Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
En el último número de Revista Pediatría de Atención Primaria (RPAP) hemos publicado este estudio científico que investiga la estrecha relación entre el exceso de peso y diversos trastornos psicológicos en edad pediátricay que es producto de el resultado de un trabajo fin de grado de una alumna.
El estudio se fundamenta en un estudio observacional descriptivo transversal de 60 pacientes entre 7 y 14 años que acuden a urgencias pediátricas, donde se comparan aquellos con sobrepeso/obesidad frente al grupo normopeso. Se analiza la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de padecer patologías psicológicas, como depresión o problemas de autoestima en la infancia.
Los resultados principales sobre una muestra de 60 pacientes (35 corresponden al grupo de normopeso y 25 al grupo sobrepeso/obesidad) son: en la escala CDI se registró depresión en 2 pacientes (5%) del grupo normopeso frente a 11 pacientes (44%) en el grupo con sobrepeso/obesidad (OR: 12,96, IC 95: 2,53-66,2); en la escala Rosenberg, se detectaron problemas de autoestima en 22 pacientes (63%) con normopeso frente a 22 pacientes (88%) en el grupo sobrepeso/obesidad (OR: 4,33; IC 95: 1,08-17,35). Con respecto al ejercicio físico, el 95% de los pacientes con normopeso lo realizaba, frente al 80% de los pacientes con sobrepeso/obesidad (OR 0,24; IC 95: 0,043-1,36). Se realizó una regresión logística multivariante para conocer los factores asociados a problemas de autoestima, mostrando que el ejercicio físico actuaba como factor protector (OR: 0,184; IC 95: 0,04-0,75).
La investigación revela que los niños con un IMC elevado enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir depresión, baja autoestima y una percepción distorsionada de su propio físico. Además, el análisis identifica al acoso escolar como un factor crítico que agrava el malestar emocional en pacientes con obesidad. Por el contrario, los resultados destacan que la práctica regular de ejercicio físico actúa como un elemento protector fundamental para la salud mental.
Somos conscientes de las limitaciones metodológicas, como la muestra acotada (con amplios IC), su diseño transversal y observacional (que confirma la asociación, pero no la causalidad temporal) y el potencial sesgo de selección (al realizarse en un servicio de urgencias, que podría presentar un perfil de comorbilidad distinto al de la población general). Aún así, el estudio subraya algo ya conocido y aporta evidencia cuantitativa sobre la interconexión entre el metabolismo físico y la salud mental infantil, desplazando el exceso de peso de un plano puramente somático a uno psicoafectivo. Y con algunos datos de carácter práctico:
- La consulta pediátrica no debe limitarse al cálculo del IMC y pautas dietéticas; requiere la evaluación sistemática de la autoestima (CDI/Rosenberg) y el entorno social del menor.
- El deporte debe prescribirse como herramienta de salud mental y autoconfianza, no únicamente como un mecanismo de quema calórica o reducción de peso.
- La obesidad infantil debe tratarse como un factor de vulnerabilidad social frente al acoso escolar, exigiendo intervención coordinada con el ámbito educativo.
En este enlace se puede revisar la publicación íntegra.
En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la obesidad como una epidemia global (“globesity”). Todos los países están afectados por esta epidemia. Ningún país ha registrado un descenso de la prevalencia de la obesidad en el conjunto de su población, y ninguno ha podido cumplir el objetivo de la OMS de "no aumentar en 2025 con respecto a los niveles de 2010".
Un problema de salud pública donde la prevención es clave y está fundamentada en cuatro pilares y tres etapas críticas. Los cuatro cuatro pilares de la prevención de la obesidad infantil son: dieta saludable, actividad física regular, tiempo de pantallas limitado y horas de sueño suficientes según la edad. Y las tres etapas críticas en las que hay que estar especialmente atentos, que serán determinantes en el IMC a corto y largo plazo, son: desde la etapa prenatal hasta los 2 años, de los 5 a los 7 años (con el llamado rebote adiposo) y la adolescencia.
Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la publicidad, tienen un papel ambivalente en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. Y ello porque pueden contribuir negativamente al aumento del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, al promover el sedentarismo y la ingesta de alimentos ultraprocesados mediante anuncios dirigidos a la infancia. Se ha documentado que niños expuestos a anuncios de comida en programas infantiles tienden a elegir productos poco saludables, con una asociación estadística entre tiempo frente a pantallas y sobrepeso. Sin embargo, también son un canal idóneo para difundir mensajes de salud pública, promover hábitos saludables y sensibilizar a la sociedad, por lo que con un uso bien regulado pueden ser decisivos para la prevención y concienciación.
En síntesis, aunque los medios pueden ser factores obesogénicos, también tienen un valor estratégico fundamental y el cine es un medio especialmente potente para la sensibilización, educación y cambio cultural en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. El cine lo ha abordado desde perspectivas muy diversas, que abarcan el drama, la crítica social, el documental y la comedia, siendo un instrumento de sensibilización, debate y reflexión sobre este problema sanitario y social, allí donde un personaje o la trama son nucleares. Historias de ficción o documentales donde la presencia de la obesidad en el cine puede contribuir a la concienciación social, desestigmatización, y análisis crítico de su compleja etiología y consecuencias.
Pero hoy vamos a intentar hablar y prescribir de películas de este tema centrados en el sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia. Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:
- Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004), para reconocer los peligros de la comida rápida (fast food) en la salud y reflexionar sobre la responsabilidad corporativa en la lucha frente a la obesidad.
- Malos hábitos (Simon Bross, 2006), para conocer que cualquier extremo (nutricional, estético o emocional) puede terminar por enfermarnos.
- Ser gorda como yo (To Be Fat Like Me, Douglas Barr, 2007), para promover la idea de que la verdadera belleza de las personas no está en el peso, sino en la autenticidad y la aceptación de uno mismo.
- Yo, Terri(Terri, Azazel Jacobs, 2011), para reconocer la compleja vida interior que acompaña a un adolescente con obesidad mórbida y su lucha por ser aceptado.
- Sobrealimentados y desnutridos (Overfed & Undernourished, Troy Jones, 2014), para adentrarnos en la lucha de un preadolescente obeso por controlar su peso.
- Butter (Paul A. Kaufman, 2020), para reflexionar sobre los problemas físicos y, sobre todo, emocionales de un adolescente con obesidad mórbida y el acoso escolar asociado.
- Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025), para concienciarnos de que si no actuamos frente a la obesidad, esta generación de hijos será la primera vez que vivan menos que sus padres.
Siete películas argumentales para conocer un poco mejor la obesidad que se extiende en el mundo y cómo repercute en la infancia y adolescencia, tanto a corto como a largo plazo, tanto a nivel físico como psicológico.
Se puede revisar el artículo completo en este enlace o en este otro.
Son varias las películas que hemos comentado en los últimos meses en Cine y Pediatría respecto a los trastornos de alimentación en la infancia y adolescencia, tanto por defecto (con la anorexia como prototipo) como por exceso (con la obesidad como gran pandemia mundial). Y en la película de la semana pasada, Malos hábitos (Simón Bross, 2007), se combinaban ambas situaciones.
