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lunes, 17 de agosto de 2026

I Encuentro Científico-Asistencial para Oncólogos Pediátricos

 

El I Encuentro Científico-Asistencial para Oncólogos Pediátricos fue una jornada impulsada por Fundación Aladina en Madrid con representantes de los principales hospitales del país y con el objetivo de reforzar la formación, el intercambio de conocimiento y la mejora de la atención al cáncer infantil. Se celebró el pasado 30 de junio 2026 en la Fundación Ortega-Marañón y contó con referentes nacionales e internacionales de la oncología pediátrica, y en el que tuve el honor de participar. La jornada fue inaugurada por Paco Arango, presidente de Fundación Aladina, y Pilar Tornos, presidenta del jurado de los Premios de Investigación de Mutual Médica. 

Los objetivos principales del encuentro fueron: 1) fortalecer la formación de médicos jóvenes y becados por Aladina; 2) crear espacios de mentorización, networking e intercambio directo con especialistas de referencia; 3) impulsar una oncología pediátrica más humana, innovadora y colaborativa; y 4) reforzar la idea de que el acompañamiento integral al paciente va más allá del tratamiento médico. 

Una reunión pensada para conectar formación, investigación y humanización en la atención al cáncer infantil, y para consolidar una red de apoyo entre especialistas y jóvenes médicos en España. La presencia del Dr. Carlos Rodríguez-Galindo, director de St. Jude Global, fue uno de los puntos más relevantes del encuentro, por su peso internacional en oncología pediátrica. 

Sirva como ejemplo el tema tratado sobre las prioridades de investigación actuales en Oncología Pediátrica y terapias emergentes, aspectos clave en los que se centran los ensayos del Children´s Oncology Group (COG) y el National Institute of Cancer (NIC) para la próxima década. 

- Oncología de precisión: estudio del perfil genómico tumoral que guía la elección de la terapia. El programa MCI ofrece tratamiento dirigido al 15% de los paciente perfilados. 

- Inmunoterapia: células CAR-T (CD19, CD22), anticuerpos bioespecíficos (blinatunomab), inhibidores de puntos de control, y que pueden transformar la enfermedad en recaída/refractaria. 

- Dianas epigenéticas: ensayos de vacunas H3K27M para DIPG, ONC201 para el glioma con mutación H3K27, como primeras señales de esperanza en el tumor cerebral pediátrico más letal. 

- Desintensificación de tratamiento: reducir la toxicidad a largo plazo para los pacientes de riesgos estándar. Los ensayos COG de LLA, Wilms y Hodgkin reducen la radiación y la quimioterapia en cánceres curables. 

- Biología de las recaídas: el mayor estudio de recaída de LLA del COG hasta la fecha (con 16.115 pacientes) que mapea los determinantes de la supervivencia postrecaída en LLA-B y LLA-T. 

- Estudios de equidad: iniciativa COG DHDC (Diversity and Health Disparities Committee), que busca garantizar que todos los niños, adolescentes y adultos jóvenes con cáncer reciban la máxima calidad de atención médica, sin importar su origen étnico, raza, género o nivel socioeconómico.


lunes, 20 de julio de 2026

Epistemiología: fundamento y utilidad en la ciencia

 

La EPISTEMIOLOGÍA no es simplemente un concepto abstracto o una rama lejana de la filosofía; es, en esencia, la herramienta fundamental para el ejercicio de pensar críticamente sobre el acto de conocer. A menudo, el aprendizaje, la investigación y la enseñanza se realizan de manera "automática", repitiendo métodos y teorías como si fueran verdades absolutas sin cuestionar su origen o validez. La epistemología interviene, precisamente, para romper esa inercia, obligándonos a preguntarnos no solo qué sabemos, sino cómo sabemos lo que sabemos. 

a) Definición y fundamentos: de la opinión al conocimiento 

Etimológicamente, el término proviene del griego episteme (conocimiento verdadero) y logos (estudio o reflexión). Por tanto, se define como la reflexión sobre el conocimiento que pretende ser válido, riguroso y justificado. Uno de sus pilares es la capacidad de distinguir entre diferentes tipos de saber: 
- Ciencia vs. Creencia/Opinión: mientras que las opiniones y experiencias personales son valiosas, la epistemología enseña que el conocimiento científico se diferencia por estar respaldado por evidencia y métodos. 
- Límites del conocimiento: no todo se puede conocer de la misma forma; el conocimiento tiene límites y criterios específicos de validación según el área. 
Como señala el filósofo Pablo Guadarrama, si un investigador o docente no comprende desde qué supuestos conoce, en realidad no sabe qué es lo que conoce. 

b) La Epistemología en la investigación y la docencia 

La utilidad práctica de esta disciplina se manifiesta con mayor fuerza en los ámbitos académico y profesional: 
- En la Investigación: evita que el proceso sea una aplicación mecánica de técnicas. Permite al investigador identificar su paradigma (los supuestos sobre la realidad y la verdad) y cuestionar por qué elige un método sobre otro. Sin esta base, la investigación corre el riesgo de estar "vacía de sentido". 
- En la Docencia: transforma la enseñanza de una simple transmisión de datos en la formación de personas con criterio. Un profesor con base epistemológica no busca que el alumno memorice, sino que aprenda a cuestionar fuentes, reconocer sesgos y entender los límites de lo que estudia. 

c) El peligro del reduccionismo 

Cuando se ignora la dimensión epistemológica, el conocimiento se empobrece y cae en el reduccionismo, que consiste en intentar explicar fenómenos complejos mediante una sola lente o causa. Se identifican cuatro formas principales de reduccionismo:
- Reduccionismo teológico: subordina el saber a dogmas incuestionables. 
- Reduccionismo positivista: solo acepta como válido lo que es medible u observable, ignorando la dimensión humana. 
- Reduccionismo economicista: valora el conocimiento únicamente por su rentabilidad financiera. 
- Reduccionismo tecnocrático: prioriza la eficiencia técnica por encima de las personas y sus contextos sociales. 

d) Una visión dialéctica y social del saber 

Frente a las visiones rígidas o utilitaristas, la epistemología propone una mirada ética, social y dialéctica. Esto implica entender que la ciencia no es algo aislado, sino que está profundamente vinculada a los valores humanos y a las consecuencias de lo que se produce. En este sentido, el conocimiento se entiende como poder. La epistemología sirve para humanizar el saber, integrando el contexto social y evitando que la ciencia sirva meramente a lógicas de mercado sin considerar su impacto ético. 

En resumen, la epistemología es una herramienta de emancipación intelectual. Sirve para:1) comprender los paradigmas detrás de lo que hacemos; 2) fomentar el pensamiento crítico frente a la repetición dogmática; 3) distinguir con rigor entre ciencia, ideología y opinión; 4) asegurar que el conocimiento mantenga siempre una dimensión humana y ética. 

e) La Epistemiología aplicada a la ciencia pediátrica 

La Epistemología en pediatría se aplica cuando reflexionamos sobre cómo se genera, valida y aplica el conocimiento clínico y educativo en la atención del niño. Ejjemplos concretos incluyen el diseño de guías de práctica, la comunicación con familias, la investigación sobre desarrollo infantil y la valoración de evidencia en decisiones clínicas. 

Pongamos el ejemplo de la validación de vacunas pediátrica como marco para juzgar cómo se produce, valida y aplica la evidencia sobre seguridad y eficacia; esto guía el diseño de ensayos, la evaluación de datos en las distintas edades pediátricas, y la adopción de vacunas en programas clínicos y de salud pública. 

