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viernes, 14 de febrero de 2014

En el vientre materno


Hace ya unos años dediqué varias entradas de este blog a mostrar el desarrollo de la vida humana desde la fecundación hasta el nacimiento. Correspondían a un documental de National Geographic, realizado con la calidad y rigor a las que nos tienen acostumbrados. Eran un total de once vídeos, muchos de los cuales - lamentablemente - ya no pueden verse en Youtube. Ignoro los motivos, quizá sea una cuestión de copyright.

Estos vídeos son científicos. No hacen juicios de valor ni están influenciados por ideologías políticas ni creencias religiosas. "Lo que ves es lo que hay". No hay más (ni menos). Escarbando en Youtube he rescatado dos vídeos de aquel maravilloso documental. Si tenéis tiempo, intentad buscar el resto, pues la serie total de vídeos son 11, algunos creo que ya inencontrables.







El tema del aborto ha vuelto estas últimas semanas a ser portada de periódicos y primera noticia en prensa, radio y televisión. No hay debate y predomina - según mi particular percepción, quizá soy muy sensible - un exceso de violencia verbal, de vehemencia, de "ruido" que no deja ver las cosas tal y como son.

Así que yo no voy a añadir ni un decibelio más a ese ruido. Habéis podido ver sobre estas líneas dos vídeos sobre la gestación. Ahora os muestro dos más sobre el llamado "aborto terapéutico".

Y no voy a decir una sola palabra más. Están las imágenes que hablan por sí solas. Os invito a que veáis los vídeos. Los de arriba y los de abajo. Y que extraigáis vuestras propias conclusiones. Dejando aparte ideologías y creencias religiosas... una - o varias imágenes - valen más que mil palabras y que cien mil gritos.




sábado, 24 de marzo de 2012

Cine y Pediatría (115). “Si las paredes hablaran”… cuando el aborto se plantea como una solución ante la adolescente embarazada


La semana pasada abordamos el tema del aborto en el cine europeo. Hoy realizaremos una aproximación a este tema en el cine americano, con algunas películas de potencial interés (y debate) y que se vienen a sumar a otros títulos ya comentados en nuestra serie, con el embarazo (Cine y Pediatría 97 y 98) y/o el aborto (Cine y Pediatría 32 y 44) en adolescentes como tema nuclear.

- Estados Unidos: Citizen Ruth (Alexander Payne, 1996). Enganchada a todo tipo de pegamentos y drogas, Ruth (Laura Dern) tiene cuatro hijos y está embarazada de nuevo. El juez decide enviarla a prisión, recomendándole que aborte. Allí será captada por un grupo provida que quiere a la vez salvar su alma y al bebé; poco después, serán los radicales defensores del aborto los que se echen sobre ella, intentando convencerla. En medio de esta cruzada (tratada con sarcasmo y cinismo), Ruth aparece como un personaje amoral, autodestructivo y poco inteligente en apariencia, al que los dos bandos tratan de utilizar.

-Estados Unidos: Si las paredes hablaran (Cher y Nancy Savoca, 1996). Es la historia de tres mujeres distintas (en tres épocas distintas del siglo XX y con 22 años de diferencia: 1952, 1974 y 1996) ante sus experiencias con el controvertido tema del aborto: Claire (Demi Moore), Barbara (Sissy Spacek) y Christine (Anne Heche). Cada una de las tres historias se lleva a cabo en el mismo escenario de una casa y con el objetivo de mostrar la opinión de la sociedad sobre el espinoso tema del aborto,. Esta película producida para la televisión (en el canal Home Box Office) se convirtió en un éxito sorprendente. Tras este éxito comercial y de crítica, dio lugar a una secuela en el año 2000 (Si las paredes hablaran 2), en la que de nuevo se cuenta con un póker de estrellas (Vanessa Redgrave, Sharon Stone, Michelle Williams, Chloë Sevigny y Ellen DeGeneres), pero en el que se desarrolla otro tema no exento de polémica: la homosexualidad en tres épocas diferentes del siglo XX (1961, 1972 y 2000).

-Estados Unidos: I had an abortion (Gillian Aldrich y Jennifer Baumgardner, 2005). Película documental con 10 entrevistas francas a mujeres que tuvieron la experiencia de un aborto. Entrevistas presentadas cronológicamente desde la década de 1930 hasta nuestros días. Una película que muestra la cara más humana de las mujeres y cómo el cambio de presiones sociales ha afectado en la elección de las mujeres, a quienes los directores de esta película consideran, en ocasiones, las grandes olvidadas en este debate.

-Estados Unidos: Lake of fire (Tony Kayne, 2006). Una película valiente y definitiva para un amplio debate sobre el aborto y que muestra este asunto en su más cruda realidad física y psicológica. El director de la aclamada American History X (1998) tardó 18 años en completar este impresionante trabajo que muestra las dos posiciones sobre el debate del aborto. Y para ello utiliza un contundente blanco y negro, como fondo de los “sólidos” razonamientos de ambas posiciones que dividen al mundo sobre el eterno y complejo conflicto del aborto.

-Estados Unidos: Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008). Este aclamado director disecciona las peculiaridades y apariencias de la sociedad estadounidense, como ya hiciera en su multipremiada American Beauty (1999). En este caso disecciona la vida de unos seres que se creían extraordinarios y se dieron cuenta de que no eran más que otra pareja común y corriente de clase media: April (Kate Winslet) y Frank (Leonardo DiCaprio), en el reencuentro de la pareja de Titanic. April y Frank tienen un hogar, trabajo y dos hijos, pero no es la vida que habían soñado y, por ello, piensan en ir un año sabático a Paris. Pero el sueño se trunca con la noticia de que April está nuevamente embarazada, por lo que decide abortar: y practica un aborto casero (desolador, filmado con maestría) y que desemboca en tragedia. Una tragedia que Frank no se puede perdonar, al no haber podido comprender a tiempo los motivos de la compleja personalidad de su esposa.

- Estados Unidos: Come what may (George Escobar, 2009). Distribuida directamente en video, nos muestra el debate del aborto en el seno de una familia de Estados Unidos, con los adolescentes como principales protagonistas.

- Estados Unidos y México: Bella (Alejandro Gómez Monteverde, 2006). Inspirada en una historia real, nos cuenta como Nina (Tammy Blanchard) se queda embarazada sin pretenderlo; y al desequilibrio físico y emocional que eso le supone, se suma el que es despedida de su trabajo como camarera en un restaurante. En su ayuda sale el chef del restaurante, José (Eduardo Verástegui), como un Jesucristo salvador (incluso con un parecido físico). Al principio, Nina está segura de que abortará: no se siente preparada para ser madre, ni siquiera está enamorada del hombre que la ha dejado embarazada (y que le anima a deshacerse del niño). Pero José intenta convencerla para que no lo haga y opte por la opción de la adopción (algo que la futura madre siente aún como más cruel). En el transcurso de la película descubrimos que los dos protagonistas son víctimas del lastre de sus traumas del pasado: José aún no ha logrado superar que años atrás atropelló y mató a una niña con su coche y se siente en deuda con el universo, le debe una vida; y Nina sabe bien lo que es vivir sin padres, por lo que no desea que su hijo viva algo similar, porque aún arrastra el dolor del abandono paterno. Un dilema a dos bandas, con el aborto y la adopción en el núcleo argumental.

- México: El crimen del padre Amaro (Carlos Carrera, 2002). La joven Amelia (Ana Claudia Talancón), con 16 años, se enamora del joven Padre Amaro (Gael García Bernal), quien acaba de llegar a la parroquia del pueblo. Queda embarazada y el Padre Amaro la convence para practicarse un aborto en una clínica clandestina; el aborto sale mal y la joven fallece por las complicaciones de una hemorragia. Entre esta trama, la película narra la dinámica de los poderes que dominan a los habitantes de este humilde pueblo mexicano: el poder político, económico y religioso. Película con gran repercusión en su país, no tanto por sus virtudes cinematográficas (más bien limitadas), sino por la polémica que suscitó en su momento.

- México: Punto y aparte (Paco del Toro, 2002). Dos historias paralelas alrededor del embarazo no deseado y el aborto como decisión Mirsoslava, es una joven de clase baja que vive en un hogar disfuncional y que sufre maltratos de su pareja, pero que decide seguir adelante y tener a su hijo entre las muchas dificultades; y Aline, una adolescente rica que, ante el mismo dilema, decide abortar. Película de corte católico, pro defensora de la vida y en contra evidente del aborto, pero que no es capaz de trasmitir (ni en forma ni en fondo) un mensaje creíble y coherente.

