Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
Reconociendo que la seguridad de los pacientes era una prioridad de salud mundial, en mayo de 2019 los 194 Estados Miembros de la OMS reunidos en la 72.ª Asamblea Mundial de la Salud respaldaron el establecimiento del Día Mundial de la Seguridad del Paciente (Resolución WHA72.6), que se celebraría anualmente el 17 de septiembre.
Los objetivos del Día Mundial de la Seguridad del Paciente son despertar una mayor concienciación y participación de la sociedad, ampliar los conocimientos en todo el mundo y fomentar la solidaridad y la adopción de medidas para promover la seguridad del paciente a nivel mundial.
Y el lema de este año 2025, «¡La seguridad del paciente desde el comienzo!», hace hincapié en la necesidad urgente de actuar pronto y de forma coherente para prevenir daños durante la infancia, ya que ello tiene efectos beneficiosos a lo largo de la vida. Por tanto, hoy se trata de una jornada muy pediátrica.
Todos los niños y niñas tienen derecho a atención de salud segura y de calidad — desde el comienzo. Con todo, los recién nacidos y los niños pequeños se enfrentan a mayores riesgos por su rápido desarrollo, necesidades de salud en evolución continua y las diferentes enfermedades que les afectan. Dependen de que los adultos hablen y tomen decisiones en su nombre. También pueden tener problemas adicionales según sus circunstancias socioeconómicas, como no poder conseguir la atención que necesitan. Estos factores los hacen más susceptibles a daños si la atención no se adapta específicamente a su edad, tamaño, estado de salud y contexto. Un solo incidente de seguridad puede tener consecuencias de por vida para la salud y el desarrollo del niño. Por ello, el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2025 está dedicado a garantizar cuidados seguros para todos los recién nacidos y todos los niños, en particular desde el nacimiento hasta los nueve años.
La OMS insta a progenitores, cuidadores, proveedores de atención de salud, dirigentes de la atención de salud, educadores y comunidades a que actúen juntos para prevenir daños evitables en la atención pediátrica y construir un futuro más seguro y saludable para todos los niños, como parte de la iniciativa mundial hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.
Los mensajes clave de la campaña son cuatro:
1) Los niños no son adultos pequeños. Requieren atención segura e individualizada.
Los niños necesitan atención que se adapte a ellos: su edad, peso, etapa de desarrollo, necesidades médicas, capacidad de comunicación y contexto específico.
2) La seguridad es lo primero, siempre y en todos los entornos de atención de salud.
Los niños corren mayores riesgos en cuidados intensivos y durante tratamientos complejos. Lo primero debe ser protegerlos de una atención prestada sin condiciones de seguridad.
3) Las causas de daño más habituales se conocen.
Se trata de errores con la medicación y el diagnóstico, infecciones contraídas durante la atención, problemas con equipamiento médico, como tubos o monitores, y señales de alerta no detectadas cuando el estado del niño empeora.
4) Una atención más segura depende de la seguridad de los sistemas y del trabajo en equipo.
La seguridad de los niños depende de sistemas bien concebidos, personal con el apoyo necesario y cuidadores comprometidos. Todas las voces cuentan.
Porque la seguridad del paciente es la primea premisa en calidad asistencial. Y en Pediatría tiene un valor rigurosamente singular y fundamental. Y por eso hoy, en el Salón de Actos Ernest Lluch del Ministerio de Sanidad, se va a celebrar la Jornada Día Mundial de la Seguridad del Paciente bajo el título de “Asistencia segura en neonatología y pediatría”.
En el marco de la Sexta Cumbre Ministerial Mundial sobre Seguridad del Paciente celebrada en Santiago de Chile en el mes de abril de 2024 se ha dado a conocer la primera Carta de Derechos de Seguridad de Paciente, a nivel mundial, a iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los objetivos del nuevo documento pasan por los siguientes aspectos clave: afirmar la seguridad del paciente como un derecho fundamental del paciente, para todos, en todas partes; identificar los derechos clave de seguridad del paciente que los trabajadores de salud y los líderes sanitarios deben defender para planificar, diseñar y prestar servicios de salud seguros; promover una cultura de seguridad, equidad, transparencia y rendición de cuentas dentro de los sistemas de salud; empoderar a los pacientes para que participen activamente en su propia atención como socios y para hacer valer su derecho a una atención segura; apoyar el desarrollo e implementación de políticas, procedimientos y mejores prácticas que fortalezcan la seguridad del paciente; y reconocer la seguridad del paciente como un componente integral del derecho a la salud; proporcionar orientación sobre la interacción entre el paciente y el sistema de salud en todo el espectro de servicios de salud, incluidos los cuidados de promoción, protección, prevención, curación, rehabilitación y paliativos; reconocer la importancia de involucrar y empoderar a las familias y los cuidadores en los procesos de atención médica y los sistemas de salud a nivel nacional, subnacional y comunitario.
Y ello porque la seguridad del paciente responde al primer principio fundamental de la atención sanitaria: “No hacer daño” (Primum non nocere). Y esto enlaza con la importancia de la prevención cuaternaria, pues cabe no olvidar que uno de los principales agentes de daño somos los propios profesionales sanitarios, por lo que hay que prevenirse del exceso de diagnóstico, tratamiento y prevención sanitaria.
Compartimos el documento abajo, pero resumimos los 10 derechos fundamentales de seguridad del paciente descritos en la Carta:
1. Atención oportuna, eficaz y adecuada
2. Procesos y prácticas seguras de atención de salud
3. Trabajadores de salud calificados y competentes
4. Productos médicos seguros y su uso seguro y racional
5. Instalaciones de atención médica seguras y protegidas
6. Dignidad, respeto, no discriminación, privacidad y confidencialidad
7. Información, educación y toma de decisiones apoyada
8. Acceder a registros médicos
9. Ser escuchado y resolución justa
10. Compromiso del paciente y la familia
Que así sea. Y el compromiso pase del escrito a la realidad.
El Comité de Calidad Asistencial y Seguridad en el Paciente de la Asociación Española de Pediatría acaba de publicar el artículo "Transferencia segura de pacientes y mejora de la comunicación en distintos entornos asistenciales", tema de suficiente interés para ser destacado e invitar a la lectura completa del artículo desde este enlace. No es la primera vez que tratamos este tema en el blog, pues hace año y medio destacábmos también la importancia del Comité multidisciplinar de Transferencia Pediátrica dentro de un hospital, con el ejemplo de nuestra propia experiencia.
Exponemos algunos aspectos de interés del citado artículo.
- Definición. El término transferencia corresponde al traspaso de responsabilidad de cuidados de un paciente entre profesionales sanitarios, a través de la transmisión efectiva de toda la información necesaria sobre salud, diagnósticos vigentes, necesidades y objetivos terapéuticos. Su propósito es mantener la continuidad asistencial y garantizar la seguridad del paciente durante la transición de cuidados entre todos los implicados.
- Importancia. La transferencia de pacientes se considera un momento especialmente crítico para que se produzcan los errores de transmisión de información. Abarcan un gran número de actos cotidianos, pero de crucial importancia para la seguridad, entre ellos: derivación entre diferentes ámbitos, relevos asistenciales, traslados dentro del propio hospital o entre distintos centros, solicitud de valoración o cambios de servicio, alta hospitalaria a domicilio o traslado a una unidad de hospitalización domiciliaria, cambios inesperados en la evolución que impliquen la actuación de otros profesionales.
