Cine y Pediatría 8

lunes, 30 de marzo de 2020

Guía de manejo de los problemas de conducta TEA en confinamiento por COVID-19


En estas semanas de confinamiento, el impacto puede ser especialmente alto en niños diagnosticados de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Para ellos el mundo parece que se codifica básicamente en términos de sus dimensiones tangibles, físicas. Mientras que lo social, lo cambiante, lo arbitrio, por relativo y dependiente del contexto, les resulta especialmente difícil. Por este motivo durante estas semanas en las que su rutina, y la de toda la familia, se ha “trastocado” y sobre todo limitado, es muy probable que los comportamientos “difíciles” se muestren más frecuentes e intensos 

En primer lugar es posible que muestren un aumento de las conductas repetitivas como abrir/ cerrar luces, puertas o lanzar objetos. Repetirles una y otra vez que no lo hagan, no solo no suele funcionar, sino que puede complicar más la situación. Lo que va ayudarles es canalizar esta conducta, señalando un espacio donde puedan hacerlo (eligiendo un interruptor o puerta concreta con una pegatina, o preparando una caja a ser posible forrada de papel de aluminio y una bolsa de objetos que se pueden lanzar). 

En esta etapa al no poder seguir con las rutinas (tan importantes para los niños autistas), el aburrimiento y estar expuestos a un nivel de estrés alto, puede producir un aumento de la frecuencia e intensidad de los problemas de conducta. Es importante anticiparnos con las agendas, estructurando actividades. Cuando ellos realicen una petición que no es posible satisfacer, evitar usar el “no” como respuesta y sustituirla por el “si / pero”, ubicando la petición en el momento que pueda realizarse. Y en caso de que no fuera posible permitir que el niño manifieste su protesta sin intentar pararla ofreciendo un acompañamiento pasivo y en actitud paciente “hacer lo más difícil: no hacer nada”. Una vez la conducta de protesta haya cesado por sí misma, sin intervención activa del adulto, se retoma la actividad justo dónde se había interrumpido, antes de que el niño formulara la petición y sin hacer mención alguna de lo ocurrido, evitando así la percepción de culpa por parte del niño. 

Otra conducta que seguramente se acentúe estas semanas son las estereotipias (esos movimientos repetitivos sin finalidad aparente). Si las entendemos como una señal de aburrimiento, hay que intentar darle una funcionalidad a la conducta. Por ejemplo, si la estereotipia consiste en palmear las paredes, colocarle marcas para que las siga y sea ahí donde golpee, señalando un principio y final de la actividad. Por el contrario, si vienen motivadas por excitación - en caso de que sea por algo que les agrada - lo sensato es permitirla sin más. Si es por algo que le agobia, no hay que intentar pararlas, sino centrarnos en identificar lo que le ha puesto nervioso y reducir su exposición a esa situación. 

Confiamos que a los papás que estáis en casa ayudando a que vuestros hijos vivan esta etapa con el menor impacto negativo, estas pautas os ayuden a conseguir que superen este reto de la forma más positiva posible. Seguro que de la adversidad, conseguimos cosas positivas tanto a nivel de vuestra salud mental, como la de vuestros hijos. 

Os dejamos la nota de prensa aparecida hace una semana en El Mundo sobre este tema. Y abajo os dejamos de forma ampliada esta información, por si es de vuestro interés. Mi agradecimiento a mis dos compañeras y colaboradoras en el Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante, la Dra. Ada Palazón, psicóloga clínica, y la Dra. Auxi Javaloyes, psiquiatra infanto-juvenil, por este documento tan interesante y necesario.
   

sábado, 28 de marzo de 2020

Cine y Pediatría (533). “Searching” sin límites a través de las nuevas tecnologías


Una película en la que se nos presenta a una feliz familia de origen coreano que vive en San José, California, formada por los padres y una hija adolescente. La felicidad se tronca cuando la madre fallece por un linfoma, y David Kim (John Cho) queda al cargo de la crianza de su hija Margot (Alex Jayne Go), quien complementa su formación en el instituto con sus clases de piano. Pero un buen día Margot desaparece a la edad de 16 años y comienza la angustiosa búsqueda del padre, con la ayuda de la detective Vick (Debra Messing). Hasta ahí nada que no conozcamos en muchas otras películas, pero esta obra tiene algo especial: toda la película transcurre de forma indirecta a través de las imágenes del ordenador y de todas las nuevas tecnologías de información y comunicación. 

Porque no es solo que esta familia grabara y subiera a internet gran parte de su vida y del desarrollo de su hija, sino que también toda la fase de búsqueda de esa hija desaparecida la realizamos como espectadores dobles: a través de nuestra pantalla de televisión y a través de las distintas pantallas que David Kim tiene a su disposición. Porque 37 horas más tarde y sin una sola pista de su hija, este padre decide buscar en el único lugar donde nadie ha buscado todavía y donde se guardan todos los secretos hoy en día: el ordenador portátil de su hija. Y ese padre debe rastrear las huellas digitales de su hija antes de que desaparezca para siempre y navega por Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, Whatsapp, Messenger, Face Time, Tumblr, Google, Yahoo, Skype, Google Maps, Reddit, YouCastNow, etc. Y resulta un thriller sumamente original, pues se desarrolla en la pantalla del ordenador, del móvil, de la televisión y de las diferentes redes sociales. 

Este thriller tan original lleva por título Searching, una película del año 2017 en lo que ha sido el debut en el largometraje del director indioamericano Aneesh Chaganty. Y con un efervescente ritmo nos hace reflexionar de varios temas de gran interés, entre ellos la continua paradoja en la que se desarrolla nuestro mundo contemporáneo y la propia institución familiar: ahora que la mayoría de nuestros hijos cuenta cada minuto de su existencia a través de la web 2.0 y ya 3.0, cuando abren la ventana de su existencia a móviles, tabletas y portátiles (para quien quiera saber, ver y escuchar tanto sus deseos como sus miedos), los padres seguimos sin enterarnos de nada y de quién son nuestro hijos en realidad. Y, por ello, cuando David se mete en las ventanas indiscretas de Margot confirma la relativa soledad de su hija, quien prácticamente no tenía amigos. Y a través del punto de vista único de esas pantallas indiscretas, que reproducen vídeos privados y públicos, chats, llamadas por Skype, correos electrónicos, cuentas de banco, páginas web, publicidad, imágenes de cámaras de seguridad y programas de televisión en directo, somos algo más que espectadores en esa búsqueda (en ese “searching”). Y en esa búsqueda se nos hace reflexionar sobre otros varios temas, nada desconocidos, como son la soledad del adolescente entre tanto ruido de redes, el acoso escolar, los abusos sexuales, la sobreprotección de los padres, la excesiva exposición pública y el peligro de las relaciones cibernéticas. 

Cierto es que este debut en la dirección de Aneesh Chaganty es original, pero no es nuevo, y estas ventanas indiscretas de las nuevas tecnologías han sido predominantes en películas como el corto Noah (Patrick Cederberg y Walter Woodman, 2013) o las películas Eliminado (Levan Gabriadze, 2014), Open Windows (Nacho Vigalondo, 2014) o 10.000 Km (Carlos Marques-Marcet, 2014). Ellos abrieron el camino de este nuevo género de cine que está surgiendo en los últimos años a partir de las nuevas tecnologías y que se viene llamando como cine de captura de pantalla. Previamente ha habido otras películas realizadas a través del material registrado, pero no con esta interactividad actual: podríamos citar la polémica El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999) o Paranormal activity (Oren Peli, 2007). 