Y hoy queremos analizar la reciente película documental española, Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025), un film impulsado por las estrellas de la NBA, los hermanos Gasol, Pau y Marc, y con el objetivo de dar a conocer la realidad de la obesidad infanto-juvenil, alertar de sus peligros y buscar soluciones desde todos los ámbitos, un trabajo que llevan realizando desde hace años desde la Gasol Foundation. Y ello porque desde hace algunas décadas ya la obesidad infanto-juvenil se ha convertido en una pandemia silenciosa que afecta de manera grave e irreversible al presente de nuestra infancia y al futuro de los adultos que serán, pues una gran mayoría arrastrarán sus consecuencias de por vida. Y no solo eso: un gran porcentaje de la población lo desconoce o actúa como si no importara. Y por ello estos son algunos de los mensajes iniciales:“Hay 160 millones de niños, niñas y adolescentes de 5 a 19 años que viven con obesidad en el mundo”, “Desde 1980 el número de niños, niñas y adolescentes con sobrepeso u obesidad se ha multiplicado por 4”, “360 millones de niños, niñas y adolescentes vivirán con obesidad en 2050”.
La más silenciosa pandemia que estamos sufriendo…y por ello el valor de este documental rodado entre Estados Unidos, España y los países nórdicos, un documental que se adentra en las vivencias de dos niños (Andoni, un preadolescente de 10 años de Logroño, y Oier, un adolescente de 17 años de Barcelona) y dos niñas (Emily, una escolar de 7 años de padres mexicanos que vive en Los Ángeles, y María, una adolescente de 12 años de Sevilla), a través de sus opiniones y la de sus padres. También nos manifiesta su experiencia Daniel, un adulto sueco, ex obeso con varios bypass, quien estuvo a punto de morir por ello. Y a estos testimonios se suma la propia historia personal de Marc Gasol, que de adolescente sufrió las consecuencias de esta enfermedad. Junto a ellos se ha reunido a un grupo de padres y madres para hacer una serie de experimentos y cuestionarios para que entiendan lo que son los alimentos ultraprocesados, la comida rápida (el gran negocio made in USA), la dieta mediterránea, las bebidas energéticas, la influencia del código postal y poder adquisitivo… y donde se les hace (y se nos hace) esta impactante pregunta: “¿Sabéis que la generación de vuestros hijos va a ser la primera que viva menos que la de sus padres?”
Y otros protagonistas de este documental son los especialistas invitados desde muy diferentes organizaciones e instituciones, entre ellos: Jacqueline Bowman-Busato, responsable de políticas EASO 2018-2024; Víctor Aguayo, director de Nutrición y Desarrollo Infantil en UNICEF; Simon Barquera, presidente de la Federación Mundial de la Obesidad; Dr. Santi Gómez, director global de investigación y programas de la Gasol Foundation; Jens-Christian Holm, jefe de investigación de la Universidad de Copenhague; Paula Fernández, dietista-nutricionista; Aitor Sánchez, dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario; Joan Roca, chef “El Celler de Can Roca”; Michel Goran, director Centro de Obesidad Infantil USC; Camilla Traba Damsgaard, jefa de investigación de Nutrición, Ejercicio y Deporte de la Universidad de Copenhague; Marta Ramón, presidenta de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica; Manuel Franco, epidemiólogo Ikerbasque BC3; María Rodríguez, dietista-nutricionista infantil en el Instituto Hispalense de Pediatría; Isabel Peña Rey, directora ejecutiva AESAN 2021-24; Juan García Escudero, publicista; Marta Romo, neurocientífica y pedagoga; Miguel Ángel Rodríguez, profesor del Colegio Pintor Sorolla de Elda; Victor Aguayo, director de Nutrición y Desarrollo Infantil en UNICEF; o Jens-Christian Holm, jefe de investigación de la Universidad de Copenhague.
Y entre las experiencias de nuestros niños, niñas y adolescentes, los padres y madres, y las intervenciones de los especialistas invitados, continúan apareciendo mensajes importantes:“Gran parte de la sociedad desconoce la magnitud del problema de la obesidad infantil”, “El 47% de los alimentos que consumen los menores de 12 años en España son ultraprocesados”, “En los últimos 30 años, el número de niños con diabetes ha aumentado un 40%. Se espera que en los próximos 20 años aumente más del doble”, “Los productos alimentarios que se anuncian a los adultos tienen un 10,25% de azúcar. Los productos alimentarios destinados a menores, contienen un 36,20% de azúcar”, “4 de cada 10 estudiantes entre 14 y 18 años han tomado bebidas energéticas en los últimos 30 días”, “Niños y niñas entre 8 y 16 años pasan una media de 25 horas a la semana delante de una pantalla. Equivale a mes y medio por año”, “El 98,9% de adolescentes tiene una cuenta en Instagram, TitTok o X”, “La renta per cápita de Suecia es de 53.020 euros al año, su índice de obesidad infantil del 5,8%. La renta per cápita de España es de 32.500 euros al año, su índice de obesidad infantil del 10,6%”.
Y uno de los grandes mensajes de esta película es que promover hábitos de vida saludables es la mejor inversión que podemos hacer. Porque no se trata solo de la dieta de nuestros hijos, se trata de nuestra cultura. Y como nos dice el final de esta película documental: “Para ampliar la información sobre hábitos saludables visita www.gasolfoundation.org”. Porque la Fundación Gasol tiene como misión reducir las cifras de obesidad infantil a través de la promoción del deporte y la actividad física, una alimentación saludable, las horas y la calidad del sueño y el bienestar emocional de niños y niñas, jóvenes y sus familias. Y por ello este es un documental de altura…
Y como nos dice la madre Oier: “Será una pandemia silenciosa, pero es muy vistosa”.Y por ello es necesario esta película, que nos devuelve una serie de reflexiones y emociones profundas y necesarias, entre ellas entender la complejidad de la obesidad (que engloba factores nutricionales, psicológicos, sociales y ambientales, pero también genéticos y biológicos), la responsabilidad compartida en combatirla (clave es la familia y el colegio, pero no menos la industria alimentaria, las administraciones públicas y la sociedad en general), la importancia de la concienciación y la prevención, y los problemas de estigma y juicio que generan sobre esta infancia obesa.
Por ello Obesidad infantil. La pandemia ignorada es una llamada de atención contundente y emotiva que nos obliga a mirar de frente un problema que nos concierne a todos, invitándonos a la reflexión, la empatía y la acción colectiva. Y por ello decimos que es una película documental de altura (con los hermanos Gasol a la cabeza).
En el año 1959, el periodista John Howard Griffin, un hombre blanco y sureño, decide oscurecer su piel con medicamentos, exposición a rayos UV y maquillaje para pasar por afroamericano y así vivir en carne propia la experiencia del racismo en el sur de Estados Unidos. Y durante varias semanas Griffin viaja por estados como Luisiana, Misisipi, Alabama y Georgia, enfrentándose a la discriminación sistemática que sufrían los negros, y que incluía no poder usar baños públicos o beber agua en ciertos lugares, hasta ser tratados con desconfianza, desprecio o abierta hostilidad. Griffin no buscaba hacerse pasar por negro como un experimento sensacionalista, sino como un acto de denuncia y empatía, para revelar al público blanco (principalmente) cómo se vivía realmente el racismo cotidiano, incluso en cosas tan básicas como caminar por la calle o buscar trabajo. De aquella experiencia surge el libro autobiográfico "Ser negro como yo” ("Black Like Me" en inglés), publicado por primera vez en 1961 y que, desde entonces, se ha convertido en una de las obras más emblemáticas sobre el racismo en Estados Unidos durante la era de la segregación, pues ese libro cuenta a historia de un hombre que abrió los ojos y ayudó a hacerlo a toda una nación.
