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sábado, 4 de octubre de 2025

Cine y Pediatría (821) “Sin pantalla”, terapia frente a la adicción al móvil en la edad pediátrica

 

La miniserie documental británica del año 2024, Sin pantallas (Swiped: The School That Banned Smartphones, en su título original), liderada por Emma y Matt Willis (un matrimonio conocido en la televisión británica, él como cantante y actor, y ambos como presentadores), aborda de forma crucial el impacto de los teléfonos móviles (smartphones) y las redes sociales en el bienestar de los adolescentes a través de un experimento pionero en The Stanway School en la localidad de Colchester (condado de Essex). 

El documental son dos capítulos de menos de una hora cada uno, en donde se sigue a un grupo de alumnos de 12-13 años de una clase que, junto con sus profesores y los propios presentadores, se comprometen a entregar sus teléfonos inteligentes durante 21 días para un estudio realizado en colaboración con la Universidad de York, y liderado por el Dr. Rangan Chatterjec, médico y experto en la materia. En un primer momento se nos presenta a los chicos y chicas protagonistas (Isaac, Jessica, Scarlett, Miles, Darcey, Sam, Ryley, Harry, Theo, Maddie,…), donde conocemos que el uso diario del móvil oscila entre 1,5 y 6 hs al día. El proceso de destoxificación digital comienza depositando en una urna todos los teléfonos, un momento complicado para cada uno de ellos (no es fácil decir adiós a TikTok, Snapchat o YouTube), si bien los comentarios del director y profesores es significativo del valor de lo que se intenta: “Estos chicos viven su vida a través de los teléfonos”, “Uno de cada cinco niños pasan más tiempo con el móvil que estudiando”. 

En la reunión previa con los padres y madres de estos alumnos se les explica que durante el tiempo del experimento se les va a analizar sus reacciones y algunas variables fisiológicas. En ese momento también se les explica con detalle lo que llega a los móviles de sus hijos e hijas sin que ellos lo busquen, lo cual es mucho peor de lo que pudieran haber imaginado. En el proceso de seguimiento hay dos entrevistas duras: la de esa madre que explica como su hijo de 11 años se quitó la vida tras ver unos vídeos que incitaban al suicidio, así como la de otros padres que perdieron a su hijo tras un reto viral en TikTok conocido como el desafío “Blackout Challenge”. Entre los distintos protagonistas, también se nos presenta a un pediatra que estudia el uso del móvil en menores de 5 años, con esta opinión: “Estoy muy preocupado por la gravedad y la seriedad de este problema, y por lo que está haciendo nuestra sociedad a nuestros niños”. 

A mitad del experimento “sin pantallas” ya se aprecia cambios significativos entre los adolescentes: en la familia aprecian más y mejor interacción, en la escuela mayor capacidad de concentración, entre los amigos más relación, más juegos y más actividad deportiva. “Es como si nos hubieran devuelto a nuestro hijo”, confiesa un padre. Ellos mismos expresan al final que se han sentido con menor ansiedad y depresión, mejor sueño, más enfocados en los estudios y mayor sociabilidad. Incluso el propio Matt Willis nos dice, desde su papel de padre: “Por muy bueno que sean tus hijos, por mucha confianza que tengas en ellos, no puedes confiar en lo que les están mostrando y esa es la realidad”. Por ello incluso acuden a miembros del gobierno británico para solicitarla prohibición de los móviles en menores de 14 años y un uso seguro. Pero basta leer al final la respuesta de TikTok a las preocupaciones que surgieron de esta experiencia, para saber que el reto será muy difícil de conseguir. 

El análisis central del documental se centra en demostrar los efectos perjudiciales del uso constante de “smartphones” en los jóvenes, como el impacto en su salud mental (con altos niveles de ansiedad, depresión y falta de concentración) y en su salud física y cognitiva (alteración del sueño y de las funciones cognitivas), el contenido peligroso y no regulado (expuestos a contenido sobre autolesiones, ideación suicida y contenido pornográfico en línea), la desconexión social (familiar y con los amigos, pues la distracción de sus teléfonos les ocupa el tiempo y nos preocupa) y la perspectiva de los padres (su preocupación y e impotencia son recurrentes ante el abuso del teléfono por sus hijos). 

Por ello, Sin pantallas, nos deja varios mensajes potentes dirigidos tanto a padres como a la sociedad en general: 1) el “smartphone” es una amenaza existencial para la infancia y adolescencia, pues para ellos ya el móvil es sinónimo de existencia, poniendo en riesgo su desarrollo mental y emocional; 2) se precisa de una intervención urgente (parental y gubernamental), cada uno en su papel: los padres estableciendo límites estrictos (retrasando la entrega del primer teléfono lo más posible - algunos activistas sugieren los 14 o 16 años -, limitando el tiempo de uso y el lugar de uso, poniendo filtros parentales) y los gobiernos aplicando una regulación que obligue por ley a las plataformas de redes sociales a proteger a los usuarios jóvenes del contenido dañino y adictivo - no es suficiente con una pestaña que diga “tengo más de 18 años” sin más y sin comprobación -); 3) la "desintoxicación digital" es necesaria, pero no solo para los jóvenes, sino también los adultos (padres, familiares, profesores,…) que debemos predicar con el ejemplo; y ello porque el descanso digital permite a los jóvenes enfocarse en su entorno real, el aprendizaje y las relaciones personales (se podría comenzar venciendo la “nomofobia”, y saber que podemos salir sin móvil de casa y estar desconectados durante esas horas que vamos de compra, de paseo, al cine o a hacer deporte; y luego continuar evitando su presencia en la mesa durante las horas de la comida o en el dormitorio). 

