Mostrando entradas con la etiqueta equipos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta equipos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de noviembre de 2025

El camino de jefe a líder y de líder a "gefe" en el Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina

 

El Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina (CNEM) que cada año se celebra en el Colegio de Médicos de Alicante gracias a la organización de los estudiantes de Medicina de la Universidad Miguel Hernández se ha convertido, por su calidad y pervivencia, en el congreso más sólido y conocido de estas características en España. Y da buena muestra de ello el que este año 2025 se ha celebrado del 27 al 31 de octubre la XLIII Edición Nacional y la XXI Internacional. 

Mi participación en el CNEM se prolonga ya durante nueve ediciones, en un principio como tutor de las comunicaciones de estudiantes y en las últimas ediciones como ponente: 

- En el año 2016 (XXXIV CNEM) con la organización de la Mesa redonda: “Transexualidad, un abordaje entre la ciencia y la conciencia”


 - En el 2022 (XL CNEM) con una novedad, porque se inicia la participación de la Asociación Española de Pediatría (AEP) en la entrega del Premio de Investigación Materno-Infantil, y que se complementó con la ponencia “Pediatría, una especialidad de cine en el CNEM”

- En el 2023 (XLI CNEM) se repite la participación de la AEP en la entrega del Premio de Investigación Materno-Infantil, y que asocié a la ponencia “Prevención cuaternaria: la contención como imperativo ético”

- En el 2024 (XLII CNEM) una nueva edición de la entrega del Premio de Investigación Materno-Infantil, y que vino de la mano de la ponencia “Pediatría social, crucial frente a la vulnerabilidad en la infancia”

Y en este 2025 (XLIII CNEM) se repite la entrega del Premio de Investigación Infantil (en representación de la AEP) y lo hemos vinculado a la ponencia “Liderar no es jefear”. Y ello porque cabe difundir ente los estudiantes la importancia de la gestión de equipos y el liderazgo como herramienta fundamental. 

En este enlace os dejamos la presentación, pero vale la pena recordar el liderazgo situacional y re-conocer en este DECÁLOGO las principales características de un buen líder en sanidad: 

1. Sabe motivar, sabe qué decir en cada momento y cómo decirlo para que el equipo esté dispuesto a dar lo mejor de sí mismo y lograr objetivos. 

2. Es un visionario, visualiza la meta a dónde quiere llegar y traza el diseño de una estrategia para conseguirlo. 

3. Comprende a cada miembro de su equipo y usa el diálogo como gran instrumento. Entiende cuáles son las necesidades de las personas que lidera y es comprensible con ellas. Dialoga hasta quedar afónico, pero también reconoce los límites y hasta donde llegar, es decir, reconoce que "una cosa es una cosa y seis mediadocena". 

4. Conoce las fortalezas y debilidades de cada uno de los compañeros y suple los puntos débiles de unos con los puntos fuertes de otros. Conoce las amenazas y oportunidades de su organización y combate las amenazas potenciando las fortalezas. 

5. Es seguido por el equipo, es respetado pero querido al mismo tiempo. Un líder tiene que ser capaz de generar la confianza necesaria para que todos caminen en la misma dirección. y el buen líder sabrá cómo mantener el difícil equilibrio ya comentado pro Maquiavelo en "El Príncipe" entre temor y amor. Y entre ese temor y amor, aparece la conocida soledad del jefe, que hay que aceptar como dentro del sueldo... y combatirlo con la mejor de las resiliencias. 

6. Persigue beneficios a nivel grupal y no individual. Busca el bien común no la gloria solitaria, porque lo común perdura en el tiempo, lo individual es siempre cortoplacista. Lo dice un proverbio africano: "Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado". 

7. Libera el potencial de las personas. Aporta la confianza que cada componente del equipo necesita para dar lo mejor de sí mismos. Teniendo en cuenta que en sanidad conviene saber que no nos reunimos de manos de obra, sino de cerebro de obra: los mejores cerebros de obra, que son nuestros compañeros, todos con una gran formación. 

8. Cree en lo que hace. Si él mismo no confía en lo que está haciendo, difícilmente lo podrá transmitir a su equipo. Y lo hace con ilusión y pasión, ¿por qué no...? 

9. Sabe solucionar problemas, es resolutivo. Es creativo y capaz de vislumbrar varios caminos para resolver el mismo problema. Y además los problemas se deben solucionar en el menor tiempo posible, mejor antídoto frente a la maligna procrastinación. 

10. Es observador. Estudia cuidadosamente su entorno y detecta las oportunidades que se presentan ante él, es entrañable y detecta la bondad de las personas que trabajan con él. Y aquí entramos en un campo maravilloso, ya bien defendido por Joan Carles March en su libro "Lidera con corazón", muy recomendable. 

Un camino de jefe a líder, y de líder a “gefe” (gestor de felicidad). Porque “jefear” no es complicado, pero conocemos los resultados. Lo importante (y complicado) es liderar. Eso nos hace mejores a todos, con un efecto Pigmalion maravilloso... 