Pues esta historia viene a colación con nuestra película de hoy, un telefilm estadounidense titulado Ser gorda como yo (Douglas Barr, 2007) (To Be Fat Like Me en inglés), y que nos habla de otro problema universal diferente al racismo, en este caso la obesidad, y cuya idea parte ahora de una estudiante con la idea de abordar aspectos como la percepción del peso, el acoso escolar y la aceptación personal. Y es que en la propia película se conjugan ambos proyectos, el proyecto literario alrededor del racismo (que sirve de idea a nuestra protagonista) y el proyecto cinematográfico alrededor de la obesidad.
La película se centra en la guapa, delgada, popular y deportiva Alyssa Miller, Aly (Kaley Cuoco), capitana del equipo de sóftbol de su instituto (deporte similar al béisbol, pero con una pelota más grande y blanda y un lanzamiento por debajo del hombro) y con una vida social aparentemente perfecta. Sin embargo, Alyssa tiene una visión superficial y prejuiciosa sobre las personas con sobrepeso, influenciada en gran medida por la cultura de delgadez y la presión social. Visión que comienza en su familia a través del sobrepeso de su madre y la obesidad de su hermano pequeño, sometido a acoso escolar por ese motivo. Y ya en una de las primeras escenas en su casa a la hora del desayuno le dice a su madre: ”Eso no es un desayuno, es un ataque cardíaco con tostadas”.
Cuando Aly sufre una lesión deportiva, pierde la oportunidad de conseguir una de las becas deportivas. Es entonces cuando le surge la idea de participar en un concurso de cine documental para intentar conseguir el dinero del premio que le permitiría seguir costeándose los estudios. Y le propone a su amiga la idea de “Gorda como yo”, título que recordaría a uno anterior como fue “Negro como yo”, tal como hemos comentado, pues algo así era su idea para visibilizar el problema de la obesidad, tal como ella misma nos explica: “Viste que todos hablan de la epidemia de la obesidad en la infancia. Pero siempre son médicos, expertos, gente que los observa desde fuera. Esta película nos pondría a todos del lado de adentro, porque ¿cómo me puedes arreglar lo que no comprendes?”. Y le ayuda a caracterizarse un vecino que se dedica a los disfraces. Y con ese sorprendente cambio pasa a llamarse Gabi Simpson, y con una cámara oculta inicia su experimento sociológico en una escuela de verano… donde no tarda en sentir el aislamiento, acoso, mofa y trato discriminatorio por su aspecto.
Durante el tiempo que se convierte en Gabi establece una particular amistad con dos compañeros marginados de clase, George y Ramona, esta afecta de una llamativa obesidad, quien se sincera: “Al ser gorda, ya no soy la dueña de mi cuerpo. Todos los demás tiene derecho a opinar, ¿por qué?”… ¿Cómo puedes valorarte si te recuerdan 15 veces al día que no vales nada?”. Mientras Aly/Gabi continúa con el experimento, este le viene cada día más cuesta arriba: “Esta claro que la fobia social a la gordura existe y está empeorando. La gente actúa como si 10 Kg de más te convierten en un asqueroso desecho de la sociedad”. Cuando George y Ramona descubren la realidad de que la Gabi obesa en realidad es una Aly esbelta, se sienten traicionados, lo que ocasiona a nuestra protagonista confusión y dolor por haber hecho daño a sus amigos. Cuando todo parece finalizado y sin salida, Ramona pide a Aly que termine la película y que el vídeo se difunda, pues ella no ha hecho daño a nadie por ser gorda y callarlo, sería aceptarlo. Y este pensamiento de Aly resumen el camino de su experimento, donde ha descubierto las cualidades y la valía de las personas más allá de su apariencia física:“Lo que aprendí no fue sobre el peso, fue sobre la identidad. ¿Quién posee la tuya, la gente, tus amigos, tus padres,.. o tú?”.
Una película con mensajes más profundos de los que uno pueda intuir por su trama. El principal es la crítica al trato injusto y las actitudes negativas que enfrentan las personas con sobrepeso en la sociedad, prejuicios que pueden llevar al acoso, la exclusión y a la negación de oportunidades. Todo ello favorecido por la superficialidad de la cultura de la delgadez, esa presión social para ajustarse a un ideal de belleza único y restrictivo. El viaje de Alyssa es un poderoso ejemplo de cómo la experiencia personal puede generar empatía y comprensión hacia el dolor ajeno de aquellos que son marginados por su peso, comenzando a valorar a las personas por su interior en lugar de por su exterior. Porque esta película promueve la idea de que la verdadera belleza reside en la personalidad, la bondad, la autenticidad y la aceptación de uno mismo, independientemente del peso, lo que son pilares básicos para la felicidad.
“Ser negro como yo” fue un libro con conciencia. Ser gorda como yo es una película con conciencia. Dos proyectos con conciencia necesarios. Está claro que la obesidad es una pandemia en nuestra población infanto-juvenil con graves riesgos para la salud en el transcurrir de la vida, pero debemos tener presente que la forma de mejorarlo es través de saber aunar la mejor evidencia científica y el respecto a las personas.
Comienza en breve el curso de Continuum "Atención integral al paciente con sobrepeso y obesidad" y que, en esta su primera edición, contará con la coordinación del Comité de Nutrición y Lactancia materna de la AEP, la AEPap, SEPEAP, SEEP y SEGHNP.
Este curso proporcionará al alumno conocimientos y habilidades necesarios para mantener y mejorar su competencia en la prevención y diagnóstico de la obesidad infantil, abordaje inicial y avanzado, tratamiento de la obesidad y de sus comorbilidades y seguimiento a medio y largo plazo.
Los objetivos del curso son:
- Conocer la definición de obesidad y sus criterios diagnósticos en Pediatría.
- Actualizar conocimientos sobre los principales factores de riesgo que predisponen al desarrollo de obesidad, especialmente en la primera infancia.
- Identificar las comorbilidades y enfermedades asociadas a la obesidad.
- Conocer cúales son las estrategias de promoción de hábitos saludables más eficaces en la prevención de la obesidad infantil.
- Actualizar conocimientos sobre las nuevas guías de tratamiento, el papel de la nutrición y nuevas terapias para el tratamiento de la obesidad infantil.
- Integrar el conocimiento actual en una ruta diagnóstico-terapeútica del paciente pediátrico con obesidad, desde el cribado y abordaje en Atención Primaria, los criterios de derivación a Atención Hospitalaria, el seguimiento de estos pacientes y la transición a la medicina del adulto.
Y estos serán los capítulos que se van a tratar:
- ¿Qué es la obesidad?
- Factores de riesgo para desarrollar obesidad
- Comorbilidades de la obesidad
- Prevención de la obesidad
- Tratamiento de la obesidad en Pediatría
- Ruta diagnóstico-terapéutica del niño con obesidad.
El curso tutorizado, de 2 meses de duración, estará en activo desde el 24 de octubre hasta el 19 de diciembre 2020.
Toda la información necesaria en la web de Continuum. Os esperamos.
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Según la OMS, la prevalencia de la obesidad en la población infantojuvenil va en aumento en todos los países, y los ascensos más rápidos se registran en los países de ingresos bajos y medianos. El número niños con sobrepeso u obesidad se incrementó en todo el mundo, pasando de de 31 millones en 1990 a 42 millones en 2013 y, si la tendencia actual continúa y no se interviene, se llegará a los 70 millones en 2025. Ya hace tiempo que la Asamblea Mundial de Salud declaró a la obesidad como la epidemia del siglo XXI, de ahí el término “globesity”.