Desde el blog Pediatría basada en pruebas son varias los post compartidos alrededor de este tema en los últimos 15 años. Os pongo algunos ejemplos, lo que habla de la importancia del tema: ¿Tienes “nomofobia”?, El futuro de la Red: ¿escapar de ella?, Whatsappitis, "selfieadicción" y otras patologías tecnológicas, Uso, abuso y mal uso del Smartphone: conocer los límites, Adolescentes y nuevas tecnologías: recomendaciones para un uso responsable,…      

Y desde la ficción, ya en Cine y Pediatría hemos revisado un buen número de películas de ficción que nos hablan de los riesgos de internet en la edad pediátrica y el dilema de las redes sociales: Hard Candy (David Slade, 2005), La red social (David Fincher, 2010), Después de Lucía (Michel Franco, 2012), Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016), Searching (Aneesh Chaganty, 2017), Puedes confiar en mí (David Schwimmer, 2010), Hombres, mujeres y niños (Jason Reitman, 2014), Sweat (Magnus von Horn, 2020) o Atrapados en la red (Barbora Chalupová, Vit Klusák, 2020). Y también otros dos películas documentales, como la estadounidense El dilema de las redes sociales (Jeff Orlowski, 2020) o la británica la británica I Am Gen Z (Liz Smith, 2021).           

 

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Cambia el Plan… y ten en cuenta cómo afectan las pantallas a la salud infantojuvenil

 

La Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) han lanzado la campaña “Cambia el Plan”, una iniciativa para promover la salud digital de los menores, reduciendo los riesgos que supone a nivel físico, mental, sexual y social el uso intensivo y sin control de las pantallas. 

La campaña promueve la utilización del Plan Digital Familiar, del que ya hablamos en este blog hace un par de meses, y que atesora información útil para las familias y los pediatras sobre el uso adecuado de los medios digitales por parte de los menores. Un proyecto que cuenta con abundantes materiales de la campaña (infografías, vídeos, etc.). 

Y sirva como ejemplo la infografía anexa, con los peligros del mal uso y abuso de las pantallas en la salud infantojuvenil, en sus aspectos de salud física, mental, sexual y social, y que incluye: 
- Problemas de sueño 
- Predisposición a la obesidad 
- Fatiga visual 
- Dolores posturales 
- Ansiedad y otras alteraciones del comportamiento 
- Disminución de la atención 
- Impulsividad 
- Aislamiento social 
- Predisponer a conductas de riesgo 
- Alteración en el desarrollo y aprendizaje

Porque o cambiamos el plan (cambiar los adultos para que nuestros hijos y nietos cambien) o la salud integral de los menores no irá por buen camino. 





miércoles, 27 de septiembre de 2023

Plan digital familiar: recomendaciones básicas para la Generación Alpha

 

Según las fechas de nacimiento se definen las distintas generaciones que actualmente convivimos en el mundo. Si bien los periodos de años pueden variar según las fuentes consultadas, estas serían las más significativas: Baby boomers (nacidos entre 1945 y 1964), Generación X (nacidos entre 1965 y 1980), Generación Y o millennials, conocidos también como nativos digitales (nacidos entre 1981 y 1994), Generación Z, posmillennials o centennials (nacidos entre 1994 y 2010) y Generación Alpha (nacidos después de 2010). 

Como vemos, la Generación Y son esos nativos digitales en los que la tecnología forma parte de su día a día, y donde casi todas sus actividades pasan por la intermediación de una pantalla, pero que no nacieron con ella, sino que de la época analógica en la que vivieron migraron al mundo digital. Es ya la Generación Z la que llega con una “tablet” y un “smartphone” debajo del brazo, por lo que su vida está marcada por internet y éste forma parte de su ADN. Y es en el año 2010 cobró vida la Generación Alfa (y se elige ese año por ser el año en que Apple lanzó por primera vez el iPad), que viene a sustituir a la generación Z, los que han crecido y crecen en un entorno digital, con toda la información y el conocimiento a solo un click. 

Y es que en la Generación Alfa son omnipresentes los dispositivos móviles, con smartphones y especialmente tablets a la cabeza; así como el auge de asistentes virtuales como Alexa o Siri, que aprenden de los gustos y costumbres de los usuarios; y los juguetes con inteligencia artificial están ya en su infancia, incluyendo los accesorios wearables. Y las características de la generación Alfa (aunque comparte ciertos rasgos con generaciones anteriores, especialmente con la generación Z) son: hiperconectados, independientes, visuales, tecnológicos y diversos. 

Los niños y niñas de la Generación Alfa han nacido en un momento donde los dispositivos tecnológicos son cada vez más inteligentes, todo está conectado y lo físico y lo digital se unen. Algunos neurocientíficos y psicólogos apuntan que esa circunstancia tendrá consecuencias positivas, pero también algunas negativas que no tienen por qué afectar a todos por igual: menor capacidad de atención y concentración, menor tiempo para la socialización, menor desarrollo de la creatividad y la imaginación, menor capacidad para alcanzar la felicidad (con incremento de la depresión, la ansiedad y la soledad en la infancia y juventud de hoy). En definitiva, los Alfa se presentan como una generación marcada profundamente por las nuevas tecnologías y las redes sociales, con un futuro más incierto ante los rápidos cambios políticos y económicos, y con la presión de liderar la lucha contra el cambio climático y la transición hacia un planeta más sostenible. 

Es inevitable que, como pediatras responsables de la salud física, psíquica y social de la infancia, este tema sea de gran interés. Hace unos meses ya comentamos en este blog la puesta en marcha del Plan Digital Familiar de la Asociación Española de Pediatría, un proyecto que plantea un documento que pueden elaborar las familias para gestionar el mundo digital en casa y cuyo objetivo es disminuir los riesgos a nivel físico, mental y social sobre los que impacta la tecnología tanto en la infancia como en la adolescencia y en la etapa adulta.  