- Chile: La espera (Francisca Fuenzalida, 2011). Opera prima de su directora, relata la historia de Natalia (María de los Ángeles García), una joven de 17 años que ve complicada su vida cuando se queda embarazada de su novio Rodrigo (Diego Ruiz), un joven un año mayor que ella. Ante la disyuntiva de qué hacer ante un bebé no deseado, ella decide practicar un aborto a través de un remedio para la úlcera gástrica (a pesar que el futuro padre no está de acuerdo). En una sola noche, período en que transcurre la historia, la vida de ambos jóvenes cambiará radicalmente.

Películas sobre el aborto en Europa y en América han ocupado nuestras estas dos últimas entradas. Leyes diferentes para el aborto en cada país, y diferente según las épocas. En España se ha recorrido un largo camino que ha llevado a la actual Ley del aborto (que entró en vigor el 5 de julio de 2010), según la cual se puede solicitar una interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en los siguientes supuestos: aborto “eugenésico” (cuando existe probabilidad de que el feto nazca con graves defectos físicos o psíquicos; la intervención se podrá realizar hasta la 22ª semana de embarazo), aborto “ético” (cuando el embarazo sea consecuencia de una violación, previa denuncia en los 5 días siguientes; la interrupción se podrá realizar hasta la 12ª semana de embarazo) y aborto “terapéutico” (cuando existe grave peligro para la salud física o psíquica de la madre; sin que conste ningún límite). El número de IVE ha crecido de forma constante en la última década: de las 53.847 registradas en el año 1998 a las 113.031 en el año 2010. Un 97% de las IVE registradas en los últimos años se acogió al tercer supuesto de riesgo físico o psíquico grave para la salud de la madre. Este tercer supuesto ha funcionado durante muchos años más como una auténtica interrupción a voluntad de la mujer (bajo el concepto de “maternidad libremente decidida”), que como una indicación médica real, y ha permitido que se practicaran casi todas las peticiones de interrupción solicitadas. Este posible exceso en la aplicación del tercer supuesto ha llevado a abordar el tema por parte de la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, y cuyos puntos de consenso analizamos en su día en este blog.

La historia no acaba aquí, porque las actuales noticias indican que la Ley del aborto será modificada en España, con la intención de que convivan dos conceptos progresistas: la “maternidad libremente decidida” y “defender el derecho a la vida”. Mientras tanto, la situación actual en España sobre el embarazo y aborto en España nos la presenta el Instituto de Política Familiar (una entidad civil independiente de carácter no lucrativo y no vinculada a las administraciones públicas ni a partidos políticos u organizaciones religiosas); estos son los principales datos para la Unión Europea (UE27) correspondiente a su informe de 2010:
- En los últimos 20 años se han producido más de 20 millones de abortos (con un incremento llamativo en la última década en casi todos los países). Los abortos que se producen en 12 días en la UE27 superan la mortalidad por accidente de tráfico de todo 1 año.
- Uno de cada 5 embarazos termina en aborto. Uno de cada 7 abortos ocurre en adolescentes menor de 20 años. El mayor número de abortos en adolescentes ocurre en el Reino Unido (47.000), Francia (32.000) y España (15.000).
- El número de embarazos que termina en aborto en los adolescentes es mucho mayor en España (53%) que en el resto de Europa (43%). Cada 18 minutos se produce un embarazo de una chica adolescente en España (casi 30.000 anuales) y más de la mitad termina en aborto.

Si las paredes hablaran... Si los protagonistas hablaran: los que tienen voz (madres y, también, padres) y los que no la tienen (niños abortados).

sábado, 17 de marzo de 2012

Cine y Pediatría (114). “4 meses, 3 semanas, 2 días”… la cuenta atrás para un problema de todos: el aborto


El debate sobre el aborto es complejo y esencial: por ello debemos mirarlo de frente. Las opiniones de la ciudadanía (también de los políticos y sus leyes) al respecto oscilan en ocasiones entre polos muy lejanos. En Cine y Pediatría hemos tratado este tema ya en ocasiones: Las normas de la casa de la sidra (Lasse Hallstöm, 1999), Palíndromos (Todd Solonz,2004), Madres e hijas (Rodrigo García, 2010) o, la imprescindible Juno (Jason Reitman, 2007).

Hoy retomamos el tema después de que una noticia incendiara recientemente la red y las conciencias: nos referimos al artículo publicado en Journal of Medical Ethics bajo el provocador título “Aborto postnatal: ¿por qué debería vivir el bebé?”. No se han hecho esperar las reacciones frente a esta declaración de guerra contra los fetos y recién nacidos, un artículo con unas 1500 palabras, pero con un elevado índice de sorpresas-por-palabras y claramente provocador. Sobre este tema, en este blog ya hemos tomado un claro partido, que incluye la reconsideración de los valores de nuestra sociedad.

En la entrada de hoy vamos a ir proponiendo una serie de películas que ayuden a acercarse al tema, si bien siempre será una aproximación poliédrica. Películas que reflejan el sufrimiento de una dura decisión (abortar o no) y el dolor que rodean los hechos y las consecuencias. Aunque muchas películas intentan reflejar sólo los sentimientos de los protagonistas, es difícil alejar la ficción de la perspectiva que implica el debate político y mediático, las creencias religiosas y los valores éticos y morales. Sólo expondremos algunos títulos de películas que abordan el tema del aborto de forma nuclear, pero sin entrar en debates en profundidad (que llevarían muchas páginas y muchas horas). De hecho cada película daría lugar a profundas reflexiones.

La exposición la hemos plasmado por países, pues el tema del aborto implica a todas las personas y a todos los países. Hoy hablaremos del abordaje del aborto en películas realizadas en Europa.

Francia: Un asunto de mujeres (Claude Chabrol, 1988). En la Francia ocupada de la II Guerra Mundial, en un mundo de mujeres solas y soldados, las mujeres luchan por salir adelante de la mejor manera posible sin la figura del hombre. El dinero escasea y hay que conseguirlo como sea. Marie (Isabelle Huppert) es ama de casa y, un buen día, ayuda a abortar a una vecina que no quiere quedarse sola con la responsabilidad de un niño y su pareja en la guerra. Con el tiempo se hace amiga de Lulu (Marie Trintignat), una prostituta, y, para que Lulu la valore algo más que por ser ama de casa, le dice que practica abortos. Cuando la noticia se extiende, muchas mujeres buscan su ayuda y los abortos se transforman en un próspero negocio. En cada una de las mujeres que optan por el aborto, se refleja la miseria de la guerra, la miseria de la vida. Miseria que pasa por la dual y controvertida personalidad de Marie, con una moralidad reprochable: para ella todo consiste en hacer dinero y vivir despreocupadamente; pero su mentira y sus acciones acaban llevándola a la guillotina.

Francia: El vientre de Juliette (Martin Provost, 2003). Juliette (Julie-Marie Parmentier) es una joven que tras quedarse embarazada con sólo 20 años decide tener el bebé a despecho de todo el mundo. La que más se opondrá será su madre, Julia (Carmen Maura), antigua niña estrella nerviosa y cleptómana, quien quiere conservar a su hija para sí misma. Tragicomedia sobre una chica que tiene que afrontar un embarazo inesperado, lo que le hace reconducir su vida. 

Francia: Les bureaux de Dieu (Claire Simon, 2008). “Las oficinas de Dios” no es sino un centro de planificación familiar en el que trabajan mujeres que tratan de ayudar a otras mujeres a vivir su sexualidad de la mejor manera posible. Cruce entre documental y ficción, Simon toma historias reales, las transforma en un guión cinematográfico y convoca a distintas actrices, algunas reconocidas (Nathalie Baye, Beatrice Dalle) y otras amateur, para ofrecernos un amplio abanico de situaciones diferentes que viven las mujeres a lo largo de su vida sexual. Aquí vemos a mujeres de distintas edades (adolescentes, jóvenes y adultas), de distintas religiones (católicas o musulmanas), de distinta moralidad y creencias, pasar por estas oficinas en busca de consejo y ayuda. Detrás de cada una de ellas hay miles de historias de mujeres de todo el mundo, desde la niña que quiere tomar la píldora en sus primeras relaciones sexuales a jóvenes inconscientes que se someten a su segundo aborto, pasando por aquellas mujeres maduras que no quieren tener a su hijo porque no saben si es de su marido o de su amante. Al final del día, las trabajadoras del centro están exhaustas de tanta duda y tanto miedo, de tanta impotencia (puro cine social francés, con gran parecido a la película Polysse, comentada en la semana pasada). Esta película se convierte en una oportunidad única para darse cuenta de cómo las mujeres (no una, sino muchas), experimentan su sexualidad y, sobre todo, su capacidad de concebir.