En este vídeo, creado por NotebookLM usando la ponencia previa, se resumen de forma amena los principales mensajes.

 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Liderar con H-alma, corazón y vida

 

En el pasado XIX Congreso Internacional de Pediatría, celebrado en Mérida (Yucatán, México) del 15 al 17 de septiembre de 2022, presentamos una ponencia de gestión bajo el título de “Liderar con H-alma, corazón y vida”, en claro homenaje al trío mexicano de Los Panchos. Una ponencia que ya fue defendida en otros foros bajo una perspectiva similar, como fueron la IV Reunión de Gestión Pediátrica (Santander, noviembre de 2021) o la XII Curso Internacional de Pediatría (Puebla, México, febrero de 2022), y que se fundamenta es una reflexión de tres décadas y media de profesión - con sus errores y aciertos - compartida con los compañeros de los cinco Servicios de Pediatría en los que he podido ejercer mi trabajo. Pero que tiene en un gran sustento en el libro “Liderar con corazón” de Joan Carles March, tal como hemos comentado en post previos (1, 2)   

Una ponencia que se puede revisar debajo y que estructuré en cinco apartados: 

I. Una introducción. GESTIONAR en busca de la (H)EXCELENCIA 
Donde se exponen seis claves para gestionar la (H)excelencia en un Servicio de Pediatría, con “h” de hospital y humanización 

II. Una aclaración. Los ESTILOS DE LIDERAZGO 
Donde se estudian los cuatro modelos del liderazgo situacional de Hersey & Blanchard 

III. Una máxima. Liderar NO ES “JEFEAR” 
Donde se analizan las diferencias entre un jefe y un líder y se refleja el decálogo de un líder en Sanidad 

IV. Una propuesta. Liderar con CORAZÓN 
Donde se exponen las cinco claves para liderar personas, equipos y organizaciones con alma, corazón y vida, según Joan Carles March 

V. Una meta. Conjugar PEDIATRÍA “líquida” y CEREBROS de obra “sólidos” 
Donde es posible utilizar las tecnologías de la información y comunicación para gestionar a los profesionales sanitarios, a los que cabe considerar como cerebros de obra (y no como mano de obra). 

Una ponencia que pretende ser una reflexión entre el “debería” (lo ideal) y el “debe” (la realidad), cuya presentación os dejamos debajo, así como los vídeos de esa jornada en este enlace (donde esta presentación se encuentra entre los minutos 65 y 100).

miércoles, 21 de abril de 2021

"Gefe", ese líder que proporciona felicidad


Que liderar no es jefear es algo que ya hemos comentado en este blog  y planteábamos es decálogo de las cualidades de un buen líder: 1) saber motivar; 2) ser un visionario; 3) comprender a cada miembro de su equipo y usar el diálogo como gran instrumento; 4) conocer las fortalezas y debilidades de cada uno de los compañeros; 5) ser seguido y respetado por el equipo; 6) perseguir beneficios a nivel grupal y no individual; 7) liberar el potencial de las personas; 8) Creer en lo que hace; 9) saber solucionar problemas, ser resolutivo; 10) ser observador. Y todo esto entronca con el libro (y mensajes) de Joan Carles March en su libro "Liderar con corazón", muy recomendable (ver 1 y 2), o también con algo que hemos defendido en alguna ocasión: liderar… a ritmo de jazz.   

Lo que parece claro es que los tiempos en los que los jefes eran las personas que empleaban eso del “ordeno y mando” han terminado definitivamente. Las empresas del siglo XXI han pasado de tener empleados a contar con profesionales; y, en concreto los centros sanitarios, han pasado de tener manos de obra a tener “cerebros de obra” (tal es el cociente intelectual con el que se trabaja a nuestro alrededor). Y los jefes deben dejar paso a los líderes. 

Y también parece evidente que las personas motivadas y felices en su trabajo rinden más; y en la motivación se incluye el salario pero muchos otros aspectos. Por ello, una evolución moderna de la figura del “jefe” es la del “gefe” (juego de palabras para definir a un “GEstor de FElicidad”), una figura que intenta dar más valor a las personas que a las cifras, líderes enfocados a satisfacer a sus empleados y no únicamente a sus clientes. 

Los objetivos que intenta conseguir este cambio del jefe por el “gefe”, asociado a la mayor satisfacción de sus trabajadores son: 
• Aumentar nuestro rendimiento laboral 
• Mejorar nuestro compromiso hacia la empresa 
• Generar un crecimiento de nuestro potencial profesional 
• Conseguir unos niveles más altos de fidelidad de los clientes 
• Incrementar nuestra energía y disminuir las bajas por enfermedad 
• Frenar la “fuga de cerebros” de la empresa 

Nace por tanto el concepto de Gestores de Felicidad o “gefes” y hay planes de formación de los nuevos directivos en gestión de personal que ya incluyen este nuevo concepto. Y la cuestión es: ¿cómo consigue un “gefe” que sus compañeros sean felices en el trabajo? 

