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miércoles, 26 de marzo de 2025

Comienza el curso de Continuum "Cur­so de for­ma­ción en TDAH ¿Qué hay que sa­ber? 2025"

 

En breve comienza la 3ª edición del "Curso de formación en TDAH ¿Qué hay que saber?", tras los cursos realizados en los años 2015 y 2019. Un curso liderado por el Grupo de trabajo en TDAH de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). 

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) constituye la causa más frecuente de consulta en neurología y psicología infantil. La incidencia oscila entre un 5 - 8 %, llegando incluso a porcentajes más elevados de hasta un 12 % en los últimos años, Sin embargo estos datos varían dependiendo de las distintas comunidades lo que hace sospechar que puede estar produciéndose un infra o sobrediagnóstico por falta de formación específica para la evaluación de este trastorno. 

A través del presente Curso de TDAH se va a proporcionar a los profesionales que atienden a estos pacientes las competencias y los conocimientos específicos sobre este trastorno. Este Curso se caracteriza por estar dirigido a la práctica clínica y por permitir actualizar la conceptualización tanto de la definición, etiología, detección, evaluación y diagnóstico, como de los tratamientos más efectivos. 

Al finalizar la actividad, el alumno habrá conseguido una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que se recogen en estos objetivos: 
 a) Objetivos generales 
- Proporcionar al alumno conocimientos y habilidades necesarios para realizar un correcta detección, diagnóstico y manejo del paciente con TDAH . 
b) Objetivos específicos 
- Adquirir os conocimientos y habilidades básicas para el manejo de pacientes con TDAH en su práctica diaria. 
- Actualizar los criterios diagnósticos del TDAH. 
- Valorar el estado actual del TDAH y conocer cuáles son los requerimientos y síntomas en las diferentes etapas del desarrollo. 
- Instaurar un tratamiento adecuado en cada etapa del desarrollo 
- Mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados por TDAH. 
- Aplicar las mejores prácticas y divulgar información sobre TDAH. 

El curso está dividido en seis módulos, que son: 
- Etiología del TDAH. 
- Concepto clínico actual del TDAH. Criterios diagnóstico DSM-5 y CIE-10. 
- Estrategias diagnósticas y de evaluación del TDAH. 
- Comorbilidades del TDAH ¿Cuál es la patología prevalente? 
- TDAH sintomático o secundario. 
- Tratamiento farmacológico del TDAH. 

El curso comienza el 10 de abril de 2025 y finaliza el 5 de junio. 

Toda la información e inscripciones en la página web de Continuum.

miércoles, 1 de julio de 2020

Los trastornos del neurodesarrollo son “de cine”… y quedan muchos guiones por escribir


Los trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno del espectro autista y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, aunque presentes principalmente en la infancia, son una afección de por vida. Los trastornos del neurodesarrollo han experimentado una evolución diagnóstica considerable en la última década (del DSM-IV al DSM-V) y tienen en cuenta el alto nivel de heterogeneidad y superposición, así como su alta prevalencia conjunta en la población

Uno de los principales retos en el campo de los trastornos del neurodesarrollo es que estas entidades se hagan visibles. Y un terreno esencial para trabajar por su visualización son los medios de comunicación, siendo el cine un recurso esencial. 


El proyecto Cine y Pediatría apuesta por el objetivo de mejorar la humanización de nuestra práctica clínica a través de la prescripción de películas. Y en este artículo adaptamos este objetivo de forma específica a la prescripción de películas sobre trastornos del neurodesarrollo en la infancia y adolescencia, para conocer y reconocer a nuestros protagonistas y sus diferentes enfermedades con especiales capacidades. En este artículo proponemos 22 películas en dos grupos (películas sobre trastorno del espectro autista y películas sobre otros trastornos del neurodesarrollo), esenciales para vivir las emociones y reflexiones que nos devuelven sus protagonistas y familias. 