Reino Unido: El secreto de Vera Drake (Mike Leigh, 2004). Vera Drake (Imelda Staunton, candidata al Oscar Mejor Actriz ese año) es el sostén de una familia inglesa de clase trabajadora en la Inglaterra de 1950. Trabaja como limpiadora en varias casas, mientras que su marido es mecánico en un taller y en casa cuida de sus dos hijos (de ellos, uno con retraso mental) y de su madre anciana. Vera Drake es generosa y amable; y en este contexto también tiene un secreto: ayuda a chicas en apuros y va a casa de jóvenes embarazadas y les practica un aborto rápido. Lo hace por convicción, quiere ayudar a chicas que están embarazadas y no quieren (o no pueden) hacerse cargo del bebé, porque no es de su marido, porque no tienen dinero para mantenerlo o por la razón que sea. Y nunca pregunta, ni juzga: sólo ayuda. Pero su mundo se derrumba cuando una de las intervenciones sale mal y la chica acaba en el hospital. La policía la detiene y Vera acaba en la cárcel, lo que la desmorona, pero no porque sea consciente de que lo que ha hecho estaba mal, sino porque no podrá cuidar de su familia. Vera Drake no se arrepiente de lo que hace, aunque legalmente sea considerado como delito, por lo que la película nos muestra las distintas caras de abordar el aborto ilegal en aquella época, según el poder económico y social de la mujer afectada. El secreto de Vera Drake nos plantea que el aborto es algo inevitable a veces, por lo menos en una sociedad en la que se condena a la marginación a las madres solteras y no se ayuda a las personas sin recursos. Ahora bien, la película muestra, pero no condena, no opina.

Rumanía: 4 meses, 3 semanas, 2 días (Cristian Mungiu, 2007). Una película dura, fría y que revolucionó el panorama cinematográfico europeo, pues dirigía las miradas hacia una cinematografía casi desconocida, con presencia casi anecdótica en las carteleras internacionales: la rumana. Se llevó la Palma de Oro en Cannes, los dos premios más importantes de la Academia del Cine Europeo y múltiples premios…y todo ello con un raquítico presupuesto de 600.000 euros.
Pero lo más importante de esta película es que nos obliga a mirar a un problema no desconocido, pero algo olvidado: el aborto ilegal. Nos narra una historia que comienza en clave: dos jóvenes amigas universitarias, Otilia (Anamaria Marinca) y Gabita (Laura Vasiliu), preparan una maleta en la habitación de su residencia de estudiantes; buscan una habitación en un hotel y quedan con un misterioso señor Bebe para hacer un extraño trato, quien les dice que "la confianza es vital". Poco a poco vamos comprendiendo que Gabita está embarazada y que el señor Bebe le practicará un aborto.

La descripción es dura: Gabita está asustada, asustada por el dolor, por la sangre, por la incertidumbre. Necesitan un hule para que la hemorragia no manche las sábanas del hotel, pues tendrá que estar inmóvil durante horas o días con la sonda en su interior y teme que el feto no salga. Y saben que, en caso de problemas, ni siquiera podrán pedir ayuda a una ambulancia., pues "esto no es un juego, podrían meternos en la cárcel a los dos" (resuenan en las dos amigas las palabras del señor Bebe). Los momentos que los tres pasan en la habitación del hotel son desoladores: el miedo en el rostro de Gabita y la preocupación en el de Otilia; el rostro impávido del señor Bebe, tirano y señor de la situación, implacable en el precio de la interrupción del embarazo (la diferencia se la cobra acostándose con Otilia, quien se prostituye por su amiga). De esta forma, el “salvador” de la situación se convierte en “verdugo” … y todo rodado por Mungiu de una manera sumamente cruda, de forma que miedo y las desesperación se siente con los cinco sentidos.

Y después de ver esta película, después de ver el horror, nos damos cuenta de las dudas y miedos por las que pasan las mujeres en estos trance: miedo a destrozar su propia vida, miedo a los hombres, miedo al qué dirán, miedo a sí mismas, miedo a la conciencia, miedo... Otilia y Gabita saben que el embarazo, el aborto... son básicamente un problema de mujeres, que a los hombres sólo les toca tangencialmente.

Algunas películas que hablan sobre aborto en la filmografía europea. De ellas, 4 meses, 3 semanas, 2 días recoge un título simbólico que nos aproxima al límite de las 20 semanas de gestación (límite teórico para considerar la interrupción de un embarazo) y se convierte en una de las cintas más crueles sobre una realidad que nos rodea cada día: el aborto (legal o ilegal) y sus consecuencias.


sábado, 26 de noviembre de 2011

Cine y Pediatría (98). Películas sobre embarazo en la adolescencia (y 2)


Continuando con nuestra entrada de la semana anterior, seguimos analizando algunas películas que han abordado el tema del embarazo en adolescentes.

Un sabor a miel (Tony Richardson, 1961): es un obra realista encarnada dentro del movimiento inglés de los años 60 conocido como “Free Cinema”, a caballo entre el documentalismo inglés, el realismo emanado del cine italiano y la estética paralela de la francesa “Nouvelle Vague”). Richardson se basa en la obra de teatro de Shelagh Delanay para retratar las dificultades de Jo (Rita Tushingham), una adolescente de 17 años embarazada en el oscuro contexto de los barrios obreros de una ciudad inglesa, en una Inglaterra de clase más parada que trabajadora, con sus barrios sucios y marginales. Y, sobre todo, en el contexto de una juventud ausente en formación cultural, con un futuro sin ilusión, y a la que le llega justo para satisfacer sus necesidades más primarias de una forma mísera e indigna.

Un ambiente demoledor, en el que Richardson todavía nos deja un resquicio para desarrollar una emotiva historia, entre una muchacha olvidada a su suerte por una madre alcohólica y promiscua, fracasada, posesiva y caprichosa (a la que, no obstante, seguirá añorando) y la interesante relación con Geoffrey (Murray Melvin) un joven homosexual, que sin exigir nada a cambio, será su amigo y se convertirá en el padre que no conoció. De nuevo, Charles Dickens renace en el panorama fílmico inglés, con alguna escena para el recuerdo: como la del pediatra que deja un muñeco, un libro y unas gasas para que Jo se vaya entrenando para cuando nazca su hijo. La película recogió distintos galardones, entre los que destacan el de Mejor Actor y Actriz para la pareja protagonista en el Festival de Cannes de 1962.

La fuerza del amor (Matt Williams, 2000): Novalee Nation (Natalie Portman) tiene 17 años y se encuentra embarazada, sin familia y abandonada por su novio, un egoísta aspirante a músico. Se instala secretamente en los grandes almacenes Wal-Mart, donde da a luz a su hija Americus y pasa a convertirse en la atracción del lugar. Con Americus tiene toda una serie de avatares con el 5 como denominador común: a los 5 días tuvo ictericia, a las 5 semanas se le diagnosticó infección de orina, a los 5 meses la secuestraron… y no piensa celebrar los 5 años (con esa racha, no me extraña...). Natalie Portman encabeza un elenco de actrices (Ashley Jud, Stockard Channing, Joan Cusack y Sally Field) para dar cuerpo a un melodrama amable de ver.

El mejor (Shana Feste, 2009): Bennet y Rose (Carey Mulligan) son dos adolescentes que son vecinos desde que eran niños. Se han visto cada día durante años, pero ninguno de los dos se ha decidido a confesar su amor por el otro. El último día de clase, Bennet se declara a Rose, y pasan la noche más maravillosa de sus vidas; pero, cuando Bennet regresa a casa, un coche lo atropella y muere. Los padres del chico (Susan Sarandon y Pierce Brosnan), destrozados, no saben cómo superar la pérdida. Tres meses después es cuando Rose aparece en sus vidas y les da la noticia de que el niño que va a nacer es su nieto. Digna película que no cae en la lágrima fácil ni trivializa con lo que significa la perdida de un hijo: El mejor no tiene la calidad de una película como La habitación del hijo, pero tampoco desmerece.