La labor de los nuevos “gefes” debe intentar mejorar el bienestar de las personas, mostrando una actitud siempre positiva en la comunicación con sus empleados para crear cierta atmosfera de ilusión y entusiasmo en lo que se hace. Que sea capaz de transmitir que se otorga valor a las personas y no a las cifras, ayudando a potenciar las capacidades, la creatividad y la autoestima de los empleados. Y con la conciliación como bandera, valorando mucho el tiempo disponible para disfrutar de los amigos, de la familia y del ocio. Porque si un “gefe” impregna el trabajo de felicidad, ese ambiente de positivismo no solo hace más comprometidos a los trabajadores con la empresa, sino que se logra también contagiar ese bienestar y ese confort a los pacientes/clientes. 

¿Y cuáles son las características que toda persona debería desarrollar para llegar a ser un buen “gefe”? Al menos estas seis: 
- Los “gefes” conocen a sus trabajadores 
- Los “gefes” reconocen a sus trabajadores 
- Los “gefes” se comunican con diálogos sinceros 
- Los “gefes” son personas resolutivas 
- Los “gefes” son más flexibles 
- Los “gefes” disfrutan de su trabajo. 

Ya conocíamos que liderar no es jefear. Y en las nuevas modalidades de liderazgo no es apreciada la figura del jefe tradicional, pero quizás si tenga cabida la nueva figura del “gefe”. Y todo ello, sin perder el horizonte. Para reflexionar. Para aprender… 

No es un tema nuevo, sí novedoso y a tener en cuenta. ¿Una moda? Lo cierto es que la felicidad es universal y necesaria, por lo que espero que no. Y algunos gráficos como el adjunto, ya nos marcan el interés por el tema.

Y si de liderazgo y gestión del cambio hablamos, no podemos olvidar esa figura del directo médico, el Dr. Max Goodwin de la serie New Amsterdam y su ya famosa frase  "¿Cómo puedo ayudar?"





martes, 14 de agosto de 2018

Liderar no es jefear (y 2). Sobre el mal ejemplo de “Cojoncillos” Rubiales


En nuestro post previo, hablamos del buen ejemplo de LIDERAR CON CORAZÓN y repasamos sus cinco claves para un liderazgo ético. Por contraste, hoy comentaremos lo que no se debe hacer, dedicado a esos personajes que les ponen una gorra de jefes y se creen ya capitanes de todos los barcos (y que se pasan por el forro cualquier atisbo de aprender lo que es el liderazgo positivo y lo que es tratar con personas que al menos son iguales, sino mejores a ellos). 

Pero para hablar de JEFEAR lo mejor es ejemplificarlo con un ejemplo. Uno cercano, bochornoso, y que todos pudimos revisar a dos días previos del inicio del Mundial de Fútbol: Luis Rubiales, en el cargo de presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) desde hace un mes, destituye a Julen Lopetegui, seleccionador español, el día 13 de junio (a dos días del comienzo del Mundial de Fútbol de Rusia) con esta sentencia: “Nos hemos visto obligados a prescindir del seleccionador nacional”. Ojo a la frasecita 

Causa de tamaño dislate: el Real Madrid anuncia el día 12 de junio que Julen Lopetegui será el nuevo entrenador de este club al que se incorporará una vez termine el Mundial. La prensa se hace eco de ello, sin más (sin dobleces, incluida la prensa deportiva no afín al club blanco). El motivo de esta renovación es de todos conocidos: la marcha inesperada de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid, anunciada el 31 de mayo.

Por tanto, en el espacio de 12 días el Real Madrid tuvo que barajar muchos nombres: Pochettino (en el Tottenham), Low (el seleccionador de Alemania), Sarri (en el Nápoles), Conte (en el Chelsea), Allegri (en la Juventus), Wenger (en el Ársenal) e incluso antiguos de la casa como Guti, Hierro o Michel. Se puede repasar la prensa, pero en ningún momento rastro del nombre de Lopetegui. Luego, en 12 días las frenéticas conversaciones debieron ser de aúpa… y la sorpresa para todos fue de órdago al aparecer el nombre de Lopetegui.

Y la decisión debió ser precipitada para el Real Madrid, pues venía luego un mes de Mundial, un verano, y resulta que el reciente Campeón de Champions (y mejor equipo del mundo según la FIFA) no tenía entrenador. Decisión precipitada por los hechos, pero, según los anteriores hechos, nunca con premeditación y alevosía. Al parecer a Luis Rubiales lo que le tocó la moral (y otras partes pudendas) fue que ”me enteré cinco minutos antes del comunicado”. Vale, luego hablaremos de los minutos necesarios para tomar decisiones con los hemisferios cerebrales o con otras partes del cuerpo: sin duda, cuantos más minutos mejor… pero es curioso que también declare “No me siento traicionado por Lopetegui” y eso pese tanto.