La obesidad infantojuvenil constituye un importante problema de salud debido no solo a su prevalencia ascendente, sino también a su persistencia en la edad adulta, su asociación con otras enfermedades, además del enorme impacto económico que supone. La obesidad infantojuvenil es un factor predictivo de obesidad adulta y si continúa en el tiempo, se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y de muerte.
Y esto no son datos fríos ni una película, sino una realidad que constatamos al salir a la calle. Porque en España el fenómeno de obesidad en la población infantil y juvenil (2-24 años) se encuentra ya en el 19%, y la de sobrepeso, que está en el 26% (uno de cada cuatro niños españoles tienen exceso de peso y esto empeora entre los 6 y 9 años en donde casi uno de cada dos niños presentan sobrepeso). De ser así, que lo es, parecería una película de miedo.
Pero en realidad el cine ha tratado este tema desde dos puntos de vista, o bien como personajes principales que tienen la obesidad como compañero de viaje (en Cine y Pediatría ya hemos revisado Las aventuras de Zachary Beaver - John Schultz, 2003 – y Yo, Terri- Azazel Jacobs, 2011 –) o bien como película documental denunciando este tema (en Cine y Pediatría ya hemos hablado de Super Size Me - Morgan Spurlock, 2004 -)
Pues bien, hoy llega a este blog otra película documental, también estadounidense como las demás: Sobrealimentados y desnutridos, producida y dirigida por Troy Jones en el año 2014 y que funciona como la secuela del film Gordo, enfermo y casi muerto (Joe Cross y Kurt Engfehr, 2010). Porque en esta última se nos narra la historia del abogado, empresario y cineasta australiano Joe Cross, y su viaje personal para recuperar su salud a los 41 años, cambiando su alimentación y estilo de vida. Y en Sobrealimentados y desnutridos se nos muestra el viaje personal e inspirador de Liam Golle, un chico de 11 años que pesa 80 Kg y que se embarca en un viaje que promete transformar su vida para siempre, pues con la ayuda de sus tíos consigue recuperar su peso y su salud de adentro hacia afuera.
Comienza Sobrealimentados y desnutridos con un fundido en negro y el sonido de una respiración casi agonizante que luego vemos que corresponde a un adolescente obeso subiendo unas escaleras…. Así conocemos a Liam, que vive solo con su padre (su madre falleció hace un tiempo por un tumor cerebral), quien no sabe cómo ayudarle con ese problema de peso, pero a quien le proponen el reto de intentar vencer su obesidad con la ayuda de sus tíos a través de un programa nutricional y de ejercicio durante unos tres meses.
La película documental nos relata el paso de los días (día 1, día 2, día 15, día 75, etc.), donde se nos muestran los cambios en los hábitos de alimentación y de ejercicio que le aconsejan a Liam, pero que comienza con una frase de Benjamin Franklin: “Uno debería comer para vivir, no vivir para comer”.
El camino no es fácil, más bien se transforma en un tobogán con subidas y bajadas, con avances y retrocesos. Porque en la prevención y tratamiento de la obesidad infantojuvenil nadie ha dicho que fuera imposible, pero tampoco nadie ha dicho que fuera fácil.
Y la película avanza entre interesantes reflexiones de los distintos protagonistas y especialistas que aparecen en la historia (si bien es cierto que algunas reflexiones son muy peculiares y que no comparto):
“Muchas gente no come con inteligencia… Están acostumbrados a una gratificación inmediata y concentran su dieta en grasas, azúcares y sales que son compuestos adictivos. Tendemos a pensar que los compuestos adictivos son las drogas y tendemos a pensar que es el alcohol, pero no nos damos cuenta que las mayores adicciones de nuestro mundo hoy son el azúcar, la sal y la grasa”.
“La Organización Mundial de la Salud publicó una Declaración en la que dice que, según las tasas actuales, a finales de 2030, mil millones de personas en el mundo serán consideradas obesas…El 74% de la población de Estados Unidos se considera hoy como obesa o con sobrepeso. Muchos otros países desarrollados no están muy por detrás”.
“Y la vida requiere muchas cosas… Hay siete ámbitos en la vida: la búsqueda espiritual, la búsqueda del desarrollo mental, la búsqueda vocacional, la búsqueda financiera, la búsqueda familiar, la búsqueda social, y tenemos la salud física y el bienestar. Para poder fortalecer todos los ámbitos de la vida es aconsejable participar en todos los ámbitos de la vida durante toda la vida”
“Pienso que en la sociedad moderna, de repente, la enfermedad se volvió normal, la obesidad se volvió normal, no moverse se volvió normal, sentarse delante de un ordenador se volvió normal. Y, de repente, los estándares que teníamos cuando éramos niños o los que nuestros padres tuvieron son muy diferentes ahora”.
Y un mensaje final:“Si dijéramos que la riqueza no trata de cuánto dinero tienes, sino que trata de cuán sano eres y de cuánto tiempo puedes pasar haciendo lo que realmente te gusta, si pudiéramos enseñar a la gente que las relaciones son increíblemente importantes, entonces podríamos realmente cambiar la manera global en que vemos la salud y el bienestar… Como dijo Albert Einstein, “El mejor maestro es el ejemplo”. Así que si se preocupan por sus hijos, sean ejemplo e inspiración de una vida más significativa. Coman con inteligencia para vivir, no vivan para comer”.
Y este es un documental con sus muchos altibajos de nuestro protagonista Liam y de sus familiares, pero con final feliz. Porque al inicio vimos a un adolescente que nos muestra su tronco con la abundante grasa abdominal y la ginecomastia grasa, su cifosis y genu varo, sus ronquidos nocturnos… y con el que sufrimos por su respiración agonizante al intentar subir subiendo una cuesta corriendo. Y meses después logró perder 20 Kg y correr parte de una maratón, en lo que fue para él un gran cambio, no solo externo, sino especialmente por dentro. Porque comenzó a estimar la comida saludable y a desterrar la vida sedentaria, y también mejoró su madurez, su energía,… Porque al final Liam comía menos y estaba mejor nutrido. Y al principio, como tantos otros jóvenes, se encontraba sobrealimentado y desnutrido: dos formas conjuntas de malnutrición.
El sobrepeso y la obesidad es una epidemia global en el mundo a finales del siglo XX y comienzos del XXI.
El riesgo que tienen las personas obesas de padecer problemas de salud dependerá de su índice de masa corporal (IMC), además de la concurrencia de otros factores de riesgo. Entre ellos
destaca el Síndrome Metabólico, definido por la presencia de diabetes mellitus, tolerancia anormal a la glucosa, glucemia en ayunas alterada o resistencia a la a la
insulina y, al menos dos de los siguientes problemas: 1) alto nivel de triglicéridos en sangre y/o bajo nivel de colesterol HDL, 2) hipertensión arterial, 3) obesidad central,4 ) IMC≥30 y 5) microalbuminuria.
La información que se puede proporcionar a las mujeres en edad reproductiva en relación con los graves problemas de salud (tanto para ella como para sus futuros hijos) relacionados con el sobrepeso/obesidad, contribuye no sólo a aumentar la salud de la población, sino a la prevención primaria de los defectos congénitos.
Alguna información de interés la podéis encontrar en el archivo adjunto y, por supuesto, en la web del ECEMC.
Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial y ya es uno de los problemas de salud pública más importantes del siglo XXI. El problema es mundial y la prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante, especialmente en los países desarrollados en donde se convierte en el cuadro clínico de malnutrición más importante en el niño y adolescente.