Pero el embarazo en la adolescencia no sólo ha resultado un filón en la gran pantalla, sino especialmente en telefilmes. No sólo en películas de culto, sino en películas de fácil consumo en televisión, con alguna actriz con tirón en el papel principal. Algunos ejemplos:

The Girls of Huntington House (Alf Kjellin, 1973): inspirada en la novela mismo nombre escrita por Flor de Elfman, narra las experiencias en una casa de maternidad para menores, con Sara, una adolescente de 17 (Sissy Spacek), como protagonista.

I Want to Keep My Baby (Jerry Thorpe, 1976): en la que una adolescente de 15 años embarazada (Mariel Hemingway) decide seguir adelante con su embarazo, a pesar de las insistentes de su novio y familiares para que abortase.
 
Fifteen & Pregnant (Sam Pillsbury, 1998): Tina (Kirsten Dunst) es hija de padres divorciados y tiene que asumir su embarazo, con el desencanto que supone que el padre del niño se desentiende del asunto, al igual que lo hacen los que creía eran sus amigos del instituto. Es entonces cuando Tina se da cuenta de que está sola y de que sólo cuenta con el apoyo de sus padres.

Adolescencia perdida (Peter Werner, 2005): Jacey (Danielle Panabaker) tiene 16 años y acaba de tener un hijo; la madre de Jacey decide mudarse de ciudad y hacer pasar el hijo por suyo. Pero Jacey no es feliz con su nueva vida y decide recuperar su maternidad con la ayuda de su antiguo novio, no sin grandes dificultades en el intento. Interesante la escena en que Jacey invita a amigas de 15 a 16 años que están embarazadas o ya fueron madres y cuentan sus difíciles historias delante de sus compañeros de clase. Jacey decide que no tiene que ocultar más su estado de madre, aunque, al final, lo da en adopción a una pareja de su profesorado.

Pacto entre adolescentes (Rosemary Rodriguez, 2010): telefilme de la cadena estadounidense Lifetime inspirado en un hecho real. En un pequeño pueblo pesquero de Massachussets, en el año 2008, los informativos se hacen eco de la noticia de que un grupo de 17 adolescentes que estudian en el mismo instituto han pactado vivir la experiencia de ser madres a la vez. La joven reportera Sidney Bloom (Thora Birch)acude a la que es su pueblo natal a investigar el inusual incremento de embarazos que hay en el instituto, para intentar realizar un videoblog con el tema del embarazo en adolescentes: 1 de cada 6 mujeres en USA tendrán un hijo antes de los 20 años.

Y de las teleseries se ha pasado a los “reality shows”, como el de Madres adolescentes (versión española del programa británico Help.. I’m a Teen), que viene a ser un programa similar a Supernanny, sólo que en esta ocasión son unas jovencísimas madres las que intentarán aprender a cuidar a sus hijos recién nacidos con la ayuda de expertos, pediatras y psicólogos.

Los embarazos en adolescentes, la maternidad y paternidad en la adolescencia, son un filón argumental en el cine. Tratado con más pena que gloria, pero en el que es posible recuperar algunas cintas con mensaje. Os dejamos con el video de dos ejemplos, del blanco y negro al color.


sábado, 19 de noviembre de 2011

Cine y Pediatría (97). Películas sobre embarazo en la adolescencia (1)


Los embarazos en adolescentes son embarazos precoces en la etapa de la adolescencia (que la OMS establece entre los 10 y los 19 años), normalmente en mujeres que no han alcanzado la mayoría de edad jurídica (variable según los distintos países del mundo), así como a las mujeres adolescentes embarazadas que están en situación de dependencia de la familia de origen.

Según la organización Save the Children, cada año nacen 13 millones de niños de mujeres menores de 20 años de edad en todo el mundo, más del 90% en los países denominados en desarrollo. La mayoría de los embarazos en adolescentes son considerados como embarazos no deseados provocados por la práctica de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos. En los países desarrollados los datos de embarazos en la adolescencia confirman una relación con los niveles educativos más bajos, las mayores tasas de pobreza, así como otras situaciones de inestabilidad familiar y social.

Las adolescentes embarazadas, además de enfrentarse a la misma situación que cualquier otra mujer embarazada, deben enfrentarse con una mayor desprotección, con mayores preocupaciones sobre su salud y su situación socioeconómica (de manera especial las menores de 15 años y las adolescentes de países con escasa atención médica y nula protección social). Las situaciones personales, familiares, sociales, médicas y psicológicas que rodean al embarazo de una adolescente son un filón para el cine.

En esta serie de Cine y Pediatría ya hemos hablado sobre el embarazo en tres niñas adolescentes (correspondiente a tres películas interesantes): Juno, una simpática chica de 16 años que se queda embarazada de un amigo y nos hace reflexionar sobre este tema bajo una perspectiva esperanzadora, más cercana a la comedia que al drama (Juno, de Jason Reitman, 2007); Aviva, con 13 años, quiere tener hijos para tener a alguien a quien amar y nos adentra a un particular mundo, entre la realidad y lo onírico (Palíndromos, de Tod Solonz, 2004); y Precious, esa adolescente negra de 16 años con obesidad mórbida, analfabeta y que vive en el Harlem y nos muestra el más puro drama social, en el que el embarazo sólo es el punto final de un desarraigo familiar marcado (Precious, de Lee Daniels, 2009). Pero muchas otras películas han versado sobre este tema. Un somera repaso en nuestras dos próximas entradas.

Adiós cigüeña, adiós (Manuel Summers, 1971): dos pandillas de chicos y chicas adolescentes en la España de finales de los 60, sin la menor educación sexual, en la que surge el flechazo entre una pareja. La niña se queda embarazada y, por temor a sus padres, no cuenta en casa lo que le ha pasado; y será su novio y ambas pandillas quienes tomen cartas en el asunto preparando el nacimiento del bebé. Edulcorada historia de Manuel Summers que, en su día, cautivó al público por la novedad que suponía ver plasmado en la pantalla hechos y diálogos que mostraban de forma realista las vivencias e inquietudes de la adolescencia de la época. La película se emparentó directamente con la primera historia de las dos que contaba Del rosa al amarillo (1963), debut de Summers como director. Por ese éxito, Adios cigüeña, adiós tuvo una secuela: El niño es nuestro (1973), en el que de nuevo una chica de una pandilla de adolescentes (repite los actores de la anterior película) se queda embarazada; al no poder mantener a su hijo, se lo envían a un orfanato de monjas y se nos muestra cómo entre toda la pandilla intentan recuperar al bebé.

La que hemos armado (John G. Avildsen, 1988): dos estudiantes (Stan y su novia Darcy), a punto de ingresar en buenas universidades, ven alterados sus planes cuando descubren que ella está embarazada. Los padres de San quieren que lo den en adopción, pero la madre de Darcy prefiere que ésta aborte, debido a su mala experiencia propia de ser abandonada por su marido. En contra de la opinión de sus familias, siguen adelante con su paternidad y la responsabilidad asociada, sorteando problemas (incluida la depresión posparto tras el nacimiento del niño).

Los chicos de mi vida (Penny Marshall, 2001): basado en la autobiografía de Beverly D'Onofrio, nos narra entre la comedia y el drama la historia de Bev (Drew Barrymore), una chica inteligente cuyo sueño es trasladarse algún día a Nueva York y convertirse en escritora. Típica adolescente voluble y rebelde que, a los 15 años, descubre que se ha quedado embarazada de Ray (Steve Zahn). un chico poco despierto. Y ese embarazo ocurre a la vez que el de su mejor amiga Fay (Brittany Murphy). Al enfrentarse a su familia, Bev tiene que dejar los estudios y casarse con Ray. Tras seis años de matrimonio, Bev descubre que su marido es un drogadicto que se gasta todos los ahorros, por lo que el matrimonio se rompe y Bev se enfrenta sola a la crianza de su hijo Jason. Narrada con un juicioso flashback, la dinámica de los personajes en distintas épocas, mezclando el presente y el pasado, nos permite descubrir cómo evolucionan las relaciones entre los protagonistas. Y con una lección de fondo: a pesar de lo que un padre o madre quieran para sí, antes que en cualquier otra cosa debe pensar en la felicidad de sus hijos.

