfico Oti Rodríguez Marchante, quien ha escrito con su experiencia un prólogo tan sustancioso como su título: "¿Quién mira antes a quién, la infancia al cine o el cine a la infancia?". Y con un colofón pienso que tan acertado como éste: "Todo esto multiplicado es lo que ofrece esta entrega prescriptiva, este prospecto utilísimo de Javier González de Dios que es aconsejable leer antes, durante y después de “cada toma”, es decir, de ver las películas que analiza. Una ventana a la lectura, sí, pero también una invitación para ir, estar y vivir un poco dentro de lo saludable del cine".

El Prólogo desde el punto de vista de la Docencia llega desde la amistad y el saber de un médico de la palabra, quizás el mejor médico de la palabra que hoy pudiéramos reconocer: Fernando A. Navarro, salmantino ya universal en el universo del lenguaje médico. Me unió a Fernando una formación común en la Universidad de Salamanca, compañeros de la Facultad de Medicina. Luego nos reunió la vida hace ya más de 15 años el proyecto MEDES (MEDicina en ESpañol), como vocales ambos de su Comité Técnico. Y antes de este prólogo titulado "El cine, lección de humanidad" ya me regaló hace casi cuatro año su Conversatio en mi discurso de ingreso en ASEMEYA (Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas), que en aquel momento titulé "¿Te atreves a prescribir películas?". Y quizás por ello el final de su prologo concluye así: "Y recetar películas, sí, como desde hace ya casi un decenio lleva proponiendo González de Dios cada sábado desde la bitácora Pediatría basada en pruebas, puede ser un remedio excelente para formar pediatras más completos y más humanos; para contribuir a humanizar nuestra pediatría y nuestra medicina entera. He dicho".

Y queda dicho que nada de lo anterior sería posible sin la suma de tantos colaboradores que apoyan el proyecto de Cine y Pediatría, a los muchos lectores desde internet y las redes sociales, a aquellos que estiman tener los libros entre sus manos y en sus librerías. Porque sumar y compartir son los verbos más vinculados a estos inicios del siglo XXI, y en ese mundo crece Cine y Pediatría, ya un "adolescente" proyecto que ha llegado al número 7 y que hace suyo ese proverbio africano que nos enseña la película La buena mentira (Philipe Falardeau, 2014):
"Si quieres ir rápido, camina solo;
si quieres llegar lejos, ve acompañado"

Podéis adquirir el libro desde Lúa Ediciones vía on-line en esta dirección (y sin gastos de envío).

Ahora os dejamos el vídeo de presentación, que lo disfrutéis... (Nota: por esas peculiares reglas de las redes sociales, el vídeo ha sido bloqueado en Norteamérica, concrétamente en Canadá, USA y México... y lo siento realmente por los muchos amigos en este último país)

lunes, 4 de junio de 2018

Repositorio de Casos Clínicos de Pediatría por Estudiantes de Medicina: su regalo a través del EEES


El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) es un ámbito de organización educativo iniciado en 1999 con el Proceso de Bolonia que quiere armonizar los distintos sistemas educativos de la Unión Europea y proporcionar una forma eficaz de intercambio entre todos los estudiantes, así como dotar de una dimensión y de una agilidad sin precedentes al proceso de cambio emprendido por las universidades europeas. 

En España se viene implantando desde el año 2010, pero su desarrollo ha supuesto una progresiva adaptación a este EEES, tanto en su división de la enseñanza (Grado, Máster, Doctorado), como en medición del trabajo en créditos (European Credit Transfer System, ECTS) o en el papel a adoptar por los distintos protagonistas de este método docente (alumno, profesor) como en otras novedades.

A las siglas anteriores (EEES, ECTS) se suman otras como TFG (Trabajo Fin de Grado) o TFM (Trabajo Fin de Máster). Nuevos calendarios y nuevos sistemas de evaluación, más prácticas y menos teoría. El reto no era fácil, pues en Medicina se hace a través de mucho esfuerzo de los Tutores de Prácticas Clínicas, quienes realizan un enorme esfuerzo docente a cambio de poco o nada: y esto la universidad lo tiene que considerar, pues el voluntariado tiene las alas cortas y algo tan serio como es la preparación docente de nuestros futuros médicos no se puede dejar al azar de la voluntariedad y no profesionalizarlo con plazas docentes. Si esto no se tiene en cuenta, será la crónica de una muerte anunciada. Lo anunciamos hace un año y lo volvemos a repetir. 