Y ese es el reto: conseguir que abriendo y cerrando ventanas de un ordenador, y a través de textos, imágenes o vídeos, en un ejercicio funambulesco de dirección cinematográfica virtual en las cuatro esquinas de una pantalla, se consiga conformar casi una puesta en escena clásica para una película de suspense y acción. Y esa es su virtud: es novedosa, pero entretiene y no defrauda. Incluso con un desenlace final con sorpresa incluida. 

Aunque algunos críticos catalogan Searching como para incondicionales del suspense y aspirantes a detective en la web 2.0 y 3.0, lo cierto es que se antoja el colofón de ese desarrollo digital aplicado a contar historias en el séptimo arte: de hecho la película precisó tan solo trece días de rodaje con actores, pero supuso más de dos años de trabajo la edición y animaciones de la pantalla simulada ya que los sitios web, fueron creados desde cero y animados con ordenador. Además se debe haber rodado en varios idiomas ya que en la película aparecen todos los textos en castellano algo que facilita mucho el tener que subtitular diálogos y textos de las pantallas. 

Y todo comienza con la pantalla de inicio de Windows… y, lo que parece ser un simple recurso inicial, se convierte casi sin darnos cuenta en el modus operandi. Y sentimos vértigo… porque es posible buscarnos (y encontrarnos) sin límites a través de las nuevas tecnologías. Y sentimos vértigo porque hoy en día la privacidad pasa a otro plano…

 

jueves, 26 de marzo de 2020

Cine y Pediatría 8 de libre lectura durante el #QuedateEnCasa


El proyecto Cine y Pediatría se suma a formar parte del ocio cultural durante este tiempo de confinamiento en el hogar - en España y en el mundo - por la pandemia frente al coronavirus. Y por ello abre sus páginas para que, desde hoy y mientras dure esta insólita situación, su lectura sea gratuita en su formato electrónico.

Porque, atendiendo a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, Lúa Ediciones 3.0 (la editorial que publica - y mima - los libros de Cine y Pediatría) ha decidido paralizar el envío de pedidos para garantizar la seguridad tanto de nuestros compañeros de reparto como de los clientes. Aunque los pedidos realizados durante este periodo estarán libres de gastos de envío y se gestionarán tan pronto se normalice la situación, en estos momentos la editorial va a abrir a su lectura cada uno de los ocho libros de la colección de Cine y Pediatría. 

Y hemos comenzado con Cine y Pediatría 8, un libro que presentamos en mayo de 2019 con una introducción que titulamos cuando lo "raro" se hace extraordinario. Y ese título, sin querer, casi traduce nuestra realidad actual. Porque estamos viviendo un momento insólito y raro, nunca visto, pero es en estos momentos cuando sale lo mejor de muchas personas y muchas instituciones. Y en este clima de colaboración positiva nos sumamos... 

En este enlace, podéis acceder al contenido íntegro de Cine y Pediatría 8 a través de su pasapáginas, para su visualización en ordenadores, tabletas o móviles. 

Lúa Ediciones agradece su comprensión y les pide disculpas de antemano por las molestias ocasionadas. Pero vale la pena ver en la amenaza (de un virus) una oportunidad (la de conocer en primer mano el contenido real del libro, con la muy cuidada edición). 

Y con esta acción, recordamos la frase de la película Wonder (Stephen Chbosky, 2017): "Cuando tengamos que elegir entre tener razón y ser amables, debemos elegir ser amables". Pues eso... he aquí la amabilidad en forma de lectura para cumplir con el #QuédateEnCasa.

También os dejamos el vídeo de presentación del libro Cine y Pediatría 8.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Grupo de Trabajo de Pediatría Alicante COVID-19: sumar esfuerzos frente a la pandemia


La insólita situación de pandemia provocada por la infección por coronavirus (COVID-19, SARS-CoV2) recién declarada por la OMS, está implicando una organización lo más rápida y eficaz posible de ministerios, consejerías, sociedades científicas y centros sanitarios. Porque en situaciones así lo mejor es estar organizados y trabajar unidos, sumando esfuerzos. 

La provincia de Alicante, cuarta en población de España, con 10 hospitales públicos, otros tantos privados y una amplia presencia de Centros de Salud en sus 10 Departamentos de Salud y con más de 400 pediatras distribuidos entre los distintos centros sanitarios, conviene que esté unida en esta incierta situación en la que nos encontramos y que se prevé que no será fácil. Porque no es difícil ponderar lo que está ocurriendo en otras provincias de España para conocer lo que puede pasar a nuestro lado. 

Es por ello que hemos decidido constituir este grupo, bajo la denominación de GRUPO DE TRABAJO DE PEDIATRÍA ALICANTE COVID-19 (desde ahora, GTPA COVID-19), con la participación del mayor número de centros de la provincia y representados por sus Jefes de Servicio/coordinadores y pediatras con especial interés en este tema. 

Son varios los objetivos del GTPA COVID-19, entre ellos: 
- Trabajar de forma conjunta en aspectos comunes de la infección COVID-19, bien de carácter epidemiológico, preventivo, terapéutico o de organización de recursos y espacios. 
- Resolver entre todos situaciones o dudas que surjan. 
- Mantener una actualización común de las pruebas científicas y documentos de organizaciones científicas y de nuestra Consellería de Sanidad. 
- Dar mayor valor a nuestra opinión ante gestores, pues ante ellos un trabajo organizado en red siempre es bien visto. 

Entre otras funciones hemos desarrollado un repositorio de la mejor documentación disponible en nuestro entorno, y que se puede consultar en este enlace. En este repositorio se mantendrá actualizada la información de diferentes fuentes de información fiable: 
- Recomendaciones de la AEP y diferentes sociedades científicas pediátricas españolas 
- Documentos de trabajo del Ministerio de Sanidad, OMS y otros organismos oficiales 
- Documentos de nuestra Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, así como del propio Hospital General Universitario de Alicante. 

La misión del GTPA COVID-19 es organizarnos para no duplicar esfuerzos y sumar voluntades. Porque como es el eslogan de nuestro gobierno, #EsteVirusLoParamosUnidos. 

Os dejamos nuestro documento de constitución.
 

lunes, 23 de marzo de 2020

Continuum en tiempo de coronavirus: cambios a favor de la formación virtual


Desde Continuum, la plataforma de formación virtual de la Asociación Española de Pediatría (AEP) queremos transmitiros nuestra admiración y reconocimiento por el trabajo que todos los profesionales sanitarios están realizando en primera línea en estos momentos tan complicados, afrontando la situación de alerta sanitaria producida por el nuevo coronavirus COVID-19. 

Por este motivo, el Comité ejecutivo de la AEP ha considerado como favorable la propuesta que le realizamos los que constituimos el Equipo de Trabajo de Continuum: propuesta en dos sentidos con el objetivo de favorecer la docencia y formación continuada de todos los pediatras

En primer lugar, se ha decidido prorrogar el plazo de todas las actividades formativas en curso hasta el 30 de junio, sin perjuicio de que se vuelva a prorrogar si fuera necesario. Está claro que en esta situación de crisis sanitaria todos nuestros esfuerzos estarán en la actividad asistencial, por lo que habrá que posponer la evaluación de las actividades de formación para cuando la situación esté controlada. 