- Situaciones de riesgo relacionados con un deficiente manejo de información entre profesionales o de estos con los pacientes y cuidadores: asignación errónea de procedimientos diagnósticos y terapéuticos; retraso o errores en la comunicación de resultados de pruebas complementarias relevantes: omisión de información esencial, o transmisión errónea de información, con daño directo, repetición de pruebas o técnicas innecesarias; problemas de monitorización: falta de revisión de un tratamiento, supervisión de pruebas diagnósticas u otros datos clínicos; errores de conciliación: discrepancias no justificadas entre los medicamentos vigentes y previos: discordancias en el plan de cuidados.
- Herramientas estandarizadas para la transferencia de pacientes: SBAR (Situation, Backround, Assesment, Recommendation), iSoBAR (Identify, Situation, Observation, Backround, Agreed plan, Read back), I-PASS (Illness severity, Patient summary, Action list, Situation awareness and contingency planning, Synthesis by receiver), IDEAS (Identificación, Diagnóstico, Estado, Actuaciones, Signos y síntomas de alarma).
En el artículo se ofrece una aproximación a los procesos de transferencia en distintos ámbitos asistenciales pediátricos: urgencias-emergencias, hospitalización, cuidados intensivos, neonatología y atención primaria. Se describen recursos para lograr una comunicación segura y efectiva en todos estos ámbitos y se proponen también recomendaciones para la prevención de errores de medicación durante los procesos de transferencia, la mejora de seguridad durante los traslados y derivaciones entre ámbitos, y también para un mejor traspaso de información asistencial en los niños y adolescentes con enfermedades crónicas y complejidad asistencial.
Un artículo que conviene revisar y aplicar en nuestro día a día en Pediatría (y en cualquier ámbito sanitario).
Después de tantos cursos en Continuum, cursos eminentemente clínicos, nos complace presentar un curso más orientado a la gestión. Porque en breve comienza del curso "Seguridad y calidad asistencial", liderado por el Comité de Calidad Asistencial y Seguridad en el Paciente de la AEP.
Un curso que se propone proporcionar al alumno las herramientas fundamentales que le permitan mejorar la calidad de la asistencia preservando y fomentando la seguridad del paciente.
El curso está dividido en seis módulos, que son:
- La importancia de la mejora de la calidad en la práctica asistencia
- Fundamentos en calidad asistencial y mejora continua y aplicación práctica
- Fundamentos en seguridad del paciente y aplicación práctica
- Gestión de riesgos
- Notificación de incidentes y sistemas de registro
- Gestión de eventos adversos.
En cada unidad didáctica se ofrece también información complementaria para los alumnos que quieran profundizar en un determinado aspecto. El curso está tutorizado, lo que implica que, a lo largo del curso, estaremos a su disposición para ayudarles a resolver las dudas que se les planteen.
Al finalizar la actividad el alumno habrá conseguido una serie de competencias que se recogen a continuación:
-
Conocer el origen y los conceptos básicos de la mejora de la calidad asistencial y de la seguridad del paciente.
- Definir la gestión de riesgos en el proceso asistencial y aplicar su metodología.
- Enumerar los distintos métodos de notificación de incidentes en la práctica asistencial así como los sistemas de registro de los mismos y su utilidad práctica.
- Identificar los errores más frecuentes durante la práctica asistencial y las prácticas seguras para evitarlos.
- Reconocer qué es un evento adverso y las distintas metodologías aplicables cuando éste se produce.
Todo esto en un curso de 72 hs lectivas y casi 2 meses de duración (comienzo el 17 octubre 2019 y finalización el 12 diciembre), acreditado con por la Comisión de Formación Médica Continuada y avalado por un equipo de pediatras con amplia experiencia docente en esta materia.
Además, todos los socios de la Asociación Española de Pediatría, y en particular, los residentes de pediatría, se beneficiarán de un precio especial, fijado por el Comité Ejecutivo de la AEP, con objeto de que su coste no suponga un obstáculo para su realización en quienes deseen formarse en esta materia.
Toda la información y la manera de inscribirse al curso, la podéis encontrar en este enlace de Continuum.
A comienzos de esta década, fuimos testigos de un cambio en la manera de lidiar con el uso excesivo, y tratamos de evitar el exceso de pruebas diagnósticas, tratamientos o medidas preventivas de poco valor y para las cuales una evidencia abrumadora mostró que no deberían continuar llevándose a cabo. Desde entonces, una gran cantidad de instituciones, sociedades científicas y fundaciones de salud de varios países han seguido esta propuesta.
En Europa, NICE en el Reino Unido compiló bajo el nombre de "Do Not Do Recommendations" (DNDR) una serie de prácticas que no proporcionaron valor o cuyos beneficios para los pacientes eran inferiores a sus riesgos. Hoy en día, la página web de NICE contiene unos 900 DNDR.
En Estados Unidos y Canadá, la Fundación ABIM lidera la iniciativa con el mayor interés internacional, "Choosing Wisely", ya presente en 19 países y que hasta ahora ha compilado un conjunto de 535 DNDR que ha sido preparado con la colaboración de 80 sociedades científicas.
En España, la SEMI fue pionera en la creación de un conjunto de DNDR y, junto con el Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad, lanzó la iniciativa Compromiso con la Calidad de las Sociedades Científicas en 2013, cuyo objetivo era reducir esas intervenciones para las cuales hubo un amplio consenso acerca de su efectividad nula, escasa o dudosa, o bien porque no fueron eficientes.
En base a todo lo anterior, la línea de investigación que llevamos desarrollando durante varios años, nos ha permitido publicar en Int J Qual Health Care este estudio Delphi sobre Prácticas de bajo valor clínico y daños causados por hacer lo que no se debe hacer en atención primaria en España.
Os dejamos el resumen y el artículo para su revisión y análisis:
Objective: To determine the non-adherence to the primary care ‘do not do’ recommendations
(DNDs) and their likelihood to cause harm.
Design: Delphi study.
Setting: Spanish National Health System.
Participants: A total of 128 professionals were recruited (50 general practitioners [GPs], 28 pediatricians
[PEDs], 31 nurses who care for adult patients [RNs] and 19 pediatric nurses [PNs]).
Interventions: A selection of 27 DNDs directed at GPs, 8 at PEDs, 9 at RNs and 4 at PNs were
included in the Delphi technique. A 10-point scale was used to assess whether a given practice
was still present and the likelihood of it causing of an adverse event.
Main outcome measure: Impact calculated by multiplying an event’s frequency and likelihood to
cause harm.
Results: A total of 100 professionals responded to wave 1 (78% response rate) and 97 of them to
wave 2 (97% response rate). In all, 22% (6/27) of the practices for GPs, 12% (1/8) for PEDs, 33% (3/9)
for RNs and none for PNs were cataloged as frequent. A total of 37% (10/27) of these practices for GPs, 25% (2/8) for PEDs, 33% (3/9) for RNs and 25% (1/4) for PNs were considered as potential
causes of harm. Only 26% (7/27) of the DNDs for GPs showed scores equal to or higher than 36
points. The impact measure was higher for ordering benzodiazepines to treat insomnia, agitation or
delirium in elderly patients (mean = 57.8, SD = 25.3).