¿Pero quién es Luis Rubiales? Un exjugador de fútbol de equipos como el Motril, Amorós, Guadix, Mallorca, Xerez, Alicante… equipos de 2ª o 3ª división; solo jugó en un equipo de 1ª división en la temporada 1994-95 en el Valencia CF y con el Levante durante algunas temporadas tras el 2003, aunque las lesiones de su rodilla izquierda hicieron que jugara poco. Su etapa como jugador en el puesto de defensa fue, en el mejor de los casos, discreta. Y es en 2010 cuando comienza su trayectoria institucional, primero como Presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles y en mayo de 2018 sustituye a Ángel Villar de la presidencia de la RFEF (tras 30 años en el cargo – que se dice bien – y dejar a la institución como unos zorros, con su paso por la cárcel, por lo que tuvo que ser destituido).

¿Pero quién es Julen Lopetegui? Un exjugador de fútbol formado como portero en la cantera de la Real Sociedad, y que jugó en el Castilla, U.D. Las Palmas, Real Madrid, pero sus mejores años deportivos los tuvo con el Logroñés, como uno de los equipos más modestos de Primera División; también jugaría posteriormente en el F.C. Barcelona y Rayo Vallecano. Y es en el año 2003 cuando comienza su trayectoria como entrenador y ha estado en los banquillos del Rayo Vallecano, Castilla y Oporto. También ha ocupado los cargos de seleccionador nacional de categorías inferiores (sub-19 y sub-20) entre 2010 y 2014, para pasar a sustituir a Vicente del Bosque como entrenador de la Selección Nacional de Fútbol desde julio 2016 y lograr calificar a España como invicta para la Copa del Mundo. Su cesión fulminante a dos días de comenzar esta competición, hizo que ocupara su cargo Fernando Hierro.

No era la primera vez que un técnico nacional afrontaba un campeonato sabiendo que su futuro cambiaría semanas después. Sin embargo, si ha sido el único cesado en la historia. Algo parecido le ocurrió al seleccionador de Italia, Antonio Conte, fichado por el Chelsea en medio de la Eurocopa 2016; algo parecido le ocurrió al seleccionador de Holanda, Louis Van Gaal, fichado por el Manchester United antes de que diera comienzo la Copa del Mundo 2014; algo parecido le ocurrió al seleccionar de España, Luis Aragonés, presentado como nuevo entrenador del Fenerbahce en plena Eurocopa 2008; algo parecido le ocurrió al seleccionar de Francia, Jacques Santini, cuyo fichaje por el Tottenham ocurrió tan solo un par de semanas antes de la Eurocopa 2004; lo mismo le ocurrió al seleccionador de España, Ladislao Kubala, que anunció tres días antes de la Eurocopa 1980 que iba a fichar como entrenador del F.C. Barcelona. Varios ejemplos, el último con un alarmante parecido con el de Julen Lopetegui... pero de una resolución tan diferente.

Por tanto, en la libertad de elección - y responsabilidad - sobre el futuro profesional, son varios y significativos los ejemplos ocurridos similares al de Julen Lopetegui. En todos los casos, los seleccionadores siguieron con su selección como entrenadores y, cuando finalizaron sus campeonatos, modificaron su trayectoria profesional. Las distintas federaciones de fútbol (de Italia, Holanda, Francia y España) no utilizaron la frase de nuestro advenedizo Luis Rubiales: “Nos hemos visto obligados a prescindir del seleccionador nacional”. Y al parecer fue una decisión que nuestro personaje si tomó con nocturnidad y alevosía, de forma precipitada - como hacen los débiles e inseguros - y, según dice la prensa, previa llamada a los dirigentes del Barcelona y del Atlético de Madrid (alucina vecina…).

De nada valió que los jugadores de la selección española le dijeran a Rubiales que no destituyeran a "su entrenador”. Pero de nada valió, pues cuando se “jefea” pasa esto, que se toman decisiones no con los hemisferios cerebrales y el corazón, sino con las víscera y otras partes pudendas. Y valió más su orgullo (un orgullo medido en minutos, según él mismo declara), que el bien de todos. Por eso el apelativo de “Cojoncillos” Rubiales.

El resultado del Mundial mejor no hablar de ello. Todos supimos lo que ocurrió, con un Fernando Hierro al que todo le vino grande, hasta haber desaparecido de la faz de la Tierra desde hace ya un mes que finalizó el campeonato. Y gracias a esa clase de liderazgo de “Cojoncillos” hoy aún todos recordamos la frase de Lopetegui al presentarse como nuevo entrenador del Real Madrid: “Ayer fue el día más triste desde la muerte de mi madre…, pero hoy es el más feliz”. Uauuu, aviso a navegantes: si alguna vez, en el cargo de responsabilidad de alguno de los que leemos estos, oímos que un compañero pronuncia esto por tu actitud, amigo, háztelo ver...