Y en segundo lugar, también queremos poner a disposición de todos los sanitarios las actividades formativas individuales de la plataforma Continuum, para que puedan acceder libremente a las secciones: Casos clínicos interactivos, Novedades Bibliográficas y Artículo destacado. Esto supondrá un total de 400 actividades formativas libres para todos los pediatras (a la que se suman aquellas de La Imagen de la Semana, Píldora Formativa, Biblioteca y Herramientas para la consulta que siempre han sido de acceso libre), tanto de España como de cualquier otro país. 

Y todos los que conformamos Continuum, desde la "sustancia gris" (codirectores de la plataforma y coordinadores de cada sección) a la "sustancia blanca" (el equipo técnico de Lúa Ediciones 3.0) de este equipo que suma con cada miembro, deseamos que la situación se resuelva pronto y reiteramos nuestro respeto y admiración por cuanto estáis realizando. Nos ponemos a vuestra disposición para cualquier necesidad o duda que se os plantee. 

Desde Continuum agradecemos el #AplausoSanitario. Pero agradeceremos especialmente el #YoMeQuedoEnCasa. Y ello porque #JuntosLoHacemosMejor. Y lo vamos a conseguir...  Nosotros continuaremos con nuestra labor en la plataforma, sin descanso, también en estos momentos de crisis. 

Más información en la página web de Continuum.

sábado, 21 de marzo de 2020

Cine y Pediatría (532). “Spotlight” saca a la luz las manchas de la pederastia


Dentro del séptimo arte, aquellas películas enfocadas al mundo del periodismo, principalmente el periodismo de investigación, podrían constituir un subgénero en sí mismo. Alrededor de este tema han pasado muchos de los mejores directores y actores que la gran pantalla nos ha regalado. Y baste recordar un ramillete de lo que los expertos considerarían como imprescindibles en esta materia: Luna nueva (Howard Hawks, 1940), Juan Nadie (Fran Capra, 1941), Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), El gran carnaval (Billy Wilder, 1951), El cuarto poder (Richard Brooks, 1952), Mientras Nueva York duerme (Fritz Lang, 1956), Corredor sin retorno (Samuel Fuller, 1956), Primera plana (Billy Wilder, 1974), Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976), Network (Sydney Lumet, 1976), Ausencia de malicia (Sydney Pollack, 1981), Bajo el fuego (Roger Spottiswoode, 1983), El año que vivimos peligrosamente (Peter Weir, 1983), Los gritos del silencio (Roland Joffé, 1984), Al filo de la noticia (James L. Brooks, 1987), The Paper (Detrás de la noticia) (Ron Howard, 1994), Mad City (Costa-Gravas, 1997), El dilema (Michael Mann, 1999), Casi famosos (Cameron Crowe, 2000), El precio de la verdad (Billy Ray, 2003), Verónica Guerin (Joel Schumacher, 2003), Buenas noches, y buena suerte (George Clooney, 2005), Zodiac (David Fincher, 2007), La sombra del poder (Kevin Macdonald, 2009), Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014), Los archivos del Pentágono (Steven Spielberg, 2017), y otras más. 

Y hoy viene a Cine y Pediatría una película destacada en este sentido, pues además la acompaña su sabor a Oscar: Spotlight (Tom McCarthy, 2015), nominada a seis Oscar y que finalmente ganó dos, los correspondientes a Mejor guión original y Mejor película (lo que quizás fuera una sorpresa al superar a películas como El renacido de Alejandro González Iñárritu, Marte (The Martin) de Ridely Scott, El puente de los espías de Steven Spielberg o La habitación de Lenny Abrahamson, entre otras). 

Spotlight comienza con una escena inicial y el epígrafe “Basado en hechos reales. Boston, 1976”. Y en la siguiente escena todo el ajetreo de las oficinas del Boston Globe ya en el año 2001. Y allí descubrimos a los cuatro reporteros de 'Spotlight', la sección de periodismo de investigación de ese periódico estadounidense. Y a partir de ahí la trama se centra en la investigación de un posible abuso sexual que cometido por un cura de Boston a 80 niños, situación de pederastia que, a medida que avanza la investigación y las declaraciones (entre ellos de SNAP, la asociación de Supervivientes Ninguneados Abusados por Párrocos), se extiende a 13 sacerdotes, luego a 90, y a muchos más. 

Los cuatro reporteros eran Walter "Robby" Robinson (Michael Keaton), editor de Spotlight, Michael Rezendes (Mark Ruffalo), Sasha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Briand d'Arcy James), secundados por el nuevo editor jefe del Boston Globe, Martin “Marty” Baron (Liev Schreiber). Y con sus investigaciona provocaron una enorme crisis en una de las instituciones más antiguas y seguidas del mundo, la Iglesia Católica, al ahondar en los alegatos de abuso sexual dentro de la misma. Sus investigaciones les harán desenmascarar un escalofriante número de abusos y denuncias a lo largo de los años encubiertas por organizaciones religiosas, legales y gubernamentales de Boston. Su trabajo, les valió el Premio Pulitzer en 2003, además de causar una ola de revelaciones alrededor del mundo al desenterrar el escándalo. 

Spotlight puede dar imagen de fría y hasta de carente de emoción, pero es que su cometido no es estremecer al espectador con extremas emociones, si no hacerlo con los hechos escalofriantes que cuenta. Por ello no es una película emocionante, ni de bellas imágenes, ni sorprendente (y de ahí la sorpresa de su elección como mejor película en los Oscar), solo marca la rigurosidad periodística de la investigación y esa es la propuesta de McCarthy. 

Y en esta propuesta las diferentes declaraciones que se desgranan en la película. La de Phil Saviano, quien dirige SNAP: “No solo es abuso físico, también es abuso espiritual”. La del abogado Mitchell Garabedian, quien iniciara muchos antes la investigación no conclusa: “Hágame caso. Si la comunidad puede criar a un niño, la comunidad puede abusar de él”. La del reportero Walter "Robby" Robinson: “Tenemos dos historias. Una sobre un clero degenerado y otra sobre un puñado de abogados que convirtieron el maltrato infantil en una pequeña industria. Ahora dime, sobre qué historia quieres que escribamos, pues usaremos una”. La de Martin “Marty” Baron a sus redactores: "La gran historia no está en los curas, como individuos, está en la institución. Hay que apuntar contra los males del sistema"

Y es cierto que Spotlight no profundiza en sus periodistas, pues apenas se nos muestra más que retazos de su vida personal, pero eso no significa que no lleguemos a entender sus motivaciones y cómo su trabajo les afecta personalmente. Y no esperemos un film de periodistas contras curas, pues esa no es la esencia, la esencia es lo que corroe la verdad desde dentro: los puntos ciegos y lo que cuesta conquistar la luz. Y lo doloroso que es cuando la luz aparece en un tema así. De ahí ese tremendo colofón final: “Durante el año 2002 el equipo de Spotlight publicó cerca de 600 historias sobre el escándalo. 249 curas y hermanos fueron acusados de abuso sexual en la Archidiócesis de Boston. Se estima que el número de víctimas en Boston supera los 1000. En diciembre de 2002 el cardenal Law renunció a la Archidiócesis de Boston. Le reasignaron a la Basílica de Santa María Maggiore en Roma, una de las de más alto rango del mundo católico. Los principales lugares de escándalo han sido descubiertos en los siguientes lugares:… (y entonces aparece un listado de 200 ciudades del mundo)”. 