Y ahora, y liderado junto a la Agencia de Protección de datos, la AEP lanza este documento que ahora compartimos y que son 20 recomendaciones generales para la familia, y que son esenciales para todos, pero especialmente para esta Generación Alfa que para el año 2025 serán ya 2.000 millones en nuestro planeta.



lunes, 26 de junio de 2023

Plan Digital Familiar de la AEP, que se conozca y se utilice

 

Dentro del último Congreso Nacional de Pediatría se desarrollaron dos mesas redondas sobre proyectos de la Asociación Española de Pediatría (AEP). En estas dos semanas previas ya hemos hablado de dos de ellas: la que corresponde al portal de formación virtual de la AEP, Continuum, bajo el título de “Aunando esfuerzos en pos de un mismo objetivo: Preparo Mi Rotación por para residentes y tutores”, así como la del Comité de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia, bajo el título de “La Medicina basada en la evidencia en constante evolución". Y hoy queremos también destacar el Plan Digital Familiar de la AEP, que fue presentado por la Dra. María Salmerón, como coordinadora del proyecto.   

Se puede obtener la información oportuna en la web del proyecto y nos contesta a cuatro preguntas clave, que reproducimos. 

¿Qué es el plan digital familiar? 

El plan digital familiar es un documento que pueden elaborar las familias para gestionar el mundo digital en casa. El objetivo es disminuir los riesgos a nivel físico, mental y social sobre los que impacta la tecnología tanto en la infancia como en la adolescencia y en la etapa adulta. 

El momento para empezar es AHORA, porque en prevención hay una máxima: "es más sencillo establecer hábitos de vida saludables que modificar aquellos que se hayan establecido". Un buen momento para plantearlo a las familias es en las primeras citas del recién nacido porque los padres están más receptivos a la información y al cambio. Y si atiendes a mujeres embarazadas, las clases de preparación al parto son un entorno adecuado. Pero nunca es tarde para empezar, independientemente de la edad de los niños. 

¿Por qué es importante el plan digital familiar? 

El plan digital familiar pretende que, mediante la capacitación de los padres y el ejemplo de estos en la familia se disminuyan los riesgos del uso inadecuado de la tecnología. La salud digital promueve un uso saludable, seguro, crítico y responsable de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y sus objetivos son: 1) promoción de los hábitos saludables digitales; 2) detección precoz de los riegos y de las patologías derivadas; 3) tratar de forma adecuada los casos y evitar las secuelas según el riesgo. 

Es necesario que los padres sean conscientes del impacto del mundo digital sobre la salud de sus hijos y sean agentes activos en la educación digital a nivel familiar. Y se entienden como “digitales” todas aquellas herramientas que nos permiten almacenar y compartir información: televisión, tableta, teléfono inteligente, ordenador, pulseras de actividad... 

¿Cómo hacer el plan digital familiar? 

Se presentan una serie de propuestas basadas en recomendaciones científicas que podrán elegir los progenitores; unas irán clasificadas por edad (de 0 a 2 años, de 3 a 5 años, de 6 a 9 años y de 10 a 18 años) y otras serán generales para toda la familia. Además, los padres y tutores podrán añadir aquellas que consideren que son límites importantes para tu familia. 

La recomendación es que primero e que los propios progenitores pongan los límites, pues estos serán para todos. Cabe establecer un diálogo y ver qué límites se sienten capaces de cumplir. La herramienta más poderosa que tienen los padres en su tarea educativa es el ejemplo. 

Y es una buena idea que se instalen un programa de bienestar digital en los dispositivos y así tener una idea lo más aproximada posible de cuál es el consumo digital en este momento de los padres, qué aplicaciones se usan más y en qué horarios. El analizar de qué punto se parte en la familia ayudará a establecer objetivos realistas y a valorar los logros alcanzados. 

¿Cómo acompañar a las familias? 

En la consulta es recomendable que se comente la existencia del plan digital familiar de la AEP y ponerse a disposición si las familias requieren ayuda. En el plan digital se presentan una serie de propuestas basadas en recomendaciones científicas que los progenitores podrán elegir. Además, se podrán añadir aquellas que las familias consideren que son importantes para ellas. 

Es una buena idea que el pediatra acceda a la configuración del teléfono, tableta u ordenador del niñ@, adolescente y consulte el apartado de bienestar digital o tiempo de pantallas, para analizar el consumo digital y conocer cuál es el punto de partida. Así, se podrán establecer objetivos realistas y analizar los logros alcanzados tras la adopción del plan. 

En un entorno donde el móvil ha invadido la sociedad y las familias, es importante disponer de un plan digital familiar para hacer un buen uso del mismo, evitando el mal uso y el abuso, y todos los problemas ya conocidos (y reconocidos). Es importante que desde la AEP se haya habilitado ese recurso y nos congratulamos.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Cine y Pediatría (567). “El dilema de las redes sociales”, entre la utopía y la distopía

 

Internet y las redes sociales han sido ya eje nuclear de algunas películas vistas en Cine y Pediatría. Desde las luces y sombras de La red social (David Fincher, 2010), hablando del proceso de creación de Facebook, la red social por antonomasia y ya el país más grande del mundo, hasta la aparición de esa nueva generación de “screenagers” en Hombres, Mujeres y Niños (Jason Reitman, 2014), donde no hay límites para las nuevas tecnologías, tal como nos demuestra Searching (Aneesh Chaganty, 2017). Pero quizás la mayor atención del cine en este tema está puesta en los efectos adversos de su mal uso, desde la adicción a esta triada del lobo feroz en la infancia y adolescencia de las redes sociales (ciberbullying, sexting y grooming), tal como nos dejaron ver películas como Hard Candy (David Slade, 2005), Puedes confiar en mí (David Schwimmer, 2010), Después de Lucía (Michel Franco, 2012) o Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016).  