Distintos temas afloran en estas películas sobre el embarazo de adolescentes. Uno de los más importantes vienen relacionados con el contexto familiar y los sentimientos que provocan una noticia así sobre una hija adolescente (dolor, decepción, amargura, soberbia o amor, en distintas dosis), una hija no emocionalmente preparada para un compromiso vital tan importante como es la maternidad a tan temprana edad.

Sorprende saber que, en un encuesta realizada en España en 2010, hasta un 22 % de los encuestados entre 12 y 16 años afirma haber realizado el acto sexual a esa edad, lo que muestra el alto riesgo de que se dé un embarazo en una adolescente. Alrededor de 11.000 adolescentes menores de 18 años se quedan embarazadas en España cada año, de los cuales dos terceras partes finalizan en interrupción voluntaria del embarazo. Difícil mirar hacia otro lado con esta realidad.

lunes, 16 de mayo de 2011

Aspectos bioéticos en la interrupción avanzada del embarazo


El debate sobre el aborto o interrupción voluntaria del embarazo (IVE) genera siempre una encendida polémica, ya que la emotividad suele dominar la discusión y se tiende a las posiciones radicales de signo favorable o contrario. En este blog, Cristóbal Buñuel ha hablado del aborto por activa, pasiva y reflexiva.

Volvemos sobre este tema gracias al artículo especial de Medicina Clínica publicado por el Dr Torres Pons, en representación de la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. Artículo más que recomendable, pues realiza una buena síntesis sobre las consideraciones científicas y éticas alrededor del aborto, si bien se centra en un tema delicado: los límites en la interrumpción avanzada del embarazo.

El aborto provocado está despenalizado en España en los supuestos de violación (limitado a las 12 primeras semanas de embarazo), cuando se sospecha que el feto nacerá con graves taras físicas o psíquicas (dentro de las 22 primeras semanas de embarazo) o cuando exista un riesgo físico o psíquico grave para la salud de la madre (sin que conste ningún límite). El número de IVE ha crecido de forma constante en la última década: de las 53.847 registradas en el año 1998 a las 112.138 en el año 2007. Un 97% de las 112.138 interrupciones registradas se acogió al tercer supuesto de riesgo físico o psíquico grave para la salud de la madre. Este tercer supuesto ha funcionado durante muchos años más como una auténtica interrupción a voluntad de la mujer que como una indicación médica real, y ha permitido que se practicaran casi todas las peticiones de interrupción solicitadas. Este posible exceso en la aplicación del tercer supuesto ha llevado a abordar el tema por parte de la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, y cuyos puntos de consenso son:

-La IVE en una gestación de un feto normal y viable no es éticamente aceptable. Se considera viable, en el momento actual, un feto de 25,0 semanas sin anomalías o enfermedad grave.

-Si por una enfermedad o riesgo maternos graves es necesario finalizar un embarazo con feto viable, se debe proceder atendiendo al feto como paciente, en las mejores condiciones para asegurar su supervivencia y minimizar las secuelas.

-En los casos considerados de viabilidad límite (en la actualidad de 23,0 a 24,6 semanas) con riesgo significativo de secuelas graves, las medidas que se deban adoptar se individualizarán en cada caso con el consentimiento de la madre o de los padres.

-Un embarazo con un feto portador de malformaciones incompatibles con la vida debe poderse interrumpir en cualquier momento de la gestación.

-La interrupción del embarazo por enfermedad o riesgo materno debe partir de una indicación médica, aceptada por la paciente. Debe suponer un beneficio claro para la mujer respecto a si el embarazo continuara, y la enfermedad o riesgo atribuidos han de ser reales y graves. En gestaciones avanzadas debe resultar evidente que la importancia de la enfermedad o del riesgo materno no permite prolongar el embarazo hasta una edad en que el feto sea viable. En situaciones de riesgo grave, la gestante, después de recibir toda la información adecuada, debe decidir si está dispuesta a soportar este riesgo y durante cuánto tiempo, con tal de llegar a una edad gestacional más avanzada. Si la paciente opta por continuar con la gestación a pesar de la indicación médica de interrupción o finalización, lo hará aceptando el riesgo mediante consentimiento informado.

-En la IVE por enfermedad o riesgo materno grave, es necesario definir en qué situaciones se justifica la interrupción. Un organismo independiente de los centros que realicen la interrupción debe hacer la concreción sobre enfermedades y riesgos maternos que justifiquen la interrupción del embarazo, así como la evaluación y la autorización de casos concretos. Se tendrá siempre en cuenta la opinión de la paciente, pero especialmente en los casos límite.

-En la interrupción del embarazo por malformaciones o enfermedades fetales es preciso definir en qué situaciones se justifica la interrupción. La gravedad de la enfermedad o las malformaciones fetales puede retrasar la semana de viabilidad. Un organismo independiente de los centros que realicen la interrupción es quien debe llevar a cabo la concreción sobre malformaciones o enfermedad fetales que justifiquen la interrupción del embarazo así como la evaluación y la autorización de casos concretos. Se tendrá siempre en cuenta la opinión de la mujer o de los padres, después de recibir toda la información adecuada, por lo que respecta al futuro desarrollo familiar, social y personal del neonato con una posible discapacidad física o psíquica.

-En la resolución de los casos límite o dudosos se debería contar siempre con un análisis y un dictamen deontológicos favorables. Un organismo idóneo para ejercer esta función sería una comisión de deontología o un comité de ética, de proximidad, accesible e independiente.

Aunque hemos transcrito los puntos de consenso, repetimos que la esencia procede de la lectura completa del artículo.

martes, 22 de marzo de 2011

"Una generación sin mujeres" (China, Corea e India)


El texto del título de esta entrada aparece entrecomillado, tal cual apareció hace unos días en la prensa general. Las políticas de aborto selectivo en los países mencionados, y de maltrato hacia las niñas si estas finalmente no han sido abortadas, están logrando que en estos países se de esta situación: "Si lo normal es que nazcan 105 varones por cada 100 féminas, en Corea del Sur, por ejemplo, en 1992 nacían 125 por cada 100. En 2005, China registró una tasa de natalidad de 121 hombres por cada 100 mujeres, es decir, 1,1 millones más de niños que niñas".

Nada nuevo que ya no comentáramos en su día. La auténtica igualdad entre el hombre y la mujer no existe en algo tan básico como es la oportunidad de nacer. Y de crecer en igualdad de oportunidades. El "gendercidio", término acuñado por la revista The Economist al referirse a esta situación, es una escandalosa realidad en nuestro planeta hoy en día.

La revista CMAJ ha publicado un artículo sobre el tema y sobre las negativas consecuencias que a medio-largo plazo puede tener esta situación en las sociedades en las que se da.

Sirva esta entrada para reivindicar una igualdad de derechos real entre hombres y mujeres. Comenzando por el derecho más básico, sin el cual ningún otro tiene sentido: el derecho a existir.



sábado, 13 de noviembre de 2010

Cine y Pediatría (44). “Juno” se atreve a debatir sobre el embarazo no deseado en adolescentes


Juno es la diosa de la maternidad en la mitología romana (equivalente a la diosa Hera en la mitología griega), protectora de las mujeres, reina del Olimpo y mujer de Júpiter. Pero también es el título de una película que tuvo como protagonista a una joven adolescente que conocimos en nuestra entrada previa: Ellen Page. Y Jason Reitman, actor devenido en director, se hizo cargo de su adaptación. En su corta carrera, Reitman ha demostrado ser mejor director que actor, con tres películas que lo atesoran: Gracias por no fumar (2005) y Up in the air (2009), en las que también escribió el guión. Entre medias Juno (2007), una sorpresa en toda regla, si bien en este caso el guion corrió a cargo de la peculiar Diablo Cody, quien se basó para ello en experiencias personales.

Juno se atreve a narrar temas de gran calado en el transcurrir de una adolescente: un embarazo no deseado y la posibilidad del aborto frente al camino de la adopción… con las relaciones de pareja como telón de fondo. Juno MacGuff (Ellen Page) descubre que está embarazada de un amigo a los 16 años. Aunque inicialmente decide abortar, en el último momento opta por dejar nacer al bebé y darlo en adopción. Para ello busca una pareja con la intención de arreglar una adopción privada.