La obesidad-sobrepeso es el arquetipo de proceso multifactorial que se asocia a comorbilidades importantes en la edad pediátrica y, además, es un factor de riesgo de enfermedades en la edad adulta. Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles y enfermedades crónicas graves para la salud, como hipertensión, hiperlipidemia, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, algún tipo de cáncer y, también, peor salud bucodental.
En relación con la salud bucodental, la obesidad se ha visto relacionada con mayor incidencia de caries, enfermedad periodontal, pérdida de piezas dentales, xerostomía, lesiones traumáticas de dientes y otras patologías (ej. apnea obstructiva del sueño). De todas ellas, la caries es la patología dental más estudiada en esta población de pacientes con elevado índice de masa corporal (IMC).
El objetivo del artículo es realizar una revisión sistemática (RS) sobre la relación de obesidad/sobrepeso con la caries en pediatría.
Material y métodos: RS de la literatura durante el periodo 2007-2011 en fuentes de información terciaria (Trip, Cochrane y NGC), secundaria (PubMed, IME, IBECS y MEDES) y primarias (revisión de referencias). Criterios de inclusión: pacientes (niños de 0-18 años), factor de riesgo (obesidad/sobrepeso) y variable de interés (primaria: caries; secundarias: resto patología bucodental). Palabras clave: obesity, dentistry, oral health y dental caries. Datos recogidos: autor, año, país, tipo de estudio, edad pacientes, casos (con obesidad/sobrepeso) y controles (con índice de masa corporal –IMC- normal o bajo), estado socioeconómico, prevalencia de caries y otros resultados en salud bucodental.
Resultados: se localizaron un total de 48 documentos, de los que 37 cumplieron los criterios de búsqueda de la RS, distribuidos temporalmente: 6 artículos del año 2007, 6 del 2008, 5 del 2009, 11 del 2010 y 9 del 2011. Presentaron un grado de heterogeneidad muy amplio (en pacientes, intervención, variable principal de interés y tipo de diseño), lo que no permite aplicar síntesis cuantitativa (metanálisis) de los datos, pero si cualitativa. Los estudios son discordantes respecto a la relación entre IMC y frecuencia de caries (CAOD, caod).
Conclusiones: la RS permite al odontólogo y pediatra conocer la potencial relación entre obesidad/sobrepeso y caries dental. Toda la información en el documento adjunto.
Por cierto, tras más de 600 artículos científicos publicados, este artículo es del que más orgulloso me siento: y no es difícil imaginar el motivo.
Hace unas dos semanas acudió un adolescente de 14 años a mi consulta. El motivo era un simple resfriado común. Se trataba de un adolescente que hacía unos 4-5 años que no aparecía por el centro de salud. Me llamó la atención su aspecto. Padecía una obesidad cuya magnitud se puso de manifiesto al pesarlo: 121,5 kg.
Me llamó la atención que su peso no fuera sentido como un problema, ni por parte del chaval ni por su padre (que incluso se tomó a mal que le hiciera ver que el peso de su hijo era un serio problema). Y es que la obesidad es una enfermedad que trasciende el ámbito puramente médico. Va mucho más allá, es un problema educacional, que ha de implicar a escuelas, institutos, medios de comunicación y, por supuesto, a los padres. Aún se siguen viendo "los kilos de más", en algunos ámbitos, como signo de "buena salud"...
Está también en formato e-book, cuyo enlace está a la vista en la web de la GPC.
...Y sí: la obesidad infantil, queridos padres que podáis estar leyendo esta entrada, es un gravísimo problema, no suficientemente considerado como tal. Es, quizá, el factor que más puede influir en un más que posible acortamiento de la esperanza de vida en los actuales niños y adolescentes que lo padezcan y que no lo vean como lo que es: un serio problema de salud, puerta de entrada a otros muchos. Esto ha sido noticia ya en muchas ocasiones (Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica, Estudio de la Fundación "La Caixa", OMS...). Según diversas investigaciones, este acortamiento puede oscilar entre 4 y 7 años de vida menos. Cambiar de (malos) hábitos está al alcance de todos. Sedentarismo, comida basura, falta de ejercicio, exceso de "horas delante de pantallas"... son los principales factores que están determinando esta pandemia de obesidad y sobrepeso. ¿Estamos dispuestos a ponerle fin? Esta GPC puede ser útil (si se aplica) pero la concienciación de todos los implicados (no sólo del personal sanitario) es crucial. Si no, nuestros niños sufrirán las consecuencias en forma de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipemias varias y otras lindezas perfectamente prevenibles desde la infancia.
"¿Como te atreves a presentar un programa de televisión estando gorda?"
Este comentario lo tuvo que soportar una presentadora de Wisconsin, en Estados Unidos, al leer un correo electrónico que le envió un televidente.
Lejos de adredarse, esta mujer optó por enfrentarse al espectador que le había enviado el mensaje. Y transformó lo que era una agresión en energía positiva. En un programa seguido ampliamente dijo:
"Me dirijo a la persona que me escribió esta carta ¿tu no crees que no sé que tengo sobrepeso?...
...Yo soy mucho más que un número en una báscula". "Me dirijo a todos los niños que están siendo acosados por su peso, su orientación sexual, el color de su piel, el que tiene granos". "No dejen que su autoestima sea definida por los que practican el acoso escolar".
Este tema se trata en la radio y posteriormente en la prensa en un día cualquiera de octubre. ¿Ocurren estas cosas fuera de Wisconsin? Y la pregunta que nos hacesmos es ¿Por qué?
Se sabe que la obesidad no es buena para la salud. Los niños obesos tienen más probabilidades de seguir siendo obesos cuando son adultos. Y los adultos obesos tienen más riesgo de sufrir enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, elevación del colesterol y problemas cardiovasculares.
Pero esto no explica que se acose a las personas que tienen sobrepeso. Y este acoso, que a veces se denomina de perfil bajo, incluye el culpabilizarlas, rechazarlas, ridiculizarlas y marginarlas entre otras formas de agresión. De esta manera, la recomendación de mantener un peso adecuado como algo positivo para la salud, se transforma en una amenaza para la autoestima de quienes no cumplen con los estandares de peso establecidos.
Y esto no ocurre con ninguna otra enfermedad, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión o los infartos. Solo ocurre con la gente que tiene sobrepeso. Sin duda a esta situación contribuye el mundo de "tiranía de la imagen" en que vivimos, que se ceba especialmente con las mujeres. El mensaje implícito es que sino se cumple con los cánones establecidos, se producirá un rechazo social. De esta manera lo que es una cuestion de salud se transforma en un concepto moral.
Conviene recordar que en la obesidad influyen muchos factores. Lo leemos en una editorial de Evidencias en Pediatría. A lo largo de la misma el autor describe el impacto que la pobreza y la
discriminación económica tienen en la nutrición y en el peso de los
niños. Y avisa de que esto irá a peor en medio de una crisis económica
que ataca más y peor a los más pequeños.
Como final una declaración que debería ser compartida por todos: el acoso del niño o adulto obeso es un acto intolerable. Tolerancia cero en la escuelas, trabajo y sociedad en su conjunto ante estas actitudes.
Todos sabemos que el sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública de primer orden en todo el mundo. no sólo en los países desarrollados sino también en los que se encuentran en vías de desarrollo.
En los últimos meses proliferan noticias cuando menos curiosas sobre cómo perder peso.
Existe una preocupación real y legítima sobre este tema, pero las noticias sobre "dietas milagro" o mediante la ingesta de determinados alimentos producen más preocupación que otra cosa. ¿Hemos perdido el norte en este tema? ¿Otra demostración de que en esta sociedad "lo queremos todo ya mismo", aunque sea mediante caminos equivocados?