Estas son las películas prescritas que abordan el trastorno del espectro autista: Mater amatísima (José Antonio Salgot, 1980), Rain Man (Barry Levinson, 1988), Paraíso oceánico (Xue Xiaolu, 1998), Un viaje inesperado (Gregg Champion, 2004), Mozart y la ballena (Petter Naess, 2005), Ben-X (Nic Balthazar, 2007), El niño de Marte (Menno Meyjes, 2007), Mary and Max (Adam Ellito, 2009), María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010), Mi nombre es Khan (Karan Johar, 2010), Tan fuerte, tan cerca (Stephen Daldry, 2011), La sonrisa verdadera (Juan Rayos, 2015), Especiales (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2019). 


Y estas son las películas prescritas que versan sobre otros trastornos del neurodesarrollo: El milagro de Anna Sullivan (Arthur Penn, 1962), Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), Estrellas en la Tierra (Aamir Khan, 2007), El primero de la clase (Peter Werner, 2008), Gabrielle (Louise Archambault, 2013), Cromosoma 5 (María Ripoll, 2013), La historia de Marie Heurtin (Jean-Pierre Améries, 2014), Línea de meta (Paola García Costas, 2014), Dora y la revolución sexual (Stina Werenfels, 2015). 


La observación narrativa de estas películas argumentales nos permitirá acercarnos a este apasionante mundo del autismo y otros trastornos del neurodesarrollo, pero sobre todo a las extraordinarias personas y familias que hay detrás del frío nombre de cada entidad médica. Y aunque hemos “prescrito” 22 historias “de cine”, seguramente hay muchas películas al respecto: películas de todas las épocas, de todas las orientaciones, desde todos los países. Por ello, en los trastornos del neurodesarrollo quedan muchos guiones por escribir.

Os dejamos el artículo completo, que podéis recuperar en este enlace de Revista de Pediatría de Atención Primaria, revista a la que agradecemos el interés por estos temas que unen arte, ciencia y conciencia, o bien en el archivo adjunto.


lunes, 15 de abril de 2019

Nuevo curso en Continuum: Cur­so de for­ma­ción en TDAH ¿Qué hay que sa­ber? 2019


Y seguimos sumando cursos on line en Continuum. Hoy anunciamos la 2ª edición del "Curso de for­ma­ción en TDAH ¿Qué hay que sa­ber?", liderado por el Grupo de trabajo en TDAH de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). Realizamos la primera edición en el año 2015, y cuatro años después regresamos con esta segunda edición. 

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) constituye la causa más frecuente de consulta en neurología y psicología infantil. La incidencia oscila entre un 5 - 8 %, llegando incluso a porcentajes más elevados de hasta un 12 % en los últimos años, Sin embargo estos datos varían dependiendo de las distintas comunidades lo que hace sospechar que puede estar produciéndose un infra o sobrediagnóstico por falta de formación específica para la evaluación de este trastorno. 

A través del presente Curso de TDAH se va a proporcionar a los profesionales que atienden a estos pacientes las competencias y los conocimientos específicos sobre este trastorno. Este Curso se caracteriza por estar dirigido a la práctica clínica y por permitir actualizar la conceptualización tanto de la definición, etiología, detección, evaluación y diagnóstico, como de los tratamientos más efectivos. 

Al finalizar la actividad, el alumno habrá conseguido una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que se recogen en estos objetivos: 
a) Objetivos generales 
- Proporcionar al alumno conocimientos y habilidades necesarios para realizar un correcta detección, diagnóstico y manejo del paciente con TDAH . 
b) Objetivos específicos 
- Adquirir os conocimientos y habilidades básicas para el manejo de pacientes con TDAH en su práctica diaria. 
- Actualizar los criterios diagnósticos del TDAH. 
- Valorar el estado actual del TDAH y conocer cuáles son los requerimientos y síntomas en las diferentes etapas del desarrollo. 
- Instaurar un tratamiento adecuado en cada etapa del desarrollo - Mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados por TDAH. 
- Aplicar las mejores prácticas y divulgar información sobre TDAH.  

El curso está dividido en seis módulos, que son: 
- Etiología del TDAH. 
- Concepto clínico actual del TDAH. Criterios diagnóstico DSM-5 y CIE-10. 
- Estrategias diagnósticas y de evaluación del TDAH. 
- Comorbilidades del TDAH ¿Cuál es la patología prevalente? 
- TDAH sintomático o secundario. 
- Tratamiento farmacológico del TDAH. 