Juno ha sido multipremiada alrededor del mundo, en donde destacamos sus cuatro nominaciones a los premios Óscar: mejor película y mejor director (arrebatado por la cinta de los hermanos Coen, No es país para viejos), mejor actriz principal (arrebatado por Marion Cotillard por su interpretación de Edith Piaf en La vida en rosa) y si ganó el de mejor guión original. Éxito de público, hasta convertirse en la película que ha recaudado más dinero en la historia de la distribuidora Fox Searchlight Pictures. Aún así no se libró de la crítica (los temas que trataba no iban a dejar indiferente casi a nadie) por lo que la cinta fue criticada por dos comunidades antagónicas: tanto por Pro vida como por Pro elección, por su manera de tratar el tema del aborto y la adopción. Las críticas de prestigiosos periódicos de la contradictoria sociedad USA sostenían esa polémica, con denominaciones de película “pro abortista” para unos, “pro vida” para otros y “feministas” para terceros.

En esta sección ya hemos hablado en distintas ocasiones del tema de la adopción (entradas 13, 14, 29 y 38) o del aborto (entradas 20 y 32). Pero distintos países y formatos fílmicos reinciden continuamente en el tema del embarazo no deseado y aborto. En formato de película recordamos la mejicana El crimen del padre Amaro (Carlos Carrera, 2002), la británica El secreto de Vera Drake (Mike Leigh, 2004) o la rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días (Christian Mungiu, 2007), la más cruda, con un título emblemático. Otros formatos lo han tratado, como el telefilme Si las paredes hablaran (Cher y Nancy Savoca, 1996) o el documental El grito silencioso (Dr Bernard Nathason, 1984), un caso especial. Como muchos conocen, el Dr Bernard Nathason fue durante años el "rey del aborto" en su clínica abortista de New York; en 1969 fundó la "Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes contra el Aborto", pero cuentan que al final de los setenta renegó de su militancia en pro del aborto y llegó a ser un gran abogado de la causa pro vida. Todo muy mediático, por lo que se entenderá que el video ha sido una popular herramienta utilizada en las campañas en contra de la despenalización del aborto por el movimiento Pro vida.

Independiente de la polémica, siempre estimulante (si no olvidamos las dosis de amor que destilan los personajes), queremos destacar tres puntos de interés por los que debería no perderse esta película: 1) por el guión de Diablo Cody y la dirección de Reitman (no perderse los créditos iniciales con Juno caminando por la ciudad mientras toma un zumo de naranja, así como el transcurrir de la historia narrada en las cuatro estaciones del año); 2) por la interpretación de Ellen Page (elegida por Reitman sin dudar, como no podía ser menos, tras verla en Hard Candy y con un trayectoria brillante: pronto en Whip it!, el debut en la dirección de Drew Barrymore); 3) por la banda sonora, principalmente del grupo The Moldy Peaches y otros grupos del underground, elegida por la propia Ellen Page, por se la música que una adolescente Juno escucharía; en una película donde la música juega un papel fundamental en las vidas de los protagonistas, la banda sonora de Juno (canciones simples, ingeniosas y bellas) se convierte en toda una atracción.

El tema del embarazo no deseado en adolescentes ha sufrido una pequeña convulsión en España después de conocer que una niña de 10 años ha dado a luz en el hospital de Jérez. La realidad siempre supera a la ficción. De ello reflexiona acertadamente Santiago García-Tornel en su blog Reflexiones de un pediatra curtido. Reflexionemos todos, con más razones que pasiones, sobre el valor de una vida, de la maternidad y la protección de las mujeres… y que eso se combine con el diálogo entre el amor y la vida. Y si no lo vemos claro solicitemos inspiración (quizás a la diosa Juno).

martes, 6 de julio de 2010

Entrada en vigor de la nueva Ley del aborto

La entrada de hoy la firmo con mi nombre y apellidos, ya que este es un blog en el que escriben muchas personas. No todo el mundo tiene que estar de acuerdo con lo que Cristóbal Buñuel piensa o escribe, así que cada palo que aguante su vela.

Ocultada por el "ruido" del Mundial de fútbol, semiolvidada por las vacaciones veraniegas que muchas personas han comenzado, casi ignorada - salvo excepciones - por la blogosfera sanitaria, ayer día 5 de julio entró en vigor la nueva Ley del aborto en España, eufemísticamente llamada "Ley de Salud Sexual y Reproductiva".

En este blog he escrito ya sobre el tema. Realmente no tengo mucho más que añadir, salvo mi recomendación - para quien lo desee - de que reviseis las entradas dedicadas al "Milagro de la Vida Humana" y otras sobre temática similar. Ahí está todo lo que escribí y mantengo - sin pretender, desde luego, ofender a nadie -.

No puedo dejar de pensar que vivimos en una sociedad muy hipócrita. Tan hipócrita que, por ejemplo, este país - España - suscribió la Convención de los Derechos del Niño cuando en su preámbulo dicha Convenicón dice que "Teniendo presente que, como se indica en la Declaración de los Derechos del Niño, "el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento"". El subrayado en negrita es mío. Ni el preámbulo hemos sido capaces de respetar.

Podría decir más cosas pero están todas dichas en entradas previas, a las que os remito. Sí que recuerdo que Julián Marías, uno de los principales filósofos españoles del Siglo XX, escribió sobre el tema. He buscado su artículo y lo he encontrado en un blog de nombre "Interesante". A continuación os copio y pego todo el texto del artículo, y os invito que todos reflexionemos sobre el mismo.

Artículo de Julián Marías:

"LA CUESTIÓN DEL ABORTO.

JULIÁN MARÍAS

La espinosa cuestión del aborto voluntario se puede plantear de maneras muy diversas. Entre los que consideren la inconveniencia o ilicitud del aborto, el planteamiento más frecuente es el religioso. Pero se suele responder que no se puede imponer a una sociedad entera una moral «particular». Hay otro planteamiento que pretende tener validez universal, y es el científico. Las razones biológicas, concretamente genéticas, se consideran demostrables, concluyentes para cualquiera. Pero sus pruebas no son accesibles a la inmensa mayoría de los hombres y mujeres, que las admiten «por fe»; se entiende, por fe en la ciencia.
Creo que hace falta un planteamiento elemental, accesible a cualquiera, independiente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen, de una cuestión tan importante, que afecta a millones de personas y a la posibilidad de vida de millones de niños que nacerán o dejarán de nacer.
Esta visión ha de fundarse en la distinción entre «cosa» y «persona», tal como aparece en el uso de la lengua. Todo el mundo distingue, sin la menor posibilidad de confusión, entre «qué» y «quién», «algo» y «alguien», «nada» y «nadie». Si se oye un gran ruido extraño, me alarmaré y preguntaré: «qué pasa?» o ¿qué es eso?». Pero si oigo unos nudillos que llaman a la puerta, nunca preguntarés «¿qué es», sino «¿quién es?».
Se preguntará qué tiene esto que ver con el aborto. Lo que aquí me interesa es ver en qué consiste, cuál es su realidad. El nacimiento de un niño es una radical «innovación de la realidad»: la aparición de una realidad «nueva». Se dirá que se deriva o viene de sus padres. Sí, de sus padres, de sus abuelos y de todos sus antepasados; y también del oxígeno, el nitrógeno, el hidrógeno, el carbono, el calcio, el fósforo y todos los demás elementos que intervienen en la composición de su organismo. El cuerpo, lo psíquico, hasta el carácter, viene de ahí y no es rigurosamente nuevo.
Diremos que «lo que» el hijo es se deriva de todo eso que he enumerado, es «reductible» a ello. Es una «cosa», ciertamente animada y no inerte, en muchos sentidos «única», pero al fin una cosa. Su destrucción es irreparable, como cuando se rompe una pieza que es ejemplar único. Pero todavía no es esto lo importante.
«Lo que» es el hijo puede reducirse a sus padres y al mundo; pero «el hijo» no es «lo que» es. Es «alguien». No un «qué», sino un «quién», a quien se dice «tú», que dirá en su momento «yo». Y es «irreductible a todo y a todos», desde los elementos químicos hasta sus padres, y a Dios mismo, si pensamos en él. Al decir «yo» se enfrenta con todo el universo. Es un «tercero» absolutamente nuevo, que se añade al padre y a la madre.
Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre se dice una insigne falsedad porque no es parte: está «alojado» en ella, implantado en ella (en ella y no meramente en su cuerpo). Una mujer dirá: «estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado». Es un asunto personal por parte de la madre. Una mujer dice: «voy a a tener un niño»; no dice «tengo un tumor».
El niño no nacido aún es una realidad «viniente», que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino. Y si se dice que el feto no es un quién porque no tiene una vida personal, habría que decir lo mismo del niño ya nacido durante muchos meses (y del hombre durante el sueño profundo, la anestesia, la arteroesclerosis avanzada, la extrema senilidad, el coma).
A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la «interrupción del embarazo». Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración», y con un par de minutos basta. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte.
Con frecuencia se afirma la licitud del aborto cuando se juzga que probablemente el que va a nacer (el que iba a nacer) sería anormal física y psíquicamente. Pero esto implica que el que es anormal «no debe vivir», ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias; otra cosa es actuar como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno.
Y es curioso cómo se prescinde enteramente del padre. Se atribuye la decisión exclusiva a la madre (más adecuado sería hablar de la «hembra embarazada»), sin que el padre tenga nada que decir sobre si se debe matar o no a su hijo. Esto, por supuesto, no se dice, se pasa por alto. Se habla de la «mujer objeto» y ahora se piensa en el «niño tumor», que se puede extirpar como un crecimiento enojoso. Se trata de destruir el carácter personal de lo humano. Por ello se habla del derecho a disponer del propio cuerpo. Pero, aparte de que el niño no es parte del cuerpo de su madre, sino «alguien corporal implantado en la realidad corporal de su madre», ese supuesto derecho no existe. A nadie se le permite la mutilación; los demás, y a última hora el poder público, lo impiden. Y si me quiero tirar desde una ventana, acuden la policía y los bomberos y por la fuerza me lo impiden.
El núcleo de la cuestión es la negación del carácter personal del hombre. Por eso se olvida la paternidad y se reduce la maternidad a soportar un crecimiento intruso, que se puede eliminar. Se descarta todo uso del «quién», de los pronombres tú y yo. Tan pronto como aparecen, toda la construcción elevada para justificar el aborto se desploma como una monstruosidad.¿No se tratará de esto precisamente? ¿No estará en curso un proceso de «despersonalización», es decir, de «deshominización» del hombre y de la mujer, las dos formas irreductibles, mutuamente necesarias, en que se realiza la vida humana? Si las relaciones de maternidad y paternidad quedan abolidas, si la relación entre los padres queda reducida a una mera función biológica sin perduración más allá del acto de generación, sin ninguna significación personal entre las tres personas implicadas, ¿qué queda de humano en todo ello? Y si esto se impone y generaliza, si a finales del siglo XX la Humanidad vive de acuerdo con esos principios, ¿no habrá comprometido, quién sabe hasta cuándo, esa misma condición humana? Por esto me parece que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en este siglo que se va acercando a su final.