Conclusions: Low-value and potentially dangerous practices were identified; avoiding these could
improve care quality.
En sanidad cabe no olvidar la frase de A. Bloomfield: "Hay algunos pacientes a los no podemos ayudar, pero no hay ninguno al que no podamos dañar". Y la seguridad del paciente se convierte en una máxima, así como el reto de poner coto a la yatrogenia.
De ello hemos hablado repetidamente en este blog. Y en una ponencia en un congreso hace 5 años ya expuse estos cuatro puntos:
1) Conocer las causas de los EVENTOS ADVERSOS en la asistencia sanitaria nos ayudará a promover las UNIDADES DE GESTIÓN DE RIESGOS. Y a no olvidar el principio hipocrático: "Primun non nocere".
2) La GESTIÓN DE CALIDAD TOTAL pone especial hincapié en el siglo XXI en la cultura de la SEGURIDAD DEL PACIENTE. Y promueve la responsabilidad sanitaria de notificación de eventos adversos.
3) El liderazgo en la cultura de seguridad de PROFESONALES SANITARIOS y PACIENTES permitirá cambiar la cultura de la "culpa" por la cultura del "conocimiento".
4) Más allá de la prevención primaria, secundaria y terciaria..., nos encontramos con la prevención CUATERNARIA. Porque es fundamental prevenir el "exceso de diagnóstico, tratamiento y prevención médico".
Y en las recientes XXXVII Jornadas de Economía de la Salud la seguridad del paciente se ha contabilizado también. Porque se estima que los costes de los efectos adversos pueden suponer un 15% del gato en salud de todos los sistemas sanitarios. Se estima que el número total de efectos adversos podría ser de 40 millones de euros en España, lo que supone la pérdida de 23 millones de años de vida ajustados a discapacidad (AVAD).
En el caso de España existen diferentes registros promovidos por el Ministerio de Sanidad para conocer el número de paientes que sufren este tipo de inconvenentes:
- En hosspitales el estudio ENEAS ha estimado la incidencia de eventos adversos en 9,3%.
- En atención primaria el estudio APEAS alcanza el 11,2%.
- En cuidados intensivos se sitúa en 40% y en servicios de urgencias supone el 7,2%.
Y todo lo anterior es solo la punta del iceberg. Porque escondidos quedan los incidentes, los casi-incidentes, los eventos adversos más leves, etc.
Dos causas subyacen como favorecedoras de este incremento de los eventos adversos en sanidad: 1) la medicalización excesiva de la vida, con dos consecuencias perjudiciales para el paciente: el sobrediagnóstico y el sobretratamiento; y
2) la medicina defensiva.
En estas Jornadas se extraen algunas recomendaciones frente a esta "epidemia" de eventos adversos:
1. Reconocimiento de la yatrogenia como problema de salud pública.
2. Evaluación rigurosa por parte de la Estrategia de Seguridad del Paciente.
3. Fortalecimiento de los sistemas de información y de notificación.
4. Medidas para reducir el incumplimiento de las recomendaciones de la OMS.
5. Publicar los resultados de las evaluaciones periódicas.
6. Fomento de la investigación de las causas y determinantes de la yatrogenia.
7. Reformas legislativas necesarias para proteger a los profesionales.
8. Fraguar un frente activo y coordinado de actuación para impulsar las recomendaciones.
9. Aprobación del baremo de daños sanitarios que incrementen la seguridad jurídica.
Lo dicho, no olvidemos una realidad como la frase de A. Bloomfield.
A raíz de la alarma social suscitada por la FACUA sobre los efectos potencialmente adversos de uno de los componentes del popular "Dalsy", la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha elaborado un informe que viene a poner las cosas en su sitio. o hay motivos para la alarma. Transcribimos a continuación el resumen del informe de la AEMPS y recomendamos su lectura. El informe íntegro puede descargarse también de forma directa desde este enlace en formato pdf.
"El contenido de colorante E-110 en el medicamento Dalsy 20 mg/ml, suspensión oral, hace altamente improbable que se alcancen dosis que se acerquen siquiera a la ingesta diaria admisible para el contenido de este colorante en los alimentos. Por ello, se considera que la información actualmente contenida en la ficha técnica, etiquetado y prospecto del medicamento es adecuada y que no hay motivo para la alarma".
El informe íntegro ofrece toda la información adicional necesaria para que cualquier preocupación que pueda existir al respecto quede resuelta.
"La realidad es que la cantidad de este colorante que contiene el medicamento citado es muy baja, de modo que tomando el fármaco en las dosis recomendadas, y aun considerando que el colorante E-110 también forma parte de otros productos y alimentos, la cantidad ingerida estaría muy por debajo del límite de seguridad para el consumo diario que es de 4 mg/kg/día".
Así pues, queridos padres, tranquilidad absoluta. Este medicamento, que lleva ya décadas entre nosotros, es seguro a las dosis en las que habitualmente se administra.
La preocupación por este tema sigue plenamente vigente. Y la OMS se acaba de pronunciar al respecto. Ha publicado un documento cuyo título es "Comunicación sobre los riesgos de la radiación en la imagenología pediátrica". Puede descargarse en español en este enlace.
Es un documento de obligada lectura que dice cosas muy interesantes. Seleccionamos un párrafo en el que se refiere que se debe implicar a los padres en el proceso de toma de decisiones, informándo de los beneficios de las pruebas radiológicas pero también de sus riesgos:
"Los profesionales sanitarios que piden o realizan pruebas radioló gicas de imagen en niños tienen la responsabilidad compartida de comunicar adecuada y eficazmente los riesgos de la radiación a los pacientes y a sus padres y otros cuidadores. Asimismo, deben ser capaces de llevar a cabo discusiones sobre los riesgos y los beneficios para informar acerca del proceso de toma de decisiones. Los radiólogos, radiografistas, los especialistas en física médica y otros
miembros del equipo de imagenología deben ser capaces de deba tir sobre los riesgos y los beneficios con sus colegas, en especial los pediatras, los médicos de urgencias y otros especialistas. Sin embargo, los conocimientos de los profesionales sanitarios sobre las dosis de radiación y sus riesgos en la imagenología médica pueden ser escasos".
Os invitamos a todos a descargaros y leer este necesario documento.
El acto médico o enfermero conlleva un riesgo potencial que jamás debemos olvidar. Los errores en la práctica clínica, que en Estados Unidos constituyen la quinta causa de mortalidad, deben ser reducidos a la mínima expresión. Para ello es necesario que todos los profesionales sanitarios adquieran una formación específica adecuada.
Es por ello que la Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su Comité de Calidad Asistencial y Seguridad en el Paciente, ha organizado un curso dirigido a residentes de Pediatría. Lleva por nombre " "La cultura de la seguridad del paciente en Pediatria" y tendrá lugar en Madrid el próximo 20 de noviembre.
En palabras de sus organizadores: "El curso, que pretende iniciar a aquellas personas interesadas en uno de los pilares claves y prioritarios de la asistencia sanitaria como es el trabajar en la gestión de los riesgos para incrementar la Seguridad del Paciente, entendida como la reducción del riesgo innecesario asociado a la atención sanitaria hasta un mínimo aceptable, se realizará el 20 de noviembre". El Curso se realizará en el Salón de actos del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid. Podéis acceder a su programa a través de este enlace. También desde el slideshare que hemos insertado al final de esta entrada.