El curso comienza el 9 de mayo de 2019 y finaliza el 4 de julio. 

Toda la información e inscripciones en la página web de Continuum.

martes, 27 de marzo de 2018

Guías NICE: Déficit de atención con hiperactividad. Diagnóstico y tratamiento


En este mes de marzo NICE ha publicado una nueva guía de práctica clínica del máximo interés para todos los pediatras: "Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: diagnóstico y tratamiento".

Esta guía cubre el reconocimiento, el diagnóstico y la gestión del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños, jóvenes y adultos. Su objetivo es mejorar el reconocimiento y el diagnóstico, así como la calidad de la atención y el apoyo para las personas con TDAH.

Esta guía incluye recomendaciones nuevas y actualizadas sobre:
Esta guía actualiza y reemplaza la guía NICE CG72 (septiembre de 2008).

Sin duda alguna un documento de obligada consulta.

martes, 14 de marzo de 2017

Algoritmo AEPap sobre TDAH



El proyecto de algoritmos de la AEPap ha publicado recientemente un nuevo documento, en esta ocasión sobre el abordaje del trastorno de déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH).

Como en ocasiones previas puede consultarse de diferentes formas:

Podéis consultarlo también desde el SlideShare insertado bajo estas líneas.

Desde este blog agradecemos, una vez más y van muchas, a la AEPap su esfuerzo en el diseño y difusión de estas magníficas herramientas de consulta.


lunes, 28 de julio de 2014

Prevención cuaternaria en Pediatría (3): Disease mongering, mercantilización de las enfermedades


Tras publicar los días previos las ponencias Prevención cuaternaria en Pediatría 1 y 2, hoy cerramos esta interesante mesa redonda con la intervención de la Dra Carmen Martínez González, pediatra de atención primaria en Madrid y actual coordinadora del Comité de Bioética de la AEP. El tema versará sobre un tema de gran actualidad: Disease mongering. Cabe reconocer aquí la labor esencial en el desarrollo de este tema (y la original idea de simularlo con la "guerra de las galaxias") de la Dra Mª Elisa Morell Sixto, médico de familia.  

La prevención cuaternaria es imprescindible en la promoción de enfermedades o fenómeno llamado disease mongering. Un término acuñado por Lynn Payer y desarrollado posteriormente por Ray Moynihan que podría traducirse por mercantilización de las enfermedades, en alusión directa a su característica más específica: la obtención de beneficios económicos fomentando la conciencia de enfermedad y la necesidad de medicinas para curarse. 

En los países ricos vivimos una paradoja casi esquizofrénica: a pesar de tener mayor calidad y esperanza de vida con mejores indicadores de salud, la sensación de enfermedad y la dependencia del sistema sanitario es cada vez mayor. Es un hecho innegable que hemos cambiado la forma de valorar la salud y la enfermedad, diluyéndose los límites entre ambos y pasando a ser la salud un bien de consumo más. La sociedad, los pacientes y los propios médicos estamos fuertemente implicados en este fenómeno, pero la industria farmacéutica es la parte más interesada. 

La sociedad consumista, por convertir la salud en un bien de consumo más; los individuos, por ser cada vez más proclives a trasformar lo normal en patológico (ej., duelo) e intolerantes a cualquier malestar, demandando soluciones médicas a problemas que no son enfermedades (ej. cólicos del lactante). 
Pero la industria farmacéutica tiene un papel estelar, considerando no solo a los enfermos como legítimo objetivo, sino a las personas sanas como gran objetivo mercantil. Dirigido a este grupo, la industria promociona campañas de concienciación de dolencias leves, difumina los límites entre la salud y la enfermedad y genera una conciencia social de la necesidad de fármacos para casi todo. Utiliza mecanismos muy potentes para sus fines, no solo, pero si fundamentalmente lucrativos: los medios de comunicación, la difusión de estudios con grandes deficiencias metodológicas a través de los visitadores médicos, la colaboración interesada y sesgada en actividades docentes de instituciones y sociedades científicas, y la participación en asociaciones de pacientes, muchas de las cuales están creadas (y criadas) por ella, lógicamente con intereses muy mercantilistas. 
Los profesionales sanitarios tenemos un papel clave en este fenómeno. Nos convertimos en comerciales de lujo cuando difundimos información de los productos de la industria, cuando colaboramos como líderes de opinión en sus actividades de formación y cuando aceptamos regalos o ayudas para eventos docentes, que nunca son desinteresados e influencian la prescripción posterior. No podemos ser ingenuos: la tendencia humana a devolver favores y las deudas inconscientes son estrategias que utiliza la industria desde hace décadas. 