He aquí algunos puntos epistemológicos clave en la validación de vacunas pediátricas en recién nacidos: 
- Calidad y transferibilidad de la evidencia. Se cuestiona si la evidencia procede de ensayos realizados específicamente en la población pediátrica (edad gestacional, neonatos) o se infiere desde adultos; la epistemología obliga a distinguir validez interna (diseño del ensayo) y validez externa (generalizabilidad) antes de aplicar resultados en la UCIN o en prematuros. 
- Definición de desenlaces relevantes. Decidir qué efectos son “prueba suficiente” (infección sintomática, hospitalización, enfermedad grave, marcadores inmunológicos) requiere una reflexión epistemológica sobre qué variables miden realmente el beneficio clínico en recién nacidos y cuáles son sustitutos aceptables. 
- Tamaño muestral y poder estadístico en neonatos. La epistemología clínica subraya el problema del pequeño tamaño muestral y la heterogeneidad (prematuridad, comorbilidades) en estudios neonatales; esto afecta la certeza sobre efectos raros y sobre subgrupos, y obliga a integrar evidencia observacional y farmacovigilancia postcomercialización. 
- Uso de marcadores inmunológicos como correlatos de protección. Se evalúa críticamente hasta qué punto respuestas serológicas (títulos de anticuerpos) pueden sustituir desenlaces clínicos en neonatos, y cuándo esa inferencia es epistemológicamente razonable o arriesgada. 
- Diseño metodológico coherente. Elegir entre estudios aleatorizados, ensayos adaptativos, estudios de no inferioridad o estudios observacionales depende de la pregunta, la factibilidad y las limitaciones éticas en neonatos; la epistemología orienta la elección metodológica y la interpretación de sesgos potenciales. 
- Vigilancia postautorización y evidencia acumulativa. Dado que muchos ensayos pediátricos no detectan eventos raros, la epistemología exige sistemas robustos de farmacovigilancia, registros y meta-análisis que acumulen evidencia y permitan revisar la certeza sobre seguridad en la práctica real. 
- Comunicación de incertidumbres a las familias. Epistemología aplicada obliga a transparentar límites de la evidencia (intervalos de confianza, incertidumbres en pronóstico) para que las decisiones informadas con los progenitores sean legítimas en el contexto neonatal crítico. 

Por tanto, la Epistemiología (rama de la filosofía que estudia cómo se construye, validad y limita el conocimiento científico) es el cimiento conceptual de la Medicina basada en la evidencia (MBE) o en pruebas científicas. Y la relación entre ambas disciplinas se estructura en tres ejes principales: definición de “evidencia” y “verdad”, validación del conocimiento médico y limitaciones del paradigma.

lunes, 9 de febrero de 2026

Decálogo para las personas que divulgan ciencia

 

Hace menos de dos meses presentamos en el blog el libro «Comunicando ciencia con ciencia». Un texto de 230 páginas que es una guía práctica y teórica diseñada para que la comunidad investigadora logre una transferencia de conocimiento efectiva hacia la sociedad. En cada capítulo un marco teórico, casos prácticos, prácticas inspiradoras, mensajes clave y recursos recomendables. Un libro para digerir poco a poco.  

Quiero destacar estos diez puntos extraídos de la evidencia científica aportada por la investigación en comunicación, psicología social y sociología de la comunicación. Un decálogo para las personas que divulgan ciencia: 

1. Claridad y sencillez. Explicar conceptos complejos con un lenguaje claro y evitando un exceso de tecnicismos. 

2. Interacción con la audiencia y participación. Fomentar el diálogo en lugar de la comunicación unidireccional a través de métodos interactivos y participativos. 

3. Relevancia y contexto. Proporcionar contenido temático para ayudar a comprender la importancia de la información, conectándola con la vida cotidiana. 

4. Credibilidad y confianza. Ser honesto con la evidencia científica disponible y reconocer las incertidumbres para ayudar a generar confianza con la audiencia. 

5. Metáforas e historias. Utilizar narrativas y metáforas para involucrar emocionalmente a la audiencia. 

6. Recursos visuales. Utilizar recursos visuales como diagramas, infografías y vídeos para hacer que la información compleja sea más comprensible. 

7. Conocer a la audiencia. Adaptar la comunicación a la audiencia es esencial para una comunicación efectiva. 

8. Frecuencia de los contenidos. Actualizar regularmente los contenidos científicos para ofrecer al público información revisada puntualmente. 

9. Evaluación de los contenidos. Evaluar regularmente la efectividad de la comunicación científica para futuras actividades. 

10. Responsabilidad y ética. Comunicar éticamente, asegurándose de que la información sea precisa, respetuosa y socialmente responsable. Es decir, sin causar alarmas sociales innecesarias, ni desinformación. 

Diez consejos no por conocidos no necesarios de recordar. Y ello porque es bueno y necesario divulgar la ciencia y la investigación. Y he aquí cinco razones básicas: 

- Mejorará nuestro curriculum investigador: porque el compromiso con la difusión del conocimiento a la sociedad será valorado positivamente en nuestra trayectoria profsional. 

- Acercará nuestro trabajo científico a la ciudadanía: porque el que los hallazgos sean comprensibles y accesibles promueve una actitud hacia la mejora de la comprensión pública de la ciencia. 

- Mejorará el impacto social de nuestra investigación: porque con nuestros resultados expuestos favoreceremos que la sociedad se beneficie directamente de los hallazgos. 

- Mejorará nuestra visibilidad social: porque nos posicionará como referente en nuestras disciplinas y nos permitirá acceder a un público más amplio. 

- Ampliará nuestros contactos profesionales: porque nos facilitará el contacto con otros investigadores, instituciones y profesionales interesados en nuestros campo de estudio, potenciando futuras colaboraciones y redes tanto nacionales como internacionales. 

Divulgación en prensa, radio, televisión, internet y redes sociales para la sociedad realizada con ciencia y conciencia de aquellos trabajos e investigaciones previamente publicados en revistas científicas, congresos o libros.

lunes, 16 de junio de 2025

Trépanos, una ventana interdisciplinaria a la cultura que llama a la puerta de Cine y Pediatría

 

Trépanos es una revista cultural digital española que emerge como una propuesta fresca y contemporánea en el panorama de las publicaciones en línea. Nacida en el seno del histórico Ateneo Guipuzcoano, la revista se caracteriza por su enfoque interdisciplinario, su formato monográfico y su profunda vocación de diálogo entre las artes, las ciencias y las humanidades. 

Su andadura comenzó oficialmente con la presentación de su número 0, titulado “Luz”, en enero de 2019. Desde su concepción, Trépanos se ha definido como "la mirada contemporánea" de una institución con más de 150 años de historia, buscando renovar y adaptar su espíritu a los nuevos tiempos y formatos digitales. 

La revista es una publicación de acceso gratuito y se articula en torno a números monográficos cuatrimestrales. Cada edición se sumerge en un tema central desde múltiples perspectivas, fomentando una reflexión rica y poliédrica. Algunos de los temas que han protagonizado sus números incluyen “Mapas”, “Sueños”, “Beethoven”, “Crisis”, “Inteligencia artificial”, “Violencia”, “Dios en el arte” “Elcano”, “Vargas Llosa”, “Antropoceno, “Amor”, “Transhumanismo”, "Kafka", “Literaturas perseguidas”, “Humor”. Esta estructura permite a la revista explorar en profundidad conceptos universales y de actualidad y todos los números se pueden revisar en este enlace. 

Además de sus números temáticos, Trépanos mantiene una sección de actualización continua llamada "Tribuna", donde se publican artículos, reseñas y otros textos de forma semanal. La revista ha desarrollado también un importante componente multimedia a través de su canal de YouTube, donde se pueden encontrar entrevistas en profundidad con destacadas figuras del mundo de la cultura y el pensamiento, como los escritores Fernando Savater, Eduardo Mendoza, Luisa Etxenike y Álvaro Pombo, o el cineasta Victor Erice. Estas entrevistas se realizan a menudo en colaboración con emblemáticos espacios culturales, como la librería Lagun de Donostia, y se pueden revisar en este enlace. 

La figura central en la creación y dirección de Trépanos es Juan Alberto Vich Álvarez, escritor, químico y filósofo, quien figura como fundador y director de la publicación. La revista cuenta con un comité de redacción que refleja su vocación interdisciplinar, compuesto por profesionales de diversos campos, donde hay psicólogos, filósofos, economistas, historiadores y profesionales de ciencias de la salud, entre otros. Este equipo multidisciplinar garantiza la diversidad de enfoques y la riqueza de contenidos que caracteriza a la publicación. 