La famosa "dieta Dukan": el famoso nutricionista francés se ha hecho de oro con sus recomendaciones que, efectivamente, producen una pérdida de peso basándose en una dieta desequilibrada, hiperproteica, potencialmente dañina para los riñones en tre otras cosas. El Consejo de la Orden de Médicos de Francia ha puesto a dukan en su punto de mira. Particularmente preocupante fue la recomendación del propio Dukan sobe puntuar en la escuela con mejor nota en los exámenes a aquellos adolescentes cuyo índice de masa corporal se encuentre dentro de la normalidad... Por cierto, que esta dieta es seguida también por muchos adolescentes.
"¿Chocolate para adelgazar?" Otra curiosa noticia publicada recientemente. Los titulares pueden llamar a engaño dada su concisión. Así que además de leer la noticia entera (y mejor aún, el artículo original en la que se basa), se debe ser prudente ya que los productos que en nuestra sociedad contienen chocolate son "snacks" con un elevado contenido en hidratos de carbono y un gran contenido calórico. La noticia hace referencia al chocolate negro puro.
Las "dietas milagro" y estas noticias sobre el presunto efecto beneficioso de determinados productos sobre el peso nos deben preocupar... porque los milagros no existen. No hay atajos para luchar contra el sobrepeso y la obesidad.
Vivimos en una sociedad en la que palabras como "fuerza de voluntad", "esfuerzo", "constancia" o "perseverancia" no están de moda. Lo queremos todo ahora y ya mismo. con el peso sucede igual.
Quien desee perder peso (o mantenerlo dentro de sus límites normales), en realidad, ya sabe lo que ha de hacer (y puede confirmarlo consultando a su médico): seguir una dieta adecuada y practicar ejercicio físico. Dos actividades que requieren, desde luego, de la voluntad, esfuerzo, constancia y perseverancia antes mencionadas.
Sobre el tema de la obesidad infantil se habla continuamente. Pero no siempre de forma afortunada y con rigor científico. El reciente Artículo especial de Anales de Pediatría (y su editorial acompañante), firmado por los doctores Martos-Moreno y Argente, viene avalado por la experiencia de estos investigadores vinculados al CIBERobn (CIBER Fisiopatología Obesidad y Nutrición). El CIBERobn está constituído por 26 Grupos de investigación, uno de los cuales está orientado exclusivamente a la obesidad infantil, si bien los propios autores hablan de "obesidades pediátricas", lo que nos adentran en la complejidad del tema.
Conviene realizar una lectura detenida de estos artículos, pero destacamos sus puntos clave: – Concepto de obesidad: no existe un acuerdo internacional. Es de utilidad en la infancia considerar un índice de masa corporal ≥ P97 para edad y sexo, con el empleo de tablas de referencia para la población a estudio. – Concepto de obesidad mórbida: no hay un acuerdo internacional. El establecimiento de un índice de masa corporal > +3 DE para edad y sexo, con el empleo de tablas de referencia para la población a estudio, podría ser sensato. – Concepto de obesidad de inicio temprano: no hay un acuerdo internacional. Definirla como la que se inicia antes de los 5 años de edad puede ser adecuado para enfocar estudios específicos. Otros autores, por el contrario, incluyen niños <10 años de edad. – Concepto de obesidad común: la más frecuente en la población general, que no se encuentra asociada a ninguna entidad sindrómica ni tiene base monogénica. La obesidad «común» tiene una base poligénica. – Concepto de sobrepeso: no existe un acuerdo internacional. Es de utilidad en la infancia considerar un índice de masa corporal IMC ≥ P90 y < P97 para edad y sexo, con el empleo de tablas de referencia para la población a estudio. – El ambiente nutricional en el feto influencia el riesgo de desarrollar obesidad en la vida adulta, afectando el desarrollo neuroendocrino del hipotálamo. Por consiguiente, la nutrición perinatal y en la lactancia temprana se cree tiene una influencia programada sobre los neurotransmisores hipotalámicos, que determinará el desarrollo de la obesidad en la época adulta. Estos hechos se apoyan en las observaciones de que tanto la obesidad como la diabetes mellitus tipo 2 pueden ser alteraciones hipotalámicas y que los nacidos con bajo peso presentan, en edades posteriores, una prevalencia elevada de obesidad, diabetes mellitus tipo 2 y síndrome metabólico. – La obesidad es una enfermedad neuroendocrinológica: la demostración de enfermedades monogénicas por afectación de la expresión de ciertos genes, así como el síndrome de disfunción ciliar primario, han demostrado una función prioritaria del hipotálamo y las neuronas que conectan sus núcleos. – Se conocen al menos 20 enfermedades monogénicas causantes de obesidad. La existencia de obesidad grave e hiperfagia en un niño de menos de 5 años, con historia familiar de obesidad de inicio temprano, justificaría la realización de estudios genéticos. El desarrollo de microarrays de SNP de alta densidad y su aplicación en el cartografiado de autocigosidad, proporciona un método eficiente para identificar nuevos genes relacionados con la obesidad. Los estudios de asociación del genoma completo serán imprescindibles para detectar los genes implicados y explicar la susceptibilidad individual.
Los autores plantean tres estrategias para abordar con rigor esta compleja patología: 1) Los profesionales y autoridades sanitarias deben plantear las líneas gruesas de actuación. Algunos programas actuales no parece que hayan dado sus frutos, por lo que, según los autores, deben replantearse, modificarse o abandonarse. 2) Hay que aplicar las recomendaciones de la GPC de prevención y tratamiento de la obesidad infantojuvenil (2009) e implementarla en la práctica clínica. 3) Debe impulsarse el desarrollo de la investigación, especialmente de la investigación translacional.
En resumen: la investigación en "obesidades" pediátricas se debe llevar a la práctica clínica. Si no, será como nadar para morir en la playa...
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas. Esto ha llevado a crear el neologismo “globesidad”. Pero la preocupación de las organizaciones sanitarias no recae sólo en el número, sino en las consecuencias. Y es en los niños y adolescentes donde el problema se hace más grave ya que, de no tomar medidas a tiempo sobre sus hábitos, hay una alta probabilidad de que el niño obeso se convierta en un adulto obeso. En la población más joven las enfermedades asociadas a la obesidad incluyen la hipertensión arterial, hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes mellitus tipo 2 (factores que en conjunto se han venido a denominar como “síndrome metabólico”), agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma, alteraciones ortopédicas, así como problemas psicosociales (falta de autoestima, depresión, acoso escolar, etc). La obesidad ha superado al asma como enfermedad crónica más prevalente en la población Y una noticia, en relación con la obesidad, nos ha sobrecogido: por primera vez, y debido a este problema, los hijos pueden llegar a vivir menos que sus padres.
Por todo lo anterior y por más, conviene no perderse la película documental Super size me (Morgan Spurlock, 2004), una crítica contundente frente a la obesidad y, más en concreto, contra la forma de comida rápida (fast food) que nos ofrecen cadenas como McDonald, fuertemente instaurada en Estados Unidos. Cuando uno empieza a ver esta película, creemos encontrarnos frente a otra película documental de Michael Moore, el polémico director de Bowling for Columbine y otras obras denuncia similares. Pero en esta ocasión nos encontramos ante otro director independiente: Morgan Spurlock, quien en el año 2004 nos dejó esta obra (de la que fue también guionista y protagonista) y que fue nominada al Oscar a Mejor Documental. Spurlock también es el productor ejecutivo y estrella de la serie de televisión y telerealidad "30 días", un producto similar al que vemos en la cadena Cuatro de nuestro país con el título de “21 días”.