Y ahora llega una película documental estadounidense de 93 minutos de duración y distribuida por la todopoderosa Netflix, bajo el título de El dilema de las redes sociales (Jeff Orlowski, 2020), una película muy especial y muy recomendable, para ver solo o en familia, para proyectar en las escuelas o en cine fórum. En ella aparecen trabajadores de Google, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, Whatsapp, Snapchat, Tik Tok, Linkedin, Pinterest, Gmail, Firefox, Mozilla,… para alertarnos que los maestros de la tecnología han ideado una nueva forma de capitalismo, y la humanidad es ahora la materia prima de la que se alimentan las máquinas. Porque nadie (y menos nuestros protagonistas encuestados) dudan de que estas redes y plataformas han supuesto grandes cambios en el mundo y en nuestras vidas, pero – nos advierten – “fuimos ingenuos con la otra cara de la moneda”. Porque, oculta, la poderosa inteligencia artificial, que tiene como tarea captar nuestra atención, está destruyendo las normas sociales impuestas, poniendo en riesgo la verdad y la democracia, y poniendo la civilización en un sendero programado que va directo a nuestra propia destrucción. ¿Y cuál es el problema?, se pregunta el documental. Y está claro que son muchos, desde la adicción a los ciberataques, desde los bulos y teorías conspiranoicas hasta esta triada del lobo feroz para la infancia y adolescencia, así como otras nuevas enfermedades como la “nomofobia”, la “dismorfia de Snapchat”, la “cibercondría”, el “síndrome de la llamada imaginaria”, la “depresión de Facebook” o el “efecto Google”, siendo esta última capaz de hacernos perder la virtud de la memoria. 

Y para hablarnos de todo ello contamos con una mayoría de personajes que han sido (y son) claves en el desarrollo de esas redes sociales, generalmente jóvenes entre 20 y 35 años que ya han influido sobre miles de millones de personas en el mundo. Entre ellos Tristan Harris, Tim Kendall, Jaron Lamier, Roger McNamee, Aza Raskin, Shosana Zuboff, Jeff Seibert, Sandy Parakilas, Jec Toscano, Clamath Palihapitiya, Sean Parker, Dra. Anna Lembke, Dr. Jonathan Haidt, Randima (Randy) Fernando, Justin Rosenstein, Cathy O´Neil, Bailey Richardson, Rashida Richardson, Guillaume Chaslot, Renne DiResta, Cynthia M. Wang, Maria A. Rossa, Alex Roettes, Catalina Garayoa, Barbara Gehring, Skyler Gisondo, entre otros. Especial importancia tiene Tristan Harris, quien pidiera un diseño ético a Gooble y que es el creador del Center for Human Technology, quien nos deja mensajes del estilo de “Si no pagas por el producto, eres el producto, porque en realidad se vende nuestra atención y se usan nuestros datos, con lo que viene a ser algo así de ¿cuánto de tu vida nos puedes dar?". Y por ello las compañías de internet son las más ricas en la historia de la humanidad. 

La película se estructura en cuatro partes que en realidad es una, y lo que logra esa separación son cuatro pensamientos de cuatro personajes históricos: 

“Nada grande acontece en la vida de los mortales sin una maldición”, de Sófocles, poeta griego del siglo V a. de C. 
“Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se distingue de la magia”, de Arthur C. Clarke, escritor y científico británico del siglo XX, autor entre otras de la novela “2001: una odisea en el espacio”. 
“Solo hay dos industrias que llamen a sus clientes “consumidores”: las de las drogas y la de software”, de Edward Tufte, estadístico americano del siglo XX, y profesor emérito de la universidad de Yale. 
“Ya sea utopía u olvido, será una carrera de relevos hasta el último momento”, de Buckminster Fuller, arquitecto e inventor estadounidense del siglo XX. 

Y la película avanza con intervenciones recurrentes, donde se nos deja claro que la manipulación y el engaño se ha convertido (sin saber) en el centro de todo lo que hacemos. De forma que con nuestros datos se construyen modelos que predicen nuestras acciones. 

Se profundiza en el concepto de la tecnología persuasiva, que es un diseño intencionalmente extremo para modificar el comportamiento: lo que en psicología se conoce como refuerzo positivo intermitente. Y para ello, todo un equipo de ingenieros, cuyo trabajo es piratear la psicología de la gente intentan captar más, con más usuarios, más interacciones y que invites a más gente. Nos convertimos en zombies digitales para que ellos ganen más dinero y nos advierten: “Hemos pasado de un entorno tecnológico basado en herramientas a uno basado en la adicción y la manipulación. Ese el cambio. Las redes sociales no son una herramienta que espere ser utilizada. Tienen sus propios objetivos y sus propios medios para perseguirlos usando tu psicología contra ti”. 

Y siguen las advertencias de los expertos: “Las redes sociales son una droga. Tenemos un imperativo biológico básico para conectar con otras personas y todo ello está fisiológicamente conectado por nuestro sistema dopaminérgico”. Y también nos recuerdan: “No hemos evolucionado para recibir aprobación social cada cinco minutos. No estamos diseñados para eso”. Y vale la pena revisar los comentarios de Clamath Palihapitiya, una de las cabezas pensantes de Facebook: “Organizamos nuestras vidas en torno a ese sentido de perfección percibida, porque recibimos recompensas a corto plazo: corazones, me gusta, pulgares. Y lo confundimos con valores y con verdad. Y realmente es una popularidad falsa y frágil, a corto plazo y eso te deja aún más vacío que antes de hacerlo. Porque entras en un círculo vicioso en el que piensas: ¿qué hago ahora? Porque lo necesito. Apliquemos eso a 2.000 millones de personas y pensemos en cómo reaccionamos ante las percepciones de los demás. Es…es horrible. Es muy malo”. 