En pediatría, un ejemplo que tiene muchas características de disease mongering es el trastorno por déficit de atención o hiperactividad (TDAH). Un diagnóstico que, sea un signo, un síntoma o una enfermedad, ha producido un incremento tan espectacular de tratamientos con psicofármacos en nuestro país, que el Comité de Seguimiento de los Derechos del Niño de Naciones Unidas expresó claramente su preocupación ante los informes presentados por España en el año 2010. La psiquiatría es una de las especialidades que más beneficios obtiene de la industria y más juicios se conocen por corrupción, aunque cada vez hay más exigencias de transparencia. 

No obstante, hay que reconocer la existencia de un Código de Buenas Prácticas en el que la industria farmacéutica española se compromete, entre otras cosas, a llevar a cabo sus actividades según criterios éticos de profesionalidad y responsabilidad, y la progresiva toma de conciencia de algunas sociedades médicas como la Asociación Española de Pediatría, que a través de su marco ético apuesta por una relación responsable y transparente con la industria farmacéutica. 

Os animamos a revisar los tres episodios de este presentación: el episodio I de los hechos, el episodio II de los valores y el episodio III de los deberes en la disease mongering. 
Y como el Yoda decir: 
"AUTONOMÍA fomentar debes, 
MEDICALIZAR justo no es, 
INDEPENDIENTE sé...". 

 ¡¡ Que la prudencia nos acompañe...!!

 

martes, 9 de abril de 2013

El TDAH existe y no es una enfermedad inventada


Desde este blog combatimos activamente el "disease mongering" y la medicalización de los avatares de la vida cotidiana. No somos los únicos y alguien debe hacerlo. Un reciente reportaje del programa "Salvados", de Jordi Évole, abordaba este tema. El título del reportaje era "Sobremedicados". Lo que en España es cierto: somos el segundo país del mundo más consumidor de medicamentos.

Pero también se ha de ser prudente. En dicho programa un colega médico de familia hizo unas declaraciones a mi entender poco afortunadas acerca del trastorno de déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH). Se dijeron varias inexactitudes que pueden confundir a la opinión pública, a los padres y a los niños y adolescentes que padecen este trastorno. Entre las inexactitudes que pudimos escuchar, se dijo que el déficit de atención era una enfermedad inventada, que su tratamiento ya existía antes que la enfermedad y que dicho tratamiento era a base de anfetaminas. Estoy simplificando pero el vídeo está al final de esta entrada.

Veamos: la primera descripción del TDAH se realizó nada menos que en 1902 por el médico británico George Still. No estamos, por lo tanto, ante un trastorno nuevo ni ante una enfermedad de nuevo cuño. Su descripción data de hace más de un siglo.

Y, por supuesto, su tratamiento farmacológico fue muy posterior. No fue hasta 1937 que Bradley usó un derivado anfetamínico, la benzedrina. Treinta y cinco años después de la primera descripción del problema de salud.

La última corrección que es necesario realizar es que el tratamiento del TDAH en España no se realiza ni con anfetaminas ni con derivados suyos. Porque el metilfenidato no pertenece a la familia de las anfetamina. Y la atomoxetina, fármaco de segunda elección en casos muy concretos, tampoco lo es.

El TDAH es un problema real y su negación lo único que puede producir es desconcierto en muchos padres de niños y adolescentes afectados por este problema. ¡Y su "no diagnóstico" en muchos adultos! Porque el TDAH noi desaparece por arte de magia con el final de la adolescencia.

Lo que todos los médicos debemos combatir y denunciar activamente es su sobrediagnóstico, los falsos positivos, interesados o no. La prevalencia del TDAH no es de un delirante 20% como algunos estudios nada inocentes afirman... pero tampoco es del 1 por mil. En España su prevalencia se ha estimado, mediante estudios serios, en un 6,7%. Es, detrás de la obesidad y del asma, el problema de salud real más prevalente en pediatría. Negar su existencia sólo puede traer sufrimiento añadido a miles de niños no diagnosticados.