Desde este blog consideramos este curso esencial para adquirir las herramientas necesarias en prevención de errores desde el primer momento de la formación de un médico, y qué mejor momento que en su etapa de residente. Así que, queridos resis, animaos. Hay 100 plazas.
El pasado 22 de enero tuvo lugar la Jornada de Seguridad del Paciente en el Hospital General Universitario de Alicante. Un tema siempre de gran interés en materia de calidad y de gestión y alrededor de que se trataron distintos temas.
En España, tenemos varias experiencias previas en materia de seguridad del paciente: el Estudio ENEAS en Atención Hospitalaria (2005), el Estudio SYREC en Medicina Intensiva (2007), el Estudio APEAS en Atención Primaria (2008) y el Estudio EVADUR en Urgencias Hospitalarias (2010).
La seguridad del paciente incluye las actuaciones orientadas a eliminar, reducir y mitigar los resultados de los eventos adversos (EA) de la asistencia sanitaria evitables, al tiempo que propicia un cambio cultural que destierre todo atisbo de cultura reactiva que culpabilice a los profesionales por sus errores. Porque la salud puede ser que no tenga precio, pero si tiene costes y uno de estos costes son los EA y las víctimas.
Cuando se produce un EA, las primeras víctimas son los pacientes, pero éstos no son los únicos damnificados. Las consecuencias pueden ser devastadoras para el profesional implicado (segunda víctima) y para la propia institución u organización (tercera víctima), porque también ellos sufren cuando ocurre un EA.
- Las PRIMERAS víctimas de los EA son los pacientes. Sobre ello hemos hablado en otro post del blog y es nuestro trabajo protegerles de cualquier daño derivado de la asistencia sanitaria.
- Las SEGUNDAS víctimas son los profesionales de la salud (entendido como cualquier prestador de servicios en el sector sanitario: médicos, enfermeras, personal de apoyo, estudiantes y voluntarios) que se ve implicado en un EA y por ello quedan afectados profesional y personalmente.
Porque el profesional sanitario implicado en un EA inevitable queda traumatizado por esa experiencia. Y hay que tener en cuenta que hay estudios que marcan en tan sólo un 5% los profesionales sanitarios que nunca se han visto implicados en algún error clínico, de ahí la importancia del problema. Según los estudios APEAS y ENEAS, el 15% de los profesionales sanitarios se ven envueltos en algún EA cada año (en la mayoría de casos, EA sin consecuencias graves). Y hasta un 2% abandonan la profesión tras sufrir en ellos las consecuencias de un EA.
Las consecuencias en la segunda víctima son de distinto tipo: emocionales, personales, familiares, legales, de reputación, miedo a ser imputado, etc. La sinceridad y las disculpas son dos premisas para la comunicación de EA y errores a los pacientes: o dicho de otra forma, la ventaja de decir “lo siento”.
- Las TERCERAS víctimas son las instituciones sanitarias que ven amenazado su prestigio y el de sus profesionales como consecuencia de la ocurrencia de un EA con consecuencias graves en uno o más pacientes.
Es evidente que en materia de EA y de seguridad del paciente tenemos pasado que revisar, presente que describir y analizar y, sin duda, futuro para cambiar conductas y normalizar buenas prácticas. Es necesario crear una adecuada cultura en seguridad del paciente, una cultura ligada a mejorar la calidad asistencial. El aforismo “primum non nocere” tiene que llegar de forma reflexiva y rigurosa a los tres niveles de gestión clínica: macro, meso y microgestión.
Hace 3 años comentamos en “Cine y Pediatría” una película de Steven Soderbergh no típicamente pediátrica, pero si de un problema médico general: Contagio (2011), con la polémica sobre las epidemias y pandemias de trasfondo y con el poco buen recuerdo de la pandemia de la gripe A del año 2009.
Como si la casualidad no existiera, ahora que vivimos el brote del virus del Ébola, volvemos a comentar otra película del mismo director estadounidense, también sobre un tema de interés médico general (y que tiene su clara repercusión sobre la infancia y adolescencia): Efectos secundarios (2013) y que nos sirve para recordar un tema fundamental como es el de la seguridad de los pacientes.
Porque debemos aprender a desarrollar un modelo de medicina cercana, científica y humana. Una medicina que intente ofrecer la máxima calidad con la mínima cantidad (de intervenciones) y en el lugar más cercano al paciente. Si esto es importante en general, consideramos vital en Pediatría. Y en este sentido, cabe no olvidar la conocida sentencia: "Hay algunos pacientes a los que podemos ayudar, pero no hay ninguno al que no podamos dañar".
¿Cómo hacer de este tema tan general un thriller de interés? No era tarea fácil, pero Soderberghes un realizador de talento y prestigio, uno de los pocos que puede presumir de haber ganado una Palma de Oro (en el año 1990 por Sexo, mentiras y cintas de vídeo) y un Oscar (en el año 2000 por Traffic). Estos premios son precisamente la prueba de su calidad y también de su capacidad para la mutación, dependiendo del proyecto que tenga entre manos. Y con Efectos secundarios, muestra, desde diferentes puntos de vista, el mundo de los fármacos y cómo éstos afectan en ocasiones de manera inesperada. Para sorpresa de ese Hollywood que le ha mimado durante veinte años, al presentar la película en el Festival de Berlín 2013, Soderbergh anunció que éste es su último trabajo cinematográfico y que a los 50 años se retira de una industria que le ha premiado y pagado bien, porque ya no entiende su trabajo y le parece que ha perdido toda relevancia cultural. El tiempo lo dirá…
Emily (Rooney Mara) es una joven que, tras perder repentinamente su vida de ensueño, comienza a tener problemas de ansiedad. Para combatir la enfermedad acude a la doctora Dr. Victoria Siebert (Catherine Zeta Jones) que, con el tiempo, le ayudará a recuperarse. Pero tras la salida de la cárcel de su marido (Channing Tatum), donde ha permanecido varios años por problemas con el fisco, la joven recae de nuevo, hasta el punto de intentar suicidarse estrellando su vehículo contra la pared de un garaje. En el hospital le atiende el psiquiatra Jonathan Banks (Jude Law), quien le suministra un tratamiento antidepresivo. Pero éste parece no dar resultado, por lo que Emily visita al doctor de nuevo para que le recete otro medicamento, uno nuevo en el mercado y sobre el que el psiquiatra participa en un ensayo clínico en marcha. Lo que menos se podía esperar eran los efectos que iba a generar en ella este fármaco experimental: sonambulismo y pérdida transitoria de la percepción de la realidad. Con ello, la enferma se verá envuelta en un asesinato que inevitablemente salpicará a los doctores Sieberg y Banks, siendo difícil determinar quién es el verdadero culpable del atroz suceso, ¿la medicina, los médicos, o la paciente?. Y en la película se citan por sus nombres algunos de estos fármacos como Zoloft, Prozac, Wellbutrin o Effexor… y la promoción de un nuevo antidepresivo denominado Ablixa (alipazone).