Trépanos ha logrado consolidarse como una plataforma relevante para la difusión cultural en España, atrayendo a más de un centenar de especialistas y colaboradores de prestigio que participan en sus diferentes números y secciones. La revista representa un esfuerzo exitoso por tender puentes entre la tradición humanista de una institución como el Ateneo Guipuzcoano y las nuevas formas de comunicación y divulgación del conocimiento en la era digital. 

Hace tres meses, su director, Alberto Vich Álvarez, se puso en contacto conmigo para colaborar en el último número monográfico, por título “Dolor”, y cuyo contenido se puede revisar en este enlace. Y a través de mi proyecto Cine y Pediatría se me solicitó la colaboración en el tema “La representación del dolor en la infancia a través del séptimo arte”, y que podéis revisar en este enlace.  

Una experiencia muy gratificante y que abre las conexiones del arte, la ciencia y la humanización. Y una sorpresa ver que en el mismo número colabora Álvaro Pombo, nuestro más reciente premio Cervantes, pero también premio Nadal (2012), premio Planeta (2006) y premio Nacional de Narrativa (1997).  

lunes, 19 de agosto de 2024

Grandes comunicadores de la ciencia

 

La comunicación pública de la ciencia es hoy en una prioridad en las sociedades más desarrolladas. Sin embargo, comunicar la ciencia no es tarea fácil, debido a la enorme magnitud del conocimiento y su extrema especialización, que acrecientan su complejidad. Pero a pesar de esta dificultad, a lo largo de la historia, algunos científicos y comunicadores han logrado comunicar la ciencia con el máximo nivel de excelencia. Y por ello hoy quiero hablar de un libro que habla de ello, “Grandes comunicadores de la ciencia” (Editorial Comares, 2024) de Bienvenido León. Un libro divulgado por Fundación Lilly en su incansable tarea de desarrollar actividades para fomentar la Ciencia, mejorar la práctica de la Medicina y promover los valores del Humanismo. 

“Grandes comunicadores de la ciencia” es un ameno libro de 291 páginas que profundiza en las vidas y obras de 10 personajes, para explicar de qué forma han conseguido convertir el conocimiento científico en un asunto comprensible e interesante para el gran público. Del estudio de sus obras se desprenden algunas claves para comunicar la ciencia con eficacia. 

Y estos son los títulos de los capítulos, que hablan por sí mismo del interés del libro: 

1. Galileo Galilei (1564-1642). El primer divulgador científico. 
2. Jane Marcet (1769-1858). Autora de best-sellers sobre ciencia. 
3. Alexander von Humboldt (1769-1859). Un divulgador universal. 
4. Charles Darwin (1809-1882). Una vida dedicada a la ciencia y la escritura. 
5. Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). Una voz influyente, más allá de la ciencia. 
6. Rachel Carson (1907-1964). Icono de la ecología moderna. 
7. Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980). El gran divulgador de la naturaleza española. 
8. Carl Sagan (1934-1996). Showman de la ciencia. 
9. David Attenborough (1926- ). Imagen y voz de la naturaleza. 
10.Jane Goodall (1934- ). Científica y aventurera. 

Un texto ejemplarizante… Un disfrute de lectura y aprendizaje.

lunes, 7 de febrero de 2022

Ciencia-me un Cuento. Cuentos para pequeños investigadores

 

La ciencia es muy importante en nuestras vidas. Y cabe acercar la ciencia a los no científicos, a la población general y también a los más pequeños. Y esta iniciativa versa sobre ello… Hablamos del libro “CIENCIA-ME UN CUENTO”. 

Este libro recopila los relatos ganadores de las tres primeras ediciones del concurso de relatos científicos “Ciencia-me un cuento”, organizado por la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (SRIJK / CERU). Este concurso nace en 2018 como un proyecto para promover la divulgación de la ciencia a los más pequeños con la escritura como herramienta. Desde entonces, y gracias a la colaboración de Fundación Lilly y a la gran acogida internacional, este concurso se ha consolidado mediante ediciones anuales que atraen a ciento de participantes de todos los rincones del mundo. Si estuvieras interesado en poder participar en futuras ediciones, en este enlace encontrarás las bases y preguntas más frecuentes. 

El libro nos presenta las 20 historias ganadoras de las tres primeras ediciones y recopiladas en un libro de tapa dura de 300 páginas: “Ciencia-me un Cuento. Cuentos para pequeños investigadores”. La edición es bilingüe en inglés y español, lo que garantiza que prácticamente cualquier persona en el mundo lo pueda leer.  Además, cada historia viene acompañada de sus propias ilustraciones. El resultado es un libro que cualquiera puede disfrutar mientras aprende sobre copépodos, vacunas, células y el método científico. He aquí algunos títulos: 
- Un arrecife al que llaman hogar 
- María y el códice perdido 
- Una hermana para la célula Celia
- Ciencia de princesas 
- Los Nódulos de Ranvier 
- El nuevo mundo de Sofía 
- Los Caballeros de la Mesa Viruela 
- etc. 

Y gracias al apoyo y al auspicio de la Fundación Lilly, el libro está disponible online en la página de su biblioteca. También lo podéis descargar aquí. 

“Ciencia-me un cuento”, dirigido tanto a familias como al entorno educativo, responde a la necesidad de introducir la ciencia desde las etapas iniciales de la educación, pues puede llegar a fomentar, a largo plazo, la cultura científica en nuestra sociedad. Y abajo os dejamos el acto de presentación que tuvo lugar en Madrid el pasado mes de noviembre de 2021.

 

lunes, 29 de noviembre de 2021

Los avances que el siglo XXI nos ha aportado al abordaje de la salud desde el inicio de la vida en Pediatría

 

El Congreso Nacional de Estudiantes de Medicina (CNEM) que organiza todos los años los alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández se ha convertido, por su calidad y pervivencia, en el congreso más sólido y conocido de estas características en España. Y da buena muestra de ello el que este año se haya celebrado ya la XXXIX edición nacional y la XVII internacional, con una gran acogida. 

He tenido la ocasión de ser invitado como ponente en varias ocasiones, la última hace 5 años con el tema “Transexualidad, un abordaje entre la ciencia y la conciencia”. Y en este año con el tema “Los avances que el siglo XXI nos ha aportado al abordaje de la salud desde el inicio de la vida” y que ha supuesto un acto de reflexión no fácil para intentar sintetizar los avances principales en la Pediatría en las dos últimas décadas. 

Para ello dividí la exposición en cuatro apartados, los dos primeros introductorios y los dos últimos nucleares (estos últimos fundamentados en nuestra experiencia). 

I. Las diferentes “pediatrías” y los diferentes tiempos 
Porque nuestra profesión es mucho más que una Medicina interna con chupete, y tal es así que la Asociación Española de Pediatría tiene reconocida 24 especialidades pediátricas, lo que hace entender que nuestra profesión venga definida como Pediatría y sus Áreas específicas. Y los pediatras, como cualquier otro profesional de la sanidad, estamos inmersos en los cambios de paradigma en el paso del siglo XX al siglo XXI. 

II. Gestionar en busca de la (H)excelencia 
Una excelencia con “h” de hospital y de humanización. Y la humanización en el siglo XXI es epicentro, con el conocimiento y el compromiso, en los cimientos de un hospital global que avanza hacia una pediatría centrada en el paciente (y su familia). Y se proponen seis claves (que suman y se complementan) para gestionar la (H)excelencia. 

III. Los avances en CIENCIA pediátrica 
Un recorrido reflexivo sobre 12(+1) especialidades pediátricas y los principales avances que se han considerado más relevantes en las dos últimas décadas, según sus propios especialistas. De ellas, 12 están comprendidas en nuestro Servicio de Pediatría, y la última corresponde a otro servicio, el de Cirugía Pediátrica, muy vinculado al nuestro. 