Julián Marías"

martes, 16 de marzo de 2010

Antidepresivos y embarazo, mala combinación

Vivimos en una sociedad polimedicada. Es el sino, al parecer, de los países desarrollados. Pero dentro de esa polimedicación, los psicofármacos merecen un capítulo aparte. Al menos en España: hasta un 37,9% de la población, en un estudio realizado en Asturias, ha consumido estos medicamentos en el último mes. Estudios realizados en otras zonas geográficas de España ofrecen cifras similares.

¿Estamos tan mal como para que más de un tercio de la población esté habitualmente psicomedicada? El tema da de sí para mucho y ya le dedicaremos en su momento una entrada (o varias). Indudablemente, los trastornos de ansiedad, la depresión... son enfermedades reales. Pero su prevalencia no parece corresponderse ni justificar el megaconsumo de estos fármacos. Mi mujer, que es médico de familia, dice que lo que más ve en la consulta es lo que ella llama "TIC": acrónimo de "trastorno de infelicidad cotidiana". O la conversión en enfermedad de las contrariedades normales de la vida. Vivimos en una sociedad con baja, muy baja tolerancia a la frustración, y en la que parece que "todo" tiene tratamiento farmacológico. Las contrariedades de la vida ordinaria también...

Pero ya hablaremos de esto otro día porque el tema da para mucho. Centrándonos en el megaconsumo de psicofármacos, éste no respeta sexo ni edad. Así, muchas mujeres (más que los hombres) reciben tratamiento con antidepresivos. Muchas están en edad fértil.

En dos recursos excelentes, "El Rincón de Sísifo" y "Hemos Leído", se han hecho eco de dos trabajos que estudian el efecto de los antidepresivos durante el embarazo. Así, en "Hemos Leído", se comenta un metaanálisis de nueve estudios, por el que sabemos que sus "datos sugieren que existe un incremento de riesgo de nacimiento con defectos cardiovasculares cuando se utiliza fluoxetina durante el primer trimestre de embarazo. El riesgo de esta asociación se ha estimado en aproximadamente un 2/100, frente a la tasa estimada en la población general de aproximadamente un 1/100".

Y en la cuenta Twitter de "El Rincón de Sísifo" se nos informa de un estudio de cohortes publicado en Pediatrics en el que el consumo de antidepresivos - antagonistas de la recaptación de la serotonina - durante el segundo y tercer trimestre se asociaba a un leve retraso en la adquisición de habilidades motrices, tales como la sedestación o la bipedestación. Leve, como señala el estudio, pero real.

Así que la coincidencia en el tiempo de estos dos trabajos nos da buenos motivos para la reflexión. Huelga decir que durante el embarazo el estatus ideal de consumo de medicamentos por parte de la futura madre debería ser "cero fármacos". Tampoco hay que perder de vista el hecho de que muchas mujeres que desean quedar embarazadas presentan un trastorno real que requiere medicación y que en esta situación la futura madre debe ser informada de los posibles riesgos. Pero, ante la elevadísima prevalencia de consumo de psicofármacos en nuestro medio, la planificación de un embarazo, en una mujer en tratamiento con estos medicamentos, debería obligar en muchos casos (posiblemente la mayoría...) a reconsiderar el motivo que justificó su indicación.

domingo, 14 de marzo de 2010

Repaso semanal a la blogosfera sanitaria (8 al 14 de marzo de 2010)

La violencia en las consultas de medicina. El pasado 11 de marzo hizo un año del asesinato de una médico interno residente de medicina familiar y comunitaria en un pueblo de la provincia de Murcia. Algo insólito y horrible. Un hecho que no se ha de repetir jamás. De recordarnoslo se han encargado esta semana Enrique Gavilán en su blog, "El Nido del Gavilán", Rafael Bravo en su blog "Primum Non Nocere" y los colegas de "El Desembarco de la Flota".

Desde "Sala de lectura" nos advierten del peligro que supone el sesgo de publicación, tantas veces tratado en este blog, a resultas de un artículo publicado en el BMJ. Copio y pego parte del comentario, porque merece la pena: "Los resultados obtenidos nos dan una de cal y otra de arena. La de cal viene motivada porque se pone al descubierto un motivo más para desconfiar de ciertas investigaciones, ciertos investigadores y quienes los patrocinan. Ya habíamos leído que algunos se habían atrevido a falsear los resultados incluso en indicaciones off label. Que también se habían atrevido con los estudios enviados a la Food and Drug Administration. Y que del sesgo de publicación no se libran ni las investigaciones realizadas con financiación pública. Pero este estudio va un poco más allá, porque apunta a la línea de flotación de la fiabilidad de los resultados de las revisiones realizadas por la Cochrane. Y todo ello en una semana en la que un tipo que trabajó para Pfizer y Merck ha confesado que falsificó docenas de estudios. La de arena es que, conocida la trampa (publicar de forma parcial o no publicar los resultados que no me interesan) los metodólogos ya están desarrollando herramientas para detectarla y, en la medida de lo posible, neutralizarla. ¿Y ya está? Pues no: igual que hay un registro de ensayos clínicos, va siendo necesario poner en marcha un registro de tramposos: estamos hablando de estudios sobre la seguridad y eficacia de las intervenciones para mejorar la Salud de las personas. Y algunos siguen empeñados en sesgar sus resultados o directamente mentir sobre los mismos. ¿Hasta cuándo vamos a consentir que sigan engañándonos?".

Desde "Quid Pro Quo", Mateu Seguí Díaz constata la escasa repercusión blogosférica que ha tenido la aprobación de la nueva Ley del Aborto. A mi también me ha sorprendido esa escasa repercusión... Muy recomendable leer, en ese mismo blog, todas las entradas dedicadas al tema del aborto. Y, de paso, para quien lo desee, todo lo escrito sobre el tema en este blog.