Porque la inteligencia artificial creada a través de los “big data” de las redes sociales lo sabe todo de ti. Porque hay que imaginar que son 2.700 millones de “shows de Truman”, pues cada persona tiene sus propia realidad con sus hechos. Y lo peor, sus efectos adversos. Por ejemplo, los ingresos por intento de suicidio se incrementaron llamativamente entre adolescentes y, especialmente, entre preadolescentes. La tasa de suicidio se ha incrementado en la década del 2010 en el 70% entre chicas adolescentes de 15 a 19 años en USA y un 151% entre chicas de10 a 14 años. Y ese patrón apunta a las redes sociales. Son la generación Z, nacida a partir de 1996, pues son la primera generación de la historia que han llegado a las redes sociales en el instituto. Una generación más ansiosa, más frágil, más deprimida. 

Pero aparte de los efectos adversos sobre el individuo, también preocupa los efectos adversos sobre nuestra sociedad. Y nos lo recuerda Tristan Harris: “Un estudio del MIT dice que los bulos en Twitter se difunden seis veces más rápido que la verdad”, porque “hemos creado una situación que se inclina hacia la información falsa… y la desinformación”. Y la pandemia COVID-19 ha sido paradigmática, una versión extrema del ecosistema de información y desinformación en el que estamos sumidos, donde es difícil diferenciar la verdad de la mentira. Un caldo de cultivo para las teorías conspiranoicas y las “fake news”. Porque este fundador del Center for Human Technology nos advierte que existe el riesgo de destruir la civilización por la ignorancia deliberada de las redes sociales: “No se trata de que la tecnología sea la amenaza existencial. Es la capacidad de la tecnología para sacar lo peor de la sociedad y lo peor de la sociedad es la amenaza existencial. Si la tecnología crea el caos masivo, indignación, incivismo, desconfianza, soledad, alienación, más polarización, más pirateo electoral, más populismo, distracción e incapacidad para centrarse en los problemas reales… es solo sociedad. Y ahora la sociedad es incapaz de curarse y se convierte en un caos”. 

Y ante ello, esta especial película documental nos invita con optimismo a cambiar los objetivos de las redes sociales, aunque parezca una locura. Es nuestra responsabilidad, la de cada usuario, poner un poco de orden a este confuso mundo de las redes sociales que es, a la vez, utopía y distopía. Y por ello El dilema de las redes sociales ya es una película que también debe formar parte de la familia Cine y Pediatría: porque sus mensajes son importantes para todos, pero son claves para la infancia y adolescencia, nuestras futuras generaciones.

 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Educando Proteges: #ÚneteALaResistencia-12No


Silvestre del Río y Joan Sans son dos policías con experiencia en menores que han creado la plataforma Educando Proteges, cuyo objetivo es trabajar, desde la experiencia acumulada durante años con las familias, con una finalidad fundamentalmente educativa y comunitaria que facilite la prevención de conflictos tanto en el ámbito familiar como social, creando familias más capaces, mejor formadas e informadas, en beneficio de nuestros niños, niñas y adolescentes, y en definitiva, del conjunto de la sociedad. 

Conocí a Sivestre y Joan en Mallorca, en una reunión científica, y desde Baleares, su lugar de trabajo, llevan varios años de experiencia, con actuaciones y recursos varios. Su última campaña, que apoyo con este post, es #ÚneteALaResistencia-12No y en ella se intenta concienciar a padres y madres de que no le compren un móvil a sus hijos antes de los 12 años (en la actualidad se les compra a una media de 9 años en España). 

Vale la pena compartir algunos datos al respecto para darnos cuenta de la importancia del tema y de la campaña. 
- La proporción de uso de tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la población de 10 a 15 años es, en general, muy elevada. El uso de ordenador está muy extendido (lo tienen el 91% de los menores) y aún más el uso de internet (el 93%). Por su parte, el 70% de la población de 10 a 15 años dispone de teléfono móvil. Por sexo, las niñas usan en mayor medida las nuevas tecnologías. Y a mayor edad, mayor uso de TIC, sobre todo a partir de los 13 años. 
- Según el I Estudio sobre el acceso de los jóvenes a los teléfonos móviles en el mercado español, realizado a 400 familias de niños entre los cinco y los 12 años por la compañía noruega Xplora, el 60% de estos piden su primer teléfono móvil antes de los 9 años. La tranquilidad, desvela el informe, que supone estar en contacto con los hijos (comunicación, ubicación,...) es el factor que más impulsa a los padres a comprar este dispositivo, mientras que el acceso a contenidos inadecuados o que entren en contacto con ciertas personas sin supervisión parental son algunas de las mayores preocupaciones de los progenitores. 
- En España el 76% de los niños de 11 a 14 años utiliza habitualmente Whatsapp, desde sus propios terminales o desde los de sus padres. 
- La edad media de inicio en el consumo de pornografía son los 14 años entre los adolescentes hombres, los 16 en el caso de las mujeres y los 15 para otras identidades. El primer acceso a contenidos pornográficos de los jóvenes españoles en internet se anticipa: al menos uno de cada cuatro varones se ha iniciado antes de los 13 y la edad más temprana se anticipa ya a los 8 años. 
- El uso de móviles y otras TIC ha aumentado de forma exponencial los casos de cyberbullying, sexting y grooming, la denominada "triada del lobo feroz" de internet. 