IV. Los avances en CONCIENCIA pediátrica 
Porque si la ciencia (y la tecnología) hizo avanzar la Medicina en el siglo XX, la conciencia (y la humanización) cimentará la Medicina en el siglo XXI. Porque debe ser un objetivo primordial de nuestros días crear hospitales pediátricos con programas específicos para hacer más agradable su estancia y con ambientes adaptados a su edad y a su imaginación. Y es por ello que exponemos nuestros 12(+1) en busca de la (H)excelencia, la humanización y arteterapia en nuestro Servicio de Pediatría que se han desarrollado en los últimos siete años. 
Y, en este sentido, también exponemos algunas experiencias personales de ese viaje de la Pediatría “líquida” con profesionales “sólidos” con ese valor que da el buen uso (evitando el mal uso y abuso) de las tecnologías de información y comunicación (con el poder de internet y las redes sociales). 

Una ponencia (y reflexión) para dar la bienvenida a la Pediatría, entre la ciencia y la conciencia. Porque en el siglo XXI se debe demandar un avance conjunto en ambos campos.

lunes, 20 de julio de 2020

Historia, Medicina y Ciencia en tiempo de… EPIDEMIAS

La actual pandemia producida por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ha originado, desde que a finales de 2019 surgiera en la ciudad china de Wuhan, el contagio de más de 14,5 millones y medio de personas en prácticamente todos los países de la Tierra, con una cifra de fallecidos que superaba los 600.000 a fecha de hoy (tasa de mortalidad del 4,2%). Estados Unidos, Brasil y Reino Unidos albergan el mayor número  de muertes por la enfermedad, que se concentran sobre todo en personas de edad avanzada y con patologías previas. Ello ha obligado a los Gobiernos a tomar medidas de distanciamiento social, mientras los sistemas sanitarios se han visto sometidos a una presión asistencial que los dejaba al borde del colapso.

La población asiste desde su confinamiento a la rápida expansión de una infección hasta ahora desconocida, lo que genera miedo, confusión, desconfianza ante la información recibida y las medidas adoptadas por las autoridades e incertidumbre sobre la finalización del estado de alarma y la vuelta escalonada a una forma de vivir, algo necesario para intentar remontar una crisis económica sin precedentes. Amenazados por los posibles rebrotes, mientras se confunde infección (test PCR +, con los problemas de sensibilidad y especificidad de la prueba) con enfermedad, que antes colapsó hospitales y UCIs, pero que ni mucho menos es el caso actual en España. Pero ya el miedo y la sinrazón predominan sobre una toma de decisiones fundamentadas en los datos epidemiológicos y clínicos. Y mientras, vamos en nuestro país del defecto al exceso, intentando mitigar los errores por neglicencia e ineptitud política inicial con la severidad actual a la población – a esa ciudadanía ejemplar que nos ponen en duda -. Y así caminamos de la parada de burro (que trajo en primavera una crisis sanitaria y de fallecimientos) a la arrancada de caballo (que traerá seguro una crisis económica, de paro y de pobreza sin parangón). Junto a la tragedia de las vidas perdidas, la magnitud de las gravísimas repercusiones que tiene y tendrá las actuales medidas sobre la economía componen un escenario complejo que no reconocemos como propio, como si nunca antes la humanidad se hubiera visto obligada a afrontar una situación parecida.

Porque cabe aprender de la Historia. Y cabe aprender de los que conocen las historias de la pandemia.  Y baste recuperar un libro editado ya hace una década, por título “Historia, Medicina y Ciencia en tiempo de… EPIDEMIAS”, y cuyos autores son destacados catedráticos de Historia de la Medicina y escritores varios. El texto se adjunta debajo para su lectura y reflexión, y en el que encontraremos casi 200 páginas de historia de las epidemias en cuatro apartados:

I. Epidemias en la Historia

II. Epidemias y ficción

III. Los males secretos

IV. Epidemias en España

Porque ¿se pueden encontrar similitudes con otras epidemias del pasado en cuanto a la manera de originarse, la forma de expandirse, el pánico desatado en la población, las medidas tomadas por las autoridades para frenar el contagio y las repercusiones médicas, demográficas y económicas? La reflexión histórico-médica sobre la evolución de las infecciones puede darnos una perspectiva amplia que ayude a comprender mejor epidemias actuales como la de COVID-19, que guarda paralelismos con otras grandes pandemias anteriores.

El origen de las enfermedades infecciosas fue, durante mucho tiempo, objeto de controversia. Los médicos griegos, basados en la idea del equilibrio entre el hombre y su entorno, pensaban que las epidemias eran causadas por la conjunción de determinadas condiciones atmosféricas y locales, lo que llevó a la noción de «constitución epidémica». A lo largo de la Edad Media se admitía como origen de la enfermedad infecciosa una corrupción o alteración del aire atmosférico producida por la presencia de los llamados miasmas, vapores o exhalaciones de carácter nocivo que provenían de la materia orgánica en descomposición o del agua estancada y que, al ser introducidos en el organismo por la respiración, alteraban los humores corporales.

Esta teoría miasmática se mantuvo con pocas variaciones hasta el siglo XIX. Durante esta centuria, las ideas acerca de la etiología infecciosa siguieron tres etapas claramente diferenciadas. En una primera etapa, que abarca hasta los años 50, la teoría miasmático-atmosférica fue predominante. En las décadas 50 y 60 algunos científicos defendieron que los causantes del contagio eran seres vivos microscópicos, pero no pudieron aislarse. Esta teoría del contagio animado quedó probada a finales de siglo con la demostración experimental de la transmisión microbiana de la enfermedad, lo que llevó a la consolidación de la Microbiología Médica.

La peste originó las primeras epidemias conocidas. Causada por una bacteria, se transmitía a partir de la picadura de la pulga de la rata negra infectada. Si el microorganismo llegaba a los pulmones, producía una neumonía y la transmisión del agente infeccioso a través de las gotas de saliva, lo que aumentaba su contagiosidad. La epidemia de peste más conocida es la denominada peste negra, aparecida a mediados del siglo XIV. Murió un tercio de la población mundial, entre 75 y 200 millones de personas. Como causa de la enfermedad se recurrió a los miasmas transmitidos por el aire y responsables de su mal olor, de ahí la polisemia del vocablo peste. A estos miasmas se les atribuía una consistencia pegajosa que les hacía adherirse a los objetos y también los eliminaba el enfermo a través del sudor. El contacto con ellos podía producir, asimismo, la enfermedad, por lo que se dispusieron medidas de aislamiento para los apestados y para las personas y mercancías que vinieran de lugares epidemiados, que tenían que pasar una cuarentena (periodo de cuarenta días) antes de obtener permiso para entrar en una población. Se pensaba que, pasado ese tiempo, ya no se produciría el contagio.

Cuando, cinco siglos después, el cólera llegó por vez primera a Europa procedente de la India, ocasionando alrededor de 300.000 muertes, el pánico ante una enfermedad hasta entonces desconocida fuera del subcontinente hindú volvió a adueñarse de la población, situación que se repitió a lo largo de las sucesivas pandemias que se propagaron durante el siglo XIX. Hasta que en 1883 el bacteriólogo alemán Robert Koch demostró que se transmitía mediante el agua de bebida contaminada con el bacilo colérico, al cólera se le atribuyó un origen atmosférico a través de miasmas y se adoptaron las medidas habituales de establecimiento de cordones sanitarios y cuarentenas y fumigación de personas y objetos con desinfectantes gaseosos.

El cambio del paradigma etiológico miasmático por el microbiano a través del agua tardó en aceptarse. Durante la cuarta pandemia de cólera, las medidas de prevención ya se guiaban por la etiología bacteriana y al aumento de la limpieza de las calles y el aislamiento de los coléricos se unió la limpieza de las alcantarillas, el consejo de hervir el agua antes de consumirla y el control de la potabilidad del agua de bebida mediante su análisis bacteriológico en el laboratorio. Cuando el avance de la epidemia hacía inviable el aislamiento de los enfermos en sus viviendas, se habilitaban lazaretos para aquellas personas que habían tenido algún contacto con coléricos y eran mantenidas en observación por si estuvieran en periodo de incubación. Se abrieron también hospitales específicos para enfermos de cólera, con el fin de que no mantuvieran contacto con los pacientes ingresados por otras patologías. A estas medidas se añadió la aplicación de la primera vacuna anticolérica desarrollada en el mundo. Fue descubierta por el bacteriólogo catalán Jaime Ferrán Clúa, que llevó a cabo una campaña de vacunación en la ciudad de Valencia y en diferentes poblaciones de la provincia invadidas por el cólera en 1885.