Un buen guión firmado por Scott Z. Burns, colaborador habitual del cineasta, nos adentra en abundantes y sugerentes conflictos bioéticos, profesionales y morales derivados de las prácticas médicas en concomitancia con la industria farmacéutica, unas relaciones siempre complicadas en las que conviene mantener la integridad ética y estética. Porque lo que aparenta como un drama sobre la relación entre médico (un psiquiatra con intereses profesionales y algún conflicto de interés económico) y paciente (con la enfermedad psiquiátrica de trasfondo, una enfermedad especialmente proclive a temas como la prevención cuaternaria y el "diseases mongering" o promoción de enfermedades), pasa a convertirse en un intrincado y fascinante thriller donde las apariencias engañan y todas las piezas expuestas comienzan a encajar de un modo imprevisto.
Un casi clásico thriller freudiano con sus dosis de chantaje, asesinato, negocios sucios, que pretende ser a la vez, como lo definió el diario The Independent, un poco de drama médico, drama judicial, drama carcelario y un misterioso asesinato, en el sentido de que se conoce al asesino pero se ignoran sus motivos, y que plantea claramente la relación de dependencia existente entre el ser humano y los medicamentos, un fenómeno nada sorprendente en un mundo volcado ansiosamente en la búsqueda del éxito y ausencia de enfermedad, donde todo va cada vez más rápido y donde siempre parece existir un medicamento para la mayoría de los males físicos y psicológicos, reales o ficticios (la medicalización de nuestra sociedad).
Hay otras películas sobre las complicadas relaciones del triángulo paciente-médico-industria farmacéutica. Películas que van del documental tipo Sicko (Michael Moore, 2007), denuncia del sistema sanitario norteamericano y las estafas de las aseguradoras, a películas de tipo Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013) con un Matthew McConaughey de Oscar al protagonizar la vida real de Ron Woodroof, un cowboy de rodeo texano, drogadicto y mujeriego, al que en 1986 le diagnosticaron SIDA y le pronosticaron un mes de vida, y su lucha por sobrevivir con el único medicamento disponible en aquella época para luchar contra tan terrible enfermedad: el AZT (y el recuerdo de Philadelphia de Jonathan Demme, filmada 20 años antes). Películas que han pasado casi desapercibidas como Duplicity (Tony Gilroy, 2009) sobre el espionaje en las industrias farmacéuticas a películas que son un icono, como El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005), basada en la novela homónima de John Le Carré y que nos adentra en los ensayos ilegales llevados a cabo en niños nigerianos por empresas farmacéuticas en 1996. Y cabe no confundir esta película con la que los afectados por la talidomida de España hace tiempo difundieron, una película que muestra el pasado nazi del laboratorio Grünenthal, su fabricante, bajo el título de Side Effects.
Y hay otras películas que hablan de medicamentos de cine que prometen mucho, pero que acaban quitando más de lo que dan (y que nos recuerdan que siempre hay que leer bien el prospecto de cualquier fármaco):
- El Kalocin prescrito en La amenaza de Andrómeda (Robert Wise, 1971), denominado “el antibiótico universal”, capaz de curar cualquier infección e incluso enfermedades de otro origen, como el cáncer; pero el problema surge es cuando se deja de tomar y fracasa el sistema inmunológico.
- El Efemerol de Scanners (David Cronenbergh, 1981), recetado durante los 60 a mujeres embarazadas para aliviar las molestias de su gestación y que no provoca malformaciones en los hijos (a diferencia del medicamento real en el cual está inspirado, la talidomida), sino niños con poderes telepáticos y estados maníacos.
- El Dypraxa de El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005), anunciado como el tratamiento definitivo contra la tuberculosis, aunque aún en fase experimental, y cuya experimentación más cruel muestra que la compañía usa cobayas humanas en el centro de África, con un problema añadido: dicha práctica fraudulenta podría llevar a una epidemia global de tuberculosis, puesto que el bacilo de Koch está haciéndose resistente a la droga.
- El Quietus suministrado gratuitamente por el gobierno británico en Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), el antidepresivo más eficaz que se conoce, porque tiene efectos drásticos sobre el cuerpo y la mente del consumidor, hasta tal punto que el cuerpo y la mente dejan de funcionar tras la ingestión de la droga y se convierte en un método de suicidio esponsorizado por las autoridades.
- La Fórmula de Krippen de Soy leyenda (Francis Lawrence, 2007), desarrollada a partir del virus de la parotiditis, sustancia que se anuncia como la cura definitiva contra el cáncer. Pero el problema esencial es que no sólo cura la enfermedad oncológica, sino que convierte a sus pacientes en zombies mutantes que contagian su condición al 10% de la población humana.
- El ALZ-113 de El origen del planeta de los simios (Rupert Wyatt, 2011), un paso adelante sobre el ALZ-112, que se mostró incapaz de curar el mal de Alzheimer, y cuya capacidad para estimular la actividad neuronal no se limita sólo a los humanos. Los efectos terapéuticos ocurren en los simios (hasta convertirles en la nueva especie dominante de la Tierra), pero en los humanos acaecen los efectos adversos.
- El NZT-84 recetado en Sin límites (Neil Burger, 2011), una droga sintética para triunfadores, y que permiten expandir la capacidad intelectual hasta el infinito, con unos pequeños problemas: crea adicción y su consumo de forma muy habitual puede resultar incompatible con la vida.
Lo dicho, un tema de rigurosa actualidad en sanidad es de la seguridad del paciente, sobre el que debemos plantear las siguientes reflexiones:
-Conocer las causas de los eventos adversos en la asistencia sanitaria nos ayudará a promover las unidades de gestión de riesgos. Y a no olvidar el principio hipocrático: "Primun non nocere".
- La gestión de calidad total pone especial hincapié en el siglo XXI en la cultura de la seguridad del paciente. Y promueve la responsabilidad sanitaria de notificación de eventos adversos.
- El liderazgo en la cultura de seguridad de industria farmacéutica, profesionales sanitarios y pacientes permitirá cambiar la cultura de la "culpa" por la cultura del "conocimiento".
- Y una clave: que más allá de la prevención primaria, secundaria y terciaria..., nos encontramos con la prevención cuaternaria, porque es fundamental prevenir el "exceso de diagnóstico, tratamiento y prevención sanitaria".
Porque en la seguridad del paciente hace falta cultura y liderazgo.Y, por qué no, películas de cine adecuadas que nos permitan afrontar con ciencia, conciencia y responsabilidad este gran problema de la sanidad: los efectos secundarios o efectos adversos.
Buceando por internet, por la blogosfera y la "tuiteresfera", me encuentro con auténticas perlas con mucha frecuencia. Y la última de ellas la he localizado en el formidable blog "Enfermería Basada en la Evidencia" de Azucena Santillán, vía twiter:
¿Qué es "Choosing Wisely"? En palabras de la propia Azucena, es una iniciativa que "pretende empoderar a los pacientes informándoles de las últimas evidencias en cuanto a ciertos temas de interés en salud para ayudarles a tomar decisiones en salud".Yo añadiría que además intenta preservarlos y ponerlos a salvo, mediante la información adecuada, de intervenciones diagnósticas y terapéuticas innecesarias, contraproducentes y peligrosas.
De la iniciativa "Choosing Wisely", adaptada a España, han salido diversas "recomendaciones de no hacer", de las que ya hablamos en este blog en su día y que os invitamos a revisitar.