Creo que los datos son preocupantes (cuando no escalofriantes) y la conciencia social, familiar y profesional sobre este tema me lleva a apoyar esta campaña que intenta emponderar a los padres para que haya una resistencia fundamentada con el fin de evitar que sus hijos dispongan de un móvil antes de los 12 años de edad. Y una vez se disponga de él, no olvidar hacer un contrato familiar de uso (abuso y mal uso). 

Porque nadie duda de las ventajas que nos da un móvil en nuestro mundo actual, pero menos aún se duda de sus riesgos por abuso y mal uso, especialmente en la infancia y adolescencia. 

Por todo ello #ÚneteALaResistencia-12No.

lunes, 29 de julio de 2019

Contrato familiar sobre el uso responsable de internet por nuestros hijos


En las dos últimas entradas del blog hemos hablado sobre las recomendaciones para el uso responsable de las nuevas tecnologías, tanto en nuestros hijos, en general, como en la adolescencia, en particular. En este sentido, no es novedoso el consejo de realizar contratos familiares con nuestros hijos cuando inicien sus pasos con el móvil, con internet y con las nuevas tecnologías. 

Revisando diferentes documentos, os proponemos un documento como el presente y que puede servir de modelo como CONTRATO FAMILIAR PARA EL USO DE INTERNET. 

En (ciudad) a (fecha) 
Yo, (nombre del hijo o hija), me comprometo ante mis padres y familia a: 

HACER UN USO RESPONSABLE: 
- Hablaré con mis padres para conocer las reglas de uso de internet, que incluyen las páginas que puedo visitar, lo que puedo hacer cuándo me puedo conectar y cuánto tiempo puedo estar en línea de lunes a viernes (número de minutos u horas) y los fines de semana (número de minutos u horas). 
- Me conectaré una vez que haya cumplido con mis obligaciones, como son los deberes, las obligaciones de casa y otras. 
- Nunca daré información personal en internet ni en ninguna red social, y menos sin el permiso de mis padres: dirección particular, número de teléfono o móvil, dirección de trabajo o teléfono de mis padres, número de tarjeta de crédito, nombre o ubicación de mi colegio, etc. 
- Nunca me citaré en persona con nadie que haya conocido en internet, sin el permiso de mis padres. 
- Jamás enviaré o colgaré una fotografía mía o de mi familia, sin el permiso de mis padres. 
- No compartiré mis contraseñas de internet con nadie, ni con mi mejor amigo. 
- Siempre mostraré un buen comportamiento en internet. No haré nada que pueda molestar o hacer enfadar a otras personas y, por supuesto, no haré nada ilegal. 
- Nunca descargaré, instalaré o copiaré nada en internet, o de pendrives o discos externos, sin el permiso de mis padres. 
- Nunca gastaré dinero en internet, sin el permiso de mis padres. 
- No dormiré con aparatos electrónicos en el dormitorio. 

CONFIAR EN MIS PADRES: 
- Hablaré inmediatamente con mis padres si veo o recibo algo en internet que me haga sentir incómodo o amenazado, o incluso que no entienda. Esto incluye mensajes de correos, incluso de amigos, páginas webs, chatas, redes sociales, foros, fotos o anuncios. 
- Me comprometo a compartir mis contraseñas con mis padres, tanto de internet como del móvil. 
- Configurar junto a mis padres las opciones de privacidad de mis aplicaciones y redes sociales, como por ejemplo, activar la aplicación sólo amigos, desactivar las búsquedas externas (ej. Google, Bing) y la geolocalización, 

ESTAR A TU LADO Y APOYARTE: 
- Mantener nuestra confianza en ti, y apoyarte para reforzar tu propia confianza. 
- Escucharte siempre que lo necesites, buscando un momento apropiado en el mismo día cuando no sea posible hablar inmediatamente. 
- Poner de nuestra parte para conocer tu mundo online: además de ponernos al día con Internet, te preguntaremos qué cosas más o menos chulas haces en tu día a día. 
- Ante posibles problemas, reaccionar de manera razonable, sin exageraciones, ni enfados, comprendiendo tus preocupaciones y motivaciones, y buscando soluciones. 
- Ser ejemplos a seguir, comportándonos online como te pedimos que lo hagas tú. 


Fdo. Hijo/hija                                                                           Fdo. Padre y/o madre

miércoles, 24 de julio de 2019

Adolescentes y nuevas tecnologías: recomendaciones para un uso responsable


En nuestro post previo hablamos de "Padres, hijos y nuevas tecnologías: recomendaciones para un uso responsable", en base a las nuevas recomendaciones que la Academia Americana de Pediatría nos dejó en el año 2016.  Aprovechando ese documento, dejamos la información específica respecto a los adolescentes, un grupo especialmente sensible a las nuevas tecnologías. 

Sentarse a escuchar los problemas de los adolescentes es la base para evitar su reclusión en las tecnologías, cuya dependencia genera falta de atención, disminución de las relaciones sociales y nomofobia, es decir, una conducta agresiva cuando no tienen acceso al teléfono móvil. Esta comunicación es recomendable iniciarla cuando aún son niños, y no esperar a la adolescencia. Es algo que no cabe olvidar, pues en este tema tan importante de la relación entre adolescencia y nuevas tecnologías se habla en ocasiones de "niños enganchados y padres desconectados”, algo a evitar. 

Por ello, esta edad y este tema es un buen motivo para estas RECOMENDACIONES PARA ADOLESCENTES sobre el uso de tecnologías: 

1. La tecnología debe utilizarse solo en momentos de ocio. 

2. Además del ocio online, hay ocio offline:  haz una hora de ejercicio al día u otras actividades al aire libre; la música y la lectura también son ocios recomendables. 