Como vuelvo a repetir mi agradecimiento a los Tutores de Práctica Clínica, y conmigo el agradecimiento de cada uno de nuestros más de 130 estudiantes (de 5º y 6º curso) que cada año comparten la actividad asistencial, docente, investigadora y de gestión de nuestro Servicio de Pediatría.

Y hoy, al acabar de finalizar el tercer curso académico de Rotatorio de los alumnos de 6º curso Medicina de la Universidad Miguel Hernández (UMH), compartimos una pequeña joya y es el haber conseguido con las sucesivas presentaciones de Casos clínicos de fin de Rotatorio ya un verdadero Manual Práctico de Pediatría, un repositorio justo y necesario: en este ENLACE de nuestra web del Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante podéis revisar los 158 casos clínicos pediátricos actuales, realizados por los estudiantes con sus tutores y de utilidad para todos. Y con un valor añadido – y mérito de los Tutores – y es que no hay ningún tema repetido.

Nos dijo Hipócrates aquello de que “un buen médico es el que se equivoca raramente, pero el perfecto, el que reconoce sus errores”. Por tanto, aptitud y actitud van de la mano en la formación. Y lo cierto es que es un placer aprender con nuestros estudiantes alrededor del EEES.

sábado, 2 de junio de 2018

Cine y Pediatría (438). “Nadie sabe” lo duro que es la soledad en la infancia


Hace tan solo tres días hemos presentado el séptimo libro de Cine y Pediatría. Y como siempre ha sido un momento mágico en la sección de Cine Solidario del 15 Festival Internacional de Cine de Alicante. Y para un momento tan especial hoy viene a este espacio una película muy especial de un director especial: Nadie sabe (Hirozaku Kore-eda, 2004). 

Porque en Cine y Pediatría hay dos directores que son de cine y son de pediatría, ambos poetas en el arte del cine y de la infancia y ellos siempre son directores y guionistas de sus propias historias: hablamos del navarro Montxo Armendáriz y del japonés Hirozaku Kore-eda, cada uno de ellos con una pentalogía de películas en Cine y Pediatría y, por tanto, líderes indiscutibles de esta colección.

Enumeramos cronológicamente las cinco películas al respecto de mi buen amigo Montxo Armendáriz, ya prologuista de uno de los libros de esta colección: Tasio  (1984), 27 horas (1986), Historias del Kronen (1994), Secretos del corazón (1997) y No tengas miedo (2011). Y también  las cinco películas de Hirozaku Kore-eda: Nadie sabe (2004), Kiseki/Milagro (2011), De tal padre, tal hijo (2013), Nuestra hermana pequeña (2015) y Después de la tormenta (2016). 

Y hoy recordamos como empezó todo en Kore-eda con Nadie sabe, una película basada en un hecho real que tuvo lugar en Tokio. Narra una historia de maltrato infantil fundamentada en la irresponsabilidad de los padres, situación que ni es infrecuente ni nos es ajena, pero sigue siendo igual de dolorosa, aunque sea con una narración tan poética y delicada como la que nos regala el director nipón. Y quizás por ello el mensaje es más contundente. 

Keiko (You) es una madre joven con cuatro hijos, una mujer enamoradiza e irresponsable a la que sus parejas le abandonan. Todos se trasladan a Tokio y vemos a esta madre como entra en un apartamento que acaba de arrendar y nos sorprende ver, ya en las primeras imágenes, como los hijos más pequeños salen de unas maletas. Y esto es porque cuando acude a alquilar esta vivienda prefiere presentarse solo con uno de ellos, ya que de lo contrario le denegarían el arrendamiento de la vivienda. Keiko decreta las reglas: está prohibido gritar y salir del piso. El casero les echaría si se enterase que Keiko cuida sola de los cuatro niños, cada uno de un padre diferente. 