Pero una imagen vale más que todas las palabras del mundo. Azucena ha traducido al español un vídeo tan divertido como esencial, para pacientes y médicos, en el que se resume perfectamente toda la filosofía de "Choosing Wisely". La eficacia de este vídeo radica en que sea visionado, compartido, tuiteado, "feisbuqueado"... Que la mayor cantidad posible de personas puedan disfrutarlo y, simultáneamente, aprender que en medicina "más no es mejor" en la mayoría de los casos. Se trata de una parodia de la canción "Happy", de Pharrell Williams tan de moda últimamente. Aprendamos y disfrutemos todos con el mismo. Y gracias a Azucena por la traducción.
... y, por lo tanto, no ha de ser "tratada" con medicamentos. Ni por vía general ni local.
Existen diversos productos en el mercado para "tratar las encías" de los lactantes. Estos productos suelen contener anestésicos locales que no son inocuos.
La FDA ha emitido una nota informativa que constituye una alerta muy seria ("FDA Drug Safety Communication: FDA recommends not using lidocaine to treat teething pain and requires new Boxed Warning"). ¿Qué es lo que sucede? En 2014 este organismo revisó 22 casos de reacciones adversas graves (incluyendo fallecimientos) en niños de edad comprendida entre los cinco meses y los tres años que habían sido tratados con fármacos locales conteniendo lidocaína. Convulsiones, lesiones cerebrales graves, toxicidad cardiaca... son algunos de los problemas descritos con el uso de este producto según la propia FDA.
Esto no es nuevo. La propia FDA había informado de casos de casos de metahemoglobinemina secundarios al uso de benzocaína tópica.
Puede parecer un tema menor pero no lo es, dada la comercialización libre de estos productos y teniendo también que vivimos en una sociedad medicalizada donde todo signo o síntoma "debe" ser tratado.
La erupción dentaria es simplemente una etapa más de la vida de un niño. Como tal ha de considerarse y no requiere de ningún cuidado salvo tranquilizar a los padres si consultaran por este tema y, en todo caso, aplicar otras medidas no farmacológicas como el uso de mordedores.
Os dejamos la nota informativa de la FDA (en inglés).
La carta no tiene desperdicio y al describir su situación personal ésta es sin duda representativa de las condiciones en que tienen que trabajar muchos pediatras y médicos de familia de todo el estado. Porque aunque cada autonomía tenga su "minisistema nacional de salud" propio... lo cierto es que éstos se parecen todos en sus defectos. Y la sobresaturación de las consultas es un de ellos.
Tener que visitar obligatoriamente a un mínimo de 50 niños, con un tiempo máximo asignado de 5 minutos, es simplemente una medida demencial e inhumana. Ningún profesional sanitario puede ni debe trabajar en semejantes condiciones. En palabras textuales de nuestro compañero: "La agenda de pediatría dispone de 50 huecos para consultas médicas: Cada 5 minutos para consultas a demanda y con 4 pares de huecos de 10 minutos para consultas concertadas y revisiones del niño sano, a los que se añaden los pacientes sin cita que lo soliciten". Este es, sin duda, el camino más corto hacia el burn out y también el camino más corto para cometer algún error diagnóstico que tanto el profesional como el niño y sus padres pueden lamentar más tarde.
Una consulta de pediatría (o de medicina de familia) de atención primaria debe ser un lugar de encuentro entre el profesional y el paciente y su familia. Un lugar en el que se deberían dar las condiciones óptimas para no ya "visitar" al niño sino también para interesarse por otros aspectos de su salud y de sus circunstancias familiares, datos que son preciosos para poder seguir atendiendo a ese niño en el futuro con calidad y profesionalidad.
Y dar 10 minutos para realizar una revisión es, simplemente, un disparate, una broma de mal gusto y una fuente de frustración para todos, pediatra y el niño y su familia. No puede hacerse una revisión como Dios manda en ese tiempo. Ni puede ni debe hacerse.
Este compañero pediatra de Madrid refiere en su carta que dimite, que deja ese centro.Se trata de una decisión valiente... Es muy probable que no vuelva a ser contratado por el servicio de salud de su comunidad autónoma al ser catalogado como conflictivo. Desde este blog solo podemos solidarizarnos con él, lamentar que haya tenido que tomar esa decisión... y, por supuesto, que encuentre otro lugar, otro centro en el que se priorice la atención a las personas, la calidad en vez de la cantidad. ¿Quedan centros así? Me temo que cada vez menos...
Calidad asistencial y seguridad del paciente son, junto con la humanización de la práctica clínica, tres pilares básicos de la actividad sanitaria del siglo XXI.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) no puede ser ajena a esta necesidad, por lo cual ha considerado como imprescindible poner en marcha el Grupo de Trabajo de Calidad Asistencial y Seguridad del Paciente Pediátrico, teniendo en cuenta los problemas específicos que plantea la medición de la calidad en la asistencia a niños, tales como la dependencia, la demografía y el desarrollo.
Toda la información sobre el Grupo de Trabajo de Calidad Asistencial y Seguridad en el Paciente de la AEP en la web.
Los planes de calidad están previstos en la Ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) que otorga a la calidad de la asistencia sanitaria un papel no relevante, sino estratégico, para el desarrollo de la atención sanitaria en los próximos años. El plan de calidad está dirigido a la ciudadanía e impulsa una atención sanitaria de excelencia centrada en los pacientes y sus necesidades. Además, apoya al personal sanitario en el fomento de la excelencia clínica y en la adopción de buenas prácticas basadas en el mejor conocimiento científico posible.
En este contexto de calidad asistencial, se incluye como parte importante, la seguridad del paciente.
Y sobre seguridad del paciente hemos hablado en varias ocasiones. Porque la Pediatría es una especialidad especialmente proclive a desarrollar un modelo de medicina cercana, científica y humana. Una medicina que intente ofrecer la máxima calidad con la mínima cantidad (de intervenciones) y en el lugar más cercano al paciente.
Porque vale la pena no olvidar la frase de A. Bloomfield: "Hay algunos pacientes a los no podemos ayudar, pero no hay ninguno al que no podamos dañar".
Con motivo de la celebración de la Semana Mundial por el Parto Respetado (del 20 al 27 de mayo de 2013) y bajo el lema "Silencio. Mujer pariendo, bebé naciendo", se ha estrenado en Alicante una película documental: Néixer (Ana Victoria Pérez, 2012).
Tal como consta en su web, Néixer (Nacer) es una película realizada en la Comunidad Valenciana con el objetivo de mostrar un material audiovisual actualizado sobre el parto hoy en día y que, de alguna forma, entronca con una polémica universal: parto hospitalario frente a parto domiciliario, parto intervencionista frente a parto respetado. El documental muestra (y no oculta, dado el perfil de sus colaboradores) una clara orientación hacia un parto planteado desde un punto de vista respetuoso con las madres, acorde con el momento de intimidad, delicadeza y vulnerabilidad de la mujer en este momento vital. Una película que da protagonismo a la parturienta, respetando su proceso fisiológico y la capacidad innata de su cuerpo de vivir esa experiencia sin intervenciones innecesarias, que afecten a corto y largo plazo su salud y su estabilidad emocional. Una película en la que paseamos por la visión de ginecólogos, matronas, pediatras, enfermeras, psicólogos, antropólogos, doulas y, sobre todo madres y padres. Un documental realizado en la Comunidad Valenciana, pero que no es diferente a otras realidades de nuestro país y otros países.