3. Haz planes con tus amigos fuera de casa. 

4. Para dormir bien, no tengas pantallas en la habitación y déjalas una hora antes de acostarte. 

5. No utilices el móvil durante las horas dedicadas al estudio. 

6. Hay momentos del día para la comunicación con tu familia (comidas,...) en los que las pantallas no deben estar presentes. 

7. Recuerda que lo que subes a una red social se queda allí para siempre. Te cuidado con las fotos que compartes y que envías por internet. 

8. Pregunta a tus padres y a tus profesores sobre cómo proteger tu privacidad. 

9. Si te insultan o te chantajean, pide ayuda. Hay medios para protegerte. 

10. Es importante que detectes los abusos en que puedes caer y que hay que evitar: 
- Compulsión por actividades on line (subastas, apuestas, juegos de azar, compars compulsivas,…). 
- Abuso al cyber sexo, adicción a los cyber romances (romances o amistades hechas en línea o chat manía) 
- Abuso a la sobreinformación, a través de la búsqueda exagerada de información (bases de datos o programas)y descargas. 
- Abuso en la acumulación de todo tipo de conocimientos, pdf, ebook, musicas, etc. 
- Sentimiento de pérdida o vagabundeo por la red, navegaciones sin rumbo. 
- Intercambio de mails o textos indiscriminadamente. 
- Conseguir mil amigos sin conocer a ninguno.

Recomendaciones para un uso responsables de las nuevas tecnologías en una edad tan sensible como la adolescencia. 

miércoles, 29 de julio de 2015

Niños 2.0: obesos y conectados


El Dr. Ariel Melamud, además de un gran amigo argentino, es el webmaster de la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE) y, junto con nuestra común amiga, la Dra. Paula Otero, siempre nos enseñan aspectos muy útiles relacionados con internet y el mundo de la Pediatría. 

En el reciente Congreso Internacional de Pediatría que tuvo lugar en Monterrey (México) hace unas semanas asistí a esta ponencia suya que tituló en primera instancia como “Niños 2.0: obesos y conectados” y que sobretituló posteriormente como “Niños 2.0: obesos, miopes, doloridos, des-atentos y conectados”. 

Una presentación que vale la pena revisar en profundidad y que le pedí a Ariel la posibilidad de compartir (como otra más que compartiremos otro día) en nuestro blog, dado su interés para todos, profesionales sanitarios, familias y sociedad y, cómo no, para los propios niños y adolescentes. 

Para la Organización Mundial de la Salud, la obesidad infanto-juvenil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se calcula que en 2010 había 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo; de ellos, alrededor de 35 millones viven en países en desarrollo. 
Y con un mensaje contundente: “Si no cambiamos la tendencia, la actual generación de adolescentes será la primera generación de toda la historia en la que los hijos tengan menos expectativa de vida que sus padres, y ello debido al incremento de la obesidad”. 

La hiperconectividad genera al menos cuatro grandes problemas en los niños: 
- Obesidad infanto-juvenil 
- Trastornos físicos: molestias visuales, molestias auditivas. lesiones musculo esqueléticas, cefaleas, etc. 
- Riesgos al contacto externo: cyberbulling, grooming, sexting, etc. 
- Adicción infantil 

Los pediatras estamos en una posición única para ayudar a las familias y fomentar el uso saludable de las nuevas tecnologías.

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martes, 22 de octubre de 2013

El futuro de la Red: ¿escapar de ella?


Vivimos rodeados de nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). Su buen uso, ayuda y nos puede hacer la vida más fácil. Su mal uso y abuso no ayuda y nos puede complicar la vida (a nosotros y a los que nos rodean). La adicción a Internet y al teléfono móvil es, para algunos, la enfermedad del siglo XXI. 

Las TIC y la Red nos rodea y nos envuelve, con algunos fenómenos bien conocidos en toda la población. Pero es en los adolescentes donde más impacto tiene. Por ejemplo: 
- La "nomofobia" (procedente del acrónimo no-mobile-phone phobia), que es el miedo (o fobia) a no estar en contacto por el móvil, un miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. 
- Los "early adopters", que son las personas que son los primeros en adoptar un nuevo dispositivo, una nueva web o cualquier tipo de tecno-moda. 
- El "postureo" social, donde es casi tan importante (o más) anunciarlo que hacerlo y exhibir el ego on line. 
- La epidemia de hiperconectividad y sobresocialización, con ejemplos tan sorprendentes como que ya es posible estar conectados a miles de pies de altura (las empresas United Airlines y Jet Blue han instalados wifi gratis en sus vuelos) o que ha nacido el llamado automóvil conectado (el iBeetle es una variante del famoso coche Escarabajo que integra el iPhone en el sistema electrónico del coche). 

Ante esta epidemia de hiperconectividad, la revista de Humanidades Dendra Médica nos regala un artículo provocador de Adrián Ruiz Mediavilla, y que bien merece una reflexión. En la vida es ya casi una máxima los vaivenes antes las novedades. Y es por ello que si bien será improbable una desconexión permanente de una parte significativa de la población, si es más que posible que vaya surgiendo una nueva tendencia de desconexión electiva. Incluso ya van surgiendo algunas ideas comerciales que ofrecerán como servicio la falta de cobertura. Igual que ahora, al entrar en un bar, restaurante u hotel lo "in" es que haya WiFi, dentro de poco lo "in" será la falta de cobertura. 

Tiempo al tiempo... Porque quizás el futuro de la Red pueda ser escapar de ella... Porque ya se prodigan carteles como los que inician este post. 