Un título más que nos deja en la pantalla (y en el tintero) ese variable respeto por el cuarto poder y por el periodismo de investigación. Porque el cuarto poder es capaz de lo peor (ese “amarillismo periodístico” y mundo de las “fake news” que nació hace 120 años con la rivalidad de dos periodistas sensacionalistas afincados en Nueva York: Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst) y de lo mejor (ese periodismos de investigación riguroso que ha sacado a la luz lo que la verdad esconde en tantos campos de la vida). Y aquí Spotlight saca a la luz las manchas de la pederastia, posiblemente de la peor pederastia, la ejercida en el seno de la Iglesia. 

Porque la infancia es sagrada, incluso más sagrada que las instituciones eclesiásticas. Porque la infancia la creó Dios para ser respetada, cuidada y amada. Y las instituciones eclesiásticas las crearon los hombres y mujeres para honrar a Dios. Y con este tema se pierde toda coherencia del relato.

 

viernes, 20 de marzo de 2020

Consejos desde Cine y Pediatría para combatir el confinamiento frente COVID-19 (y segundo acto)



Hace tres días publicamos el primer acto de las "trilogías" de Cine y Pediatría para combatir el confinamiento frente a la pandemia por coronavirus. Ayer fueron un "abecedario" de películas sobre diversos temas generales con la infancia y adolescencia como protagonistas. Hoy, en este segundo acto, centramos este "abecedario" de "trilogías" alrededor de temas más particulares de la medicina y de la pediatría, tanto en sus aspectos sanitarios, como sociales.

Esperamos que sea de vuestro interés.

a) Trilogía para entender la Medicina:
- El Doctor (Randa Haines, 1991) , para pensar cuando se pasa de médico a paciente.
- Patch Adams (Tom Shadyac, 1998), para tener presente la humanización del acto médico.
- Amar la vida (Mike Nichols, 2001), cuando tratamos enfermos, no enfermedades.

b) Trilogía para entender si vale la pena ser médico: 
- Hipócrates (Thomas Lilti, 2014) descubre la peculiar vida de un residente.
- El milagro de Carintia (Andreas Prochaska, 2011), visualizar la realidad de una guardia médica.
- Las confesiones del Dr. Sachs (Michel Deville, 1999) y la extraordinaria labor de un médico general.

c) Trilogía para entender la importancia de ser médico:
- Manos milagrosas (Thomas Carter, 2009), amar la belleza y la magia de aprender.
- 22 ángeles (Miguel Bardem, 2016) para saber que la mejor cura a la vacunofobia es la vacunofilia. 
- A corazón abierto (Joseph Sargent, 2004) para comprender como se gestan los epónimos.

d) Trilogía para entender la infancia:
- Bebés (Thomas Balme, 2010), nos hace entender la normalidad y diversidad de los recién nacidos y lactantes. 
- Camino a la escuela (Pascal Plisson, 2013) para reflexionar sobre los distintos caminos que nos llevan a a las aulas.
- Solo es el principio (Barougier y Pozzi, 2010) nos hace reconocer a nuestros pequeños filósofos.

e) Trilogía para entender la Pediatría:
- El aceite de la vida (George Miller, 1982), aprender la complejidad socio-sanitaria de las enfermedades raras.
- Declaración de guerra (Valerie Donzelli, 2011) para vivir en primera línea la lucha frente al cáncer de un hijo. 
- Wonder (Stephen Chbosky, 2017) nos enseña a admirar la belleza interior de nuestros pacientes y sus familias. 

f) Trilogía para entender la vida: 
Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), la mejor metáfora de superación en la vida.
En el mundo, a cada rato (Varios directores, 2004) o cómo tener conciencia de que hay más mundo que el nuestro.
- El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011), una oración desde la infancia al sentido de la vida. 

g) Trilogía para entender las enfermedades raras:
- El hombre elefante (David Lynch, 1980), ¿neurofibromatosis o síndrome de Proetus?
- El inolvidable Simon Birch (Mark Steven Johnson, 1998) y la fe como apoyo a las enfermedades raras.
- Medidas extraordinarias (Tom Vaugham, 2010) frente a la enfermedad de Pompe. 


h) Trilogía para entender el autismo:
- Rain Man (Barry Levinson, 1988)  o el síndrome de Savant.
- María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010), documento sobre el autismo en primera persona.
- Especiales (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2019) da la voz a la problemática social frente al autismo grave.

i) Trilogía para entender el síndrome de Asperger:
- Mary and Max (Adam Elliot, 2009), una joya en plastilina nos redescubre el mundo del síndrome de Asperger.
- Mi nombre es Khan (Karan Johar, 2010), y tengo síndrome de Asperger.
- Tan fuerte, tan cerca (Stephen Daldry, 2011),... el drama del 11-S en la vida de un niño.

j) Trilogía para entender otros trastornos del neurodesarrollo: 
- El milagro de Anna Sullivan (Arthur Penn, 1962) y otros milagros sensoriales.
- Estrellas en la Tierra (Aamir Khan, 2007), ¿quiénes son las estrellas en la Tierra?
- Al frente de la clase (Peter Werner, 2008) y enfrentándose al síndrome de Tourette.

k) Trilogía para entender otros trastornos del neurodesarrollo de origen genético: 
- Gabrielle (Louise Archambault, 2013), la discapacidad, la música, la sexualidad y la dignidad.
- Cromosoma 5 (María Ripoll, 2013), la historia de pérdida, búsqueda y reencuentro en la soledad del corredor de fondo.
- Línea de meta (Paola García Costas, 2014) para el síndrome de Rett.

l) Trilogía para entender el síndrome de Down: 
- El octavo día (Jaco Van Dormael, 1996) creó a Georges… y vio que era bueno.
- León y olvido (Xavier Bermúdez, 2004) nos recuerdan que la vida no va de cromosomas.
- La historia de Jan (José Bernardo Moll, 2016) , la historia de muchos.

ll) Trilogía para entender la parálisis cerebral infantil:
- Mi pie izquierdo (Jim Sheridam, 1989) , una gran lección de vida.
 - Las llaves de casa (Gianni Amelio, 2004) abren los sentimientos a la parálisis cerebral infantil.
- Con todas nuestras fuerzas (Nils Tavernier, 2013) apoyamos a los verdaderos ironman.

m) Trilogía para entender los malos tratos:
- La zona oscura (Tim Roth, 1999) debiera llenarse de luz en la infancia.
- El Bola (Achero Mañas, 2000), todos contra el maltrato infantil.
- Silencio de hielo (Baran bo Odar, 2010), nunca ante la pederastia.

n) Trilogía para entender el bullying:
- Después de Lucía (Michel Franco, 2012)... acoso y soledad.
- Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016) y el peligro que se esconde tras muchas aulas(
- El silencio roto (Piluca Baquero, 2017) y la denuncia continua frente al acoso escolar.