Este documental apoya dos principios: la autonomía de la embarazada (y de los padres) para elegir el modo de parir y la prevención cuaternaria (evitar el exceso de diagnóstico, tratamiento y prevención sanitario). A través de madres, familias, matronas, obstetras y pediatras conoceremos de primera mano cómo se desarrollan los partos de un modo más humanizado y cómo apoyar las pautas de la Estrategia de Humanización del Parto Normal que, paulatinamente, se está implantando en los paritorios de España desde el año 2009. El documental es didáctico y tiene buen tono y tino para abordar con respeto este tema, si bien no muestra todo el espectro de las posibles “realidades” del embarazo, parto y periodo neonatal, sino la cara más amable del parto que en la película se denomina “respetado”.
Una película con vivencias, experiencias y emociones que se sitúan en el lado de cómo vivir un parto desde el empoderamiento.
Su directora, la cubana Ana Victoria Pérez, alias “Bebé”, se formó como actriz en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Como ella misma nos cuenta: “La maternidad es una experiencia que te cambia la vida, en muchos sentidos; en sentido literario, emocional y, en algunos casos también, profesional. Mi doble experiencia como madre y parturienta, me llevó a la necesidad de expresar la situación de los paritorios en La Comunidad Valenciana. Creo que es importante la manera en que llegamos al mundo. Es importante para el bebé, para la madre y para todos los que intervienen en el parto. ¿Por qué no plasmar todas esas inquietudes también a través del cine?”. De ahí nació este proyecto, con el apoyo de Canal 9 y también fundamentado en el crowdfunding (o micromecenazgo), proyecto que concentra un material maravilloso en una película documental de 60 minutos, pero que procede de más de 30 horas de grabación.
Un documental alrededor del embarazo y parto que no dejará indiferente y que permitirá una polémica abierta y un coloquio constructivo.
Este mismo coloquio es que se ha desarrollado en el Diario Información de Alicante tras la proyección de la película, y de cuyo evento acepté ser el moderador.Y por una razón principal: por utilizar el cine como desencadenante de emociones y reflexiones, en este caso alrededor de un tema tan actual. Y por un reto principal: conjugar los dos principios fundamentales de la atención sanitaria del siglo XXI (humanización y seguridad) con las mejores pruebas científicas (lo que se ha venido en llamar como medicina basada en la evidencia, aunque hay pocas cosas menos “evidentes” que la medicina basada en la evidencia). Y por un valor añadido más, que es porque dos de los “actores” son buenos amigos: por un lado, el Dr. José María Paricio, pediatra de reconocido prestigio por la defensa de sus ideas alrededor de la lactancia materna y la no medicalización en la atención sanitaria; y Fidel Romero Salord, antropólogo y alma inquieta, cuya amistad emana de una polémica que establecimos en la revista Evidencias en Pediatría cuando publicamos un artículo y una editorial sobre la polémica entre el parto domiciliario y el parto hospitalario.
Néixer, verbo valenciano que significa nacer, es una mirada bella y reflexiva sobre el parto. Y lo hace enlazando experiencia y ciencia, aportaciones lúcidas y testimonios conmovedores, historias vivas y descubrimientos científicos. Y lo desarrolla con un buen guión bien documentado, personajes y secuencias ágiles con una estética cuidada y un adecuado fondo musical. Y es verdad que en el documental “nacen”, como los bebés, las intuiciones, los cuestionamientos, las emociones, las dudas y las polémicas. El cine, que es en definitiva un juego de luces y sombras, se convierte en esta obra en una oportunidad para el descubrimiento conmovedor de la experiencia, universal e íntima, de dar a luz. Nacer se convierte, entonces, en algo más que un verbo.
Porque Néixer es puro cine documental que se convierte en arte, ciencia y conciencia, en emociones y reflexiones. Y es cine bueno para todos, en donde la conclusión que yo acepto es que no existe una forma de parir universal, pero si hay una tendencia clara en la obstetricia y perinatología: un parto hospitalario humanizado y seguro que combine el aforismo de ofrecer la máxima calidad con la mínima cantidad de intervenciones y en el lugar más cercano al paciente. Y, que a su vez, combine bien los cuatro principios bioéticos fundamentales: beneficiencia, no maleficiencia, justicia y autonomía.
Y, como dice una conocida editorial de Lancet“Women have the right to choose how and where to give birth, but they do not have the right to put their baby at risk”. Porque entre parir en casa con los medios que proporciona el sistema de salud holandés o hacerlo a las bravas, hay un trecho; como hay un trecho entre parir en un hospital privado con porcentajes de cesáreas superiores al 60% y hacerlo en un hospital de la sanidad pública que ha incorporado todos los medios de humanización: en la película veréis cómo se puede dar a luz en el Hospital de La Plana en Villareal (Castellón) y entonces confirmaremos que, en un tema como éste, posturas extremas no llevan a ningún puerto, y sólo veremos las sombras, pero nunca la luz. En este tema de cuál es el mejor lugar para nacer, como en muchos otros de sanidad, sólo cabe manejarse bien en la ponderación del triángulo constituido por humanización, seguridad y evidencias. Porque ya hablamos de Nacer-Diario de maternidad. Y hoy hablamos de Néixer...
Ya hablamos en su momento de Nacer. Diario de maternidad. Hoy nos ha tocado hablar de Néixer.
Esta semana (del 20 al 27 de mayo) se celebra la Semana Mundial por el Parto Respetado bajo el lema del año 2013: "Silencio. Mujer pariendo, bebé naciendo".
El Parto respetado es:
• Reconocer en padres e hijos a los verdaderos protagonistas.
• No intervenir o interferir rutinariamente en este proceso natural, sino existe una situación de riesgo evidente para la madre o el bebé por nacer.
• Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer y su pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia.
• Respetar la intimidad del entorno durante el parto y el nacimiento.
• Favorecer la libertad de posición y movimiento de la mujer durante todo el trabajo de parto.
• Promover el vínculo personalizado entre la madre, su pareja y el equipo de salud que interviene en la asistencia.
• Respetar la necesidad de elección de la mujer, respecto de las personas que la acompañarán en el parto.
Bajo esta premisa en Alicante se celebrará el día 31 de mayo el estreno de la película documental del año 2012 "Néixer" (Nacer) de Ana Victoria Pérez, y en la que paseamos por la visión y los comentarios de ginecólogos, matronas, pediatras, enfermeras, psicólogos, antropólogos, doulas y, sobre todo madres y padres. Un documental realizado en la Comunidad Valenciana, pero que no es diferente a otras realidades de nuestro país y otros países.
Bajo el estreno de esta película documental de una hora de duración, se dispondrá después de un coloquio abierto y que será toda una oportunidad para encontrarnos, reflexionar y y seguir trabajando juntos.
Abajo os dejamos el trailer de "Naixer" y el programa del acto, al que estáis invitados.
Veréis que he aceptado ser el dinamizador del coloquio, pero lo he hecho por mi amistad con Fidel Romero (uno de los organizadores del evento) y por la presencia de José María Paricio, compañero pediatra y amigo, y uno de los "actores" del documental.
Las premisas para encontrarme aquí es que soy un firme defensor de la humanización en medicina (y alrededor del embarazo, parto y nacimiento), de la prevención cuaternaria (o cómo evitar el exceso de diagnóstico, tratamiento y prevención médicos) y de la seguridad del paciente (en este caso del binomio madre e hijo). Y caber recordar que Fidel y yo nos hicimos amigos a partir de una polémica: la polémica sobre cuál es el mejor lugar para nacer.