España está sobremedicada, desde luego. Pero que los árboles de la sobremedicación no nos impidan ver el bosque de los problemas de salud reales de amplios segmentos de población. Luchemos contra el "disease mongering" y contra el sobrediagnóstico del TDAH (y el tratamiento erróneo de niños mal diagnosticados), pero por favor: no neguemos la existencia de un problema que tiene tratamiento eficaz.

En Guiasalud podemos consultar la guía de práctica clínica sobre TDAH, perteneciente al Programa de Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud. Y en su misma web podemos consultar la información sobre el trastorno dirigida a pacientes y familiares. A estos documentos remito a todos aquellos que estéis interesados en saber más de este trastorno real.

martes, 4 de septiembre de 2012

Consumo pediátrico de antipsicóticos y "psiquiatrización" de la vida cotidiana


La "psiquiatrización" de los avatares y hechos vitales varios está a la orden del día. El fenómeno del "mongering disease" o promoción de enfermedades no es modo alguno ajeno a este hecho. A la timidez se le llama ahora "fobia social", y recuerdo perfectamente que cuando se acuñó este nuevo término, con una prevalencia - hablo de memoria - de hasta un 5%, existía ya - oh, milagro - "el tratamiento· para la misma: la paroxetina, un ISRS que existía ya antes del "descubrimiento" de este nuevo trastorno.

Otras situaciones de la vida cotidiana, como puede ser el duelo, resultan intolerables en nuestra sociedad y es necesario "tratarlas". Incluso se está hablando ya de "medicamentos para olvidar recuerdos traumáticos". Sin comentarios.

Los niños y adolescentes, lamentablemente, no se escapan a esta progresiva patologización de los estados de ánimo. Este verano podíamos leer en la prensa una noticia con el siguiente titular: "Aumenta uso de antipsicóticos en jóvenes estadounidenses".

La situación en Estados Unidos es preocupante, y me hago eco de ella porque ya se sabe lo susceptibles que somos en Europa al "efecto contagio" a todo lo que viene de aquel país. La noticia de prensa reseñada se basa en un artículo publicado en "Archives of General Psychiatry" el pasado mes de agosto. Algunos datos numéricos que pueden consultarse en su resumen son profundamente alarmantes:
  • Entre 1993-1998 y 2005-2009, las visitas con una prescripción de medicamentos antipsicóticos por cada 100 personas aumentó de 0,24 a 1,83 para los niños y de 0,78 a 3,76 para los adolescentes.
  • De 2005 a 2009, los antipsicóticos se incluyeron en el 28,8% de las visitas psiquiátricas de adultos y en el 31,1% de las visitas psiquiátricas de adolescentes. 
  • El tratamiento antipsicótico se ha incrementado rápidamente, especialmente entre los jóvenes, y, recientemente, los antipsicóticos se han prescrito en aproximadamente la misma proporción en las visitas al psiquiatra de jóvenes y adultos.
Parece que en Estados Unidos, según el mismo artículo, el incremento del consumo de antipsicóticos en niños se atribuye gran parte a que los médicos indican los fármacos para tratar conductas disruptivas, como el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos no aprobó ninguna terapia para esos desórdenes en la población pediátrica.

¿Por qué considero todo esto preocupante? Porque ese temido "efecto contagio" del que hablaba al inicio de esta entrada ya ha está teniendo lugar, aunque tímidamente. Ya he tenido noticia de niños diagnosticados de TDAH que toman risperidona (¿?). Una indicación sin justificación científica alguna y que puede ser fuente de efectos indeseables diversos sobre el cerebro en formación y sobre el metabolismo, con incremento del peso y de muchas condiciones asociadas al mismo (diabetes, hipertensión, etc).

El "Mongering disease" en psiquiatría goza de una preocupante buena salud. Podíamos leer en la prensa recientemente otra noticia preocupante: en junio de este año podíamos leer que "Una de cada dos personas con trastorno bipolar no está diagnosticada". Un "esfuerzo" más por aumentar el abanico de personas sanas susceptibles de poder ser medicadas, con el beneficio que eso conlleva para la industria farmacéutica correspondiente.