Ya en la centuria siguiente tuvo lugar otra gran pandemia que guarda bastantes similitudes con la de COVID-19: la llamada gripe española de 1918-1919. También se transmitía con gran rapidez, por vía respiratoria. Su velocidad de expansión por todo el mundo a través del transporte humano y de mercancías fue superior a la alcanzada por las pandemias de cólera del siglo XIX y abarcó una extensión mayor que la peste negra. La magnitud de su repercusión epidémica no volvió a alcanzarse hasta la aparición del sida en la década de los ochenta.

A pesar de su denominación, no se originó en España, sino en Estados Unidos, en un campamento militar en Funston (Kansas) el 4 de marzo de 1918. Fue traída a Europa por los soldados estadounidenses que combatieron en la Primera Guerra Mundial, y los primeros casos se dieron en abril en las ciudades francesas de Brest y Burdeos. La censura militar impidió que las noticias sobre su rápida expansión y su elevada mortalidad llegaran a la prensa de los países combatientes, para evitar la desmoralización de las tropas y de la población. No era el caso de España, que vio el primer brote en Madrid en el mes de mayo, dos meses después de su llegada silenciada al continente europeo.

Se utilizó el aislamiento para prevenir el contagio, con el establecimiento de cordones sanitarios y cuarentenas, lo que no evitó que alrededor de un tercio de la población mundial se infectara y que 75 millones de personas murieran a causa de la enfermedad en las tres oleadas que se produjeron: en la primavera y el otoño de 1918 y en los primeros meses de 1919, una cifra de muertes superior a la provocada por la Primera Guerra Mundial en los cuatro años que duró. La falta de alimentos y medicamentos, la destrucción de viviendas y una infraestructura sanitaria fuertemente dañada tras la contienda multiplicaron el impacto y la gravedad de la pandemia. En España fallecieron 260.000 mil personas (casi diez veces más con la actual COVID-19), sobre todo adultos jóvenes, entre los 20 y los 40 años. Su tasa de letalidad, por encima del 2,5 por ciento, superó con mucho las tasas del 0,1 por ciento habituales en anteriores epidemias de gripe. La medicina apenas tuvo recursos para combatir esa pandemia. No se conocía su etiología vírica, por lo que no se disponía de una vacuna para prevenirla ni de medidas terapéuticas como sueros o antivíricos. Tampoco se contaba con antibióticos que pudieran combatir las graves complicaciones respiratorias que ocasionaba, sobre todo neumonías y bronquitis.

La repercusión de las anteriores pandemias en la sociedad fue en todos los casos muy elevada, no solo por sus implicaciones sanitarias, sino también económicas, demográficas, científicas y emocionales por el miedo desencadenado ante lo desconocido. Y, en todas ellas, la población más desfavorecida fue la que padeció con mayor crudeza sus consecuencias, al igual que con la COVID-19. La prevención, una buena información por parte de médicos y autoridades y la solidaridad son hoy tan importantes y necesarias como entonces.

La Historia y las historias deben servir para aprender algo y no cometer los mismos errores. Por ello, además de la lectura de este texto de abajo os recuerdo un reciente post de este blog sobre las lecciones que nos dejan las pandemias en la Historia. Dejemos a la Ciencia, la Medicina y la Historia la que guíen los pasos a seguir, y que sean los científicos, médicos e historiadores los que marquen las pautas a seguir, basadas en los datos y no en las ideologías, en la prudencia pero no el miedo. Y los que se autoproclamen como científicos, médicos e historiadores sin serlo, absténgase de opinar dogmáticamente para evitar más confusión. Gracias por entenderlo.


lunes, 14 de mayo de 2018

Trabando las EMOCIONES con CINE Y PEDIATRÍA


La pasada Reunión Anual de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), la número 23, tuvo lugar entre el 19 y 21 de abril bajo un lema muy especial: "TRABAJANDO LAS EMOCIONES". Y así ha fue... 

Tres días intensos y extensos con 600 congresistas de toda España en Sitges, un marco excepcional y gran organización (hasta el tiempo fue excepcional sobre el horizonte del Mediterráneo). Todo comenzó con la Conferencia inaugural, "Cine y Pediatría, arte, ciencia y conciencia, emociones y reflexiones", y finalizó con la Conferencia de clausura, "La ética de la urgencia, la urgencia de la ética". Y entre medias, centenares de comunicaciones de ciencia con conciencia, mesas redondas, simposios, talleres y encuentros con el experto.

Sin duda, un congreso de cine en una ciudad de cine para una sociedad científica de cine: porque la SEUP es, dentro de las 24 sociedades de especialidades científicas de la AEP, una de las más vitales y vitalistas. Y donde, al que esto suscribe, le han brotado las emociones... y por diversos motivos. 

Nuestro agradecimiento especial por hacer protagonista a CINE Y PEDIATRÍA como parte de ese trabajo en las emociones, por esos 70 libros compartidos entre ponentes y asistentes. Y por hacernos sentir, como Platón, que "todo aprendizaje tiene una base emocional". 

Y por ello os dejamos en este enlace nuestra Conferencia inaugural: "CINE Y PEDIATRÍA, arte, ciencia y conciencia, EMOCIONES y reflexiones". 

Y en donde prescribimos seis trilogías, para mejorar las emociones en las Urgencias de Pediatría. Y estas son: 

1) Tres JOYAS para entender la MEDICINA 
- El Doctor (Randa Haines, 1991) 
- Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) 
- Amar la vida (Mike Nichols, 2001) 

2) Tres JOYAS para entender si vale la pena ser MÉDICO 
- Hipócrates (Thomas Lilti, 2014) 
- El milagro de Carintia (Andreas Prochaska, 2011) 
- Las confesiones del Dr. Sachs (Michel Deville, 1999) 

3) Tres JOYAS para entender la importancia de ser MÉDICO 
- Manos milagrosas (Thomas Carter, 2009) 
- 22 ángeles (Miguel Bardem, 2016) 
- A corazón abierto (Joseph Sargent, 2004) 

4) Tres JOYAS para entender la INFANCIA 
- Bebés (Thomas Balme, 2010) 
- Camino a la escuela (Pascal Plisson, 2013) 
- Solo es el principio (Barougier y Pozzi, 2010) 

5) Tres JOYAS para entender la PEDIATRÍA 
- El aceite de la vida (George Miller, 1982) 
- Declaración de guerra (Valerie Donzelli, 2011) 
- Wonder (Stephen Chbosky, 2017) 

6) Tres JOYAS para entender la VIDA 
- El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011) 
- Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) 
- En el mundo, a cada rato (Varios directores, 2004) 

Y todo esto ocurrió en la privilegiada ubicación de SITGES, en el extremo meridional del macizo del Garraf, una cordillera de roca calcárea que constituye una barrera natural, le hace disfrutar de un microclima propio, que con sus 17 playas (cada una con su personalidad) y 18 kilómetros de litoral hacen de esta villa la “Saint Tropez de Cataluña”.

viernes, 16 de marzo de 2018

Ser médico


Ayer, mi buen y docto amigo Enriqe Ortega (que primero fue padre de una pequeña paciente en nuestro hospital, la gran Jimena), me regaló este vídeo: SER MÉDICO, una coproducido del Instituto de Ética Clínica Francisco Vallés–UE y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), y que pretende destacar las virtudes que debe tener un médico para ser un buen médico. 