Precisamente, esta película describe un experimento que Spurlock realizó en el año 2003 en primera persona: durante 30 días comió exclusivamente comida de McDonald's (a base de Cheeseburgers, Bic Macs y McNuggets), las tres comidas al día (y nada más) durante 30 días, con la opción de "super-size" siempre que se le ofrecía (lo que implicaba un promedio de 5000 kcal diarias, el doble de lo que precisa un adulto) y redujo su actividad física para adaptarse mejor a los hábitos de ejercicio de la media de estadounidenses. En la película vemos que este experimento lo realiza bajo la supervisión de tres médicos (un cardiólogo, un gastroenterólogo y un médico de medicina general), así como un nutricionista y un entrenador personal. Durante los 30 días que duró su experimento comenzó a sentir una adicción por ese tipo de comida, cambios de humor, un estado depresivo y una deficiencia marcada en su vida sexual; al término del experimento Spurlock ganó un 13% de peso, terminó con un hígado graso, un nivel alto de azúcar y otros síntomas que duplicaron la posibilidad de un ataque cardíaco. Spurlock consiguió llegar con dificultad al día 30 y logró su objetivo, pero los tres médicos se sorprendieron al ver el grado de deterioro del protagonista, por lo que precisó más de 14 meses para volver a su estado basal de salud.
La película nos bombardea con datos, especialmente en los primeros 5 minutos del documental, que son aplastantes. Os dejamos debajo los primeros minutos de la película:
- En Estados Unidos todo es grande, también la gente: casi 100 millones tienen sobrepeso u obesidad.
- En 30 años se ha doblado el número de niños con obesidad y se ha triplicado esta cifra en adolescentes.
- La obesidad es la segunda causa (tras el tabaco) de muerte prevenible en Estados Unidos, con 400.000 fallecimientos relacionados con la obesidad.
- Han cambiado los hábitos de alimentación: cada vez se come menos comida casera. Uno de cada cuatro estadounidenses visitan un restaurante de comida rápida cada día, con McDonald´s a la cabeza (responsable de casi la mitad de la comida rápida de USA).
- El problema se está extendiendo de Estados Unidos al mundo: más 30.000 restaurantes de McDonald´s en más de 100 países y alimenta a más de 46 millones de personas al día. Sólo en Manhattan se contabilizan casi un centenar de McDonald´s.
- Houston aparece como la ciudad con mayor porcentaje de obesos de USA (ahora es Detroit): ¿será por eso lo de “Houston, tenemos un problema”… que decían los astronautas?.
Spurlock se lanzó a realizar este documental en el que entrevistó a expertos de veinte ciudades de Estados Unidos: niños, adolescentes y adultos, gobernantes y legisladores, ejecutivos de publicidad y marketing, médicos y abogados, directores de salud pública y legisladores, profesores y cocineros, etc. Con una pregunta en el aire: ante esta amenaza de la “globesidad”, ¿dónde se acaba la responsabilidad personal y dónde comienza la responsabilidad corporativa?. Porque, como nos recuerda el director, “en USA nos hemos preocupado de la enfermedad, pero no de la salud”.
Todo esto convierte a Estados Unidos en el país más gordo del mundo: ¿y España?. La “globesidad” en España nos dice que, en la población adulta española (25-60 años) la prevalencia de obesidad es del 15%, mientras que el sobrepeso asciende al 39%. Pero lo más preocupante es el fenómeno de obesidad en la población infantil y juvenil (2-24 años), situada ya en el 19%, y la de sobrepeso, que está en el 26% (uno de cada cuatro niños españoles tienen exceso de peso y esto empeora entre los 6 y 9 años en donde casi uno de cada dos niños presentan sobrepeso).
Algunos otros datos epidemiológicos de interés: 1) Por áreas geográficas, la región noreste de España presenta las cifras más bajas, mientras que la zona sur (y, en concreto, Murcia, Andalucía y las Islas Canarias) tienen las cifras más altas. 2) Es más frecuente entre la población con un menor nivel socioeconómico y educativo; y es mayor en las áreas rurales que en las urbanas. 3) En comparación con el resto de países de Europa, España se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos obesos. Pero, en lo que se refiere a la población infantil, España encabeza la triste lista de ser el país europeo con las cifras más altas de obesidad.
Por todo ello, en España la obesidad infanto-juvenil es un reto prioritario de salud pública en el siglo XXI. Una alimentación y nutrición adecuadas son importantes en todas las etapas de la vida, pero particularmente durante la infancia, así como el buen hábito del deporte y de la actividad física.
Diversas son las herramientas y estrategias institucionales en España para combatir la obesidad infanto-juvenil: 1) la estrategia para la Nutrición, Actividad física y Prevención de la obesidad (NAOS); 2) la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA); 3) la Guía de Práctica Clínica sobre la Prevención y el Tratamiento de la Obesidad Infantojuvenil; 4) los documentos del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría sobre prevención y detección precoz, así como sobre diagnóstico, tratamiento y comorbilidades; o 5)el proyecto ALADINO (ALimentación, Actividad física, Desarrollo INfantil y Obesidad)de la que hablamos ayer en el blog. Y muchos más: pero todo esfuerzo no parece suficiente.
No se pierdan Super size me. Combatir la “globesidad” es cuestión de todos: en esta labor los pediatras tenemos una labor muy sensible, … incluso de denuncia. Como la denuncia de esta soberbia película.
Del gravísimo problema del sobrepeso y obesidad infantojuvenil nos hemos ocupado en diversas ocasiones en este blog. Uno sigue teniendo la impresión de que este tema sigue sin ser vivido como "problema". O que se piensa en él como problema secundario. No se es consciente de que el sobrepso-obesidad es una auténtica bomba de relojería. Ya se habla de que, después de varias décadas, la actual generación de niños puede vivir menos que la de sus padres debido a la obesidad y sus múltiples repercusiones negativas sobre la salud.
Acaban de ser presentados por parte de la ministra de sanidad los resultados del estudio de prevalencia de sobrepeso-obesidad infantojuvenil ALADINO, acrónimo de "ALimentación, Actividad física, Desarrollo INfantil y Obesidad". Y son preocupantes. Casi la mitad de nuestros niós y niñas (45,2%) tienen exceso de peso. El hecho de que parece ser que en los últimos 10 años se ha producido un estancamiento en la prevalencia (es decir, no estamos peor), no puede servirnos de ningún consuelo: no se ha lograda reducir la misma. Estamos fracasando.
Hay algunos datos más que merece la pena resaltar:
El sobrepeso-obesidad es más frecuente en niños/as que comen en su casa en vez de el colegio.
La prevalencia es más elevada entre quienes pasan más tiempo con ordenadores y juegos electrónicos (relación con el sedentarismo).
La prevalencia es más elevada entre las clases sociales más desfavorecidas. Este último hecho, no por conocido debe ser minimizado. Estamos en plena crisis económica y mucho me temo que cada vez más personas van a pasar a formar parte de este estrato social socioeconómicamente más pobre y, por consiguiente, más vulnerable.
El sobrepeso-obesidad como enfermedad social no es nuevo. Hace unos días podíamos ver, en el blog "Synaptica", un gráfico de Google sobre la distribución de la obesidad por barrios en la ciudad de Nueva York. La prevalencia más alta se daba en el barrio más pobre (Bronx). La más baja, en el más rico (Manhattan). El gráfico lo podeis ver en el encabezamiento de esta entrada.