¿Se avecina una "epidemia de trastorno bipolar en niños"? Los pediatras tenemos que estar alerta ante esta posibilidad. Los actuales estudios de prevalencia cifran la misma en un 1,8% (IC 95%: 1,1 a 3%). Se trata de prevalencias muy elevadas y que, al menos en mi práctica clínica diaria, (evidencia no extrapolable más que a mí mismo, por supuesto) creo que no se corresponden a la realidad.

La situación comienza a ser preocupante y, retomando el tema del consumo de antipsicóticos en niños,  es recomendable para todos la lectura de un artículo publicado en la revista "Evidencia. Actualización en la práctica ambulatoria" titulado 

 "Basadas en un cuerpo de evidencia mucho mayor, aunque de mala calidad y proveniente de adultos, las notas terapéuticas anteriores sobre olanzapine y quetiapine concluyeron que se requiere más y mejor evidencia para demostrar la efectividad y la seguridad a largo plazo de los nuevos antipsicóticos y que la efectividad y la seguridad a largo plazo todavía no ha sido determinada. Es evidente que estas conclusiones se aplican aún más a los niños. En ellos, el desarrollo temprano de obesidad o diabetes tipo 2 puede ser irreversible. Los médicos y los padres deben ser especialmente prudentes y cuidadosos al considerar el uso de estos medicamentos en los niños".

La polémica está servida. Y los pediatras, abogados de nuestros niños, debemos estar muy atentos para impedir "estigmatizaciones" en forma de falsos diagnósticos que acompañarán al niño durante todo su periplo vital y para no admitir la prescripción de tratamientos que pueden interferir de forma grave sobre su salud. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial con atomoxetina


La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sigue emitiendo notas sobre fármacos de uso pediátrico.

En esta ocasión es el turno de la atomoxetina, fármaco indicado en el trastorno de déficit de atención con/sin actividad en niños mayores de 6 años y adolescentes.

Al parecer, la mayoría de sujetos tratados con este fármaco experimentan un leve aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. Pero en una proporción de estos pacientes (6-12%), dicho aumento llega a ser importante desde el punto de vista clínico: nada menos que un incremento en más de 20 latidos por minuto y/o 15-20 mm de Hg en la presión arterial.


En vista de estos nuevos datos, la AEMPS ha emitido unas nuevas recomendaciones sobre el uso de atomoxetina que hemos de tener muy presentes:
  • El uso de atomoxetina está contraindicado en pacientes con trastornos cardiovasculares o cerebrovasculares graves en los que se puede esperar un deterioro con un incremento en la presión arterial o en la frecuencia cardiaca clínicamente importante.
  • En aquellos pacientes en los que se esté considerando el tratamiento, se recomienda realizar un minucioso examen físico e historia clínica para evaluar la presencia de enfermedad cardíaca.
  • Atomoxetina debe utilizarse con precaución en pacientes que pudiesen empeorar por un aumento de la presión arterial o de la frecuencia cardiaca, tales como pacientes con hipertensión, taquicardia, o enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares.
  • La frecuencia cardíaca y la presión arterial se deben medir y registrar en todos los pacientes antes de que comiencen el tratamiento con atomoxetina, así como después de cada ajuste de dosis y al menos cada 6 meses durante el tratamiento. Si el paciente desarrolla síntomas que sugieran un trastorno cardiaco durante el tratamiento, debe ser remitido a un cardiólogo para una evaluación inmediata.

Es de agradecer el interés de la AEMPS en su realización de revisiones sobre la seguridad de fármacos de uso pediátrico. Y en cuanto al TSAH y su tratamiento, recordemos pediatras, neuropediatras y psiquiatras que este trastorno requiere un proceso diagnóstico exhaustivo y prolongado en el tiempo (evitando la posibilidad de los falsos positivos), que la atomoxetina no es un fármaco de primera elección y que el tratamiento se debe completar con terapia cognitivo-conductual.

Os dejo la nota de la AEMPS sobre la atomoxetina bajo estas líneas.