“Yo nací para médico y no lo cambiaría por nada”. “Es la única profesión que merece la pena”. “La razón de ser médico es el paciente”.  Estas son algunas de las afirmaciones que cierran el documental. Estructurado en siete virtudes que debe tener el médico (voluntad, sacrificio, investigación, humanidad, excelencia, universalidad y compromiso), cuenta con los testimonios del presidente del director de cine José Luis Garci, del líder sindical y médico José María Fidalgo, del filósofo Javier Sádaba, del presidente del ICOMEM D. Miguel Ángel Sánchez Chillón, y de otros médicos jóvenes y no tan jóvenes. Además, recoge las grabaciones históricas recuperadas del Dr. D. Santiago Ramón y Cajal, del Dr. D. Severo Ochoa, del Dr. D. Gregorio Marañón, del Dr. D. Carlos Jiménez Díaz o del Dr. D. José María Segovia de Arana. 

Vale la pena revisar los 26 minutos del documental. 
Y de paso, revisar algunos post que ya hemos publicado en este blog sobre el tema, como: 

Y aquí recordamos un decálogo básico del perfil profesional deseable para el médico del futuro: 
1)  Un médico que trate enfermos, no enfermedades 
2)  Un médico con actitud crítica 
3)  Un médico comunicador y empático 
4)  Un médico responsable individual y socialmente 
5)  Un médico que tome buenas decisiones para el paciente y para el sistema 
6)  Un médico líder del equipo asistencial 
7)  Un médico competente, efectivo y seguro 
8)  Un médico honrado y confiable 
9)  Un médico comprometido con el paciente y con la organización 
10)Un médico que vive los valores del profesionalismo

 

miércoles, 12 de julio de 2017

La posverdad, la ciencia... y el "tótum revolútum"



Hay palabras que aparecen como de la nada y se hacen presentes en nuestras vidas sin saber cómo ni por qué (ni por qué no): pasó con selfie, luego también con la ciclogénesis, y ahora estamos con la posverdad. 

Esta semana pasada, en el encuentro de la XII Jornada MEDES, la postverdad apareció por doquier. Tal es así, que la Real Academia Española registrará en diciembre este sustantivo, que se usó por vez primera en español en 2003 y las políticas de Trump han popularizado. Posverdad (o mentira emotiva) es un neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. 

Quizás todo empezó en la política, donde se denomina política de la posverdad a aquella en el que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas -los hechos- son ignoradas. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”. Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira, estafa o falsedad encubiertas. Pero lo más importante (y preocupante) es que esta postverdad se está extendiendo más allá de la política, y afecta muchos otros campos y, entre ellos, también a la ciencia. 

Muchas reflexiones están surgiendo al respecto. Pero recogemos algunas que enfrentan a la posverdad y a la ciencia, en concreto las ideas que nos compartía hace unos meses María Blasco, directora del CNIO, y que fue una columna que tituló como "La ciencia contra las mentiras de la posverdad". Nos recordaba que el desprecio por la evidencia científica parece estar cobrando adeptos. 

Una serie de artículos en la revista Nature, una de las más prestigiosas del mundo de la investigación, denunciaba recientemente el peligro de la posverdad –el neologismo acuñado para definir las afirmaciones falsas de Donald Trump– para el avance de la ciencia y de la humanidad. La ciencia nos enseña a defendernos de las mentiras, de los datos falsos, de las manipulaciones y, en definitiva, de las tinieblas. La luz del conocimiento, y lo que es aún más importante, el reconocer que no sabemos todo y que tenemos que seguir haciéndonos preguntas y seguir buscando respuestas, es lo que ha hecho que avance la humanidad por el camino más justo e igualitario. Así, la actitud científica y la ciencia son un bien común, que trasciende a los complicados detalles de las investigaciones que ocurren en los laboratorios y que nos enseña un camino intelectual, el de la racionalidad, y un camino ético y moral, el del respeto por otras ideas y la flexibilidad de dar un paso atrás cuando no estamos en lo cierto. Sin embargo, esto que parece tan de sentido común, que parecía tan sólido en nuestra cultura, se tambalea a favor de mentiras, de manipulaciones de la realidad. Y conviene estar avisado y prevenido. Cualquiera puede mentir, y si lo hace con suficiente convencimiento, da igual si es cierto o no, lo importante es que guste a cuanta más gente mejor. Esto abre la puerta a los abusos, y empodera a algunos ciudadanos y dirigentes irresponsables. 

A pesar de las muchas falsedades utilizadas por las campañas del Brexit en el Reino Unido a millones de votantes no pareció importarles su falta de compromiso con la verdad, dándoles la victoria en las elecciones. Donald Trump dice, y no es el único, que el cambio climático no existe, y hay muchos que eligen creerle, aunque tal afirmación no tenga ninguna base empírica. Otros venden falsos remedios para tratar enfermedades y algunos (por desesperación) recurren a ellos poniendo en peligro sus vidas. Otros hablan de teorías conspiranoicas frente a las vacunas, no importa cuál y cómo, todas son sospechas de tener su "jardinero fiel" detrás.

La única forma de combatir esta posverdad es por medio de la ciencia. Entre los valores más importantes de la ciencia y de la investigación está cuestionar constantemente prejuicios y fantasías, que, a su vez suelen estar motivados por intereses particulares y casi nunca nobles. La ciencia nace pues en oposición a los mitos, nos recordaba María Blasco.

Como nos recuerdan editoriales sobre este tema, no estaríamos recordando hoy los grandes avances que se realizan cada día en la lucha contra el cáncer si los Griegos no hubiesen cuestionado a sus dioses y no hubiesen realizado las primeras autopsias para averiguar las causas de muerte de las personas. Gracias a estas autopsias, descubrimos que no eran las caprichosas criaturas mitológicas llamadas Parcas las que cortaban el hilo de la vida de los humanos y determinaban la muerte de cada individuo sin previo aviso, sino que existían las enfermedades, como el cáncer, que nos mataban. Y ese conocimiento, a su vez, llevó a que quisiéramos averiguar por qué se producían las enfermedades y a intentar evitarlas o curarlas. Y en ello estamos... y debemos mantenernos.

En este sentido, conviene recordar que hace apenas unos años, pocos creían que el sistema inmunológico sería importante para acabar con el cáncer. Afortunadamente, eso no frenó a algunos pocos científicos que creían en esto y que siguieron avanzando y, hoy en día, la inmunoterapia es la gran estrella de la investigación oncológica. Y tenemos nuestro propio ejemplo español con el trabajo pionero de Francis Mójica y Francisco Rodríguez-Valera descubriendo unas repeticiones del ADN de unas bacterias de las salinas de Santa Pola en Alicante. Aunque en su momento interesaron a muy pocos, han contribuido a una de la revoluciones de la biotecnología mundial, el "corta-pega de los genes" o sistema CRISPR-Cas. Y seguro que habrá más sorpresas en el futuro, ése es el poder de la ciencia, pues lo que guía el camino es la evidencia científica y la racionalidad, y ante la evidencia no se pueden interponer mentiras ni engaños; ante la evidencia, cualquier persona con un mínima educación científica se rinde.

A partir de esta aparente incongruencia entre la realidad y lo que se dice de la realidad, se acuñó la palabra posverdad, declarando así que en este nuevo panorama político y social los hechos ya no importan. Pero la posverdad no es algo nuevo. Las mentiras, siempre que estén envueltas en una institucionalidad que les dé una reputación (ya sea en periódicos, páginas de internet, centros de pensamiento, o estudios científicos marginales), crean dudas sobre lo que es verdad y lo que no es, poniendo al mismo nivel verdades y mentiras, y dando la impresión de que existe un debate al respecto. En el contexto actual, con un ciclo de noticias cada vez mas vertiginoso, la inmediatez y la fragmentación de comunidades resultante de las redes sociales, la posverdad surge de la dificultad del público general para distinguir entre lo que es verdad y lo que no es.

Y las redes sociales parecen la tormenta perfecta para sembrar la posverdad. Y por eso, también desde la ciencia tenemos que cuidar las redes sociales y declarar bien alto que es posible compartir combinando visibilidad y rigor científico. En fin, "pos estamos" apañados con la posverdad... pero no podemos cruzarnos de brazos, y menos en la ciencia. Y tampoco es bueno que campee a sus anchas por la política, pues eso nos afecta a todos, científicos y no científicos.