ñ) Trilogía para entender la adopción infantil:
- La pequeña Lola (Bertrand Tavernier, 2004) nos adentra en las adopciones internacionales.
- Color de piel: miel (Laurent Boileau, Jung Henin, 2012), apto para adopción.
- En buenas manos (Jeanne Herry, 2018) es donde debe estar el sistema de adopción.

o) Trilogía para entender la psiquiatría infanto-juvenil:
- El niño que grito puta (Juan José Campanella, 1991) se acerca a la enfermedad mental infantil.
- Inocencia interrumpida (James Mangold, 1999), adolescentes en el nido del cuco.
- Una historia casi divertida (Ryan Fleck y Anna Boden, 2010) ¿o no?

p) Trilogía para entender la leucemia:
- La decisión de Anne (Nick Cassavetes, 2009), dilemas bioéticos, cáncer e infancia.
- Cartas a Dios (Éric-Emmanuel Schmitt, 2009), cartas de resiliencia frente a la pérdida.
Maktub (Paco Arango, 2011), lo que está escrito.

q) Trilogía para entender otras patologías oncológicas:
- Planta 4ª (Antonio Mercero, 2003) o la vivencia frente al osteosarcoma.
- Cartas al cielo (Patrick Doughtie y David Nixon, 2010), cartas de resiliencia frente al cáncer infantil.
- Bajo la misma estrella (Josh Boorne, 2014) y luchando contra el olvido.

r) Trilogía para entender el embarazo y parto en el mundo:
- El primer grito (Gilles de Maistre, 2008) ...no será el último.
- No woman, non cry (Christy Turlington, 2010)...y espero que no vivas sola el embarazo y sus consecuencias.
- Nacer-Diario de maternidad (Jorge Caballero, 2012), porque cada nueva vida puede tener la magia de Belén.

s) Trilogía para entender el embarazo en adolescentes:
- Palíndromos (Todd Solondz, 2004), un incómodo tema y director.
- Juno (Jason Reitman, 2007) se atreve a debatir sobre el embarazo no deseado en adolescentes.
- Precious (Lee Daniels, 2009), adolescencia S.O.S.

t) Trilogía para entender a las personas trans:
- Boys Don't Cry (Kimberly Peirce, 1999), pero todos lloramos por la transfobia.
- 3 generaciones (Gaby Dellal, 2015) llenas de diversidad-
- Girl ( Lukas Dhont, 2018), cuando la cárcel es tu cuerpo y brotan heridas.

 u) Trilogía para entender todo el color LGTBI:
- Mi Idaho privado (Gus Van Sant, 1991), road movie en busca de la identidad.
- Plegarias para Bobby (Russell Mucahy, 2009) y para la intolerancia por razones de sexo.
- Mi familia gay (Maya Newell, 2015) y el ejercicio de la tolerancia.

v) Trilogía para entender el valor de la educación (ayer):
- Cero en conducta (Jean Vigo, 1933) demoledora crítica al sistema educativo.
- El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989), la poesía de la educación.
- Profesor Holland (Stephen Herek, 1995), somos su sinfonía, somos la música de su vida...

w) Trilogía para entender el valor de la educación (hoy):
- La educación prohibida (Germán Doin, 2012), un lugar de debate y reflexión.
- El profesor (Tony Caye, 2012), ni desvinculación ni indiferencia.
- El buen maestro (Olivier Ayache-Vidal, 2017), el buen pastor.

x) Trilogía para entender la adolescencia desde España:
- Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998), poesía del desamparo para tres adolescentes.
- La buena vida (David Trueba, 2002) o cuando sobrevivir es más importante que vivir.
- 15 años y un día (Gracia Querejeta) no es una condena, es sólo la adolescencia.

y) Trilogía para entender la adolescencia desde Estados Unidos:
- Bienvenidos a la casa de muñecas (Todd Solondz, 1995), agridulce relato del fin de la infancia.
- Thirteen (Catherine Hardwicke, 2003) y sus adolescentes rebeldes.
- Tallulah (Sian Heder, 2016) y los diferentes instintos maternales.

z) Trilogía para entender la adolescencia en cualquier país:
- Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998) y sus adolescentes que vinieron del frío.
- Submarine (Richard Ayoade, 2010), la metamorfosis de un adolescente.
- Hearstone. Corazones de piedra (Gudmundur Arnar Gudmudsson, 2016) en las pulsiones sexuales de la adolescencia.

Os recordamos que todas estas películas y muchos centenares más las podéis encontrar en la colección de libros de Cine y Pediatría, que se pueden encontrar en la editorial Lúa Ediciones 3.0.

jueves, 19 de marzo de 2020

Trilogías de Cine y Pediatría para combatir el confinamiento frente COVID-19 (primer acto)


Son muchas las propuestas culturales para hacer más llevadero esta obligación social y sanitaria del #YoMeQuedoEnCasa frente a la pandemia por coronavirus. Propuestas para que la cultura entre en el hogar, y se aproveche el tiempo para leer aquellos libros pendientes, escuchar tu música preferida o ver aquellas películas que no pudiste disfrutar en su momento o que vale la pena redescubrir. 

Y desde Cine y Pediatría os queremos recordar un conjunto de "trilogías" de películas para prescribir en distintos conceptos. Películas que llevamos destacando en muy distintos foros científicos y culturales y que ponemos a disposición del lector, por si puede ser de utilidad (para el entretenimiento, pero también para poner en ciernes su valor cultural y sus valores). Todas ellas han sido publicadas en el blog Pediatría basada en pruebas, dentro del proyecto "Cine y Pediatría", y publicadas ya la mayoría en los 9 libros de la colección (con el 10º libro ya escrito y camino del 11). 

Todas estas películas se pueden intentar conseguir ver través de algunas de las páginas de 'streaming' más comunes: Filmin, Netflix, Movistar, etc. Todas estas películas tienen a la infancia y adolescencia como protagonistas y están repletas de emociones y reflexiones alrededor de la humanización. 

Comenzamos en este primer acto en un "abecedario" de trilogías generales, y mañana realizaremos un segundo acto mucho más centrado en la Pediatría sanitaria y social. 

a) Trilogía directa al corazón: 
- El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973, la luz y el espíritu de la infancia en el cine de Victor Erice. 
- Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004) y el valor de la música en la educación de los niños.
- Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), cuando el homenaje al cine se hace sentimiento y nos acompaña desde la infancia. 

b) Trilogía para no olvidar: 
- American Beauty (Sam Mendes,1999), la falsa belleza de la sociedad occidental. 
- La invención de Hugo (Martin Scorsese, 2011), la declaración de amor de un niño a los inicios del cine. 
- La vida de Pi (Ang Lee, 2012) es mucho más que 3,1416. 

c) Trilogía para mejor no olvidar: 
- Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris 2006), y los niños prodigio: ¿estrellas o estrellados? 
- Un puente hacia Terabithia (Gábro Csupó, 2007) y el alma de la infancia. 
- Boyhood (Richard Linklater, 2014) momentos de una vida, momentos de nuestras vidas. 

d) Trilogía de clásicos
- El chico (Charles Chaplin, 1921), cuando el abandono de un hijo nos deja sin palabras. 
- La noche del cazador (Charles Laughton, 1955), un cuento infantil de luz y sombras. 
- Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962), los valores de Atticus Finch para la sociedad y la familia. 

e) Trilogía de un clásico: 
- Los cuatrocientos golpes (François Truffaut, 1959). 
- El pequeño salvaje (François Truffaut, 1970). 
- La piel dura (François Truffaut, 1976). 

f) Trilogía en blanco y negro: 
- Alemania, año cero (Roberto Rosellini, 1948), , el deterioro moral de la infancia. 
- Mouchette (Robert Bresson, 1967), la infancia maltratada en blanco y negro según Bresson. 
- También los enanos empezaron pequeños (Wernez Herzog, 1979), una rara reflexión sobre la humanidad. 