Pero lo de este personaje, cuya fisonomía cada vez que le veo me recuerda a uno de los personajes de La Hora de José Mota, es un no parar. Algunos ejemplos en un solo mes:

- Elige a Luis Enrique, lo que se dice la alegría de la huerta y un hombre de consenso relativo (sobre todo con la prensa), como nuevo entrenador de la Selección Española bajo este criterio: “Un entrenador debe ser una persona de carácter, que imponga su criterio dentro del vestuario, al que se le respete al 100%. Buscamos un líder incontestable dentro del vestuario, que marque una pauta y que de esa pauta no se salga nadie”. Eso no es liderazgo, buen hombre, eso es dictadura…

- Se mete en un berenjenal con la final de la Supercopa de España, que se jugó por primera en la historia en otro país, en concreto en Tánger, con una polémica de no te menees con José Castro, presidente del Sevilla C.F. y donde Rubiales en un nuevo acto de liderazgo y ética sacó a pasear los tweets privados de una conversación. No sé quién podría tener la razón (ni me importa), pero las formas barriobajeras hablan del personaje en cuestión.

- Un patrocinador de la Selección Española estudia dejar su patrocinio, porque la verborrea agresiva de nuestro personaje no tiene límites… Porque no solo es importante tener razón (el fondo), sino como exponerla (la forma). Y quien no pudo aprender educación de joven, difícilmente lo hará de mayor… Es un debe crucial en la vida, y nuestro Rubiales parece que tiene "debes" para dar y regalar.

- No es de extrañar que las renuncias se sucedan con tal actitud. Y Albert Celades se ha ido después de 6 años al frente de la Sub 21 y formar parte de la Expediciones en los Mundiales 2014 y 2018 y Eurocopa 2016, y lo ha hecho por coherencia con su amigo y colega, Julen Lopetegui, y por coherencia por desvincularse del proyecto de Rubiales. Cabe decir que previamente a todo esto ya había destituido a Sánchez Arminio como presidente del Comité Técnico de Árbitros. Realmente ha convertido la RFEF en su Tombstone particular en el que él es el “p.. sheriff”, el Wyatt Earp de la RFEF (como la foto que da encabezamiento a este post).

- No contento con esto se nos habla de una inquietante historia sobre un chalet de Luis Rubiales que, presuntamente,  su reforma la quiso pagar con dinero de la Asociación de Futbolistas Españoles y luego tapar sus huellas con amenazas y agresiones. Tiempo al tiempo, pero también lo del Máster de Cifuentes parecía una bobada: y es que cuando el río suena, agua lleva...

- Y ya, para poner la guinda, no tiene problema en hacer comentarios machistas. Así son los que van de sheriff… no hay vuelta atrás.

Lo cierto es que en este poco tiempo no ha dejado títere sin cabeza. ¿Pero que ha hecho la RFEF para merecer esto... ? Después de las más de tres décadas de Villar, con el descrédito a la entidad, viene ahora el advenedizo y lo quiere solucionar todo, rápido a ser posible (la reflexión vendrá luego) y si tenemos que matar al mensajero, pues se mata: y Lopetegui pasaba por allí.

Es pues este un ejemplo de lo que no se debe hacer. Los sheriff para las películas de vaqueros. Pero no para las organizaciones, aunque sea algo tan tonto y vulgar como el fútbol. Da lo mismo, pues en todos los entornos nos merecemos líderes (que ayuden a caminar con el esfuerzo de todos) y debemos despreciar a los jefecillos (que liman sus debilidades en formación y como persona con la tiranía).

¿Cuántos personajes como el reseñado conocemos...? Personajes tóxicos con una gorra de mando y un revolver en la cintura dispuestos al "hágase mi voluntad". Personajes que solo con abrir la boca la lían parda y hacen subir el pan y la mantequilla.

Tras este ejemplo (cuya historia no termina aquí, y si la RFEF no se lo quita de encima, este personaje acaba con el poco crédito de la institución... al tiempo), queda claro que para avanzar en la vida es necesario dos cosas al menos: saber lo que debemos hacer y, sobre todo, saber lo que no debemos hacer. Y en LIDERAZGO quisiera dejar muy claro que es bueno y posible liderar con corazón. Y que no hay que permitir el modelo de "JEFEAR" y si ocurre, denunciarlo.

Y hoy el ejemplo ha sido el fútbol y la RFEF. Lo más lamentable es que puedan estar en la política, al frente de organizaciones industriales o sanitarias, en la presidencia de sociedades científicas, en tu puesto de trabajo,... 

lunes, 13 de agosto de 2018

Liderar no es jefear (1). Sobre el buen ejemplo de “Liderar con corazón”


Que liderar no es jefear es algo superado en teoría, menos en la práctica. Sobre liderazgo positivo hay mucho escrito y hablado. Hace algo más de tres años tuvo la ocasión de que en un congreso de gestión sanitaria, y que en ese encuentro Joan Carles March me regalara su libro “LIDERAR CON CORAZÓN”.

Un libro que emana sentido y sensibilidad, ciencia y conciencia, color y calor, emoción y reflexión. Un libro que se lee y se bebe y que, con permiso del autor, realicé hace tiempo dos entradas (1,2) en este blog en el que destacaba sus 5 claves para un liderazgo ético, para liderar con corazón.