Y así como se nos presenta la nueva vida de Keiko y sus cuatro hijos: Akira (Yura Yagira, quien obtuviera el premio a mejor intérprete en el Festival de Cannes), el mayor con 12 años, que adquiere la responsabilidad de la figura de ese padre siempre ausente; Kioko (Ayu Kitaura), la hermana mayor, que quiere ser pianista; Shigeru (Hiel Kimura), el simpático e inquieto hermano pequeño; y Yuki (Momoko Shimizu), la menor de todos, con 5 años. Cuatro hermanos que pese a las dificultades sociales y familiares, a su corta edad, pese a que la madre les impide ser vistos y salir de casa – y por tanto no acuden al colegio – tienen una educación y un comportamiento ejemplar. Unos hijos modélicos, de los que apenas existen, y una forma de entender la vida como tienen los japoneses y su director Kore-eda nos suele regalar. 

Pero un día Keiko desaparece y entonces empieza la pequeña gran aventura de Akira y sus hermanos, toda una prueba de supervivencia, y comienzan las dificultades: “Desde que se fue mamá no tenemos dinero” o “He gastado 674 yenes en el supermercado, me quedan 660 yenes en la cartera. ¿Cuánto dinero tenía cuando salí de casa?”, haciendo de sus pensamientos de la realidad casi deberes escolares. Y la madre regresa cuando quiere, para mayor desconcierto de sus hijos, que tienen que sobrevivir solos en casa. Y les trae regalos que contenta a los pequeños, pero no a los mayores: “Eres una egoísta mamá”, le dicen estos. 

La madre desaparece: en su inestabilidad se despide de los trabajos y el hijo mayor ya le pierde la pista. Y ya no regresa ni regresan sus regalos, por lo que es el propio Akira quien se inventa regalos para todos los hermanos como si fueran de la madre. Y, a medida que pasa el tiempo, el desorden y la suciedad comienzan a adueñarse de la pequeña vivienda. Pero no acuden a la policía o en busca de ayuda porque tienen miedo a ser separados…, lo que ya les ocurrió en otra ocasión. Por impago les cortan la luz y el agua, y tienen que lavarse y lavar en una fuente del parque cercano. Pero pese a estas dificultades en la retina nos quedan imágenes de gran ternura: la ternura con que Akira saca a la calle a Yuki el día de su quinto cumpleaños, con sus zuecos sonoros al caminar; o la alegría cuando los cuatro hermanos salen por fin juntos a la calle y juegan en un parque infantil. 

Y a medida que les crece el pelo, les crece el hambre. Y el deterioro moral, que hace que Kioko se encierre en un armario. Y llega la enfermedad de la más pequeña, Yuki, por hambre. “¿Puedes dejarme dinero? Quiero enseñarle los aviones a Yuki” dice Akira a su amiga Saki (Hanae Kan), ya al final de la película. Y la hermana pequeña de nuevo con sus zuecos sonoros en la maleta, ahora para otro viaje… Y la llevan al aeropuerto, donde prometieron, en un final lamentable y conmovedor, que nos hace recordar la película de animación japonesa La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1998), otra manera de expresar la niñez rota. 

Y suena la canción final con una voz tan delicada como crudo el mensaje: “Si pregunto al cielo de medianoche, las estrellas se limitan a brillar en el lago negro de mi corazón destrozado. Solo puedo seguir la corriente. ¿Se dignará algún ángel a mirarme con compasión? ¿Quieres bañarte en mi corazón? El viento anuncia el invierno, penetra en mi corazón. Me llama hacia la creciente oscuridad. Con una mirada tan distante como el hielo pasa el tiempo y me hago mayor. Soy una joya pero el hedor que surge de mí impide que alguien se me acerque”. 

Y este es el melodrama que nos cuenta Hirozaku Kore-eda sobre unos niños que viven en soledad, sin padres, y es una prosa tan dura contada con tal poesía visual (con esa característica de grabar constantemente los pies de los niños) que con películas así solo cabe decir: “Arigato”. Pero lo más terrible después de presenciar Nadie sabe es tener la certeza de que el relato de no es un cuento, no es una composición poética, no es una fábula, sino que la historia que describe es una adaptación basada en un hecho real acontecido en el mismísimo Tokio, una ciudad del primer mundo en un país de los más desarrollados. Pero que puede acaecer en cualquier ciudad y en cualquier país. También a nuestro lado… 

Hermosa película. Real y palpable retrato de una infancia maltratada por culpa de padres irresponsables, inconscientes, que abandonan a sus hijos. Una realidad que todo el mundo conoce, aunque a veces parezca que nadie sabe. Porque ante el maltrato infantil no podemos consentir que nadie sepa.