Todo esto no se conjuga al 100% con ciertas prácticas, pero, quizás por ello, creo que se aprende mucho de películas documentales como "Néixer" (aunque no comparta todo). Pero, de antemano, felicitar a Ana Victoria por el sentido y sensibilidad de esta gran película documental.
Os esperamos a todos. Y recordar: no hay nada menos evidente, que la medicina basada en la evidencia. Con lo que el coloquio promete ser de lo más interesante y enriquecedor para poder conjugar humanización, seguridad y evidencias alrededor de los cuidados en el embarazo, parto y nacimiento.
Un tema de rigurosa actualidad, sobre el que pudimos discutir sobre las siguientes reflexiones:
-Conocer las causas de los EVENTOS ADVERSOS en la asistencia sanitaria nos ayudará a promover las UNIDADES DE GESTIÓN DE RIESGOS. Y a no olvidar el principio hipocrático: "Primun non nocere".
- La GESTIÓN DE CALIDAD TOTAL pone especial hincapié en el siglo XXI en la cultura de la SEGURIDAD DEL PACIENTE. Y promueve la responsabilidad sanitaria de notificación de eventos adversos.
- El liderazgo en la cultura de seguridad de PROFESONALES SANITARIOS y PACIENTES permitirá cambiar la cultura de la "culpa" por la cultura del "conocimiento".
- Más allá de la prevención primaria, secundaria y terciaria..., nos encontramos con la prevención CUATERNARIA. Porque es fundamental prevenir el "exceso de diagnóstico y tratamiento médico".
Porque la Pediatría es una especialidad especialmente proclive a desarrollar un modelo de medicina cercana, científica y humana. Una medicina que intente ofrecer la máxima calidad con la mínima cantidad (de intervenciones) y en el lugar más cercano al paciente.
Y en este sentido, y tal como comenzamos la exposición, cabe no olvidar la frase de A. Bloomfield: "Hay algunos pacientes a los no podemos ayudar, pero no hay ninguno al que no podamos dañar".
Un interesante seminario en compañía de los doctores José María Gómez Vida y Victor Bolivar. Un interesante congreso en una siempre hermosa Sevilla.
Que en nuestra sociedad se hace un uso abusivo del sistema sanitario es algo ya conocido. Nada nuevo. Es éste un problema de "etiología multifactorial". No es el propósito de esta entrada analizar sus causas, pero sí advertir de alguna de las consecuencias de esta situación.
Hemos podido leer en diversos medios de prensa que "Las radiografías dentales pueden aumentar el riesgo de desarrollar un tumor cerebral primario". El meningioma sería el tipo de tumor más frecuente. Al parecer, el riesgo sería mayor con las llamadas "radiografías dentales panorámicas" (las ortopantomografías). El estudio original en el que se basa esta noticia está publicado en la revista "Cancer" y es un estudio de casos y controles que comparó a pacientes mayores de 20 años con meningioma con controles sin la enfermedad. La exposición a radiografías dentales fue superior en el grupo de casos, y de particular interés para los pediatras es el hecho de que la realización de radiografías dentales panorámicas en menores de 10 años se asoció con un mayor riesgo de padecer este tumor en el futuro (odds ratio: 4,9; intervalo de confianza del 95%: 1,8 a 13,2).
A través de la cuenta en Twitter de Ángel Hernánddez Merino podemos acceder a un documento informativo del American College of Radiology que podeis consultar al final de estas líneas. Es sumamente importante y pertinente para todos los médicos asistenciales, con el fin de pensarse dos veces pedir una radiografía. Se hace un abuso excesivo de esta prueba complementaria en situaciones en que no nos va a ser de utilidad clínica y sí supone someter al paciente a un riesgo inecesario de radiación. Algunas de estas situaciones en las que las radiografías debieran evitarse son éstas:
Radiografía de cráneo en cefaleas no complicadas.
Radiografía de tórax preoperatoria en pacientes con una exploración física normal y sin patologías relevantes.
TAC abdominal para el diagnóstico de apendicitis en niños.
La denominada "medicina defensiva" tiende a sobretratar a los pacientes y también a "sobrerradiarlos". Las excusas son diversas: "para que el paciente se quede más tranquilo", "para quedarme más tranquilo yo" (el médico, se entiende)... Las justificaciones son muchas y diversas. Y no se trata sólo de la medicina defensiva: a veces estas pruebas se piden "porque están en el protocolo", "porque se lo he visto hacer a os adjuntos" (en el caso de los médicos internos residentes), "porque siempre se ha hecho así" (en el caso de los adjuntos), "por si acaso"... Y podríamos seguir con más y más justificaciones.
Antes de pedir una prueba radiológica los médicos deberíamos preguntarnos qué esperamos de ella. Muchas veces puede que se pida una rediografía para descartar (más que para confirmar) una determinada patología, aún cuando existan estudios o guías de práctica cínica que desaconsejen su realización para la misma. La inercia, la fuerza de la costumbre, es un peligroso enemigo para cambiar nuestros hábitos de prescripción y nuestros "hábitos diagnósticos". Y antes de pedir una radiografía debemos tener siempre presente que esta prueba no es inocua. Conviene tener a mano esta tabla para que tomemos conciencia de la radiación a la que sometemos a nuestros pacientes.
... Y, volviendo a la noticia de prensa con la que iniciábamos esta entrada, tanto pediatras como odontólogos debemos ser muy prudentes a la hora de pedir una rdiografía dental panorámica. Hay situaciones clínicas que necesitarán la realización de esta prueba, por supuesto. Pero también es cierto que en ocasiones esta radiografía se pide con un objetivo dental "estético", como paso previo a la colocación de aparatos dentales. Habría que ser quizá más selectivo a la hora de deidir qué niños necesitan este tipo de aparatos.
En cualquier caso, un tema para la reflexión y para concienciarnos de que toda decisión que tomamos en la consulta tiene un riesgo. No sólo hay que abogar por una prescripción prudente, sino que también hay que realizar un uso prudente de las pruebas complementarias. Y muy en especia de las radiológicas. Por el bien de nuestros niños.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) dispone de una cuenta propia en Twitter. Y gracias a ella es posible enterarse de cualquier alerta de interés pediátrico referente a algún fármaco.
Como se refiere en la nota, os copio y pego el quid de la cuestión:
Se han producido casos de sobredosis con la administración IV de Perfalgan® 10mg/ml solución para perfusión en niños (debido a la confusión entre miligramos y mililitros) y en adultos de ≤50 kg de peso.
Para prevenir este riesgo se recomienda prescribir la dosis de paracetamol en mililitros. Para los pacientes, tanto adultos como niños, de ≤50 kg los cálculos de dosificación se realizarán en función del peso.
Esta confusión entre mg y ml es mucho más común de lo que se piensa y puede afectar a otros medicamentos. Por ello es conveniente calcular la dosis a administrar en mililitros con el fin de minimizar cualquier posibilidad de error.
Por cierto: hay quien piensa que mililitro y centímetro cúbico son diferentes maneras de medir cantidades de volumen líquido... Aunque parezca una tontería, es preciso recordar - y aprovecho la oportunidad que brinda la nota de la AEMPS - que un mililitro es lo mismo que un centímetro cúbico: 1 ml = 1 cc. Más información, para quien la necesite, en - cómo no - la Wikipedia.