g) Trilogía de "enfants terribles": 
- Elephant (Gus Van Sant, 2003), el elefanta de la violencia en institutos. 
- Hogar, ¿dulce hogar? (Ursula Meier, 2008) y las familias disfuncionales. 
- Mommy (Xavier Dolan, 2014) no hay más que una. 

h) Trilogía que deja sin aliento: 
- American History X (Tony Caye, 1998), el odio y la violencia llama a nuestras puertas 
- La caza (Thomas Virtemberg, 2012)... a la presunción de inocencia.
- La vida de Adèle (Abdallatif Kechiche, 2013) y el vértigo del primer amor. 

i) Trilogía que nos dejan su música: 
- El triunfo de un sueño (August Rush) (Kirsten Sheridan, 2007), el triunfo de la música. 
- Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky, 2012) y la búsqueda del amor que creemos merecer. 
- La familia Belier (Eric Lartigeau, 2014), lo que no escuches lo sentirás en tu corazón. 

j) Trilogía de aquí: 
- Amateurs (Gabriel Velázaquez, 2008) en amor y en soledad. 
- Iceberg (Gabriel Velázaquez, 2011), el témpano de la adolescencia. 
- Ärtico (Gabriel Velázaquez, 2014), adolescencia brutal, más fría que el ártico. 

k) Trilogía de allí: 
- Lirios de agua (Céline Sciamma, 2007) y las varias caras del amor adolescente. 
- Tomboy (Céline Sciamma, 2011), buscando la propia identidad sexual. 
- Girlhood (Céline Sciamma, 2014), rebeldes de extrarradio y diamantes en el cielo.

l) Trilogía de la animación: 
- Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007), crecer y vivir como mujer en un régimen absolutista. 
- Del revés (Pete Docter y Ronnie del Carmen, 2015)... y del derecho, así es la mente y así son las emociones. 
- La vida de Calabacín (Claude Barras, 2016) reconstruye la infancia maltratada. 

ll) Trilogía con memoria histórica: 
- La ola (Dennis Gansel, 2008), un experimento naZionalista en la educación de la juventud. 
- La cinta blanca (Michael Haneke, 2009) o el valor de la educación en la infancia. 
- La llave de Sarah (Gilles Paquet-Brenner, 2010) y las huellas de la memoria histórica en la infancia.

m) Trilogía de Estados Unidos: 
- Mejor... imposible (James L. Brooks, 1997) , como prescripción facultativa. 
- El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008), una sabia reflexión de la vida desde la progeria. 
- La habitación (Lenny Abrahamson, 2015), entre el mundo real e irreal. 

n) Trilogía de España: 
- Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2012), sobre todo junto a John Lennon. 
- Techo y comida (Juan Miguel del Castillo, 2015) visibiliza la exclusión social. 
- Verano 1993 (Carla Simón, 2017), poema fílmico sobre la infancia de obligada prescripción. 

ñ) Trilogía de Francia: 
- Adiós, muchachos (Louis Malle, 1987), un canto a la amistad entre las paredes de un internado. 
- Joven y bonita (François Ozon, 2013)..., la sexualidad de una adolescente en cuatro estaciones. 
- El gran día (Pascal Plison, 2015)... puede ser hoy.

o) Trilogía de Bélgica: 
- Totó, el héroe (Jaco Van Dormael, 1991) y la aceptación. 
- Alabama Monroe (Felix Van Groeningen, 2012), cuando el círculo del amor se rompe y nos tatúa el corazón. 
- Aves de paso (Olivier Ringer, 2015), una película que no debemos dejar pasar. 

p) Trilogía de Canadá: 
- C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005), algo más que una locura, un himno a la tolerancia. 
- Profesor Lazhar (Philippe Falardeau, 2011), una hermosa declaración de amor a la enseñanza. 
- Inch’Allah (Anaïs Barbeau-Lavalette, 2013), si Dios o Alá quiere.

q) Trilogía de Italia:
- Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948), ladrón de infancias.
- La vida es bella (Roberto Benigni, 1997) y más en la infancia. 
- La habitación del hijo (Nanni Moretti, 2001) nos habla del duelo por la muerte de un hijo. 

r) Trilogía del Reino Unido: 
- Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000), un alegato contra los prejuicios y tópicos. 
- Quiero ser como Beckham (Gurinder Chada, 2002), quiero romper estereotipos. 
- This is England (Shane Meadows, 2006) o el resurgir de los skinheads. 

s) Trilogía de Irán:
- ¿Dónde queda la casa de mi amigo? (Abbas Kiariostami, 1987), minimalismo de la amistad. 
- Las tortugas también vuelan (Bahman Ghobadi, 2004), una bofetada contra las minas antipersona. 
- Buda explotó por vergüenza (Hana Makhmalbaf, 2007) por jugar a ser talibanes. 

t) Trilogía de Colombia: 
- La virgen de los sicarios (Barbet Schoeder, 2000), lacra social en la juventud. 
- María, llena eres de gracia (Joshua Marston, 2004) y la poca gracia del narcotráfico. 
- Los colores de la montaña (Carlos César Arbeláez, 2011) pintan el miedo y la violencia que atenaza las infancias 

u) Trilogía de Argentina: 
- El polaquito (Juan Carlos Desanzo, 2003), un Oliver Twist a ritmo de tango. 
- Leonera (Pablo Trapero, 2008), maternidad entre rejas. 
- XXY (Lucía Puenzo, 2007), algo más que el síndrome de Klinefelter. 

w) Trilogía de México: 
- Abel (Diego Luna, 2010) crítica la paternidad irresponsable 
- Los insólitos peces gato (Claudia Saint Luce, 2013) y la necesidad de encajar. 
- Güeros (Alonso Ruizpalacios, 2014), donde ser joven y no ser revolucionario es una contradicción.

x) Trilogía de otros mundos: 
- 7 cajas (Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, 2011) y muchas emociones alrededor de otras adolescencias. 
- La bicicleta verde (Haifaa Al Mansour, 2012). es un canto a la igualdad de sexos. 
- El viaje de Nisha (Deniz Gamze Ergüven, 2017), conflictos generacionales entre la tradición y la libertad, el honor frente al amor. 

y) Trilogía de todos los mundos: 
- Difret (Zeresenay Mehari, 2014) y el valor de la denuncia contra la violencia de género. 
- Timbuktu (Abderrahmane Sissako, 2014), allí donde los niños lloran por tanta sinrazón. 
- Cafarnaúm (Nadine Labaki, 2018), la negación de la niñez. 

z) Trilogía son sabor a Oscar: 
- El hijo de Saúl (László Nemes, 2015), un viaje al horror. 
- Roma (Alfonso Cuarón, 2018), memoria de nuestra infancia y homenaje a la mujer 
- Parásitos (Bong Joon-Ho, 2019) en la pobreza y en la riqueza 

¡ Qué el cine os acompañe...! Y recuerda #YoMeQuedoEnCasa.

lunes, 16 de marzo de 2020

Información relevante en Pediatría sobre la infección por coronavirus


Ante la insólita situación de pandemia por el coronavirus (COVID-19, SARS-CoV2) recién declarada por la OMS, todas las sociedades científicas han dado una respuesta insólita, rápida y rigurosa para disponer de la mejor evidencia científica,  con adaptación de esta información tanto para profesionales sanitarios como para población general. 