¿Clientes? ¿Pacientes? ¿Ciudadanos? ¿Usuarios? De todo ello nos habla Miguel Ángel Máñez desde "Salud con Cosas".

"Citysalud, la ciudad virtual de salud para los niños". De ella nos habla Fran Sánchez desde su bitácora.

Vicente Baos, desde "El Supositorio", nos relata el lado oscuro de la informatización de la consulta, o cuando los "jefes" pretenden que los médicos usemos la historia informatizada para menesteres burocráticos con la consiguiente pérdida de tiempo y desgaste psíquico de los profesionales.

Los pediatras, en nuestras consultas, solemos escuchar aquello de que las niñas no crecen después de la menarquia. De ello nos habla Santiago García-Tornel, en "Reflexiones de un pediatra curtido". Y sí, se crece: entre 5 y 10 cm.

De la caries del biberón, un problema no tan infrecuente como se pudiera suponer, nos habla Amalia Arce desde su "Diario de una Mamá Pediatra".

El Grupo de Vías Respiratorias de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) inauguró blog en diciembre de 2009. Bienvenidos, compañeros.

...Y cerramos con música. A caballo entre el Rock y el Folk se mueve Amy Macdonald. Y lo hace con maestría y buen gusto. Feliz domingo.

sábado, 6 de marzo de 2010

El milagro de la vida humana (y V)

La vida humana, desde la concepción hasta el nacimiento. Con los cuatro vídeos de "National Geographic" que os muestro en esta entrada concluimos nuestro apasionante viaje.

Antes de mostrároslos querría hacer unas reflexiones personales mías, de José Cristóbal Buñuel Álvarez (pediatra), adicionales a las de hace una semana. Así que, de nuevo, vuelvo a pedir por anticipado disculpas a quien pueda sentirse herido/a u ofendido/a. Nada más lejos de mi intención.

La nueva Ley del Aborto (eufemísticamente llamada "Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo") ya ha sido publicada en el BOE. En cuatro meses entrará en vigor.

El lenguaje en el que dicha Ley Orgánica está escrito maneja hábilemente los términos. Así, en su preámbulo, podemos leer conceptos tales como "dignidad de la persona", "libre desarrollo de la personalidad", "protección de la autonomía personal"... Podría seguir escribiendo una retahíla de términos inacabables, bonitos, "biensonantes", con los cuales difícilmente cualquier persona no estaría de acuerdo. Para mi, se trata de una manipulación del lenguaje al servicio de una causa perversa.

Yo he puesto todos estos vídeos, a lo largo de estas semanas, con toda la intención. Porque, si de protección de derechos hablamos, las personas más desprotegidas en nuestra sociedad actual son los niños no nacidos. A no ser que pensemos que no son personas. Me es muy difícil explicar que un embrión es una persona porque para mi es algo tan obvio como que 2 más 2 es igual a 4, o como que la Tierra es redonda y gira alrededor del Sol.

Desde el momento mismo de la fertilización, ahí ya existe una vida humana. Es lo que estos 11 vídeos explican con todo detalle. Esto es un hecho, que es independiente de cualquier creencia religiosa o política. No hace falta pertenecer a ningún partido o profesar determinada religión para estar en contra de la eliminación de decenas de miles de vidas humanas cada año. Aunque una Ley apoye esa eliminación.

Estos días - lo que voy a explicar puede parecer una anécdota, pero creo que es importante - se está viviendo en prensa, radio y televisión un intenso debate sobre la llamada "Fiesta Nacional". Independientemente de que se esté a favor o no de la fiesta de los toros, lo que me llama la atención es la total ausencia de debate político sobre la defensa de la vida humana. Estamos en una sociedad en la que, al parecer, interesa más la vida de un toro que la vida de una persona. A mi, personalmente, todo esto me parece asombroso.

Se repite e insiste en el manido argumento del "derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo". El niño no nacido se desarrolla en el vientre materno, pero no forma parte del cuerpo de la madre. Es una persona que se desarrolla dentro de su ser, pero no es una "víscera más" de la madre. Quizá esto pueda parecer una obviedad pero, como es un argumento repetido miles de veces, y parece que con éxito, quizá sea necesario desmontarlo con lo que acabo de explicar (con el apoyo adicional de los 11 vídeos).

Mañana, día 7 de marzo, se celebran en toda España manifestaciones contra esta nueva Ley. Que cada uno obre en conciencia y que, según la misma, acuda (o no), independientemente de sus opiniones políticas o religiosas. La defensa de la vida humana está en juego.

Y de nuevo termino esta entrada como la he comenzado: pido disculpas de antemano por si alguien se siente ofendido/a por mis palabras.

Y como lo expuesto es única y exclusivamente mi visión de este preocupante y triste tema, firmo esta entrada con mi nombre y apellidos. Las reclamaciones y los palos (si los hubiere), sólo a mi.

José Cristóbal Buñuel Álvarez
Pediatra

Aquí van los últimos cuatro vídeos:






domingo, 28 de febrero de 2010

La noticia de la semana

Soy consciente de que esta entrada no va a gustar a muchas personas. Así que va firmada con mi nombre y apellidos. Y pido disculpas por anticipado a quien pueda sentirse molesto/a por lo que viene a continuación.

Me hubiera gustado, como otros domingos, realizar el consabido repaso semanal a la blogosfera. Sin duda ha habido temas interesantes tratados en múltiples bitácoras sanitarias...

... Pero lo cierto es que desde el 25 de febrero hay un tema que ha centrado mi atención. Un tema que ha pasado "de tapadillo" incluso en los grandes medios de comunicación. Parece que no ha llamado mucho la atención, a pesar de la seriedad y gravedad (en mi opinión) del tema.

Ese día de febrero se publicó la aprobación en el Senado de la nueva Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Entrando en detalles: aborto libre hasta la 14 semana de gestación. Después de la semana 22, no hay límite si el feto padece una enfermedad de extrema gravedad o incurable.

Soy contrario al aborto desde que tengo memoria. Mi oposición al mismo ha sido y es, además, algo independiente de cualquier credo religioso o político. Simplemente, no puedo comprenderlo. No he podido nunca y, aunque he escuchado decenas de razones a favor del mismo, la mayoría me parecen falsas y egoístas. Es cierto que cada persona tiene su propio sistema de creencias y valores. ¿Acabar con la vida de un niño en formación puede tener cabida en alguno de esos sistemas?

No puedo comprender que un país como España, que ha suscrito la Convención de Derechos del Niño, los olvide desde su mismo preámbulo:

"Teniendo presente que, como se indica en la Declaración de los Derechos del Niño, “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento

Es muy hipócrita adherirse a convenciones y declaraciones, señalar  con el dedo a países que no las han suscrito... y luego incumplir lo firmado.

Podemos consultar también la Declaración de Derechos Humanos, que a estas alturas no necesita de ninguna presentación. Podemos consultar el artículo 25.2:

"La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social"

La Ley de la IVE  recién aprobada (y que declara el aborto libre hasta la 14 semana), ¿entra dentro de esos "cuidados y asistencias especiales" para la maternidad?

Realmente, en caso de embarazo no deseado, ¿nuestro sistema sanitario para qué está diseñado? ¿Para ofrecer ayudas y apoyo a la embarazada o para darle la dirección más cercana de una clínica autorizada para realizar IVEs?

Estamos en un estado de derecho. ¿Los niños no nacidos carecen de ellos?

¿Qué entienden nuestros políticos por enfermedad muy grave o incurable del feto? Por supuesto que hay enfermedades graves e incurables. También es cierto que algunas de ellas, sobre todo algunas tributarias de corrección quirúrgica, pueden beneficiarse de técnicas de cirugía fetal. La cirugía fetal está cambiando el pronóstico de la enfermedad de muchos niños antes considerados como incurables. Mielomeningoceles, cardiopatías congénitas complejas... De ello hablé en una entrada de este blog hace unos meses. ¿Cuantas unidades de estas existen en España? Existen algunas, es cierto. ¿Son suficientes? ¿Se las va a potenciar? ¿Se van a crear otras nuevas?

¿En qué momento hemos perdido el respeto a la vida humana? ¿En qué momento nos hemos perdido el respeto a nosotros mismos?

Acabo esta entrada como la he comenzado: pido disculpas por anticipado a quien pueda sentirse molesto/a por lo que he escrito.

José Cristóbal Buñuel Álvarez
Pediatra

8-10 semanas de gestación


10-11 semanas de gestación