En resumen, nos indica estos 5 pasos:

CLAVE 1. "Actuar con H-alma". Y repasa 6 "haches" fundamentales (a la que me atrevo a añadir una más, de ahí el 6 + 1):
- H de Honestidad:
- H de Hechos
- H de Humildad
- H de Humor
- H de Habilidad
- H de Heroísmo
- Y a ellos añado mi H particular, la H de Humanización:

CLAVE 2: Formarse en "self counseling" (Yo conmigo + Yo contigo).
- Gestión de las propias emociones.
- Comunicación motivadora.
- Facilitación de cambios individuales.
- Se reconoce que hay que evitar 3 "virus" (Acusaciones, Amenazas y Exigencias) y 5 "bacterias" (Juicios, Menosprecios, Ironías, Generalizar y Etiquetar). Y para combatirlo se proponen algunos "antivirus" (Declarar deseos, Pedir opinión y Empatizar) y "antibióticos" (Preguntar, Hablar en positivo, Concretar, Decir el por qué y para qué de las cosas).

CLAVE 3: Formarse en intervención grupal.
- Donde liderar se escribe con "C": Colaboración, Continuidad, Compromiso, Cooperación, Complementariedad, Claridad, Comunicación, Confianza, Creatividad, Complicidad, Conexión, Compresión.
- Donde la mejor herramienta es la comunicación, con tres buenos consejos: Si quieres comunicar, habla; Si quieres convencer, oye; Si quieres que te sigan, acércate.
- Donde hay que evitar algunos errores: Negativismo, Etiquetado, Generalización, Dramatización, Catastrofismo. Y conviene evitar ser emocionalmente sordos y socialmente torpes.

CLAVE 4: Actuar con discreción.
- Con un liderazgo distributivo (mejor que un liderazgo carismático) que implique: Mejor preguntar que suponer, Mejor proponer que imponer, Mejor escuchar activamente que oír pasivamente, Mejor usar la conjunción copulativa (y) que la disyuntiva (o), Mejor usar la conjunción copulativa (y) que la adversativa (pero), Mejor facilitar que impedir.

CLAVE 5: Igualar a la alta
 - En busca del efecto Rosenthal que implica que actuar con alguien tratándole mejor de lo que es, le ayuda a ser mejor.

Casi nada la del ojo y lo llevaba en la mano… lo que nos enseña este libro y este gran gestor y amigo que Joan Carles March. Alma, corazón y vida al liderar (que no "jefear") personas, equipos y organizaciones.

Y para conocer (y reconocer) esa diferencia entre liderar y jefear hoy hablo de este excelente ejemplo. Y mañana hablaré de lo que no se debe hacer…(porque es tan importante saber lo que se debe hacer como lo que no). Pero no me gustaría mezclar el nombre de Joan Carles March con el de un impresentable. Y por eso lo separo, con conciencia de ello.

Un abrazo desde el liderazgo positivo…porque si considerásemos a nuestros compañeros como “cerebros de obra” y no como “manos de obra”, otro gallo nos cantaría.

lunes, 8 de agosto de 2016

Liderar no es jefear


Al igual que un equipo deportivo necesita un buen entrenador, que sea el que coordine a cada jugador para que den lo mejor de sí mismo, amén de encontrar las mejores estrategias de juego en equipo para cada circunstancia, así toda organización o compañía necesita un líder, cuya buena dirección es una de las claves para alcanzar el éxito

Y por ello, el término "coaching" es como se denomina esta capacidad de liderar exitosamente a un grupo de personas y proviene de la palabra “"coach",” término para referirse al entrenador de un equipo en la jerga del mundo del deporte. De hecho, son mínimas las diferencias que pueden existir entre un entrenador de fútbol (o de otro deporte) y un líder empresarial. 

Son bien conocidos los post alrededor de este concepto, pero si lo repetimos es porque pasa el tiempo y no se pasa de la teoría a la práctica. Y tal como está el percal económico, social y político precisamos más líderes y menos jefes, más oposiciones transparentes y menos concesiones a dedo o por mandato divino. 

¿Cuáles son las cualidades de un buen líder...?  Son conocidas, pero vale la pena re-conocerlas en este DECÁLOGO, y concretarlo para el liderazgo en sanidad. 