Hace unos días compartíamos el pensamiento de las cafeterías como reivindicación de las tertulias (literarias o de cualquier tipo), los cafés como enseñas de calidad de las ciudades, como puntos de encuentro de los amigos, Los cafés sin wifi, donde mirarse cara a cara y charlar... Algunos cafés del mundo para no olvidar... y en donde habrá que empezar a reivindicar la ausencia de conexión: Café Tortoni (Buenos Aires, Argentina), Café Pieroni (Melbourne, Australia), Café Central (Viena, Austria), Confitería Colombo (Río de Janeiro, Brasil), Café Gijón (Madrid, España), The River Café (Nueva York, Estados Unidos), Café de la Paix (París, Francia), Café Americain (Amsterdam, Holanda), Café de Nueva York (Budapest, Hungría), Café Gambrinus (Nápoles, Italia), Café Greco (Roma, Italia), Café Florian (Venecia, Italia), Café The Garden (Tokio, Japón), Café A Brasileira (Lisboa, Portugal), Café Majestic (Oporto, Portugal), The Blue Post (Londres, Reino Unido), Café Imperial (Praga, Republica Checa), etc.

Realizar un buen uso de Internet y no un abuso, tener nuestro "por qué" y "para qué" en las redes sociales... y saber escapar de ella con el aroma de un café y de amigos,  pueden ser buenos principios para convivir con las TIC. Un Internet que nos haga mejores y que no dañe nuestro cerebro.

martes, 7 de febrero de 2012

Día mundial de Internet segura: ¿Navegan seguros nuestros menores?


El día 8 de febrero se celebra el Día Mundial de la Internet Segura. Es un evento promovido por la Comisión Europea y está organizado por INSAFE, la Red Europea por una Internet Segura, y en España por el CENTRO DE SEGURIDAD EN INTERNET: PROTEGELES en el marco del Safer InternetProgram.

Es necesario que exista un día así para concienciarnos de que Internet, herramienta de la que hemos llegado a depender para realizar muchas de nuestras actividades cotidianas, puede tener un "lado oscuro" del que hay que ser consciente. Un mal uso o una falta de supervisión de su utilización puede ser fuente de problemas para nuestros niños. La protección de los menores es fundamental. Leemos en la prensa generalista que la Agencia Española de Protección de Datos ha publicado una serie de consejos dirigidos a los menores específicamente. El documento entero lo podeis consultar bajo estas líneas, pero es necesario destacar algunos puntos:

  • Los menores deberían acceder a Internet a través de entornos personalizados.
  • Los menores deben ser informados acerca de los peligros en el uso de Internet, advirtiéndoles de que no compartan o faciliten información ni intercambien fotografías, propias y de terceros, con personas desconocidas y sin saber para qué van a ser utilizadas.
  • Los menores deberán ser informados adecuadamente, mediante una información fácilmente comprensible para ellos, cuando se recaben datos sobre su persona; asimismo deberán adoptarse medidas tendentes a la comprobación de la edad del menor y la autenticidad del consentimiento prestado, en su caso, por sus padres o tutores.
Y es que, aunque no hay que dramatizar, tampoco es para restarle importancia. El ciberacoso existe y la dependencia de Internet comienza a ser un problema (se ha llegado a afirmar que "el 60% de los niños se sienten tristes sin Internet").

No hay que bajar la guardia y es responsabilidad de padres, educadores y profesionales sanitarios ofrecer orientación a nuestros menores sobre cómo usar de forma adecuada Internet sin que represente un peligro para ellos ni suponga una merma en sus relaciones sociales.

Os dejo el documento de la Agencia Española de Protección de Datos...


... Y un vídeo sobre el problema del ciberacoso (de la web http://www.guiainfantil.com)

martes, 17 de enero de 2012

Smartphones, auriculares, estrés y accidentes de tráfico


En pocos años nuestra sociedad ha experimentado un cambio radical en cuanto a la forma en la que sus miembros permanecen conectados entre sí. La aparición de diversos dispositivos tipo smartphone hace que muchas personas, un gran porcentaje de la población, viva permanentemente conectada a Internet.

Simultáneamente podemos ver en cualquier calle de nuestras ciudades a adolescentes y adultos con sus auriculares puestos y conectados a estos dispositivos u otros que permiten escuchar música, la radio, etc, etc.

Esto, en principio, no es ni bueno ni malo. Sin embargo, en los últimos días han saltado a la prensa dos noticias que merecen ser resaltadas:

Los 'smartphones' producen estrés y hacen imaginar "mensajes fantasma". La noticia se inicia así: "Un estudio publicado por la Sociedad Británica de Psicología demuestra que el uso de smartphones aumenta el estrés debido a la obsesión que produce recibir mensajes. A veces la necesidad creada en los usuarios es tal que creen notar vibraciones de notificación que en realidad nunca se produjeron".

No para ahí la cosa. Otra noticia nos pone sobre aviso sobre el peligro potencial de que los peatones caminen conectados mediante auriculares a sus dispositivos móviles: "El riesgo de andar en la calle con audífonos". Y es que se está produciendo un aumento de la mortalidad entre los peatones que, caminando con auriculares, se ven sometidos a una auténtica "privación sensorial": "La causa más probable de estos accidentes fue la distracción y privación sensorial que provoca el uso de audífonos, que no permite al usuario escuchar los sonidos externos. Los investigadores advierten que los avisos auditivos pueden ser tan importantes como los visuales cuando se está en la calle".

No son datos para tomarlos a broma. Como todo, los avances tecnológicos pueden mejorar nuestras vidas... o pueden esclavizarnos afectando, en el ámbito laboral, a la calidad de vida de aquellas personas más "enganchadas"... o incluso costándoles la vida misma. El uso de estos chismes, sobre todo en población adolescente, debería ser de interés general y quizá sea el momento de que los pediatras, en nuestras consultas, aconsejemos a nuestros adolescentes sobre un correcto uso de todos estos dispositivos.