Porque la posverdad se convierte en un "tótum revolútum" peligroso. "Tótum revolútum" que quizás pueda servir a los correveidiles actuales de la política, pero que no debiéramos permitir que cruce el umbral de la ciencia. Pues ahí... perdemos todos. 

martes, 25 de abril de 2017

15 Citas con la Ciencia


Con el proyecto “15 citas con la Ciencia”, Fundación Lilly conmemora el decimoquinto aniversario de su constitución y celebra su apuesta prioritaria por el avance en el conocimiento social de la investigación biomédica y por el reconocimiento de los profesionales que se dedican a ella con pasión. Y prácticamente ese el tiempo que tengo el honor de participar en esta prestigiosa Fundación a través de su proyecto MEDES (MEDicina en ESpañol), por lo cual certifico cada una de estas premisas. Y lo hago con la amistad de todas las personas que he tenido (y tengo) el honor de conocer. 

Ayer recibí el libro conmemorativo de este proyecto, pero que se puede visualizar en este enlace, y que os aconsejo. Cinco relevantes periodistas se dan cita con 15 protagonistas sobresalientes de la investigación española de los últimos años para reflexionar sobre las luces y las sombras de la Ciencia en nuestro país. 15 nombres destacados por su contribución y dedicación a la Ciencia en diferentes vertientes: Francisco Ayala, Lina Badimón, Fernando Baquero, Mariano Barbacid, Miguel Beato, Adela Cortina, Guillermo de la Dehesa, Manel Esteller, Cristina Garmendia, José Antonio Gutiérrez, Carlos López Otín, Federico Mayor, Lorenzo Melchor, César Nombela y José Manuel Sánchez Ron. Cinco profesionales convencidos de que la comprensión social de la Ciencia contribuye a su avance: Josep Corbella, Verónica Fuentes, Pablo Jáuregui, Daniel Mediavilla y Pilar Quijada. Un encuentro, un espacio de reflexión. 

En “15 citas con la Ciencia” investigador y divulgador participan como testigos privilegiados del devenir de esta disciplina en el pasado reciente a través de la palabra y también de la imagen, sin límite de tiempo ni guión. Con sus preguntas, respuestas, conversación, experiencias y visiones compartidas ofrecen testimonio de momentos clave y sobre todo miran hacia el futuro de la investigación científica en España. Sirvan solo algunas de sus reflexiones: 

- "La ciencia es como una isla. El conocimiento es lo que que está en la isla y el océano es lo que no sabemos" (Francisco J. Ayala)

- "En los momentos en que llegas al descubrimiento toda tu existencia ha valido la pena" (Lina Badimón) 

- "El gran microbio que afecta a la humanidad y pone en peligro nuestra existencia en la estupidez" (Fernando Baquero) 

- "Sin investigación, España nunca será un país de primer nivel mundial en el contexto mundial" (Mariano Barbacid)  

- "Una empresa ética es más rentable en el medio y largo plazo" (Adela Cortina) 

- "No estudié medicina para curar al enfermo que hoy está en la consulta, sino para curar al siguiente" (Manel Esteller) 

- "Los jóvenes investigadores han de perseguir su sueño con talento y devoción" (Cristina Garmendia) 

- "El político no está para hacer ciencia, está para ayudar a que los científico la hagan" (José Antonio Gutiérrez Fuentes) 

- "Los grandes inventos han surgido siempre de la curiosidad" (Federico Mayor Menéndez) 

- "Hay que hacer también marca España utilizando la ciencia" (Lorenzo Melchor) 

- "La ciencia debe estar al servicio del ser humano y de la promoción de su dignidad" (César Nombela) 

- "La genética podría crear un Homo sapiens 2.0" (Carlos López Otín) 

Os aconsejo encarecidamente revisar esta edición en el lujoso formato digital, que se puede descargar aquí. 

Lo dicho, que no inventen ellos. Que nos toca investigar a nosotros.

lunes, 10 de abril de 2017

Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología: nuestro enfoque desde la Pediatría


El DÍA MUNDIAL DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA se conmemora cada 10 de abril según proclamación de la Unesco, día en el cual se recuerda al médico y farmacéutico argentino Bernardo A. Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947 por sus descubrimientos en la Fisiología y Medicina, particularmente por su descubrimiento del rol de la hipófisis en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre. Fue el primer científico latinoamericano en obtener esta distinción.

Pues bien, hoy recordamos que CIENCIA pediátrica y TECNOLOGÍA on line y 2.0 se han unido en la última década a través de grandes proyectos llenos de ciencia y conciencia alrededor de la PEDIATRÍA en español y que hemos vivido en primera línea: 
- La revista electrónica Evidencias en Pediatría nació en el año 2005. 
- El blog Pediatría basada en pruebas nació en el año 2008. 
- El proyecto Formación e Información en Pediatría nació en el año 2010. 
- La plataforma de formación virtual de la Asociación Española de Pediatría, Continuum, nació en el año 2013. 
- La web del Servicio de Pediatría nació en el año 2015. 
- Y la aplicación APP Actualización en Pediatría nació en el año 2016. 

GRACIAS a todos los equipos, pues cada una de estas labores es de todos. Gracias a la AEP por su confianza. Gracias a Exlibris y Ediciones Mayo por el apoyo técnico. Gracias a los compañeros del Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante. Gracias a los coordinadores y autores de cada uno de los proyectos. 

Y, especialmente, gracias a los lectores por el camino recorrido conjuntamente en la red y en el ciberespacio, aunando ciencia y tecnología... Un enfoque conjunto lleno de grandes satisfacciones. 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Reflexiones sobre la Ciencia en España. El caso particular de la biomedicina


En el año 2002, Fundación Lilly publicó el libro titulado "Reflexiones sobre la Ciencia en España. El caso particular de la biomedicina", que supone el antecedente de esta obra con el mismo título y publicada en el año 2016, una puesta al día catorce años después. 

La obra de 504 páginas, en la que han participado más de 20 científicos y emprendedores, analiza la situación actual de la ciencia en España, “con énfasis especial en las oportunidades que tenemos por delante”, concreta el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly. Incluye también ejemplos concretos de centros de referencia en investigación e innovación, en los que “además de demostrar que es posible, se describe cómo han logrado introducir los cambios culturales y organizativos necesarios que les han permitido crear y mantener investigación de excelencia”. 

Como aportación principal, la obra incluye ejemplos de centros de investigación españoles que han conseguido situarse dentro de la élite mundial. A pesar de estos casos de éxito, el libro reconoce que “España posee un sistema de investigación de calidad pero en exceso polarizado”, es decir, a pesar de los ejemplos de excelencia la media es baja. Para ello, los autores apuestan por fomentar la educación y la cultura para garantizar que el poder ejecutivo cuenta con una clase instruida en ciencia. También proponen cambiar el modelo de gestión de la investigación hacia uno más flexible, competitivo e internacionalizado. El volumen reflexionando sobre las razones que nos han conducido a la misma y aporta sugerencias sobre las posibles soluciones, en el contexto actual español. 

La segunda parte del libro centra su atención sobre la Ciencia Biomédica, adentrándose en el estado de la investigación en España, desde los centros dedicados al conocimiento básico, a los hospitales y centros en que se realiza la investigación clínica, y el desarrollo empresarial de las aplicaciones, poniendo de relieve sus virtudes y carencias.  Dada la notoriedad de los autores y la actualidad y trascendencia del tema, “esperamos que la obra pueda merecer la atención del mundo científico, y suponga una llamada de atención sobre la necesidad de que España se sitúe en Ciencia en el lugar que por su peso político, social y económico le corresponde” en palabras del Doctor Gutiérrez Fuentes. Los autores, con amplia experiencia en la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico, recopilan, actualizan, analizan y proponen soluciones a lo que en general se considera como situación no deseable, poniendo a disposición de los investigadores, clínicos y decisores científicos y sanitarios españoles una extensa información y un amplio catálogo de ideas, confiando representen el sentir y la opinión de buena parte de los científicos y de los ciudadanos en general. 