1. Sabe motivar, sabe qué decir en cada momento y cómo decirlo para que el equipo esté dispuesto a dar lo mejor de sí mismo y lograr objetivos. 
2. Es un visionario, visualiza la meta a dónde quiere llegar y traza el diseño de una estrategia para conseguirlo. 
3. Comprende a cada miembro de su equipo y usa el diálogo como gran instrumento. Entiende cuáles son las necesidades de las personas que lidera y es comprensible con ellas. Dialoga hasta quedar afónico, pero también reconoce los límites y hasta donde llegar, es decir, reconoce que "una cosa es una cosa y seis mediadocena". 
4. Conoce las fortalezas y debilidades de cada uno de los compañeros y suple los puntos débiles de unos con los puntos fuertes de otros. Conoce las amenazas y oportunidades de su organización y combate las amenazas potenciando las fortalezas. 
5. Es seguido por el equipo, es respetado pero querido al mismo tiempo. Un líder tiene que ser capaz de generar la confianza necesaria para que todos caminen en la misma dirección. y el buen líder sabrá cómo mantener el difícil equilibrio -ya comentado pro Maquiavelo en "El Príncipe"- entre temor y amor. Y entre ese temor y amor, aparece la conocida soledad del jefe, que hay que aceptar como dentro del sueldo... y combatirlo con la mejor de las resiliencias. 
6. Persigue beneficios a nivel grupal y no individual. Busca el bien común no la gloria solitaria, porque lo común perdura en el tiempo, lo individual es siempre cortoplacista. Lo dice un proverbio africano: "Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado". 
7. Libera el potencial de las personas. Aporta la confianza que cada componente del equipo necesita para dar lo mejor de sí mismos. Teniendo en cuenta que en sanidad conviene saber que no nos reunimos de manos de obra, sino de cerebro de obra: los mejores cerebros de obra, que son nuestros compañeros, todos con una gran formación.
8. Cree en lo que hace. Si él mismo no confía en lo que está haciendo, difícilmente lo podrá transmitir a su equipo. Y lo hace con ilusión y pasión, ¿por qué no...?
9. Sabe solucionar problemas, es resolutivo. Es creativo y capaz de vislumbrar varios caminos para resolver el mismo problema. Y además los problemas se deben solucionar en el menor tiempo posible, mejor antídoto frente a la maligna procrastinación.
10. Es observador. Estudia cuidadosamente su entorno y detecta las oportunidades que se presentan ante él, es entrañable y detecta la bondad de las personas que trabajan con él. Y aquí entramos en un campo maravilloso, ya bien defendido por Joan Carles March en su libro "Lidera con corazón", muy recomendable (ver 1 y 2).

Un buen líder debería de cumplir, al menos, con los requisitos aquí enumerados, pero el coaching no es fácil y no es algo que todo el mundo pueda o sepa hacer, no hay más que echar un vistazo al mundo que nos rodea para darse cuenta de ello. Un buen líder tiene que tener su fórmula para el éxito y felicidad del equipo. En nuestro caso, ya hace tiempo que reconocéis que son las "5C + 4H", es decir Ciencia, Conciencia, Calidad, Color y Calor + Hacerlo bien, Hacerlo mejor, Hacerlo juntos y Hacerlo.

Lo dicho, jefear no es complicado, pero conocemos los resultados. Lo importante (y complicado) es liderar. Y más liderar a ritmo de jazz, como ya comentamos hace tiempo. Y más en estos momentos de vivencias de muchos equipos en los actuales Juegos Olímpicos.

martes, 3 de febrero de 2015

Liderar con corazón (y 2): cuatro claves más


Ayer comenzamos a disfrutar de el libro "Liderar con corazón", y hablamos de la primera de las 5 claves que nos regala el libro: Actuar con H-alma

 Hoy revisaremos las otras cuatro claves que nos propone su autor, Joan Carles March (junto con José Luis Bimbela en este capítulo). 

CLAVE 2: Formarse en "self counseling" (Yo conmigo + Yo contigo). 
- Gestión de las propias emociones. Tabla de Gimnasia Emocional (TGE), con 6 ejercicios: Identificar situación estresante; Identificar emociones derivadas; Identificar pensamientos asociados; Identificar distorsiones cometidas; Crear pensamientos más objetivos; Identificar emociones resultantes. 
- Comunicación motivadora. Tabla de Gimnasia Social (TGS), con 6 verbos: Preguntar, Escuchar, Empatizar, Sintetizar, Reforzar, Retroalimentar. 
- Facilitación de cambios individuales. Diagnóstico del comportamiento, con 6 factores: Información, Emociones, Habilidades, Recursos, Consecuencias, Auto-refuerzo. 
- Se reconoce que hay que evitar 3 "virus" (Acusaciones, Amenazas y Exigencias) y 5 "bacterias" (Juicios, Menosprecios, Ironías, Generalizar y Etiquetar). Y para combatirlo se proponen algunos "antivirus" (Declarar deseos, Pedir opinión y Empatizar) y "antibióticos" (Preguntar, Hablar en positivo, Concretar, Decir el por qué y para qué de las cosas). 

CLAVE 3: Formarse en intervención grupal. 
- Donde liderar se escribe con "C": Colaboración, Continuidad, Compromiso, Cooperación, Complementariedad, Claridad, Comunicación, Confianza, Creatividad, Complicidad, Conexión, Compresión. 
- Donde la mejor herramienta es la comunicación, con tres buenos consejos: Si quieres comunicar, habla; Si quieres convencer, oye; Si quieres que te sigan, acércate. 
- Donde hay que evitar algunos errores: Negativismo, Etiquetado, Generalización, Dramatización, Catastrofismo. Y conviene evitar ser emocionalmente sordos y socialmente torpes. 

CLAVE 4: Actuar con discreción. 
- Con un liderazgo distributivo (mejor que un liderazgo carismático) que implique: Mejor preguntar que suponer, Mejor proponer que imponer, Mejor escuchar activamente que oír pasivamente, Mejor usar la conjunción copulativa (y) que la disyuntiva (o), Mejor usar la conjunción copulativa (y) que la adversativa (pero), Mejor facilitar que impedir. 