Y en este sentido la Pediatría no es una excepción, sino más bien un ejemplo. Es por ello, que vale la pena disponer de esa información a mano y recopilada. Son muchas las fuentes, pero permitirme que os dejé los enlaces a tres de nuestras sociedades: la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Hospitalaria (SEPHO). Lógicamente, todos estos documentos se irán actualizando de forma periódica en base a la situación eipidemiológica y la evidencia disponible en cada momento. 

La AEP mantiene su labor continua de formación e información que ha llevado desde el inicio. Fruto de esta labor, la AEP está colaborando activamente con la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo, con la participación desde varias sociedades de especialidad en la redacción de distintos documentos que resumen la evidencia disponible en los distintos ámbitos de la Pediatría, que se recopilan a continuación para su fácil acceso por parte de los profesionales. 

Algunos documentos se sitúan en todos los repositorios. Aquí queremos destacar: 

3. Documentos recopilados desde la SEPHO.
Amplia documentación con hiperenlaces a los principales documentos del Ministerio de Sanidad, OMS, Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, CDC, AEP, etc.

Repositorios de calidad para consultar y disponer de la mejor información, elemento crucial para comenzar a vencer esta pandemia. 

sábado, 14 de marzo de 2020

Cine y Pediatría (531). “Especiales” da la voz a la problemática social frente al autismo grave


En el año 2011 dos directores franceses unieron sus fuerzas para regalarnos la película más taquillera de la historia en Francia: el guión, basado en hechos reales, cuenta la amistad sin barreras que surge entre dos parias opuestos de la sociedad actual, un multimillonario tetrapléjico (François Cluzet) que es atendido por un joven de los suburbios parisinos con antecedentes penales (Omar Sy). Ellos son los realizadores Olivier Nakache y Eric Toledano y la película es, claro está, Intocable

Si quisiéramos definir de un modo breve la esencia de las películas que escriben y dirigen el tándem Nakache y Toledano, bastaría decir que el suyo es un cine dirigido al corazón. Se inspiran en sucesos reales o conflictos tomados de la actualidad y sus protagonistas suelen ser colegas que han superado con la mutua comprensión las diferencias que los podrían distanciar. Estos directores franceses son, además, un valor seguro si deciden aunar cine de tintes sociales con humor, inteligencia y corazón amparándose en la eficiente coartada de la comedia dramática. Lo hicieron con Intocable y en el año 2019 lo repiten con Especiales. 

Y Especiales es fiel a las características que son señas de identidad de sus directores, pero también supone un paso más allá en sus filmografías porque la aspereza de lo narrado los mete de cabeza en el cine de denuncia social en una historia con vocación de documental. Y nos mete en el límite de lo que se considera normal y lo que no, partiendo de historias y personajes reales que se conjugan en dos organizaciones sin ánimos de lucro: en una se vela por niños y jóvenes autistas, en otra se forman jóvenes marginados en riesgo de exclusión social para que sean cuidadores de casos extremos. Porque Especiales habla de la amistad y cooperación de dos personas muy especiales, un judío, Bruno (Vincent Cassel, colosal y con un papel muy diferente al que nos tiene acostumbrados) y un musulmán, Malik (Reda Kateb), para lograr la integración de dos grandes grupos de desheredados sociales muy especiales: las personas con afecciones mentales graves y los jóvenes inadaptados. Lo hace de modo convincente, con una cámara ágil, buen ritmo, un sonido y una música que lo apoyan, y secuencias que bien podrían formar parte de un atractivo documental y con una curiosa fórmula matemática, según los directores, donde menos más menos es más, y donde no sabemos quién salva a quién. 

Especiales viene precedida de un gran éxito de público y crítica en su país (incluido los Premios César) y también fuera del país galo (como el Premio del público del Festival de San Sebastián). Pero también ha puesto sobre la mesa un debate público en Francia, al denunciar las carencias de la Administración que da la espalda a los casos más extremos de autismo, mientras pone trabas legales a quienes están dispuestos a ocuparse de ellos. Y para ello se vale la película de estos dos actores profesionales que se rodean de educadores de personas autistas en la vida real. 

Porque Bruno y Malik llevan adelante una organización sin ánimo de lucro: La Voz de los Justos, que cuida de 40 jóvenes con graves trastornos del neurodesarrollo (especialmente autistas extremos, casos complicados que la sociedad margina) con un modelo de un cuidador por chico con el objetivo de evitar que estos niños estén recluidos y polimedicados. Y esos cuidadores son principalmente jóvenes marginados de distintas etnias en riesgo de exclusión social. Bruno se dedica más a los pacientes autistas y Malik a la formación de estos cuidadores. Y de esta forma crean una asociación y sinergia excepcional, fuera de los entornos tradicionales, para unos personajes extraordinarios. 

Pero La Voz de los Justos carece de reconocimiento estatal, es una organización ilegal a la que no dejan de hacer inspecciones, dudando de ella porque no tiene los permisos para ejercer, pero sin que el gobierno se decida a cerrarla porque para el Estado supondría una tarea titánica ocuparse de esos chicos a los que no quiere nadie por ser tan problemáticos, y por necesitar una vigilancia tan constante que ninguna entidad está dispuesta a asumir. Y por ello Bruno llega a decir a los inspectores: “Llevénselos a todos, pero a todos. Y de corazón les deseo buena suerte”

Porque nos recuerda Bruno que todo empezó con Joseph, un autista con pautas de comportamiento reiterativas al que le gusta apoyar la frente en el hombro de los demás y a quien hay que recordarle a menudo que “a la madre no se le pega” y quien intentan que consiga subir al metro sin tirar de la palanca de alarma. Y la madre de Joseph nos los recuerda: “O sea que mi Joseph no encajaba en ninguna parte”, “El mundo se divide en dos partes: los que ya no te ven ni te oyen; y los otros, y estos no abundan” o “¿Qué será de él cuando yo no esté?”

Y somos espectadores de cómo se desenvuelve Especiales a través de las diversas tramas que se entrelazan: la de Joseph, pero también la de Valentín, autista que se expresa a través de la violencia, hacia sí mismo sobre todo, dándose golpes contra las paredes, por lo que es necesario que viva con un casco puesto. Y la de muchos otros que se cruzan en la historia. Uno podría hacer una semejanza con Campeones (Javier Fesser, 2018), pero mientras la película española aborda las capacidades diferentes de sus protagonistas con la complicidad de la sonrisa del público, esta película francesa deja poca concesión al divertimento. 

Y así es como Especiales muestra una realidad dura, pero con un retrato amable. Es una cinta que nos habla de la discapacidad y de la capacidad, de la diversidad y de la igualdad, de la convivencia entre personas de diferentes credos y orígenes y que construyen la pluralidad de nuestra sociedad actual. Una película muy humanista que hace una panorámica total sobre la comunidad parisina y apuesta firmemente por la inclusión social, desde el respeto y la tolerancia total. Y a París regresa nuestro recuerdo con otra película diferente en la temática (la rutina diaria de la unidad infantil del Departamento de Policía de París: abusos a menores, conflictos familiares, niños carteristas, violaciones, sexo precoz...), pero que nos habla también de una verdadera historia con carácter de semidocumental: Polisse (Maïwenn Le Besco, 2011). Y es que desde Cine y Pediatría lo hemos repetido a menudo: el cine francés tiene una calidad superior a cualquier filmografía para combinar cine, arte y conciencia. 