¿Merece la pena publicar un nuevo libro de reflexiones sobre la ciencia en España? Es obvio que si la obra que en estos momentos tiene en sus manos es una realidad, es porque en el momento en que fue planteada, la respuesta dada a esta pregunta fue afirmativa. Pero lo cierto es que no se trataba de una pregunta sencilla. Utilizando el símil que propone el Dr. Fernando Baquero, el conocimiento científico crece de la misma forma que lo hace un montón de arena: para que el vértice se eleve un poco es necesario añadir mucha arena que amplíe la base de sustentación. Pero, aparte de dedicar más recursos a la investigación, debemos conseguir que nuestra sociedad entienda los beneficios de contar con una ciencia de primer nivel. De ahí la importancia de mejorar la educación en todos sus niveles; de reconocer y premiar a los investigadores y sus equipos, contribuyendo a que estos sean admirados por la sociedad y, muy particularmente, por los más jóvenes; de seguir fomentando el debate, la reflexión y la inversión en la Ciencia con el fin de mostrar a la sociedad que los descubrimientos científicos contribuyen de manera notable a mejorar nuestra calidad de vida. 

A través de este libro se quiere contribuir a esos fines, con el convencimiento de que el cambio es posible, que «se puede hacer» y que nuestra entrada en un mundo global ya ha empezado a cambiar nuestra forma de afrontar un futuro mejor para todos. Permanecer ajenos a esta realidad sería sencillamente suicida y nos conduciría a la marginalidad como sociedad y como país. Recordemos las palabras de don Santiago Ramón y Cajal: «Considerad que cada idea nueva, no contrarrestada por otra nacida entre nosotros, es un eslabón más de nuestra servidumbre mental, es una contribución que deberemos pagar en oro».

Como siempre, la reflexión es el primer paso para la acción de calidad. Y en ciencia, como en tantos aspectos de la vida, obras son amores y no buenas razones. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

Con-ciencia médica: más allá del cómic, más acá de la deontología


Hace dos semanas se presentó en la Organización Médica Colegial el libro "Con-ciencia médica" de la Dra. Mónica Lalanda, una obra que aúna dos campos de desarrollo de su autora: acercar la deontología y la ética médica a médicos, sanitarios y todos los ciudadanos por medio del cómic. 

Este pasado fin de semana, y en el contexto del III Congreso Nacional de Deontología Médica, se presentó de nuevo esta obra en Alicante. Una oportunidad para coincidir de nuevo con Mónica y adquirir su libro de 175 páginas y formato muy atractivo, un libro escrito y dibujado desde la ciencia y la conciencia de su autora y que se fundamenta en su experiencia de más de 25 años para colocar la deontología y la ética médica como punta de lanza en un lenguaje ameno y cercano comprensible para médicos, sanitarios y todos los ciudadanos. 
Y como nos indica en la contraportada, "Una obra indispensable para los profesionales de un sector que vela por la salud de los ciudadanos y debe lidiar con emociones, recortes presupuestarios, horarios extenuantes e incertidumbres. Sin duda, un libro que despertará conciencias, hará reír, pensar y, sobre todo, que no dejará indiferente a nadie". 

Doce capítulos, doce historias, que son: 
- La profesión médica al servicio del ser humano. 
- La relación entre médico y paciente. 
- Calidad de la atención médica. 
- Confidencialidad y secreto profesional. 
- Objeción de conciencia. 
- Atención al final de la vida. 
- Relación entre profesionales. 
- Relación con las instituciones. 
- Médico y prescripción. 
- Investigación, publicaciones y docencia. 
- Estudiantes de medicina. 
- Médicos en redes sociales. 

Gracias amiga Mónica por tu "Con-ciencia médica", por una obra que va más allá del cómic y más acá de la deontología. Y por tu dedicatoria al libro "Para Javier, la línea entre el médico bueno y el buen médico sigue siendo una realidad".

miércoles, 13 de enero de 2016

Ciencias de la Vida: comunicarnos, entendernos y crecer en español


El título de este post viene recogido de la Editorial publicada hace unos meses por la revista Educación Médica, cuyo autor es mi buen amigo el Dr. José Antonio Gutiérrez Fuentes, un médico internista buen conocedor del panorama científico en España, después de su larga trayectoria entre los que se incluye su cargo de Fundador y Primer Presidente del Centro Nacional de Investigación Oncológica (CNIO), Director General del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) o Miembro del Consejo Honorífico de Fundación Lilly, entre otros muchos. 

Un firme defensor de la calidad de la investigación. Pero también un firme defensor de la calidad de la publicación en español, de su difusión y visibilidad en el panorama internacional, aspecto que comparto y que compartimos en el proyecto MEDES (MEDicina en ESpañol) desde hace más de una década. Porque el interés en publicar en inglés (idioma de la ciencia en buena parte del siglo XX y actualmente) no debe excluir que se pueda y deba también publicar en español. A medida que se disponga de medios de difusión científicos competitivos en nuestro idioma, mucha de la ciencia que se realiza y escribe en español podrá ser transmitida, leída, referenciada y, en definitiva, tenida en cuenta. Además, potenciar los medios de comunicación científica en español no solo no debe contraponerse con la publicación en revistas extranjeras, sino encontrar en ello aspectos complementarios. La publicación en español no debe entenderse como una actitud “frente al”, sino “aliada con” el inglés.

La creciente potencialidad del mercado editorial en Iberoamérica y la cada vez mayor contribución en biomedicina de los autores de habla hispana hacen posibles y necesarios los medios de comunicación científica en español. Se trata de lograr una mayor difusión de la ciencia que se realiza en nuestros países y que permita elevar el nivel de calidad y el impacto de sus revistas. Pero, aunque las revistas científicas españolas han experimentado mejora en los últimos años (en repertorios como la Web of Science o el Journal Citation Reports), aún estamos lejos de estar bien y para superar esta situación, deberían darse una serie de circunstancias para mejorar, que el autor apunta:
- Por un lado necesitamos un decidido esfuerzo editorial, y lograr que los investigadores vean en las revistas científicas españolas recipientes dignos y competitivos de sus trabajos.
- El prestigio de las revistas se alcanza solo a través de la calidad de los trabajos que publican. El autor quiere saber que dichas revistas son leídas y valoradas en los lugares adecuados, y que, a través del factor de impacto correspondiente, se les concede el mayor reconocimiento objetivo.
- Incremento del número de suscripciones en bibliotecas, fuente esencial de financiación de las revistas, ya que las suscripciones individuales suelen venderse a precio de coste.
- Criba y selección dentro del excesivo número y escasa calidad de algunas revistas, lo que se traduce en escasos números por volumen anual, irregularidad en su aparición, tiradas muy cortas, mala distribución y pobre visibilidad exterior, especialmente en Internet.
- Apuesta por la calidad real de los manuscritos con adecuados controles de calidad en el proceso de edición, producción y distribución.
- Defensa de la utilización del idioma español, sin ignorar que en el terreno de la comunicación científica actual y particularmente en las revistas profesionales, cuya misión prioritaria debiera ser publicar artículos originales de investigación y darlos a conocer a la comunidad científica internacional, el inglés resulta imprescindible -como lo fueron en su día el latín, el francés o el alemán-.

Podemos reafirmar que la utilización del español encuentra sitio preferente en la aproximación del conocimiento al que ha de ponerlo en práctica (en el caso de la Medicina el médico clínico), a través de la divulgación de aspectos básicos del conocimiento científico, en forma de revisiones de temas de actualidad o específicamente docentes. Existe una importante necesidad y mercado para ello, sin renunciar a llegar a tener publicaciones en español de alto contenido científico y factor de impacto. Aconsejamos la lectura de esta editorial adjunta. Pero para llevar a cabo todo lo anterior se hace necesario una estrategia en investigación y desarrollo que integre adecuadamente políticas industriales, tecnológicas y científicas.

Este es un tema que hemos comentado reiteradamente en este blog. Y que volvemos a comentar. Y por una sencilla razón: porque es posible comunicarnos, entendernos y crecer en español.