CLAVE 5: Igualar a la alta 
- En busca del efecto Rosenthal que implica que actuar con alguien tratándole mejor de lo que es, le ayuda a ser mejor. 
- Un efecto Rosenthal para todo liderazgo: Liderazgo formal e informal. Liderazgo con clientes externos. Liderazgo con clientes internos, Liderazgo con clientes domésticos, Auto-liderazgo (yo conmigo). 

En la historia se reconocen personas muy significativas que han liderado con corazón y han dicho cosas con este valor y este significado: "Es mejor liderar desde atrás y poner a otros en el frente, sobre todo cuando se gana y ocurren cosas bonitas. Y debes tomar la primera línea del frente cuando hay peligro. Entonces, la gente podrá apreciar tu liderazgo" (Nelson Mandela).

Sea como sea, quien quiera saber algo más, cabe disfrutar del libro "LIDERAR CON CORAZÓN". Quien quiera ver mi resumen de este capítulo, os dejo la presentación compartida con todo el equipo.


lunes, 2 de febrero de 2015

Liderar con corazón (1): las 6 + 1 "H" para actuar con H-alma


En el encuentro que tuvo lugar en Lorca (Murcia) el pasado 16-17 enero, bajo el nombre de Encuentros de Directivos de la Salud, tuve la oportunidad de encontrarme con buenos amigos, pero desvirtualizar de las redes sociales a uno muy especial: Joan Carles March, profesor de la Escuela de Salud Pública y desde hace poco más de una semana nombrado director de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). 

Su conferencia tenía la atractiva denominación de "Liderar con corazón", que es el mismo título que atesora un libro que el edita con otros autores y gracias al apoyo de la EASP. Un libro que se puede descargar gratuitamente en internet en este enlace y que os aconsejo soberanamente. Es un libro editado el año pasado y muy divulgado, aunque quizás menos conocido en el ámbito de la Pediatría. 
Aunque el libro se puede conseguir en la red, tuve la suerte de recibir un ejemplar dedicado por el propio autor y con estas palabras: "Para Javier, para que le ponga las imágenes adecuadas a las palabras hechas con corazón". Y así lo he hecho (y espero que no desmerezca), de forma que hoy mismo será motivo de una presentación en sesión clínica en nuestro Servicio de Pediatría. 

El libro emana sentido y sensibilidad, ciencia y conciencia, color y calor, emoción y reflexión. El libro se lee y se bebe. Con permiso del autor, tal como le comuniqué, destaco en esta entrada la primera de sus 5 claves para un liderazgo ético, para liderar con corazón

Esa clave 1 (las otras cuatro serán resumidas brevemente mañana) la denomina como "Actuar con H-alma" y repasa 6 "haches" fundamentales (a la que me atrevo a añadir una más, de ahí el 6 + 1). 

- H de Honestidad: 1) Honestidad para comunicarse, porque resulta más eficaz; 2) Honestidad para generar confianza…(y ésta “no da asco” como dice el dicho popular); 3) Honestidad y coHerencia entre lo que digo y lo que hago. 

- H de Hechos: 1) Hechos para pasar a la acción y ser coHerente; 2) Hechos que hablan más alto que las palabras; 3) Hechos que contagien ilusión, compromiso y motivación. 

- H de Humildad: 1) Humildad para aprender y agradecer; 2) Humildad para activar el PGP (Perdón, Gracias, Por favor); 3) Humildad para facilitar, estimular, promover y acompañar. 

- H de Humor: 1) Humor con el otro, con los otros, consigo mismo; 2) Humor con prudencia e inteligencia: no a los tristes ni la tristeza; 3) Humor es compatible con esfuerzo y son mutuamente reforzantes. 

- H de Habilidad: 1) Habilidad para sudar la camiseta: con entrenamiento se mejora; 2) Habilidad para encontrar los talentos diferentes de cada uno; 3) Habilidad en conseguir musculatura emocional y motivacional. 

- H de Heroísmo: 1) Heroísmo para reconocer que el cambio empieza por uno mismo; 2) Heroísmo para conservar el coraje, el valor y la dignidad; 3) Heroísmo para autoreforzarse...y también para dimitir. 

Y a ellos añado mi H particular, la H de Humanización: 1) Humanización en el trato a los usuarios externos (pacientes); 2) Humanización en el trato a los usuarios internos (profesionales); Humanización como compañero de la tecnología en el siglo XXI. 

Mañana compartiremos más claves de este gran libro. Sirva hoy, en homenaje a la Super Bowl 2015, celebrada añoche, una frase de Paul “Bear” Bryant, entrenador mítico del fútbol americano: 
“Son tres las cosas que le diría a un equipo para ayudarlo a mantenerse unido: 
Cuando algo resulta mal: yo lo hice. 
Cuando algo resulta más o menos bien: nosotros lo hicimos. 
 Cuando algo resulta realmente bien: ustedes lo hicieron” 

 Alma, corazón y vida al liderar (que no "jefear") personas, equipos y organizaciones.