En varios congresos científicos hemos podido “prescribir” películas que abordan los trastornos del neurodesarrollo en la infancia y adolescencia. A esas dos decenas de películas, cabe incluir por la puerta grande una película tan especial como Especiales. Porque hay que visibilizar lo invisible y hay que dar la voz al autismo y a quienes trabajan por ello.

 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Las revistas pediátricas españolas: pasado, presente y futuro


Ahora se cumplen tres décadas que inicié el apasionante camino de la publicación científica, esa aventura de aprender investigando. Como todo clínico, para alcanzar la excelencia de los primeros deciles, cuartiles y terciles (según las convocatorias de ayuda a la investigación o universitarias nos exigen unas u otras) y de entrar en ese misterioso mundo de la impactofilia, impactofobia y el impacto¿qué?, y del publicar o perecer, todos comenzamos publicando en revistas pediátricas en español. Como debe ser y por varios motivos: por el respeto a la ciencia elaborada en nuestro país y porque hay vida inteligente más allá del inglés. 

No seré tan torpe de establecer una discusión sobre cuál es la idioma de la ciencia en la segunda mitad del siglo XX y este siglo XXI, pero permitirme que ponga una estaca por la calidad, la importancia y el impacto (en último lugar, como debe ser, porque todo impacto debe ir precedido de calidad en la investigación y e importancia aplicable a la práctica clínica) de la investigación en español, esa que desprecia la universidad española, con ANECA como ejemplo de cómo tener a los profesores universitarios clínicos enfadados, en estado catatónico y con la docencia patas arriba. 

Pues bien, ya hace muchos años que venimos hablando de los nuevos formatos de edición para las revistas científicas y su supervivencia en este mundo de macroeditoriales. Y poníamos el centro de atención en dar respuesta a las 5 preguntas clave: ¿publicación en papel o electrónica?, ¿publicación en inglés o en español?, ¿publicación primaria o secundaria?, ¿publicación tradicional u Open Acess? y ¿publicación de revistas 1.0 ó 2.0?. Y con este complejo mundo de la edición de revistas, las pequeñas editoriales sobreviven con dificultad. 

Partimos de un hecho comprobado hace tiempo, y es que tres áreas de la ciencia en español estaban hipertrofiadas de revistas biomédicas: estas eran la Odontología, la Psiquiatría y la Pediatría. En este tiempo, por ejemplo, de mis casi 700 publicaciones científicas, en el área de revistas pediátricas españoles pude publicar los siguientes artículos en muy diversos foros, allí donde iniciamos campos de investigación como la bibliometría y cienciometría, la medicina basada en la evidencia, o volcamos artículos de lineas de trabajo como la dismorfología, asfixia perinatal o bronquiolitis: 
- Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.): 92 artículos 
- Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.) y luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc).): 132 artículos 
- Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.): 2 artículos 
- Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.): 11 artículos 
- Boletines sociedades regionales: 11 artículos 
- Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.): 117 artículos 
- Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.): 1 artículo 
- Pediatría Integral (Pediatr Integral.): 22 artículos 
- Pediatría Rural y Extrahospitalaria: 1 artículos 
- Pediatrika: 24 artículos 
- Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), ahora Revista Española de Pediatría Clínica e Investigación: 48 artículos 
- Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.): 41 artículos 

Pues bien, muchas de esas revistas ya no están con nosotros. Y la última noticia la hemos tenido hace poco con la apreciada revista Acta Pediátrica Española y lo leemos en su web: "Tras 77 años ininterrumpidos de cita con sus lectores, la revista Acta Pediátrica Española va a suspender su publicación a partir de abril de 2020. Mayo, empresa editora de la histórica cabecera, se ha visto obligada a tomar esta medida por razones estrictamente económicas derivadas de la caída de los ingresos publicitarios". De hecho, muchas editoriales sobreviven con iniciativas asociadas a los congresos o formación on line, y con ello logran soportar con más dificultad que alegrías la publicación bimensual o trimestral de la revista (la publicación mensual es casi una excepción). 

¿Cuál es el panorama actual de la publicación de revistas pediátricas españolas?, ¿cuáles perviven por selección natural o sobrenatural? 
- Anales de Pediatría, sin duda, como líder. Es importante tener al menos una revista importante en cada especialidad y cada país y ese papel lo cubre la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría, actualmente con un factor de impacto de 1,166 y ya en tercer cuartil. Su publicación en bilingüe (español e inglés) y su edición on line han contribuido a ello, pero con la importante base de una progresiva mayor calidad en el proceso editorial y de revisión de artículos. 
- Con la desaparición de Acta Pediátrica Española, solo resta un par de revistas que pueden aceptar artículos originales, esencia de nuestra publicación biomédica, y allí donde podemos redirigir el cada vez mayor número de artículos rechazados en Anales de Pediatría. Y ello no indica que sean malos artículos, simplemente que no han sido seleccionados en una revista con criterios cada vez más estrictos: esencia para seguir creciendo en visibilidad, difusión, citación y, por tanto, en factor de impacto. Estas revistas son Revista Española de Pediatría (con baja difusión porque su edición on line es bastante precaria, pues realmente es la revista en PDF) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (enfocada principalmente a la investigación en Atención Primaria). 
- Dos revistas siguen adelante en relación con la formación médica continuada, dos revistas vinculadas a las dos sociedades de pediatría de Atención Primaria: Pediatría Integral asociada a SEPEAP y FAPap asociada a AEPap. 
- Y una revista que creamos hace 15 años de forma exclusivamente on line vinculada con el Comité de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia: la revista secundaria Evidencias en Pediatría, dedicado a realizar principalmente artículos valorados críticamente. 
- Y se mantienen algunos Boletines asociados a algunas Sociedades regionales de Pediatría, algunas con cierta vitalidad (como el Boletín de Pediatría de la SCCALP), pero otras prácticamente vinculadas a las reuniones anuales. 

Por tanto, no creo que haya cambiado la premisa de que hay que comenzar a publicar en español para aprender ese camino y acabar publicando en revistas de impacto científico. En España la única revista pediátrica que cumple ese perfil de estar situado en Science Citation Index es Anales de Pediatría. A partir de ahí hay que comenzar a pensar en el proceloso mundo de publicar en inglés en revistas internacionales, esfuerzo que vale la pena... pero que puede ser osado intentarlo sin entrenamiento en esta lides y sin aprender antes en foros más sencillos. Y las revistas pediátricas españolas que aceptan originales son importantes para este fin... y cada vez son menos. 

Porque en España hay alrededor de 1700 Residentes de Pediatría en formación (en sus cuatro años) y la realidad es que cada vez tendrán menos revistas pediátricas en España donde forjarse y formarse en la publicación de artículos originales, esencia del formato escrito de toda investigación. Es cierto que el menos es más también es válido en la publicación biomédica: necesitamos menos revistas y de más calidad, pero al menos un número mínimo de revistas será necesario. Y el futuro apunta a que no será fácil mantener estas revistas y el futuro de la publicación biomédica pediátrica en español está por escribir (y todo apunta a que se escribirá en inglés, pero no en español). 

Termino con el pensamiento de Albert Einstein: “Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor, después todo el amor pertenece a los pensamientos”. Así debe ser el camino de la investigación y la publicación biomédica, un camino de aprendizaje que solo nos hace mejores clínicos y mejores personas. Gracias a todas las revistas pediátricas españolas que nos ayudaron en ese camino...