Os dejamos la presentación del estudio ALADINO, realizado por la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Motivo para el estudio y la reflexión de todos.
Hasta hace una semana sólo podía accederse a su versión extensa en pdf, pero ahora ya no es así: podemos acceder ya a sus diferentes formas de presentación completa, resumida y documentos de información para pacientes tanto en html como en pdf desde la sección del Programa de GPC en el SNS.
Una buena noticia que contribuirá sin duda a facilitar su implementación.
Es la noticia que podíamos leer hace pocos días en la prensa. Parece que nuestro país tiene el dudoso honor de encabezar esta clasificación.
Del sobrepeso y de la obesidad ya se ha hablado en numerosas ocasiones anteriores en este blog. Es un tema que nos preocupa porque, a pesar de su gravedad - además de ser una enfermedad en sí misma, la obesidad se asocia a mayor incidencia de diabetes tipo 2, hipertensión, , eventos cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer -, parece que no se toma en serio. No es noticia ya algo que en su día lo fue: "Por primera vez, los menores pueden vivir menos que sus padres".
Los pediatras que trabajamos en atención primaria conocemos el problema y también la extrema dificultad de su abordaje: falta de percepción del sobrepeso-obesidad como problema por parte de los padres y/o de los propios niños y adolescentes afectados, malos hábitos alimentarios instaurados desde hace años y que resulta complicadísimo modificar, consumo excesivo de auténtica "comida-basura", presencia en institutos (e incluso en centros sanitarios hospitalarios...) de máquinas dispensadoras de chocolatinas y productos de bollería... Son muchos los factores implicados en un problema cuya mayor dificultad para su abordaje es, precisamente, que no se visualiza como tal.
Se ha publicado recientemente en Pediatrics un problema añadido, ya conocido por todos pero que no había sido estudiado "científicamente": la obesidad como fuente de bullying en la escuela. Entre un 25 y un 45% de los niños y adolescentes obesos lo sufren. Este es un problema que, a su vez, puede acarrear otros relacionados con la salud mental o la pérdida de autoestima. Una espiral que se muerde la cola.
...Y en este contexto, a España parece que le corresponde el "honor" de encabezar la lista europea de prevalencia de sobrepeso-obesidad. Una situación que requiere un abordaje urgente que va más allá, mucho más allá, del ámbito estrictamente sanitario.
NHS Evidence es uno de esos recursos que no te defraudan nunca. Periódicamente nos ofrece información de muchísimo interés sobre enfermedades de elevada incidencia o prevalencia. Las actualizaciones son constantes y del máximo interés.
Dentro de su portal está una sección que corresponde a la National Library for Public Health. Y con fecha 19 de abril pone a nuestra disposición información actualizada sobre sobrepeso y obesidad. Información nueva, generada en los últimos 12 meses.
Para conocer de qué forma se ha recopilado la información, describen la estrategia de búsqueda que han llevado a cabo.
Tienen aquí cabida documentos de todo tipo. guías de práctica clínica, estudios de prevalencia, una selección de "documentos clave"...
A veces los temas de los que hablamos en este blog se agrupan "epidémicamente", como si de una infección se tratase.
Es lo que ha sucedido con la obesidad. Ayer hablábamos de la publicación en España de un informe técnico sobre la misma. Hoy damos cuenta de la publicación de una nueva guía de práctica clínica promovida por SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network).
Esta es la guía nº 115 de SIGN, entidad conocida por el rigor metodológico de sus productos. Podemos acceder, como siempre sucede cuando hablamos de guías, bien a su texto completo, bien a su guía de consulta rápida.
La Agència d'Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques de Cataluña ha publicado un informe técnico sobre el sobrepeso y la obesidad en la población adolescente.
La referencia del documento es la siguiente:
Sobrepeso en la población adolescente: calidad de vida, acceso a los servicios sanitarios y efectividad de las intervenciones / Silvina Berra, Laura López, Sílvia López-Aguilà, Yanina Audisio, Luis Rajmil. -- Madrid: Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Ciencia e Innovación. Barcelona: Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques de Cataluña, 2009.- 125 p; 24 cm.-- (Colección: Informes, estudios e investigación / Ministerio de Ciencia e Innovación / Informes de Evaluación de Tecnologías Sanitarias; AATRM 2007/06)
Consta de dos partes bien diferenciadas:
1.- Un estudio descriptivo transversal realizado mediante encuesta en el que se estudia la posible relación del sobrepeso y la calidad de vida relacionada con la salud en una muestra representativa de la población española de 8 a 18 años de edad, teniendo en cuenta factores individuales, familiares y el acceso y el uso de los servicios sanitarios.
2.- Una revisión sistemática de la literatura cuyo objetivo era evaluar la evidencia científica disponible sobre la efectividad o coste-efectividad de las intervenciones dirigidas a prevenir la obesidad.
Este informe está realizado con un gran rigor metodológico, por lo que merece ser conocido y difundido. Podemos leer en el resumen del mismo que "la disminución de la masa corporal (DMC) se asoció al aumento de la actividad física (OR = 3,91; IC = 1,44-10,61) en las chicas; y en los chicos, a una alta frecuencia de desayuno en casa (OR = 0,07; IC = 0,01-0,39). El aumento de la masa corporal (AMC) en los chicos se asoció a la edad (OR = 1,30; IC = 1,03-1,65) y a un probable o posible trastorno mental (OR = 3,72; IC = 1,52-9,08). Los chicos/as que tenían AMC presentaron puntuaciones más bajas en la calidad de vida relacionada con la salud en el seguimiento en casi todas las dimensiones del cuestionario KIDSCREEN, especialmente en la autopercepción y la aceptación social"
Respecto a la revisión sistemática (RS) sobre la efectividad de las intervenciones para prevenir el sobrepeso y la obesidad, el resumen del informe refiere que "La RSEC incluyó 40 estudios, 7 realizados en el ámbito comunitario y 33 en el ámbito escolar; de los de ámbito escolar, 4 incluyeron preescolares, 21 se realizaron en escuelas primarias y 8 en secundarias. Se observó una gran heterogeneidad en las características de las intervenciones y de los participantes. Trece de los estudios incluidos evidenciaron una reducción significativa, a favor de la intervención, en algunas de las medidas antropométricas".
Y en las conclusiones se constata que "los resultados de ambos estudios permiten afirmar que el aumento de la actividad física es un factor protector de la obesidad en niños y adolescentes. A su vez, la prevención de la obesidad podría tener un efecto positivo a largo plazo sobre la autopercepción de los adolescentes. La evidencia proveniente de la evaluación de las intervenciones preventivas es heterogénea y débil, pero indica cierta efectividad de las acciones realizadas en el ámbito escolar. A pesar de la cantidad de estudios encontrados, se observan importantes vacíos de conocimiento, como el mantenimiento a largo plazo del efecto de las intervenciones y la falta de estudios dirigidos a evaluar el impacto de las políticas sobre la disponibilidad de alimentos y el medioambiente".
Este informe aporta información muy valiosa especialmente en su primera parte: la relación del sobrepeso y la obesidad con la calidad de vida. Los resultados de la RS son menos alentadores, y ya puestos de manifiesto en cierto modo en la guía de práctica clínica sobre sobrepeso y obesidad infantojuvenil, aunque se señalan algunas líneas y caminos de actuación a seguir muy interesantes para conseguir prevenir la que ya es la enfermedad crónica pediátrica más frecuente.